HIPOTIROIDISMO
El hipotiroidismo, es una condición en la cual la glándula tiroides no puede producir la suficiente
cantidad de hormonas tiroideas necesarias para cumplir con el requerimiento tisular. Esta patología se
ubica como el desorden más común de la tiroides y como una de las principales alteraciones endocrinas,
por lo que es encontrada comúnmente en la práctica clínica. Por otro lado, estudios realizados en
Colombia, arrojaron una prevalencia del 18,6% de hipotiroidismo tanto clínico como subclínico en la
población estudiada. La prevalencia aumenta con la edad y se encuentra de 5 a 10 veces más en las
mujeres debido a su relación con autoinmunidad.
Múltiples causas y condiciones se han asociado al desarrollo de esta alteración endocrina. Las
causas más comunes son la deficiencia de yodo y en adultos de áreas con suficiente aporte de yodo la
tiroiditis autoinmune linfocítica crónica, conocida como tiroiditis de Hashimoto, en honor a Hakaru
Hashimoto quien realizó la primera descripción de esta afección, entre otras muchas causas se encuentra
la ablación tiroidea con radioyodo, tiroidectomía, medicamentos, tumores, entre otros.
El hipotiroidismo se puede presentar como un compromiso central, el cual se acompaña de
alteraciones en el eje hipotálamo-hipofisiario, llevando a una reducción en la síntesis y secreción de TSH,
disminuyendo a su vez su actividad biológica en la glándula tiroides. El hipotiroidismo primario es otra
presentación de esta patología en la cual existe una alteración propiamente de la tiroides y conlleva a una
disminución en la síntesis y secreción de hormonas tiroideas, a pesar de la integridad del eje hipotalámo-
hipófisis y su secreción de TSH. Además de estas dos anteriores presentaciones existe el hipotiroidismo
congénito, importante por ser el desorden congénito endocrino más común. La síntesis hormonal en este
grupo de pacientes presenta alteraciones genéticas generalmente hereditarias en un patrón autosómico
recesivo. Para las diferentes presentaciones el diagnóstico y tratamiento oportuno y eficaz, mejora el
pronóstico y la gran morbilidad asociada a esta entidad.
El cuadro clínico que engloba el hipotiroidismo es bastante amplio y engloba diferentes órganos y
sistemas. Los signos y síntomas del hipotiroidismo son muchos y poco específicos, además que su
presentación interindividual puede ser tan variable e ir de un espectro asintomático, síntomas leves,
moderados o en algunos casos de mayor gravedad, pero por lo general tienden a ser más sutiles que los
del hipertiroidismo. Pelo seco, intolerancia al frío, fatiga, calambres musculares y estreñimiento se
encuentran entre los más comunes. Además de estos los pacientes con frecuencia consultan por cambios
en el estado de humor, alteraciones del sueño, baja energía, cambios en la memoria y ganancia de peso, la
cual no debe ser mayor del 5% del peso normal.
Para realizar el diagnóstico de hipotiroidismo, se debe hacer un enfoque total del paciente, con
una buena historia clínica y un examen físico completo. Se inicia con la sospecha clínica tras escuchar al
paciente los síntomas que padece. Dentro de los hallazgos comunes al examen físico se encuentra
hipertensión arterial, bradicardia, bocio, hinchazón periorbital, hiporreflexia, piel seca y/o fría, entre
otros. Posterior a estos hallazgos se deben realizar pruebas de laboratorio para identificar la patología.
Ante la sospecha de hipotiroidismo primario la primera ideal es TSH. El incremento de esta hormona
lleva al siguiente paso, la medición de T4 libre, y si está sale por debajo de los valores de referencia, se
establece el diagnóstico de hipotiroidismo primario. Cabe resaltar que la mayoría de pacientes con
hipotiroidismo sintomático generalmente presentan valores de TSH > 10 mU/l, sin embargo muchos de
los pacientes se encuentran con TSH en el rango de 5 a 10 mU/l. Ante la sospecha de hipotiroidismo
central la prueba de elección es la T4 ya que la TSH no debe ser interpretada en esta situación. Si se
identifica dicha patología, una resonancia magnética o tomografía computarizada debe ser realizada, para
observar el hipotálamo y la glándula hipófisis. (Sergio Ramírez Pulgarín, 2016)
Cuadro clínico
La instauración es habitualmente lenta y progresiva. Los síntomas se relacionan con una
disminución en la actividad funcional de todos los sistemas del organismo.
Los más clásicos son cansancio, intolerancia al frío (carácter muy friolero), apatía e indiferencia,
depresión, disminución de memoria y de la capacidad de concentración mental, piel seca, cabello seco y
quebradizo, fragilidad de uñas, palidez de piel, aumento de peso, estreñimiento pertinaz y somnolencia
excesiva.
En situaciones extremas puede evolucionar hacia la insuficiencia cardiaca, la hinchazón
generalizada (mixedema), insuficiencia respiratoria y abocar al coma mixedematoso con pérdida de
conocimiento que conlleva un alto grado de mortalidad. (Clínica Universidad de Navarra, 2023)
Pruebas diagnósticas:
• Hormonas tiroideas. Prueba principal. Se encuentra un nivel sérico alto de la TSH y un
nivel bajo de la hormona T4 (menor de 0,7 ng/dL). El nivel de la hormona T puede estar normal en
pacientes con hipotiroidismo subclínico.
• Exámenes complementarios. Hipercolesterolemia, anemia, elevación de la creatinina,
elevación de la glucosa (puede asociarse la diabetes mellitus) y disminución del sodio sérico. Anticuerpos
antitiroideos, pueden estar elevados en pacientes con tiroiditis autoinmune, aunque no es una prueba de
rutina.
Tratamiento
• Paciente saludable y menor de 60 años
• Levotiroxina: El tratamiento estándar es la terapia de reemplazo hormonal con
levotiroxina, en dosis de 1,6 µg/kg/d, la que se ajusta con aumentos de 12,5 a 25 µg. hasta llegar a un
valor normal de la TSH. La dosis de levotiroxina se elevará 25% a 50% en la paciente gestante durante el
primer trimestre. El uso concomitante de sucralfato, anticonvulsivos, sertralina, calcio y hierro y el
síndrome nefrótico y la malabsorción intestinal puede requerir el aumento de la dosis diaria. La
levotiroxina puede aumentar el riesgo de la osteoporosis y producir fibrilación auricular.
Casos especiales hipotiroidismo infantil
• Si es reconocido y tratado antes de los tres meses de edad. 80% de los niños desarrollarán
con absoluta normalidad. De lo contrario, el desarrollo del sistema nervioso central no será adecuado y el
niño padecerá de retardo mental permanente.
Tratamiento
• Como la tasa de degradación de la tiroxina es más rápida en los niños que en los adultos,
la dosis de reemplazo de T4 en los niños deberá ser mayor que en los adultos
HIPERTIROIDISMO
Estado de aumento de oferta de la hormona tiroidea al organismo por un aumento en la actividad
de la tiroides. En la enfermedad de Graves-Basedow, el hipertiroidismo se asocia a un síndrome de bocio,
exoftalmía y mixedema pretibial. La tirotoxicosis también puede deberse a la hiperproducción hormonal
de un nódulo tóxico aislado, bocio multinodular tóxico, por carcinomas funcionales , por medicación,
tiroiditis subaguda dolorosa, o en la tiroiditis silente, incluyendo a la tiroiditis linfocítica y las variantes
posparto. En otros casos, es producto de un adenoma hipofisiario secretor de tirotropina (TSH) asociado a
acromegalia, o por producción de sustancias tipo TSH secretados por tumores corioepiteliales,
carcinomas embrionarios o dependientes de teratomas hiperfuncionantes.
El hipertiroidismo se define como el aumento en la síntesis y secreción de hormonas tiroideas. La
causa más frecuente de hipertiroidismo en niños es la enfermedad de Graves, un trastorno autoinmunitario
resultante de la estimulación del receptor de tirotropina ejercida por autoanticuerpos, cuya patogenia se
relaciona con una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales e inmunológicos.
En general, el hipertiroidismo es menos frecuente en niños que en adultos, pues solo representan
el 5 % del total de los casos. Los datos epidemiológicos disponibles en la edad pediátrica son limitados,
pero, en algunos países, principalmente en el norte de Europa y China, se han informado tasas de
incidencia que van de 1 a 6,5 por 100.000 personas al año. (Judith Sofía García, 2016)
Cuadro clínico
Paciente adelgazado, con exoftalmía, bocio visible o no, con manifestaciones neurovegetativas
adrenérgicas (taquicardia, palpitaciones, tremor), nerviosismo e intolerancia al calor. Otros síntomas son
los trastornos del sueño, trastornos menstruales, pérdida o ganancia de peso, fatiga y debilidad muscular.
En algunas ocasiones, las manifestaciones se exacerban (crisis tiroidea) y provocan serios trastornos
neurológicos y cardiovasculares que complican el diagnóstico diferencial
Diagnóstico
Solicitar determinaciones de TSH, tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). Otros exámenes pueden
ser anticuerpos antirreceptor de TSH, inmunoglobulina estimulante del tiroides, captación de yodo
radioactivo, tiroides escán con yodo-123 o con tecnecio-99m
Tratamiento
Tionamidas.Drogas antitiroideas que disminuyen los niveles de las hormonas tiroideas y
restituyen el estado eutiroideo. En la práctica, tienen la misma eficacia
Carbimazol. Iniciar con 20 a 60 mg/d, divididos en 3 a 4 dosis. Alcanzado el estado eutiroideo
(en uno a dos meses), reducir la dosis de 5 a 20 mg/d.
Metamizol (5 mg/tab), Iniciar con 30 a 40 mg/d, repartidos en 3 dosis, o en una sola toma. La
mejoría se evidencia entre la segunda y la cuarta semanas, por lo que se disminuye la dosis a 10 a 30
mg/d. El tiempo mínimo de tratamiento es un año. Su acción consiste en interferir con la oxidación
tiroidea y la organificación del yoduro, así como del acoplamiento de las yodotirosinas. Además,
demostrado que interfiere con la síntesis de autoanticuerpos tiroideos orientados contra el receptor de
TSH en la enfermedad de Graves.
Propiltiouracilo (PTU), 50 mg/tab. La dosis inicial suele ser 300 a 600 mg/d. Luego de 2 a 4
semanas, se reduce hasta 100 a 300 mg/d, repartidos cada 8 h. Tiene igual acción que el metamizol
BIBLIOGRAFIAS
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