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Socialización: Internalización y Realidad

El documento habla sobre la internalización de la realidad social y la sociedad como realidad subjetiva. Explica que la socialización primaria es el proceso por el cual los individuos son inducidos a participar en la sociedad y su mundo objetivo a través de la internalización de las perspectivas de otros significativos durante la niñez. También cubre cómo esta internalización modela la identidad del individuo.

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Socialización: Internalización y Realidad

El documento habla sobre la internalización de la realidad social y la sociedad como realidad subjetiva. Explica que la socialización primaria es el proceso por el cual los individuos son inducidos a participar en la sociedad y su mundo objetivo a través de la internalización de las perspectivas de otros significativos durante la niñez. También cubre cómo esta internalización modela la identidad del individuo.

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nifestación de los procesos subjetivos de otro que, en conse-

lII. La sociedad como realidad cuencia, se vuelven subjetivamente significativos para mí.
Eso no significa que yo comprenda adecuadamente al otro;
subjetiva hasta puedo comprenderlo erróneamente. Puede estar
riéndose en un ataque de histeria, mientras yo creo que esa
risa expresa regocijo. Sin embargo, su subjetividad me re-
sulta objetivamente accesible y llega a serme significativa
haya o no congruencia entro SU!3 procesos subjetivos y l~s
míoa.I,a congruencia total entre los dos significados subje-
tivos, yel conocimiento recíproco de esa congruencia presu-
pone la significación, como ya se ha dicho. Sin embargo, la
internalización en el sentido general que aquí le damos
1. INTERNALIZACIÓN DKLA REALIDAD subyace tanto a la significación como a. sus propias formas
más complejas. Más exactamente, la intemalización en es-
a) Socialización nrimaria. te sentido general, constituye la base, primero, para la com-
prensión de los propios semejantes y, segunde, para la apre-
Ya que la sociedad existe como realidad tanto objetiva hensión del mundo en cuanto realidad significativa y so-
como subjetiva, cualquier comprensión teórica adecuada de cial!
ella debe abarcar ambos aspectos. Como ya sostuvimos an- Esta aprehensión no resulta de las creaciones autónomas
teriormente, estos aspectos reciben su justo reconocimiento de significado por individuos aislados, sino que comi~zll
si la sociedad se entiende en términos de un continuo proce- cuando el individuo "asume" el mundo en el que ya V1.VeD
so dialéctico compuesto de tres momentos: extemalízación, otros. Por cierto que el "'asumir" es de por sí, en cierto senti-
obietivación e internalización. En lo QUe. se renere a 10& fe- do, un proceso original para todo organismo humano, y ~l
nómenos de la sociedad, estos momentos no deben concebir- mundo, una vez "asumido", puede ser creativamente modi-
se como SI ocurrieran en una secuencia temporal: más bien fieado o (menos prebablement.e) hasta re-creado. Sea como
los tres caracterizan simulténeamentc a la sociedad y a ca- fuere, en la forma. ecmpleje de la internafizaeión, yo no solo
da sector de ella, de manera que cualquier anallsís que se "comprendo" los procesos subjetivos momentáneos del otro
ecupe solo de uno o dos de ellos no llena su finalidad. Lo "comprendo" el mundo en que él vive, y ese mundo se vuel-
misma puede afirmarse del miembro individual de la socie- ve mío. Esto presupone que él y yo compartimos el tiemP:D
dad, que axternaliza simultáneamente Sil propio ser y el en forma más que efímera y una perspectiva -comprehensí-
mundo social y lo internaliza como realidad objetiva. En va", que vincula subjetivamente series de situaciones eJ?'~
otras palabras, estar en la sociedad es participar en su dia- sí. Ahora no solo comprendemos nuestras mutuas deñmcío-
léctica. nes de las situaciones compartidas: también las definimos
Sin embargo, el individuo no nace miembro de una socio- recíprocamente. Se establece entre nosotros un nexo de mo-
dad nace con una predisposición hacia la socíalídad, y lue- tivaciones que se extiende hasta el futuro; y, lo que es de su-
go llega a ser miembro de una sociedad. En la vida de todo ma importancia, existe ahora una continua identificación
individuo, por lo tanto, existe verdaderamente una secuen- mutua entre nosotros. No solo vivimos en el mismo mundo,
cia temporal en CIlYO curso el individuo es inducido a parti- sino que participamos cada uno en el 'Ser del otro.
cipar en la dialéctica de la sociedad. El punto de partida de
este proceso lo constituye la internalizacién: la aprehensión
o interpretación inmediata de un acontecimiento objetivo 1 Nuestra concepción de ~comprender" deriva tanto de Weber como de
en cuanto expresa significado, o sea, en cuanto es una ma- Sehutz,

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Solamente cuando el individuo ha llegado a este grado de manera el niño de clase baja no solo absorbe el mundo so-
internalización puede consíderérselo miembro de la socie- cial en una perspectiva de clase baja, sino que lo absorbe
dad. El proceso ontogenético por el cual esto se realiza se con la coloración idiosincrásica que le han dado sus padres
denomina socialización, y, por lo tanto. puede definirse co- (o cualquier otro individuo encargado de su socialización
mo la inducción amplia y coherente de un individuo en el primaria). La misma perspectiva de clase baja puede pro-
mundo objetivo de una sociedad o en un sector de él. La so- ducir un estado de ánimo satisfecho, resignado, amarga-
cialiaación primaria es la primera por la que el individuo mente resentido o ardientemente rebelde. Consiguiente-
atraviesa en la niñez; por medio de ella se convierte en mente, el niño de clase baja no solo llegará a habitar en un
miembro de la sociedad. La socialización secundaria es mundo sumamente distinto del de un niño de clase alta,
cualquier proceso posterior que induce al individuo ya so- sino que tal vez lo haga de una manera completamente dis-
cializado a nuevos sectores del mundo objetivo de su socie- tinta que su mismo vecino de clase bajas.
dad. Podemos aquí dejar a un lado la cuestión especial que Resulte innecesario agregar que la socialización primaria
se refiere a la adquisición del conocimiento acerca del mun- comporta algo más que un aprendizaje puramente cognos-
do objetivo de otras sociedades distintas de aquella prime- citivo. Se efectúa en circunstancias de enorme carga emo-
ra de la que llegamos a ser miembros, así como al proceso cional. Existen ciertamente buenos motivos para creer que..
de internalizar ese mundo como realidad, proceso que de- sin esa adhesión emocional a los otros significantes, el proce-
muestra, al menos superficialmente, ciertas similitudes con so de aprendizaje sería dificil, cuando no imposible". El ni-
la socialización primaria y la secundaria pero que, no obs- ño se identifica con los otros significantes en una variedad
tante, es estructuralmente distinto de las dos-, de formas emocionales; pero sean éstas cuales fueren, la in-
Se advierte a primera vista que la socialización primaria ternalización se produce solo cuando se produce la identifi-
suele ser la más importante para el individuo, y que la es- cación. El niño acepta los "roles" y actitudes de los otros sig-
tructura básica de toda socialización secundaria debe seme- nificantes, o sea que los internaliza y se apropia de ellos. Y
jarse a la de la primaria. Todo individuo nace dentro de una por esta identificación con los otros signiücautee el niño se
estructura social objetiva en la cual encuentra a los otros vuelve capaz de identificarse él mismo. de adquirir una iden-
significantes que están encargados de su socialízacioné y tidad subjetivamente coherente y plausible. En otras pala-
que le son impuestos. Las definiciones que los otros signifi- bras, el yo es una entidad reflejada, porque refleja las acti-
cantes hacen de la situación del individuo le son presenta- tudes que primeramente adoptaron para con él los otros
das a éste como realidad objetiva. De este modo, él nace no sígníficantes''; el individuo llega a ser lo que los otros signi-
solo dentro de una estructura social objetiva, sino también ficantes lo consideran. Éste no es un proceso mecánico y
dentro de un mundo social objetivo. Los otros significantes, unilateral: entraña una dialéctica entre la auto-identifica-
que mediatizan el mundo para él, lo modifican en el curso ción y la identificación que hacen los otros, entre la identi-
de esa mediatización. Seleccionan aspectos del mundo se- dad objetivamente atribuida y la que es subjetivamente
gún la situación que ocupan dentro de la estructura social 4 El concepto de "mediación" deriva de Sartre, el que, no obstante, ca-
y también en virtud de sus idiosincrasias individuales, bio- rece de una teoría adecuada para la socialización.
gráficamente arraigadas. El mundo social aparece "filtra- :; La dimensión afectiva del primer aprendizaje ha sido puesta espe-
do" para el individuo mediante esta doble selección. De esa cialmente de relieve por la psicología infantil de Freud, aunque existen
diversos descubrimientos de la teoría conductista sobre el aprendizaje
que tenderían a confirmar este punto. Pero aquí no implicamos ningu-
2 Nuestras definiciones de la socialización y sus dos subtipos siguen na aceptación de los presupuestos teóricos de una u otra escuela psico-
de cerca el uso corriente en las ciencias sociales; solo hemos adaptado lógica.
las palabras de conformidad con nuestra armazón teórica general. 6 Nuestra concepción del carácter reflejo del yo deriva tanto de Cooley
3 Nuestra descripción en este punto se apoya, por supuesto, en gran ecrnc de Mead. Sus raíces pueden hallarse en el análisis del "yu social"
medida sobre la teoría de la socialización de Mead. hecho por Wi\liam James (Principies of P"jlchology).

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asumida. La dialéctica, que se presenta en todo momento ta "Mamá se enoja conmigo cada vez que derramo la sopa".
en que el individuo se identifica: con sus otros significantes, A medida que otros significantes adicionales (padre, abue-
resulta, por así decir, la particularización en la vida indivi- la, hermana mayor, etc.) apoyan la actitud negativa de la
dual de la dialéctica general de la sociedad, que ya analiza- madre con respecto a derramar la sopa, la generalidad de la
mos antes. norma se extiende subjetivamente. El paso decisivo viene
Aunque los detalles de esta dialéctica tienen, por supues- cuando el niño reconoce que todos se oponen a que derrame
to, gran importancia para la psicología social, excederíamos la sopa y la norma se generaliza como "Uno no debe derra-
nuestras actuales consideraciones si rastreáramos sus im- mar la sopa", en la que "uno" es él mismo como parte de la
plicaciones con respecto a la teoría socio-psicológica". Lo generalidad que incluye, en principio, todo aquello de la so-
que más importa para nuestra argumentación presente es ciedad que resulta significante para el niño. Esta abstrac-
el hecho de que el individuo no solo acepta los "roles" y las ción de los "roles" y actitudes de otros significantes concre-
actitudes de otros, sino que en el mismo proceso acepta el tos se denomina el otro generalizado''. Su formación dentro
mundo de ellos. En realidad, la identidad se define objetiva- de la conciencia significa que ahora el individuo se identifi-
mente canto ubicación en un mundo determinado y puede ca no solo con otros concretos, sino con una generalidad de
asumtrsela subjetivamente solo junto con ese mundo. Dicho otros o sea con una sociedad. Solamente en virtud de esta
de otra manera, todas las identificaciones se realizan den- ídentíflcactón generalizada logra estabilidad y continuidad
tro de horizontes que implican un mundo social especifico. su propia auto-identificación. Ahora no solo tiene una iden-
El niño aprende que él es lo que lo llaman. Cada nombre tidad vis-u-vis de este o aquel otro significantes, sino tam-
implica una nomenclatura, que a su vez implica una ubica- bién una identidad en general, que se aprehende subjetiva-
ción social determinada'[. Recibir una identidad comporta mente en cuanto sigue siendo la misma, no importa qué
adjudicarnos un 1ugar específico en el mundo. Así como esta otros -significantes o n(}- se le presenten. Esta identidad
identidad es subjetivamente asumida por el niño ("Yo soy con nueva coherencia incorpora dentro de sí todos los diver-
John Smith"), también lo es el mundo al que apunta esta sos "roles" y actitudes interrial izados, incluyendo, entre
identidad. Las apropiaciones subjetivas de la identidad y muchas otras cosas, la auto-identificación como no derra-
del mundo social son nada más que aspectos diferentes del mador de sopa.
mismo proceso de ínternalizacíon, mediatizados por los La formación; dentro de la conciencia, del otro generali-
mismos otros significantes. zado señala una fase decisiva en la socialización. Implica la
La socialización primaria crea en la conciencia del niño intemalizacién de la sociedad en cuanto tal y de la realidad
una abstracción progresiva que va de los "roles" y actitudes objetiva en ella establecida, y, al mismo tiempo, el estableci-
de otros específicos, a los "roles" y actitudes en general. Por miento subjetivo de una identidad coherente y continua. La
ejemplo, en la internalízacíón de normas existe una progre- sociedad, la identidad)' la realidad se cristalizan subjetiva-
sión que va desde "Mamá está enojada conmigo ahora" has- mente-en el mismo proceso de internalización. Esta cristali-
7 Aunque este punto no podría detallarse aquí. ya se ha dicho bastan- zación se corresponde con la internalización del lenguaje.
te para señalar la posibilidad de una psicología social genuinamente Por razones evidentes, según nuestro análisis previo del len-
dialéctica. Esta última tendría igual importancia para la antropología guaje, éste constituye, por cierto, el contenido más impor-
filosófica y la sociología. En lo que respecta a la segunda, una psicología tante y el instrumento más importante de la socialización
social semejante (fundamentalmente orientada según Mead, pero con el Cuando el otro generalizado se ha cristalizado en fa con-
agregado de importantes elementos provenientes de otras corrientes
del pensamiento científico-social) haría innecesaria la búsqueda de
ciencia. se establece una relación simétrica entre la reali-
alianzas teóricamente insostenibles con el freudianisrno o con el paico- dad objetiva y la subjetiva. Lo que es real "por fuera" se ea-
logismo conductista.
s Sobre la nomenclatura. cf Claude Lévi-Strauss, La pensée sauoage, 9 El concepto del "otro generalizado" se usa aquí totalmente en el
pp. 253 Y sigs. sentido de Mead.

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rreeponde con lo que es real "por dentro". La realidad obje- disponen las reglas deljuega. El niño puede intervenir en el
ti:8 puede "traducirse" fácilmente en realidad subjetiva, y juego con entusiasmo o con hosca resistencia, pero por des-
VIceversa. El lenguaie es por supuesto, el vehículo princi- gracia no existe ningún otro juego a mano. Esto tiene un co-
pal de este proceso continuo de traducción en ambas direc- rolario importante. Como el niño no interviene en la elec-
ciones. Hay que hacer notar sin embargo, que la simetría ción de sus otros significantes, se identifica con ellos casi
entre la realidad objetiva y la subjetiva no puede ser total. automáticamente. El niño no intemaliza el mundo de sus
Las dos realidades se corresponden mutuamente, pero no otros significantes cerno uno de los tantos mundos posibles:
SOn coextensrvas Siempre hay más realidad objetiva "dis- lo internaliza como el mundo., el único que exi.ste y que se
ponible" que la que se actualiza realmente en cualquier puede concebir, el mundo tour caurt Por esta razón, el mun-
conciencia individual, sencillamente porque el contenido de do interna1izado en la socialización primaria se implanta
la socialización está determinado por la distribución social en la conciencia con mucho más firmeza que los mundos in-
del conocimiento. Ningún individuo internaliza la totalidad ternalizados en socializaciones secundarias. Por mucho que
de lo que se objetiva como realidad en su sociedad, ni aun el sentido de inevitabilidad original pueda debilitarse en
cuando esa sociedad y su mundo sean relativamente sim- desencantos posteriores, el recuerdo de una certeza ya nun-
ples. Por otra parte, siempre existen elementos de la reali- ca repetida ~la certeza de los primeros albores de la reali-
dad subjetiva que no se han originado en la socialización dad- sigue adherido al mundo primero de la niñez. De esa
tales como la conciencia del propio cuerpo anterior a cual- manera, la socialización primaria logra 10 que (retrospecti-
quier aprehensión socialmente entendida de aquél y aparte vamente, por supuesto) puede considerarse como el más
de ésta. La biografía subjetiva no es totalmente social. El importante truco para inspirar confianza que la sociedad le
individuo se aprehende a sí mismo como estando fuera y juega al individuo con el fin de dar apariencias de necesi-
dentro de la sociedad 10. Esto implica que la simetría que dad a lo que, de hecho, es un hato de contingencias y así
existe entre la realidad objetiva y la subjetiva nunca consti- volver significativo el accidente de su nacimiento.
tuye un estado de cosas estático y deñnítívo: siempre tiene Los COntenidos específicos que se internalízan en la socia-
que producirse y reproducirse in actu (;';n otras palabras la lización primaria varían, claro está, de una sociedad a otra.
relación entre el individuo y el mundo social objetivo es ~_ Algunos se encuentran en todas partes. Es, por sobre todo,
mo un acto de equilibrio continuo. Las raíces antropológí- el lenguaje lo que debe intemalizarse. Con el lenguaje, y
cas de esto son, por supuesto, las mismas que las ya exami- por su intermedio, diversos esquemas motivacionales e in-
nadas en conexión con la posición peculiar del hombre en el terpretativos se intemalizan como definidos institucional-
reino animal. mente, por ejemplo, el querer actuar como un muchachito
En la socialización primaria no existe ningún problema valiente y el suponer que los muchachitos se dividen natu-
de ide~tificación, ninguna erección de otros stgmflcantes. ralmente en valientes y cobardes. Estos esquemas propor-
La sociedad presenta al candidato a la socialización ante un cionan al niño programas institucionalizados para la vida
grupo predefinido de otros significantes a los que debe cotidiana; algunos que le resultan de aplicación inmediata
aceptar en cuanto tales, sin posibilidades de optar por otro y otros que le anticipan el comportamiento socialmente de-
arreglo. Hic.Rhodus, hic salta. Hay que aceptar a los padres fmido para etapas biográficas posteriores: la Valentía que le
9-ue el destino nos ha deparado. Esta desventaja injusta permitirá sobrellevar un día plagado de pruebas de volun-
inherente a la situación de hijo tiene la consecuencia obvia tad por parte de sus iguales y de muchos otros, y también la
de que, aunque el niño no sea un simple espectador pasivo valentía que se requerirá más adelante, al iniciarse como
en el proceso de su socialización, son los adultos quienes guerrero, (J cuando haya que comparecer ante el dios. Estos
10 Compárese Georg Simmcl sobre la auto-aprehensión del hombre programas, tanto el inmediatamente aplicable como el en-
como situado dentro y fuera de la sociedad. También atañe a este punto tícípetorío, establecen la diferencia entre la identidad pro-
el concepto de "cxcentricidad~ de Plessner. pia y la de otros: niñas, niños esclavos, o niños de otro clan.

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Por último, existe ínternalízacíon de, por lo menos, los rudi- Así pues, en cualquier sociedad todo programa debe recono-
mentos del aparato legitimador: el niño aprende "por qué" cer que no es posible pretender que el niño de un año
los programas son 10 que son. Hay que ser valiente, porque aprenda lo que un niño de tres. Asimismo, la mayoría de los
hay que hacerse un hombre de verdad; hay que realizar los programas tienen probablemente que definir las cuestiones
rituales, porque de otro modo los dioses se encolerizarán' en forma diferente, según se trate de niños o niñas. Ese re-
hay que ser leal al jefe, porque solo así los dioses nos ayuda- conocimiento mínimo lo imponen, por supuesto, a la socie-
rán en momentos de peligro, etcétera. dad los hechos biológicos. No obstante, existe más allá de
En la soci~li~a~ión primaria, pues¡ se construye el primer esto una gran variabilidad histórico-social en la definición
mundo del individuo. Su peculiar calidad de firmeza debe de las etapas del aprendizaje. Lo que todavía se define co-
atribUirse, al menos en parte, a la inevitabilidad de la rela- mo niñez en una sociedad puede muy bien definirse como
ción del individuo con sus otros significantes del comienzo. edad adulta en otra, y las implicaciones sociales de la niñez
El mundo de la infancia, con su luminosa realidad, condu- pueden variar mucho de una sociedad a otr~ por ejemplo,
ce, por tanto, a la confianza, no solo en las personas de los en términos de cualidades emocionales, responsabilidad
otros significantes, sino también en sus definiciones de la moral o capacidades intelectuales. La civilización occiden-
situación, El mundo de la infancia es masivo e indudable tal contemporánea (al menos la anterior al movimiento
mente real U Probablemente no podría menos de Ser así en freudiano) tendía a considerar a los niños como natural-
esta etapa del desarrollo de la conciencia. Solo más adelan- mente "inocentes" y "dulces"; otras los consideraban "peca-
te el indivi?uo puede permitirse el lujo de tener, por lo me- dores e impuros por naturaleza", diferentes de los adultos
nos, una pizca de duda. Y, probablemente, esta necesidad solo en fuerza y comprensión. Han existido variaciones si-
de un protorrealísmo en la aprehensión del mundo resulte milares en cuanto a la capacidad del niño para la actividad
pertinente tanto fílogenétíca, como ontogenéticamentel-'. sexual, la responsabilidad criminal, la inspiración divina,
[De cualquier forma, el mundo de la niñez está constituido etc. Esas variaciones en la definición social de la niñez y
como para inculcar en el individuo una estructura nómica sus etapas repercutirán evidentemente en el programa de
tlue le infunda confianza en que "todo está muy bien", rcpi- aprendizajel-'.
tiendo la frase que posiblemente las madres repiten con El carácter de la socialización primaria también resulta
m~ frecuencia a sus hijos llorosos. El descubrimiento pos- afectado por las exigencias del acopio de conocimiento que
terior de que al~unas cosas distan de estar "muy bien" debe transmitirse. Ciertas legitimaciones pueden requerir
puede resultar mas o menos chocante según las circunstan- un grado más alto de complejidad lingüística que otras pa-
cias biográficas, pero en cualquiera de los casos es probable ra ser comprendidas. Podríamos calcular, por ejemplo, que
que el mundo de la niñez retenga su realidad peculiar en la un niño necesitaría menos palabras para comprender que
rotrospeccién, y sigasiendo el "mundo del hogar" por mu- no debe masturbarse, porque eso causa enojo a su ángel
c~o qu~ podamos alejarnos de él en épocas posteriores, ha- guardián, que para comprender el argumento de que la
CIaregiones que no tengan nada de familiar para nosotros. masturbación interferirá su ajuste sexual posterior. Los re-
.La. socia~zaeión primaria comporta secuencias de apren- querimientos del orden institucional general afectarán ade-
dizaje SOCIalmente definidas. A la edad A el niño debe más la socialización primaria. Se requieren diferentes habi-
aprender X, y a la edad B debe aprender Y, y así sucesiva- lidades en diferentes edades en una sociedad por oposición
mente. Todo programa de esa clase entraña cierto reconoci- a otra, o aun en diversos sectores de la misma sociedad. La
miento social del crecimiento y la diferenciación biológicos. edad en la que en una sociedad puede considerarse ecnve-
niente que un niño aprenda a conducir un automóvil puede
11 Compárese la realidad masiva del mundo infantil de Piaget.
12Compárese Lévy-Bruhl sobre lo filogenético análogo al "realismo" 13Cf. Philippe Aries, Centuriee o{ Childhood (Nueva York, Knopf,
infantil de Piaget. 1962).

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ser, en otra sociedad, aquella en la que se supone ya habrá cialmente -c-por ejemplo, en forma de "versiones" basadas
matado a su primer enemigo. Un niño de clase alta puede sobre la clase---, pero a 10que aquí nos referimos es a la dis-
enterarse de "los hechos de la vida" a la edad en que un ni- tribución social del "conocimiento especializado", que surge
ño de clase baja domina los rudimentos de la técnica del como resultado de la división del trabajo y cuyos "portado-
aborto. O también, un niño de clase alta puede sentir sus res" se definen institucionalmente. Olvidando por un mo-
primeros estremecimientos de emoción patriótica más o mento sus otras dimensiones, podemos decir que la sociali-
menos a la edad en que su contemporáneo de clase baja ex- zación secundaria es la adquisición del conocimiento espe-
perimenta por primera vez el odio a la policía y a todo lo cífico de "roles", estando éstos directa o indirectamente
que ésta representa. arraigados en la división del trabajo. Existe cierto justifica-
La socialización primaria finaliza cuando el concepto d81 tivo para una definición tan restringida, pero con eso no se
otro generalizado (y todo lo que esto comporta) se ha esta- ha dicho todo. La socialización secundaria requiere la ad-
blecido en la conciencia del individuo. A esta altura ya es quisición de vocabularios específicos de "roles", lo que signi-
miembro efectivo de la sociedad y está en posesión subjeti- fica, por Jo pronto, la internalizaci6n de campos semánticos
va de un yo y un mundo. Pero esta internalización de la so- que estructuran interpretaciones y comportamientos de ru-
ciedad, la identidad y la realidad no se resuelven así como tina dentro de un área institucional. Al mismo tiempo tam-
así. La socialización nunca es total, y nunca termina. Esto bién se adquieren "comprensiones tácitas", evaluaciones y
nos presenta otros dos problemas para resolver: primero, coloraciones afectivas de estos campos semánticos. Los
cómo se mantiene en la conciencia la realidad internalizada "submundos" internalizados en la socialización secundaria
en la socialización primaria, y, segundo, cómo se efectúan son generalmente realidades parciales que contrastan con
otras socializaciones -las secundarias-e- en la biografía el "mundo de base" adquirido en la socialización primaria.
posterior del individuo. Examinaremos estos problemas en Sin embargo, también ellos constituyen realidades más o
orden inverso. menos coherentes, caracterizadas por componentes norma-
tivos y afectivos a la vez que cognoscitivos.
b) Socialización secundaria. Además los submundos también requieren, por lo menos,
los rudimentos de un aparato legitimador, acampanados
Resulta posible concebir una sociedad en la que no se pro- con frecuencia por símbolos rituales o materiales. Por ejem-
duzca otra socialización después de la primaria. Dicha so- plo, puede surgir una diferenciación entre los soldados de
ciedad tendría, por supuesto, un acopio de conocimiento infantería y de caballería. Estos últimos recibirán un adies-
muy sencillo. Todo el conocimiento sería relevante en gene- tramiento especial, que probablemente comportará algo
ral, variando los diferentes individuos solo en lo referente a más que aprender las habilidades puramente físicas que se
sus perspectivas de aquél. Esta concepción resulta útil para necesitan para manejar caballos militares. El lenguaje de
plantear un caso limitativo; pero no existe ninguna socie- la caballería se volverá muy diferente del de la infantería.
dad, dentro de las que conocemos, que no posea cierta divi- Se construirá una terminología referente a los caballos, sus
sión del trabajo y, concomitantemente, cierta distribución cualidades y usos, y a las situaciones que surjan con motivo
social del conocimiento, por lo que, mientras así ocurra, la de la vida de la caballería, todo lo cual no resultará del todo
socialización secundaria se vuelve una necesidad. relevante para el soldado de infantería. La caballería tam-
La SOCialización secundaria es la internalización de "sub- bién usará un lenguaje diferente en más de un sentido. Un
mundos" institucionales o basados sobre instituciones. Su infante enojado profiere blasfemias aludiendo a sus pies do-
alcance y su carácter se determinan, pues, por la compleji-, loridos, mientras que el soldado de caballería tal vez men-
dad de la división del trabajo y la distribución social conco- cionará el trasero de su caballo en circunstancias similares.
mitante del conocimiento. Por supuesto que también el co- En otras palabras, se construye un cuerpo de imágenes y
nocimiento relevante en general puede estar distribuido so- alegorías sobre la base instrumental del lenguaje de la ca-

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ballería. Este lenguaje específico de un "rol" lo internaliza Los procesos formales de la socialización secundaria se
in toto el individuo cuando se adiestra para el combate determinan por su problema fundamental. siempre presu-
ecuestre. Llega a ser un hombre de caballería no solo cuan- pone un proceso previo de socialización primaria; o sea, que
do adquiere las habilidades necesarias, sino cuando se debe tratar con un yo formado con anterioridad y con un
vuelve capaz de entender y usar dicho lenguaje. Puede en- mundo ya íeternaltaado. No puede construir la realidad
tonces comunicarse con sus compañeros de cuerpo en alu- subjetiva ex nihito. Esto presenta un problema, porque la
siones muy significativas para ellos, pero completamente realidad ya mternalizada tiende a persistir. Cualesquiera
ininteligibles para los soldados de infantería. Se da por que sean los nuevos contenidos que ahora haya que inter-
sobrentendido que este proceso de internalización involucra nalizar, deben, en cierta manera, superponerse a esa reali-
identificación subjetiva con el "rol" y sus normas apropia- dad ya presente. Existe, pues, un problema de coherencia
das: "Soy un jinete", "Un hombre de caballería nunca per- entre las iníernalizaciones originales y las. nuevas, proble-
mite que su enemigo vea: la cola de su cabalgadura", "Nun- ma que puede resultar más o menos arduo de resolver en
ca dejes de recordarle a una mujer el contacto de las es- los diferentes casos. Si se aprende que la limpieza es una
puelas", "Quien cabalga rápido en la guerra también es rá- virtud en la propia persona, no resultará dificil transferir
pido en el juego", etc. Cuando haya necesidad, este cuerpo esa misma virtud al caballo propio. Pero si se ha aprendido
de significados sera sustentado por legitimaciones que van que ciertas obscenidades son motivo de represión en un ni-
desde las sencillas máximas, como las que hemos citado, ño de a pie, requerirá cierta explicación el hecho de que
hasta las más complicadas construcciones mitológicas. Fi- ahora resultan "de rigor" para un miembro de la caballeria.
nalmente, puede existir una variedad de ceremonias y Establecer y mantener la coherencia en la socialización se-
objetos ñsícos representativos, como la celebración anual cundaria presupone ciertos procedimientos conceptuales
de la fiesta del dios-caballo, en la que todas las comidas se para integrar los diferentes cuerpos de conocimiento.
hacen a caballo y los jinetes recién iniciados reciben los En la socialización secundaria. las limitaciones biológicas
fetiches de cola de caballo para lucir alrededor del cuello. se vuelven cada vez menos importantes en las secuencias
El carácter de una socialización secundaria como la cita- del aprendizaje, el cual ahora llega a establecerse en térmi-
da depende del status del cuerpo de conocimiento de que se nos de las prop1edades intrínsecas del conocimiento que ha
trate dentro del universo simbólico en conjunto. Se necesita de adquirirse, o sea, en términos de la estructura fundacio-
entrenamiento para conseguir que un caballo tire de un nal de ese conocimiento. Por ejemplo, para aprender ciertas
carro de abono o para luchar montado sobre él en el comba- técnicas de la caza primero hay que aprender a escalar
te. Pero una sociedad que limita el uso de los caballos nada montañas, o para aprender cálculo matemático primero
más que para tirar de los carros de abono no es probable hay que aprender álgebra. Las secuencias del aprendizaje
que embellezca esta actividad con rituales o fetichismos pueden también manejarse segun los intereses creados de
elaborados, ni tampoco es probable que los encargados de quienes administran el cuerpo de conocimiento. Por ejem-
realizar esta tarea se identifiquen con su "rol" de manera plo, puede estar establecido que hay que aprender la adivi-
profunda; en esos casos las legitimaciones han de ser pro- nación por las entrañas de los animales antes que hacerlo
bablemente de índole compensatoria. Así pues, exíste una por el vuelo de los pájaros, o que hay que obtener un diplo-
gran variabilidad histórico-social en las representaciones ma de la enseñanza media antes de poder inscribirse en
que comporta la socialización secundaria. Sin embargo, en una escuela para embalsamadores, o que se debe aprobar
la mayoría de las sociedades la transición de la socializa- un examen de gaélico antes de poder aspirar a un puesto en
ción primaria a la secundaria va acompañada de ciertos ri- la administración irlandesa. Esas estipulaciones son ex-
tuales-". trínsecas al conocimiento requerido pragmáticamente para
14 Compárense aquí los análisis antropológico-culturales de los "ritos desempeñar los "roles" de adivinador, embalsamador o em-
de pasaje" relacionados con la pubertad. pleado administrativo irlandés. Se han establecido institu-

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cionalmente para realzar el prestigio de los "roles" en cues- texto institucional. Huelga aclarar que esto no precisa ne-
tión, o para conformar otros intereses ideológicos. La pre- cesariamente una comprensión sofisticada de todas las im-
paración que da una escuela primaria puede servir pertec- plicaciones del contexto institucional. Con todo, el hijo de
tamente para cumplir el plan de estudios de una escuela de los campesinos incultos, para seguir con el mismo ejemplo,
embalsamadores, y los empleados administrativos irlande- aprehende verdaderamente a su maestro de escuela como
ses pueden desempeñar sus tareas normales valiéndose del funcionario institucional de una manera como nunca apre-
idioma inglés. Hasta puede ocurrir que las secuencias del hendió a sus padres, y comprende el "rol" que desempeña el
aprendizaje así manipulado sean pragmáticamente disfun- maestro como representante de significados institucional-
cionales. Por ejemplo, puede estipularse que se necesita el mente específicos, por ejemplo, los de la nación en oposición
antecedente de una "cultura general" impartida por un a la región, los del mundo de clase media nacional en oposi-
college antes de aprender la carrera profesional de sociólogo ción a su ambiente hogareño de clase baja, los de la ciudad
investigador, aunque esta actividad podría realizarse real- en oposición al campo. Por consiguiente, la interacción so-
mente con mayor eficacia si no se tuviera el lastre de una cial entre maestros y educandos puede formalizarse. Los
"cultura" de esa índole. maestros no tienen por qué constituir otros significantes en
Mientras que la socialización primaria no puede efectuar- ningún sentido de la palabra: son funcionarios instituciona-
se sin una identificación con carga emocional del niño con les con la tareaformal de transmitir conocimiento específi-
sus otros significantes, la mayor parte de la socialización co. Los "roles" de la socialización secundaria comportan un
secundaria puede prescindir de esta clase de identificación alto grado de anonimato, vale decir, se separan fácilmente
y proceder efectivamente con la sola dosis de identificación de los individuos que los desempeñan. El mismo conoci-
mutua que interviene en cualquier comunicación entre los miento que enseña un maestro de tantos puede enseñarlo
seres humanos. Dicho más rudimentariamente, es necesa- otro Cualquier funcionario de su tipo podría enseñar ese ti-
rio amar a la propia madre, pero no a la maestra propia. La po de conocimiento. Los funcionarios individuales pueden,
socialización en la vida posterior comienza típicamente a por supuesto, diferenciarse subjetivamente de diversas ma-
adoptar una afectividad que recuerda la niñez cuando bus- neras (porque sean más o menos simpáticos, o porque ense-
ca transformar radicalmente la realidad subjetiva del indi- ñen mejor o peor la aritmética, etc.); pero, por principio, son
viduo. Esto plantea problemas especiales que analizaremos intercambiables.
un poco más adelante. Esta formalidad y este anonimato se vinculan, por su-
En la socialización primaria el niño no aprehende a sus puesto, al carácter afectivo de las relaciones sociales en la
otros significantes como funcionarios institucionales, sino socialización secundaria. Como quiera que sea, su conse-
como mediadores de la realidad tout court; el niño internali- cuencia más importante consiste en atribuir al conteni-
za el mundo de sus padres como el mundo y no como perte- do de lo que se aprende en la socialización secundaria una
neciente a un contexto institucional específico. Algunas de inevitabilidad subjetiva mucho menor que la que poseen
las crisis que se producen después de la socialización pri- los contenidos de la socialización primaria. Por lo tanto, el
maria se deben realmente al reconocimiento de que el mun- acento de realidad del conocimiento internalizado en la
do de los propios padres no es el único mundo que existe, socialización secundaria se descarta más fácilmente (o sea,
sino que tiene una ubicación social muy específica, quizás el sentido subjetivo de que estas íntemalízacíones tienen
hasta con una connotación peyorativa. Por ejemplo, cuando realidad, es más fugaz). Se necesitan fuertes impactos bio-
el niño es más grande llega a reconocer que el mundo repre- gráficos para poder desintegrar la realidad masiva interna-
sentado por sus padres, el mismo que él había tomado por lizada en la primera infancia, pero éstos pueden ser mucho
establecido como realidad inevitable, resulta ser, de hecho, menores para poder destruir las realidades internalizadas
el mundo de los campesinos ignorantes y de la clase baja. más tarde. Además, resulta relativamente fácil dejar a un
En la socialización secundaria suele aprehenderse el con- lado la realidad de las internalizaciones secundarias. El ni-

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ño vive de buen o mal grado en el mundo tal como lo defi- dades posteriores son "artificiales". Así pues, el maestro de
nen sus padres, pero puedo dar la espalda con alegría al escuela trata de hacer "familiares" los contenidos que im-
mundo de la aritmética, no bien abandona el salón de clase. parte, haciéndolos vívidos (o sea, haciendo que resulten tan
Esto posibilita el separar una parte del yo y su realidad llenos de vida como el "mundo hogareño" del niño), relevan-
concomitante como algo que atañe solo a la situación espe- tes (o sea, vinculándolos con las estructuras de relevancia
cífica del "rol" de que se trata. El ir\.dividuo establece, pues, ya presentes en el "mundo hogareño") e interesantes (o sea,
una distancia entre su yo total y su realidad por una parte, induciendo a la atención del niño a separarse de sus objetos
y el yo parcial específico del "rol" y su realidad por la otra 15 . "naturales" para fijarse en estos más "artificiales"). Estas
Esta importante proeza solo es posible después que se ha maniobras constituyen una necesidad porque ahí ya se alza
efectuado la socialización primaria. Expresado nuevamente una realidad internalizada que persiste "en el camino" de
en forma rudimentaria, al niño le resulta más fácil "escon- nuevas internalizaciones. El grado y el carácter preciso de
derse" de su maestro que de su madre. Inversamente, pue- estas técnicas pedagógicas variará de acuerdo con las moti-
de decirse que el desarrollo de esta capacidad de "esconder- vaciones que tenga el individuo para la adquisición del nue-
se" constituye un aspecto importante del proceso para lle- vo conocimiento.
gar a la adultcz. Cuanto más logren estas técnicas volver subjetivamente
El acento de. realidad del conocimiento internalizado en aceptable la continuidad entre los elementos originarios del
la socialización primaria se da casi automáticamente; en la conocimiento y los elementos nuevos, más prontamente ad-
socialización secundaría debe ser reforzado por técnicas pe- quirirán el acento de realidad. Una segunda lengua se ad-
dagógicas específicas, debe hacérselo sentir al individuo co- quiere construyendo sobre la realidad ya establecida de la
mo algo "familiar". Esta palabra resulta sugerente, porque "lengua materna". Durante largo tiempo cada elemento del
la realidad original de la niñez es el "hogar" y se plantea nuevo idioma que se está aprendiendo se re-traduce conti-
por sí sola en cuanto tal, inevitablemente y, por así decir, nuamente a la lengua propia. Únicamente en esta forma
"naturalmente". En comparación con ella, todas las reali- puede empezar a cobrar alguna realidad la nueva lengua. A
medida que esta realidad llega a quedar establecida por
15 El concepto de "distancia del «rnl-" es desarrollado por Erving derecho propio, puede ir prescindiéndose poco a poco de la
Goffman, particularmente cn Asylums (Garden Cíty, N. Y., Doubleday- re-traducción, para adquirir la capacidad de "pensar en" el
Anehor, 1961); Internados -c-ensayoe sobre la situación social de los en- nuevo idioma. Sin embargo, es raro que una lengua apren-
fermos mentales-« (Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1970). Nuestro dida en la vida posterior alcance la realidad inevitable y
análisis sugiere que esa distancia solo es posible con respecto a las auto-evidente que posee la primera lengua aprendida en la
realidades internalizadas en la socialización secundaria. Si se extiende
a las internalizadas en la socialización primaria, nos hallamos en los
niñez. De ahí deriva, por supuesto, la cualidad afectiva que
dominios de lo que la psiquiatría norteamericana denomina -psícopa- tiene la "lengua materna". Mutatis mutandis, las mismas
tía", que implica una deficiente formación de la identídad. Otro punto características de construir sobre la realidad "familiar", re-
muy interesante sugerido por nuestro análisis se refiere a los límites lacionándose con ella a medida que el aprendizaje avanza y
estructurales dentro de los cuales puede resultar viable un "modelo gof- quebrando luego esta relación, pero muy lentamente, perte-
fmaniano" de interacción social, a saber, las sociedades estructuradas necen a otras secuencias del aprendizaje en la socialización
de tal manera que los elementos decisivos de la realidad objetivada se secundaria.
internalizan en procesos de socialización secundaria.. Esta considera- Aquellos hechos de los cuales los procesos de la socializa-
ción, dicho sea de paso, debe prevenirnos para no equiparar el "modelo"
de Goffman (que, agreguemos, resulta muy útil para el análisis de im-
ción secundaria no presuponen un alto grado de identifica-
portantes rasgos de la sociedad industrial moderna) con un "modelo ción y cuyos contenidos no poseen la cualidad de inevitables
dramático" tour court. Después de todo, han existido otros dramas ade- pueden resultar de utilidad pragmática, porque permiten
más del hombre-organización contemporáneo empeñado en el "manejo aprender secuencias racional y emocionalmente controla-
de impresiones". das. Pero como los contenidos de este tipo de internaliza-

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ción poseen una realidad subjetiva frágil y no confiable, en la socialización secundaria adquiere una carga afectiva bes-
comparación con la de la internalización de la socialización ta el grado en que la inmersión en la nueva realidad y el
primaria, se hace necesario en algunos casos elaborar téc- compromiso para con ella se definen institucionalmente co-
nicas especiales para producir la identificación y la inevita- mo necesarios. la relación del individuo con el personal so-
bilidad requeridas. La necesidad de dichas técnicas puede cializador se carga correlativamente de "significación", vale
considerarse intrínseca en términos del aprendizaje y de la decir que los elencos soctallzadores asumen el carácter de
aplicación del contenido de la internalización, o tal vez se los otros significantes uís-a-oie del individuo que está socia-
presente a causa de los intereses creados de quienes ad- Iizéndoee. Este último se compromete, pues, ampliamente
ministran el proceso de socialización de que se trate. Por con la nueva realidad; se "entrega" a la música, a la revolu-
ejemplo, un individuo que quiere llegar a ser un músico ca- ción, a la fe, no en forma parcial, sino con lo que subjetiva-,
bal debe sumergirse en su disciplina hasta un grado que es mente constituye su vida entera. La prontitud para sacri-
totalmente innecesario en el caso del que quiere ser inge- ficarse es, por supuesto, la consecuencia final de este tipo
niero. La disciplina de la ingeniería puede aprenderse efi- de socialización.
cazmente a través de procesos formales sumamente racio- Una circunstancia importante que puede plantear una
nales y emocionalmente neutrales. La educación musical, necesidad de dicha intensificación es la competencia entre
por otra parte, involucra típicamente una identificación los encargados de definir la realidad en diversas institucio-
mucho más elevada con un maestro y una inmersión mucho nes. En el caso del adiestramiento revolucionario el proble-
mayor en la realidad musical. Esta diferencia proviene de ma intrínseco reside en la socialización del individuo en
las diferencias intrínsecas entre la ingeniería y el conoci- una contradefinición de la realidad, vale decir, contra las
miento musical, y entre los modos de vida a que se aplican definiciones de los legitimadores "oficiales" de la sociedad.
prácticamente estos dos cuerpos de conocimiento. Un revo- Pero también tendrá que intensificarse la socialización del
lucionario profesional necesita también un grado incon- músico dentro de una sociedad en la que se ofrece amplia
mensurablemente más alto de identificación e inevitabili- oportunidad de competir con los valores estéticos de la co-
dad que un ingeniero. Pero, en este caso, la necesidad pro- munidad musical. Por ejemplo, puede suponerse que un
viene no de las propiedades intrínsecas del conocimiento músico en formación en los Estados Unidos actuales debe
mismo, que pueden tener un contenido muy sencillo y aus- comprometerse con la música con una intensidad emocio-
tero, sino del compromiso personal que se requiere de un nal que resultaba innecesaria en la Viena del siglo XIX, jus-
revolucionario respecto de los intereses creados del movi- tamente porque en la situación americana existe la compe-
miento revolucionario. A veces la necesidad de técnicas in- tencia poderosa de lo que subjetivamente aparecerá como el
tensífícadoras puede provenir de factores tanto intrínsecos mundo "materialista" y de "cultura de masas" de la "lucha
como extrínsecos. La socialización de los elencos religiosos competitiva". Similarmente, el adiestramiento religioso en
es un ejemplo de ello. una situación pluralista plantea la necesidad de técnicas
Las técnicas aplicadas en esos casos están destinadas a "artificiales" de acentuación de la realidad, técnicas innece-
intensificar la carga afectiva del proceso de socialización. sarias en una situación dominada por un monopolio religio-
En particular, involucran la institucionalización de un ela- so. 'Iodavia resulta "natural" llegar a ser sacerdote católico
borado proceso de iniciación, un noviciado, en cuyo curso el en Roma, de una manera como no sucede en los Estados
individuo llega a comprometerse con la realidad que está Unidos. Consecuentemente, los seminarios teológicos nor-
internalizando. Cuando el proceso requiere una transfor- teamericanos deben entendérselas con el problema del
maci~n r:eal de la realidad "familiar" del individuo, llega a "deslizamiento de la realidad" e idean técnicas para que esa
constituir una réplica lo más aproximada posible del ca- misma realidad "quede adherida". No es de sorprender que
rácter de la socialización primaria, como veremos un poco hayan descubierto el recurso evidente de enviar por un
más adelante. Pero aun exceptuando esa transfonnación, tiempo a Roma a sus estudiantes más prometedores.

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Variaciones similares pueden existir dentro del mismo un ejemplo inmejorable de la socialización secundaria, que
contexto institucional, de acuerdo con las tareas adjudica- se efectúa bajo los auspicios de organismos especializados.
das a las diferentes categorías del elenco. Así pues, el grado La consiguiente declinación de la familia como agente de
de compromiso con lo militar que se requiere en los oficiales socialización secundaria se conoce demasiado bien para que
de carrera es muy distinto del requerido en el caso de los re- nos extendamos aquí en mayores detallee'".
clutas, hecho que se refleja claramente en los respectivos
procesos de adiestramiento. De manera similar, hay diferen- e) Mantenimiento y transformación de la realidad subjetiva.
cias entre los compromisos para con la realidad institucio-
naI que se exigen a un director ejecutivo y al personal sub- Como la socialización nunca se termina y los contenidos
alterno de las oficinas, a un psicoanalista y a un trabajador que la misma internaliza enfrentan continuas amenazas a
social en psiquiatría, y así sucesivamente. Un director eje- su realidad subjetiva, toda sociedad viable debe desarrollar
cutivo debe ser "políticamente seguro", de una manera que procedimientos de mantenimiento de la realidad para sal-
no incumbe al supervisor de dactilógrafos, y al psicoanalis- vaguardar cierto grado de simetría entre la realidad objeti-
ta se le impone un "análisis didáctico", cosa que solamente va y la subjetiva. Ya hemos examinado este problema al re-
se le sugiere al trabajador social, etc. Existen, por lo tanto, ferimos a la legitimación. Nuestra atención se centra ahora
sistemas sumamente diferenciados de socialización secun- sobre la defensa de la realidad subjetiva más que de la obje-
daria en las instituciones complejas, en ocasiones ajustados tiva, sobre la realidad tal cual se aprehende en la concien-
muy sensiblemento a los requerimientos diferenciales de cia individual más que como se define institucionalmente.
las diversas categorías de elencos instítucíonalea'f La socialización primaria intemaliza una realidad apre-
La distribución institucionalizada de tareas entre la so- hendida como 'inevitable. Esta intemalización puede consi-
cialización primaria y la secundaria varía de acuerdo con la derarse lograda si el sentido de inevitabilidad se halla pre-
complejidad de la distribución social del conocimiento. En sente casi todo el tiempo, al menos, mientras el individuo
tanto resulte relativamente sencilla, el mismo organismo está en actividad en el mundo de la vida cotidiana. Pero
institucional puede pasar de la socialización primaria a la aun cuando este último retenga su realidad masiva y esta-
secundaria y realizar, en gran medida, la segunda. En los blecida in actu, estará amenazado por las situaciones mar-
casos de gran complejidad, tendrán que crearse organismos ginales de la experiencia humana que no pueden descartar-
especializados en socialización secundaria, con un plantel se por completo de la actividad cotidiana. Siempre existe la
exclusivo y especialmente adiestrado para las tareas educa- presencia obsesionante de las metamorfosis, las que real-
tivas de que se trate. Fuera de este grado de especialización, mente se recuerdan y las que solo se sienten como sinies-
puede existir una serie de organismos socializadores que tras posibilidades. Existen también las definiciones en eorn-
combinen esa tarea con otras. En este último caso, por petencia de la realidad que pueden presentarse socialmen-
ejemplo, puede establecerse que a cierta edad un muchacho te y que resultan una amenaza más directa. Una cosa es
debe abandonar la choza de su madre para instalarse en los que un decoroso padre de familia sueñe con orgías indes-
cuarteles de los guerreros donde será adiestrado como jine- criptibles en la soledad de la noche, y otra muy distinta ver
te, tarea que no entraña necesariamente la existencia de que esos sueños se representan empíricamente por una ve-
un personal educativo con dedicación exclusiva, porque los cina colonia de libertinos. Los sueños pueden aislarse con
jinetes más veteranos pueden enseñar a los más jóvenes. El más facilidad dentro de la conciencia como "absurdos" que
desenvolvimiento de la educación constituye, por supuesto, se hacen a un lado, o como aberraciones mentales de las que
17 Cf. Ta1cott Parsons, Essays on Sociological Thcory. Pure and Ap-
16 Los estudios de la sociología de las ocupaciones, en particular los piied (Chicago, Free Press, 1949), pp. 233 Y sígs. Una edición posterior
efectuados por Everett Hughes, ofrecen material interesante con res- ha sido traducida como Ensayos de teoría sociológica (Buenos Aires,
pedo a este punto. Paidós, 1963).

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nos arrepentimos en si!encio: con~rvan ~. carácter fantas- tífícacíonee previas como hombres, como seres morales, o
mal vis-u-vis de la realidad de la vida cotidiana. Una repre- como cristianos. En la misma situación, mi auto-identifica-
sentación real se impone a la conciencia mucho más clamo- ción como subjefe de la sección mercería no resulta tan
rosamente. Tendrá que ser destruida de hecho an~s de po- amenazada cuanto trivializada. Inversamente, puede decir-
der dominarla mentalmente. Sea como fuere, es innegable se que el mantenimiento de las íntemalízacíones primarias
que se puede al illen?S tratar de negar las metamorfosis de frente a situaciones marginales constituye una buena me-
las situaciones margmales. . dida para apreciar su realidad subjetiva. Esta misma prue-
El carácter más "artificial" de la socialización secundarla ba resultaría por completo irrelevante si se aplicase a la
vuelve aún más vulnerable la realidad subjetiva de sus in- mayor parte de las socializaciones secundarias. Morir como
temalizaciones frente al reto de las definiciones de la reali- hombre tiene sentido, pero casi no lo tiene morir como sub-
dad, no porque aquéllas no estén estable.cidas o.s: apreh~n­ jefe del departamento mercería. Asimismo, en casos en los
dan como algo menos que real en la ":lda cotidiana, ~mo que se da socialmente como probable que las intemalízacío-
porque su realidad se halla menos ~algada en la cO~CIen­ nes secundarias tengan este grado de persistencia de la
cia y resulta por ende más susceptible al desplazamiento. realidad frente a situaciones marginales, los procedimien-
Por ejemplo, tanto la prohibición de la,desnudez, que .af:cta tos de socialización concomitantes deberán intensificarse y
al sentido del pudor propio, internahzado en la SOCIalIza- reforzarse de la-manera aludida anteriormente. Los proce-
ción primaria, como los cánones de la vestimentJ:t adecuada sos militares y religiosos de socialización secundaria po-
para diferentes ocasiones sociales, que se adqUI:ren como drían citarse nuevamente a modo de ilustración.
internalización secundaria, se dan por establecidos en la Es conveniente distinguir dos tipos generales de mante-
vida cotidiana. En tanto no se cuestionen socialmente, nin- nimiento de la realidad: mantenimiento de rutina y mante-
guno de ellos constituye un problema para el individuo, Sin nimiento de crisis. El primero está destinado a mantener la
embargo el desafio tendría que ser mucho más fuerte en el realidad internalizada en la vida cotidiana, y el segundo, en
primer c~o que en el segundo, para que se cristal~zara co- las situaciones de crisis. Ambos entrañan fundamental-
mo amenaza para la realidad establecida de las rutinas re~­ mente los mismos procesos sociales, aunque deben anotar-
pectivas. Un cambio relativamente pequeño en !a ~e~m­ se algunas diferencias.
ción subjetiva de la realidad bastarí:t para qu~ un l?dlVlduo Como hemos visto, la realidad de la vida cotidiana se
diera por establecido que se puede 11" a la oficina SlO corba- mantiene porque se concreta en rutinas, lo que constituye
ta; pero se necesitaria un cambio mucho ~ás ~rástico para la esencia de la institucionalización. Más allá de esto, no
conseguir que fuera, como cosa natural, s.m runguna ropa. obstante, la realidad de la vida cotidiana se reafirma conti-
El primer cambio podría mediatizarse socialmente solo por nuamente en la interacción del individuo con los otros. Así
un cambio de trabajo, como por ejemplo, el pase de un cole- como la realidad se internaliza originariamente por un pro-
gio metropolitano a uno rural; el s~n~o.comportaría una ceso social, así también se mantiene en la conciencia por
revolución social en el ambiente del individuo; se aprehen- procesos sociales. Estos últimos no difieren drásticamente
dería subjetivamente como una profunda conversión, de los de la intemalizaeión anterior, y reflejan el hecho fun-
probablemente tras una intensa resistencia inicial. damental de que la realidad subjetiva debe guardar rela-
La realidad de las internalizaciones se halla menos ame- ción con una realidad objetiva socialmente definida.
nazada por las situaciones marginale~ porque s~ele resu!- En el proceso social de mantenimiento de la realidad es
tarles irrelevante. Lo que puede ocurrir es que dicha reah- posible distinguir entre los otros significantes y los otros
dad se aprehenda como trivial justamente porque se pone menos ímportantesl". Fundamentalmente, todos o por lo
de manifiesto su irrelevancia para la situación marginal. 18Hans H. Gerth YC. Wright MiIls en Charaaer and Social StructfJ.-
Así pues, es posible afirmar que ~a inminencia de la m~erte re (Nueva York, Harcourt, Brace and Co., 1953); Cartícter y es!nu:tura
amenaza profundamente la realidad de nuestras autoiden- socml (Buenos Aires, Paidós), sugieren la expresión "otros íntimos" en

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menos la mayoría de los otros que el individuo encuentra, tiva; pero lo cierto es que ocupan una posición central en la
en la vida diaria le sirven para reafirmar su realidad subje- economia del mantenimiento de la realidad y revisten par.
tiva. Esto ocurre aun en una situación tan "no significativa" ticular importancia para la confirmación continua de ese
como viajar en un tren local. El individuo tal vez no conozca elemento crucial de la realidad que llamamos identidad. A
a nadie de los que viajan con él, ni hable con ninguno. Sin fin de seguir confiado en que es realmente quien cree ser, el
embargo, la multitud de pasajeros habituales reafirma la individuo requiere no solo la confirmación implícita de esta
estructura básica de la vida cotidiana. Por su conducta ge- identidad que le proporcionarán aun los contactos cotidia-
neral, sus habituales compañeros de viaje sacan al indi- nos accidentales, sino también la confirmación explícita y
viduo de la tenue realidad de su adormecimiento matinal y emotivamente cargada que le brindan los otros significan-
le proclaman en términos decididos que el mundo se compo- tes. En el ejemplo anterior, nuestro habitante suburbano
ne de hombres serios que van al trabajo, de responsabilida- buscara probablemente dicha confirmación en su familia y
des y horarios, del Ferrocarril New Haven y del New York demás componentes particulares de su ambiente familiar
Times. Esto último reafirma, por supuesto, las más amplias (vecindario, iglesia, club y otros por el estilo), aunque tam-
coordenadas de la realidad del individuo. Desde el pronósti- bién sus compañeros de trabajo pueden llenar esa función.
co meteorológico hasta los avisos clasificados del periódico, Si además se acuesta con su secretaria, su identidad se con-
todo le asegura que se encuentra, ciertamente, en el mundo firma y se amplía, lo que supone que al individuo le agrada
más real posible. ConcomiLantemente, afirma el status me- que se confirme su identidad. El mismo proceso correspon-
nos que real de las visiones siniestras experimentadas an- de para la confirmación de las identidades que al individuo
tes del desayuno: la forma extraña de los objetos supuesta- pueden no agradarle. Hasta sus conocidos casuales pueden
mente familiares, al despertarse tras un sueno inquietante; confirmar su auto-identificación como un fracasado irreme-
el impacto que causa no reconocer la propia cara en el espe- diable, pero su esposa, sus hijos y su secretaria lo ratifican
jo del cuarto de baño; un poco más tarde, la sospecha incon- de modo terminante, sin dejar lugar a dudas. Este proceso
fesable de que la propia esposa e hijos resulten misteriosos que transcurre entre la definición de la realidad objetiva y
desconocidos. La mayor parte de los individuos susceptibles el mantenimiento de la realidad subjetiva, es idéntico en
a tales terrores metafísicos consiguen excrcízarlos hasta ambos casos.
cierto punto en el curso de sus rituales matinales, rígida- Los otros significantes constituyen, en la vida del indivi-
mente ejecutados, de manera que la realidad de la vida co- duo, los agentes principales para el mantenimiento de su
tidiana se establece al menos cautelosamente para cuando realidad subjetiva. Los otros menos significantes funcionan
salen por la puerta de sus casas. Pero la realidad empieza a como una especie de coro. La esposa, los hijos y la secreta-
inspirar confianza total solamente en medio de la comuni- ria ratifican cada día solemnemente que, o bien es un hom-
dad anónima del tren local, y llega a ser masiva cuando el bre importante, o bien es un fracasado irremediable; las
tren se detiene en la estación terminal del viaje. Ergo sum, tías solteronas, los cocineros y los ascensoristas apoyan eso
puede ahora murmurar el individuo para sí, mientras se di- en grados variables. Resulta muy posible, por supuesto,
rige a su oficina, completamente despierto y seguro de sí que exista cierto desacuerdo entre estas personas. En ese
mismo. caso el individuo se halla frente a un problema de coheren-
Sería por lo tanto un error suponer que únicamente los cia que puede resolver, en particular, modificando su reali-
otros significantes sirven para mantener la realidad subje- dad o sus relaciones para el mantenimiento de aquélla.
Puede tener la alternativa, por una parte, de aceptar su
lugar de otros significantes dedicados al mantenimiento de la realidad
identidad como fracasado, y por la otra, de despedir a su se-
en la vida posterior. Preferimos no usar esta frase debido a su similitud cretaria o divorciarse de su esposa. También le queda la op-
con la de lntimsphiire, que se ha empleado mucho en la reciente sociolo- ción de degradar a algunas de esas personas en su con-
gía de lengua alemana y que tiene una connotación muy diferente. dición de otros significantes, y en su lugar recurrir a otros

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para que le confirmen su realidad significativa: su psico- será, pues, la que determine cómo será mi reacción al ver
analista, por ejemplo, o sus viejos amigos del club. Existen una mañana aparecer un apretado grupo de chinos adus-
muchas complejidades posibles en esta organización de-las tos, silenciosos y provistos de porta-documentos en el tren
relaciones para el mantenimiento de la realidad, especial- local, vale decir, la que determine el peso que atribuyo al fo-
mente si se trata de una sociedad sumamente móvil y de nómeno en mi propia definicíñn de la realidad. Para tomar
"roles" díferencíadcs-? otro caso ilustrativo, si soy católico creyente, la realidad de
La relación entre los otros significantes y el "coro" para mi fe no tiene por qué sentirse amenazada por mis compa-
mantenimiento de la realidad es dialéctica; o sea que inter- ñ.eros de trabajo no creyentes; pero es muy probable que se
actúan unos con otros, así como con la realidad subjetiva SIenta amenazada por una esposa incrédula. Por lo tanto,
que sirven para confirmar. Una identificación firmemente en una sociedad pluralista es lógico que la Iglesia católica
negativa por parte del ambiente más general puede llegar tolere una amplia variedad de asociaciones interconfesío-
eventualmente a afectar la identificación ofrecida por los nales en la vida económica y política, pero que siga desa-
otros significantes: en el caso de que hasta el ascensorista probando los matrimonios mixtos. En general, en las situa-
omita al saludarlo la palabra "señor", la esposa puede re- ciones en que existe competencia entre diferentes organis-
nunciar a identificar a su marido como hombre importante. mos definidores de la realidad, puede tolerarse toda clase
Inversamente, los otros significantes pueden causar efecto de relaciones de grupo secundario con los competidores, en
eventualmente sobre el ambiente más general: una esposa tanto existan relaciones de grupo primario firmemente es-
"leal" puede significar una ventaja en muchos aspectos tablecidas dentro de las cuales una realidad se reafirma
cuando el individuo trata de imponer una cierta identidad continuamente en oposición con sus competidorasé". La
sobre sus colegas de trabajo. El mantenimiento y la confir- manera como la Iglesia católica se ha adaptado a la situa-
mación de la realidad involucran, pues, la totalidad de la si- ción pluralieta existente en los Estados Unidos constituye
tuación social del individuo, aunque los otros significantes un ejemplo inmejorable.
ocupen una posición privilegiada en esos procesos. El vehículo más importante del mantenimiento de la rea-
La importancia relativa de los otros significantes y del lidad es el dialogo. La vida cotidiana del individuo puede
"coro" puede apreciarse mejor si se examinan ejemplos de considerarse en relación con la puesta en marcha de un
disconfirmación de la realidad subjetiva. Una acción dis- aparato conversacional que mantiene, modifica y recons-
confirmativa de la realidad por parte de la esposa tiene por truye continuamente su realidad subjetiva21. Diálogo sig-
sí sola mucho más fuerza que la de una acción similar por nifica principalmente, por supuesto, que la gente conversa
parte de un conocido casual, cuyas acciones tendrán que entre sí, lo cual no implica que se nieguen las copiosas ema-
adquirir cierta densidad para poder igualar la fuerza que naciones de comunicación no oral que rodean al habla. Con
tienen las de la esposa. La opinión reiterada de mi mejor todo, el habla mantiene una posición de privilegio dentro de
amigo en el sentido de que los periódicos no informan sobre todo el aparato conversacional. Importa destacar, empero,
hechos importantes que ocurren sin que trasciendan al pú- que la mayor parte del mantenimiento de la realidad en el
blico, quizá tenga para mí más peso que la opinión similar diálogo es implícita, no explícita _El diálogo, mayormente,
expresada por mi peluquero. Sin embargo, una misma opi-
nión expresada sucesivamente por diez conocidos míos ca- 20Los conceptos de "grupo primario" y "grupo secundario" se derivan
de Cooley. Aqui seguimos el uso corriente en la sociología norteameri-
suales puede llegar a contrarrestar la opinión contraria de cana.
mi mejor amigo. La cristalización lograda subjetivamente 21 Sobre el concepto del "aparato conversacional", el Peter L. Berger
como resultado de estas definiciones diversas de la realidad y Hansfried Keliner, "Marriage and tbe Construction of Reality", en
Di6genes, 46 (1964), pp. 1 Y sigs. Friedrich Tenbruck, op. cit., analiza
19 Compárese otra vez con Goffman sobre este punto, como también con cierto detalle la función de redes comunicativas para mantener las
con David Riesman. realidades comunes.

188 189
no define la naturaleza del mundo en una cantidad de pala- visto cómo el lenguaje objetiviza el mundo, transfonnando
bras; más bien se efectúa con el trasfondo de un mundo que el panta rhei de la experiencia en un orden coherente. Al es-
se da silenciosamente por establecido. De esa manera, un tablecer este orden el lenguaje realiza un mundo, en el do-
intercambio de frases como: "Bueno, es hora de que salga ble sentido de aprehenderlo y producirlo. 81 dialogo es la
para la estación" y "Muy bien, querido, que tengas un buen actualización de esta eficacia realizadora del lenguaje en
día en la oficina", implica todo un mundo dentro del cual es- ras situaciones "cara a cara" de la existencia individual En
tas proposiciones aparentemente sencillas cobran sentido. el diálogo las obietívizacíones del lenguaje se vuelven obje-
En virtud de esta implicación, el intercambio confirma la tos de la conciencia individual. De esta manera el hecho
realidad subjetiva de este mundo. fundamental del mantenimiento de la realidad reside en el
Si esto se comprende, podrá advertirse claramente que la uso continuo del mismo lenguaje para objetivizar la expe-
gran parte ---cuando no la totalidad- del diálogo cotidiano riencia biográfica en proceso de desenvolvimiento. En el
mantiene la realidad subjetiva; en realidad, esta última ad- más amplio sentido, todos los que usan este mismo lengua-
quiere solidez por la acumulación y la coherencia del diálo- je son otros mantenedores de la realidad. La significación
go casual, diálogo que puede permitirse ser casual precisa- de esto puede, además, diferenciarse en términos de lo que
mente porque se refiere a las rutinas de un mundo que se se entiende por un "lenguaje común", desde el lenguaje
da por establecido. La pérdida de la cualidad de casual in- idiosincrásico de -grupos primarios, hasta los dialectos re-
dica una ruptura de las rutinas y, al menos potencialmente, gionales o clasistas de la comunidad nacional que se define
una amenaza a la realidad establecida. Así pues, es posible en términos de lenguaje. Existen correspondientes "retor-
imaginar qué efecto tendría sobre esa cualídaéde casual un nos a la realidad" para el individuo que vuelve a los pocos
intercambio de frases como éste: "Bueno, es hora de que que entienden las alusiones de su gTIlPO, al sector que co-
salga para la estación", "Muy bien, querido, no te olvides de rresponde a su acento, o hacia la gran colectividad iden-
llevar tu revólver". tificada con una tradición lingüística particular, o, en orden
Al mismo tiempo que el aparato conversacional mantiene inverso -c-por ejemplo-c-, para quien retorna a los Estados
continuamente la realidad, también la modifica de conti- Unidos, al barrio de Brooklyn y a la gente que concurrió a
nuo. Hay renglones que se suprimen y otros que se agre- la misma escuela primaria.
gan, debilitando algunos sectores de 1l'J que ya se da por es- Para poder mantener eficazmente la realidad subjetiva,
tablecido y reforzando otros. Así pues, la realidad subjetiva el aparato conversacional debe ser continuo y coherente. En
de algo de lo que nunca se habla llega a hacerse vacilante. cuanto se produce algún Quebrantamiento en su continui-
Una cosa es realizar un acto sexual vergonzante, y otra dad y coherencia, se plantea ipso fccto una amenaza a dicha
muy diferente es hablar de él antes o después. Inversa- realidad. Ya hemos hablado de los recursos a que puede
mente, el diálogo imprime contornos firmes o renglones apelar el individuo para enfrentar la amenaza de la incohe-
previamente aprehendidos de manera fugaz e imprecisa. rencia. También existen diversas técnicas para los casos en
Se puede abrigar dudas sobre la propia religión; esas dudas que esté amenazada la continuidad. El recurso de la corres-
se vuelven reales de manera muy diferente cuando se dis- pondencia epistolar para continuar el diálogo significativo
cute sobre ellas. Luego, al hablar, nos sumergimos en esas a pesar de la separación física puede servir de ejempl022.
dudas, que se objetivizan como realidad dentro de nuestra Los diálogos diferentes pueden compararse según la densi-
propia conciencia. Hablando en general, el aparato conver- dad de la realidad que producen o mantienen. En general,
sacional mantiene la realidad recorriendo en el diálogo los la frecuencia del diálogo realza el poder de éste como pro-
diversos elementos de la experiencia y adjudicándoles un ductor de realidad; pero la falta de frecuencia puede, a ve-
lugar definido en el mundo real. ces, compensarse con la intensidad del diálogo cuando éste
Esta fuerza generadora de realidad que posee el diálogo ~2 Sobre la correspondencia, cf Georg Simmel, Soeiologie, pp. 287 Y
ya se da en el hecho de la objetivización lingütstíca. Hemos sigs.

190 191
se realiza. Podemos ver al ser amado solo una vez al mes, La estructura de plausibilidad constituye también la bao
pero el diálogo que entonces se produce tiene una intensi- se social para la suspensión particular de dudas. sin la cual
dad suficiente para suplir su falta relativa de frecuencia. la definición de realidad en cuestión no puede mantenerse
Ciertos diálogos pueden también definirse y legitimarse ex- en la conciencia. En tal caso las sanciones sociales específi-
plícitamente en cuanto poseedores de un status privilegia. cas contra esas dudas desíntegradoras de la realidad se han
do, como es el caso de los que se sostienen con el confesor, el internalizado y se reafirman continuamente. Una de esas
psicoanalista o una figura de "autoridad" similar. En este sanciones es el ridículo. Mientras permanezca dentro de la
caso la "autoridad" reside en el status cognoscitiva y norma- estructura de plausibilidad, el individuo se sentirá en ri-
tivamente superior que se adjudica a esos diálogos. dículo cada vez que lo asalte subjetivamente alguna duda
La realidad subjetiva siempre depende, pues, de estruc- acerca de la realidad de que se trate. Sabe que los demás se
turas de plausibilidad específicas, es decir, de la base social reirían de él si llegase a expresar sus dudas en alta voz.
especifica y los procesos sociales requeridos para su manteo Puede reírse silenciosamente de sí mismo, encogerse men-
nimiento. Puedo mantener mi auto-identificación como talmente de hombros y continuar existiendo dentro del
hombre importante solamente en un ambiente que confir- mundo así sancionado. Huelga agregar que este procedi-
me esta identidad; puedo mantener mi fe católica solamen- miento de autoterapia resultará mucho más difícil si la es-
te si conservo mi relación significativa con la comunidad ca- tructura de plausibilidad ya no está al alcance como su ma-
tólica, y así sucesivamente. La ruptura del diálogo signifi- triz socíal. La risa se hará forzada y es probable que even-
cativo con los mediadores de las estructuras de plausibili- tualmente sea reemplazada por una expresión entre ce-
dad respectivas amenaza las realidades subjetivas de que ñuda y pensativa.
se trata. Como lo indica el ejemplo de la correspondencia. el En situaciones de crisis se utilizan esencialmente los mis-
individuo puede recurrir a diversas técnicas para el mante- mos procedimientos que para el mantenimiento de rutinas,
nimiento de la realidad, aun en ausencia de un diálogo real; excepto que las confirmaciones de la realidad tienen que
pero el poder generador de realidad de dichas técnicas es ser explícitas e intensivas. Con frecuencia se ponen en jue-
muy inferior a los diálogos '(cara a cara" que pretenden re- go técnicas de ritual. Si bien el individuo puede improvisar
producir. Cuanto más se aíslen estas técnicas de las confir- procedimientos para mantener la realidad frente a una cri-
maciones "cara a cara", menos probabilidades tendrán de sis, la sociedad misma establece procedimientos para situa-
mantener el acento de realidad. El individuo que ha vivido ciones que presenten reconocido riesgo de una ruptura en
durante muchos años entre gente de distinto credo y que se la realidad. En estas situaciones pre-definidas se incluyen ~
encuentra aislado de la comunidad que comparte su propia ciertas situaciones marginales, de entre las cuales la muer-
fe, puede continuar identificándose él mismo como católico, te se destaca como la más importante. Con todo, las crisis
por ejemplo. Mediante la oración, las prácticas piadosas y de realidad pueden presentarse en una cantidad de casos
técnicas similares, su antigua realidad católica puede se- mucho más numerosos que los planteados por las situacio-
guir siendo subjetivamente relevante para él; estas prácti- nes marginales y que pueden ser colectivos o individuales,
cas pueden, como mínimo, sustentar su auto-identificación de acuerdo con la índole del desafio lanzado a la realidad
continua como católico; pero, a pesar de eso, llegarán a va- socialmente definida. Por ejemplo, los rituales colectivos
ciarse subjetivamente de realidad "viviente" a menos que se para el mantenimiento de la realidad pueden ser institucio-
"revitalicen" por el contacto socíal con otros católicos. Es nalizados para épocas de catástrofes naturales y los indivi-
verdad que un individuo suele recordar las realidades de su duales pueden serlo para épocas de desgracia personal.
pasado; pero la manera de "refrescar" esos recuerdos es dia- también, para tomar otro ejemplo, los procedimientos espe-
logar con quienes comparten su relevancíaé''.
23A este respecto resulta pertinente el concepto de "grupo de refe- Them-y and Social Structure; Teoría y estructura sociales (México,
renda". Compárese el análisis que de esto hace Merton en su Social F.C.E.).

192 193
cíficos para mantener la realidad pueden establecerse para 'La alternación requiere procesos de re-socialización, que
competir con extranjeros y su amenaza potencial a la reali- se asemejan a la socialización primaria, porque radical.
dad "oficial". El individuo tal vez tendrá que someterse a mente tienen que volver a atribuir acentos de realidad y,
una complicada purificación ritual después de haber tenido consecuentemente, deben reproducir en gran medida la
contacto con un extranjero. La ablución se internaliza como identificación fuertemente afectiva con los elencos sociali-
aniquilación subjetiva de la realidad que, a modo de alter- zadores que era característica de la niñez. Son diferentes
nativa, representa el extranjero. Los tabúes, los exorcismos de la socialización primaria porque no surgen ex nihilc y,
y las maldiciones contra los extranjeros, los herejes o los de- como resultado, deben contender con un problema de des-
mentes llenan igualmente la fmalidad de "higiene mental" mantelamiento, al desintegrar la anterior estructura nó-
individual. La violencia de estos procedimientos defensivos mica de la realidad subjetiva. ¿Cómo puede lograrse esto?
estará en proporción con la seriedad que se atribuye a la Una "receta" para lograr la alternación tiene que incluir
amenaza. Si los contactos con la realidad que se da como al- condiciones tanto sociales como conceptuales, sirviendo,
ternativa y con los que la representan se hacen frecuentes, por supuesto, las sociales como matriz de las conceptuales.
los procedimientos defensivos pueden perder su carácter La condición social más importante consiste en disponer de
crítico, por supuesto, y volverse rutinarios. Por ejemplo, ca- una estructura de plausibilidad eficaz, o sea, de una base
da vez que me encuentre con un extranjero, deberé escupir social que sirva 'como "laboratorio" de transformación. Esta
tres veces, lo que haré sin pensar más en el asunto. estructura de plausibilidad será mediatizada respecto del
Todo lo dicho hasta ahora sobre la socialización implica la individuo por otros significantes, con quienes debe estable-
posibilidad de que la realidad subjetiva pueda transformar- cer una identificación fuertemente afectiva. Sin esa identi-
se. Vivir en sociedad ya comporta un proceso continuo de ficación no puede producirse ninguna transformación ra-
modificación de la realidad subjetiva. Hablar de transfor- dical de la realidad subjetiva (en la que se incluye, por
macíonés, pues, involucra examinar los diferentes grados supuesto, la identidad), identificación que reproduce inevi-
de modificación. Aquí enfocaremos nuestra atención sobre tablemente las experiencias infantiles en cuanto a la de-
el caso extremo, en el que se produce una transformación pendencia emocional de otros sígniñcantesé''. Éstos son
casi total, vale decir, aquel en el cual el individuo "permuta quienes han de actuar como guías para penetrar en la nue-
mundos". Si los procesos involucrados en el caso extremo se va realidad: representan la estructura de plausibilidad en
clarifican, los de los casos menos extremos se comprende- los "roles" que desempeñan vis-D.-vis del individuo Croles"
rán con mayor facilidad. que, en particular, se definen explícitamente en términos
En particular, la transformación se aprehende subjetiva- de su función re-socializadora) y que mediatizan ese mundo
mente como tal, 10que, por supuesto, tiene algo de engaño- nuevo para el individuo. El mundo del individuo tiene aho-
so. Puesto que la realidad subjetiva nunca se socializa to- ra su centro cognoscitivo y afectivo en la estructura de
talmente, no puede transformarse totalmente mediante . plausibilidad de que se trate. Socialmente, esto significa
procesos sociales, El individuo transformado tendrá al me- una concentración intensa de toda la interacción significati-
nos el mismo cuerpo y vivirá en el mismo universo físico. va dentro del grupo que sintetiza la estructura aludida y
Con todo, hay ejemplos de transformaciones que parecen
totales si se las compara con otras de menor cuantía: las
25 El concepto psicoanalítico de "transferencia" se refiere precisa-
llamaremos alternaciones 24.
mente a este fenómeno. Lo que no comprenden los psicoanalistas que lo'
usan es que el fenómeno puede hallarse en cualquier proceso de re-so-
cialización con su consiguiente identificación con los otros significantes
24Cf Peter L. Berger, Inuitation to Sociology (Garden City, N. Y., encargados de ella, de manera que no corresponde sacar de eso ninguna
Ijoubleday-Anchor, 1963), pp. 54 Y sigs.; Introducción a la sociología conclusión con respecto a la validez cognoscitiva de las insights que se
(México, Limusa, Wiley, 1967). producen en la situación psicoanalítica.

194 195
particularmente en el elenco encargado de la tarea de' re- La estructura de plausibilidad debe convertirse en el
socialización. mundo del individuo, desplazando a todos los demás mun-
El prototipo histórico de la alternación es la conversión dos, especialmente a aquel en que el individuo "habitaba"
religiosa. Las consideraciones antes expresadas pueden apli- antes de su alternación. Esto requiere que el individuo sea
carse aquí con la frase extra ecclesiam nulla salus. Al decir segregado de entre los "habitantes" de otros mundos, espe-
salus queremos significar en este caso (pidiendo las debidas cialmente los que "cohabitaban" con él en el mundo que de-
disculpas a los teólogos que pensaban en algo diferente jó tras de sí. Idealmente se requiere la segregación fisica; si
cuando acuñaron la frase) la consumación empíricamente por cualquier causa esto no es posible, la segregación se
lograda de la conversión. Únicamente dentro de la comuni- plantea por definición, o sea, por una definición de esos
dad religiosa, la ecclesia, puede la conversión mantenerse otros que lo aniquilan. El individuo alternalizado se desafí-
eficazmente como plausible. Con esto no se niega que la lia de su mundo anterior y de la estructura de plausibilidad
conversión pueda anticiparse a la afiliación a la comunidad: que lo sustentaba, si es posible, corporalmente, o si no,
Saulo de Tarso buscó la comunidad cristiana después de su mentalmente. En cualquiera de los dos casos, ya no puede
"experiencia de Damasco". Pero no reside en eso la cues- seguir "uncido con incrédulos" y por lo tanto hay que prote-
tión. Pasar por la experiencia de la conversión no significa gerlo contra la influencia potencialmente destructora de la
mucho: lo verdadero consiste en ser capaz de seguir tomán- realidad. Dicha segregación resulta particularmente impor-
dola en serio, en conservar el sentido de su plausibilidad. tante en las primeras etapas de la alternación (la fase del
He ahí donde interviene la comunidad religiosa, para pro- "noviciado"). Una vez que la nueva realidad ha quedado fi-
porcionar a la nueva realidad la indispensable estructura ja, pueden entablarse nuevamente relaciones circunspectas
de plausibilidad. En otras palabras, Saulo puede haberse con extraños, aunque aquellos que solían ser biográfica-
convertido en Pablo en la soledad del éxtasis religioso; pero
mente significantes todavía constituyen un peligro. Son los
para poder seguir siéndolo necesitaba el contexto de la co-
munidad cristiana que lo reconociera como tal y confirmara que podrán decir: "Deja eso, Saulo", y tal vez haya momen-
tos en que la vieja realidad que invocan asuma contornos
el "nuevo ser" en que ahora se ubicaba esta identidad. La
relación entre conversión y comunidad no constituye un de tentación.
fenómeno peculiarmente cristiano (a pesar de los rasgos La alternación comporta] por lo tanto, una reorganiza-
históricamente peculiares de la ecclesia cristiana). No se ción del aparato conversacional. Los interlocutores que in-
puede seguir siendo musulmán fuera del 'umma del Islam, tervienen en el diálogo significativo van cambiando, y el
ni budista fuera del sangha, y probablemente tampoco hin- diálegc con los otros significantes nuevos, transforma la
dú en ningún lugar que no sea la India. La religión requiere realidad subjetiva, que se mantiene al continuar el diálogo
una comunidad religiosa y vivir en un mundo religioso exi- con.ellos o dentro de la comunidad que representan. Dicho
ge afiliarse a esa comunidadé'. Las estructuras de plausibi- con sencillez, esto significa que hay que tener mucho cuida-
lidad de la conversión religiosa han sido imitadas por los do de la persona con quien se dialoga. Las personas y las
organismos de alternación seculares, cuyos mejores ejem- ideas que discrepen con las nuevas definiciones de la reali-
plos se encuentran en las áreas del adoctrinamiento políti- dad deben evitarse sistemáticamenteé''. Como esto rara vez
co y en la psicoterapiaé". se logra del todo, aunque más no sea porque subsiste el re-
26A esto se refería Durkheim en su análisis del carácter inevitable-
mente social de la religión. Sin embargo, preferirfamcs no usar su tér- ro a la alternación. Cr, por ejemplo, Edward Hunter, Brainwashing in
mino "Iglesia" para referirnos a la "comunidad morar de la religión, Red China (Nueva York, Vanguard Presa, 1951). Goffman, en su Asy-
porque solo resulta apropiado para un caso históricamente específico en lums, se acerca a la demostración del paralelo ---en cuanto a procedi-
la institucionalización de la religión. mientos se refiere---- con la psicoterapia de grupo en Norteamérica.
27Los estudios de las técnicas del "lavado de cerebro" de los comunis- Z8 Compárese nuevamente con Festinger respecto de la acción de evi-
tas chinos son altamente reveladores de las pautas básicas, con respec- tar definiciones discrepantea de la realidad.

196 197
cuerdo de la realidad pasada, la nueva estructura de plau- ducirse nuevas interpretaciones particulares de hechos y
sibilidad aportará típicamente diversos procedimientos personas del pasado con significación pasada. Por supuesto
terapéuticos para tratar las tendencias "reincidentes". Di- que lo mejor para el individuo sería que olvidase por com-
chos procedimientos siguen la pauta general de la terapia, pleto algo de esto. Pero olvidar por completo resulta nota-
como se explicó anteriormente. blemente dificil. Lo que se necesita, por lo tanto, es una re-
El requisito conceptual más importante para la alterna- interpretación radical del significado de esos hechos o per-
ción consiste en disponer de I.Jn aparato legitimador para sonas de la propia biografía pasada. Ya que inventar cosas
toda la serie de transformaciones. Lo que debe legitimarse que nunca sucedieron resulta relativamente más fácil-que
no solo es la realidad nueva, sino también las etapas por las olvidar las que sucedieron realmente, el individuo puede
que ésta se asume y se mantiene, y el abandono o repudio urdir e insertar hechos donde quiera que se necesiten para
de todas las realidades que se den como alternativa. El as- armonizar el pasado que se recuerda con el que se re-inter-
pecto liquidador del mecanismo conceptual tiene particular preta. Como ahora la nueva realidad, más que la antigua,
importancia dado el problema de desmantelamiento que resulta dominantemente plausible para él, puede ser per-
debe resolverse. La realidad antigua, así como las colectivi- fectamente "sincero" al adoptar ese procedimiento: subjeti-
dades y otros significantes que previamente la mediatiza- vamente, no está contando mentiras con respecto de su
ron para el individuo, debe volver a ro-interpretarse dentro pasado, sino alíneándolo con la verdad que, por fuerza,
del aparato legitimador de la nueva realidad. Esta re-inter- abarca tanto el presente como el pasado. Dicho sea de paso,
pretación provoca una ruptura en la biografía subjetiva del este punto tiene gran importancia si se quieren compren-
individuo en la forma de "antes de Cristo" y "después de der adecuadamente los motivos que existen detrás de las
Cristo", o "pre-Damasco" y "pos-Damasco". Todo lo que pre- falsificaciones y adulteraciones de documentos religiosos
cedió a la alternación se aprehende ahora como conducente que registra la historia repetidamente. También las perso-
a ella (como un "Antiguo Testamento", por así decir, o como nas, en particular los otros significantes, se re-interpretan
una praeparatio evangelii), y todo lo posterior como enamo- de manera similar. Los otros significantes se convierten
rado de su nueva realidad. Esto involucra una nueva inter- ahora en actores de un drama cuyo significado les resulta
pretación de la biografía anterior in tato, según la fórmula: necesariamente opaco; y no es de sorprender que rechacen
"Entonces yo creía. . . ahora se"'. Esto incluye con frecuencia típicamente semejante adjudicación. Esta es la razón por la
la retroyeccíon al pasado de los esquemas actuales (cuya que los profetas sufren típicamente wandes fracasos en su
fórmula es: "Yo ya sabía entonces, aunque de manera ciudad natal, y en este contexto es como hay que entender
vaga...") y motivos interpretativos que no estaban subjeti- la frase de Jesús cuando dijo que sus adeptos debían aban-
vamente presentes en el pasado, pero que ahora se necesi- donar a sus padres y madres.
tan para volver a interpretar lo que sucedió entonces (cuya Ahora no resulta dificil proponer una "receta" especifica
fórmula es: "Realmente hice esto porque.. ."). La biogra- para la alternación dentro de cualquier realidad que se con-
fía anterior a la alternación se elimina típicamente in toto ciba, por inadmisible que resulte desde el punto de vista del
colocándola dentro de una categoría negativa que ocupa espectador.' Es posible prescribir procedimientos específi-
una posición estratégica en el nuevo aparato legitimador: cos, por ejemplo, para convencer a individuos de que po-
"Cuando yo todavía llevaba una vida pecadora".."Cuando to- drán comunicarse con seres de otros planetas, siempre que
davía me hallaba preso en la conciencia burguesa", "Cuando guarden una estricta dieta de pescado crudo" Dejamos a la
yo todavía estaba motivado por esas inconscientes ur- imaginación del lector, si es que se siente dispuesto para
gencias neuróticas". De esa manera la ruptura biográfica se ello, el calcular los detalles de semejante secta de ictiófa-
identifica con una separación cognoscitiva entre la obscu- gos. La "receta" entraiíaría la construcción de una estructu-
ridad y la luz. ra de plausibilidad para ictiófagos, debidamente segregada
Además de esta nueva interpretación in toto, deben pro- del mundo exterior y equipada con el personal socializador

198 199
y terapéutico necesario; la elaboración de un cuerpo 'de ro- tan también chapucería con el pasado, pero de una manera
nacimiento para ictiófagos, suficientemente artificioso co- menos radical: un enfoque dictado por el hecho de que en
mo para explicar por qué el nexo, evidente por sí mismo, esos casos suele haber una asociación continuada con per-
entre el pescado crudo y la telepatía galáctica no se había sonas o grupos que eran significativos antes, que siguen en
descubierto antes; y las legitimaciones y liquidaciones nece- las cercanías, dispuestos a protestar por las interpretacio-
sarias para dar sentido al viaje del individuo hacia esta nes demasiado caprichosas y que tienen que convencerse de
gran verdad. Si se observan cuidadosamente estos procedi- que las transformaciones efectuadas son plausibles. Por
mientos, existirán grandes probabilidades de éxito una vez ejemplo, en el caso de las transformaciones que ocurren
que el individuo haya sido atraído o secuestrado por el ins- juntamente con la movilidad social, existen esquemas in-
tituto de lavado de cerebro ictiófago. terpretativos ya preparados que explican a todos los intere-
En la práctica se dan, por supuesto, muchos tipos inter- sados lo sucedido sin plantear una metamorfosis total del
medios entre la resocialización, eomo la hemos descrito, y la individuo de que se trate. Así pues, los padres de un indjvi-
socialización secundaria, que sigue construyendo sobre las duo en movilidad ascendente aceptarán con seguridad cier-
internalizaciones primarias. En estas últimas se producen tos cambios en el proceder y en las actitudes de aquél como
transformaciones parciales de la realidad subjetiva o de acompañamiento necesario, y posiblemente aun deseable,
sectores determinados de ella. Esas transfonnaciones par- de su nueva situación en la vida: "Por supuesto" -se di-
ciales son comunes en la sociedad contemporánea en lo re- rán- Jrving ha tenido que moderar su judaísmo ahora que-
ferente a movilidad social y adiestramiento ocupacional del se ha convertido en un médico importante; "por supuesto"
índividuoé". Aquí la transformación de la realidad subjetiva que ahora se viste y habla de otra manera; "por supuesto"
puede alcanzar grandes proporciones cuando el individuo que ahora vota por los republicanos; "por supuesto" se ha
se convierte en un tipo aceptable de clase media superior o casado con una egresada de "Vassar", y tal vez ahora llegue
en un médico aceptable, y llega a intcrnalizar los apéndices a ser natural que venga solo de tanto en tanto a visitar a
de realidad apropiados. Pero estas transformaciones en sus padres. Esos esquemas interpretativos, que ya se ofre-
particular no alcanzan a lograr la re-socialización. Constru- cen hechos a medida en una sociedad de gran movilidad as-
yen sobre la base de internalizaciones primarias y, en gene- cendente, y que ya están internalizadoa por el individuo an-
ral, evitan las discontinuidades abruptas dentro de la bio- tes de adquirir movilidad él mismo, garantizan la continui-
greña subjetiva del individuo. Como consecuencia de esto, dad biográfica y suavizan las incoherencias que puedan
encaran el problema de mantener la coherencia entre los surgiI·30.
elementos anteriores y posteriores de la realidad subjetiva. Procedimientos similares se adoptan en situaciones en
Este problema, que no se presenta bajo esta forma en la re- las que las transformaciones son de índole bastante drás-
socialización -la cual provoca una ruptura en la biografia tica pero que se definen como temporarias por su duración,
subjetiva y re-interpreta el pasado antes que correlacionar- por ejemplo, en el adiestramiento para un servicio militar
lo con el presente-e, se hace más agudo cuanto más se acer- de corta duración, o en casos de hospitalización durante un
ca la socialización secundaria a la re-socialización, sin que período breve 31. Aquí la diferencia con la re-socialización
por eso la primera se transforme realmente en la segunda. total resulta particularmente fácil de advertir, comparando
La re-socialización implica cortar el nudo gordiano del pro- con lo que ocurre con el adiestramiento para el servicio mi-
blema de la coherencia, renunciando a la búsqueda de esta litar de carrera o con la socialización de pacientes crónicos.
última y reconstruyendo la realidad de novo. 30Atañen a este punto el concepto de "díreceión por otros" de Ríes-
Los procedimientos para mantener la coherencia compor- rnan, y el dc "socialización anticipada" de Merton.
29 Cf Thomas Luckmann y Peter L. Berger, "Social Mobility and Per- 31 Cf. los ensayos sobre sociología médica dc Eliot Fraídson, Theodor
sonal Identity", en European Journal of Sociology, V, pp. 331 Y sigs., J. Litman y Julius A. Roth en Human BehalJior and Social Procesees,
1964. compilado por Arn.old Rose.

200 201
En los primeros casos, ya se plantea la coherencia con la la socialización. por "socialización exitosa" entendemos el
realidad e identidad previas (existencia como civil o como establecimiento de un alto grado de simetría entre la reali-
persona sana) mediante la suposición de que, eventualmen- dad objetiva y la subjetiva (junto con la identidad, por su-
te, se regresará a ellas. puesto). Inversamente, la "socialización deficiente" debe en-
En términos generales, puede decirse que los procedimien- tenderse en razón de la asimetría existente entre la reali-
tos involucrados son de carácter opuesto. En la re-socia- dad objetiva y la subjetiva. Como ya hemos visto, la sociali-
lización el pasado se re-interpreta conforme con la realidad zación totalmente exitosa resulta imposible desde el punto
presente, con tendencia a retroyectar al pasado diversos de vista antropológico. Pero, al menos, la socialización to-
elementos que, en ese entonces, no estaban subjetivamente talmente deficiente es muy poco frecuente y se limita a los
disponibles. En la socialización secundaria el presente se casos de individuos con los que fracasa aun la socialización
interpreta de modo que se halle en relación continua con el mínima, debido a una patología orgánica extrema. Por lo
pasado, con tendencia a minimizar aquellas transformacio- tanto, nuestro análisis debe ocuparse de las gradaciones en
nes que se hayan efectuado realmente Dicho de otra mane- un continuum cuyos polos extremos son empíricamente
ra la base de realidad para la re socialización es el presen- inaccesibles, análisis que resulta de utilidad porque permi-
te, en tanto Que para la socialización secundaria es el pa- te algunas aseveraciones generales en cuanto a las condi-
sado. ciones y consecúencias de la socialización exitosa.
El éxito máximo en la socialización probablemente se ob-
tenga en las sociedades que poseen una división del trabajo
2. INTERNALIZACrÓNYESTRUCTURASOCIAL sencilla y una mínima distribución del conocimiento. La so-
cialización en esas condiciones produce identidades social-
La socialización siempre se efectúa en el contexto de una mente pre-definidas y perfiladas en alto grado.' Como todo
estructura social específica. No solo su contenido, sino tam- individuo encara esencialmente el mismo programa instí-
bién su grado de "éxito" tienen condiciones y consecuencias tucional para su vida en sociedad, la fuerza íntegra del or-
socio-estructurales. En otras palabras, el análisis micro- den institucional se hace gravitar con mayor o menor peso
sociológico o socio-psicológico de los fenómenos de intemali- sobre cada individuo, produciendo una masividad compul-
zación debe siempre tener como trasfondo una comprensión siva para la realidad objetiva que ha de ser intemalizada.
macro-sociológica de sus aspectos estructuralcséé. La identidad, pues, se halla sumamente perfilada en el sen-
En el plano del análisis teórico que intentamos en este lu- tido de que representa totalmente la realidad objetiva den-
gar, no podemos internarnos en un estudio pormenorizado tro de la cual está ubicada. Dicho con sencillez, todos en
de las diferentes relaciones empíricas entre los contenidos gran medida son lo que se supone sean. En una sociedad de
de la socialización y las configuraciones socio-estructurales33. esa clase las identidades se reconocen con facilidad, tanto
Con todo, pueden hacerse algunas observaciones generales objetiva como subjetivamente. Todos saben quién es cada
con respecto a los aspectos socio-estructurales del "éxito" de uno y quiénes son los otros. Un caballero es un caballero, y
un labriego es un labriego, tanto para los otros como para sí
32Nuestra argumentación implica la necesidad de un trasfondo ma- mismos. Por consiguiente, no existe problema de identidad.
ero-sociológico para los análisis de la internalizacidn, o sea de una La pregunta "¿Quién soy yo?" no es probable que aparezca
apreciación de la estructura social dentro de la cual se produce'la inter- en la conciencia, puesto que la respuesta socialmente pre-
naiización. La psicología social norteamericana de nuestros días está determinada es masivamente real desde el punto de vista
muy debilitada por el hecho de que tiene una amplia carencia de dicho subjetivo y queda confirmada consíetentemente en toda in-
trasfondo.
33Cf Gerth y Milis, op. cit. También cf Tenbruck, op. cit., quien adju- teracción significativa.¡ Esto de ninguna manera implica
dica un lugar prominente a las bases estructurales de la personalidad que el individuo se sienta satisfecho de su identidad. Proba-
en su tipología de las sociedades primitivas, tradicionales y modernas. blemente nunca fue agradable ser labriego, por ejemplo.

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