Sentencia Angulo Losada vs. Bolivia 2022
Sentencia Angulo Losada vs. Bolivia 2022
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Corte Interamericana”, “la
Corte” o “este Tribunal”), integrada por los siguientes jueces y juezas:
presentes, además,
de conformidad con los artículos 62.3 y 63.1 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (en adelante “la Convención Americana” o “la Convención”) y con los artículos 31,
32, 42, 65 y 67 del Reglamento de la Corte (en adelante “el Reglamento” o “el Reglamento
de la Corte”), dicta la presente Sentencia, que se estructura en el siguiente orden:
TABLA DE CONTENIDO
2
B.4 La discriminación en el acceso a la justicia basada en motivos de género y niñez,
y la violencia institucional ................................................................................... 53
B.5 Conclusión .................................................................................................... 58
VIII REPARACIONES ...................................................................................................... 58
A. Parte lesionada...................................................................................................... 59
B. Obligación de investigar los hechos e identificar, juzgar y, en su caso, sancionar a los
responsables ............................................................................................................. 59
C. Medidas de satisfacción ......................................................................................... 61
c.1 Publicación de la Sentencia ............................................................................... 61
c.2 Acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional ............................ 61
D. Garantías de no repetición ..................................................................................... 62
d.1 Adecuación de la legislación interna ................................................................... 63
d.2 Adopción de protocolos estandarizados de investigación y atención integral para casos
de violencia sexual en perjuicio de niñas, niños y adolescentes .................................... 64
d.3 Programas de capacitación y sensibilización ........................................................ 66
d.5 Estadísticas sobre violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes ..................... 68
E. Otras medidas de reparación solicitadas ................................................................. 69
F. Costas y gastos ....................................................................................................... 71
IX PUNTOS RESOLUTIVOS .............................................................................................. 72
3
I
INTRODUCCIÓN DE LA CAUSA Y OBJETO DE LA CONTROVERSIA
a) Petición. – El 20 de enero de 2012, Child and Family Advocacy Clinic de Rutgers University,
International Humans Rights Law Clinic de American University, la Oficina Jurídica para la
Mujer y María Leonor Oviedo Bellot presentaron la petición inicial ante la Comisión.
1
La Corte recuerda que la Convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 1, define que las niñas y los niños
son seres humanos menores de 18 años. Teniendo en cuenta que Brisa De Angulo Losada tenía 16 años para la fecha de los
hechos de este caso, la Corte se referirá a lo largo de la presente Sentencia a ella como “niña” o “Brisa”. No obstante, cabe
también recordar que los hechos relacionados a la violencia sexual sufrida por la presunta víctima sucedieron entre septiembre
de 2001 y mayo de 2002, así que, si bien Brisa era una niña en esa época, el 14 de septiembre de 2003 cumplió la mayoría
de edad.
2
El mismo fue notificado a las partes el 7 de abril de 2017.
4
3. Sometimiento a la Corte. – El 17 de julio de 2020 la Comisión sometió a la jurisdicción de la
Corte Interamericana la totalidad de los hechos y las violaciones de derechos contenidos en los
artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana, en relación con las obligaciones establecidas en los
artículos 1.1, 19 y 24 del mismo instrumento y los artículos 7.b) y 7.f) de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (en adelante
“Convención de Belém do Pará”), y por la violación de los derechos establecidos en los artículos 5.1
y 11.2 de la Convención Americana, en relación con las obligaciones establecidas en el artículo 1.1
del mismo instrumento, “ante la necesidad de obtención de justicia para la [presunta] víctima” 3. Este
Tribunal nota que, entre la presentación de la petición inicial ante la Comisión y el sometimiento del
caso ante la Corte, han transcurrido más de ocho años.
II
PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE
3
La Comisión designó, como sus delegados ante la Corte, a la entonces Comisionada Flávia Piovesan y al entonces
Secretario Ejecutivo Paulo Abrão. Asimismo, designó como asesores/as legales a la señora Marisol Blanchard Vera, entonces
Secretaria Ejecutiva Adjunta, y al señor Jorge Humberto Meza Flores, actual Secretario Ejecutivo Adjunto.
4
Ejercen la representación de la presunta víctima en este caso Elizabeth C. Solander, Diego F. Durán de la Vega,
Alyssa M. Johnson, Shayda Vance y Alexander Bedrosyan, de Hughes Hubbard & Reed LLP; Parker Palmer, de A Breeze of
Hope Foundation; Rosa Celorio, de International And Comparative Legal Studies de George Washington University Law Center;
Bárbara Jiménez-Santiago, de Equality Now; Shelby R. Quast, de Quast & Associates, LLC; Beth Stephens, de Child And Family
Advocacy Clinic de Rutgers School Of Law – Camden; Carmen Arispe, de Centro Una Brisa de Esperanza, y Jinky Irusta, de la
Oficina Jurídica de la Mujer.
5
En su escrito de solicitudes y argumentos, los representantes solicitaron que la Corte declare que Bolivia es
responsable por la violación del “[a]rtículo 1(2) de la Convención Americana, que exige a los Estados la adopción de las leyes
necesarias para hacer efectivos los derechos o libertades a que se refiere el Artículo 1(1)”. Considerando la descripción de la
citada disposición convencional y los alegatos presentados por los representantes al respecto, la Corte advierte que la mención
al “artículo 1(2) de la Convención Americana” es un error material, y debe ser leído como “artículo 2 de la Convención
Americana”.
6
Sin embargo, en su escrito de observaciones a las excepciones preliminares, los representantes “retira[ron] sus
reclamos formales de reparación en virtud de” los artículos 6 y 9 de la Convención de Belém do Pará.
7
El Estado designó como agente en el caso a Alberto Javier Morales Vargas, entonces Procurador General del Estado.
El 22 de diciembre de 2022 el Estado solicitó la actualización de sus agentes en el caso, designando a Wilfredo Franz David
Chávez Serrano Procurador General del Estado; Patricia Guzmán Meneses, Subprocuradora de Defensa y Representación Legal
del Estado, y Jhauneth del Rosio Bustillos Bustillos, Directora General de Defensa en Derechos Humanos y Medio Ambiente.
5
escrito, el Estado interpuso dos excepciones preliminares y se opuso a las violaciones alegadas y a
las medidas de reparación propuestas por la Comisión y los representantes.
9. Amici Curiae. – El Tribunal recibió siete escritos de amicus curiae presentados por: 1) la
Comunidad de Derechos Humanos, Católicas por el Derecho a Decidir/Bolivia, la Coordinadora de la
Mujer, la Fundación Construir y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los
Derechos de las Mujeres 10; 2) la Firma Víctor Mosquera Marín Abogados 11; 3) el Centro de Derechos
Reproductivos y la Clínica de Derecho Internacional de Derechos Humanos Allard K. Lowenstein
International de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale 12; 4) el Ilustre y Nacional Colegio
de Abogados de México – INCAM, a través de su Observatorio Internacional de Derechos Humanos 13;
5) el Observatorio Jurídico de Género de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma
de México 14; 6) el Semillero de Litigio ante Sistemas Internacionales de Protección de Derechos
Humanos (SELIDH) en asociación con el Centro de Atención en Género y Diversidad Sexual (CAG)
8
Cfr. Caso Angulo Losada Vs. Bolivia. Convocatoria a audiencia. Resolución del Presidente de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos de 17 de febrero de 2022. Disponible en:
[Link]
9
A esta audiencia comparecieron: a) por la Comisión Interamericana: Joel Hernández Garcia, Comisionado; Marisol
Blanchard, entonces Secretaria Ejecutiva Adjunta; Jorge Meza Flores, entonces asesor y actual Secretario Ejecutivo Adjunto,
y Analía Banfi Vique, asesora; b) por los representantes: Rosa Celorio, abogada del Centro de Derecho de la Universidad
George Washington; Bárbara Jiménez-Santiago, abogada de Equality Now; Shelby Quast, abogada de Robertson, Quast &
Associates, LLC; Carmen Arispe, abogada del Centro Una Brisa de Esperanza; Parker Palmer, CFO de la Fundación Brisa de
Esperanza; Elizabeth Solander, abogada de Hughes Hubbard & Reed LLP; Diego Durán de la Vega, abogado de Hughes
Hubbard & Reed LLP; Alyssa Johnson, abogada de Hughes Hubbard & Reed LLP, y Shayda Vance, abogada de Hughes Hubbard
& Reed LLP, y c) por el Estado de Bolivia: Wilfredo Franz David Chávez Serrano, Procurador del Estado Plurinacional de Bolivia;
Patricia Guzmán Meneses, Subprocuradora de Defensa y Representación Legal del Estado; Jhanneth del Rosio Bustillos
Bustillos, Directora General de Defensa en Derechos Humanos y Medio Ambiente, y Cynthia Fernández Torrez, Jefa de Unidad
de Casos en Etapa de Admisibilidad.
10
El escrito, firmado por Mónica Bayá Camargo, Tania Nava Burgoa, Patricia Brañez, Mónica Novillo y Susana Saavedra,
se refiere: (i) al deber del Estado de juzgar con perspectiva de género y sus implicaciones en la práctica; (ii) a los obstáculos
en el sistema jurídico relacionados con sesgos de género; (iii) a un deber de valoración de hechos y pruebas en casos de
delitos de violación y estupro con perspectiva de género; (iv) a la existencia de un patrón estructural de revictimización, y (v)
a medidas de reparación.
11
El escrito, firmado por Víctor Mosquera Marín, se refiere al deber de que la Corte Interamericana centre el objeto del
litigio exclusivamente en determinar la responsabilidad internacional del Estado de Bolivia.
12
El escrito, firmado por Catalina Martínez Coral, Carmen Cecilia Martínez, Edward Pérez, Milagro Valverde Jiménez,
James J. Silk y Ryan Thoreson, se refiere a: (i) las obligaciones de los Estados de combatir la violencia sexual contra los niños
y niñas; (ii) las obligaciones de los Estados de adoptar las medidas necesarias para que las niñas y adolescentes puedan
desarrollar sus capacidades para ejercer su autonomía, y (iii) medidas de reforma estructural en Bolivia.
13
El escrito, firmado por Arturo Pueblita Fernández, Isabel Davara F. De Marcos, Valentina Fix Martínez, Julio J. Copo
Terrés, Esmeralda del Carmen Chávez Olvera, Daniela Shoshana Memun Urinowsky, Noemí García José, Anel Rodríguez
Hernández, Víctor Oswaldo Ramírez Ortiz, Cassandra Michelle Salazar Navarro y Jose Antonio Sosa Reyna, se refiere: (i) a la
violencia sexual en contra de niñas y adolescentes desde el punto de vista de la salud y la educación, la justiciabilidad de los
Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA), y las obligaciones que tienen los Estados respecto a dichos
temas, y (ii) a la importancia y necesidad de una educación sexual integral y su carácter preventivo.
14
El escrito, firmado por Andrea Arabella Montes de Oca, Samantha Rodríguez Santillán, Erick Octavio Moreno Zúñiga,
Jorge Uriel Ortiz Valois y Karina Contreras Valdez, se refiere: (i) al deber de los Estados de garantizar y proteger el adecuado
desarrollo de la infancia y adolescencia, y actuar en la prevención del abuso sexual de personas menores de edad, y (ii) a las
medidas relacionadas con garantías de no repetición.
6
de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquía 15, y 7) The Global
Women’s Institute, Together for Girls, Futures Without Violence, The Equality Institute, Prevention
Collaborative, Children’s Institute de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sur África, Sexual Violence
Research Initiative (SVRI), Raising Voices, BRAVE Movement, MenEngage Alliance, Natasha Stott
Despoja, Lauren Fite, Raúl R. Herrera y Charlotte Bunch 16.
10. Alegatos y observaciones finales escritos. – El 29 de abril de 2022 el Estado remitió sus alegatos
finales escritos y el 2 de mayo de 2022 los representantes enviaron sus respectivos alegatos finales
escritos y la Comisión presentó sus observaciones finales escritas. El Estado remitió 15 anexos junto
con su escrito de alegatos finales y los representantes presentaron dos anexos.
11. Observaciones a los anexos a los alegatos finales. – El 19 de mayo de 2022 el Estado
manifestó no tener observaciones respecto a los anexos a los alegatos finales escritos de los
representantes. El 20 de mayo de 2022 la Comisión formuló sus observaciones a los anexos remitidos
por el Estado junto con sus alegatos finales y señaló no tener observaciones sobre los anexos de los
representantes. Los representantes no presentaron observaciones.
13. Deliberación del presente caso. – La Corte deliberó la presente Sentencia, a través de una
sesión virtual, los días 17 y 18 de noviembre de 2022, durante el 154° Período Ordinario de Sesiones.
III
COMPETENCIA
14. La Corte Interamericana es competente para conocer del presente caso, en los términos del
artículo 62.3 de la Convención Americana, en razón de que Bolivia es Estado Parte en la Convención
desde el 19 de julio de 1979 y reconoció la competencia contenciosa de la Corte el 27 de julio de
1993. Además, Bolivia depositó el instrumento de ratificación de la Convención de Belém do Pará el
5 de diciembre de 1994.
IV
EXCEPCIONES PRELIMINARES
15. El Estado interpuso dos excepciones preliminares, las cuales serán analizadas a continuación en
el siguiente orden: a) la alegada falta de agotamiento de los recursos internos, y b) la alegada
incompetencia ratione materiae de la Corte sobre los artículos 6 y 9 de la Convención de Belém do
Pará.
15
El escrito, firmado por Alejandro Gómez Restrepo, María Camila Vega Salazar, Nathalia Rodríguez Cabrera y Mónica
Liliana Torres Pidiache, se refiere a (i) los estándares interamericanos respecto a la violencia contra las mujeres y niñas; (ii)
la interseccionalidad de género y edad ocurrida en el caso; (iii) la violencia sexual como tortura, y (iv) los supuestos
incumplimiento del deber reforzado de debida diligencia, presencia de estereotipos de género en la investigación y
revictimización en el caso concreto.
16
El escrito, firmado por Mary Ellsberg, Daniela Ligiero, Esta Soler, Emma Fulu, Lori Heise, Shanaaz Mathews, Elizabeth
Dartnall, Lori S. Michau, Paul Zeitz, Laxman Belbase, Natasha Stott Despoja, Lauren Fite, Raúl R. Herrera, Charlotte Bunch,
Lina Abirafeh y Jannifer McCleary Sills, se refiere a: (i) las obligaciones de los Estados de prevenir y sancionar la violencia
sexual con niñas y niños, y (ii) medidas de reforma estructural en Bolivia.
7
A. Alegada falta de agotamiento de los recursos internos
16. El Estado informó que planteó la excepción de falta de agotamiento de recursos internos
durante la etapa de admisibilidad del caso a través de su escrito de 5 de marzo de 2014, en el cual
hizo hincapié que el proceso penal contra E.G.A. debía agotarse en todas sus instancias. Agregó que
tal proceso se encontraba en curso y el acusado ostentaba la condición de rebelde. Resaltó que,
hasta la huida del acusado, el proceso se sustanció con la debida diligencia y los recursos judiciales
interpuestos por las partes fueron atendidos de manera efectiva. Señaló que, por el contrario, los
representantes, Brisa y sus padres “obstaculizaron la labor del Estado, tomando en cuenta que
solicitaron actuaciones que se habían gestionado para aprehender al imputado y no las devolvieron
al Tribunal como correspondía 17, y en su lugar, decidieron abstraerse del proceso para acudir
directamente ante el Sistema [Interamericano] […], pese [a] que el derecho interno posee un recurso
idóneo para proteger la situación jurídica infringida, como lo es la extradición del imputado, como se
viene gestionando de oficio” 18.
17. Por otro lado, Bolivia expuso que la presunta víctima, sus padres o sus representantes legales,
según corresponda, (i) “descartaron” la asistencia médica y psicológica de las instituciones
especializadas del Estado acudiendo “directamente” a médicos/as y psicólogos/as particulares; (ii)
no denunciaron al personal médico ante el Ministerio Público o el órgano judicial competente por las
alegadas afectaciones a los bienes jurídicos de Brisa; (ii) no solicitaron cambio 19 o recusación de la
Fiscal, ni interpusieron denuncia disciplinaria o penal contra esta, y (iii) no denunciaron las supuestas
amenazas, acosos y hostigamientos para su investigación o sanción pese al “amplio bagaje de
recursos que podían ser efectivos para subsanar la supuesta situación jurídica infringida a Brisa, ante
los supuestos interrogatorios y amenazas de la [F]iscal”.
18. La Comisión observó que el Estado presentó la referida excepción en la etapa de admisibilidad,
sin embargo, recordó que había concluido que era aplicable la excepción prevista en el artículo
46.2.c) de la Convención Americana. Lo anterior dado que (i) la violencia sexual fue denunciada en
julio de 2002 y, a la fecha de emitir el Informe de Admisibilidad, no existía una sentencia
condenatoria y, (ii) si bien el acusado fue declarado rebelde el 28 de octubre de 2008, recién el 28
de febrero de 2014 el Ministerio Público solicitó a la INTERPOL un informe sobre las acciones
realizadas para su captura. La Comisión consideró que la reiteración de dicha excepción preliminar
ante la Corte no es procedente por los siguientes motivos: (i) el retardo injustificado en el
procedimiento interno que hace aplicable la excepción prevista en el artículo 46.2.c) de la Convención
Americana 20; (ii) la demora excesiva del proceso penal no es atribuible a la complejidad del asunto
o a la actividad procesal de la presunta víctima o sus representantes, sino a la conducta de las
autoridades estatales, y (iii) es deber del Estado, y no de la víctima, investigar con la debida diligencia
17
El Estado informó que el mandamiento de aprehensión expedido contra E.G.A el 6 de noviembre de 2008, fue recogido
“voluntariamente” por los “acusadores particulares” para su ejecución, sin embargo, no fue devuelto al Tribunal. En el 18 de
agosto de 2009, el representante legal de la presunta víctima dentro del proceso doméstico, Leonor Oviedo, solicitó la
extensión de un mandamiento de aprehensión actualizado en tres ejemplares, ante lo cual el Tribunal solicitó que se hiciera
acompañar del mandamiento de aprensión original, expedito el 6 de noviembre de 2008. Posterior a tal requerimiento del
Tribunal, el Estado señaló que los “acusadores particulares” dejaron de impulsar el proceso penal y apersonarse al mismo, y
“tampoco activaron los mecanismos de búsqueda y captura”.
18
El Estado señaló que, de conformidad con el artículo 90 del Código de Procedimiento Penal, no es aplicable “ningún
cómputo” de prescripción, garantizándose la continuidad del juicio una vez que se logre la extradición del imputado, lo cual
se encuentra en curso en la vía diplomática.
19
El Estado señaló que la Ley Orgánica del Ministerio Público (Ley No. 2175) establece en su artículo 68 la posibilidad
de que la “víctima” solicite ante el/la Fiscal jerárquico/a, el reemplazo del/de la Fiscal a cargo de la investigación cuando se
considere que no ha ejercido correctamente sus funciones.
20
La Comisión observó que, a la fecha, han trascurrido 19 años desde la denuncia de los hechos y 12 años desde la
fuga del acusado.
8
y adoptar las medidas para asegurar que la investigación llegue a su fin en un plazo razonable y que
el responsable cumpla efectivamente su condena.
19. Los representantes concordaron con los argumentos expuestos por la Comisión y señalaron
que el hecho de que el tercer juicio contra el señor E.G.A. esté en curso, pero suspendido por este
encontrarse prófugo, prueba los retrasos no razonables en los recursos internos. Agregaron que la
presunta víctima no ostentaba la responsabilidad de dar seguimiento a las órdenes de aprehensión,
ya que el Estado “no puede delegar sus obligaciones de debida diligencia para investigar y procesar
las violaciones a la víctima y sus familiares”. Además, indicaron que, durante el trámite ante la
Comisión, Bolivia no mencionó que la supuesta conducta de Brisa obstaculizó la aprehensión del
señor E.G.A. Finalmente, expusieron que los alegados daños sufridos por Brisa por parte de los
agentes del Estado, mientras hacía uso de los recursos internos, demuestran la inadecuación de
estos.
20. Tomando en cuenta lo expresado por las partes y la Comisión, la Corte recuerda, en primer
lugar, que el artículo 46.1.a) de la Convención Americana dispone que, para determinar la
admisibilidad de una petición o comunicación presentada ante la Comisión Interamericana de
conformidad con los artículos 44 o 45 de la Convención, es necesario que se hayan interpuesto y
agotado los recursos de la jurisdicción interna, según los principios del Derecho Internacional
generalmente reconocidos 21, o se compruebe alguna de las circunstancias excepcionales del artículo
46.2 de la Convención.
21. En distintas oportunidades, este Tribunal ha precisado que el momento procesal oportuno para
que el Estado presente una eventual objeción relativa a la falta de agotamiento de recursos internos
es el procedimiento de admisibilidad ante la Comisión 22. Asimismo, ha afirmado que el Estado que
presenta esta excepción debe especificar los recursos internos que aún no se han agotado y
demostrar que estos recursos son idóneos y efectivos 23. Por otra parte, los argumentos que dan
contenido a la excepción preliminar interpuesta por el Estado ante la Comisión durante la etapa de
admisibilidad deben corresponder a aquellos esgrimidos ante la Corte 24. Es necesario, además, que
la excepción opuesta pueda ser analizada en forma preliminar, lo que no ocurre si versa sobre una
cuestión ligada en forma inescindible con el fondo de la controversia 25.
22. En el caso sub judice sale a relucir que el Estado interpuso la excepción preliminar en cuestión
durante el procedimiento ante la Comisión, mediante sus escritos de 5 de marzo de 2014 26 y 17 de
21
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Excepciones Preliminares. Sentencia de 26 de junio de 1987. Serie C
No. 1, párr. 85, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30
de junio de 2022. Serie C No. 454, párr. 26.
22
Cfr. Caso Herrera Ulloa Vs. Costa Rica. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de
julio de 2004. Serie C No. 107, párr. 81, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 27.
23
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Excepciones Preliminares, supra, párr. 88, y Caso Barbosa de Souza y
otros Vs. Brasil. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 7 de septiembre de 2021. Serie C No.
435, párr. 28.
24
Cfr. Caso Furlan y Familiares Vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
31 de agosto de 2012 Serie C No. 246, párr. 29, y Caso Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala. Excepciones
Preliminares, Fondo y Reparaciones. Sentencia de 17 de noviembre de 2021. Serie C No. 445, párr. 25.
25
Cfr. Caso Cortez Espinoza Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 18 de
octubre de 2022. Serie C No. 468, párr. 24. En el mismo sentido, Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Excepciones
Preliminares, supra, párr. 96, y Caso Profesores de Chañaral y otras municipalidades Vs. Chile. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 10 de noviembre de 2021. Serie C No. 443, párr. 27.
26
Cfr. Escrito presentado por el Estado durante el procedimiento ante la Comisión el 5 de marzo de 2014 (expediente
de prueba, folios 765 y 766).
9
octubre de 2014 27. En esas ocasiones señaló que el caso era inadmisible, toda vez que no se habían
agotado los recursos internos, pues todavía tramitaba el proceso penal instaurado para examinar los
mismos hechos que habían sido sometidos al conocimiento de la Comisión Interamericana. Además,
arguyó que habría sido la interposición de distintos recursos por las partes en el proceso penal lo que
lo habría prolongado. Según el Informe de Admisibilidad del caso, el 18 de marzo de 2017 la Comisión
resolvió admitirlo con base en la excepción al agotamiento de recursos internos contemplada en el
artículo 46.2.c) de la Convención Americana, al considerar que hubo un retardo injustificado en la
decisión respecto de la acción penal.
23. Ahora bien, la Corte recuerda que una de las controversias del presente caso consiste en la
alegada responsabilidad internacional del Estado por la violación a la garantía del plazo razonable
debido al tiempo de duración del proceso penal por la alegada violencia sexual sufrida por Brisa, así
como en virtud de la alegada falta de resguardos necesarios para evitar la fuga del sospechoso. En
ese sentido, el Tribunal considera que determinar si el tiempo transcurrido entre el inicio del proceso
penal y el Informe de Admisibilidad constituyó un retardo injustificado, en términos del artículo
46.2.c) de la Convención, es un debate que está directamente relacionado con la controversia de
fondo relativa a los artículos 8 y 25 de la Convención. En consecuencia, al existir una íntima relación
entre la excepción preliminar del Estado y el análisis de fondo de la controversia, la Corte desestima
la presente excepción preliminar.
24. El Estado argumentó que la Corte no ostenta la facultad de pronunciarse sobre los artículos 6
y 9 de la Convención de Belém do Pará, en el entendimiento de que se encuentra limitada únicamente
sobre hechos relacionados con el artículo 7 del mismo instrumento, en virtud de la restricción
contenida en el artículo 12 de dicha Convención. La Comisión observó que, en los párrafos 42 y 43
de su Informe de Fondo, declaró violadas las obligaciones establecidas en los artículos 7.b y f de la
Convención de Belém do Pará. Los representantes aceptaron la excepción preliminar interpuesta
por el Estado y retiraron los “reclamos formales de reparación” planteados en virtud de los artículos
6 y 9 de la Convención de Belém do Pará. Adicionalmente, aclararon que los referidos artículos tienen
“una autoridad persuasiva útil para orientar la interpretación de los artículos 8, 19, 24 y 25 de la
Convención Americana”.
25. La Corte recuerda que las presuntas víctimas y sus representantes pueden invocar la violación
de derechos distintos a los comprendidos en el Informe de Fondo, siempre que se mantengan dentro
del marco fáctico definido por la Comisión, en tanto son las presuntas víctimas las titulares de todos
los derechos consagrados en la Convención Americana 28. En esos casos, corresponde a la Corte
decidir sobre la procedencia de alegatos relativos al marco fáctico, en resguardo del equilibrio
procesal de las partes.
26. Si bien los representantes desistieron de su pretensión para que el Tribunal se pronunciara
directamente sobre los artículos 6 y 9 de la Convención de Belém do Pará, la Corte recuerda que
podrá tener en cuenta dichos artículos para interpretar el contenido del artículo 7 del citado
instrumento internacional y las disposiciones de la Convención Americana. Por lo tanto, la excepción
preliminar opuesta por Bolivia perdió su objeto.
27
Cfr. Escrito presentado por el Estado durante el procedimiento ante la Comisión el 17 de octubre de 2014 (expediente
de prueba, folios 1372 y 1373).
28
Cfr. Caso "Cinco Pensionistas" Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de febrero de 2003. Serie C
No. 98, párr. 155, y Caso Casierra Quiñonez y otros Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 11 de mayo de 2022. Serie C No. 450, párr. 22.
10
V
PRUEBA
27. El Tribunal recibió diversos documentos presentados como prueba por la Comisión, los
representantes y el Estado, los cuales, como en otros casos, se admiten en el entendido de que
fueron presentados en la debida oportunidad procesal (artículo 57 del Reglamento) 29.
28. La Corte también recibió documentos adjuntos a los alegatos finales escritos presentados por el
Estado 30 y los representantes 31. La Comisión objetó parte de los anexos a los alegatos finales escritos
del Estado y señaló no tener observaciones a los anexos de los representantes de la presunta víctima.
El Estado manifestó no tener objeción a los documentos que acompañaron los alegatos finales de los
representantes. Estos últimos no presentaron observaciones.
29. En relación con los documentos adjuntados como anexos A y B a los alegatos finales escritos de
los representantes, el Tribunal constata que son documentos emitidos con posterioridad a la
presentación del escrito de solicitudes y argumentos y, por tanto, constituyen prueba de hechos
supervinientes. Además, los considera útiles para la comprensión de parte de las medidas de
reparación solicitadas por los representantes. En vista de lo anterior, dichos documentos resultan
admisibles en los términos del artículo 57.2 del Reglamento.
30. En cuanto a los anexos a los alegatos finales escritos de Bolivia, la Comisión adujo que los
anexos 1 al 6 estaban disponibles con anterioridad a la fecha de presentación del escrito de
contestación del Estado y solicitó que dicha documentación no sea admitida. La Corte coincide con la
Comisión, ya que los documentos que corresponden a los anexos 1 al 6, presentados por el Estado,
tienen fecha anterior a la contestación, de modo que resultan inadmisibles. Los demás anexos
constituyen prueba de hechos supervinientes al haber sido emitidos con posterioridad a la
presentación de la contestación. Adicionalmente, algunos de ellos contienen información solicitada
por los jueces y las juezas en la audiencia pública, por tanto, el Tribunal los admite.
29
La prueba documental puede ser presentada, en general y de conformidad con el artículo 57.2 del Reglamento, junto
con los escritos de sometimiento del caso, de solicitudes y argumentos o de contestación, según corresponda, y no es
admisible la prueba remitida fuera de esas oportunidades procesales, salvo en las excepciones establecidas en el referido
artículo 57.2 del Reglamento (a saber, fuerza mayor, impedimento grave) o salvo si se tratara de un hecho superviniente, es
decir, ocurrido con posterioridad a los citados momentos procesales. Cfr. Caso Familia Barrios Vs. Venezuela. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2011. Serie C No. 237, párrs. 17 y 18, y Caso Aroca Palma y otros
Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de noviembre de 2022. Serie C No. 471,
párr. 26.
30
Anexo 1: Nota de 2 de noviembre de 2020, firmada por la doctora M.R.C.; Anexo 2: Certificado como expositora
dentro del Foro sobre Violencia Sexual desde una Perspectiva de Salud Pública, realizado el 5 de junio del año 2009; Anexo
3: Certificado por haber sido parte del proceso de la Investigación Acción Participativa "Construyendo juntos una ruta para el
manejo integrado y sistematizado de casos de violencia sexual a niños, niñas y adolescentes”; Anexo 4: Nota de 8 de octubre
de 2010, firmada por la Directora de la Oficina Jurídica para la Mujer; Anexo 5: Nota FGE/.[Link]. Nro 073/2021 de 1 de
febrero de 2021; Anexo 6: CITE:FGE/IDIF/AFN00114/2021 de 29 de enero de 2021; Anexo 7: Informe CITEJDN N' 438/2022
de 21 de marzo de 2022, emitida por la Defensoría de la Niñez y Adolescencia del Gobierno Autónomo Municipal de
Cochabamba; Anexo 8: Informe FGE/DRGYJ348 N'035/2022 de 29 de marzo de 2022; Anexo 9: Informe MJTI - VIO N'
13/2022 de 14 de marzo de 2022; Anexo 10: Informe FEG/DRGYJ348 N' 22/2022 de 14 de marzo de 2022; Anexo 11: Informe
N' 19/2022, emitido por la División de Análisis Delictual-Estadística de la Policía Boliviana; Anexo 12: Currículo de la Escuela
de Jueces del Estado; Anexo 13: Detalle de los instrumentos utilizados por los diferentes actores que atienden casos de
violencia contra niñas, niños y adolescentes; Anexo 14: Documento titulado como “Información respecto al Caso Angulo
Losada Vs. Bolivia tramitado ante la Corle Interamericana de Derechos Humanos”, elaborado por el Ministerio de Educación,
y Anexo 15: Nota GM-DGAJ-UAJI-Cs-970/2022 de 7 de abril de 2022.
31
Anexo A: Libro: "Propuesta para que el Estado Plurinacional de Bolivia genere espacios seguros que permitan a Niñas,
Niños y Adolescentes crecer y desarrollarse sin el riesgo de sufrir violencia sexual y que mejore el acceso a la justicia", y
Anexo B: Libro: "La cultura del incesto y el delito de la violación incestuosa de adultos de la familia a niñas, niños y
adolescentes".
11
B. Admisibilidad de la prueba testimonial y pericial
31. La Corte estima pertinente admitir las declaraciones rendidas en audiencia pública 32, así como
las declaraciones rendidas ante fedatario público 33 en cuanto se ajustan al objeto definido por la
Presidencia en la Resolución que ordenó recibirlos 34.
VI
HECHOS
32. En este capítulo la Corte establecerá los hechos que se tendrán por probados en el presente
caso, de acuerdo con el acervo probatorio que ha sido admitido y según el marco fáctico establecido
en el Informe de Fondo. Además, se incluirán los hechos expuestos por las partes que permitan
explicar, aclarar o desestimar ese marco fáctico. Así, el capítulo está dividido de la siguiente forma:
a) la violencia sexual sufrida por Brisa De Angulo Losada; b) el marco normativo relevante; c)
gestiones realizadas por la familia de Brisa De Angulo Losada con anterioridad a la denuncia
presentada ante las autoridades estatales, y d) la investigación y el proceso penal.
33. Brisa De Angulo Losada nació el 14 de septiembre de 1985 en la ciudad de Baltimore, estado
de Maryland, Estados Unidos de América 35. Al momento de los hechos, su familia estaba compuesta
por su madre Luz Stella Losada, su padre José Miguel De Angulo 36 y 4 hermanos/as 37. En 1990, Brisa
y su familia se trasladaron a la ciudad de Cochabamba, Bolivia, debido a que sus padres desarrollaban
proyectos de salud comunitaria del Programa de Asistencia Médica Internacional 38 (en adelante “MAP
Internacional", por sus siglas en inglés) 39. Los padres de Brisa optaron por un estilo de vida donde
se mantuvieran “ricas relaciones familiares y actividades de aprendizaje en el hogar”, de modo que
dentro de la dinámica familiar era común que los hermanos mayores facilitaran los procesos de
aprendizaje en casa de las hermanas menores. Años después de su llegada a Cochabamba, los
hermanos mayores de Brisa viajaron a Estados Unidos para validar sus estudios de primaria y
secundaria. Días después de su partida, en 2001, llegó a Bolivia E.G.A., primo mayor de Brisa de 26
años, con el fin de realizar sus prácticas de pasantía en veterinaria 40.
32
En audiencia pública la Corte recibió las declaraciones de la presunta víctima, Brisa De Angulo Losada, de la testigo
Luz Stella Losada y de la perita Sylvia Mesa Peluffo, propuestas por los representantes, y del perito Miguel Cillero Bruñol,
propuesto por la Comisión Interamericana.
33
La Corte recibió las declaraciones rendidas ante fedatario público (affidávit) del testigo José Miguel de Angulo y la
testigo María Leonor Oviedo Bellott, y de las peritas Dubravka Šimonović y María Elena Attard Bellido, propuestos por los
representantes, y de la fiscal N.T.A, propuesta por el Estado.
34
Los objetos de todas estas declaraciones se encuentran establecidos en la Resolución del Presidente de la Corte
Interamericana emitida el 17 de febrero de 2022. Disponible
en:[Link]
35
Cfr. Certificado de nacimiento de Brisa, expedido el 25 de septiembre de 1985 (expediente de prueba, folio 7224).
36
El señor José Miguel De Angulo es médico cirujano. Trabajó como jefe de servicio de salud para la empresa Dragados.
Posteriormente, fue contratado por MAP Internacional “para manejar programas de salud pública en Latinoamérica desde la
oficina regional de Quito, Ecuador”. Desde esta oficina viajó en varias oportunidades a países como Bolivia. En 1990, MAP
Internacional “hizo un convenio con el Ministerio de Salud de Bolivia” y abrió una oficina nacional en Cochabamba. Desde esta
oficina el señor Angulo realizó diferentes proyectos en el área de salud materno-infantil. Cfr. Declaración de José Miguel De
Angulo de 21 de marzo de 2022 (expediente de prueba, folio 11433).
37
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11433), e Informe social de la Defensa
de Niños y Niñas Internacional, Sección Bolivia de 21 de agosto de 2008 (expediente de prueba, folio 8455).
38
Cfr. Declaración rendida de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11433).
39
Cfr. El MAP Internacional es una organización cristiana encargada de brindar asistencia médica a personas de escasos
recursos económicos. Cfr. Sitio web oficial del MAP internacional. Disponible en: [Link]
40
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11433 a 11434), y Sentencia emitida
por el Tribunal de Sentencia No. 4, supra (expediente de prueba, folios 7665 a 7666).
12
34. E.G.A. fue visto como un hijo y un hermano por la familia de Brisa, y recibido con la “esperanza
de que [con su llegada] las hijas [menores] sufrirían un poco menos la ausencia de sus hermanos
[mayores]” 41. Durante su estadía en la casa de la familia De Angulo Losada, E.G.A. apoyaba a Brisa
en sus estudios y estuvo a cargo del cuidado de ella y sus hermanas menores. Asimismo,
acompañaba a Brisa a realizar sus quehaceres en la ciudad; en términos de ella: “ocupó el lugar de
[sus] hermanos” y “confiaba ciegamente” en él 42. En distintas oportunidades, E.G.A. durmió en su
habitación so pretexto de que “[le] podía pasar algo” a Brisa debido a sus antecedentes de asma 43.
35. Brisa, quien en ese entonces era una niña de 16 años de edad, declaró que, en diversas
ocasiones, entre octubre de 2001 y mayo de 2002, sufrió actos de violencia sexual, incluidos abusos
sexuales y violación, por parte de su primo E.G.A., quien era diez años mayor que ella. 44. En ese
sentido, durante la audiencia pública ante la Corte, la presunta víctima expresó lo siguiente:
36. Durante el periodo supra referido, Brisa relató haber sufrido también violencia física por parte
de su primo E.G.A., así como haber experimentado miedo, confusión y preocupación por lo que
E.G.A. pudiera hacerles a sus hermanas menores, y por causar sufrimiento a sus padres si les contaba
lo que estaba pasando 46. Además, indicó que se volvió “bastante agresiva” con sus padres, hermanas
y su perro “porque sabía que cuanto más los alejara”, su primo los lastimaría menos. Asimismo, dejó
de comer, lloraba, vomitaba y “pensaba en [...] la muerte” 47. Al respecto, Brisa también señaló:
41
Cfr. Acusación particular presentada por José Miguel De Angulo y Luz Stella Losada el 15 de noviembre de 2002
(expediente de prueba, folios 7387 a 7388); Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada de 1 de agosto de 2002
(expediente de prueba, folio 10624); Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folios 11433 a
11434), y Carta de Brisa De Angulo Losada de 9 diciembre de 2011 (expediente de prueba, folio 7240).
42
Durante la estadía de E.G.A, Brisa dejó de participar en activades que antes realizaba a fin de “evitar oír [las] críticas
e insultos” que este efectuada en su contra; en particular, dejó sus estudios en casa y actividades extracurriculares, también
tuvo conductas agresivas y de retraimiento. Cfr. Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de
prueba, folio 10624); Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7240 a 7241); Declaración de
Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública del presento caso, y Declaración de José Miguel De Angulo, supra
(expediente de prueba, folios 11433 a 11434).
43
Cfr. Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 10624), y Acusación
particular presentada por José Miguel De Angulo y Luz Stella Losada, supra (expediente de prueba, folio 7387).
44
Cfr. Formulario de Informaciones y Denuncias suscrito por José Miguel De Angulo y el investigador asignado al caso
el 1 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folios 9512 a 9513); Declaración de Brisa De Angulo Losada rendida durante
la audiencia pública del presente caso; Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7243 a 7245);
Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 10624 a 10625), y Declaración de
Clementina Mamani durante el segundo juicio oral, contenida en el acta de registro de juicio oral de 15 de septiembre de 2005
(expediente de prueba, folios 9844 a 9845).
45
Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada rendida durante la audiencia pública, supra.
46
Cfr. Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 10624 a 10625); Carta
de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7243 a 7245), y Declaración de Brisa De Angulo Losada
durante la audiencia pública, supra.
47
Cfr. Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 7245).
13
“dejé de ir a nadar, dejé de tocar música, ya no iba al colegio, desarrollé bulimia, anorexia, empecé
a auto mutilarme, entré a una depresión, pasaba horas en mi cuarto durmiendo, llorando y
durmiendo. En un viaje a Estados Unidos traté de suicidarme dos veces” 48. En el mismo sentido, su
madre, Luz Stella Losada, afirmó que “el carácter de Brisa empezó a entrar como en un nivel de
depresión, de pesimismo, de aislarse, […] inclusive era muy irritable, muy agresiva a veces y azotaba
las puertas. [...] Brisa empezó a comerse las uñas, […] temblaba cuando estaba sentada” 49.
37. Cuando Brisa estaba por iniciar el quinto año en educación media, suspendió sus estudios ante
“las agresiones sexuales y […] los múltiples problemas que estaba teniendo con el señor [E.G.A.]” y
“el resto de [su] familia” 50.
38. Para el momento de los hechos la ley penal vigente era el Código Penal boliviano de 1972 51,
con las modificaciones introducidas por la Ley No. 2033, denominada Ley de Protección a las Víctimas
de Delitos contra la Libertad Sexual de 29 de octubre de 1999 52. El artículo 308 tipificaba la violación
sexual y disponía:
Artículo 308º.- (Violación) Quien empleando violencia física o intimidación, tuviera acceso carnal con persona
de uno u otro sexo; penetración anal o vaginal o introdujera objetos con fines libidinosos, incurrirá en
privación de libertad de cinco (5) a quince (15) años.
El que bajo las mismas circunstancias del párrafo anterior, aunque no mediara violencia física o intimidación,
aprovechando de la enfermedad mental, grave perturbación de la conciencia o grave insuficiencia de la
inteligencia de la víctima, o que estuviere incapacitada por cualquier otra causa para resistir, incurrirá en
privación de libertad de quince (15) a veinte (20) años.
39. Adicionalmente, esta ley introdujo el tipo penal de violación de niño, niña y adolescente:
Artículo 308º.- Bis (Violación de niño, niña o adolescente) Quien tuviera acceso carnal con persona de uno u
otro sexo menor de catorce años, penetración anal o vaginal o introdujera objetos con fines libidinosos, será
sancionado con privación de libertad de quince (15) a veinte (20) años, sin derecho a indulto, así no haya
uso de la fuerza o intimidación y se alegue consentimiento. Quedan exentas de esta sanción las relaciones
consensuadas entre adolescentes mayores doce años, siempre que no exista diferencia de edad mayor de
tres (3) años, entre ambos, y no se haya producido violencia ni intimidación.
40. Además, el artículo 309º del Código Penal Boliviano, con las modificaciones introducidas por el
artículo 5 de la Ley No. 2033, a la época de los hechos del caso prescribía el tipo penal de estupro
en los siguientes términos:
Artículo 309º.- (Estupro) Quien, mediante seducción o engaño, tuviera acceso carnal con persona de uno u
otro sexo, mayor de catorce (14) años y menor de dieciocho (18), será sancionado con privación de libertad
de dos (2) a seis (6) años.
41. El artículo 310 del Código Penal entonces vigente establecía entre los agravantes para los tipos
penales de violencia sexual los siguientes:
Artículo 310°.- La pena será agravada en los casos de los delitos anteriores, con cinco años:
1. Si como producto de la violación se produjera alguna de las circunstancias previstas em los arts. 270 y
271 del Código Penal [(lesiones leves, graves y gravísimas)];
2. Si se produjera un grave trauma o daño psicológico en la víctima;
3. Si el autor fuera ascendiente, descendiente o pariente dentro del cuarto grado consanguinidad o segundo
48
Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública, supra.
49
Cfr. Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública del presente caso.
50
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11447).
51
Disponible en: [Link]
52
Disponible en: [Link]
14
de afinidad;
4. Si el autor estuviere encargado de la educación o custodia de la víctima, o si ésta se encontrara en situación
de dependencia o autoridad; […]
7. Si el autor hubiera sometido a la víctima a condiciones vejatorias o degradantes […]
42. Con posterioridad a los hechos del caso, tras la entrada en vigor de la Constitución de 2009,
mediante Ley No. 054 de 8 de noviembre de 2010, denominada Ley de Protección Legal de Niñas,
Niños y Adolescentes 53, se modificó de 3 a 6 años la sanción del tipo penal de estupro.
43. Posteriormente, la Ley No. 348 de 9 de marzo de 2013, denominada Ley Integral para
Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, modificó el delito de violación, aumentando la
pena e incluyendo la expresión “actos sexuales no consentidos” en el tipo penal, y la incapacidad
para resistir en la definición del delito, de la siguiente manera:
ARTÍCULO 308. (Violación). Se sancionará con privación de libertad de quince (15) a veinte(20) años a quien
mediante intimidación, violencia física o psicológica realice con persona de uno u otro sexo, actos sexuales
no consentidos que importen acceso carnal, mediante la penetración del miembro viril, o de cualquier otra
parte del cuerpo, o de un objeto cualquiera, por vía vaginal, anal u oral, con fines libidinosos; y quien, bajo
las mismas circunstancias, aunque no mediara violencia física o intimidación, aprovechando de la enfermedad
mental grave o insuficiencia de la inteligencia de la víctima o que estuviera incapacitada por cualquier otra
causa para resistir.
44. Además, esta ley modificó el delito de violación de infante, niña, niño o adolescente en los
siguientes términos:
Artículo 308 bis. (Violación de infante, niña, niño o adolescente). Si el delito de violación fuere cometido
contra persona de uno u otro sexo menor de catorce (14) años, será sancionado con privación de libertad de
veinte (20) a veinticinco (25) años, así no haya uso de la fuerza o intimidación y se alegue consentimiento.
En caso que se evidenciare alguna de las agravantes dispuestas en el Artículo 310 del Código Penal, y la pena
alcanzara treinta (30) años, la pena será sin derecho a indulto.
Quedan exentas de esta sanción las relaciones consensuadas entre adolescentes mayores de doce (12) años,
siempre que no exista diferencia de edad mayor de tres (3) años entre ambos y no se haya cometido violencia
o intimidación.
45. La legislación penal vigente -con las modificaciones anotadas-, también considera al incesto 54
como un agravante para los delitos de violencia sexual. Asimismo, prevé otros agravantes como se
expone a continuación:
a) Producto de la violación se produjera alguna de las circunstancias previstas en los Artículos 270 y 271 de
este Código [(lesiones leves, graves y gravísimas)];
b) El hecho se produce frente a niñas, niños o adolescentes; […]
g) El autor estuviere encargado de la educación o custodia de la víctima, o si ésta se encontrara en situación
de dependencia respecto a éste o bajo su autoridad; […]
l) Tratándose del delito de violación, la víctima sea mayor de catorce (14) y menor de dieciocho (18) años;
m) El autor hubiera cometido el hecho en más de una oportunidad en contra de la víctima; […]
o) El autor fuera ascendiente, descendiente o pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo
de afinidad; […]
46. Los padres de Brisa tomaron conocimiento de la violencia sexual que estaba sufriendo su hija
cuando, durante un viaje a Estados Unidos, uno de sus hermanos mayores, tras haber percibido
53
Disponible en: [Link]/norma/4169/leyes#910865674.
54
Se hace referencia al incesto aquí según la definición que consta en el Código Penal boliviano, es decir en casos de
violencia sexual cometidos por “ascendiente, descendiente o pariente dentro del cuarto grado consanguinidad o segundo de
afinidad”.
15
cambios negativos en su comportamiento, leyó su diario y descubrió que algo estaba pasando 55. Tras
conocer sobre los hechos de violencia sexual, el padre de Brisa tuvo que regresar por unos días a
Bolivia por motivos laborales. Durante su estadía en Bolivia, buscó “consejo con personas amigas”
sobre los hechos acontecidos, ante lo cual le recomendaron apersonarse a la Defensa de Niñas y
Niños Internacional 56 (en adelante “DNI”). Así, el 15 de julio de 2002, dio a conocer los hechos ante
la DNI 57, en Cochabamba, donde le aconsejaron que la niña debía recibir terapia 58. El 18 de julio de
2002, luego de su regreso a los Estados Unidos, el padre de Brisa y la madre de ésta decidieron
llevarla con una terapeuta que les recomendó acudir al Centro de Recursos Familiares
“Morningstar” 59. El 24 de julio de 2002 la profesional en psicología del centro “MorningStar” atendió
a Brisa, concluyendo que, con base en lo indicado por la presunta víctima, se trataba de una relación
de una “menor siendo seducida por un hombre adulto con el propósito de explotarla sexualmente” 60.
De acuerdo con la profesional, E.G.A. usó su “relación […] basada en confianza, la relación familiar
y el servicio a Dios” para “explotar[la] […] sexualmente y manipularla […] hac[iéndole] creer que
ella había hecho algo incorrecto” 61. El 25 de julio de 2002 fue atendida por una segunda profesional
médica, quien indicó que Brisa “estuvo involucrada en una relación sexual con un hombre de 26 años
[…] que vivía con su familia en Bolivia”, y se mostraba deprimida y no deseaba discutir mucho sobre
lo sucedido. También hizo constar que “fue seducida” a mantener relaciones sexuales situación ante
la cual “estaba confundida y muy frustrada”. La interpretación profesional del examen médico fue
que Brisa se encontraba “en estado posterior de abuso sexual” 62.
47. El 30 de julio de 2002 Brisa y sus padres regresaron a Bolivia 63. El 31 de julio de 2002 la señora
Oviedo Bellot, abogada de la DNI, solicitó la revisión médica de Brisa mediante carta dirigida a una
doctora del área médico forense del Ministerio Público 64, la señora M.R.C. 65. El mismo día, tal doctora
firmó un certificado donde señaló “haber realizado [el] examen médico-legal” de Brisa, constando
que esta presentaba un desgarre antiguo en el himen y, por “la denuncia tardía”, no procedía a
realizar exámenes de laboratorio 66. De acuerdo con el Director Nacional del Instituto de
Investigaciones Forenses, con base en revisión de archivos de la Dra. M.R.C., fue ella quien en efecto
realizó la valoración médico forense de la presunta víctima 67. Según Brisa, este examen forense fue
55
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11445); Informe Social de la Defensa
de Niños y Niñas Internacional, Sección Bolivia de 21 de agosto de 2008 (expediente de prueba, folio 7233); Carta de Brisa
De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 7246), y Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública,
supra.
56
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11445).
57
La DNI es una organización no gubernamental que se encarga de la protección de niños, niñas y personas
adolescentes. Cfr. Sitio web de la Defensa de Niñas y Niños Internacional. Disponible en:
[Link]
58
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11445), y Certificación psicológica
realizada por la psicóloga de la DNI el 7 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folio 7850).
59
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11445).
60
Cfr. Certificado realizado por Terri S. Gilsson, LP.C., coordinador regional del Centro de Recursos Familiares
Morningstar, el 8 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folio 7860), y Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la
audiencia pública, supra.
61
Cfr. Certificado realizado por Terri S. Gilsson, supra (expediente de prueba, folio 7860).
62
Cfr. Certificado realizado por Lourdes de Armas, M.D. el 25 de julio de 2002 (expediente de prueba, folio 7855).
63
Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11445).
64
En esa época era una práctica cotidiana del DNI que, en casos de violencia sexual contra niños, niñas y personas
adolescentes, la institución solicitara la revisión de medicina forense mediante una carta. La Fiscalía de Distrito puso su sello
en la carta de solicitud interpuesta por el DNI en el caso de Brisa tras la solicitud de aval realizada por la abogada de esta
institución. Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot de 21 de marzo de 2022 (expediente de prueba, folios 11452,
11453 y 11459).
65
Cfr. Solicitud de revisión médica de 31 de julio de 2002 (expediente de prueba, folio 7258).
66
Cfr. Certificado médico forense suscrito por M.R.C., doctora médica forense del Ministerio Público de Cochabamba,
el 31 de julio de 2022 (expediente de prueba, folio 9500).
67
Cfr. Oficio suscrito por el Director Nacional del Instituto de Investigaciones Forenses de la Fiscalía General del Estado
el 29 de enero de 2001 (expediente de prueba, folio 10447).
16
realizado por un médico de sexo masculino, con la asistencia de cinco estudiantes de medicina, todos
hombres, y sin la presencia de sus padres; en particular, de su madre, a quien no le permitieron
entrar 68. Durante tal revisión, Brisa relató que le preguntó al doctor si los estudiantes podían salir,
ante lo cual se rio y dijo que estaba siendo “ridícula”. Los estudiantes también se rieron y procedieron
a abrir sus piernas mientras el doctor realizaba el examen. Brisa indicó haber llorado sin que le
prestaran atención 69. Sobre este aspecto, prueba obrante en la causa indica que “en ese entonces
existían dos médicos forenses varones y una médica forense mujer 70, quienes atendían los casos de
violencia sexual”. Además, “como práctica común”, los/as médicos/as estaban acompañados por
estudiantes practicantes 71.
48. El 1 de agosto de 2002 el padre de Brisa presentó una denuncia contra E.G.A. ante la Policía
Técnica Judicial (en adelante “PTJ”), por el delito de violación sexual en perjuicio de su hija 72. Ese
mismo día, la niña declaró ante la División de Protección Niño(a) y Adolescente y Adopciones del
Servicio Departamental de Gestión Social (en adelante “SEDEGES”) 73.
49. Durante la audiencia pública ante la Corte, Brisa indicó haber relatado los actos de violencia
sexual en distintos momentos a la Fiscal N.T.A. 74, lo que también ya había sido mencionado en el
escrito de solicitudes y argumentos, y en el Informe de Fondo. Se conoce que, al menos durante una
primera entrevista informal, no se le permitió a la madre entrar con ella, por lo que permaneció en
la sala de espera 75. En esa ocasión, según declaró la presunta víctima, la Fiscal la habría interrumpido
en repetidas ocasiones con expresiones como: “[n]o le contaste a nadie después de que te violó la
primera vez, ¿correcto? ¿Estás segura que no querías? Porque sería muy raro no decirle a alguien
que te violó", “[s]i sigues contando esto vas a destruir a tu familia y a la de él”, y “[s]i estás
mintiendo, me voy a asegurar que vayas a la cárcel. Es muy peligroso lo que estás haciendo” 76.
Según la madre de Brisa, al terminar la entrevista, Brisa salió descompuesta y le contó lo sucedido 77.
68
Al respecto, Brisa relató que ese examen médico forense fue “una de las peores experiencias de [su] vida”,
afirmando: “entré, y vi a muchos hombres, eran cinco creo, todos vestidos de blanco, y me miraron y me dijeron, quítese los
pantalones, y […] dejaron a mi mamá afuera”. (Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública,
supra). La madre de la presunta víctima declaró que no había estado presente en la sala del examen. Cfr. Declaración rendida
por Luz Stella Losada durante la audiencia pública, supra.
69
Cfr. Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7246 a 7247); Declaración de Brisa de
Angulo Losada durante la audiencia pública, supra, y Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública, supra.
70
Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folio 11453 y 11459).
71
Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folios 11453 y 11459). La señora
Oviedo Bellot también señaló “[m]e consta que en un caso que acompañé a una niña víctima de violencia sexual, [posterior
a la revisión médica de Brisa] los estudiantes-practicantes se encontraban en el consultorio junto a la forense. Al ver esto,
reclame verbalmente explicando el derecho que tenían las victimas a la reserva y confidencialidad” (expediente de prueba,
folio 11453).
72
Cfr. Formulario de Informaciones y Denuncias suscrito por José Miguel De Angulo y el investigador asignado al caso
el 1 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folios 9512 a 9513).
73
Cfr. Declaración informativa de Brisa de Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7266 a 7267).
74
Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública, supra. En el mismo sentido, véase la carta
de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 7247).
75
Cfr. Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública, supra.
76
Cfr. Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 7247).
77
Durante la audiencia pública del presente caso, Luz Stella Losada señaló que después de la entrevista anotó en un
diario las frases que la Fiscal profirió, según Brisa le contó, justo después de la entrevista. Lo dicho en audiencia se expone a
continuación:
esté consciente en qué se está metiendo, fuera lo que fuera iba a ser tu culpa, si tu pierdes pagarán por
daños y perjuicios, y hay demanda por calumnia y difamación, si ganas entre 20 a 25 años sin derecho a
reducción, y también será tu culpa, todavía hay tiempo para una negociación, depende de ti y de nadie más,
vinieron tus tíos, alguna vez viste a [E.G.A.] como hombre? ¿Tuviste relaciones sexuales antes de [E.G.A.]?
¿Tuviste relaciones después de [E.G.A.]? ¿Alguna vez disfrutaste? No me mientas, estás hablando ‘de mujer
17
50. El 5 de agosto de 2002 la Fiscal N.T.A. emitió orden de aprehensión en contra de E.G.A. 78,
quien fue detenido el 7 de agosto de 2002 79. Al respecto, la certificación de la PTJ da cuenta de que
“se tenía conocimiento de una fuga a su país de origen” e indica que, una vez arrestado, “admit[ió]
plenamente sobre el hecho denunciado” 80.
51. En acta de entrevista de 7 de agosto de 2002 ante la PTJ, E.G.A. manifestó, inter alia, que
“todo fue de mutuo acuerdo ya que nunca emple[ó] violencia física”, y que “pens[aba] cumplir [su]
condena por lo que pasó” 81. Ese mismo día, se expidió acta de imputación formal ante el Juez de
Instrucción en lo Penal por el delito de violación contra E.G.A. y se solicitó como medida cautelar su
detención, debido a que no tenía domicilio conocido y existían “suficientes indicios” de que se daría
a la fuga “puesto que es de nacionalidad colombiana” 82.
52. El 7 de agosto de 2002 se constató que Brisa recibió valoración psicológica por parte de
profesionales de la DNI a causa de la denuncia que su padre había interpuesto el 15 de julio (supra
párr. 46). En la valoración se determinó que E.G.A. utilizó mecanismos de “manipulación psicológica,
basada en persuasiones emocionales” y que Brisa presentaba “un alto índice de ansiedad y angustia”
como consecuencia del “abuso sexual”, la develación del hecho y el enfrentar el proceso legal
correspondiente”. También se determinó que Brisa “guardó en silencio [la situación de abuso sexual]
debido al conflicto emocional por la ambivalencia que sentía” hacia este: por un lado, “existía afecto”
al considerarlo como un hermano, y por otro, tenía “sentimientos de rechazo y odio por las agresiones
sexuales”. Además, la confianza y afecto le generaron culpa porque le dificultaron que tomara
conciencia e informara a sus padres sobre la violencia sexual 83.
53. La primera decisión sobre medidas cautelares fue emitida el 8 de agosto de 2002, cuando se
ordenó la detención preventiva de E.G.A. en cárcel pública 84. Posteriormente, en audiencia de
aplicación de medida sustitutiva de 31 de agosto de 2002, el Juzgado de Instrucción de Tiquipaya
a mujer’. Continúan las frases: ‘tu dijiste a Sandra que, en el juicio qué? ¡Dilo ahora! Di la verdad’ decía la
Fiscal, ‘no sé no sé’, Brisa pregunta, ¿qué es lo que no sabes? ¿No estás segura? ‘no, no estoy segura por lo
que hablé ayer con testigos, gente que te conoce, y parientes tuyos’ cómo qué? ‘que tu papá te prohíbe
pintarte, ponerte minifalda, pero que cuando él no está, hartas personas te han visto bien pintada y arreglada
hasta altas horas de la noche’ y le saca una foto y le dice: ‘quién es?” Brisa dice: ‘soy yo’, y ‘¿por qué estás
disfrazada?’ Brisa contesta, ‘porque no quería que nadie me reconozca’ y le grita ‘mentirosa’. ‘Va a ser usada
y no le digas a nadie, lo que hablamos aquí no lo tiene que saber nadie’ ‘no le vas a contar a tus padres
porque tú sabes cómo son ellos’ ‘te van a lastimar, te van a bajonear y vas a ver cómo te van a aplastar
porque hay una ley que defiende a las menores y tú ya eres grande, no me mientas, no me mientas no me
mientas’. Esas fueron las frases que Brisa repitió. Cfr. Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia
pública, supra.
Asimismo, el padre de Brisa señaló: “[s]on muchísimos lo hechos que han sucedido en el trato que las fiscales del gobierno
dieron a nuestra hija, a mi esposa y a mí, y que fueron altamente intimidatorios para que nos desistiéramos de la acción legal.
Por ejemplo, nuestro contacto inicial con la primera fiscal fue profundamente traumático y revitimizante por la forma en que
trató a nuestra hija (siempre dudando de su carácter de víctima)”. Cfr. Declaración de José Miguel De Angulo, supra
(expediente de prueba, folio 11435).
78
La orden de aprehensión fue emitida tras la expedición de 2 citaciones en las que no fue posible encontrar a E.G.A.
porque este venía “ocultándose maliciosamente” Cfr. Citaciones y certificaciones de cumplimiento en constancias de 2, 3 y 5
de agosto de 2002 (expediente de prueba, folios 7269 a 7273).
79
Cfr. Orden de aprehensión de 5 de agosto de 2002 y certificaciones de cumplimiento en constancia de 7 de agosto
de 2002 (expediente de prueba, folios 7273 a 7274).
80
Cfr. Informe Preliminar Circunstanciado de Investigación del PTJ de 7 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folio
7275).
81
Cfr. Acta de entrevista realizada por la Dirección Departamental de la PTJ de Quillacollo el 7 de agosto de 2002
(expediente de prueba, folio 7278).
82
Cfr. Acta de imputación formal de 7 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folio 7279).
83
Cfr. Certificación psicológica realizada por la psicóloga de la DNI, supra (expediente de prueba, folios 7260 a 7261).
84
Cfr. Acta de audiencia de aplicación de medida cautelar emitida por el Juzgado de Instrucción de Tiquipaya, supra
(expediente de prueba, folios 10663 a 10665).
18
decidió terminar la detención preventiva ordenada el 8 de agosto de 2022, al estimar que, ante los
documentos presentados por el acusado, entre ellos un contrato de alquiler y un contrato de trabajo,
ya no estaban presentes los requisitos para tal medida cautelar, en particular el riesgo de fuga. Así,
dispuso entre las medidas sustitutivas, la prohibición de salir del país y del departamento de
Cochabamba, y de comunicarse con la presunta víctima y su familia 85. Ante los recursos de apelación
presentados en contra de la referida decisión de 31 de agosto de 2002, en audiencia de 16 de
septiembre de 2002 la misma fue revocada, manteniéndose la detención preventiva del acusado.
Posteriormente, el acusado realizó una segunda solicitud de cesación a la detención preventiva, la
cual fue considerada en audiencia de 23 de octubre de 2002, donde la Jueza de Instrucción de
Tiquipaya rechazó el petitorio señalando inter alia que, si bien el imputado acreditó un domicilio, así
como un futuro trabajo, no existían antecedentes o elementos suficientes de convicción en relación
con el tiempo de permanencia exacto del imputado en Bolivia 86.
54. En virtud del recurso de apelación presentado por E.G.A. ante la decisión de 23 de octubre de
2002, en audiencia de medidas cautelares y resolución en grado de apelación, la Sala Penal Segunda
de Cochabamba (en adelante “Sala Penal Segunda”), resolvió el 1 de noviembre de 2002, sustituir
la detención preventiva por las siguientes medidas: (i) la obligación de presentarse semanalmente
ante el Fiscal, a fin de suscribir el libro correspondiente; (ii) la prohibición de ausentarse del
departamento y del país, sin autorización expresa, a cuyo efecto se dispuso tramitar su arraigo, y
(iii) la imposición de una fianza económica por la suma de Bs. 50.000 (cincuenta mil bolívares) 87.
55. El 5 de noviembre de 2002 el Ministerio Público presentó acusación formal contra E.G.A. por
el delito de violación, conforme a los artículos 308 y 310 incisos 1 y 2 del Código Penal 88. A su vez,
el 15 de noviembre de 2002, Brisa y sus padres presentaron acusación particular por el delito de
violación con agravante, con arreglo a los artículos 308 y 310 incisos 1, 2, 3 y 7 del Código Penal 89.
Ese mismo día, tras el pago de la fianza por parte de E.G.A. (supra párr. 54), se dispuso su libertad
bajo la condición de seguir cumpliendo las demás medidas impuestas el 1 de noviembre de 2002 90.
85
Cfr. Acta de audiencia de aplicación de medida sustitutiva emitida por el Juzgado de Instrucción de Tiquipaya el 31
de agosto de 2002 (expediente de prueba, folios 7299 a 7301).
86
Cfr. Recurso de Apelación interpuesto por Luz Stella Losada el 3 de septiembre de 2002 (expediente de prueba, folios
7314 a 7316); Resolución de admisión del recurso de apelación emitida por el Juzgado de Instrucción de Tiquipaya el 3 de
septiembre de 2002 (expediente de prueba, folio 9566); Acta de audiencia de medida cautelar y resolución en grado de
apelación de 16 de septiembre de 2002 (expediente de prueba, folio 10898), y Acta de audiencia de cesación de detención
preventiva de 23 de octubre de 2002 (expediente de prueba, folio 10902). y Acta de audiencia de medida cautelar y resolución
en grado de apelación de 1 de noviembre de 2002 (expediente de prueba, folio 7326).
87
La decisión fue tomada tras considerar que se había acreditado al haberse acreditado: (i) el pasaporte y la
documentación sobre la permanencia en Bolivia del imputado y, (ii) su residencia. Asimismo, la Sala Penal Segunda consideró
“el principio por el que toda persona tiene derecho a defenderse en libertad”. Cfr. Acta de audiencia de medida cautelar y
resolución en grado de apelación de 1 de noviembre de 2002 (expediente de prueba, folios 7324 a 7327).
88
Cfr. Acta de acusación formal emitida por el Ministerio Público el 5 de noviembre de 2002 (expediente de prueba, folios
7328 a 7331).
89
Cfr. Acusación particular presentada por José Miguel De Angulo y Luz Stella Losada el 15 de noviembre de 2002
(expediente de prueba, folio 7390).
90
El 13 de noviembre de 2003 se negó la solicitud del imputado de modificar dichas condiciones en el sentido de: (i)
sustituir la fianza económica por una fianza personal; (ii) sustituir el arraigo departamental por nacional, y (iii) modificar la
presentación periódica de 7 días por 15 días. Cfr. Acta de efectivización de fianza de 15 de noviembre de 2002 (expediente
de prueba, folios 10910 a 10911), y Acta de audiencia pública de modificación de las medidas cautelares de 13 de noviembre
de 2003 (expediente de prueba, folios 10916 a 10919).
91
Cfr. Auto de apertura de juicio oral emitido por el Tribunal de Sentencia de Quillacollo el 30 de diciembre de 2002
(expediente de prueba, folios 9628 a 9629), y Auto de nuevo señalamiento de audiencia pública emitido por el Tribunal de
Sentencia No. 4 de Cochabamba el 28 de enero de 2003 (expediente de prueba, folio 9634).
19
D.1 Primer juicio oral
57. El 17 de marzo de 2003 se dio inicio al primer juicio oral. En su apertura, el Ministerio Público
solicitó sentencia condenatoria por violación agravada, conforme a los artículos 308 y 310, incisos 1
a 3, del Código Penal 92. De su parte, los querellantes se adhirieron a la acusación del delito de
violación, aclarando que no se había hecho la acusación bajo el delito de estupro porque en el caso
no había seducción o engaño sino falta de consentimiento 93. Además, se ordenó 94 que los sujetos
procesales no estuvieran presentes, incluidos el imputado y su defensa, durante la declaración de
Brisa 95.
58. El 20 de marzo de 2003, la parte querellante solicitó la lectura en audiencia del certificado
médico de 31 de julio de 2002 emitido por la Dra. M.R.C. Sin embargo, la defensa solicitó la exclusión
probatoria, en virtud del artículo 172 del Código de Procedimiento Penal, por haber sido emitida
antes de que se formulara la denuncia de 1 de agosto de 2001 y, por no haber sido realizada a
solicitud del Ministerio Público, sino a petición de la DNI. Tras evaluar los argumentos de las partes,
el Presidente del Tribunal decidió que el certificado médico forense no podía ser incorporado a juicio
porque requería una solicitud previa del Ministerio Público. A pesar de esto, se permitió que la perita
pudiera hacer declaraciones orales 96.
59. En este primer juicio se realizaron un total de ocho audiencias con una duración de entre 1
hora con 45 minutos a 7 horas con 25 minutos, y declararon E.G.A., Brisa, José Miguel De Angulo,
Luz Stella Losada, cinco testigos de cargo, nueve testigos de descargo, seis peritos/as de los
querellantes y/o el Ministerio Público, y dos peritos/as de la defensa 97.
60. El 28 de marzo de 2003 el Tribunal de Sentencia No. 4 determinó por unanimidad que el
imputado era autor del delito de estupro agravado 98, conforme a los artículos 309 y 310 inciso 3 del
Código Penal, condenándolo a siete años de reclusión. Entre los fundamentos del fallo, el referido
Tribunal señaló que “manipulaciones psicológicas engañosas han socavado la capacidad volitiva de
92
La acusación inicial se hizo solo por el delito de violación agravada, sin embargo, en la audiencia de juicio oral de 17
de marzo de 2003 el Ministerio Público, en virtud de pruebas de reciente obtención, solicitó la ampliación de la acusación al
delito de “abuso deshonesto” (artículo 312 del Código Penal) presuntamente cometido en contra de otras menores de la
familia de los querellantes. Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios
7618 a 7619).
93
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 7619 a 7620).
94
El Tribunal de Sentencia No. 4 ordenó que el testimonio de Brisa se realizara en privado con auxilio de familiares o
de un/una psicólogo/a y que la totalidad de los actos del juicio oral se realizaran en forma reservada. Cfr. Acta de audiencia
de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 7618, 7629 y 7630); Sentencia emitida por el
Tribunal de Sentencia No. 4, supra (expediente de prueba, folio 7664); Acta de audiencia de fundamentación oral de recurso
de apelación restringida emitida por la Sala Penal Primera el 13 de mayo de 2003 (expediente de prueba, folio 9715);
Resolución emitida por la Sala Tercera de la Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba el 2 de diciembre de 2003
(expediente de prueba, folio 9750), y Sentencia emitida por la Sala Civil Segunda de la Corte Superior de Justicia el 2 de abril
de 2004 (expediente de prueba, folio 9801).
95
Brisa relató que durante su declaración una psicóloga, que no conocía, fue asignada para acompañarla. También
manifestó que, durante su testimonio, dos de los jueces ciudadanos se durmieron y uno de ellos preguntó si gritó al sufrir la
violencia sexual. Cfr. Carta firmada por Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7251 a 7252); Acta de
audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 7629 a 7630), y Resolución emitida por
la Sala Penal Primera el 5 de junio de 2003 (expediente de prueba, folio 9721).
96
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 10359 a 10360).
97
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 10341 a 10383).
98
El Tribunal consideró que el único agravante probado fue el consagrado en el numeral 3) del artículo 310 del Código
Penal por encontrarse el autor dentro del cuarto grado de consanguinidad. El Tribunal consideró que no se configuraban los
agravantes de los numerales 1), 2) y 7) del mismo artículo, porque la víctima no presentaba lesiones leves, graves ni
gravísimas; había duda sobre la extensión del daño que habría sufrido Brisa y, porque no se había probado la existencia de
condiciones vejatorias o degradantes. Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 4, supra (expediente de prueba,
folio 7669).
20
la menor Brisa […] para resistir el abuso sexual del que fue objeto”. El Tribunal consideró que, en el
caso, no se configuraban los elementos del tipo penal de violación ya que “no se ha[bía] demostrado
convincentemente que h[ubiera] concurrido el elemento de ‘violencia física’ en los sucesivos abusos
sexuales” y tampoco se demostró, “de modo indubitable”, la intimidación. Asimismo, el Tribunal
aseguró haber vislumbrado “ciertos rasgos de la personalidad de […] Brisa”, como su “personalidad
fuerte”, a partir de los cuales “no es posible concebir que Brisa haya sido intimidada por [el
imputado]” 99.
61. El 14 de abril de 2003 los querellantes y el imputado apelaron la sentencia 100. El 5 de junio
de 2003 la Sala Penal Primera de la Corte Superior de Justicia de Cochabamba (en adelante “Sala
Penal Primera”) anuló en su integridad tal sentencia por haberse incurrido en un defecto de
procedimiento insubsanable al recibir la declaración de la presunta víctima en sesión privada sin
intervención y asistencia de los sujetos procesales, principalmente del imputado (supra párr. 57) 101.
El 23 de junio de 2003 dicho fallo fue recurrido en casación por los querellantes y, el 24 de junio de
2003, el Ministerio Público se adhirió al recurso. No obstante, el 24 de julio de 2003, la Sala Penal
de la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró inadmisible el recurso de casación por considerar
que no cumplía con los requisitos legales para su procedencia por no haberse invocado precedentes
contradictorios 102.
62. Tras la interposición de distintos recursos 103, finalmente el 11 de abril de 2005 la Sala Penal
Primera anuló totalmente la sentencia del Tribunal de Sentencia No. 4 de 28 de marzo de 2003 y
ordenó la reposición del juicio por otro tribunal en el que la declaración de la víctima fuera prestada
solo en presencia del abogado defensor del imputado 104.
63. El 19 de marzo de 2004 el Tribunal de Sentencia No. 1 modificó las medidas cautelares
impuestas a E.G.A. sustituyendo la medida del arraigo departamental por la medida del arraigo
nacional y cambiando el periodo de presentación del imputado ante la Secretaría del Tribunal de 7 a
15 días 105.
64. El segundo juicio inició el 15 de septiembre de 2005 ante el Tribunal de Sentencia No. 2 de
Cochabamba (en adelante “Tribunal de Sentencia No. 2) 106. Durante el juicio, rindieron testimonio el
99
Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 4, supra (expediente de prueba, folios 7667, 7668 y 7673).
100
Cfr. Apelación restringida interpuesta por José Miguel De Angulo y Luz Stella Losada el 14 de abril de 2003
(expediente prueba, folios 7697 a 7712), y Apelación interpuesta por E.G.A. el 14 de abril de 2003 (expediente de prueba,
folios 7743 a 7752).
101
Cfr. Resolución emitida por la Sala Penal Primera, supra (expediente de prueba, folios 9720 a 9722).
102
Cfr. Recurso de casación en la forma interpuesto por José Miguel De Angulo y Luz Stella Losada el 23 de junio de
2003 (expediente de prueba, folios 9729 a 9734), y Resolución emitida por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de
la Nación el 24 de julio de 2003 (expediente de prueba, folios 9738 a 9739).
103
Cfr. Recurso de amparo constitucional en ejecución de sentencia presentado por José Miguel De Angulo y Luz Stella
Losada el 21 de noviembre de 2003 (expediente de prueba, folios 7895 a 7924); Resolución emitida por la Sala Tercera, supra
(expediente de prueba, folios 9744 a 9753); Sentencia Constitucional 0295/2004-R emitida por el Tribunal Constitucional el
3 de marzo de 2004 (expediente de prueba, folios 7980 a 7986); Sentencia emitida por la Sala Civil Segunda, supra
(expediente de prueba, folios 8050 a 8052), y Sentencia Constitucional 1015/2004-R emitida por el Tribunal Constitucional el
2 de julio de 2004 (expediente de prueba, folios 8058 a 8069).
104
Cfr. Sentencia emitida por la Sala Penal Primera el 11 de abril de 2005 (expediente de prueba, folios 8123 a 8124).
105
Cfr. Acta de audiencia pública de modificación de las medidas cautelares impuestas de 19 de marzo de 2004
(expediente de prueba, folios 10921 a 10922).
106
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9826 a 9871).
21
acusado 107, la presunta víctima, sin la presencia del acusado 108, la psicóloga que atendió a Brisa
después de la denuncia efectuada el 15 de julio de 2002 (supra párr. 52) 109, la trabajadora doméstica
de la casa de habitación de su familia 110, otra psicóloga 111, José Miguel de Angulo 112 y la madre del
imputado 113. Se realizaron un total de cinco audiencias con una duración de entre 21 minutos a 7
horas con 16 minutos, y declararon cinco testigos de cargo, una testigo de descargo y dos peritas
de los querellantes y/o del Ministerio Público 114.
107
E.G.A. describió, inter alia, que las relaciones sexuales fueron consensuales; que entre él y Brisa no hubo violencia,
amenazas ni intimidación, y al final del juicio, indicó que llevaba “tres años sometiéndose a este proceso, cumpliendo de
manera puntual con las presentaciones, no se escapó, aun cuando su propia familia le pedía que lo h[iciera]”. Cfr. Acta de
audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9836 y 9870).
108
Brisa explicó que E.G.A. la golpeaba cuando no hacía lo que él quería; se refirió a las agresiones sexuales, y a la
primera vez que iniciaron; indicó que tenía sentimientos confusos: lo quería, pero también le daba “asco”, y señaló que
después de 3 meses desmintió el embarazo y le indicó al acusado que había abortado. Asimismo, indicó que en los Estados
Unidos de América acudió a, por lo menos, diez psicólogas. Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de
2005 (expediente de prueba, folios 9839 a 9840). Por su parte, según relato, uno de los jueces le indicó a Brisa que la “echaría
del [T]ribunal” si no dejaba de llorar. Cfr. Carta de Brisa De Angulo, supra (expediente de prueba, folio 7254).
109
Entre sus manifestaciones se encuentran: haber indicado que “había mucho sentimiento de culpa” y violencia
psicológica; que Brisa expresó que la primera vez que sucedió se sintió muy incómoda y para evitar la repetición de los hechos
inventó un embarazo, y que Brisa presentaba indicadores comunes en víctimas de agresión sexual. Cfr. Acta de audiencia de
juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9841 a 9842).
110
La señora C.M., destacó el cambio en la actitud de Brisa después de la llegada del acusado. Cfr. Acta de audiencia
de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9844 a 9845).
111
R.M.Q. señaló que de las pruebas realizadas a Brisa se presentaba rastros de violencia sexual y signos de estrés post
traumático. Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9849 a
9850).
112
En su testimonio José Miguel De Angulo indicó que Brisa empezó a cambiar y se volvió agresiva luego de la llegada
del acusado. Además, narró su viaje a Estados Unidas de América y el descubrimiento de las agresiones sexuales. La
declaración se vio interrumpida porque el testigo estaba “muy nervioso”. Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de
septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9851 a 9852).
113
M.C.A. indicó que era muy común ver a Brisa tener “atenciones” con el acusado, lo acariciaba y le introducía la mano
por debajo de la camisa. Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folio
9863).
114
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9826 a 9871).
115
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folio 9854).
116
El señor De Angulo declaró que la deliberación de la sentencia duró 45 minutos. Cfr. Declaración de José Miguel De
Angulo, supra (expediente de prueba, folio 11441).
117
Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 2 el 16 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios
10737 a 10738).
22
66. Con la emisión de la sentencia absolutoria se dispuso la cesación de todas las medidas
cautelares personales que habían sido impuestas a E.G.A. hasta el momento 118. El 28 de septiembre
de 2005 el Tribunal de Sentencia No. 2 ordenó el desarraigo del señor E.G.A. 119.
68. El 15 de julio de 2008 el Tribunal de Sentencia No. 3 de Cochabamba (en adelante “Tribunal
de Sentencia No.3”) ordenó realizar juicio oral el día 8 de septiembre de 2008, luego de que los
Tribunales de Sentencia No. 1 y No. 2, ambos de Cochabamba, se excusaran del conocimiento del
proceso por ya haber intervenido en el mismo 125.
69. El 1 de agosto de 2008 el Tribunal de Sentencia No. 3 ordenó realizar un “dictamen pericial
sobre los puntos indicados en la acusación” 126. El 20 de agosto del mismo año se llevó a cabo un
nuevo examen forense ginecológico 127.
118
Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 2, supra (expediente de prueba, folio 10738).
119
Cfr. Decisión emitida por el Tribunal de Sentencia No. 2 el 28 de septiembre 2005 (expediente de prueba, folio 8334).
120
Cfr. Apelación interpuesta por el Ministerio Público el 11 de octubre de 2005 (expediente de prueba a 8558 a 8566)
y Memorial de apelación presentado por Filiberto Camargo y María Leonor Oviedo Bellot, en representación de Brisa De Angulo
Losada, el 8 de octubre de 2005 (expediente de prueba, folios 11025 a 11047).
121
Cfr. Acta de audiencia de fundamentación oral de recurso de apelación restringida emitida por la Sala Penal Primera
el 1 de marzo de 2006 (expediente de prueba, folios 8621 a 8626).
122
Cfr. Fallo de apelación restringida emitida por la Sala Penal Primera el 6 de marzo de 2006 (expediente de prueba,
folios 8629 y 8631).
123
Cfr. Memorial de recurso de casación interpuesto por los abogados de la parte querellante el 22 de marzo de 2006
(expediente de prueba, folios 8669 a 8687), y Decisión emitida por la Sala Penal Primera el 16 de noviembre 2006 (expediente
de prueba, folio 8731).
124
Cfr. Sentencia emitida por la Sala Primera Penal Corte Superior de Justicia Cochabamba el 10 de mayo de 2007
(expediente de prueba, folio 8827); Recurso de casación interpuesto por E.G.A. el 22 de junio de 2007 (expediente de prueba,
folios 8902 a 8913), y Sentencia emitida por la Sala Penal Segunda el 3 de diciembre de 2007 (expediente de prueba, folios
8931 a 8932).
125
Cfr. Resolución emitida por el Tribunal de Sentencia No. 1 el 11 de junio de 2008 (expediente de prueba, folio 8976)
Auto de remisión del expediente emitido por el Tribunal de Sentencia No. 2 el 18 de junio de 2008 (expediente de prueba,
folio 8983), y Resolución emitida por el Tribunal de Sentencia No. 3 el 15 de julio de 2008 (expediente de prueba, folios 9000
a 9005).
126
Cfr. Decisión de 1 de agosto de 2008 emitida por el Tribunal de Sentencia No.3 (expediente de prueba, folio 10545),
y Memorial del Ministerio Público, de 29 de julio de 2008 (expediente de prueba, folio 10543).
127
Cfr. Informe pericial médico forense emitido por la Dra. M.R.C. el 20 agosto de 2008 (expediente de prueba, folio
9195).
23
expidiera mandamiento de aprehensión en su contra y otras medidas cautelares, además de declarar
en suspenso el juicio 128. La orden de aprehensión fue despachada el 6 de noviembre de 2008 129.
71. Desde entonces, se conoce que se realizaron esencialmente las siguientes diligencias entre
2008 y 2020: el 27 de mayo de 2009 la Fiscalía de Distrito de Cochabamba requirió a la Interpol un
“informe” sobre los antecedentes penales o judiciales de E.G.A en Colombia y Ecuador, su “flujo
migratorio” y si el referido se encontraba en Colombia, así como su dirección 130; el 18 de agosto de
2009 la Fiscal de Materia asignada a la División de Menores y Familia solicitó "copia del video de
seguridad de entradas y salidas de los días 23 y 24 de julio de 2009” 131; en el año 2014 la Fiscal de
Materia requirió al Comandante Departamental de la Policía de Cochabamba que “se sirva ordenar
porque a través de la Interpol pueda emitirse un informe con referencia a la búsqueda y captura [de
E.G.A.] 132; el 8 de febrero de 2018 el Tribunal de Sentencia No. 3 emitió un nuevo mandamiento de
aprehensión 133; el 5 de marzo de 2018 el Ministerio Público requirió al Director Nacional de la Interpol
que se elevara al sistema la notificación internacional de búsqueda, localización y detención con fines
de extradición del acusado rebelde 134; el 23 de julio de 2018 la Interpol de Colombia informó a la
Interpol de Bolivia que el acusado rebelde estaría en territorio colombiano, y se emitió un informe
ampliatorio para iniciar los trámites de solicitud de orden de captura con fines de extradición 135.
128
Cfr. El imputado envió una carta de 16 de septiembre de 2008 al Tribunal, refiriendo que durante 6 años se había
sometido a 2 juicios anulados, que había otorgado poder a sus abogados para que lo representaran, y que no había sido
notificado del juicio en su anterior domicilio en Bolivia. Informó su domicilio en Colombia y envió certificaciones de una agencia
de viajes atestando que no había sido posible conseguir pasajes de Cali (Colombia) a La Paz (Bolivia) para asistir a audiencia
programada el 22 de septiembre de 2008. Cfr. Carta suscrita por E.G.A. el 16 de septiembre de 2008 (expediente de prueba,
folios 9176 a 9179); Acta de constitución de tribunal de 3 de septiembre de 2008 (expediente de prueba, folios 9143 a 9144);
Acta de suspensión de juicio oral emitido por Tribunal de Sentencia No. 3 el 22 de septiembre de 2008 (expediente de prueba,
folios 9174 a 9175), y Acta de suspensión de registro de juicio oral y declaratoria de rebeldía emitida por el Tribunal de
Sentencia No. 3 el 28 de octubre de 2008 (expediente de prueba, folios 9946 a 9949).
129
Cfr. Mandamiento de aprehensión emitido por el Tribunal de Sentencia No. 3 contra E.G.A. el 6 noviembre de 2008
(expediente de prueba, folio 9428).
130
Oficio emitido por la Fiscal de Materia de la Fiscalía de Distrito de Cochabamba el 27 de mayo de 2009 (expediente
de prueba, folio 10647).
131
Cfr. Requerimiento emitido por la Fiscal de Materia asignada a la División de Menores y Familia el 18 de agosto de
2009 (expediente de prueba, folio 10654).
132
Cfr. Requerimiento emitido por el Fiscal al Comandante Departamental de la Policía de Cochabamba el 28 de febrero
de 2014 (expediente de prueba, folio 11194).
133
Cfr. Solicitud de nuevo mandamiento de aprehensión suscritos por los Fiscales asignados el 5 de febrero de 2018
(expediente de prueba, folio 11196), y Mandamiento de aprehensión emitida por el Tribunal de Sentencia No. 3 el 8 de febrero
de 2018 (expediente de prueba, folios 11198 a 11199).
134
Cfr. Requerimiento emitido por el Fiscal el 28 de febrero de 2018, presentado el 5 de marzo de 2018 (expediente de
prueba, folio 11201), y Publicación de notificación roja en Interpol de 9 de marzo de 2018 (expediente de prueba, folios 11202
a 11203).
135
Cfr. Correo remitido por la Interpol de Colombia el 23 de julio de 2018 (expediente de prueba, folio 11208); Informe
DNI-DDI-DN TRTF-607/2018, emitido por el Jefe de Investigadores de la Interpol, La Paz el 23 de julio de 2018 (expediente
de prueba, folios 11209 a 11210), y Nota CITE Nro. 925/2018/ERM suscrito por el Director Departamental de la Interpol La
Paz el 23 de julio de 2018 (expediente de prueba, folio 11211).
136
Cfr. Nota PGE-DESP-SPDRLE-DGDDHMA No. 224/2018 emita por el Procurador General de Bolivia el 26 de marzo de
2018 (expediente de prueba, folios 11213 a 11215); Nota GM-DGAJ-UAJI-ND-5/2018 emita por el MRE de Bolivia el 25 de
abril de 2018 (expediente de prueba, folio 11217), y Nota GMDGAJ-UAJI-Cs 797/2018 emitida por la Dirección Nacional de
Asuntos Jurídicos del MRE de Bolivia el 25 de abril de 2018 (expediente de prueba, folio 11218).
24
rebelde 137. El 14 de marzo de 2019 el MRE de Bolivia se dirigió a la Embajada de Colombia y solicitó
reunión, sin que se conozca que haya habido respuesta 138.
73. El 6 de mayo de 2019 el Ministerio Público solicitó al Tribunal de Sentencia No. 3 que emitiera
auto de detención provisional con fines de extradición, y en el marco del Acuerdo de Extradición
suscrito por las Repúblicas de Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela de 18 de julio de 1911,
se iniciara el proceso de extradición en la vía diplomática 139. El 20 de mayo de 2019 el Tribunal de
Sentencia No. 3 admitió la solicitud de extradición de E.G.A. disponiendo el 24 de mayo de 2019 que
se oficiara la resolución al Tribunal Supremo de Justicia junto con las fotocopias del proceso penal
seguido contra E.G.A. 140. En atención a ello, el 29 de mayo de 2019 el Tribunal Supremo de Justicia
dispuso la devolución del referido auto de 20 de mayo de 2019 y otros documentos anexos,
considerando que, según el Instructivo No.8/2017 de 28 de marzo de 2017, se deben realizar las
solicitudes de extradición activa directamente con el MRE de Bolivia 141. Así, el 10 de julio de 2019 el
Tribunal de Sentencia No. 3 ordenó la remisión de los actuados pertinentes, entre ellos, el auto de
20 de mayo de 2019 al Ministerio Público para que se “viabilice” el trámite de la referida solicitud de
extradición ante el MRE de Bolivia 142. El 30 de diciembre de 2019 la Dirección de Asuntos Jurídicos
Internacionales del MRE de Colombia solicitó información adicional a Bolivia 143. El 18 de febrero de
2020 el Tribunal de Sentencia No. 3, a solicitud del Ministerio Público, reiteró el Auto de Detención
Preventiva con fines de Extradición y Exhorto Suplicatorio a la República de Colombia 144. El 5 de
marzo de 2020 se emitió exhorto suplicatorio con solicitud formal de extradición a la autoridad
competente en Colombia 145.
74. Ante la recepción de un escrito por parte de E.G.A., el MRE de Colombia solicitó información,
entre otros, sobre la prescripción de la acción penal, con el fin de que la Fiscalía General de la Nación
de ese país se pronunciara sobre la captura de E.G.A. 146 El Tribunal de Sentencia No. 3 emitió un
informe respondiendo a dicha solicitud el cual fue enviado a la Embajada de Colombia en Bolivia el
10 de septiembre de 2020 147.
137
Cfr. Nota SC Cite [Link].-NSC-204/2018 suscrito por el Embajador de Bolivia en Colombia el 4 de julio de 2018
(expediente de prueba, folio 11220), y Oficio No. 2018170041891 suscrito por la Directora de la Dirección de Asuntos
Internacionales de la Fiscalía General de la Nación el 30 de mayo de 2018 (expediente de prueba, folio 11221).
138
Cfr. Oficio suscrito por la Dirección de Asuntos Jurídicos del MRE de Bolivia el 14 de marzo de 2019 (expediente de
prueba, folios 11223 a 11224).
139
Cfr. Memorial presentado por el Ministerio Público el 6 de mayo de 2019 (expediente de prueba, folios 11239 a
11244).
140
Cfr. Auto emitido por el Tribunal No. 3 el 20 de mayo de 2019 (expediente de prueba, folios 11247 a 11249), y Nota
de remisión de legajo procesal emitido por el Tribunal No. 3 el 2 de mayo de 2019 (expediente de prueba, folio 11250).
141
Cfr. Auto emitido por el Magistrado Semanero de la Sala Plena del Tribunal Supremo de Justicia el 29 de mayo de
2019, y Nota SALA PLENA OF. N.º 490/2019 de 29 de mayo de 2019 (expediente de prueba, folios 11252 a 11253).
142
El 8 de octubre de 2019 la Fiscalía requirió que los actuados pertinentes fueran remitidos al MRE de Bolivia Cfr.
Memorial presentado por el Ministerio Público el 5 de julio de 2019 (expediente de prueba, folio 11255); Auto emitido por el
Tribunal No. 3 el 10 de julio de 2019 (expediente de prueba, folio 11256); Memorial presentado por el Ministerio Publico el 3
de octubre de 2019 (expediente de prueba, folio 11258); Auto emitido por el Tribunal de Sentencia No. 3 el 9 de octubre de
2019 (expediente de prueba, folio 11259), y Nota de remisión de legajo procesal emitido por el Tribunal de Sentencia el 16
de octubre de 2019 (expediente de prueba, folio 11260).
143
Cfr. Nota suscrita por la Director de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación el de
13 de diciembre de 2019 (expediente de prueba, folio 11262).
144
Cfr. Memorial presentado por el Ministerio Público el 14 de febrero de 2020 (expediente de prueba, folios 11269 a
11278) y Auto emitido por el Tribunal de Sentencia No. 3 el 18 de febrero de 2020 (expediente de prueba, folio 11279).
145
Cfr. Exhorto Suplicatorio de Detención Preventiva con fines de Extradición, Nota de 5 de marzo de 2020, Notas de
Remisión de 2 de septiembre de 2020, CITE: GM-DGAJ-UAJI-NSE-338/2020 H.R. 41141.20 de 10 de septiembre de 2020 y
Nota GM-DGAJ-UAJI-Cs-1006/2020 de 11 de marzo de 2020 (expediente de prueba, folios 11285 a 11322).
146
Cfr. Nota DIAJI No. 0994 de 7 de abril de 2020 y anexos (expediente de prueba, folios 11324 a 11345).
147
Cfr. Nota Cite GM-DGAJ-UAJI-NSE.338/2020 (H.R.: 41141.20) suscrito por la Directora de Asuntos Jurídicos del MRE
de Bolivia el 10 de septiembre de 2020 (expediente de prueba, folio 11350); Nota de remisión de 2 de septiembre de 2020
(expediente de prueba, folio 11351), e Informe elaborado por Tribunal de Sentencia No 3 el 29 de abril de 2020 (expediente
de prueba, folio 11352).
25
75. El 21 de febrero de 2022 E.G.A. fue capturado con fines de extradición en territorio
colombiano. Sin embargo, el 7 de septiembre de 2022, la Vicefiscal General de la Nación con
Asignación de Funciones del Despacho del Fiscal General de la Nación decidió cancelar la orden de
captura en contra de E.G.A. debido a “la prescripción de la acción penal a la luz de la normatividad
colombiana” 148, y se ordenó su libertad inmediata “en virtud del concepto desfavorable emitido por
la Sala de Casación de la Corte Suprema de Justicia [de Colombia] 149”.
VII
FONDO
76. El presente caso trata sobre el proceso penal instaurado a raíz de la denuncia de violencia y
violación sexual cometida contra una niña en el ámbito familiar. Teniendo en cuenta los alegatos de
las partes y de la Comisión, la Corte se encuentra llamada en el caso sub judice a analizar la alegada
responsabilidad internacional de Bolivia, con base en sus obligaciones internacionales derivadas de
la Convención Americana, y de manera particular de la Convención de Belém do Pará, por una serie
de acciones y omisiones estatales en el marco del referido proceso penal, toda vez que no se habría
respetado el deber de debida diligencia reforzada y protección especial, y se habría provocado la
revictimización de la presunta víctima, entre otras alegadas afectaciones. El Tribunal recuerda que
no le corresponde pronunciarse sobre la responsabilidad individual penal de E.G.A.
VII-1
DERECHOS A LA INTEGRIDAD PERSONAL, A LA VIDA PRIVADA Y FAMILIAR, A LOS
DERECHOS DE LA NIÑEZ, A LA IGUALDAD ANTE LA LEY, A LAS GARANTÍAS JUDICIALES Y
A LA PROTECCIÓN JUDICIAL, EN RELACIÓN CON LAS OBLIGACIONES DE RESPETAR Y
GARANTIZAR LOS DERECHOS Y NO DISCRIMINAR, Y ADOPTAR DISPOSICIONES DE
DERECHO INTERNO 150, ASÍ COMO LOS ARTÍCULOS 7.B), 7.C), 7.E) Y 7.F) DE LA
CONVENCIÓN DE BELÉM DO PARÁ
148
Cfr. Cancelación de orden de captura con fines de extradición suscrita por la Vicefiscal General de la Nación con
Asignación de Funciones del Despacho del Fiscal General de la Nación de Colombia el 7 de septiembre de (expediente de
prueba, folios 12080 a 12086).
149
Cfr. Oficio emitido por la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia el 16 de
septiembre de 2022 (expediente de prueba, folio 12078).
150
Artículos 5.1, 5.2, 11.2, 19, 24, 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en relación con los
artículos 1.1 y 2 del mismo instrumento.
26
requerimientos y expresiones de angustia y dolor de la presunta víctima 151, y que, siete años después
de ocurrido los hechos, fue sometida a una nueva pericia ginecológica, “la que era absolutamente
innecesaria”.
78. Respecto al plazo razonable, la Comisión expuso que, debido a los errores y falencias en la
investigación y enjuiciamiento, el proceso penal tuvo una demora excesiva, ya que, a casi 18 años
de la ocurrencia de los hechos, no existe sentencia firme. Explicó que tal demora no es atribuible a
la complejidad del asunto ni a la actividad procesal de las personas interesadas, sino a la conducta
de las autoridades que “provocaron importantes demoras en la tramitación de diversos recursos, la
revocación de dos sentencias definitivas y el reenvío del caso para nuevo enjuiciamiento en dos
oportunidades”. Además, “no tomaron los resguardos necesarios para evitar la fuga del sospechoso,
aun cuando existían constancias suficientes de dicho riesgo en el proceso, ni han tomado las medidas
necesarias para concluir el proceso en su contra”.
79. En lo que concierne al deber de respetar los derechos sin discriminación, la Comisión indicó
que la ineficacia e ineficiencia judicial frente a casos de violencia contra la mujer, como habría
sucedido en el caso en estudio, constituyen en sí mismas discriminación de la mujer en el acceso a
la justicia y, propician un ambiente de impunidad, que facilita y promueve la repetición de los hechos.
80. Los representantes hicieron notar que la investigación y el enjuiciamiento del caso de Brisa
carecieron de perspectiva de género y de sensibilidad a la niñez.
82. En cuanto al derecho a las garantías judiciales y a la protección judicial, los representantes
alegaron que, desde el comienzo del proceso penal hasta la actualidad, el sistema judicial ha privado
a Brisa de su derecho a un juicio justo y a una protección judicial oportuna y efectiva. Indicaron que
la conducta de la policía, los médicos forenses y autoridades judiciales fueron parciales e inefectivas,
y en cada etapa del procedimiento, hubo una falta de perspectiva de género y de enfoque
interseccional.
83. En lo que respecta al derecho a la integridad personal, señalaron que Bolivia no respetó la
integridad física y mental, ni la dignidad de Brisa durante el manejo de su caso y el proceso judicial.
Además, indicaron que el sistema judicial de Bolivia también sometió a Brisa a violencia institucional
al no garantizar su derecho a la integridad y a un trato humano. Concretamente, los representantes
151
La Comisión manifestó que este tipo de circunstancias constituye una interferencia arbitraria en la vida privada de la
presunta víctima y, al haber existido fuerza y ausencia de consentimiento para continuar con la pericia, constituye una “grave”
violencia institucional de índole sexual.
152
Los representantes explicaron que las condenas por el delito de estupro son menores que los del delito de violación
y suponen implícitamente el consentimiento. En ese sentido, señalaron que el Tribunal se basó en los estereotipos de las niñas
adolescentes y se centraron en la alegada “fuerte personalidad” de Brisa para concluir que no fue violada por E.G.A.
27
manifestaron que Brisa fue sometida a dos exámenes ginecológicos: el primero, “abusivo” 153 y el
segundo, “innecesario”; soportó horas de “duros interrogatorios” y el “escepticismo de la Fiscal”;
habría sido amenazada y presionada por la Fiscal, y obligada a repetir su historia; tuvo que pagar
los gastos de transporte para la ejecución de la orden de aprehensión de E.G.A., y tuvo que sentarse
junto con los testigos del acusado.
84. En cuanto al deber de protección de la honra y de la dignidad, los representantes alegaron que
el sistema judicial de Bolivia sometió a la presunta víctima a una interferencia arbitraria y abusiva
en su vida privada y no respetó ni reconoció su dignidad, en violación de los artículos 11.1, 11.2 y
11.3 de la Convención Americana. Especificaron que, a lo largo del proceso judicial, los tribunales se
centraron “sistemáticamente” en la conducta y personalidad de Brisa, y no la protegieron de las
amenazas y ataques de E.G.A. y su familia. Agregaron que fue sometida a múltiples exámenes
médicos al tiempo que la ridiculizaron; la trataron como si fuera culpable; la obligaron a sentarse en
una habitación estrecha con los “testigos hostiles” del acusado, y se permitió que se efectuaran
declaraciones “profundamente hirientes, despreciables e irrelevantes sobre Brisa […] y su familia”.
85. El Estado indicó en primer lugar que, al momento de los hechos denunciados, entre 2001 y
2002, había adoptado medidas legislativas, administrativas y estructurales para luchar contra toda
forma de discriminación de la mujer y contra la violencia sexual, lo cual acredita que Bolivia no
consentía o toleraba ni tenía una cultura de impunidad ante tales actos de violencia.
86. En segundo lugar, el Estado señaló que ni la Comisión ni los representantes aportaron pruebas
fehacientes para demostrar la existencia de vulneraciones a los artículos 5.1 y 11.2 de la Convención
Americana. Agregó que las “revisiones médicas y el proceso penal se desarrollaron precautelando la
integridad personal, vida privada e intimidad de la presunta víctima”. Sostuvo que, tanto la revisión
médica de 31 de julio de 2002, como la de 20 de agosto de 2008, fueron realizadas por la Dra.
M.R.C., quien estaba debidamente capacitada para realizar valoraciones médicas en casos de
violencia sexual contra la niñez y personas adolescentes. Resaltó que los exámenes fueron solicitados
por la representante legal de la presunta víctima y su entonces defensa. Aclaró que el certificado
médico de la pericia de 31 de julio de 2002 quedó excluido de la prueba documental porque la
revisión médica-legal se practicó a raíz de la solicitud del entonces asesor legal de Brisa y no por un
requerimiento fiscal. Por otro lado, hizo notar que la presunta víctima no denunció en el ámbito
interno vulneración alguna a su derecho a la integridad física o intimidad por las revisiones médicas
de 2002 y 2008.
87. En tercer lugar, manifestó que la declaración de la presunta víctima fue realizada en un entorno
seguro, adecuado y amigable, por personas profesionales y especializadas. Agregó que las acciones
llevadas a cabo por la Fiscal fueron acordes con las exigencias de debida diligencia y protección de
Brisa, y que aquella realizó una investigación preliminar y preparatoria seria, imparcial e inmediata.
De igual manera, señaló que la presunta víctima no brindó declaración ante la referida Fiscal y
tampoco tuvo contacto directo con ella, por lo que los hechos expuestos en contra de tal Fiscal
carecen de lógica y objetividad. Finalmente, rechazó que Bolivia se hubiera concentrado en indagar
sobre la vida privada de la presunta víctima, y que Brisa estuviera durante varias semanas o días en
la sala de espera y sola con los testigos de E.G.A. Asimismo, adujo que no existe ningún elemento
de convicción para probar las alegadas amenazas e intimidaciones por parte de E.G.A., y, por el
contrario, ante el único registro de supuestas amenazas, se le indicó cuál era la vía idónea y
competente, la cual, sin embargo, no se activó.
88. En cuarto lugar, el Estado sostuvo que garantizó el acceso a la justicia, realizó una investigación
seria e imparcial y actuó con la debida diligencia reforzada y protección especial en la investigación.
153
Los representantes indicaron que durante la pericia “Brisa estalló en lágrimas y les pidió que detuvieran el examen
[, ante lo cual,] los estudiantes [que asistían al médico forense] se rieron de ella, la llamaron ridícula y la obligaron a abrir
las piernas para el examen. Brisa lloró durante todo el examen”.
28
Agregó que el órgano judicial sustanció los juicios en observancia a las garantías judiciales de las
partes, y estas hicieron uso de los recursos judiciales efectivos previstos en el ordenamiento jurídico.
Por otro lado, precisó que las exclusiones probatorias realizadas en los juicios no se debieron a una
presunta deficiencia en la investigación, sino a la actuación de los padres de Brisa y sus abogados,
quienes “no gestionaron la obtención legal de pruebas de acuerdo al procedimiento penal”. La nulidad
de la segunda sentencia tampoco se debería a supuestas falencias o parcialidad en la investigación.
89. De otra parte, expuso que el accionar de los tribunales respecto a la no aplicación del delito de
violación no puede ser considerado como un trato discriminatorio, pues no se negó el acceso a la
justicia a Brisa y el proceso penal aún no ha concluido. En cuanto a las medidas de seguridad y
protección reforzada, sostuvo que, con el objeto de resguardar y proteger la identidad y dignidad de
Brisa, la totalidad de los actos del juicio oral se realizaron “en forma reservada”.
90. Por último, señaló que la fuga e incomparecencia del imputado no es atribuible al Estado. Indicó
que “la continuidad del proceso contra [E.G.A.] se encuentra garantizada y actualmente está sujeta
a la autorización de la extradición [del mismo] de Colombia”. Agregó que Bolivia estableció en su
normativa nacional los mecanismos legales adecuados, idóneos y eficaces para la investigación y
sanción de los hechos que afectan la situación jurídica de la presunta víctima.
B. Consideraciones de la Corte
91. Tomando en consideración los alegatos de las partes y la Comisión, a continuación, la Corte
examinará en un capítulo único: 1) la debida diligencia reforzada y el deber de protección especial
en investigaciones y procesos penales relacionados con violencia sexual cometida contra niñas y
niños y el deber de no revictimización; 2) el plazo razonable y la celeridad del proceso; 3) el
consentimiento en los delitos de violencia sexual y la alegada discriminación en la legislación penal
de Bolivia; 4) la discriminación en el acceso a la justicia basada en motivos de género y edad, así
como en la condición de persona en desarrollo de la presunta víctima, y 5) conclusión.
92. La Corte ha reiterado que, de conformidad con la Convención Americana, los Estados Partes
están obligados a suministrar recursos judiciales efectivos a las víctimas de violaciones a los derechos
humanos (artículo 25), recursos que deben ser sustanciados de conformidad con las reglas del debido
proceso legal (artículo 8.1), todo ello dentro de la obligación general, a cargo de los mismos Estados,
de garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos reconocidos por la Convención a toda persona
que se encuentre bajo su jurisdicción (artículo 1.1) 154.
93. Asimismo, la Corte ha señalado de manera consistente que el deber de investigar es una
obligación de medios y no de resultados, que debe ser asumida por el Estado como un deber jurídico
propio y no como una simple formalidad condenada de antemano a ser infructuosa 155. La obligación
referida se mantiene “cualquiera sea el agente al cual pueda eventualmente atribuirse la violación,
aun los particulares, pues, si sus actos no son investigados con seriedad, resultarían, en cierto modo,
154
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Excepciones Preliminares, supra, párr. 91, y Caso Aroca Palma y otros
Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de noviembre de 2022. Serie C No. 471,
párr. 103.
155
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4, párr. 177, y
Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 85.
29
auxiliados por el poder público, lo que comprometería la responsabilidad internacional del Estado” 156.
Además, la investigación debe ser seria, objetiva y efectiva, y estar orientada a la determinación de
la verdad y a la persecución, captura, y eventual enjuiciamiento y castigo de los autores de los
hechos 157.
94. Cabe recordar que, en casos de violencia contra la mujer, las obligaciones generales previstas
por los artículos 8 y 25 de la Convención Americana se complementan y refuerzan con las
obligaciones provenientes de la Convención de Belém do Pará 158. En su artículo 7.b), dicha
Convención obliga de manera específica a los Estados Parte a utilizar la “debida diligencia para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer” 159. A su vez, el artículo 7.f) dispone que
los Estados deben “establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que haya sido
sometida a violencia, que incluyan, entre otros, medidas de protección, un juicio oportuno y el acceso
efectivo a tales procedimientos” 160. De tal modo, ante un acto de violencia contra una mujer, resulta
particularmente importante que las autoridades a cargo de la investigación la lleven adelante con
determinación y eficacia, teniendo en cuenta el deber de la sociedad de rechazar la violencia contra
las mujeres y las obligaciones del Estado de erradicarla y de brindar confianza a las víctimas en las
instituciones estatales para su protección 161.
95. Para casos de violencia y violación sexual en contra de mujeres adultas, la Corte ha establecido
una serie de criterios que los Estados deben seguir para que las investigaciones y procesos penales
incoados sean sustanciados con la debida diligencia reforzada que se requiere 162. Asimismo, en el
156
Cfr. Caso Velásquez Paiz y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 19 de noviembre de 2015. Serie C No. 307, párr. 143, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de marzo de 2018. Serie C No. 350, párr. 151.
157
Cfr. Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 7
de junio de 2003. Serie C No. 99, párr. 127, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 85.
158
En relación con la investigación de hechos cometidos contra mujeres, la aplicación de la Convención de Belém do
Pará no depende de un grado absoluto de certeza sobre si el hecho a ser investigado constituyó o no violencia contra la mujer
en los términos de dicha Convención. Al respecto, debe resaltarse que es mediante el cumplimiento del deber de investigar
establecido en el artículo 7 de la Convención de Belém do Pará que, en diversos casos, podrá arribarse a la certidumbre sobre
si el acto investigado constituyó o no violencia contra la mujer. El cumplimiento de tal deber no puede, por tanto, hacerse
depender de dicha certidumbre. Basta entonces, a efectos de hacer surgir la obligación de investigar en los términos de la
Convención de Belém do Pará, que el hecho en cuestión, en su materialidad, presente características que, apreciadas
razonablemente, indiquen la posibilidad de que el mismo se trate de un hecho de violencia contra la mujer. Cfr. Caso Véliz
Franco y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de mayo de 2014.
Serie C No. 277, nota al pie 254, y Caso Barbosa de Souza y otros Vs. Brasil. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 7 de septiembre de 2021. Serie C No. 435, nota al pie 288.
159
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
30 de agosto de 2010. Serie C No. 215, párr. 193, y Caso Maidanik y otros Vs. Uruguay. Fondo y Reparaciones. Sentencia
de 15 de noviembre de 2021. Serie C No. 444, párr. 156.
160
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México, supra, párr. 193, y Caso Guzmán Albarracín y otras Vs. Ecuador.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de junio de 2020. Serie C No. 405, párr. 117.
161
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México, supra, párr. 193, y Caso Maidanik y otros Vs. Uruguay, supra,
párr.156.
162
En una investigación penal por violencia sexual, la Corte ha establecido que es necesario que, entre otros: i) la
declaración de la víctima se realice en un ambiente cómodo y seguro, que le brinde privacidad y confianza; ii) la declaración
de la víctima se registre de forma tal que se evite o limite la necesidad de su repetición; iii) se brinde atención médica,
sanitaria y psicológica a la víctima, tanto de emergencia como de forma continuada si así se requiere, mediante un protocolo
de atención cuyo objetivo sea reducir las consecuencias de la violación; iv) se realice inmediatamente un examen médico y
psicológico completo y detallado por personal idóneo y capacitado, en lo posible del sexo que la víctima indique, ofreciéndole
que sea acompañada por alguien de su confianza si así lo desea; v) se documenten y coordinen los actos investigativos y se
maneje diligentemente la prueba, tomando muestras suficientes, realizando estudios para determinar la posible autoría del
hecho, asegurando otras pruebas como la ropa de la víctima, investigando de forma inmediata el lugar de los hechos y
garantizando la correcta cadena de custodia, y vi) se brinde acceso a asistencia jurídica gratuita a la víctima durante todas
las etapas del proceso. Asimismo, en casos de supuestos actos de violencia contra la mujer, la investigación penal debe incluir
una perspectiva de género y realizarse por funcionarios capacitados en casos similares y en atención a víctimas de
discriminación y violencia por razón de género. Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No. 205, párr. 455; Caso Fernández
30
caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, la Corte tuvo la oportunidad de desarrollar su
jurisprudencia en cuanto a las obligaciones que tiene un Estado cuando las investigaciones y proceso
penal se dan en el marco de un caso de violación sexual cometida en contra de una niña. De manera
similar, la Corte subraya que el caso sub judice trata sobre la violencia sexual cometida contra una
niña de 16 años, por lo tanto, también es necesario que el caso sea estudiado a la luz de esta
interseccionalidad entre género y niñez 163. Ello porque el hecho de que Brisa es mujer y era niña a
la época de los hechos la colocó en una situación de doble vulnerabilidad, no solamente frente al
perpetrador del delito, como también ante el proceso judicial que se seguiría en contra de este.
96. La Corte ha señalado que las niñas y los niños 164 son titulares de los derechos humanos que
corresponden a todos los seres humanos y gozan, además, de derechos especiales derivados de su
condición, a los que corresponden deberes específicos de la familia, la sociedad y el Estado 165. Este
Tribunal ha recalcado reiteradamente la existencia de un “muy comprensivo corpus iuris de derecho
internacional de protección de los derechos de los niños [ y las niñas]”, que debe ser utilizado como
fuente de derecho por el Tribunal para establecer “el contenido y los alcances” de las obligaciones
que han asumido los Estados a través del artículo 19 de la Convención Americana respecto a las
niñas y los niños, en particular al precisar las “medidas de protección” a las que se hace referencia
en el mencionado precepto 166. La Corte ya ha resaltado que, cuando se trata de la protección de los
derechos de niñas y niños y de la adopción de medidas para lograr dicha protección, los siguientes
cuatro principios rectores de la Convención sobre los Derechos del Niño deben inspirar de forma
transversal e implementarse en todo sistema de protección integral: el principio de no discriminación,
el principio del interés superior de la niña o del niño, el principio de respeto al derecho a la vida, la
supervivencia y el desarrollo, y el principio de respeto a la opinión de la niña o del niño en todo
procedimiento que lo afecte, de modo que se garantice su participación 167.
97. Además, la condición de niña o niño exige una protección especial que debe ser entendida como
un derecho adicional y complementario a los demás derechos que la Convención Americana reconoce
a toda persona. La prevalencia del interés superior del niño o de la niña debe ser entendida como la
Ortega y otros Vs. México, supra, párrs. 194, 251 y 252; Caso Espinoza Gonzáles Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2014. Serie C No. 289, párrs. 242 y 252; Caso Favela Nova Brasilia
Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de febrero de 2017. Serie C No. 333,
párr. 254, y Caso Azul Rojas Marín y otra Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 12
de marzo de 2020. Serie C No. 402, párr. 180.
163
La Corte ya ha conocido circunstancias en que “confluyeron en forma interseccional múltiples factores de
vulnerabilidad y riesgo de discriminación asociados a [la] condición de niña [y] mujer” de una persona, entre otros factores,
y ha señalado que “ciertos grupos de mujeres padecen discriminación a lo largo de su vida con base en más de un factor
combinado con su sexo”. Cfr. Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298, párrs. 288 y 290, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador.
Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de noviembre de 2021. Serie C No. 441, párr. 12.
En ese sentido, el perito Cillero Bruñol indicó que “para valorar casos como el presente, se requiere de un doble enfoque – de
género y de infancia- que permita reconocer la posición de desigualdad y subordinación estructural de las mujeres, niñas y
adolescentes debido a su género y edad. En específico, se debe evaluar si en las actuaciones judiciales desarrolladas por el
Estado se adoptó un enfoque sensible al género y a la edad, considerando que se trató de un proceso judicial por el delito de
violación. La edad es consignada como el primer factor potencial de discriminación interseccional, ubicando a las niñas y
adolescentes en un riesgo mucho mayor de sufrir violencia de género”. Versión escrita del peritaje de Miguel Cillero Bruñol
rendido durante la audiencia pública del presente caso (expediente de prueba, folio 11686).
164
Recientemente en la Opinión Consultiva OC-29/02, la Corte reiteró que, por niña o niño, debe entenderse “a toda
persona que no ha cumplido 18 años de edad, salvo que hubiese alcanzado antes la mayoría de edad por mandato de ley”.
Cfr. Enfoques diferenciados respecto de determinados grupos de personas privadas de la libertad (Interpretación y alcance
de los artículos 1.1, 4.1, 5, 11.2, 12, 13, 17.1, 19, 24 y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y de otros
instrumentos que conciernen a la protección de los derechos humanos). Opinión Consultiva OC-29/22 de 30 de mayo de 2022.
Serie A No. 29, párr. 170.
165
Cfr. Condición jurídica y derechos humanos del niño. Opinión Consultiva OC-17/02 de 28 de agosto de 2002. Serie A
No. 17, párr. 54, y Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párrs. 171 y 190.
166
Cfr. Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Fondo. Sentencia de 19 de noviembre
de 1999. Serie C No. 63, párrs. 192 a 194, y Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 171.
167
Cfr. Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 172.
31
necesidad de satisfacción de todos los derechos de la infancia y la adolescencia, que obliga al Estado
e irradia efectos en la interpretación de todos los demás derechos de la Convención cuando el caso
se refiera a niños y niñas 168. El interés superior del niño o de la niña constituye un mandato de
prioridad que se aplica tanto al momento de la interpretación como cuando es necesario decidir
situaciones de conflicto entre derechos 169. Asimismo, el interés superior del niño o de la niña se
construirá con la escucha de estos y ponderando los derechos involucrados, a través de una
argumentación que dé preponderancia a los derechos del niño o niña en el caso concreto 170.
98. Esta Corte ha entendido que, conforme al artículo 19 de la Convención Americana, el Estado se
encuentra obligado a promover las medidas de protección especial orientadas en el principio del
interés superior de la niña y del niño, asumiendo su posición de garante con mayor cuidado y
responsabilidad en consideración a su condición especial de vulnerabilidad 171. El interés superior de
las niñas y los niños se funda en la dignidad misma del ser humano, en las características propias de
estos, y en la necesidad de propiciar su desarrollo 172. A su vez, el artículo 3 de la Convención sobre
los Derechos del Niño establece que en todas las medidas concernientes a los niños y las niñas que
tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades
administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el
interés superior del niño y de la niña. En relación con este principio, el Comité sobre los Derechos
del Niño ha señalado que “todos los órganos o instituciones legislativos, administrativos y judiciales
han de aplicar el principio del interés superior del niño [y de la niña] estudiando sistemáticamente
cómo los derechos y los intereses de [ estos] se ven afectados o se verán afectados por las decisiones
y las medidas que adopten; por ejemplo, una ley o una política propuestas o existentes, una medida
administrativa o una decisión de los tribunales, incluyendo a las que no se refieren directamente a
los niños [ y las niñas,] pero los afectan indirectamente” 173.
168
Cfr. Caso Masacres de Río Negro Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4
de septiembre de 2012, párr. 120, y Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 190.
169
Cfr. Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 192.
170
Cfr. Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 192.
171
Cfr. Caso Vera Rojas y otros Vs. Chile. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de
octubre de 2021. Serie C No. 439, párr. 104, y Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 187.
172
Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párr. 56, y Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 187.
173
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 5: Medidas generales de aplicación de la Convención
sobre los Derechos del Niño (artículos 4, 42 y párrafo 6 del artículo 44), CRC/GC/2003/5, de 27 de noviembre de 2003, párr.
12; Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párr. 56, y Opinión Consultiva OC-29/22, supra, párr. 188.
174
Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párr. 95.
175
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 156.
176
Este Tribunal ha establecido en reiterada jurisprudencia que, tanto la Convención Americana como la Convención sobre
los Derechos del Niño, así como otros instrumentos internacionales de contenido y efectos jurídicos variados que sirven como
guía de interpretación, forman parte de un muy comprensivo corpus juris internacional de protección de niñas, niños y
adolescentes. Este debe servir para fijar el contenido y alcance de la disposición general definida en el artículo 19 de la
32
asumido el Estado cuando se analizan los derechos de las personas menores de 18 años 177, y en el
caso particular, de la obligación estatal reforzada de debida diligencia.
100. Así, cabe subrayar que las medidas especiales de protección que el Estado debe adoptar se
basan en el hecho de que las niñas, niños y adolescentes se consideran más vulnerables frente a
violaciones de derechos humanos, lo que además estará determinado por distintos factores, como la
edad, las condiciones particulares de cada uno o una, su grado de desarrollo y madurez, entre
otros 178. Como fue aseverado por el perito Cillero, la edad es un factor potencial de discriminación
debido a que “las niñas y adolescentes por su edad no cuentan con legitimidad social o legal para
tomar decisiones importantes en materia de educación, salud y en relación con sus derechos sexuales
y reproductivos” 179. Además, conforme ya ha sido señalado por la Corte, en el caso de las niñas,
dicha vulnerabilidad a violaciones de derechos humanos puede verse enmarcada y potenciada,
debido a factores de discriminación histórica que han contribuido a que las mujeres y niñas sufran
mayores índices de violencia sexual, especialmente en la esfera familiar 180.
101. Como lo ha señalado la Corte, el deber de garantía adquiere especial intensidad cuando las
niñas son víctimas de un delito de violencia sexual y participan en las investigaciones y procesos
penales 181, como en el presente caso.
102. La Corte ha indicado que, si bien el debido proceso y sus correlativas garantías son aplicables
a todas las personas, en el caso de las niñas, niños y adolescentes, por fuerza de la protección
especial derivada del artículo 19 de la Convención, el ejercicio de aquellos supone, por las condiciones
especiales en las que se encuentran, la adopción de ciertas medidas específicas con el propósito de
asegurar un acceso a la justicia en condiciones de igualdad, garantizar un efectivo debido proceso y
velar por que el interés superior se erija en una consideración primordial en todas las decisiones
administrativas o judiciales que se adopten 182.
Convención Americana, en relación con los demás derechos contenidos en dicho instrumento, cuando el sujeto titular de
derechos es una persona menor de 18 años de edad. Cfr. Derechos y garantías de niñas y niños en el contexto de la migración
y/o en necesidad de protección internacional. Opinión Consultiva OC-21/14 de 19 de agosto de 2014. Serie A No. 21, párr.
60; Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Fondo, supra, párr. 194, y Caso V.R.P., V.P.C.
y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 42.
177
Cfr. Caso Familia Pacheco Tineo Vs. Bolivia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25
de noviembre de 2013. Serie C No. 272, párr. 217, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 155.
178
Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párr. 61; Opinión Consultiva OC-21/14, supra, párr. 71, y Caso V.R.P., V.P.C.
y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 156.
179
Versión escrita del peritaje de Miguel Cillero Bruñol, supra (expediente de prueba, folio 11686). En sentido similar,
ONU Mujeres, PNUD, UNODC y ACNUDH. “Herramientas para el diseño de programas de acceso a la justicia para las mujeres
Programa”. 2018. Disponible
en:[Link]
[Link].
180
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 156.
181
La propia Convención de Belém do Pará consideró pertinente resaltar que las políticas estatales orientadas a prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra la mujer debían tener en cuenta la situación de vulnerabilidad a la violencia que
podría sufrir una niña o una adolescente. Dicha Convención establece en su artículo 9 que los Estados Partes tendrán
especialmente en cuenta la situación de vulnerabilidad a la violencia que pueda sufrir la mujer en razón de ser una persona
menor de 18 años de edad, por lo que los casos en los que una niña o adolescente sea víctima de violencia contra la mujer,
en particular violencia o violación sexual, las autoridades estatales deberán tener particular cuidado en el desarrollo de las
investigaciones y procesos a nivel interno, así como al momento de adoptar medidas de protección y de acompañamiento
durante el proceso, y después del mismo, con el fin de lograr la rehabilitación y reinserción de la víctima. Cfr. Caso V.R.P.,
V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párrs. 156 y 157.
182
Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párrs. 96 y 98, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 158.
183
Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párr. 99, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 160.
33
todo el transcurso de este, la información relativa a su procedimiento, así como sobre los servicios
de asistencia jurídica, de salud física y psíquica y demás medidas de protección disponibles 184.
104. La Corte ha advertido que las niñas, niños y adolescentes víctimas de delitos, en particular de
violencia sexual, pueden experimentar graves consecuencias físicas, psicológicas y emocionales
causadas por el hecho violatorio de sus derechos, así como una nueva victimización a manos de los
órganos del Estado a través de su participación en un proceso penal, cuya función es justamente la
protección de sus derechos. En este sentido, si se estima que la participación de la niña, niño o
adolescente es necesaria y puede contribuir con la recolección de material probatorio, deberá evitarse
en todo momento la revictimización y se limitará a las diligencias y actuaciones en donde su
participación se estime estrictamente necesaria y se evitará la presencia e interacción de aquellos
con su agresor en las diligencias que se ordenen 185. Así, todos las y los funcionarios y autoridades
que intervienen en las investigaciones y en el proceso penal relacionado con la violencia sexual deben
estar especialmente atentos para evitar que las víctimas sufran aún más daños durante esos
procedimientos. En el curso de la investigación y el proceso judicial, las niñas, niños y adolescentes
víctimas no solo deben ser tratados de manera adaptada a ellas/os, sino también con sensibilidad,
“teniendo en cuenta su situación personal, sus necesidades, su edad, su sexo, su discapacidad y su
grado de madurez y respetando plenamente su integridad física, mental y moral” 186. En ese sentido,
la Corte coincide con lo manifestado por el perito Cillero en audiencia en cuanto a que “las mujeres
víctimas de delito sexual, y las niñas o adolescentes víctimas de delitos sexuales, se encuentran en
posición de desventaja muy fuerte en el proceso penal, producto de los traumas que han sufrido”,
de modo que es necesario que exista una “neutralidad empática” por parte de las y los funcionarios
del sistema de justicia para con las víctimas de violencia sexual 187.
105. Esta Corte ya ha destacado que la violación sexual es una experiencia sumamente traumática
que puede tener severas consecuencias y causa gran daño físico y psicológico, que deja a la víctima
“humillada física y emocionalmente”, situación difícilmente superable por el paso del tiempo, a
diferencia de lo que acontece con otras experiencias traumáticas 188. En el caso de las niñas, niños y
adolescentes víctimas de violencia sexual, este impacto podría verse severamente agravado, por lo
que podrían sufrir un trauma emocional diferenciado de los adultos, y un impacto sumamente
profundo, en particular cuando el agresor mantiene un vínculo de confianza y autoridad con la
víctima, como un progenitor u otro adulto de la familia que guarde con la víctima una relación de
cuidado y de supervisión. Para ello, la Corte recuerda la importancia de la adopción de un protocolo
de atención cuyo objetivo sea reducir las consecuencias sobre el bienestar biopsico-social de la
víctima 189. En este sentido, este Tribunal ha señalado que, en casos de violencia sexual, el Estado
deberá, una vez conocidos los hechos, brindar, de forma gratuita, asistencia inmediata y profesional,
tanto médica como psicológica y/o psiquiátrica, a cargo de un profesional específicamente capacitado
en la atención de víctimas de este tipo de delitos y con perspectiva de género y niñez 190. El
acompañamiento deberá mantenerse durante el proceso penal, procurando que sea el mismo
184
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 160.
185
Cfr. Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de
agosto de 2010. Serie C No. 216, párr. 201, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 163.
186
Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 163.
187
Cfr. Peritaje de Miguel Cillero Bruñol durante la audiencia pública del presente caso.
188
Cfr. Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de
2006. Serie C No. 160, párr. 311; Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 163, y Caso Bedoya Lima y otra Vs.
Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de agosto de 2021. Serie C No. 431, párr. 102.
189
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 163.
190
La Corte ha señalado que, en casos de violencia contra la mujer, al tomar conocimiento de los actos alegados, es
necesario que se realice inmediatamente un examen médico y psicológico completo y detallado por personal idóneo y
capacitado, en lo posible del sexo que la víctima indique, ofreciéndole que sea acompañada por alguien de su confianza si así
lo desea. Dicho examen deberá ser realizado de conformidad con protocolos dirigidos específicamente a documentar
evidencias en casos de violencia de género. Cfr. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México, supra, párr. 194, y Caso V.R.P.,
V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 166 y nota al pie 219.
34
profesional que atienda a la niña, niño o adolescente. Es trascendental que durante el proceso de
justicia y los servicios de apoyo se tomen en cuenta, sin discriminación alguna, la edad, el nivel de
madurez y de comprensión, el género, la orientación sexual, el nivel socioeconómico, las aptitudes y
capacidades del niño, niña o adolescente, así como cualquier otro factor o necesidad especial en la
que se encuentren 191.
106. Conforme la Corte ha establecido, los Estados deben garantizar que (i) el proceso se desarrolle
en un entorno que no sea intimidatorio, hostil, insensible o inadecuado a la edad de la niña, niño o
adolescente; (ii) el personal encargado de recibir el relato, incluyendo autoridades fiscales, judiciales,
administrativas, personal de salud, entre otras, esté debidamente capacitado en la materia, de modo
que la niña, niño o adolescente se sienta respetado y seguro al momento de relatar lo que le sucedió
y expresar su opinión y en un entorno físico, psíquico y emocional adecuado, que permita que relate
los hechos ocurridos o sus vivencias de la manera que elija, sin la utilización de un lenguaje ofensivo,
discriminatorio o estigmatizante por parte del personal 192; (iii) las niñas, niños y adolescentes sean
tratados a lo largo del proceso penal con tacto y sensibilidad, explicándoles la razón y utilidad de las
diligencias a llevarse a cabo o la naturaleza de los peritajes a los cuales se le someterá, siempre con
base en su edad, grado de madurez y desarrollo, y conforme a su derecho a la información; (iv) las
niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual tengan respectada su intimidad y la
confidencialidad de la información, de ser el caso, evitando en todo momento la participación de
estos en una cantidad excesiva de intervenciones o su exposición al público, adoptando las medidas
que sean necesarias para evitar su sufrimiento durante el proceso y causarle ulteriores daños 193; (v)
la entrevista con la niña, niño o adolescente víctima de la violencia sexual, la cual debe ser
videograbada 194, se lleve a cabo por un psicólogo especializado o un profesional de disciplinas afines
debidamente capacitado en la toma de este tipo de declaraciones, no pudiendo ser interrogada en
forma directa por el tribunal o las partes; (vi) las salas de entrevistas otorguen un entorno seguro y
no intimidatorio, hostil, insensible o inadecuado, que les brinde privacidad y confianza a las víctimas,
y (vii) que las niñas, niños y adolescentes no sean interrogados en más ocasiones que las
estrictamente necesarias, atendiendo a su interés superior, para evitar la revictimización o un
impacto traumático 195.
191
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 165.
192
Cfr. Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México, supra, párr. 201, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr.
166.
193
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párrs. 166, 167 y 168.
194
Como resaltó la Corte en la Sentencia del caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, varios países han adoptado, como
una buena práctica, el uso de dispositivos especiales como la cámara de Gesell o circuitos cerrados de televisión (CCTV) que
habilitan a las autoridades y las partes a seguir el desarrollo de la declaración de la niña, niño o adolescente desde el exterior,
a fin de minimizar cualquier efecto revictimizante. En efecto, desde 2003, distintos países como Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República
Dominicana y Uruguay han incorporado en sus procedimientos la utilización de la cámara de Gesell o del circuito cerrado de
televisión (CCTV).
195
Cfr. Caso Rosendo Cantú Vs. México, supra, párr. 201, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 168.
35
de un acompañante de confianza de la víctima 196. De igual forma, se considera necesaria la
elaboración de un acta del examen, en la cual conste la información brindada a la víctima con
anterioridad a la realización del examen y durante el mismo y el registro del consentimiento
informado de la víctima respecto de cada etapa del examen. Dicha acta debe estar firmada por el/la
médica/o especializada/o que realizó el examen, la víctima o su representante legal y la persona de
confianza que la acompaña 197. La procedencia de un peritaje ginecológico debe ser considerada sobre
la base de un análisis realizado caso por caso, tomando en cuenta el tiempo transcurrido desde el
momento en que se alega que ocurrió la violencia sexual. En vista de ello, la Corte considera que la
solicitud de realizar un peritaje ginecológico debe ser motivada detalladamente y, en caso de no ser
procedente o no contar con el consentimiento informado de la víctima, el examen debe ser omitido,
lo que en ninguna circunstancia debe servir de excusa para desacreditarla y/o impedir una
investigación 198.
108. Teniendo en cuenta los criterios desarrollados anteriormente, con base en los artículos
pertinentes de la Convención Americana y de la Convención de Belém do Pará, y a la luz del corpus
juris internacional de protección de las niñas, niños y adolescentes, la Corte analizará a continuación
si, en el marco del desarrollo del proceso penal por la violación sexual de Brisa, el Estado incurrió en
la violación de su deber de debida diligencia reforzada, protección especial y no revictimización, así
como de los derechos a la integridad personal, a la vida privada y familiar de Brisa. Para ello, analizará
si las diligencias investigativas y actuaciones judiciales se adecuaron a los criterios precedentemente
citados o si, por el contrario, sometieron a la víctima a una revictimización. Al respecto, la Corte
considera importante subrayar una vez más que, en casos de violencia sexual, esta ha destacado
que la investigación debe intentar evitar en lo posible la revictimización o reexperimentación de la
profunda experiencia traumática de la víctima 199. Esto adquiere especial relevancia en el caso de
niñas, en virtud del deber de diligencia reforzada del Estado y de la situación agravada de
vulnerabilidad en la que se encuentran al haber sido víctimas de violencia sexual.
109. Con base en los estándares desarrollados anteriormente, la Corte pasará a analizar si en el
presente caso el Estado cumplió con su deber de debida diligencia en cuanto a (i) los exámenes
médicos forenses realizados; (ii) las entrevistas y declaraciones de Brisa durante las investigaciones
y el proceso penal, y (iii) otros actos y omisiones estatales.
110. Este Tribunal constata que, tras el conocimiento por parte de los padres de la presunta víctima
de la violencia sexual por ella sufrida y después de haber buscado apoyo psicológico, el 15 de julio
de 2002 el padre de Brisa reportó los hechos, en un primer momento, a la DNI, en Cochabamba,
Bolivia. Tras la solicitud de la DNI de una revisión médica forense a favor de Brisa 200 a la Dra. M.R.C.,
196
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 169.
197
La Corte entiende que el acta tiene como principal función la de inhibir eventuales irregularidades o violaciones durante
el examen forense y servir de documento comprobatorio de cada paso que se llevó a cabo a lo largo del procedimiento.
198
Cfr. Caso Espinoza Gonzáles Vs. Perú, supra, párr. 256, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 169.
Véase también, OMS. Guidelines for medico-legal care for victims of sexual violence. 2003, pp. 18, 43 y 58. Disponible en:
[Link]
199
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México, supra, párr. 196, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra,
párr. 171.
200
La señora Oviedo Bellot aclaró que “era una práctica diaria de ese entonces que, en casos de violencia sexual contra
niño, niña o adolescente, primero se elaborara una carta dirigida a la médico forense quien es parte de la fiscalía del distrito.
Se realizaba el examen y se validaba a través del sello de la fiscalía de distrito. Si el Ministerio Público consideraba que en la
forma de obtención del certificado médico forense se hubiesen generado vicios de nulidad al proceso, tenía los remedios
36
dicho examen se realizó el 31 de julio de 2002. La Comisión y los representantes, por un lado,
adujeron que el examen en cuestión fue realizado por un médico hombre y cinco estudiantes de
medicina varones, de acuerdo con lo que declaró la presunta víctima. Por otro lado, el Estado
argumentó que la revisión médica se llevó a cabo por la médica, tal como se observa de la firma en
el certificado de la pericia médico-forense.
111. Al respecto, del análisis de la prueba que obra en el expediente, la Corte constata que la Dra.
M.R.C. estaba en turno el día 31 de julio de 2002 201 y participó en la realización del examen
ginecológico forense de referencia, conforme consta del certificado firmado por ella 202. Ahora bien,
el Tribunal considera que la firma de la Dra. M.R.C. en el certificado y el hecho que ella estaba en
turno el día del examen y era la encargada de realizar la valoración médica no implica necesariamente
que haya sido la única profesional presente, máxime cuando se tiene noticia de que, a la época,
“como práctica común, los/as médicos estaban acompañados por estudiantes practicantes” 203.
Adicionalmente, se advierte que no se tiene noticia de que haya sido redactada un acta respecto del
examen - lo cual por sí mismo consiste en una falta de debida diligencia - por lo que no existe prueba
de cómo este sucedió, sus circunstancias, las eventuales preguntas formuladas a la presunta víctima
o información que le pudo haber sido brindada.
112. Asimismo, tomando en consideración el rol central que tiene la declaración de la víctima de
violencia sexual en casos de esa naturaleza, como ya ha señalado la Corte en oportunidades
anteriores 204, además de los elementos probatorios que corroboran la declaración de Brisa en este
caso (supra, párr. 47), el Tribunal considera acreditado el hecho de que Brisa tuvo una experiencia
traumática durante ese primer examen ginecológico forense. En este sentido, cabe señalar que no
se permitió que la madre de la presunta víctima la acompañara durante la realización del examen 205.
Por ende, la Corte considera acreditado que en la evaluación practicada a la presunta víctima
intervinieron profesionales y/o estudiantes de sexo masculino. Brisa pidió que los estudiantes no
estuvieran en la sala, pero su solicitud no fue atendida e incluso algunos de ellos emplearon la fuerza
para obligarla a abrir sus piernas cuando realizaron la revisión médica, a pesar de que Brisa manifestó
claramente que tenía dolor y estaba incómoda, lo cual fue ignorado por los presentes 206. En vista de
ello, el Tribunal estima que hubo una serie de omisiones y falencias en la realización del primer
examen médico forense que resultan incompatibles con los requerimientos de una debida diligencia
estricta pues: (i) no permitieron que Brisa estuviera acompañada de una persona de su confianza
durante la revisión médica; (ii) no consta que se brindara a la niña ni a su madre información sobre
en qué consistiría dicho examen o cuál sería la práctica médica; (iii) no fue comprobado que las
personas que estuvieron presentes en el examen fueran profesionales especialmente capacitados en
procesales para subsanar, como, por ejemplo, solicitar datos que consten del registro del médico forense como prevé el
[artículo] 218 de Código de Procedimiento Penal”. Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de
prueba, folio 11454).
201
Cfr. Oficio suscrito por el Director Nacional del Instituto de Investigaciones Forenses de la Fiscalía General del Estado,
supra (expediente de prueba, folio 10447).
202
Cfr. Certificado médico forense suscrito por M.R.C., doctora médica forense del Ministerio Público de Cochabamba, el
31 de julio de 2002 (expediente de prueba, folio 9500).
203
Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folios 11453 y 11459).
204
Cfr. Caso Fernández Ortega y otros Vs. México, supra, párr. 100, y Caso J. Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2013. Serie C No. 275, párr. 323.
205
La Corte no cuenta con la información sobre quien impidió la entrada de la señora Luz Stella Losada en la sala del
examen. Según la madre de Brisa, “Brisa entra a su examen en ese sitio de la forense y sale desgarrada. Trato yo de
preguntarle qué ha pasado. Brisa estaba descompuesta, realmente no me decía nada, era lo entendía yo, con rabia, con dolor.
Respeté su silencio, pero fue muy traumático”. Cfr. Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública, supra.
206
El perito Cillero Bruñol resaltó que el consentimiento de la víctima de violencia sexual, de sus padres o sus
representantes legales es un elemento central para el levantamiento de las actas necesarias para dejar constancia del
asentimiento de la niña o adolescente respecto del examen forense, así como “de las indagaciones que se hicieron para evitar
todo tipo de controversia respecto de los hechos y condiciones en las que se realizó la pericia”. Adicionalmente, indicó que,
en algunos países, se requiere el levantamiento de un acta firmada por la adolescente como manifestación de su conformidad
con la misma. Cfr. Peritaje de Miguel Cillero Bruñol durante la audiencia pública, supra.
37
atender a víctimas que fuesen niños, niñas o adolescentes o que fuera un especialista en ginecología
con entrenamiento para este tipo de exámenes en casos de violencia sexual; (iv) se constató la
presencia de una cantidad excesiva de personal de salud; (v) no se respetó la voluntad de Brisa de
que los estudiantes se retiraran de la sala de examen; (vi) se empleó fuerza física para realizar el
examen; (vii) no se respetó sus manifestaciones de incomodidad y dolor; (viii) no existe prueba
alguna del consentimiento de Brisa para la realización de cada uno de los procedimientos de la
revisión forense, y (ix) no se realizó un acta del examen 207.
113. Sobre lo anterior, la Corte reitera la importancia trascendental de que el médico esté
capacitado para atender a una niña víctima de violencia sexual y que le asegure un ambiente seguro,
adecuado y no intimidatorio, hostil o insensible. En esta línea, la Corte considera que la presencia de
una multiplicidad de personas durante la revisión ginecológica de una niña víctima de violencia sexual
es contraria a los estándares en la materia, pues la niña se encuentra desnuda, exponiendo sus
genitales ante un grupo de personas a quienes no les correspondía estar presentes en una diligencia
de dicha naturaleza, lo que implica una intromisión arbitraria en su vida privada e intimidad. La Corte
reitera que este tipo de exámenes debe ser llevado a cabo en una sola oportunidad, por un médico
capacitado en la materia y con la presencia de las personas estrictamente necesarias (supra párr.
107). El Tribunal entiende que este acto, especialmente grave, en contravención de la debida
diligencia, expuso a Brisa a una situación de revictimización. Bolivia debía haber adoptado las
medidas de protección necesarias para que sus instituciones actuaran bajo el principio del interés
superior de la niña, y evitaran que diligencias, que de por sí pudieran traer consigo elementos de
reactualización del trauma, constituyeran un acto de violencia institucional. Con base en todo lo
señalado, la Corte entiende que, durante la realización del examen forense, no se llevó a cabo la
evaluación médica de forma adecuada con el trato debido a una niña víctima de violencia sexual,
reactualizando su situación traumática 208, en vez de protegerla y brindarle mecanismos de
contención que la hicieran sentirse segura, entendida y escuchada en el desarrollo de la diligencia
para evitar su revictimización. Aún más, para esta Corte, la utilización de fuerza e ignorar las señales
de dolor e incomodidad de la víctima 209 constituyeron un acto de violencia institucional de índole
sexual.
114. A pesar de que Brisa ya había sido sometida a tres revisiones (dos psicológicas y una médica)
a raíz de consultas privadas y que, con base en los hallazgos encontrados, se concluyó la existencia
207
La Corte coincide con lo manifestado por la perita Mesa Peluffo durante la audiencia pública del presente caso en el
sentido de que antes de iniciar el examen médico forense, se le debe explicar a la presunta víctima para qué y cómo se hace
el examen, de forma detallada y explicar cada paso, antes de realizarlo. “[L]e tienen que decir porqué necesita ver sus
genitales y “lo voy a hacer de esta forma”, es decir, “ahora vas a tener que abrir las piernas, ahora voy a introducir un
espéculo para poder ver la vagina” y mostrarle que es un espéculo, “ves, esto lo voy a poner, está chico, pero después lo voy
a agrandar para poder ver mejor”. “[E]se tipo de previsiones son las que se deben realizar”. Y “evidentemente” si la víctima
expresa algún incómodo o dolor o se pone a llorar, hay que parar inmediatamente, darle el espacio, es necesario consultarle
si sea salir un momento. Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo durante la audiencia pública del presente caso.
208
La perita Mesa Peluffo sostuvo que “[e]n lo referente al impacto psicológico de la revictimización por parte del Estado,
como dice Judith Herman, el trauma es la aflicción de los que no tienen poder. En el trauma la víctima se ve indefensa ante
una fuerza abrumadora. Los acontecimientos traumáticos, como la violación, destrozan los sistemas de protección normales
que dan a las personas una sensación de control, de conexión y de significado y se produce lo que llamamos trastorno por
estrés postraumático. La persona, al verse en esta situación de indefensión, presenta una combinación de sensaciones de
ansiedad y peligro, mantiene un estado permanente de alerta, tiene recuerdos intrusivos y pesadillas relacionadas con el
trauma, evita cualquier estímulo que le recuerde los sucesos traumáticos, puede experimentar sentimientos de culpa, miedo
y enojo, tiene dificultades para relacionarse con otras personas y se altera su proyecto de vida. El impacto de la revictimización
en las víctimas de violencia sexual, especialmente en niñas y adolescentes suele ser devastador. Las niñas y adolescentes
merecen una protección especial en los procesos judiciales, ya que las actuaciones de las personas operadoras de justicia
pueden aumentar el trauma que han sufrido como consecuencia de la violencia. Por ello, es imprescindible contar con
protocolos especiales para la investigación y actuación, así como evitar las actuaciones que pueden ser revictimizantes”. Cfr.
Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra.
209
Según la perita Mesa Peluffo, el “examen médico realizado con la presencia de varios estudiantes hombres, que se
rieron de ella cuando dijo que no quería que estuviera presentes y hasta abrieron sus piernas a la fuerza, puede haber sido
vivido por Brisa como una nueva violación, ya que reactivó los recuerdos intrusivos del trauma”. Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa
Peluffo, supra.
38
de violencia sexual, y adicionalmente se le realizó un examen ginecológico forense en julio de
2002 210, esta información no fue considerada con suficiencia probatoria por el Estado, sino que fue
sometida a otro examen ginecológico forense, siete años después de ocurrida la violencia sexual 211.
Dicho examen resultaba absolutamente innecesario porque, dadas las circunstancias del delito, no
constituía una prueba útil 212. Adicionalmente, cabe destacar que lo que el Tribunal de Sentencia había
ordenado el 1 de agosto de 2008 en realidad eran pruebas “sobre los puntos de pericia indicados en
la acusación” 213 y con eso estuvo de acuerdo la abogada de la familia de la presunta víctima 214. No
obstante, se realizó un nuevo examen ginecológico.
115. La Corte advierte que el Estado no consideró otorgarle suficiencia probatoria a los dictámenes
médicos y psicológicos ya existentes, lo cual podría haber evitado someter a Brisa a una
reactualización del momento traumático ya experimentado, ni tampoco respetó su derecho a ser oída
respecto a las circunstancias de la realización de dichas diligencias, de conformidad con su edad,
madurez y grado de desarrollo. El sometimiento de Brisa a dos revisiones ginecológicas no atendió
al objetivo de minimizar el trauma derivado de la violencia sexual, sino que lo fortaleció 215. En suma,
la Corte considera que, en las circunstancias de este caso, no fue justificada la necesidad de realizar
el segundo examen ginecológico forense.
116. Por otra parte, el Tribunal pudo verificar que Brisa se vio obligada a relatar en distintas
ocasiones 216 los hechos relacionados con la violencia sexual de que fue víctima, contrariando uno de
210
Según la señora Oviedo Bellot, la práctica de la DNI de solicitar exámenes médicos forenses directamente al Instituto
Forense era avalada por la Fiscalía de Distrito al poner su sello en la carta donde se hace la solicitud. Cfr. Declaración de María
Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folios 11452, 11453 y 11459). Sin embargo, el certificado del primer
examen médico forense realizado a través de ese procedimiento fue rechazado como prueba en el primer y segundo juicio
porque la solicitud no fue hecha por el Ministerio Público. Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003
(expediente de prueba, folios 10359 a 10360), y Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente
de prueba, folio 9854). En su declaración testimonial ante esta Corte, la fiscal N.T.A a cargo de la investigación señaló que,
al momento de presentar el requerimiento fiscal, decidió no ordenar un nuevo examen y aceptar el certificado médico forense
presentado por los denunciantes para no revictimizar a Brisa. Cfr. Declaración de N.T.A. de 14 de marzo de 2022 (expediente
de prueba, folio 11633).
211
Conforme declaró la señora Oviedo Bellot, “cuando se tenía que llevar a cabo el 3º juicio oral, la fiscal solicitó al
Tribunal de Sentencia N.º 3 la realización de una pericia médica con dos puntos a tratar: 1) Qué es un desgarro antiguo de
Himen? y 2) Cuál es la data de un examen de desgarro antiguo? El Tribunal aceptó la proposición de la pericia, permitiendo
que la Dra. [M.R.C.] […] responda documentalmente a esto dos puntos. Como abogada de Brisa tomamos conocimiento de la
solicitud de la fiscal a esos dos requerimientos y aceptado por el Tribunal. Es importante notar que durante la preparación al
tercer juicio la comunicación de la fiscal con el equipo legal de Brisa era escasa y casi inexistente. Yo no estaba informada ni
de acuerdo en que se realizara un segundo examen. Sin embargo, lo que ocurre en los hechos es que se realizó una nueva
revisión médica, sometiendo a Brisa a una revictimización totalmente innecesaria sin tomar en cuenta el tiempo transcurrido
desde que ocurrió el hecho, sin que exista ninguna justificación debidamente motivada para su revisión”. Asimismo, señaló
que “como abogados de Brisa nos adherimos al ofrecimiento de peritos de la Fiscal […] por memorial de fecha 30 de julio de
2008, pero desconocíamos que se haría una revisión médica, ya que no procedía porque los puntos de pericia eran teóricos.”
Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folio 11453).
212
La perita Mesa Peluffo señaló que “siete años después de los hechos se la sometió a un nuevo examen que no podía
aportar ninguna evidencia, inexplicable técnicamente, que resultó en un nuevo castigo por haber denunciado”. Cfr. Peritaje
de Sylvia Mesa Peluffo, supra.
213
Cfr. Auto emitido por el Tribunal de Sentencia No. 3 el 1 de agosto de 2008 (expediente de prueba, folio 9036).
214
Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folio 11459).
215
En la opinión pericial de la perita Mesa Peluffo, “los exámenes médicos forenses deben ser realizados solamente cuando
son necesarios, porque pueden aportar pruebas indispensables para un caso y aún entonces, deben ser hechos por
preferentemente por médicas mujeres, capacitadas y sensibilizadas para realizarlos. El examen médico, para una niña o
adolescente que acaba de vivir una experiencia de violación es de por sí traumático, porque le recuerda los hechos y si no se
hace con empatía, explicándole cada paso, se los hace revivir”. Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra.
216
Brisa declaró, al menos, en las siguientes fechas: el 1 de agosto de 2002, el 18 de marzo de 2003; el 21 de marzo
de 2003 (en el marco de la audiencia de juicio oral se realizó un careo entre Brisa, su padre y un testigo de descargo) y el 17
39
los elementos clave de la debida diligencia estricta y reforzada que es la adopción de las medidas
necesarias para evitar la repetición de entrevistas, pues su recurrencia obliga a las víctimas a volver
a experimentar situaciones traumáticas 217. Una de estas entrevistas fue realizada, a solicitud del Jefe
de la División de Menores y Familia de la Policía Técnica Judicial, ante el SEDEGES de Cochabamba,
el 1 de agosto de 2002. Se observa que, durante la entrevista, la presunta víctima no pudo elegir
una persona de confianza para acompañarle, sino que estuvo presente un representante del
Organismo Nacional del Menor, Mujer y Familia 218, a quien Brisa no conocía. Además, la Corte nota
que una de las preguntas que le fueron formuladas – “¿por qué no le decías nada?”, refiriéndose al
hecho de que la niña había manifestado que algunas veces “no le respondía nada” a E.G.A-. 219, pudo
haber puesto a Brisa en una posición de sentirse culpable por la violencia sexual que sufrió, toda vez
que de la pregunta podría inferirse que correspondía a la presunta víctima resistir y hacerlo
expresamente. Tomando en cuenta lo anterior, la Corte considera que dicha entrevista fue
revictimizante. Adicionalmente, se advierte que no se ordenó la grabación de la declaración para
evitar su repetición en el futuro.
117. Por otra parte, la Corte observa que Brisa indicó que su contacto inicial con la Fiscal N.T.A. se
habría dado sin la presencia de su madre o padre o sus abogados. Sobre el particular, el Estado
adujo que la Fiscal N.T.A no podría haber estado presente durante la declaración realizada por la
presunta víctima ante el SEDEGES, pues todavía no había recibido el caso. Sin embargo, la Corte
observa que, conforme se desprende de los alegatos de los representantes, la citada entrevista con
la Fiscal sucedió en un momento distinto de la declaración rendida ante el SEDEGES y no fue un acto
del proceso, sino un evento informal. En efecto, conforme relató Brisa en la audiencia pública ante
la Corte:
La Fiscala […] me llevó a mi sola a un cuarto muy pequeño, y me miró, estaba de pie, yo estaba sentada, y
me dijo, ¿Dígame qué le pasó? Yo estaba aterrorizada, temblaba, y alguna manera saqué el coraje para
decirle. Y me dijo, no saque nada, no omita ningún detalle, entonces yo les dije todo, de principio a fin,
apenas terminé, me miró y me dijo: ahora vuelva a empezar y no deje nada por fuera, de nuevo, de principio
a fin. Y lo hice. Lloraba, pero terminé. Y me dijo: “bueno, de nuevo”, y de nuevo se lo dije, empecé a hablar,
entré en pánico, me dio un ataque de pánico, lloraba, y ella me seguía insistiendo, dígame de nuevo, dígame
de nuevo, terminé, otra vez me volvió a decir, y lo hizo una y otra vez, y luego me dijo: “esto le pido que
me lo cuente tantas veces porque voy a encontrar la mentira que me está contando, y yo misma me voy a
asegurar de que usted vaya a la cárcel por difamación”, yo estaba aterrorizada, esta mujer en frente de mi
es la que puede llevar a la gente a la cárcel y me está amenazando a mí con meterme a la cárcel, qué pasa
si me equivoco en lo que estoy contando? ¿Qué pasa si cambio algo de mi historia? Estaba tan asustada y
luego me dijo: “incluso, si todo lo que me está diciendo es cierto, ¿Cómo puede ser usted tan cruel? ¿Cómo
puede ser tan insensible, para pensar en mandar a este hombre a la cárcel o llevar esa destrucción a su
familia, y todo ese dolor a sus papás? Si usted se queda callada puede ahorrarse todo esto” 220.
118. La madre de Brisa corroboró los hechos supra citados en su declaración testimonial ante la
Corte 221. Por su parte, la referida fiscal, en su testimonio presentado a este Tribunal, aseveró: “jamás
de septiembre de 2005. Cfr. Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada (expediente de prueba, folios 10621 a 10626);
Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 7629, 7630, 7643 y 7644), y Acta
de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 10411 a 10414). La testigo Oviedo
Bellot señaló que la presunta víctima declaró tres veces ante autoridades y cinco veces ante diferentes profesionales a título
de la obtención de prueba. Cfr. Declaración de María Leonor Oviedo Bellot, supra (expediente de prueba, folio 11454).
217
En ese sentido, la perita Mesa Peluffo subrayó que “[l]os dos juicios que tuvo que enfrentar revivieron su dolor, ya
que fue sometida a largos interrogatorios en los que tuvo que repetir su historia muchas veces, y cada vez que la tuvo que
relatar, la revivió con el terror y el dolor que experimentó en el momento de los hechos, lo cual aumenta los síntomas del
estrés postraumático”. Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra.
218
Cfr. Formulario de solicitud a ONAMFA de 1 de agosto de 2002 (expediente de prueba, folio 10621 a 10622).
219
Cfr. Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 10625).
220
Cfr. Declaración de Brisa de Angulo Losada durante la audiencia pública, supra.
221
La señora Stella Losada declaró ante la Corte que “[l]a fiscal solicitó que quería una entrevista con Brisa, […] y en
esa cita, cuando Brisa entra donde la fiscal, que a mí no me permitió entrar, y me tuve que quedar afuera, Brisa sale
descompuesta, esa no era mi niña, algo pasó ahí adentro, y yo quise preguntarle. Brisa no me contestaba, así que yo le pedí
40
me entrevisté a solas con […] Brisa Liliana De Angulo, sino que sus padres, en condición de
denunciantes y querellantes, fueron los que se aproximaron a la fiscalía para hacer seguimiento al
caso y solicitar o coordinar acciones de investigación o a presentar sus memoriales jamás tuve
contacto” 222. No obstante, y teniendo en cuenta la declaración de la presunta víctima, corroborado
por su madre y las circunstancias del caso, el Tribunal da por suficientemente probado lo relatado
por Brisa en cuanto a las circunstancias del contacto inicial que tuvo con la Fiscal N.T.A., sin la
presencia de su madre o padre o su representante legal. Como se observa, a la luz de los estándares
previamente establecidos (supra párrs. 104 a 106), en lugar de mostrarse empática, sensible,
además de debidamente capacitada para entrevistar a una niña víctima de violencia sexual, la Fiscal
N.T.A. interactuó con Brisa sin perspectiva de género o niñez alguna, de forma irrespetuosa,
repitiendo estereotipos de género, intimidándole, amenazándole con procesarla penalmente,
pidiéndole repetir su historia, en un aparente esfuerzo por detectar contradicciones y, así, terminó
por revictimizarla.
119. Además, se advierte que, al contrario de lo afirmado por la fiscal en su declaración 223, todos
los funcionarios intervinientes en la investigación y el proceso penal iniciados a raíz de una violencia
sexual perpetrada contra una niña deben estar debidamente capacitados para interactuar con la
víctima, lo cual también significa tener una amplia comprensión de las consecuencias del trauma
resultante de la violación, especialmente para no generar situaciones revictimizantes en el ámbito
del procedimiento judicial.
120. Adicionalmente, la Corte identifica otros actos y omisiones que demuestran la falta de debida
diligencia del Estado. En efecto, no le fue ofrecido a Brisa el necesario apoyo psicológico y/o
psiquiátrico al inicio del proceso judicial hasta su recuperación, sino solamente su acompañamiento,
durante algunos de los actos procesales, por una psicóloga que no conocía 224. Al respecto, este
Tribunal ha destacado que la atención integral a una niña víctima no solo se circunscribe a las
actuaciones de las autoridades judiciales durante el desarrollo del proceso penal con el fin de proteger
sus derechos y asegurar una participación no revictimizante, sino que esta atención debe ser integral
y multidisciplinaria antes, durante y después de las investigaciones y proceso penal. Asimismo, la
Corte ha considerado que debe existir un enfoque coordinado e integrado que brinde distintos
servicios de atención y apoyo a la niña para salvaguardar su bienestar actual y posterior desarrollo 225.
Además, la fiscal a cargo no propuso a la presunta víctima como declarante, ignorando la importancia
del testimonio de las víctimas de violencia sexual en delitos de esa naturaleza. Así, la acusación
particular tuvo que proponerla. No se determinó la grabación de la declaración de la víctima para
evitar su repetición en el futuro y no se permitió la intervención del abogado del acusado en la
referida declaración, lo cual, posteriormente provocó que se anulara el primer juicio por la violación
de su derecho de defensa. La Corte también constata que el Tribunal de Sentencia el 24 de marzo
de 2003, al tomar la declaración de la presunta víctima y sus familiares, quienes señalaron que
habían sufrido hostigamientos y amenazas, impone a ellos la responsabilidad de denunciar los
por favor vámonos a tomar un cafecito, un jugo en un sitio, tranquilízate, estás conmigo, y ella accedió, y cuando ya estaba
más calmada le pedí por favor Brisa tú vas a empezar a contarme todo lo que recuerdes”. Cfr. Declaración de Luz Stella
Losada durante la audiencia pública, supra.
222
Cfr. Declaración de N.T.A, supra (expediente de prueba, folio 11634).
223
En su testimonio, al responder a una pregunta que había sido formulada por la Comisión Interamericana sobre si
estaba certificada en manejo informado de trauma en casos de violencia sexual infantil, la Fiscal N.T.A. afirmó que consideraba
que “esta respuesta la tendría que responder la psicóloga que entrevistó a Brisa Liliana de Angulo, ya que mi trabajo no se
encuentra dirigido al manejo de traumas, sino más bien al ejercicio de las funciones establecidas en el [a]rtículo 45 de la Ley
Orgánica del Ministerio Público”. Cfr. Declaración de N.T. A., supra (expediente de prueba, folio 11635).
224
Cfr. Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7251 a 7252).
225
Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 194.
41
hechos 226 a las autoridades correspondientes en lugar de ordenar medidas de protección o que se
investigaran la situación reportada.
121. Asimismo, respecto al primer juicio oral, llama la atención de la Corte el contenido de la
sentencia de 28 de marzo de 2003, en que el Tribunal de Sentencia No. 4 determinó por unanimidad
que el imputado era autor del delito de estupro agravado, en lugar del delito de violación, pues, no
consideró comprobado el uso de violencia o intimidación (supra párr. 60). Al respecto, señaló, entre
otros fundamentos, que “no se ha[bía] demostrado convincentemente que h[hubieran] concurrido el
elemento de ‘violencia física’ en los sucesivos abusos sexuales” y que tampoco se demostró, “de
modo indubitable”, la intimidación, ya que a partir de “ciertos rasgos de la personalidad de […] Brisa”,
como su “personalidad fuerte”, “no [era] posible concebir que Brisa haya sido intimidada por [el
imputado]” 227. Más allá del uso de estereotipos de género como uno de los fundamentos de la
decisión, lo cual se analizará más adelante (infra acápite b.4), la Corte advierte que dicho
razonamiento demuestra una flagrante falta de capacitación y sensibilidad en cuanto a las
circunstancias particulares de casos de violencia sexual cometidas contra una niña, especialmente
en el hogar y por una persona que ostentaba poder sobre ella y, por consiguiente, la ausencia de
perspectiva de género y niñez al examinar el caso.
122. Aunado a lo anterior, la Corte encuentra que, durante el segundo juicio oral, las siguientes
actuaciones denotan la falta de debida diligencia estricta y reforzada que se requería en este caso:
no se encausó ni tampoco se valoró de manera adecuada la declaración de la víctima, respaldada
hasta aquel momento por tres revisiones psicológicas y dos médicas (supra párrs. 46, 47, 52 y 69),
especialmente en lo concerniente a la falta de consentimiento para el acto sexual; el juez presidente
anunció que no se había producido un delito antes de escuchar las pruebas 228. Además, le advirtió a
la presunta víctima y a su padre, mientras tomaba sus declaraciones, que suspendería sus
testimonios y los sacaría de la sala si Brisa no dejaba de llorar 229. Esto último configura un irrespeto
absoluto a la dignidad y al bienestar psicológico de una víctima de violencia sexual 230 y denota no
solo una falta de “neutralidad empática” de la autoridad judicial hacia Brisa, sino también la creación
de un ambiente completamente hostil.
123. De otro lado, el Tribunal nota que el Estado no actuó con la debida diligencia para evitar la
evasión del imputado tras la anulación de la sentencia absolutoria en mayo de 2007. En efecto, según
su propio testimonio durante el segundo juicio oral, señaló que no se había escapado, aunque su
familia le había pedido que lo hiciera 231. Aunado a ello, y teniendo conocimiento de la huida del
acusado, el Estado no realizó ninguna gestión relevante para lograr su detención y extradición entre
2008 y 2014, y actuó de manera excesivamente lenta hasta 2019 (supra párrs.70 a 73). Lo anterior
también ilustra una absoluta falta de debida diligencia de Bolivia, especialmente ante un caso en el
que la víctima era una niña, quien por 20 años ha permanecido en espera de que continue el proceso
y se revierta la impunidad del caso.
124. A raíz de las consideraciones precedentes, la Corte concluye que el Estado no tomó las medidas
226
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 25 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folio 10372).
227
Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 4 de Cochabamba, supra (expediente de prueba, folios
7667,7668,7673), y Acta de lectura de sentencia de 28 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folio 9690).
228
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folio 9826 a 9871).
229
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folios 9852 a 9853);
Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública, supra; y Declaración de José Miguel De Angulo, supra
(expediente de prueba, folios 11436 a 11437), y Carta de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folio 7254).
230
La perita Šimonović aseveró que, en su opinión pericial, “juicios como este no solo son una violación del derecho de
Brisa como víctima, sino que también demuestran por qué tantas víctimas de violencia sexual son reacias a utilizar el sistema
judicial permitiendo una cultura de impunidad para los perpetradores”. Cfr. Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente
de prueba, folio 11495).
231
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 15 a 20 de septiembre de 2005 (expediente de prueba, folio 9870).
42
necesarias para evitar la revictimización 232 de Brisa, ni tampoco condujo el proceso penal con
perspectiva de género y niñez, y en atención al deber de debida diligencia estricta y reforzada y de
protección especial que se requería ante una denuncia de violación sexual en contra de una niña. Por
ende, el Tribunal encuentra que Bolivia es responsable por la violación de los derechos a la integridad
personal, a las garantías judiciales, a la vida privada y familiar, a los derechos de la niñez y a la
protección judicial, en los términos de los artículos 5.1, 8.1, 11.2, 19 y 25.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con el artículo 1.1 de la misma, así como por el
incumplimiento de las obligaciones derivadas de los artículos 7.b) y 7.f) de la Convención de Belém
do Pará, en perjuicio de Brisa de Angulo Losada.
125. La Corte ha señalado que el derecho de acceso a la justicia en casos de violaciones a los
derechos humanos debe asegurar, en tiempo razonable, el derecho de las presuntas víctimas o sus
familiares a que se haga todo lo necesario para conocer la verdad de lo sucedido e investigar, juzgar
y, en su caso, sancionar a los eventuales responsables 233. Asimismo, una demora prolongada en el
proceso puede llegar a constituir, por sí misma, una violación a las garantías judiciales 234.
126. Si bien es cierto que, a efectos de analizar el plazo razonable, en términos generales la Corte
debe considerar la duración global de un proceso hasta que se dicte sentencia definitiva 235, en ciertas
situaciones particulares puede ser pertinente una valoración específica de sus distintas etapas 236.
Sobre el particular, el Tribunal ha establecido que la evaluación del plazo razonable se debe analizar
en cada caso concreto, en relación con la duración total del proceso, lo cual podría también incluir la
ejecución de la sentencia definitiva. De esta manera, ha considerado cuatro elementos para analizar
si se cumplió con la garantía del plazo razonable, a saber: (i) la complejidad del asunto 237, (ii) la
actividad procesal del interesado 238, (iii) la conducta de las autoridades judiciales 239, y (iv) la
232
Este Tribunal estima pertinente hacer notar que el interrogatorio de la presunta víctima por parte del Estado durante
la audiencia pública ante la Corte también resultó revictimizante, no solo en virtud de algunas de las preguntas realizadas y
frecuentes interrupciones, sino también por medio de su postura, la cual pudo ser percibida como hostil. A modo de ejemplo,
la Corte considera que cuando el Estado le pidió para “citar las limitaciones en su vida, las relaciones sociales, los logros
estudiantiles y económicos generados por los hechos que son objeto de la denuncia internacional”, dio a entender que el
eventual desarrollo positivo de la vida personal y profesional de la presunta víctima desvirtuaría las afectaciones que las
alegadas falencias del Estado durante el proceso penal le hubieran podido generar. Cfr. Interrogatorio del Estado a la
declarante Brisa De Angulo Losada, durante la audiencia pública del presente caso.
233
Cfr. Caso Bulacio Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 18 de septiembre de 2003. Serie C No.
100, párr. 114, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 106.
234
Cfr. Caso Hilaire, Constantine y Benjamin y otros Vs. Trinidad y Tobago. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 21 de junio de 2002. Serie C No. 94, párr. 145, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 106.
235
Cfr. Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador. Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de enero de 1999. Serie C No. 44,
párr. 71, y Caso Grijalva Bueno Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de junio de
2021. Serie C No. 426, párr. 141.
236
Cfr. Caso de las comunidades afrodescendientes desplazadas de la cuenca del río Cacarica (Operación Génesis) Vs.
Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2013. Serie C No. 270,
párr. 403, y Caso Grijalva Bueno Vs. Ecuador, supra, párr. 141.
237
En cuanto al análisis de la complejidad del asunto, la Corte ha tenido en cuenta, entre otros criterios, la complejidad
de la prueba, la pluralidad de sujetos procesales o la cantidad de víctimas, el tiempo transcurrido desde que se tuvo noticia
del hecho que debe ser investigado, las características del recurso contenido en la legislación interna y el contexto en el que
ocurrió la violación. Cfr. Caso Genie Lacayo Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares. Sentencia de 27 de enero de 1995. Serie
C No. 21, párr. 78, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 107 y nota al pie 180.
238
Respecto de la actividad del interesado en obtener justicia, la Corte ha tomado en consideración si la conducta
procesal de este ha contribuido en algún grado a prolongar indebidamente la duración del proceso. Cfr. Caso Cantos Vs.
Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviembre de 2002. Serie C No. 97, párr. 57, y Caso Sales
Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 107 y nota al pie 181.
239
La Corte ha entendido que, para lograr plenamente la efectividad de la sentencia, las autoridades judiciales deben actuar
con celeridad y sin demora, debido a que el principio de tutela judicial efectiva requiere que los procedimientos de ejecución sean
llevados a cabo sin obstáculos o demoras indebidas, a fin de que alcancen su objetivo de manera rápida, sencilla e integral. Cfr.
43
afectación generada en la situación jurídica de la presunta víctima 240. La Corte recuerda que
corresponde al Estado justificar, con fundamento en los criterios señalados, la razón por la cual ha
requerido del tiempo transcurrido para tratar los casos y, en la eventualidad de que este no lo
demuestre, la Corte tiene amplias atribuciones para hacer su propia estimación al respecto 241. El
Tribunal reitera, además, que se debe apreciar la duración total del proceso, desde el primer acto
procesal hasta que se dicte la sentencia definitiva, incluyendo los recursos de instancia que pudieran
eventualmente presentarse 242.
127. Adicionalmente, la Corte pone de relieve que el proceso penal involucraba una niña víctima de
violencia sexual, lo cual exige que, en este caso, la garantía judicial de plazo razonable establecida
en el artículo 8.1 de la Convención Americana deba analizarse junto con el deber del Estado de actuar
“sin dilaciones” y con la debida diligencia para investigar y sancionar la violencia contra la mujer,
dispuesto en el artículo 7.b) de la Convención de Belém do Pará 243, así como tomando en cuenta el
deber de protección especial derivado del artículo 19 de la Convención Americana. De igual manera
el artículo 9 de la Convención de Belém do Pará 244 dota de contenido dichos deberes, en relación con
la particular situación de vulnerabilidad y las necesidades de la presunta víctima cuando se trata de
una niña 245.
128. En cuanto a la complejidad del asunto, la Corte advierte que, en el presente caso, solo había
una víctima y un supuesto autor material, identificado por la víctima desde el inicio. Asimismo, en el
principio del proceso penal y durante su primera etapa, ya se contaba con la declaración de la
víctima 246, la declaración indagatoria del imputado 247, un examen forense ginecológico 248, sin
prejuicio de sus graves irregularidades señaladas anteriormente, pruebas documentales referidas a
dos valoraciones psicológicas de Brisa 249 y una médica 250, así como declaraciones testimoniales 251.
Por ello, este Tribunal constata que no existen elementos relevantes de complejidad.
129. En relación con la actividad procesal del/de la interesado/a, la Corte nota que existió un impulso
procesal promovido por el padre y los representantes legales de Brisa. En efecto, el 1 de agosto de
Caso Mejía Idrovo Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de julio de 2011.
Serie C No. 228, párr. 106, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 107 y nota al pie 182.
240
La Corte ha afirmado que para determinar la razonabilidad del plazo se debe tomar en cuenta la afectación generada
por la duración del procedimiento en la situación jurídica de la persona involucrada, considerando, entre otros elementos, la
materia de la controversia. Cfr. Caso Asociación Nacional de Cesantes y Jubilados de la Superintendencia Nacional de
Administración Tributaria (ANCEJUB-SUNAT) Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
21 de noviembre de 2019. Serie C No. 394, párr. 148, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 107 y nota al pie 183.
241
Cfr. Caso Anzualdo Castro Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de
septiembre de 2009. Serie C No. 202, párr. 156, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 107.
242
Cfr. Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador. Reparaciones y Costas, supra, párr. 71, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra,
párr. 107.
243
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 278.
244
El artículo 9 de la Convención de Belém do Pará dispone que “[…] los Estados Partes tendrán especialmente en cuenta
la situación de vulnerabilidad a la violencia que pueda sufrir la mujer en razón, entre otras, de [… ser] menor de edad […]”.
245
El Comité de los Derechos del Niño ha señalado que “[e]n todas las actuaciones en que participen niños que hayan
sido víctimas de violencia, debe aplicarse el principio de celeridad, respetando el estado de derecho.”. Cfr. Comité de los
Derechos del Niño. Observación General No. 13: Derecho del niño a no ser objeto de ninguna forma de violencia,
CRC/C/GC/13, de 18 de abril de 2011, párr. 54.d.
246
Cfr. Declaración informativa de Brisa De Angulo Losada, supra (expediente de prueba, folios 7266 a 7267).
247
Cfr. Acta de entrevista realizada por Dirección Departamental de la PTJ de Quillacollo el 7 de agosto de 2002
(expediente de prueba, folios 7277 a 7278).
248
Cfr. Certificado médico forense suscrito por M.R.C, supra (expediente de prueba, folio 9500).
249
Cfr. Certificado realizado por Terri S. Gilsson, supra (expediente de prueba, folio 7860) y Certificación psicológica
realizada por la psicóloga de la DNI, supra (expediente de prueba, folios 7260 a 7261).
250
Cfr. Certificado realizado por Lourdes de Armas, supra (expediente de prueba, folio 7853).
251
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral emitida por el Tribunal de Sentencia No. 4 de Cochabamba, 17 a 25 de marzo
de 2003 (expediente de prueba, folios 7618 a 7619).
44
2002 el señor José Miguel De Angulo presentó una denuncia contra E.G.A. ante la PTJ por el delito
de violación sexual en perjuicio de su hija, y el 15 de noviembre de 2002, con posterioridad a la
acusación formal presentada por el Ministerio Público, Brisa y sus padres presentaron acusación
particular. Además, cabe subrayar que, al contrario de lo afirmado por el Estado, el Tribunal verifica
que no se observan conductas dilatorias u obstructivas por parte de la presunta víctima, sus
familiares o representantes legales, ya que aún en la hipótesis de que los representantes legales de
Brisa hubieran retenido el mandamiento de aprehensión de E.G.A. – lo cual no está acreditado -, ello
no podría servir de justificación para la inercia de las autoridades judiciales en detener al imputado.
130. Respecto de la conducta de las autoridades judiciales, la Corte ha entendido que, como rectoras
del proceso, tienen el deber de dirigir y encausar la investigación penal con el propósito de
individualizar, juzgar y, en su caso, sancionar a todos los responsables de los hechos 252. En el
presente caso, las autoridades estatales no fueran diligentes en la investigación de los hechos de
violencia sexual en contra de Brisa, ni han tomado en cuenta los efectos del tiempo durante cada
etapa del proceso penal. Han transcurrido casi 20 años de la violencia sexual sufrida por Brisa y, a
la fecha, no existe una sentencia firme de condena o absolución, pues ha sido denegada la solicitud
de extradición de Colombia a Bolivia para comparecer en el tercer juicio (supra párr. 75). La Corte
constata que esa demora excesiva en la tramitación del proceso penal es resultado de períodos de
inacción prolongados, sin que surja de los hechos alguna explicación o justificación por parte de las
autoridades encargadas de encausar el proceso. Además, se advierte que los errores y falencias del
Ministerio Público y de las autoridades judiciales fueron los que provocaron retrasos significativos en
la tramitación de algunos recursos, la repetición de pruebas, la revocación de dos sentencias
definitivas y el reenvío del caso para nuevo enjuiciamiento en dos oportunidades, así como que
facilitaron, por la ausencia de la determinación de los resguardos necesarios, la fuga del imputado a
su país de origen.
131. El Tribunal verifica, por ejemplo, que transcurrió más de un año entre la decisión de la Corte
Superior de Justicia de Cochabamba que anuló la sentencia absolutoria de septiembre de 2005 y
dispuso el reenvío de la causa para la realización de un nuevo juicio por otro Tribunal de Sentencia
(supra párr. 67) hasta que se ordenó realizar el tercer juicio (supra párr. 68); casi seis años entre la
declaración de rebeldía de E.G.A. (supra párr. 70) y la gestión de la notificación roja ante la Interpol
(supra párr. 71); casi diez años entre la declaración de rebeldía de E.G.A. y el requerimiento por
parte del Ministerio Público al Director Nacional de la Interpol que se elevara al sistema la notificación
internacional de búsqueda, localización y detención con fines de extradición del acusado rebelde
(supra párr. 71), y dos años más para que se emitiera el exhorto suplicatorio con solicitud formal de
extradición a la autoridad competente en Colombia (supra párr. 73). La Corte advierte que los
períodos de poca o ninguna actividad por parte de las autoridades judiciales de Bolivia sumados
equivalen a 15 años, lo cual, además de inadmisible per se, contribuyó en definitiva a la impunidad
absoluta en que se encuentra el presente caso.
132. Por último, en lo relativo a la afectación generada en la situación jurídica de las personas
involucradas en el proceso, este Tribunal ha establecido que, si el paso del tiempo incide de manera
relevante en la situación jurídica del individuo, resultará necesario que el procedimiento avance con
mayor diligencia a fin de que el caso se resuelva en un tiempo breve 253. Tratándose de una niña en
un caso de violencia sexual, la Corte estima que era exigible un criterio reforzado de celeridad 254. En
el presente caso el Tribunal observa que la demora excesiva en la tramitación del proceso penal
prolongó e intensificó el grave impacto en la salud psíquica de Brisa generado por la violencia sexual
a la cual fue sometida. Es lógico inferir que, si las autoridades judiciales hubieran tenido en cuenta
252
Cfr. Caso Myrna Mack Chang Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2003.
Serie C No. 101, párr. 211, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 281.
253
Cfr. Caso Valle Jaramillo y otros Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de
2008. Serie C No. 192, párr. 155, y Caso Sales Pimenta Vs Brasil, supra, párr. 111.
254
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 283.
45
que se trataba de una niña, hubiera sido evidente que el presente caso exigía por parte de las
autoridades judiciales una mayor diligencia, pues de la brevedad del proceso judicial dependía su
objetivo primordial, que era investigar y sancionar la violencia sexual sufrida por Brisa, así como
obtener el apoyo psicológico necesario para elaborar los hechos traumáticos vividos por la niña. Por
tanto, la Corte considera que se encuentra suficientemente probado que la prolongación del proceso
en este caso afectó el desarrollo diario de su vida.
133. Por lo tanto, tomando en cuenta las consideraciones anteriores, el Tribunal concluye que Bolivia
excedió el plazo razonable de la investigación y juzgamiento relacionado con la violencia sexual en
cuestión, en violación del derecho a las garantías judiciales y los derechos de la niñez, establecidos
en los artículos 8.1 y 19 de la Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 de la misma y
el artículo 7.b) de la Convención de Belém do Pará, en perjuicio de Brisa De Angulo Losada.
134. La Comisión Interamericana, los representantes, así como el perito Cillero y las peritas
Šimonović y Mesa hicieron referencia a la importancia de la figura del consentimiento en los delitos
de violencia sexual y presentaron alegatos tanto en el sentido de que ese no fue un elemento tomado
en cuenta con el debido cuidado por los tribunales bolivianos, como que la legislación penal
necesitaría traer la figura del consentimiento como elemento central de los delitos de violencia sexual
para permitir un verdadero acceso a la justicia a las víctimas de dichos delitos.
135. Por otra parte, se destaca que los dos tipos penales utilizados en el proceso penal respecto de
la violencia sexual sufrida por Brisa fueron la violación (supra párr. 55) y el estupro (supra párr. 60),
en sus formas agravadas (artículo 310 del Código Penal). Se recuerda que, para la fecha de los
hechos, la violación consistía en tener “acceso carnal con persona de uno u otro sexo”, “penetración
anal o vaginal” o introducir “objetos con fines libidinosos”, mediante el empleo de “violencia física o
intimidación”, mientras el estupro se configuraba cuando alguien “mediante seducción o engaño,
tuviera acceso carnal con persona de uno u otro sexo, mayor de catorce (14) años y menor de
dieciocho (18)”. Teniendo en cuenta lo anterior, la Corte, a continuación, pasará a analizar la
compatibilidad de los delitos de estupro y violación con la Convención Americana, con base en el
corpus juris internacional en la materia y los peritajes rendidos durante el trámite del caso sub judice,
y el impacto concreto de la utilización de esos tipos penales en el proceso judicial instaurado a raíz
de la violencia sexual perpetrada contra la presunta víctima.
137. Asimismo, siguiendo el criterio jurisprudencial y normativo que impera tanto en el ámbito del
Derecho Penal Internacional como en el Derecho Penal comparado, este Tribunal ha considerado que
por violación sexual también debe entenderse actos de penetración vaginal o anal, sin consentimiento
de la víctima, mediante la utilización de otras partes del cuerpo del agresor u objetos, así como la
penetración bucal mediante el miembro viril. Al respecto, la Corte aclara que para que un acto sea
considerado violación sexual, es suficiente que se produzca una penetración, por insignificante que
sea, en los términos antes descritos 256. Además, se debe entender que la penetración vaginal se
255
Cfr. Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú, supra, párr. 306, y Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en
Atenco Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviembre de 2018. Serie C No.
371, párr. 181.
256
Cfr. Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Fiscalía Vs. Anto Furundzija, Sentencia de 10 de diciembre
46
refiere a la penetración, con cualquier parte del cuerpo del agresor u objetos, de cualquier orificio
genital, incluyendo los labios mayores y menores, así como el orificio vaginal. Esta interpretación es
acorde a la concepción de que cualquier tipo de penetración, por insignificante que sea, es suficiente
para que un acto sea considerado violación sexual. Este Tribunal entiende que la violación sexual es
una forma de violencia sexual 257.
138. Desde al menos el año 2001, organismos y tribunales internacionales han identificado el
consentimiento como un elemento central del delito de violación sexual. Así, en 2001 el Tribunal
Penal Internacional para la ex Yugoslavia (ICTY), en el caso Fiscal c. Kunarac, Kovac y Vukovic,
observó que no existía una definición del delito de violación en el derecho internacional humanitario
y determinó que la falta de consentimiento era por sí mismo un elemento constitutivo de la violación
como delito en el derecho penal internacional y que “la fuerza o la amenaza de fuerza proporciona
una prueba clara de la falta de consentimiento, pero la fuerza no es un elemento per se de la
violación” 258.
139. En el caso MC. Vs. Bulgaria 259, en 2003, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos 260 estableció
conceptos jurídicos clave respecto al tema de la violación, los cuales contribuyeron de forma
significativa para la definición de violación en el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y
lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica (en adelante “Convenio de
Estambul”) que fue adoptado en el 2011 261. En efecto, en el caso MC. Vs. Bulgaria, el Tribunal
Europeo declaró la responsabilidad internacional del Estado al haber cerrado una investigación
criminal por un caso de violencia sexual contra una menor de edad, de 14 años, al “no encontrar
evidencias del uso de la fuerza o resistencia física durante la agresión”. El Tribunal Europeo razonó
que “las autoridades fallaron en considerar todas las circunstancias que pudieron haber inhibido la
resistencia física por parte de la víctima en este caso, considerando la particular vulnerabilidad de
una menor de edad en casos de violación y el ambiente de coerción creado por el agresor”. Asimismo,
de 1998, caso No. IT-95-17/1-T, párr. 185; Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, Fiscalía Vs. Kunarac et al.,
Sentencia de 22 de febrero de 2001, caso No. IT-96-23-T y IT-96-23/1-T, párrs. 437 y 438; Tribunal Penal Internacional para
la ex Yugoslavia, Fiscalía Vs. Kunarac et al., Sentencia de apelación de 12 de junio de 2002, caso No. IT-96-23-T y IT-96-
23/1-T, párr. 127, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 359. Adicionalmente, la Asamblea de Estados Partes al Estatuto de Roma
de la Corte Penal Internacional señaló, para efectos de la tipificación del crimen de lesa humanidad y del crimen de guerra de
violación, que ocurría violación sexual cuando “el autor haya invadido el cuerpo de una persona mediante una conducta que
haya ocasionado la penetración, por insignificante que fuera, de cualquier parte del cuerpo de la víctima o del autor con un
órgano sexual o del orificio anal o vaginal de la víctima con un objeto u otra parte del cuerpo”. Cfr. Corte Penal Internacional.
Informe de la Comisión Preparatoria de la Corte Penal Internacional: Los Elementos de los crímenes, U.N. Doc.
PCNICC/2000/1/Add.2 (2000), artículo 7 1) g)-1., y artículo 8 2) e) vi)-1. Disponible en: [Link]
[Link]/NR/rdonlyres/A851490E-6514-4E91-BD45-AD9A216CF47E/283786/[Link], y Corte Especial
para Sierra Leona, Fiscalía Vs. Issa Hassan Sesay et al., Sentencia de 2 de marzo de 2009, caso No. SCSL-04-15-T, párrs.
145 y 146. Dicha interpretación también fue utilizada por la Comisión de la Verdad en su informe, que “entiende la violación
sexual como una forma de violencia sexual, que se produce cuando el autor ha invadido el cuerpo de una persona mediante
una conducta que haya ocasionado la penetración, por insignificante que fuera, de cualquier parte del cuerpo de la víctima o
del autor con un órgano sexual o del orificio anal o vaginal de la víctima con un objeto u otra parte del cuerpo. Dicha invasión
debió darse por la fuerza, o mediante la amenaza de la fuerza o mediante coacción, como la causada por el temor a la
violencia, la intimidación, la detención, la opresión sicológica o el abuso de poder, contra esa u otra persona o aprovechando
un entorno de coacción, o que se haya realizado contra una persona incapaz de dar su libre consentimiento”. Cfr. Informe de
la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Tomo VI, Capítulo 1.5, pág. 265.
257
Cfr. Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 359, y Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en Atenco Vs. México, supra, párr.
182. Véase también, el artículo 2 de la Convención de Belém do Pará, y Tribunal Penal Internacional para Ruanda, Fiscalía Vs.
Jean-Paul Akayesu, Sentencia de 2 de septiembre de 1998, caso No. ICTR-96-4-T, párr. 688.
258
Cfr. Peritaje de Dubravka Šimonović (expediente de prueba, folio 11472), y Tribunal Penal Internacional para la ex
Yugoslavia, Kunarac et al. (IT-96-23 & IT-96-23/1-A), Sentencia del juicio, caso No. IT-96-23-T y IT-96-23/1-T, párr. 129.
259
TEDH, Caso MC. Vs. Bulgaria, No. 39272/98. Sentencia de 4 de diciembre de 2003.
260
En 2002, el Comité de Ministros del Consejo de Europa indicó que las legislaciones nacionales debían penalizar
cualquier acto sexual cometido sin consentimiento, aunque la víctima no mostrara signos de oponer resistencia.
Recomendación N.º R (2002) 5 adoptada el 30 de abril de 2002 por el Comité de Ministros del Consejo de Europa. Cfr. Versión
escrita del peritaje de Miguel Cillero Bruñol, supra (expediente de prueba, folio 11691).
261
Cfr. Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba, folios 11472 a 11473).
47
determinó que la falta de consentimiento debería ser el aspecto central de la investigación y sus
conclusiones, ya que “aunque en la práctica puede ser difícil probar la falta de consentimiento en
ausencia de prueba “directa” de una violación, como trazos de violencia o testigos directos, las
autoridades deben explorar todos los hechos y decidir en base a una evaluación de todas las
circunstancias relacionadas” 262.
140. En su decisión relacionada con el caso supra citado, el Tribunal Europeo sostuvo que “la
constante evolución del entendimiento de la forma en que las víctimas experimentan una violación
demostró que las víctimas del abuso sexual –en especial las niñas menores de edad– por lo general
no ponen resistencia física debido a varios factores psicológicos o porque temen que el perpetrador
se ponga violento con ellas” 263 y ello resalta la importancia del análisis de distintos elementos
probatorios que pueden sugerir la falta de consentimiento de la víctima, mucho más allá de la fuerza.
En ese sentido, el Tribunal Europeo consideró que “cualquier enfoque limitado que sea utilizado para
el juzgamiento de los delitos sexuales, como requerir pruebas de resistencia física en todos los casos,
puede llevar a que ciertos tipos de violación no sean penados y, por lo tanto, ponga en peligro la
protección eficaz de la autonomía sexual de los individuos”. Así concluyó que “los Estados Parte […]
deben requerir la penalización y condena eficaz de cualquier acto sexual no consensuado, incluso en
la ausencia de resistencia física por parte de la víctima” 264.
142. Asimismo, en 2010 el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (en
adelante “el Comité de la CEDAW” por sus siglas en inglés) dictó una decisión considerada histórica
262
Cfr. TEDH, Caso M.C. Vs. Bulgaria, supra, párr. 181; Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba,
folios 11472 a 11473), y Versión escrita del peritaje de Miguel Cillero Bruñol, supra (expediente de prueba, folio 11691).
263
Cfr. TEDH, Caso M.C. Vs. Bulgaria, párr. 164; Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba, folios
11472 a 11473), y Versión escrita del peritaje de Miguel Cillero Bruñol (expediente de prueba, folio 11691).
264
Cfr. TEDH, Caso M.C. Vs. Bulgaria, supra, párr. 166; Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba,
folios 11472 a 11473) y Versión escrita del peritaje de Miguel Cillero Bruñol, supra (expediente de prueba, folio 11691).
265
Cfr. Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia
doméstica, Estambul, 11 de mayo de 2011. Disponible en: [Link] Según la perita Šimonović,
algunos de los Estados que han ratificado el Convenio de Estambul ya han promovido adecuaciones en sus normativas penales.
A título de ejemplo, la perita citó Alemania, que “modificó las disposiciones relativas a la violación en su Código Penal de 2016
para reflejar el principio de “no es no”, definiendo la violación como cualquier acto sexual “contra la voluntad discernible de
una persona”. Suecia tendría promovido alteraciones similares. Cfr. Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de
prueba, folio 11475). La Corte observa que, recientemente España también aprobó una reforma en su legislación (Ley
Orgánica 10/2022 de 6 de septiembre de 2002, de garantía integral de la libertad sexual), con vistas a “considera[r] violencias
sexuales los actos de naturaleza sexual no consentidos o que condicionan el libre desarrollo de la vida sexual en cualquier
ámbito público o privado, lo que incluye la agresión sexual, el acoso sexual y la explotación de la prostitución ajena, así como
todos los demás delitos previstos en el Título VIII del Libro II de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código
Penal, orientados específicamente a proteger a personas menores de edad”. Disponible en:
[Link]
48
en el caso Karen Tayag Vertido Vs. Filipinas 266, toda vez que concluyó que “los mitos y estereotipos
sobre la violación afectaban al derecho de la víctima a un juicio justo”. En particular, el Comité se
pronunció sobre el hecho de que la decisión del proceso judicial interno se había centrado en la
personalidad y el comportamiento de la víctima y había interpretado de manera errónea la falta de
pruebas de resistencia física como una indicación de que la víctima había manifestado su
consentimiento. El Comité señaló que no se debe exigir que una víctima se resista físicamente para
dar credibilidad a la denuncia de violación y, en consecuencia, recomendó que Filipinas “revisara [su]
definición de violación en la legislación a fin de que se centrara en la falta de consentimiento” y que
promulgara una definición que “exigiera la existencia de un ‘acuerdo inequívoco y voluntario’ y que
requiriera prueba por parte del acusado de medidas tomadas para asegurar el consentimiento de la
denunciante/sobreviviente”, o bien que “exigiera que el acto tuviera lugar en ‘circunstancias
coercitivas, incluida una amplia gama de circunstancias coercitivas’” 267.
143. Posteriormente, en 2017, el Comité de la CEDAW hizo un llamado a los Estados para que
definan la violación, utilizando como base la falta de consentimiento y “teniendo en cuenta las
circunstancias coercitivas” 268. Igualmente, en 2019, la Plataforma de Mecanismos de Expertos
Independientes sobre la Discriminación y la Violencia contra la Mujer (en adelante “la Plataforma
EDVAW”, por sus siglas en inglés) 269, resaltó que la “ausencia de consentimiento debe convertirse
en la norma mundial para definir la violación” y solicitó a los Estados que “[r]evisen los códigos
penales y garanticen que la definición de violación se base en la falta de consentimiento, y que esté
en línea con las normas internacionales” 270.
266
Cfr. Comité de la CEDAW, Caso Karen Tayag Vertido Vs. Filipinas, CEDAW/C/46/D/18/2008, adoptado el 22 de
septiembre de 2010, y Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba, folios 11473 a 11474).
267
Cfr. Comité de la CEDAW, Caso Karen Tayag Vertido Vs. Filipinas, supra, párrs. 8.5 a 8.9, y Peritaje de Dubravka
Šimonović, supra (expediente de prueba, folios 11473 a 11474).
268
Cfr. Comité de la CEDAW, Recomendación General No. 35: la violencia por razón de género contra la mujer, por la
que se actualiza la recomendación general número. 19, CEDAW/C/GC/35, 26 de julio de 2017, párr. 29.e, y Peritaje de
Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba, folio 11475).
269
La plataforma EDVAW está compuesta por la Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer, el Comité
de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Cuestión de la
Discriminación contra las Mujeres y las Niñas, el Comité de Expertos del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de
Belém do Pará, el Grupo de Expertos en la Lucha contra la Violencia contra la Mujer y la Violencia Doméstica, la Relatora
Especial sobre los Derechos de las Mujeres en África de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, y la
Relatoría de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los Derechos de la Mujer. Disponible en:
[Link]
and-regional-womens-rights-mechanisms.
270
Cfr. Declaración de la Plataforma EDVAW de 25 de noviembre de 2019. Disponible en:
[Link]
and-regional-womens-rights-mechanisms, y Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba, folio 11475).
271
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3: La figura del consentimiento en casos de
violencia sexual contra las mujeres por razones de género, OEA/Ser.L/II/7.10, MESECVI/CEVI/doc.267/21, 7 de diciembre de
2021, y Versión escrita del peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra (expediente de prueba, folio 11655).
272
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, p. 24.
49
de abuso o violación” 273.
145. Tomando en cuenta lo expuesto, la Corte coincide con la posición de los distintos organismos
internacionales, de modo que considera que las disposiciones normativas penales relacionadas con
la violencia sexual deben contener la figura del consentimiento como su eje central 274, es decir, para
que se perpetre una violación, no se debe exigir la prueba de amenaza, uso de la fuerza o violencia
física, bastando para ello que se demuestre, mediante cualquier medio probatorio idóneo, que la
víctima no consintió con el acto sexual. Los tipos penales relativos a la violencia sexual deben
centrarse en el consentimiento, elemento esencial en el acceso a la justicia de las mujeres víctimas
de violencia sexual. Vale decir que no corresponde demostrar resistencia ante la agresión física, sino
la falta de consentimiento, en atención al artículo 7 de la Convención de Belém do Pará. Cabe
subrayar que solo se puede entender que hay consentimiento cuando este se haya manifestado
libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara
la voluntad de la persona. Ya sea mediante la anuencia verbal, o sea porque dicho consentimiento
se deriva de un comportamiento evidentemente identificable con una participación voluntaria.
146. La importancia del rol del consentimiento en situaciones de violencia sexual se justifica también
en función de la alta incidencia de casos en los que los abusos sexuales se producen cuando las
relaciones entre víctima y agresor están permeadas por asimetrías de poder, que permiten que el
agresor someta a la víctima por medio de actos cometidos en el ámbito institucional, laboral, escolar,
y a través de privación económica, entre otros 275. Como lo advierte el CEVI, muchas veces en estas
situaciones, no existe violencia física y la víctima no se niega de manera explícita, “pero la violación
se da porque el consentimiento se asume en situaciones de poder desigual” 276. A propósito, según
el CEVI:
En los últimos años se ha utilizado la figura del consentimiento como excluyente de una actividad penal para
eludir investigaciones relacionadas con los delitos cometidos en contra de las mujeres, adolescentes y niñas
por razones de género, lo que ha permitido, junto con otras circunstancias, un alto índice de impunidad en
materia de delitos contra la libertad sexual en América Latina y el Caribe. Esto es porque la conceptualización
jurídica del concepto en los Códigos Penales parte de una visión en donde la violencia se concibe únicamente
a través del ejercicio de la fuerza y la violencia física, lo cual genera una visión limitada de lo que representa
la libre decisión del ejercicio de un acto sexual 277.
147. La Corte entiende que hay situaciones en que se presentan vicios en el consentimiento y
reconoce que la falta de la definición legal de la violencia psicológica, por ejemplo, dificulta la
posibilidad de investigación de las violaciones sexuales. Al respecto, en consonancia con la
Recomendación General No. 3 del CEVI, la Corte considera fundamental que los Estados incluyan en
la normativa penal algunos elementos para determinar la ausencia del consentimiento en un acto
sexual, como por ejemplo (a) el uso de la fuerza o la amenaza de usarla; (b) la coacción o el temor
a la violencia o a las consecuencias 278; (c) la intimidación; (d) la detención y/o privación de la
273
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, p. 5.
274
En esa misma línea, el perito Bruñol señaló que “en el delito de violación, en el derecho comparado, pero también
en los estándares internacionales, y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por ejemplo, se establece
de forma muy clara que debemos ir transitando donde aquellas formas de violencia física y psicológica, o estructural que
serían como el fundamento del delito de violación, a efectivamente centrar toda la tipificación en el elemento de la falta de
todo consentimiento. Hasta ahora el delito de violación ha tendido a ser tipificado de un modo tal en que lo central es probar
cómo se venció esa resistencia, muchas veces exige la resistencia, y no justamente centrarlo en que la ausencia de
consentimiento ya genera el delito. […] o sea, hay una tendencia muy importante en todo el mundo, de ir avanzando, ya sea
a nivel de los estándares internacionales a nivel convencional, como también a nivel de la doctrina comparada, para ir
avanzando hacia un delito de violación centrado en la falta de consentimiento”. Cfr. Peritaje de Miguel Cillero Bruñol, supra.
275
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, pp. 6 a 10.
276
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, p. 10.
277
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, p. 25.
278
“La coacción sexual es todo tipo de presión que se ejerce sobre alguna persona para obligarla a ejecutar un acto
sexual contra su voluntad; incluyen el temor, la intimidación, la detención, la opresión psicológica y el abuso de poder”. Cfr.
Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, p. 26.
50
libertad; (e) la opresión psicológica; (f) el abuso de poder, y (g) la incapacidad de entender la
violencia sexual 279.
148. El Tribunal estima necesario que la legislación penal también establezca que no se podrá inferir
el consentimiento (i) cuando la fuerza, la amenaza de la fuerza, la coacción o el aprovechamiento de
un entorno coercitivo hayan disminuido la capacidad de la víctima para dar un consentimiento
voluntario y libre; (ii) cuando la víctima esté imposibilitada de dar un consentimiento libre; (iii) del
silencio o de la falta de resistencia de la víctima a la violencia sexual, y (iv) cuando exista una relación
de poder que obligue a la víctima al acto por temor a las consecuencias del mismo, aprovechando
un entorno de coacción 280.
149. La Corte considera que es fundamental que la normativa concerniente a delitos de violencia
sexual disponga que el consentimiento no puede ser inferido, sino que siempre debe ser ofrecido de
manera expresa, libre y de manera previa al acto y que éste puede ser reversible 281. En virtud de
esa premisa, como ya ha señalado este Tribunal, ante “cualquier tipo de circunstancia coercitiva ya
no es necesario que se dé la figura del consentimiento porque esa circunstancia eliminó, sin lugar a
dudas, el consentimiento” 282.
150. En lo que respecta el caso sub judice, conforme se ha señalado, se utilizó los delitos de violación
y estupro durante el proceso penal seguido a raíz de la violencia sexual perpetrada contra Brisa. Para
la fecha de los hechos, como fue referido anteriormente, el delito de violación, previsto en el artículo
308 del Código Penal de Bolivia, exigía el empleo de violencia o intimidación para consumarse, salvo
si la víctima estuviera en una situación de “enfermedad mental, grave perturbación de la conciencia
o grave insuficiencia de [su] inteligencia […], o que estuviere incapacitada por cualquier otra causa
para resistir” (supra párr. 38). El cambio en esa disposición realizado en 2013 incluyó el
consentimiento, pero no como elemento central del delito, sino adicional a la intimidación, violencia
física o psicológica. Es preciso advertir que la intimidación y la violencia siempre implican una
ausencia de consentimiento. Sin embargo, la ausencia de consentimiento puede no estar
acompañada de violencia o intimidación alguna. De ese modo, la modificación legislativa supra citada
no cambió en nada la definición del tipo penal, sino agregó un término que, en el contexto en que
fue incluido, resultó redundante. El delito de estupro, a su vez, exige seducción o engaño y, para la
época de los hechos y en la actualidad, se aplica en casos en que la víctima sea mayor de catorce
años y menor de dieciocho (supra párrs. 40 y 42).
151. La Corte constata, por ende, que la legislación penal de Bolivia no establecía -y sigue sin hacerlo
en la actualidad - el consentimiento como elemento central del delito de violación y exige la
demostración de violencia o intimidación para su configuración. Tampoco hace referencia a
circunstancias en las cuales el consentimiento está viciado como en casos de evidente asimetría de
poder entre agresor y víctima.
152. La Corte recuerda que el presente caso trata sobre el proceso penal iniciado a raíz de la
denuncia de la violación sexual de una niña de 16 años, por su primo de 26 años, quien constituía
una figura de autoridad frente a la presunta víctima, debido al lugar simbólico de “hermano mayor”
279
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, pp. 26 a 28.
280
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, pp. 31 a 32.
281
Cfr. Comité de Expertas del MESECVI, Recomendación General No. 3, supra, p. 44.
282
En el caso J. Vs. Perú la Corte reconoció que “por las circunstancias en las que se produjeron los hechos eliminan
cualquier posibilidad de que hubiese habido consentimiento”. Véase: párr. 360.
51
y “tutor” 283 que ocupaba y a la confianza depositada en él por Brisa 284 y sus padres (supra párr. 34).
La Corte nota que la denuncia penal presentada por el señor José Miguel De Angulo fue a
consecuencia de los síntomas físicos y, especialmente, psicológicos que presentaba su hija, quien
había sido evaluada por dos psicólogas y una médica (supra párrs. 46 y 52). Todos concluyeron que
el relato, los síntomas y el estado psíquico de Brisa eran consistentes con los de una víctima de
violencia sexual, quien debería recibir apoyo psicológico continuo por el tiempo que fuera necesario
para poder lidiar con la violencia sexual sufrida 285.
153. La Corte recuerda que, tras la anulación de la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal
de Sentencia No. 4 en 2003 y la realización de un segundo juicio, el acusado fue absuelto por el
Tribunal de Sentencia No. 2 en 2005. Ese órgano judicial colegiado sostuvo expresamente que era
necesario probar la existencia de violencia física o intimidación para que se configurara el delito de
violación y, por lo tanto, excluyó el dictamen pericial sobre la coacción psicológica y las pruebas del
estado psíquico de Brisa (supra párr. 65). En ese sentido, el Tribunal de Sentencia No. 2 aseveró que
“no puede afirmar si [el] acceso carnal constituyó relación consensuada o agresión sexual […]
porque”, entre otros factores, “la víctima [no] refirió cuales eran las conductas de intimidación que
la doblegaron ante su agresor”. De esa forma, se nota que, ante el examen de la naturaleza de las
relaciones sexuales existentes entre una niña de 16 años y un hombre adulto de 26 años que
representaba para ella una figura de autoridad, evidenciando una asimetría de poder entre los dos,
y con el cual también tenía una relación de confianza, el Tribunal de Sentencia no consideró relevante
enfocarse en la existencia o no de consentimiento por parte de Brisa o en la existencia de un entorno
de coacción, en virtud del cual no se podría inferir su consentimiento, “sino en la comprobación
fehaciente de la existencia de violencia o intimidación, eliminando a su vez la única prueba que
sustentaría dichos elementos” 286.
154. Al respecto, este Tribunal ha señalado que no se puede hacer referencia al consentimiento de
la víctima para sostener relaciones sexuales cuando el agresor ostenta una figura de autoridad sobre
la víctima (supra párrs. 147 y 148), debido a que se genera una desigualdad de poder que se agrava
con la diferencia de edades entre la víctima y el victimario. Es cierto que “lo que puede parecer
consentimiento por parte de la víctima puede establecerse como no válido precisamente por las
283
Brisa y sus padres señalaron que E.G.A. pasó a ocuparse de la educación de ella y sus hermanas menores cuando paso
a vivir en la residencia de la familia De Angulo Losada. Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia
pública, supra; Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública, supra, y Declaración de José Miguel De Angulo
rendida, supra (expediente de prueba, folios 11433 a 11434).
284
Tras la entrevista valorativa que tuvo con Brisa, la psicóloga Sandra Muñoz indicó que: “[l]a confianza y el afecto
fraterno que Brisa le brindó a su primo, generaron sentimientos de culpa en la adolescente, debido a que esto dificultó que
ella pueda tomar conciencia e informar a sus padres, sobre los constantes abusos sexuales”. Cfr. Certificación psicológica de
realizada por la psicóloga de la DNI, supra (expediente de prueba, folio 7850).
285
Según la Lic. Sandra Muñoz, “se identifica[ba] que [E.G.A] utilizó mecanismos de manipulación psicológica, basada en
persuasiones emocionales como ser: cuando ella no accedía a tener relaciones sexuales con él, procedía a no hablarle por
varios días, a descalificar sus acciones y aceptar las disculpas de Brisa”. Por otra parte, manifestó que la presunta víctima
presentaba un “alto índice de ansiedad y angustia que han sido desencadenados por toda la situación de abuso sexual, la
develación del hecho y el enfrentar el proceso legal correspondiente”. Cfr. Certificación psicológica realizada por la psicóloga
de la DNI, supra (expediente de prueba, folios 7850 y 7851). Asimismo, la Dra. Lourdes Armas indicó que Brisa “no deseaba
discutir mucho acerca de esto [el abuso sexual] en el día de hoy y estaba muy deprimida. Ella fue seducida a mantener esta
situación por algún tiempo, la última vez que esto ocurrió fue hace más de un mes; ella estaba confundida y muy frustrada.
Sus padres estaban también muy exaltados y deprimidos”. Del examen genitourinario que realizó, indicó “himen no intacto”,
y su interpretación fue que la presunta víctima era una “[m]ujer de 16 años en estado posterior a abuso sexual”. Cfr.
Certificado realizador por Lourdes de Armas, supra (expediente de prueba, folio 7853). En su valoración psicológica de Brisa,
Terri S. Glisson, “terapeuta con 20 años de experiencia básicamente en abuso sexual y su tratamiento”, manifestó “[e]s mi
opinión que Brisa es una víctima de abuso sexual y de violación cometida por su primo-hermano […]. Los reportes de Brisa
de su relación es del tipo de una menor siendo seducida por un hombre adulto con el propósito de explorarla sexualmente.
[E.G.A.] desarrolló una relación con Brisa basada en confianza, vínculos familiares y servicio a Dios, y usó estas cualidades
para explotar a Brisa sexualmente y para manipularla haciéndola creer que ella había hecho algo incorrecto. Brisa ha sufrido
daño psicológico y daño emocional por parte de este hombre como también el abuso sexual”. Cfr. Certificado realizado por
Terri S. Gilsson, supra (expediente de prueba, folio 7860).
286
Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo durante audiencia pública, supra.
52
desigualdades de poder en la relación que se materializan en un sometimiento por parte de la
víctima” 287. Por todo lo anterior, se considera que la aplicación de la normativa de referencia y su
interpretación por parte de los tribunales internos resultaron en la denegación de justicia a una niña
víctima de violencia sexual, como lo era Brisa.
155. A su vez, el tipo penal de estupro 288, tal como está recogido en la legislación de Bolivia, crea
una jerarquía entre delitos sexuales que invisibiliza y disminuye la gravedad de la violencia sexual
cometida contra niñas, niños y adolescentes 289, y no toma en cuenta la importancia de la figura del
consentimiento. Además, restringe solo a casos de “seducción o engaño” los supuestos en que se
encontraría afectada la capacidad de consentimiento de la víctima o sería inexistente. Lo anterior
ignora otras posibles condiciones particulares de vulnerabilidad de la víctima y encubre relaciones
pautadas por asimetrías de poder 290. Por consiguiente, este Tribunal entiende que el tipo penal de
estupro, tal como estaba y está previsto en la legislación de Bolivia resulta incompatible con la
Convención Americana 291, de modo que, en cualquier hipótesis de acceso carnal con persona entre
14 y 18 años, sin su consentimiento o en un contexto en que no se pueda inferir su consentimiento
por seducción, engaño, abuso de poder, coacción, intimidación u otra razón, pase a estar
contemplada en el delito de violación (supra párrs. 145 a 149).
156. A la luz de todas las consideraciones anteriores, la Corte concluye que el Estado es responsable
por la violación de los derechos a la niñez, a la igualdad ante la ley y a la protección judicial, en los
términos de los artículos 19, 24 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
relación con los artículos 1.1 y 2 de la misma, así como por el incumplimiento de las obligaciones
derivadas de los artículos 7. b), 7.c) y 7.e) de la Convención de Belém do Pará, en perjuicio de Brisa
De Angulo Losada.
157. Sobre el principio de igualdad ante la ley y la no discriminación, la Corte ha señalado que la
noción de igualdad se desprende directamente de la unidad de naturaleza del género humano y es
inseparable de la dignidad esencial de la persona, frente a la cual es incompatible toda situación que,
287
Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo durante audiencia pública, supra.
288
El término “estupro” en el ordenamiento boliviano, y en la mayoría de los ordenamientos latinoamericanos, es distinto
a su utilización en portugués en Brasil. De acuerdo con el peritaje de la señora Šimonović, la definición de estupro en la
mayoría de los países de Latino América se refiere a casos en que una persona adulta mantiene relaciones sexuales con una
persona menor de edad que ya tienen la edad legal para el consentimiento, mediante seducción o engaño. En Brasil, por otro
lado, el término “estupro” es usado para describir el acto de coaccionar a alguien, mediante violencia o grave amenaza, a
tener acceso carnal u otro acto libidinoso, la cual consiste en una definición muy similar a lo que la mayor parte de los países
entiende como “violación”. Cfr. Peritaje de Dubravka Šimonović, supra, (expediente de prueba, folio 11486 a 11486).
289
Cfr. Versión escrita del peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra (expediente de prueba, folio 11657), Peritaje de María
Elena Attar Bellido, supra (expediente de prueba, folio 11554), Peritaje de Dubravka Šimonović, supra (expediente de prueba,
folio 11485).
290
La perita Attar Bellido adujo que “es importante recalcar que en casos en los cuales exista abuso de relación de
confianza o autoridad o en un círculo de confianza por parentesco de consanguinidad, espiritual o por lazos familiares de
afectividad, la violencia sexual contra [niñas, niños y adolescentes] no puede calificarse como estupro y los hechos no pueden
ser valorados en el marco de la “seducción o engaño” -aunque se aplique el agravante del artículo 310 del [Código Penal]-,
porque implicaría minimizar la gravedad de la violencia sexual a este grupo que merece una protección reforzada, entonces,
desde una perspectiva de género y en este contexto de abuso de relación de confianza o autoridad la violencia sexual debe
ser calificada como violación a niña, niño y adolescente”. Cfr. Peritaje de María Elena Attar Bellido, supra (expediente de
prueba, folio 11556).
291
Según la perita Mesa Peluffo, “el delito de estupro […] es una figura penal con sesgo de género, que debería haber
sido eliminada si el Estado hubiera cumplido la obligación impuesta por el artículo 7 e) de la Convención de Belém do Pará.
La existencia y aplicación adecuada de leyes que sancionen enérgicamente la violencia sexual y especialmente el incesto es
un elemento disuasorio esencial para establecer una cultura de no tolerancia, que Bolivia no cumple, por lo que sería necesario
que el Estado realizara una armonización de su legislación con las Convenciones de Belém do Pará, de los Derechos del Niño
y la CEDAW”. Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra.
53
por considerar superior a un determinado grupo, conduzca a tratarlo con privilegio; o que, a la
inversa, por considerarlo inferior, lo trate con hostilidad o de cualquier forma lo discrimine del goce
de derechos que sí se reconocen a quienes no se consideran incursos en tal situación 292. En la actual
etapa de la evolución del derecho internacional, el principio fundamental de igualdad y no
discriminación ha ingresado en el dominio del jus cogens 293. Sobre él descansa el andamiaje jurídico
del orden público nacional e internacional y permea todo el ordenamiento jurídico. Los Estados deben
abstenerse de realizar acciones que de cualquier manera vayan dirigidas, directa o indirectamente,
a crear situaciones de discriminación de jure o de facto 294.
158. La Corte ha señalado que, mientras la obligación general del artículo 1.1 de la Convención
Americana se refiere al deber del Estado de respetar y garantizar “sin discriminación” los derechos
contenidos en dicho tratado, el artículo 24 protege el derecho a “igual protección de la ley” 295. El
artículo 24 de la Convención Americana prohíbe la discriminación de derecho o de hecho, no solo en
cuanto a los derechos consagrados en la misma, sino en lo que respecta a todas las leyes que apruebe
el Estado y a su aplicación. Es decir, no se limita a reiterar lo dispuesto en el artículo 1.1 de la
Convención, respecto de la obligación de los Estados de respetar y garantizar, sin discriminación, los
derechos reconocidos en dicho tratado, sino que consagra un derecho que también acarrea
obligaciones al Estado de respetar y garantizar el principio de igualdad y no discriminación en la
salvaguardia de otros derechos y en toda la legislación interna que apruebe 296. En definitiva, la Corte
ha afirmado que, si un Estado discrimina en el respeto o garantía de un derecho convencional, violaría
el artículo 1.1 y el derecho sustantivo en cuestión. Si, por el contrario, la discriminación se refiere a
una protección desigual de la ley interna o su aplicación, el hecho debe analizarse a la luz del artículo
24 de la Convención Americana 297.
160. La Corte ha considerado que la violación sexual es una forma de violencia sexual 299. Tanto la
Convención de Belém do Pará, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer y su órgano de supervisión, han reconocido el vínculo existente entre
la violencia contra las mujeres y la discriminación 300. La Corte ya resaltó la especial vulnerabilidad
292
Cfr. Propuesta de Modificación a la Constitución Política de Costa Rica Relacionada con la Naturalización. Opinión
Consultiva OC-4/84 de 19 de enero de 1984. Serie A No. 4, párr. 55, y Caso Barbosa de Souza Vs. Brasil, supra, párr. 138.
293
Cfr. Condición jurídica y derechos de los migrantes indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de septiembre
de 2003. Serie A No. 18, párr. 103, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 248.
294
Cfr. Opinión Consultiva OC-18/03, supra, párrs. 101, 103 y 104, y Caso Barbosa de Souza Vs. Brasil, supra, párr. 138.
295
Cfr. Opinión Consultiva OC-4/84, supra, párr. 53 y 54, y Caso Barbosa de Souza y otros Vs. Brasil, supra, párr. 139.
296
Cfr. Caso Yatama Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de junio de
2005. Serie C No. 127, párr. 186, y Caso Barbosa de Souza y otros Vs. Brasil, supra, párr. 139.
297
Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182, párr. 209, y Caso Barbosa de
Souza y otros Vs. Brasil, supra, párr. 139.
298
Caso Empleados de la Fábrica de Fuegos en Santo Antônio de Jesus y sus familiares Vs. Brasil, supra, párr. 199, y
Caso Pueblos Indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango y otros Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6
de octubre de 2021. Serie C No. 440, párr. 135. Véase también, Caso Vicky Hernández y otras Vs. Honduras. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de marzo de 2021. Serie C No. 422. Párr. 66.
299
Cfr. Caso J. Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2013.
Serie C No. 275, párr. 359, y Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en Atenco Vs. México, supra, párr. 182.
300
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra, párrs. 394 y 395; la Convención de Belém do
54
de las niñas a la violencia sexual, especialmente en la esfera familiar, así como el mayor riesgo de
enfrentar los obstáculos y discriminación en el acceso a la justicia al confluir las condiciones de mujer
y niña (supra párr. 100). En este caso, dicha violencia fue ejercida por un particular. No obstante,
ello no exime al Estado de responsabilidad ya que se encontraba llamado a adoptar políticas
integrales para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, tomando particularmente
en cuenta los casos en que la mujer sea menor de 18 años de edad.
161. La Corte reitera que la ineficacia judicial frente a casos individuales de violencia contra la mujer
propicia un ambiente de impunidad que facilita y promueve la repetición de los hechos de violencia
en general y envía un mensaje según el cual la violencia contra la mujer puede ser tolerada y
aceptada, lo que favorece su perpetuación y la aceptación social del fenómeno, el sentimiento y la
sensación de inseguridad de las mujeres, así como una persistente desconfianza de estas en el
sistema de administración de justicia 301. Dicha ineficacia o indiferencia constituye en sí misma una
discriminación de la mujer en el acceso a la justicia.
162. En este sentido, como se mencionó anteriormente, el Estado debe reforzar las garantías de
protección durante la investigación y proceso penal, cuando el caso se refiere a la violación sexual
de una niña, máxime si esta violencia sexual fue ejercida en la esfera familiar. En estos supuestos,
las obligaciones de debida diligencia y de adopción de medidas de protección deben extremarse.
Además, las investigaciones y el proceso penal deben ser dirigidos por el Estado con una perspectiva
de género y niñez, con base en la condición de niña de la víctima y tomando en cuenta la naturaleza
agravada de la violación sexual, así como los efectos que podría causar.
163. En ese contexto, la utilización de estereotipos de género por funcionarios y autoridades del
sistema de justicia durante un proceso judicial vulneran la referida obligación que tienen los Estados
de adoptar una perspectiva de género en las investigaciones y procesos penales. La Corte ha
reiterado que el estereotipo de género se refiere a una preconcepción de atributos, conductas o
características poseídas o papeles que son o deberían ser ejecutados por hombres y mujeres
respectivamente 302, y que es posible asociar la subordinación de la mujer a prácticas basadas en
estereotipos de género socialmente dominantes y socialmente persistentes. En este sentido, su
creación y uso se convierte en una de las causas de la violencia de género en contra de la mujer,
condiciones que se agravan cuando se reflejan, implícita o explícitamente, en políticas y prácticas,
particularmente en el razonamiento y el lenguaje de las autoridades estatales 303. En particular, la
Corte ha reconocido que los prejuicios personales y los estereotipos de género afectan la objetividad
de los funcionarios estatales encargados de investigar las denuncias que se les presentan, influyendo
en su percepción para determinar si ocurrió́ o no un hecho de violencia, en su evaluación de la
credibilidad de los testigos y de la propia víctima. Los estereotipos “distorsionan las percepciones y
dan lugar a decisiones basadas en creencias preconcebidas y mitos, en lugar de hechos”, lo que a su
vez puede dar lugar a la denegación de justicia, incluida la revictimización de las denunciantes 304.
Pará, preámbulo y artículo 6; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer,
artículo 1, y Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. Recomendación General N°19: La Violencia
contra la Mujer, UN Doc. A/47/38, 29 de enero de 1992, párrs. 1 y 6.
301
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra, párrs. 388 y 400, y Caso Barbosa de Souza y
otros Vs. Brasil, supra, párr. 125.
302
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra, párr. 401, y Caso Digna Ochoa y familiares Vs.
México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2021. Serie C No. 447,
párr. 123.
303
Cfr., mutatis mutandis, Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra, párr. 401.
304
Cfr. Caso Gutiérrez Hernández y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 24 de agosto de 2017. Serie C No. 339, párr. 173, y Caso Digna Ochoa y familiares Vs. México, supra, párr.
320. En el mismo sentido, ONU, Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. Recomendación General No
33: El acceso de las mujeres a la justicia, CEDAW/C/GC/33, 3 de agosto de 2015, párr. 26.
55
164. En el presente caso, se observa que, además de las altas cifras de impunidad en casos de
violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes que existían en Bolivia para la época 305, se utilizaron
estereotipos de género por parte de algunos operadores de justicia para referirse a atributos
personales de la presunta víctima y así cuestionar la existencia de la violencia sexual. En efecto,
durante el primer juicio, el Tribunal de Sentencia modificó ex officio el tipo penal de violación a estupro
tras haber vislumbrado “ciertos rasgos de la personalidad de […] Brisa” 306, como su “personalidad
fuerte”, a partir de los cuales concluyó que “no es posible concebir que Brisa haya sido intimidada por
[el imputado]” 307. De igual modo, durante ese mismo juicio, mientras la presunta víctima brindaba su
testimonio, uno de los jueces ciudadanos cuestionó con una de sus preguntas la violación porque Brisa
no había gritado. Estos estereotipos refuerzan la idea erróneamente concebida y discriminatoria de
que una víctima de violencia sexual tiene que ser “débil”, mostrarse “indefensa”, reaccionar o resistir
a la agresión 308.
165. Asimismo, la Corte nota la utilización de estereotipos de género en las preguntas dirigidas a las
y los testigos durante el juicio oral efectuado entre los días 17 a 28 de marzo de 2003. Cabe subrayar
que, aunque la mayor parte de dichas preguntas no hayan sido formuladas por autoridades estatales,
eran ellas, especialmente las juezas y jueces, responsables por dirigir el proceso y, por tanto, impedir
interrogatorios permeados por estereotipos de género. Si bien no consta en el acta de ese primer juicio
oral las respuestas de las y los testigos, sino solamente las preguntas que les fueron formuladas, la
Corte constata que, abogadas/os del acusado interrogaron a las y los declarantes preguntándoles, por
ejemplo “¿por qué dejó a una muchacha joven con un hombre joven solos?”; “¿desde qué edad como
matrimonio han permitido que Brisa se pinte o se arregle?"; “¿cuántos novios ha tenido [Brisa]?”,
“¿cómo se vestía antes de noviembre Brisa, con vestidos, Brisa se pintaba o usaba adornos?”; ¿le
resulta imposible que una adolescente pueda enamorarse de uno de sus parientes sanamente?, ¿ha
oído hablar de la teoría ‘las víctimas provocadoras’?”; “¿cómo calificaría a Brisa en cuanto a su carácter
y su forma de ser, era así con todos?, ¿no se sacó la polera?, ¿qué edad tenía Brisa?, ¿hace cuántos
años pasó, vio a Brisa conquistar a alguien?, ¿la vio a Brisa en esa pijamada en actitudes anormales o
sospechosas hacia alguien?, […] ¿el día de la pijamada vio a Brisa y a […] dándose besos?”, y “¿usted
vio a Brisa enamorar a [E.G.A]?”. Por su parte, la Fiscal preguntó a José Miguel de Angulo si “en alguna
oportunidad Brisa lo encontró revisando sitios pornográficos” 309.
166. La Corte advierte que el Estado se encontraba ante una denuncia de violación sexual cometida
contra una niña, de modo que por su situación de doble vulnerabilidad anteriormente señalada y en
los términos de los artículos 1.1 y 24 de la Convención Americana, Bolivia debía adoptar medidas
positivas para garantizar un efectivo e igualitario acceso a la justicia, en los términos de lo ya
305
De acuerdo con el amicus curiae presentado por The Global Women’s Institute, Together for Girls, Futures Without
Violence, The Equality Institute, Prevention Collaborative, Children’s Institute de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sur
Africa, Sexual Violence Research Initiative (SVRI), Raising Voices, BRAVE Movement, MenEngage Alliance, Natasha Stott
Despoja, Lauren Fite, Raúl R. Herrera y Charlotte Bunch, para el año 2006 solo el 11,04% de los casos de violencia sexual
contra niñas, niños y adolescentes denunciados recibían una respuesta judicial y el 0,04% recibía respuesta de los tribunales
penales (expediente de fondo, folio 1196).
306
Paralelamente, al referirse a la personalidad del agresor, el Tribunal consideró relevante que él tenía “27 años de
edad, era soltero y sin hijos, [con] estudios superiores en la Carrera de Medicina Veterinaria”. Además, señaló que era
importante para la fijación de la pena “la juventud del imputado y sus relaciones sociales familiares que se ver[ía]n gravemente
afectadas”. Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 4, supra (expediente de prueba folio 7668).
307
Cfr. Sentencia emitida por el Tribunal de Sentencia No. 4, supra (expediente de prueba folios 7667,7668,7673).
308
Según la perita Mesa Peluffo, “en general los estereotipos de género tienden a considerar que una mujer ideal es
una mujer recatada, es una mujer débil, es una mujer que no puede enfrentar las cosas, es una mujer que además se
considera que la palabra de las mujeres no vale. Un estereotipo muy frecuente es que las adolescentes mienten, que las
adolescentes son promiscuas, entonces la aplicación de esos estereotipos, cuando las personas tienen esos estereotipos y no
los han analizado, digamos, no los han trabajado, se van a reflejar los estereotipos en la forma en que investigan y en la
forma en que deciden. Entonces vamos a empezar a encontrar cuáles son las buenas víctimas y cuáles son las malas víctimas.
En el caso de Brisa, por ejemplo, se arguye que como ella era una chica muy fuerte, podría haber detenido al agresor, eso es
un estereotipo que evidentemente fue lo que guio al tribunal en ese caso”. Cfr. Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo, supra.
309
Cfr. Acta de audiencia de juicio oral de 17 a 28 de marzo de 2003 (expediente de prueba, folios 9640, 9644, 9647,
9648, 9659, 9661, 9666 y 9667).
56
establecido por esta Corte (supra párrs. 95 a 107). Al respecto, la Corte recuerda que ya se refirió a
la información sobre el proceso y los servicios de atención integral disponibles; el derecho a la
participación y que las opiniones sean tenidas en cuenta; el derecho a la asistencia jurídica gratuita;
la especialización de todos los funcionarios intervinientes; y el derecho a contar con servicios de
asistencia médica, psicológica y psiquiátrica que permitan su recuperación, rehabilitación y
reintegración. En el presente caso, quedó demostrado que dichas medidas, las cuales eran necesarias
para garantizar la igualdad material a Brisa en el proceso penal, no fueron adoptadas, por lo que existió
una discriminación en forma interseccional en el acceso a la justicia, por motivos de género, así como
por la condición de niña de la víctima.
167. Además, correspondía a Bolivia extremar las medidas de protección a favor de Brisa para no
perjudicarla causándole daños ulteriores con el proceso de investigación, entendiendo que todas las
decisiones que se adoptaran debían obedecer a la finalidad principal de proteger los derechos de la
niñez en forma integral, salvaguardar su posterior desarrollo, velar por su interés superior, y evitar
su revictimización.
168. En este caso, el Estado requirió que la niña se sometiera a dos exámenes ginecológicos de
manera innecesaria, fuera entrevistada para que contara lo sucedido en diversas ocasiones, entre
otros actos analizados anteriormente. Además, el actuar del médico forense y su equipo fue
discriminatorio, al no considerar el derecho de Brisa a ser oída y a brindar su consentimiento, cuando
se solicitó que los estudiantes de medicina se retiraran de la sala del examen u opuso resistencia y
expresó dolor y angustia al momento de iniciar la revisión médica. Todo ello, sumado a la falta de
atención integral a la víctima, aumentó el trauma sufrido, mantuvo presente el estrés postraumático
e impidió la recuperación y rehabilitación de la niña, cuyo impacto perdura en su integridad personal
hasta la actualidad. En consecuencia, la Corte estima que la forma en la que fue conducida la
investigación por la violación sexual de Brisa fue discriminatoria y no fue llevada a cabo con una
perspectiva de género y de protección reforzada de los derechos de la niñez, de acuerdo con las
obligaciones especiales impuestas por el artículo 19 de la Convención Americana y la Convención de
Belém do Pará.
169. A la vista de lo anterior, la Corte considera que el Estado incumplió su obligación de garantizar,
sin discriminación por motivos de género, así como por la condición de persona en desarrollo de la
víctima, el derecho de acceso a la justicia, en los términos de los artículos 8.1, 19 y 25.1 de la
Convención Americana, en relación con los artículos 1.1 y 24 de la misma y los artículos 7.b) y 7.e)
de la Convención de Belém do Pará, en perjuicio de Brisa De Angulo Losada.
170. Adicionalmente, la Corte estima que en el presente caso el Estado se convirtió en un segundo
agresor, al cometer distintos actos revictimizantes que, tomando en cuenta la definición de violencia
contra la mujer adoptada en la Convención de Belém do Pará, constituyeron violencia institucional.
En efecto, la Convención de Belém do Pará en su artículo 1 indica que “debe entenderse por violencia
contra la mujer, cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o
sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.
Asimismo, dicho instrumento resalta que dicha violencia incluye la que sea perpetrada o tolerada por
el Estado o sus agentes, donde quiera que ocurra.
171. En conclusión, la Corte considera que la niña sufrió violencia institucional durante el
procedimiento judicial, en particular, a raíz del primero examen médico forense, la primera entrevista
con la Fiscal N.T.A. y su interrogatorio durante el segundo juicio oral. La niña y su familia acudieron
al sistema judicial en busca de protección y para obtener la restitución de sus derechos vulnerados.
Sin embargo, el Estado no solo no cumplió con la debida diligencia reforzada y protección especial
requerida en el proceso judicial donde se investigaba una situación de violencia sexual, sino que
respondió con una nueva forma de violencia. En este sentido, además de la vulneración del derecho
de acceso a la justicia sin discriminación, la Corte considera que el Estado ejerció violencia
institucional, causándole una mayor afectación y multiplicando la vivencia traumática sufrida por
57
Brisa. En consecuencia, este Tribunal determina que los actos revictimizantes llevados a cabo por
funcionarios estatales en perjuicio de Brisa De Angulo Losada constituyeron violencia institucional y
deben calificarse, teniendo en cuenta la entidad del sufrimiento provocado, como un trato cruel,
inhumano y degradante en los términos del artículo 5.2 de la Convención Americana, en relación con
el artículo 1.1 de la misma.
B.5 Conclusión
172. En vista de todo lo anterior, la Corte considera que Bolivia es responsable por la violación de
los derechos a la integridad personal, a las garantías judiciales, a la vida privada y familiar, a los
derechos de la niñez, a la igualdad ante la ley y a la protección judicial, en los términos de los
artículos 5.1, 5.2, 8.1, 11.2, 19, 24 y 25.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en relación con los artículos 1.1 y 2 de la misma, así como por el incumplimiento de las obligaciones
derivadas de los artículos 7.b), 7.c), 7.e) y 7.f) de la Convención de Belém do Pará, en perjuicio de
Brisa De Angulo Losada.
VIII
REPARACIONES
174. La reparación del daño ocasionado por la infracción de una obligación internacional requiere,
siempre que sea posible, la plena restitución (restitutio in integrum), que consiste en el
restablecimiento de la situación anterior. De no ser esto factible, como ocurre en la mayoría de los
casos de violaciones a derechos humanos, el Tribunal determinará medidas para garantizar los
derechos conculcados y reparar las consecuencias que las infracciones produjeron 311. Por tanto, la
Corte ha considerado la necesidad de otorgar diversas medidas de reparación a fin de resarcir los
daños de manera integral por lo que, además de las compensaciones pecuniarias, las medidas de
restitución, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición tienen especial relevancia por los
daños ocasionados 312.
175. La Corte ha establecido que las reparaciones deben tener un nexo causal con los hechos del
caso, las violaciones declaradas, los daños acreditados, así como las medidas solicitadas para reparar
los daños respectivos. Por lo tanto, la Corte deberá observar dicha concurrencia para pronunciarse
debidamente y conforme a derecho 313. Asimismo, la Corte estima que las reparaciones deberán
incluir un análisis que contemple no sólo el derecho de las víctimas a obtener una reparación, sino
que, además, incorpore una perspectiva de género y niñez, tanto en su formulación como en su
implementación 314.
310
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de julio de 1989. Serie C No. 7,
párr. 25, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de
noviembre de 2022. Serie C No. 471, párr. 120.
311
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Reparaciones y Costas, supra, párrs. 25 y 2, y Caso Aroca Palma y otros
Vs. Ecuador, supra, párr. 121.
312
Cfr. Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211, párr. 226, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr.
121.
313
Cfr. Caso Ticona Estrada Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de 2008. Serie C
No. 191, párr. 110, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 121.
314
Cfr. Caso I.V. Vs Bolivia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de
2016. Serie C No. 329, párr. 326, y Caso Barbosa de Souza y otros Vs. Brasil, supra, párr. 165.
58
176. Tomando en cuenta las violaciones a la Convención Americana y a la Convención de Belém do
Pará declaradas en el capítulo anterior, a la luz de los criterios fijados en la jurisprudencia del Tribunal
en relación con la naturaleza y alcances de la obligación de reparar 315, la Corte analizará las
pretensiones presentadas por la Comisión y los representantes, así como los argumentos del Estado
al respecto, con el objeto de disponer a continuación las medidas tendientes a reparar dichas
violaciones.
177. El Tribunal estima pertinente resaltar que la víctima manifestó de forma expresa que no
solicitaría medidas de rehabilitación ni indemnización compensatoria, razón por la cual, lo tendrá en
consideración al momento de fijar las reparaciones.
A. Parte lesionada
178. Este Tribunal considera parte lesionada, en los términos del artículo 63.1 de la Convención, a
quienes han sido declaradas víctimas de la violación de algún derecho reconocido en la misma. Por
lo tanto, esta Corte considera como “parte lesionada” a la señora Brisa De Angulo Losada, quien, en
su carácter de víctima de las violaciones declaradas en el capítulo VII de la presente Sentencia, será
beneficiaria de las reparaciones que la Corte ordene.
179. La Comisión solicitó que la Corte ordene al Estado de Bolivia “continuar la investigación y
proceso penal de manera diligente, efectiva, con perspectiva de género y niñez y dentro de un plazo
razonable con el objeto de esclarecer los hechos en forma completa, y determinar las posibles
responsabilidades con sus correspondientes sanciones”. Indicó que, en el marco de la continuidad de
la investigación y el proceso penal, el Estado deberá (a) disponer todas las medidas a su alcance
para subsanar y corregir las múltiples deficiencias, irregularidades y omisiones; (b) abstenerse de
invocar estereotipos, e (c) iniciar de oficio una investigación sobre la actuación de los funcionarios,
tanto médicos como de otra índole, que cometieron directamente o contribuyeron a la materialización
de las violaciones alegadas.
180. Los representantes solicitaron que la Corte ordene a Bolivia: i) la captura, extradición,
enjuiciamiento y posterior sanción de E.G.A., a fin de asegurar que la víctima tenga acceso a la
justicia; ii) iniciar una investigación de oficio contra las acciones de M.C.A., la entonces jueza
presidenta del Tribunal de Sentencia No 2 de la Corte Superior de Bolivia, quien habría contribuido
directamente a la revictimización de Brisa y su familia durante el juicio y a las alegadas violaciones
de sus derechos humanos.
181. El Estado rechazó las solicitudes de la Comisión y los representantes. Recordó que se
encuentra en curso la solicitud de detención con fines de extradición en Colombia contra E.G.A., por
lo que, independientemente de cualquier decisión de la Corte, desarrollará el juicio oral conforme a
la normativa interna, los instrumentos internacionales y la jurisprudencia de la Corte, una vez que
logre la extradición del imputado rebelde. Además, hizo notar que ni la Comisión ni los representantes
señalaron hechos concretos que, conforme a la legislación nacional y el principio de legalidad, puedan
constituir delitos o faltas disciplinarias, ni identificaron a las autoridades estatales que serían
responsables de las alegadas violaciones. Aclaró que, respecto a la entonces Jueza Presidenta del
Tribunal de Sentencia No. 2 de la Corte Superior de Bolivia, la sentencia de absolutoria del Tribunal
fue colegiada y, posteriormente, anulada y enmendada, y que la presunta víctima no ha iniciado
procesos disciplinarios ni penales en su contra.
315
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Reparaciones y Costas, supra, párrs. 25 a 27, y Caso Sales Pimenta Vs.
Brasil, supra, párr. 138.
59
182. La Corte declaró en la presente Sentencia, inter alia, que el Estado incumplió el deber de
investigar con la debida diligencia reforzada y estricta que le correspondía en un caso de violencia
sexual perpetrada contra una niña, terminando por revictimizar a la víctima, y permitiendo que el
caso se quedara en una situación de absoluta impunidad. La Corte toma en consideración que, tras
la realización de la audiencia pública del presente caso, el Estado informó que, el 21 de febrero de
2022, E.G.A. fue capturado con fines de extradición en territorio colombiano. Sin embargo, el 2 de
septiembre de 2022 la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia decidió
cancelar la orden de captura en contra de E.G.A. debido a “la prescripción de la acción penal a la luz
de la normatividad colombiana” 316 y se ordenó su libertad inmediata.
183. Este Tribunal manifiesta su profunda preocupación por las fallas en la investigación y
juzgamiento de los hechos que llevaron a que, debido al paso del tiempo, el presente caso quede en
la impunidad. En este sentido, reitera que la ineficacia judicial frente a casos individuales de violencia
contra la mujer propicia un ambiente de impunidad que facilita y promueve la repetición de los
hechos de violencia en general y envía un mensaje según el cual la violencia contra la mujer puede
ser tolerada y aceptada, lo que favorece su perpetuación y la aceptación social del fenómeno, el
sentimiento y la sensación de inseguridad de las mujeres, así como una persistente desconfianza de
estas en el sistema de administración de justicia. Adicionalmente, recuerda que las niñas, están bajo
una situación de especial vulnerabilidad de ser víctimas de violaciones de derechos humanos y que
dicha vulnerabilidad puede verse enmarcada y potenciada, debido a factores de discriminación
histórica que han contribuido a que las mujeres y niñas sufran mayores índices de violencia sexual,
especialmente en la esfera familiar. La Corte considera que la ineficacia, indiferencia y los obstáculos
en el acceso a la justicia son discriminatorios, puesto que no permiten que mujeres y niñas ejerzan
el derecho de acceso a la justicia en condiciones de igualdad 317.
184. La Corte reitera que la ineficacia judicial frente a casos individuales de violencia contra las
mujeres propicia un ambiente de impunidad que facilita y promueve la repetición de los hechos de
violencia en general y envía un mensaje según el cual la violencia contra las mujeres puede ser
tolerada y aceptada. Esto favorece la perpetuación de la violencia de género y su aceptación social,
así como el sentimiento y la sensación de inseguridad de las mujeres y su persistente desconfianza
en el sistema de administración de justicia 318.
185. En las circunstancias de este caso, la Corte estima pertinente ordenar al Estado que mantenga
abierto el proceso penal e impulse la investigación del caso si hubiere cualquier cambio de
circunstancia que lo permita.
186. Por otro lado, este Tribunal estableció que distintas autoridades estatales a cargo de la
investigación y el juzgamiento contribuyeron con la revictimización de Brisa, por medio de la
realización de exámenes forenses, de interrogatorios repetitivos, de preguntas y comentarios
inadecuados y que contenían estereotipos de género, entre otros actos. Por lo tanto, la Corte
considera pertinente ordenar al Estado que adopte todas las medidas necesarias para, dentro de un
plazo razonable, determinar, por intermedio de las instituciones públicas competentes, las eventuales
responsabilidades de los y las funcionarias que contribuyeron con su actuación a la comisión de actos
de revictimización y eventuales irregularidades procesales en perjuicio de Brisa y, en la medida que
corresponda, aplicar las consecuencias que la ley pudiera prever.
316
Cfr. Decisión emitida por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de Colombia el 2 de septiembre
de 2022 (expediente de prueba, folios 12077 a 12088).
317
Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párrs. 156 y 291.
318
Cfr. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, supra, párrs. 388 y 400, y Caso Barbosa de Souza y otras
Vs. Brasil, supra, párr. 125.
60
C. Medidas de satisfacción
187. La Comisión solicitó, en términos generales, que la Corte ordene al Estado adoptar medidas
de satisfacción para reparar integralmente las alegadas violaciones, tanto en su aspecto material
como inmaterial.
188. Los representantes solicitaron que la Corte ordene a Bolivia i) publicar el resumen oficial de
la Sentencia en un plazo de seis meses a partir de la notificación de la Sentencia al Estado en (a) el
Diario Oficial del Gobierno, y (b) en Los Tiempos, o en un periódico nacional de similar reputación.
Junto con estas publicaciones, solicitó que el Estado publique su “compromiso público de desarrollar
una estrategia nacional integral, holística y transformadora para prevenir y responder a la violencia
sexual contra niñas y adolescentes, especialmente el incesto”; ii) publicar la totalidad de la Sentencia,
por el plazo de un año, en la página web oficial del Estado, y iii) reconocer las violaciones de los
derechos humanos confirmadas en la Sentencia, anunciar qué medidas ha adoptado y adoptará para
asegurar que estas violaciones no vuelvan a ocurrir y expresar su “compromiso público de desarrollar
una estrategia nacional integral, holística y transformadora para prevenir y responder a la violencia
sexual contra niñas y adolescentes, especialmente el incesto”, mediante una rueda de prensa en la
que participen funcionarios de alto nivel del gobierno.
189. El Estado rechazó todas las pretensiones formuladas. Manifestó que al no existir las
vulneraciones alegadas no les correspondería realizar las publicaciones solicitadas ni la rueda de
prensa. Por último, señaló que, desde hace varios años, viene generando legislación, políticas
públicas y acciones institucionales para luchar contra la violencia sexual.
190. La Corte dispone, como lo ha hecho en otros casos 319, que el Estado publique, en el plazo de
seis meses, contado a partir de la notificación de la presente Sentencia, en un tamaño de letra legible
y adecuado: a) el resumen oficial de la presente Sentencia elaborado por la Corte, por una sola vez,
en el Diario Oficial; b) el resumen oficial de la presente Sentencia elaborado por la Corte, por una
sola vez, en un medio de comunicación de amplia circulación nacional, y c) la presente Sentencia en
su integridad, disponible por un período de un año, en al menos un sitio web oficial adecuado, de
una manera accesible al público y desde la página de inicio del sitio web. El Estado deberá informar
de forma inmediata a este Tribunal una vez proceda a realizar cada una de las publicaciones
dispuestas, independiente del plazo de un año para presentar su primer informe, según lo dispuesto
en el punto resolutivo 22 de esta Sentencia.
191. Con el fin de reparar el daño causado a la víctima y evitar que hechos como los de este caso
se repitan, especialmente teniendo en cuenta la situación de absoluta impunidad en que se encuentra
la violencia sexual sufrida por Brisa, únicamente atribuible a la conducta estatal, y la necesidad de
dar visibilidad a la importancia de que se investigue con la debida diligencia reforzada los delitos
sexuales cometidos contra niñas, niños y adolescentes, la Corte estima necesario ordenar que el
Estado realice un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional en relación con los
hechos del presente caso, en el plazo de un año a partir de la notificación de la presente Sentencia.
En dicho acto se deberá hacer referencia a las violaciones de derechos humanos declaradas en la
presente Sentencia. Asimismo, deberá llevarse a cabo mediante una ceremonia pública en presencia
de altos funcionarios del Estado y de la presunta víctima y/o sus familiares y representantes, si así
lo desean. El Estado y la víctima, y/o sus representantes, deberán acordar la modalidad de
cumplimiento del acto público, así como las particularidades que se requieran, tales como el lugar y
319
Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de diciembre de 2021. Serie C
No. 88, párr. 79, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 135.
61
la fecha para su realización. De igual manera, a fin de contribuir a despertar la conciencia para
prevenir y evitar la repetición de hechos lesivos como los ocurridos en el presente caso 320, la Corte
ordena al Estado difundir dicho acto a través de los medios de comunicación de la manera más amplia
posible, incluyendo la difusión en la radio, televisión abierta y de alcance nacional, y redes sociales.
D. Garantías de no repetición
192. La Comisión solicitó que la Corte ordene al Estado adoptar medidas legislativas,
administrativas y de otra índole, para asegurar la debida capacitación de los funcionarios y
funcionarias que entran en contacto con (a) denuncias de violencia sexual en perjuicio de niñas y
adolescentes, (b) su investigación, y (c) su enjuiciamiento, a fin de llevar a cabo sus funciones con
perspectiva de género y niñez, y conforme a los estándares interamericanos.
193. Los representantes solicitaron que la Corte ordene a Bolivia i) realizar una estrategia nacional
“amplia, holística y transformadora” que incluya al menos (a) reformas legislativas relacionadas con
la modificación del tipo penal de violación y abuso sexual de manera que incluyan el elemento del
consentimiento, (b) políticas y mecanismos nacionales sobre violencia sexual, diseñados por redes y
comisiones intersectoriales con el fin de aplicarlos en todos los departamentos de gobierno, (c) la
recopilación de datos de niños y niñas víctimas de violencia sexual, de manera tal que se indique
cuántos casos son incestuosos, cuántos se denuncian ante las autoridades, cuántos se investigan,
cuántos autores son acusados, cuántos casos se enjuician y los resultados de esos juicios, (d)
mecanismos de prevención para comprender y abordar las construcciones sociales y la cultura de la
impunidad que permiten que continúe la violencia sexual contra las niñas y adolescentes,
concretamente el incesto y, para acabar con los estereotipos sexistas y las relaciones patriarcales
que ponen en peligro la integridad corporal de las niñas, (e) esfuerzos de protección que incluyan
aspectos como la garantía de que los servicios de apoyo existentes contarán con recursos adecuados,
y que el personal recibirá la capacitación de instructores certificados internacionalmente para que
puedan responder de manera adecuada y sensible a los niños, niñas y adolescentes que soliciten
ayuda, (f) directrices basadas en datos empíricos, que incorporen las prácticas internacionales, así
como un programa de formación continua y obligatoria de instructores certificados
internacionalmente para todos los agentes del sector de la justicia que respondan o se relacionen
con niños, niñas y personas adolescentes víctimas de violencia sexual, con especial atención al
incesto, (g) directrices sobre las entrevistas forenses y los exámenes médicos forenses, (h) la gestión
integrada de los casos de violencia sexual, (i) la inclusión de las organizaciones de la sociedad civil
y de las voces de los supervivientes de violencia sexual en el desarrollo, aplicación, supervisión y
mejora de una estrategia nacional, (j) la estandarización de los programas de educación y
concienciación pública sobre el incesto, y (k) servicios psicológicos, médicos y jurídicos accesibles a
los niños y niñas víctimas de violencia sexual y sus familias, en particular el incesto.
194. El Estado rechazó las solicitudes planteadas. Indicó que, de forma progresiva, viene
implementando políticas públicas y medidas legislativas, institucionales y administrativas, para
luchar contra la violencia sexual y promover los derechos de los niños, niñas, adolescentes y mujeres.
Adicionó que lo anterior también se ha acompañado de capacitaciones a los servidores públicos del
Ministerio Público, la Policía, el órgano judicial y otros que puedan entrar en contacto con denuncias
de violencia sexual en perjuicio de aquellos. Respecto a las reformas legislativas, señaló que la
obligación estatal de adoptar su normativa interna se debe enmarcar en el Derecho Internacional de
los Derechos Humanos, no en requerimientos personales. Al respecto, advirtió que no se identificó
ni justificó que la legislación penal vigente sea contraria a los tratados internacionales suscritos por
Bolivia. Finalmente, recordó que Bolivia ya ha modificado su legislación penal, en tanto que
incrementó las penas de aquellos delitos donde las víctimas son niñas, niños y adolescentes.
320
Cfr. Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de
2006. Serie C No. 160, párr. 445, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 136.
62
195. La Corte recuerda que el Estado debe prevenir la ocurrencia de violaciones a los derechos
humanos como las descritas en este caso y, por ello, adoptar todas las medidas legales,
administrativas y de otra índole que sean pertinentes para tal efecto 321. El Tribunal valora de manera
positiva los avances que el Estado ha realizado con posterioridad a los hechos de este caso, de modo
que los tendrá en cuenta a la hora de determinar las garantías de no repetición del presente caso.
196. Este Tribunal valora positivamente las diferentes leyes que ha implementado el Estado contra
la violencia de género, la violencia sexual y en favor de la protección de niñas, niños y
adolescentes 322, así como las diferentes reformas procesales que buscan facilitar el acceso a la
justicia por parte de las víctimas de violencia sexual 323. Particularmente, la Corte resalta la
modificación del Código de Procedimiento Penal, que establece que los tribunales de sentencia se
integren por tres jueces técnicos, y no por dos profesionales de justicia y dos ciudadanos como
estaba establecido al momento de los hechos 324, lo que garantiza que casos de violencia sexual
contra personas menores de edad sean juzgados por autoridades judiciales de carácter técnico, que
pueden contar con la debida capacitación y especialización.
197. Sin perjuicio de lo anterior, la Corte estima pertinente ordenar algunas adecuaciones
legislativas en cuanto constituyen medidas encaminadas a eliminar obstáculos y contribuir a la
obtención de justicia por parte de niñas y niños víctimas de violencia sexual. Asimismo, las referidas
reformas normativas tienen por finalidad sancionar a aquellos que utilicen su posición de poder,
control o influencia sobre las personas menores de edad para abusar o explotar su dependencia o
vulnerabilidad, y eliminar estereotipos de género y la discriminación en la penalización de actos de
violencia sexual.
198. Respecto a la tipificación del delito de violación, la Corte observa que, a pesar de que la última
modificación que se hizo a este tipo penal (supra párr. 43) incluye el requerimiento de que los actos
sexuales sean no consentidos, el consentimiento aparece como un elemento tangencial y adicional
para la configuración del delito de violación, pues se sigue requiriendo que se ejerza intimidación,
violencia física o psicológica, o que la víctima estuviera en incapacidad de resistir. Por tanto, el Estado
deberá, en un plazo razonable, adecuar su ordenamiento jurídico interno de tal manera que la
ausencia de consentimiento sea central y constitutiva del delito de violación sexual, de modo tal que
no se exija que el delito sea cometido mediante violencia o intimidación, bastando la falta de
consentimiento para el acto sexual. En la tipificación de este delito, se deberán tener en cuenta las
circunstancias coercitivas que anulan el consentimiento, de acuerdo con los estándares establecidos
en los párrafos 145 a 149 de la presente Sentencia.
199. Adicionalmente, este Tribunal advierte que el delito de estupro se basa en tradiciones y
estereotipos de género; no identifica las particulares condiciones de vulnerabilidad de la víctima;
321
Cfr. Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador. Fondo. Sentencia de 12 de noviembre de 1997. Serie C No. 35, párr. 106, y
Caso Barbosa de Souza y otros Vs. Brasil, supra, párr. 186.
322
Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia (Ley No. 348 de 2013); Código de la Niña,
Niño y Adolescente actualizado (Ley No. 548 de 2014); Código de las Familias y del Proceso Familiar (expediente de fondo,
folios 106, 107, 233, 235, 511).
323
La Ley No. 1970 de 2010 modificó el Código de Procedimiento Penal limitando la duración de los procedimientos en
casos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes a un máximo de 3 años, contados a partir del primer acto del
procedimiento. La Ley de Abreviación Procesal Penal y de Fortalecimiento de la Lucha Integral contra la Violencia a Niñas,
Niños, Adolescentes y Mujeres que dispone que, en el caso de las víctimas menores de edad y agresores mayores de edad,
la prescripción de ocho años comienza a correr cuatro años después de que la víctima haya alcanzado la mayoría de edad
(Ley No. 1173 de 2019). La Ley del Órgano Judicial (Ley No. 025 de 2010), contempla dentro de la estructura organizativa
del órgano judicial, a los juzgados públicos en materia de niñez y adolescencia, así como a los juzgados públicos en materia
de violencia intrafamiliar o doméstica (expediente de fondo, folios 106, 186, 232, 520).
324
Artículo 8° de la Ley de Descongestionamiento y Efectivización del Sistema Procesal Penal, de 30 de octubre de 2014,
se modificó el Artículo 52 de la Ley de Procedimiento Penal.
63
encubre relaciones de poder, y crea una jerarquía entre delitos sexuales que disminuye, invisibiliza
y naturaliza la gravedad de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes 325. Además, la
Corte nota que la adecuación normativa supra citada implicará necesariamente que el tipo penal de
violación protegería los bienes jurídicos tutelados por el tipo penal de estupro. En consecuencia, y
con la finalidad de facilitar que todas las formas de violencia sexual contra adolescentes menores de
edad se basen en la falta de consentimiento y sean enjuiciadas y sancionadas en concordancia con
la gravedad de los hechos, el Estado deberá, en un plazo razonable, eliminar el tipo penal de estupro
de su ordenamiento jurídico.
200. En cuanto a la figura del incesto, este Tribunal considera que el caso reveló particularidades
del enfoque legal del incesto en el sistema jurídico boliviano que también llevaron a la revictimización
de Brisa. En efecto, los representantes criticaron el estatus del incesto como una “mera agravante”,
solicitando como medida de reparación que fuera transformado en un tipo autónomo. El Estado no
abordó de manera específica este argumento en sus consideraciones.
201. Cabe subrayar que la violación incestuosa conlleva una afectación diferenciada y particular en
los derechos de las niñas, niños y adolescentes, específicamente protegidos por la Convención
Americana y por otros instrumentos internacionales. Tomando en cuenta la prevalencia y el impacto
diferenciado y agravado de la violación incestuosa, así como la relevancia de dar visibilidad a su
definición y prohibición, la Corte considera que el incesto es distinto a otras formas de violación
sexual y exige un enfoque especializado por parte del Estado en su legislación. Así, la Corte estima
pertinente ordenar al Estado que, en un plazo razonable, visibilice la violación sexual incestuosa con
un nomen juris propio en el Código Penal boliviano.
202. El Estado indicó que ha implementado una serie de instrumentos para la investigación y
enjuiciamiento de los delitos contra la libertad sexual con perspectiva de género y niñez 326 y para la
atención de casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes 327. La Corte nota que los protocolos
de investigación y juzgamiento señalados por el Estado están enfocados en la prevención, combate
y erradicación de la violencia de género y la violencia contra la mujer de forma general. En este
sentido, el Tribunal constata que, de acuerdo con la información aportada, solo un protocolo se refiere
a la recolección del testimonio de niñas, niños y adolescentes víctimas o testigos, y que el Estado no
especificó si los demás protocolos incluyen un apartado específico o lineamientos generales para
casos en que la víctima sea una niña, niño o adolescente.
325
Cfr. Versión escrito del peritaje de Sylvia Mesa Peluffo de 12 de abril de 2022 (expediente de prueba, folios 11657 a
11658); Peritaje de María Elena Attar Bellido de 21 de marzo de 2022 (expediente de prueba, folio 11554), y Peritaje de
Dubravka Šimonović de 18 de marzo de 2022 (expediente de prueba, folio 11485).
326
Entre ellos el Estado hizo referencia al Protocolo de Entrevista en Cámara Gesell y Metodología de Recolección del
Testimonio a Niños, Niñas y Adolescentes, víctimas y/o Testigos; Protocolo de Valoración Médico - Forense en Delitos sexuales;
Protocolo de atención especializada médico-forense de violencia contra las mujeres; Protocolo de Atención en Psicología
Forense Especializada para mujeres víctimas de violencia; Protocolo y Ruta crítica institucional para la atención y protección
a víctimas, en el marco de la Ley para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia; Guía de uso de la Cámara Gesell
2da. Edición; Guía de actuación para medidas de protección, de asistencia, de seguridad y reparación integral de daños a
víctimas directas e indirectas de violencia en razón de género; Guía de Actuación para Medidas de Protección, de Asistencia,
Seguridad y Reparación Integral de Daños a Víctimas Directas e Indirectas de Violencia en Razón de Género; Protocolo para
la Investigación, Sanción y Reparación Integral de Daños en Violencia de Género, y un Protocolo de Actuaciones de
Investigación para la Persecución de Casos Previstos en la Ley contra el acoso y violencia política hacia las mujeres.
(expediente de fondo, folios 527 a 528).
327
Entre ellos el Estado señaló el Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género; Protocolo de Participación de Niñas,
Niños y Adolescentes en procesos judiciales y de intervención del equipo de profesional interdisciplinario; Modelo Boliviano
Integrado de Actuación frente a la Violencia en Razón de Género, destinado a coadyuvar a diferentes instituciones estatales
involucradas en la ruta de atención a mujeres en situación de violencia, y Guía de roles y funciones para Defensorías de la
Niñez y Adolescencia. Cfr. Lista de los instrumentos utilizados por los diferentes actores que atienden casos de violencia contra
niñas y niños (expediente de prueba, folio 11893).
64
203. La Corte considera que los criterios generales establecidos en la documentación citada implican
un avance significativo en cuanto a la adecuación de las normas y prácticas internas a la normativa
internacional. Sin embargo, advierte que es preciso contar con normas más enfocadas en la niñez,
que contemplen los criterios establecidos en la presente Sentencia y en otros instrumentos
internacionales que consideren las condiciones y necesidades específicas de niños, niñas y
adolescentes.
204. En este sentido, la Corte estima conveniente ordenar que el Estado adecúe sus protocolos ya
existentes o adopte nuevos protocolos que incorporen los estándares internacionales en la materia
(supra párrs. 101 a 107) en las investigaciones y procesos penales derivados de actos de violencia
sexual en perjuicio de niñas, niños y adolescentes; que aseguren que las declaraciones y entrevistas,
los exámenes médico-forenses, así como las pericias psicológicas y/o psiquiátricas sean llevadas a
cabo de forma ajustada a las necesidades de ese grupo particular de víctimas, y delimiten el
contenido de la atención integral especializada para niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia
sexual. Por ello, la Corte ordena al Estado la adopción, implementación, supervisión y fiscalización
apropiada de tres protocolos estandarizados, a saber: i) protocolo de investigación y actuación
durante el proceso penal para casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual; ii)
protocolo sobre abordaje integral y valoración médico legal para casos de niñas, niños y adolescentes
víctimas de violencia sexual, y iii) protocolo de atención integral para niñas, niños y adolescentes
víctimas de violencia sexual.
205. En relación con el protocolo de investigación y actuación durante el proceso penal para casos
de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, el Estado deberá tener en cuenta los
criterios establecidos en los instrumentos internacionales en materia de protección de los derechos
de la niñez, así como los estándares desarrollados en esta Sentencia y en la jurisprudencia de la
Corte. En este sentido, dicho protocolo deberá tener en consideración que la debida diligencia
reforzada con perspectiva de género y niñez, conforme el caso, implica la adopción de medidas
especiales y el desarrollo de un proceso adaptado a las niñas, niños y adolescentes con miras a evitar
su revictimización, por lo que deberá incluir, conforme con los estándares desarrollados en los
párrafos 103 a 106, al menos los siguientes criterios: (i) el derecho a la información relativa al
procedimiento, así como los servicios de asistencia jurídica, de salud y demás medidas de protección
disponibles; (ii) la asistencia letrada, gratuita y proporcionada por el Estado, de un abogado
debidamente capacitado, y/o especializado en niñez y adolescencia, con facultades de constituirse
en calidad de parte procesal, oponerse a medidas judiciales, interponer recursos y realizar todo otro
acto procesal tendiente a defender sus derechos en el proceso; (iii) el derecho a ser oído, con las
debidas garantías y dentro de un plazo razonable, que conlleva un criterio reforzado de celeridad;
(iv) el derecho de la niña, niño o adolescente víctima a participar en el proceso penal, en función de
su edad y madurez, y siempre que no implique un perjuicio en su bienestar psico-social. Para ello,
deben realizarse las diligencias estrictamente necesarias y evitarse la presencia e interacción de las
niñas, niños y adolescentes con su agresor; (v) generar las condiciones adecuadas para que las
niñas, niños y adolescentes puedan participar de forma efectiva en el proceso penal mediante las
protecciones especiales y el acompañamiento especializado; (vi) la entrevista deberá llevarse a cabo
por un psicólogo especializado o un profesional de disciplinas afines debidamente capacitado en la
toma de este tipo de declaraciones de niñas, niños y adolescentes; (vii) las salas de entrevistas
otorgarán un entorno seguro y no intimidatorio, hostil, insensible o inadecuado, que les brinde
privacidad y confianza; (viii) el personal del servicio de justicia que intervenga deberá estar
capacitado en la temática, y (ix) deberá brindarse asistencia inmediata y profesional, tanto médica
como psicológica y/o psiquiátrica, a cargo de una persona profesional específicamente capacitada en
la atención de víctimas de este tipo de delitos y con perspectiva de género y niñez. La Corte considera
que este protocolo deberá estar dirigido, especialmente, a todo el personal de la administración de
justicia que intervenga en la investigación y tramitación de procesos penales en casos de niñas, niños
o adolescentes víctimas de violencia sexual, sea que ésta haya ocurrido en la esfera pública o privada.
65
206. Con respecto al protocolo sobre abordaje integral y valoración médico legal para casos de niñas,
niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, la Corte ordena al Estado de Bolivia que adopte
un protocolo específico estandarizado para que todo el personal de salud, ya sea público o privado
y, de forma particular, el personal del Instituto de Investigaciones Forenses, cuente con los criterios
necesarios para la ejecución de los exámenes que correspondan, conforme con los criterios
establecidos en el párrafo 107 de la presente Sentencia y la jurisprudencia de la Corte, así como los
estándares internacionales en la materia. El Tribunal resalta que, de considerarse necesaria la
realización de un examen médico, el Estado deberá garantizar al menos lo siguiente: (i) deberá
evitarse, en la medida de lo posible, más de una evaluación física; (ii) debe ser realizado por un
profesional con amplio conocimiento y experiencia en casos de violencia sexual de niñas, niños y
adolescentes; (iii) la víctima o su representante legal, según el grado de madurez de la niña, niño o
adolescente, podrá elegir el sexo de la persona profesional; (iv) el examen debe estar a cargo de
una persona profesional de salud especializada en la atención de niñas y niños con formación
específica para realizar los exámenes médicos forenses en casos de violencia sexual; (v) deberá
llevarse a cabo luego del consentimiento informado de la víctima o de su representante legal, según
su grado de madurez, tomando en cuenta el derecho de la niña, niño o adolescente a ser oído, y (vi)
se realizará en un lugar adecuado y se respetará su derecho a la intimidad y privacidad, permitiendo
la presencia de un/una acompañante de confianza de la víctima y estando vedado la participación o
presencia de otras personas profesionales que no estén expresamente autorizados por la víctima o
su representante legal.
207. Finalmente, en relación con el protocolo específico estandarizado de atención integral para
niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, la Corte considera que el Estado deberá
brindar medidas de protección desde el momento en el que tome conocimiento de la violencia sexual,
conforme con los criterios establecidos en los párrafos 101, 103 y 105 de la presente Sentencia. En
particular, la Corte ordena al Estado que dicho protocolo garantice el establecimiento de protecciones
especiales y acompañamiento especializado, médico, psicológico y/o psiquiátrico para que las niñas,
niños y adolescentes puedan participar de forma efectiva en el proceso penal, evitando la
revictimización y conforme a sus vivencias y entendimiento. El protocolo, además, deberá garantizar
que se brinde asistencia antes, durante y después de las investigaciones y proceso penal para lograr
la reintegración y rehabilitación de las víctimas. En este sentido, se brindará asistencia inmediata y
profesional, tanto médica, psicológica como psiquiátrica a cargo de personal especializado, con
perspectiva de género y niñez, y sin discriminación, para las víctimas y sus familiares, durante el
tiempo que sea necesario para lograr la rehabilitación. La Corte estima que este protocolo deberá
estar dirigido no solo al personal de salud que interviene en casos de violencia sexual, sino también
al personal de apoyo social y familiar que de forma integral brindan atención a las víctimas, por lo
que deberá incluir los mecanismos de apoyo con los que cuentan dichas víctimas y sus familiares. El
protocolo deberá, asimismo, establecer claramente las acciones de coordinación entre distintas
instancias estatales que brindan asistencia a las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia
sexual en Bolivia.
208. Bolivia deberá cumplir con las medidas de reparación dispuestas en este apartado en el plazo
de dos años desde la notificación de la presente Sentencia. Asimismo, el Estado deberá crear un
sistema de indicadores que permitan medir la efectividad de los protocolos referidos anteriormente
y comprobar, de manera diferenciada y por género y edad, la disminución sustantiva de la impunidad
respecto de los delitos de violencia sexual cometidos contra niñas, niños y adolescentes 328. Para
cumplir con esta obligación, el Estado cuenta con un plazo de dos años a partir de la adopción de los
referidos protocolos.
209. La Corte nota que los programas de capacitación llevados a cabo por el órgano ejecutivo y
328
Cfr. Caso Digna Ochoa y familiares Vs. México, supra, párr. 179, y Caso Sales Pimenta Vs. Brasil, supra, párr. 172.
66
judicial en su mayoría están enfocados en la violencia de género y contra la mujer y estándares
internacionales en materia de derechos humanos, sin especificar las situaciones de violencia sexual
contra niñas, niños y adolescentes, y que no han sido dictados a todas las personas involucradas con
el tratamiento de casos de violencia sexual contra personas menores de edad 329. Adicionalmente, el
Tribunal advierte que el Ministerio Público ha adoptado una serie de programas de capacitación para
servidores del Ministerio Público sobre derechos humanos y atención de víctimas de violencia sexual,
y observa que entre ellas se han incluido algunas capacitaciones sobre atención a víctimas de
violencia sexual menores de edad. Por otra parte, el Tribunal observa que el Estado de Bolivia
presentó información sobre medidas de salud existentes para la atención de víctimas de violencia en
la familia o doméstica. Particularmente, el Estado informó que la Ley 2033 de 1999, prescribe el
derecho de las víctimas de violencia sexual a “recibir atención de urgencia, material y médica por los
hospitales estatales y centros médicos” y “recibir tratamiento postraumático, psicológico y terapia
sexual gratuito, para la recuperación de su salud física y mental en los hospitales estatales y centros
médicos”. Sin embargo, la Corte nota que el Estado no presentó información sobre las medidas
adoptadas para implementar dicha legislación de manera efectiva.
210. En virtud de lo anterior, y considerando la necesidad de que todas las y los funcionarios públicos
que trabajen con temáticas de violencia sexual reciban capacitación suficiente y adecuada, este
Tribunal estima que el Estado debe adoptar e implementar capacitaciones y cursos, de carácter
permanente, para funcionarios públicos que por su función en el sistema de administración de justicia
trabajen con temáticas de violencia sexual; en particular, los funcionarios pertenecientes al Poder
Judicial y al Ministerio Público. Dichas capacitaciones y cursos deben versar sobre estándares de
debida diligencia en la investigación de casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes,
así como su erradicación y las medidas de protección a adoptar. Asimismo, en las capacitaciones
debe incluirse el incesto y las circunstancias en que este agravante se configura. Además, las
capacitaciones deberán basarse en los criterios establecidos en la presente Sentencia, los cuales se
corresponden con el contenido de los protocolos estandarizados ordenados por esta Corte (supra
párrs. 204 a 207), en la jurisprudencia del Tribunal en relación con la violencia de género y protección
de los derechos de la niñez, así como en los estándares internacionales en la materia. Las
capacitaciones deberán impartirse desde una perspectiva de género y de protección de la niñez,
tendiente a la deconstrucción de estereotipos de género y falsas creencias en torno a la violencia
sexual, para asegurar que las investigaciones y enjuiciamientos de estos hechos se realicen de
acuerdo con los más estrictos estándares de debida diligencia.
212. Asimismo, la Corte ordena al Estado que adopte e implemente capacitaciones y cursos, de
carácter permanente, dirigidas a médicos/as forenses y demás personal del Instituto Investigaciones
329
El Estado señaló que ha adoptado medidas en el órgano ejecutivo (Programa Integral de Lucha contra la Violencia
Sexual); en el órgano judicial (cursos sobre derechos humanos y derecho internacional humanitario, sobre la normativa
interna y sobre temas de género); en el Ministerio Público (cursos relacionados con temas de capacitación general del personal
y relativos a protección a víctimas y testigos y socialización de protocolos relacionados con delitos de violencia sexual y
violencia de género); en la Policía boliviana (instrumentos sobre lucha contra la violencia contra la mujer), y en el Ministerio
de Salud (documentos técnico-normativos sobre atención clínica y a víctimas de violencia sexual, a la continuación del curso
de la vida, modelo de atención integral a víctimas de violencia sexual, valoración de víctimas de violencia sexual – metodología
de recojo, custodia y procesamiento de evidencias). Cfr. Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia
de 9 de marzo de 2013 (expediente de prueba, folios 521 a 530), y Código Niña, Niño y Adolescente de 17 de julio de 2014
(expediente de prueba, folios 1310 a 1317).
330
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 13, supra, párr. 39.
67
Forenses, con el objetivo de acreditar la certificación correspondiente a dichos profesionales,
brindarles formación sobre el trato adecuado a las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia
sexual durante los exámenes médicos, y con miras a que dichos exámenes sean llevados a cabo
conforme a los criterios establecidos en la presente Sentencia (supra párr. 107) y a los estándares
internacionales en la materia.
213. Por otro lado, el Estado deberá implementar una campaña de concientización y sensibilización,
por medio de un canal abierto de televisión, radio y redes sociales, orientada a enfrentar los
esquemas socioculturales que normalizan o trivializan el incesto. La campaña deberá estar dirigida a
la población de Bolivia en general y tomar en cuenta la diversidad cultural y lingüística existente en
el país. Deberá, además incluir información sobre las circunstancias de vulnerabilidad que facilitan la
ocurrencia del incesto, la existencia de un agravante para la penalización de esta conducta, las cifras
de incesto en Bolivia, los derechos de niñas y niños, y la importancia del consentimiento en las
relaciones sexuales. Asimismo, la campaña deberá tener perspectiva de género y niñez, y deberá
ser comprensible para toda la población.
214. El Estado debe cumplir con las medidas de reparación dispuestas en este apartado en el plazo
de 18 meses a partir de la notificación de la presente Sentencia. El Estado deberá presentar un
informe anual por cinco años, en el que indique las acciones que se han realizado para tales fines.
215. La Corte ha indicado que la educación sexual y reproductiva debe ser apta para posibilitar a las
niñas y los niños un adecuado entendimiento de las implicancias de las relaciones sexuales y
afectivas, particularmente en relación con el consentimiento para tales vínculos y el ejercicio de las
libertades respecto a sus derechos sexuales y reproductivos 331. Al respecto, Bolivia ha indicado que
se encuentra elaborando un Programa de Educación Integral en Sexualidad. Sin embargo, el Tribunal
nota que el programa no ha sido aprobado hasta el momento y que el Estado no aportó información
adicional sobre otras medidas en este sentido que se encuentren vigentes.
216. Por tanto, la Corte considera pertinente que el Estado, en un plazo de dos años a partir de la
notificación de la presente Sentencia, incorpore en los materiales de enseñanza obligatoria escolar
información adecuada, oportuna y acorde al nivel de madurez de las niñas, niños y adolescentes
orientada a dotarles de herramientas para prevenir, identificar y denunciar hechos constitutivos y
riesgos de violencia sexual. Dichos materiales deben incluir información sobre la importancia del
consentimiento en las relaciones sexuales y sobre el incesto. El Estado deberá presentar un informe
anual por tres años, en el que indique las acciones que se han realizado para tales fines.
217. La Corte valora la información presentada por el Estado respecto de la existencia del Sistema
de Información de la Niña, Niño y Adolescente ("SINNA") y de registros y estadísticas realizadas por
la Policía boliviana y el Ministerio Público, y el uso que se ha dado a dichas bases de datos para el
desarrollo de instrumentos técnicos como el Modelo Boliviano Integrado de Actuación frente a la
Violencia en Razón de Género y para el Fortalecimiento de capacidades de los diferentes actores en
la atención de casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, la Corte
nota que dicha información se encuentra fragmentada en diferentes instituciones nacionales y que
los datos no son de acceso público.
218. Considerando lo anterior y teniendo en cuenta la importancia del acceso a la información para
la formulación de políticas públicas adecuadas dirigidas a prevenir la repetición de hechos como los
del presente caso, este Tribunal ordena que el Estado diseñe, en el plazo de un año, e implemente,
331
Caso Guzmán Albarracín y otras Vs. Ecuador, supra, párr. 139.
68
en un plazo de tres años, un sistema nacional y centralizado de recopilación de datos de casos de
violencia sexual en contra de personas menores de edad, desagregando, edad, lugar de ocurrencia,
perfil del agresor, relación con la víctima, entre otras variables, que permitan el análisis cuantitativo
y cualitativo de hechos de violencia sexual contra personas menores de edad. Además, se deberá
especificar la cantidad de casos que fueron efectivamente judicializados, identificando el número de
acusaciones, condenas y absoluciones. Esta información deberá ser difundida anualmente por el
Estado garantizando su acceso a toda la población en general, así como la reserva de identidad de
las víctimas. A tal efecto, el Estado deberá presentar a la Corte un informe anual durante cinco años
a partir de la implementación del sistema de recopilación de datos, en el que indique las acciones
que se han realizado para tal fin.
219. La Comisión solicitó a la Corte que ordene al Estado brindar las medidas de atención en salud
necesaria para la rehabilitación de Brisa, si esta así lo desea y de manera concertada. Agregó que,
si no es posible implementar las medidas por la falta de permanencia de Brisa en Bolivia, se le ordene
al Estado “disponer una suma de dinero adecuada” para que ella costee su tratamiento. Además, la
Comisión solicitó, en términos generales, que la Corte ordene al Estado adoptar medidas de
satisfacción y compensación económica para reparar integralmente las alegadas violaciones, tanto
en su aspecto material como inmaterial. La Comisión no solicitó garantías de no repetición
adicionales.
221. Adicionalmente, los representantes solicitaron otras garantías de no repetición relacionadas con
que se ordene a Bolivia i) comprometerse formal y públicamente a adoptar medidas amplias para
poner fin a todas las formas de violencia contra la niñez; ii) participar en los programas de ciudades
de la Ruta de la Asociación Mundial para pilotar esta estrategia en Cochabamba, Bolivia; iii) crear un
plan de acción nacional multisectorial y holístico para eliminar la violencia sexual contra la “niñez y
personas adolescentes”, con especial énfasis en el incesto, priorizando que la misma sea elaborada
en colaboración con la Alianza Mundial. Explicaron que el referido plan debería tomar en
consideración las prácticas de la INSPIRE y la Alianza Mundial, e incorporar los Objetivos de
Desarrollo Sostenible de erradicar la violencia contra los niños y niñas para 2030, y las Directrices
Clínicas de la Organización Mundial de la Salud sobre la respuesta a los niños, niñas y adolescentes
que han sido objeto de violencia sexual; iv) realizar una estrategia nacional “amplia, holística y
transformadora” que incluya al menos (a) reformas legislativas relacionadas con la eliminación de la
prescripción en los delitos de agresión sexual en el Código Penal boliviano y el Código de
Procedimiento Penal, la creación de un tipo penal de incesto, y la modificación de la legislación
69
procesal penal a fin de crear incentivos para que los acusados se sometan a un proceso penal
abreviado en casos de violencia sexual contra niños, niñas y personas adolescentes, (b) el
enjuiciamiento efectivo de los casos de violencia sexual contra la niñez a través de fiscales
especializados, prácticas que impidan la revictimización y procedimientos adaptados a la niñez, así
como recursos judiciales efectivos. Para la referida efectividad, el Estado debe “colaborar con un
observatorio nacional establecido por la sociedad civil para la gestión de los juicios en los casos de
violencia sexual contra los niños y prestarle apoyo”, (c) políticas y procedimientos eficaces de captura
y recaptura, (d) asegurar que el personal de los organismos especiales de protección de la infancia
o las oficinas del defensor del pueblo cuenten con posiciones estables y un financiamiento y
capacitación adecuada para la gestión de la violencia sexual contra los niños, niñas y personas
adolescentes, (e) asignaciones presupuestarias anuales y suficientes, y (f) mecanismos de vigilancia
y supervisión.
222. El Estado rechazó la solicitud de la Comisión. Además, recordó que la presunta víctima, motu
propio, decidió no acudir a las instituciones y profesionales especializados de salud pública, y que,
en etapa previa al sometimiento del caso ante la Corte, manifestó su “rechazó a concertar con el
Estado la atención médica o psicológica”. En ese sentido, la presunta víctima no incorporó esta
medida dentro de sus solicitudes. Respecto de las indemnizaciones compensatorias, tomando en
cuenta la falta de agotamiento de los recursos internos y la inexistencia de las vulneraciones
alegadas, no correspondería disponer una compensación económica. Asimismo, destacó que la
presunta víctima manifestó que no solicitaba indemnización alguna para sí misma y, en tal sentido,
no estableció monto alguno por concepto de reparación material o inmaterial. Por otra parte, el
Estado rechazó todas las pretensiones formuladas en cuanto a las medidas de satisfacción y
manifestó que Brisa, sus padres y abogados/as no demostraron la existencia de alguna persecución
contra las y los potenciales beneficiarios de las medidas por su participación en el caso, y de ser así,
no acudieron ante las autoridades competentes. Agregaron, que las y los propuestos beneficiarios y
Brisa, inclusive, han venido ejerciendo sus labores en el Centro Una Brisa de Esperanza. Indicó que
al no existir las vulneraciones alegadas no les correspondería realizar las publicaciones solicitadas ni
la rueda de prensa. Señaló que a través de sus reparticiones el Estado ya apoya el Día Nacional de
Solidaridad con las Víctimas de Agresiones Sexuales y en contra de la Violencia Sexual en Niños,
Niñas y Adolescentes. Por último, señaló que, desde hace varios años, viene generando legislación,
políticas públicas y acciones institucionales para luchar contra la violencia sexual.
223. En cuanto a las garantías de no repetición solicitadas, el Estado manifestó su rechazo a las
solicitudes planteadas. Indicó que, de forma progresiva, viene implementando políticas públicas y
medidas legislativas, institucionales y administrativas, para luchar contra la violencia sexual y
promover los derechos de los niños, niñas, personas adolescentes y mujeres. Respecto a las reformas
legislativas, señaló que la obligación estatal de adoptar su normativa interna se debe enmarcar en
el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, no en requerimientos personales. Al respecto,
advirtió que no se identificó ni justificó que la legislación penal vigente sea contraria a los tratados
internacionales suscritos por Bolivia. Finalmente, recordó que Bolivia ya ha modificado su legislación
penal, en tanto que incrementó las penas de aquellos delitos donde las víctimas son niñas, niños y
personas adolescentes.
224. La Corte ha ordenado medidas de rehabilitación cuando determina que los hechos bajo análisis
han afectado la integridad personal de las víctimas, como sucede en el presente caso (supra párr.
171). Por otro lado, este Tribunal ha desarrollado en su jurisprudencia el concepto de daño material
y ha establecido que este supone la pérdida o detrimento de los ingresos de las víctimas, los gastos
efectuados con motivo de los hechos y las consecuencias de carácter pecuniario que tengan un nexo
causal con los hechos del caso 332. Asimismo, la Corte ha establecido en su jurisprudencia que el daño
inmaterial “puede comprender tanto los sufrimientos y las aflicciones causados por la violación como
332
Cfr. Caso Bámaca Velásquez Vs. Guatemala. Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de febrero de 2002. Serie C
No. 91, párr. 43, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 144.
70
el menoscabo de valores muy significativos para las personas y cualquier alteración, de carácter no
pecuniario, en las condiciones de existencia de las víctimas” 333.
225. En el presente caso, resulta evidente que Brisa ha padecido un profundo sufrimiento y angustia
en detrimento de su integridad psíquica y moral debido a las graves violaciones cometidas por el
Estado (supra párrs. 110 a 124 y 164 a 171). En particular, ante la flagrante revictimización sufrida
durante la investigación y proceso penal iniciados en ámbito interno y provocadas por Bolivia durante
la audiencia pública ante la Corte, causándole un sufrimiento adicional a la violencia sexual y
psicológica de los cuales fue víctima. Además, el Tribunal observa que el acervo probatorio obrante
en el expediente 334 permite constatar que los sufrimientos ocasionados y experimentados por la
denegación de justicia, los prejuicios personales, el reiterado uso de estereotipos de género, y en
general, la falta de una perspectiva de género y niñez durante la investigación y proceso penal,
ocasionaron un impacto significativo en la vida Brisa. A saber, la víctima señaló durante la audiencia
pública del presente caso que,
[v]einte años después, todavía tengo terrores nocturnos, y síndrome de estrés post traumático, y tiene más
que ver con lo que hicieron los fiscales, médicos forenses y jueces […]. Han sido veinte años, y todavía no
han llevado al agresor ante la justicia, sigo esperando, fueron tres, y ahora estoy esperando al cuarto juicio,
y les puedo decir que ni una sola persona del sistema judicial me trató con cariño, con respeto, con dignidad,
o sensibilidad, en todas partes a donde fui me trataron a mi como la criminal, como la que tenía la culpa por
haber sido violada, y yo era una niña, el sistema no me protegió, no lo evitó, no evitó la violencia sexual, y
tampoco me protegió una vez que la había sufrido 335.
226. No obstante, este Tribunal toma en cuenta la voluntad de la víctima 336, expresada en los
escritos presentados por los representantes, así como en su declaración en audiencia pública, sobre
su deseo de que “cualquier cosa que el gobierno fuera a dar para sanidad, para terapia, por favor
dénsela a las niñas que están sufriendo en este momento”, y de “no solicita[r] ningún tipo de
indemnización por daños y perjuicios para sí misma y, en cambio, […] centrar la atención de la Corte
en el otorgamiento de medidas de satisfacción y no repetición”, por lo cual el Tribunal se abstiene
de hacer cualquier determinación respecto de medidas de rehabilitación e indemnización
compensatoria.
227. Por otra parte, en cuanto a las demás medidas de satisfacción y garantías de no repetición
solicitadas, la Corte estima que la emisión de la presente Sentencia, y las demás medidas de
reparación ordenadas, resultan suficientes y adecuadas para remediar las violaciones sufridas por
las víctimas. De este modo, no considera necesario ordenar las medidas adicionales solicitadas por
los representantes.
F. Costas y gastos
228. Los representantes señalaron que la presunta víctima solicitaría el reembolso de los gastos
por concepto de traslado local e internacional, y otros gastos que pudieran incurrir su persona, sus
testigos, peritas/os y representantes en relación con la audiencia del presente caso. En sus alegatos
finales escritos indicaron que en virtud de la audiencia haberse realizado en un formato virtual, “Brisa
no solicita el reembolso de ninguna costa o gasto”. Por su parte, el Estado hizo notar que la víctima
333
Cfr. Caso de los “Niños de la Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Reparaciones y Costas. Sentencia de
26 de mayo de 2001. Serie C No. 77, párr. 84, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 144.
334
Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública, supra; Carta de Brisa De Angulo Losada de
diciembre de 2011 (expediente de prueba, folios 7243 a 7245); Declaración de Luz Stella Losada durante la audiencia pública,
supra; Declaración de José Miguel De Angulo, supra (expediente de prueba, folios 11435 a 11439); Declaración de María
Leonor Oviedo Bellott, supra (expediente de prueba, folios 11454 a 11457), y Peritaje de Sylvia Mesa Peluffo rendido durante
la audiencia pública, supra.
335
Cfr. Declaración de Brisa De Angulo Losada durante la audiencia pública, supra.
336
Cfr. Caso Gelman Vs. Uruguay. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 24 de febrero de 2011. Serie C No. 221, párrs.
286 y 297.
71
únicamente había solicitado el reembolso de los gastos de traslado generados con una eventual
audiencia en el caso, por lo que solicitó únicamente tener en cuenta tales gastos, y no así, los
referidos al pago de honorarios, por ejemplo. Posteriormente, en sus alegatos finales escritos,
manifestó que el único gasto solicitado “no se realizó” tomando en cuenta que la audiencia pública
se efectuó de manera virtual, por lo cual solicitó que “no [se] condene en gastos y costas al Estado”.
229. Como ya lo ha señalado la Corte en oportunidades anteriores 337, las costas y gastos hacen
parte del concepto de reparación, toda vez que la actividad desplegada por las víctimas con el fin de
obtener justicia, tanto a nivel nacional como internacional, implica erogaciones que deben ser
compensadas cuando la responsabilidad internacional del Estado es declarada mediante una
sentencia condenatoria. Sin embargo, el Tribunal nota que la víctima, a través de sus representantes,
indicó expresamente que no solicitaba el reembolso de suma alguna por concepto de costas y gastos.
Por tanto, la Corte, como lo ha hecho en otros casos 338, considera que las costas y gastos del litigio
no son objeto de disputa y no es necesario que se pronuncie sobre este punto.
IX
PUNTOS RESOLUTIVOS
LA CORTE
DECIDE,
Por unanimidad,
2. Declarar que la excepción preliminar por falta de competencia ratione materiae perdió su
objeto, de conformidad con los párrafos 25 a 26 de esta Sentencia.
DECLARA,
4. El Estado es responsable por la violación de la garantía de plazo razonable del proceso y de los
derechos de la niñez, reconocidos en los artículos 8.1 y 19 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en relación con el artículo 1.1 de la misma y el artículo 7.b) de la Convención de Belém do
Pará, en perjuicio de Brisa De Angulo Losada, en los términos de los párrafos 125 a 133 de la presente
Sentencia.
337
Cfr. Caso Garrido y Baigorria Vs. Argentina. Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de agosto de 1998. Serie C No.
39, párrs. 82, y Caso Aroca Palma y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 150.
338
Véase, por ejemplo: Caso García Lucero y otras Vs. Chile. Excepción Preliminar, Fondo y Reparaciones. Sentencia de
28 de agosto de 2013. Serie C No. 267, párr. 247.
72
5. El Estado es responsable por la violación los derechos a la niñez, a la igualdad ante la ley y a
la protección judicial, en los términos de los artículos 19, 24 y 25 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, en relación con los artículos 1.1 y 2 de la misma, así como por el incumplimiento
de las obligaciones derivadas de los artículos 7.b), 7.c) y 7.e) de la Convención de Belém do Pará, en
perjuicio de Brisa De Angulo Losada, de conformidad con los párrafos 134 a 156 de la presente
Sentencia.
Y DISPONE:
10. El Estado adoptará todas las medidas necesarias para, dentro de un plazo razonable,
determinar, por intermedio de las instituciones públicas competentes, las eventuales
responsabilidades de los y las funcionarias que contribuyeron con su actuación a la comisión de actos
de revictimización y eventuales irregularidades procesales en perjuicio de Brisa De Angulo Losada, en
los términos señalados en el párrafo 186 de la presente Sentencia.
11. El Estado realizará, en el plazo de seis meses a partir de la notificación de esta Sentencia, las
publicaciones indicadas en el párrafo 190 de la presente Sentencia.
13. El Estado adecuará su ordenamiento jurídico interno de tal manera que la falta de
consentimiento sea central y constitutiva del delito de violación, en los términos señalados en el
párrafo 198 de la presente Sentencia.
14. El Estado adecuará su ordenamiento jurídico interno en relación con el tipo penal de estupro,
en los términos señalados en el párrafo 199 de la presente Sentencia.
15. El Estado adecuará su ordenamiento jurídico interno para visibilizar la violación sexual
incestuosa, en los términos del párrafo 201 de esta Sentencia.
16. El Estado adecuará sus protocolos o adoptará protocolos nuevos, implementará, supervisará y
fiscalizará un protocolo de investigación y actuación durante el proceso penal para casos de niñas,
niños y adolescentes víctimas de violencia sexual; un protocolo sobre abordaje integral y evaluación
73
médico legal para casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, y un protocolo
de atención integral para niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, en los términos
señalados en los párrafos 204 a 208 de la presente Sentencia.
22. El Estado, dentro del plazo de un año contado a partir de la notificación de esta Sentencia,
rendirá al Tribunal un informe sobre las medidas adoptadas para cumplir con la misma, sin perjuicio
de lo establecido en el párrafo 190 del presente Fallo.
74
Corte IDH. Caso Angulo Losada Vs. Bolivia. Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones.
Sentencia de 18 de noviembre de 2022. Sentencia adoptada en San José, Costa Rica.
Comuníquese y ejecútese,
75