Revista Cubana de Salud Pública.
2017;43(3)
INVESTIGACIÓN
Trastornos de la conducta alimentaria en estudiantes
de medicina de una universidad de Perú
Eating disorders in medical students of a Peruvian university
Christian Ponce Torres,I Kenny Turpo Espinoza,I Cesar Salazar Pérez,I
Luigui Viteri-Condori,I Jose Carhuancho Aguilar,I Álvaro Taype RondanII
I
Universidad de San Martin de Porres. Lima, Perú.
CRONICAS Centro de Excelencia en Enfermedades Crónicas. Universidad Peruana
II
Cayetano Heredia. Lima, Perú.
RESUMEN
Introducción: Los trastornos de la conducta alimentaria afectan con mayor
frecuencia a jóvenes, y pueden llegar a tener importantes consecuencias en su
salud mental y física.
Objetivo: Determinar la prevalencia de probable diagnóstico de trastornos de
conducta alimentaria en estudiantes de medicina y sus factores asociados.
Métodos: Estudio descriptivo transversal realizado en estudiantes de medicina del
primer año de una universidad de Lima, Perú. Se aplicó un cuestionario virtual para
recolectar los datos de interés. Aquellos con un puntaje= 20 en el Eating Attitudes
Test-26s se consideran con probable diagnóstico de trastornos de conducta
alimentaria. Para evaluar los factores se calcularon razones de prevalencia y
intervalos de confianza al 95 % usando regresiones de Poisson crudas con varianza
robusta.
Resultados: Del total de 440 estudiantes de primer año, 375 (85,2 %)
completaron la encuesta. La prevalencia de probable diagnóstico de trastornos de
conducta alimentaria fue de 10,1 % (11,3 % en mujeres y 8,6 % en varones). Los
factores asociados a esta variable fueron: rechazo escolar por trastornos
nutricionales, rechazo laboral por la delgadez, rechazo social cercano por la imagen
corporal, influencia familiar sobre la imagen corporal, influencia de la imagen
corporal de modelos de pasarela e influencia de los anuncios televisivos de
productos para adelgazar. Los dos últimos con los mayores valores de la razón de
prevalencias.
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Conclusiones: Aproximadamente uno de cada diez estudiantes presenta probable
diagnóstico de trastornos de conducta alimentaria que se asocian con factores
familiares, sociales, laborales y otros relacionados con los medios de comunicación.
Palabras clave: Bulimia nerviosa; anorexia; estudiantes de medicina.
ABSTRACT
Introduction: Eating disorders affect mostly young persons, and may have
important consequences on their mental and physical health.
Objectives: To determine the probable diagnosis of eating disorders in medical
students and to evaluate their associated factors.
Methods: Descriptive and cross-sectional study performed in first-year medical
students of a private university in Lima, Peru. An electronic survey was
administrated to collect data of interest. Those students with a score= 20 in the
Eating Attitudes Test-26 were considered to have probable diagnosis of eating
disorders. For assessment of associated factors, we calculated prevalence ratios
and 95 % confidence intervals using Poisson crude regressions with robust
variance.
Results: Of 440 first-year medical students, 375 (85.2 %) completed our survey.
The prevalence of probable diagnosis of eating disorders in the study population
was 10.1 % (11.3 % for females and 8.6 % for males). Associated factors to this
variable were: school rejection due to nutritional disorders, job rejection due to
thinness, social rejection of body image, family influence on body image, influence
of fashion show models’ body image and influence of TV advertisement of slimming
products. The two latter reached the highest prevalence ratio values.
Conclusions: Around one in ten students has a probable diagnosis of eating
disorders associated with family, social, work and mass media-related factors.
Keywords: Bulimia nervosa; anorexia; medical students.
INTRODUCCIÓN
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son condiciones crónicas que
suelen presentarse en la adolescencia y se caracterizan por la insatisfacción de la
percepción de la imagen corporal, miedo a engordar y pensamiento obsesivo con la
alimentación. Estos trastornos se dividen en tres grupos: anorexia nervosa
(caracterizada por el rechazo a mantener el peso por encima de un mínimo),
bulimia nervosa (caracterizada por episodios recurrentes de atracones y purgas), y
otros trastornos no específicos.1 Los TCA se han convertido en un importante
problema de salud pública por su alta prevalencia y sus importantes consecuencias
en la salud mental (pues afectan la autonomía, el autoestima y las habilidades
sociales) y física (pues se relacionan con complicaciones gastrointestinales,
endocrinológicas, dermatológicas, cardiovasculares y pulmonares, que implican un
significativo riesgo de muerte).2-4 Estos trastornos tienen un origen multifactorial y
se ha encontrado como factores asociados: ser mujer, ser estudiante universitario
(posiblemente debido a situaciones estresantes que pueden alterar el equilibrio
psicológico de los estudiantes),5-8 tener problemas de comunicación familiar,9,10
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tener una condición económica media o alta,11,12 estar expuesto a coacción
publicitaria por los medios de comunicación,12 entre otros.
El diagnóstico definitivo de TCA debe ser hecho por un especialista, en base a una
anamnesis dirigida complementada con los exámenes auxiliares necesarios. Sin
embargo, existen cuestionarios que sirven como instrumentos de tamizaje, como
son el Eating Attitudes Test (EAT), Eating Disorder Examination-self-report
Questionnaire (EDE-Q), Sick Control Outweight Fat Food (SCOFF), Eating Disorders
Inventory (EDI), entre otros. Dichas encuestas son frecuentemente utilizadas en
estudios epidemiológicos para definir el “probable diagnóstico de TCA”.13
La evaluación de grupos de riesgo específicos ha demostrado que los adolescentes
(personas entre 10 y 19 años de edad) transitan por un cambio de patrones de
conducta incluyendo los comportamientos o hábitos alimentarios, que tendrán
repercusión en la juventud o en la adultez.14 De esta manera, los TCA tienen gran
prevalencia en este grupo etáreo, tanto en estudios poblacionales15,2 como en
estudios realizados en estudiantes universitarios de los primeros años.16,17
Entre estudiantes de medicina se han reportado altas cifras de prevalencia de TCA:
10,0 % en una Universidad en el Sur de Santa Catarina de Brasil,18 5,8 % en la
Univerdad Nacional Autonoma de México,19 y 16,0 % en el Instituto de Ciencias
Médicas de Adichunchanagiri (India).20 En el Perú se han publicado pocos estudios
sobre el tema. En la ciudad de Lima en el 2007 se aplicó el cuestionario EAT-26 a
180 estudiantes de cuarto y quinto año de secundaria y se detectó que el 22,2 %
tuvieron más de 15 puntos, lo cual fue considerado indicativo de diagnóstico
probable de TCA.21 En el 2013, un estudio realizado en estudiantes de una
Universidad de Lima utilizaron el EDI y encontraron que el 48,6 % tenía diagnóstico
probable de TCA.22 En otro estudio realizado en el 2012 en 70 alumnos de medicina
de una Universidad de Lambayeque usando el EAT-26, se halló que ningún
estudiante tenía diagnóstico probable de TCA, aunque no describe el punto de corte
usado para dicho instrumento.23
La escasez de datos publicados en Perú dificulta el planeamiento de estrategias de
prevención primaria y secundaria contra estos trastornos. Por ello, el objetivo del
estudio fue determinar la prevalencia de probable diagnóstico de TCA en
estudiantes de medicina y sus factores asociados.
MÉTODOS
Diseño del estudio
Estudio descriptivo y transversal realizado en estudiantes de medicina del primer
año de la Universidad de San Martín de Porres (USMP), ubicada en Lima, Perú,
durante mayo de 2013.
La USMP tiene una de las escuelas de medicina con mayor cantidad de estudiantes
en Perú, que suelen ser de estrato socioeconómico medio-alto. Todos sus
estudiantes tienen acceso mediante internet al “Aula virtual” de la universidad
mediante una clave personal, en la cual se pone a su disposición el material
relacionado con sus cursos.
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Población y muestra
La población estuvo constituida por los 440 estudiantes de medicina de primer año
de la USMP matriculados en el 2013, de acuerdo al registro del departamento de
Ciencias Básicas de la USMP.
Se incluyeron a los estudiantes que aceptaron participar previo consentimiento
informado y se excluyeron aquellos repitentes que llevaban algún curso que no
contestaron a las preguntas de interés.
Procedimientos
Previo a la realización del estudio, se solicitó permiso al departamento académico
de ciencias básicas de la USMP. Asimismo, se elaboró un cuestionario que contenía
preguntas acerca de los datos sociodemográficos y factores presumiblemente
asociados a padecer TCA (familiares, sociales y relacionados con los medios de
comunicación), así como el cuestionario Eating Attitudes Test–26 (EAT-26).
El cuestionario junto con el consentimiento informado correspondiente fue puestos
a disposición de los estudiantes en el “Aula virtual” durante una semana en el mes
de mayo del 2013. Los investigadores informamos sobre los objetivos del estudio a
los participantes durante las clases que se desarrollan en las salas de cómputo de la
Universidad, recalcando que la participación en el estudio era voluntaria.
Variables
El desenlace de interés fue el probable diagnóstico de TCA. Para identificarlo, se usó
el cuestionario EAT-26 que es una versión abreviada del cuestionario EAT-40,13
creado para realizar tamizajes masivos en búsqueda de casos probables de TCA.
Estos instrumentos no están diseñados para brindar un diagnóstico definitivo de
TCA.4,24 El EAT-26 cuenta con 26 preguntas que abarcan tres dimensiones: dieta,
bulimia, y control oral. Cada pregunta presenta seis alternativas de respuesta tipo
Likert (siempre, muy a menudo, a menudo, algunas veces, raramente, y nunca).
Los puntajes son invertidos en algunas preguntas. Un puntaje= 10 y < 20 indica
riesgo de TCA, mientras que un puntaje= 20 indica probable diagnóstico de TCA.24
El cuestionario usado fue el validado en español por Gandarillas.13
Otras variables sociodemográficas recolectadas fueron: género (femenino o
masculino), edad (en años), y procedencia (ciudad de Lima u otros lugares).
Además, se recolectaron las siguientes variables dicotómicas: antecedente familiar
de bulimia (con la pregunta “¿Conoce algún familiar que haya padecido de
bulimia?”), rechazo escolar por los trastornos nutricionales (con la pregunta
“¿Siente que en la escuela recibió burlas o halagos sobre su peso?”), rechazo
laboral por la delgadez (con la pregunta “¿Considera usted que para conseguir un
buen trabajo es importante ser delgado(a)?”), rechazo social cercano por la imagen
corporal (con la pregunta “¿Alguna vez sintió rechazo por su grupo de compañeros,
por su peso?”), influencia familiar sobre la imagen corporal (con la pregunta
“¿Siente usted que existe presión por parte de sus padres para que “conserve la
figura“?”), influencia de la imagen corporal de modelos de pasarela (con la
pregunta “¿Envidias el cuerpo de los modelos que aparecen en los desfiles de
modas o en los anuncios de ropa?”), e influencia de los anuncios televisivos de
productos para adelgazar (con la pregunta “¿Llaman su atención los anuncios de
televisión sobre productos para adelgazar?”).
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Análisis estadístico
Los datos fueron exportados a una base de datos en Microsoft Excel 2010. Entre
estos datos se incluía por defecto el nombre y código de cada alumno, que se
eliminó para preservar la confidencialidad de los participantes.
Para describir a la población se usaron frecuencias absolutas y relativas. Para
evaluar los factores asociados al posible diagnóstico de TCA se usó la regresión de
Poisson cruda con varianza robusta y se calcularon así las razones de prevalencias
(RP) y su intervalo de confianza al 95 % (IC95 %). Debido al reducido número de
personas que presentaron el desenlace de interés, se decidió no realizar un análisis
ajustado. La significación estadística se consideró para p< 0,05. Todos los análisis
se realizaron usando el programa STATA v11.0.
RESULTADOS
De los 440 estudiantes, 385 aceptaron participar en el estudio y respondieron la
encuesta. Luego del control de calidad se eliminaron 10 encuestas incompletas, de
manera que la muestra final del estudio estuvo compuesta por 375 (85,2 % del
total). Entre estos, el 59,4 % fueron del sexo femenino, el 50,0 % tenían entre 16
y 17 años, y el 73,4 % provenían de la ciudad de Lima. En cuanto al puntaje en el
EAT-26, 52,0 % tuvieron entre 1 y 9 puntos, 37,9 % entre 10 y 19 puntos, y
10,1 % tuvieron 20 o más puntos (tabla 1).
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Entre los factores asociados a diagnóstico probable de TCA (EAT-26= 20 puntos),
se encontraron: rechazo escolar por los trastornos nutricionales (RP: 2,02, IC95 %:
1,09-3,74), rechazo laboral por la delgadez (RP:3,23, IC95 %:1,79-5,84), rechazo
social cercano por la imagen corporal (RP:5,48, IC95 %: 3,12-9,62), influencia
familiar sobre la imagen corporal (RP: 3,01, IC95 %:1,67-4,43), influencia de la
imagen corporal de modelos de pasarela (RP: 6,22, IC95 %:3,37-11,48), e
influencia de los anuncios televisivos de productos para adelgazar (RP:7,95,
IC95 %:4,55-13,88) (tabla 2).
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DISCUSIÓN
En nuestro estudio se encontró que el 10,1 % de los estudiantes de medicina del
primer año tuvieron probable diagnóstico de TCA. Otros estudios realizados en
estudiantes de medicina que utilizaron el mismo instrumento y punto de corte han
encontrado cifras menores: 2,5 % en Changsha, China;25 5,8 % en México,
Mexico;19 7,8 % en Florida, Estados Unidos;26 cifras mayores: 16,9 % en
Karnataka, India;27 y 22,6 % en Islamabad, Pakistan;28 y cifras similares al nuestro:
11,0 % en Malaca, Malasia.29 Las diferencias, sobre todo en aquellos con valores
más altos, podrían deberse a las costumbres y en el acceso a los servicios de salud
en estos lugares.
Nuestro estudio realizado en estudiantes de primer año estaría reflejando casos de
TCA que han iniciado en la etapa escolar, donde se han instaurado cambios en los
hábitos alimentarios como saltarse de comidas, desorganización en el horario de
comidas, y excesiva preocupación por su imagen corporal. A esto, pudo haberse
sumado el no recibir consejería nutricional de un especialista en los colegios. Con
estos antecedentes, el TCA podría agravar se al iniciar la vida universitaria, puesto
que los estudiantes son más independientes o responsables de sus estilos de vida,
en especial entre los estudiantes que comienzan a vivir solos. Por ello, resulta
importante que las universidades realicen intervenciones de prevención primaria,
secundaria y terciaria para reducir los casos de TCA en la población estudiantil.
Encontramos que la proporción de diagnóstico probable de TCA fue ligeramente
mayor en las mujeres, lo cual no resultó significativo. El sexo femenino sí fue un
factor significativamente asociado en estudiantes de primer año de una Universidad
en México19 y en estudiantes de medicina del primer y segundo año en una
Universidad de Colombia.30 Por ello, se ha propuesto que los programas preventivos
y de tamizaje tengan especial énfasis en el público femenino.31 La falta de
significancia en nuestro estudio podría deberse a limitaciones propias del tamaño
de muestra, que amerita más estudios sobre el tema.
También se encontró relación entre el diagnóstico probable de TCA y rechazo social
cercano por la imagen corporal, influencia familiar sobre la imagen corporal, y
rechazo laboral por la delgadez. Esto estaría reflejando la presión social, familiar y
laboral que perciben los adolescentes, que los puede empujar a sobrevalorar la
imagen corporal, aún en contra de su salud.32,33 Si bien la población evaluada por lo
general aún no ha tenido gran experiencia laboral, resulta de interés que la
percepción de que el éxito laboral puede estar determinado por el peso, este último
sea un factor asociado a TCA; lo que lleva a pensar sobre las diversas estrategias
que usan las empresas contra el sobrepeso de sus trabajadores,34,35 que podrían
estar influenciando indirectamente en el desarrollo de TCA.
El diagnóstico probable de TCA también estuvo asociado con prestarle una mayor
atención a los anuncios de televisión sobre productos para adelgazar. La televisión
es un fuerte predictor que impone y valoriza en sus imágenes y mensajes la figura
de la “delgadez” como cuerpo “ideal”, tanto para hombres y mujeres. Además,
ofrece productos de belleza, medicamentos, vitaminas o suplementos.36 Esto puede
significar también que los jóvenes estén más vulnerables a adquirir y consumir los
diversos productos “adelgazantes” que se ofertan en los medios de comunicación, y
que pueden tener efectos secundarios no deseados.37,38
Es necesario mencionar algunas limitaciones de nuestro trabajo, como su carácter
transversal, que no permitió profundizar en la causalidad del TCA, el uso de un
cuestionario de tamizaje como el EAT-26, que no hace un diagnóstico de la
enfermedad, y cuya sensibilidad y especificidad no ha sido estudiada en nuestro
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medio, y el uso de una encuesta virtual. Sin embargo, cabe mencionar que las
encuestas virtuales auto administradas del EAT-26 han sido realizadas con éxito en
otros contextos como Corea11 y Estados Unidos.39 Además, el uso del cuestionario
EAT-26 en línea, en poblaciones como los universitarios puede ser una ventaja, ya
que es una herramienta accesible, barata, atractiva y práctica para la recolección
de información.
En conclusión, se encontró que aproximadamente uno de cada diez estudiantes
presentó probable diagnóstico de trastornos de conducta alimentaria. Esto estuvo
asociado con factores familiares, sociales, laborales, y relacionados con los medios
de comunicación.
Resulta necesario seguir investigando la prevalencia de TCA y sus factores
asociados en el Perú, en especial en grupos potencialmente vulnerables como los
estudiantes universitarios. Asimismo, es necesario promover programas de
prevención y diagnóstico precoz de TCA, que incluyan sesiones educativas para dar
a conocer este problema y su manejo entre los estudiantes y sus familiares, talleres
de superación personal con el objetivo de desarrollar estrategias de afrontamiento
(como control, regulación de emociones, gestión de conflictos interpersonales con
amigos), y dar pautas sobre una nutrición saludable y hacer hincapié en las dietas
restrictivas y sus consecuencias tanto en los colegios, centros laborales y en la
comunidad.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflictos de interés con respecto al presente
estudio, autofinaciado por los autores.
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Recibido: 12 de enero de 2017.
Aceptado: 9 de enero de 2017.
Christian Ponce Torres.
Correo electrónico: christianfpt01@[Link]
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