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Evolución de Plazas Urbanas

El documento habla sobre la historia y evolución de las plazas a través de los años en diferentes épocas y culturas como la Grecia antigua, Roma y la Edad Media. También describe diferentes tipos de plazas como las plazas cerradas, plazas con espacio dominante y plazas nucleares. Además, analiza conceptos como la percepción e identidad urbana y los usuarios de los espacios urbanos.

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Evolución de Plazas Urbanas

El documento habla sobre la historia y evolución de las plazas a través de los años en diferentes épocas y culturas como la Grecia antigua, Roma y la Edad Media. También describe diferentes tipos de plazas como las plazas cerradas, plazas con espacio dominante y plazas nucleares. Además, analiza conceptos como la percepción e identidad urbana y los usuarios de los espacios urbanos.

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ESPACIOS URBANOS HISTORIA, TEORIA Y DISEÑO

CAPITULO 1.- LAS PLAZAS EN ESPACIO Y TIEMPO

En este capítulo podemos conocer más acerca de las plazas a través de los años y como en
cada siglo o en cada época tenia diferentes funciones.

En Grecia antigua se desarrollaron como simpe fortificaciones como una acrópolis, como
en Micenas, al evolucionar en forma gradual como pequeños centros políticos comerciales
y religiosos, cambio su trazado urbano y sobre todo la organización de los espacios
urbanos que eran vitales para el desarrollo de las actividades de la población.

Las pequeñas calles irregulares que convergían n si trayecto conectaban esta calle central
con diferentes partes de la ciudad y las cuales creaban un patrón urbano bastante
irregular.

En esta época surgió a noción de ágora, primero como un vacío urbano de encuentro, el
ágora y la acrópolis formaban parte del mismo conjunto, al principio a los griegos no les
intereso la organización de los edificios y espacios que formaron la acrópolis o el ágora
como un conjunto urbano armónico, sino más bien cada edificio se diseñó como si fuera
una escultura aislada de las demás.

El ágora concedió vida a la ciudad y propicio un nuevo elemento de cambio en la cultura


occidental, la organización política que condujo a la democracia, el ágora se convirtió en el
punto focal de la ciudad y con frecuencia incorporo dentro de sus espacio a pequeños
altares esto motivo que las acrópolis se ubicaran en los otros sitios, pues a la larga solo
funcionaron como lugares de culto.

El foro romano al principio estaba reservado para actividades religiosas y políticas y al


pasar del tiempo se incorporaron las actividades económicas y mercados e, el foro dio
acceso a toda la población y las actividades políticas se reubicaron en recintos cerrados,
los templos permanecieron en el mismo lugar mezclándose con tabernas y puestos de
mercados.

La plaza en la época medieval se inició del estilo románico al final del estilo gótico era
diferente a aquellas ideas tanto de las polis griegas como de las urbs romanas, el concepto
de plaza en esta época contiene otro enfoque en el cual incluía el aspecto sociológico y el
visual, la evolución morfológica de la plaza de la Edad Media puede entenderse mejor si se
rastrea el origen o la fundación del poblado, como por ejemplo: Provenientes de una
ciudad de fundación romana. Expansión alrededor de núcleos eclesiástico o seculares,
Expansión de un punto de intercambio, Morfología de la plaza medieval, La plaza como un
ensanchamiento de la calle principal, La plaza como expansión lateral , La plaza c a la
entrada del poblado, La plaza en el centro del poblado, El atrio y Grupos de plazas.

La plaza en el renacimiento puede hallarse en planeación urbana, la evolución del


pensamiento teórico y valores estéticos empiezan a tener influencia en la creación de los
diferentes barrios o sectores de la ciudad y en la ciudad como un todo.

En 1554 se mantuvo la tendencia de las ciudades centrales y va mas allá al proponer en el


centro a una ciudadela, fue Vasari el Joven quien propuso “La ciudad ideal y muestra un
espacio central cuadrangular con edificios centrales y ocho calles radiales en combinación
con un patrón urbano reticular, plazas más pequeñas se formen en la intersección de
ambos sistemas más pequeños se formen en intersección de ambos sistemas el radial y el
reticular.

CAPITULO 2.- PERSEPCION E IDENTIDAD URBANA

El espacio se percibe como una visualización de los parámetros envolventes y como una
experiencia cinestética es decir la sensación de movimiento, las plazas características de
esta tipología fueron algunos zócalos o plazas de ciudades dentro de un centro histórico
colonial, un elemento principal que podíamos encontrar son las plazas cerradas con un
trazo regular, ya sea un cuadrado, un rectángulo o cualquier figura geométrica.

La uniformidad no hace paños, que por lo general formal hay ligeras variaciones en la
arquitectura que enriquece la textura formal, la sensación espacial de las plazas
dependían de la diferencia de escala entre cada uno de los edificios que la envuelven, las
plazas con un espacio dominante con espacio dirigido, se caracteriza por ser un espacio
que contiene una edificación central que ejerce un dominio visual sobre el espacio y el
resto de las edificaciones envolventes un ejemplo podría ser una catedral, un edificio de
gobierno y hasta una vieja estación ferroviaria.

La plaza nuclear es un espacio alrededor de un punto focal la cual no se refiere a una


plaza en el sentido formal de espacio configurado por edificaciones, sino que es un
espacio abierto que gravita o gira alrededor de un gran monumento, obelisco o fuente, un
gran ejemplo es el monumento de la Independencia en la ciudad de México, en esta
tipología la irregular discontinuidad o forma de los edificios envolventes carecen de
importancia mientras haya una relativa proximidad física.
La plaza amorfa la cual es un espacio sin envolvente y forma, es un producto de la
anarquía urbana, como es el caso de las Bellas Artes en ciudad de México, cuyas
envolventes son tan heterogéneas, irregulares, incluso hasta contrastantes de estilo, tener
de manera visual el espacio, tamaño y forma que difícilmente llegan a contener de
manera visual el espacio.

Los comportamientos dentro del espacio urbano depende del mapa cognoscitivo que los
resistentes tienen de los espacios urbanos de su ciudad, el individuo recibe la información
de una compleja, incierta , cambiante e impredecible , una serie de modalidades
sensoriales imperfectas, es preciso aclarar que el mapa cognoscitivo no es un mapa en el
sentido cartográfico, que se representa en determinada escala, contiene calles de la
ciudad , tienes relieves topográficos además de presenta la nomenclatura de calles
colonias, códigos postales y además datos de ríos, canales , líneas de alta tensión
acueductos o gasoductos entre otros.

La colonia o barrio es la zona urbana es en la que las personas habitan, desde un punto de
vista urbano seria aquel segmento de la ciudad que tiene similar patrón urbano de calles,
la población no delimita su barrio en términos de la morfología urbana o un código postal
sino que la identificaban básicamente a través de una continuidad espacial que tenía un
significado personal.

En el caso de una colonia ubicada en la ciudad donde la modalidad de transporte es


vehicular, la percepción de dicha colonia se adapta q este cambio de escala por el cambio
de movilidad física del individuo, la identidad de personas nos hace sentir de un lugar o
dentro de un lugar por su importancia dentro de diseño de espacios urbanos.

CAPITULO 3.- USUARIOS DE LOS ESPACIOS URBANOS

La sociedad moderna sobre todo es urbana, ya que su estructura económica se orienta a


los sectores secundarios y terciarios ya que tienes sus sedes en la ciudad, el
requerimiento de espacio por personas dentro de un área urbana lo determina en gran
medida la demanda que ejerce la población sobre los recursos materiales de la ciudad y
desde luego sobre el transporte, pus los medios de transporte, público y privado, también
son grandes consumidores de espacio.

Los planes maestros o de desarrollo urbanos son los instrumentos normativos con los
cuales se establecen los parámetros de densidad dentro de cada sector de la ciudad,
cuando se busca regular el desarrollo urbano es para evitar la anarquía urbana que
produce la mezcla de diferentes usos de suelo, pues cada uso de suelo y densidad genera
un tipo de tráfico, distintos tipos de usuarios y flujos a diferentes horas del día, muchos de
ellos incompatibles entre sí.
El coeficiente de ocupación del suelo determina el número de niveles y el porcentaje de
área libre en relación con la superficie total del terreno, para obtener el COS se divide la
superficie de construcción en planta baja entre la superficie total del lote, otro indicador
es el Coeficiente de utilización del suelo el cual se emplea para establecer parámetros de
intensidad de construcción dentro de un predio ,este indicador se obtiene de dividir la
superficie construida total del edificio entre la superficie del terreno.

El espacio para vehículos es un espacio urbano para desplazarse dentro de la ciudad


depende en gran medida del tipo de vehículo, de su velocidad y su desplazamiento, para
proporcionar un servicio más diversificado de transporte que no sea el automóvil, en
teoría se requiere de una concentración de población por menos en los dos extremos del
recorrido tanto en el origen como en el destino.

Los patrones urbanos de ciudades en el siglo XIX dejaban hasta la mitad de las calles como
banquetas , muchas de ellas arboladas y con bancas y fuentes, lo cual era muy holgado si
se considera que en aquel entonces los edificios no tenían más de cuatro niveles, un
espacio sin humanos es un espacio muerto , sin importar si tiene gran calidad formal y en
esas condiciones no tiene presencia como icono entre los pobladores urbanos, como
tampoco tiene utilidad en la formación de su mapa mental de la ciudad.

COMO GESTIONAR LAS CIUDADES DEL SIGLO XXI

CAPÍTULO I

La tercera revolución urbana

El fenómeno urbano está asociado al hombre de una manera tan íntima que la ciudad
forma parte de nuestra esencia cómo especie.

Pero solo cuando el ser humano deja de ser cazador - recolector, se convierte en
ganadero- agricultor y empieza a crear asentamientos estables, solo entonces aparece lo
que hoy denominamos civilización, un término que, como no podía ser de otro modo,
tiene su origen etimológico en la ciudad.

Los comienzos: la primera revolución urbana

la cultura es una creación urbana, las sociedades más cultas y evolucionadas son
sociedades urbanas. Estamos hablando de la polis griega, de Atenas, de la ciudad de
estado.
En primer lugar, por la concentración. En la ciudad el número de personas por metro
cuadrado se incrementa, y con ello el número de veces que las personas se encuentran y
se cruzan. Enredan a los hombres.

La ciudad necesita conectividad con el resto del mundo, las ciudades buscan el agua no
para apagar su sed, si no porque el mar y pos ríos significan conexión, la ciudad no es una
ciudad abierta que carece de puertas en sus murallas, o que pierden el tren de las
comunicaciones, se estancan y terminan muriendo.

En resumen, el ser humano se convierte en civilización con la aparición de las ciudades.


Algunos sociólogos asimilan la especie humana con los insectos sociales tales como
hormigas, abejas o termitas.

Ciudadanos y Súbditos: Las murallas de la ciudad

A partir de este momento, y aun hoy, una forma de clasificar la humanidad es dividirla en
dos: los ciudadanos y los súbditos, los hombres libres y siervos, burgueses y campesinos.

Griegos y Romanos eran ciudadanos que, a su vez, tenía esclavos que se e compraban,
siguiendo las mismas normas que las mercancías.

La ciudad que necesita del campo para sobrevivir, para llenar de productos sus mercados,
al fin y al cabo las artesanías no se pueden comer.

La revolución industrial y la revolución francesa. Una centrada en el sistema económico y


otra en la política y las ideas, las dos íntimamente relacionadas.

La revolución francesa nos hace igual a toda libertad, igualdad y fraternidad. Todos somos
ciudadanos y de hecho con la toma de la Bastilla surge el estado moderno.

La revolución industrial por su parte desplaza del comercio a la industria el papel


preponderante en el desarrollo económico. Esto va a tener una consecuencia importante:
el desarrollo industrial precisa que los campesinos se conviertan en obreros.

Los muros de las ciudades han caído pero muchos se preguntan si han merecido
realmente la pena. Delincuencia, alcoholismo, prostitución y epidemias son fenomenos
sociales que aparecen en esta época y que hacen pensar que la ciudad se acerca a su fin,
las medidas policiales y represivas no parecen ser la solución.

LA SEGUNDA REVOLUCION UTBANA: el urbanismo salva la ciudad


Cuando la ciudad parece que está a punto de parecer. Cuando le cuesta digerir ser el
núcleo de una sociedad que ya no está basada en el comercio, si no en la industria.

La ciudad ya no es orgánica, olvida por donde sale el sol, donde está el norte o el sur.

Es la belleza de la razón que sustituye a la naturaleza. El hierro y posteriormente el


hormigón, permite la construcción en altura, lo que facilita hacer más densa la ciudad.

La salubridad se convierte en una prioridad: las viviendas deben tener acceso al sol y la
ventilación, no tanto para deleite de sus moradores. Como para evitar enfermedades y
epidemias. La autoridad emite una serie de reglas que condicionan muy estrechamente la
libertad del arquitecto.

Sin todas estas innovaciones técnicas seria impensable que áreas de pesadilla cómo el
kowloon walled city, pueden haberse sostenido en pie durante decenios! Dos personas
por metro cuadrado!

La tecnología aporta el motor de explosión y aparece el autobús. La técnica dimensiona


los flujos; todo esta pensando. Prueba de ello es el fracaso del reciente intento de sustituir
los londinenses por autobuses convencionales.

El obrero en la era del maquinismo o necesita de un cierto nivel de formación en la


medida en que tiene que saber leer y escribir para ejecutar instrucciones escritas.

De repente el marxismo y el éxito de la revolución rusa muestran los riesgos de tratar al


obrero como un menor factor productivo. curiosamente, los intentos de buscar la
felicidad, de encontrar lo ideal en la tierra, se denomina utopías, y si no es feliz es solo
cuestión de tiempo. Porque el hombre, de la mano de la tecnología salvadora, esta
indudablemente en camino hacia un mundo en el que robots y máquinas nos darán lo que
precisamente, sin más que pensarlo.

LA SEGUNDA CRISIS DE LAS CIUDADES: la ciudad posmoderna

Blade runner, dirigida en 1982 es una más de las señales de que algo va mal. De que
tenemos, de nuevo, problemas. La acción transcurre en los Úngeles disto pico de 2019,
poco envidiable cómo sitio para vivir, el sueño se ha transformado en pesadilla.

La ciudad industrial esta en crisis. Ha llegado la ciudad pos industria. Lo que otros
denominan la ciudad postmoderna. El fenómeno que marca la nueva ciudad es la
globalización, la información a la que podemos acceder de manera sencilla a la hora de
buscar y evaluar opciones para elegir un destino de vacaciones, o una localización para
una aventura empresarial, se ha incrementado exponencialmente.

Las ciudades aparecen como el contrapeso ideal a los efectos permisiosos de alineación y
ausencia de identidad que la globalización trae. La ciudad es el mejor nivel de agregación
territorial con el que la persona puede identificarse.

Las ciudades resucitan, vuelven a estar de moda pero, no hay que olvidar lo, como la
última instancia que puede modular los efectos de una tendencia tan potente como es la
globalización. Subir o bajar un grado dentro de este sistema jerárquico era prácticamente
imposible. Sin embargo hoy en día existen ciudades como Madrid que escalan puestos y
compiten con París y quedan atrás en la carrera.

La economía global genera una lucha por ser una puerta, un modo de acceso a la
economía global, esa es la cuestión que marca la diferencia, las jerarquías urbanas son
cosas del pasado. La Red es lo importante para competir en este nuevo entorno. Todas las
ciudades pueden ganar si aciertan con la estrategia y se incrementa la competencia.

En segundo lugar, la globalización está detrás del espectacular proceso de urbanización y


metropolizacion de la humanidad. Estamos hablando de mega ciudades y meta ciudades,
y no estamos hablando de una curiosidad global como kowloon estamos hablando de
decenas de ellas creciendo a velocidad de vértigo.

PANORAMA DE LA CIUDAD POSTMODERNA el proceso de urbanización pasa a ser


gestionado desde una perspectiva más económica y menos desde su dimensión social y
política. La ciudad recibe el impacto de la globalización cediendo y deformándose, como lo
hace un automóvil ante un impacto directo. Hasta ahora no ha habido airbags que salten,
no ha habido reacción simplemente se ha transformado en un amasijo de hierros en el
que cuesta reconocer el flamante coche primigenio.

Cuáles son los principales rasgos que caracterizan esta ciudad? Desde una dimensión
física, el principal rasgo emergente de las ciudades es la dispersión. En primer lugar, la
ciudad se hace menos densa, ocupa más espacio: se populariza el modelo de ciudad
basado en la urbanización, es la cultura del adosado. Curiosamente, en todos los casos, el
espacio público con la única salvedad del comercial, brilla por su ausencia. El segundo
lugar, el modelo emergente reduce la interacción entre ciudadanos y se incrementa.
CAPITULO II

UN NUEVO MODELO DE LA CIUDAD

Es difícil llegar a una conclusión respecto a la característica dominante de la ciudad


postmoderna. Puestos a extraer una, quizás sea que, frente a la presión de la
globalización, abandona su elemento salvador: la disciplina urbanística, la razón como
bandera, el pensar antes que actuar. El fenómeno de la urbanización cambia de vector
organizador y pasa a ser dirigido por el mercado.

El instinto natural de la ciudad medieval fue sustituido por la razón en la ciudad industrial.

Ahora es la economía la que se pone al frente de la ciudad postmoderna.

A ello sin duda no es ajeno el fenómeno de la globalización, que da preeminencia a la


economía respecto a la política.

El proceso de urbanización pasa a ser gestionado desde una perspectiva más económica
(como un sector más de la economía) y menos desde su dimensión social y política. La
ciudad recibe el impacto de la globalización cediendo y deformándose, como lo hace un
automóvil ante un impacto directo. Hasta ahora no ha habido airbags que salten, no ha
habido reacción: simplemente se ha transformado en un amasijo de hierros en el que
cuesta conocer el flamante coche primigenio.

La conversión del suelo en un puro factor de producción se ha revelado especialmente


peligroso. La globalización económica sobre el espacio urbano revela en su plenitud los
demonios del mercado y enmascaran la mayor parte de sus indudables virtudes. Keynes
decía que las reglas de la economía de mercado no podían ser aplicadas a este sector al
ser cada ubicación única, lo que dificulta la aplicación del concepto de mercado a la
ciudad. Y tenía razón.

¿Cuáles son los principales rasgos que caracterizan esta ciudad? Desde una dimensión
física, el principal rasgo emergente de las ciudades es la dispersión; en el océano del urban
sprawl, la concentración y la mezcla de usos se disuelven y [Link] primer lugar,
la ciudad se hace menos densa, ocupa más espacio: se populariza el modelo de ciudad
basado en la urbanización. Es la cultura del adosado, del chalet. Desaparece la diferencia
entre campo y ciudad. El campo se llena de edificaciones: los tiempos en que las ciudades
terminaban de manera abrupta con un cartel atravesado por una franja roja diagonal ha
terminado. Hoy en día, lo urbano es un continuum de casas y edificaciones que no
parecen terminar nunca. Paralelamente a las vías de comunicación se suceden
urbanizaciones de baja densidad alternadas con centros comerciales durante kilómetros y
kilómetros.
La costa y las zonas de alto valor ecológico como montañas, bosques o riberas fluviales
son las ubicaciones más atractivas para las segundas residencias, que crecen siguiendo a
pies juntillas este modelo urbanístico.

También las viviendas de los más desfavorecidos (villas miserias, slums, favelas, bidonvilles
o guetos) adoptan formas urbanísticas de baja densidad con edificaciones de baja altura y
muy intensivas en ocupación del territorio

Curiosamente, en todos los casos, el espacio público con la única salvedad del comercial,
brilla por su ausencia.

CAPITULO II

LA QUIMICA URBANA LA CIUDAD SOSTENIBLE:

“La hoguera de las vanidades” de Tom Wolfe es pionera en relatar una escena recurrente
en el cine y la literatura actuales. Es la más asequible de las pesadillas urbanas. Todos la
hemos experimentado alguna vez: quizás por eso es tan potente. Terminas de cenar en un
restaurante sofisticado. Una confusión al volante del coche y nos perdemos. En un abrir y
cerrar de ojos, un panorama de hogueras en las calles y amenazantes transeúntes nos
rodea. De repente, la jungla.

De repente, matar o morir. De repente, a luchar por tu vida. La ciudad se fragmenta


urbanística y socialmente. Hay zonas de la ciudad en las que ni la policía se atreve a entrar,
en las que la civilización no está presente.

También las zonas más favorecidas se aíslan. Agentes privados garantizan la seguridad
privada. Incluso el viario deja de ser accesible para todos. Aparecen calles privadas…

Hasta el sistema productivo se agrupa especialmente. Vuelven los gremios. La ciudad


financiera, la ciudad de la imagen, la ciudad de las telecomunicaciones, la ciudad de las
artes, la ciudad de la moda, la ciudad de la ciencia…

Hay poca literatura sobre el impacto de este tipo de concentraciones sobre la industria
que allí se enroca. Sin duda, es un buen negocio vender todas las sedes ubicadas en el
centro y construir nuevas, modernas y equipadas instalaciones en la periferia. Pero aún
está por ver el efecto sobre la creatividad, la innovación y la atracción y retención del
talento que tienen este tipo de operaciones urbanísticas. La ciudad originaria queda
rodeada, abrumada, sitiada por la nueva ciudad postmoderna, y agoniza de dos maneras.

Unas veces, degenera. Se degrada. Es el downtown norteamericano. Es la inner town


asociada a la pobreza y decadencia, donde es mejor no estar cuando cae el sol y las
oficinas, que son las que sostienen el distrito, cierran. Otras veces, gracias normalmente a
la inversión pública, su bello cadáver es embalsamado con técnicas de conservación del
patrimonio histórico. Es el modelo europeo. Su belleza atrae al turismo y, en
consecuencia, al comercio al sector turismo. No hay servicios urbanos de calidad ni
espacios públicos amplios y nunca los habrá: no hay sitio. Vivir en el centro es prohibitivo:
el suelo se encarece por la competencia por el uso del espacio de negocios y comercio.
Sólo los más ricos, hidalgos, la “gentry” viven allí. La ciudad, por tanto, se gentrifica, se
momifica. Parafraseando a Sid Vicius, la ciudad vive rápida, muere joven y deja un cadáver
bonito.

Vuelven las murallas a la ciudad aunque, esta vez, las murallas están dentro de la propia
ciudad. Otra consecuencia de esta madre de todos los desastres que es el “urban sprawn”
es el colapsso de la conectividad, sobre todo dentro de la ciudad: crisis de la movilidad.

La ciudad medieval era móvil porque estaba diseñada a escala humana. Todavía “El ladrón
de bicicletas” de Vittorio de Sica nos relata una Roma de 1948 abarcable, fácil de recorrer
de un extremo a otro a toda velocidad.

La ciudad industrial, en tanto que densa y planificada, tenía el aparato cardiovascular de


un corredor de maratón. Tenía el cuerpo fibroso y musculado y, como sabemos, el
músculo consume más energía que la grasa y ocupa menos espacio.

Pero, la ciudad postindustrial engorda a un ritmo alarmante por dieta hipercalórica en la


que la proteína del desarrollo económico ocupa la mayoría de su pirámide nutricional. Le
crecen gigantescos michelines en forma de interminables urbanizaciones periféricas de
baja densidad.

La ciudad es presa de la obesidad, de una obesidad mórbida. La ciudad compacta podía


esperar que el transporte público solucionase sus problemas de movilidad en un
porcentaje elevado. Pero la ciudad difusa, no. Es imposible diseñar un sistema de
transporte público eficiente con densidades como las de Los Angeles. O como las de los
desarrollos difusos que rodean nuestras ciudades. Tan imposible que, de hecho, carecen
de transporte público. La ciudad postmoderna necesita transporte privado: no puede vivir
sin él. Es adicta al automóvil, que es el que disfruta del mayor porcentaje del espacio
público. El automóvil ha conquistado la ciudad.

En aras de mejorar la movilidad las plazas se transforman en glorietas y en aparcamientos;


los bulevares, en avenidas.

Las cosas no parecen mejorar. Pero nos da igual: seguimos tratando de abordar el
problema desde las infraestructuras, dandomás espacio al vehículo privado. A una ronda
de circunvalación sigue otra más exterior, y a esta, otra. Las operaciones de bypass
fracasan una tras otra. El paciente no mejora. La arterioesclerosis progresa. La ciudad
entera está, metafóricamente y literalmente, al borde del infarto mientras, cada mañana,
trata de acceder a su lugar de trabajo en una hilera interminable y angustiosa.

Lo que hemos visto hasta ahora son consecuencias molestas para los ciudadanos que
surgen de una ciudad que crece sin planificación acertada, que crece desde un modelo en
el que el vector preponderante es la rentabilidad económica.

La cultura de la urbanización difusa, la idea de vivir en el campo a un paso de la ciudad, es


una buena idea para convertir terrenos próximos a las ciudades, con un suelo más barato,
en zonas residenciales.

Sobre todo cuando estos nuevos desarrollos juegan con el concepto de externalidad
negativa con el que iniciábamos el capítulo. La vivienda es, aparentemente, más barata en
la periferia. Eso sí, el coste del transporte va a ser mucho más elevado al tener que ser
necesariamente privado y no colectivo, particular y no público. Todo ello sin contar con el
tiempo perdido en los atascos. O con su impacto sobre la calidad del aire y su traducción
en morbilidad y mortalidad.

Estos costes se generan para que los agentes urbanizadores obtengan algún beneficio del
que los habitantes sólo sufren las secuelas. Pero éste no es el único campo en que esto
ocurre. Ni siquiera el más crítico.

Todo esto nos lleva al último de los rasgos de la ciudad postmoderna: su radical
insostenibilidad medioambiental. No es un tema solamente de un modelo de transporte
que hace crecer exponencialmente el número de trayectos, que satura inevitablemente
las infraestructuras. No es sólo una inversión pública que se dedica a tratar da abordar un
problema sin solución. No es únicamente un esfuerzo inútil, que detrae recursos públicos
de otras utilizaciones menos inútiles.

CAPITULO IV

LA MECANICA URBANA: LA CIUDAD SURFERA

Pocas obras tratan el tema de cómo gestionar las ciudades desde una perspectiva integral.
Este es el hueco que trata de cubrir esta obra. Gildo Seis - dedos, autor del libro, ha
estructurado el texto en torno a una metáfora: la ciudad como forma de vida. La ciudad es
para el autor “la expresión más compleja y sofisticada de la creación humana” hasta el
punto de no estar claro, como ocurre con los insectos sociales como hormigas y termitas,
si el hombre es el individuo o la ciudad. Así, tras un paseo por el proceso de evolución de
las ciudades (La tercera revolución urbana), se plantea un nuevo modelo urbano que la
aborda desde los tres criterios que definen la vida: la química (La ciudad sostenible: el
metabolismo urbano), la movilidad física, digital, social y cultural (La mecánica urbana: la
ciudad surfera) y, por último, la electricidad, la for - ma en que la ciudad se proyecta hacia
el futuro (La chispa urbana: smart city).

Así, tras un paseo por el proceso de evolución de las ciudades (La tercera revolución
urbana), se plantea un nuevo modelo urbano que la aborda desde los tres criterios que
definen la vida: la química (La ciudad sostenible: el metabolismo urbano), la movilidad
física, digital, social y cultural (La mecánica urbana: la ciudad surfera) y, por último, la
electricidad, la forma en que la ciudad se proyecta hacia el futuro (La chispa urbana: smart
city).

Gildo Seisdedos parte de la idea de que las formas de gestión de la ciudad basada en
considerar a las ciudades como sumatorios de edificios son insuficientes. Frente a esta
concepción, esboza una nueva gestión urbana que no se queda en la construcción de sus
edificios e infraestructuras sino que pone su foco en los servicios medioambientales, el
acceso a la sociedad de la información, la movilidad física, las telecomunicaciones, el
fomento del arte y la cultura sin olvidar aspectos transversales como la eficiencia en la
prestación de estos servicios (lean city), el city marketing o las nuevas formas de
financiación.

En definitiva, como afirma Alberto Ruiz-Gallardón alcalde de Madrid en el prólogo, se trata


de “un libro que busca encontrar las claves para esa gestión inteligente de las ciudades y
con el que el profesor Gildo Seisdedos están contribuyendo a hacer de Madrid un
referente internacional en la gestión de las ciudades”.

Mejorar la calidad edificativa reduce el coste de mantenimiento pero incrementa el de


construcción. Y, al fin y al cabo, quien va a pagar más en energía y agua va a ser el
morador. De nuevo, the tragedy of the commons.
Se transfieren externalidades hacia los habitantes del a nueva ciudad que deben pagar en
términos de fractura social, movilidad saturada y mayores costes de agua y energía de
esta nuevo estilo de vida aparentemente más barato.
Pero la gran externalidad no tiene que ver con la calidad de la vida. La gran externalidad
negativa, que no podemos pagar colectivamente –aunque sí lo estemos haciendo a título
individual-, es el impacto desastroso sobre el planeta, sobre el medio ambiente, de la
adopción a nivel global de este estilo de vida, más moderno, más aspiraciones. Quizás el
modelo postindustrial haya sido el más eficiente en la medida en que ha maximizado la
contribución al PIB del proceso de urbanización.
No obstante, la calidad de vida ha sufrido en el camino, lo que hace necesario establecer
un trade off cuidadoso entre lo ganado (un sector ultra dinámico, el motor de las
economías desarrolladas) y lo perdido (zonificación urbana, colapso de la movilidad,
etcétera). Sin embargo, ahora el desafío es mucho mayor: hacer compatible el carácter
urbano de la humanidad con unas ciudades capaces de ser competitivas económicamente,
socialmente solidarias y medioambientalmente sostenibles.
LA TERCERA REVOLUCIÓN URBANA: DECÁLOGO DE TENDENCIAS INEVITABLES (Gildo
Seisdedos)

La historia de las ciudades se nos muestra que la ciudad ha sido capaz de no sólo de
sobrevivir sino de imponerse. Es más, parece que las crisis de las ciudades son crisis que
llegan fruto del éxito, consecuencia de su extraordinario dinamismo.
Se habla, en palabras del sociólogo urbano Françoise Ascher, de una tercera revolución
urbana para dar respuesta a los cambios en las costumbres de los ciudadanos, en las
formas de las ciudades, en los patrones de transporte, en los equipamientos y servicios
públicos demandados que acabamos de referir.
Las ciudades tienen que dar respuestas adecuadas a los grandes desafíos a que se
enfrentan y hacerlo de manera rápida en un contexto que evoluciona a gran velocidad.
Una serie de tendencias emergen a la hora de analizar hacia dónde va a ir al cosas en el
futuro.
01. Hay una clara convergencia sobre cuáles han de ser los objetivos de la ciudad: generar
riqueza y repartirla de modo que haya cierto equilibrio social entre sus habitantes. Es lo
que hoy denominaríamos incrementar su competitividad (o atractividad) económica y
generar cohesión social.
02. Las colosales dimensiones del proceso de urbanización van a situar en cabeza al último
elemento de la trilogía urbana en llegar: la sostenibilidad. El evidente y acelerado impacto
de las ciudades sobre el planeta va a poner este tercer eje en la primera línea de las
agendas.
03. La mezcla de usos del espacio y la diversidad se configuran como uno de los elementos
claves para la lucha fundamental de próximo milenio, que se centra en las tres T de
Richard Florida: talento, tecnología y tolerancia. Proyectos como el de “One Worth” en
Singapur van en línea de que los espacios para la economía creativa son espacios donde
los usos del espacio están entretejidos, donde viviendas, empresas y centros tecnológicos
se mezclan, donde técnicos, científicos, artistas, diseñadores y marketers comparten un
espacio común.
04. La ciudad compacta está de vuelta: es la solución que maximiza la trilogía urbana. La
ciudad de baja densidad es una auténtica calamidad desde todos los puntos de vista y es,
además, insostenible.
Generar una ciudad compacta implica recuperar la disciplina urbanística, implica una más
efectiva regulación de la forma en que se construye la ciudad. El objetivo de esta
regulación será hacer aflorar las externalidades negativas: que pague quien se beneficia y
se compense a quien pierde. Ah, y que se tenga en cuenta el balance global a la hora de
tomar decisiones tanto en el modelo de ciudad (compacta) como en el tipo de edificación
(sostenible y de calidad).
05. Para tener legitimidad, este nuevo proceso de desarrollo de las ciudades deberá ir
acompañado de procesos de participación en los que la sociedad de la información está
llamada a desempeñar un papel clave, así como articular servicios sociales que eviten la
exclusión.
06. El metabolismo urbano en general, y el agua y la energía en particular, van a
experimentar cambios radicales en los próximos años bajo la presión inexorable de
abordar la respuesta al cambio climático. La iniciativa y la imaginación de las ciudades será
el principal motor de la innovación en este campo.
07. La movilidad es otro de los campos en que las ciudades deberían llevar a cabo una
revolución (dada la insostenibilidad del modelo actual) tanto dentro de las ciudades como
a nivel global. Los cambios no se limitarán a mejoras técnicas en los medios de transporte
existentes, sino que supondrán una transformación del sistema productivo. El
encarecimiento de la energía y las tecnologías de la información reforzarán el papel de las
ciudades. La globalización económica tenderá a retroceder ligeramente en un entorno
más intervencionista: la demanda endógena recuperará parte de su importancia perdida.
08. En la nueva ciudad, el espacio público recuperará su papel central y democrático al ser
reconocida su importancia para generar innovación y creatividad. El principio de
especialización de los espacios es una rigidez intolerable, un lujo que el nuevo escenario
no permite. No es necesario recorrer largas distancias para transformarnos de trabajador
a amigo, o de consumidor en deportista. Ni siquiera es necesario desplazarse físicamente
para conocer gentes y culturas del mundo. El nuevo espacio público es un punto de
encuentro y una ventana al mundo.
Para ello precisa de un nuevo diseño en el que las tecnologías de la información están
llamadas a desempeñar un papel fundamental. Vuelve el barrio pero, ahora, abierto al
mundo.
09. El desarrollo de esta nueva ciudad ha de ser el fruto del esfuerzo común de gestores
urbanos y sociedad civil. Dentro de ésta última, las empresas poseen el “know how”, la
tecnología y los recursos humanos y financieros de los que muchas veces el sector público
carece. Las ciudades han de emplear el nuevo músculo, el de las empresas, poniéndolo al
servicio de la sostenibilidad y la cohesión social mediante nuevas fórmulas de
colaboración público-privada que es necesario desarrollar. La transformación de la ciudad
sólo será posible y rápida si es, además, negocio para el sector privado.
10. Los cambios rápidos hacen que los gestores municipales deban disponer de
herramientas que les den la información necesaria para tomar decisiones adecuadas y
diseñar estrategias eficaces. La innovación en la gobernabilidad y gestión de las ciudades
se vuelve crítica para ser capaces de convertir nuestras ciudades en nodos de la economía
global. Es necesaria una nueva forma de gestionar las ciudades, una nueva gestión urbana.

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