¿Qué es la permacultura?
Es un sistema de pensamiento y de diseño de formas de vida que nos permiten tener
órdenes sociales, duraderos o permanentes al restaurar y regenerar los sistemas que
sustentan la vida en vez de devastarlos. En la concepción de permacultura, no se busca
acabar con los asentamientos humanos, sino encontrar la forma de hacerlos sostenibles, es
decir, que duren en el tiempo sin arrasar con el medio natural. Así, se pasa de la noción de
agricultura permanente a la de cultura permanente, que se basa en las éticas de cuidar la
tierra, como señala David holmgren, mantener al salvo a la gente que tenemos alrededor,
es decir, tener vidas bien conectadas, y lograr la equidad den el acceso a los recursos.
Este proyecto se trata de obtener un rendimiento que permita tener vidas sustentadas en buena
comida. Pero, al restaurar un lugar, también se debe tener en cuenta un aspecto igual de importante
en los buenos sistemas de permacultura: la conexión social que genera.
¿Qué principios de permacultura se aplican en este proyecto?
El primero tiene que con la cantidad de visiones diferentes que convergen y con la
interacción que se produce en torno al trabajo de la granja. Otro principio clásico es no
producir ningún desperdicio. Hay un hermoso árbol fijador de nitrógeno, un nacedero y
mucha hojarasca. Se alimenta a si mismo a perpetuidad. Este árbol construye el hermoso
suelo de humus con casi ninguna intervención humana. Todo el material orgánico que se
genera en esta granja se queda en la granja. Así se mantiene el ciclo. La clave de este
principio es que, al tomar un producto, se trata de regenerar el suelo que proporcionó una
cosecha.
Otro principio de la permacultura es usar y valorar la diversidad. Hacernos amigos de
la diversidad. Se hacen amigos de la biología del suelo para permitir que los minerales y
nutrientes entren en las plantas y así tener cultivos productivos. Se aseguran de que el jardín
sea atractivo para las aves: pericos, toche, mirla blanca, cucaracheros, Palomas, aves de
carroña que siempre están por ahí buscando insectos. Se tienen una riqueza de insectos,
como abejas angelitas, pero también se crean hábitats con plantas que alimentan a las
maravillosas especies nativas de abejas que operan como polinizadoras.
Todas esas especies de insectos predadores entran en el sistema porque no usan
pesticidas. Dejan que crezcan plantas cuyas flores atraen estos insectos predadores para
ayudar a mantener el control de plagas. Por ejemplo, se propone implementar el hábitat de
ranas porque son predadoras de algunas especies que no son tan buenas y así no usan
pesticidas.
Otro fundamento, es que cada elemento que se pone en un diseño de permacultura tiene
múltiples funciones.
En un sistema de permacultura bien diseñado, la idea es minimizar los recursos y maximizar
los resultados que provienen de la integración inteligente de todas sus funciones. Ahora
bien, algo que es importante, si se habla de energía y de su relación con la sostenibilidad a
nivel macro con respecto a nuestros alimentos, se ha perdido conexión con los medios de
producción. Si nos involucramos en la producción de los alimentos estamos conectando de
alguna manera, se sabe que alimentos son de temporada, se tiene conciencia que son
cultivados localmente y serán más frescos. Así que, con ese simple acto de comprar comida
local se toma una gran decisión política, económica y de consumo de energía.
EL CAFÉ
La primera prueba arqueológica definitiva del cultivo de café data hace más de 2800 años. Homero y
varias leyendas árabes hacen referencia al café, por lo que es evidente que este debe haber existido
mucho antes de la edad antigua. El café era definido como una bebida negra y amarga con efectos
estimulantes”. “El café es un arbusto de la familia de las rubiáceas, del género café. De hojas
lustrosas y alargadas, sus flores son parecidas a las del jazmín, hermosas y delicadas. Seis meses
después de la floración van apareciendo los racimos de color verde intenso, que se transforman a
rojo en el proceso de maduración, hasta lograr un tono rojo carmesí”
EL ÁRBOL Y EL GRANO DE CAFÉ
Según Laura Rogers, el árbol de café Arábico puede producir frutos de tres a cinco años después
del cultivo, sin embargo, no están completamente maduros hasta los siete años. Para que la
recolección del fruto sea más sencilla los campesinos suelen mantener la altura del árbol a unos seis
pies (1.82 metros). El cafeto al finalizar el octavo año empieza a producir una cosecha completa y
puede llegar a producir 12 libras de café al año. Cada árbol de café comúnmente puede producir
frutos para cincuenta o sesenta años hacia el futuro aproximadamente. Los granos o semillas de
café están contenidos en el fruto de la mata de café, los cuales en estado de madurez toman un
color rojizo. Cada una de ellas consta de una piel exterior que envuelve una pulpa dulce.
CAFÉ ORGÁNICO.
Es el café producido y procesado en un sistema sostenible (ambiental, técnico, socio –
económicamente viable), sin utilizar productos químicos y de acuerdo a los estándares de calidad
internacionales. Ofrecer una caficultura social y económicamente viable, justa y responsable con el
medio ambiente, además de conservar la mayor diversidad biológica dentro de los ecosistemas
cafeteros y producir excelente calidad y cantidad de café hasta el punto de satisfacer los mercados
externos e internos, son algunos de los objetivos de la caficultura orgánica mencionado por Farfán
Valencia. Sin embargo, toda finca productora de café que desee comercializar su café bajo la
denominación de “Orgánico” tendrá que someterse al proceso de certificación
Pasos para obtener la certificación.
Para obtener la certificación como producto orgánico se deben seguir los siguientes pasos de
manera cronológica:
1. Identificar los diferentes organismos certificadores.
2. Evaluar y seleccionar al organismo certificador adecuado.
3. Pre-inspeccionar las condiciones de la finca.
4. Presentar formalmente la solicitud de certificación de producto orgánico.
5. Revisar lo escrito en la solicitud de certificación de producto orgánico.
6. Presentar información adicional respecto al producto.
7. Crear un plan de manejo orgánico del sistema de producción.
8. Diseñar o un flujo grama o diagrama de flujo de las actividades a realizar.
9. Presentar un mapa detallado de la finca.
10. Realizar registros de los detalles constantemente.
11. Crear la documentación del sistema de control interno (SCI).
12. Realizar la inspección de la finca cafetera.
13. Finalizar la etapa de inspección de la finca.
14. Realizar la etapa de evaluación.
15. Determinar costos de inspección y la certificación
Los pasos mencionados anteriormente no necesariamente se cumplen completamente, estos
pueden ser modificados, reducidos o aumentados dependiendo el tipo de caficultor, el área de la
finca, la localización de la finca, el tipo de cultivo, entre otros