Patología
El trastorno del espectro autista es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro
que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que causa
problemas en la interacción social y la comunicación. El trastorno también comprende patrones
de conducta restringidos y repetitivos. El término ‘‘espectro’’ en el trastorno del espectro autista
se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad.
El trastorno del espectro1 autista comprende afecciones que anteriormente se consideraban
independientes, como el autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y
una forma no especificada de trastorno generalizado del desarrollo. Algunas personas aún
utilizan el término ‘‘síndrome de Asperger’’ que generalmente se considera que está en el
período final leve del trastorno del espectro autista.
El trastorno del espectro autista comienza en los primeros años de la infancia y, a la larga,
provoca problemas para desenvolverse en la sociedad, por ejemplo, en situaciones sociales, en la
escuela y el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el primer año. Un
número reducido de niños parecen desarrollarse de forma normal en el primer año y luego pasan
por un período de regresión entre los 18 y los 24 meses de edad, cuando aparecen los síntomas
de autismo. Si bien no existe una cura para los trastornos del espectro autista, un tratamiento
intensivo y temprano puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos niños. (OMS, 2022)
Etiología
Estudios poblacionales, familiares y en parejas de gemelos idénticos sugieren que una
proporción considerable de los casos de autismo tiene algún componente genético. El TEA tiene
una clara agregación familiar y la concordancia en gemelos idénticos esta entre 60 y 92%. El
1
Quijada, C. (2008). Espectro autista. Revista chilena de pediatría, 79, 86-91.
TEA2 puede ser considerado como una enfermedad poligénica y multifactorial en la que cambios
o variaciones genéticas de distintos tipos interactúan con factores ambientales, lo que resulta en
fenotipos específicos. Se han encontrado variaciones genéticas en más de 1000 genes, las cuales
incluyen aneuploidías, variaciones en el número de copias, inserciones, deleciones y variaciones
de un solo nucleótido SNV. Los genes con los que se ha podido establecer una relación causal:16
CHD8 (del inglés Chromodomain-helicase DNAbinding protein 8): localizado en el cromosoma
14, codifica una proteína de unión a DNA conocida como helicasa de cromodominio. El CHD8
es dependiente de ATP y remodela la estructura de la cormatina al alterar la posición de los
nucleosomas, por lo que funciona como un represor transcripcional, particularmente de genes
regulados por beta-catenina. Mutaciones inactivadoras o de pérdida de función del gen CHD8 se
han asociado a un subtipo específico de TEA, cuyo fenotipo incluye con frecuencia
macrocefalia. (Coryell, 2022)
Perfil epidemiológico
Según la Organización Mundial de la Salud3, los estudios recientes de incidencia y
prevalencia de TEA reflejan un incremento paulatino, posiblemente relacionado a cambios de
criterios diagnósticos, de la definición de casos, y de un incremento de reconocimiento del TEA
por los profesionales.
Por lo tanto, el ultimo análisis sobre el autismo está entre las primeras cinco causas de
consulta psiquiátrica infantil. En pocos años, el autismo ha pasado de ser una anécdota en los
informes oficiales a un problema de salud pública. La prevalencia de autismo antes de 2013 era
de 30 a 116 casos por 10 000 habitantes.
2
Tabuenca, P. G. (2016). Trastorno del espectro autista (TEA). Anuario del Centro de la Universidad Nacional
de Educación a Distancia en Calatayud, 22, 149-62.
3
Salut, O. M. (2000). La Organización Mundial de la Salud. División de Información de la Organización
Mundial de la Salud.
Esta enfermedad afecta predominantemente a varones con relaciones mujer/hombre de
1.3/16 a 3.3/15.7, dependiendo de la subclasificación de autismo, si se clasifican como del
espectro del autismo o presentan autismo profundo, respectivamente. Aplicando escalas
confirmatorias4, la sensibilidad diagnóstica aumenta al 93% y la especificidad al 85%, también
aumenta si la edad de aplicación se acerca a los 48 meses. La prevalencia de autismo en Ecuador
no se ha calculado, aunque se cuenta con un estudio local realizado en Pichincha, con los
criterios anteriores, donde se estimó una prevalencia menor al 1% de la población infantil.
Signos y síntomas
Algunos niños presentan signos del trastorno del espectro autista en la primera infancia,
como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia
ante las personas responsables del cuidado. Otros niños pueden desarrollarse normalmente
durante los primeros meses o años de vida, pero luego repentinamente se vuelven introvertidos o
agresivos o pierden habilidades del lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se
observan a los 2 años.
Es probable que los trastornos del espectro autista tengan un patrón de comportamiento y un
nivel de gravedad únicos en cada niño, desde un funcionamiento bajo hasta uno alto.
Algunos niños con trastornos del espectro autista tienen dificultades de aprendizaje y
algunos presentan signos de inteligencia inferiores a lo normal. Otros niños con este trastorno
tienen una inteligencia entre normal y alta, aprenden rápido, aunque tienen problemas para
comunicarse, aplicar lo que saben en la vida diaria y adaptarse a situaciones sociales. Debido a la
combinación única de síntomas que presenta cada niño, a veces, puede ser difícil determinar la
gravedad. En general, se basa en el nivel de deterioro y en cómo afecta la capacidad de
desenvolverse.
4
ADOS,CARS
Comunicación e interacción social
Un niño o un adulto con trastorno del espectro autista puede tener problemas con la
interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los
siguientes signos:
No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharte
Se resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en
su propio mundo.
No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial
No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para
decir palabras u oraciones
No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir
algo o nombrar elementos
Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como
un robot
Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas
No parece entender preguntas o indicaciones simples
No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los
demás
No señala ni trae objetos para compartir sus intereses
Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva,
agresiva o perturbadora
Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las
expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz.
Patrones de comportamiento
Un niño o un adulto con trastorno del espectro autista puede tener intereses, actividades o
patrones de comportamiento repetitivos y limitados, e incluso presentar cualquiera de los
siguientes signos:
Realiza movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos
Realiza actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza
Desarrolla rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio
Tiene problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser
torpe o caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado
Se deslumbra con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete,
pero no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto
Es más sensible que lo habitual a la luz, el sonido o el contacto físico, pero puede ser
indiferente al dolor o la temperatura
No participa en juegos de imitación o de simulación
Se obsesiona con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales
Tiene preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos
pocos alimentos o no comer alimentos con una determinada textura. A medida que maduran,
algunos niños con trastornos del espectro autista socializan más con otras personas y muestran
menos alteraciones del comportamiento. Algunos, generalmente los que tienen problemas menos
graves, con el tiempo pueden llevar una vida normal o casi normal. Sin embargo, otros siguen
teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales y, en los años de la adolescencia,
sus problemas de comportamiento y emocionales pueden empeorar.
Cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, y muchos no siguen la cronología exacta que se
encuentra en algunos libros sobre crianza. Sin embargo, los niños que padecen trastornos del
espectro autista no suelen manifestar signos de retraso en el desarrollo antes de los 2 años.
Los signos del trastorno del espectro autista normalmente aparecen en las primeras etapas
del desarrollo cuando se observan retrasos evidentes en las habilidades del lenguaje y las
interacciones sociales. El médico podría recomendar pruebas de desarrollo para determinar un
posible retraso en las habilidades cognitivas, del lenguaje y sociales si:
No responde con una sonrisa o una expresión de felicidad a los 6 meses o antes
No imita sonidos o expresiones faciales a los 9 meses o antes
No balbucea ni hace gorgoritos a los 12 meses o antes
No hace gestos, como señalar o saludar, a los 14 meses o antes
No dice palabras simples a los 16 meses o antes
No dice frases de dos palabras a los 24 meses o antes
Pierde las habilidades del lenguaje o sociales a cualquier edad
Tratamiento
El autismo es heterogéneo y, por lo tanto, su tratamiento también lo es. La estrategia inicial
es escoger un síntoma e iniciar un tratamiento buscando la modificación conductual específica.
Los fármacos utilizados en TEA son inespecíficos y se utilizan para graduar la conducta
repetitiva y otros síntomas relacionados como la ansiedad, la falta de control de los impulsos o la
inatención. La estrategia para escoger uno u otro medicamento es hacer una hipótesis sobre el
síntoma predominante que queremos modificar y dar seguimiento clínico puntual sobre el efecto
esperado. El mismo medicamento puede tener efectos diferentes en dos pacientes con las mismas
características clínicas. Es necesario explicar a los padres que los efectos de los medicamentos
ocurren en un plazo de intermedio a largo, de manera que sus expectativas no se vean frustradas.
Si no se tiene esto en cuenta, existe el riesgo de incurrir en polifarmacia, lo cual aumenta la
probabilidad de efectos adversos y no redunda en beneficio alguno para el paciente.
Medicación
Conducta repetitiva y disruptiva: Se utilizan fármacos antipsicóticos como la risperidona y
el aripiprazol. La risperidona es un antipsicótico atípico con efectos favorables en la conducta
repetitiva. En estudios controlados y aleatorizados se ha demostrado una mejoría temporal en la
conducta repetitiva, con disminución significativa de síntomas como hiperactividad, irritabilidad
y conducta repetitiva. El aripiprazol, también un antipsicótico atípico, se ha utilizado
particularmente en pacientes adolescentes, con efectos positivos en cuanto al control de síntomas
de repetición, conducta disruptiva y acciones sin sentido; dentro de sus efectos adversos
encontramos ganancia ponderal, somnolencia, temblor y rigidez muscular. Al igual que con la
risperidona, el efecto terapéutico benéfico suele ser variable. Tanto la risperidona como el
arpiprazole están aprobados por la Food and Drug Administration para el tratamiento de la
irritabiliad en el TEA. Neurolépticos, como el haloperidol, que actúan como antagonistas del
receptor dopaminérgico D2, se han usado durante décadas y sus beneficios se obtienen a largo
plazo (71%).
Escalas de valoración
El test ADOS-25 es una escala de diagnóstico específica para el autismo que permite la
evaluación de la comunicación, interacción social, el uso imaginativo de objetos e incluso el
5
Pruette, J. R. (2013). Autism diagnostic observation schedule-2 (ADOS-2). Google Scholar, 1-3.
juego. Es una evaluación semi- estructurada a través de la observación en cuatro módulos que
incluyen actividades dirigidas por el investigador que evalúan conductas anormales.
Bibliografía
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