ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
Magistrado ponente
SC1260-2022 CO5RTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACION CIVIL
Bogotá, D. C., veintidós (22) de abril de dos mil veintidós
(2022)
Dos personas mantienen una relación producto de la cual nacen dos niños
El señor se realiza prueba de adn que sale en un 99 por ciento de probabilidad, luego de lo cual el
señor empieza a responder económicamente por ellos
Sin embargo el señor fallece poco tiempo después por lo que se vio frustrado el reconocimiento
legal y voluntario de la paternidad de los accionantes por parte del finado
La madre del sinado a pesar de conocer la prueba de adn dice ser la única heredera y se queda
con todos los bienes del difunto
La madre le transfirió el dominio de los inmuebles a otra persona
La madre renuncio a los derechos de los niños
Antecedentes
Segunda instancia }el Juzgado Tercero de Familia de Oralidad de Cali nuevamente emitió la
sentencia en audiencia celebrada el 6 de marzo de 2019, declaró que María de los Ángeles y
Emmanuel López García tienen vocaciónhereditaria para suceder al causante José Fernán López
Posada en el primer orden hereditario;
declaró, en relación con la denuncia del pleito, que “el tercero así vinculado a la acción,
cuenta con las acciones legales pertinentes a la protección del interés jurídico que le
asiste”;
declaró probada la excepción denominada “conciliación y transacción de las expectativas de los
derechos herenciales”, por cuanto los demandantes “carecen de interés jurídico para incoar la
acción de petición de herencia ) advirtió que lo así decidido no tiene incidencia frente al derecho
de dominio de los convocantes respecto del inmueble identificado con folio de matrícula
inmobiliaria No. 50N-898775 ubicado en la ciudad de Bogotá; y (iv) condenó en costas en ambas
instancias a la parte accionante
1. Adujo que el canon 1321 del Código Civil consagra la acción de petición de herencia, y
que efectivamente los actores podían ejercer la misma, en relación con los bienes
relictos del causante frente a la madre de este, en razón a que ostentan un “mejor
derecho”.
La madre de los menores en representación de estos vendió aNoemí Posada de López los
derechos y acciones que pudieran corresponderles a título universal en la sucesión intestada
de José Fernán López Posada
la venta a título oneroso de derechos herenciales e la misma no versó sobre “bienes raíces,
sino sobre aquellos derechos a título universal que pudieran corresponderles en la sucesión
del señor José Fernán López”, y de la otra, que al momento de la suscripción del contrato
“jurídicamente no estaba definida la relación paterno filial” entre este y aquellos; y por
ende, como los actores no ostentaban la calidad de herederos, dicho acto en realidad
setrató de “una venta aleatoria de pretensiones hereditarias”, como la denomina la
doctrina.
Acotó que si bien el precepto 306 del Código Civil veda
la enajenación y la constitución gravámenes sobre los bienes
raíces de los hijos menores de edad sin autorización de un
juez
el artículo 1º de la ley 67 de 1930, en armonía
con los cánones 303, 483, 484 y 1810 del Código Civil,
vigentes para la fecha de las negociaciones, se puede colegir
que los derechos hereditarios de los menores de edad bajo
patria potestad o guarda, no pueden ser enajenados sino en
pública subasta y previa licencia judicial, y en consecuencia
la omisión de alguna de esas formalidades acarrea la
anulabilidad relativa del negocio, en virtud de lo reglado en
el artículo 1741 de ese mismo compendio normativo, “por
cuanto tales requisitos se han establecido en atención a la
calidad del incapaz y no del acto en sí mismo
argumentó que el contrato de cesión bajo estudio no recayó sobre “derechos herenciales”,
sino sobre una mera “expectativa”, y “de todas maneras, hecha esa cesión o venta la parte
actora quedó despojada del interés económico ligado a los derechos herenciales que le
pudieran corresponder en la sucesión del señor José Fernán López, sin que le asista entonces
a la fecha, un interés jurídico de orden patrimonial (…) para plantear acciones protectoras de
su derecho hereditario”.
Casación
numerales segundo y tercero del artículo 336 del Código General del Proces
“si al momento en que se efectúa la valoración del material suasorio, según los
estándares de la sana crítica el fallador encuentra que existe algún hecho impeditivo
extintivo o modificatorio del derecho reclamado, con independencia que haya sido
invocado por el accionado, surge la obligación de reconocerlo, pues de no obrar así
incurriría en el vicio de actividad que viene considerándose”15. La excepción a ese
deber de declarar oficiosamente las excepciones que halle probadas el juzgador,
surge cuando se está frente a una defensa personalísima, o de carácter renunciable
(prescripción, compensación y nulidad relativa)
“predicar que la falta de licencia o autorización judicial para la venta en pública
subasta de los bienes de los menores, solo constituye nulidad relativa y no absoluta
(…) no es un desarrollo legal y jurisprudencial acoplado a la situación jurídica en
discusión, porque existe un imposible legal que no permite darle validez y eficacia a
la transacción impugnada
al tenor del precepto 1519 de Código Civil, la omisión de las formalidades especiales
en el contrato de cesión de que se trata sería una nulidad absoluta
más más allá de la omisión de la autorización judicial para enajenar bienes de
menores de edad y trasciende a la protección de los niños en su persona e intereses
económicos para evitar el menoscabo de su patrimonio como aquí sucedió; con lo
que el vicio antes descrito acarrea una nulidad absoluta del contrato DEBIO SER
DECLARADO DE OFICIO
n 303 del Código Civil de contar con “licencia judicial que valide esa clase de
transacciones económicas” por recaer sobre prerrogativas patrimoniales de menores
de edad.
20 Renuncias que constituyen “clausulas abusivas”, “vician el pacto si alguna vez
existió” y “lo hacen inoponible e inejecutable frente a los menores demandantes”
“venta aleatoria de pretensiones hereditarias”, esa clase de negocio jurídico se
encuentra expresamente “prohibida y específicamente constituye un impedimento
para obtener la autorización notarial para enajenar bienes de incapaces o menores,
acorde con lo previsto en el Decreto 1069 de 2015, adicionado por el Decreto 1664
de 2015”.
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