La primera puerta abierta
Pastor Robert Morris
Sermón No. 5/8
Bien, quiero que busquen dos pasajes de las Escrituras: Génesis tres y Malaquías tres.
Estuve pensando en qué pasajes pedirles que buscaran hoy porque tenía muchos, como siempre.
Pero empezaremos con Génesis tres y, luego, pasaremos a Malaquías tres, en otro momento del
sermón. Todas las escrituras saldrán en la pantalla. Estamos en una serie llamada “Verdaderamente
libre”. Sé que lo disfrutan. Yo disfruto lo que Dios está haciendo. Creo que esta es una de las
series más importantes que Dios me ha dado. ¿Están de acuerdo? Es grandioso que Dios esté
enseñándonos que podemos ser libres, pero debemos saber que podemos estar esclavizados.
Les hablé de las puertas que le abrimos al enemigo. Es como tener un ladrón en la puerta. Mira a
través de la mirilla y ve que es un ladrón, pero destraba, abre la puerta y se aleja. Cree que el
ladrón no entrará, pero sí lo hará.
Hemos hablado de las puertas abiertas hace unas semanas, hablando de la soberbia. Hoy quiero
hablarles acerca de la “Primera puerta abierta”. La soberbia habría sido la primera puerta que
Satanás abrió. Pero esta fue la primera puerta que la humanidad abrió: Adán y Eva. La primera
puerta. Y es una puerta muy importante en nuestra vida.
Antes de que pasemos a Génesis tres, les leeré una de las escrituras para aclararles la forma en la
que trataremos este tema y de lo que hablaremos el próximo fin de semana, ¿sí?
Primera Juan 2:16 dice: “Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de
los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”.
Yo creo que estas son las tres puertas principales por las que entra el enemigo. Hablamos de la
soberbia de la vida. Hablaremos sobre la lujuria de los ojos hoy y, el próximo fin de semana,
hablaremos sobre la lujuria de la carne y cómo lidiar con esas tres puertas abiertas.
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De la misma forma que Dios me habló de la soberbia, hallé ciertas maneras para identificarla. Si
recuerdan, lo mencioné varias veces cuando anuncié que hablaría sobre la soberbia. Lo primero
que la mayoría de la gente piensa es: "Me enorgullece no ser soberbio".
Luego, mientras notábamos que podíamos ser personas seguras o confiar en nuestra fuerza o en
nuestra justicia o en nuestra propia sabiduría —y que eso es soberbia— comenzamos a ver orgullo
en todos nosotros.
De la misma forma quiero mostrarles cómo la lujuria de los ojos se manifiesta de tres formas
distintas ¿bien? La número uno es la codicia.
1. La codicia
Vean Génesis, capítulo tres, versículo uno. Dice: “Y la serpiente (Ese es Satanás, obviamente) era
más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la
mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: “No comeréis de ningún árbol del huerto”? (Observen que lo
primero que hace es sembrar la duda acerca de la Palabra de Dios).
¿Conque Dios os ha dicho: “No comeréis de ningún árbol del huerto”? Y la mujer respondió a la
serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en
medio del huerto, ha dicho Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis.” Y la
serpiente dijo a la mujer: (Presten atención) “...Ciertamente no moriréis”. Directamente, contradijo
la Palabra de Dios.
Ahora me detendré un momento para hablar sobre diezmar en este sermón. Me sorprende el
modo evidente en el que nos abrimos a una maldición; que Dios no nos maldice sino que nosotros
mismos nos abrimos a ello, cuando no diezmamos. Es asombrosa la cantidad de personas, aun
líderes que dirán: “No, serás maldecido”. Es asombroso cómo contradicen aquí la Palabra de Dios.
Es lo mismo que pasa aquí. “No, Dios no se refirió a eso. Es mentira”. Aun cuando Dios lo dijo. “Es
mentira”.
Él dijo: “No moriréis”. “Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos
(se habla de la lujuria de los ojos) y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal”.
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era deseable a los ojos...” (se habla de la
lujuria de los ojos) “...y árbol de codicia para entender; y tomó de su fruto, y comió; y dio también
a su marido, y comió con ella”. Ambos cayeron en el mismo momento. Nuevamente, la estrategia
de Satanás es hacer que dude de la Palabra de Dios: “¿Cuenta en el presente?”. Esa es una de las
formas en las que nos hace dudar. Él es como un vendedor que quiere distraerlo, que lo quiere
hacer hablar para poder entrar en algún momento.
“Y ella vio que era deseable a los ojos”. Es asombroso que la gente piense que ese era el único
árbol deseable a los ojos.
Les leeré otra escritura. En Génesis 2:9, dice: “También había hecho producir el Señor Dios de la
tierra todo árbol deseable a la vista...”. “Deseable a la vista”. Todos eran deseables a los ojos. No
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había diferencia. Pero Satanás la convenció de que ese árbol era distinto. La palabra “deseable” es
traducida, a veces —presten atención— como codicia, lujuria o ambición. La palabra “lujuria” se
traduce a menudo como “deseo”. Era deseable. Es que tenía algo... Ella pensó que algo más la
haría feliz. Eso es codicia. Ella pensó: “Dios me priva de algo”. ¿Por qué lo haría? Es lo que
pensamos a veces. ¿Qué clase de Dios nos diría a nosotros: “Puedes comer de todo, pero no de
aquello; eso es mío?”
Ahora, préstenme atención, porque hablaremos sobre diezmar. Por favor, por favor, escúcheme. Si
cierra todas las puertas a su vida y no diezma, le habrá abierto al enemigo. Se lo mostraré
claramente con las Escrituras. Lo podrán ver con claridad. Muchas personas hacen esto.
Esto es lo que ocurre; esto es lo que Adán y Eva hicieron.
¿Saben cuál fue el primer pecado? Tomaron lo que era de Dios: el diezmo. Eso es lo que hicieron.
Dios dijo: “Pueden comer de todos, excepto de ese”; que fue del que comieron. ¿Por qué Dios
haría eso? Según Deuteronomio ocho y otras escrituras, Él dice: “Te pruebo para poder
bendecirte”, porque Dios nos bendice cuando creemos, nos bendice cuando vivimos por fe.
Cuando nos ordena algo y lo hacemos, somos bendecidos. Así que Dios nos pone a prueba.
La palabra “diezmo”, si usted es nuevo en la iglesia, significa "una décima", una décima. El número
diez, en toda la Escritura, representa una prueba. En toda. Les haré unas preguntas y ustedes
podrán responder en voz alta, ¿sí?
—¿Cuántas plagas hubo? ¿Cuántas veces Dios puso a prueba el corazón del faraón?
—Diez.
—Diez, bien. ¿Cuántos mandamientos hay?
—Diez.
—¿Cuántas veces...? (Puede ser que no se sepan esta, pero la respuesta es obvia, ¿de acuerdo)
¿Cuántas veces puso Dios a prueba a Israel cuando vagaba por el desierto?
—Diez.
—¿Cuántas veces cambiaron el sueldo de Jacob?
—Diez.
—Vamos, no se me duerman. ¿Cuántos días pusieron a prueba a Daniel?
—Diez.
—¿A cuántas vírgenes pusieron a prueba en Mateo 25?
—Diez.
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—¿Cuántos días de prueba se mencionan en el Apocalipsis?
—Diez.
—¿Cuántos discípulos había?
—Doce.
—Había doce, sólo los estoy probando.
Solo probaba. Pero el número diez representa una prueba. Lo que Dios hace es ponernos a
prueba. Cada dos semanas o cada vez que le pagan, lo prueban.
¿A quién le agradecerá u honrará? ¿Creen que el 90 por ciento, con la bendición de Dios,
abundará más que un ciento por ciento? Esa es la prueba. ¿Va a vivir usted por fe o por lo que diga
el enemigo? Porque lo que Dios dice es...
Recuerden que había dos árboles: el árbol de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. Así
que los clasificaré: el árbol de la vida y el de la muerte. Él dijo: “Si comes de este árbol, morirás”.
Dios dice: “Este árbol no es para ti”. Satanás dijo: “No, sí es bueno para ti”. ¿Le creerán a Dios?
Luego, sus hijos hicieron lo mismo. Al menos uno de ellos: Caín. Y déjenme mostrarles. Dios
representa el diezmo a través del principio del primogénito y de las primicias.
Les mostraré algunas escrituras antes de pasar a Malaquías.
En Éxodo 13, versículo uno: “Y el Señor habló a Moisés, diciendo: Santifícame todo primogénito
(todo, por cierto, todo) cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres
como de las bestias (escuchen) porque mío es”. “Me pertenece. Tienes que devolverme el
primogénito porque es mío”.
En Éxodo, [Link] “Los principios de las primicias de tu tierra traerás a la casa del Señor tu Dios”.
Las primicias le pertenecen. Observen la palabra “traer”. Traer... No dice: (y James y Betty
coinciden) no envías tu diezmo a un ministerio de televisión, ni a un misionero, lo traes a la casa del
Señor. Y James y Betty diezman... Diezman. Soy su pastor, lo sé. Entonces... Discúlpenme. Hago un
control mínimo, de vez en cuando, en caso de que lo necesite... ya saben. Muy bien.
Y ellos estarían de acuerdo. El diezmo debe traerse a la casa del Señor. Vean que, cuando Él habla
del diezmo, nunca dice “dar”. Siempre usa la palabra “traer” porque no puede dar lo que no le
pertenece.
Solo lo pueden traer a la casa de Dios. Según la Biblia —y seguro la he estudiado más que la
mayoría de ustedes— solo escúchenme, según la Biblia, con el diezmo solo pueden traerlo a la
casa de Dios o robarlo. Son las únicas opciones. Y lo devolvemos. Es una devolución.
No da el diezmo, por eso no decide. No puede decidir: "Quiero el cinco por ciento aquí; y el otro,
allí", porque no es suyo. Solo lo devuelve. Es como si el pastor Tom... Digamos que me iré el fin de
semana, aunque no. Pretendamos que saldré de la ciudad, y el pastor Tom dice: “Necesito arreglar
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el auto. ¿Podrías prestarme tu camioneta?”. Tengo una camioneta Toyota. “Me pregunto si me
puedes prestar tu camioneta mientras no estás. Los llevaré al aeropuerto a Debbie y a ti. Usaré tu
camioneta, mandaré a reparar mi auto, y los buscaré cuando estén de vuelta”. Acepto. Al final de la
semana, nos busca y me dice: “Robert, Jan y yo estuvimos orando”. Saca mis llaves y dice: “Nos
gustaría darte esta camioneta”. Eso hacemos: “Señor, me gustaría darte el diezmo”. ¿Qué
responde? "No me lo estás dando; me lo estás devolviendo. Es mío".
Eso hicieron. El primogénito y las primicias tienen que ser devueltas a Dios. Les mostraré qué pasó
con Caín y Abel después de que sus padres tomaran lo que era de Dios. Miren lo que hace Caín.
En Génesis, capítulo cuatro; (pueden voltear la hoja, es un capítulo) versículo tres: “Y aconteció
andando el tiempo (esto es muy, muy importante) Y aconteció andando el tiempo que Caín trajo
del fruto de la tierra presente al Señor”. (Nunca dice "primicias"). Y Abel trajo también de los
primogénitos de sus ovejas y de su grosura. Y miró el Señor a Abel y a su presente; y a Caín y a su
presente no miró. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante”. Atención con lo que
Dios le dice a Caín: "¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? Cierto que si
bien hicieres, serás acepto; y si no hicieres bien (ojo, estuvimos hablando de las puertas abiertas) a
las puertas duerme el pecado, y a ti será su deseo, mas tú debes enseñorearte de él”. La palabra
“deseo" se refiere al deseo de gobernar. Satanás quiere gobernarlos. Está en la puerta y así actúa:
este es el primer pecado. Toman lo que es de Dios por la lujuria de los ojos. Ven algo que quieren,
una parrilla, un auto, una casa, algo que sus ojos desean, y toman lo que le pertenece a Dios. Lo
roban, y compran algo con eso.
Hablamos del primogénito y las primicias. Les mostraré, solo para que estén seguros de que el
diezmo es de Dios. En Levítico 27:30, dice: “Y todos los diezmos de la tierra, así de la simiente de
la tierra como del fruto de los árboles, del Señor son; es santidad al Señor”. “Es santidad al Señor”.
“Santidad” es una palabra vital, que significa "apartado". Está apartado para el Señor. Noten que
todo es del Señor, todo el diezmo. ¿Qué parte de “todo” no entendemos? El diezmo entero, el
diez por ciento le pertenece a Dios.
Yo diezmo por internet. Es lo primero que hago cuando me pagan. Me pagan el 15 y el último día
del mes, ya sea el 30 o el 31. Ocurre automáticamente; aparece mágicamente en mi cuenta.
Hago esto: esa mañana, mientras estoy en mi devocional, me conecto y envío el diezmo. Es el
primer diez por ciento que sale de mi cuenta. Para nosotros es un 20 por ciento. Nunca me jacto de
eso. Simplemente digo que Dios nos pidió que hiciéramos eso, lo hacemos desde 1984, y va a la
iglesia local. Nosotros damos por encima de eso a “Life Outreach” y a otros lugares. Pero va a la
iglesia local, en nuestro caso, ¿sí?
¿Saben qué cosa interesante noté el otro día? Diezmé en Halloween. Me pareció estupendo. Me di
cuenta de que lo primero que hice en Halloween fue reconocer a Dios.
La codicia es la primera puerta abierta de la lujuria de los ojos. La número dos es la incredulidad.
2. La incredulidad
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¿Por qué una persona no diezma si la Biblia es tan clara? Es porque no cree que cuente en el
presente.
No son malas personas. Conocí a muchas personas que no concuerdan conmigo en este asunto.
No son malas personas. Solo dicen: “Pastor, no creo que sea para hoy”. Quiero mostrarles que
este principio está en toda la Escritura. Estaba mucho antes de la ley y tiene raíces históricas,
incluso antes de la ley.
Hay algo que me impresiona. He escuchado a expertos, he escuchado a pastores, lo he visto
impreso. Yo ya no leo artículos en mi contra. Hay de todo allí afuera. Sin embargo, siento que el
Señor me indica que no las lea. Pero, en ocasiones, lo hago. Uno de los hombres que escribió un
artículo en mi contra dijo, en esencia, cuán ignorante era yo porque: “La palabra 'diezmo' no
aparece en el Nuevo Testamento”. Y ya lo había escuchado. La palabra “diezmo” aparece ocho
veces en el Nuevo Testamento. Así de ciega puede ser la gente. ¡Ocho veces!
Por cierto, la palabra “robo”, como “robar”, está once veces en el Nuevo Testamento, y tres son
repeticiones. ¿Porque esté está allí solo ocho veces es correcto robar? ¡Por supuesto que no! Es lo
mismo. La palabra "adulterio" aparece solo 20 veces en el Nuevo Testamento y cinco son
repeticiones. Solo hay 15 originales. ¿Está bien cometer adulterio?
Es absurdo que la gente diga cosas como esas. Por cierto, el nacimiento virginal está dos veces en
la Biblia. Aun así lo creemos; una en el Antiguo Testamento y una en el Nuevo. ¿Por qué vamos a
decir que no creemos en eso porque no aparece más veces en el Nuevo Testamento?
Satanás siembra la desconfianza en nuestros corazones. Ahora, les mostraré un par de Escrituras
más. Recuerden, lo primero va a Dios. Dios dijo que trajeran toda la plata y el oro de Jericó a la
casa del Señor. ¿Por qué hizo eso? ¿Por qué no dijo el diez por ciento? Muy simple. Jericó fue la
primera ciudad que conquistaron. Esto es lo que quiere decir: “Me das lo primero, y el resto está
bendecido”. Josué 6:19 dice: “Mas todo el oro, y la plata, y vasos de bronce y de hierro, sea
consagrado (es decir, “reservado”) al Señor, y venga (de nuevo) al tesoro del Señor”. De nuevo,
ese es el templo.
En Josué 7, versículo 11, Dios dice: “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les
había mandado; pues aun han tomado del anatema (ahora, escuchen) y hasta han hurtado, y
también han mentido (¿Cómo puede robar si no es porque eso pertenece a otro?) y aun lo han
guardado en sus vasos”. (Ellos compraron cosas con eso. Él lo metió en su tienda. Pero, “ellos lo
han guardado”). “Por esto los hijos de Israel...” (Así se abre una puerta. Les dije que lo verían
claramente) “Por esto los hijos de Israel no podrán estar delante de sus enemigos, sino que delante
de sus enemigos volverán las espaldas; por cuanto han estado en el anatema...”. Porque tomaron
el diezmo. “Por cuanto han estado en el anatema”. Dice: "Quise bendecirlos, pero robaron.
Tomaron lo que era mío y no pueden estar delante de sus enemigos". Dios quiere bendecirlos.
¡Quiere! Pero no puede bendecir a un ladrón.
Diré algo fuerte: nos parecemos más a Dios al dar porque “amó tanto al mundo que dio”. Nos
parecemos más a Satanás al saquear. Por cierto, “Dios" comienza con “D”; “Dar” comienza con
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“D”. Satanás, con “S”. "Saquear", con “S”. Siempre lo recordarán. Si saquean, le abrirán una
puerta a Satanás, el ladrón. Si dan, le abrirán una puerta a Dios, el dador.
Veamos Malaquías tres. Esto es muy intenso con respecto al tema de robar, pero los llevará a otro
nivel. He predicado sobre esto durante muchos años y nunca había visto este nivel hasta esta
semana. Nunca.
Malaquías, capítulo tres. Vayan al versículo siete: “Desde los días de vuestros padres os habéis
apartado de mis leyes...”. Mírenme un segundo. Les explicaré algo. La palabra “Ley" significa
"principio ordinario". Es un principio ordinario y aquí se habla de diezmar.
Es un principio ordinario para el pueblo de Dios que le devuelva el diezmo, el primer diez por
ciento de sus ingresos; es un principio ordinario. Algunos dicen que 400 años antes de la ley; 430,
si se remontan a Abraham... Dicen que pasaron 2500 años antes de la ley porque podemos
remontarnos a Adán y Eva, y a Caín y a Abel. Y también fue después de la Ley.
Por cierto, una de las escrituras del Nuevo Testamento con la palabra "diezmar", la tiene en rojo.
Ese es Jesús. ¿Saben qué dijo?: “Tienes que diezmar”.
Eso es en Mateo 23:23. Él dice: “Diezmas todas estas cosas, pero omites esto, debes hacer esto sin
descuidar lo otro”. Esa Escritura ya sería suficiente para mí, porque yo estaba perdido. No sé qué
tan perdido estaba usted, pero yo estaba perdido. La Persona que me salvó dijo: “Debes diezmar”.
Eso es suficiente para mí. Eso basta. Está en Mateo, 23:23. Ese es el Nuevo Testamento y está en
rojo, si les gusta el rojo, bien.
“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes y nunca las guardasteis.
Tornaos a mí, y yo me tornaré a vosotros, dijo el Señor de los ejércitos. Y diréis: ¿En qué hemos de
tornar?”. (Miren la respuesta de Dios. No es mi respuesta. No habla un predicador, habla Dios).
“¿Robará el hombre a Dios? (Noten las veces que vemos la palabra robar o una derivada) Pues
vosotros me habéis robado. Y diréis: ¿En qué te hemos robado? En los diezmos y las ofrendas.
Malditos sois con maldición (habla Dios) porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed
todos los diezmos (todo el diezmo; no el dos, tres, cinco u ocho por ciento) Traed todos los
diezmos al alfolí (la casa de Dios) y haya alimento en mi casa”.
Escuchen esto. Una de las cosas que más me gusta de la Iglesia Gateway es que tenemos comida
en casa. ¿Les gusta que los alimenten? Bien, una de las razones es porque la mayoría en Gateway
diezma. Él dice que si diezman, habrá alimento en Su casa. Es un principio espiritual; no natural. No
es porque tengamos recursos, sino porque es una bendición espiritual.
Vean lo que dice: “Y probadme (que significa prueba) “Probad...” (Es el único lugar en el que Dios
dice que pueden probarlo) "Probadme ahora en esto, dijo el Señor de los ejércitos, y veréis si yo
no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que no de abasto.
y.." (es como si dijera: "y si llama ahora"...) Si quieren que la puerta se cierre, la cual estoy
cerrando, escuchen: “Y reprenderé por vosotros al devorador... ("voy a cerrarle la puerta al ataque
de Satanás en su vida"). "Y no os corromperá el fruto de la tierra; ni la vid en el campo os abortará,
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dijo el Señor de los ejércitos. Y todos los gentiles os dirán bienaventurados; porque seréis tierra
deseable, dijo el Señor de los ejércitos”.
Repito: prediqué ese pasaje muchas veces y comprendí algo que nunca había entendido, y Dios
tuvo, de hecho, que recordarme una cosa que no es placentera para mí, pero se las diré de todas
formas, porque todos saben que tengo un pasado malo.
Él usa la palabra "robar" aquí. Hay una diferencia entre hurtar y robar. Hurtar es... Digamos que
alguien deja la puerta de la cochera abierta y entran. Aunque la puerta esté abierta, sin importar si
no forzaron la entrada, toman algo que no les pertenece, de alguien que no está en casa. Eso es
hurtar.
Pero si el hombre está dormido en su cama y se llevan algo de la cochera, aunque estaba abierto y
no lo despertaron... Los voy a perdonar. Como sea, el punto es que ese cargo es de robo. Yo lo
entendí. Hay una diferencia entre hurto y robo porque el hombre estaba durmiendo y yo nunca lo
des... Digo, el hombre que hizo esto nunca lo despertó. Pero hay una diferencia: robar es cuando la
persona está en casa. Dios dijo: “Me habéis robado”. ¿Quieren saber por qué? Porque está en la
casa y nosotros venimos a Su casa y pasamos al lado de la caja de ofrenda con el diezmo en
nuestro bolsillo. Eso es robo. Nunca lo había notado. No es solo hurto, es robo. Dios es quien... Yo
no usé estas palabras. Dios dijo: "Me habéis robado. Tomaron lo mío y se buscaron una maldición.
Y no quiero que sean malditos. Quiero que sean bendecidos, y quisiera reprender por ustedes al
devorador. Pero, para que yo pueda cumplir con eso, deben traer el diezmo al alfolí”.
He visto esto muchas veces. No digo que yo haya sido perfecto. No digo que haya tenido la vida
perfecta porque he sido un diezmador. De hecho, Dios puede protegerlos pero, a veces, no puede
protegerlos de ustedes mismos. ¿Lo han sentido?
Una vez Debbie y yo íbamos a limpiar la cochera, y me dijo que sacara los autos. Saqué un auto y,
al sacar el segundo, lo choqué contra el que ya había sacado. Fue incómodo hacer la llamada a la
compañía de seguros. “Choqué a alguien”, “¿A quién chocó?” “A mí”. Y el hombre no entendía.
Dijo: “¿la otra persona tiene seguro?”. Le dije: “Sí, ella tiene la misma cobertura que yo”. No digo
que todo haya sido perfecto. No digo que todo les saldrá perfectamente si diezman.
También recuerdo que una vez, cuando con Debbie teníamos un contrato para comprar una casa,
que considerábamos perfecta, y luego hubo una gran inundación. Debbie estaba al teléfono, y en
las noticias salió la casa con la que teníamos el contrato. Un helicóptero la mostraba y estaba
inundada bajo metro y medio. Por supuesto, rompimos el contrato. Pero recuerdo haberle dicho al
Señor... Y pensé como hombre, cosa que no debí hacer, pero pensé en el dinero que Dios me
había ahorrado. Lo que Dios me dijo fue: “Hijo, estabas fuera de la ciudad y tienes tres niños
pequeños, esa inundación alcanzó metro y medio en 20 minutos. No sólo te salvé financieramente.
Salvé a tus hijos”.
Nos beneficia estar bajo el manto protector de Dios. Nos alejamos de eso porque Satanás evita
que creamos que la Palabra de Dios cuenta en la actualidad.
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Por cierto, como leímos en Malaquías, tres, comenzamos en el versículo siete, pero pudimos
haberlo hecho en el seis. Así, el versículo seis dice: “Porque yo, el Señor, no cambio”. “Estos son
mis principios ordinarios. Yo no cambio”.
Voy a mostrarles la última puerta abierta de la lujuria de los ojos: el miedo, el miedo.
En Lucas 22, dice: Y voy a leérselos. Quizá no lleguen a hallarlo. Dice: “Y entró Satanás en Judas,
(eso muestra que posee humanos) por sobrenombre Iscariote, el cual era uno de los doce; y fue, y
habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los capitanes, de cómo se lo entregaría. Los cuales
se alegraron, y concertaron de darle dinero”.
Bien. ¿Tenía una puerta abierta en la vida? Creo que fue el miedo. Leeré algunas otras cosas sobre
Judas. En Juan 12, versículo uno: “Jesús, pues, seis días antes de la Pascua, vino a Betania, donde
Lázaro había sido muerto, al cual Jesús había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena y
Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa juntamente con él. Entonces,
María tomó una libra de ungüento de nardo líquido, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y
limpió sus pies con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del ungüento.
(Esto representa un diezmo. Creo que quiere decir que la casa se llena de la presencia de Dios, de
la presencia del Espíritu Santo, cuando diezmamos)
Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué
no se ha vendido este ungüento por trescientos denarios (por cierto, ese es el salario de un año), y
se dio a los pobres? (Atención) mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres, sino
porque él era ladrón..." (recuerden quién más es un ladrón. Y Satanás posee al ladrón) y tenía la
bolsa (la caja de la ofrenda; ellos no la fijaban a las paredes porque viajaban, la traían consigo) y
sustraía de lo que se echaba en ella”.
Él solía sacar dinero de la bolsa de la ofrenda. Bien, yo no creo que ninguno aquí vaya a sacar
dinero de las cajas de la ofrenda. No creo que eso suceda. Pero les preguntaré algo. Ese dinero en
la caja de la ofrenda le pertenece a Dios; el diezmo que le pertenece. ¿Es lo mismo cuando no
ponemos el dinero que le pertenece en la caja, es lo mismo que sacarlo? ¿Nos convertimos en
ladrones y le damos el derecho a Satanás de que entre? Eso fue lo que ocurrió con Judas.
Bien, les mostraré un poco más cómo lo vendió. ¿Cómo lo vendió? Pienso que lo hizo por miedo.
Pienso que se dio cuenta de que Jesús no establecería un reino terrenal así que intentó. Tenía
miedo y mucha gente no diezma por miedo al futuro. Esa es la puerta abierta, el miedo. Mateo
[Link] “y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de
plata”.
Mateo [Link] “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió
arrepentido las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos, diciendo:
Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da a nosotros? Tú lo
verás. Y arrojando las piezas de plata al Templo (está en la iglesia, en el templo) salió y fue y se
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ahorcó. Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas
en el arca de la limosna, porque es precio de sangre”.
Bien. ¿Y de dónde sacaron las 30 piezas de plata en primer lugar? De la tesorería. Dijeron: “No es
lícito echarlas en el arca de la limosna o de vuelta allí”. Y dice que compraron un campo, y está
profetizado en las Escrituras que eso harían, y fue llamado “el campo de sangre”.
Bien, voy a decirles algo que tal vez jamás pensaron escuchar. Tomaron el dinero del diezmo para
traicionar a Jesús. Lo que pensará la mayoría de ustedes es: “Yo nunca haría eso”. Pero voy a
hacerles una pregunta muy difícil. ¿Traicionarían a Jesús por el diez por ciento? De ser así, le abren
la puerta a Satanás. ¿Saben qué son 30 piezas de plata? ¿Por qué eran exactamente 30 piezas de
plata? En Éxodo 21:32, dice: “Si el buey acorneare siervo o sierva, pagará treinta siclos de plata su
señor, y el buey será apedreado".
Las 30 piezas de plata eran el precio de un esclavo. Estamos hablando sobre esclavitud, creyentes
esclavizados. Por favor, escuchen con mucho, mucho, mucho cuidado, por favor. Ellos traicionaron
a Jesús con el diezmo. Fueron 30 piezas de plata. Escuchen. Ese es el precio de la esclavitud. Es
eso. Cuando no le devuelve a Dios lo que le pertenece, se convierte en esclavo. Cae en la
esclavitud.
La semana pasada, estaba comiendo en un restaurante y una camarera se me acercó. Asiste a esta
iglesia; es madre soltera. Hace dos meses estaba comiendo en ese restaurante, hace dos o tres
meses, con otro pastor amigo mío y ella se acercó y nos contó que había comenzado a asistir a esta
iglesia. Dije: “Eso es estupendo”. Nos trajo la comida, y mi amigo le preguntó: “¿Quiere que
oremos por algo específico al dar gracias?”. Se puso a llorar. Dijo: “Hace poco voy a la iglesia, pero
soy madre soltera y estoy preocupadísima por mi hijo. Tuvimos dificultades, hemos pasado por
ciertas cosas”. Contesté: “Oraremos por usted”. Y lo hicimos. Después, dije: “Deme su información
de contacto. Tenemos un ministerio para padres solteros. Nos encanta ministrar a padres solteros”.
Hablé con la encargada de los padres solteros, la pastora Samantha Golden, y las puse en
contacto. La involucramos.
Esta semana se me acerca y me dice: “Me llamaron, ahora estoy con el ministerio. Todo ha
cambiado; mi vida entera cambió; mi hijo; todo cambió, pero debo contarle qué pasó. Comencé a
ir a clases, comencé a hacer todo eso. Pero, estando sentada en la iglesia, el Señor me dijo:
'¿Cuándo vas a devolverme lo que me pertenece?'”. Ella es madre soltera. Esto me dijo la semana
pasada: “El día que comencé a diezmar, todo cambió. Todo cambió”. Me decía: “Le cerré esa
puerta de mi vida a Satanás”.
Por favor, escúchenme. Por favor. Si no me conoce bien, podría pensar que predico para obtener
más ofrendas y no hay nada más lejos de la verdad. Si me conoce, sabe que no es así en absoluto.
Predico esto porque los quiero. No quiero que el devorador entre por una puerta abierta en su
vida, y he visto eso, miles de personas que cuando le cerraron esta puerta a Satanás, su vida
cambió. No le dejen la puerta que abrieron al principio a Satanás; no se la abran.
Inclinen sus rostros y cierren los ojos.
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¿Es por miedo? ¿Le teme al futuro, a que si le da a Dios no tendrá suficiente? ¿Por eso no diezma?
¿Es por incredulidad? Porque el enemigo le hace creer que esto no aparece en el Nuevo
Testamento, que es Ley, que no cuenta ahora, o que no es un principio que funcione.
¿O es por codicia? Y es difícil admitir que queremos más. Queremos mejores cosas, y eso está
bien. Pero esas cosas deben venir de la bendición de Dios, no de robarle a Dios.
Este es mi desafío para usted: Dios dijo “Probadme”. Probadme. Quiero que lo ponga a prueba.
Me gustaría que lo hiciera antes de irse. Quisiera que lo hiciera la próxima vez que cobre. Tan
pronto como pueda, ¿cerrarían esta puerta? Arrepiéntase. Algunos dirán: “¿Compenso lo del
pasado?”. Jesús compensó. Una persona adinerada me preguntó un día: “¿Compenso lo
anterior?”. Dije: “No, la Biblia no...”. Algunos predicadores dicen eso y toman el dinero. No
predico eso. No le digo que pague todo lo que no dio. ¿Cómo compensa los otros pecados? Solo
arrepiéntase. Empiece hoy a hacer lo correcto. Cierre esta puerta.
Queremos orar por usted. No importa qué problema tenga, queremos orar por usted. En cualquier
templo, esto es lo que haremos: le cantaremos al Señor; no importa a cuál templo asista, le
pedimos que no se marche durante este tiempo a menos que tenga una emergencia o una cita
previa, lo entendemos.
Le pedimos que no se vaya. En cualquier templo o salón auxiliar, ahora tenemos varios salones
auxiliares. Si está en alguno, en cada templo o salón auxiliar, al ponernos de pie... Le pido al
equipo del ministerio en el altar que venga, todos los que puedan tan pronto como puedan.
Tenemos números récord de gente en el altar durante esta serie, así que el que pueda venir
pronto, venga preparado para orar. Si necesita orar por cualquier área de su vida, en cuanto nos
pongamos de pie, solo levántese, camine y venga al frente. En cualquier salón o templo, acérquese
a uno de los líderes y déjenos orar por usted. Espíritu Santo, te pido que traigas a cada persona de
cada templo que necesite oración. Señor, te pido que rompas esta fortaleza en la vida de estas
personas, con la que han luchado por años, y que cierres esa puerta, en el nombre de Jesús. Amén.
Versículos utilizados
1 Juan 2:16 [LBLA] Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos
y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Génesis 3:1 [LBLA] Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el
Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: “No comeréis de ningún
árbol del huerto”?
Génesis 3:2 [LBLA] Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto
podemos comer;
Génesis 3:3 [LBLA] pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: “No
comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis.”
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Génesis 3:4 [LBLA] Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis.
Génesis 3:5 [JBS] Mas sabe Dios, que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y
seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal.
Génesis 3:6 [JBS] Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era deseable a los ojos, y
árbol de codicia para entender; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, y comió
con ella.
Génesis 2:9 [JBS] También había hecho producir el Señor Dios de la tierra todo árbol deseable a la
vista,
Éxodo 13:1 [JBS] Y el Señor habló a Moisés, diciendo:
Éxodo 13:2 [JBS] Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel,
así de los hombres como de las bestias; porque mío es.
Éxodo 23:19 [JBS] Los principios de las primicias de tu tierra traerás a la Casa del Señor tu Dios.
Génesis 4:3 [JBS] Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra presente al
Señor.
Génesis 4:4 [JBS] Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró el
Señor a Abel y a su presente;
Génesis 4:5 [JBS] y a Caín y a su presente no miró. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su
semblante.
Génesis 4:6 [JBS] Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha
inmutado tu rostro?
Génesis 4:7 [JBS] Cierto que si bien hicieres, será acepto; y si no hicieres bien a las puertas duerme
el pecado, y a ti será su deseo, mas tú debes enseñorearte de él.
Levítico 27:30 [JBS] Y todos los diezmos de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto
de los árboles, del Señor son; es santidad al Señor.
Josué 6:19 [JBS] Mas todo el oro, y la plata, y vasos de bronce y de hierro, sea consagrado al
Señor, y venga al tesoro del Señor.
Josué 7:11 [JBS] Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les había mandado;
pues aun han tomado del anatema, y hasta han hurtado, y también han mentido, y aun lo han
guardado en sus vasos.
Josué 7:12 [JBS] Por esto los hijos de Israel no podrán estar delante de sus enemigos, sino que
delante de sus enemigos volverán las espaldas; por cuanto han estado en el anatema;
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Malaquías 3:7 [JBS] Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y nunca las
guardasteis. Tornaos a mí, y yo me tornaré a vosotros, dijo el Señor de los ejércitos. Y diréis: ¿En
qué hemos de tornar?
Malaquías 3:8 [JBS] ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y diréis: ¿En qué
te hemos robado? En los diezmos y las ofrendas.
Malaquías 3:9 [JBS] Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis
robado.
Malaquías 3:10 [JBS] Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi Casa; y probadme
ahora en esto, dijo el Señor de los ejércitos, y veréis si yo no os abriré las ventanas de los cielos, y
vaciaré sobre vosotros bendición hasta que no de abasto.
Malaquías 3:11 [JBS] Y reprenderé por vosotros al devorador, y no os corromperá el fruto de la
tierra; ni la vid en el campo os abortará, dijo el Señor de los ejércitos.
Malaquías 3:12 [JBS] Y todos los gentiles os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable,
dijo el Señor de los ejércitos.
Lucas 22:3 [JBS] Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número
de los doce;
Lucas 22:4 [JBS] y fue, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los capitanes, de cómo se
lo entregaría.
Lucas 22:5 [JBS] Los cuales se alegraron, y concertaron de darle dinero.
Juan 12:1 [JBS] Jesús, pues, seis días antes de la Pascua, vino a Betania, donde Lázaro había sido
muerto, al cual Jesús había resucitado de los muertos.
Juan 12:2 [JBS] Y le hicieron allí una cena y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban
sentados a la mesa juntamente con él.
Juan 12:3 [JBS] Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido, de mucho precio, y
ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del ungüento.
Juan 12:4 [JBS] Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de
entregar:
Juan 12:5 [JBS] ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos denarios, y se dio a los
pobres?
Juan 12:6 [JBS] Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres, sino porque era ladrón,
y tenía la bolsa, y sustraía de lo que se echaba en ella.
Mateo 26:15 [JBS] [Judas] dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron
treinta piezas de plata.
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Mateo 27:3 [JBS] Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió
arrepentido las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos,
Mateo 27:4 [JBS] diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se
nos da a nosotros? Tú lo verás.
Mateo 27:5 [JBS] Y arrojando las piezas de plata al Templo, salió y fue y se ahorcó.
Mateo 27:6 [JBS] Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es
lícito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre.
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