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El documento describe los hallazgos del anatomista y fisiólogo Franz Joseph Gall sobre la relación entre las diferentes regiones del cerebro humano y las funciones mentales. Gall descubrió que los lóbulos frontales del cerebro, más desarrollados en humanos, están asociados con las capacidades intelectuales y morales superiores.

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El documento describe los hallazgos del anatomista y fisiólogo Franz Joseph Gall sobre la relación entre las diferentes regiones del cerebro humano y las funciones mentales. Gall descubrió que los lóbulos frontales del cerebro, más desarrollados en humanos, están asociados con las capacidades intelectuales y morales superiores.

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La ciencia frenológica

« prc como agen'.c de una estructura material.»


Gall comparó la organización del hombre
con la de los animales, y trazó la sucesión
del desarrollo del cerebro y sistema nervioso,
desde el tipo inferior de la vida animal hasta
el que más se aproxima al género humano.
].Cnseñó hace más de un siglo, lo que los más
eminentes investigadores han reconocido re-
cién hace algunos años solamente. Sin \
embargo, si comparamos el cerebro
humano con el de los animales, obser-
vamos que hay una parte de cerebro,
Contrastes en frenología. — 1 y 2, conocido como los lóbulos frontales,
La reina Victoria de Inglaterra cuya dimensión distingue al hombre
• y Luisa Miguel, anarquista; 3 y de creación inferior, y da á su frente
á, Mr. Andrés Carnegie, el tipo esa sensible apariencia que no po-
del hombre de negocios y el ho-
noratle A. J. Balfour, filósofo y ' see el animal.
homljre de estado; 5 y 6, El du- A medida que ascendemos en la
que de York, que fué un mal co- escala de la inteligencia animal,
mandante, y Napoleón I; 7 y hallamos que en proporción al res-
8, Mr. Charles Darwin, cien- to del cerebro, los lóbulos fron-
tífico, y Beethoven, músico;
9 y 10, El cardenal Manning, tales aumentan en dimensiones,
un ascético, y John Broesgh- hasta que su superficie mi-
ton, apuflaleador; 11, Fran- de un tercio de la superfi-
cisco José Gall, el cie total del cerebro. Los
descubridor de la fi- lóbulos frontales, aun en
elología del cerebro
los mayores monos, al-
canzan en dimensión sola-
mente á aquellos del idiota
microcéfalo más inferior;
y mientras que !os otros lóbulos
del cerebro en el hombre y anima-
les no muestran tal falta de pro-
porción, Gall—hace un siglo—y
ios investigadores actuales han
establecido la conclusión, que los
lóbulos frontales contienen los
centros que son característica-
La frenología es para el vulgo el mente humanos; es decir, los
medio de leer el carácter en las pro- centros de las operaciones inte-
minencias de la cabeza; y se la su- ectuales y los más elevados sen-
¡)one muerta y olvidada desde hace timientos morales únicamente.
lienipo. ha mayoría se sorprenderá, al saber que Que esto es así, está probado poi
revive esa doctrina de una manera científica, á enfermedad de esta parte del ce-
pesar de que la vieja palabra «frenología», que tiene rebro, cuando las más altas cualidades mentales—lla-
sin embargo una mala reputación, lia sido abandonada. madas juicio y razón—son afectadas, y hay una pér-
Los que conocían la historia del caso saben que el dida de contralor propio con el consiguiente cambio
gran anatomista y fisiólogo Gall, descubridor de la de carácter, debido á la ausencia de limitación, la cual
doctrina, nunca usó el término fienologia. Fué adop- obra comunmente sobre las facultades intelectuales.
tado por su discípulo, el doctor Spurzheim, y casi se Para muchas personas es un enigma que haya ce-
liizo una ciencia establecida cuando profesores am- rebros grandes con pobre intelecto, y pequeños cere-
l)ulantes del arte de leer en la cabeza, invadieron el bros con grandes luces de espíritu, porque no toman
país, y sus lecturas y demostraciones trajeron tal en cuenta el hecho de que son solamente los lóbulos
descrédito al asunto, que ningún médico, ni hombre de frontales y no la masa entera del cerebro, los que
ciencias que estimara su reputación, quiso identificar- están ligados con las funciones intelectuales. ¿ No tie-
se con él. El doctor Gall, su descubridor, médico de nen también cerebro los animales y algunas veces ma-
gran fama, vivió en Viena á principios del siglo xviii. yores que el hombre ? No es cuestión de calidad tampo-
Habiendo el gobierno austríaco prohibido sus con- co ; con dos hombres de la eminencia intelectual de
ferencias por su supuesta tendencia materialista, el Cuvier y Gambetta ocurre, que uno encabeza la lista
doctor inició una jira por la Europa central, demos- con el mayor cerebro, mientras que el otro, la termina
trando sus descubrimientos en todos los centros uni- con el menor. El cerebro de Cuvier pesaba 1811 gra-
versitarios. Finalmente se estableció en París, donde mos, y el de Gambetta sólo 1104, lo cual está conside.
murió en 1828, poco después de haber dado á publici- rablemente por debajo de la cantidad normal. Ambos
dad su monumental obra «La anatomía y fisiología del hombres tenían los lóbulos frontales muy grandes, y
sistema nervioso en general y del cerebro en particu- es de acuerdo con su dimensión que varía el intelecto.
lar». Cualesquiera de sus descubrimientos anatómicos El resto del cerebro tiene que hacer con las funcio-
lo hace inmortal, pero aquí nos ocuparemos única- nes que tenemos comunes con los animales. Por lo
mente de la parte de su obra, á la cual sus discípulos tanto un hombre con un cerebro muy pequeño puede,
dieron el nombre de frenología. sin embargo, distinguirse por sus
Para apreciar ese trabajo, de- dotes intelectuales como Gambet-
bemos recordar que antes de su ta, siempre que la mayor masa de
época, el pensamiento era consi- su cerebro esté situada en la re-
derado como una entidad intan- gión anterior; y un hombre pue-
gible, ó una esencia no material de ser intelectualmente rm idiota,
y sus desórdenes eran supuestos aunque tenga un cerebro de la
como aflicciones incomprensibles. misma dimensión ó aun mayor, íi
El cerebro era considerado pura- es que la mayor parte de él está
mente como la fuente y centro de situado en las regiones posterior
la influencia nerviosa, pero sin y laterales.
que poseyera función mental al- Con el reconocimiento de la im-
guna. Por eso lord Jeffrey, enton- portancia de la parte anterior del
ces redactor de la «Ediniburgh cerebro, como únicamente acepta-
Review», escribía: «No hay la do con las mayores capacidades
o más mínima razón para suponer Un niño inteligente Un niño mal intcn- intelectuales, admitimos inmedia-
« que el pensamiento actúa siem- cionado tamente uno de los descubrimien-

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