TRASTORNOS SEXUALES
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la sexualidad humana se define así:
"Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las
identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y
la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos,
creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La
sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o
se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos,
psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos,
religiosos y espirituales."
La actividad sexual es una forma importante de conectarnos con nosotros mismos y con los
demás y muchas personas creen que el placer sexual es una de las experiencias más
gratificantes de la vida. Es por esto, que a lo largo de la historia y a través de las diferentes
culturas el hombre ha pretendido mejorar las técnicas amorosas con el objetivo de alcanzar
una mayor satisfacción sexual.
Los trastornos sexuales se clasifican en:
DISFUNCIONES SEXUALES:
Inapetencia sexual
La inapetencia sexual consiste en la deficiencia o ausencia persistente o recurrente de
fantasías/pensamientos sexuales, y/o deseo de o receptividad a la actividad sexual, que causa
preocupación personal.
La ausencia de deseo sexual no excluye el placer o la excitación, pero hace menos probable
que la persona emprenda alguna actividad sexual.
Debido a la amplia variabilidad en lo que los individuos perciben como deseo "normal", lo
que hace que una persona acuda a terapia es el cambio en ese deseo con respecto al que tenía
previamente.
¿Cuándo podemos decir que una persona padece de inapetencia sexual? Difícilmente
podemos definir en términos cuantitativos lo que constituiría el umbral de la inapetencia
sexual. El criterio más importante a tener en cuenta en la evaluación de la inapetencia sexual
es si la persona (o su pareja) se siente satisfecha con su nivel de apetencia. Es mejor que sea
la propia persona, la que se autodiagnostique.
Trastorno de la excitación sexual en la mujer
El trastorno de la excitación sexual en la mujer consiste en una incapacidad persistente o
recurrente para lograr o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación,
hasta la terminación de la actividad sexual, lo que provoca malestar significativo o
dificultades en las relaciones interpersonales.
Rechazo sexual
La perspectiva de interacción sexual con una pareja se acompaña de intensos sentimientos
negativos y produce un nivel tan elevado de ansiedad y miedo, que hacen que la persona
rechace la actividad y las relaciones sexuales.
Disfunción eréctil
Las dificultades para conseguir o mantener la erección pueden ser clasificadas según la causa
de la disfunción, el grado de impotencia, las circunstancias de aparición y la frecuencia.
El hombre que ha nunca ha experimentado una erección o que ha pasado una larga temporada
sin tener ninguna a pesar de la estimulación suficiente para provocarla, es probable que sufra
un trastorno orgánico.
Si la disfunción eréctil no es total o el hombre puede lograr una erección espontánea o
provocarla estando solo, o si a pesar de conseguirla, no la puede mantener para realizar la
penetración, es bastante probable que la causa sea psicógena. Según Masters y Johnson,
aproximadamente el 85% de los casos de disfunción eréctil, provienen de factores
psicológicos.
Eyaculación precoz
La eyaculación precoz consiste en la incapacidad de controlar la aparición de la eyaculación
durante el tiempo necesario para que los dos miembros de la pareja disfruten de la relación
sexual.
En algunos casos graves, la eyaculación puede presentarse como reacción psicológica a una
disfunción orgánica; Por ejemplo un fracaso en la erección o a la presencia de dolor.
La eyaculación también se considera precoz, si la erección requiere una estimulación
prolongada, de tal manera que el intervalo de tiempo desde que se alcanza la erección
suficiente, y la eyaculación, se acorta. En tales casos, el problema primario es un retraso en
la erección.
La eyaculación precoz tiene sus raíces en la ansiedad. El hombre experimenta ansiedad, que
corta la respuesta eréctil e interfiere en el mantenimiento de la erección conseguida,
provocando así una eyaculación precipitada.
Eyaculación retardada
La eyaculación retardada es una de las disfunciones menos frecuentes. Consiste en la
dificultad para incitar la respuesta orgásmica masculina y de ejecutar su reflejo eyaculatorio
concomitantes.
Disfunción orgásmica
Cuando se presenta la disfunción orgásmica, el orgasmo se retrasa excesivamente, o no se
llega a producir.
Esta disfunción puede aparecer en situaciones concretas (en cuyo caso, la causa
probablemente es psicológica), o permanentemente (en cuyo caso, hay que pensar en posibles
causas somáticas, excepto si hay una respuesta positiva al tratamiento psicológico).
La disfunción orgásmica se da tanto en hombres como en mujeres, aunque es más frecuente
en mujeres.
Vaginismo
El vaginismo es una de las disfunciones con un índice más elevado de éxito del tratamiento,
con casi un 100% (Masters & Johnson, 1970). Consiste en la falta de habilidad para relajar
la abertura de la vagina de forma suficiente para permitir la entrada del pene. En tal caso, la
entrada del pene es imposible o muy dolorosa.
Afecta a una quinta parte de las mujeres que acuden al sexólogo (Hawton, 1988).
Dispaurenia
La dispaurenia consiste en experimentar dolor durante la penetración. Afecta tanto a hombres
como a mujeres. En algunos casos, puede deberse a una causa orgánica y en otros a factores
psicológicos.
PARAFILIAS:
Exhibicionismo
El exhibicionismo consiste en una serie de fantasías sexuales recurrentes y altamente
excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican la exposición de los propios
genitales a un extraño que no lo espera.
Fetichismo
En el fetichismo, las fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales
o comportamientos están ligados al uso de objetos no animados (p. ej., ropa interior
femenina).
Los fetiches no deben ser únicamente artículos de vestir femeninos como los utilizados para
transvestirse (fetichismo transvestista) o aparatos diseñados con el propósito de estimular los
genitales (p. ej., vibrador).
Frotteurismo
En el frotteurismo las fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes e impulsos
sexuales o comportamientos se hallan ligados al hecho de tocar y rozar una persona en contra
de su voluntad.
Pedofilia
La persona que padece de pedofilia tiene fantasías recurrentes y excitantes, impulsos sexuales
o comportamientos que implican actividad sexual con niños prepúberes, debe tener al menos
16 años y ser por lo menos 5 años mayor que el niño.
Masoquismo sexual
En el masoquismo sexual la persona muestra preferencia por actividades sexuales que
implican ser receptor (de forma real o simulada) de humillaciones, exclavitud, o cualquier
otra forma de sufrimiento.
Sadismo sexual
El sadismo sexual consiste en fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos
sexuales o comportamientos que implican actos (reales, no simulados) en los que el
sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente
excitante para el individuo.
Fetichismo transvestista
El fetichismo transvestista es una parafilia que afecta únicamente a hombres heterosexuales.
Se trata de fantasías recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos
que implican el acto de transvestirse.
Voyeurismo o escoptofilia
El voyeurismo es la tendencia persistente o recurrente a mirar a personas que están realizando
una actividad sexual o íntima, como desnudarse, lo que lleva a una excitación sexual y a una
masturbación, que se realiza sin ser observado.
TRASTORNOS DE LA IDENTIDAD SEXUAL
Los trastornos de la identidad sexual son aquellos en los que la persona se identifica de forma
marcada y persistente con el otro sexo y experimenta un acusado malestar con la propia
identidad sexual.
En los trastornos de la identidad sexual se produce una identificación acusada y persistente
con el otro sexo.
En los niños se manifiesta por algunos de los siguientes síntomas: deseos e insistencia en que
uno es del otro sexo preferencia e insistencia por llevar la ropa típica del otro sexo
preferencias marcadas por el rol del otro sexo y por compañeros del otro sexo
En adolescentes y adultos la alteración se manifiesta por: el deseo de vivir y ser aceptado
por la sociedad como un miembro del sexo opuesto convicción de experimentar las
reacciones y las sensaciones típicas del otro sexo pensamientos de que se ha nacido con el
sexo equivocado inadecuación al rol al que pertenece su propio sexo sentimientos de malestar
o desacuerdo con el propio sexo anatómico deseos de someterse a tratamientos hormonales
y quirúrgicos para hacer que el cuerpo se parezca lo máximo posible al del sexo con el que
la persona se identifica.