0% encontró este documento útil (0 votos)
92 vistas44 páginas

Subsidio Diciembre 2022

Este documento contiene una guía para varias horas santas y misas durante el Adviento y la Navidad. Incluye lecturas bíblicas, reflexiones, oraciones y contemplaciones para cada evento.

Cargado por

Yahir Sandoval
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
92 vistas44 páginas

Subsidio Diciembre 2022

Este documento contiene una guía para varias horas santas y misas durante el Adviento y la Navidad. Incluye lecturas bíblicas, reflexiones, oraciones y contemplaciones para cada evento.

Cargado por

Yahir Sandoval
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ÍNDICE

1. Hora Santa “El enviado del Padre” .………………………………………………. 3

2. Eucaristía II Domingo de Adviento 04 de diciembre .…………………………. 7

3. Hora Santa “Inmaculada Concepción” 08 de diciembre .…………………… 9

4. Eucaristía III Domingo de Adviento 11 de diciembre .……………………….. 13

5. Acontecimiento Guadalupano, un camino de promoción humana .…….. 15

6. Hora Santa “Y el Hijo de Dios se hizo hombre” 15 de diciembre .………..... 20

7. Eucaristía IV Domingo de Adviento 18 de diciembre .…………………………24

8. Hora Santa “Su Nombre: Jesús”.…………………………………………………….26

9. Eucaristía Natividad del Señor 25 de diciembre .……………………………….30

10. Hora Santa “Jesús, el Dios-con-nosotros” 29 de diciembre ………………… 32

11. Ejercicios espirituales de Adviento y Navidad ………………………………….36

2
JUEVES 01 DE DICIEMBRE
EL ENVIADO DEL PADRE
Reflexión bíblica. Lectura, o guion para el que dirige:
Del Evangelio según San Lucas. 4,14-21.

Jesús vino a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga el día de


sábado, le entregaron el volumen del profeta Isaías, y halló el pasaje donde estaba
escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los
pobres la Buena Noticia. Me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la
vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del
Señor". Enrolló el volumen, y comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido esta Escritura
que acaban de oír", PALABRA DEL SEÑOR.

Cristo ha venido, viene y ha de venir... Son tres tiempos diferentes de una sola
venida. Jesús confiesa que Él es "el enviado del Padre" {Juan 10,36). Israel esperó
durante muchos siglos al que tenía que venir, y vino en Belén. Ahora, viene cada día
a su Iglesia de muchas formas, pero sobre todo por el Sacramento del Altar.
Sin embargo, aquella venida primera y la venida actual no son más que el signo
y la promesa de la venida definitiva que se realizará al final de los tiempos, como dice
el Señor en el Apocalipsis: "Miren, que vengo en seguida" (Ap. 22,12). Entonces ya no
habrá que esperar nada más, nada, porque se habrá realizado en todo y para
siempre el plan de la salvación...
Jesús vino antes para revelarnos el amor de Dios nuestro Padre. Y vino para dar
al mundo la Buena Noticia de la salvación, destinada a los pobres que lo fían todo de
Dios.
Cristo viene ahora, en la Eucaristía especialmente, para darnos la vida: "He venido
para que tengan vida, y la tengan abundante" (Juan 10,10). Y vendrá al final para
revelarnos en todo su esplendor la gloria del Padre: "Yo les he dado la gloria que tú
me diste" (Juan 17,22), "esperanza de la gloria de Dios" (Romanos 5,2), gloria definitiva,
porque "cuando aparezca Cristo, entonces también ustedes aparecerán gloriosos
con él" (Colosenses 3,4)

¿Hay alguien más grande, que el Dios que envía? ¿Y hay un embajador más
digno y fiel que ese Jesús, enviado por el Padre, si es su propio Hijo, y Dios como su
Padre?...

3
En la espera de Cristo al final de los tiempos, la esperanza más firme que
tenemos es la Eucaristía, "garantía de la gloria", como la llama la Iglesia, conforme al
encargo de San Pablo: "Cada vez que coman del Pan y beban del Cáliz, anuncien la
muerte del Señor, hasta que venga" (1Corintios 11,26)

Jesucristo Sacramentado es el mismo que vino, el que viene continuamente a


su Iglesia para santificarla y el que vendrá glorioso al final del mundo. Y la Eucaristía
es el memorial que nos hace presente lo que pasó una vez y nos dice lo que vendrá
definitivamente al fin. Por eso la Eucaristía es la fuente de donde brota y la cima en
que acaba toda la vida cristiana.

Hablo al Señor. Todos

¡Cuánto que te esperó el mundo, Señor Jesús!


Y ahora, que te tiene consigo, se mantiene alejado de ti.
Lo peor es que te sientes muchas veces
solo porque los tuyos no contamos contigo como debemos.
Viniste para revelarnos al Padre, y el mundo vive sin Dios.
Vienes ahora en el Sacramento, y los hombres no te reciben.
Volverás glorioso un día, y nos dices que no encontrarás fe.
¿A quién iremos, Señor, si no vamos a ti?...
Haz que te aceptemos ahora con fe y con amor.
¡Ven, Señor, que te abrimos las puertas de nuestro corazón!

Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige

Jesús, que miste el Salvador prometido por el Padre.


— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, a quien esperaron anhelantes los siglos.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que viniste un día al mundo y naciste en Belén.
— / Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que viviste en la tierra como uno más de nosotros.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que ahora nos visitas cada día en el Sacramento.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que volverás glorioso al final de los tiempos.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que eres nuestra única esperanza de salvación.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que quieres encontrarnos en vela y oración.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!

4
Jesús, que eres la prenda de nuestra resurrección.
— ¡Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que vienes para llevarnos al Padre.
— / Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que vienes para darnos vida inmortal.
— / Ven, Señor, a mi corazón!
Jesús, que nos buscas para tenernos siempre contigo.
— / Ven, Señor, a mi corazón!

TODOS
Señor Jesús, nosotros no te hacemos falta a ti, pero nosotros sin ti nos
hubiéramos perdido y por eso viniste a buscarnos para darnos la vida. Cada día nos
visitas de nuevo con tu Gracia y te haces presente entre nosotros con la Eucaristía.
¡Que sepamos aceptarte cada vez con más amor!
Madre María, que con tu "¡Sí!" generoso trajiste el Salvador al mundo y nos lo
sigues trayendo a nuestros corazones. Haz que sepamos recibirlo con la misma fe y
amor con que Tú le diste cabida en tu Corazón Inmaculado. Sólo así podremos
corresponder al amor infinito con que el Hijo de Dios e hijo tuyo vino a salvarnos.

En mi vida. Autoexamen
Si Cristo vino al mundo y está en el mundo, ¿no merecemos el reproche del
Bautista: "En medio de ustedes está uno a quien no conocen?"... El esperado de los
siglos está ahora con nosotros en su Sagrario, ¿y vamos a Él, y sabemos llevar a todos
los hermanos hacia ese Jesús, que es ahora nuestra salvación y mañana será nuestra
gloria? Al venir al mundo, el Dios invisible se hizo carne en las entrañas de María.
Ahora está entre nosotros con apariencia de pan. ¿Nos habrá de repetir el
Evangelista que viene a los suyos y los suyos no le reciben?...

PRECES
Invocamos a Jesucristo, el Enviado del Padre para nuestra salvación, y le decimos:

Bendícenos y santifícanos, Señor.


Jesús, Señor nuestro, que sigues ofreciendo y dando tu vida a los pobres que
vienen a ti;
— nosotros queremos acogerte siempre en nuestros corazones.
El mundo busca anhelante un salvador, sin reconocer que el Salvador
verdadero eres Tú, el Enviado de Dios;
— haz que todos te reconozcan y den contigo en sus vidas.

5
Ante los campos con la cosecha ya en sazón;
— suscita en tu Iglesia muchos evangelizadores, que anuncien a todos los
pueblos la salvación que Tú nos has traído y sigues ofreciendo por tu Iglesia.
Que se elimine la injusticia y la guerra de la faz del mundo;
- y todas las naciones se dispongan con más facilidad a acoger el mensaje del
amor que cada día nos ofreces como una novedad con tu presencia viva en el
Sacramento del Altar.
Padre nuestro.

Señor Sacramentado, aquí en la Eucaristía repites sin cesar el prodigio de amor con
que un día viniste a nosotros en Belén. Allí no encontraste más corazones que te
amasen sino los de María, José y unos cuantos pastores. Aquí queremos que halles
cabida en todos nosotros, que te amamos y te recibimos con brazos muy abiertos. Tú
que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

6
DOMINGO II DE ADVIENTO
DOMINGO 04 DE DICIEMBRE

Monición de entrada
Queridos hermanos, nos preparamos para comenzar esta Santa Eucaristía, arribando
ya al II domingo de Adviento dentro del año litúrgico. En este domingo escuchamos,
no sólo a Isaías, sino ahora también a Juan, el Bautista, personaje importante en los
cuatro evangelios, como profeta recio, consecuente, que sabe estar en su sitio de
precursor del Mesías y que hace oír su voz en el desierto de Judá, más allá del Jordán,
preparando los caminos del Señor. Pidiendo al Señor esa fuerza para convertirnos y
hacer vida así la palabra de este día, comenzamos la Santa Misa, de pie, cantando
el canto de entrada…

Moniciones para las lecturas


Las lecturas de este domingo, que siguen anunciando la venida del Señor, nos hacen
un llamado a la conversión, no basada en el miedo y el castigo, sino porque el Señor
en persona nos trae un tiempo de plenitud. El Reino de los Cielos, tal como aseguran
el salmista y el profeta Isaías, conlleva un periodo de justicia y paz, donde todos,
tendrán una oportunidad de felicidad. El Mesías, investido con el Espíritu de Dios, hará
lo que no han sido capaces de llevar a cabo los reyes en Israel. Y Pablo nos exhorta a
fiarnos de la Palabra de Dios y mantenernos firmes en la esperanza.

Oración de los fieles


Salgamos al encuentro del Señor, que se acerca a nosotros con designios de paz, y
presentémosle confiados nuestra plegaria. Contestaremos a cada petición: Ven,
Señor, a salvarnos

1. Para que el Papa, obispos, sacerdotes y todos los comprometidos con el


anuncio del evangelio, sigan proclamando sin cesar el mensaje de conversión
y salvación a todos los pueblos. Oremos.
2. Para que los gobiernos del mundo tomen de modelo el programa del reino de
Dios y su justicia, y gobiernen digna y justamente a las naciones. Oremos.

7
3. Por los más necesitados, especialmente por aquellos a quienes se les violan sus
derechos y son víctimas de la injusticia, para que mantengan su esperanza y
vean pronto la luz de la justicia. Oremos.
4. Por los que este día escuchamos esta Palabra de Salvación que Dios nos ha
transmitido, para que demos frutos de una sincera conversión y preparemos
dignamente la Navidad. Oremos.
Escucha, Dios todopoderosos y eterno, nuestras oraciones y suscita en nosotros el
deseo de una verdadera conversión, para que, renovados por el Espíritu Santo,
hagamos presente en toda relación humana aquella justicia y aquella paz que la
Encarnación de tu Hijo hizo florecer en nuestra tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor.

8
INMACULADA CONCEPCIÓN
JUEVES 08 DE DICIEMBRE
JESÚS Y SU MADRE INMACULADA

Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige


Del libro del profeta Isaías. 61, 10-11.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un


traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna
con sus joyas. Porque como una tierra hace germinar plantas y como un huerto
produce su simiente, así el Señor Yahvé hace germinar la justicia y la alabanza en
presencia de todas las naciones, PALABRA DE DIOS.

"¡Salve, la llena de gracia!", oyó María de labios del Ángel {Lucas 1,28). Y las palabras
de Isaías las aplicamos a la Virgen Inmaculada con propiedad sorprendente.

Al ser Inmaculada desde el primer instante de su ser, María aparece con una
hermosura radiante, encanto de los ojos de Dios y embeleso y orgullo de los que somos
sus hijos. ¡Qué belleza de vestido y qué riqueza de joyas que luce María!...

Además, el jardín del paraíso, después de la maldición merecida por la culpa de Adán
y de Eva, ahora, por María y el Hijo que trae al mundo, germina toda clase de árboles
frondosos y produce los frutos más exquisitos.

La Virgen nazarena venía a deshacer la obra iniciada por la primera mujer. La


descendencia de esta segunda Eva, Jesucristo el Hijo de María, iba a machacar la
cabeza de la serpiente antigua. El pecado y la muerte serán vencidos y el hombre
podrá comer de nuevo del árbol de la vida, que le mantendrá en la inmortalidad
antes perdida. "Pongo enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya,
la cual te pisoteará la cabeza" {Génesis 3,15)
La Iglesia, desde siempre, ha leído en estos textos de la Escritura el gran privilegio de
la Concepción Inmaculada de María. No podía ser pecadora ni por un solo instante
la que iba a ser la Madre del Redentor. En previsión de los méritos de Cristo, Dios la
redimía de manera singularísima. Pues por los méritos de la sangre de Jesucristo, Dios
nos saca a nosotros de la culpa después que hemos caído miserablemente en ella;

9
en virtud de estos mismos méritos, Dios libraba a María de caer en la ciénaga inmunda
del pecado. De este modo, María aparece ante los ojos de Dios toda radiante de
hermosura, y es la imagen de la Iglesia, la esposa inmaculada de Cristo, que
aparecerá un día ante Jesucristo su esposo "sin mancha ni arruga ni nada semejante
que deslustre su hermosa faz" (Efesios 5,27)
El misterio de la Inmaculada Concepción ilumina lo que es la Eucaristía para nuestra
vida cristiana. La Sangre redentora de Cristo hizo Inmaculada a María, que debía ser
santísima y sin mancha alguna porque en su seno iba a llevar encerrado al Hijo de
Dios. Así el cristiano descubre en María Inmaculada su vocación bautismal a ser "santo,
inmaculado, amante" (Efesios 1,4), como nos dice San Pablo, y encuentra en la
Eucaristía ?nuevo árbol de la vida en el paraíso de la Iglesia? el medio más eficaz para
conseguir este ideal. Santo, porque la Comunión lo llena de la santidad de Dios.
Inmaculado, porque va limpio a comulgar para no hacerse "reo del Cuerpo y de la
Sangre de Cristo" (1 Corintios 11,27), limpieza que busca en todos los pasos de su vida.
Amante, porque la Comunión lo llena de ese amor que es la esencia de la vida
cristiana.
Hablo al Señor. Todos

Señor, que eres santidad infinita y nos quieres santos a todos nosotros. Tú nos dices por
la Concepción Inmaculada de María cuál es el ideal que te formaste sobre nosotros
y lo que nos hiciste mediante las aguas bautismales: unos santos e inmaculados, para
ser a la vez, sin ningún estorbo, unos amantes ardentísimos tuyos. Dame a mí esa
pureza sin mancha, la misma que gozaré cuando me vea en los esplendores de tu
gloria.
Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige

Jesús, que eres "santo, inocente, inmaculado".


- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, vencedor de Satanás, padre del pecado.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que quisiste Inmaculada a tu Madre.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que redimiste a María de modo singular.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que nos diste a María como ideal de pureza.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que prefiguraste a tu Iglesia en María Inmaculada.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!

10
Jesús, que te preparas una Iglesia inmaculada del todo.
- ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que nos diste de nuevo el árbol de la vida.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que nos quieres sin mancha al acercamos a ti.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que me pides santidad y pureza bautismales.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que me pides un amor ardiente y puro.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
Jesús, que me quieres unir a tu Iglesia glorificada.
— ¡Señor, crea en mí un corazón puro!
TODOS
Señor Jesús, Esposo de una Iglesia que será inmaculada. Adelanta en mí esa pureza
sin tacha que será mi vestido de gala en la eternidad dichosa. Que sea también esa
vestidura blanca el uniforme que cada día llevo al comulgatorio cuando te voy a
recibir en el Sacramento de tu amor.

Madre María, la única toda hermosa ante los ojos de Dios porque eres Inmaculada y
sin mancha alguna. Dame la victoria sobre todo pecado. Hazme valiente en la
tentación para luchar y vencer. Que el demonio y el pecado, vencidos por ti, nunca
tengan parte conmigo, Virgen Inmaculada.
En mi vida. Autoexamen

La Concepción Inmaculada de María, que ha inspirado a tantos artistas y ha


apasionado a millones de corazones cristianos, no es sólo para ser admirada y
cantada con ardor, sino, sobre todo, para ser imitada. Dios me propone en ella el
ejemplar de lo que debe ser mi vida y me atestigua Pablo: una existencia, aquí como
en el Cielo, limpia de todo pecado. ¿Me esfuerzo por parecerme a mi Madre? ¿Lucho
valiente contra la culpa, hasta la más pequeña? ¿Tomo la Comunión como el gran
medio para limpiarme de mis faltas, que las evito antes de comulgar para recibir
dignamente a Jesús y después para ser un alma digna del Señor que he recibido?
PRECES
Señor Dios nuestro, por haber hecho Inmaculada a María:

Te alabamos, te bendecimos, te glorificamos.


Señor Jesús, te felicitamos por la Madre tan bella que tienes,

11
— y te pedimos nos conserves la hermosura de nuestro Bautismo.

Señor Jesús, no permitas que Satanás reine en el mundo,


- sino que triunfen siempre los frutos de tu Redención.
Bendice de modo especial a nuestro grupo, a nuestra comunidad,

- y que te amemos cada vez más a ti y a la Madre Inmaculada.


Señor Jesús, sana las heridas de todos los que sufren,

- y da a nuestros difuntos la visión de tu rostro en el Cielo.


Padre nuestro.
Señor Sacramentado, árbol de la vida, y alimento y sostén de la vida divina que nos
comunicaste abundante en el Bautismo. Haz que encontremos en ti la fuerza que
necesitamos para mantenernos con limpieza de todo pecado, a fin de recibirte
siempre, como te recibió María en su seno, con la santidad que puede ofrecerte una
simple criatura. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

12
DOMINGO III DE ADVIENTO
DOMINGO 11 DE DICIEMBRE

Monición de entrada
Bienvenidos hermanos a la celebración de esta santa Misa, correspondiente al III
domingo de Adviento. Este domingo ha sido llamado desde hace siglos domingo de
«Gaudete», o de «alegría». La iglesia nos invita a alegrarnos porque ya está cerca el
Señor. En un mundo con tantos quebraderos de cabeza, no está mal que los cristianos
escuchemos esta voz profética que nos invita a la esperanza y a la alegría, basadas
en la buena noticia de que Dios ha querido entrar en nuestra historia para siempre. La
liturgia de hoy es un mensaje que nos llena de regocijo. Con ese gozo del que nos
llena Dios este día, comencemos la Santa Misa, de pie, cantando el canto de
entrada…

Moniciones para las Lecturas

Hoy, el salmista nos invita a alabar con alegría y júbilo a un Dios que es fiel a su Palabra.
Esta fidelidad se concreta en su predilección por los desfavorecidos y oprimidos. Es
éste el rostro divino que revela Jesús con sus acciones, muy en consonancia con la
tradición profética que nos muestra Isaías. La gloria y el esplendor de Dios se
manifiestan mediante acciones inauditas. Ante ese Dios que viene, como nos exhorta
Santiago, vale la pena ser perseverante y disponerse a acogerlo en estas próximas
fiestas de Navidad. Escuchemos con mucha atención.

Oración de los fieles


Confortados por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos, mientras
esperamos confiadamente nuestra total liberación. A cada petición
diremos: Muéstranos, Señor, tu misericordia.
1. Al papa, obispos y sacerdotes, permíteles Señor, que con tu ayuda, sigan
preparándonos para la segunda venida de Cristo. Oremos.
2. A los gobernantes de las naciones, especialmente a los de nuestro país, dales
Señor sabiduría para gobernar rectamente. Oremos.

13
3. A los que sufren en el mundo, a los marginados, a los que se sienten
abandonados por la sociedad, dales Señor la esperanza de un reino de paz,
justicia y amor. Oremos.
4. A los que participamos de esta Santa Misa, concédenos que vivamos siempre
preparados para día de la manifestación gloriosa de Jesús. Oremos.
Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y, con la fuerza de tu amor, mantén nuestro
caminar hacia el que ha de venir, para que, perseverando con paciencia, hagamos
madurar las semillas que tú mismo siembras en nuestros corazones y las hagamos
fructificar con acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

14
EL ACONTECIMIENTO GUADALUPANO, UN CAMINO DE PROMOCIÓN
HUMANA

15
María, espejo de las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo, es una mujer que
no dudó en proclamar que Dios es vindicador de los humildes y de los oprimidos y
derriba sus tronos a los poderosos; es fuerte, conoció la pobreza y el sufrimiento, la
huida y el exilio; no defraudo esperanza alguna de los hombres de nuestro tiempo y
les ofrece el modelo perfecto del discípulo del Señor: promotor de la justicia que libera
al oprimido y de la caridad que socorre al necesitado, pero sobre todo testigo activo
del amor que edifica a Cristo en los corazones.
Cf. Marialis Cultus 37

El Acontecimiento Guadalupano, camino de promoción humana

El acontecimiento del Tepeyac posee un fuerte contenido social, que ofrece rutas
certeras de promoción humana; genera esperanza de liberación a partir de la
situación de opresión que padecen los indígenas después de la Conquista.

María Guadalupe, haciéndose una con todos, expresa su interés por aquello que
lastima a nuestro pueblo. Su presencia y mensaje representa para él una nueva
situación:

Ojala que quede grabado en tu corazón, Hijo mío el más querido: No es nada
lo que te espantó, te afligió, que no se altere tu rostro, tu corazón… no temas
esta enfermedad, ni en ningún modo a enfermedad otra alguna o dolor
entristecedor. ¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre?
¿Acaso no estas bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría?
¿Qué no estás en mi regazo, el cruce de mis brazos?... Por favor, que ya
ninguna otra cosa te angustie, te perturbe, ojala que no te angustie la
enfermedad de tu honorable tío. (NM 118-120).

La promoción humana tiene rostro: indígena, pobre y oprimido

María de Guadalupe, al igual que su Hijo Jesús, opta por los pequeños (cf. Mt 11,25-26).
Dios se hace presente en ellos e identifica esos rostros indígenas, pobres y oprimidos,
que sienten haber perdido su identidad y claman justicia y misericordia.
En esta situación, María de Guadalupe sale al encuentro y escucha a sus hijos, a través
de “Juanito”, su más amado y pequeño hijito (cf NM 23, 26, 58).

16
Proyecto que humaniza
En el Acontecimiento Guadalupano, la comunidad autóctona recupera su dignidad
humana, negada por los colonizadores, que trataban a los mexicanos como seres
extraños. Los indígenas fueron percibidos como bestias, seres carentes de razón, debido
a los falsos presupuestos de los españoles.

La Virgen se aparece a Juan Diego y, a través de él, a toda la comunidad indígena, les
hace valorar su dignidad como persona.
Las Apariciones de María contribuyen a entender al “otro”, “diferente”, pero igual, en
razón y voluntad, pues Dios ha constituido a todos como seres humanos, a imagen suya
(cf. Gn 1,27). María reconoce esta dignidad humana y filial en el Tepeyac.

De este modo entendemos la forma y palabras con las que se dirige a Juan Diego
hablando de esta manera. Mi Juanito, mi Juan Dieguito, hijito mío, el más amado. Me
honro en ser madre compasiva de todos ustedes, los que a mi clamen, los que me
busquen, los que me honren confiando en mi intercesión. (cf. NM 12, 26, 29-31).
De testigo a promotor de dignidad humana
Juan Diego, reconocido y reivindicado como ser humano, se hace facilitador de
procesos que humanicen a otros, mostrando ese rostro amoroso, compasivo, auxiliador
y salvador de Dios (cf. NM 28-37).

Juan Diego es testigo activo que sale al encuentro del otro para dar testimonio de que
ha sido tratado con dignidad; cumple las condiciones que se necesitan para serlo:
haber visto y oído. “Ver”, “escuchar”, “admirar” y “contar” son claves para dar
testimonio de la humanización recibida. María vio y escucho; Juan Diego y Juan
Bernardino hicieron sus partes: admiraron y contaron tales grandezas (cf. NM 11, 33,
195).
La buena nueva de Guadalupe, signo de salvación y esperanza
La evangelización consiste en proclamar noticias buenas, ser heraldos de la salvación
que viene de lo alto. La buena nueva del Tepeyac es una espléndida evangelización
en palabras, símbolos y milagros, contribuye a que, ante la crisis de valores y
desesperanza, podamos profundizar en la Buena Nueva de Jesús y percibir fidelidad
de Dios, como un signo de esperanza y salvación.
La buena nueva traída por la Virgen a los pueblos de América es la misma que la Buena
Nueva de Jesús, el centro y punto de atención del anuncio es Dios mismo.

17
Liberación integral del hombre y la mujer

La promoción humana impulsada por la Virgen trasciende y se hace visible. La sanación


es el signo sensible de la verdad de la evangelización y la liberación recibida.
Es imposible la iniciación en la fe cristiana sin liberación, sin el reconocimiento de la
dignidad humana. Ese es el primer paso: la liberación.
Con Juan Bernardino constatamos una liberación tanto corporal, como espiritual, que
representa la liberación integral que Dios concede a cada ser humano (cf. Mt 4,23) por
medio de María de Guadalupe (cf. NM 32).
Hacia la plenitud humana

Toda persona está llamada a ser plena, feliz, a desarrollar todas sus potencialidades.
María de Guadalupe impulsa este proceso en Juan Diego y en cada uno de nosotros.
Aun cuando no se perciba por los implicados, dignifica y acredita a cada uno delante
de los demás. Hace que se perciban de un modo distinto, cambien sus actitudes.
María ayuda a desarrollar la personalidad de todos para alcanzar la madurez.

La promoción humana en la Iglesia

Que el Acontecimiento Guadalupano impulse la dignidad humana y liberación de


nuestro pueblo va de acuerdo con la tradición y enseñanzas de la Iglesia en cuestiones
sociales. El magisterio de la Iglesia, en materia social, favorece la superación y la
liberación integral de cada ser humano:

• Promueve actividades que ayudan a despertar la conciencia de las personas, a


valerse por si mismas, convertirse en líderes de su propio desarrollo y de los que le
rodean, tanto en lo humano como en lo espiritual.
• Estimula la educación para la convivencia, la organización.
• Fomenta la comunicación de bienes, la comunión fraterna y la participación
equitativa.
En la Iglesia existe la conciencia de trabajar por una promoción humana que libere
de cualquier opresión; se acceda a bienes superiores; se goce de una sociedad más
justa, libre y pacifica; frutos indispensables de una evangelización liberadora.

La promoción humana, dimensión privilegiada de la Nueva Evangelización

18
La propuesta de liberación integral en el Acontecimiento Guadalupano ilumina la
forma en que podemos realizar la promoción humana hoy; el cristiano es sujeto
responsable de la evangelización, la promoción humana y la liberación (cf. DP 474).
¿Podemos proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la
paz, el verdadero y autentico crecimiento del ser humano? (cf. EN 31). Existen en
nuestros días muchas situaciones que no podemos callar en la evangelización (cf. DSD
166-167), porque la liberación es el primer paso para el anuncio de la fe cristiana:
• Palpamos la necesidad de conversión de toda la Iglesia hacia la opción
preferencial por los pobres (cf. Lc 4, 18-21) y su liberación integral (cf. DP 1134).
• Estamos llamados a ser Iglesia doméstica, con los brazos abiertos para acoger
y valorar a cada persona (cf. DA 370).
• Merecen denuncia el narcotráfico, la violación de los derechos de los niños, la
mujer y los mas pobres de la sociedad.

19
JUEVES 15 DE DICIEMBRE
. "Y EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE"
Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige

Del Evangelio según San Juan. 1,1-14.


En el principio existía el Verbo... y el Verbo era Dios... En el mundo estaba, el mundo
fue hecho por él, y el mundo no lo conoció... Vino a los suyos, y los suyos no lo
recibieron. Pero a todos los que lo recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a
los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y el Verbo se hizo carne, y puso su
morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre
como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. PALABRA DEL SEÑOR.

¡Y el Verbo, la Palabra, el Hijo de Dios, se hizo hombre!... Es la afirmación más


ponderativa y pasmosa de la Biblia.
Los patriarcas, los reyes, los profetas y todo el pueblo de Israel esperaban la epifanía
o manifestación del enviado de Dios, y se decían: ¿Cómo será el Mesías, el Cristo que
tiene que venir?...
Se lo pudieron imaginar de mil maneras. Pero a nadie se le ocurrió jamás que sería el
mismo Dios, el Hijo de Dios, quien iba a venir al mundo, y no como rey esplendoroso y
lleno de majestad aplastante, sino hecho un hombre como cualquiera de nosotros,
escondida su Divinidad en el cuerpecito de un infante encantador, de un niño
adorado, de un joven simpático, de un varón irresistible por su bondad, humildad,
pobreza y amor.

No venía a desplegar un gran poder para sojuzgar al mundo, sino que "echó su tienda
de campaña entre nosotros" para vivir con nosotros, para compartir nuestra suerte,
para hacernos conocer al Padre y hacernos hijos suyos, para llenarnos con su Espíritu
y enriquecernos con todos los bienes de Dios.
Al haberse hecho hombre el Hijo de Dios y ser como uno de nosotros, Jesús respeta,
realiza y redime todo nuestro ser humano. Al compartir todo lo nuestro, nos
comprende, nos valoriza, hace suyas todas nuestras ilusiones, nuestros trabajos,
nuestros dolores, nuestras debilidades. Goza con todo lo nuestro, sufre con todo lo
nuestro, porque participa en todo nuestra naturaleza humana.
Nuestra naturaleza no le comunica a Dios ningún mal, mientras que Dios comunica a
nuestra naturaleza todo bien. Si metemos el hierro frío y negro en el fuego, el hierro no

20
comunica al fuego ni su frialdad ni su negrura; mientras que el fuego ha comunicado
al hierro todo su calor y brillantez.
Esto que se realizó con la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, lo vivimos
especialmente nosotros cuando nos unimos a Cristo en la Eucaristía.

Porque entonces, más que nunca, nos asume Cristo, nos hace "uno" con Él, y nos pasa
a nosotros la vida divina que a El lo colma en plenitud. "Igual que yo vivo del Padre,
así el que me come vivirá por mí" {Juan 6,57). Dios todo en Cristo, y Cristo por la
Comunión todo en mí...
Hablo al Señor. Todos

Dios eterno, que te has hecho hombre como yo. Ahora puedo tratarte de tú a tú, pues
eres como yo en todo. Yo podía tener miedo ante Dios; ante un hermano mío, no.
Antes estabas lejanísimo; ahora te miro muy de cerca. ¡Jesús! De tal modo nos has
acercado Tú a Dios, que puedes decirme: no temas al ver en mí a tu Dios, ama al Dios
que por ti se ha hecho y es un hombre. En ti veo, Jesús, al Dios que se hace un servidor
mío. Tú y yo vamos a vivir, amar, sufrir y gozar siempre juntos. ¡Te haces tan pequeño
Tú para hacerme tan grande a mí!...
Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige

Hijo de Dios, engendrado por el Padre Eterno.


— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que te hiciste hombre como nosotros.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que te hiciste hijo de María.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que te hiciste hermano nuestro.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que te has hecho en todo como nosotros.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que eres el modelo de mi ideal ante Dios.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que amas como amamos nosotros.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que sufriste como sufrimos nosotros.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que gozaste como nosotros tus hermanos.
— Jesús, te amo con todo el corazón.

21
Hijo de Dios, que estás en el cielo como hombre glorificado.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que en el Cielo intercedes por nosotros.
— Jesús, te amo con todo el corazón.
Hijo de Dios, que en el Cielo nos esperas a tus hermanos.
— Jesús, te amo con todo el corazón.

TODOS

Jesús, ¡con qué confianza acudo a ti sabiendo que me entiendes


perfectamente cuando amo y sufro y gozo y me ilusiono y fracaso, porque Tú mismo
amaste, sufriste, gozaste, te ilusionaste y fracasaste como cualquiera de nosotros! Haz
que te ame y que confíe siempre en ti.
Madre María, que nos diste hecho hombre al Hijo de Dios, encarnado felizmente
en tu seno virginal. Nadie como Tú conoció y entendió a Jesús, y nadie me puede
llevar a Él como lo puedes hacer Tú. Alcánzame de Dios la gracia de seguir a Jesús
hasta el fin, aunque me cueste, como a ti, clavarme firme en el Calvario.

En mi vida. Autoexamen
San Pablo nos dice que Dios nos ha elegido en Cristo para ser "santos, inmaculados,
amantes" (Efesios 1,4), copias sin defecto de lo que es Jesucristo ante el Padre. Para
esto Dios se hizo hombre, para que nosotros seamos como Dios. ¿Respondo yo así a
mi vocación cristiana? ¿Me doy cuenta de que en tanto soy un hombre o una mujer
cabal en cuanto soy una persona cristiana perfecta? ¿Aprecio la Gracia, la conservo,
la acreciento sin cesar?... ¿Me esmero, sobre todo, en la recepción de la Eucaristía,
que acrece en mí sobremanera la vida de Dios, la santidad a que Dios me llama?
PRECES
Alabamos a Jesús, Cristo el Señor, el Hijo de Dios hecho hombre como
nosotros, y le pedimos:
Acuérdate, Señor, de tu Pueblo santo.
En esta hora plácida del atardecer, cuando venimos ante tu presencia en el
Sagrario,
— acepta nuestro trabajo de hoy, nuestro descanso, nuestro amor.
Eres el sol de justicia, que brilla con luz indeficiente en medio de un mundo en
tinieblas,

22
— haz que los hombres tus hermanos sean constructores de paz y eliminen de
la sociedad toda clase de esclavitud.
Tú que eres el modelo y la imagen del hombre nuevo,
- convierte a todos los hijos e hijas de la Iglesia en modelos acabados de la
santidad a la que Dios los llama desde su Bautismo.
A todos nuestros hermanos que están fuera de su casa por trabajo o por
merecido descanso,
- devuélvelos felizmente al seno de sus hogares.
Y a los hermanos que nos dejaron para ir a la Casa del Padre,

- dales el descanso eterno y la luz perpetua.


Padre nuestro.

Señor Sacramentado, aquí tienes oculta tu Humanidad igual que tu Divinidad.


Pero creemos en ti, y te pedimos que cuando vengas a nosotros o al vernos contigo
ante el Sagrario, nos llenes de la vida divina que habita plenamente en ti, para que
consigas en nosotros el fin por el que te hiciste hombre: ¡que nos llenemos de la vida
de Dios!... Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

23
DOMINGO IV DE ADVIENTO
DOMINGO 18 DE DICIEMBRE

Monición de entrada
Queridos hermanos: nos encontramos ya en el último domingo de preparación para
el Nacimiento del Señor, un motivo que nos llena de alegría en medio del adviento,
gozo que también compartimos con nuestros hermanos que nos sintonizan a través
de la radio. La liturgia del día de hoy pone su acento en el papel importantísimo de
María, la mujer que dijo sí al proyecto de salvación de Dios. María fue la que mejor
vivió el Adviento y la Navidad: ella, la que «le esperó con inefable amor de Madre».
Ella puede ayudarnos a vivir la Navidad con mayor profundidad desde nuestra fe, no
conformándonos con las claves de la propaganda de consumo de estos días y
acogiendo a Dios en nuestra vida con el mismo amor y la misma fe que ella. Pidiendo
la intercesión de la Madre de Dios para vivir mejor esta navidad, nos disponemos a
iniciar la Santa Misa, de pie, cantando el canto de entrada…

Moniciones para las lecturas


El evangelista Mateo aplicó el oráculo del Emmanuel que hoy leemos en la primera
lectura al nacimiento de Jesús. En él se cumplen las Escrituras de modo definitivo.
Nuestra generación, que busca al Señor como la del salmista, lo puede encontrar en
Jesús de Nazaret. Quien lo descubra tendrá que anunciarlo en todas partes con la
misma valentía y decisión de Pablo. Con mucha atención escuchemos.

Oración de los fieles


Pidamos, hermanos, el auxilio del Señor, para que, apiadado del pobre y del oprimido,
venga a salvar al mundo de sus males. Responderemos a cada petición: «Salvador de
los hombres, escúchanos»
1. Para que en el seno de la Iglesia se siga gestando el nacimiento de Jesús que
transforme nuestras vidas. Oremos.
2. Para que el Príncipe de la paz traiga paz y reconciliación a todos los pueblos de
la tierra y el mensaje de reconciliación de la Navidad llegue a los confines del
mundo. Oremos.
3. Para que los más necesitados reciban el sustento necesario en estas fiestas
navideñas. Oremos.
4. Por los que este día acogemos a Jesús en la comunión, para que le permitamos
nacer en nuestros corazones y que transforme nuestras vidas. Oremos.

24
Señor Dios, que has mostrado la gratitud y la fuerza de tu amor eligiendo las entrañas
purísimas de María para revestir de carne mortal a tu Hijo, escucha nuestras plegarias
y haz que también nosotros sepamos acoger y engendrar espiritualmente a tu Verbo,
escuchando tu palabra y obedeciendo a la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

25
JUEVES 22 DE DICIEMBRE
SU NOMBRE: JESÚS
Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige.

Del Evangelio según San Mateo. 1,15.21.


El origen de Jesús fue de esta manera. Su madre, María, estaba desposada con José
y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió divorciarla en privado.
Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
"José, hijo de David, no temas tomar contigo a tu mujer, porque lo engendrado en ella
es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará
al pueblo de sus pecados. PALABRA DEL SEÑOR.

No había discusión en el nombre que debía llevar el Hijo de Dios hecho hombre,
porque Dios se adelanta y encarga primero a María y después a José: "Le pondrás por
nombre Jesús". Y así fue: "Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se
le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno"
(Lucas 2,21)
A José le había dado la razón el mensajero celeste: "Porque él salvará al pueblo de
sus pecados". Es decir, Jesús va a ser El Salvador. Decir Jesús es lo mismo que decir:
"Yahvé que salva", "Dios es Salvador".
Por eso dirá Pedro a la asamblea de los judíos: "No hay otro Nombre dado a los
hombres sobre la tierra con el cual podamos ser salvos" {Hechos 4,12). Además, para
un judío el nombre era lo mismo que la persona. Por lo tanto, Jesús era significar la
Persona adorable del Señor en todos sus aspectos.

Esta es la razón por la cual la Iglesia ha tenido siempre una devoción especial al
Nombre de Jesús.

La Liturgia, los santos y los escritores tienen expresiones hermosísimas, como el himno
que canta: "Jesús, dulce memoria, que comunicas los verdaderos gozos al corazón".
O como Fray Luis de León: "Dichoso, si se puede decir, el pecar, que nos mereció tal
Jesús", traducción del dicho litúrgico en la noche pascual: "¡Oh feliz culpa, que nos
mereció tal Redentor!".

Y comentando el significado de Jesús, Salvador, dice el mismo Fray Luis: "Son salud sus
palabras; digo, son Jesús sus palabras, son Jesús sus obras, su vida es Jesús y su muerte

26
es Jesús". Asi como San Buenaventura, haciendo referencia a la Persona de Jesús, dice
de su nombre que la expresa: "Jesús, ¡qué nombre tan fuerte, tan lleno de gracia, tan
feliz, tan dulce, tan glorioso!".
Siendo esto así, no busquemos otro remedio para los males del mundo sino Jesús, su
Persona salvadora. Sólo Jesús nos puede librar de la incredulidad, de la inmoralidad y
de la injusticia. ¡Contemos con Jesús Salvador!...

Nosotros miramos a Jesús, presente en la Eucaristía. Nuestro Salvador está en medio


de nosotros. ¿Y qué va a hacer aquí Jesús sino cumplir la misión confiada por el Padre:
ser Salvador?...

Hablo al Señor. Todos


¡Jesús! Sé para mí Jesús: mi Salvador.
Sé mi Salvador en todo: haz honor a tu Nombre.
Sé mi Salvador en las penas: que no me lleguen a vencer.
Sé mi Salvador en los fracasos: que no me aplasten.
Sé mi Salvador en el trabajo: que no me rinda.
Sé mi Salvador en las preocupaciones: que no me turben.
Sé mi Salvador en la enfermedad: que la lleve con amor.
Sé mi Salvador en los éxitos: que no me envanezcan.
Sé mi Salvador ante la eternidad: que no me pierda.
Sé mi Salvador siempre, que por eso te llamas Jesús.

Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige

Tú, que te llamas Jesús, porque eres el Salvador.


— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús, nombre elegido por el mismo Dios.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para librarme del pecado.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para salvarme eternamente.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para preservarme del error.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para sostenerme en el dolor.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para salvarme en las pruebas de la vida.

27
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para librar al mundo de la injusticia.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para todos los que te invocan.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que eres Jesús para felicidad de todos los que te aman.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, que serás la última palabra de mis labios moribundos.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!
Tú, mi Jesús eterno, porque me habrás llevado al Cielo.
— ¡Bendito sea tu santo Nombre!

TODOS
Señor Jesús, yo te reconozco felizmente por mi Salvador. Quiero vivir con seguridad
total en ti, que me salvarás siempre de todo pecado, de toda pena, de toda prueba,
de todo dolor, de toda condenación. Dame una confianza inmensa en ti y un amor
ardentísimo a tu Persona adorable.

Madre María, que fuiste la primera en pronunciar el nombre de Jesús con un amor y
una ternura indecibles. Haz que ese Jesús, que

lo fue todo para ti, sea también el ideal más grande de mi existencia. Que sepa yo
imponerme por Él cualquier sacrificio, porque a Jesús no se le niega nunca nada.
En mi vida. Autoexamen

Si Jesús se llama por mí y para mí: Jesús, Salvador, ¿qué razón de ser tienen mi
desconfianza, mis miedos, mis preocupaciones, los mismos pecados que he podido
cometer?... Jesús no hubiera sido Jesús, ni sería Jesús ahora, si no hubiese cumplido ni
cumpliese actualmente la misión que el Padre le confiara: salvarme en todo.
Entonces, yo debo confiar siempre en Él sin tenerle miedo alguno. Jesús le confió a un
alma santa: "Es cierto que cien pecados me ofenden más que uno. Pero si ese uno
fuera de desconfianza, me dolería más que los otros cien." A BENIGNA CONSOLATA

PRECES

Invocamos a Jesús, y le pedimos que, haciendo honor a su Nombre y a su


misión de ser el Salvador, nos libre de todo mal.
Señor Jesús, sálvanos porque confiamos en ti.
Que tu Iglesia se vea libre de todo error;

28
— y se mantenga fiel a tus enseñanzas y las orientaciones de los Pastores.
Que los responsables de la sociedad tengan conciencia de su deber;
— y salven a los pueblos de toda injusticia.
Que cesen los escándalos en el mundo;
- y que los niños y las personas más inocentes no encuentren tropiezos que
arruinarían su salvación.
Que los jóvenes vivan con convicción su condición cristiana;
- y sean la esperanza para crear un mundo mejor.
Que al declinar este día que terminamos en tu presencia,
- nos des a todos la esperanza de la salvación eterna.
Padre nuestro.

Señor Sacramentado, ¡con qué reverencia, con qué confianza, con qué amor
te llamamos ahora Jesús en tu misma presencia! ¡Jesús! Con tu solo Nombre, si te
comemos, nos nutres; si te invocamos, nos llenas de ti; si te leemos, nos instruyes; si
escribimos de ti, nos enorgulleces. Al hablar de ti, nuestros labios se llenan de gozo
celestial. ¡Jesús, sé para nosotros Jesús. Así sea.

29
NATIVIDAD DEL SEÑOR
DOMINGO 25 DE DICIEMBRE

Monición de entrada
Feliz Navidad queridos hermanos. El día del nacimiento de Jesús, para el que tanto
nos hemos estado preparando durante todo el tiempo de Adviento, se ha llegado.
Bienvenidos a la celebración de esta misa, en la Solemnidad de la Natividad del Señor.
Las profecías del Antiguo Testamente se han hecho realidad y Jesús, el Verbo, se ha
hecho carne y habitó entre nosotros. En Cristo las promesas se vuelven vivas y, con la
liturgia de hoy, comprendemos que la Palaba de Dios no es una doctrina, sino una
persona: Cristo Jesús. Con gozo y la paz que nos trae el niño Jesús, nos disponemos a
celebrar dignamente esta Santa Misa. Comencemos con el canto de entrada. De pie,
por favor y cantemos todos.

Moniciones a las lecturas

El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Lo que para el Antiguo testamento
era una profecía, una victoria anunciada por la primera lectura, en el Nuevo
testamento se vuelve una realidad, porque Dios nos ha hablado por medio de su Hijo,
como lo dice San Pablo, el Verbo que se hizo Carne y habitó entre nosotros, como lo
atestigua el Evangelio de San Juan. Por eso cantamos con el salmista la victoria de
nuestro Dios. Con gozo y atención escuchemos estas lecturas.

Oración de los fieles


Presidente: En este Santo día en que el Señor da a conocer su salvación, adoremos al
Emmanuel, Dios con nosotros, y pidamos por las necesidades de todos los hombres.
Digamos todos: «Niño Jesús, concédenos la alegría y la paz»

1. Por la Iglesia, que gozosa contempla en el Pesebre el misterio anunciado por los
profetas, para que
2. proclame hasta los confines de la tierra el Nacimiento del Salvador. Roguemos
al Señor.
3. Por el papa Francisco, apóstol de la alegría, para que su palabra congregue,
oriente y clarifique la respuesta de los creyentes a los planes de Dios. Roguemos
al Señor.

30
4. Por todos los hombres del mundo, para que descubran en el Niño de Belén el
Dios hecho hombre, luz para alumbrar a las naciones y se dejen iluminar por Él.
Roguemos al Señor.
5. Por los pueblos que sufren violencia y opresión, para que se alegren porque ha
llegado la redención con el Nacimiento del Mesías esperado por todos.
Roguemos al Señor.
6. Por todos nosotros, reunidos hoy aquí para celebrar la Navidad, para que
recibamos la Palabra que se hace carne y escuchándola de verdad, sepamos
vivirla y trasmitirla a los demás. Roguemos al Señor.

31
JUEVES 29 DE DICIEMBRE
JESÚS, EL DIOS-CON-NOSOTROS
Reflexión bíblica. Lectura, o guión para el que dirige

Del Evangelio según San Mateo. 1,20-23.


Dijo el ángel a José: "No temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado
en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque
él salvará al pueblo de sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que
dijo el Señor por medio del profeta: "Miren que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros".
PALABRA DEL SEÑOR.
"¡Dios con nosotros!". Así reza la profecía más famosa de Isaías (7,24), que oímos tantas
veces en la Liturgia preparatoria de la Navidad. El Concilio y el Papa Pablo VI se
encargarán de recordarnos en nuestros días esta expresión bíblica y de hacernos ver
el alcance inmenso que contiene. ¡Dios con nosotros!...
Ya no va a ser el Dios lejano que vive más allá de las estrellas. No; ahora será el Dios
que se acerca, que se mete en el mundo, que hace de cada uno de nosotros una
morada suya. Será el Dios que nos habla, el que nos ama, el que nos cuida con amor
y cariño inmenso.

Porque el Dios hecho hombre, Jesús, se va a hacer presente en nuestra vida de


maneras insospechadas. Todas esas maneras están encerradas en el misterio, aunque
todas son reales, todas ciertas, cada una a su modo, pero que culminan en la
presencia más grandiosa que es la Eucaristía.
En nosotros está por su Palabra, pues "cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura,
es Él quien habla". Está presente "por su virtud en los Sacramentos, de modo que
cuando alguien bautiza es Cristo quien bautiza". Está vivo y presente por la fe y el amor
en cada uno de nosotros, pues nos dice por Juan: "Vendremos a aquel que me ama
y haremos en él nuestra morada" (Juan 14,23); y por Pablo: "Cristo habita por la fe en
sus corazones" (Efesios 3,17)
Está presente en la asamblea cristiana, porque nos asegura: "Donde están dos o tres
congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18,20) Está con la
Jerarquía de la Iglesia, en el Papa y los Obispos, a los que promete: "Yo estoy con
ustedes hasta el fin de los tiempos" (Mateo 28,20)

32
Todo esto es cierto. Pero Jesús se nos hace presente, sobre todo, en la Eucaristía,
donde está verdadera, real y substancialmente con su Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad, tal como es Él y tal como está en el Cielo, aunque oculto aquí por los velos
sacramentales. ¡Oh misterio de amor!... ¡Dios-con-nosotros! ¿No se ha realizado la
profecía como ningún vidente, ni el mismo Isaías, lo pudo imaginar?...
Hablo al Señor. Todos

¡Dios mío! Tú dijiste que no había pueblo en la tierra


que tuviese a sus dioses tan cercanos
como Israel tenía a su Dios. Esto lo decías entonces.
Ahora con Jesús, ¿qué dices a la Iglesia, tu verdadero Israel?
Yo me siento colmadamente feliz, al saber que Tú, Señor Jesús,
estás siempre conmigo: en tu Palabra, en los Sacramentos,
en los Pastores, en los hermanos, en mi corazón,
pero, más que nada, en la Eucaristía, "gran misterio
y admirable Sacramento". Estallo de gozo,
y te digo con toda el alma: ¡Gracias por tu presencia, Señor!

Contemplación afectiva. Alternando con el que dirige

Jesús, Emmanuel, el Dios-con-nosotros.


— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, que echaste tu tienda de campaña entre nosotros.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente de muchas maneras entre nosotros.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente cuando se proclama tu Palabra.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente por tu virtud en los Sacramentos.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, que moras por la fe y el amor en nuestro corazón.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente siempre en nuestros hermanos.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente entre nosotros reunidos en tu nombre.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente en el Papa y los Obispos, nuestros Pastores.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
48
Jesús, presente de modo admirable en la Eucaristía.
— ¡Quédate conmigo, Señor!

33
Jesús, presente en tu Iglesia a la que riges por tu Espíritu.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
Jesús, presente siempre con nosotros porque nos amas.
— ¡Quédate conmigo, Señor!
TODOS
Señor Jesús, que estás siempre conmigo sin que me dejes ni un solo instante de mi
vida. Gracias por tu presencia, que es mi fortaleza en la lucha, mi alegría en la tristeza,
mi consuelo en la aflicción, mi luz en las dudas, mi premio en el esfuerzo. ¡Quédate
conmigo, y no me dejes nunca, Señor!
Madre María, la que nos diste al Emmanuel, que desde tu seno se hizo el "Dios-con-
nosotros" para siempre. Guárdame a tu Jesús bien seguro en mi corazón. Que acoja,
como Tú, su Palabra para permanecer yo en Él como Él permanece conmigo sin
separarse de mi.
En mi vida. Autoexamen
Isaías, hablando del Emmanuel, desafiaba a todos los pueblos enemigos: "Serán
destrozados, fracasarán. Porque con nosotros está Dios". Yo hago mías estas palabras,
y me digo, porque me lo tengo que decir: ¿dónde está mi fe cuando me quejo por
un dolor, por una prueba, por un fracaso cualquiera? ¿Es que Jesús, el "Dios con
nosotros", no está conmigo, o qué? Y si Él viene conmigo, "¿a quién temeré?... Mirando
mi fe por otro lado, ¿hago caso de la Palabra de Dios, de mis hermanos en los que
está Cristo, de los Pastores de la Iglesia?... ¿Vivo la Gracia, que es Cristo en mí?...
¿Cómo vivo, sobre todo, la Eucaristía?...
PRECES

Damos infinitas gracias a Dios, nuestro Padre, que realizó la alianza con los hombres
hasta llegar a morar personalmente entre nosotros por la Encarnación de su Hijo, y le
decimos:
Permanece siempre con nosotros, Dios nuestro.
Salva a tu pueblo rescatado con la sangre de Jesús;

— y haz que te sea fiel en el cumplimiento de tu voluntad.


Congrega en tu única Iglesia a todos los que confiesan tu nombre y han recibido el
mismo Bautismo;
— para que el mundo crea en el Cristo que Tú nos enviaste.

34
Que se acaben las guerras, las injusticias y toda forma de opresión;

- y que todos reconozcan que Tú, por Jesucristo tu Hijo, eres


verdaderamente el Dios que está con nosotros.
Padre nuestro.

Señor Sacramentado, Tú eres la misma presencia de Dios entre nosotros. Día y noche
nos haces compañía y también esperas ansioso la compañía nuestra. Haz de nosotros,
Señor, unos ángeles de tu Sagrario, para que nuestra voz te cante ya en la tierra como
te cantará eternamente en el Cielo. Así sea.

35
EJERCICIOS ESPIRITUALES DE ADVIENTO Y NAVIDAD

LA ENCARNACIÓN (Lc 1, 26-38)

0. Presentación:
De un modo muy sugerente nos dice San Pablo que “hemos sido llamados a
reproducir la imagen del Hijo de Dios” (Ro 8,29). Pues Jesús no sólo te llama a
seguirle, a hacer cosas por Él, sino a hacerlas como Él las hizo, pues…. ¡no hay
seguimiento de Jesús sin identificación con él!

Este es el objetivo principal de todo el recorrido de los ejercicios que


condiciona, también, el modo de hacerlo. El que se reproduzca en ti la
imagen de Jesús- de tal manera que quien te ve a ti le vea a Él-…. pide
acercarte a contemplarle allí donde se nos ha dejado impresa su imagen -su
rostro, su modo de vivir, los porqués de su vida…. -que son los relatos
evangélicos, los “misterios” de la vida del Señor. Acércate a Él desde esta
actitud contemplativa supone de tu parte echarle imaginación –
imaginándote la escena -para adentrarse en ella permitiendo que todo tu ser -
tu mirada, tu capacidad de escucha y … sobre todo tu corazón -queden
empapados por lo que ves, lo que oyes, lo que sientes… Así entrarás a fondo
en el “conocimiento interno” del Señor, fuente de tu amor y de tu seguimiento.

1. Contemplación:
Petición: “Conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre,
para que más le ame y le siga” (EE,104)

• Imagínate a la Trinidad (Padre-Hijo-Espíritu) contemplando el mundo, en


una auténtica “mirada global”: desde siempre (desde toda la
eternidad); hasta lo más profundo (hasta los lugares más recónditos del
corazón humano); y en su universalidad: a todos los hombres y mujeres
de la historia en la rica variedad de matices multiculturales y en toda la
gama de situaciones- de alegría y llanto, de paz y guerra, de
nacimiento y muerte…-
• Contempla la mirada de la Trinidad al mundo y detente en alguna de
sus notas más características:

36
- Una mirada amorosa (Jn 3,16…) y por tanto profundamente
interesada por la situación y destino de sus hijos- as y de sus cosas (la
creación entera).
- Una mirada compasiva -como la del padre a quien se le enternece
el corazón al ver el dolor, la desgracia o el sufrimiento de sus hijos…
(He 4,15).
- Una mirada comprometida (Gal 4, 4-5) de quien se pone “manos a la
obra” … El “hacer de Dios” (“Hagamos redención”: EE 107).
- Una mirada arriesgada (2 Cor 8,9) que le lleva a despojarse de sí, en
un “éxodo” permanente, para hacerse uno de nosotros…
- Una mirada convocante, que llama y atrae a otros para colaborar
con ella en la construcción de su reino (Lc 2, 1-7).
Confírmalo, contemplando despacio esta escena de la llamada a
María (a quién llama, cómo la llama, a qué la llama…) y su respuesta
en fe y fidelidad plena y por eso icono (modelo) de todas las
llamadas y de todas las respuestas -¡de tu llamada y de tu respuesta!-
. Por eso, no dejes de darle gracias a Dios por María y pídele que -
como ella- tú también puedas pronunciar tu “sí” a la llamada que
Dios te hace.

• Cae en la cuenta de cómo se ha ido reflejando esta contemplación en ti


procurando así sacar algún provecho.
• Finaliza con un coloquio: “Pensando lo que debo hablar a las tres Personas
divinas, o al Verbo eterno encarnado, o a la Madre y Señora nuestra, pidiendo
según que en sí sintiere, para más seguir e imitar al señor nuestro, así
nuevamente encarnado, diciendo un Padre nuestro” (EE 109).

En busca de Dios

“¡Te necesito, Señor!,


porque sin Ti mi vida se seca.
Quiero encontrarte en la oración,
en tu presencia inconfundible,
durante esos momentos en los que el silencio
se sitúa de frente a mí, ante Ti.

37
¡Quiero buscarte!
Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
en la transparencia del horizonte lejano desde un cerro,
y en la profundidad de un bosque
que protege con sus hojas los latidos escondidos
de todos sus inquilinos.
!Necesito sentirte alrededor!
Quiero encontrarme en tus sacramentos,
En el reencuentro de tu perdón,
en la escucha de tu palabra,
en el misterio de tu cotidiana entrega radical.
¡Necesito sentirte dentro!
Quiero encontrarte en el rostro de los hombres y mujeres,
en la convivencia con mis hermanos;
en la necesidad del pobre
y en el amor de mis amigos;
en la sonrisa de un niño
y en el ruido de la muchedumbre.
¡Tengo que verte!
Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser,
en las capacidades que me has dado,
en los deseos y sentimientos que fluyen en mí,
en mi trabajo y mi descanso
y, un día, en la debilidad de mi vida,
cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo”

Teilhard de Chardin

38
LA VISITACIÓN DE MARÍA A ISABEL (Lc 1, 39-56)

0. Presentación:
Llena de la presencia del Altísimo, María irradia esa presencia en un gesto de
caridad.
La narración se encuentra, claramente modelada sobre el relato del traslado
del arca de la Alianza a Jerusalén, que aparece en el segundo libro de
Samuel (2Sm 6, 2-16).
María es el arca de la nueva alianza; ella es lugar de la presencia salvífica de
Dios con nosotros… Y lo es en cuanto creyente, como figura del verdadero
discípulo/a; ella es “bienaventurada” porque “ha creído que se cumplirán las
palabras del Señor” (Lc 1,45).
Ella es “Madre” y “Maestra” de todos los creyentes. Junto a ella aprenderás a
recorrer el camino de la fe, que consiste en salir de ti para, como ella,
anunciar el evangelio, la Buena Noticia…

1. Contemplación:
Petición: “Conocimiento interno del Señor que por mi se ha hecho hombre
para que más le ame y le siga”.

• Acompaña a María en su viaje… y no te pierdas detalle del mismo, de su


estancia en casa de Isabel y de todo lo que sucede en este encuentro.
• Procura entrar en el corazón de María - ¡habitada por Dios!- y qué
movimiento y actitudes interiores provoca en ella, y fíjate en cada una
de ellas:
- La atención: como disponibilidad vigilante hacia los otros… “Donde
está el amor allí está la mirada” … Atención que se pone en marcha
con prontitud.}
- La inteligencia del amor: como capacidad para escuchar y
comprender el misterio del otro, donde la palabra hace puente entre
los dos corazones y los dos hijos.
- La concreción: Sin dejarse llevar por sueños de bien, o por ilusiones
que nunca se realizan… María es concreta porque obedece a la
verdad que su entendimiento de amor le ha hecho conocer y actúa
de manera consciente, sin buscar excusas y fugas.

39
- La alegría: Su visita se halla impulsada por un amor tan original e
irradiante que la colma, a ella y a su voz, con un torrente de alegría
que es capaz de contagiar a los demás. En ella todo es gracia y por
eso todo es alegría.
- La ternura: Su acción está cargada de ternura, propia del amor que
no crea distancias, que acerca a los lejanos…Ternura significa dar
con alegría, suscitando alegría en el amado; es contagiar libertad y
paz.
- El don: Ella da todo, no dando sólo algo de sí misma, sino dándose a
sí misma.
- El silencio: ¿Qué sucedió durante los tres meses? Nada se dice en el
relato. Se trata de la elocuencia silenciosa de los hechos.

• Cea en la cuenta de cómo se ha ido reflejando esta contemplación en ti


procurando así sacar algún provecho de ella.
• Y… finaliza tu contemplación con un coloquio.

Virgen y Madre
Oh, Virgen santísima, Madre de Dios,
Madre de Cristo, Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.
Virgen fiel, ruega por nosotros.

Enséñanos a creer como has creído tú.


Haz que nuestra fe
en Dios, en Cristo, en la Iglesia,
sea siempre límpida, serena,
valiente, fuerte, generosa.
Madre digna de amor. Madre del Amor Hermoso,
¡ruega por nosotros!

Enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos


como los amaste tú;

40
haz que nuestro amor a los demás
Sea siempre paciente, benigno, respetuoso.
Causa de nuestra alegría,
¡ruega por nosotros!

Enséñanos a saber captar, en la fe,


la paradoja de la alegría cristiana,
que nace y florece en el dolor,
en la renuncia, en la unión con tu Hijo crucificado:
¡haz que nuestra alegría sea siempre auténtica y plena
para podérsela comunicar a todos! Amén.

Juan Pablo ll

41
EL ANUNCIO A LOS PASTORES (Lc 2, 8-20)

0. Presentación:

Lucas, con muy pocas palabras, nos ha narrado el nacimiento de Jesús, y,


como si tuviera prisa por mostrarnos la grandeza y la originalidad de este niño,
se alegra más en contarnos su primera manifestación al mundo –como en
una auténtica “exposición”- provocando en aquellos a quienes se manifiesta
–los pastores y cada uno de nosotros- lo que constituye el auténtico itinerario
de la fe. Itinerario que pasa por la escucha de una Voz, por el riesgo confiado
de salir a verificar lo que ella dice y anuncia, por el encuentro gozoso con el
Señor y por el correr a anunciar lo que se ha visto y oído.

Ponte junto a los pastores y, con ellos, recorre tú también este itinerario…

1. Contemplación:

Petición: “Conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre para
más amarle y seguirle”.

• La voz: escucha esa voz que viene de lo alto, limpia y no contaminada,


resplandeciente en medio de la noche… y. por tanto, capaz de
interpretar lo que sucede “aquí abajo”, en una situación aparentemente
insignificante y sin ninguna trascendencia para nadie. Ella te revela el
“secreto mejor guardado” por Dios para la humanidad. Pero, como todo
secreto, está escondido… y tendrás que buscarlo. Los pasos te los
marcara la misma escena. ¡Sigue a los pastores!

• La señal: Para que la voz no se pierda en el vacío, viene acompañada


de una “contraseña”, de un signo, para que puedas reconocer lo que te
quiere revelar: “Encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado
en un pesebre”. Ahí tienes, en apretada síntesis, “el anuncio” y “lo
anunciado”.

42
• Sólo te queda “echar a correr” -¡eso es la fe!- para comprobar por ti
mismo –como lo hicieron los pastores- lo oído y anunciado por los ángeles
(los mensajeros de Dios).

• La alegría del encuentro: contempla a María, a José y al niño “acostado


en un pesebre”. Admira “tanta grandeza y gloria” en medio de tanta
pequeñez… Date un baño de ternura, de amor, de alegría… y deja que
se caigan las escamas de tus ojos y todos los oropeles con los que
pretendes adornar tu vida. ¡Amor puro, al descubierto, a la intemperie…!
Siente que has encontrado la alegría de vivir y vuelve a tu vida
“glorificando y alabando a Dios por lo que has visto y oído”.

• Y, no te olvides: Los secretos y el misterio se guardan y maduran en el


corazón… Como hacia María (Lc 2, 19). Hay que darles muchas vueltas,
rumiarles, hasta que se asienten en tu vida, hasta que descubras las
maravillas de Dios que encierran para ti y hasta donde puede exaltar a
los humildes y pequeños (María, José, el niño, los pastores… (¡y a ti!)
regalándoles todo su amor, todo su ser… Cae en la cuenta de cómo se
ha reflejado en ti el misterio que acabas de contemplar procurando sacer
algún provecho.

• Finaliza con un coloquio, “pensando lo que debo hablar a las tres


personas divinas o al Verbo eterno encarnado o a la Madre y señora
nuestra pidiendo según que en sí sintiere, para más seguir e imitar al Señor
nuestro, asi nuevamente encarnado, diciendo Padre nuestro” (EE 109).

La espera

Me esperas cada día. Siempre vienes,


no cesas de llegar desde el silencio
hasta el sol de mi puerta. Tiras piedras
suaves y pequeñas, transparentes
al cristal de mi cuarto y de mis ojos.

43
No descorro mi voz. No me doy cuenta
de que Tu estas ahí, que esta hora
es otra vez tu cita. No distingo
tu llamada. Mañana,
esta siesta, este ocaso, en esta noche
también vendrás… Tú nunca
dejaras de llegar.

Hasta que un día


saldré por fin, lo sabes, y en tus manos
pondré cuanto me esperas y me diste.

Valentín Arteaga

44

También podría gustarte