Los orígenes del filosofar
¿Qué llevó a los hombres a filosofar?
Sabemos ya, que el hombre, gracias a su curiosidad natural y deseo de saber siempre se ha preguntado
por la realidad. Sin embargo, en occidente, es a partir del s.VII a.C que tenemos testimonio de que esas
preguntas intentaron contestarse racionalmente y no recurriendo a mitos, elementos sobrenaturales o
fantásticos como primeramente.
Distinguir comienzo de origen
Ante todo debemos diferenciar el comienzo del origen del filosofar. Por comienzo se entiende el
momento histórico en que los hombres empezaron a filosofar, es un dato convencional pues se refiere a
un tiempo y a un espacio determinados: el lugar es Grecia (Jonia, Mileto) y el tiempo se ubica en el siglo
VII a. C, es decir que, la Historia de la Filosofía como pensar metódico y sistemático tiene sus comienzos
hace más de dos mil quinientos años.
Ahora bien, por origen se entiende la fuente de la que surge en todo tiempo el impulso que mueve a
filosofar. Este origen es múltiple, está en nosotros, y se repite permanentemente en cualquier momento
histórico. El filósofo alemán K. Jaspers en un libro titulado “LA FILOSOFÍA” distingue tres orígenes
del filosofar: EL ASOMBRO, LA DUDA Y LAS SITUACIONES LÍMITES. Del Asombro sale la
pregunta y la necesidad de responder; de la Duda acerca de lo conocido sale el examen crítico que deriva
en una posible certeza; de las Situaciones Límites (conmoción) del hombre sale la pregunta por su propio
ser. Estos son comunes a todos los hombres.
LOS ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA (Karl Jaspers)
En Filosofía las preguntas son más esenciales que sus respuestas y toda respuesta se convierte en una
nueva pregunta.
El asombro o admiración: Platón decía que “el asombro es el origen de la filosofía...” éste se presenta
frente a algo inesperado, desconocido, es un sentimiento y se nos aparece como una “toma de
conciencia”. Es sorprenderse, extrañarse frente a lo cotidiano, ante el hecho de que las cosas sean. Nos
asombramos cuando rompemos la relación práctica con el mundo y nos preguntamos qué es la realidad,
cuál es su fundamento. Si en lugar de encogernos de hombros, como quien dijera “no me interesan”
(indiferencia) esas interrogantes, las tratamos de analizar y sistematizar entonces ingresamos a la
filosofía. Para Platón y Aristóteles (siglos V – IV a. C.) la filosofía tenía su origen en la admiración y
la extrañeza frente al mundo.
Platón afirmaba: “nuestros ojos nos hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la
bóveda celeste, este espectáculo nos ha “dado el impulso de investigar el universo”. Y Aristóteles
agregaba “la admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar, empezando por admirarse de lo
que les sorprendía por extraño, así se preguntaron por el origen del Universo”.
Por lo tanto para Platón y Aristóteles la Filosofía tenía su origen en la admiración y la extrañeza frente
al mundo. Este admirarse nos impulsa a conocer. En esa admiración se cobra conciencia de no saber,
se busca el saber, pero el saber mismo, no para “satisfacer ninguna necesidad común”. Para hacer
Filosofía tenemos que dejar de lado el beneficio personal y separarnos (en un primer momento) de las
preocupaciones cotidianas. Jaspers agrega que el filosofar es como un despertar a las necesidades de
la vida y este despertar tiene lugar mirando desinteresadamente a las cosas, al cielo y al mundo.
Una vez que he satisfecho mi asombro y admiración con el conocimiento de lo que existe, pronto se
anuncia la duda. Los conocimientos se acumulan, pero ante el examen crítico no hay nada cierto. La
duda es una actitud intelectual y si bien no es un sentimiento, muchas veces va acompañada de
sentimientos de angustia e inseguridad. Jaspers está señalando dos posibles fuentes del error: 1) los
sentidos, que tienen limitaciones, (por ejemplo, con poca luz confundimos los colores) y 2) la razón
que a veces nos lleva a demostraciones contradictorias (por ejemplo, se han formulado pruebas
racionales de la existencia y de la no-existencia del alma). Pero también agrega dos formas de duda
que se han dado históricamente: a) la duda “pirroniana” o escepticismo absoluto, propuesta en la
Antigüedad por Pirrón de Elis, que consiste en la negación de cualquier posibilidad de conocimiento
(escepticismo radical), y b) la duda “cartesiana” o escepticismo metódico propuesta por Descartes en
la Modernidad (filósofo francés del siglo XVII) en la que busca un camino para llegar a conocimientos
certeros. La famosa frase de Descartes “pienso, luego existo” constituía para él una certeza, porque
luego de mostrar con muchos ejemplos que nuestros sentidos nos engañan, se propone dudar de todos
aquellos conocimientos que poseía hasta el momento y aunque demuestra que estaba equivocado en
muchas cosas que creía saber con certeza, concluye que puede estar seguro de algo: “mientras estaba
dudando estaba pensando y al pensar estaba existiendo”. La duda metódica constituye un método
orientado a destruir y reconstruir la argumentación, en este sentido promueve la actitud filosófica, sin
embargo la duda pirroniana es negadora de toda filosofía ya que afirma que el ser humano es incapaz
de establecer cualquier certeza y suspende todo juicio como única postura coherente.
En tercer lugar plantea las “situaciones límites”. Según Jaspers, el hombre puede mirar hacia fuera de
sí (hacia el mundo) o hacia adentro de sí (hacia sí mismo). Cuando su mirada se vuelve hacia sí
mismo, entonces toma conciencia de SU SITUACIÓN EN EL MUNDO, no puede saberlo todo, no
puede tenerlo todo, no vivirá para siempre, etc. y esto le provoca angustia, que no es otra cosa que
una “conmoción interior” y lo lleva a formularse nuevas preguntas sobre sí mismo. Las palabras de
Jaspers son: “estamos siempre en situaciones, las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si
no se las aprovecha, no vuelven más, puedo trabajar por hacer que cambien determinadas
situaciones. Pero hay otras situaciones que son, por su propia naturaleza, permanentes: el hombre no
puede dejar de morir, ni de padecer enfermedades, ni de luchar, ni de sentirse culpable en
determinadas situaciones, etc. Quiere decir que son situaciones de las que no podemos salir y que no
podemos alterar. Es muy importante y decisiva para el hombre la forma en que experimenta el
fracaso. La conciencia de estas situaciones límites es, después del asombro y de la duda, el origen
más profundo de la filosofía”.
BIBLIOGRAFÍA:
· JASPERS, K; “Qué es la Filosofía”, Ed. Fondo de Cultura Económica, Méjico, 1949.