José Luís es un anciano de 76 años con demencia senil que tiene su movilidad muy reducida con un riesgo medio,
según la escala de Braden, de padecer UPP. Por esta razón, precisa cambios posturales a lo largo del día y medidas
preventivas encaminadas a minimizar la aparición de lesiones derivadas del encamamiento prolongado.
· Describan las principales medidas preventivas y los productos existentes para prevenir y tratar las UPP.
Las medidas de prevención para evitar la aparición de UPP son las siguientes:
1. Valorar de forma periódica la piel para evitar el riesgo de aparición de úlceras por presión.
2. Utilizar jabón neutro en la higiene diaria del paciente.
3. Poner especial atención en los pliegues cutáneos y en los espacios interdigitales, a la hora de aclarar y secar al
paciente.
4. No utilizar pomadas ni polvos.
5. Mantener siempre una buena hidratación de la piel.
6. En las zonas de riesgo, siempre que no existan heridas, realizar masajes muy suaves con crema hidratante o aceites.
7. Respecto a la ropa de cama, mantener las sábanas siempre limpias, secas y sin arrugas.
8. Utilizar colchones antiescaras si existe la posibilidad.
9. Realizar cambios posturales frecuentes (cada 3-4 horas).
10. Colocar almohadillado en prominencias o salientes óseos con riesgo de fricción (patucos, etc.).
11. En las zonas de presión, pueden colocarse apósitos preventivos.
12. Vigilar sondas, vías, drenajes, evitando la presión constante sobre una zona determinada.
13. Levantar al paciente de la cama y colocarlo en el sillón o silla de ruedas adoptando posturas adecuadas para
prevenir el cizallamiento, si no está contraindicado.
En cuanto a la alimentación: dieta hiperproteica, rica en vitamina C y aporte abundante de líquidos.
Las úlceras por presión (UPP) se clasifican en estadios, según las estructuras y tejidos que afecten. De entre las
clasificaciones existentes, la realizada por la GNEAUPP (Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras
por Presión y Heridas Crónicas), establece 4 estadios en la evolución de la úlcera, que son:
A. Grado I: Alteración observable de la piel. Existe un eritema que no recupera su coloración habitual al aliviar la
presión durante 30 minutos. Epidermis y dermis afectadas, pero no destruidas. Encontramos cambios en la
temperatura de la piel (aumento de temperatura cutánea), en su consistencia (induración o edema) y en las sensaciones
(dolor o escozor).
B. Grado II: Úlcera superficial con erosiones o ampollas y desprendimiento de la piel. Pérdida parcial del grosor de
la piel y de su continuidad afectando a la epidermis y la dermis. Se percibe una úlcera superficial con abrasión,
flictenas y erosión
C. Grado III: Úlceras superficiales abiertas. Pérdida total del grosor de la piel con lesión o necrosis del tejido
subcutáneo (dermis e hipodermis) aunque no traspasa la fascia muscular subyacente (vaina o membrana blanquecina
que envuelve los músculos, constituida por fibras de colágeno). Aparece una escara gruesa, de bordes evidentes,
negruzcos y muy adheridos.
D. Grado IV: Úlcera de cráter profundo. Pérdida total del grosor de la piel, que tiene forma de excavación profunda
con tunelizaciones, fístulas, trayectos tortuosos y cavernas. La lesión se extiende hacia el interior, donde aparece
destrucción muscular, ósea y de estructuras de sostén (tendones y cápsula articular). Necrosis de tejidos.
Cambios posturales:
Los cambios posturales son las diferentes posiciones que debe adoptar el cuerpo y es necesario alternarlas
continuamente para la prevención de complicaciones posteriores. Su objetivo es conseguir una buena alineación de
todas las partes del cuerpo y una distribución uniforme del peso corporal. Normalmente, se indican en pacientes
encamados, los cuales obtienen, a partir de ellas, los siguientes beneficios:
1. Prevención de úlceras por presión (UPP).
2. Evitar la rigidez articular y la pérdida de tono muscular.
3. Facilitar la eliminación de secreciones, la aparición de trombos circulatorios, etc., favoreciendo, así, la función
cardiovascular y respiratoria.
4. Evitar complicaciones como el estreñimiento (debido a la falta de ejercicio y la inmovilidad) o las infecciones
urinarias, cuya aparición se ve favorecida por el encamamiento prolongado y el uso de pañales.
Las posiciones corporales más recomendables y utilizadas son:
A. Posición de decúbito supino: Usuario/a tumbado sobre la espalda, en plano recto y paralelo al suelo, con los
brazos y piernas extendidos próximos al cuerpo. Las zonas de presión a las que hay que prestar especial atención son:
región occipital, omóplatos, codos, sacro y coxis y talones. Como medidas correctoras, se podrán colocar almohadas
en los siguientes lugares:
1. Debajo de la cabeza y hombros.
2. Debajo de la curvatura lumbar.
3. Debajo del muslo para la flexión de las rodillas.
4. En la zona externa del muslo para evitar su rotación.
B. Posición de decúbito prono: Usuarios/as tumbado boca abajo, sobre el abdomen, en plano recto y paralelo al
suelo, con las piernas extendidas y la cabeza girada hacia un lado. Prestar especial atención a la región frontal o frente,
orejas, pómulos, región pectoral, genitales masculinos, rodillas y dedos de los pies. En este caso, como medidas
correctoras, podemos utilizar almohadas que se colocarán en los siguientes lugares:
1. Debajo de la cabeza.
2. Debajo del abdomen: prevenimos así la hiperextensión de la curvatura lumbar, la dificultad respiratoria y, en el caso
de las mujeres, una compresión de las mamas.
3. Dejar que los pies caigan de forma lateral; o bien colocarles una almohada debajo para evitar la presión de los dedos
sobre la cama.
C. Posición de decúbito lateral: Usuario/a tumbado sobre un lateral del cuerpo, en plano recto y paralelo al cuerpo,
con una pierna en extensión y otra en flexión. Se debe prestar especial atención a la zona costal, crestas ilíacas (o,
borde superior del ala del ilion, hueso palpable de la cadera) y trocánteres (prominencia redondeada que algunos
huesos largos tienen en sus extremos), orejas, omóplatos, gemelos y maléolos (cada uno de los resaltes óseos, interno
y externo, que sobresalen en el tobillo). Medidas correctoras: colocar almohadas en los siguientes lugares:
1. Debajo de la cabeza.
2. Debajo del brazo para que la mano no quede colgando.
3. Detrás de la espalda para evitar un deslizamiento hacia atrás.
4. Entre las piernas para evitar que se produzcan roces entre ambas.
D. Posición Fowler o semi-Fowler: Usuario/a sentado en un ángulo de 45º ó 30º, con las rodillas flexionadas.
Especial atención a los omóplatos, tuberosidades isquiáticas, sacro y coxis. Las medidas correctoras pueden consistir
en la colocación de almohadas en:
1. Zona lumbar.
2. Bajo los muslos.
3. Bajo los tobillos.