Brito-Introduccion Al Eneagrama
Brito-Introduccion Al Eneagrama
net/publication/340716627
Introducción al Eneagrama
CITATIONS READS
0 12,174
1 author:
Rodrigo Brito
11 PUBLICATIONS 51 CITATIONS
SEE PROFILE
All content following this page was uploaded by Rodrigo Brito on 17 April 2020.
REVISIÓN
Introducción al eneagrama:
una contribución a la integración
de sí mismo*
(Rev GPU 2013; 9; 4: 373-402)
Rodrigo Brito 1
* Nota del editor: por error, una parte de este trabajo apareció publicada en el número anterior de GPU. A continuación entre-
gamos la versión completa.
1
Psicólogo y filósofo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Director del Centro Umbrales ([Link]).
E-mail: rbritopastrana@[Link].
determinado contexto familiar, social y cultural, y esto un flujo armónico, por una especie de danza entre el
implica, inevitablemente, una interferencia (con mati- sí mismo y la realidad, en la que ésta es comprendida-
ces, por supuesto) en el orden natural del flujo orga- sentida-actuada tal cual es, sin agregados ni restas de
nísmico del bebé y del niño. El amor y sus vicisitudes5, ningún tipo, sin tergiversaciones ni conflictos de nin-
es decir, las experiencias de ser amado o no, de poder guna especie. Otra cosa sucede con el adulto caído que
amar o no, de ser respetado o no, de poder respetar o somos. Estos tres centros han sido degradados (es decir,
no, todo ello tiene un impacto modelador de la persona reducidos) a un centro intelectual inferior en el que las
en el sentido de la necesidad de ir forjando un persona- ideas se transforman en fijaciones, en un centro emo-
je (una máscara) capaz de defender al organismo para cional inferior en el que las emociones se transforman
permitirle sobrevivir al sufrimiento en que ha devenido en pasiones y en un centro instintivo fragmentado en
el dolor original. Ante la imposibilidad de poder ser sí un aspecto conservacional (preocupación por la sobre-
mismo el hombre se ve obligado a adaptarse a su en- vivencia), uno social (preocupación por las relaciones)
torno y a desarrollar un andamiaje de estrategias y de y uno sexual (preocupación por el placer). Este proceso
reacciones aceptables que le permitan su continuidad. inferiorizante, reductivo y degradante constituye nues-
Este proceso de adaptación se basa, principalmente, en tro peculiar carácter, lo que llamamos nuestra persona-
el mecanismo de identificación y tiene como resultado lidad. En palabras de Naranjo: “El núcleo fundamental
progresivo e “irrevocable” la constitución del carácter. del carácter, tal como lo expondré aquí, tiene una doble
La persona auténtica deriva en personalidad defensiva. naturaleza: un aspecto motivacional en interacción con
La propia personalidad es el producto de una interfe- un prejuicio cognitivo, una ‘pasión’ asociada a una ‘fija-
rencia ambiental6 y, en su origen, nos sirvió para sobre- ción’”. Con más detalle, podemos entender este proceso
vivir a los embistes de la “locura” del mundo adulto, tan como “una interferencia de la pasión en el instinto bajo
enajenado y disruptivo7. la influencia continua de una percepción cognitiva distor-
Se produce así un oscurecimiento ontológico (del sionadora” (p. 55). Según esto, la batalla que tenemos
propio ser) por obra de un encubrimiento óntico (de la ante nosotros, la “guerra santa” que tenemos que librar
propia personalidad) que deriva de un modelamiento no es propiamente contra los instintos, sino justamen-
contextual. Nuestro ser esencial consistiría en nuestra te contra aquellos aspectos que aprisionan y tienen
conciencia despierta, en el despliegue de nuestro po- cautivos a nuestros instintos (en sí mismos sanos): las
tencial integrado (inteligencia-emoción-instinto) y es- pasiones y fijaciones, expresadas como motivaciones
taría compuesto por un centro intelectual superior, un fundamentales y como pensamientos automáticos y
centro emocional superior y un centro instintivo libre. rígidos, respectivamente.
En estado “puro”, esta tríada esencial se caracteriza por Una imagen gráfica que en lo personal me parece
apropiada es la de comprender nuestro carácter, nues-
tros modos habituales de funcionar, como un dragón
5
Parafraseando a Freud, para quien lo relevante eran la celoso y territorial al que hay que intentar domesticar8.
pulsiones y sus destinos, entendiendo la pulsión como El dragón sirve aquí como símbolo de una pasión des-
cercana a la libido, a la pulsión sexual, aunque no ex- bocada y de una intransigencia destructiva, así como
clusivamente. En todo caso, en Freud encontramos un de un empecinamiento en mantener el statu quo tal y
reduccionismo en su concepción del amor, el que suele
como está. Por otra parte, el dragón simboliza el peligro
ser comprendido por el padre del psicoanálisis desde el
erotismo genital o pregenital.
que entraña el enfrentamiento con el propio carácter,
6
Esta fue una de las preocupaciones centrales del grupo el que utiliza cualquier recurso para persistir. El riesgo
psicoanalítico independiente cuya figura central fue D. de esta “guerra” consiste en salir quemado o tragado
Winnicott y sus conceptualizaciones acerca de la madre por el dragón. Sin embargo, detrás de la bestia se es-
suficientemente buena, el rol de espejo de la madre, el conde la fragilidad del niño del que nació. De lo que se
verdadero y falso self, así como sus ideas en torno a la trata, nos dice Naranjo, no es de luchar contra nuestros
transicionalidad.
7
He aquí una descripción contraria a los consejos taoístas
del viejo Lao Tse, quien en uno de sus epigramas del Tao
Te King nos dice: “Si yo dejase de estorbar a las personas, 8
En la tradición budista existe la imagen de la “doma del
ellas se ocuparían de sí mismas. Si yo dejase de mandar a buey”, con sus pasos y todo, en una clara alusión a la do-
las personas, ellas obrarían por sí mismas. Si yo dejase de mesticación del propio ego que no concluye con su ex-
sermonear a las personas, ellas se perfeccionarían por sí tinción sino con su amansamiento. La desidentificación y
mismas. Si yo dejase de imponerme a las personas, ellas el desapego respecto del ego desembocan en una cana-
se convertirían en sí mismas”. lización de sus destrezas a favor del propio sí mismo.
instintos, sino todo lo contrario: luchar contra sus cap- origen de los diferentes eneatipos. Éste se basa en el
tores, a fin de liberarlos y recuperar así la espontánea grado de sostén, de seguridad, de cuidado y de amor
sabiduría de nuestro organismo. Y ya hemos identifica- con que hemos sido criados y tratados por nuestras fi-
do a nuestros captores. Los más originarios son nuestra guras parentales en nuestra primera infancia (digamos
pasiones, expresadas en lo que el cristianismo ha llama- que hasta los 5 o 7 años). Estos vínculos tempranos y
do los “pecados capitales”, que son impulsos motivacio- originarios configuran la atmósfera emocional y exis-
nales cargados intensamente de un afecto destinados tencial desde la que nos vamos conformando a nosotros
a la satisfacción egoica en contra de un contacto armó- mismos en nuestros variados y complejos modos de ser
nico con lo otro, con los otros y con nosotros mismos. y, sobre todo, en nuestros patrones de relación con no-
Las pasiones nos mueven ciega e impulsivamente hacia sotros mismos y con el mundo. Desde esta perspectiva,
una acción cuya naturaleza es defensiva e inoportuna. partimos del hecho (realista a mi juicio) de que nuestra
Como derivados de estas pasiones configuradas desde crianza siempre conlleva frustración y nos demanda
la infancia están las fijaciones, que son ideas, creencias algún grado de adaptación y de defensa, ponernos un
y valoraciones distorsionadas que cristalizan como ra- barniz de inautenticidad para crear un personaje que
cionalizaciones justificadoras de nuestras pasiones. En goce de mayor aceptación o, al menos, que genere una
la vida adulta estas ideas fijas operan manteniendo la sensación de control y de manejo de la propia vida. Esta
fuerza de nuestras pasiones, de las cuales somos (justa- sensación de control nos ayuda a enfrentar nuestras
mente) agentes pasivos. Estas fijaciones se evidencian angustias radicales, relativas a la soledad, al abandono,
en “pensamientos automáticos” y en una gran variedad a la muerte. Cada uno de los eneatipos que hemos de
de “ideas locas” que fundamentan cognitivamente revisar surge como una manera concreta y particular de
nuestros modos de ser y de actuar en el mundo según sobreponerse a esta “falta básica” por medio de la cons-
nuestro particular carácter. trucción de un ego que nos ha de servir como refugio o,
He aquí una cuestión clave a la hora de aventurar- más precisamente, como fortaleza.
se en la comprensión del Eneagrama, tal y como yo lo Almaas (2002) se refiere a lo anterior con más de-
entiendo. Creo que desde este saber subyace la idea talle al señalar que:
de que el hombre es un ser natural, ligado al orden del
cosmos, constituido por una especie de animalidad El Eneagrama cartografía los distintos modos que
sagrada. “Sagrada” en la medida en que el hombre se desarrolla el ego para afrontar la ausencia, las in-
autotrasciende en su propio ser, de ahí que sea posi- terferencias, las rupturas y discontinuidades del
ble este viaje hacia el abismo que somos, más allá de apoyo. La reacción para el Punto Uno [eneatipo
las múltiples máscaras de nuestra personalidad. Y, sin uno] es intentar hacer que se produzca el apoyo
embargo, “animalidad”, en la medida en que somos mejorándose a sí mismo. En el caso del Punto Dos,
cuerpo, con sus impulsos propios y naturales (pre- se trata de negar la necesidad de apoyo, aunque,
morales), que representan justamente nuestro centro sin embargo, manipula y seduce al entorno para
más espontáneo y auténtico. Hay aquí una defensa de que lo proporcione. En referencia al Punto Tres, se
nuestra libertad instintiva, la que dista infinitamente trata de negar su necesidad pero pretender: ‘Pue-
de una instintualidad reprimida y condicionada por do hacerlo solo, sé cómo puede ser la realidad y
las pasiones y fijaciones que hemos tenido que forjar cómo voy a evolucionar y hacer que suceda’. Para
a modo de defensas contra los requerimientos anti- el Punto Cuatro, la pérdida o ausencia de sostén se
naturales de nuestro contexto sociocultural. De este contrarresta negando que exista una desconexión
modo, una genuina comprensión del Eneagrama y de del Ser, mientras que al mismo tiempo se intenta
sus potencialidades implica hacerse cargo de la nece- hacer que el entorno sea sustentador tratando de
sidad que tenemos de compensar nuestra hipertrofia controlarlo y controlándose a sí mismo. En el caso
apolínea con un cultivo y una liberación de nuestro ser del Punto Cinco, la reacción es no afrontar la sen-
dionisiaco. Nietzsche nos enseñó sobre la grandeza y el sación real de pérdida y no sentir directamente las
poder de esta dimensión de lo humano, ligándolo con interferencias apartándonos y aislándonos; elu-
la creatividad y fecundidad propias de la tierra, con la diendo la situación en su conjunto. Para el Punto
intuición embriagadora y la sobreabundancia que sur- Seis, la estrategia es estar más en contacto con el
ge de la voluntad de poder propia de la vida que se ex- miedo y la desconfianza, poniéndose a la defensi-
presa en la afirmación incondicional de la misma. va y mostrándose paranoico en relación al entor-
Junto con esta instintualidad sagrada, otro prin- no. En el caso del Punto Siete, se trata de planificar
cipio fundamental del Eneagrama dice relación con el cómo hacerlo agradable, y fantaseando cómo nos
sentiríamos, en lugar de experimentar el dolor de esta mayor aceptación nos permite ir transitando li-
la pérdida de apoyo. Para el Punto Ocho, se trata bremente no sólo por todos los eneatipos, sino sobre
de enfadarse en relación a la pérdida de apoyo y todo, nos permite existir desde ninguno en particular,
luchar con el entorno para recuperarlo, intentar en una revitalizante unidad psicocorporal. La frescura
conseguir justicia y vengarse del daño. En el caso de un bosque o el jugueteo de un río sólo se experi-
del Punto Nueve, la reacción es intentar suavizar mentan cuando caminamos por el medio del bosque o
las cosas y actuar como si todo estuviera bien, cuando entramos en las aguas del río, no cuando nos
existiendo de un modo mecánico y carente de quedamos mirando el mapa correspondiente. Sin em-
vida (p. 31). bargo, el mapa presta sus servicios: nos ayuda a cami-
nar sin extraviarnos o a zambullirnos sin ahogarnos. Lo
Tenemos que mantener presente que estas orien- importante es atrevernos a experimentar en nosotros
taciones fundamentales (representadas por cada mismos todos los paisajes (dentro de las posibilidades
eneatipo) son formas defensivas que surgen de la in- de cada uno) que nos constituyen, pues si vivo conven-
teracción entre el niño y sus figuras cuidadoras en su cido de que soy lago (y que esa es la única y mejor
primera infancia, dando por resultado en la adultez un manera de ser), entonces jamás comprenderé de ver-
carácter o modo de ser específico y distintivo, aunque dad la maravilla (complementaria) de sentir la poten-
al mismo tiempo lo suficientemente típico en sus ras- cia y la exuberancia de una cascada o la profundidad y
gos generales como para caer dentro de la descripción vastedad de un océano. Por qué limitarme a una sola
esencial de algún eneatipo. Dicho con simpleza, cada forma cuando soy, como intuyó Aristóteles, en cierto
eneatipo es una forma específica de hacer frente y de modo todas las cosas.
buscar el amor, es decir, la vinculación con los demás y Para concluir esta breve contextualización, no
con el mundo en general, sólo que desde un modo de quiero dejar de mencionar la teoría de los “tres amores”
ser adaptativo, atrofiado, reducido, en lugar de hacer- de Naranjo, no sólo (como hemos visto) por la centrali-
lo desde nuestro ser más genuino caracterizado por la dad de esta experiencia en la formación del carácter y
apertura, la confianza y la aceptación. en la vida en general, sino porque ha de formar parte
Así las cosas, nuestro ser más profundo no es otra de la descripción de cada eneatipo, en la medida en
cosa que vacío, en la medida en que se da como de- que se ama de una forma específica desde cada uno de
venir, en evidente contraste con la rigidez y estatici- ellos, mostrando los respectivos modos de ser de una
dad propias del carácter. Esta experiencia de fondo, forma concreta y cotidiana en relación a los otros. Estas
expresada en distintas formas por las más diversas tres formas de amor son conocidas desde antiguo, por
tradiciones espirituales y filosóficas de todas partes, ejemplo, en la tradición latino-cristiana, bajo los nom-
es a la que apunta Naranjo cuando dice: “dondequiera bres de eros, caritas y philía. Antes de clarificar cada
que el ‘ser’ parezca estar, no está, y que el ser sólo pue- uno de estos amores conviene advertir que se trata de
de hallarse de la forma más improbable: mediante la tres formas “sanas”, es decir, naturales, en que el amor
aceptación del no-ser y de un viaje a través del vacío”. se da y se expresa, siendo necesaria la presencia de los
(p. 90). Antes de comenzar a explicar la estructuración tres para el benéfico equilibrio psico-espiritual. Sin em-
del Eneagrama y, con mayor razón, antes de entrar a la bargo, esto no impide la posibilidad de que cada uno
descripción de los diversos eneatipos y sus respectivos de ellos degenere en una forma específica y reductiva,
subtipos, tenemos que mantener la mayor claridad más aún en el contexto de una época y de una cultura
respecto del verdadero sentido que tiene este saber: como la nuestra en la que se tiende a confundir el amor
se trata de reconocernos en nuestro modo nuclear de con una serie de experiencias ajenas, ya sea desde lo
estar en el mundo, en nuestras maneras habituales, estético o desde lo moral. “Tener” un determinado ca-
en nuestros rasgos principales, de vislumbrar con la rácter (eneatipo) implica una degeneración y reducción
mayor nitidez posible los bosquejos fundamentales en nuestra forma de amar, por lo que cuando hablemos
de nuestra personalidad, así como los rasgos asocia- del modo en que suele amar cada eneatipo estaremos
dos, no para acomodarnos conformistamente en los haciendo referencia a un amor tergiversado o, si se
mismos, no para dar la impresión de un encomia- quiere, a un pseudo-amor.
ble autoconocimiento, no para poder decir con toda El primero de estos amores es el amor erótico y
seguridad y tranquilidad “así soy yo”, sino más bien hace referencia al sano interés en uno mismo, ligado
para algo diferente: para des-identificarnos y tomar al placer y al deseo, sobre todo de índole sexual. Es un
distancia de nuestro personaje habitual y poder así amor que busca la propia satisfacción y tiende a una
reconocerlo y aceptarlo realmente. Paradojalmente, suerte de plenitud de ser, a un sentirse corporalmente
Figura 1. Aquí se muestra una imagen simple del Eneagrama en la que se muestran los diferentes eneatipos (E) y sus respectivas
pasiones dominantes. Nos sirve para tener una mirada de conjunto y para visualizar desde ya las posiciones y las direcciones
de movimiento de cada eneatipo. La imagen está compuesta por un triángulo central que parte en el E9, va al E6, luego al
E3, para volver al E9. Luego el movimiento sigue la siguiente dirección: E1-E4-E2-E8-E5-E7-E1. Los tres eneatipos superiores
(E8, E9 y E1) representan la tríada instintiva, caracterizada en su conjunto por estar obstaculizada existencialmente por la
ignorancia y por una tendencia compensatoria hacia la acción. Los tres eneatipos de la derecha (E2, E3 y E4) representan la
tríada emocional, caracterizada en su conjunto por estar obstaculizada existencialmente por la avidez y por una tendencia
intensa al apego afectivo. Los tres eneatipos de la izquierda (E5, E6 y E7) representan la tríada racional, caracterizada en su
conjunto por estar obstaculizada por la aversión y por una tendencia a la desconexión y al ensimismamiento. Esta explicación
se desarrolla con más detalle en lo que sigue.
sin tensiones. Se busca al otro, principalmente del sexo degradación lo transforma en hipocresía, en el sentido
opuesto, desde un interés lúdico en el que la propia de demostrar una preocupación por el otro que no pasa
satisfacción está en el centro y donde la actitud bási- de ser una fachada para ocultar una motivación narci-
ca consiste en recibir. Su degradación (o falsificación) sista y autorreferente de fondo.
lo convierte en un hedonismo vacío y exageradamen- El amor filial o admirativo, por último, es el que está
te egocéntrico, al punto de no importar los deseos del vuelto hacia los ideales, sean humanos o divinos, ex-
otro y de buscar compulsivamente una vida de satisfac- presados en las figuras de héroes o dioses, o en valores
ción continua. absolutos y trascendentes capaces de movilizar y dar
El amor caritativo o benevolente es aquel que sentido a la existencia. Es un amor que se experimenta
se refiere al otro como un prójimo y cuya motivación en la admiración o adoración a cierta trascendentalidad
fundamental está guiada por la compasión y por la significativa y cuyo modelo originario se encuentra en
comprensión mutua. Se trata de un amor que busca el el amor al padre y los grandes valores que éste encarna
bien del otro, su realización, su plenitud, encontrando en cuanto ideales. Se trata de un amor que da y recibe,
felicidad en el bienestar del otro. Es un amor cuya ac- por lo que implica a la vez gratuidad y meritoriedad,
titud básica consiste en dar. El modelo de este amor esfuerzo en el desarrollo espiritual. Su degradación se
es el maternal, con todo lo que aquí hay de gratuidad vuelve fundamentalismo en la medida que los propios
e incondicionalidad, así como con ese típico sello de ideales y las propias verdades encontradas se entien-
auto-olvido y de puesta entre paréntesis de los propios den como la única versión posible de la verdad y como
intereses para ayudar al otro con sus necesidades. Su una moralidad insuperable.
Estructura y psicodinámica del Eneagrama triángulo interpretando la pereza del EIX como una ma-
nera de superar el narcisismo y el egocentrismo estético
Hoy sabemos que el Eneagrama está estructurado de de la vanidad por medio de un darse compulsivamente
acuerdo con dos leyes numéricas enigmáticas: la ley del a los demás, en la secreta fantasía de ser esencial y ne-
7 y la ley del 3. Según la primera, accedemos a la di- cesario para los otros. El vacío se llena bajo el supuesto
rección en que van surgiendo los diversos eneatipos (E) ilusorio de la bondad intrínseca en la servicialidad, pero
desde sus predecesores. Según la segunda, compren- se cae en un auto-olvido no menos peligroso.
demos cómo es que los nueve eneatipos están agrupa- Atendamos ahora a la psicodinámica de los res-
dos en tríadas con un núcleo común. tantes eneatipos. La ira del EI, tan puesta como está
Respecto del número de eneatipos y del orde- en la crítica al mundo, se vuelve contra sí mismo en la
namiento lógico en que se deben explicar, podemos envidia del EIV, pasando de una pseudoautosuperio-
decir que la tríada principal está dada por la secuencia ridad a una pseudoautoinferioridad. El EII transforma
E9-E6-E3, formando el triángulo central al interior del esta sensación profunda de deficiencia y minusvalía,
círculo. La centralidad de estos eneatipos está dada por sobrecompensación, en un fuerte sentimiento de
por representar el núcleo medular de sus respectivas orgullo y pseudoautovaloración. La actitud femenina
tríadas en base a una pasión básica, más elemental y dependiente del EII, en el sentido de una necesidad
que la de los eneatipos restantes. De este modo la del reconocimiento del otro, es negada en forma tajan-
pereza, el miedo y la vanidad significarían (a la vez) te por la hipermasculinidad atrofiada y prepotente del
la motivación más profunda de sus respectivos enea- EVIII, en donde se niega justamente esta dependencia
tipos y una pasión de anclaje para los dos eneatipos por medio de una tendencia a vínculos explotadores
contiguos. El miedo tan propio del EVI se convierte y avasalladores. Del mismo modo, todo lo que se per-
en curiosidad exploradora y compulsiva del mundo mite con facilidad el EVIII en términos de dar rienda
propia de la gula del EVII o en reserva y autoenclaus- suelta a sus propios deseos y necesidades egoístas, es
tramiento defensivo propio del EV. En otras palabras, reprimido y contenido profundamente por el EV “op-
podemos decir que al interior de esta tríada encon- tando” por la autoanulación antes de confrontar al
tramos tres maneras diferentes de estructurarse en el mundo. El EVII, por su parte, por oposición a la reserva
mundo frente al miedo de base: como necesidad de y austeridad interior del EV se sitúa en un lugar iluso-
experimentar, como actuación dudosa e insegura o rio de sobreabundancia, prefiriendo la expresividad
como retraimiento autoinmunizante. de cualquier cosa a la nada. Finalmente, la pseudosex-
Los restantes eneatipos y su dirección explicativa huberancia y la fácil dispersión en que cae el EVII se
(psicodinámica) se obtienen al dividir 7 en 1. De este compensan en el orden y la estructuración obsesivos y
modo tenemos la siguiente secuencia: 1-4-2-8-5-7-1. Si rígidos propios del EI.
bien son múltiples las relaciones que se establecen en Junto con esta psicodinámica secuencial encon-
la estructuración del Eneagrama, me interesa explicitar tramos en el Eneagrama una ordenación de los enea-
en esta síntesis tan sólo la que podemos encontrar al tipos en 3 tríadas bien definidas: una instintiva (8-9-1),
seguir las flechas, es decir, esa relación de secuencia- una emocional (2-3-4) y una racional (5-6-7). La tríada
ción que se va dando con el paso de un eneatipo al si- instintiva es la más corporal en el sentido del hacer con
guiente. Nos interesa esta conexión en especial, pues tintes compulsivos. El conflicto principal que atraviesa
es la que va a guiar nuestro recorrido. Sigamos en esto, a estos tres eneatipos es el del olvido de sí mismos,
una vez más, los postulados de Naranjo (ver Figura 1). pudiendo ser y hacer en el mundo sin reconocer sus
Concentrémonos en el triángulo central 9-6-3- verdaderas motivaciones ni las consecuencias de sus
9. La pereza (o descuido de sí mismo) propia del EIX actos. Aunque nos podamos desorientar fácilmente
se convierte en el miedo del EVI como una forma de con posiciones corporales sólidas y con ideas claras y
reencuentro consigo mismo, pero en oposición a un tajantes, toda esta tríada tiene dificultades para de-
mundo amenazante del que hay que defenderse. Esta tenerse a establecer contacto con lo que realmente
desconfianza en el mundo que llega hasta una parálisis quieren y necesitan, avasallados por una impulsividad
propia que inhibe todo movimiento y toda iniciativa se inconsciente. Otro tanto podemos decir de la tríada
convierten en un auténtico exhibicionismo y necesidad emocional, la cual es más bien femenina e histerifor-
de lucimiento en el EIII caracterizado por la vanidad. El me, tendiendo a perderse en el mundo llevados por sus
miedo se transforma en un deseo de ser admirado, pero intensos sentimientos hacia el mismo y sus “objetos”.
en una apariencia que no es capaz de salvar el vacío in- El sentimiento, por sí mismo cobra el valor de “verdad
terior y la amenaza de sinsentido. Podemos cerrar este absoluta”, por lo que configuran una existencia funda-
mentalmente estética9, teniendo que hacer frente a la que se buscan culpables y distintas formas de “pasarles
contingencia y veleidad propias de los sentimientos. la cuenta” por las injusticias recibidas. Es una estrategia
Finalmente, la tríada del pensar tiene la tendencia a para huir del dolor propio derivado de las necesarias
enfrascarse en sus racionalizaciones y explicaciones del “injusticias” de la vida y de lo que se siente como un
mundo, mediatizando su relación con el mismo con agravio en las primeras experiencias vinculares.
un complejo mundo de fantasías. Es una tríada más Cada una de las tríadas presentadas arraiga y sur-
masculina y obsesiva, por lo que predominan la des- ge desde una de estas emociones básicas. La tríada ins-
confianza y el miedo a un mundo no predecible y con- tintiva (eneatipos VIII, IX y I) tiene su núcleo existencial
trolable por el propio pensamiento. en la emoción de la rabia/ira. La acción y la orientación
Cada una de estas tríadas emerge desde ciertas hacia el aspecto práctico de la vida se vuelven una
emociones básicas que se definen, una vez más, des- forma compulsiva de expresar tanto el amor como la
de las primeras interacciones que tenemos en nuestros rabia que les produce la falta de reconocimiento y la
primeros años de vida, cuando somos unos frágiles y frustración en el plano interpersonal, llegando al extre-
desvalidos infantes. Aquí se mezclan en forma enigmá- mo de la agresividad. La tríada emocional (eneatipos
tica factores ambientales con ciertas tendencias gené- II, III y IV) tiene su núcleo existencial en la angustia de
ticas y temperamentales que traemos desde incluso separación/tristeza. La búsqueda de relaciones y de
antes de nacer. Según Siegel (2012): aprobación se vuelve una forma compulsiva de rela-
cionarse, llegando al extremo de la dependencia. La
Los tres estados que creemos fundamentales para tríada del pensar (eneatipos V, VI y VII) tiene su núcleo
entender el desarrollo de la personalidad son el existencial en el miedo/ansiedad. La evitación de las
miedo, la angustia y la ira. Como mínimo, el mo- relaciones y/o el control de ellas se vuelve una forma
delo PPD10 sugiere que algunas personas son más compulsiva de vinculación llegando al extremo del ais-
propensas a sentir miedo en respuesta a sucesos lamiento. Cada una de las tríadas tiene una motivación
de la vida; otras sienten angustia, sobre todo a fundamental a la hora de buscar y establecer relaciones
causa de la desconexión social; y otras son más con los demás y con el mundo anclada en la emoción
propensas a la ira. (p. 187) básica respectiva.
Sin embargo, los nueve eneatipos presentados
Esto significa que hay tres emociones básicas que no agotan todas las posibilidades caracterológicas
funcionan como los colores primarios desde los que que nos ofrece esta herramienta. Naranjo se ha dado
surgen todas las demás tonalidades y matices del sen- a la tarea de mostrar y describir los diversos subtipos
timiento de la vida. El miedo incluye la ansiedad y se re- al interior de cada eneatipo, una vez más basado en
fiere a una forma de rechazo o aversión hacia la vida, en la ley del 3. De este modo, en rigor, tenemos 27 enea-
especial hacia las relaciones, como estrategia para huir tipos, cada uno de los cuales tiene sus características
del dolor provocado por la desconexión y/o el rechazo propias y distintivas. El criterio de distinción de estos
en las primeras experiencias vinculares. La angustia subtipos tiene que ver con la “degradación” que sufren
se refiere a una angustia de separación que se expresa los instintos puros de nuestro ser esencial al caer en
como una forma de apego hacia o avidez por las rela- la personalidad que nos define y determina. Cuando
ciones, en el sentido de una búsqueda compulsiva de nuestra instintualidad queda cautiva por las pasiones y
aprobación o de salvataje, como estrategia para huir del las fijaciones (defensivas), esta instintualidad origina-
dolor provocado por el abandono o la negligencia en las riamente unitaria queda fragmentada en tres instintos
primeras experiencias vinculares. Por último, la ira (que que pulsan por satisfacer cada uno sus propios deseos
incluye la rabia en todas sus formas) representa una for- generando un evidente conflicto. De este modo, cada
ma de desconocimiento o incomprensión respecto de la eneatipo se perfila en un determinado subtipo depen-
realidad de los vínculos con otros y con el mundo en la diendo de la predominancia de uno de los instintos
fragmentados: conservacional, social y sexual. El ins-
tinto conservacional es el que se mueve por el deseo
irrefrenable de autoconservación o sobrevivencia, de
9
En el sentido de la palabra griega aísthesis = sensación,
interpretada aquí más en la cercanía de la dicotomía sen-
protección de su territorio, de su círculo familiar y de
timental entre lo agradable y lo desagradable. sus intereses personales, guiado por la lógica del te-
10
En el contexto del libro de Siegel, PPD significa pautas ner y del asegurar lo suyo. El instinto social es el que se
de propensiones del desarrollo, que es una manera más mueve por el deseo de relación y pertenencia grupal,
neutra de decir “eneatipo”. teniendo como prioridad el ser con, desde o por los
otros, guiado por la lógica de la dependencia y del cui- propias necesidades y deseos a favor de los requeri-
dado de su espacio interpersonal. Aquí los otros tras- mientos de los demás. Encontramos en este eneatipo
cienden al núcleo familiar, hacia la gente en general, un adormecimiento respecto de la propia interioridad,
hacia cualquier otro. Finalmente, el instinto sexual es el que si bien es parte de todos los eneatipos, aquí es la
que se mueve desde el deseo de intimidad con un otro, motivación dominante. Este auto-olvido se da como
guiado por la lógica de ser especial para alguien y de una confluencia simbiótica con los demás, llegando a
encontrar a alguien especial. Aun cuando estos instin- existir a través de la vida de los otros, sobre todo de
tos suelen hallarse en desequilibrio, éste es dinámico y las personas más cercanas, confundiendo el amor
la tarea es armonizarlos para que ninguno predomine con la servicialidad extrema y compulsiva. De ahí que
y aplaste a los demás. sean personas que se muestran como disponibles y
De este modo, tenemos todos los elementos ne- bonachonas, quedando oculta (sobre todo para ellas
cesarios para llevar a cabo una descripción sintética de mismas) la intensa necesidad de reciprocidad y de reco-
cada eneatipo y sus respectivos subtipos. Hemos esta- nocimiento que de formas sutiles se encargan de “sacar
blecido el orden secuencial de la descripción, así como en cara”. Han aprendido a estar tan desconectados de sí
los tópicos que han de ser tratados: la pasión o motiva- mismos que creen encontrarse a sí mismos justamente
ción fundamental, la fijación nuclear y algunas de sus en actividades que embotan y oscurecen su conciencia,
ideas locas, los rasgos caracterológicos más llamativos, conviertiéndose en hacedores compulsivos al servicio
su psicogénesis en la infancia y las tareas propias de de una intensa huida de sí mismos, a través (por ejem-
cada eneatipo para el logro de su integración, es decir, plo) de la limpieza de la casa, del cuidado de otros, de
para alcanzar una sana desidentificación y un libre tran- una adicción al trabajo o a la televisión. El sello peculiar
sitar y fluir por los distintos eneatipos. La orientación de este auto-descuido es que suele presentarse en una
psicoterapéutica propuesta por el Eneagrama de Naran- inconsciencia terca y ciega de sí misma.
jo consiste justamente en ganar libertad, abandonar las
rigideces y las identificaciones (ilusorias), abrir nuestro Fijación e ideas locas: sobreadaptación. El pensamiento
poder, en el sentido de experimentar las posibilidades ilusorio de este eneatipo tiene que ver con la creen-
del ser y la cercanía del vacío. Si nos proponemos la cia implícita de que sólo valen y son dignos de amor
aventura de comprender esta tipología no es para aco- en la medida en que vivan para satisfacer las necesi-
modarnos y resignarnos en un “así soy yo, acéptenme”, dades y los deseos de los demás, dejando en el olvido
sino justamente para llegar a vivir la experiencia de sus propios deseos y necesidades. Todo “contacto” vital
nuestro ser más profundo como un auténtico no-ser, en se convierte en una relación simbiótica, adaptándose
el sentido del devenir y del transitar en diferentes modos a los demás y a lo demás hasta tal punto que llegan a
de ser, con pleno conocimiento de la ausencia de consis- perderse a sí mismos y a no darse cuenta de que ta-
tencia y de los peligros de toda identificación. Por otra maña pérdida ha tenido lugar. Esta adaptación compul-
parte, el sentido que tienen el reconocimiento y la com- siva los lleva a creer que siempre es bueno evitar los
prensión de nuestro propio eneatipo y subtipo consiste conflictos y no demandar lo propio, a fin de mantener
en la posibilidad de experimentar dónde y cómo es que la estabilidad rutinaria de sus monótonas vidas. Están
este ropaje que llevo desde hace tantos años nos aprieta convencidos de que lo de otros es más importante y
y limita nuestros movimientos. Sucede entonces que tal que la única posibilidad de existir consiste en ser desde
vez tengamos que romper ese traje, remendarlo o, en el otro: “si tú eres feliz, yo soy feliz”. Llegan al extremo de
extremo, simplemente cambiarlo por otro más a nuestra identificarse con los otros significativos y a creer que
medida, aunque sea en forma siempre provisoria. sus logros y sus frustraciones son los suyos propios, no
advirtiendo que en realidad no están viviendo su pro-
pia vida y convirtiendo las relaciones interpersonales
Los eneatipos fundamentales en instancias asfixiantes e invasivas, con el efecto para-
dojal de alejar a los que más quieren quedándose con
Eneatipo IX una profunda sensación de injusticia que se expresa en
Tríada instintiva y del hacer el juicio de que estos otros son unos “mal agradecidos”.
Algunas de las ideas locas que encontramos aquí son:
¿Cómo te olvidas de ti? ¿Cómo te abandonas? “mientras menos conflictos haya, mejor”, “conviene no
pensar demasiado para evitar sufrir”, “no conviene ser
Pasión o motivación fundamental: la pereza. Se trata egoísta, pues es mejor ser deferente con las necesida-
aquí de un descuido de sí mismo, de un olvido de las des de los demás”, “no balancees la barca”.
Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a los ría: una hipervalorización del “amor”11 al otro, luego un
tipos de personalidad descritos clásicamente en los es- “amor” formal y vacío de la divinidad y, en último lugar,
pectros evitativo y masoquista. Orientado a la actividad una negación del amor a sí mismo. Dado que su mundo
rutinaria y compulsiva, de actitud condescendiente y interior e íntimo le resulta inaccesible a este eneatipo,
amable, le cuesta poner límites y decir que no. Tienden a no puede amarse genuinamente a sí mismo.
entregar en demasía, a dar hasta quedar en deuda con-
sigo mismos. Temen los desencuentros y los conflictos Origen: la infancia del eneatipo IX está marcada por la
por miedo a perder el amor de los demás, no teniendo parentalización y por el descuido de sus padres que es-
una postura propia y clara respecto de la vida y de sus di- tuvieron muy ocupados de una familia en general muy
ferentes facetas, sumándose a la opinión de los demás. numerosa o del trabajo. Desde muy pequeños tuvieron
Les cuesta sentirse y conectarse con sus propias nece- que hacerse cargo de sus hermanos y de las tareas do-
sidades, contentándose con la satisfacción de los otros. mésticas, aprendiendo a invalidar sus propias necesida-
Suelen asumir excesivas responsabilidades, echándose des de niños sedientos de amor y cuidados. Suele haber
al hombro pesadas cargas que debieran ser asumidas una dinámica familiar en la que predomina una fuerte
por otros, cual “burros de carga”. Muy orientados a la tensión entre los padres, situación que estaba fuera de
vida práctica, confunden la felicidad con el confort, la su control, asumiendo una doble actitud de resignación
seguridad y la mera supervivencia. Se los ve trabajando y de pacificación. En este contexto, la mejor manera de
como hormigas, siempre preocupados de mantener el atraer el cuidado de los padres consistió en no llamar la
orden, muy constantes y de bajo perfil. Muestran, ade- atención y en volverse un niño colaborador y cuidador.
más, una actitud contenta y plácida, pseudo-optimista,
siempre al servicio de no generar roces y como deriva- Virtud o desafío: diligencia, acción correcta, hacer lo
do de la falta de contacto con su propio dolor e insa- que necesito. Reconocer lo que realmente deseo, esfor-
tisfacción existencial. Tienden a no tomarse en serio, a zarme por darme el tiempo y el espacio para satisfacer-
desviar la atención de ellos mismos y a presentar una me, poner límites y asumir mi diferencia respecto de los
apariencia física más bien regordeta y redondeada, en demás: “esta es mí vida y nadie la puede vivir por mí”.
una clara manifestación de descuido, en este caso nutri- Desde la perspectiva de las Ideas Santas (Almaas), se
cional y corporal. Cuando la íntima necesidad de amor y trata de cultivar la comprensión de la Santa Iniciativa:
de reconocimiento se ve frustrada, suelen volverse que- realizar el esfuerzo correcto en el momento oportuno
josos, somatizadores y muy cobradores de sentimientos con un resultado eficaz y justo, en plena lucidez.
en forma casi siempre indirecta y sutil, aunque eviden-
temente enojosa. En general, son personas que andan Mudra12: mano izquierda sobre el muslo izquierdo,
por la vida como narcotizadas o sedadas, distraídas de dedo medio y pulgar tocándose. Mano derecha sobre el
lo importante tanto de sí mismos como de los demás, piso, palma abierta inclinada a la derecha.
atendiendo a detalles irrelevantes, manteniendo esta
atmósfera de “pobreza espiritual” que los caracteriza. Eneatipo VI
Ej. Ned Flanders (de Los Simpson), Sancho Panza, Tríada racional y del pensar
la figura de la dueña de casa típica.
¿De qué dudas? ¿Qué te detiene?
Amor: amor-complaciente. Se trata de un eneatipo que
ama en forma tibia aunque abnegada. Expresa por me- Pasión o motivación fundamental: el miedo. El miedo
dio de la acción, de los cuidados concretos, con escasa es aquí una emoción de fondo que tiñe todo lo que
empatía y conexión íntima con la interioridad del otro. este eneatipo hace, siente o piensa. Se trata aquí de un
Mientras menor es el contacto emocional auténtico,
tanto más se prodiga en ocupaciones y diligencias para
el otro, pudiendo llegar a ser invasivo. Esta dinámica se-
gún la cual siente que ama debido a sus inagotables cui-
11
“Amor”, así entre comillas, significa que hablamos de un
amor que se ha degradado egoicamente, es decir, de un
dados y acciones concretas, ligado a su escasa capacidad
pseudo-amor. En rigor, los tres amores se manifiestan en
para interesarse por la intimidad emocional del otro, ge- forma falseada en los distintos eneatipos, deformados por el
neran un círculo vicioso en el que llegan a sentir como proceso de constitución autoengañoso del propio carácter.
injusta la falta del reconocimiento esperado, poniéndo- 12
Un mudra es una posición de meditación consistente en
se agresivos-pasivos. Tomando en consideración los tres una determinada postura corporal que favorece el culti-
tipos de amor ya revisados, el orden de prioridades se- vo de una actitud existencial específica.
miedo que es más bien una falta de confianza básica que encontramos aquí son: “no voy a ser capaz de arre-
en el mundo, por lo que está atravesado por una duda glármelas con mis propios recursos”, “es mejor descon-
compulsiva. Todo resulta una potencial amenaza, por fiar de la gente, así como de las propias intuiciones y de
lo que se empecina en controlar racionalmente todas los propios deseos”, “es necesario seguir los mandatos
las variables con el fin ilusorio de eliminar toda incerti- de una autoridad, aun cuando nunca es del todo bue-
dumbre y toda inestabilidad. La tensión es permanente na”, “es preferible la certeza, aunque esto disminuya el
y la racionalización alcanza casi todos los ámbitos de disfrute espontáneo del momento”.
su vida: sus emociones, su sexualidad, sus proyectos. La
espontaneidad de la vida instintiva queda bloqueada Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a
al ser reemplazada por un pensamiento lógico propio los tipos de personalidad descritos clásicamente en los
que le impide fluir y entregarse al devenir de la vida. En espectros obsesivo y paranoide. Nos encontramos ante
todo caso, el miedo como tal no suele aparecer; en su el eneatipo más intelectual y racionalizador de todo el
lugar hay una sensación ansiosa constante que hace de eneagrama, con una clara orientación hacia la explica-
este eneatipo uno de los más ambivalentes y ambigüos, ción lógica de sí mismo y del mundo. Esta necesidad de
siendo éstos, justamente, sus más grandes enemigos. explicación se funda en una duda obsesiva, de la que de-
Las personas de este eneatipo viven en la expectativa rivan rasgos tales como una intensa preocupación por
de que su ser está amenazado y en la sensación de que la seguridad y la certeza, una ambivalencia paralizante
ellos solos no pueden hacer lo suficiente frente a esta respecto de los propios deseos, una necesidad compul-
amenaza. De ahí que suelan ser personas dependientes siva de validación a partir de una autoridad con la cual
y sumisas de una autoridad que es a la vez idealizada suele mantener una relación ambivalente de amor y
y devaluada. Esta ansiedad existencial les da también odio. Es extremadamente legalista, cumpliendo las re-
el típico sello de no poder disfrutar plenamente el glas y los procedimientos muchas veces sin comprender
momento, pues les cuesta entregarse al disfrute y a lo el “espíritu de la ley”. Tienden a ser muy rumiadores,
inesperado de la vida. razón por la cual les cuesta tomar decisiones, llegando
incluso a una parálisis existencial. Se hacen demasiadas
Fijación e ideas locas: acusación. El pensamiento ilu- expectativas respecto de todo, por lo que viven antici-
sorio de este eneatipo tiene que ver con la convicción pándose cobardemente a las cosas, con el resultado de
de que el mundo es un lugar inseguro y amenazante, estar constantemente insatisfechos en el aquí y ahora.
situación de la que alguien tiene que ser responsable. Culposos frente a sus deseos, tienden a ser duros jueces
Esta responsabilidad es manejada de dos maneras de sí mismos y de los demás, ya que suelen proyectar
simultáneas: por una parte, es puesta en otros, por sus inseguridades y sus defectos en los demás. Es un ca-
medio de una proyección de la propia culpabilidad, rácter muy orientado al deber en desmedro del placer y
convirtiéndose en personas juzgadoras y acusadoras del disfrute del momento, basado en la fantasía de que
de los demás, poniendo en práctica aquel viejo adagio si no cumple con sus autoexigencias ha de ser castigado.
según el cual se “ve la paja en el ojo ajeno sin reconocer Sumiso con la autoridad y muy exigente con los subordi-
la viga que hay en el propio ojo”. Pero también esa cul- nados, es en este ámbito donde suele sentir los montos
pa es intensamente experimentada en sí mismos, por más intensos de ansiedad derivados de su ambivalencia.
lo que se vuelven personas muy autoacusadoras y au- Es un experto indagador de problemas tanto personales
tocastigadoras, pudiendo ser extremadamente severas como de otros, no pudiendo vivir sin algún conflicto que
consigo mismas. Predomina un estilo de pensamiento resolver. Esto lo vuelve una persona con mucho “rollo
paranoide que ve dobles intenciones y amenazas ocul- personal”, inclinado a desplegar interminables y enreda-
tas en casi todo lo que viven, manteniéndose “a salvo” dos diálogos internos que no hacen más que atraparlo
por medio del control mental y la elaboración de ex- cada vez más en sí mismo. De orientación gregaria, tien-
plicaciones lógicas y “científicas” sobre las cosas. Hay de a estar rodeado de amigos y de personas en general,
aquí una gran necesidad de clasificar y ordenar la ex- siendo muy acogedor, congraciatorio, considerado y fiel
periencia, tendiendo a desarrollar un modo rígido de en sus relaciones, pero más por una necesidad de valida-
comprender el mundo y a sí mismos. Junto con esto, ción externa que por genuinas motivaciones amorosas.
despliegan un pensamiento suspicaz e hipervigilante, El otro aparece como referente que sirve de orientación
siendo especialistas en monitorear el entorno y en en- para las propias decisiones, ya que en sí mismo no en-
contrar errores y problemas que generalmente tienen cuentra más que miedo, duda y complejidad.
más que ver con ellos mismos que con las personas y Ej. Descartes, Santo Tomás, la figura del científico
situaciones de su entorno. Algunas de las ideas locas en general.
Amor: amor-sumiso y paternalista. En este eneatipo el de lo que los demás quieren ver llega a adquirir el ran-
amor lleva el sello de la desconfianza. Ésta, a su vez, lo go de identidad propia. Nos encontramos ante un tipo
mueve a incrementar su autocontrol, dando por resul- de persona (generalmente mujeres) que gasta mucha
tado una inhibición creciente de sus potencialidades, energía en cultivar esta imagen con el propósito com-
germinando la convicción de que “yo solo(a) no lo pulsivo de ser gustada, deseada, admirada. Esta ima-
puedo lograr”. De ahí que el amor sea entendido como gen engrandecida requiere de mucha preocupación y
una necesidad de protección con un fuerte énfasis en cuidado, por lo que toda la energía se va en mantener el
el confort y la seguridad. Junto con esto, hay una mo- brillo de esta belleza artificial y calculada. El valor pro-
tivación autoritaria que puede expresarse tanto en una pio se funda en la belleza estética y/o en la eficiencia
pasión por mandar como en una por obedecer, en un espléndida, por lo que hablamos de una persona esen-
rango que va desde una independencisa confronta- cialmente superficial, vaciada de un mundo espiritual
cional hasta una dependencia sumisa. De este modo, rico y confortable. En este sentido hay aquí una profun-
las relaciones suelen ser asimétricas y ambivalentes, da sensación de soledad y una confusión de identidad
amando y odiando, idealizando y devaluando, a la mis- de base que cuesta llegar a reconocer detrás de tantas
ma persona al mismo tiempo. En un orden de priorida- capas de maquillajes existenciales de todo tipo. De este
des, este eneatipo suele preferir el amor hacia un ideal y modo, todo en este carácter es apariencia, fachada,
luego un amor a otro que compite conflictivamente con capa de barniz: desde las emociones hasta las ideas a
un amor a sí mismo, caracterizado por la autoacusación las que supuestamente adscribe, llegando al punto de
dirigida a sus deseos, a su espontaneidad y a su cuerpo. no saber quién es realmente.
Origen: la infancia del eneatipo VI está marcada por la pre- Fijación e ideas locas: (auto)engaño. El pensamiento
sencia de un padre autoritario y severo, y de una madre ilusorio de este eneatipo tiene que ver con la creencia
sobreprotectora e hipercuidadosa que le ha transmitido de que lo que aparece a la vista, en la superficie, es la
consistentemente que el mundo es peligroso y que los verdad de fondo. De este modo, se llega a convencer
propios deseos deben ser silenciados. Suele ser un niño de que la realidad misma no es otra cosa que lo que
que crece en un contexto de culpabilización y de temor al uno muestra ante los demás, una especie de maqueta
castigo, por lo que la figura de autoridad (generalmente o de máscara maquillada. Ser uno mismo viene a sig-
el padre) es sentida como buena y mala a la vez. Un am- nificar engañar a los demás y creerse ese engaño, no
biente inestable en lo emocional que llega a ser imprede- pudiendo luego discernir entre el ser y las apariencias.
cible puede estar en la base de la duda y la desesperada Este pensamiento penetra toda la vida de estas perso-
necesidad de certezas por parte de este eneatipo. nas, tanto la vida sentimental como la laboral. El obje-
tivo de los esfuerzos es el éxito y éste es entendido en
Virtud o desafío: valor o coraje. Reconocer lo que en ver- términos cuantitativos y externos, como más de cada
dad quiero y necesito, y atreverme a cumplirlo. Ejercitar cosa y como reconocimiento y admiración de un públi-
el abandono y la confianza en lo que la vida depara. co potencial. De este modo una vida inauténtica queda
Desde la perspectiva de las Ideas Santas (Almaas), se legitimada desde una inconsciencia que justamente la
trata de cultivar la comprensión de la Santa Fe: actuar hace posible. El ser visto se convierte en la meta implíci-
con firmeza y confianza incluso en medio de la adversi- ta y explícita de toda acción en el mundo, en desmedro
dad. Se trata de dar el siguiente paso confiando en que de todo encuentro directo y de toda intimidad auténti-
el piso surgirá junto con la acción de dar el paso. ca con los demás y con las cosas. Hay en este eneatipo
una dificultad extrema para comprender aquella frase
Mudra: brazos cruzados sobre el pecho, puños cerrados. del principito según la cual “lo esencial es invisible a los
Brazo izquierdo primero. ojos”. Algunas de las ideas locas que encontramos aquí
son: “el mundo es un teatro donde todos fingen”, “fin-
Eneatipo III gir es la única manera de tener éxito”, “los sentimientos
Tríada emocional y del sentir verdaderos no deben expresarse”, “yo no debería tener
problemas”, “la medida del valor propio es el éxito y éste
¿Cómo finges? ¿Cómo te disfrazas? es lo que el mundo valora como tal”, “tenemos un lugar
en el mundo en la medida que seamos útiles”.
Pasión o motivación fundamental: la vanidad. En este
eneatipo la apariencia ha llegado a tomar el lugar del Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde
ser auténtico y la propia imagen de sí creada a partir a los tipos de personalidad descritos clásicamente en
los espectros histérico e histriónico. De orientación Origen: la infancia del eneatipo III está marcada por un
estética e impresionística, presenta una compulsión no ser visto ni atendido en sus necesidades narcisistas.
por aparentar una imagen de sí que resulte objetiva- Ni su padre ni su madre las miraron, pese a sus esfuer-
mente apreciable por los demás. Suele dedicar tiempo zos por llamar la atención. De este modo, aprenden que
y dinero a embellecer su aspecto físico por medio de nunca es suficiente el esfuerzo que hay que poner para
cosméticos, yendo a la peluquería o al solarium. En las lograr acaparar las miradas, temiendo profundamente
relaciones íntimas tiende a fingir sentimientos y sen- ser ignoradas. Suelen crecer en contextos donde el de-
saciones agradables a fin de complacer a esa persona. cir la verdad suele ser penalizado o donde se aparenta
Fuertemente orientado al éxito, a la eficiencia y al es- lo que no se es o no se tiene. De ahí que podamos supo-
tatus socio-económico, busca trepar en sus trabajos ner que el eneatipo III surge principalmente por identi-
y llegar lo más arriba posible, así como relacionarse ficación con una o ambas figuras parentales.
con personas de importancia reconocida. De carácter
camaleónico, se camuflan dependiendo del contexto, Virtud o desafío: veracidad, autenticidad, ser uno mis-
pudiendo ser “intelectuales” en una determinada re- mo. Mostrarme completo, con lo luminoso y lo oscuro,
unión y amantes de la moda o del deporte en contextos aunque me avergüence, puede ayudarme a compren-
diferentes. Es como si tuvieran una máscara para cada der que la aceptación real requiere de una postración
ocasión. Les falta espontaneidad y verdad en su actitud auténtica. Desde la perspectiva de las Ideas Santas (Al-
en general y en sus reacciones, dando la impresión de maas), se trata de cultivar la comprensión de la Santa
ser personas “frías y calculadoras”. Serviciales y ayuda- Armonía o Esperanza: Comprender y actuar según la
doras, siempre intentando dejar una buena impresión comprensión de que el orden y la belleza de las cosas
de impecabilidad. Sexualmente manifiestan la típica son perfectos por sí mismos, por lo que no requieren de
dualidad histérica del “mírame pero no me toques”, mi esfuerzo, de mi voluntad, de mi manipulación. No
buscando seducir y acaparar miradas, pero no encuen- puedo mejorar ni embellecer lo que ya es perfectamen-
tros íntimos. Orientadas al pragmatismo, la ciencia y la te armónico.
tecnología, se esfuerzan por estar a la vanguardia. Han
aprendido a cuidarse a sí mismas, por lo que aparecen Mudra: ambas manos con las palmas hacia arriba, dedo
con una actitud de autoconfianza y de autonomía muy medio y pulgar tocándose, apoyadas sobre los muslos.
marcadas sobre el trasfondo de una abismal inseguri- Pecho abierto.
dad y enormes cantidades de ansiedad. Suelen ser per-
sonas físicamente atractivas e ingeniosas. Eneatipo I
Ej. Barbie, modelos en general, cenicienta. Tríada instintiva y del hacer
Amor: amor-narcisista. En este eneatipo el amor está ¿En qué te sientes superior?
reducido al “amor” a la propia imagen, sustentando su
autovaloración en la valoración del entorno, es decir, Pasión o motivación fundamental: la ira. Se trata aquí de
en una alienación. De aquí que su identidad sea frá- una ira que la mayoría de las veces se muestra como
gil, cuando no vacía, sustituyendo la necesidad de superioridad, en una actitud aristocrática, de autoenal-
amar por la de tener éxito y reconocimiento. Compe- tecimiento moral y de aguda crítica hacia los demás.
titivo, con baja tolerancia a la frustración y con esca- Hay en este eneatipo un resentimiento de fondo que
sa capacidad de entrega y apertura emocional, teme lo lleva a relacionarse consigo mismo y con el mundo
el rechazo por sobre todas las cosas. Por esto es que desde una comparación rabiosa en la que siempre sale
el amor se convierte en una intensa empresa de con- victorioso. Siente una compulsión a encontrar errores
quista y seducción, generando la secreta convicción e imperfecciones en los demás, reafirmando su propia
de que no existe el amor auténtico, sino sólo fachadas superioridad moral, indignándose frente a pequeños
y mentiras. Son personas sociables, muy orientadas a errores en otros, sin percatarse de sus turbios deseos
las relaciones, en el sentido de su dependencia de la y pensamientos. Hay una verdadera guerra inquisitiva
valoración externa. En un orden de prioridades, este contra la “mediocridad”, basada en una negación de los
eneatipo “ama” en primerísimo lugar su propia ima- propios deseos y en una proyección de los mismos en
gen (sustentada en valoraciones externas), estando lo los demás. Dan la apariencia de imponentes catedrales
social en un segundo lugar. Casi no hay lugar para el cuando en lo íntimo se parecen más a un prostíbulo.
amor admirativo, pues todo aquí tiene que ver con un Esta superioridad iracunda y miope les confiere a estas
interés inmediato. personas un aire estoico, alejado del goce de la vida e
hiper-orientado al deber. Nos encontramos aquí con cómo se hacen las cosas. Convierten el “yo quiero” en
un profundo resentimiento por una responsabilización “tú deberías”, imponiendo sus puntos de vista y sus
prematura ligado a un hiper-control de todas las situa- propios deseos autonegados. Viven en casas-museos
ciones, generando un círculo vicioso en el sentido de en donde los inmuebles y los objetos recreativos es-
aumentar la rabia y la crítica consecuente. Todo lo ins- tán ahí más por decoración que para cumplir una uti-
tintivo es visto como algo sucio y reprobable, por lo que lidad al servicio del disfrute. Fuertemente orientados
queda reprimido, impidiéndose el disfrute a sí mismo a encontrar errores en los demás y a considerarse a sí
tanto como a los demás. Generan una atmósfera tensa, mismos como ejemplos de corrección e intachabilidad,
rígida y controlada. conviven con una doble moral, en el sentido de tener
intensos deseos sucios y perversos que cuando llegan a
Fijación e ideas locas: perfeccionismo. El pensamiento aparecer en el pensamiento quedan inhabilitados afec-
ilusorio de este eneatipo consiste en creer que sólo se tivamente por medio del mecanismo del aislamien-
puede conseguir lo que se quiere si se es perfecto. Fa- to. Su medio de movimiento es el de la vida práctica,
llar, mostrar debilidad o manifestar ignorancia son co- siendo buenos y eficientes hacedores, en desmedro de
sas indignas que pueden alejar el respeto de los demás, la vida intelectual en donde se mueven con un par de
tipo de reconocimiento que les interesa compulsiva- ideas regalonas y rígidas. Tienen la sensación de que
mente. Encontramos aquí una mentalidad en sintonía nadie puede hacer mejor las cosas que ellos mismos,
con el imperativo categórico kantiano del deber abso- llegando a convencerse de que pueden solucionarlo
luto e incondicional por sobre cualquier otra conside- todo. A tanto llega esta compulsión por el hacer y la
ración. El perfeccionista busca la perfección moral, en actividad, que llegan a olvidarse de sí mismos y a no
el sentido del cumplimiento metódico de las normas advertir que las personas de su alrededor no necesitan
y de las leyes formales, en desmedro de la intuición y tanta diligencia perfeccionista, sino mayor expresivi-
de la espontaneidad. En este sentido, se trata de una dad emocional, mayor capacidad para el disfrute, más
persona orientada por una moral formal y abstracta del libertad para poder ser ellas mismas y más liviandad y
“así se hacen las cosas” porque esos son los principios sentido del humor. Aunque hiper-controlados e hiper-
en los que cree, aunque no tenga un verdadero sentido ordenados, cada cierto tiempo suelen ser impulsivos,
de fondo. Es un eneatipo ordenado, correcto, discipli- por ejemplo, con estallidos feroces de ira y agresivi-
nado, que quiere el bien para los demás, externamente dad, así como dar rienda suelta a sus deseos metién-
bienintencionado y que se expresa prioritariamente a dose con otras mujeres o haciendo cosas criticadas por
través del hacer mucho, más que por medio de la con- ellos mismos.
fesión emocional. La creencia de fondo más importante Ej. El director Skinner, el protagonista de Mejor im-
radica en la convicción de que sólo puede ser amado si posible y de Lo que queda del día, Gandhi.
es perfecto, llegando a confundir el cumplimiento del
deber con la felicidad y castrando toda la espontanei- Amor: amor superior. En este eneatipo el amor se ex-
dad de los afectos y de lo intuitivo. Algunas de las ideas presa en buenas intenciones y en un incesante actuar
locas que encontramos aquí son: “no hay que fiarse de a los que les falta auténtica emoción y ternura. Cree
los impulsos naturales, sino que controlarlos”, “el deber firmemente en su propia “generosidad”, la que surge
es más importante que el placer”, “hay que hacer el bien como compensación de una intensa agresividad nega-
y ser correcto porque así debe ser”. da y autoocultada. De ahí que se sienta con derechos
y manifieste una orientación al dominio y al control
Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde al del otro, justificado por principios impersonales. Se
tipo de personalidad descrito clásicamente como obse- trata de un amor inferiorizante y crítico del otro, unido
sivo-compulsivo. De aires aristocráticos, perfeccionista, a una desvitalización y falta de espontaneidad. En un
crítico de los demás y sabiondo, tiende a sentirse un re- orden de prioridades, este eneatipo enfatiza el amor
formador sustentado en una corrección moral superior. hacia lo ideal (sus propios principios), luego el amor al
Tiende a controlar sus impulsos y a controlar a los de- otro (entendido como adoctrinamiento) y, en último
más amparado en justificaciones del tipo “te lo digo por lugar, un amor a sí mismo, devaluado como actitud
tu bien”, “yo sólo quiero lo mejor para ti”. De este modo, inmoral e incorrecta.
suele cortar la espontaneidad de los lugares donde se
encuentra, generando incomodidad y tirantez. Presen- Origen: la infancia de este eneatipo lleva el sello de una
ta una compulsión por el orden y la limpieza, así como adultización prematura, habiendo tenido que cumplir
una tendencia irrefrenable a mandar y a dictaminar tareas propias de un padre o una madre, al punto de
haber sido el papá de sus propios padres. Suelen tener otros a los que les va mejor, sino del vacío y de la pobre-
padres hiper-controladores y muy trabajólicos frente a za interior, así como de esa sensación de estar podrido
los cuales aprende a controlar sus impulsos penaliza- por dentro que lo lleva a relacionarse con el mundo
dos y a hacerse cargo de sí mismo y de labores domés- como un Rey Midas al revés.
ticas. Puede suceder también que no hayan recibido el
reconocimiento de sus padres por sus logros, teniendo Fijación e ideas locas: Falsa deficiencia. El pensamiento
que esforzarse cada vez más para alcanzarlo y llegando ilusorio de este eneatipo consiste en creer que le tocó
a creer que la única manera de hacerlo es siendo per- menos, que llegó tarde a la repartición, que la vida le
fectos. Probablemente la atmósfera familiar era tensa debe algo, que se ha cometido una trágica injusticia
y muy controlada a fin de no desencadenar una furia con él. Aun cuando objetivamente estemos ante una
incontrolable por parte de alguno de los progenitores. persona llena de recursos, atractiva e inteligente, ella
está convencida de que es menos, de que está en des-
Virtud o desafío: serenidad, paciencia y aceptación de ventaja, porque esta torta limitada que es el mundo ya
sí mismos y de los demás. Reconocer las propias limita- fue repartida y a ella no le tocó más que una migaja.
ciones y abrirse a la verdad de los otros. Desde la pers- El dolor y el sufrimiento quedan así justificados y se
pectiva de las Ideas Santas (Almaas), se trata de cultivar vuelven parte de un modo de ser quejoso y lastime-
la comprensión de la Santa Perfección: comprender y ro, al alero de la creencia de que por medio de este
actuar conforme a la comprensión de que la realidad ya dolor pueden redimirse, pueden cambiar el curso de
es perfectamente buena, por lo que no es justo criticar- la tragedia. El amor y la felicidad llegan a identificar-
la. Se trata de confiar en esto y dejar que las cosas sean se con el dolor y a configurar la idea implícita de que
como son, con alegría. todo lo bueno tiene que ser sufrido, acercando a este
eneatipo al lado masoquista de la psicopatología. For-
Mudra: mano izquiera sobre el muslo con dedo medio y ma parte de su distorsión cognitiva, además, la creen-
pulgar tocándose. Mano derecha extendida con palma cia de que la alegría es siempre efímera y superficial,
abierta hacia arriba. mientras que la tristeza es más duradera y consistente,
mostrando aspectos más profundo y “verdaderos” de
Eneatipo IV la vida. Algunas de las ideas locas que encontramos
Tríada emocional y del sentir aquí son: “revisando el pasado y lamentándose de él
es posible cambiarlo”, “mientras mayor es la necesidad,
¿Cómo sufres? ¿Cómo te impides ser feliz? mayor es el derecho a ser amado”, “cuanto más sufro,
más noble soy”, “no soy tan bueno como los demás”,
Pasión o motivación fundamental: la envidia. Se trata “la vida me debe una compensación por todo lo que
aquí de un sentimiento compulsivo y autoentrampante he sufrido”.
de considerar que a los demás les va mejor que a uno,
que son más felices, más afortunados. Se da en este Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a
carácter la situación paradojal de sentirse especial jus- los tipos de personalidad descritos clásicamente como
tamente por la intensa tristeza que los domina, como depresivos y masoquistas. Se trata de un carácter muy
si encontraran en ella una alegría profunda. Es el enea- sensible, doliente, quejoso, negativamente compara-
tipo más sensible de todos, pero teñido por una visión tivo y usualmente femenino. Busca la dicha a través
amarga y pesimista de la vida. Aparejada con la envidia, del dolor, tendiendo a ver el vaso medio vacío y suele
es decir, con el deseo de ser como otro, está la necesi- encontrar que el pasto del vecino está más verde. Se
dad de tener experiencias extraordinarias para sentirse tira al piso para que alguien lo levante, siendo muy de-
especiales, con el consiguiente hastío de lo cotidiano y pendiente de las personas, ya que deposita en ellas la
ordinario. En rigor, este aburrimiento existencial tiene esperanza de su salvación. Presenta una baja autoes-
que ver con un intenso sentimiento de inferioridad y de tima y una denigrante valoración de sí misma, man-
vacío, sintiendo que es una persona que no vale la pena teniendo una actitud contradictoria de necesidad de
y que no puede entregar nada bueno. Junto con esto, se ayuda junto con una incapacidad para recibirla. De ahí
encuentra en este eneatipo una intensa odiosidad ha- que sea un carácter difícil de ayudar y un desafío te-
cia el objeto de envidia, teniendo fantasías destructivas rapéutico (“frustraterapeutas”). Muy pasional, prefiere
que dan cuenta de la creencia de que “si no existiera el maltrato (físico o psicológico) antes que el abando-
él (ella) yo no sentiría esto”, con la consiguiente culpa no, poniendo en duda permanentemente sus vínculos
hipertrófica. Pero en realidad no se trata de que haya preguntándose “¿si no existiera, me extrañarías?”. Es un
eneatipo fuertemente orientado a la expresión artísti- Virtud y desafío: ecuanimidad, contentamiento. Reco-
ca, sobreescrita, ya que así puede simbolizar su dolor. nocer los propios recursos y cuestionar la irracionali-
Hay grandes ejemplos en la literatura de cómo son dad de la idea de la propia inferioridad. Comprender
capaces de transformar el sufrimiento y el lado oscuro el círculo vicioso del dolor como recurso para acaparar
de la vida en auténticas obras de arte, como es el caso cariño y cuál es la ganancia secundaria del sufrimien-
de César Vallejos, por ejemplo. Buscan intensamente el to. Desde la perspectiva de las Ideas Santas (Almaas),
amor, en forma casi adictiva, usando como estrategia se trata de cultivar la comprensión del Santo Origen
inconsciente una actitud de victimización que pronto Trascendente: Comprender y actuar conforme a la com-
se transforma en un furioso reclamo. Muy dados al llan- prensión de que todo tiene el mismo origen y que to-
to, por medio de él expresan tanto la tristeza como la dos hemos recibido esencialmente lo mismo, con una
alegría. Tienen una especial facilidad para empatizar equidad y justicia perfectas. Esto me puede llevar a una
con el dolor ajeno, volviéndose sacrificialmente ayuda- profunda experiencia de gratitud.
dores, motivados por la estrategia del “dar para recibir”.
Eternamente insatisfechos, viven encarnando aquella Mudra: palmas de ambas manos abiertas hacia arriba
popular respuesta cotidiana frente a la pregunta ¿cómo sin tocar los muslos.
estás?: “bien, pero ya se me va a pasar?”. Además, mues-
tran un gran refinamiento estético, el que se expresa en Eneatipo II
su interés por el arte y por la belleza en general. Tríada emocional y del sentir
Ej. I. Bergman, F. Kafka, M. Proust.
¿Cómo seduces? ¿Cómo encantas?
Amor: amor-enfermedad. En este eneatipo el amor es
sufrido y apasionado, llegando a cultivar una verdadera Pasión o motivación fundamental: el orgullo. En la tra-
adicción al “amor”. Suele exigir más de lo que es sensato dición cristiana el orgullo no es un pecado capital más
dar, generando un círculo vicioso autofrustrador. Esta entre los otros, sino el más grave de todos. Esto es así
insaciabilidad va unida a una intensa dependencia, que porque la persona orgullosa que se autoengrandece y
se manifiesta en una agresividad voraz que (primero) tiene éxito en el atraer a los demás no logra ver en esta
provoca y (luego) padece el rechazo y el abandono por actitud un problema, algo por cambiar. Se trata de una
parte del otro. Hay aquí una autoestima devaluada que pasión por gustar y seducir, en el trasfondo de una se-
se traduce en la siguiente creencia inconsciente: “si tú guridad de hacerlo por el solo hecho de ser quien se es.
te metes conmigo (que no valgo nada), tú no debes va- Hay aquí una exaltación imaginaria de la propia valía
ler nada”. Por otra parte, tiende al chantaje emocional, y atractivo, acompañado de ciertos atributos objetivos
buscando amor poniéndose en un lugar de víctima, por como la belleza y la inteligencia. Es un eneatipo que se
ejemplo, desde la enfermedad. En orden de priorida- siente por encima de todo y de todos, no valiendo para
des, hay una preferencia por un amor trans-personal él las reglas y los acuerdos que debieran valer para to-
dirigido al arte y a la naturaleza (a lo estético), seguido dos, sin aparecer habitualmente en forma tan expresa,
de un “amor” al otro en la forma de la servicialidad y, en ya que suele cobrar la apariencia de una generosidad y
último lugar, un desprecio por sí mismo. dadivosidad incondicional. Lo que ha sucedido es más
bien que estas personas han reprimido sus necesida-
Origen: la infancia de este eneatipo está marcada por des y las han sustituido por las de los demás, pudiendo
un contexto de grandes carencias materiales y de aban- transformarse en una especie de Mesías del mundo.
donos tempranos, incluso de orfandad. Encontramos Comparte con el E III la confusión entre la imagen y el
una historia de negligencia parental en la que el niño ser, pero en este caso la imagen autoengrandecida y lu-
aprende que sólo es cuidado en caso de enfermedad minosa se da como algo espontáneo y natural, mientras
y sufrimiento, siendo normalmente ignorado. Puede que el E III tiene que esforzarse mucho por mantenerla.
haber límites laxos y relaciones incestuosas que no Aquí no aparecen dudas ni inseguridades, sino falsas
se viven traumáticamente, pero que dejan una pro- sabidurías, falsos amores, falsas comprensiones, en una
funda confusión. Generalmente hay una madre débil atmósfera global de bienestar y plenitud interior.
junto a un padre brutalmente dominante, reinando
una atmósfera de descuido y de confusión de roles. La Fijación e ideas locas: falsa abundancia. El pensamiento
presencia de múltiples hermanos, donde sobresalen al- ilusorio de este eneatipo tiene que ver con una con-
gunos, sirve de tierra fértil para el florecimiento de una vicción extremadamente arraigada de ser y tener más
envidia temprana. que todos los demás, de poseer un tesoro que pocos
tienen. De esta creencia surge su típica tendencia al un contacto íntimo y personal auténtico. Son esencial-
autoengrandecimiento y a sentirse naturalmente (no mente hedonistas, buscan la satisfacción inmediata,
rabiosamente, como en el E I) superior. Es un carácter no tolerando las frustraciones ni la disciplina, ni la ru-
más bien femenino y se trata de la típica “princesita de tina. Suelen ser manipuladoras, saliéndose con la suya
papá”, quien no sabe de frustraciones y ha aprendido a en forma directa y desembozada, bajo la convicción
recibir cada vez que entrega algo. Como no hay lugar de que a ellas no se les puede negar nada y hacien-
para los defectos y los errores propios, una de las dis- do sutilmente que los demás jueguen ese juego. La
torsiones cognitivas más evidentes es la de creer que libertad es muy importante para este eneatipo, pero
a ellos les ha tocado más, que se ganaron el trozo más la entiende en forma narcisista y estrecha, como una
grande de la torta en la repartición del mundo. Viven libertad obstinada, impulsiva y desenfrenada, sin lími-
en la convicción, ingenua, de que su puro ser bruto ha tes y sin sacrificios. La mayor parte del tiempo es dulce
de darles todo, sin necesidad de esfuerzo, de cultivo y hace lo que quiere desde su encanto, pero puede ser
personal ni de verdadera búsqueda de sí, pues ¿para agresiva y abiertamente furiosa cuando se le frustra
qué buscar algo que (supuestamente) ya se ha encon- su deseo.
trado? En este sentido, se paran en el mundo desde el Ej. Don Juan, Lolita, La bella durmiente, Lou An-
lugar del terapeuta cósmico, siéndoles muy difícil el drea Salomé.
pedir y el recibir ayuda. Es como si creyeran que han
nacido con su ser completo, como si no hubiera castra- Amor: amor-pasión. En este eneatipo la seducción y el
ción, como si no hubiera muerte. El más grande peligro ser admirado ocupan el centro de toda empresa amo-
de esta pseudo-claridad radica en que hace innecesario rosa. El amor-recibir (filial) está disfrazado por un apa-
todo mejoramiento y crecimiento personal. Algunas rente amor-dar (maternal), dándose en realidad una
de las ideas locas que encontramos aquí son: “todo “generosidad egocéntrica”. En el fondo se trata de una
es posible en nombre del amor (romántico, es decir, persona con grandes necesidades afectivas, pero so-
idealizado)”, “la emoción es más importante que el pen- brecompensadas con una pseudoabundancia de ayuda
samiento”, “hay que ser seductor y hay que manipular desinteresada. Le cuesta establecer relaciones horizon-
dado el modo de ser de la gente”, “soy especial, por eso tales, en la medida en que se instaura como quien va a
merezco una atención especial y privilegios”, “sin mí no ayudar y a salvar al otro de sus insuficiencias afectivas,
podrías arreglártelas”, “para qué voy a tocar la puerta si no asumiendo su propia falta, su propia incompletitud.
ya estoy adentro”. El amor a sí mismo ocupa el primer lugar y luego el
amor al otro (aunque parezca lo contrario), no habien-
Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a do una auténtica orientación transpersonal.
los tipos de personalidad descritos clásicamente en
los espectros histérico e histriónico, con fuertes rasgos Origen: la infancia del eneatipo II está marcada por la
narcisistas. De orientación emocional, tiende a seducir satisfacción constante de sus deseos y la escasez de
y atrapar en su atmósfera alimentando su necesidad frustraciones necesarias, derivado de ser el favorito
de autoengrandecimiento. Típicamente femenino, ca- de papá o de mamá. Puede haber sucedido también
prichosa, hace lo que quiere, cuando quiere; volunta- lo contrario, que frente a una infancia muy frustran-
riosa e irresponsable, ya que se autoexime de hacer lo te aprenden a poner a prueba el cariño de los padres
que le desagrada aunque tenga el deber de hacerlo. por medio de demandas caprichosas y constantes. La
Siente que las normas hacen una excepción con ella. dinámica familiar suele ser, en el caso de las niñas, la
Se comprenden como espontáneas y naturales y se les de un padre seductor y una madre “amiga” que re-
ve como niñas eternas, con una frescura e ingenuidad quiere la ayuda de esta niña. En todo caso, se le ha
infantiles. Suelen relacionarse con el sexo opuesto transmitido que es alguien muy especial, sin límites y
desde la lógica del atrapar para dejar ir, mostrando un sin imperfecciones propias. Este favoritismo se da en
compromiso libre de necesidad. Les fascina el poder y el trasfondo de una sobreprotección asfixiante en la
buscan estar con personas que ellas consideren pode- que el propio hogar, los propios hermanos, son la úni-
rosas, bajo criterios muy personales (a diferencia del E ca fuente de socialización y la propia familia el único
III, cuyos criterios son objetivos y externos). Necesitan mundo que existe: “para qué vas a salir de aquí si aquí
estar en pareja, pero prefieren romper ellas la relación lo tienes todo”.
antes de pasar por la “humillación” de ser abandona-
das. Tiende a establecer vínculos superficiales en base Virtud o desafío: humildad. Reconocer que no lo ten-
a un mostrar sólo belleza y grandes ideas, sin llegar a go todo, que no estoy completo, que puedo aprender
mucho de los demás y de la vida, que no he llegado a propósito de que nadie más vuelva nunca a pasar-
ninguna meta definitiva, sino que estoy en el camino. les por encima. El mundo es un lugar hostil y agre-
Desde la perspectiva de las Ideas Santas (Almaas), se sivo, y la única manera de lograr lo que se quiere es
trata de cultivar la comprensión de la Santa Libertad siendo más fuerte y estando dispuesto a la lucha. De
y Generosidad: Comprender el verdadero lugar que este modo, el autoritarismo, el sadismo y la violencia
ocupo en el mundo y dimensionar la realidad de mi quedan justificados como modos justos de satisfacer
vida y de los demás. Se trata de cultivar una vera- las propias necesidades. El castigo tiene aquí un do-
cidad conmigo mismo y una empatía real hacia los ble cariz: por una parte se relaciona con desquitarse
demás como personas que compartimos una misma (con otros) por lo que le hicieron en tiempos pasados;
naturaleza. por otra, su expresión tiene una gran intensidad en
un breve lapso de tiempo, a diferencia de la envidia
Mudra: ambos brazos cruzados sobre el pecho, manos del EIV que es más larvada y premeditada. Si algo obs-
abiertas, el izquierdo primero. Cabeza un poco inclinada. taculiza el cumplimiento del propio deseo se trans-
forma, por un instante, en un enemigo que debe ser
Eneatipo VIII quitado del camino por todos los medios. Algunas de
Tríada instintiva y del hacer las ideas locas que encontramos aquí son: “los fuertes
ganan y los débiles pierden”, “no hay que temer al éxi-
¿Cuándo pasas a llevar a los demás? ¿Cuándo eres una to, siendo preciso arriesgarse”, “es mejor arreglárselas
persona despreciable? por sí mismo y nunca necesitar nada de nadie”, “está
bien causar sufrimiento a otros si es para lograr la pro-
Pasión o motivación fundamental: la lujuria. Nos en- pia satisfacción”, “si quieres algo, anda y tómalo, sin
contramos ante un eneatipo movido por una com- importar lo que se interponga en tu camino”, “lo que
pulsión por el exceso, por la intensidad. Es el más la gente llama virtud es hipocresía”.
instintivo y el más insensible de todo el Eneagrama y
su drama particular consiste en la necesidad inconte- Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a
nible de necesitar muchísima estimulación para sentir los tipos de personalidad descritos clásicamente en el
sólo un poco de satisfacción. En este sentido, suelen espectro antisocial de la personalidad. Nos encontra-
ser adictos a la adrenalina así como a una variedad de mos ante un carácter fuerte y agresivo para quien el
sustancias, sucesivamente, teniendo una gran resis- fin justifica los medios. Tiene grandes dificultades para
tencia para las mismas. Esto vale tanto para el placer reconocer las necesidades de los demás, se mueve des-
como para el dolor, por lo que tiene una alta tolerancia de sus impulsos, expresándose básicamente por medio
a este último. Poseído por esta pasión de fondo, es una de la acción. Suele tener una actitud de “macho alfa”,
persona muy territorial que va por lo suyo avasallan- en la medida en que busca dominar la situación y a los
do y arrebatando si es necesario. El modo básico en demás. Establece vínculos utilitarios de dominación, en
que el lujurioso satisface sus intensos e insaciables los que los demás están ahí para satisfacer sus necesi-
deseos es por medio de una acción excesiva en todos dades. Tiende a embarcarse en actividades arriesgadas
los planos (sexual, laboral, deportivo, diversión, etc.), en busca de adrenalina, aburriéndose con gran facili-
por lo que el desgaste energético puede llegar a ser dad en contextos naturales “normales”. Consumidor de
tan grande que su vida se puede transformar casi ex- todo tipo de sustancias (desde alcohol hasta drogas
clusivamente en una vida para el placer, por medio de duras), siempre con la motivación de fondo de sentirse
experiencias cada vez más intensas, hasta el punto de vivo, de rescatarse de la muerte. Las normas sociales
volverse (auto)destructivo. El EVIII se encuentra en el son vistas sin valor de autoridad, por lo que son que-
polo opuesto del EII, indicándose con ello que es un brantables dependiendo de las propias necesidades y
carácter hipermasculino, en el sentido tradicional de de los propios impulsos. Desprecia la autoridad y no
sus características hipertrofiadas: hiperactividad, fuer- tolera límites, en una clara actitud de rebeldía. Muy
za desvocada, brutalidad, egocentrismo insensible, egocéntrico, pero sin el tinte de vanidad propio del EIII,
utilitarismo hedonista, etc. pues no busca aparentar nada, aunque sí intenta en-
cubrir sus impulsos notoriamente antisociales. Escasa-
Fijación e ideas locas: castigo. El pensamiento ilusorio mente dado a la introspección y al diálogo, se mantiene
de fondo de este eneatipo consiste en la convicción olvidado de sí y de su mundo interior por medio de una
de que el mundo lo ha dañado y tratado mal, por lo actividad incesante y compulsiva en el mundo. Re-
que va por la vida tomando represalias con el firme suelve los conflictos por medio de la violencia, incluso
cisco de Asis: “deseo poco y lo poco que deseo lo de- ahí que no se entregue al amor. Acostumbrado a vivir
seo poco”. Algunas de las ideas locas que encontramos en un desierto tan amplio como vacío, siente a los otros
aquí son: “es mejor arreglárselas solo”, “mientras menos como una limitación de sus posibilidades. Prefiere el
compromisos se tenga, mayor puede ser la libertad y la mundo de lo ideal (de lo posible) al mundo de lo real
felicidad”, “la gente se mueve por interés propio, siendo (de lo presente), desarrollando más el amor admirati-
el amor un sentimiento aparente”, “conviene ahorrar las vo hacia lo abstracto (las ideas). Los otros dos amores
energías y recursos para una futura posibilidad que sea no son más que fantasmas o ilusiones en las que no se
mejor”, “no es bueno ser generoso pues uno se puede puede creer.
quedar sin nada”.
Origen: la infancia del eneatipo V está marcada por la
Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a soledad y la falta de un amor demostrado, tanto físi-
los tipos de personalidad descritos clásicamente en los ca como verbalmente. Suele encontrarse una madre
espectros esquizoide y obsesivo. De orientación analí- fría y distante físicamente, que no lo mira, y un padre
tica, tiende a clasificas y a ordenar el mundo por me- ausente que no sirve como referencia. De este modo,
dio de explicaciones elaboradas llegando a confundir en forma silenciosa e inadvertida, es un niño que va
(fácilmente) el territorio con el mapa del mismo. Suele aprendiendo que el amor es una experiencia descono-
estar concentrado en temas muy profundos, a veces, de cida y enigmática para él, frente a lo cual va desarro-
carácter místico o, en todo caso, en asuntos que difícil- llando una autonomía práctica y emocional, así como
mente pueden ser compartidos con otros. Retraído y tí- una austeridad existencial bajo la convicción de que en
mido, prefiere establecer relaciones uno a uno, en lugar el mundo hay poco para él y que tiene que conformarse
de estar con más gente (tres son multitud), por una ne- con poco. Puede decirse que ha crecido en una cultura
cesidad de establecer relaciones profundas e íntimas, familiar informativa más que expresiva.
al menos a nivel intelectual. En todo caso, presenta di-
ficultades para lo social, mostrándose torpe e inseguro. Virtud: entrega, generosidad, en el sentido de abrirse y
Muy dado a la lectura y al estudio, es el típico “ratón de de darse a sí mismo. Salir de mi propio castillo y atre-
biblioteca” que ha sustituido el mundo de la vida por verme a experimentar las relaciones y lo que el mun-
el mundo de las ideas y de los razonamientos. En este do me ofrecen. Confiar y salir a recorrer los territorios
sentido, necesitan con frecuencia aislarse, retirarse a su sin mapa en mano. Desde la perspectiva de las Ideas
refugio, para cargar pilas y no alienarse. Son como “mo- Santas (Almaas), se trata de cultivar la comprensión de
luscos”, ya que llevan su concha a todas partes. Hay una la Santa Omnisciencia: comprender, y actuar conforme
intensa emocionalidad latente que es enfriada a la hora a esta comprensión, de que todo está interconectado,
de su expresividad por medio de racionalizaciones de por lo que la realidad es interdependencia. Si esto es
todo tipo, dándoles una apariencia de frialdad y lejanía. así, no tiene sentido seguir aislándome como si estu-
Suelen llevar una vida austera y simple, no se compran viera apartado de la realidad.
casi nada, son ahorrativos en un amplio sentido, que se
expresa, por ejemplo, en poca energía física, un tono Mudra: palmas abiertas hacia arriba sobre las piernas.
de voz bajo, una contextura delgada y quijotezca y un
modo de vestir descuidado y funcional. La soledad de Eneatipo VII
este eneatipo va ligada a un fuerte desarraigo y a una Tríada racional y del pensar
profunda sensación de no-pertenencia, como si se sin-
tiera demasiado ajeno al común de los mortales. ¿Cómo engañas? ¿Cómo te justificas?
Ej. M. Bielsa, A. Einstein.
Pasión o motivación fundamental: la gula. Aunque aso-
Amor: des-amor. En este eneatipo encontramos una ciada típicamente a la comida, se trata aquí de una gula
verdadera “pasión” por evitar los vínculos, mostrán- de experiencias, de una insaciabilidad respecto del
dose apático e indiferente hacia los demás. Habita un propio ser. Este eneatipo siempre quiere más, necesita
mundo personal propio que prefiere no compartir, re- más experiencias, más conocimientos, más personas,
duciendo sus necesidades al máximo para no depen- etc., porque vive en la convicción de que aquello (y no
der de nadie. Le cuesta recibir y sólo lo hace dando él esto) puede completarlo y satisfacerlo finalmente. Sin
primero. Esto está enraizado en la convicción que tiene embargo, esta insatisfacción queda encubierta por una
de no ser alguien querible o deseable. El amor mismo, complacencia y un buen humor constantes que le dan
en cualquiera de sus formas, le parece una quimera, de un cariz chispeante y lleno de vida y optimismo. Esta
necesidad de más experiencias se vive como una in- fraudulentos, aprovechadores, charlatanes y embau-
tensa curiosidad que se traduce en un afán compulsivo cadores. Son encantadores encantados, pues llegan a
por saltar de una cosa a otra más novedosa. Para po- creer que esa imagen que están vendiendo a los demás
der proveerse de experiencias siempre renovadas, este es realmente así, resultando especialmente convincen-
eneatipo despliega todo un aparataje de seducción tes. Viven en posibilidades y proyectos más que en el
basado fundamentalmente en la inteligencia estraté- aquí y ahora, por lo que les cuesta comprometerse con
gica y en la palabra, transformándose en un verdadero algo, ya que implica renunciar a todo lo demás. No ter-
embaucador. La racionalidad en este caso suele darse minan las cosas que empiezan, pues siempre aparece
menos como estudio sistemático en un campo de espe- algo o alguien más novedoso que embota su atención.
cialización que como una experticia en la justificación Muestran una curiosidad insaciable, probando de todo
de todo. En este sentido, estamos ante un eneatipo del para sacarle el máximo provecho a las experiencias,
espectro histeriforme y encantador. orientados por una búsqueda de sí mismos caracteri-
zada por la paradoja de ser una búsqueda a la vez es-
Fijación e ideas locas: (auto)indulgencia. El pensa- piritual y egocéntrica con marcados tintes estéticos.
miento ilusorio de este eneatipo consiste en creer que Tienden a confundir lo bello con lo bueno, así como lo
todo está bien y, por tanto, que todo está permitido si placentero con la felicidad, desplegando un modo de
es placentero. Hay aquí una secreta convicción de ser ser ligero y alegre con un gran desarrollo del sentido del
único y especial, por lo que cualquier cosa que haga es humor. Por otra parte, al creer que todo está permitido,
susceptible de justificación. Tiende a ser muy permisi- manifiestan una punzante crítica a las normas conven-
vo consigo mismo, pero también con los demás, en la cionales, teniendo conflictos con la autoridad, pero no
medida que esta actitud representa una estrategia que desde la agresividad, sino desde una irresponsabilidad
avala su propia liberalidad. Lo anterior va acompañado humorística. Tiende al exhibicionismo, a dárselas de
de una atmósfera de optimismo y buen humor despro- sabelotodo y a creerse intelectualmente superior, pero
porcionados e indiscriminados, dándoles un cariz de evitando la confrontación, con una actitud de simpatía
simpatía y encanto muy atrayentes. Le cuesta mucho y de aparente apertura al diálogo.
trabajo contactarse con el dolor y con el lado sombrío Ej. Cantinflas, San Fco. de Asis, la figura del vende-
de la existencia, empleando mucha energía en huir ha- dor en general.
cia la alegría y la fiesta. No comprenden un no, pues
para ellos la vida misma es pura afirmación, siendo su Amor: amor-comodidad. En este eneatipo encontra-
pregunta predilecta: “¿por qué no?”. En este sentido, mos un amor indulgente, sin exigencias ni límites re-
dado que niegan el sufrimiento y el sacrificio propios cíprocos. Se trata de un amor permisivo que huye de
de la vida, tienden a desplegar un intenso mundo de los compromisos y de las dificultades cotidianas, pre-
fantasías, perdiéndose en proyectos y posibilidades firiendo lo lejano prometedor de aventura antes que
que rara vez ven la luz de la realización. En base a estas lo cercano que demanda y solicita. En sus relaciones
creencias, las personas de este eneatipo suelen estirar prefiere evitar los roces y las dificultades, en un afán
los límites en las relaciones con los demás, hasta que la de no enfrentarse con la desilusión y la crítica del otro,
realidad les cierre la puerta en sus narices. Algunas de es decir, con sus propios aspectos oscuros y los corres-
las ideas locas que encontramos aquí son: “todo está pondientes sentimientos de angustia y culpa. Por otra
bien en mi vida y en la vida de los demás”, “nada está parte, hay aquí una búsqueda constante de lo lúdico y
totalmente prohibido”, “quien es inteligente y talentoso la exploración de nuevas experiencias, logrando hacer
tiene derecho a hacer lo que quiera”, “el encanto perso- aceptables deseos y peticiones que usualmente son
nal es la mejor garantía para el éxito”, “por qué elegir rechazados socialmente. Es un “amor” oportunista que
algo determinado pudiendo elegir tantas otras cosas”. busca lo suyo por medio de una amabilidad y galante-
ría estratégicas. No encontramos en este caso un claro
Rasgos caracterológicos: este eneatipo corresponde a ordenamiento por prioridades, aunque predomina la
los tipos de personalidad descritos clásicamente como idealización y la búsqueda de paraísos distantes.
histeriformes e histriónicos, siendo el más narcisista de
todos los eneatipos. Es un carácter con mucha chispa y Origen: la infancia de este eneatipo está marcada por
encanto, sustentado en una tendencia real a ser talen- lo que podríamos llamar “el mito del paraíso perdido”.
toso en múltiples áreas. Muy narcisos, buscan perma- Habiendo recibido mucha atención y cariño desde el
nentemente seducir al otro por medio de la palabra y de nacimiento por parte de sus padres, por ejemplo, a tra-
los argumentos ingeniosos, llegando a ser tramposos, vés de una lactancia prolongada y muy acogedora, de
pronto, en forma abrupta, toda la maravilla se pierde. Subtipo sexual: simbiosis o unión. Existe en la medi-
La experiencia es vivida como traumática y queda fija- da en que el otro existe, al punto de perder su propia
da en la tarea obstinada de buscar aquello para toda identidad (confluencia). Se pierden a sí mismos para ser
la vida, en una especie de nostalgia de este tiempo de aceptados por el otro (“lo que tú quieras”). Renuncia a
plenitud, negándose a crecer y a asumir el destete en la sí mismo. Carácter masoquista. Es el que presenta la
vida adulta. Suelen tener una madre preocupada por el más baja sensación de sí mismo, siendo (a la vez) el más
funcionamiento de la casa, pero de contacto afectivo dulce. Se deprime profundamente cuando el otro ya no
superficial, y un padre débil y miedoso muy dependien- está. Necesita ser cuidado. Como la rémora del tiburón.
te de esta madre. Desde pequeños aprenden a salirse
con la suya manipulando sutilmente, sin necesidad de Eneatipo VI
armar escándalos, ya que sus padres suelen ser indul-
gentes con ellos. Subtipo conservación: calor. Es al que más se le nota el
miedo, el más tímido, inseguro y ansioso. Busca pro-
Virtud: sobriedad, moderación y recogimiento. Entrar tección. Su energía genera una sensación de calor,
en contacto con la calma interior, así como con el dolor despertando ganas de acogerlo. Es muy dependiente
y la propia sombra. Asumir que todos nos enfrentamos y sensible. Tiende a padecer el “síndrome de Estocol-
al mismo hecho existencial: elegir una cosa implica mo”, se identifica con el agresor y llega a pensar que “se
renunciar a todas las demás. Ejercitar el permanecer. lo merece”.
Desde la perspectiva de las Ideas Santas (Almaas), se
trata de cultivar la comprensión de la Santa Planifica- Subtipo social: deber. Lo más importante aquí es cum-
ción o del Santo Trabajo: comprender, y actuar conforme plir, ser bueno, no fallar, no equivocarse, pues hay mu-
a esta comprensión, que la vida y el universo en su tota- cha culpa y temor al castigo. Carácter rígido, de muchas
lidad tienen una dirección propia plena de sentido, por reglas, paranoide e hiperracionalizador. Necesita ma-
lo que no saco nada con llevar a cabo una planificación nuales e instructivos, así como autoridades a las que
ansiosa y compulsiva basada en la propia ganancia. En obedecer. Tiene una relación ambivalente con la auto-
lugar de esto puedo planificar con realismo y compro- ridad, la obedece pero la cuestiona. Puede ser muy obe-
miso, manteniendo la serenidad. diente y sumiso, así como un tirano cuando ejerce él
mismo un lugar de autoridad. Muy estructurado y anti-
Mudra: ambas manos con las palmas abiertas hacia cipativo, al punto de perder demasiada espontaneidad.
abajo sobre las piernas. Se hace muchas expectativas. Muy fiel, muy justiciero,
siempre por temor a ser castigado. No se conecta con su
rabia. Se tragó un policía.
Los subtipos del eneagrama
Subtipo sexual: contrafobia. Es el anti-VI. Hace frente
Eneatipo IX al miedo asumiendo riesgos y yendo contra el miedo.
Arranca para adelante. Va al choque, es adrenalínico,
Subtipo conservación: apetito. Llena el vacío interior, la como si en cada situación de miedo se demostrara a sí
falta de identidad propia, con comidas, viajes, trabajo, mismo que no es un cobarde. Es el más fuerte de los VI,
narcóticos, etc. Físicamente son los más redondeados y no se le nota el miedo. Se nutre de las confrontaciones,
socialmente los menos bonachones y los más enojones. pues así defiende su identidad. Le cuesta conectarse
Son más explosivos, egoístas, menos dispuestos a los con sus emociones. Fuerte conflicto con el padre. En las
demás, no les interesa tanto ser reconocidos. Son como mujeres, se da el tipo de mujer-amazona, guerrera, más
elefantes enojados. bien masculina.
buscada como consejera. Es la más confrontacional de moral, muy culpógeno. Presenta un gran deseo sexual,
las III, pone sus límites y es muy territorial. el que es censurado con dureza. Es el más autocrítico
de los I. Vive confrontando a los demás y en un intenso
Subtipo social: prestigio. Busca permanentemente se- conflicto interno. Tiende a ser avasallador y muy te-
ducir al grupo, conquistarlos a todos. Se producen, rritorial. Físicamente delgado, recto, duro, de quijada
quieren ser vistos. Suelen tener sus agendas completas, apretada. Se tragó un palo de escoba.
llenas de reuniones sociales. Simpáticas, exististas. No
les gusta pasar desapercibidas. Energéticas, incansa- Eneatipo IV
bles, llamativas. Se llevan bien con todo el mundo, pero
para aparentar. En el fondo es elitista y selectiva. No es Subtipo conservación: tenacidad. Es el anti-IV. Es un ca-
espontánea, no improvisa. Sabe un poco de muchas co- rácter muy esforzado que en lugar de quejarse va en
sas. Interesada en el dinero, el poder y el estatus. Cree búsqueda de lo que el mundo (supuestamente) les
que lo que ella tiene es lo mejor. Se echa flores. debe. No pide ayuda, aguanta el sacrificio. Todo lo hace
por esfuerzo propio, nadie lo hace por él. Lo que surge
Subtipo sexual: sexapil, atractividad. Motivada por con- de la voluntariosidad tiene un sabor más dulce. Carác-
quistar a ese en particular. La vanidad está puesta en ter más seco y árido que los demás IV. No necesita nada,
el cuerpo. Quiere ser vista con admiración, pero sin pues no quiere depender de nadie. De actitud estoica,
deseo (“mírame, pero no me toques”). Compulsión por sufre calladamente. Aguanta el maltrato, pero cuando
comprar ropa. Mujer fría y calculadora. Es la que más se aburren es definitivo.
finge, sobre todo en lo sexual. Camaleónica, se adap-
ta al contexto para conseguir lo suyo. Tiene pánico de Subtipo social: vergüenza. Es el tipo más sufrido. Vive
envejecer. Apariencia de niña, confusa, expresiva. Vive comparándose con los demás y siempre sale perdien-
imaginando que la miran. do. Autoconfirma constantemente su poco valor. Es el
más quejumbroso y autodestructivo. Proclive a hacerse
Eneatipo I cortes e intentos suicidas. Llora y grita con espectacu-
laridad. Tiene la sensación de que no puede entrar en
Subtipo conservación: preocupación. Es el anti-I. Es el los grupos, en los que suele proyectar su automenosva-
más perfeccionista. Le cuesta contactarse con el juego, lía, avergonzándose. Apegado al sufrimiento, goza en
la risa y el placer, incluida la sexualidad y la diversión en el dolor y vive en una nostalgia infinita. Se avergüenza
general. El niño interior está dormido. Es al que menos de ser quien es. Ávido de amor, se atormenta pensando
se le ve la ira, pues está muy transformada en bondad que lo obtiene por lástima. Extremadamente culpóge-
y dulzura. Expresa la agresión en forma sutil, barnizán- no. Se siente culpable por todo lo que ocurre alrededor.
dola con buenas intenciones. No expresa su enojo (“te Guarda la secreta esperanza de recibir algo a cambio de
lo digo por tu bien”). No se permite sentirse vulnerable. su sufrimiento.
No se le ve tan firme. Le cuesta relajarse. Joden “para
callado”. Poco dado al descanso, al relajo, al tiempo Subtipo sexual: odio. Es el tipo más insufrible e inso-
de ocio. No se toma vacaciones. Suele refugiarse en portable de los IV (= E VIII). Evita la envidia intentando
el trabajo. eliminar el objeto que se “la produce”. De pensamiento
vengativo, maquiavélico y premeditado. Asume aquel
Subtipo social: rigidez o desadaptación. Es el más aristo- viejo refrán según el cual “la venganza es un plato que
crático de los I. Va por la vida con aires de superioridad. se sirve frío”. Abiertamente rabioso, intenso y justicie-
Mira desde las alturas. La ira se transforma en perfec- ro. Tiende a devaluar a los demás, provocándolos. Muy
ción. Siempre tiene la razón. En tensión permanente, inestable y con mucha fuerza, suele hastiar a los demás.
exige al extremo, llegando a agotar a quienes están a su Descontrolado. Puede ser muy divertido, pero le dura
lado. Todo tiene que hacerse a su modo (“perfecto”). No poco. Muy competitivo, se hace notar en un grupo. Es el
se contacta con su sufrimiento ni con sus dificultades. típico frustraterapeutas.
Tiene la sensación de que ya llegó a la cúspide, de que
no se puede estar más arriba. Suele irle bien en lo eco- Eneatipo II
nómico. Es el más duro e imponente de los I (= E VIII).
Subtipo conservación: privilegio. Es el anti-II. Es el subti-
Subtipo sexual: celo o vehemencia. El más enérgico y po al que menos se le nota el orgullo. Siente que tiene
manifiestamente enojón. Sufre mucho por su doble el derecho a ser cuidado, que se lo merece. Evita crecer
para que la traten como princesa. De actitud infantil y representante más contundente e hipertrofiado de su
atmósfera de niñez eterna. Hace las cosas sólo si se le género. Toma lo que necesita, sin escrúpulos ni culpa.
antoja, manipulando con berrinches. El precio consiste Es decidido e insensible. Suele hacer pactos de san-
en mantenerse niño(a) y no madurar. Se muestra más gre, teniendo más bien cómplices mafiosos, esclavos o
débil y necesitada de protección que los otros subtipos enemigos, antes que amigos auténticos. Le irrita terri-
II (= a E VI). Se siente privilegiada. Se acerca al poder y blemente la debilidad. Animal de presa, no soporta la
a lo que ella considera autoridad. Es encantadora, pero frustración. Es despiadado. Viola los derechos de los de-
desde la dulzura no desde lo felinezco. Sutil e interesan- más y a los demás. Muy sexualizado genitalmente. Una
te, hace lo que quiere con un aire de irresponsabilidad. persona antisocial que suele ser rechazada socialmente.
Sólo asume responsabilidades en las cosas que encuen-
tra interesantes. Es la menos libre y la más dependien- Subtipo social: complicidad. Es el anti-VIII. Al que me-
te de los subtipos II. Se sienten humildes. Este subtipo nos se le nota la lujuria. Le importa lo social, son lobos
esconde el peligro de la ego-sintonía, es decir, que la disfrazados de corderos. Es un buen líder y puede tener
persona se siente bien con su carácter. Le viene bien buenas intenciones. Orientado a las alianzas pandillez-
una depresión. cas basadas en una fuerte lealtad. Parece más bueno,
carismático y atractivo que los otros subtipos del VIII.
Subtipo social: ambición. Seduce a la masa, se infla de- Protector de los suyos, que no necesariamente son los
masiado. Se le nota mucho el orgullo, anda por la vida de su sangre (El padrino).
sintiendo su grandeza y el llamamiento a hacer algo
especial. No se conforma con una persona. Es la más Subtipo sexual: posesión. Muy territorial. Se apodera
intelectual y más femenina. Busca el conocimiento in- del otro, llega a ser un tirano con su pareja. No tiene
telectual, pero para seducir a las masas, para ser reco- límites. Tiene cierto carisma sexual. Muestra una ener-
nocida por todos. No respeta límites, se vuelve invasiva. gía animal e instintiva. Es el que está más cercano a la
Quiere el reconocimiento del que está en el poder. Es psicopatía. No tiene tabúes sexuales, desfachatado,
como una planta trepadora, está donde quiere y avan- cara dura, muy posesivo sexualmente (ley del embu-
za en forma devoradora. Aparenta un desinterés y una do). Puede aparecer dulzón, pero en el fondo es muy
servicialidad al otro. Prefiere misiones que tengan que violento e hipermasculino.
ver con la humanidad en general más que con los suyos.
Eneatipo V
Subtipo sexual: seducción. Hay una pasión por ser eró-
ticamente irresistible. Necesitan y buscan permanen- Subtipo conservación: castillo o cueva. Está mucho más
temente la mirada seducida del otro para confirmar su tiempo adentro, en sus pensamientos abismales, que
irresistibilidad. Es la “femme fatal”. Seduce para nutrir- afuera en el mundo. Tiene una sensación de máxima
se, para dominar al otro, sin importarle (en verdad) el escasez, derivado de una carencia de amor materno y
objeto amoroso. Le interesa experimentar su poder. Se de una infancia pobre en afectos. Tiene grandes dificul-
cansa y da mucho trabajo a la pareja. Lo importante es tades para establecer vínculos con la gente. Es el más
la conquista, no el otro, con mucho erotismo y sensua- marcadamente V. Preocupado de no gastarse, se encie-
lidad. Se lo toma como un reto. Muestra una sexualidad rra y retiene todo lo que tiene. Se aísla, se esconde, es-
devoradora, intensa, fogosa. Seduce individualmente pera poco, se da muy poco. Se encierra en su castillo, no
y en forma sucesiva. Es incapaz de quedarse, prefiere tiene problemas con no ver a nadie. Ahorra hasta la voz.
pasar a otra conquista. Sobreprotectora con la pare- Es como un caracol o un molusco. Muy orientado a los
ja. O emocional y mantener alta la energía es lo más libros y al aprendizaje en general. No se ve a él mismo.
importante. Reconocer su intensa necesidad de amor Se siente confortable en el mundo de las ideas, pero se
la conecta con una humillación intolerable. Necesita siente inadaptado, como de otro planeta. Le cuesta es-
(inconscientemente) que la necesiten. tar en pareja y en grupos.
ello. Va empobreciendo su vida por entrar en un mundo quiere ser aceptado por todos (“nunca queda mal con
tan abstracto. Prefiere hablar “sobre” las cosas en lugar nadie”). Hace múltiples actividades, pero dura poco. Es
de tener una experiencia directa de ellas. Hay una caren- seductor. Se pasea por todas partes, lo prueba todo,
cia de lo humano, en el sentido de relegar el placer y el necesita límites. El día se le hace demasiado corto. Por
disfrute. No da demasiado. Siente rabia, pero no se con- medio de este buen humor y esta frenética actividad
tacta con ella. Cuando la logra expresar es como el esta- busca atraer cariño, ya que perdió el paraíso original. Le
llido de una bomba. Hay un profundo anhelo de tocar cuesta tocar la rabia. Carácter dulce y carismático.
su furia. Retroflecta la rabia, volcándola sobre sí mismo.
Esta rabia brota de la contradicción entre anhelar amar Subtipo sexual: sugestionabilidad. Es al que más se le
y no poder salir de sí mismo. Tiene miedo a perder el nota lo VII. Es un encantador encantado. Le encanta
control. La tristeza también se la vive hacia adentro. Ela- encantar y termina encantándose de su encantamien-
bora lentamente lo emocional. Tiene que ser adivinado, to. Es el más chistoso, bromista y charlatán de los VII.
dando por supuesto que el otro tiene una bola de cristal. Inoportuno, habla mucho, de risa fácil y muy orientado
al placer. Le vende la pomada a cualquiera. Engaña y se
Subtipo sexual: confianza. Es el anti-V. Al que menos se le autoengaña orientado hedonísticamente. Fraudulento,
ve el retraimiento. Le cuesta confiar en que esa persona tramposo y racionalizador, se autojustifica permanen-
que está a su lado es su pareja. Desea tapar su soledad temente. Muy jovial, pero puede saturar y hostigar. In-
con alguien. Le viene la duda de que puede haber otra cansable, no necesita mucho tiempo para recargar las
mejor. Necesita que lo comprendan. Sensación de caren- pilas. Anímicamente ciclotímico. Siempre quiere más.
cia que lo mueve a buscar. Es muy sensible en el fondo. Siempre piensa en otra cosa. De ahí que le cueste mu-
No termina de encontrar a la pareja definitiva. Le cuesta cho trabajo permanecer en el presente. Se enamora de
mucho el arraigo y el quedarse. Pide más de lo que da. Es la fantasía. No termina las experiencias. No puede soste-
el más atormentado de los V. Muy intenso y sensible en ner el placer. Desea el deseo. Huye de la frustración y del
relaciones yo-tú. Cree que los otros lo pueden adivinar. dolor. Es hiperactivo, no apasionado. Su arma principal
Es el subtipo V al que más se le nota la emoción, es más es la lengua, la palabra. Aprende de cualquier cosa.
expresivo. Se mueve en la dialéctica de acercarse y ale-
jarse. Pone a prueba a la pareja sin decirle.
El Eneagrama como un camino hacia
Eneatipo VII la integración
Subtipo conservación: familia. La sangre lo tira, así como Una vez presentadas las sutiles y profundas descripcio-
aquellos a los que él considera como su familia. Com- nes que nos ofrece el Eneagrama por cada eneatipo y
pulsión por acumular para la familia. Generoso en lo subtipo de personalidad, estamos en condiciones de
material, desprendido, de lazos cálidos, práctico, astuto comenzar a reconocer en nosotros mismos cuáles son
para los negocios, aunque sin muchos escrúpulos. Se nuestras emociones básicas predominantes (rabia/ira,
parece al E VIII en su sombra. Oportunista. Su gene- tristeza/angustia de separación o miedo/ansiedad), así
rosidad forma parte de una estrategia por alcanzar su como nuestras motivaciones fundamentales (pasiones
beneficio. Maquiavélico. Se toma la vida a la ligera. De- y fijaciones) y el modo en que la propia instintualidad
rrochador, gastador, tramposo. No suele ser pobre, pues enfoca nuestra atención e impulsa nuestro actuar en
le sale fácil hacer dinero. Es el más eróticamente sexual una determinada dirección en el mundo (conserva-
de los subtipos VII y el más orientado a la conquista. Le cional, social o sexualmente). Reconocer estas motiva-
cuesta mantenerse fiel. Huye del compromiso, costán- ciones y modos de ser profundos, más allá de nuestro
dole poner el corazón. Suele ocultar sus engaños. comportamiento explícito, significa “dar con mi enea-
tipo” y estar en condiciones de comenzar a andar un
Subtipo social: sacrificio. Es el anti-VII. Se le ve poco lo camino personal y muy real de y hacia la integración. En
VII. El menos chistoso y payasezco. Desea ser bueno, este apartado quisiera bosquejar algunas líneas respec-
casi santo. Servicial, establece relaciones con facilidad to de cómo podemos entender este proceso llamado
y con todo el mundo. Es leal y fiel. Tiene carisma, cae “integración”, además de ensayar algunas propuestas
bien. Tiene una actitud contraria a los placeres de los acerca de cómo se puede forjar y trabajar a partir del
sentidos, ya que cree que éstos pueden desviarlo de su propio eneatipo un camino concreto que nos permita
camino. Conciliador. De los VII, es el que puede sentir ir integrándonos conscientemente. Demás está decir
culpa y remordimiento. Participa en muchas cosas y que lo que sigue no pasa de ser algunas ideas sueltas y
generales que no pretenden siquiera ser una guía, sino La totalidad, por su parte, o mejor dicho: el proceso
más bien una provocación a que cada cual piense, cree de totalización que representa la integración tiene una
y realice un camino, su propio camino. pretensión no-dualista e inclusiva y, por lo tanto, más
El fenómeno de la integración es seguramente una abarcadora. Ir volviéndome más total (íntegro) incluye
de las experiencias cruciales de todo proceso psicotera- el ser bondadoso, pero lo trasciende hacia diversos e
péutico, así como de toda ética y de todo camino espi- indefinidos aspectos de la existencia tanto positivos
ritual y religioso. En una época como la nuestra en que, como negativos, tanto de “las alturas” como de “los
además, nos enfrentamos a una verdadera moda de “lo abismos”, por así decirlo. En este punto hay al menos
integral” en la que la integración es una promesa lan- dos temas relevantes que a mí me dan qué pensar. El
zada al aire desde cualquier lugar y, en general, como primero tiene que ver con el desarrollo de la conciencia
un slogan vacío que no significa nada preciso, me pare- y su nivel de comprensión de la realidad en su totali-
ce importante, incluso urgente, pensar este asunto. La dad. La integración supone un camino de toma de con-
perspectiva del Eneagrama, en mi opinión, nos sirve ciencia gradual en la que ésta se va volviendo cada vez
como una plataforma especialmente rica, compleja y más abarcadora, luminosa, acogedora y simple. Wilber
amplia para llevar a cabo dicha meditación. Lo primero distingue esta conciencia adulta que requiere de un
que quisiera decir es que la integración supone (siguien- esfuerzo espiritual hacia una dimensión trans-personal
do en esto a C. G. Jung) hacer una distinción entre tota- de aquella conciencia con la que nacemos cuando aún
lidad y bondad. Nuestra cultura greco-cristiana nos ha somos unos infantes que es pre-personal. Lo que tienen
acostumbrado a creer que el máximo de realización de en común es la experiencia de totalidad y unidad en-
una persona radica en su grado de bondad, en ser una tre el sí-mismo y el mundo; sin embargo, se distinguen
“buena persona”. Ya en Platón encontramos que la idea radicalmente ya que en el primer caso no hay diferen-
de Bien es la idea suprema que orienta e ilumina la vida ciación y, por tanto, tampoco conciencia en un sentido
del hombre sabio, para no explayarnos en la explícita pleno, mientras que en el segundo caso la conciencia
apología neotestamentaria de la bondad en expresio- comprende distinciones, decide en medio de ellas,
nes como “ofrecer la otra mejilla”, “las ovejas del Señor”, siendo capaz de ver la urdimbre con la que todo está
“amar a nuestros enemigos” y, en general, la idea según tejido. Pasar de la indiferenciación hacia la diferencia-
la cual “el reino de los cielos es del hombre bueno”. La ción significa entrar en una vida personal (he aquí la
bondad se relaciona con un cultivo explícito de atributos meta fundamental de la infancia hasta más o menos los
positivos relativos al amor y a una actitud pro-social y siete años); en cambio, pasar de esta diferenciación (de
a una represión o sublimación de los aspectos negati- una manera particular de sentir y comprender el mun-
vos (odio, deseo sexual, egocentrismo, etc.) entendidos do) a una conciencia de la unidad radical de la realidad
como vicios, pecados o psicopatologías que debieran ser significa despertar a una conciencia lúcida que es ca-
extirpadas, como quien extirpa un tumor cancerígeno paz de reconocer su propia naturaleza y, por lo mismo,
de un organismo en general sano. Junto con esta visión la naturaleza de la totalidad en la que se manifiesta.
unilateral del bien y la bondad hay una exaltación de es- La conciencia es el grado de luminosidad con que se
tados anímicos como la culpa o el arrepentimiento como muestra la realidad en la mente de un individuo y esta
caminos para salir del mal y entrar al bien. Lo que quiero luminosidad admite una indefinida gama de matices
decir es que la defensa de la bondad implica, necesaria- y de intensidades. En rigor, implica mucho más que la
mente, entrar en el dualismo bien/mal y, por lo tanto, en pura mente, entretejiéndola con el cuerpo y el mundo
una lucha espiritual infinita y poco fecunda que lleva a del que formamos parte. Tal vez el concepto de alma
una vida conflictiva y, como decía Nietzsche, a un debi- que Hillman adapta de Jung sea más preciso para dar
litamiento del propio ser. Por supuesto que en los siglos cuenta de la magnitud imprecisa de la conciencia.
en que esta visión ha predominado ha habido bellos y El segundo tema se refiere a que este proceso de
nobles frutos13, aunque, en mi opinión, con una cuota totalización supone ir tejiendo una unidad cada vez más
excesiva y casi enfermiza de sufrimiento y de sacrificio. compleja a partir de elementos opuestos. Por supuesto
que esto implica mucho más que una mera compren-
sión intelectual. Se trata de la experiencia de enfrentar-
13
¿Quién podría negar, por ejemplo, que la vida de San
se con las propias polaridades que constituyen nuestro
Francisco de Asis no representa un testimonio de una ser así como el ser de la realidad misma. Precisamente
cumbre de humanidad? Sin embargo, ¿quién podría tam- a esto se refiere Jung cuando describe el proceso de
bién negar su sufrimiento perpetuo y el desgarro interior individuación como un “llegar a ser lo que ya soy” por
de este hombre santo? medio del reconocimiento y de la puesta en relación de
los distintos modos de ser personales. Jung distingue nuestro ejemplo tomara conciencia de que es, al mis-
varias polaridades en la personalidad humana, siendo mo tiempo, generoso y ego-céntrico, podría tal vez dar
una de ellas la constituida por los opuestos persona/ de un modo más auténtico y transparente (con menos
sombra. Tomo esta polaridad como una ilustración, a mi conflicto interior) y a la vez poder pedir lo que necesita
juicio, fundamental del proceso que intento explicar. Sin sin sentirse humillado por eso. Acontece así un enrique-
embargo, las ideas de Jung acerca de la individuación cimiento en el propio ser dado por el paso de un modo
me parecen cruciales e insoslayables para comprender de ser unilateral a uno en el que se ha ampliado el reper-
este punto. Para completar y profundizar este modesto torio de respuestas posibles.
cuadro recomiendo leer el capítulo dedicado a la indivi- Considerando lo anterior, la totalidad incluye y
duación en el libro de Jung El hombre y sus símbolos, así trasciende la bondad, ya que implica un reconocimien-
como la sección correspondiente que dedica Recuero to y un encuentro cara a cara con lo que en cada uno
en su libro comparativo entre Jung y Rogers. Dentro del hay de “bueno” (lo valorado positivamente por mí y mi
ámbito del yo (esa parte de nuestra alma que nos orien- cultura) y con lo que hay de “malo” (lo valorado nega-
ta en el mundo desde una actitud y desde un conjunto tivamente por mí y mi cultura). Estar en un camino de
de funciones específicos) están todas esas formas de ser integración supone ir tejiendo una integridad personal
de las que somos más o menos conscientes en nosotros en la que se enhebran aspectos contradictorios de la
mismos y que valoramos como positivas mostrándolas a propia personalidad y de las relaciones entre ésta y el
los demás. Tienen que ver con todo lo que creemos que mundo. Aquí no cabe el pensamiento tipo “blanco/ne-
somos y con los rasgos de personalidad con los que es- gro” o “todo/nada”, así como tampoco el juicio externo
tamos más identificados. Si alguien me pidiera que defi- basado en meras conductas observables. El trabajo con
na quién soy o cómo soy, probablemente diría cosas del uno mismo basado en el Eneagrama nos enseña que
tipo: “soy generoso”, “me gusta saber cosas”, “soy cariño- lo fundamental son las motivaciones profundas y la
so y preocupado”, “soy responsable y confiable”, en fin… necesaria distorsión egoica de la que se engendran y
“soy una buena persona”. Todo esto se refiere a mi perso- alimentan. Alguien íntegro (en camino de integración)
na, es decir, a mi máscara, a la fachada que quiero mos- de hecho puede actuar de un modo muy extraño y apa-
trar ante los demás, probablemente para ser aceptado o, rentemente incoherente para un observador externo,
al menos, para no ser juzgado. Todos tenemos una más- algo que no debería sucederle a alguien bueno guiado
cara (o varias), la que cumple una función adaptativa y por la lógica moralidad de un deber objetivo sustenta-
co-responde a mi historia personal, al contexto familiar dor de la bondad. Mientras que la bondad se enorgu-
y social en el que mi personalidad se fue armando. En el llece con la coherencia, la integridad se revitaliza con
lado opuesto de mi persona se encuentra mi sombra, es la verdad y ésta, parafraseando a Heidegger, siempre
decir, todos aquellos modos de ser que valoro negativa- está más allá de la corrección. Una vida correcta con-
mente en mí y que quisiera mantener ocultos para mí lleva la satisfacción del deber cumplido, incluso, de una
mismo y para los demás. Son rasgos más inconscientes cierta sensación de superioridad moral; una vida ínte-
y, en general, representan puntos ciegos para uno mis- gra vive e irradia la alegría de ser uno consigo mismo
mo. Es más fácil que los que nos rodean los identifiquen en co-respondencia con la situación dada. La primera
con más facilidad. Alguien puede estar convencido de suele conllevar mucho ruido interior, e incluso solapada
ser generoso y desinteresado, pero cada vez que alar- amargura; la segunda otorga la serenidad que surge de
dea sobre esto ante su esposa e hijos éstos hacen una la simplicidad de estar imbuido en la danza de la vida14.
expresión de incredulidad irritada. Este hombre segura-
mente está convencido de su altruismo desinteresado
y no ve que “detrás” de cada “acto generoso” hay una 14
En esta misma dirección apunta Kierkegaard cuando di-
motivación egoísta que espera reciprocidad, reconoci- ferencia las tres formas de existencia posibles: estética,
miento o ponerse en una posición de dominio respecto ética y religiosa. Para el filósofo danés una vida basada
de la persona regalada, por poner algunos ejemplos. En en la ética al basarse en el deber, es decir, en una norma-
su sombra pueden haber todo tipo de motivaciones e tiva externa y formal corre el riesgo de caer en la deses
peración y alienación. La vida vivida verdaderamente
impulsos narcisistas relativos a sentirse superior, mejor
(para él, la existencia religiosa) se caracteriza justamente
que los demás, necesitado de cariño y reconocimiento, por dar un salto intuitivo al flujo de la vida en plena sin-
ocultos para sí mismo. El proceso de integración supone tonía con él. Según él, este salto conlleva necesariamen-
reconocer la propia máscara así como la propia sombra te un sentimiento revitalizante de angustia, que es el
para tener una autocomprensión más abarcativa de uno testimonio vital de estar habitando en medio de la vida y
mismo, más objetiva y más flexible. Si el personaje de de su imprevisible apertura.
Si la integridad no tiene tanto que ver con la co- insoslayable (realidad). Al igual que el cuerpo, la situa-
herencia (entendida como el ajuste de la vida a una ción siempre se despliega en el momento presente, está
serie de principios morales orientadores), la pregunta aquí como el trasfondo necesario de nuestras vidas.
es entonces cómo reconocer cuándo estamos integrán- La tríada recién descrita configura una unidad
donos. ¿Qué es la integración? ¿Integración de qué? A inseparable que, sin embargo, supone permanente-
lo ya dicho sobre las polaridades, creo que es importan- mente variadas formas de disociación, lo que significa
te añadir que lo que está en juego en la integración es que muchas veces no están en equilibrio ni armonía.
una alineación entre mente-cuerpo-situación. Esta es la Mientras mi cuerpo está aquí y esta situación reclama
tríada fundamental que da cuenta de toda experiencia de mí algo en particular mi mente puede estar dispersa
de integración. La mente puede ser entendida como el en cualquier “lugar”. Me gusta pensar en la mente como
conjunto de las experiencias simbólicas que tenemos en un animal deambulador al que le gusta ir de aquí
en el mundo, es decir, como las diversas formas de pen- para allá y no estarse quieta. ¿Cuántas veces no nos
samientos que tenemos respecto de nosotros mismos y pasa que estamos conversando con alguien o leyendo
del mundo. Estos pensamientos involucran reflexiones, un libro sin estar realmente atentos a lo que estamos
ideas, conceptos, emociones, estados anímicos, sensa- haciendo, pensando en las tareas pendientes o imagi-
ciones verbalizadas y en general toda experiencia con nando situaciones fantasiosas? ¿Cuántas veces no nos
significación. Por definición, nuestra mente tiende a sucede que comemos sin darnos cuenta de lo que es-
la divagación, a la construcción de imágenes, a poblar tamos comiendo ni del sabor de los alimentos? El gran
el cielo despejado de nuestra vida de nubes de todos dilema de la existencia radica justamente en esto: que
los tamaños y de todas las formas. El cuerpo abarca estando siempre en el momento presente (lo único real
toda nuestra realidad física incluido nuestro cerebro y que tenemos), nuestra mente suele divagar y escaparse
el sistema nervioso en su conjunto. Nuestros sentidos hacia situaciones y preocupaciones que si bien pueden
y nuestra actividad cerebral configuran la médula de ser interesantes no son reales, lo que implica que buena
nuestra experiencia corporal dada por la percepción parte de nuestras vidas transcurre inmersa en múltiples
tanto intra como extra corporal. Uno de los atributos ilusiones. En lugar de estar y de entrar en relación con
principales del cuerpo es que siempre está funcionando lo que hay, en lugar de observar y de comprender la si-
en el aquí y ahora del momento presente, por supuesto tuación actual, tendemos a distorsionar la realidad en
que desde una cierta tendencia orientada por nuestra base a esta divagación mental y a esta desalineación
memoria, pero siempre expuesto y responsivo a las cir- de la tríada fundamental. Desde la perspectiva del Ene-
cunstancias del momento a momento. Casi todo aquí agrama cada uno de los eneatipos distorsiona la reali-
es frescura y novedad y, sobre todo, realidad presencial. dad en base a su propia desalineación existencial, por
La situación, por último, implica el mundo específico de lo que cada eneatipo requiere de un trabajo específico
significados en el que nos movemos en cada momento y propio de integración. Lo que aquí llamo “distorsión
así como la realidad que nos sostiene más allá de toda de la realidad” es lo que D. Siegel (2012) explica como
significación. En cuanto seres humanos, cada vez esta- estar en los extremos del caos y/o de la rigidez como
mos expuestos a un mundo significativo particular, por consecuencia de no estar centrados en un genuino es-
ejemplo el mundo de mi familia con sus propias reglas tar presente. Cuando nos vamos integrando va emer-
del juego o el mundo de mi trabajo con las suyas pro- giendo desde el fondo de nuestro ser una experiencia
pias. Lo que en un contexto tiene cierta significación que este autor llama de “tranquilidad” y que consiste
no la tiene en otro contexto. Cada situación en la que en que nuestra mente (alineada con nuestro cuerpo y
estamos implica habitar en un mundo de significados la situación) se mantenga clara, equilibrada y estable,
específicos. La realidad también es algo con lo que bases para una vida henchida de bienestar y de alegría.
siempre contamos, sólo que ésta no tiene la apertura de Creo que es un buen momento para ensayar una
las significaciones, sino que se impone con su presencia propuesta de trabajo por eneatipo, para responder a
insoslayable. El calor que siento ahora, la brisa fresca la inevitable y útil pregunta: ¿cómo podemos llevar a
que me llega del mar, el espacio de este departamento, cabo esta integración? Quiero enfatizar que mi inten-
el modo de ser de quienes están conmigo, etc. Siempre ción es sólo la de ensayar una propuesta, ya que la in-
que estamos presentes lo estamos en una determinada tegración es un camino que se puede transitar desde
situación. Como vemos, hay un aspecto de la situación múltiples lugares y comprender desde diferentes pers-
que puede cambiar (mundo), en parte, debido a nues- pectivas. Esto significa que el diálogo y el tomar como
tro propio modo de abrirnos a ella, mientras que hay ejemplo a otros que van más adelantados que noso-
otro que simplemente está ahí como una condición tros se torna imprescindible. En mi opinión, podemos
trabajar por nuestra integración desde dos perspecti- incorporando modos de ser del eneatipo dos (que sue-
vas simultáneas: una objetiva y otra subjetiva. Desde le sentirse seguro de sí mismo y autocomplacido con
un punto de vista objetivo existen múltiples prácticas y sus propias capacidades) y del eneatipo tres (que suele
estilos de vida que son demostradamente beneficiosos ser más superficial y menos enrollado, aportando más
para nuestra integración. Entre otras cosas: practicar al- ligereza y eficiencia práctica). Esto implica un intenso
gún tipo de meditación con regularidad, hacer ejercicio trabajo de observación (del modo de ser de otros) y de
físico con regularidad, buscar y cultivar relaciones in- exploración en uno mismo de estos rasgos que por el
terpersonales enriquecedoras basadas en el amor y en momento se mantienen inconscientes. Por otra parte,
un compartir genuinos, trabajar de un modo que ten- se requiere del diseño de un plan específico para llevar
ga sentido para nosotros respetando nuestros límites a la acción estos modos de ser para permitirse paula-
y los necesarios tiempos de descanso y de ocio, comer tinamente y con amabilidad ir transitando por modos
alimentos que sean saludables, llevar un estilo de vida de ser alejados de la propia autoimagen y de lo que
que mantenga en un cierto equilibrio el tiempo que creemos representa nuestra identidad. Si la configu-
dedicamos a la tecnología (televisión, internet, etc.) y ración del propio eneatipo ha tomado tantos años en
el tiempo que dedicamos a estar en relación con lo na- formarse no podemos pretender que este proceso de
tural y con los ritmos naturales, incluido (por supuesto) flexibilización y apertura acontezca en el corto plazo.
el estar en contacto con la naturaleza, entre otras cosas. Reconocer las propias motivaciones profundas y permi-
Todo esto resulta beneficioso para todos los eneatipos, tirnos transitar por diversos modos de ser y de ver la
por lo que conviene armarse una rutina que contemple realidad requiere de un tiempo de maduración propi-
cotidianamente una armónica y realista combinación cio, del mismo modo que un fruto necesita de una ade-
de todos estos elementos. cuada fertilización, un cuidadoso cultivo y del tiempo
Por punto de vista subjetivo entiendo la genera- necesario para su maduración.
ción de un trabajo de integración que considere las pe- Junto con lo anterior, necesitamos comprender las
culiaridades de cada eneatipo o, más específicamente, virtudes y las Ideas Santas propias de cada eneatipo,
de cada persona que funciona desde un eneatipo de- ya que nos sirven como horizontes orientadores de un
terminado, lo que implica una comprensión suficiente camino. Una virtud es una semilla esencial para nues-
del Eneagrama y de sus posibilidades psicoterapéuti- tra integración que podemos regar y cultivar en nues-
cas. No es éste el momento de entrar en cada uno de tra vida cotidiana al comprender su profundo sentido.
los eneatipos, pero vale la pena decir algunas cosas a Cada eneatipo tiene una virtud propia que cultivar en la
modo de generalizaciones orientadoras (Wilber, 1998) dirección de su particular camino hacia la integración.
que sirvan como base para articular un trabajo concreto Siguiendo con el ejemplo del eneatipo cuatro, dada
y práctico para cada eneatipo. Lo primero es compren- su tendencia a sentir la vida como injusta, dolorosa y
der las motivaciones básicas de cada eneatipo (su pa- trágica, así como a oscilar drástica e intensamente en-
sión y su fijación dominantes), así como sus rasgos de tre estados anímicos elevados (creativos) y deprimidos
personalidad principales. Junto con esto, es importante (ligados a una autoinsignificancia), es importante con-
observar cómo es que cada eneatipo está influido des- siderar el cultivo de la virtud de la ecuanimidad. Esto im-
de varios otros, influencia que está dada principalmen- plica aprender a ver y sentir la propia vida con una cierta
te por las flechas internas del círculo del Eneagrama y distancia y a permanecer en un cierto equilibrio para no
por los eneatipo adyacentes (también llamados alas). dejarse arrastrar hacia los extremos. La ecuanimidad
Esto significa que el modo de ser que me caracteriza implica, además, una justa valoración de quién se es y
recibe influencias de, al menos, otros cuatro eneatipos de la realidad, pudiendo apreciar tanto lo positivo como
y que todo esfuerzo de integración implica considerar lo negativo de la vida, desarrollando una sensación in-
qué aspectos y rasgos de estos cuatro eneatipos pue- terna de gratitud y de aceptación. Junto con esto, es im-
den contribuir a flexibilizar mi modo de ser y a abrirme portante considerar la Idea Santa que representa el ser
a un repertorio de experiencias más amplias y abarca- esencial de un eneatipo, aquella comprensión original
tivas, enriquecedoras de mi forma de vivir mi vida en el y pura desde la que paulatinamente se fue distorsio-
mundo. Por ejemplo: una persona con un eneatipo cua- nando en su historia de adaptación familiar y social. Al-
tro enrollada en la falsa deficiencia y en la consiguiente maas (2002) plantea que las Ideas Santas son diferentes
envidia que le despierta la vida de los demás, conven- caminos para acceder al ser de la realidad misma, más
cido de que él tiene menos suerte y menos capacidad allá de toda interpretación o perspectiva, desde una ex-
que los demás, viviendo en una insatisfacción trágica periencia no-dual y no-conceptual. La realidad es “vis-
permanente, puede beneficiarse mucho observando e ta” tal cual es en una de sus diversas facetas. Y a cada
eneatipo le corresponde íntimamente abrir uno de los Nuestro verdadero hogar está en el momento pre-
nueve portales, atravesar ese umbral y estar presente sente. El milagro no es caminar sobre las aguas. El
con esa realidad que entonces queda revelada. Desper- milagro es caminar sobre la verde tierra en el mo-
tar una Idea Santa no significa entenderla racionalmen- mento presente. La paz está a nuestro alrededor
te, sino abrir el propio ser a la contemplación de una –en el mundo y en la naturaleza–, y en nuestro
cualidad esencial de la realidad. Esto acontece en una interior, en nuestros cuerpos y espíritus. Una vez
forma específica de estar presente y en una transforma- que aprendamos a entrar en contacto con esta
ción cualitativa de la propia actitud ante el mundo: se paz, seremos sanados y transformados. No es una
trata de una experiencia que involucra la totalidad del cuestión de fe; es una cuestión de práctica. Sólo
propio ser. En el caso del eneatipo cuatro la Idea Santa necesitamos incorporar nuestro cuerpo y mente al
que le corresponde es la del Santo Origen e implica abrir momento presente y tocaremos lo que es refres-
una puerta y atravesar el umbral hacia una visión clara cante, curativo y maravilloso (p. 37).
y viva del hecho de que todo lo que hay en la realidad
(incluida, por supuesto, la existencia humana), aunque
aparentemente diverso y desigual, surge desde una Referencias
misma fuente y viene con el mismo potencial de desa-
rrollo hacia la iluminación y la felicidad. Según esta Idea 1. Almaas AH. (2002). Facetas de la unidad: El Eneagrama de las
Ideas Santas. Madrid: Editorial La Libre
Santa, no hay algo “mejor” o “peor” ni existen “los más” 2. Brito R. (2010). Psicosofía y psicoterapia: tres ejemplos para una
o “los menos”, sino que todo tiene la misma naturaleza e aproximación. Gaceta de Psiquiatría Universitaria, 6 (4), 454-464
idéntico potencial, simplemente porque hemos surgido 3. Heidegger M. (1997 [1927]). Ser y tiempo. Santiago: Editorial
desde lo mismo. Con las Ideas Santas entramos en un Universitaria
4. Naranjo C. (2008). Carácter y neurosis. Una visión integradora.
terreno transpersonal o místico, es decir, en un ámbito Santiago: J. C. Sáez Editor
referido a la realidad misma y su misterio más allá de las 5. Nath Hanh T. (1996). Buda viviente, Cristo viviente. Barcelona:
posibilidades de comprensión de nuestra subjetividad. Editorial Kairós
Espero que podamos ver a estas alturas, al borde 6. Nietzsche F. (2005). Así habló Zaratustra. Madrid: Alianza Editorial
7. Recuero M. (2007). Los modelos terapéuticos de Carl Jung y de
ya del final, que el proceso de integración requiere de Carl Rogers. Una comparación en la perspectiva de la integración.
nosotros una constante atención y una especie de es- Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile
fuerzo deliberado por cultivar nuestro arraigo en el mo- 8. Siegel D. (2012). Mindfulness y psicoterapia. Técnicas prácticas
mento presente como única manera de acceder a una de atención plena para psicoterapeutas. Buenos Aires: Editorial
Paidós
genuina experiencia de bienestar profundo. Todo esto 9. Wilber K. (1998). Sexo, ecología, espiritualidad. El alma de la evo-
requiere que hagamos cosas concretas para alinear lución. Madrid: Gaia Ediciones
nuestra mente con nuestro cuerpo y con la situación en 10. Von Franz ML. (2002 [1964]). El proceso de individuación. En
la que estamos cada vez. Tich Nhat Hanh (1996) señala, C. Jung, El hombre y sus símbolos (pp.157-228). Barcelona: Buc
Carlat
precisamente, en esta dirección cuando nos dice: