Colonialismo
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Fecha de independencia:
Antes de 1810 De 1810 a 1945 De 1945 a 1990 Después de 1990
Territorios colonizados por
potencias europeas, los Estados Unidos y Japón desde 1492
El colonialismo es el sistema político y económico por el cual
un Estado extranjero domina y explota a otro foráneo al suyo,1 a ese territorio se le
llama colonia. Por lo general se utiliza la fuerza militar ante la que el país invadido
no puede oponerse y el colonizador, invasor o conquistador impone el control
militar, político, económico y social, normalmente mediante la designación de
personas originarias del país conquistador. La colonización supone la usurpación y
apropiación de la tierra, y con ella, de su riqueza y recursos; el sometimiento de la
población, que puede considerarse esclava o sin los derechos de la metrópoli, la
imposición de los intereses de la metrópoli sobre los del país colonizado en
materias de cultura, religión, estrategia militar, estrategia económica, derechos
civiles, políticos o sociales.
Entre 1870 y 1914 una oleada de innovaciones científicas y tecnológicas
transformaron la economía y la sociedad europea por medio de la
llamada Segunda Revolución Industrial. El ascenso
de Francia, Alemania y Estados Unidos moderó la supremacía de Gran
Bretaña como primera potencia económica mundial
Con esta nueva superioridad económica, técnica y militar, Europa se lanzó a la
conquista de extensos territorios en todo el mundo.
El colonialismo también es la doctrina que legitima la dominación política y
económica de un territorio o de una nación por el gobierno de un estado
extranjero.
El colonialismo no debe confundirse con el neocolonialismo. Este último utiliza el
control y la fuerza indirecta para influir, controlar o someter a un territorio como
son el mercantilismo, el clientelismo político, la globalización empresarial,
el imperialismo cultural y otros instrumentos para influir en un país, normalmente
estableciendo una élite política y económica para controlar la población y
apropiarse, como en el colonialismo tradicional, de los recursos del país.
El colonialismo tradicional ejerce un control directo mediante la fuerza militar, la
ocupación del país, la imposición de gobernantes procedentes de la metrópolis
invasora en el territorio sujeto a la dominación, y la instauración de políticas
económicas, sociales y culturales al servicio del país colonizador.
Origen histórico[editar]
Existieron
colonias sumerias, babilónicas, egipcias, fenicias, cartaginesas, griegas, romanas,
mayas, incas, aztecas, japonesas, chinas, indias, ghanianas, malianas,
etc. [cita requerida]
En el siglo XV, la expansión europea dio lugar a colonias similares a las romanas,
griegas, etcétera, en América, Asia, África y Oceanía, prolongándose en los siglos
XVI, XVII y XVIII.[cita requerida]
Inicialmente colonia se entendía hasta el siglo XIX, según el derecho romano,
como asentamiento humano que es establecido fuera de su comunidad política
original. A su vez, según Annick Lempérière, el concepto de colonizar
implicaba “ante todo poblar; una migración y una fundación que no implicaban la
dominación de un pueblo sobre otro, sino la toma de posesión de un territorio".
Posteriormente el fenómeno del colonialismo tendría variaciones por la
instauración de la modernidad política europea durante los Ciclos
revolucionarios del siglo XIX.2
Colonialismo europeo[editar]
Artículo principal: Expansión europea
El colonialismo europeo tuvo dos etapas principales: una primera en el
siglo XVI llevada a cabo por los imperios español y portugués, seguidos por
ingleses, franceses y neerlandeses, y una segunda oleada, que se produjo
fundamentalmente en el último tercio del siglo XIX y primera mitad del siglo XX,
durante la cual diversos países europeos conquistaron otros continentes de forma
muy rápida. Los principales países colonialistas en esa época
fueron Bélgica, Francia, Reino
Unido, España, Portugal, Alemania, Italia, Rusia, Dinamarca y Países Bajos. Las
causas de este colonialismo fueron principalmente tecnológicas y económicas y,
secundariamente, influyeron también factores políticos y culturales.
Fundación de la ciudad de Santiago de Chile en 1541
Causas tecnológicas[editar]
Si bien hacia el siglo XIV China igualaba tecnológicamente al Viejo Continente, la
fragmentación de Europa en pequeños Estados que combatían entre sí durante
la Edad Moderna, llevó allí a un perfeccionamiento de la tecnología militar. Aunque
los cañones y la pólvora eran conocidos en China, las necesidades guerreras de
los europeos llevaron a su mejora y uso generalizado. Por el contrario, China era
un enorme imperio unificado, con apenas luchas internas y rodeado de enemigos,
en general mucho menos poderosos militarmente. Además, Europa tenía ciertos
recursos como el carbón que, durante el siglo XVIII, serían muy importantes. Eso
permitió superar a los europeos las técnicas de fabricación de acero, ya que
tradicionalmente China había sido superior en este aspecto tecnológico.
Finalmente, debe notarse que China y Asia conjuntamente tenían una producción
superior a Europa, y al encontrarse los europeos con una ventaja tecnológica
militar algunos países decidieron incursionar militarmente en Asia con el fin de
apoderarse del potencial económico de China e India. De hecho, durante la Edad
Moderna, Asia constituyó el continente económicamente más productivo. Hacia
1500, Oriente Medio, India y China concentraban cerca del 60 % de la producción
mundial, y poco antes de 1800 el 80 % de la misma. Durante el siglo XVIII, los
textiles de India se exportaban extensivamente a Francia e Inglaterra. Y gran
cantidad de productos industriales chinos estaban presentes tanto en la América
colonial desde el siglo XVII como en Europa. Se estima que un 75 % de la plata
extraída por los españoles en América acabó en China a cambio de la compra de
productos manufacturados en China.34 La Revolución Industrial europea alteró
este equilibrio y, mediante la conquista militar, gran parte de Asia pasó a estar
controlada por potencias europeas. En su libro Armas, gérmenes y acero Jared
Diamond analiza las condiciones tecnológicas y materiales de Europa comparadas
con las de otros continentes explicando que factores materiales y tecnológicos
generaron la ventaja militar europea.
En el caso de China, tras varias guerras y reveses (guerras del Opio) el gobierno
de la dinastía Qing se vio obligado a firmar una serie de tratados desiguales que le
concedían grandes beneficios a las potencias europeas, Estados Unidos y Japón.5
En el caso de la India y de muchos otros territorios de Asia y África, estos
acabaron bajo el control directo de potencias extranjeras.
Causas económicas[editar]
La crisis económica de súper-producción en Europa en los años 1550 y 1750, se
trataba de solucionar con medidas proteccionistas y protegiendo la producción
nacional frente a la competencia foránea. Se trató de llevar a cabo
poniendo aranceles aduaneros y tasas, lo cual no funcionó y la crisis siguió
empeorando. Se buscó otra solución, ahora más efectiva: llevar
a ultramar el excedente europeo, ya que las colonias eran un buen mercado por
varios motivos:
Inversión: en Europa sobraba capital para invertir, pero como no había garantías de
retorno, los inversores se fueron a las colonias.
Los productos agrícolas, y las materias primas en general, son necesarios pero se
encontraban en las colonias y se vendían en Europa.
Mano de obra barata: era más rentable la mano de obra de las colonias que la
europea.
Causas políticas[editar]
Las «causas políticas» abarcarían muchos motivos y acontecimientos. En
1871 Francia fue derrotada por Prusia en la conocida como guerra franco-
prusiana. Esto provocó un amplio sentimiento de humillación nacional y el
gobierno de la recién instaurada III República fomentó la expansión colonial.
Algunas de las causas políticas fueron, por tanto:
Hacerse ver como una potencia internacional desarrollando el imperialismo;
Nacionalismo: el colonialismo permite hacer pensar a los ciudadanos franceses que
pertenecen a un gran país.
Estrategia: conquistar determinados puntos estratégicos les permitió tener bases
navales en distintos puntos del planeta que en caso de guerra siempre se podrían
usar.
Aunque hay que entender que estos «motivos políticos» se mezclaban con otros
económicos.
Causas culturales[editar]
Los europeos usaron sus prejuicios eurocéntricos y la excusa de la evangelización
de pueblos no cristianos casi continuamente desde el descubrimiento de América
hasta la colonización de Indochina. El proselitismo religioso presente desde
siempre en la cosmovisión europea ayudó a justificar y amparar el uso de la
ventaja tecnológica militar que Europa consiguió por su acceso a recursos y la
historia de guerras intestinas en el continente.
Además, por su estrecho contacto con Eurasia y África los europeos se volvieron
resistentes a ciertas pandemias, contra las que otros pueblos más aislados
(indígenas americanos y polinesios) no eran tan resistentes. Gran parte de la
caída demográfica de América tras la llegada de los primeros europeos se debió a
enfermedades pandémicas a los que los pueblos americanos no habían estado
expuestos previamente.
Además el tráfico de esclavos a gran escala que los europeos, norteafricanos y
musulmanes habían practicado desde hacía siglos fue una parte del modo de
producción colonial que los europeos usaron para explotar recursos mediante
mano de obra aún en regiones donde previamente la densidad de población no
habría permitido el uso intensivo, de no haber tenido esclavos.
Justificaciones[editar]
Los partidarios del colonialismo, en algunos casos, se justificaron creando una
ideología basada en el racismo. Una de sus bases era creer que el colonialismo
tenía una misión civilizadora, considerando que los únicos civilizados eran los
«países grandes», el resto era considerado incivilizado y salvaje. Esta ideología
racista generó en Europa un sentimiento de superioridad. Pero también hubo una
dura crítica al imperialismo, los socialistas y los miembros de los sindicatos
obreros fueron los que más duramente lo criticaron. Una tercera vía, con los más
moderados de los partidarios, lo justificaban diciendo que era una solución a la
crisis capitalista europea.
Expansión colonial[editar]
La expansión colonial se inició en el último tercio del siglo XIX. Hubo cuatro
excepciones a esta fecha, Francia, Gran Bretaña, España y Portugal, que la
iniciaron antes.
Entre los colonizadores se encontraban: soldados, trabajadores
emigrantes, políticos y funcionarios, misioneros (católicos y protestantes)
y exploradores.
Dada la superioridad del ejército de la metrópoli algunos indígenas se rendían
(pacto) y otros eran conquistados y sometidos por medio de la guerra.
Conflictos coloniales[editar]
Fueron conflictos territoriales entre naciones europeas. Se daban cuando dos o
más naciones se disputaban un territorio. Llegó a haber guerras a causa de los
citados conflictos. La idea del Imperio Continuo que tenían varias metrópolis fue el
origen de muchos de ellos. Gran Bretaña quería establecer un imperio en África de
norte a sur. Francia de oeste a este, en el tercio norte de África. Por
último, Portugal, también de oeste a este, pero en el sur. Hubo conflictos de Gran
Bretaña con Francia, primero, y con Portugal, después, que ganó, por lo que estos
dos países tuvieron que abandonar dicha idea.
Vías de comunicación[editar]
Siempre interesaron las vías de comunicación de las metrópolis con sus colonias.
Con África era relativamente fácil, pero con Asia no. Para solucionar este
problema, los franceses, por medio del arquitecto Lesseps se embarcan en la
construcción, con autorización egipcia, del canal de Suez. Los ingleses se dan
cuenta de la importancia económica del canal y negocian con el sultán de Egipto
la compra de sus acciones. Se realizó esta operación y el canal pasó a ser franco-
británico.
Unos años después, la mayoría de accionistas franceses dejaron sus acciones y
estas pasaron a manos de los ingleses, teniendo así el control completo del canal.
Tiempo después se establecería un protectorado en Egipto.
Principales imperios coloniales[editar]
Imperio español[editar]
Artículo principal: Imperio español
Cruz de Borgoña, bandera del Imperio español
El Imperio español fue uno de los primeros imperios coloniales en aparecer
(aunque muchos historiadores cuestionan esta denominación), y uno de los más
extensos. Junto con Portugal, fue una de las mayores potencias europeas del
siglo XVI. Su estructura era virreinal, es decir, que se organizaba en virreinatos. El
líder de un virreinato era el virrey, que era el máximo representante del rey en ese
territorio. La corona de Castilla inicialmente creó dos virreinatos en
América: Nueva España (actual México, Centroamérica y Filipinas)
y Perú (desde Panamá pasando por Chile hasta Cabo de Hornos), aunque más
tarde serían cuatro, añadiéndose a la lista Nueva
Granada (Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá) y el de Río de la
Plata (Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia). Cada virreinato estaba organizado
en Capitanías Generales y éstas a su vez por gobernaciones. En el 1580, durante
el reinado de Felipe II, España anexionaría Portugal a su Imperio gracias a la
herencia de este rey por parte de su madre, Isabel de Portugal. Este periodo sería
la edad de Oro de España.
El Imperio en su cúspide territorial
En el Siglo de las Luces, tendría seguidos conflictos con Gran Bretaña y otras
potencias europeas, como la Guerra de Sucesión Española, la Guerra de
Sucesión Austríaca o la Guerra de los Siete Años, entre otras. España también
viviría en este siglo una gran expansión de su monarquía, consolidando su
supremacía en América, además de que tras la Guerra de los Siete Años, recibiría
el gran territorio de Luisiana por parte de Francia, y más tarde, pelearía con Gran
Bretaña por el control del Territorio de Nutca.
La mayoría de los territorios españoles se independizarían a partir del 1810, como
consecuencia a la invasión napoleónica de España. La primera nación en
separarse de España fue el Río de la Plata (actual Argentina) junto con
el Paraguay en 1810, y la última, Bolivia en el 1825. Sin embargo, España
continuaba teniendo poder sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, pero estos
territorios saldrían del dominio español en 1898 tras la derrota española en
la guerra hispano-estadounidense.
En el siglo XX, España mantendría las colonias del Sáhara Español, Guinea
Ecuatorial (posteriormente entrarían en la categoría de provincias de ultramar) y
el Protectorado de Marruecos. La última en dejar de ser parte de España fue el
Sáhara, que fue transferido a Mauritania y Marruecos en el 1976.
Las Islas Canarias fueron objeto de un intento de ser contempladas como un caso
de descolonización. A principios de 1978 una comisión formada
por Argelia, Libia, Senegal, Nigeria y Guinea, supervisarían un «proceso de
descolonización» para estas islas. También se elevaría el asunto al entonces
secretario general de la OUA, William Eteki. Otra acción en favor de la
independencia de las Islas Canarias sería ir a Nueva York, y presentar una
resolución favorable a la independencia del archipiélago ante la Asamblea General
de las Naciones Unidas. Tras el estudio del caso por la Organización de las
Naciones Unidas, las Islas Canarias fueron excluidas de los 17 territorios que a
2020 son los no autónomos y pendientes de descolonización, por formar parte
integral del cuerpo político del Estado español. Sí está Gibraltar entre los territorios
coloniales, por ser declarado dependiente del Reino Unido y no parte integral de
éste6 según los criterios de la ONU.
El Imperio español es considerado el cuarto imperio más grande de la historia, tan
solo superado por Rusia, Gran Bretaña y Mongolia, y dejando atrás a otros
grandes imperios como los Califatos
Árabes, China, Roma, Francia o Portugal entre muchos otros.
Imperio portugués[editar]
Bandera del Imperio portugués
El Imperio portugués fue el primero en hacer asentamientos estables en África y el
segundo en América (poco después de España). Sus posesiones consistían,
sobre todo, en Brasil, Angola y Mozambique, aunque durante sus primeros siglos,
mantuvo factorías en las Costas de la India, gran parte de las Costas Africanas, en
las Indias Orientales y en Timor-Leste (Timor Oriental).
Mapa diacrónico del Imperio portugués
Uno de los comercios más notables en la historia de Portugal es el comercio de
esclavos africanos mediante el método del comercio triangular (la metrópoli
enviaba manufacturas a las colonias Africanas y desde ahí enviaba más
manufacturas y esclavos hasta América y las riquezas de este último iban a parar
a la metrópoli), de hecho, era la principal fuente de esclavos para el Reino Unido,
Francia y España en los siglos XVII, XVIII y principios del XIX.
En 1580, Felipe II de España accedió al trono portugués después de salir
victorioso en la Batalla de la Isla Terceira (última batalla de la Guerra de Sucesión
Portuguesa). Portugal formaría parte de la Monarquía Hispánica y su sistema
polisinodial de Consejos (respetando los fueros y privilegios de cada territorio pero
colocando como soberano del mismo al rey español) hasta que en 1640, proclamó
su independencia debido a la Unión de Armas propuesta por el Conde-Duque de
Olivares que proponía igualar la contribución en impuestos y levas militares según
la riqueza y población de cada territorio de la Monarquía Hispánica. Portugal siguió
expandiendo Brasil hasta que en el año 1822 se independizó. Pese a esto,
Portugal mantuvo y expandió sus colonias africanas su independencia en 1974
(Angola), y 1975 (Mozambique).
Imperio colonial británico[editar]
Bandera del Reino Unido, utilizada en el Imperio
Británico Mapa anacrónico del
Imperio Británico. Subrayadas, las posesiones que aún mantiene el Reino Unido.
El Imperio colonial británico era el más grande del mundo. La India era la colonia
más rica, por sus productos y su población. Era un gran mercado. Fue
conquistada entre 1845 y 1848 por una empresa privada inglesa, la Compañía
Británica de las Indias Orientales. En 1857 estalló una revuelta de los
componentes indios de las tropas inglesas (cipayos). Fue difícil contenerla, por lo
que al conseguirlo, la reina Victoria transfirió el poder al Estado. Fue proclamada
Emperatriz de la India (1876). Más adelante, los británicos hicieron expediciones
militares para reforzar las fronteras indias. Conquistaron el Norteamérica, gran
parte de Oceanía, Guyana, Birmania y, al este de Asia, Malasia. En África
realizaron conquistas desde Egipto y el valle del Nilo hasta el océano
Índico y Sudáfrica, donde tuvieron que luchar con antiguos colonos holandeses
(boéres).
Imperio colonial francés[editar]
Bandera de Francia, enseña del Imperio Colonial
Francés Mapa que muestra las colonias,
protectorados y mandatos franceses (en azul) en África en 1945; a saber, África
Ecuatorial Francesa, África del Norte Francesa, Somalilandia Francesa y África Occidental
Francesa. Junto con las antiguas colonias belgas (que se muestran en azul claro), estas
áreas constituyen hoy la mayor parte del África francófona.
.
Nueva Francia y la Luisiana Francesa
Extensión de la India francesa entre 1741 y 1754
El Imperio colonial francés comienza bajo el reinado de Luis XIII. En esta época,
Francia crearía el Virreinato de Nueva Francia, con capital en Quebec. Más tarde,
durante Luis XIV, crearía también la Luisiana, un extenso territorio que abarcaba el
centro del continente. También fundaría la colonia de la Guayana Francesa y
España le regalaría Haití. Tras la Guerra de los Siete Años, perdida por la Francia
de Luis XV, la Luisiana sería regalada a España y Nueva Francia a Gran Bretaña.
Después de este hecho, el Imperio Francés quedaría reducido a Haití y la
Guayana Francesa.
Después de Napoleón, Francia empezó a colonizar África Occidental y el Sureste
Asiático. El resultado fue un gran y duradero Imperio Colonial, abarcando un tercio
del continente africano, Madagascar e Indochina. Este imperio resistiría las
dos guerras mundiales, pero se fragmentaría poco después de la Segunda Guerra
Mundial.
Mapa anacrónimo con el
nombre de todas las colonias francesas desde 1534 hasta 1980.
En su apogeo (1680), el primer imperio colonial francés se extendió por más de
10 000 000 km², el segundo imperio más grande del mundo en ese momento solo
detrás del Imperio español. En su cúspide, el segundo imperio colonial francés fue
uno de los imperios más grandes de la historia: incluyendo Francia metropolitana,
la cantidad total de tierra bajo soberanía francesa alcanzó los 13 500 000 km² en
1939, con una población de 150 millones de personas en 1939.
La superficie total del Imperio Colonial Francés, con el primer (principalmente en
Norteamérica) y segundo (principalmente en África) imperio colonial francés
combinados, alcanzó los 24 000 000 km², el segundo más extenso del mundo
(siendo el primero el Imperio Británico).