Subsidio Diciembre 2022
Subsidio Diciembre 2022
2
JUEVES 01 DE DICIEMBRE
EL ENVIADO DEL PADRE
Reflexión bíblica. Lectura, o guion para el que dirige:
Del Evangelio según San Lucas. 4,14-21.
Cristo ha venido, viene y ha de venir... Son tres tiempos diferentes de una sola
venida. Jesús confiesa que Él es "el enviado del Padre" {Juan 10,36). Israel esperó
durante muchos siglos al que tenía que venir, y vino en Belén. Ahora, viene cada día
a su Iglesia de muchas formas, pero sobre todo por el Sacramento del Altar.
Sin embargo, aquella venida primera y la venida actual no son más que el signo
y la promesa de la venida definitiva que se realizará al final de los tiempos, como dice
el Señor en el Apocalipsis: "Miren, que vengo en seguida" (Ap. 22,12). Entonces ya no
habrá que esperar nada más, nada, porque se habrá realizado en todo y para
siempre el plan de la salvación...
Jesús vino antes para revelarnos el amor de Dios nuestro Padre. Y vino para dar
al mundo la Buena Noticia de la salvación, destinada a los pobres que lo fían todo de
Dios.
Cristo viene ahora, en la Eucaristía especialmente, para darnos la vida: "He venido
para que tengan vida, y la tengan abundante" (Juan 10,10). Y vendrá al final para
revelarnos en todo su esplendor la gloria del Padre: "Yo les he dado la gloria que tú
me diste" (Juan 17,22), "esperanza de la gloria de Dios" (Romanos 5,2), gloria definitiva,
porque "cuando aparezca Cristo, entonces también ustedes aparecerán gloriosos
con él" (Colosenses 3,4)
¿Hay alguien más grande, que el Dios que envía? ¿Y hay un embajador más
digno y fiel que ese Jesús, enviado por el Padre, si es su propio Hijo, y Dios como su
Padre?...
3
En la espera de Cristo al final de los tiempos, la esperanza más firme que
tenemos es la Eucaristía, "garantía de la gloria", como la llama la Iglesia, conforme al
encargo de San Pablo: "Cada vez que coman del Pan y beban del Cáliz, anuncien la
muerte del Señor, hasta que venga" (1Corintios 11,26)
4
Jesús, que eres la prenda de nuestra resurrección.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que vienes para llevarnos al Padre.
— / Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que vienes para darnos vida inmortal.
— / Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que nos buscas para tenernos siempre contigo.
— / Ven, Señor, a mi corazón!
TODOS
Señor Jesús, nosotros no te hacemos falta a ti, pero nosotros sin ti nos
hubiéramos perdido y por eso viniste a buscarnos para darnos la vida. Cada día nos
visitas de nuevo con tu Gracia y te haces presente entre nosotros con la Eucaristía.
¡Que sepamos aceptarte cada vez con más amor!
Madre María, que con tu "¡Sí!" generoso trajiste el Salvador al mundo y nos lo
sigues trayendo a nuestros corazones. Haz que sepamos recibirlo con la misma fe y
amor con que Tú le diste cabida en tu Corazón Inmaculado. Sólo así podremos
corresponder al amor infinito con que el Hijo de Dios e hijo tuyo vino a salvarnos.
En mi vida. Autoexamen
Si Cristo vino al mundo y está en el mundo, ¿no merecemos el reproche del
Bautista: "En medio de ustedes está uno a quien no conocen?"... El esperado de los
siglos está ahora con nosotros en su Sagrario, ¿y vamos a Él, y sabemos llevar a todos
los hermanos hacia ese Jesús, que es ahora nuestra salvación y mañana será nuestra
gloria? Al venir al mundo, el Dios invisible se hizo carne en las entrañas de María.
Ahora está entre nosotros con apariencia de pan. ¿Nos habrá de repetir el
Evangelista que viene a los suyos y los suyos no le reciben?...
PRECES
Invocamos a Jesucristo, el Enviado del Padre para nuestra salvación, y le decimos:
5
Ante los campos con la cosecha ya en sazón;
— suscita en tu Iglesia muchos evangelizadores, que anuncien a todos los
pueblos la salvación que Tú nos has traído y sigues ofreciendo por tu Iglesia.
Que se elimine la injusticia y la guerra de la faz del mundo;
- y todas las naciones se dispongan con más facilidad a acoger el mensaje del
amor que cada día nos ofreces como una novedad con tu presencia viva en el
Sacramento del Altar.
Padre nuestro.
Señor Sacramentado, aquí en la Eucaristía repites sin cesar el prodigio de amor con
que un día viniste a nosotros en Belén. Allí no encontraste más corazones que te
amasen sino los de María, José y unos cuantos pastores. Aquí queremos que halles
cabida en todos nosotros, que te amamos y te recibimos con brazos muy abiertos. Tú
que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
6
DOMINGO II DE ADVIENTO
DOMINGO 04 DE DICIEMBRE
Monición de entrada
Queridos hermanos, nos preparamos para comenzar esta Santa Eucaristía, arribando
ya al II domingo de Adviento dentro del año litúrgico. En este domingo escuchamos,
no sólo a Isaías, sino ahora también a Juan, el Bautista, personaje importante en los
cuatro evangelios, como profeta recio, consecuente, que sabe estar en su sitio de
precursor del Mesías y que hace oír su voz en el desierto de Judá, más allá del Jordán,
preparando los caminos del Señor. Pidiendo al Señor esa fuerza para convertirnos y
hacer vida así la palabra de este día, comenzamos la Santa Misa, de pie, cantando
el canto de entrada…
7
3. Por los más necesitados, especialmente por aquellos a quienes se les violan sus
derechos y son víctimas de la injusticia, para que mantengan su esperanza y
vean pronto la luz de la justicia. Oremos.
4. Por los que este día escuchamos esta Palabra de Salvación que Dios nos ha
transmitido, para que demos frutos de una sincera conversión y preparemos
dignamente la Navidad. Oremos.
Escucha, Dios todopoderosos y eterno, nuestras oraciones y suscita en nosotros el
deseo de una verdadera conversión, para que, renovados por el Espíritu Santo,
hagamos presente en toda relación humana aquella justicia y aquella paz que la
Encarnación de tu Hijo hizo florecer en nuestra tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
8
INMACULADA CONCEPCIÓN
JUEVES 08 DE DICIEMBRE
JESÚS Y SU MADRE INMACULADA
"¡Salve, la llena de gracia!", oyó María de labios del Ángel {Lucas 1,28). Y las palabras
de Isaías las aplicamos a la Virgen Inmaculada con propiedad sorprendente.
Al ser Inmaculada desde el primer instante de su ser, María aparece con una
hermosura radiante, encanto de los ojos de Dios y embeleso y orgullo de los que somos
sus hijos. ¡Qué belleza de vestido y qué riqueza de joyas que luce María!...
Además, el jardín del paraíso, después de la maldición merecida por la culpa de Adán
y de Eva, ahora, por María y el Hijo que trae al mundo, germina toda clase de árboles
frondosos y produce los frutos más exquisitos.
9
en virtud de estos mismos méritos, Dios libraba a María de caer en la ciénaga inmunda
del pecado. De este modo, María aparece ante los ojos de Dios toda radiante de
hermosura, y es la imagen de la Iglesia, la esposa inmaculada de Cristo, que
aparecerá un día ante Jesucristo su esposo "sin mancha ni arruga ni nada semejante
que deslustre su hermosa faz" (Efesios 5,27)
El misterio de la Inmaculada Concepción ilumina lo que es la Eucaristía para nuestra
vida cristiana. La Sangre redentora de Cristo hizo Inmaculada a María, que debía ser
santísima y sin mancha alguna porque en su seno iba a llevar encerrado al Hijo de
Dios. Así el cristiano descubre en María Inmaculada su vocación bautismal a ser "santo,
inmaculado, amante" (Efesios 1,4), como nos dice San Pablo, y encuentra en la
Eucaristía ?nuevo árbol de la vida en el paraíso de la Iglesia? el medio más eficaz para
conseguir este ideal. Santo, porque la Comunión lo llena de la santidad de Dios.
Inmaculado, porque va limpio a comulgar para no hacerse "reo del Cuerpo y de la
Sangre de Cristo" (1 Corintios 11,27), limpieza que busca en todos los pasos de su vida.
Amante, porque la Comunión lo llena de ese amor que es la esencia de la vida
cristiana.
Hablo al Señor. Todos
Señor, que eres santidad infinita y nos quieres santos a todos nosotros. Tú nos dices por
la Concepción Inmaculada de María cuál es el ideal que te formaste sobre nosotros
y lo que nos hiciste mediante las aguas bautismales: unos santos e inmaculados, para
ser a la vez, sin ningún estorbo, unos amantes ardentísimos tuyos. Dame a mí esa
pureza sin mancha, la misma que gozaré cuando me vea en los esplendores de tu
gloria.
Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige
10
Jesús, que te preparas una Iglesia inmaculada del todo.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que nos diste de nuevo el árbol de la vida.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que nos quieres sin mancha al acercamos a ti.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que me pides santidad y pureza bautismales.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que me pides un amor ardiente y puro.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que me quieres unir a tu Iglesia glorificada.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
TODOS
Señor Jesús, Esposo de una Iglesia que será inmaculada. Adelanta en mí esa pureza
sin tacha que será mi vestido de gala en la eternidad dichosa. Que sea también esa
vestidura blanca el uniforme que cada día llevo al comulgatorio cuando te voy a
recibir en el Sacramento de tu amor.
Madre María, la única toda hermosa ante los ojos de Dios porque eres Inmaculada y
sin mancha alguna. Dame la victoria sobre todo pecado. Hazme valiente en la
tentación para luchar y vencer. Que el demonio y el pecado, vencidos por ti, nunca
tengan parte conmigo, Virgen Inmaculada.
En mi vida. Autoexamen
11
— y te pedimos nos conserves la hermosura de nuestro Bautismo.
12
DOMINGO III DE ADVIENTO
DOMINGO 11 DE DICIEMBRE
Monición de entrada
Bienvenidos hermanos a la celebración de esta santa Misa, correspondiente al III
domingo de Adviento. Este domingo ha sido llamado desde hace siglos domingo de
«Gaudete», o de «alegría». La iglesia nos invita a alegrarnos porque ya está cerca el
Señor. En un mundo con tantos quebraderos de cabeza, no está mal que los cristianos
escuchemos esta voz profética que nos invita a la esperanza y a la alegría, basadas
en la buena noticia de que Dios ha querido entrar en nuestra historia para siempre. La
liturgia de hoy es un mensaje que nos llena de regocijo. Con ese gozo del que nos
llena Dios este día, comencemos la Santa Misa, de pie, cantando el canto de
entrada…
Hoy, el salmista nos invita a alabar con alegría y júbilo a un Dios que es fiel a su Palabra.
Esta fidelidad se concreta en su predilección por los desfavorecidos y oprimidos. Es
éste el rostro divino que revela Jesús con sus acciones, muy en consonancia con la
tradición profética que nos muestra Isaías. La gloria y el esplendor de Dios se
manifiestan mediante acciones inauditas. Ante ese Dios que viene, como nos exhorta
Santiago, vale la pena ser perseverante y disponerse a acogerlo en estas próximas
fiestas de Navidad. Escuchemos con mucha atención.
13
3. A los que sufren en el mundo, a los marginados, a los que se sienten
abandonados por la sociedad, dales Señor la esperanza de un reino de paz,
justicia y amor. Oremos.
4. A los que participamos de esta Santa Misa, concédenos que vivamos siempre
preparados para día de la manifestación gloriosa de Jesús. Oremos.
Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y, con la fuerza de tu amor, mantén nuestro
caminar hacia el que ha de venir, para que, perseverando con paciencia, hagamos
madurar las semillas que tú mismo siembras en nuestros corazones y las hagamos
fructificar con acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.
14
EL ACONTECIMIENTO GUADALUPANO, UN CAMINO DE PROMOCIÓN
HUMANA
15
María, espejo de las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo, es una mujer que
no dudó en proclamar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y
derriba sus tronos a los poderosos; es fuerte, conoció la pobreza y el sufrimiento, la
huida y el exilio; no defraudo esperanza alguna de los hombres de nuestro tiempo y
les ofrece el modelo perfecto del discípulo del Señor: promotor de la justicia que libera
al oprimido y de la caridad que socorre al necesitado, pero sobre todo testigo activo
del amor que edifica a Cristo en los corazones.
Cf. Marialis Cultus 37
El acontecimiento del Tepeyac posee un fuerte contenido social, que ofrece rutas
certeras de promoción humana; genera esperanza de liberación a partir de la
situación de opresión que padecen los indígenas después de la Conquista.
María Guadalupe, haciéndose una con todos, expresa su interés por aquello que
lastima a nuestro pueblo. Su presencia y mensaje representa para él una nueva
situación:
Ojala que quede grabado en tu corazón, Hijo mío el más querido: No es nada
lo que te espantó, te afligió, que no se altere tu rostro, tu corazón… no temas
esta enfermedad, ni en ningún modo a enfermedad otra alguna o dolor
entristecedor. ¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre?
¿Acaso no estas bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría?
¿Qué no estás en mi regazo, el cruce de mis brazos?... Por favor, que ya
ninguna otra cosa te angustie, te perturbe, ojala que no te angustie la
enfermedad de tu honorable tío. (NM 118-120).
María de Guadalupe, al igual que su Hijo Jesús, opta por los pequeños (cf. Mt 11,25-26).
Dios se hace presente en ellos e identifica esos rostros indígenas, pobres y oprimidos,
que sienten haber perdido su identidad y claman justicia y misericordia.
En esta situación, María de Guadalupe sale al encuentro y escucha a sus hijos, a través
de “Juanito”, su más amado y pequeño hijito (cf NM 23, 26, 58).
16
Proyecto que humaniza
En el Acontecimiento Guadalupano, la comunidad autóctona recupera su dignidad
humana, negada por los colonizadores, que trataban a los mexicanos como seres
extraños. Los indígenas fueron percibidos como bestias, seres carentes de razón, debido
a los falsos presupuestos de los españoles.
La Virgen se aparece a Juan Diego y, a través de él, a toda la comunidad indígena, les
hace valorar su dignidad como persona.
Las Apariciones de María contribuyen a entender al “otro”, “diferente”, pero igual, en
razón y voluntad, pues Dios ha constituido a todos como seres humanos, a imagen suya
(cf. Gn 1,27). María reconoce esta dignidad humana y filial en el Tepeyac.
De este modo entendemos la forma y palabras con las que se dirige a Juan Diego
hablando de esta manera. Mi Juanito, mi Juan Dieguito, hijito mío, el más amado. Me
honro en ser madre compasiva de todos ustedes, los que a mi clamen, los que me
busquen, los que me honren confiando en mi intercesión. (cf. NM 12, 26, 29-31).
De testigo a promotor de dignidad humana
Juan Diego, reconocido y reivindicado como ser humano, se hace facilitador de
procesos que humanicen a otros, mostrando ese rostro amoroso, compasivo, auxiliador
y salvador de Dios (cf. NM 28-37).
Juan Diego es testigo activo que sale al encuentro del otro para dar testimonio de que
ha sido tratado con dignidad; cumple las condiciones que se necesitan para serlo:
haber visto y oído. “Ver”, “escuchar”, “admirar” y “contar” son claves para dar
testimonio de la humanización recibida. María vio y escucho; Juan Diego y Juan
Bernardino hicieron sus partes: admiraron y contaron tales grandezas (cf. NM 11, 33,
195).
La buena nueva de Guadalupe, signo de salvación y esperanza
La evangelización consiste en proclamar noticias buenas, ser heraldos de la salvación
que viene de lo alto. La buena nueva del Tepeyac es una espléndida evangelización
en palabras, símbolos y milagros, contribuye a que, ante la crisis de valores y
desesperanza, podamos profundizar en la Buena Nueva de Jesús y percibir fidelidad
de Dios, como un signo de esperanza y salvación.
La buena nueva traída por la Virgen a los pueblos de América es la misma que la Buena
Nueva de Jesús, el centro y punto de atención del anuncio es Dios mismo.
17
Liberación integral del hombre y la mujer
Toda persona está llamada a ser plena, feliz, a desarrollar todas sus potencialidades.
María de Guadalupe impulsa este proceso en Juan Diego y en cada uno de nosotros.
Aun cuando no se perciba por los implicados, dignifica y acredita a cada uno delante
de los demás. Hace que se perciban de un modo distinto, cambien sus actitudes.
María ayuda a desarrollar la personalidad de todos para alcanzar la madurez.
18
La propuesta de liberación integral en el Acontecimiento Guadalupano ilumina la
forma en que podemos realizar la promoción humana hoy; el cristiano es sujeto
responsable de la evangelización, la promoción humana y la liberación (cf. DP 474).
¿Podemos proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la
paz, el verdadero y autentico crecimiento del ser humano? (cf. EN 31). Existen en
nuestros días muchas situaciones que no podemos callar en la evangelización (cf. DSD
166-167), porque la liberación es el primer paso para el anuncio de la fe cristiana:
• Palpamos la necesidad de conversión de toda la Iglesia hacia la opción
preferencial por los pobres (cf. Lc 4, 18-21) y su liberación integral (cf. DP 1134).
• Estamos llamados a ser Iglesia doméstica, con los brazos abiertos para acoger
y valorar a cada persona (cf. DA 370).
• Merecen denuncia el narcotráfico, la violación de los derechos de los niños, la
mujer y los mas pobres de la sociedad.
19
JUEVES 15 DE DICIEMBRE
. "Y EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE"
Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige
No venía a desplegar un gran poder para sojuzgar al mundo, sino que "echó su tienda
de campaña entre nosotros" para vivir con nosotros, para compartir nuestra suerte,
para hacernos conocer al Padre y hacernos hijos suyos, para llenarnos con su Espíritu
y enriquecernos con todos los bienes de Dios.
Al haberse hecho hombre el Hijo de Dios y ser como uno de nosotros, Jesús respeta,
realiza y redime todo nuestro ser humano. Al compartir todo lo nuestro, nos
comprende, nos valoriza, hace suyas todas nuestras ilusiones, nuestros trabajos,
nuestros dolores, nuestras debilidades. Goza con todo lo nuestro, sufre con todo lo
nuestro, porque participa en todo nuestra naturaleza humana.
Nuestra naturaleza no le comunica a Dios ningún mal, mientras que Dios comunica a
nuestra naturaleza todo bien. Si metemos el hierro frío y negro en el fuego, el hierro no
20
comunica al fuego ni su frialdad ni su negrura; mientras que el fuego ha comunicado
al hierro todo su calor y brillantez.
Esto que se realizó con la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, lo vivimos
especialmente nosotros cuando nos unimos a Cristo en la Eucaristía.
Porque entonces, más que nunca, nos asume Cristo, nos hace "uno" con Él, y nos pasa
a nosotros la vida divina que a El lo colma en plenitud. "Igual que yo vivo del Padre,
así el que me come vivirá por mí" {Juan 6,57). Dios todo en Cristo, y Cristo por la
Comunión todo en mí...
Hablo al Señor. Todos
Dios eterno, que te has hecho hombre como yo. Ahora puedo tratarte de tú a tú, pues
eres como yo en todo. Yo podía tener miedo ante Dios; ante un hermano mío, no.
Antes estabas lejanísimo; ahora te miro muy de cerca. ¡Jesús! De tal modo nos has
acercado Tú a Dios, que puedes decirme: no temas al ver en mí a tu Dios, ama al Dios
que por ti se ha hecho y es un hombre. En ti veo, Jesús, al Dios que se hace un servidor
mío. Tú y yo vamos a vivir, amar, sufrir y gozar siempre juntos. ¡Te haces tan pequeño
Tú para hacerme tan grande a mí!...
Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige
21
Hijo de Dios, que estás en el cielo como hombre glorificado.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que en el Cielo intercedes por nosotros.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que en el Cielo nos esperas a tus hermanos.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
TODOS
En mi vida. Autoexamen
San Pablo nos dice que Dios nos ha elegido en Cristo para ser "santos, inmaculados,
amantes" (Efesios 1,4), copias sin defecto de lo que es Jesucristo ante el Padre. Para
esto Dios se hizo hombre, para que nosotros seamos como Dios. ¿Respondo yo así a
mi vocación cristiana? ¿Me doy cuenta de que en tanto soy un hombre o una mujer
cabal en cuanto soy una persona cristiana perfecta? ¿Aprecio la Gracia, la conservo,
la acreciento sin cesar?... ¿Me esmero, sobre todo, en la recepción de la Eucaristía,
que acrece en mí sobremanera la vida de Dios, la santidad a que Dios me llama?
PRECES
Alabamos a Jesús, Cristo el Señor, el Hijo de Dios hecho hombre como
nosotros, y le pedimos:
Acuérdate, Señor, de tu Pueblo santo.
En esta hora plácida del atardecer, cuando venimos ante tu presencia en el
Sagrario,
— acepta nuestro trabajo de hoy, nuestro descanso, nuestro amor.
Eres el sol de justicia, que brilla con luz indeficiente en medio de un mundo en
tinieblas,
22
— haz que los hombres tus hermanos sean constructores de paz y eliminen de
la sociedad toda clase de esclavitud.
Tú que eres el modelo y la imagen del hombre nuevo,
- convierte a todos los hijos e hijas de la Iglesia en modelos acabados de la
santidad a la que Dios los llama desde su Bautismo.
A todos nuestros hermanos que están fuera de su casa por trabajo o por
merecido descanso,
- devuélvelos felizmente al seno de sus hogares.
Y a los hermanos que nos dejaron para ir a la Casa del Padre,
23
DOMINGO IV DE ADVIENTO
DOMINGO 18 DE DICIEMBRE
Monición de entrada
Queridos hermanos: nos encontramos ya en el último domingo de preparación para
el Nacimiento del Señor, un motivo que nos llena de alegría en medio del adviento,
gozo que también compartimos con nuestros hermanos que nos sintonizan a través
de la radio. La liturgia del día de hoy pone su acento en el papel importantísimo de
María, la mujer que dijo sí al proyecto de salvación de Dios. María fue la que mejor
vivió el Adviento y la Navidad: ella, la que «le esperó con inefable amor de Madre».
Ella puede ayudarnos a vivir la Navidad con mayor profundidad desde nuestra fe, no
conformándonos con las claves de la propaganda de consumo de estos días y
acogiendo a Dios en nuestra vida con el mismo amor y la misma fe que ella. Pidiendo
la intercesión de la Madre de Dios para vivir mejor esta navidad, nos disponemos a
iniciar la Santa Misa, de pie, cantando el canto de entrada…
24
Señor Dios, que has mostrado la gratitud y la fuerza de tu amor eligiendo las entrañas
purísimas de María para revestir de carne mortal a tu Hijo, escucha nuestras plegarias
y haz que también nosotros sepamos acoger y engendrar espiritualmente a tu Verbo,
escuchando tu palabra y obedeciendo a la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.
25
JUEVES 22 DE DICIEMBRE
SU NOMBRE: JESÚS
Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige.
No había discusión en el nombre que debía llevar el Hijo de Dios hecho hombre,
porque Dios se adelanta y encarga primero a María y después a José: "Le pondrás por
nombre Jesús". Y así fue: "Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se
le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno"
(Lucas 2,21)
A José le había dado la razón el mensajero celeste: "Porque él salvará al pueblo de
sus pecados". Es decir, Jesús va a ser El Salvador. Decir Jesús es lo mismo que decir:
"Yahvé que salva", "Dios es Salvador".
Por eso dirá Pedro a la asamblea de los judíos: "No hay otro Nombre dado a los
hombres sobre la tierra con el cual podamos ser salvos" {Hechos 4,12). Además, para
un judío el nombre era lo mismo que la persona. Por lo tanto, Jesús era significar la
Persona adorable del Señor en todos sus aspectos.
Esta es la razón por la cual la Iglesia ha tenido siempre una devoción especial al
Nombre de Jesús.
La Liturgia, los santos y los escritores tienen expresiones hermosísimas, como el himno
que canta: "Jesús, dulce memoria, que comunicas los verdaderos gozos al corazón".
O como Fray Luis de León: "Dichoso, si se puede decir, el pecar, que nos mereció tal
Jesús", traducción del dicho litúrgico en la noche pascual: "¡Oh feliz culpa, que nos
mereció tal Redentor!".
Y comentando el significado de Jesús, Salvador, dice el mismo Fray Luis: "Son salud sus
palabras; digo, son Jesús sus palabras, son Jesús sus obras, su vida es Jesús y su muerte
26
es Jesús". Asi como San Buenaventura, haciendo referencia a la Persona de Jesús, dice
de su nombre que la expresa: "Jesús, ¡qué nombre tan fuerte, tan lleno de gracia, tan
feliz, tan dulce, tan glorioso!".
Siendo esto así, no busquemos otro remedio para los males del mundo sino Jesús, su
Persona salvadora. Sólo Jesús nos puede librar de la incredulidad, de la inmoralidad y
de la injusticia. ¡Contemos con Jesús Salvador!...
27
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para librar al mundo de la injusticia.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para todos los que te invocan.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para felicidad de todos los que te aman.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que serás la última palabra de mis labios moribundos.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, mi Jesús eterno, porque me habrás llevado al Cielo.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
TODOS
Señor Jesús, yo te reconozco felizmente por mi Salvador. Quiero vivir con seguridad
total en ti, que me salvarás siempre de todo pecado, de toda pena, de toda prueba,
de todo dolor, de toda condenación. Dame una confianza inmensa en ti y un amor
ardentísimo a tu Persona adorable.
Madre María, que fuiste la primera en pronunciar el nombre de Jesús con un amor y
una ternura indecibles. Haz que ese Jesús, que
lo fue todo para ti, sea también el ideal más grande de mi existencia. Que sepa yo
imponerme por Él cualquier sacrificio, porque a Jesús no se le niega nunca nada.
En mi vida. Autoexamen
Si Jesús se llama por mí y para mí: Jesús, Salvador, ¿qué razón de ser tienen mi
desconfianza, mis miedos, mis preocupaciones, los mismos pecados que he podido
cometer?... Jesús no hubiera sido Jesús, ni sería Jesús ahora, si no hubiese cumplido ni
cumpliese actualmente la misión que el Padre le confiara: salvarme en todo.
Entonces, yo debo confiar siempre en Él sin tenerle miedo alguno. Jesús le confió a un
alma santa: "Es cierto que cien pecados me ofenden más que uno. Pero si ese uno
fuera de desconfianza, me dolería más que los otros cien." A BENIGNA CONSOLATA
PRECES
28
— y se mantenga fiel a tus enseñanzas y las orientaciones de los Pastores.
Que los responsables de la sociedad tengan conciencia de su deber;
— y salven a los pueblos de toda injusticia.
Que cesen los escándalos en el mundo;
- y que los niños y las personas más inocentes no encuentren tropiezos que
arruinarían su salvación.
Que los jóvenes vivan con convicción su condición cristiana;
- y sean la esperanza para crear un mundo mejor.
Que al declinar este día que terminamos en tu presencia,
- nos des a todos la esperanza de la salvación eterna.
Padre nuestro.
Señor Sacramentado, ¡con qué reverencia, con qué confianza, con qué amor
te llamamos ahora Jesús en tu misma presencia! ¡Jesús! Con tu solo Nombre, si te
comemos, nos nutres; si te invocamos, nos llenas de ti; si te leemos, nos instruyes; si
escribimos de ti, nos enorgulleces. Al hablar de ti, nuestros labios se llenan de gozo
celestial. ¡Jesús, sé para nosotros Jesús. Así sea.
29
NATIVIDAD DEL SEÑOR
DOMINGO 25 DE DICIEMBRE
Monición de entrada
Feliz Navidad queridos hermanos. El día del nacimiento de Jesús, para el que tanto
nos hemos estado preparando durante todo el tiempo de Adviento, se ha llegado.
Bienvenidos a la celebración de esta misa, en la Solemnidad de la Natividad del Señor.
Las profecías del Antiguo Testamente se han hecho realidad y Jesús, el Verbo, se ha
hecho carne y habitó entre nosotros. En Cristo las promesas se vuelven vivas y, con la
liturgia de hoy, comprendemos que la Palaba de Dios no es una doctrina, sino una
persona: Cristo Jesús. Con gozo y la paz que nos trae el niño Jesús, nos disponemos a
celebrar dignamente esta Santa Misa. Comencemos con el canto de entrada. De pie,
por favor y cantemos todos.
El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Lo que para el Antiguo testamento
era una profecía, una victoria anunciada por la primera lectura, en el Nuevo
testamento se vuelve una realidad, porque Dios nos ha hablado por medio de su Hijo,
como lo dice San Pablo, el Verbo que se hizo Carne y habitó entre nosotros, como lo
atestigua el Evangelio de San Juan. Por eso cantamos con el salmista la victoria de
nuestro Dios. Con gozo y atención escuchemos estas lecturas.
1. Por la Iglesia, que gozosa contempla en el Pesebre el misterio anunciado por los
profetas, para que
2. proclame hasta los confines de la tierra el Nacimiento del Salvador. Roguemos
al Señor.
3. Por el papa Francisco, apóstol de la alegría, para que su palabra congregue,
oriente y clarifique la respuesta de los creyentes a los planes de Dios. Roguemos
al Señor.
30
4. Por todos los hombres del mundo, para que descubran en el Niño de Belén el
Dios hecho hombre, luz para alumbrar a las naciones y se dejen iluminar por Él.
Roguemos al Señor.
5. Por los pueblos que sufren violencia y opresión, para que se alegren porque ha
llegado la redención con el Nacimiento del Mesías esperado por todos.
Roguemos al Señor.
6. Por todos nosotros, reunidos hoy aquí para celebrar la Navidad, para que
recibamos la Palabra que se hace carne y escuchándola de verdad, sepamos
vivirla y trasmitirla a los demás. Roguemos al Señor.
31
JUEVES 29 DE DICIEMBRE
JESÚS, EL DIOS-CON-NOSOTROS
Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige
32
Todo esto es cierto. Pero Jesús se nos hace presente, sobre todo, en la Eucaristía,
donde está verdadera, real y substancialmente con su Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad, tal como es Él y tal como está en el Cielo, aunque oculto aquí por los velos
sacramentales. ¡Oh misterio de amor!... ¡Dios-con-nosotros! ¿No se ha realizado la
profecía como ningún vidente, ni el mismo Isaías, lo pudo imaginar?...
Hablo al Señor. Todos
33
Jesús, presente en tu Iglesia a la que riges por tu Espíritu.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente siempre con nosotros porque nos amas.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
TODOS
Señor Jesús, que estás siempre conmigo sin que me dejes ni un solo instante de mi
vida. Gracias por tu presencia, que es mi fortaleza en la lucha, mi alegría en la tristeza,
mi consuelo en la aflicción, mi luz en las dudas, mi premio en el esfuerzo. ¡Quédate
conmigo, y no me dejes nunca, Señor!
Madre María, la que nos diste al Emmanuel, que desde tu seno se hizo el "Dios-con-
nosotros" para siempre. Guárdame a tu Jesús bien seguro en mi corazón. Que acoja,
como Tú, su Palabra para permanecer yo en Él como Él permanece conmigo sin
separarse de mi.
En mi vida. Autoexamen
Isaías, hablando del Emmanuel, desafiaba a todos los pueblos enemigos: "Serán
destrozados, fracasarán. Porque con nosotros está Dios". Yo hago mías estas palabras,
y me digo, porque me lo tengo que decir: ¿dónde está mi fe cuando me quejo por
un dolor, por una prueba, por un fracaso cualquiera? ¿Es que Jesús, el "Dios con
nosotros", no está conmigo, o qué? Y si Él viene conmigo, "¿a quién temeré?... Mirando
mi fe por otro lado, ¿hago caso de la Palabra de Dios, de mis hermanos en los que
está Cristo, de los Pastores de la Iglesia?... ¿Vivo la Gracia, que es Cristo en mí?...
¿Cómo vivo, sobre todo, la Eucaristía?...
PRECES
Damos infinitas gracias a Dios, nuestro Padre, que realizó la alianza con los hombres
hasta llegar a morar personalmente entre nosotros por la Encarnación de su Hijo, y le
decimos:
Permanece siempre con nosotros, Dios nuestro.
Salva a tu pueblo rescatado con la sangre de Jesús;
34
Que se acaben las guerras, las injusticias y toda forma de opresión;
Señor Sacramentado, Tú eres la misma presencia de Dios entre nosotros. Día y noche
nos haces compañía y también esperas ansioso la compañía nuestra. Haz de nosotros,
Señor, unos ángeles de tu Sagrario, para que nuestra voz te cante ya en la tierra como
te cantará eternamente en el Cielo. Así sea.
35
EJERCICIOS ESPIRITUALES DE ADVIENTO Y NAVIDAD
0. Presentación:
De un modo muy sugerente nos dice San Pablo que “hemos sido llamados a
reproducir la imagen del Hijo de Dios” (Ro 8,29). Pues Jesús no sólo te llama a
seguirle, a hacer cosas por Él, sino a hacerlas como Él las hizo, pues…. ¡no hay
seguimiento de Jesús sin identificación con él!
1. Contemplación:
Petición: “Conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre,
para que más le ame y le siga” (EE,104)
36
- Una mirada amorosa (Jn 3,16…) y por tanto profundamente
interesada por la situación y destino de sus hijos- as y de sus cosas (la
creación entera).
- Una mirada compasiva -como la del padre a quien se le enternece
el corazón al ver el dolor, la desgracia o el sufrimiento de sus hijos…
(He 4,15).
- Una mirada comprometida (Gal 4, 4-5) de quien se pone “manos a la
obra” … El “hacer de Dios” (“Hagamos redención”: EE 107).
- Una mirada arriesgada (2 Cor 8,9) que le lleva a despojarse de sí, en
un “éxodo” permanente, para hacerse uno de nosotros…
- Una mirada convocante, que llama y atrae a otros para colaborar
con ella en la construcción de su reino (Lc 2, 1-7).
Confírmalo, contemplando despacio esta escena de la llamada a
María (a quién llama, cómo la llama, a qué la llama…) y su respuesta
en fe y fidelidad plena y por eso icono (modelo) de todas las
llamadas y de todas las respuestas -¡de tu llamada y de tu respuesta!-
. Por eso, no dejes de darle gracias a Dios por María y pídele que -
como ella- tú también puedas pronunciar tu “sí” a la llamada que
Dios te hace.
En busca de Dios
37
¡Quiero buscarte!
Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos
de todos sus inquilinos.
!Necesito sentirte alrededor!
Quiero encontrarme en tus sacramentos,
En el reencuentro de tu perdón,
en la escucha de tu palabra,
en el misterio de tu cotidiana entrega radical.
¡Necesito sentirte dentro!
Quiero encontrarte en el rostro de los hombres y mujeres,
en la convivencia con mis hermanos;
en la necesidad del pobre
y en el amor de mis amigos;
en la sonrisa de un niño
y en el ruido de la muchedumbre.
¡Tengo que verte!
Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser,
en las capacidades que me has dado,
en los deseos y sentimientos que fluyen en mí,
en mi trabajo y mi descanso
y, un día, en la debilidad de mi vida,
cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo”
Teilhard de Chardin
38
LA VISITACIÓN DE MARÍA A ISABEL (Lc 1, 39-56)
0. Presentación:
Llena de la presencia del Altísimo, María irradia esa presencia en un gesto de
caridad.
La narración se encuentra, claramente modelada sobre el relato del traslado
del arca de la Alianza a Jerusalén, que aparece en el segundo libro de
Samuel (2Sm 6, 2-16).
María es el arca de la nueva alianza; ella es lugar de la presencia salvífica de
Dios con nosotros… Y lo es en cuanto creyente, como figura del verdadero
discípulo/a; ella es “bienaventurada” porque “ha creído que se cumplirán las
palabras del Señor” (Lc 1,45).
Ella es “Madre” y “Maestra” de todos los creyentes. Junto a ella aprenderás a
recorrer el camino de la fe, que consiste en salir de ti para, como ella,
anunciar el evangelio, la Buena Noticia…
1. Contemplación:
Petición: “Conocimiento interno del Señor que por mi se ha hecho hombre
para que más le ame y le siga”.
39
- La alegría: Su visita se halla impulsada por un amor tan original e
irradiante que la colma, a ella y a su voz, con un torrente de alegría
que es capaz de contagiar a los demás. En ella todo es gracia y por
eso todo es alegría.
- La ternura: Su acción está cargada de ternura, propia del amor que
no crea distancias, que acerca a los lejanos…Ternura significa dar
con alegría, suscitando alegría en el amado; es contagiar libertad y
paz.
- El don: Ella da todo, no dando sólo algo de sí misma, sino dándose a
sí misma.
- El silencio: ¿Qué sucedió durante los tres meses? Nada se dice en el
relato. Se trata de la elocuencia silenciosa de los hechos.
Virgen y Madre
Oh, Virgen santísima, Madre de Dios,
Madre de Cristo, Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
40
haz que nuestro amor a los demás
Sea siempre paciente, benigno, respetuoso.
Causa de nuestra alegría,
¡ruega por nosotros!
Juan Pablo ll
41
EL ANUNCIO A LOS PASTORES (Lc 2, 8-20)
0. Presentación:
Ponte junto a los pastores y, con ellos, recorre tú también este itinerario…
1. Contemplación:
Petición: “Conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre para
más amarle y seguirle”.
42
• Sólo te queda “echar a correr” -¡eso es la fe!- para comprobar por ti
mismo –como lo hicieron los pastores- lo oído y anunciado por los ángeles
(los mensajeros de Dios).
La espera
43
No descorro mi voz. No me doy cuenta
de que Tu estas ahí, que esta hora
es otra vez tu cita. No distingo
tu llamada. Mañana,
esta siesta, este ocaso, en esta noche
también vendrás… Tú nunca
dejaras de llegar.
Valentín Arteaga
44