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Melanie Klein

La teoría de las relaciones objetales de Melanie Klein se centra en las primeras relaciones del niño, particularmente con el pecho materno. Klein argumenta que los niños experimentan relaciones ambivalentes con objetos internos buenos y malos desde una edad muy temprana, lo que influye en sus relaciones posteriores.

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Melanie Klein

La teoría de las relaciones objetales de Melanie Klein se centra en las primeras relaciones del niño, particularmente con el pecho materno. Klein argumenta que los niños experimentan relaciones ambivalentes con objetos internos buenos y malos desde una edad muy temprana, lo que influye en sus relaciones posteriores.

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MELANIE KLEIN

TEORÍA DE LAS RELACIONES OBJETALES


MELANIE REIZES KLEIN NACIÓ EL 30 DE MARZO DE 1882 EN VIENA,
AUSTRIA. KLEIN FUE LA MENOR DE LOS CUATRO HIJOS QUE TUVIERON
EL DOCTOR MORIZ REIZES Y SU SEGUNDA ESPOSA, LIBUSSA DEUTSCH
REIZES. KLEIN PENSABA QUE SU NACIMIENTO NO FUE PLANIFICADO Y
ESTO HIZO QUE SE SINTIERA RECHAZADA POR SUS PADRES.

SE CREÍA ESPECIALMENTE DISTANTE DE SU PADRE, QUE MOSTRABA UNA


CLARA PREFERENCIA POR SU HIJA MAYOR EMILIE (SAYERS,1991).

LAS PRIMERAS RELACIONES DE KLEIN FUERON ENFERMIZAS O


ACABARON EN TRAGEDIA. SE SENTÍA ABANDONADA POR SU PADRE, YA
MAYOR, QUE ELLA PERCIBÍA COMO FRÍO Y DISTANTE, Y AUNQUE
QUERÍA E IDOLATRABA A SU MADRE, SENTÍA QUE ESTA LA ASFIXIABA.
LE TENÍA MUCHO CARIÑO A SU HERMANA SIDONIE, QUE ERA CUATRO
AÑOS MAYOR QUE ELLA Y LA ENSEÑÓ A LEER Y A HACER
OPERACIONES ARITMÉTICAS. LAMENTABLEMENTE, CUANDO MELANIE
TENÍA CUATRO AÑOS, SIDONIE MURIÓ. AÑOS DESPUÉS, KLEIN
CONFESÓ QUE NO HABÍA LLEGADO A SUPERAR EL DOLOR DE LA
PÉRDIDA DE SIDONIE (H. SEGAL, 1992).

DESPUÉS DE LA MUERTE DE SU HERMANA, KLEIN SE ENCARIÑÓ CON SU


ÚNICO HERMANO, EMMANUEL, QUE ERA CASI CINCO AÑOS MAYOR
QUE ELLA Y SE CONVIRTIÓ EN SU CONFIDENTE.

CUANDO KLEIN CUMPLIÓ 18 AÑOS SU PADRE MURIÓ, PERO DOS


AÑOS MÁS TARDE OCURRIÓ UNA TRAGEDIA AÚN MAYOR, LA MUERTE
DE SU QUERIDO HERMANO EMMANUEL, QUE DEJARÍA A MELANIE
TOTALMENTE DESCONSOLADA. CUANDO AÚN ESTABA DE LUTO POR
LA MUERTE DE SU HERMANO, SE CASÓ CON ARTHUR KLEIN, UN
INGENIERO QUE HABÍA SIDO MUY AMIGO DE EMMANUEL.
Fue construida a partir de cuidadosas observaciones de niños pequeños.

A diferencia de Freud, Klein destacó la importancia de los primeros 4 a 6


meses a partir del nacimiento, insistiendo en que los impulsos del niño
(hambre, sexo, etc.) están orientados hacia un objeto, un pecho, un pene,
una vagina, etc.

la relación de los niños con el pecho es fundamental y sirve de prototipo


para posteriores relaciones con objetos completos, como la madre y el
padre.

La tendencia temprana de los niños a relacionarse con objetos parciales da


a sus experiencias un carácter poco realista que afecta a todas sus
relaciones interpersonales posteriores.

Por tanto, la teoría de Klein tiende a desplazar el foco de atención de la


teoría psicoanalítica de las fases de desarrollo basadas en procesos
orgánicos al papel de las primeras fantasías en las relaciones
interpersonales.
La teoría de las relaciones objetales nace
de la teoría de los instintos de Freud ,
pero se diferencia de su antecesora en, al
menos, tres aspectos generales.
Da menos La motivación
protagonismo a los Tiende a ser más principal de las
impulsos biológicos y maternal, dando más personas es el
concede más importancia a la contacto y las
importancia a las intimidad y los relaciones entre
pautas sistemáticas de cuidados de la madre. humanos, más que el
las relaciones placer sexual.
interpersonales.
Una parte importante
Klein y otros de toda relación la
Klein es la madre de teóricos de las forman las
la teoría de las relaciones objetales representaciones
relaciones objetales Aunque puede parten de este psíquicas internas de
los primeros objetos
, podemos decir que parecer que los En términos supuesto básico de importantes, como el
Freud es el padre, distintos impulsos freudianos, el objeto Freud y especulan pecho de la madre o el
afirmaba que los tienen objetivos del impulso puede sobre el modo en pene del padre, que se
instintos o impulsos distintos, su objetivo ser una persona, que las primeras incorporaron a la
tienen un ímpetu, subyacente es una parte de una relaciones reales o estructura psíquica del
una fuente, un siempre el mismo: persona o una cosa soñadas del niño niño y después se
objetivo y un objeto, reducir tensiones, es que permita cumplir con la madre o el proyectaron sobre la
y que los dos decir, conseguir el objetivo. pecho se convierten pareja. Estas imágenes
internas no son
últimos tienen placer. en un modelo para representaciones
mayor peso las relaciones exactas de la otra
psicológico. interpersonales persona, sino restos de
posteriores. experiencias
personales anteriores.
VIDA PSÍQUICA DEL NIÑO

Klein destacó la importancia de los


primeros cuatro o seis meses. Según ella,
al principio de su vida los niños no son La disposición innata del niño para
una pizarra en blanco, sino que tienen actuar o reaccionar presupone la
una predisposición heredada a reducir la existencia de una herencia filogenética ,
ansiedad que sufren como consecuencia un concepto también aceptado por
del conflicto provocado por las fuerzas Freud.
del instinto de supervivencia y el poder
del instinto de muerte .
FANTASÍAS

Cuando Klein
(1932)
escribió sobre
la fantasía Cuando el niño Surgen, en
El niño, incluso dinámica de madura, las parte, de las
al nacer, los niños , no fantasías Estas nuevas experiencias
posee una sugirió que los inconscientes fantasías del niño con su
fantasía recién nacidos relacionadas inconscientes Como estas madre, y
activa. Las podían con el pecho están fantasías son también de
fantasías son expresar siguen modeladas inconscientes, una
representacion pensamientos influyendo en por la pueden ser predisposición
es psíquicas de en palabras, su vida realidad y las contradictorias universal a
instintos simplemente psíquica, pero predisposicion destruir el
inconscientes quería decir también es heredadas. pecho malo y
del ello que poseen aparecen asimilar el
imágenes otras nuevas. bueno.
inconscientes
de “lo bueno”
y “lo malo”.
OBJETOS
Las primeras relaciones
afirmaba que desde la objetales son con el
los humanos tienen primera infancia los pecho de la madre, pero
pulsiones o instintos Los impulsos, niños se relacionan con “muy pronto surge un
innatos , entre ellos el obviamente, deben tener estos objetos externos, interés por la cara y las
instinto de muerte . un objeto. tanto en sus fantasías manos, que atienden
como en la realidad. sus necesidades y los
satisfacen” (Klein,
1991, p 757).

Los objetos introyectados son algo


La idea de Klein sobre los objetos más que ideas internas sobre
internos sugiere que estos tienen objetos externos: son fantasías de En su fantasía activa, los niños
poder por sí mismos, de manera internalización del objeto en introyectan o incorporan en su
similar al concepto de superyó de términos concretos y físicos, por estructura psíquica estos objetos
Freud, que supone que los hijos ejemplo, los niños que han externos, entre ellos el pene de su
llevan en su interior la conciencia del introyectado a su madre creen que padre, las manos y la cara de su
padre o de la madre. esta está siempre dentro de su madre, y otras partes del cuerpo.
propio cuerpo.
POSICIONES

Para Klein, los niños están Klein escogió el término


continuamente inmersos en “posición” en lugar de “fase
un conflicto básico entre el de desarrollo” para indicar
instinto de supervivencia y el que las posiciones se van
instinto de muerte, entre lo En su intento de resolver esta alternando entre sí y no son
bueno y lo malo, el amor y el dicotomía entre sentimientos periodos o fases de
odio, la creatividad y la buenos y malos, los niños desarrollo en la vida de las
destrucción. De la misma clasifican sus experiencias en personas. Aunque Klein usó
manera que el yo avanza posiciones o modos de nombres de patologías para
hacia la integración y se relacionarse con los objetos designarlas, para ella
aleja de la desintegración, internos y externos. representaban el crecimiento
los niños, de manera natural, y desarrollo normales. Las dos
prefieren las sensaciones posiciones básicas son la
gratificantes a las frustrantes. esquizoparanoide y la
depresiva.
ESQUIZOPARANOIDE
Durante los primeros meses de vida, el niño entra en contacto con el
pecho bueno y el pecho malo. Estas experiencias alternas de
gratificación y frustración amenazan la existencia del vulnerable yo del
niño. Este desea controlar el pecho devorándolo y protegiéndolo y, al
mismo tiempo, sus impulsos destructivos innatos crean la fantasía de dañar
el pecho mordiéndolo, rasgándolo o destruyéndolo. Para poder soportar
estos dos sentimientos orientados hacia el mismo objeto de manera
simultánea, el yo se divide, conservando partes del instinto de
supervivencia y del instinto de muerte y desviando parte de ambos
instintos hacia el pecho. Así, más que temer a su propio instinto de muerte,
el niño teme al pecho persecutorio . Pero el niño también tiene una
relación con el pecho ideal, que le proporciona amor, tranquilidad y
satisfacción, desea tener el pecho ideal dentro de sí mismo como forma
de protección contra su destrucción por parte de sus perseguidores. Para
controlar el pecho bueno y luchar contra sus perseguidores, el niño
adopta lo que Klein (1946) llamó la posición esquizoparanoide, un
modo de organizar las experiencias que conlleva manía persecutoria y la
clasificación de los objetos internos y externos en buenos y malos.
Según Klein, los niños desarrollan la posición esquizoparanoide durante los
primeros tres o cuatro meses de vida, en los cuales la percepción del mundo
externo que tiene el yo es subjetiva e irreal más que objetiva y real. Por tanto,
la sensación de persecución se considera paranoide, es decir, no se basa en
ningún peligro real o inmediato del mundo exterior. Los niños deben mantener
una división clara entre el pecho bueno y el pecho malo, porque si los
confundieran correrían el riesgo de destruir el pecho bueno y perder la
seguridad que les ofrece. En el mundo esquizoide de los niños pequeños , la
furia y los sentimientos destructivos están dirigidos contra el pecho malo,
mientras que los sentimientos de amor y sosiego se asocian con el pecho bueno.
Los niños, obviamente, no usan el lenguaje para identificar el pecho bueno y
malo, antes bien, tienen una predisposición biológica a asociar un valor positivo
al alimento y al instinto de supervivencia y un valor negativo al hambre y al
instinto de muerte. Esta escisión preverbal del mundo en bueno y malo sirve
como prototipo para el desarrollo posterior de sentimientos ambivalentes hacia
una sola persona.
DEPRESIVA
Hacia el quinto o sexto mes de vida, el niño empieza a percibir los
objetos externos como una unidad y a ver que una misma persona
puede tener características buenas y malas. En ese momento, el
niño desarrolla una imagen más realista de la madre y reconoce
que es una persona independiente de él que puede ser buena y
mala. Además, el yo empieza a madurar hasta el punto en el que
puede tolerar algunos de sus propios sentimientos destructivos en
lugar de proyectarlos hacia fuera. Sin embargo, el niño también
percibe que la madre podría irse y desaparecer para siempre y,
por temor a esta posible pérdida, el niño desea protegerla y
mantenerla a salvo de los peligros de sus propias fuerzas
destructivas, esos impulsos antropófagos que proyectó sobre ella
anteriormente. Pero el yo del niño es lo bastante maduro como
para percibir que no tiene la capacidad de proteger a su madre y
se siente culpable por sus impulsos destructivos previos hacia ella.
Los sentimientos de ansiedad ante la idea de perder un objeto
amado, unidos a los sentimientos de culpa por desear destruir ese
objeto, constituyen lo que Klein denominó la posición depresiva.
Los niños en fase de posición depresiva reconocen que el objeto amado y el
objeto odiado son ahora uno y el mismo. Se reprochan a sí mismos los
impulsos destructivos que sintieron hacia la madre y desean compensarla por
estos ataques. Como los niños consideran a su madre una unidad y también
creen que está en peligro, pueden sentir empatía por ella, capacidad que
les servirá para sus relaciones interpersonales futuras. La posición depresiva
se resuelve cuando los niños sueñan que han compensado sus transgresiones
anteriores y se dan cuenta de que su madre no se va para siempre, sino que
vuelve. Una vez resuelta la posición depresiva, los hijos salvan la distancia
que separa a la madre buena de la madre mala y pueden no solo sentir el
amor de su madre, sino también mostrar su propio amor hacia ella. No
obstante, una resolución incompleta de la posición depresiva puede
provocar falta de confianza, incapacidad para superar la pérdida de seres
queridos, así como otros trastornos psíquicos.
MECANISMOS DE DEFENSA

Klein (1955) sugirió que, desde la primera


infancia, los niños adoptan diversos
mecanismos de defensa psíquicos para
proteger su yo contra la ansiedad provocada
por sus fantasías destructivas. Estos
sentimientos destructivos extremos empiezan
con ansiedades sádico-orales sobre el pecho ,
temible y destructivo, por una parte, y
gratificante y beneficioso, por la otra. Para
controlar estas ansiedades, los niños usan
varios mecanismos de defensa psíquicos, como
la introyección , la proyección, la escisión y la
identificación proyectiva.
INTROYECCIÓN

Para Klein la introyección significa sencillamente que los niños imaginan que tienen dentro de su cuerpo las
percepciones y experiencias que han tenido con el objeto externo, al principio, el pecho de la madre. La
introyección empieza con las primeras tomas, cuando se produce un intento de incorporar el pecho de la madre
dentro del cuerpo del niño. Por lo general, el niño intenta introyectar objetos buenos, tenerlos dentro como
forma de protección contra la ansiedad; sin embargo, a veces el niño introyecta también objetos malos, como el
pecho malo o el pene malo, para conseguir tener control sobre ellos. Cuando se introyectan objetos peligrosos,
estos se convierten en perseguidores internos, que podrían asustar al niño y dejar residuos aterradores que
pueden ser expresados en sueños o en el interés por cuentos como Caperucita roja o Blancanieves y los siete
enanitos. Los objetos introyectados no son representaciones exactas de los objetos reales, sino que están
influidos por las fantasías de los niños. Por ejemplo, pueden soñar que su madre está siempre presente, es decir,
sienten que su madre está siempre dentro de su cuerpo. La madre real, obviamente, no está siempre presente y,
sin embargo, los niños la devoran en sus fantasías, para que se convierta en un objeto interno permanente.
PROYECCIÓN

Así como los niños usan la introyección para incorporar objetos buenos y malos, utilizan la proyección para librarse de
ellos. La proyección es la fantasía de que los sentimientos e impulsos propios en realidad residen en otra persona y
no dentro de nosotros. Al proyectar impulsos destructivos difíciles de controlar sobre objetos externos, los niños alivian
la insoportable ansiedad que conlleva la idea de ser destruidos por fuerzas internas peligrosas (Klein, 1935). Los
niños proyectan imágenes malas y buenas sobre objetos externos, en especial sus padres. Por ejemplo, un niño
pequeño que desea castrar a su padre podría proyectar sobre este las fantasías de castración y, de este modo,
invertir sus deseos de castración y culpar al padre de querer castrarlo a él. De manera similar, una niña pequeña
podría imaginar que devora a su madre, proyectar esa fantasía sobre la madre y temer que esta se vengue de ella
persiguiéndola. Las personas también pueden proyectar impulsos buenos. Por ejemplo, los niños que disfrutan del
pecho nutriente de su madre atribuirán esos sentimientos positivos al pecho e imaginarán que es bueno. Los adultos a
veces proyectan sus propios sentimientos de amor sobre otra persona y llegan a creer que la otra persona los ama.
La proyección permite a las personas, por tanto, creer que sus puntos de vista son verdad.
ESCISIÓN

Los niños solo pueden controlar los aspectos buenos y malos de sí mismos y de los objetos externos mediante la
escisión de estos, es decir, separando impulsos incompatibles. Para separar los objetos malos de los buenos, el
propio yo debe escindirse. Por tanto, los niños crean una imagen del “yo bueno” y el “yo malo” que les permite
gestionar los impulsos agradables y destructivos dirigidos a objetos externos. La escisión puede tener un efecto
positivo o negativo sobre ellos. Si no es excesiva o infl exible, puede ser un mecanismo positivo y provechoso no
solo para los niños sino también para los adultos: permite a los individuos percibir los aspectos positivos y
negativos de sí mismos, evaluar su comportamiento como bueno o malo y diferenciar a las personas agradables
de las desagradables. Una división excesiva e inflexible, en cambio, puede provocar represión patológica. Por
ejemplo, si el yo de los niños es demasiado infl exible como para escindirse en un yo bueno y un yo malo, ellos
no podrán introyectar las experiencias negativas en el yo bueno. Si los niños no pueden aceptar su propia
conducta negativa, deberán gestionar los impulsos destructivos y aterradores de la única forma posible: la
represión.
IDENTIFICACIÓN PROYECTIVA

Otra forma de reducir la ansiedad es la identificación proyectiva , un mecanismo de defensa psíquico en el cual los
niños separan las partes inaceptables de sí mismos, las proyectan sobre otro objeto y, por último, las introyectan
dentro de sí mismos en forma modifi cada o distorsionada. Al volver a introyectar el objeto dentro de sí mismos, los
niños sienten que han llegado a ser como ese objeto, es decir, se identifi can con él. Por ejemplo, los niños suelen
separar parte de sus impulsos destructivos y proyectarlos sobre el pecho malo y frustrante, a continuación se identifi
can con el pecho introyectándolo, un proceso que les permite ejercer control sobre el temido y admirado pecho. La
identifi cación proyectiva tiene una fuerte infl uencia en las relaciones interpersonales de los adultos. Por contraste con
la proyección, que puede existir enteramente en la fantasía, la identifi cación proyectiva existe solo en el mundo de
las relaciones interpersonales reales. Por ejemplo, un hombre con una fuerte tendencia no deseada a dominar a los
demás proyectará estos sentimientos sobre su esposa, que lo considerará dominante. El hombre sutilmente intentará
que su esposa adopte un papel dominante, comportándose con excesiva sumisión, para obligar a su mujer a mostrar
las tendencias que él depositó sobre ella.
INTERNALIZACIONES

Cuando los teóricos de las relaciones


objetales hablan de
internalizaciones , quieren decir
que la persona asimila (introyecta)
aspectos del mundo externo y
organiza esas introyecciones en un
marco psicológicamente relevante.
En la teoría kleiniana, existen tres
internalizaciones importantes : el yo,
el superyó y el complejo de Edipo.
EL YO
Klein (1930, 1946) afirmaba que el yo, el sentido que cada individuo tiene
de sí mismo, alcanza la madurez bastante antes de lo que supuso Freud.
Aunque Freud planteó la hipótesis de que nuestro yo existe desde que
nacemos, no le atribuyó funciones psíquicas complejas hasta el tercer o
cuarto año de vida aproximadamente, pues para él, el niño pequeño está
dominado por el ello. Klein, sin embargo, ignoró prácticamente el ello y
basó su teoría en la capacidad del yo para percibir las fuerzas
destructivas y efectivas y para controlarlas mediante la escisión, la
proyección y la introyección. Klein (1959) afirmaba que, aunque al nacer el
yo está bastante desorganizado, es lo suficientemente fuerte como para
sentir ansiedad, usar mecanismos de defensa y crear relaciones objetales
tempranas tanto en su imaginación como en la realidad. El yo empieza a
evolucionar con la primera experiencia del niño con la comida, cuando el
pecho bueno lo colma no solo de alimento, sino también de amor y
seguridad. Pero el niño también conoce al pecho malo , el que desaparece
o le niega el alimento, el amor o la seguridad. El niño introyecta tanto el
pecho bueno como el malo y estas
imágenes ofrecen un punto focal para la expansión posterior del yo que
evalúa todas las experiencias, incluso las que no están vinculadas con el
alimento, según su relación con el pecho bueno y el pecho malo. Por
ejemplo, cuando el yo conoce el pecho bueno, espera tener experiencias
positivas similares con otros objetos, como sus propios dedos, un chupete o
el padre. Por tanto, la primera relación objetal del niño (con el pecho) se
convierte en el prototipo, no solo para el futuro desarrollo del yo, sino
también para las relaciones interpersonales posteriores del individuo. Para
que pueda surgir un yo unifi cado, este se debe escindir previamente. Klein
suponía que los niños tienen una tendencia innata a luchar para conseguir
la integración, pero, al mismo tiempo, están obligados a enfrentarse a las
fuerzas opuestas de la vida y la muerte, como se refl eja en su experiencia
con el pecho bueno y el pecho malo. Para evitar la desintegración, el yo
emergente debe dividirse en el yo bueno y el yo malo . El yo bueno surge
cuando los niños están siendo colmados de alimento y amor; el yo malo
surge cuando no reciben ni alimento ni amor. Esta imagen dual del yo les
permite sobrellevar los aspectos buenos y malos de los objetos externos.
Cuando los niños maduran, sus percepciones se hacen más realistas, dejan
de ver el mundo en términos de objetos parciales y sus yos llegan a estar
más integrados.
SÚPER YO

La noción de superyó de Klein difiere de la de Freud en, al menos,


tres aspectos importantes. En primer lugar, aparece mucho antes;
en segundo lugar, no procede del complejo de Edipo; y, por
último, es mucho más inflexible y cruel. Klein (1933) encontró estas
diferencias mediante su análisis de niños pequeños, una
experiencia que Freud no tenía. el concepto de superyó en Freud
incluía dos subsistemas: un yo ideal que genera sentimientos de
inferioridad y un yo consciente que provoca sentimientos de culpa.
Klein estaba de acuerdo en que el superyó más maduro causa
sentimientos de inferioridad y culpa, pero sus experiencias con
niños pequeños la llevaron a afirmar que el superyó temprano no
genera culpa, sino terror. Según Klein, los niños pequeños temen
ser devorados y cortados en pedazos, temores totalmente
desproporcionados en relación con cualquier peligro real.
¿Por qué los superyós de los niños se distancian de manera tan drástica de las
amenazas reales de los padres? Klein (1933) sugirió que la respuesta reside en los
propios instintos de destrucción de los niños , que ellos sienten como ansiedad y, para
hacerles frente, sus yos movilizan la libido (el instinto de supervivencia) en contra del
instinto de muerte. Sin embargo, los instintos de supervivencia y de muerte no se
pueden separar totalmente, de modo que el yo se ve obligado a defenderse de sus
propias acciones. Esta defensa del yo temprano sienta las bases para el desarrollo del
superyó , cuya violencia extrema es una reacción a la autodefensa agresiva del yo
contra sus propias tendencias destructivas. Klein afirmaba que este superyó infl exible
y cruel es la causa de muchas tendencias antisociales y criminales en los adultos.

Klein describiría el superyó de un niño de cinco años prácticamente de la misma


manera que lo hizo Freud. Hacia el quinto o sexto año de vida, el superyó genera
poca ansiedad pero mucha culpa, ha perdido gran parte de su severidad y se ha
transformado en una conciencia realista. Sin embargo, Klein rechazó la idea de Freud
según la cual el superyó se deriva del complejo de Edipo. En lugar de ello, insistió en
que el superyó crece paralelamente al complejo de Edipo y surge fi nalmente en
forma de culpa realista, una vez resuelto dicho complejo.
EL COMPLEJO DE EDIPO
Aunque Klein afirmaba que su noción del complejo de Edipo , más que invalidarlas,
ampliaba las ideas de Freud, su concepto se apartaba del freudiano en varios aspectos.
Primero, Klein (1946, 1948, 1952) sostenía que el complejo de Edipo empieza a una edad
mucho más temprana que la que había sugerido Freud, quien afirmaba que surgía en la
fase fálica , cuando los niños tienen entre cuatro y cinco años aproximadamente, y después
de haber superado las fases oral y anal. En cambio, Klein sostenía que el complejo de
Edipo empieza durante los primeros meses de vida, coexiste con las fases oral y anal , y
alcanza su clímax en la fase genital a la edad de tres o cuatro años (Klein prefería el
término fase “genital” antes que fase “fálica” porque este último sugería una psicología
masculina). Segundo, Klein afirmaba que una parte importante del complejo de Edipo es el
miedo de los niños a las represalias de los padres por su fantasía de vaciar el cuerpo de
aquellos. Tercero, Klein destacó la importancia de que los niños mantengan sentimientos
positivos hacia ambos padres durante la fase edípica . Cuarto, formuló la hipótesis de que
al principio de su formación, el complejo de Edipo suple la misma necesidad para ambos
géneros, es decir, desarrollar una actitud positiva hacia el objeto bueno o gratificante
(pecho o pene) y evitar el objeto malo o aterrador (pecho o pene). De este modo, los niños
de uno y otro género pueden dirigir su amor de manera alternativa o simultánea hacia
cada uno de sus padres y, por tanto, ser capaces de tener relaciones homosexuales y
heterosexuales con ambos padres. Al igual que Freud, Klein suponía que, en última
instancia, las niñas y los niños viven el complejo de Edipo de manera distinta.
DESARROLLO EDÍPICO FEMENINO

Sin embargo, en circunstancias menos ideales, la


Al principio del desarrollo edípico femenino , niña percibirá a su madre como una rival y
durante los primeros meses de vida, la niña soñará que la priva del pene de su padre y le
pequeña considera el pecho de su madre como roba los bebés. El deseo de la niña de robarle
“bueno y malo”. Más adelante, hacia los seis a su madre genera un temor paranoico a que su
meses de edad, empieza a considerar el pecho madre se cobre venganza haciéndole daño o
como algo más positivo que negativo para, llevándose sus bebés. La ansiedad principal de
posteriormente, considerar que toda su madre la niña procede de un miedo a que su madre
está llena de cosas buenas, actitud que la lleva dañe el interior de su cuerpo, una ansiedad que
a imaginar cómo se hacen los bebés. Sueña que solo podrá aliviar cuando más adelante ella
el pene de su padre alimenta a su madre con tenga un bebé sano. Según Klein (1945), la
riquezas, entre ellas los bebés. Como la niña envidia del pene proviene del deseo de la niña
pequeña considera que el pene del padre tiene de internalizar el pene de su padre y obtener
poder para dar hijos, desarrolla una relación un bebé de él y esta fantasía es anterior a
positiva con él y sueña que su padre llenará su cualquier deseo de tener un pene externo. En
cuerpo de bebés. Si la fase edípica femenina se contra de la visión de Freud, Klein no pudo
desarrolla sin problemas, la niña adopta una encontrar pruebas de que la niña pequeña
posición “femenina” y tiene una relación culpe a su madre de traerla al mundo sin un
positiva con ambos padres. pene, sostenía, en cambio, que la niña mantiene
un fuerte apego hacia su madre durante todo
el periodo edípico.
DESARROLLO EDÍPICO MASCULINO

Como la niña, el niño pequeño considera el


pecho de su madre como algo bueno y malo Cuando el niño madura, sin embargo, desarrolla
(Klein, 1945). Después, durante los primeros impulsos sádico-orales hacia su padre y quiere
meses del desarrollo edípico, el niño desplaza arrancarle el pene de un mordisco y asesinarlo.
algunos de sus deseos orales del pecho de su Estos sentimientos provocan la ansiedad de
madre al pene de su padre. En este momento, castración y el temor de que su padre se
el niño pequeño ha adoptado una posición vengue de él por haberle arrancado el pene.
femenina, es decir, una actitud homosexual Este temor convence al niño pequeño de que la
pasiva hacia su padre. A continuación, pasa a relación sexual con su madre sería muy
una relación heterosexual con su madre, pero peligrosa para él. El complejo de Edipo del niño
debido a la atracción homosexual anterior se resuelve solo parcialmente con la ansiedad
hacia su padre, no teme que su padre lo castre. de castración . Un factor más importante es su
Según Klein, esta posición homosexual pasiva es capacidad para establecer relaciones positivas
una condición fundamental para el desarrollo con ambos padres al mismo tiempo. En ese
de una relación heterosexual equilibrada entre momento, el niño considera a sus padres como
el niño y su madre. Formulado de manera más objetos completos, lo que le permite superar su
sencilla, el niño debe tener una opinión positiva posición depresiva.
sobre el pene de su padre para poder valorar
el suyo.
Tanto para las niñas como para los niños, la resolución satisfactoria del complejo
de Edipo depende de su capacidad para aceptar que la madre y el padre
estén juntos y mantengan relaciones sexuales, sin restos de rivalidad. Los
sentimientos positivos de los niños hacia ambos padres les sirven más adelante
para mejorar sus relaciones sexuales adultas. En resumen, Klein afirmaba que las
personas nacen con dos fuertes impulsos, el instinto de supervivencia y el instinto
de muerte. Los niños desarrollan un apasionado afecto por el pecho bueno y un
odio intenso por el pecho malo, lo que provoca que las personas deban luchar
durante toda su vida para reconciliar estas dos imágenes psíquicas inconscientes
de lo bueno y de lo malo, del placer y del dolor. La fase más crucial de la vida
son los primeros meses, un periodo en el que las relaciones con la madre y otros
objetos relevantes forman un modelo para las relaciones interpersonales
posteriores. La capacidad de la persona adulta para amar u odiar empieza con
estas primeras relaciones objetales.

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