Hablar sobre la importancia de la vida en el planeta, es un deber fundamental, pues
de ello depende el futuro de todos lo que habitamos el planeta.
Muy buenos días, mi nombré es Alexandra Edith Dehara Herrera, cursó el 6to
semestre, en el EMSAD 45, perteneciente al ejido. Santa cruz del municipio de
Balancán Tabasco.
El cuidado y preservación del entorno se ha vuelto una tarea urgente, pues el creer
que la naturaleza era una fuente inagotable de recursos, nos ha conducido a
situaciones límite que están afectando los ecosistemas, sin embargo para ello
necesitamos preservar la integridad de la tierra que implica tratar el suelo como algo
sagrado, renovar el amor por la naturaleza, crear conciencia en nuestras familias, y
no solo en ellas si no en los lugares compartidos como la escuela, colonias, parques
entre otros sitios, todo con el fin de cuidar y preservar nuestro entorno ecológico.
Recordemos que, desde la revolución industrial, la humanidad ha dejado una huella
cada vez más profunda en la Tierra. Hemos explotado sus recursos, contaminado
sus aguas, aire, y alterado sus ecosistemas. Este impacto ha llevado a una pérdida
sin precedentes de biodiversidad, esto ha desencadenado un cambio climático que
amenaza nuestra propia supervivencia.
¡Pero ¿Qué estamos haciendo? ¡Si solo tiramos botellas, bolsas, plástico, entré
otras cosas más que son contaminantes y en realidad solo estamos matando
nuestro planeta día con día!
La contaminación del agua: está relacionada mayormente por factores como el
derramamiento de petróleo, descarga de aguas negras, entre otros.
La contaminación del aire ocasiona los problemas del calentamiento global, tema
muy mentado en éstos últimos años, el efecto invernadero, o la lluvia ácida.
También necesitamos innovar en la forma en que pensamos y actuamos.
Requerimos cambiar nuestra mentalidad de consumo a conservación, de
explotación a sostenibilidad. Exigimos encontrar nuevas formas de vivir y trabajar
que sean en armonía con nuestro planeta, no en su detrimento.
Estas innovaciones y soluciones no vendrán fácilmente. Requerirán esfuerzo,
inversión y, sobre todo, voluntad. Pero el costo de la inacción es mucho mayor. Si
no actuamos ahora, las consecuencias para nuestro planeta serán catastróficas.
¿Qué pasaría si pudiéramos cambiar la huella que dejamos? ¿Qué pasaría si, en
lugar de ser una fuerza de destrucción, pudiéramos ser una fuerza de restauración
y regeneración?
No se trata solo de grandes gestos, sino también de pequeñas acciones diarias.
Apagar las luces cuando no se necesitan, reducir el consumo de agua, elegir
productos locales y de temporada. Cada pequeño paso cuenta.
Hoy en día se enfatiza la protección del medio ambiente, a la vez, es un deber de
todos los pueblos, de los gobiernos y de cada uno que es parte de éste singular sitio
llamado ¡Tierra!
Para finalizar, quiero decir que una de las medidas más prácticas para preservar
nuestro planeta, es cultivar con ejemplo, primero nosotros y luego enseñar a los
demás el reciclaje, la reducción y la reutilización que trae beneficios sorprendentes.
¡Gracias!