Definiciones
Obstrucción nasal: Bloqueo del paso del aire por la nariz. La obstrucción nasal
es cuando los pasajes nasales están bloqueados o cuando hay dificultad para
respirar por la nariz.
Anosmia: Pérdida total del olfato.
Parosmias: Cambio en la percepción normal de los olores.
Cacosmia: Alteración del sentido del olfato, que causa una percepción anormal de
los olores.
Disomnias: Alteraciones del sueño que implican la dificultad para conciliar o
mantenerse dormido.
Estormudo: Ráfaga repentina de aire o moco expulsada de la boca y la nariz.
Prurito nasal: Suele presentarse ocasionalmente y en este caso casi siempre se
acompaña de estornudos, o puede ocurrir de manera persistente, es decir que
dura entre varias horas a días o semanas.
Rinorrea: Inicio unilateral o bilateral, duración, características de la secreción:
acuosa, espesa, purulenta, sanguinolenta; se acompaña de costras u otros datos;
se presenta con cambios de temperatura del ambiente.
Rinolalia: Alteración del timbre de la voz y de la articulación de algunos fonemas
Rinorraquia: Expulsión de líquido cefalorraquídeo por la nariz causada por un
trauma.
Resequedad nasal: Nivel bajo de humedad en la mucosa nasal.
Dolor facial: El dolor facial incluye todo aquel dolor que se localiza en la parte
anterior del cráneo o del macizo facial.
Pesantez facial: Sensación de entumecimiento o adormecimiento de cualquier
parte de la cara.
ANATOMÍA DE NARÍZ Y SENOS PARANASALES
La nariz es la porción del tracto respiratorio superior al paladar duro e incluye la nariz externa y
cavidad nasal, que está dividida en una cavidad derecha e izquierda, por el tabique nasal. Sus
funciones son el olfato, respiración, filtración del polvo, humidificación del aire inspirado, además
de la recepción y eliminación de secreciones proveniente de los senos paranasales y de los
conductos nasolagrimales.
La pirámide nasal o nariz está conformada por dos paredes laterales que se proyectan desde la cara
y que se unen anteriormente en el dorso de la nariz. El dorso nasal hacia cefálico se continúa con la
raíz de la nariz y la frente, mientras que hacía caudal termina en el ápice o punta nasal. Las paredes
laterales están formadas por el hueso nasal (o huesos propios), el proceso nasal del hueso maxilar
(apófisis ascendente del hueso maxilar), el cartílago lateral superior, y el cartílago lateral inferior o
cartílago alar, éste último dividido en la crura medial y lateral. Además hay tejido fibroadiposo en la
parte inferior de la nariz. En el piso y entre las paredes divergentes de la nariz, se encuentran dos
orificios o narinas, separados en la línea media por cartílago septal.
La parte ósea que forma la parte superior de la nariz puede ser fracturada en forma directa (fractura
de los huesos propios) o a través de injurias en la parte central de la cara.
La parte cartilaginosa que se ubica en posición inferior es de menor riesgo frente a traumas cerrados
por su estructura elástica, pero está en riesgo frente a laceraciones y heridas a bala. La posición,
forma y propiedades del hueso y cartílago de la nariz determinan considerablemente la forma y
armonía de la cara y de la función de la cavidad nasal.
La válvula nasal interna es el sitio más estrecho de la vía aérea, y por lo tanto el que más resistencia
ofrece al paso del aire (cerca del 80% de la resistencia de la vía aérea superior). Está delimitada por
el septum nasal, cartílago lateral superior, punta del cornete inferior y el piso de la nariz. El área
promedio es de 0.32 cm2, y posee un ángulo normal de 10 a 15 °, el que se forma entre el cartílago
cuadrangular del septum y el borde inferior de los cartílagos laterales superiores.
CAVIDAD NASAL
Las fosas nasales se extienden desde las narinas anteriormente, hasta las coanas posteriormente,
continuándose desde allí con la nasofaringe. Usualmente ambas fosas nasales son de diferente
tamaño.
Cada lado a su vez puede ser dividido en el vestíbulo nasal y la cavidad nasal propiamente tal.
El vestíbulo nasal es la porción más anterior, limitada lateralmente por el ala de la nariz y
medialmente por la porción más anterior del septum. El vestíbulo está recubierto por epidermis que
contiene pelos (vibrisas) y glándulas sebáceas. Este último es el único sitio posible de origen de los
furúnculos nasales. La pared medial del vestíbulo nasal está conformada por la columela. El techo
del vestíbulo está formado por cartílago alar, ya que su 14 crura medial se extiende en la columela y
su parte lateral da soporte a la pared externa del vestíbulo. Así los cartílagos alares determinan la
forma de la punta nasal y el grado de apertura de ella.
La cavidad nasal posee paredes laterales, mediales, techo y piso.
La pared medial, formada por el septum, es vertical, mientras que la pared lateral se inclina hacia
medial superiormente. De este modo, el piso de la cavidad nasal es más ancho que el techo. El techo
posee las porciones frontonasal anterior, central (formada por la lámina cribosa del hueso etmoides)
y esfenoidal posterior.
Las células nerviosas del epitelio olfatorio se encuentran en la mucosa del techo de la cavidad nasal,
el cornete superior y la porción más superior del septum. Desde allí las fibras nerviosas pasan a
través de la placa cribiforme al bulbo olfatorio. El resto de la mucosa constituye la porción
respiratoria de la mucosa nasal. Ésta se adhiere firmemente al periostio y pericondrio subyacente, y
posee una rica irrigación, especialmente en el cornete inferior, lo que permite un rápido
entibiamiento y humidificación del aire inspirado (ya que el aire inspirado viaja mayoritariamente
por el meato inferior).
El piso de la cavidad nasal está formado, desde anterior a posterior, por el proceso palatino del
hueso maxilar, la porción horizontal del hueso palatino y el paladar blando. La pared medial está
constituída por el septum o tabique nasal, cuya porción anterior es cartilaginosa (cartílago
cuadrangular) y la posterior es ósea, ésta última formada por la lámina perpendicular del etmoides
en su porción más superior y el vómer en su parte más inferior. El septum puede presentar
desviaciones o también espolones que determinen alteraciones en el flujo de aire.
La pared lateral de la cavidad nasal presenta tres o cuatro proyecciones óseas o cornetes: inferior,
medio, superior y supremo (60% de la población). Los cornetes superiores y medio son parte del
hueso etmoidal, mientras que el cornete inferior es un hueso independiente. Los cornetes se curvan
hacia inferior y lateral determinando tres túneles en sentido anteroposterior, denominados meatos:
superior, medio e inferior. El meato superior es el más pequeño, mientras que el inferior es el de
mayor tamaño. A continuación se detallan las estructuras que drenan en cada meato nasal.
IRRIGACIÓN
La nariz recibe irrigación tanto del sistema carotideo interno como externo.
Sistema carotídeo interno
La arteria oftálmica, rama de la carótida interna, penetra en la órbita a través del conducto óptico y
da numerosas ramas al interior de ésta. Entre ellas se encuentran las arterias etmoidales anteriores
(de mayor calibre) y posteriores que penetran en la fosa nasal e irrigan principalmente la zona alta
de tabique y de la pared lateral de la fosa nasal.
La arteria etmoidal anterior deja la órbita penetrando en el conducto etmoidal anterior a través del
agujero etmoidal anterior. Abandona este conducto en el endocráneo por sobre la lámina cribiforme
para luego penetrar en la fosa nasal a través de ésta. En su trayecto endocraneal da ramos
meníngeos. En la nariz irriga la parte alta de la pared lateral de la nariz y el tercio anterior del
tabique, anastomosándose con ramas septales 15 anteriores de la arteria esfenopalatina y de la
arteria labial superior. Esta zona anterior del tabique ricamente irrigada se conoce como plexo de
Kiesselbach o área de Little, zona donde se producen la mayoría de la epistaxis.
La arteria etmoidal posterior (de menor calibre) sigue un trayecto similar a la arteria etmoidal
anterior a través del conducto etmoidal posterior. El agujero etmoidal posterior se origina a pocos
milímetros por delante del nervio óptico.
Sistema carotídeo externo
La arteria facial, rama de la carótida externa, avanza desde la región cervical a través del espacio
submadibular, bordeando la rama mandibular para luego llegar al borde narinario. La arteria labial
superior, una de sus ramas, irriga el piso de la fosa nasal y tabique anterior anastomosándose en el
plexo de Kiesselbach.
El principal aporte sanguíneo de la fosa nasal está dado por la arteria esfenopalatina, rama terminal
de la arteria maxilar. Nace en la fosa pterigomaxilar e irriga la porción posterior de la nariz a través
de sus ramas.
INERVACIÓN
Su inervación sensorial es de la I y II rama del trigémino y la inervación motora de los músculos
por el nervio facial.
CAVIDADES PARANASALES
Las cavidades paranasales son prolongaciones de la cavidad nasal hacia los huesos vecinos del
cráneo. Son cavidades pares existiendo una gran variabilidad entre un individuo y otro e incluso
dentro de un mismo sujeto. Pudiendo existir ausencias (agenesia) o menor desarrollo (hipoplasia).
Los senos paranasales son maxilares, etmoidales anterior y posterior, frontal y esfenoidal, están
recubiertos por mucoperiostio.
1. Seno maxilar
Es el primer seno en formarse, el 17º día de gestación, inicia como un pequeño divertículo
que nace del etmoides anterior. Continúa su desarrollo a través de los primeros años de vida
para alcanzar el nivel del piso de la fosa nasal alrededor de los 7 a 8 años y crece hasta la
edad adulta. Es difícil su evaluación en la radiografía simple antes de los tres años. En
ocasiones ambos senos maxilares se desarrollan asimétricamente, lo que puede conducir a
diagnósticos radiológicos incorrectos.
El ostium de drenaje del seno maxilar se encuentra en la parte superior de su pared medial y
se abre a la nariz a través del infundíbulo a nivel del meato medio. En la pared medial
también se puede encontrar un pequeño orificio de drenaje llamado ostium accesorio que
puede dar origen a fenómenos de recirculación de mucus y con ello cuadros de sinusitis
crónica/recurrente.
La pared superior del seno forma el piso de la órbita y se relaciona con el saco lagrimal. La
pared anterior es la parte facial y contiene al nervio orbitario inferior. La pared posterior se
relaciona con la fosa pterigopalatina y su contenido (arteria maxilar interna, ganglio
pterigopalatino, ramas del nervio trigémino (V) y sistema autonómico). Finalmente, el piso
del seno maxilar se relaciona con los alvéolos dentarios del segundo 16 premolar y primer
molar, razón por la que hay que tener presente la posibilidad de desarrollo de sinusitis de
origen dentario a este nivel.
2. Seno frontal Se origina en el receso frontal de la nariz entre los 3 y 4 meses de gestación, es
posible identificarlo como unidad anatómica a partir de los 2 años de edad, y es
radiológicamente visible desde los 6 a 8 años, por lo que el diagnóstico de sinusitis frontal
en niños menores de 6 años es muy poco probable. A menudo existen diferencias
considerables en el tamaño entre cavidad derecha e izquierda en una misma persona,
pudiendo incluso estar ausente en forma uni o bilateral. Está comunicado con la cavidad
nasal a través del receso frontal que se abre en la cavidad nasal hacia la porción más
anterior del meato medio. Su pared anterior forma la parte inferior de la frente. La pared
posterior está en contacto con las meninges y el lóbulo frontal. Y la pared inferior forma
parte del techo de la órbita
3. Laberinto etmoidal Corresponde a un conjunto de varias celdillas con contenido aéreo.
Embriológicamente aparece a partir del 3º a 5º mes de vida intrauterina. Al nacimiento se
encuentra desarrollado y mide entre 2 y 5 mm de diámetro. Continúa su crecimiento hasta
la pubertad o hasta que el hueso se osifique completamente.
Anatómicamente, son 5 láminas, la lámina o lamella basal que está anclada al cornete
medio (es parte de él) divide las celdillas etmoidales en anteriores que desembocan en el
meato medio, y posteriores que desembocan en el meato superior. Todas las celdillas de un
lado están comunicadas entre sí. Superiormente se relaciona con la base de cráneo,
lateralmente está separado de la órbita por la lámina papirácea, posteriormente está en
contacto con el seno esfenoidal y medialmente con los cornetes superior y medio. Estas
relaciones son especialmente importantes, ya que las complicaciones de una sinusitis se
originan principalmente por contigüidad, teniendo así la posibilidad de extensión de un
proceso infeccioso hacia la órbita (más frecuente) o hacia la base de cráneo.
Estas celdillas pueden crecer hacia anterior y neumatizar la apófisis frontal, denominándose
celdilla de Agger Nasi. Su pared posterior usualmente forma la pared anterior del receso
frontal y está presente en un 95% de los casos.
Si una celdilla etmoidal se expande hacia posterior y sobre el seno esfenoidal, se denomina
celdilla de Onodi, su importancia radica en la cercanía con el nervio óptico y la arteria
carótida, la que se encuentra presente en aproximadamente un 10% de la población.
4. Seno esfenoidal Es el más posterior de los senos, se origina del etmoides posterior e invade
el hueso esfenoidal a los 3 a 4 años. Termina su crecimiento en la adolescencia. Existen tres
tipos de neumatización:
La conchal (que no llega a estar en contacto con la silla), preselar (llega justo al nivel del
plano coronal de la silla) y la selar (se neumatiza bajo la silla). El tipo selar es mucho más
frecuente de los tres, luego viene el preselar y luego el conchal.
Su ostium de drenaje se encuentra en la pared anterior del cuerpo del hueso esfenoidal hacia
medial, presenta dos agujeros más importantes, el agujero redondo por donde pasa Nervio
maxilar y el agujero vidiano.
Su pared superior está en contacto con la fosa craneal anterior y media en estrecha relación
con el quiasma óptico y el foramen óptico. La pared lateral está en contacto con el seno
cavernoso, la arteria carótida interna, los nervios craneales II, III, IV, V y VI. El piso se
relaciona con el techo de la nasofaringe y la coana. Cobra importancia clínica al ser una vía
de abordaje quirúrgico para patologías como tumores de la silla turca.
EXPLORACIÓN CLÍNICA DE NARIZ Y SENOS PARANASALES
Rinoscopía anterior
Para ello, se utiliza un espéculo nasal, una adecuada luz, lámpara frontal, paciente
sentado, introduciendo ambas hojas en el vestíbulo, sosteniendo el rinoscopio con
la mano izquierda, apoyando el dedo índice sobre el lóbulo para evitar una
sobredilatación del ala nasal, sin tocar el tabique nasal; así se observarán las
características de la mucosa nasal, su coloración, presencia de secreciones con
su color; características: moco, pus, formación de costras, localización de
secreciones anormales, anormalidades de los cornetes, estrechamiento o
ensanchamiento de los meatos nasales, aspecto de la superfcie de la mucosa
incluyendo su color, resequedad, estado del plexo de Kiesselbach, pigmentación
anormal, o color de la mucosa, presencia de tejido anormal, ulceraciones,
perforaciones, cuerpos extraños.
Se puede utilizar para una mejor visualización de la nariz interna la aplicación de
anestesia local con tiras de algodón humedecidas con xilocaína al 2% o
pantocaína al 1%, con dilución al 1 × 1000 de adrenalina, una gota por solución de
anestesia, o hidroclorato de fenilefrina al 0.25% esperándose tres minutos por lo
menos, lográndose con la vasoconstricción de los cornetes una mejor
visualización, sirviéndonos además como prueba terapéutica en caso de rinitis
vasomotora.
Rinoendoscopía
Este método llegó para convertirse en una exploración de certeza.
Se requiere anestesia local previa con xilocaína en aerosol y vasoconstrictor con
oximetazolina al 0.24%. Se puede utilizar un endoscopio rígido de 4 o 2.7 mm de
diámetro según la estrechez de la nariz, con vista angular de 0, 30, 45 o 70°.
Tiene ventaja con respecto a los endoscopios flexibles, ya que éstos necesitan la
manipulación con las dos manos, tienen menos resolución y menor intensidad de
la luz. Se trata que el paciente esté sentado en forma de una exploración
ordinaria, relajado; primero se introduce el endoscopio apoyándose en la base de
la entrada de la fosa nasal; se avanza por el piso nasal; se avanzará observando
medialmente el tabique nasal, lateralmente el meato inferior, el cornete inferior,
hacia la nasofaringe inspeccionando el orificio tubárico, la pared posterior de la
nasofaringe, presencia de secreciones anormales de adenoides hipertrófica, de
tumores, el techo de la misma, la unidad osteomeatal cuya fisiopatología no se
puede valorar mediante la rinoscopia anterior común. Así, para inspeccionar el
meato, el endoscopio avanzará primero hacia la cabeza del cornete medio; para
entrar por el complejo osteomeatal entre el cornete medio y el proceso uncinado
se utilizará un endoscopio de 2.7 mm; el de 4 mm se utilizará sólo cuando el
paciente haya tenido previamente cirugía nasoendoscópica con resección del
proceso uncinado; otro acceso sería mediante la perforación del meato inferior, en
su pared lateral o transfacialmente con una perforación de la mucosa y pared
anterior del seno; de esta manera se podrá ingresar con una lente de 30° a
visualizar el seno maxilar. La inspección endoscópica de otros senos tiene sus
limitaciones. El seno esfenoidal puede ser explorado con un endoscopio de 2.7
mm, a través de su orifcio natural en la pared anterior del seno.
Rinomanometría
Valora la geometría de las fosas nasales con base en la reflexión de una onda
acústica proporcionando así una estimación de las áreas transversales de la
cavidad nasal en relación con la distancia, ofreciendo una imagen tridimensional
de las fosas nasales. Sus ventajas sobre la rinomanometría ordinaria son más
rapidez, facilidad y no depende de la cooperación del paciente.
Oftalmometría
El sentido del olfato es difícil de evaluar de manera objetiva debido a la existencia
de una enorme variación del umbral en las personas normales con las dificultades
de estandarización de la respuesta que ello implica.
La disfunción del olfato puede estar causada por una diversidad de factores, y la
combinación de ella con trastornos del gusto debe ser investigada; difícilmente hay
una disfunción del gusto aislada de una disfunción del olfato. Para ello, contamos
con pruebas subjetivas utilizando diversas sustancias odoríferas que estimulan el
nervio olfatorio: café, chocolate, vainilla, lavanda; odoríferos con un componente
trigeminal: mentol, ácido acético, formol, y otras que tienen un componente
estimulador del gusto incluso como el cloroformo.
Las pruebas de olfato específicas computadorizadas son costosas y no están
disponibles fácilmente más que en grandes centros especializados.
Las pruebas olfatorias objetivas se utilizan en dictámenes de discapacidad o
riesgo laboral.
Radiografías y tomografías simpes de nariz (perfilograma nasal)
Es una radiografía lateral de la pirámide nasal. Es útil en la valoración de fracturas
impactadas o desplazadas de la pirámide nasal ósea. En ocasiones, los trazos de
fractura laterales pueden confundirse con el pequeño conducto óseo por donde
pasa el nervio nasal externo. En pacientes con traumatismos nasales siempre se
recomienda combinar esta técnica con la de Waters.
Radiografías y tomografías de senos paranasales (Cadwell, Waters y lateral)
Las radiografías ordinarias simples, como la occipitomentoniana, proyección de
Waters, y la proyección occipitofrontal, de Caldwell, son todavía obtenidas de
rutina, sobre todo en casos de cuadros agudizados o fracturas del centro de
macizo facial.
El valor de estos estudios es controvertido por la presencia de estructuras
sobrepuestas, y la confusión con costras posoperatorias. La proyección de Waters
nos servirá para visualizar senos maxilares, frontales y tabique nasal; la de
Caldwell para visualizar frontales, etmoidales, tabique nasal, cornetes. La
proyección lateral dará información sobre seno esfenoidal.
El parámetro radiográfico para senos paranasales, nariz y cara es la tomografía
computarizada, y sus indicaciones son sinusitis crónica, traumatismos, en especial
fracturas frontobasales y tumores.
Como las estructuras se dan en el contexto de un marco óseo, la TC tiene más
aplicación en esta área que la resonancia magnética. Los cortes se harán tanto
coronalmente como axialmente para lograr más definición.
Otros métodos de exploración a utilizar pueden ser el ultrasonido que, sin
embargo, es útil en el seguimiento de procesos agudos con menos información
que una TC o una resonancia magnética, siendo el seno frontal y los maxilares los
más accesibles para el estudio con ultrasonido.
Proyección de Caldwell (frontoplaca) (1908) Es una proyección ideal para valorar
los senos frontal, etmoidales y, en menor grado, maxilar, además de la cavidad
nasal y las órbitas. La técnica consiste en colocar la nariz y la frente de tal manera
que la línea meatalorbitaria se encuentre perpendicular a la placa. Se confiere al
rayo una angulación de 15° en dirección craneocaudal, con su punto de salida en
el nasión.
Proyección de Waters (mentoplaca) (1915) Es la proyección ideal para valoración
del seno maxilar y la pirámide nasal. Otras estructuras que se ven con claridad
son órbitas, agujeros infraorbitarios, cavidad nasal, arcos cigomáticos, tabique
nasal y senos frontales. El propósito de esta placa consiste en proyectar el hueso
petroso por debajo de los antros maxilares, para lo cual se extiende la cabeza del
paciente de tal manera que el mentón toque el extremo de la mesa de rayos X. El
plano cantomeatal forma un ángulo de unos 35° con la placa. También pueden
evaluarse los senos esfenoidales solicitándole al sujeto que abra la boca.
Proyección lateral (Merill, 1967) Esta proyección evalúa el desarrollo
anteroposterior de los senos frontal, esfenoidal y maxilar, y de la silla turca,
además de visualizar la nasofaringe (paso de la corrien te de aire) y el paladar
blando. La técnica consiste en colocar la placa paralela al plano sagital principal
del cráneo.
Cultivo de secreción nasal
Toma de Muestra: El hisopo puede humedecerse con agua estéril o solución salina
antes de introducirlo en la nariz del paciente. La punta de la nariz se levanta con
una mano y el hisopo se introduce suavemente a lo largo del piso de la cavidad
nasal, por debajo del cornete mediano, hasta llegar a la pared faríngea. No debe
usarse la fuerza, si se encuentra alguna obstrucción el cultivo nasofaríngeo no
debe tomarse de ese lado. En niños no introducir el hisopo profundamente.
--- Requisitos: El paciente no debe tomar terapia antimicrobiana.
--- Conservación y transporte: En caso de no poder inocularse directamente en el
medo de cultivo indicado, entonces se deberá inocular en medio de transporte
adecuado (stuart transport).
--- Siembra: Tanto para el exudado nasal como para el farìngeo debe utilizarse
como medio de cultivo agar sangre, siendo esta de carnero, ya que la misma no
permite el crecimiento de Haemophilus haemolíticus que tiende a confundirse con
el Estreptococo β hemolítico. La concentración debe ser del 5%. La placa debe
tener alrededor de 4 mm de altura. Al realizarse la siembra se debe descargar el
hisopo sobre un sexto de la placa, rotando el mismo, para que toda la superficie
del hisopo entre en contacto con el agar. Se estría la superficie de la placa con un
asa de nicrón esterilizada con el objetivo de obtener colonias aisladas. Es de gran
importancia que se le hagan picaduras oblicuas al agar ya que esto permite el
crecimiento de las bacterias debajo de la superficie del mismo en condiciones
anaeróbicas.
--- Incubación: Las placas se incuban durante 24 horas a 37 oC, en condiciones de
aerobiosis. Las mismas se colocan de forma invertida con el objetivo de impedir la
acumulación de agua condensada en la superficie de la placa.
Modo de informar los resultados obtenidos en el laboratorio:
Negativo: No se obtuvo crecimiento bacteriano o Microbiota Normal.
Positivo: nombre del microorganismo y el resultado del antibiograma.
Contaminado: si se produjo contaminación de los medios que impide detectar
la presencia de microorganismo o lograr su correcta identificación
Eosinófilos en moco nasal
La búsqueda de eosinófilos en moco nasal es una prueba habitual en el
diagnóstico de rinitis. La eosinofilia nasal indica rinitis no infecciosa, alérgica o
vasomotora. La presencia en moco nasal de células ciliadas y caliciformes señala
que la muestra se tomó con una técnica adecuada. Existen dos métodos de
valoración:
a) El primero consiste en calcular el porcentaje de eosinófilos del recuento total de
granulocitos.
b) En el segundo se lleva a cabo una valoración citológica semicuantitativa de
eosinófilos y neutrófilos a partir de toda la muestra.
Para obtener un perfil citológico más fiel de las secreciones nasales del paciente
es necesario realizar estudios repetidos. Las infecciones nasales pueden suprimir
las secreciones con eosinofilia por algunas semanas, para reaparecer después. La
relación entre el número de eosinófilos y neutrófilos en el moco nasal es indirecta
(cuanto mayor sea el número de eosinófilos, menor es el de neutrófilos).
Kaufman ha señalado una diferencia significativa en el porcentaje de eosinófilos
entre ambas fosas nasales, hecho que el clínico y el técnico de laboratorio deben
tener presente. Por otro lado, la intensidad de los síntomas nasales parece afectar
el grado de eosinofilia de las secreciones. Lo anterior se comprueba porque el
tratamiento de las rinitis con disminución de los síntomas se acompaña de una
menor cantidad de eosinófilos en las secreciones.
También existen casos de eosinofilia asintomática debidos, con probabilidad, a
una alergia subclínica que puede indicar mayor riesgo de desarrollar la
enfermedad clínica en un futuro cercano o tardío.
La correlación entre eosinofilia nasal y sanguínea es baja, ya que pocos pacientes
con rinitis tienen eosinofilia en sangre; lo contrario ocurre en asmáticos.
Por último, la eosinofilia en tejidos, como pólipos nasales, suele relacionarse de
forma directa con la de las secreciones nasales.
Biopsia nasal
Es la extracción o extirpación de una pequeña porción de tejido para examinarla
luego en el laboratorio.
Una biopsia por punción se practica usando anestesia local. Existen dos tipos.
-La aspiración con aguja fina utiliza una aguja pequeña adherida a una jeringa.
-La biopsia central extrae muestras de tejido por medio de una aguja hueca unida
a un dispositivo de sujeción por resorte.
Una biopsia abierta es una cirugía en la que se utiliza anestesia general o local.
Esto significa que usted permanece relajado (sedado) o dormido y sin sentir dolor
durante el procedimiento. Se lleva a cabo en el quirófano de un hospital. El
cirujano hace una incisión en la zona afectada y extrae el tejido.
Posterior a la extracción el tejido se manda a analizar con patólogo y una vez
teniendo diagnostico se puede brindar el tratamiento definitivo.