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Modelo de Predicción de Ingreso Hospitalario

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UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública e

Inmunología y Microbiología Médicas

MODELO PREDICTOR DEL INGRESO HOSPITALARIO


DESDE EL SERVICIO DE URGENCIAS

TESIS DOCTORAL

Carlos María ELVIRA MARTÍNEZ

MADRID, 2.012
UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública e

Inmunología y Microbiología Médicas

MODELO PREDICTOR DEL INGRESO HOSPITALARIO


DESDE EL SERVICIO DE URGENCIAS

TESIS DOCTORAL

Carlos María ELVIRA MARTÍNEZ

MADRID, 2.012
TESIS DOCTORAL
FACULTAD DE MEDICINA.
UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS DE MADRID.
CURSO ACADÉMICO 2011-2012

TÍTULO:
MODELO PREDICTOR DEL INGRESO HOSPITALARIO
DESDE EL SERVICIO DE URGENCIAS.

AUTOR:
Carlos María Elvira Martínez.
Coordinador del Servicio de Admisión y Documentación Clínica.
Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

DIRECTORES:
Dr. Fernando Vicente Fuentes.
Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública e
Inmunología y Microbiología Médicas.
Universidad Rey Juan Carlos I, Madrid. España.

Dra. Cristina Fernández Pérez.


Servicio de Medicina Preventiva.
Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Dr. Francisco Javier Martín-Sánchez.


Servicio de Urgencias.
Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
A mis padres y a mi hijo
AGRADECIMIENTOS

Quiero expresar mi agradecimiento a:

Al Dr. Pedro Villarroel, coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital

Clínico San Carlos de Madrid, por su permanente apoyo, ayuda, amistad y enseñanzas

de maestro. Es para mí un ejemplo a seguir por su excelencia profesional y por su

siempre preocupación por el paciente y por la institución.

Al Dr. Juan González Armengol, jefe de unidad del Servicio de Urgencias del

Hospital Clínico San Carlos de Madrid, por su amistad, su ayuda, su generosidad para

enseñarme la gestión moderna de un Servicio de Urgencias y por ser un modelo de

profesionalidad, tesón y trabajo por mejorar pensando en el paciente y en el hospital.

Al Dr. Juan González del Castillo, médico del Servicio de Urgencias del Hospital

Clínico San Carlos de Madrid, por su apoyo y amistad en los momentos más difíciles.

A todos los profesionales del Servicio de Urgencias y del Servicio de Admisión y

Documentación Clínica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, que con su trabajo

diario han permitido disponer de los datos en los que se ha basado esta tesis.

A la cátedra de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan

Carlos por acogerme y facilitarme al máximo todo y en especial al profesor D. Ángel

Gil, catedrático, por su extrema generosidad y a Dña. Tita Prieto por su imprescindible

e indescriptible ayuda y amabilidad.

Al departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública e Historia de la Ciencia

de la Universidad Complutense de Madrid por abrirme las puertas de la investigación y

enseñarme y ayudarme a empezar el camino y siempre con cariño y amabilidad.

I
A mis directores de tesis, por todo lo que mis palabras no son capaces de

expresar, pues solo con el lenguaje del afecto y de la gratitud podría. Han sido y son

maestros y apoyo inestimable.

II
ÍNDICE

III
ÍNDICE.

1.-INTRODUCCION. 1

1.1 Sistema Sanitario Español. 2

1.1.1 Antecedentes del Sistema Nacional de Salud. 2

1.1.2 El Sistema Nacional de Salud. 3

1.1.3 Organización de la Asistencia Sanitaria. 4

1.1.4 Organización de las Urgencias Sanitarias. 5

1.2 Asistencia Sanitaria en La Comunidad de Madrid. 7

1.2.1 Asignación Geográfica de la Asistencia Sanitaria en la CAM. 7

1.2.2 El Área Sanitaria 7 de Madrid. 10

1.2.3 Niveles Asistenciales. 19

1.3 Servicio de Urgencias Hospitalarios. 23

1.3.1 Definición. 23

1.3.2 Epidemiología de la demanda urgente. 25

1.3.3 El SUH como puerta de entrada al hospital. 28

1.3.4 La Saturación del Servicio de Urgencias Hospitalario. 29

1.3.5 Sistemas de clasificación de la atención urgente. 34

1.3.6 Herramientas de evaluación de la adecuación de ingreso. 40

1.4 Servicio de Admisión. 44

1.4.1 Definición. 44

1.4.2 Normativa funcional y manual de procedimientos. 46

1.4.3 El rol del Servicio de Admisión en la gestión del ingreso urgente. 48

1.4.4 Intervenciones de mejora para el drenaje de pacientes. 50

IV
1.4.5 La necesidad y estrategias de predicción de ingreso urgente. 53

2.-HIPÓTESIS. 55

3.-OBJETIVOS. 59

3.1.-Objetivo principal. 60

3.2.-Objetivos secundarios. 60

4.-MATERIAL Y MÉTODO. 61

4.1.-Diseño del estudio. 62

4.2.-Lugar del estudio. 64

4.3.-Variables. 65

4.4.-Análisis estadístico. 67

5.-RESULTADOS. 69

5.1.-Características de la población del estudio. 70

5.2.-Relaciones de la Ubicación Final con las variables independientes. 76

5.2.1.-Relación de la Ubicación Final con Género. 76

5.2.2.-Relación de la Ubicación Final con Grupo de Edad. 76

5.2.3.-Relación de la Ubicación Final con Diagnóstico de Entrada. 77

5.2.4.-Relación de la Ubicación Final con Nivel de Gravedad del Triaje. 79

5.2.5.-Relación de la Ubicación Final con la Ubicación Inicial. 80

5.2.6.-Relación de la Ubicación Final con el Triaje y la Ubicación Inicial. 80

5.3.-Modelo de la Predicción de la Ubicación Final Ingreso . 83

6.-DISCUSIÓN. 91

6.1.-Modelo de predicción de ingreso hospitalario. 92

6.2.-Variables asociadas a la predicción del ingreso hospitalario. 94

V
6.3.-El Sistema de Triaje de Manchester y predicción del ingreso hospitalario. 97

6.4.-Limitaciones del estudio. 99

7.-CONCLUSIONES. 101

8.-LISTA DE ABREVIATURAS. 105

9.-BIBLIOGRAFÍA. 107

VI
RESUMEN

VII
ANTECEDENTES

La asistencia sanitaria urgente condiciona de forma determinante la actividad del

hospital. Un porcentaje significativo de los pacientes atendidos en los servicios de

urgencia requiere un ingreso hospitalario ante su situación clínica. La actividad de

hospitalización de un centro viene condicionada por los ingresos urgentes por una

parte y por los ingresos programados por otra. Los ingresos programados, como su

nombre indica, son modulables en el tiempo, en función de los recursos asistenciales

disponibles. La demanda de ingresos urgentes no es modulable, pues está sujeta a la

eventualidad de la aparición o de la variación de una circunstancia clínica del paciente.

Por otra parte, los servicios de urgencia se encuentran saturados en muchas ocasiones

ante una demanda incontrolable de la población. Para poder atender a los pacientes

atendiendo a su prioridad clínica se han desarrollado sistemas de clasificación de

pacientes en urgencias para garantizar que los pacientes con una necesidad (por razón

clínica) de ser atendidos antes, lo sean.

OBJETIVOS

El objetivo principal de este estudio es “Desarrollar un modelo de predicción de

ingreso hospitalario a la llegada del paciente al SUH, con el fin de conocer la necesidad

de camas hospitalaria casi a tiempo real, y así prever los recursos asistenciales

necesarios de forma precoz.”

Además hay objetivos secundarios relacionados con validar el Sistema de Triaje

Manchester y estudiar variables demográficas y clínicas a la llegada del paciente a

urgencias, que se correlacionan con la ubicación final (ingreso/alta), con el resultado

VIII
(ubicación final) y documentar los diagnósticos de entrada de los pacientes en función

de sus características demográficas.

METODOLOGÍA

Estudio observacional de cohorte prospectivo. Se incluyeron todos los pacientes

consecutivos filiados para el triaje entre las 8-22 horas de un servicio de urgencias de

un hospital terciario durante un mes. Se analizaron 7 variables a la llegada del paciente

a urgencias que pudieran influir en el ingreso: edad, sexo, nivel de gravedad según el

triaje, ubicación inicial, diagnóstico de entrada, solicitud de prueba complementaria y

prescripción de medicación. Se realizó un estudio multivariable según regresión lineal.

RESULTADOS MÁS RELEVANTES

Se incluyeron 2.476 episodios de los que 114 (4,6%) ingresaron. Se asociaron de forma

significativa: edad >65 años (odds ratio[OR]=2,1, intervalo de confianza [IC] 95%,1,3-

3,2; p=0,001); sexo masculino (OR=1,6, IC95%,1,1-2,4; p=0,020); diagnóstico de

entrada disnea (OR=5,2, IC95%, 2,8-9,7; p<0,0001), dolor abdominal (OR=4,7, IC95%,

2,7-8,3; p<0,0001); ubicación inicial en sala de agudos (OR=8,9, IC95%, 5,4-14,9;

p<0,0001), solicitud de pruebas complementarias (OR=1,1,IC95%,0,9-1,3; p=0,064) y

prescripción de tratamiento (OR=2,6, IC95%,1,6-4,2; p=<0,0001). Con dichas variables

se diseñó un modelo matemático que tenía una sensibilidad del 76% y especificidad

del 82% (área bajo la curva es de 0,85 [IC 95% 0,81-0,88; p<0,001]).

IX
CONCLUSIONES

1. Se establece un modelo con la capacidad de predecir el ingreso hospitalario a la

llegada del paciente al Servicio de Urgencias Hospitalario (SUH) que tiene una

sensibilidad del 75,5% y una especificidad del 81,5% (área bajo la curva de 0,85). La

puntuación global en el índice calculado de 6 o más permite pronosticar con alta

validez el ingreso hospitalario del paciente a su llegada al SUH.

2. El Sistema de Triaje Manchester es válido a la hora de clasificar a los pacientes en

función de la probabilidad de ingreso hospitalario.

3. La variable ubicación inicial determinada por el facultativo es el principal factor de

predicción de ingreso hospitalario.

4. La probabilidad de ingreso de la población filiada para el triaje en el SUH del

Hospital Clínico San Carlos es cercana al 5%.

5. Los diagnósticos de entrada más frecuentes son el adulto con malestar general, el

dolor abdominal y los problemas en las extremidades. La mujeres acuden más

frecuentemente por: dolor de espalda, vómitos, exantema, y los hombres por:

dolor torácico, infecciones locales y abscesos y problemas urinarios. En el caso de

los ancianos son: adulto con malestar general, disnea, problemas de extremidades,

y los menores de 65 años por: cefalea, dolor abdominal, dolor de garganta,

infecciones locales y abscesos, problemas urinarios y vómitos.

X
INTRODUCCIÓN

1
1.-INTRODUCIÓN.

1.1.-EL SISTEMA SANITARIO ESPAÑOL

1.1.1.-Antecedentes del Sistema Nacional de Salud.

El sistema sanitario español hasta la Ley General de Sanidad de 1986 se ha

caracterizado por un modelo de sanidad fundamentado en la Ley de Bases de Sanidad

Nacional de 1944, caracterizado por un modelo de sanidad liberal y un Estado

benefactor. La beneficencia se encargaba de atender las necesidades de la población

sin recursos económicos y prestar asistencia sanitaria a los trabajadores de la industria

y el comercio. En 1942 se creó el Seguro Obligatorio de Enfermedad, dentro del

sistema de protección social del Instituto Nacional de Previsión, que cubría las

prestaciones de medicina general, algunas especialidades quirúrgicas y la dispensación

de productos farmacéuticos, posteriormente otras prestaciones se fueron

paulatinamente ampliando (Informe SESPAS 1998). Este sistema de Seguridad Social

en España se fue generalizando de forma progresiva con la incorporación de nuevos

colectivos profesionales, fundamentalmente entre los años 50 a los 60, en forma de

regimenes especiales. En 1977, se crea el Ministerio de Sanidad y Seguridad Social. En

1978 el Instituto Nacional de Previsión se desdobla, correspondiendo al Instituto

nacional de la Salud (INSALUD) la gestión de la asistencia sanitaria de la seguridad

social (Real Decreto-Ley 36/1978). La Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986

(Ley 14/1986 BOE 1986) supuso un cambio en el modelo organizativo del sistema

sanitario de España.

2
1.1.2. El Sistema Nacional de Salud.

Los sistemas sanitarios son definidos en base a tres factores: Las fuentes de

financiación, el nivel de cobertura y la organización de la provisión de los servicios

sanitarios (Financing and delivering health care, A comparative análisis of OECD

countries 1997; Beecham S y col, La modernización de la sanidad pública en el mundo

1997).

Los países de la Unión Europea tienen organizados sus sistemas de salud en

base a dos modelos básicos de sistema sanitario: el modelo Bismark o de Seguridad

Social, que se financia a través de cotizaciones de empresarios y trabajadores, y el

modelo Beveridge o de Sistema Nacional de Salud, que pretende la cobertura

universal y se financia a través de impuestos. (Informe SESPAS 1993; Errasti F, En

Principios de Gestión Sanitaria 1997).

El sistema sanitario español actual, se basa en este último modelo y establece

un Sistema Nacional de Salud que se configura como el conjunto de los Servicios de

Salud de la Administración del Estado y de los Servicios de Salud de las Comunidades

Autónomas en los términos establecidos en la Ley General de Sanidad de 25 de abril

(Ley 14/1986 BOE 1986).

La titularidad del derecho de protección de la salud viene definido en la Ley en

el Art.1.2 l donde dice que: “son titulares del derecho a la protección de la salud y a la

atención sanitaria todos los españoles y los ciudadanos extranjeros que tengan

establecida su residencia en el territorio nacional" (Ley 14/1986 BOE 1986).

3
1.1.3.-Organización de la Asistencia Sanitaria

La naturaleza del sistema sanitario español es articulada en niveles

asistenciales, de tal forma que a cada necesidad le corresponda un nivel de

prestaciones o de dispositivos acorde con la misma, así la Ley nos dice: "una vez

superadas las posibilidades de diagnóstico y tratamiento de la atención primaria, los

usuarios del Sistema Nacional de Salud tienen derecho, en el marco de su Área de

Salud, a ser atendidos en los servicios especializados hospitalarios" (Art.15 Ley

14/1986 BOE 1986). Este artículo tiene una gran importancia porque organiza la

asistencia en dos niveles, con lo que desaparece un nivel intermedio que existía con

anterioridad y no acoge la atención urgente como nivel asistencial autónomo. Por

tanto todo centro de asistencia sanitaria, estará enmarcado o en atención

primaria o en asistencia especializada. Los especialistas de ambulatorio o centros

periféricos de especialidades quedan adscritos al nivel especializado, no

teniendo carácter distintivo alguno y quedando bajo la tutela del hospital. Las

urgencias, en todo su complejo entramado, quedan adscritas de manera

fraccionada a la atención primaria, a los hospitales y a la atención a

emergencias fuera de centros sanitarios y catástrofes a través de

organizaciones específicas, como por ejemplo el SUMMA112 y el SAMUR en

Madrid.

La estructura fundamental del sistema sanitario actual es el ÁREA de

SALUD, responsable de la gestión unitaria de los centros y establecimientos del Servicio

de Salud de cada comunidad autónoma y de las prestaciones sanitarias y programas

4
sanitarios que estas han de llevar acabo (Art.56 Ley 14/1986 BOE 1986; Errasti F, En

Principios de Gestión Sanitaria 1997).

Para un mejor funcionamiento y operatividad, el Área de Salud se divide en zonas

básicas de salud, atendiendo a criterios de población, geográficos, epidemiológicos y de

infraestructuras y recursos sanitarios disponibles (Figura 1).

Figura 1.-Áreas de Salud.

AREA DE SALUD

ZONA BASICA 1 ASISTENCIA ESPECIALIZADA ZONA BASICA 2

ATENCIÓN PRIMARIA ATENCIÓN PRIMARIA

EQUIPOS DE APOYO ATENCIÓN PRIMARIA

1.1.4.-Organización de las Urgencias Sanitarias

En el Capítulo II, -de las actuaciones sanitarias del sistema de salud- en su artículo

18, la Ley dice que “Las Administraciones Públicas, a través de sus Servicios de Salud y de

los órganos competentes en cada caso, desarrollarán las siguientes actuaciones:” (Ley

14/1986 BOE 1986), si bien en ninguno de los 16 puntos de actuación se hace referencia

a la medicina de urgencias. Aquí nace uno de los grandes problemas de la atención

5
urgente, no está encuadrada en un sistema propio, sino que existen dispositivos

diversos dependientes de estructuras jerárquicas dispersas.

Pero incluso, en los apartados 2 y 3 correspondientes a la atención

primaria y a la asistencia especializada, tampoco se hace mención. La Ley General de

Sanidad hace énfasis en las actuaciones sanitarias orientadas a la promoción de la

salud, la educación sanitaria, la prevención de enfermedades y la rehabilitación y

reinserción del paciente. Solamente encontramos referencia a la atención medica

urgente en el Real Decreto 63/1995 donde se establece como una de las

prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud la asistencia general y de

todas las especialidades medicas en régimen ordinario y de urgencia (Real Decreto

63/1995 BOE 1995), derogado posteriormente.

Es en el Real Decreto 1030/2006 BOE 222, “por el que se establece la cartera

de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y el procedimiento para su

actualización”, en su Anexo III dentro de la cartera de servicios comunes de atención

especializada ya recoge “La atención de urgencia que se presta en los hospitales

durante las veinticuatro horas del día, a pacientes que sufran una situación clínica

aguda que obligue a una atención inmediata de los servicios del hospital…” y “El

acceso del paciente a la atención de urgencia hospitalaria se realiza por remisión del

médico de atención primaria o especializada o por razones de urgencia o riesgo

vital que puedan requerir medidas terapéuticas exclusivas del medio hospitalario”.

Ya por tanto, queda articulada y estructurada esta prestación.

6
1.2.-ASISTENCIA SANITARIA EN LA COMUNIDAD DE MADRID

1.2.1.-Asignación Geográfica de la Asistencia Sanitaria en la Comunidad Autónoma

de Madrid (C.A.M.)

En el Artículo 52.2 de la Ley General de Sanidad se señala, que "la ordenación

territorial será competencia de las Comunidades Autónomas y se basará en la aplicación

de un concepto integrado de atención de salud". En el Artículo 57.2 añade que las

Comunidades Autónomas delimitaran, formarán y constituirán en su territorio Áreas de

Salud. Dichas Áreas "son las estructuras de las base del sistema sanitario,

responsabilizadas de todas las prestaciones sanitarias públicas que deberán desarrollar a

través de una gestión unitaria de todos los centros y establecimiento de titularidad

pública y de los programas sanitarios por ellos desarrollados" (Ley 14/1986 BOE 1986).

Se entiende por Zonificación Sanitaria en la Comunidad de Madrid, la ordenación

del territorio en ámbitos asistenciales de diversa complejidad en la que se distribuyen los

recursos de la atención sanitaria de la población integrada en ellos.

La Comunidad de Madrid en 1.998 mediante el Decreto 187/1998, de 5 de

noviembre, aprueba la actualización de la Zonificación Sanitaria de la Comunidad de

Madrid (Decreto 187/1998 BOCM 1998), delimitando once áreas diferentes, atendiendo

a criterios de homogeneidad en la oferta de servicios y teniendo en cuenta factores

geográficos de dispersión y accesibilidad. En el siguiente gráfico pueden observarse la

distribución de las diferentes áreas sanitarias de la Comunidad de Madrid (Figura 2), y en

la tabla adjunta la población asignada según el Padrón Municipal del año 2005 (Tabla 1).

7
Figura 2.-Áreas sanitarias de la Comunidad de Madrid.

Tabla 1.-Población de las Áreas Sanitarias de de la Comunidad de Madrid.

Área Sanitaria Población

1 738.481

2 443.547

3 341.411

4 573.659

6 727.112

7 621.395

8 554.492

9 460.826

10 395.016

11 311.468

12 796.736

Total 5.964.143

*Datos Obtenidos del Padrón Municipal del 2005.

8
Pero es en el año 2.009 cuando se produce un importante cambio en la política

sanitaria de la Comunidad de Madrid, en lo tocante a zonificación asistencial: se promulga

la “Ley 6/2009, de 16 de noviembre, de Libertad de elección en la sanidad de la

Comunidad de Madrid”. Es ésta en su preámbulo deroga la distribución por áreas hasta

ese momento, creando un área única para toda la Comunidad de Madrid, que justifica

diciendo “En la actualidad existen barreras administrativas y de organización territorial

que impiden de facto la libre elección de hospital o centro de salud dentro del territorio

de la Comunidad de Madrid. En una Comunidad Autónoma uniprovincial, como es la

Comunidad de Madrid, carece de sentido una división territorial en múltiples áreas

sanitarias pues dificulta la accesibilidad plena y libre al sistema público sanitario, y

propicia su fragmentación. En consecuencia, todo el territorio de la Comunidad de

Madrid se identifica con un Área de Salud Única, en coherencia con su carácter

uniprovincial, y sobre esta demarcación, instrumental al ejercicio de los ciudadanos de la

libertad de elección, se organiza su sistema público sanitario” (Ley 6/2009 BOCM 2009).

Pero es vital señalar que en esta Ley 6/2009 de la comunidad de Madrid, si bien se

define un Área Única, en su artículo 1, deja claro que la libertad de elección no afecta a

las urgencias, por que para la gestión de estos servicios se mantiene la zonificación

existente (Ley 6/2009 BOCM 2009).

9
1.2.2.-El Área Sanitaria 7 de Madrid

El Área 7, a la que corresponde el Hospital Clínico San Carlos, es totalmente

urbana. Está situada en el centro-oeste del municipio de Madrid, con unas características

geográficas, sociales y económicas dispares de unos distritos a otros. Chamberí y Centro

se encuentran en el casco histórico de la ciudad y Latina, separada por el río Manzanares,

corresponde a la tipología de distrito periférico (Figura 3).

Figura 3.-Área Sanitaria 7 de la Comunidad de Madrid.

Su emplazamiento geográfico se encuentra delimitado al norte por el distrito de

Tetuán, al noreste por el distrito de Moncloa, al sureste por los municipios de Alcorcón y

Leganés, al sur por los municipios de Villaviciosa de Odón y Pozuelo de Alarcón, al

suroeste por el distrito de Carabanchel y al oeste por los distritos de Chamartín y

Salamanca.

10
Las características demográficas del Área 7 se reflejan en las Tabla 2 y 3. El Área 7

se compone de Hospitales (Públicos: 2 y Privados: 12) Y Centros Extrahospitalarios

(Centros de especialidades: 2, Centros de salud: 22 y Consultorios urbanos).

Tabla 2.-Características Demográficas del Área 7.

Tabla 3.-Características Demográficas del Área 7 y la Comunidad de Madrid.

11
La edad, y actualmente el aumento de la inmigración, que ya representa el 14,3%

de la población según datos del Padrón Municipal del 2001, son variables muy

importantes, pues definen a los individuos a quienes se dirigen las actuaciones sanitarias,

y es conocida su influencia sobre la utilización de servicios.

En 1.998 por el Decreto 187/1998, BOCM del 19 de noviembre, se establece un

acuerdo entre las Áreas 7 y 11 de la Comunidad de Madrid para reajustar la asignación de

población y equilibrar la relación oferta-demanda (Figura 4). Para ello, la población de seis

zonas básicas de salud del Distrito Sanitario de Carabanchel, con un total de 127.575

habitantes son adscritos al Hospital Clínico San Carlos para la hospitalización y la atención

urgente, manteniendo la atención especializada ambulatoria en el Centro de

Especialidades de “Aguacate” del Área 11 (Decreto 187/1998 BOCM 1998).

Figura 4.-Reajuste de Población entre las Áreas 7 y 11.

12
Los flujos de derivación desde Atención Primaria, quedan por tanto como se

describen en la Figura 5.

Figura 5.-Flujos de Derivación desde Atención Primaria.

Flujo actual de pacientes en


hospitalización y urgencias
Distrito A 11 A.P.
Distrito “ARGANZUELA”
“CENTRO” A.7 A.P. F.J.D.
Distrito A 11 AP
“CARABANCHEL”:
Z.B. S. Isidro I y II
RESTO Z.B. Opañel I y II
ÁREA 7 A.P.
H.C.S.C.
Z.B. Vistalegre I y II
(C.E.P. “Aguacate”)

F.J.D.: Fundación Jiménez Díaz H.D.O.


H.D.O.: Hospital Doce de Octubre
H.C.S.C.: Hospital Clínico San Carlos RESTO
ÁREA 11 A.P.

Por tanto, a efectos de la asistencia en urgencias los distritos adscritos al Hospital

Clínico San Carlos son: Chamberí, Latina y Carabanchel. En los siguientes planos se puede

observar una representación de cada uno de los tres distritos (Figura 6). En la tabla

adjunta se pueden ver lo que representan cada distrito en términos de porcentaje

población (Tabla 4).

13
Figura 6.-Distritos Adscritos al Hospital Clínico San Carlos.

Tabla 4.-Porcentajes de Población de cada Distrito del Hospital Clínico San Carlos.

Distritos Total (*)

Chamberí 26,5%

Latina 51,9%

Carabanchel 21,6%

*Datos obtenidos de la Memoria del Hospital Clínico San Carlos 2.004

La distribución poblacional de cada zona básica de salud del Hospital Clínico San

Carlos en función de la población asegurada (Tarjeta Sanitaria Individual) en 2.006

queda reflejada en la Tabla 5.

14
Tabla 5.-Población por Zona Básica de Salud del Hospital Clínico San Carlos.

Variación

ZONA BÁSICA 2.004 2.005 2.006 2006/2005

AGUILAS 1-LAS AGUILAS I 11.426 11.189 10.984 -205

AGUILAS 1-LAS AGUILAS II 16.525 16.497 16.630 133

AGUILAS 2 11.146 11.222 11.296 74

AGUILAS 3 21.714 22.176 22.730 554

ALUCHE 1 30.893 31.065 31.026 -39

ALUCHE 2 41.587 41.294 41.019 -275

ANDRES MELLADO 25.013 25.476 25.843 367

CAMPAMENTO 15.087 15.412 15.664 252

CEA BERMUDEZ 27.054 27.440 27.692 252

GUZMAN EL BUENO 24.376 24.818 25.016 198

LOS CARMENES 17.271 17.665 18.032 367

LUCERO-CEBREROS 24.004 24.294 24.624 330

LUCERO-PASCUAL RODRIGUEZ 17.159 17.511 17.702 191

PUERTA DEL ANGEL 1 24.128 24.302 24.254 -48

PUERTA DEL ANGEL 2 21.473 21.518 21.506 -12

RIOS ROSAS 38.658 39.464 40.104 640

TRAFALGAR 37.147 37.223 37.113 -110

SUBTOTAL AREA VII 404.661 408.566 411.235 2.669

OPAÑEL I 10.411 10.777 10.927 150

OPAÑEL II 19.694 19.894 19.925 31

SAN ISIDRO I 21.437 21.516 21.613 97

SAN ISIDRO II 25.404 26.063 25.872 -191

VISTA ALEGRE I 23.526 24.911 25.028 117

VISTA ALEGRE II 24.872 24.414 24.676 262

SUBTOTAL AREA XI 125.344 127.575 128.041 466

HOSPITAL CLÍNICO SAN CARLOS 530.005 536.141 539.276 3.135

15
El Hospital Clínico San Carlos es el hospital de referencia del Área Sanitaria 7. Es

un hospital Universitario vinculado muy estrechamente con la Universidad Complutense

de Madrid, y por tanto con una vertiente, asistencial, docente e investigadora (Figura 7).

Figura 7.-Plano del Hospital Clínico San Carlos.

En dependencia del Hospital hay dos Centros de Especialidades Periféricos, donde

se presta asistencia de consultas externas por los médicos especialistas. Estos centros se

ubican uno en la Avenida de Portugal y el otro en la calle Modesto Lafuente (Figura 8).

Figura 8.-Centros de Especialidades del Hospital Clínico San Carlos.

16
La Cartera de Servicios de especialidades médicas que oferta el Hospital Clínico

San Carlos se muestra en la Tabla 6.

Tabla 6.- Cartera de Servicios del Hospital Clínico San Carlos.

Alergia Farmacia hospitalaria Neurofisiología clínica

Análisis clínicos Farmacología clínica Neurología

Anatomía patológica Física médica Obstetricia/Ginecología

Anestesiología y reanimación Geriatría Oftalmología

Angiología y cirugía vascular Hematología y hemoterapia Oncología

Aparato digestivo Inmunología Oncología Radioterápica

Cardiología Medicina intensiva Otorrinolaringología

Cirugía cardiaca Medicina interna Pediatría

Cirugía general Medicina nuclear Prevención Salud laboral

Cirugía maxilofacial Medicina preventiva Psiquiatría

Cirugía pediátrica Nefrología Radiodiagnóstico

Cirugía plástica Neonatología Rehabilitación

Dermatología Neumología Reumatología

Endocrinología Neurocirugía Urología

Endoscopia Traumatología y Cirugía Ortopédica

Urgencias Coordinación de trasplantes y banco de tejidos

17
Las principales magnitudes asistenciales del Hospital Clínico San Carlos son

mostradas en la Tabla 7.

Tabla 7.-Datos asistenciales del Hospital Clínico San Carlos.

Año 2.005 Año 2.006

Camas funcionantes 934 923

Ingresos urgentes 22.594 23.753

Ingresos programados 12.873 11.428

Altas 35.501 35.113

Porcentaje de mortalidad 4,6% 4,5%

Estancia media (días) 8,96 8,96

Porcentaje de ocupación de hospitalización 93,2% 93,6%

Urgencias atendidas 161.908 162.308

Sesiones Hospital de Día 46.556 52.306

Primeras consultas 249.668 249.689

Consultas sucesivas 622.551 611.694

Relación consultas sucesivas/primeras 2,49 2,45

Quirófanos instalados 30 30

Intervenciones programadas 29.327 26.923

Intervenciones urgentes 4.449 4.359

*Datos obtenidos de la Memoria de la Actividad del Hospital Clínico San Carlos.

18
1.2.3. Niveles Asistenciales.

El Sistema Sanitario está ordenado en dos niveles asistenciales: la Atención

Primaria y la Atención Especializada.

La Atención Primaria “es la puerta de entrada a los Servicios de Salud donde se

inicia a atención sanitaria, se resuelven gran parte de los problemas de salud y garantiza

la continuidad de la atención a lo largo de toda la vida del ciudadano” (Guía de Servicios y

atención al ciudadano de la Consejería de Sanidad y consumo de la Comunidad de

Madrid). La Atención Primaria queda regulada por las siguientes normativas:

 Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad (Ley 14/1986; BOE 1986).

 RD 137/1984, de 11 de enero, sobre Estructuras Básicas de Salud

(RD 137/1984; BOE 1984).

 Ley 16/2003 de 28 de mayo de Cohesión y Calidad del Servicio Nacional de

Salud (Ley 16/2003; BOE 2003).

 RD 1030/2006, de 16 de septiembre de 2006, por el que se establece la

cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud (RD

1030/2006; BOE 222)

La Atención Primaria de salud abarca desde actividades de promoción y

educación de la salud hasta la prevención de la enfermedad, cuyas prioridades se

encuentran recogidas en la Cartera de Servicios, y se ocupa de la atención sanitaria a

enfermedades agudas y crónicas. Además se hace cargo de la demanda de la atención

urgente en su horario de funcionamiento. La provisión asistencial se hace en los Centros

de Salud, distribuidos geográficamente por cada Área Sanitaria para ofrecer las mejores

condiciones de accesibilidad.

19
La Atención Especializada se ocupa de la realización de actividades asistenciales

diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación, así como aquellas de promoción de la

salud, educación sanitaria y prevención de la enfermedad, que superen las posibilidades

de asistencia de atención primaria. Comprende: la asistencia ambulatoria especializada

en consultas, en hospital médico y quirúrgico, la hospitalización en régimen de

internamiento y la hospitalización a domicilio, a la atención a la salud mental y la atención

hospitalaria de urgencias. La Atención Especializada queda regulada por la siguiente

normativa:

 Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad (Ley 14/1986; BOE 1986).

 Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, por el que se establece la

Cartera de Servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y el

procedimiento para su actualización (Real Decreto 1030/2006; BOE 2006).

 Ley 16/2003, de 28 de Mayo de Cohesión y Calidad del Servicio Nacional

de Salud (Ley 16/2003; BOE 2003).

 RD 1030/2006, de 16 de septiembre de 2006, por el que se establece la

cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud (RD

1030/2006; BOE 222)

El organismo responsable es el Servicio Madrileño de la Salud, a través de las

Gerencias de Atención Especializada, de las que dependen los Hospitales y los Centros de

Especialidades.

Hoy en día en Madrid, con una visión matricial de estos dos niveles asistenciales,

hay que considerar la asistencia urgente como un tercer nivel, debido a la repercusión

asistencial tanto cuantitativamente (por el elevado número de actos prestados) como

20
cualitativamente (por la necesaria conjunción y coordinación entre el nivel de Atención

Primaria y el de Atención Especializada).

La atención a las urgencias sanitarias es la atención que se presta al paciente en

los casos en que su situación clínica hace precisa una atención sanitaria inmediata. Se

puede prestar tanto en el Centro Sanitario como en el domicilio del paciente. La atención

a las urgencias sanitarias queda regulada por la siguiente normativa:

 Real Decreto 63/1995, de 20 de enero, de Ordenación de Prestaciones del

Sistema Nacional de la Salud (Real Decreto 63/1995; BOE 1995).

 Ley 12/2001, de 21 de diciembre, de Ordenación Sanitaria de la Comunidad

de Madrid (Ley 12/2001; BOCM 2001).

 Ley 16/2003, de 28 de Mayo de Cohesión y Calidad del Servicio Nacional de

Salud (Ley 16/2003; BOE 2003).

 RD 1030/2006, de 16 de septiembre de 2006, por el que se establece la

cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud (RD 1030/2006;

BOE 222)

En Madrid, los proveedores de la asistencia urgente es el Servicio Madrileño de la

Salud, a través de:

 Centros de Atención Primaria, mediante la atención inmediata a los

pacientes adscritos al mismo. Hay en cada Área unos Centros de Salud

determinados con atención permanente durante las 24 horas del día, todo

el año. En el Área 7, los Centros de atención urgente en Atención Primaria

(S.U.A.P.) están en: SUAP C.S. Espronceda, C/ Espronceda, 24; SUAP C.S. Las

Águilas, C/ José Cadalso, s/n; y SUAP Avda Portugal, Avda de Portugal, 155.

21
 Centros Hospitalarios, en los Servicios de Urgencia, con atención permanente

las 24 horas diarias de todo el año.

 Servicio de Urgencias Médicas de Madrid (SUMMA 112).

 Servicio de Asistencia Médica Urgente (SAMUR) del Ayuntamiento de Madrid

Tanto el SUMMA 112 como el SAMUR son dispositivos móviles con diferentes

tipos de dotación para atender diferentes situaciones asistenciales: coches con médico,

enfermera y/o técnico, U.V.I. móviles con médico y enfermera. Estos dispositivos acuden

al lugar donde se haya producido la urgencia si es que el paciente no se puede trasladar

por sus propios medios a un Servicio de Urgencias, o bien porque un médico de atención

domiciliaria considera la necesidad de asistirle in situ y trasladarle a un hospital

inmediatamente con cuidados intensivos.

En el año 2.006 se atendieron en los servicios de urgencias de los hospitales de

la Consejería de Sanidad y Consumo un total de 2.443.799 pacientes, lo que supone

más de 6.600 pacientes diarios. Los ingresos que se realizaron directamente en 2.006,

desde la urgencia, fueron 262.404, es decir, un 10,7% de los pacientes examinados

(Consejería de Sanidad y Consumo de la C.A.M.)

Si se analizan los datos asistenciales de cualquier hospital con Servicio de

Urgencias y en concreto los del Hospital Clínico San Carlos, se puede concluir que la

asistencia urgente representa un papel fundamental y prioritario en la Sanidad, tanto

en términos cualitativos (la necesidad que representa de asistencia inmediata en

relación al riesgo vital o al deterioro del estado de salud de la persona) como

cuantitativos (Tabla 8).

22
Tabla 8.-Datos sobre la asistencia urgente del Hospital Clínico San Carlos.

Año 2.005 Año 2.006

Media diaria de pacientes atendidos 444 445

Porcentaje que representan los ingresos urgente sobre


63,7% 67,5%
el total de ingresos
*Datos obtenidos de la Memoria del Hospital Clínico San Carlos.

1.3 SERVICIO DE URGENCIAS HOSPITALARIOS.

1.3.1 Definición.

Se define como “urgencia” a toda situación en la que el paciente, sus familiares

o amigos, consideran necesaria una asistencia médica inmediata. Constituye, por

tanto, una definición totalmente subjetiva y que se contrapone a la definición de

“emergencia”, en las que existe un riesgo evidente para la vida del paciente o la

función de alguno de sus órganos, siempre desde un punto de vista profesional. La

asistencia a estos grupos de patologías así como las actividades encaminadas a la

organización, planificación y administración de los servicios que integran esta actividad

y las labores de prevención, docencia e investigación en este campo, constituyen lo

que en la actualidad denominamos Servicio de Urgencias Hospitalarios (SUH) (Jiménez

Murillo L y col, An. Sist. Sanit. Navar. 2010).

En la legislación vigente, en el Real Decreto 1030/2006 BOE 222, “por el que

se establece la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud y el

23
procedimiento para su actualización”, en su Anexo IV define la atención de urgencia

como “aquella que se presta al paciente en los casos en que su situación clínica

obliga a una atención sanitaria inmediata. Se dispensará tanto en centros sanitarios

como fuera de ellos, incluyendo el domicilio del paciente y la atención in situ,

durante las 24 horas del día, mediante la atención médica y de enfermería, y con la

colaboración de otros profesionales”. En el punto 1 de este anexo IV se recoge el

procedimiento y el modelo organizativo para la atención de urgencia y el contenido

de la cartera asistencial.

La asistencia sanitaria urgente es sumamente compleja, derivada de unas

características muy peculiares:

 Requiere una disponibilidad continua, integrada y proyectada hacia el lugar

de la demanda de atención (cadena asistencial).

 Debe ofrecer una cobertura para toda la población, tanto la de las grandes

ciudades como la de las áreas más remotas.

 Está imbricada de manera transversal entre el nivel de atención primaria y

el de atención hospitalaria.

 Es multiprofesional y multidisciplinar.

 Tiene múltiples dependencias jerárquicas que dificultan enormemente su

coordinación. Así, la asistencia urgente puede depender, incluso en una

misma ciudad, de distintas administraciones, tales como el distrito de

atención primaria, el hospital, el Ayuntamiento, la Diputación, empresas

públicas, etc…

24
 Su marco de actuación se centra fundamentalmente en pacientes agudos y

graves, cuyo pronóstico va a depender, en gran medida, de las decisiones

que se adopten y de la precocidad de las mismas.

La propia definición, antes expresada, de “urgencias”, el progreso científico, la

educación sanitaria de la población y la sensación de inmediatez hacen considerar

como urgente todo aquello que surja fuera del horario laboral ordinario. La asistencia

urgente hospitalaria debe integrarse en un servicio, el SUH. Éste debe tener la misma

autonomía e independencia que el resto de los servicios hospitalarios y unos recursos

estructurales y humanos basados en los estándares de acreditación (Jiménez Murillo L

y col, An. Sist. Sanit. Navar. 2010).

1.3.2 Epidemiología de la demanda urgente.

Los SUH son unidades diseñadas para proporcionar tratamiento médico

altamente profesionalizado, con disponibilidad inmediata de recursos especiales a

pacientes que requieran cuidados urgentes y de manera continuada. Esto se traduce

en una mejora de la oferta, tanto en calidad como en cantidad, y en un aumento

progresivo y constante de la demanda que explica que de forma cíclica aparezcan los

mismos problemas de saturación, aglomeración, esperas excesivamente prolongadas

para la asistencia inicial y la realización de pruebas diagnósticas, etc…

Esta situación se repite en distintos ámbitos y países, en los que las raíces del

problema pudieran ser diferentes, pero con los mismos efectos. El incremento de la

demanda se atribuye al crecimiento de la población, su envejecimiento, al aumento de

25
la prevalencia de patologías crónicas, pero también y en gran medida a la utilización

del SUH como fuente alternativa de cuidados ambulatorios para problemas no

urgentes. El aumento en la frecuencia de uso de los SUH no se traduce en un aumento

del porcentaje de pacientes graves. Por tanto, el uso creciente de los SUH está

motivado fundamentalmente por problemas “no urgentes”. Esto supone una

preocupación creciente fundamentalmente por dos motivos:

1. El uso del SUH por condiciones que pueden resolverse desde la Atención

Primaria frecuentemente revela problemas de acceso a estos servicios.

2. El exceso de coste para el sistema sanitario asociado con el tratamiento de

problemas no urgentes en los SUH: utilización de recursos humanos y

tecnológicos altamente especializados y con elevados costes, fenómenos de

aglomeración y prolongación de tiempos de espera.

El esquema más utilizado para analizar la utilización de servicios de urgencia ha

sido el propuesto por Andersen, (Andersen R y col, Millbank Memorial Fund Q 1973)

que postula el uso de los servicios médicos como el resultado de tres componentes

fundamentales:

 Predisposición para utilizar los servicios (factores predisponentes):

características demográficas y sociales (educación, actividad laboral).

 Capacidad para obtenerlos (factores facilitadores). Incluyen características

individuales (nivel de ingresos o tipo de seguro), de escasa importancia en

España por la cobertura universal, y características poblacionales

(disponibilidad y accesibilidad de servicios).

26
 Nivel de enfermedad (factores de necesidad). Se incluyen en este apartado

el estado de salud percibido y la posible limitación de la actividad por

problemas de salud.

Padgett y Brodsky (Padgett DK y col, Soc Sci Med 1992) adaptan el modelo

diferenciando tres estadios de decisión: reconocimiento del problema, decisión de

buscar asistencia médica y, en tercer lugar, una vez asumida la decisión de buscar

ayuda, demandar asistencia urgente o inmediata.

Existe una amplia variabilidad en la frecuencia de consultas a urgencias

juzgadas como inadecuadas, desde menos del 15% hasta más del 80%. La

interpretación de estos datos requiere analizar las causas de tan importantes

diferencias. Entre ellas, diferentes objetivos, métodos y criterios para definir la

inadecuación. Explican gran parte de la variabilidad observada. Dependiendo de lo que

se entienda por urgencia, así se valorará el concepto de urgencia inadecuada. Hay que

analizar los diferentes criterios de inclusión y exclusión utilizados. No pueden

compararse las urgencias pediátricas con las urgencias traumatológicas, ni éstas con

las generales médico-quirúrgicas. Aun así, el método de selección de pacientes impone

diferencias significativas.

Los estudios realizados desde los SUH tienden a buscar carencias en la Atención

Primaria como explicación del uso inadecuado. Desde la Atención Primaria se defiende

la idea de una atención más costosa y de peor calidad en el medio hospitalario

motivada por variables de atracción complejas, entre las que destaca la disponibilidad

de especialistas y la elevada accesibilidad a recursos de exploración diagnóstica

(Sánchez López J y col, Emergencias 2005).

27
El uso inadecuado de los SUH supone una disminución de la calidad de la

asistencia sanitaria en general: pérdida de continuidad asistencial, ausencia de

seguimiento de los tratamientos, fallos en la prestación de servicios preventivos y de

promoción de la salud. En relación con la asistencia prestada en los SUH la afluencia de

pacientes no urgentes provoca aglomeraciones, demoras en la asistencia a pacientes

que sufren situaciones de riesgo vital, largos tiempos de espera, "fugas" de pacientes

que optan por marcharse sin que se les atienda, e incluso episodios de violencia.

1.3.3 El SUH como puerta de entrada al hospital.

El mayor porcentaje de pacientes atendidos en los SUH acuden al hospital de

manera directa, sin una valoración previa por parte de ningún facultativo. Claramente,

este porcentaje es cada vez mayor, de hasta un 70% y la mayoría de estos son

enviados a casa tras la adecuada valoración. A menudo tienen quejas triviales y no

requieren atención médica en el hospital. El peso de la carga de trabajo recae sobre el

personal de Urgencias. En ocasiones esto distrae la atención del personal médico de

los pacientes más graves. Un gran número de pacientes acuden desde su domicilio en

ambulancia solicitada por ellos mismos y sin una valoración médica previa. Además,

estos pacientes una vez dados de alta son también enviados a su domicilio en

ambulancia. Este aumento de la labor de los servicios de ambulancia y puede causar

grandes demoras en el transporte de otros pacientes. En cualquier caso, esta forma de

despilfarro de los servicios de ambulancia no es rentable. Hasta un 40% de estos

28
pacientes que acuden en ambulancia no precisan ingreso (Brun Romero FM y col, Rev

Clin Esp 2010).

La frecuentación ha aumentado de manera progresiva en los últimos años. Sin

embargo, la evolución del número de ingreso ha ido disminuyendo de manera

progresiva. Un indicador significativo es el denominado “presión de urgencias”. Éste

determina el porcentaje de pacientes que ingresan en el hospital a través del SUH. La

presión de urgencias varía según los centros entre 40-90%. Una mayor presión de

urgencias suele supones una mayor alteración de la actividad programada, y por

consiguiente, una mayor acumulación de la lista de espera. El área sometida a mayor

presión de urgencias es la de Ginecología-Obstetricia, destacando muy por encima de

las demás, lo que puede estar en relación con las peculiaridades del Servicio de

Obstetricia, debido a los ingresos preparto.

1.3.4 La Saturación del Servicio de Urgencias

Los servicios de urgencias tanto pediátricos como adultos soportan una

creciente presión asistencial y con frecuencia los pacientes se acumulan en espera de

ser atendidos o de completar su atención, situación que se denomina saturación. Ello

produce una disfunción en el servicio y una sensación subjetiva de merma en la calidad

dispensada.

Se suele identificar una situación de saturación en el SUH a partir de la

demanda doble de la de un día habitual, es decir una demanda por encima de dos

desviaciones estándar de la media o por encima de un cierto percentil o de un valor de

29
referencia específico para cada centro. Con frecuencia los pacientes se acumulan en

los SUH a determinadas horas incluso en días no considerados "de epidemia".

Una medida para evaluar el grado de acumulación en urgencias es la demora en

la atención, que es el lapso de tiempo entre la llegada a urgencias y el momento en

que se les atiende. El cálculo es simple, pero requiere que se registren la hora de

admisión y la hora en la que el paciente empieza a ser visitado, dato que raramente se

registra. Otro indicador propuesto es la densidad de pacientes acumulados, que mide

la saturación promedio; se calcula dividiendo el número total de horas que

permanecen los pacientes en urgencias entre el total de horas del periodo analizado.

Sin embargo este indicador no detecta los cambios dinámicos que ocurren a lo largo

del tiempo. Una mejora de este indicador es calcularlo por franjas horarias.

El indicador Densidad Horaria de Pacientes Acumulados (DHPA) es una medida

útil de la saturación de los servicios de urgencias. La DHPA indica, en promedio, el

número de pacientes que, en una hora determinada, están pendientes de alta:

pacientes todavía no visitados, los que están siendo visitados, los pendientes de

radiología o analítica, de ser evaluados por algún especialista o de ingreso y los que

permanecen en observación o tratamiento. Un valor elevado de este indicador se

asocia con la marcha de algunos pacientes sin haber sido visitados (fuga). Muchos

pacientes, ante una previsible larga espera, deciden marcharse antes de ser visitados

(Jariod Pamias M y col, Emergencias 2006).

La asignación de personal al Servicio de Urgencias se suele realizar en función

de la demanda media, pero ello conlleva períodos de personal insuficiente cuando la

demanda aumenta ostensiblemente. Poco personal ocasiona demora en la asistencia y

30
cabría esperar que, cuanta más alta fuera la DHPA, más lo fuera la estancia media. Este

indicador se ha encontrado tan solo correlacionado de manera discreta con el tiempo

de la estancia en Urgencias; ello se debe a los aumentos puntuales en la disponibilidad

de personal facultativo y de enfermería de acuerdo con la intensidad de la demanda.

La discreta correlación negativa de la DHPA con el porcentaje de ingreso puede

deberse tanto a la menor proporción de pacientes graves en caso de epidemias por

procesos banales, como a la tendencia a ser más restrictivo en los criterios de ingreso

cuando el índice de ocupación del hospital es alto; situación habitual en caso de

saturación.

El aumento de la DHPA no se ha asociado a un mayor reingreso, lo que se

interpreta como muy positivo ya que evidencia que durante una situación de

saturación no hay una menor calidad asistencial intrínseca, aunque sí pueda haberla en

la percibida por los pacientes. Una situación muy puntual de saturación tiene escasa

repercusión en la dinámica del servicio de urgencias, pero una situación sostenida

distorsiona gravemente la dinámica asistencial. El número de horas en situación de

saturación definida por una DHPA igual o superior a 12 se asocia a la impresión

subjetiva de guardia "pesada" expresada por el personal facultativo y con el porcentaje

de fugas. La DHPA detecta y cuantifica períodos puntuales de saturación no

evidenciados por el análisis del número total de urgencias, permite calcular su

duración y su estudio epidemiológico que, en asociación con otros indicadores de

calidad, proporciona información sobre los procesos adaptativos del SUH en estas

situaciones y ayuda en la decisión de la asignación de los recursos humanos y

31
materiales en el marco de un plan de mejora continua de la calidad asistencial (Jariod

Pamias M y col, Emergencias 2006).

La saturación excesiva del SUH da pie a que se produzcan errores y omisiones

graves, a que se realice una medicina defensiva y a que aumente la frustración del

personal sanitario. Reiteradamente se ha señalado una relación inversa entre la

presión asistencial y la calidad de los servicios de urgencias. En relación al

funcionamiento del resto del hospital, la hipertrofia de los SUH provoca falta de

espacio físico en otros servicios. La elevada demanda de pruebas complementarias da

lugar a la sobrecarga de los servicios de laboratorio y radiología, aumento de las listas

de espera y pérdidas de productividad. Todo lo anterior resulta en un incremento de

los costes asistenciales. Incluso los pacientes catalogados como "banales" o

"inadecuados" reciben pruebas complementarias con elevada frecuencia (Sánchez

López J y col, Emergencias 2005). El 4,5% de los eventos centinelas documentados a la

Joint Commission, a partir de diciembre de 2008 ocurrió en los servicios de urgencias

(Joint Commission Sentinel Event Statistics-December, 2008). Dos estudios recientes

han demostrado la relación entre la saturación de los SUH y la capacidad de cumplir los

tiempos de administración de antibiótico a los pacientes con neumonía adquirida en la

comunidad. El tiempo de administración de antibiótico se tuvo en cuenta ya que ha

sido elegido como un indicador de calidad de urgencias. Ambos estudios concluyeron

que la saturación de urgencias tiene un impacto negativo en los tiempos de

administración de antibióticos (McCaig L y col, Adv Data. 2006; Fee C y col, Emerg Med.

2007). Los pacientes que acudieron a un SUH australiano colapsado, definido como

ocupación con pacientes bajo tratamiento, tenían menor probabilidad de iniciar

32
tratamiento en los tiempos establecidos por el triaje, y una mayor probabilidad de irse

de alta sin ser vistos por el médico, así como una mortalidad significativamente más

elevada a los 10 días de ingreso hospitalario. El estudio mostró que, tras el ajuste por

las diferencias del triaje no disminuyó el porcentaje de mortalidad (Richardson D y col,

Med J Aust. 2006).

El manejo inadecuado del dolor ocurre en los servicios de urgencias. Depende

de la raza, el género, el médico y está relacionado con la saturación de urgencias. Los

retrasos en administrar un analgésico o no recibir medicación para el dolor están

relacionados con el número de pacientes en la sala de espera y el porcentaje de

ocupación de urgencias. El número de pacientes que se van de alta sin ser vistos por

un médico es otra medida de calidad de los SUH. Además, estos pacientes representan

una fuente de problemas médico-legales (Flores CR, Emergencias 2011).

Los SUH han puesto en marcha diferentes estrategias para intentar disminuir

las situaciones de saturación. Entre estas destaca la Unidad de Corta Estancia vinculada

al SUH. Ésta es una extensión del servicio, una mezcla entre la sala de urgencias y la

planta de hospitalización. La presión de los pacientes recién llegados requiere una

toma de decisiones relativamente rápida en la ubicación de los mismos en las primeras

horas de su llegada a urgencias. Los transitados SUH están diseñados y dotados para

proveer cuidados en tiempo real las 24 horas del día, de manera que permitan altas a

cualquier hora del día o de la noche, tan pronto como sea posible. Sin embargo, las

plantas de hospitalización se manejan de forma diferente. Los médicos generalmente

pasan visita una vez al día, el acceso a las técnicas de imagen y otros recursos clave

está más limitado, y las altas generalmente tienen lugar sólo durante el la mañana. Hay

33
algunos pacientes que pueden ser valorados y/o tratados, si los recursos están

disponibles, con una duración de intensidad intermedia, en alguna ubicación entre la

del paciente recién llegado a urgencias y la del paciente ingresado en planta

convencional. Dichas unidades, bien dentro o bien cercanas a los servicios de

urgencias, generalmente tienen un objetivo de estancia media de 24-48 horas o

menos. Los beneficios de dichas unidades dependerán de las diferencias entre la

eficiencia de los cuidados en la Unidad de Corta Estancia y de la planta de

hospitalización convencional. Sin embargo, la experiencia valida los resultados. Una

unidad de corta estancia vinculada a los servicios de urgencias debidamente

constituida y eficientemente gestionada puede reducir la estancia media para estos

pacientes entre 1 y 3 días (Ovens H, Emergencias 2010).

1.3.5 Sistemas de clasificación de la atención urgente.

El triaje es un proceso que permite una gestión del riesgo clínico para poder

manejar adecuadamente y con seguridad los flujos de pacientes cuando la demanda y

las necesidades clínicas superan a los recursos. Actualmente se utilizan sistemas de

triaje estructurado con cinco niveles de prioridad que se asignan asumiendo el

concepto de que lo urgente no siempre es grave y lo grave no es siempre urgente y

hacen posible clasificar a los pacientes a partir del «grado de urgencia», de tal modo

que los pacientes más urgentes serán asistidos primero y el resto serán reevaluados

hasta ser vistos por el médico. El sistema español de triaje (SET) y el sistema de triaje

Manchester (MTS) son los dos sistemas normalizados de mayor implantación en

34
nuestro país. Ambos son sistemas multidisciplinares basados en motivos y en la

urgencia de la consulta pero no en diagnósticos y son llevados a cabo por enfermería

con apoyo médico puntual. También incorporan elementos de monitorización de la

calidad del propio servicio de urgencias y cuentan con proyección para poder ser

aplicados en el ámbito extrahospitalario (Soler W y col, An Sist Sanit Navar 2010).

El progresivo aumento de la demanda de los SUH dificulta la atención rápida y

eficaz que se les exige. Uno de los puntos claves para no demorar la asistencia de los

pacientes graves es establecer un adecuado sistema de triaje a la llegada del paciente

al SUH. Éste nos permite una gestión del riesgo clínico para poder manejar

adecuadamente y con seguridad los flujos de pacientes cuando la demanda y las

necesidades clínicas superan a los recursos. Debe ser la llave de entrada a una

asistencia eficaz y eficiente, y por tanto, una herramienta rápida, fácil de aplicar y que

además poseen un fuerte valor predictivo de gravedad, de evolución y de utilización de

recursos (Gómez J y col, Emergencias 2006). Ello hace posible clasificar a los pacientes

a partir del «grado de urgencia», de tal modo que los pacientes más urgentes serán

asistidos primero y el resto serán reevaluados hasta ser vistos por el médico.

Se acepta, en consecuencia, que las funciones del triaje deben ser:

1. Identificación de pacientes en situación de riesgo vital.

2. Asegurar la priorización en función del nivel de clasificación.

3. Asegurar la reevaluación de los pacientes que deben esperar.

4. Decidir el área más apropiada para atender a los pacientes.

5. Aportar información sobre el proceso asistencial.

6. Disponer de información para familiares.

35
7. Mejorar el flujo de pacientes y la congestión del servicio.

8. Aportar información de mejora para el funcionamiento del servicio.

Actualmente se reconocen cinco modelos de triaje estructurado con una amplia

implantación:

 La Australian Triage Scale (ATS).

 La Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale (CTAS).

 El Manchester Triage System (MTS).

 El Emergency Severit Index (ESI).

 El Sistema Español de Triaje (SET)

A nivel del estado español, la MTS y el SET son los dos sistemas que han

alcanzado mayor difusión, aunque también coexisten con otros de implantación local,

más adaptados a su propia realidad, como pueden ser el «Sistema Donostiarra de

Triaje» del Hospital Donostia, el Sistema de Triaje de la red pública de hospitales de

Navarra, estos dos sobre escalas de cinco prioridades, o el sistema de clasificación en

base a escalas de cuatro niveles de priorización del Plan Andaluz de urgencias y

Emergencias de la Consejería de Salud.

Todas las escalas comentadas anteriormente coinciden ampliamente en estos

parámetros:

 Nivel I: prioridad absoluta con atención inmediata y sin demora.

 Nivel II: situaciones muy urgentes de riesgo vital, inestabilidad o dolor muy

intenso. Demora de asistencia médica hasta 15 minutos.

36
 Nivel III: urgente pero estable desde un punto de vista hemodinámico con

potencial riesgo vital que probablemente exige pruebas diagnósticas y/o

terapéuticas. Demora máxima de 60 minutos.

 Nivel IV: urgencia menor, potencialmente sin riesgo vital para el paciente.

Demora máxima de 120 minutos.

 Nivel V: no urgencia. Poca complejidad en la patología o cuestiones

administrativas, citaciones, etc. Demora de hasta 240 minutos.

Estos cinco niveles se establecen en base a descriptores clínicos (síntomas

centinela o categorías sintomáticas, abiertas o cerradas, con o sin ayuda de algoritmos

o diagramas), discriminantes del nivel de urgencia (riesgo vital, constantes fisiológicas,

tiempo de evolución, nivel de dolor, mecanismo de lesión, etc…).

Dado que el triaje no se fundamenta en diagnósticos y la concordancia

interobservador hallada en las diferentes escalas ha resultado muy satisfactoria

(Gómez J y col, Emergencias 2003). El triaje es reivindicado desde sus inicios por

enfermería, que consigue muy buenos resultados incluso con escalas de 4 niveles de

prioridad. Hay, sin embargo, sistemas que defienden que debe ser un médico

experimentado de urgencias el encargado de realizarlo (Sistema Donostiarra de Triaje).

Actualmente es el personal de enfermería el que con más frecuencia lo realiza, con o

sin ayuda del facultativo. En este sentido algunos estudios concluyen que el triaje de

enfermería con apoyo médico es más eficiente que el triaje de enfermería aislado

(Subash F y col, Emerg Med J 2004; Chan TC y col, Ann Emerg Med 2005) sobre todo

para los casos de alta urgencia y complejidad (Martín-Sánchez FJ y col, Emergencias

2008).

37
El Manchester Triage Group nació en el mes de noviembre de 1994 y sus

esfuerzos se centraron en 5 objetivos (Emergency triage. En: Manchester Triage Group,

BMJ Blackwell 1994).

1. Elaborar una nomenclatura común.

2. Usar definiciones comunes.

3. Desarrollar una metodología sólida de triaje.

4. Implantar un modelo global de formación.

5. Permitir y facilitar la auditoria del método de triaje desarrollado.

El Sistema de Triaje Manchester (STM), estableció un sistema de clasificación

de 5 niveles y a cada una de estas nuevas categorías o niveles se le atribuyó un

número, un color y un nombre que se definió en términos de «tiempo clave» o

«tiempo máximo para el primer contacto con el terapeuta». El sistema se revisó en

2006 y se introdujeron las aportaciones recibidas en esos 10 años. A lo largo de este

tiempo ha sido adoptado en muchos hospitales de todo el mundo. En España el

Servicio de Urgencias del complejo Hospitalario de Ourense (Galicia), en el año 2002,

realizó un estudio de validación y aplicación de MTS en nuestro medio, concluyendo

que reúne las condiciones adecuadas para su aplicación (Blanco Ramos M y col, BMJ

Publising, 2004).

El STM contempla 52 motivos posibles de consulta que, de forma amplia se

pueden agrupar en las 5 categorías siguientes: Enfermedad, Lesión, Niños, Conducta

anormal e inusual y Catástrofes. En cada uno se despliega un árbol de flujo de

preguntas. Después de 4-5 preguntas como máximo, clasifica al paciente en una de las

5 categorías que se traducen en un código de color y en un tiempo máximo de

38
atención. El profesional selecciona un número de signos y síntomas de cada nivel de

prioridad y utiliza discriminadores dispuestos en forma de diagramas para asignar a los

pacientes a una de las 5 prioridades clínicas. Los discriminadores generales son: riesgo

vital, dolor, hemorragia, nivel de conciencia, temperatura y agudeza (tiempo de

evolución) y se aplican a todos los pacientes independientemente de su forma de

presentación. El método es coherente en sus planteamientos ya que los síntomas guía

pueden conducir a más de un diagrama de presentación clínica. Así, un paciente que

no se encuentra bien con el cuello rígido y dolor de cabeza tendrá la misma prioridad si

el profesional utiliza los diagramas de «adulto con mal estado general», «dolor de

cuello» o «dolor de cabeza». Tampoco hace ninguna suposición sobre el diagnóstico y

puede ser desarrollado por cualquier enfermero o enfermera independientemente de

su grado de experiencia. El sistema es válido, reproductible y aplicable, tiene una

buena concordancia y es muy ágil y rápido en su aplicación cotidiana. Discrimina bien

los pacientes críticos y es aplicable tanto a pacientes adultos como a pacientes en edad

pediátrica (Roukema J y col, Emerg Med J 2006).

Los actuales sistemas de triaje deben ser estructurados y basados en escalas de

clasificación de cinco niveles. La asignación de dichos niveles debe fundamentarse en

decisiones objetivas, apoyarse en algoritmos y sistemas informáticos que automaticen

estas decisiones y permitir al mismo tiempo ajustes por parte del profesional que lo

realiza. Los profesionales de enfermería han demostrado capacidad para llevar a cabo

el triaje pero se valora positivamente la participación del médico en las decisiones

relativas a los cuadros de mayor relevancia clínica. El triaje debe extenderse a todos los

ámbitos de la asistencia urgente y su desarrollo debe ir de la mano con el de los

39
sistemas de información y con el de la tecnología (Soler W y col, An Sist Sanit Navar

2010).

1.3.6 Herramientas de evaluación de la adecuación de ingreso.

Los SUH son la principal puerta de entrada a la hospitalización, generando la

mayor parte de los ingresos hospitalarios. Uno de los parámetros que miden la calidad

de los SUH puede ser la adecuación de los ingresos realizados desde estos servicios, ya

que una inadecuación de estos ingresos comporta un incremento de los gastos

sanitarios y familiares, una alteración del funcionamiento de los distintos servicios del

hospital y la realización de pruebas diagnósticas y tratamientos inadecuados. El ingreso

inadecuado se define como el realizado en un hospital de agudos cuando clínicamente

podrían haber sido admitidos a niveles más adecuados de asistencia (ambulatorio,

hospital de día, asistencia domiciliaria, hospitales de cuidados crónicos,...), sin

cuestionar la pertinencia de estos cuidados, tan sólo el nivel asistencial donde se

prestan (Perales Pardo R y col, Emergencias 2004).

Entre los instrumentos desarrollados para medir el uso inapropiado de la

hospitalización, el más conocido y utilizado es el Appropriateness Evaluation Protocol

(AEP) (Gertmann PM y col, Med Care 1981), que utiliza un conjunto de criterios

explícitos y objetivos que permiten juzgar la necesidad clínica del ingreso hospitalario a

partir de la revisión de historias clínicas. Esta escala consta de 16 criterios diseñados

para juzgar la necesidad de ingreso hospitalario el día del ingreso, los diez primeros

tienen relación con la gravedad del estado clínico del paciente y los seis restantes

hacen referencia a la intensidad de los servicios clínicos que necesita el paciente. El

40
cumplimiento de un único criterio es suficiente para considerar el ingreso como

adecuado.

Los criterios de adecuación son los siguientes:

1. Situación clínica del paciente:

 Alteraciones graves de los electrolitos o gases sanguíneos (Na < 123 o > 156

mEq/l; K < 2.5 mEq/l o > 6 mEq/l; HCO3- <20 mEq/l o > 36 mEq/l; pH arterial

<7.30 o >7.45).

 Fiebre persistente mayor de 38°C durante más de 5 días.

 Dificultad para mover un miembro u otra parte del cuerpo durante las 48

horas previas al ingreso.

 Pérdida de visión o audición durante las 48 horas previas al ingreso.

 Sangrado activo.

 Evisceración o dehiscencia de herida quirúrgica.

 Frecuencia cardiaca anormal (< 50 lpm o > 140 lpm).

 Presión arterial anormal: sistólica < 90 o > 200 mm Hg y/o diastólica < 60 o

> 120 mm Hg.

 Estado confusional agudo, coma o falta de respuesta.

 Evidencia electrocardiográfica de isquemia coronaria aguda, con sospecha

de infarto de miocardio reciente.

2. Servicios clínicos:

 Medicación intravenosa y/o reposición de fluidos (no incluye nutrición).

41
 Procedimiento que requiere anestesia general o regional o recursos

disponibles tan sólo para pacientes ingresados.

 Telemetría, monitorización cardíaca o monitorización de signos vitales al

menos cada dos horas.

 Observación reacción secundaria no deseada a medicación.

 Antibióticoterapia intramuscular tres o más veces al día.

 Utilización intermitente (al menos cada 8 horas) o continua de respirador.

Otras variables que pueden influir en la adecuación del ingreso como: edad,

procedencia (rural o urbana), derivación (remitidos o no por un médico), hora (turno),

médico que realiza el ingreso (adjunto del servicio, residente o especialista), hospital

donde ingresa y diagnóstico principal al ingreso (según la Clasificación Internacional de

Problemas de Salud en Atención Primaria -CIPSAP- adaptada para los servicios de

urgencias en nuestro medio) (González-Montalvo J y col, Med Clin 1994).

La inadecuación del ingreso se cifra en función del estudio en alrededor del

15% y que la menor edad, ser varón y la procedencia del medio urbano son

características asociadas a esta inadecuación. De incluir como criterio de adecuación la

presencia de patologías potencialmente graves cuya demora en consultas no sería

aceptable, esta inadecuación desciende al 8%. Un ejemplo de este grupo de

enfermedades lo encontramos en el ingreso por "dolor torácico de probable origen

isquémico", considerado como inadecuado por el AEP pero aceptado por la mayoría de

los clínicos como adecuado si no se disponen de los medios de diagnóstico rápido de

forma ambulatoria o en una unidad específica. En estudios fuera de nuestro ámbito, la

42
inadecuación oscila entre el 30-34% en estudios realizados en EEUU (Restuccia JD y col,

Health Care Management Review 1987; Siu AL y col, N Eng J Med 1987) y Europa

(Coast J y col, Int J Qual Health Care 1996; Fellin G y col, Int J Qual Health Care 1995).

En cuanto a los factores asociados a la inadecuación del ingreso, la menor edad

también aparece asociada en algunos estudios. Respecto a la asociación de la

procedencia urbana con una mayor inadecuación del ingreso frente a la rural, creemos

que puede deberse a la falta de filtro ejercida por la Atención Primaria en los pacientes

procedentes de zonas urbanas, aunque cabría esperar una relación diferente, con una

tendencia al ingreso de pacientes de zonas más alejadas del hospital. La asociación

entre enfermedades infecciosas, neoplásicas y con síntomas mal definidos con la

inadecuación del ingreso la encontramos en múltiples estudios en nuestro medio.

(Matorras Galán P y col, Med Clin 1990; Zambrana García JL y col , Med Clin 2001).

Las razones de esta inadecuación hay que buscarlas en el ámbito "social", que

obliga al ingreso de pacientes con enfermedades neoplásicas diagnosticadas o con

sospecha de las mismas, que podrían ser estudiadas ambulatoriamente si las pruebas

complementarias y las consultas tuvieran menor demora. La inadecuación de las

enfermedades cardiovasculares se atribuye al número de ingresos por dolor torácico

sospechoso de isquemia miocárdica, considerado como inadecuado. Una parte

importante de los ingresos inadecuados son debidos a los ingresos para completar

estudio en patologías donde no es aceptable su demora de forma ambulatoria (por

ejemplo síndrome constitucional o masa a estudio). Estos ingresos inadecuados

podrían evitarse canalizando la demanda a otros niveles asistenciales (consultas con

acceso rápido a pruebas complementarias) o con la creación de unidades de alta

43
resolución (por ejemplo unidades de dolor torácico) (Perales Pardo R y col,

Emergencias 2004).

1.4 SERVICIO DE ADMISIÓN.

1.4.1 Definición.

El servicio de admisión gestiona de forma centralizada la asignación de camas a

los ingresos hospitalarios (programados y urgentes), el registro de las altas

hospitalarias y el traslado de pacientes de cama y de servicio.

Este modelo de gestión de ingresos hospitalarios, basado en un sistema de

priorización en su adjudicación centralizado en el servicio de admisión y dependiente

de la dirección del centro, ofrece como ventajas fundamentales la visión global e

imparcial de la situación real de camas del hospital en cada momento y, por

consiguiente, la posibilidad de compensar el déficit y el superávit de camas de los

diferentes servicios y de impulsar las estrategias de gestión que marca la dirección del

centro. Cada servicio tiene asignado un determinado número de camas, en una o

varias unidades de enfermería, que se revisan periódicamente en relación a su índice

de ocupación, a la demanda, a la estrategia del hospital y a la adecuación de su

estancia media. No es infrecuente que durante unos días algún servicio hospitalario

presente un número de pacientes ingresados superior de forma significativa al número

de camas asignadas. La gestión centralizada de camas permite distribuir estos

pacientes en otras unidades en esos momentos con menor ocupación. En las fases del

año en que existe competitividad por la asignación de camas, por haber pocas libres, la

prioridad de asignación es la siguiente: traslados de unidades de críticos a cama

44
convencional, traslados de los pacientes de la sala de observación, traslados de

unidades corta estancia a cama convencional, en caso de demanda, pacientes

pendientes en el servicio de urgencias desde el día anterior, ingresos programados y

urgencias del día.

Como regla general, los ingresos, urgentes y programados, se ubican en: la

unidad del servicio responsable, priorizando el ingreso quirúrgico en su unidad de

referencia, otra unidad según el tipo de ingreso, médico o quirúrgico, por cercanía a la

unidad del servicio responsable, donde haya una cama libre sin pervertir los criterios

predefinidos de algunas unidades especiales y no se autorizan traslados de pacientes

médicos si no está plenamente justificado a fin de no ocupar camas quirúrgicas y

aumentar la dispersión de pacientes por el hospital.

El efecto nocivo sobre el ingreso programado, que podría esperarse de unas

medidas en principio tan drásticas a favor del ingreso urgente, no se produce debido a

la aceleración de una dinámica de altas que induce una mayor disponibilidad de

camas, tanto para los ingresos urgentes como para los ingresos programados, y

permite un mayor orden en la distribución de pacientes en el centro favoreciendo un

ingreso más rápido de los pacientes procedentes de urgencias.

La gestión de las camas del hospital ha de estar centralizada en el servicio de

admisión, que decidirá su asignación y priorizará la adjudicación de las camas para

actividad programada y urgente en base a una planificación diaria de previsión de altas

e ingresos. Todas estas funciones del servicio de admisión dependen en último término

de la dirección del centro.

45
Los servicios de admisión de los centros deben orientarse prioritariamente a ser

unidades de gestión de pacientes. El papel reservado para estas unidades queda

resumido en seis intervenciones principales:

1. Definición de la normativa funcional y del manual de procedimientos del

servicio de admisión.

2. Instauración de una reunión decisoria diaria de planificación con la

participación activa de la dirección, admisión y urgencias que elabora el mapa

diario de necesidades de hospitalización.

3. Ser soporte de la unidad de preingreso de urgencias de 24 horas.

4. Ejecución del sistema de priorización en la asignación de camas.

5. Adecuación de los ingresos urgentes y de los ingresos programados para

estudios diagnósticos, mediante la potenciación de circuitos de diagnóstico

rápido ambulatorios y el uso de las alternativas a la hospitalización

convencional como son las unidades de corta estancia y la hospitalización

domiciliaria.

6. Ejecución de la política del centro hospitalario sobre circulación interna de

pacientes desde su ingreso a su alta (traslados internos, prioridades de

ubicación de pacientes, movimiento de altas, etc.).

7. Búsqueda de la eficiencia en la producción asistencial y facilitar al máximo al

paciente su tránsito hospitalario.

1.4.2 Normativa funcional y manual de procedimientos.

El manual de procedimientos del servicio de admisión, convertido en líder de la

organización en la gestión de pacientes, debe recoger aquellas acciones

46
fundamentales que conducen a una optimización de la estancia media. Destacamos los

siguientes procedimientos por su impacto en términos de gestión asistencial, sobre

todo en la mejoría de la disponibilidad de camas:

1. La Unidad de Preparación Prequirúrgica, consiste en la utilización de unos

espacios dotados específicamente para permitir el ingreso del paciente en el

mismo día de la operación y reducir así notablemente la estancia prequirúrgica

de estos pacientes.

2. El circuito del alta del paciente que incluye el preaviso facultativo con 24

horas de antelación, junto con el conocimiento de las altas del día a las 12

horas a fin de obtener una visión panorámica de las salidas, los traslados y las

entradas (ingresos pendientes o previstos) para poder dirigir ese tráfico y

actuar sobre las necesidades de transporte para agilizar el ingreso de los

pacientes con el aviso a servicios generales (camilleros, limpieza de

habitaciones).

3. La gestión centralizada de las listas de espera y la consiguiente priorización

del programa quirúrgico con y sin ingreso.

4. La coordinación con la ambulatorización de pruebas diagnósticas.

Un sistema “on line” de conocimiento de las altas ligado a la historia clínica

informatizada permite dar satisfacción a los requerimientos anteriormente descritos

(la aplicación informática IRATI del Servicio Navarro de Salud- Osasunbidea ha

mejorado este aspecto en los hospitales de su red) (Salazar A et al y col, An Sist Sanit

Navar 2010).

47
1.4.3 El rol del Servicio de Admisión en la gestión del ingreso urgente.

Las dos vías de acceso a una cama hospitalaria son la programada y urgente. La

urgente proviene en su práctica totalidad del SUH y en un alto porcentaje se debe a

patología médica. En cambio la mayoría de pacientes que ingresan programados son

tributarios de realizar algún procedimiento quirúrgico y es excepcional el ingreso

programado por patología médica. La gestión adecuada de camas hospitalarias debería

garantizar todos los días del año un número suficiente de camas para la demanda

urgente sin necesidad de suspender los programados (Juan A y col, Emergencias 2010).

Se conoce que el ingreso urgente, en comparación con el programado, son

pacientes de mayor edad, con preferencia masculina y los procesos son más graves y

complejos, que casi doblan la estancia (coste directo) (Moreno Millán E y col,

Emergencias 2007) (Tabla 9).

Tabla 9.-Diferencias entre el ingreso urgente y programado.

*Tomada de Moreno Millán E y cols, Emergencias 2007.

48
La competencia por la ocupación de las camas hospitalarias, entre los ingresos

procedentes de los servicios de urgencias y los ingresos procedentes de la

programación, crea una situación de conflicto diaria en la gestión y dirección de los

centros hospitalarios con una evidente repercusión en los distintos ámbitos

asistenciales. Esta realidad nos conduce con frecuencia al dilema de, o bien acumular

pacientes pendientes de ingreso sin cama y contribuir de esta manera a la saturación

de los servicios de urgencias hospitalarios, o bien anular pacientes programados y

contribuir así al aumento del tiempo de resolución de las listas de espera por

intervenciones quirúrgicas (Salazar A y col, An Sist Sanit Navar 2010).

La planificación diaria de la asignación de camas en una función del servicio de

admisión que consiste en analizar las incidencias de la guardia del día anterior y

traspasar los temas que puedan quedar pendientes de resolución. El jefe de guardia

saliente realiza un acta o envía información a la dirección del hospital y admisión en el

que se reflejan las incidencias destacables para analizar la situación de hospitalización

del día. Según la situación global de camas de críticos disponibles y la previsión de

solicitudes de ingreso, se toman las decisiones pertinentes. El servicio de admisión

aporta la estadística de urgencias y hospitalización del día anterior y el cuadrante con

la previsión de camas para el día en curso. De cada dato, se presenta la cifra de cada

día del mes en curso, la media del mes y la diferencia respecto al mismo mes del año

anterior (Salazar A y col, An Sist Sanit Navar 2010).

El cuadrante de previsión de camas integra: Número de camas libres, Número

de altas preavisadas o recogidas en la aplicación informática centralizada, Número de

49
ingresos programados, Ingresos pendientes del día anterior en urgencias, Número de

pacientes ingresados en la unidad de preingreso de urgencias o en observación,

Solicitud de cama convencional por parte de las unidades de críticos y semicríticos,

solicitud de cama convencional por parte de las unidades de corta estancia, solicitud

de traslado procedente de otros centros hospitalarios, valoración de disponibilidad de

camas en los centros públicos o concertados de apoyo en momentos de descarga o en

unidades específicas desplazadas a los mismos (unidades geriátricas de agudos o de

media estancia), traslados previstos y análisis de los criterios de autorización (Salazar A

y col, An Sist Sanit Navar 2010).

De la integración de todos estos datos se obtiene una previsión del número de

camas convencionales de las que se podrá disponer para la realización de ingresos

urgentes a las 9 horas y a lo largo de la mañana y se reajusta la ubicación de los

pacientes con los criterios de: 1. Garantizar la ubicación de los pacientes quirúrgicos

en sus unidades de referencia; 2. No autorizar traslados de pacientes médicos si no

está plenamente justificado a fin de no ocupar camas quirúrgicas y aumentar la

dispersión de pacientes por el hospital. A las 15 horas se actualiza la previsión, con el

número real de altas hospitalarias efectivas, para comprobar la disponibilidad real de

camas del hospital y se obtiene un mapa ordenado de ingresos, traslados y altas

(Salazar A y col, An Sist Sanit Navar 2010; Juan A y col, Emergencias 2010).

1.4.4 Intervenciones de mejora para el drenaje de pacientes.

La saturación de los servicios de urgencias es un grave problema que afecta a

países tan diversos como Estados Unidos, Inglaterra, Australia, España, Canadá, Nueva

50
Zelanda o Taiwán. Los factores que intervienen en este problema son muchos, pero

podemos agruparlos en tres tipos: los que tienen que ver con la demanda o factores

“de entrada” (visitas no urgentes, pacientes polifrecuentadores, aumento de

frecuentación durante las crisis hivernales), los que tienen que ver con la eficiencia o la

capacidad de respuesta del propio servicio de urgencias hospitalario

(dimensionamiento de la plantilla, profesionalización y capacidad de resolución de la

plantilla del SUH, déficit estructurales, demoras de las exploraciones diagnósticas), y

los factores relacionados con el drenaje del servicio o factores “de salida” (adecuación

de ingreso, insuficientes camas de hospitalización, competencia con el ingreso

programado) La permanencia excesiva en espacios propios del SUH de pacientes que

ya han sido ingresados en servicios de hospitalización es una de las principales causas

evitables de saturación de los SUH (Juan A y col, Emergencias 2010).

La importancia en la mejora de drenaje de pacientes de urgencias tiene

consecuencia tanto en términos de gestión como de seguridad de los pacientes.

Estudios previos han demostrado que retrasar el ingreso hospitalario de los pacientes

de los servicios de urgencias se ha asociado con un incremento de la estancia media

intrahospitalaria y por tanto los costes (Huang y col, BMC Emergency Medicine 2010).

Otros trabajos documentan que la estancia del paciente en urgencias pendientes de

ingreso se asocia con un mayor tiempo de administración de antibióticos (Pines Jm y

col, Acad Emerg Med 2006), riesgo de mortalidad a corto plazo (Guttmann A y col, BMJ

2011), y con la probabilidad de ser infectados por gérmenes multi-resistentes en

urgencias por las medidas deficientes de aislamiento (Moran GJ y col, N Engl J Med

2006).

51
Las soluciones a este problema difícilmente pueden ser adoptadas desde el

propio SUH. La responsabilidad de una adecuada gestión de pacientes que incluya una

correcta gestión de las camas hospitalarias es una responsabilidad de la dirección de

cada centro hospitalario a través de su departamento de gestión de pacientes (Juan A

y col, Emergencias 2010).

Se ha demostrado que la reestructuración de los sistemas de ingreso

hospitalario en función del análisis de las deficiencias de cada organización puede

disminuir significativamente el número de pacientes pendientes de ingreso

hospitalario, y permitir al servicio de urgencias trabajar de forma más eficiente y con

un nivel de riesgo aceptable para los pacientes (Moloney ED y col, Emerg Med J 2006).

Se han publicado diversas estrategias para la mejora del drenaje de pacientes.

Un estudio reciente describió las medidas implementadas para la mejora de la gestión

hospitalaria para aumentar la eficiencia en la gestión de camas y disminuir la

saturación del servicio de urgencias, como fueron la disminución de la estancia

prequirúrgica, el incremento de la cirugía mayor ambulatoria y potenciación del

ingreso en una unidad de corta estancia médica. Dichas medidas demostraron

disminuir la estancia media de hospitalización de 5,2 a 4,5 días (p<0,001), y el número

de pacientes año pendientes de ingreso de 307 a 26 pacientes/año (Juan A y col,

Emergencias 2010). E incluso se han introducido mejoras administrativas en los

sistemas de comunicación y realización de los ingresos hospitalarios para disminuir el

tiempo en estancia en urgencias (Amarasingham R y col, Qual Saf Health Care 2010).

52
1.4.5 La necesidad y estrategias de predicción de ingreso urgente.

Los retrasos en los ingresos urgentes hospitalarios reducen la capacidad y

restringen la atención de los pacientes en los SUH. En nuestro centro, el HCSC, se

evaluaron los tiempos medios de espera entre la entrada del paciente en el SUH y la

notificación de la necesidad de ingreso hospitalario al servicio de admisión

previamente al año del estudio, y resultó en una mediana de 5 horas (RIC 3 horas 23

minutos – 7 horas 38 minutos). Además teniendo en cuenta que los picos de afluencia

que eran entre las 12 horas y las 21 horas, hacía que la toma de decisiones y de la

previsión de recursos fuera muy limitada. Este desequilibrio entre la oferta y la

demanda conllevaba la saturación del SUH y posiblemente la disminución de la calidad

asistencial. Diversos autores ya han indicado previamente que los factores de salida,

específicamente la incapacidad de trasladar los pacientes ingresados a una cama

apropiada de ingreso hospitalario y la capacidad del hospital son las principales

razones de la saturación de los SUH (Flores RC, Emergencias 2.011).

La importancia de la reducción del tiempo de estancia pendiente de cama de

hospitalización ha llegado a ser un reto asistencial debido a la asociación entre el

tiempo de estancia en los SUH y los efectos adversos, la mortalidad a corto plazo y los

costes asociados (Huang Q y col, BMC Emergency Medicine 2010; Guttman A y col,

BMJ 2011). Tanto es así que a lo largo de esta última década se publicado diversos

trabajos de intervención, siendo los más significativos: el simplificar el procedimiento

de ingreso (Amarasinghma R y col, Qual saf Health Care 2010), la inclusión de los

médicos en el proceso de admisión bien del hospital (Howell EE y col, J Gen Intern Med

2004) o de las urgencias hospitalarias (Brun Romero y col, Rev Clin Esp 2010), o la

53
creación de unidades de corta estancia (Moloney ED y col, Emerg Med J 2006; Juan A y

col, Emergencias 2010).

La identificación de los pacientes que van a ser ingresados de forma precoz

permitiría a los médicos de urgencias iniciar la solicitud de ingreso antes y al servicio

de admisión anticipar la necesidad de camas de ingreso a tiempo casi real y así evitar

situaciones de colapso. Esto es de vital importancia en un ambiente como el sanitario y

más específicamente el de las urgencias que es dinámico y está sometido a múltiples

cambios médicos, sociales y/o políticos. Los cambios en los SUH pueden ocurrir en

pocos minutos, pero también están sujetos a variaciones en el volumen de pacientes

diarios y estacionales (Leegon J y col, AMIA 2006).

54
HIPÓTESIS

55
2.-HIPÓTESIS.

Los recursos sanitarios son un bien limitado y especialmente el de la cama

hospitalaria. La falta de la cama hospitalaria, consecuencia de un desequilibrio entre la

demanda y los recursos aportados por el hospital, ocasiona mayores tiempos de

espera de cama y por tanto la saturación del SUH. El número de pacientes pendientes

de ingreso en los SUH amenaza la seguridad del paciente, la calidad de la atención y la

satisfacción de los pacientes y del personal sanitario.

El ingreso hospitalario a través del SUH representa, en términos porcentuales,

la mayoría de los ingresos hospitalarios, y aún más si se trata de ingresos en camas de

medicina. El resto de los ingresos son programados y por tanto, como su nombre

indica, pueden ser regulados en tiempo y número. La demanda de ingresos urgentes

por el ambiente dinámico de los SUH no es programable. Además, dada la franja

horaria de los picos de frecuentación de los pacientes al SUH y los tiempos empleados

hasta la comunicación de la necesidad de ingreso de un paciente, hace difícil al servicio

de admisión el conocimiento sobre la necesidad real de camas hospitalarias y la toma

de decisiones de gestión durante ese mismo día.

El poder conocer la necesidad de ingreso de un paciente a su llegada al SUH y

por tanto la necesidad del recurso de la cama de hospitalización convencional de

forma precoz, permitiría al servicio de admisión tomar medidas y decisiones de gestión

casi a tiempo real. Teniendo en cuenta la existencia de sistemas de clasificación de

pacientes, así como otras variables descritas, que categorizan al paciente en niveles de

56
gravedad a la llegada al SUH, y que éstas a veces se correlacionan con la necesidad de

ingreso hospitalario, sería de interés la consideración de todas ellas en un modelo de

predicción de ingreso hospitalario que nos permitiera conocer de forma precoz la

necesidad de cama hospitalaria, y por tanto el poder tomar medidas de gestión para

disminuir el tiempo de espera de la cama hospitalaria y así evitar la saturación de los

SUH.

57
58
OBJETIVOS

59
3. -OBJETIVOS.

3.1.- OBJETIVO PRINCIPAL.

1. Desarrollar un modelo de predicción de ingreso hospitalario a la llegada del

paciente al SUH, con el fin de conocer la necesidad de camas hospitalaria casi a

tiempo real, y así preveer los recursos asistenciales necesarios de forma precoz.

3.2.- OBJETIVOS SECUNDARIOS.

2. Validar el Sistema de Triaje Manchester, y estudiar si los niveles de gravedad se

correlacionan con la ubicación final (ingreso/alta).

3. Estudiar las variables demográficas y clínicas a la llegada del paciente al SUH que se

correlacionan con la ubicación final (ingreso/alta).

4. Estudiar las características demográficas, clínicas (niveles de gravedad según el

STM, diagnóstico de entrada y ubicación inicial), y de resultado (ubicación final) de

una cohorte de pacientes que acudieron estables al SUH durante el periodo del

estudio.

5. Documentar los diagnósticos de entrada de los pacientes en función de sus

características demográficas.

60
MATERIAL Y MÉTODO

61
4.- MATERIAL Y MÉTODO

4.1.-DISEÑO DEL ESTUDIO.

Estudio observacional de cohorte prospectivo. Se seleccionaron todos los

pacientes consecutivos filiados para el UPA del SUH del HCSC, durante un periodo del 1

al 30 de noviembre de 2.007 entre las 8 y las 22 horas.

Los pacientes filiados para la UPA eran atendidos por una enfermera experta en

triaje quien categorizada a los pacientes en niveles de gravedad según el STM. Los

pacientes clasificados como urgentes (nivel naranja o amarillo) fueron valorados por

un médico adjunto con experiencia (facultativo de triaje) quien decidía la ubicación

inmediata (sala de agudos o atención ambulante); los no urgentes (nivel verde o azul)

fueron ubicados, sin valoración previa por el médico, directamente en atención

ambulante. Los pacientes ubicados de forma inmediata en la sala de agudos son

aquellos potencialmente definidos como de alta complejidad. El criterio de ubicación

inmediata en dicho nivel asistencial era, a juicio del facultativo, en base a unos criterios

médicos generales (alteración del nivel de conciencia, constantes vitales, edad o

comorbilidad) o específicos del síntoma de consulta (tabla 10).

En el estudio han participado 6 médicos adjuntos, con experiencia en urgencias,

que decidían sobre tres variables: ubicación inmediata (sala de agudos o atención

ambulante), número de pruebas complementarias y número de medicaciones a la

llegada del paciente al SUH. La ubicación final era definida por los médicos adjuntos

responsables de la sala de agudos o de la atención ambulante basándose en las

recomendaciones de ingreso de los protocolos del SUH del HCSC.

62
Tabla 10.-Criterios de Ubicación Inmediata en Sala de Agudos por problemas.

CRITERIOS DE UBICACIÓN INMEDIATA EN SALA DE AGUDOS POR PROBLEMAS.

GENERAL. INTOXICACIONES.
1.- Alteración del nivel de conciencia. 1.- Bajo nivel de conciencia.
2.- Procedimientos técnicos. 2.- Insuficiencia ventilatoria.
3.- Trastorno de la movilidad significativo. 3.- Focalidad neurológica.
4.- Inestabilidad hemodinámica. 4.- Necesidad de lavado gástrico (ingesta < 1 hora y tóxico potencialmente letal).
5.- Insuficiencia respiratoria. 5.- Sospecha de fenómeno comicial previo.
6.- Alteraciones significativas en el electrocardiograma. 6.- Fármacos que precisen monitorización cardiaca.
7.- Sospecha de tóxico latente en paciente asintomático.
8.- Utilización de antídotos potencialmente iatrogénicos.

DOLOR TORÁCICO. PÉRDIDA DE CONOCIMIENTO.


1.- Antecedentes de cardiopatía isquémica o factores de riesgo cardiovascular. 1.- Edad > de 60 años.
2.- Clínica típica de angor de reposo. 2.- Antecedentes de insuficiencia cardiaca o arritmia ventricular.
3.- Insuficiencia respiratoria. 3.- Historia de enfermedad coronaria.
4- Alteraciones significativas en el electrocardiograma. 4.- Asociado a dolor torácico.
5.- Alteración significativa en el electrocardiograma.
6.- Sospecha de enfermedad valvular.
7.- Enfermedad congénita cardiaca y/o antecedentes familiares de muerte súbita.
8.- Síncope de esfuerzo en paciente joven.

HEMORRAGIA DIGESTIVA. DISNEA.


1.- Edad mayor de 75 años. 1.- Alteración del nivel de conciencia
2.- Discrasia sanguínea o anticoagulación. 2.- Incapacidad para hablar, uso de músculos accesorios o respiración paradójica.
3.- Enfermedad concomitante: hepatopatía, neoplasia digestiva, etc... 3.- Dolor torácico típico de cardiopatía isquémica.
4.- Cirugía o técnica invasiva (endoscopia) reciente. 4.- Saturación de oxígeno menor del 90%.
5.- Tacto rectal: melenas o rectorragia con coágulos. 5.- Saturación de oxígeno menor del 95% con al menos dos de las siguientes:
frecuencia respiratoria > 25 rpm, temperatura > 37,5 ºC o antecedentes de EPOC.
6.- Frecuencia cardiaca < 60 lat/min o > 120 lat/min.

DOLOR ABDOMINAL. TRAUMATISMO COSTAL.


1.- Comienzo súbito y gran intensidad. 1.- Traumatismos de alta intensidad.
2.- Dolor abdominal con vómitos repetidos. 2.- Insuficiencia respiratoria.
3.- Dolor abdominal con sangrado rectal, vaginal o hematemesis. 3.- Dolor a la palpación en primeras costillas.
4.- Traumatismo abdominal de intensidad media alta o penetrante. 4.-Alteraciones significativas en el electrocardiograma.
5.- Alteraciones en el murmullo vesicular.
7.- Enfermedad pulmonar conocida.
8.- Politraumatizados.

CEFALEA. TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO.


1.- Comienzo súbito y alta intensidad. 1.- Glasgow < 15 puntos.
2.- Cefalea desencadenada exclusivamente por la tos o el esfuerzo. 2.- Pérdida de conocimiento.
3.- Fiebre y rigidez de nuca. 3.- Náuseas o vómitos recientes.
4.- Alteraciones en el comportamiento. 4.- Amnesia del episodio.
5.- Focalidad neurológica. 5.- Focalidad neurológica.
6.- Crisis convulsiva. 6.- Discrasia sanguínea o anticoagulación.
7.- Paciente intoxicado.
8.- Traumatismo de alta intensidad.

FIEBRE. REACCIÓN ALÉRGICA.


1.- Temperatura ≥ 41º. 1.- Dificultad respiratoria.
2.- Rápido e intenso deterioro del estado general. 2.- Sibilancias.
3.- Signos de hipoperfusión periférica. 3.- Edema de úvula.
4.- Alteración del nivel de conciencia. 4.- Palpitaciones o dolor torácico.
5.- Acompañada de signos meníngeos. 5.- Síntomas gastroinestinales.
6.- Crisis convulsiva o antecedentes de epilepsia. 6.- Mareo y/o vértigo.
7.- Exantema purpúrico. 7.- Pérdida de conocimiento.
8.- Secundario a IECAs o deficiencia de C1 inhibidor

63
4.2.-LUGAR DEL ESTUDIO.

Se llevó a cabo en la Unidad de Primera Asistencia (UPA) del SUH del Hospital

Clínico San Carlos (HCSC) de Madrid. En el momento del estudio, se ubicaba en la UPA

a todo paciente que acudía al SUH estable, bien con sus propios medios o con

transporte sanitario no medicalizado, exceptuando algunas especialidades

(traumatología, ginecología, pediatría, oftalmología, otorrinolaringología y psiquiatría).

La actividad de la UPA englobaba aproximadamente el 40% de las asistencias totales, y

el 80% de las asistencias por parte de medicina.

El HCSC es un hospital terciario universitario ubicado en el suroeste de Madrid,

que abarcaba 22 Zonas Básicas de Salud, correspondientes a los distritos de Chamberí

y Latina, con una población de referencia atendida aproximada de 515.000 personas,

una media de atenciones urgentes en el hospital entre 400 y 600 pacientes diarios y un

número de ingresos urgentes cercano a 24.000 en el año 2007.

El SUH se dividía en el momento del estudio: un área de clasificación, una sala

de reanimación (1 cama), una sala de agudos (18 camas), un área de pacientes

ambulantes que incluía a ciertas especialidades (traumatología, pediatría, psiquiatría,

ginecología y obstetricia, oftalmología, otorrinolaringología y sala de curas), una sala

de observación (29 camas) y una unidad de corta estancia (16 camas).

El STM es una escala de triaje que contempla 52 motivos de consulta y que

convierte el concepto de síntoma centinela en categoría de presentación e introduce el

concepto de discriminante clave para determinar el nivel de clasificación, que

diferencia en 5 colores, dentro de un sistema de algoritmos clínicos. El STM adjudica

unos tiempos de espera máximos según el nivel de urgencia: rojo (emergencia o nivel

64
I) implica la necesidad de asistencia inmediata, naranja (muy urgente o nivel II) en 10

minutos, amarillo (urgente o nivel III) en 60 minutos, verde (estándar o nivel IV) en 120

minutos, azul (no urgente o nivel V) en 240 minutos. La STM ha demostrado que es

una herramienta sensible en la detección de pacientes potencialmente graves en los

SUH. El STM está implantado de forma generalizada en Gran Bretaña y en el SUH del

HCSC desde el año 2006.

4.3.- VARIABLES.

Las variables fueron recogidas en una base de datos bajo el entorno Microsoft

Office 2.007® y fueron las siguientes:

a) Variable dependiente o de resultado:

 Ubicación final: variable cualitativa. Se define como ingreso hospitalario o

alta externa.

b) Variables independientes:

 Triaje: variable cualitativa. Explica el sistema de clasificación en cuanto al

riesgo clínico que presenta el paciente basado en el STM. En función de su

asignación a un grupo u otro debería ser atendido con mayor premura y

menor espera. Los valores que puede tomar esta variable son: Rojo,

Naranja, Amarillo, Verde y Azul, en orden decreciente de inmediatez de la

necesidad de atención médica.

 Ubicación inicial: variable cualitativa. Es el lugar físico donde médico decide

que se vaya a atender al paciente. Los valores posibles son: “sala de

65
agudos” o “atención ambulante”. La “sala de agudos” es un espacio donde

están los pacientes encamados y se considera que su situación clínica no

permite que deambulen; se asocia a una presunción de peor estado clínico.

La “atención ambulante” es aquella en la cual el paciente puede deambular

y se le atiende en los cuartos de consulta. El paciente espera a ser atendido

en una zona con sillas.

 Género: variable cualitativa. Puede ser “hombre” o “mujer”.

 Grupo de edad: variable cualitativa. Es una clasificación que se ha

determinado en el estudio haciendo un corte en el dintel de los 65 años

para ver si hay una diferencia en la demanda y atención a partir de ese

corte. Los posibles valores son: “> 65 años” y “≤ 65 años”.

 Diagnóstico de entrada: variable cualitativa. Es el motivo de consulta que

presenta el paciente en la valoración del triaje: los valores posibles son:

“Adulto con malestar general”, “Cefalea”, “Diarrea”, “Disnea”; “Dolor

abdominal”, “Dolor de espalda”, “Dolor de garganta”, “Dolor torácico”,

“Exantema”, “Hemorragia gastrointestinal”, “Heridas”, “Infecciones locales

y abscesos”, “Problemas de extremidades”, “Problemas urinarios”,

“Síncope”, “Vómitos” y “Otros”.

 Número de medicaciones: variable cuantitativa. En el análisis estadístico, se

considera el incremento de una medicación frente a la no administración de

medicación durante la atención en urgencias; transformando la variable en

cualitativa, toma los valores de afirmativo o negativo.

66
 Número de pruebas complementarias: variable cuantitativa. En el análisis

estadístico, se considera el incremento de una prueba complementaria

frente a la no realización de prueba alguna durante la atención en

urgencias; transformando la variable toma los valores de afirmativo o

negativo.

4.4.- ANÁLISIS ESTADÍSTICO.

El análisis estadístico se llevó a cabo con la ayuda del paquete estadístico SPSS

15.0®. Las variables cuantitativas se expresaron como media (desviación estándar) o

como mediana (rango intercuartílico) en caso de no distribuirse de forma normal, y las

variables cualitativas se expresaron como valores absolutos y porcentajes. Para la

comparación de las variables cuantitativas, se utilizó el test de la t de Student para

datos independientes si la distribución era normal (determinado usando el test

Kolmogorov-Smirnov), o el test no paramétrico de la U de Mann-Whitney cuando se

vulneraba el principio de normalidad.

Se evaluó la asociación entre variables cualitativas con el test de 2 o prueba

exacta de Fisher, en el caso de que más de un 25% de los esperados fueran menores

de 5. Se calcularon las significaciones globales de las tablas de contingencia y se

realizaron comparaciones ad hoc, dos a dos, corrigiendo el nivel de significación por el

método de Bonferroni.

Se presentan las proporciones de acuerdo observadas entre la ubicación inicial

y la final y se ajustaron modelos de regresión logística para evaluar los factores

predictivos del ingreso hospitalario. Los parámetros del modelo logístico jerárquico

67
ajustado se estimaron con el método de máxima verosimilitud. Se mantiene en este

modelo la variable “Número de pruebas” porque en todos los modelos las variables

tienen por defecto una significación de 0,05 para entrar a considerarlas y de 0,10 de

salida. En este caso, 0,10 se ha considerado tendencia a la significación.

Se estableció una estrategia de construcción del modelo a partir de las

variables que en el análisis univariado presentaron p< 0,05 en los contrastes de

hipótesis. Al ser un modelo con intención predictiva se construyo el modelo saturado o

completo (método hacia atrás) y se obtuvo la tabla de clasificación en base a la

probabilidad global de la muestra que aporta la sensibilidad (verdaderos ingresos que

el modelo predijo como ingresos) y la especificidad (pacientes de alta que el modelo

predijo como altas). Se optó por el modelo más parsimonioso (menos parámetros) y

más predictivo (sensibilidad y especificidad mayor). Se construyeron las curvas de

rendimiento diagnóstico (COR) de los modelos ajustados. Se presentan las áreas bajo

la curva y su intervalo de confianza al 95%.

Se presentan las “odds ratios” (razón de ventajas) y sus intervalos de confianza

al 95% (IC95%). Se calcularon las probabilidades sobre la muestra obtenida del modelo

final y se estratificaron por las características de la población estudiada.

En todos los contrastes de hipótesis se rechazó la hipótesis nula con un error de

tipo I o error  menor a 0.05.

Con las variables se trató de determinar un sistema de puntuación, que permita

predecir en el primer contacto médico en la urgencia, la necesidad de ingreso de ese

paciente y por tanto la necesidad de una cama de hospitalización.

68
RESULTADOS

69
5.-RESULTADOS.

5.1.-CARACTERÍSTICAS DE LA POBLACIÓN DEL ESTUDIO.

Durante el periodo del estudio se incluyeron un total de 2.476 episodios de

atención en el SUH del HCSC.

Los datos demográficos de esta población mostraron un predominio del género

femenino (1.383 [55,8%]). La mediana de la edad fue de 50,3 años (rango 15 y 108

años). La población se estratificó en dos grupos: de ≤65 años y de >65 años, siendo

más frecuente el grupo de ≤65 años (1.707 [68,9%]).

En cuanto al diagnóstico de entrada por el cual acudieron los pacientes a

Urgencias, el más frecuente fue el “adulto con malestar general” (436 [17,6%]),

seguido de “dolor abdominal” (342 [13,8%]) (Tabla 11).

Tabla 11.-Diagnósticos de Entrada más frecuentes de la población del estudio.

Diagnóstico de Entrada Casos %


Adulto con malestar general 436 17,6%
Dolor abdominal 342 13,8%
Problemas de extremidades 268 10,8%
Otros 248 10,0%
Problemas urinarios 217 8,8%
Dolor torácico 163 6,6%
Disnea 150 6,1%
Dolor de espalda 116 4,7%
Cefalea 113 4,6%
Exantema 76 3,1%
Dolor de garganta 70 2,8%
Infecciones locales y abscesos 66 2,7%
Síncope 56 2,3%
Diarrea 55 2,2%
Vómitos 51 2,1%
Heridas 31 1,3%
Hemorragia gastrointestinal 18 0,7%

70
Cuando se analizó en términos porcentuales, se comprobó que tres

diagnósticos aglutinaron el 42% de los casos: “Adulto con malestar general” (17,6%),

“Dolor abdominal” (13,8%) y “Problemas de extremidades” (10,8%).

Los diagnósticos de entrada diferían en función del género y del grupo de edad

(Tablas 12-15). Respecto al género, se evidenció una diferencia estadísticamente

significativa a favor de mujeres en: dolor de espalda (mujeres 5,5% vs hombres 3,5%;

p<0,005]; vómitos (mujeres 2,8% vs hombres 1,1%; p<0,005); exantema (mujeres 3,8%

vs hombres 2,2%; p<0,005), y a favor de los hombres en: dolor torácico (hombres 7,9%

vs mujeres 5,6%; p<0,005); infecciones locales y abscesos (hombres 3,4% vs mujeres

2,1%; p<0,005); y problemas urinarios (hombres 10,4% vs mujeres 7,5%; p<0,005)

(Tabla 12 y 13).

Respecto al grupo de edad, se observaron diferencias a favor del grupo >65

años en: adulto con malestar general (> 65 años 19,9% vs ≤ 65 años 16,6%; p<0,005);

disnea (>65 años 10,7% vs ≤ 65 años 4,0%; p<0,005); problemas de extremidades (> 65

años 15,0% vs ≤ 65 años 9,0%; p<0,005); y respecto los ≤ 65 años en: cefalea (≤ 65 años

5,2% vs > 65 años 3,3%; p<0,005); dolor abdominal (≤ 65 años 15,8% vs > 65 años

9,4%; p<0,005); dolor de garganta (≤ 65 años 3,5% vs > 65 años 1,4%; p<0,005);

infecciones locales y abscesos (≤ 65 años 3,2% vs > 65 años 1,4%; p<0,005); problemas

urinarios (≤65 años 9,7% vs 6,6%; p<0,005); en vómitos (≤ 65 años 2,5%vs > 65 años

1,2%; p<0,005) (Tabla 14 y 15).

71
Tabla 12.-Diagnóstico de entrada en función del género.

Hombre (n=1.093) Mujer (n=1.383)


Diagnóstico de Entrada Casos % Casos %
Adulto con malestar general 190 17,4% 246 17,8%
Dolor abdominal 146 13,4% 196 14,2%
Otros 123 11,3% 125 9,0%
Problemas urinarios 114 10,4% 103 7,5%
Problemas de extremidades 109 10,0% 158 11,4%
Dolor torácico 86 7,9% 77 5,6%
Disnea 69 6,3% 81 5,9%
Cefalea 47 4,3% 66 4,8%
Dolor de espalda 40 3,7% 76 5,5%
Infecciones locales y abscesos 37 3,4% 29 2,1%
Exantema 24 2,2% 52 3,8%
Dolor de garganta 24 2,2% 46 3,3%
Diarrea 22 2,0% 33 2,4%
Síncope 19 1,7% 37 2,7%
Heridas 19 1,7% 12 0,9%
Vomitos 12 1,1% 39 2,8%
Hemorragia gastrointestinal 12 1,1% 6 0,4%
*Test de ji-cuadrado; p <0,0001.

Tabla 13.-Análisis del diagnóstico de entrada en función del género.

Hombre Mujer
Diagnóstico Sindrómico (A) (B)
Adulto con malestar general
Síncope
Cefalea
Diarrea
Disnea
Dolor abdominal
Dolor de espalda A
Dolor de garganta
Dolor torácico B
Exantema A
Hemorragia gastrointestinal
Heridas
Infecciones locales y abscesos B
Problemas de extremidades
Problemas urinarios B
Vomitos A
Otros
*Los resultados se basan en pruebas bilaterales con un nivel de significación 0.05. Para cada par
significativo, la clave de la categoría con la proporción de columna menor aparece debajo de la categoría
con mayor proporción de columna. Nivel de significación ajustado por el método de Bonferroni.

72
Tabla 14.-Diagnóstico de entrada en función del grupo de edad.

≤ 65 años (n=1.707) > 65 años (n=769)


Diagnóstico de entrada Casos % Casos %
Adulto con malestar general 283 16,6% 153 19,9%
Cefalea 88 5,2% 25 3,3%
Diarrea 38 2,2% 17 2,2%
Disnea 68 4,0% 82 10,7%
Dolor abdominal 270 15,8% 72 9,4%
Dolor de espalda 76 4,5% 40 5,2%
Dolor de garganta 59 3,5% 11 1,4%
Dolor torácico 110 6,4% 53 6,9%
Exantema 59 3,5% 17 2,2%
Hemorragia gastrointestinal 13 0,8% 5 0,7%
Heridas 18 1,1% 13 1,7%
Infecciones locales y abscesos 55 3,2% 11 1,4%
Otros 175 10,3% 73 9,5%
Problemas de extremidades 153 9,0% 115 15,0%
Problemas urinarios 166 9,7% 51 6,6%
Síncope 34 2,0% 22 2,9%
Vómitos 42 2,5% 9 1,2%
*Test de ji-cuadrado; p <0,0001.

Tabla 15.-Análisis del diagnóstico de entrada en función del grupo de edad.

≤ 65 años > 65 años


Diagnóstico de entrada (A) (B)
Adulto con malestar general A
Síncope
Cefalea B
Diarrea
Disnea A
Dolor abdominal B
Dolor de espalda
Dolor de garganta B
Dolor torácico
Exantema
Hemorragia Gastrointestinal
Heridas
Infecciones locales y abscesos B
Problemas de extremidades A
Problemas urinarios B
Vómitos B
Otros
*Los resultados se basan en pruebas bilaterales con un nivel de significación 0.05. Para cada par
significativo, la clave de la categoría con la proporción de columna menor aparece debajo de la categoría
con mayor proporción de columna. Nivel de significación ajustado por el método de Bonferroni.

73
En cuanto al análisis del diagnóstico de entrada en función del día de la

semana, no se documentaron diferencias estadísticamente significativas (Tabla 16).

Tabla 16.-Análisis del diagnóstico de entrada en función del día de la semana.

L M X J V S D
N % n % n % n % n % n % n %
Malestar general 76 19 44 17 61 19 72 17 57 16 61 18 65 18

Síncope 10 2,5 8 3,1 5 1,5 8 1,9 13 3,6 6 1,8 6 1,6

Cefalea 18 4,5 16 6,2 18 5,5 13 3,1 17 4,7 14 4,1 17 4,6

Diarrea 10 2,5 6 2,3 6 1,8 14 3,3 4 1,1 9 2,6 6 1,6

Disnea 24 6 10 3,9 21 6,5 20 4,8 35 9,6 19 5,6 21 5,7

Dolor abdominal 55 14 33 13 39 12 65 16 50 14 48 14 52 14

Dolor de espalda 14 3,5 9 3,5 20 6,2 20 4,8 14 3,8 17 5 22 5,9

Dolor de garganta 8 2 8 3,1 10 3,1 14 3,3 10 2,7 10 2,9 10 2,7

Dolor torácico 27 6,8 23 8,9 21 6,5 23 5,5 19 5,2 27 7,9 23 6,2

Exantema 14 3,5 8 3,1 12 3,7 12 2,9 12 3,3 11 3,2 7 1,9

Hemorragia GI 3 0,8 4 1,6 4 1,2 2 0,5 2 0,5 2 0,6 1 0,3

Heridas 3 0,8 4 1,6 6 1,8 4 1 6 1,6 5 1,5 3 0,8

Infección local 13 3,3 7 2,7 5 1,5 15 3,6 8 2,2 10 2,9 8 2,2

Problemas
53 13 37 14 27 8,3 35 8,3 41 11 36 11 39 11
extremidades
Problemas urinarios 27 6,8 23 8,9 27 8,3 41 9,8 38 10 24 7,1 37 10

Vómitos 6 1,5 4 1,6 8 2,5 11 2,6 12 3,3 4 1,2 6 1,6

Otros 38 9,5 14 5,4 35 11 51 12 26 7,1 37 11 47 13

*Test de la ji-cuadrado; p=0,600

74
El nivel de gravedad más frecuente según el STM fue verde (61,6%) (Figura 9).

Figura 9.-Niveles de Gravedad según el STM de la población de estudio.

70
60

50
40

30
20

10

0
Rojo Naranja Amarillo Verde Azul

El porcentaje de ingreso fue del 4,6%. La ubicación inicial más frecuente fue la

ambulante (92%), y la ubicación final más frecuente alta externa (95,4%) (Tabla 17).

Tabla 17.-Ubicación inicial y final de la población del estudio.

casos %
Sala agudos 194 7,8%
Ubicación Inicial
Atención ambulante 2.280 92,1%
Ingreso 115 4,6%
Ubicación final
Alta 2.361 95,4%

75
5.2.-RELACIONES DE LA UBICACIÓN FINAL CON LAS VARIABLES INDEPENDIENTES.

5.2.1.-Relación de la Ubicación Final con el Género.

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas de la ubicación final

respecto al género, siendo más frecuente en el varón (Tabla 18 y 19).

Tabla 18.-Ubicación final en función del género.

Ubicación final
Ingreso Alta
Género Casos % Casos %
Hombre 69 6,2 1.025 93,8
Mujer 47 3,4 1.335 96,6
*Test de la ji-cuadrado; p=0,001.

Tabla 19.-Análisis de la ubicación final en función del género.

Ubicación final
Ingreso Alta
Género (A) (B)
Hombre B
Mujer A
*Los resultados se basan en pruebas bilaterales con un nivel de significación 0.05. Para cada par
significativo, la clave de la categoría con la proporción de columna menor aparece debajo de la categoría
con mayor proporción de columna. Nivel de significación ajustado por el método de Bonferroni.

5.2.2.-Relación de la Ubicación Final con el Grupo de Edad.

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas de la ubicación final

respecto al grupo de edad, siendo más frecuente en los pacientes mayores de 65 años;

o de otra forma interpretado, siendo más frecuente el alta en los pacientes menores o

iguales a 65 años (Tabla 20 y 21).

76
Tabla 20.-Ubicación final en función del grupo de edad.

Ubicación final
Ingreso Alta
Grupo de edad Casos % Casos %
≤ 65 años 49 2,9 1.658 97,1
> 65 años 66 8,6 703 91,4
*Test de la ji-cuadrado; p=0,001.

Tabla 21.-Análisis de la ubicación final en función del grupo de edad.

Ubicación final
Ingreso Alta
Grupo de edad (A) (B)
≤ 65 años A
> 65 años B
*Los resultados se basan en pruebas bilaterales con un nivel de significación 0.05. Para cada par
significativo, la clave de la categoría con la proporción de columna menor aparece debajo de la categoría
con mayor proporción de columna. Nivel de significación ajustado por el método de Bonferroni.

5.2.3.-Relación de la Ubicación Final con el Diagnóstico de Entrada.

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas de la ubicación final

respecto al diagnóstico de entrada (Tabla 22).

Al realizar el análisis de la ubicación final respecto al diagnóstico de entrada se

observaron diferencias estadísticamente significativas en el ingreso: disnea (20%) y

dolor abdominal (8,5%), y en el alta: dolor de espalda (99,1%), problemas de

extremidades (98,5%), y otros (98,0%) (Tabla 23).

77
Tabla 22.-Ubicación final en función del diagnóstico de entrada.

Ubicación final
Ingreso Alta

Diagnóstico de entrada Casos % Casos %


Disnea 30 20,0 120 80,0
Dolor abdominal 29 8,5 313 91,5
Hemorragia gastrointestinal 1 5,6 17 94,4
Dolor torácico 9 5,5 154 94,5
Síncope 3 5,4 53 94,6
Dolor de garganta 3 4,3 67 95,7
Adulto con malestar general 18 4,1 418 95,9
Vomitos 2 3,9 49 96,1
Infecciones locales y abscesos 2 3,0 64 97,0
Problemas urinarios 5 2,3 212 97,7
Otros 5 2,0 243 98,0
Cefalea 2 1,8 111 98,2
Problemas de extremidades 4 1,5 264 98,5
Exantema 1 1,3 75 98,7
Dolor de espalda 1 0,9 115 99,1
Diarrea 0 0,0 55 100,0
Heridas 0 0,0 31 100,0
*Test de la ji-cuadrado; p=0,001.

Tabla 23.-Análisis de la ubicación final en función del diagnóstico de entrada.

Ubicación Final
Ingreso Alta
Diagnóstico de entrada (A) (B)
Adulto con malestar general
Síncope
Cefalea
Diarrea .(a)
Disnea B
Dolor abdominal B
Dolor de espalda A
Dolor de garganta
Dolor torácico
Exantema
Hemorragia gastrointestinal
Heridas .(a)
Infecciones locales y abscesos
Problemas de extremidades A
Problemas urinarios
Vómitos
Otros A
*Los resultados se basan en pruebas bilaterales con un nivel de significación 0.05. Para cada par significativo, la
clave de la categoría con la proporción de columna menor aparece debajo de la categoría con mayor proporción de
columna. Nivel de significación ajustado por el método de Bonferroni.

78
5.2.4.-Relación de la Ubicación Final con el Nivel de Gravedad del Triaje.

Se evidenció una diferencia estadísticamente significativa entre el nivel de

gravedad según el STM y la ubicación final. Además se documentó que según existía

una relación directamente proporcional entre el nivel de gravedad y la probabilidad de

ingreso hospitalario (Tabla 24).

Al analizar si había diferencias en la ubicación final entre los grupos del triaje se

documentó diferencias estadísticamente significativas entre los diferentes niveles de

triaje (Tabla 25).

Tabla 24.-Ubicación final en función del nivel de gravedad del STM.

Ubicación final
Ingreso Alta
Triaje de enfermería Casos % Casos %
Rojo 0 0,0 0 0,0
Naranja 14 21,9 50 78,1
Amarillo 64 8,0 734 92,0
Verde 37 2,4 1488 97,6
Azul 0 0,0 89 100,0
*Ji-cuadrado de tendencia lineal; p<0,0001.

Tabla 25.- Análisis de la ubicación final en función del nivel de gravedad del STM.

Ubicación final
Ingreso Alta
Grupo del Triaje (A) (B)
Rojo .(a) .(a)
Naranja B
Amarillo B
Verde A
Azul .(a)
*Los resultados se basan en pruebas bilaterales con un nivel de significación 0.05.

79
5.2.5.-Relación de la Ubicación Final con la Ubicación Inicial.

Cuando se estudió la relación entre la ubicación inicial (sala de agudos /

atención ambulante), y la ubicación final (ingreso / alta), se documentó que existía una

relación estadísticamente significativa. De tal manera, que los paciente ubicados

inicialmente en zona de atención ambulante fue dado de alta en el 97% de los casos, y

que los destinados en la sala de agudos ingresó en un 24% de las ocasiones (Tabla 26).

Tabla 26.-Análisis de la ubicación final en función de la ubicación inicial.

Ubicación final
Ubicación inicial Ingreso Alta
Sala agudos Casos 46 148
% de sala agudos 23,7 76,3
% del total 1,9 6,0
Atención ambulante Casos 68 2.212
% de atención ambulante 3,0 97,0
% del total 2,7 89,4
*Test de la ji-cuadrado; p<0,001.

5.2.6.-Relación de la Ubicación Final con el Triaje y la Ubicación Inicial.

Cuando se analizó la ubicación final (ingreso / alta) en función del los niveles de

triaje según el STM (rojo / naranja / amarillo / verde / azul) y la ubicación inicial (sala

de agudos / atención ambulante), se documentó como la variable de la ubicación

inicial, a juicio de un facultativo con experiencia en función de una serie de criterios

previamente establecidos, mejoraba de forma estadísticamente significativa la

predicción de ingreso de los niveles de gravedad del STM (Tabla 27).

80
Tabla 27.-Análisis de la ubicación final en función del triaje y la ubicación inicial.

Ubicación final
Triaje de Ubicación
Ingreso Alta
enfermería inicial
Naranja Sala agudos Casos 14 30
% de naranja sala agudos 31,8 68,2
Ambulante Casos 0 20
% de naranja ambulante 0,0 100,0
Amarillo Sala agudos Casos 28 101
% de amarillo sala agudos 21,7 78,3
Ambulante Casos 36 633
% de amarillo ambulante 5,4 94,6
Verde Sala agudos Casos 4 17
% de verde sala agudos 19,0 81,0
Ambulante Casos 32 1470
% de verde ambulante 2,1 97,9
Azul Ambulante Casos 89
% de azul ambulante 100,0
*Test de la ji-cuadrado; p<0,001.

De tal manera, que cuando por ejemplo un paciente de nivel de gravedad

naranja según el STM ingresaba en un 22% de los casos, si éste había sido ubicado por

el facultativo de forma inicial en la sala de agudos la probabilidad de ingreso

aumentaba hasta el 32%. De la misma forma si un paciente de color amarillo tenía una

probabilidad de ingreso del 8% en nuestra muestra, si éste era destinado a la sala de

agudos de forma inicial en función de los criterios enumerados con anterioridad la

probabilidad de ingreso ascendía al 22% (Figura 10).

Bien es cierto, que aunque los criterios de ubicación en sala de agudos estaban

previamente establecidos, se documento una asociación estadísticamente significativa

entre la ubicación inicial y el nivel de gravedad del triaje (Tabla 28).

81
Figura 10.-Probabilidad de Ingreso en función de la ubicación inicial según el nivel de

gravedad del triaje (STM).

35 Total
Sala de Agudos
30 Zona de Ambulantes
Porcentaje de Ingreso

25
20

15
10

5
0
Rojo Naranja Amarillo Verde Azul

Tabla 28.-Análisis de la ubicación inicial en función de los niveles de gravedad del triaje

Ubicación Inicial

Sala agudos Ambulante Total


Triaje de enfermería
Naranja Casos 44 20 64
% de Naranja 68,8 31,2 100,0
Amarillo Casos 129 670 798
% de Amarillo 16,2 83,8 100,0
Verde Casos 21 1.502 1523
% de Verde 1,4 98,6 100,0
Azul Casos 0 89 89
% de Azul 0,0 100,0 100,0
*Test de la ji-cuadrado; p<0,001.

82
5.3.-MODELO DE PREDICCIÓN DE LA UBICACIÓN FINAL INGRESO.

El estudio univariable demostró como variables estadísticamente significativas

asociadas con el ingreso hospitalario: género masculino, grupo de edad > 65 años,

nivel de gravedad según el triaje (STM), ubicación inicial sala de agudos, diagnóstico de

entrada, y número de pruebas complementarias y tratamientos mayor de 1 a la llegada

del paciente al SUH. Tras el análisis multivariable mediante un modelo regresión

logística mantuvieron la significación estadística: género masculino, grupo de edad

mayor de 65 años, diagnóstico de entrada adulto con malestar general y disnea, la

ubicación inicial sala de agudos, y el número de pruebas complementarias y

tratamientos mayores de 1 (Tabla 29).

Tabla 29.-Análisis multivariable del efecto de las distintas variables independientes.

p OR I.C. 95,0%
Ubicación inicial (sala agudos) 0 5,98 3,448 10,372
Color triaje 0,356
Naranja 0,109 2,045 0,852 4,911
Amarillo 0,138 1,443 0,889 2,342
Verde 1
Azul 0,997 Indet. - -
Género (hombre) 0,026 1,605 1,059 2,433
Grupo de edad (> 65 años) 0,002 2,008 1,297 3,11
Grupos diagnósticos 0
Adulto con malestar general 0,001 3,023 1,538 5,943
Disnea 0,003 2,718 1,421 5,199
Dolor abdominal 0,612 0,793 0,323 1,945
Dolor torácico 0,143 0,623 0,331 1,173
Otros 1
Nº de medicaciones (∆ de 1) 0,001 1,406 1,15 1,72
Nº de pruebas (∆ de 1) 0,075 1,142 0,986 1,322
Constante 0 0,01

83
Se eliminó por tanto la variable del nivel de gravedad del triaje según el STM, se

obtuvo un modelo final que incluyó las variables: ubicación inicial en sala de agudos,

género masculino, grupo de edad mayor de 65 años, diagnóstico de entrada, y número

de pruebas complementarias y tratamientos mayores de 1 a la llegada del paciente al

SUH (Tabla 30).

El modelo tenía una sensibilidad del 75,5% y una especificidad del 81,5%.

Tabla 30.-Variables del modelo de predicción de ingreso.

p OR I.C. 95,0%
Ubicación inicial (sala agudos) ,000 7,820 4,799 12,745
Género (Hombre) ,018 1,645 1,088 2,488
Grupo 65 (> 65 años) ,001 2,046 1,325 3,161
Grupos diagnósticos ,000
Adulto con malestar general ,001 3,259 1,660 6,401
Disnea ,002 2,782 1,458 5,308
Dolor abdominal ,807 ,896 ,373 2,156
Dolor toracico ,129 ,614 ,327 1,153
Otros 1
Nº de medicaciones (∆ de 1) ,000 1,453 1,191 1,773
Nº de pruebas (∆ de 1) ,046 1,160 1,003 1,342
Constante ,000 ,010

Con el fin de obtener un modelo más práctico a la hora de la implantación en la

práctica clínica, se decidió asumir las variables cuantitativas número de pruebas

complementarias y medicaciones como variables cualitativas, es decir, como la

presencia o ausencia de solicitud de pruebas complementarias o prescripción de

tratamiento al paciente a su llegada al SUH (Tabla 31).

84
Tabla 31.- Variables cualitativas del modelo predicción de ingreso.

p OR IC95%
Ubicación inicial (sala de agudos) ,000 8,958 5,384 14,906
Género (hombre) ,020 1,635 1,082 2,472
Grupo 65 (> 65 años) ,001 2,075 1,343 3,206
Grupos diagnósticos ,000
Adulto con malestar general ,107 1,685 ,894 3,177
Disnea ,000 5,232 2,819 9,709
Dolor abdominal ,000 4,748 2,707 8,328
Dolor toracico ,364 1,472 ,639 3,389
Nº de pruebas (sí) ,064 1,149 ,992 1,330
Medicaciones (sí) ,000 2,645 1,650 4,240
Constante ,000 ,005

A partir del presente modelo, se construyó la siguiente ecuación, con el fin de

calcular la probabilidad de ingreso hospitalario (Figura 11).

Figura 11.-Fórmula resultante del modelo de regresión logística para predecir ingreso.

Pr (ingreso)=
Donde:

 Pr (ingreso) es la probabilidad de que ingrese ese paciente.

 [UI] es la variable “Ubicación inicial”, que puede tomar los valores 1 (sala de agudos) ó 0 (zona ambulante).

 [G] es la variable “Género”, que puede tomar los valores 1 (hombre) ó 0 (mujer).

 [GE] es la variable “Grupo de edad”, que puede tomar los valores 1 (>65 años) ó 0 (≤65 años).

 [D1] es la variable “Diagnóstico de entrada adulto con malestar general”, que puede tomar los valores 1 (sí) ó 0 (no).

 [D2] es la variable “Diagnóstico de entrada disnea”, que puede tomar los valores 1 (sí) ó 0 (no)

 [D3] es la variable “Diagnóstico de entrada dolor abdominal”, que puede tomar los valores 1 (sí) ó 0 (no)

 [D4] es la variable “Diagnóstico de entrada dolor torácico”, que puede tomar los valores 1 (sí) ó 0 (no)

 [M es la variable “Número de medicaciones”, que puede tomar los valores 1 (medicación) ó 0 (ninguna medicación).

 [PB] es la variable “Número de pruebas”, que puede tomar los valores 1 (prueba) ó 0 (ninguna prueba).

85
En la siguiente tabla se presenta la probabilidad de ingreso en función de las

distintas combinaciones de las variables género, grupo de edad y ubicación inicial

(Tabla 32).

Tabla 32.-Probabilidad de ingreso en función de la combinación de las variables.

Características del paciente Probabilidad de ingreso


Hombre de >65 años, con Disnea, atención Sala agudos 54,0%
Hombre de >65 años, con Dolor abdominal, atención Sala agudos 46,4%
Hombre de ≤ 65 años, con Disnea, atención Sala agudos 39,8%
Mujer de >65 años, con Disnea, atención Sala agudos 38,8%
Hombre de ≤ 65 años, con Dolor abdominal, atención Sala agudos 35,2%
Mujer de ≤ 65 años, con Disnea, atención Sala agudos 33,5%
Mujer de ≤ 65 años, con Dolor abdominal, atención Sala agudos 26,3%
Hombre de >65 años, con Adulto con malestar general, atención Sala agudos 26,0%
Hombre de >65 años, con Dolor toracico, atención Sala agudos 25,3%
Mujer de >65 años, con Adulto con malestar general, atención Sala agudos 20,7%
Hombre de >65 años, con Disnea, atención Ambulante 19,9%
Hombre de ≤ 65 años, con Adulto con malestar general, atención Sala agudos 18,2%
Mujer de >65 años, con Dolor toracico, atención Sala agudos 16,3%
Hombre de >65 años, con Otros, atención Sala agudos 16,0%
Hombre de ≤ 65 años, con Dolor toracico, atención Sala agudos 14,6%
Hombre de >65 años, con Dolor abdominal, atención Ambulante 13,6%
Mujer de >65 años, con Otros, atención Sala agudos 13,0%
Mujer de ≤ 65 años, con Dolor toracico, atención Sala agudos 11,5%
Mujer de >65 años, con Disnea, atención Ambulante 11,4%
Mujer de >65 años, con Dolor abdominal, atención Ambulatorio 10,3%
Hombre de ≤ 65 años, con Otros, atención Sala agudos 10,1%
Mujer de ≤ 65 años, con Adulto con malestar general, atención Sala agudos 9,8%
Hombre de ≤ 65 años, con Disnea, atención Ambulante 9,0%
Hombre de ≤ 65 años, con Dolor abdominal, atención Ambulante 7,3%
Mujer de ≤ 65 años, con Otros, atención Sala agudos 7,0%
Mujer de ≤ 65 años, con Disnea, atención Ambulante 5,7%
Hombre de >65 años, con Adulto con malestar general, atención Ambulante 4,7%
Mujer de ≤ 65 años, con Dolor abdominal, atención Ambulante 4,6%
Hombre de >65 años, con Dolor toracico, atención Ambulante 4,2%
Mujer de >65 años, con Adulto con malestar general, atención Ambulante 3,8%
Mujer de >65 años, con Dolor toracico, atención Ambulante 3,5%
Hombre de ≤ 65 años, con Adulto con malestar general, atención Ambulante 2,9%
Hombre de >65 años, con Otros, atención Ambulante 2,8%
Hombre de ≤ 65 años, con Dolor toracico, atención Ambulante 2,3%
Mujer de >65 años, con Otros, atención Ambulante 1,9%
Mujer de ≤ 65 años, con Adulto con malestar general, atención Ambulante 1,6%
Hombre de ≤ 65 años, con Otros, atención Ambulante 1,4%
Mujer de ≤ 65 años, con Dolor toracico, atención Ambulante 1,3%
Mujer de ≤ 65 años, con Otros, atención Ambulante 0,9%

86
El área bajo la curva del presente modelo es de 0,85 [IC 95% 0,81-0,88;

p<0,001] (Figura 12).

Figura 12.-Curva COR del modelo de predicción de ingreso.

Área bajo la curva=0,85


IC 95% [0,81-0,88;p<0,001]

Con el fin de realizar un Score sobre la Predicción de ingreso, se extrajeron los

riesgos relativos calculados para cada una de las variables considerada (Tabla 33).

Tabla 33.-Puntuación en el Score de cada variable independiente.

Variable Puntuación
Ubicación inicial = Sala Agudos 9
Género = Hombre 1,5
Grupo de edad = >65 años 2
Diagnóstico de entrada = Adulto con malestar general 2
Diagnóstico de entrada = Disnea 5
Diagnóstico de entrada = Dolor abdominal 5
Diagnóstico de entrada = Dolor torácico 1,5
Medicaciones = Si 2,5
Pruebas Complementarias = Sí 0,5

87
En la siguiente gráfica se refleja las medianas y distribución de las puntuaciones

del Score en función de la ubicación final. La mediana de ingreso resulta en una

puntuación total en torno a 10, y el alta en torno a 3 (Figura 13).

Figura 13.-Puntuaciones del Score en función de la ubicación final.

Se realizó una curva COR de la puntuación del Score para la predicción de

ingreso a la llegada de urgencias, y se vio que a puntuación total 6 correspondía con el

punto de mayor sensibilidad (75%), y especificidad (78%). El área bajo la curva del

presente modelo es de 0,84 [IC 95% 0,80-0,88; p<0,001] (Figura 14).

88
Figura 14.-Curva COR del Score de predicción de ingreso.

Área bajo la curva=0,84


IC 95% [0,80-0,88;p<0,001]

Se calcularon los cuartiles de la distribución de las puntuaciones del score

(Tabla 34).

Tabla 34.-Probabilidad de ingreso en función de las puntuaciones totales.

Valor de la Ubicación final


Cuartil Riesgo Relativo (95% IC)
puntuación Ingreso Alta

Primero <1,8 0,30% 99,70% 1

Segundo 1,9-3,4 1,50% 98,50% 4,74 [1,03-21,71]

Tercero 3,5-5,9 2,80% 97,20% 8,85 [2,03-38,66]

Cuarto ≥6 13,90% 86,10% 49,45 [12,12-201,83]

89
90
DISCUSIÓN

91
6.-DISCUSIÓN.

6.1.-EL MODELO DE PREDICCIÓN DE INGRESO HOSPITALARIO.

El presente trabajo ha desarrollado un modelo de predicción de ingreso

hospitalario a la llegada de los pacientes adultos a un SUH que consultaron por un

problema médico y que se encontraban estables desde un punto de vista respiratorio

y/o hemodinámico (área bajo la curva de 0,85). Dicho modelo seleccionó dos variables

demográficas, como la edad y el género, y cuatro clínicas, como el motivo de consulta

descrito por el triaje, y el número pruebas complementarias solicitadas y fármacos

prescritos a la llegada, y la ubicación inicial determinada por un médico de urgencias

tras la valoración primera valoración del paciente a la llegada a urgencias. El modelo de

predicción de ingreso tiene una sensibilidad del 75,5% y una especificidad del 81,5%.

El disponer de un modelo de predicción de ingreso a la llegada del paciente al

SUH es de vital importancia para un Servicio de Admisión, ya que permitiría anticipar la

necesidad de camas hospitalarias para ingreso urgente, y así poder reorganizar los

ingresos programados y otros recursos hospitalarios. Esta herramienta ayudaría a

disminuir el tiempo entre la llegada del paciente y la solicitud de ingreso hospitalario,

lo cual ayudaría a reducir el tiempo de acceso a la cama del paciente hospitalizado, y

por tanto la saturación de los SUH. Para mostrar la transcendencia clínica que puede

tener el presente modelo de predicción de ingreso, comentar que en el año de

realización del presente trabajo, nuestro centro tenía una mediana de tiempo de

comunicación de ingreso cercana a las 5 horas. Tiempo de estancia, por otra parte, que

permanecía el paciente ocupando una cama del SUH, lo cual disminuía la calidad de la

92
atención tanto de los nuevos como de dichos pacientes pendientes de una cama de

ingreso hospitalario.

Nuestro modelo de predicción de ingreso ha permitido la construcción de una

fórmula matemática y un score que permitiría el cálculo de la probabilidad de ingreso

a la llegada del paciente a urgencias a través de 9 variables obtenidas del triaje y de la

primera valoración de un facultativo de urgencias. La puntuación global del score < 6

indicaba una baja probabilidad de ingreso hospitalario.

Un trabajo previo han intentado desarrollar con anterioridad un modelo de

predicción de ingreso similar al nuestro, que incluía las siguientes variables: la edad (en

deciles), la hora de registro (periodos de 4 horas), modo de llegada (ambulancia,

helicóptero, coche, caminando, otro), queja principal codificada ICD-9 (172 códigos), el

nivel de gravedad (5 categorías según Emergency Severity Index), tipo de consulta (24

categorías), la presencia de al menos una prueba complementarias de laboratorio

(si/no), la presencia de al menos una prueba complementarias de radiología (si/no) y

un electrocardiograma (si/no). Dicho modelo presentó una alta sensibilidad (95%) pero

limitada especificidad (62%) (Leegon J y col, AMIA 2005 Symposium Proceeding).

La mayoría de los trabajos hasta la fecha han intentado calcular la probabilidad

de ingreso hospitalario basándose en variables individuales, como las subjetivas del

médico y/o de la enfermera (Dent AW y col, Aus Health Rev 2007; Clesham y col,

Emerg Med J 2008; Beardsell I y col, Emerg Med J 2010), las hemodinámicas (Burch VC

y col, Emerg Med J et al, 2008) o los niveles de gravedad de los sistemas de triaje (van

der Wulp I y col, Emerg Med J 2009), demostrando una capacidad limitada.

93
6.2.-VARIABLES ASOCIADAS A LA PREDICCIÓN DEL INGRESO HOSPITALARIO.

El porcentaje de ingreso hospitalario en nuestro estudio fue 4,6%. Dicho

porcentaje, teniendo en cuenta que se trata de un hospital terciario universitario, es

significativamente inferior al 10% que se considera según los estándares de calidad. En

el presente trabajo incluía una población seleccionada, que comprendía pacientes ≥ 15

años médicos estables por iniciativa propia o tras la valoración de un médico de

Atención Primaria que acudía por sus propios medios y/o transporte sanitario no

medicalizado, excluyendo pacientes traumatológicos, psiquiátricos, ginecológicos y/o

obstétricos, oftalmológicos y/o otorrinolaringológicos. Por tanto la exclusión del

estudio de los pacientes con inestabilidad respiratoria y/o hemodinámica, así como de

todo paciente que acudió en ambulancia con supervisión médica, justificó el menor

porcentaje de ingreso hospitalario.

En nuestro estudio las variables independientes que se asociaron a ingreso

hospitalario fuero el género masculino, el grupo de edad mayor de 65 años, el

diagnóstico de entrada según el STM adulto con malestar general, disnea, dolor

abdominal, dolor torácico, la ubicación inicial sala de agudos por parte de un

facultativo de urgencias, y la solicitud o prescripción de una medicación a la llegada del

paciente al SUH.

La variable ubicación inicial sala de agudos por parte de un facultativo de

urgencias a la llegada del paciente al SUH es la que más condiciona la probabilidad de

ingreso hospitalario. De hecho, un paciente ubicado de forma inicial en la zona

ambulante tiene una probabilidad de alta cercana al 97%, y si se destina en la sala de

agudos tiene una probabilidad de ingreso del 24%. Otros autores ya han descrito la

94
necesidad de un médico como apoyo al triaje de enfermería para la detección de

pacientes de alta complejidad, y así poder ubicarlos adecuadamente a su llegada a un

SUH, demostrando también su asociación con el ingreso hospitalario (Martín-Sánchez

FJ y col, Emergencias 2008).

Las variables demográficas habían sido descritas previamente por otros

autores, especialmente el ser anciano (Walker LL y col, JACEP 1976; Blatchford O y col,

Br J Gen Pract. 1999). El porcentaje de ancianos de nuestro estudio fue del 30%, y la

probabilidad de ingreso casi de tres veces superior al adulto. Además la edad mayor de

65 años es una de las causas que justifican la variabilidad a la hora del ingreso

hospitalario (Duffy R y col, British Journal of General Practice 2002). En el caso del

género, el hombre probablemente ingresa con mayor probabilidad, ya que se asocia

en nuestro estudio a patologías con mayor porcentaje de ingreso como son el dolor

torácico, las infecciones locales y de partes blandas y los problemas urinarios.

La variable de el diagnóstico de entrada según las 52 categorías del STM, y más

específicamente disnea, dolor abdominal, dolor torácico y adulto con malestar general,

son síndromes que se asocian a una valoración más exhaustiva, y por tanto a mayor

probabilidad de ingreso. De hecho las variables pruebas complementarias y

administración de tratamiento son también representativas de este punto (Leegon J y

col, AMIA 2005 Symposium Proceeding).

Estudios previos han demostrado la importancia del nivel de gravedad del triaje

(van der Wulp I y col, Emerg Med J 2009), y de las variables hemodinámicas (Burch VC

y col, Emerg Med J 2008) en la predicción de ingreso hospitalario. Respecto a las

variables hemodinámicas, nuestro estudio no las incluyó de manera aislada ya que el

95
STM incluye como discriminadores clínicos la inestabilidad hemodinámica y/o

alteración del nivel de conciencia. Además, en el presente trabajo el nivel de gravedad

del triaje no influyó a la hora de predecir el ingreso hospitalario.

Por otra parte, la escala “Modified Early Warning (MEW)”, que se basa

exclusivamente en las constantes vitales, ha demostrado tener una capacidad limitada

en la identificación del paciente de alto riesgo de ingreso y muerte. Los parámetros

predictores de ingreso descritos fueron la tensión arterial sistólica ≤100mmHg,

frecuencia cardiaca ≥ 130lpm, frecuencia respiratoria ≥ 30 rpm, temperatura ≥ 38,5ºC,

y la alteración del nivel de conciencia (Burch VC y col, Emerg Med J et al, 2008).

Trabajos previos han descrito un porcentaje cercano al 35% de mortalidad en los

pacientes ingresados con puntuaciones bajas (Vorwerk C y col, Emerg Med J 2009). Por

tanto creemos que dicha escala podría tener utilidad exclusivamente a la hora de

predecir los ingresos y la mortalidad en UCI (Armagan E y col, Eur J Emerg Med 2008).

96
6.3.-EL SISTEMA DE TRIAJE MANCHESTER Y PREDICCIÓN DE INGRESO HOSPITALARIO.

En nuestro estudio se demostró que los niveles de gravedad según el STM se

asociaban de forma directamente proporcional con el porcentaje de ingreso

hospitalario (naranja 22%, amarillo 8%, verde 2% y azul 0%) demostrando que es un

sistema de triaje valido para la población de nuestro trabajo. Autores previos han

demostrado que el triaje mediante STM, así como con otros sistemas de triaje de 5

categorías como el Emergency Severity Index, predice el ingreso hospitalario, y que el

nivel de gravedad se correlacionaba con la mortalidad (van der Wulp I y col, Emerg

Med J 2009).

El triaje con el STM tiene importantes limitaciones a la hora de predecir

ingresos ya que usa exclusivamente discriminadores clínicos. Además el dolor severo

es un discriminador subjetivo que clasifica al paciente con un alto nivel de gravedad

aunque no sea necesaria la hospitalización. Otro sistema de triaje como el ESI, ha

demostrado ser un sistema de triaje más predictivo a la hora del ingreso hospitalario

que el STM, probablemente porque valora la necesidad de recursos, como las pruebas

de laboratorio, radiología, sueroterapia intravenosa, interconsulta a un especialista,

procedimiento o medicación intravenosa, intramuscular o nebulizada, y esto se

correlaciona con el ingreso hospitalario (van der Wulp I y col, et, Emerg Med J 2009).

Por otra parte, otros investigadores han descrito una incapacidad del STM a la

hora de predecir el ingreso de los pacientes clasificados como urgentes. Una de las

posibles razones argumentadas por los autores es que la complejidad del paciente no

depende exclusivamente del nivel de urgencia del triaje, si no de otras variables, como

la edad, el motivo de consulta, la comorbilidad, la situación basal funcional y cognitiva,

97
así como la necesidad de recursos. De hecho, imperan por la necesidad de un médico

como apoyo al triaje, principalmente en los casos de niveles de gravedad clasificados

como urgentes, para detectar los pacientes de alta complejidad. Dicho facultativo sería

el responsable de la ubicación inicial, y de la solicitud de pruebas complementarias y

prescripción del tratamiento médico inmediato (Martín-Sánchez FJ y col, Emergencias

2008). Ciertamente, en nuestra investigación se documentó como la inclusión de la

variable ubicación inicial, modificaba la probabilidad de ingreso de los distintos niveles

de gravedad según el STM.

Es oportuno considerar, que la ausencia del nivel de triaje en el modelo de

predicción del ingreso hospitalario, refrenda que el triaje en un sistema de utilidad

priorizar la asistencia, pero no para detectar al paciente de alta complejidad y con

necesidad de un alto número de recursos hospitalarios. El presente estudio, ha

comprobado que el triaje según el STM es válido pero limitado para clasificar en

nuestra población de estudio en función de la probabilidad de ingreso. Para predecir el

ingreso hospitalario es clave la figura de médico de apoyo al triaje (triaje

multidisciplinar), ya que realiza una primera valoración clínica que permite realizar una

ubicación inicial adecuada y solicitar las pruebas complementarias necesarias así como

la prescripción de tratamiento inmediato a la llegad del paciente al SUH. Es importante

recordar que la ubicación inicial no es una variable subjetiva, si no que está reglada por

una serie de criterios clínicos por problemas.

98
6.4-LIMITACIONES DEL ESTUDIO.

En primer lugar, la población del estudio no englobó todos los episodios de

urgencias. Sólo incluyó aquellos que en la época del estudio eran primeramente

clasificados por un sistema de triaje antes ubicarlos inicialmente durante un periodo

de tiempo (8am-10pm). Se excluyeron por tanto especialidades como pediatría,

traumatología, ginecología y obstetricia, psiquiatría, oftalmología y

otorrinolaringología, y aquello pacientes que eran ubicados inicialmente directamente

en sala de agudos sin previo triaje porque llegaban con inestabilidad respiratoria y/o

hemodinámica o eran transportados por ambulancia con médico. Esto significa que las

conclusiones no pueden ser generalizadas a cualquier paciente o a otro periodo de

tiempo.

En segundo lugar, la variable dependiente ingreso hospitalario fue a criterio del

médico responsable de cada área del SUH. Es bien conocido que la variable a

considerar debería haber sido mortalidad cruda a corto plazo, pero dada la

probabilidad en nuestra muestra inferior a 1% de muerte intrahospitalaria no lo hizo

factible. Además se ha descrito que la decisión de ingreso es una variable sujeto

dependiente, y que depende de los años de experiencia del médico de urgencias. La

plantilla del SUH del HCSC está compuesta por médicos con un amplio rango de años

de experiencia que rotan de forma diaria por las distintas áreas. Aquellos médicos que

tomaron las decisiones de la ubicación final durante el periodo del estudio

desconocían el desarrollo del mismo. Por otra parte, no se ha realizado un análisis

sobre la adecuación de ingreso hospitalario, pero existen datos internos de una

adecuación de los ingresos por parte de los médicos de urgencias superior al 95%.

99
En tercer lugar, respecto a las variables independientes incluidas en el modelo,

no se han realizado estudios de concordancia entre enfermeras para interpretar el

motivo principal de consulta según el STM, ni tampoco entre médicos a la hora de la

decisión de la ubicación inicial y la solicitud de pruebas complementarias y

administración de tratamiento de forma inmediata. Bien es cierto, que las enfermeras

han recibido en nuestro centro un curso de formación del STM, y que los criterios de

ubicación inicial estaban previamente definidos por problemas. Además la solicitud de

pruebas complementarias y administración de tratamientos se basaba en los

protocolos de actuación de nuestro centro.

En cuarto lugar, no existe una validación del modelo de predicción de ingreso

hospitalario descrito. Un problema para la realización del mismo fue la dificultad

logística y el coste del procedimiento, ya que es necesario un médico de apoyo al triaje

las 24 horas del día los 365 días del año. Además, el proceso se debería realizar a nivel

multicéntrico e incluyendo todos los pacientes que acudan a urgencias para así evaluar

su aplicabilidad.

Son necesarios futuros trabajos que incluyan un mayor número de pacientes,

que incluyan todo episodio que acude a urgencias, indistintamente de la edad o

motivo de consulta, distintos sistemas de clasificación, y variables demográficas,

clínicas y de consumo de recursos, así como un mayor periodo de observación y

distintos centros, para conocer la verdadera utilidad del presente modelo de

predicción de ingreso hospitalario a la llegada de los pacientes a un SUH.

100
CONCLUSIONES

101
7.-CONCLUSIONES.

1º. Se establece un modelo con la capacidad de predecir el ingreso hospitalario a la

llegada del paciente al Servicio de Urgencias Hospitalario que tiene una

sensibilidad del 75,5% y una especificidad del 81,5% (área bajo la curva de

0,85). La puntuación global en el índice calculado de 6 ó más permite

pronosticar con alta validez el ingreso hospitalario del paciente a su llegada al

SUH.

2º. El STM es válido a la hora de clasificar a los pacientes en función de la

probabilidad de ingreso hospitalario pero no aporta valor añadido frente al

modelo diseñado en la predicción de ingreso hospitalario de un paciente a su

llegada a urgencias.

3º. La variable ubicación inicial determinada por el facultativo en función de unos

criterios previamente establecidos es el principal factor de predicción de

ingreso hospitalario. Los pacientes ubicados inicialmente en el área ambulante

son dados de alta casi en la totalidad de las ocasiones directamente a domicilio,

y los destinados en la sala de agudos son ingresados casi en una cuarta parte de

los casos. La ubicación inicial sala de agudos, género masculino, grupo de edad

mayor de 65 años, diagnóstico de entrada adulto con malestar general, disnea,

dolor abdominal o dolor torácico, y solicitud de pruebas complementarias y

tratamiento administrados son variables independientes de predicción de

ingreso hospitalario.

4º. La probabilidad de ingreso de la población filiada para el triaje en el SUH del

HCSC es cercana al 5%.

102
5º. Los diagnósticos de entrada más frecuentes son el adulto con malestar general,

el dolor abdominal y los problemas en las extremidades. La mujeres acuden

más frecuentemente por: dolor de espalda, vómitos, exantema, y los hombres

por: dolor torácico, infecciones locales y abscesos y problemas urinarios. En el

caso de los ancianos son: adulto con malestar general, disnea, problemas de

extremidades, y los menores de 65 años por: cefalea, dolor abdominal, dolor de

garganta, infecciones locales y abscesos, problemas urinarios y vómitos.

103
104
LISTA DE ABREVIATURAS

105
8.-LISTA DE ABREVIATURAS.

 ABC: área bajo la curva.

 AP: Atención Primaria.

 ATS: Australian Triage Scale.

 BOE: Boletín Oficial del Estado.

 BOCM: Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid.

 COR: curvas de rendimiento diagnóstico.

 CTAS: Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale.

 DE: Desviación estándar.

 ESI: Emergency Severit Index.

 HCSC: Hospital Clínico San Carlos.

 IC: intervalo de confianza.

 MTS: Manchester Triage System.

 OR: odds ratio (razón de ventajas).

 RD: Real Decreto.

 RIC: rango intercuartílico.

 SET: Sistema Español de Triaje.

 STM: Sistema de Triaje de Manchester.

 SUH: Servicio de Urgencias Extrahospitalario.

 UPA: unidad de primera asistencia.

106
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