Guía PAES LE23
Literatura: Textos narrativos
Ejercitación
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Lectura 1 (preguntas 1 a 4)
Fragmento de la novela Patas de perro, publicada por el escritor chileno Carlos Droguett.
«Su padre tuvo dificultades en la fábrica, hubo una huelga, un desfile de
manifestantes en la avenida, tropa de carabineros, balas, el viejo se derrumbó
ensangrentado, pero no eran heridas de bala sino puñaladas, lo hospitalizaron y él
iba con su madre a verlo dos veces a la semana. En el hospital su padre lo miraba
primero con odio, con vergüenza después y al final con angustia, los otros
enfermos lo acogían con simpatía, lo llamaban a su lado, le regalaban frutas, dulces,
cigarrillos, alguna moneda, muchas monedas, el dinero se lo pasaba a hurtadillas a
su padre y guardaba las monedas nuevas para su madre, se acordaba del boticario
y comprendía vagamente que su cuerpo podría servirle para hacerse rico, deseaba
decírselo a su padre para que, teniendo esa seguridad, recuperara más pronto la
salud, pero no se atrevía, además tenía miedo, comprendía vagamente que eso
podría ser también la maldición de su vida, especialmente si su padre, siempre
ávido de dinero, descubría que de las piernas fantásticas de su hijo podría hacer
una mina de oro; deseaba hablarle, pero no se atrevía. Cuando salían del hospital,
un día apretó la mano de su madre y se hizo la pregunta que tantas veces me
repetiría después: Madre, ¿qué soy yo? ¿Por qué nací así, qué hemos hecho, qué
hemos hecho, además de ser pobres? Su madre no contestó y caminó ensimismada,
pero él comprendía que si no la había herido, le había mostrado su propia herida y
presentía de un modo vago que no debía haber hablado, que era una desgracia
para él, incluso enfrentado a su madre, mostrar su debilidad, sabrían que tenía
miedo y si lo sabían pronto sería deshecho por una gente o por otra. Por lo demás,
él jamás estuvo seguro de que su madre lo amaba. Le tenía compasión, desde
luego, se consideraba humillada por su nacimiento como si hubiera puesto un poco
de voluntad, y quizás de arrogancia, en nacer de aquella manera y él estaba seguro
de que en cierto modo esa voluntad y esa arrogancia existía, pues a veces se sentía
orgulloso y feliz de tener esas piernas y no otras. Desde luego, no era un muchacho
deforme, no, su cuerpo era firme y esbelto, delgado y duro, casi atlético, a pesar de
lo mal que se alimentaba, y sus piernas eran un par de soberbias piernas de perro,
robustas y orgullosas, enhiestas y casi fieras y en la cintura se juntaban de un modo
tan natural que parecía que él había nacido de una generación muy antigua y
refinada, de una maravillosa familia de seres humanos con patas de perro.»
Patas de perro, Carlos Droguett (fragmento)
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1. ¿Qué se puede inferir sobre la relación del protagonista con sus padres?
A) Los padres pretenden deshacerse de su hijo.
B) El protagonista no siente amor de parte de ellos.
C) Sus padres lo culpan por sus problemas de pareja.
D) Como todos los padres, buscan lo mejor para su hijo.
2. El protagonista del texto leído es un niño:
I. salvaje
II. pobre
III. incauto
A) Solo I
B) Solo II
C) Solo III
D) Solo I y II
3. De acuerdo al fragmento leído, ¿cuál es la razón de que el niño tenga patas de
perro?
A) Proviene de un linaje de hombres perro.
B) Presenta una degeneración al nacer en la pobreza.
C) Sufre los efectos de una maldición.
D) No se especifica.
4. Respecto de sus piernas de perro, se puede concluir que el niño:
A) Tiene pensamientos contradictorios.
B) Se encuentra conforme con ellas.
C) Siente repulsión por ellas.
D) Ha crecido con vergüenza de ellas.
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Lectura 2 (preguntas 5 a 9)
Fragmento de la novela La dimensión desconocida, publicada por la escritora chilena Nona
Fernández.
1. «Recuerdo un episodio de La dimensión desconocida. En él una actriz mayor se
encierra a solas en el gran salón de su casona a ver una y otra vez las películas en
que actuó cuando era joven. En un intento desesperado por retener el tiempo, nada
ni nadie la pueden sacar de ese claustro en el que pasará sus días tomando whisky
y observando en la oscuridad su propio pasado proyectado en la pantalla. Afuera
de su mansión se encuentra la efervescente ciudad de Los Ángeles, sus antiguos
amigos, su asistente, su fiel agente que intenta buscarle nuevas posibilidad de
trabajo. Imagen de una mujer que mira una película. Alguna vez estrella brillante
de un firmamento que ya no existe en el cielo, decía la voz del locutor cuando
comenzaba el capítulo. Eclipsada por el movimiento de la Tierra y el tiempo,
Bárbara Jean Trenton, cuyo mundo es una sala de proyección en la que sus sueños
están hechos de celuloide, ha sido fulminada por los años que atropellan y huyen, y
que la han dejado yaciendo en el desdichado pavimento, tratando de conseguir el
número de patente de la fugaz fama.
2. Más allá de la intensa presentación con que el locutor anunciaba la historia,
el recuerdo de Bárbara tomando whisky frente a la proyección constante de su
pasado se me cuela en la memoria en medio de este lugar vacío. Salvo por la
presencia de mi madre a mi lado, en esta pequeña pero a la vez enorme sala, estoy
tan sola como Bárbara. Y al igual que ella he venido para ver, una vez más, esas
mismas imágenes añejas que me han perseguido durante años.
3. Luego de un par de publicidades el documental comienza. El sonido de una
máquina de escribir inaugura los parlantes de la sala. Una gran hoja en blanco
aparece en la pantalla y sobre ella un grupo de teclas tipea el nombre de la película.
Lo que viene es otra vez La Moneda bombardeada, otra vez los bandos militares,
otra vez el Estadio Nacional y los detenidos.
4. A diferencia de Bárbara Jean Trenton, yo no soy protagonista de lo que veo.
No estuve ahí, no tengo diálogos ni participación en el argumento. Las escenas
proyectadas en esta sala son ajenas, pero siempre han estado cerca, pisándome los
talones. Quizá por eso las considero parte de mi historia. Nací con ellas instaladas
en el cuerpo, incorporadas en el álbum familiar que no elegí ni organicé. Mi escasa
memoria de aquellos años está configurada por esas escenas. En la sucesión veloz
de acontecimientos en los que habito, en el torbellino de imágenes que consumo y
desecho a diario, estas se han mantenido intactas frente al tiempo y al olvido.
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Como si fueran controladas por una fuerza de gravedad distinta, no flotan ni salen
disparadas en el espacio dando tumbos sin dirección. Siempre están ahí,
resistiendo. Vuelven a mí o yo vuelvo a ellas, en un tiempo circular y espeso como
el que respiro en esta sala de cine vacía.»
La dimensión desconocida, Nona Fernández (fragmento)
5. ¿Cómo definirías la actitud de la narradora frente a la historia de Bárbara?
A) Neutral.
B) Incrédula.
C) Empática.
D) Nostálgica.
6. El tema del fragmento leído es
A) La muerte.
B) La dimensión desconocida
C) La fama.
D) La memoria.
7. ¿Cuál es la función comunicativa del primer párrafo?
A) Introducir el tema presentando un capítulo de una serie analógico a la situación de
la narradora.
B) Comentar la razón por la que La dimensión desconocida es una buena serie.
C) Homenajear a la serie que le da el título al texto.
D) Comparar a la narradora con un personaje de una serie.
8. En el tercer párrafo, la expresión “Lo que viene es otra vez La Moneda bombardeada,
otra vez los bandos militares, otra vez el Estadio Nacional y los detenidos” es usada por la
narradora para:
A) Indicar el hastío que le produce la reiteración de esas imágenes.
B) Describir las imágenes proyectadas en la pantalla.
C) Informar implícitamente al receptor que ella ha visto otros documentales con las
mismas imágenes.
D) Señalar la pervivencia de esas imágenes en su memoria revividas a través del
documental.
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9. ¿Cuál de las siguientes aseveraciones sobre la narradora es VERDADERA?
A) Creció viendo documentales sobre la dictadura.
B) Es fan de Bárbara Jean Trenton.
C) Vive solo con su madre.
D) Fue una niña en la Dictadura.
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Lectura 3 (preguntas 10 a 13)
Fragmento de la novela María Nadie, publicada por la escritora chilena Marta Brunet.
1. «Dos palabras para calificarla: mala pájara. Y otras dos —que en su simpleza
le había comunicado la Liduvina—, con las que la nombraba misiá Melecia, y por
añadidura todos en el pueblo: María Nadie.
2. ¿Qué era peor? ¿Y cuáles calzaban más con ella misma?
3. ¡Mala pájara! Mala. Mala. ¿Por haber sido una rebelde frente a la vida? ¿Por
su sublevación profunda desde que tuvo uso de razón frente a cuanto consideró
inconducta?
4. Inconducta de los suyos, familia de un funcionario mediocre,
pusilánime, sin iniciativa, aferrado a la costumbre, aterrorizado siempre por la
idea de desagradar al jefe, buscando quedar bien con todos, jugando en el
balancín de las ideas políticas a estar con la mayoría gobernante; brujuleando
un ascenso, obsecuente, listo a la inclinación, si era ella necesaria ante el
poderoso, y al propio tiempo con los músculos listos para el paso atrás, si el
poderoso en ese mismo instante dejaba de serlo. Batallando entre las letras, los
recibos, los protestos, las cuentas, los créditos, las deudas; cercano a la
extorsión, bordeando la estafa, especie de araña tejiendo laboriosamente su red
en la conciencia de que el plumero, la escoba, el azar abriendo una ventana y
dejando entrar el viento, amenazaban en cada momento su meticuloso trabajo.
5. ¿Cómo podía unirse lo que tenía un nombre, una palabra desdeñosa, con
la bondad y el cariño? Porque ese mismo hombre rastrero, sin ningún pudor
para ocultar sus manejos, antes bien, haciendo de ellos tema de conversación
familiar, desbarataba con la mujer y los hijos un inagotable tesoro de
comprensión, de generosidad, de buenos sentimientos. Todo lo entendía, para
todo poseía una sonrisa, una cordialidad. Jamás negó nada a nadie. Lo que la
mujer quería era ley. Lo que los hijos pedían era mandato, siempre que mamita
dijera que sí. ¿Hasta dónde llegaba lo bondadoso y comenzaba el cinismo? ¿Y
dónde terminaba el cariño y se abría la muelle comodidad?»
María Nadie, Marta Brunet (fragmento)
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10. ¿Cómo definirías el tono utilizado por el narrador en el cuarto párrafo?
A) Burlón
B) Crítico
C) Irónico
D) Inquisidor
11. En el quinto párrafo, la oración “desbarataba con la mujer y los hijos un inagotable
tesoro de comprensión, de generosidad, de buenos sentimientos” quiere decir que:
A) El padre, a causa de su actitud, iba perdiendo riquezas.
B) El padre, a causa de su actitud, desaprovechaba el tiempo con su familia.
C) El padre, a causa de su actitud, veía afectada la armonía familiar.
D) El padre, a causa de su actitud, concentraba su bondad en obrar con su familia.
12. La idea principal del segundo párrafo es:
A) Preguntas sobre la identidad de María Nadie.
B) Preguntas sobre la moralidad de María Nadie.
C) Preguntas sobre la situación social de María Nadie.
D) Preguntas sobre la existencia de María Nadie.
13. María Nadie es presentada como una mujer:
A) ética.
B) rebelde.
C) resentida.
A) Solo I
B) Solo II
C) Solo I y II
D) Solo II y III
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Lectura 4 (preguntas 14 a 18)
Fragmento de la novela La nave de los locos, publicada por la escritora uruguaya Cristina
Peri Rossi.
1. «Es falso decir que Equis ha encontrado trabajo rápidamente en todas las
ciudades en las que ha vivido durante esta larga e inconclusa peregrinación. Son
tiempos difíciles y la extranjeridad es una condición sospechosa. El hombre
sedentario —el campesino o el hombre de ciudad que viaja solo ocasionalmente,
durante sus vacaciones o por asuntos de familia— ignora que la extranjeridad es
una condición precaria, transitiva, pero también intercambiable; por el contrario,
tiende a pensar que algunos hombres son extranjeros y otros no. Cree que se nace
extranjero, no que se llega a serlo.
2. Una vez, caminando por la calle de una ciudad en la que no había nacido.
Equis se encontró con una mujer que tenía un curioso parecido con otra, que había
conocido años atrás, en otro lugar. Posiblemente el parecido era más ilusorio que
real —Equis es un buen viajero y conoce perfectamente la sensación de dejà vu—;
posiblemente, el parecido era fruto de la alucinación o de la nostalgia, de la soledad
o del deseo, pero guiado por esa emoción que nacía en zonas ambiguas, Equis se
acercó a la mujer, y con mucha delicadeza, la invitó a tomar un café.
3. —Discúlpeme —le dijo, con un acento que ella debió considerar extraño—.
Usted me recuerda a una mujer que conocí hace tiempo, en otro lugar. No se sienta
responsable por eso. ¿Podríamos sentarnos a tomar un café?
4. La mujer, más sorprendida que interesada, no atinó a rechazar la invitación,
poco frecuente. Se sentaron frente a una mesa roja, en un abominable bar
americano que Equis detestó de inmediato, pero fue elegido por ella y le pareció
poco cortés de su parte resistirse. La música era estridente, y además, el lugar
estaba lleno de máquinas tragamonedas. Las paredes olían a aceite, a sudor y por
todas partes había relucientes fotografías de hot-dogs y patatas fritas. Ella pidió un
helado de vainilla, con nata y chocolate. Equis, un café.
5. —¿Es usted extranjero? —le preguntó la mujer, como si eso tuviera mucha
importancia. Equis se fastidió.
6. —Solo en algunos países —le contestó— y posiblemente no lo seré durante
toda la vida.
7. Ella lo miró con cierta sorpresa.
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8. —No nací extranjero —le informó—. Es una condición que he adquirido con
el tiempo y no por voluntad propia. Usted misma podría llegar a serlo, si se lo
propusiera, aunque no se lo aconsejo. Por lo menos, no de una manera definitiva.»
La nave de los locos, Cristina Peri Rossi (fragmento)
14. ¿Cuál es el conflicto planteado en el fragmento?
A) La nostalgia sufrida en el extranjero.
B) Las dificultades de ser un extranjero.
C) Los duros recuerdos de un hombre extranjero.
D) La desconfianza en el amor hacia los extranjeros.
15. El argumento del texto leído es:
A) Un suceso extraño vivido por Equis.
B) La vida de Equis como migrante.
C) Un viaje de Equis fuera de su país.
D) Una anécdota de Equis en torno a su condición de extranjero.
16. ¿Cuál de los siguientes enunciados sobre la mujer con que se encontró Equis es
FALSO?
A) El parecido con la mujer que Equis había conocido era más subjetivo que objetivo.
B) Reaccionó con sorpresa ante las palabras de Equis.
C) Hizo una pregunta que molestó a Equis.
D) Preguntó por la extranjeridad de Equis debido a su acento.
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17. ¿Cuál es la relación entre los párrafos uno y dos?
En el primer párrafo a continuación, en el segundo
A) se presenta a Equis en su condición de se muestra una situación en que fue
extranjero; tratado como tal.
B) Equis comenta su situación Equis inicia el relato de una anécdota en
de extranjeridad; que fue un tema atingente.
C) se indica que Equis no es de las se comienza a relatar una situación en
personas que son extranjeros; que él mismo lo explica.
D) se presenta el tema del texto de manera se introduce una situación concreta, la
general; cual se desarrollará en los párrafos
siguientes.
18. La respuesta de Equis en el párrafo seis puede describirse como:
A) Irónica.
B) Enrabiada.
C) Desconfiada.
D) Desafiante.
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Lectura 5 (preguntas 19 a 22)
Fragmento del cuento Nos han dado la tierra, publicado por el escritor mexicano Juan
Rulfo.
1. «¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh? Hemos
vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora
volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de lo que
llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran
otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, nunca vi llover
sobre el llano, lo que se llama llover.
2. No, el Llano no es cosa que sirva. No hay conejos ni pájaros. No hay nada. A
no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con
las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.
3. Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y
traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina. Yo
siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá
resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora
con “la 30” amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a
caballo ya hubiéramos probado el agua del río, y paseado nuestros estómagos por
las calles del pueblo para que se les bajara la comida, Ya lo hubiéramos hecho de
tener todos aquellos caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos
junto con la carabina. Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña
tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos a no encontrar cosa que los detenga.
Solo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y
luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una
piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para
enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tapetate para que
la sembráramos.
4. Nos dijeron:
5. —Del pueblo para acá es de ustedes.
6. Nosotros preguntamos:
7. —¿El Llano?
8. —Sí, el Llano. Todo el Llano Grande.
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9. Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que
queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están
esos árboles llamados casuarinas y las parameras y la tierra buena. No este duro
pellejo de vaca que se llama Llano. Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El
delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos
dijo.
10. —No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solo.»
“Nos han dado la tierra”, Juan Rulfo (fragmento)
19. ¿Cómo se sienten los personajes ante la situación que viven?
A) Pesimistas
B) Resignados
C) Angustiados
D) Desconfiados
20. ¿Cuál es el principal problema que enfrentan los caminantes del texto leído?
A) La autoridad les asignó terrenos infértiles para cultivar.
B) El territorio que se les ha cedido queda excesivamente lejos de la capital.
C) Se han quedado sin munición ni cabalgadura.
D) Caminar hacia el Llano es un viaje muy peligroso.
21. ¿Entre quiénes se desarrolla el conflicto expuesto en el fragmento leído?
A) Los caminantes y el territorio inhóspito.
B) Los viajeros y los bandidos del camino.
C) Los peregrinos y el destino.
D) Los campesinos y la administración del gobierno.
22. ¿Cuál es la función comunicativa del noveno párrafo?
A) Reclamar abiertamente contra el gobierno de la época.
B) Anticipar las razones del descontento social de los campesinos.
C) Expresar todo lo que no se les dejó decir a los campesinos.
D) Responder airadamente la indicación del funcionario.
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Lectura 6 (preguntas 23 a 27)
Fragmento de la novela La ciudad ausente, publicada por el escritor argentino Ricardo
Piglia.
«Me enamoré por primera vez cuando tenía doce años. En medio de la clase
apareció una muchacha de pelo colorado y la maestra la presentó como la alumna
nueva. Estaba parada al lado del pizarrón y se llamaba (o se llama) Clara Schultz.
No recuerdo nada de las semanas siguientes, pero sé que nos habíamos enamorado
y que tratábamos de ocultarlo porque éramos chicos y sabíamos que queríamos
algo imposible. Algunos recuerdos todavía me duelen. En la fila los otros nos
miraban y ella se ponía todavía más colorada y yo aprendí lo que era sufrir la
complicidad de los imbéciles. A la salida me peleaba en la canchita de Amenedo
con tipos de quinto y de sexto que la seguían para tirarle abrojos en el pelo, porque
ella lo llevaba suelto hasta la cintura. Una tarde volví a casa tan golpeado que mi
madre pensó que me había vuelto loco o que me había agarrado una fiebre suicida.
No podía decirle a nadie lo que sentía y parecía hosco y humillado, como si
siempre anduviera con sueño. Nos escribíamos cartas, pero apenas sabíamos
escribir. Me acuerdo de una sucesión inestable de éxtasis y de desesperación; me
acuerdo que ella era seria y apasionada y que nunca sonreía, quizá porque conocía
el futuro. No conservo ninguna fotografía, sólo su recuerdo, pero en cada mujer
que he querido estaba Clara. Se fue como vino, imprevistamente, antes de fin de
año. Una tarde hizo algo heroico y quebró todas las reglas y entró corriendo en el
prohibido patio de los varones para venir a decirme que se la llevaban. Tengo la
imagen de los dos en medio de las baldosas coloradas y el círculo sarcástico de los
otros que nos miran. El padre era inspector municipal o gerente de banco y lo
trasladaban a Sierra de la Ventana. Recuerdo el horror que me produjo la imagen
de una sierra que también era una cárcel. Por eso había llegado con el año
empezado y por eso quizá me había amado. Fue tan grande el dolor, que logré
recordar que mi madre decía que si uno quería a una persona tenía que poner un
espejo en la almohada, porque si la veía reflejada en el sueño se casaba con ella. Y a
la noche, cuando en casa todos se habían dormido, yo caminaba descalzo hasta el
patio del fondo y descolgaba el espejo en el que se afeitaba mi padre todas las
mañanas. Era un espejo cuadrado, de marco de madera marrón, atado con una
cadenita al clavo de la pared. Dormía a ratos, tratando de verla reflejada al soñar y
a veces me imaginaba que la veía aparecer en el borde del espejo. Muchos años
después, una noche, soñé que soñaba con ella en el espejo. La veía tal cual era de
chica, con el pelo colorado y los ojos serios. Yo era otro, pero ella era la misma y
venía hacia mí, como si fuera mi hija.»
Ricardo Piglia, La ciudad ausente (fragmento)
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23. ¿Cómo vive su primer amor el narrador de la historia? De forma:
A) Pasiva.
B) Cuidadosa.
C) Tormentosa.
D) Inadecuada.
24. ¿Por qué el protagonista se peleaba con otros chicos de la escuela?
A) Porque sentía celos de ellos.
B) Porque lo humillaban frente a Clara.
C) Porque buscaba defender a su enamorada.
D) Porque deseaba llamar la atención de Clara.
25. ¿Cuál sería una inferencia correcta sobre el protagonista?
A) No ha olvidado a Clara.
B) Siempre fue muy enamoradizo.
C) Se caracteriza por su inseguridad.
D) Se convirtió en un hombre violento.
26. ¿Cómo definirías el actuar de Clara antes de marcharse?
A) Valiente.
B) Peligroso.
C) Incorrecto.
D) Estratégico.
27. ¿Qué rasgo de la personalidad de la madre del protagonista se destaca en el texto?
A) La ternura.
B) La empatía.
C) La superstición.
D) La dedicación.
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