Fraternidad y Psicología de Adler
Fraternidad y Psicología de Adler
PSICOLOGICA
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esde las primeras líneas, el cendia primero Paris y luego Viena, Milán, Berlín, rante cierto tiempo, es destronado por el segundo, lo
himno nacional argentino hace Suiza, el Imperio Austro-Húngaro e Italia... Insisto, que puede inducir en él algún grado de regresión para
una explícita invocación a las por un breve lapso de tiempo. recuperar su posición perdida. Desobediente o re-
nociones de libertad e igualdad: belde, hosco o retraído, tendería a ser también más
«Oíd ¡mortales! el grito sagrado: El poder determinante de la fratría precoz y solitario. El segundo hijo suele ser muy com-
¡Libertad, libertad, libertad! / Oíd el ruido de rotas ca- petitivo por intentar sobrepasar al hermano mayor,
denas: Ved en trono a la noble Igualdad». ¿Pero qué En ese contexto, tenida cuenta del bagaje semán- rasgo que acompaña a menudo el desarrollo de su
ocurre, por su parte, con la noción de fraternidad? tico que sedimenta la noción de fraternidad, no de- temperamento. Y el menor, único a no ser destro-
El término no es siquiera contemplado en las bería extrañarnos demasiado que, en los conflictivos nado, suele sentir una gran inferioridad frente a sus
nueve largas estrofas de la versión original de nuestra inicios del movimiento psicoanalítico, haya sido un mayores, aunque puede también aprovechar el ca-
canción patria. Y, en su lugar, el estribillo invita he- médico de orientación socialista quien tomara tem- mino previamente trazado por ellos para superarlos.
roicamente a los recientes argentinos −creados per- pranamente en consideración la incidencia del orden He ahí, muy someramente resumidos, algunos de
formativamente en la invocación misma del del nacimiento y la estructura de la fratría en la con- los rasgos de la fratría tempranamente tipificada por
himno−, a vivir “coronados de gloria”, o jurar, caso formación de la personalidad infantil. Adler. Desde luego, no se trata para nosotros de rei-
contrario, “con gloria morir”. Es un hecho: no es la Por cierto, Alfred Adler se ha hecho especialmente vindicar la importancia de sus aportes a la teoría,
fraternidad sino la gloria, aquello a lo que nuestra conocido por ello. Catorce años menor que Freud, cuando su contribución al psicoanálisis ha sido más
marcha nacional evidencia conminarnos en el pro- había realizado sus estudios en el mismo Gymnasium bien escasa, y ponderada por Freud como decidida-
pio acto de darnos a luz. de Viena y completado su formación médica de modo mente negativa. Desconocido el factor de la sexuali-
Inspirado en el “Canto de Guerra del Ejército del similar. En aquellos años de instrucción, se vincula a dad en la conformación de los síntomas, y renegada
Rhin” −compuesto en 1792 por Rouget de Lisle e in- sectores estudiantiles radicalizados en los que conoce la escisión constitutiva del sujeto, Adler ha sido el pro-
mortalizado enseguida como “La Marsellaise”−, ¿ha- a su futura esposa Raissa, una intelectual y activista motor de una psicología individual, una “psicología
bría Vicente López y Planes sencillamente olvidado social de origen ruso próxima a Trotsky, razón por la del yo” cuya simpleza ha impregnado masivamente la
adoptar en 1813 este tercer y decisivo ideal republi- cual ambos frecuentan los medios revolucionarios. representación intuitiva y el sentido comúniii. De
cano en la composición de nuestro poema inaugural? Ernest Jones, en su famosa biografía de Freud, modo que, podríamos ironizar, el atento interés que
¿Un lapsus que habría entonces signado inesperada- toma en cuenta la historia personal de Adler para no ha sabido despertar entre los intelectuales, lo ha lo-
mente nuestro devenir histórico y nuestra conforma- comprender ciertos rasgos de su comportamiento y grado convocar en las peluquerías de barrio, y el re-
ción como nación? dar razón de algunos de su “desvíos”. Así, su infancia conocimiento rehusado en la solemnidad de las
En verdad, y, afortunadamente, no se ha cometido enfermiza, sus problemas de raquitismo y bronco es- bibliotecas, ha sido retribuido con creces en los “con-
allí lapsus ni error alguno, sencillamente porque el pasmo, explican en buena medida a su juicio el sur- sultorios psicológicos” de las revistas de modas. No-
anhelo de fraternidad no estaba por entonces plena- gimiento de nociones para él centrales como el ciones como “complejo de inferioridad”, “complejo de
mente contemplado en las marchas ni en las consig- “complejo de inferioridad” y el “afán de superación”. superioridad”, “personalidad del hijo único”, forman
nas de la Francia revolucionaria. Como lo indica al Y sus celos y su rivalidad con su hermano mayor –ca- parte, desde entonces, de la doxa psicológica corriente.
pasar el sociólogo francés Edgar Morin −en una con- sualmente llamado Sigmund–, son inevitablemente Pero más allá de una visible propensión a la ge-
ferencia dedicada a la barbariei −, el término “frater- vinculados a los problemas de competencia y las dis- neralización clasificatoria (enumeremos, por ejem-
nité” es recién incorporado fehacientemente a la putas de autoridad que manifiesta con respecto a plo, los tipos psicológicos “dominante”, “erudito”,
divisa nacional francesa a consecuencia de los sucesos Freud en el seno de la Sociedad de los Miércolesii. “evitativo” o “socialmente útil”), Adler pone en juego
vinculados a la revolución de 1848. Pero lo que Jones no hace, y perfectamente podría un interés legítimo por sopesar clínicamente la inci-
Así, la potente trilogía “Liberté, égalité, fraternité” haber hecho, es establecer una relación que también dencia de los hermanos en la constitución subjetiva,
que marca a fuego la subjetividad de Occidente, le habría resultado obvia entre la explícita vocación influencia que se ejerce doblemente, y hasta de modo
surge de la asociación de estas tres ideas por parte de política de Adler y su “oratoria de barricada” (en las simultáneo, tanto en el sentido de la rivalidad como
Fenélon hacia finales del siglo XVII, y si bien conoce que sólo visualiza una ocasión de demérito), con al- en el de la cooperación. Algo que, desde luego, veri-
una notoria expansión en el siglo XVIII −el siglo de gunas de sus preocupaciones clínicas. Así, para Adler, ficamos a diario en la vida cotidiana, y corroboramos
las luces−, recién alcanza su plena consagración en la familia, antes que el escenario privilegiado de con- en la atención de pacientes y en la práctica clínica de
tanto emblema republicano en la última mitad del figuración edípica en el sentido freudiano, representa supervisión.
siglo siguiente. un micromodelo de sociedad; vale decir, una micro- Porque, en efecto, ¿cómo podrían desconocerse
Si la noción de libertad expresa la ambición de sociedad cuya impronta fija los parámetros de apre- los efectos decisivos que tienen para cada sujeto las
emancipación de los ahora ciudadanos frente al ab- hensión de todos los acontecimientos sociales vicisitudes del “odioenamoramiento” fraterno?
solutismo del poder monárquico, la igualdad refiere posteriores. ¿Cómo ignorar, por caso, la importancia del her-
a una condición que se acepta como propia y natural El afán de perfeccionamiento, de superación o de mano mellizo, con quien suele establecerse una rela-
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ción de intima complicidad que ni los padres ni el la joven homosexual, para quien la vista del pene de mayor desempeña un papel fundamental, algo que
matrimonio logran la mayoría de las veces trasponer? su primer hermano instituye un decisivo punto de in- Freud anuncia de entrada en el relato del historialiv.
¿O la presencia intrusivo-anaclítica del hermano ge- terés rodeado de un aura de fascinación: sabe que no Fuente de celos y de rivalidad en relación al amor pa-
melo, que afecta previsiblemente la estructuración del lo tiene y quiere tenerlo. Y si bien la llegada de su se- terno, es ella quien lo inicia en el terreno sexual, ju-
yo, y parece favorecer una impenetrable conjura de a gundo hermano no parece ejercer sobre ella una in- gando eróticamente con su miembro. La tendencia a
dos que tiende a instalarse como una suerte de folie fluencia particular, el nacimiento tardío del tercero la pasividad en la que el hombre de los lobos se mues-
compartida? ¿Cómo no considerar las alternativas y −cuando ella cumple16 años− define, para Freud, el tra sumido −y de la cual resiste a liberarse−, reconoce
las consecuencias de una excesiva proximidad etaria? punto de viraje decisivo. Ella se aleja decepcionada del en su postura idealizante ante su padre y los reiterados
¿O, al contrario, la inclinación idealizante que tiene padre −de quien esperaba inconscientemente el hijo- ‘juegos del doctor’ mantenidos con su hermana, la
propensión a generar una gran diferencia de edad? falo−, y orienta su inclinación amorosa hacia una matriz inaugural de una posición que la neurosis de
¿Cómo no contemplar las cuestiones de género en la dama de sospechosa reputación. La idealización apa- transferencia con Freud va a reeditar. Esta hermana
fratría y su incidencia en los avatares de la sexuación? sionada de esa mujer guarda, según Freud, una rela- intelectualmente brillante que, luego de un acceso de
¿O el número de hermanos −desde el hijo único hasta ción directamente proporcional al tamaño de la “dementia praecox”, termina suicidándose, signa de-
la familia multitudinaria− cuestiones que moldean, frustración y la afrenta narcisística padecidas por finitivamente la posición de ambivalencia de este
entre tantas cosas, los modos de compartir y el senti- parte del padre. hombre en una relación fraternal marcada por la ri-
miento de propiedad común? Para el Hombre de los lobos, su hermana dos años validad, la seducción, el incesto y la muerte.
Mellizos de sexos distintos, trillizos idénticos, fa-
milias numerosas, medio hermanos de padres dife-
rentes, hermanos adoptivos, hermanos mayores o
menores, único varón de una fratría de mujeres, úl-
tima hija mujer de una serie de varones, hermanos del
medio, hermanos de leche, hermanos de sangre... La
clínica corrobora la influencia determinante de la fra-
tría sobre el sujeto, y Adler lo percibió rápidamente y
con acierto; pero la multiplicidad de sus posibles
combinaciones, la variedad de los contextos sociales,
culturales y de clase en que se efectúa, resultaría ina-
barcable en una tipología estereotipada como la que
él se propuso construir. Por ello, la evaluación de los
efectos de la relación del sujeto con sus hermanos
exige tener en cuenta cada vez, una a una, el análisis
de su configuración particular.
La marca de Caín
En fin, last but not least, señalemos que el fan- menos de ocho veces a lo largo de su enseñanzav: un pone en juego en el cuerpo a cuerpo de cada batalla;
tasma “pegan a un niño”, en el origen de una determi- niño pequeño palidece [¿de celos?, ¿de envidia?] frente ese odio que, en la guerra, como lo explica detallada-
nada posición erótica de carácter masoquista (no a la imagen plena de su hermano de leche prendido mente Freud, atribuye al oponente nuestras más viles
forzosamente neurótica ni forzosamente perversa), re- al seno materno. indignidades, proyectando sobre el otro la propia
conoce en la rivalidad respecto del hermano su punto Hemos señalado, en otra oportunidad, el carácter barbarie, la propia monstruosidad, para poder dar
de inflexión. El hecho de que “ser pegado” pueda ad- desencadenante que puede adquirir para el sujeto la más fácilmente rienda suelta a su expresión, y encon-
quirir el valor inicialmente inverso de “ser amado”, que confrontación con ese límite en el que los celos con- trar en el martirio del enemigo su satisfacción; un
la posición del sujeto y la de su rival demuestren trans- fluyen con la invidia, cuando el objeto de fascinación odio que retrotrae al hombre civilizado a un incoer-
mutarse en la arqueología de las diversos estratos de que se teme perder aparece, a su vez, pleno de una ple- cible salvajismo pulsionalviii. (Toda guerra es, desde
la fantasía que Freud se aboca a reconstruir, expone a nitud intolerable; encrucijada de tipo paranoide que esta perspectiva, una guerra fratricida, es decir, una
plena luz el carácter erótico-agresivo de la relación fra- tiende a resolverse por el pasaje al acto agresivo, y ex- guerra civil).
terna. La reconstrucción freudiana del fantasma se or- presa, de buen grado, la medida de locura que anida El odio fraterno es, lo mencionábamos, el odio
dena en torno de esa pasión, buscando consumar la en toda pasión celosavi. La misma pasión que, al fin de que se apodera de Caín, el odio que se adivina en el
realización de un anhelo de triunfo sobre el hermano; cuentas, en el inicio de los tiempos, acompaña y es- niño agustiniano, el que se dirige al extraño, al extran-
algo que pone en evidencia la inestabilidad confusio- cenifica el asesinato inaugural, consagrando al fratri- jero, al que habla otra lengua, al que profesa otra fe,
nal de ese vínculo, en el que el sujeto demuestra ser al cidio como el primer crimen en la historia bíblica. al que porta el Chador, la Cruz o la Kipá: el odio que
mismo tiempo el hermano −cuyo lugar codicia−, y un La palidez del niño agustiniano es, por cierto, en suscita el signo de un goce Otro, ese Otro goce cuya
abisal “polimorfismo”, una ineluctable polisemia del todo comparable a la mueca que descompone el ros- completud fragmenta al sujeto y lo conmina a la ac-
acto por la que “pegar” cambia de significación adqui- tro de Caín, cuando Dios rechaza su ofrenda de agri- ción; un odio irreductible, en fin, el odio propio de la
riendo el valor erótico de un signo de preferencia. cultor para aceptar la de Abel, su hermanito pastor. paranoia.
Del amor al odio y del odio a cierta identificación Preso de furia, Caín mata entonces a su hermano (el Por el contrario, y en la otra punta, el amor fra-
apaciguante, esa inestabilidad del sujeto frente al se- primero en ser designado en la Biblia como tal) para terno debe ser considerado propiamente un amor su-
mejante señala, para Lacan, el punto matricial en que saberse a su vez, desde ese momento, mortal: a partir blime, vale decir, un amor sublimado; un amor
la identificación al otro se demuestra constitutiva del de ahora cualquiera podría matarlo también a él. despulsionalizado –deserotizado tanto como desta-
yo, observación que marca para él su vigorosa entrada Errará por la tierra protegido, no obstante, por la natizado–, un amor que se consagra más allá de la se-
en el discurso psicoanalítico y su primer aporte de marca con la que Dios amenaza castigar siete veces a xualidad y el narcisismo, más allá del egoísmo y la
magnitud a la teoría. quien efectivamente lo [Link] codicia, más allá del deseo y la voluntad de poder. Un
La relación con el hermano está, en efecto, ente- Tales las resonancias que acompañan inaugural- amor solidario, altruista, un amor que encuentra en
ramente capturada para Lacan en la dinámica imagi- mente la noción de “lo fraterno” en Lacan, vínculo San Francisco de Asís (“Hermano sol, hermana
naria del estadio del espejo. El hermano, paradigma condicionado de manera estructural por la dualidad luna”) una forma casi delirante de culminación, cuya
del “socius”, modelo de toda relación al semejante, re- de cierta “jalouissance” (goce de los celos) y de cierta lógica mística no abandona una típica rigurosidad
presenta el punto de pasaje del otro de la imagen es- “frérocité” (ferocidad fraterna). ¿Será acaso por ello psicótica: si el mundo es creación de Dios, todos los
pecular al otro social. “Yo es otro”: el verso de que, de manera bastante desfachatada, los miembros seres y las cosas son hijos del Señor, y, por tanto, her-
Rimbaud le sirve entonces para aislar, allí donde apa- de la cofradía analítica solemos entregarnos entre no- manos entre sí.
recería en palabras un testimonio de su desestructu- sotros a descarnadas manifestaciones de celos, envi- Si el odio fraterno, en su vertiente paranoica, se
ración, un tiempo lógicamente constitutivo del yo, en dia, competencia y rivalidad? dirige al goce supuesto en el Otro, el amor fraternal,
tanto resulta contemporáneo y correlativo de la cons- en su radicalidad altruista, supone el sacrificio del
titución del otro como semejante. La ley primera goce en un acto de renuncia sublime.
El sentimiento de jubilación ante la imagen espe- Un conocido relato de Borges nos da, de manera
cular de sí, expresión ilusoria de un dominio del pro- Pero, desde luego, no sería suficiente caracterizar pintoresca, una cruel ilustración de esa renuncia. Se
pio cuerpo que se anticipa al desarrollo neurológico, al vínculo fraterno por su ambivalencia, dado que, trata del cuento «La intrusa», el primero de El informe
encuentra en la imagen del otro, encarnación heteró- como Freud lo vislumbra desde el comienzo, cual- de Brodie (1970), cuya historia se sitúa a finales del S.
noma de una experiencia especular fuera de control, quier vínculo está siempre, en alguna proporción, al- XIX. Cuando Cristián, el mayor de los Nilsen, lleva a
un límite a su pretensión narcisística de dominio. canzado por ella. La ambivalencia anida en el seno de Juliana a vivir con ellos, la idílica convivencia con su
La correspondencia de los movimientos, los gestos los lazos familiares, sean de alianza o de sangre, y se hermano Eduardo se resiente. Para preservarla, lo en-
y las muecas en el espejo, tropieza entonces con la au- manifiesta en la relación con los cónyuges, los padres, sayan todo: intentan primero compartir la mujer; y
tonomía impredecible de los movimientos, los gestos los tíos, los abuelos, los cuñados, los primos; y anida luego, cuando comprueban que eso no funciona, la
y las muecas del otro: la imagen se independiza, el su- también inevitablemente en los lazos laborales, los alejan de ellos vendiéndola a una rufiana de Morón.
jeto se confronta allí con una vivencia de fascinación lazos políticos, los lazos de autoridad, los lazos con el Pero la distancia no alcanza, y uno de ellos toma y eje-
y de extrañamiento que redobla, en el plano imagi- vecino de palier. Al punto que, parafraseando a Tolstoi cuta la decisión de matarla: “Se abrazaron casi llo-
nario, la vivencia primitiva de incoordinación motriz. a propósito de nuestra convivencia urbana, podría- rando. Ahora los ataba otro vínculo: la mujer
La imagen del otro, soporte y sustento de la propia mos aseverar: “describe una reunión de consorcio y tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla”.ix
unificación corporal, deviene, de manera concomi- describirás el mundo”. La supresión del objeto de discordia asegura entonces
tante, la fuente de una tensión que se nutre de la ori- Si el odioenamoramiento trama las vicisitudes de una forma sublime de concordia fraterna.
ginaria experiencia de fragmentación que la la relación transferencial en cada análisis, lo hace, en Desde luego, los lazos de odioenamoramiento
pregnancia de la imagen en el espejo lograba superar. última instancia, porque ese odioenamoramiento ci- fraterno suelen transitar en nuestra cotidianeidad ca-
Así, para el primerísimo Lacan, el reverso de la catec- menta las bases del lazo social. Y en la construcción rriles menos extremos. Es precisamente eso lo que le
tización libidinal de la completud del otro es, inevi- de ese basamento, la relación fraterna desempeña, exige al individuo la civilización: un odio que sepa ca-
tablemente, la tensión agresiva que reconoce en esa como lo evocábamos apoyándonos en las elaboracio- nalizarse por las vías de la competencia y la envida
misma catectización su fuente y su modelo. nes de Adler, una función constitutiva. más o menos saludables, hasta saludar incluso en ellas
El yo es otro, pero el otro no es yo: la dialéctica Así, lo que especifica la relación de odio y amor – un motivo de progreso; al mismo tiempo, ella reclama
imaginaria se halla, desde entonces, sujeta a la inesta- en ese orden– con el hermano, no es tanto su intensi- un amor que sepa compadecerse de las desdichas del
bilidad estructural de un deslumbramiento amena- dad como su cualidad. Algo que seguramente se prójimo, por reconocer un mínimo de solidaridad
zante y reversible que el término transitivismo intenta visualiza de modo mucho más nítido cuando esos como umbral indispensable a la convivencia social.
a su modo compendiar. sentimientos alcanzan la radicalidad de una pasión No obstante, lo comprobamos a diario, el desarro-
El vínculo fraterno se encuentra así capturado en extrema. llo presente de nuestra civilización expone una ten-
una ambivalencia constitutiva que tiene un referente El odio fraterno es el odio más odioso de los dencia creciente a atacar ese lazo social, proponiendo
paradigmático en la primera observación de Las Con- odios, el odio más cruel, un odio verdaderamente cri- un ideal de completud individualista relativamente
fesiones de San Agustín. Lacan nos reenvía a ella no minal. Es un odio asesino, el odio impiadoso que se accesible, a través de la producción de objetos de con-
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sumo y satisfacción personal. La sociedad se compar- vorarse entre ellos. A nosotros, como comunidad de D.C.). Tecnos, Madrid, 2006. Erik Porge rastrea ocho referencias a
timenta progresivamente en unidades más pequeñas trabajo, pero también como comunidad organizada, lo largo de la obra de Lacan (desde Los complejos familiares de 1938
y aisladas, y la relación al otro, el otro mismo, pasa a la tarea imprescriptible de marcar los límites de nues- hasta Encore de 1973) a esta primera confesión que alcanza por
contar cada vez más como un elemento intercambia- tra fratenidad, es decir, definir los bordes del afuera. ello un valor ejemplar, tratando de esclarecer las diferencias de
ble al servicio de esa satisfacción. abordaje y de traducción. Erik Porge: «Un écran à l’envie». Révue
Las redes simbólicas que regulan la relación al se- Notas du Littoral nº 30: La frérocité. E.P.E.L., Paris, 1990.
mejante se fragilizan, y la facilidad de contacto que fa- vi
Mario Pujó. «Amores perros». Psicoanálisis y el Hospital Nº 22:
vorecen los medios de comunicación tiende a i
Edgar Morin. Breve historia de la barbarie en Occidente. Paidós, La vida amorosa. Del Seminario, Buenos Aires, Noviembre de
virtualizar el vínculo que se establece con él. La pro- Buenos Aires, 2006. 2002, p. 62.
moción de un goce parcial pero indefinidamente re- ii
Ernest Jones. Vida y obra de Sigmund Freud. Capítulo: «Las di- vii
José Attal despliega un interesante análisis de esta cuestión en su
novable se ubica en el extremo opuesto a cualquier sensiones». Editorial Nova, Buenos Aires, T. II. artículo «Frère semblant». Révue du Littoral nº 30: La frérocité.
ideal de renuncia, y el compromiso que exige el cui- iii
«Freud comparó más de una vez al yo, tal como lo describe Adler, E.P.E.L., Paris, 1990.
dado del otro en toda relación, supone un sacrificio y al payaso que, en el circo, sostiene ser el autor de todas las pruebas viii
Sigmund Freud. De guerra y muerte. Temas de actualidad (1915).
una responsabilidad que la propia lógica consumista difíciles». Ernest Jones. Op. Cit., pág. 144. O. C. Amorrortu, Buenos Aires, 1995.
evidencia desalentar. iv
Paul-Laurent Assoun dedica un extenso estudio a éstas y muchas ix
Jorge Luis Borges. Obras Completas. Emecé, Buenos Aires, 1974,
¡Inseguridad! ¡Inseguridad! Uno de los significan- otras vicisitudes del vínculo fraterno a lo largo de la obra de Freud pp. 1025-1028.
tes amo de nuestra época demuestra regir los vínculos en su texto: Lecciones psicoanalíticas sobre hermanos y hermanas. x
Jorge Luis Borges. Borges oral. «El libro». Alianza, Madrid, 1998,
a escala planetaria: el otro, mi hermano, deviene Nueva Visión, Buenos Aires, Abril de 2000. pág. 18.
ahora un extraño, un virtual enemigo. Mi prójimo v
Las Confesiones de San Agustín, Obispo de Hipona (397-401
puede querer robarme, hacerme estallar, abusar de
mí, encontrar en mi cuerpo la carne ofrecida a una
pulsión incoerciblemente destructiva que habita tam-
bién en mí. Freud reconocía en ella la referencia y el
límite que convierte al precepto de amor al prójimo
en una exigencia propiamente inhumana.
Fraternité! Ese grito de combate, expresión man-
comunada de una esperanza salvífica, es también un
ideal universal −de pretensión universalizante− que
encuentra en la modernidad tardía los límites de una
extensión cada vez más reducida, cada vez más local.
Lo percibimos de modo patente en el mismo país que
lo vio nacer: el rechazo a los inmigrados en la Francia
actual, demuestra que esa «fraternité» sólo sabría ex-
tenderse a los cada vez más estrechos límites de lo que
la Marsellesa convoca como los “enfants de la patrie”,
vale decir, los “hijos de la patria”. La patria: un padre,
un tótem, los colores de una bandera o de una cami-
seta de fútbol, los rituales de una religión o las exigen-
cias de una laicidad que marcan las fronteras del clan,
fuera de las cuales el otro es portador de una pulsión
que amenaza nuestra propiedad, nuestro bienestar,
nuestro modo de vida. El multiculturalismo encuen-
tra en lo real de ese goce inasimilable del otro, una
frontera irrebasable a su pretendido esfuerzo integra-
dor. Y su portador será entonces considerado inevi-
tablemente extranjero y, por ello, devuelto al mar, al
desierto, al campo de refugiados, a la guerra, la mise-
ria, la inanición, de donde no debería haber preten-
dido escapar para alterar nuestro bien conformado
modo de confraternizar.
En fin, frente a la necesidad de concluir, querría
recordar que aquella fraternidad que nuestro himno
parece descuidar, es sin embargo convocada de modo
expreso en nuestro libro nacional, ese libro que, según
Borges, cada país elige para representarse como co-
munidad: «... como si cada país pensara que tiene que
ser representado por alguien distinto, por alguien que
puede ser, un poco, una suerte de remedio, una suerte
de triaca, una suerte de contraveneno de sus defec-
tos».x
En efecto, una de las dos estrofas del Martín Fierro
que cada niño argentino sabe aprender de memoria
en edad escolar, hace una decidida invocación a ella:
«Los hermanos sean unidos / Porque esa es la ley pri-
mera / Tengan unión verdadera / En cualquier tiempo
que sea / Porque si entre ellos se pelean / Los devoran
los de ajuera».
Los psicoanalistas sabemos que, sin la amenaza del
afuera, los hermanos tienen una voraz tendencia a de-
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E
n el Génesis, capítulo 4, bajo el tí- cluir, a juicio del autor, filósofo, que el hombre es un riva de ella directivas de acción cuya legitimidad se
tulo “El sacrificio de Caín y Abel” depredador del propio hombre. fundamenta en esa misma lógica interna, lo que ge-
encontramos el siguiente relato: «Homo homini lupus», en ese sentido, se convierte nera un movimiento arbitrario y permanente de las
“Conoció Adán a Eva, su mujer, la en la metáfora del animal salvaje que el hombre lleva directivas de acción, de los procedimientos y de las
cual concibió y dio a luz a Caín, y por dentro, -o de la pulsión homicida primordial instituciones del régimen totalitario. Refiere Arendt:
dijo: ‘He adquirido un varón con el favor de Yahvé’. conceptualizada a principios del siglo XX- siendo “Este es un siglo notable que comenzó con la revolu-
Otra vez dio a luz a Abel, su hermano. Fue Abel pastor capaz de realizar grandes atrocidades y barbaridades ción y acabó con el «affaire». Tal vez se le llame el siglo
de ovejas y Caín labrador. Pasado algún tiempo, pre- contra elementos de su propia especie. Algunas de de los desperdicios”. (3) Con palabras de Roger Mar-
sentó Caín a Yahvé una ofrenda de frutos de la tierra, esas acciones son dirigir guerras, practicar extermi- tin Du Gard como epígrafe, inicia el primer capítulo
Y también Abel ofreció de los primogénitos de su re- nio contra un grupo social, realizar atentados, asesi- de su libro “Los orígenes del totalitarismo”, anticipán-
baño, y de la grasa de los mismos. Yahvé miró a Abel natos y secuestros, someter a otros individuos a la dose al siglo XXI, en el cual la gestión comercialista
y su ofrenda, pero no miró a Caín y su ofrenda, por esclavitud, etc. ha producido la gesta de generaciones de personas
lo cual se irritó Caín en gran manera, y decayó su No obstante, Thomas Hobbes indica que la paz y cuya subjetividad se encuentra inhibida o suspendida,
semblante. Entonces, dijo Yahvé a Caín: ‘¿Por qué la unión social pueden ser alcanzadas cuando son es- a causa de encontrarse muy pendientes de los ofreci-
andas irritado, y por qué ha decaído tu semblante? tablecidas en un contrato social, en el que se define mientos productivo-económicos –objetos de con-
¿No es cierto que si obras bien, podrás alzarlo? Mas un poder que tenga la autoridad para proteger a la sumo- y la creencia respecto de que el acceso a
si no obras bien, está asechando a la puerta el pecado sociedad, creando una comunidad civilizada. (2) Vale determinados productos otorga status social, sin
que desea dominarte; pero tú debes dominarle a él. preguntarse: ¿qué sucede con las posibilidades de tomar nota que no se trata de adquirir productos de
Dijo después Caín a su hermano Abel: ‘Vamos al contrato social en el momento de azote de una pan- consumo, sino de que son consumidos. Frente a ello,
campo. […] se levantó Caín contra su hermano Abel demia? Si bien en todos los países se insiste en diver- la posible liga fraterna seguirá el destino de la horda
y lo mató”. sas formas de pacto social, pareciera una época en primitiva. ¿El virus Covid-19 ha venido a demostrar
El capítulo del Génesis continúa con un subtítulo: donde tiene implicancia predominante el dicho “sál- al hombre que puede ir en contra del ser-de-al-lado
“Castigo de Caín”, del cual se puede extraer lo si- vese quién puede”. o de sí mismo, o sea, que no es fraterno?
guiente: “Preguntó Yahvé a Caí: ‘¿Dónde está Abel, tu
hermano?’ Contestó: ‘No sé. ¿Soy yo acaso el guarda Consideraciones de Hanna Arendt El despliegue de la maldad
de mi hermano? Y dijo Yahvé: ‘¿Qué has hecho? La
voz de la sangre de tu hermano está clamando a Mi Estaríamos tentados de subrayar que la actualidad Propongo recordar dos tangos, uno en homenaje
desde la tierra. Por eso andarás maldito, lejos de esta agrava la rivalidad en general. No obstante, conside- a Aguilar y Cadícamo que dice: “Hoy se vive de prepo
tierra que abrió su boca para recibir de tu mano la ramos que no existe tal generalidad, pues siempre la y se duerme apurado, y la barba hasta a Cristo se la
sangre de tu hermano”. rivalidad se expresa respecto del Otro, ya sea el otro han afeitado... Al mundo le falta un tornillo, que
Considero que este tema se puede complementar que todavía no se ha destetado y despierta celos y en- venga un mecánico a ver si lo puede arreglar” (4).
con el Génesis 6 en la titulación “Corrupción del gé- vidia (Freud en 1905) como al otro que piensa dife- Otro en homenaje a Discépolo: “Siglo XX cambalache
nero humano” que refiere: “Cuando los hombres co- rente (Freud en 1920). En mi consideración “el problemático y febril”. “Todo es igual, nada es mejor”,
menzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron semejante” siempre funciona como un “otro her- “los inmorales nos han igualado”, “dale no más, dale
hijas, y vieron […] que eran hermosas, tomaron entre mano”, conciudadano, con el cual toca compartir los que va”, “no pienses más, hacete a un lado”. (5)
todas ellas las que les agradaron. Entonces dijo Yahvé: avatares de la vida de una familia y de un Estado. Y, Hay quienes se han preocupado por describir la
‘No permanecerá para siempre mi espíritu en el siempre es importante recordar que el primer “com- época y sus malestares. Los tangos de Aguilar-Cadí-
hombre, a causa de su delito […] viendo, pues, Yahvé plejo” que diferenció el psicoanálisis fue el “complejo camo y de Discépolo son hoy una versión romántica.
que era grande la maldad del hombre […] y que del semejante” por la ambivalente que despierta en el La dimensión superlativa actual de los homicidios in-
todos sus pensamientos se dirigían únicamente al ser humano la dependencia del mismo para su sub- motivados, los feminicidios, y los fratricidios son la
mal…” sistencia en el período infans. versión consumada.
En esta versión de 1956, hay un pie de página que Nos interesan las consideraciones de Hanna Discépolo en su cantar habla del malestar de la
dice: “Soy yo acaso el guarda de mi hermano”. Es ésta, Arendt, sobre la el hombre en relación al totalita- cultura, le llama “porquería”, así como para Aguilar y
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Cadícamo se trata de la “falta de un tornillo”. Han per- cimiento del otro, lo que implica ceder el lugar de “su como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por
mitido a los ciudadanos de muchas partes del mundo, majestad el bebé”. Se despiertan sentimientos de celos eso desde el comienzo mismo la psicología individual
cantar quejas y lamentos. Si bien dan cuenta del ma- y de venganza, más allá de la realidad que sobrevenga es simultáneamente una psicología social, en este sen-
lestar como estructural de la cultura, y por eso rela- en cada organización familiar. El nuevo hermano el tido más lato, pero enteramente legítimo”. (9)
cionan el año de Cristo con el 510, y con el 2000, a depositario de la culpa, no solamente por el desalojo, En 1922, en “Sobre algunos mecanismos neuróti-
nosotros nos cabe preguntar por las diferencias y sus sino que se convertirá en el depositario de la culpa en cos en los celos, la paranoia y la homosexualidad”,
consecuencias. general de cuanto suceda en el mundo fantasmático Freud realiza un señalamiento respecto de los celos,
La globalización, el discurso capitalista, la tecno- del sujeto. considerando que si están ausentes ello se debe a la
ciencia y sus consecuencias -los denominados sínto- En 1900, en “La interpretación de los sueños,” represión, pues constituyen sentimientos primarios
mas de fin de siglo- son algunos de los que componen Freud destaca el egoísmo del ser humano en su infan- entre hermanos que tienen un arraigo inconsciente,
“el despliegue de maldad insolente”, la inmundicia cia y la tendencia hostil respecto de los que considera estando siempre presentes pues retoman las tempra-
mundanal. - “Todo el mundo está en la estufa, triste, sus rivales, por ejemplo, los hermanos. Y también, ha- nas mociones pulsionales. (10).
amargado, sin garufa, melancólico y cortado”. (6) ciendo referencia al saber que le aporta la clínica, Con Lacan:
afirma que la misma persiste entre los hermanos Lo primero que destaca este autor en su texto La
Los dificultosos vínculos fraternos adultos. Por lo tanto, es de considerar que los celos Familia, de 1932, es que “se debe comprender a la fa-
son inherentes a la constitución subjetiva, y que, por milia humana en el orden original de realidad que
La temática fraterna es altamente compleja en ge- acción del mecanismo de la represión, caen bajo la constituyen las relaciones sociales […] como objeto
neral para todas las ciencias humanas y mucho más amnesia infantil, y posiblemente en la vida adulta re- y circunstancia psíquica”, que siempre implican un
para el psicoanálisis, pues generalmente sus vínculos aparecen como sentimientos envidiosos enmascara- complejo y que siempre tienen “en todos los niveles
están impregnados de ternura, rivalidad, celos, envi- dos. (7) del psiquismo la realidad constituida por el hecho de
dia, violencia, entre otros sentimientos, con la parti- En 1905, en “Tres ensayos para una teoría sexual”, que la tendencia a la muerte es vivida por el hombre
cularidad de que los mismos son en esencia se señalan las reacciones celosas ante la llegada de un como objeto de un apetito”. Entendemos que ese
inconscientes. hermano, la amenaza que representa su llegada para “apetito” es lo esencial del complejo de intrusión, en-
El psicoanálisis desde sus inicios ha considerado las propias condiciones de existencia que requieren tiendo por tal “la experiencia que realiza el sujeto pri-
las dificultades de los vínculos entre hermanos. Rea- del cuidado y amor parental y el miedo a perderlo. mitivo, por lo general cuando ve a uno o a muchos de
lizaremos una breve mención a ciertos hitos de la pro- Pero también es interesante que Freud distinga que sus semejantes participar junto con él en la relación
ducción de Freud y Lacan. hay algo favorable porque surge la pregunta por los doméstica: dicho de otro modo, cuando comprueba
Con Freud: orígenes, uno de los primeros problemas que ocupan que tiene hermanos […] Los celos infantiles han lla-
El nacimiento de un hermano pone en jaque la ex- al ser humano, un enigma que es génesis de la pulsión mado la atención desde hace mucho tiempo. ‘He visto
clusividad como hijo. Ya no se es el único para ese otro de saber. (8) con mis ojos -dice San Agustín- y observado a un pe-
que ha realizado la acción específica y me ha donado En 1921, Freud ofrece la siguiente reflexión, cohe- queño dominado por los celos: todavía no hablaba y
su auxilio, lo que ha sido interpretado como máximo rente con sus teorizaciones en el Proyecto de Psicolo- no podía mirar sin palidecer el espectáculo amargo
signo de amor. La relación entre hermanos queda gía Científica: “En la vida anímica del individuo, el de su hermano de leche’ (Confesiones, I, VII) […] se
marcada por esa imposición de la que se trata el na- otro cuenta, con toda regularidad, como modelo, bosqueja el reconocimiento de un rival […]. Las re-
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acciones que se observan entre los niños confrontados y la falta de terceridad simbólica a través de la cual re- Frente a la intrusión de una enfermedad pandé-
[…] las de alarde, la seducción, el despotismo […] “El solver los conflictos con el semejante. El sujeto des- mica que puede quitar la vida, cada humano reac-
progenitor del mismo sexo se le aparece simultánea- miente toda sanción de terceridad simbólica, cione como puede. Y, en ello, es muy frecuente la
mente al niño como el agente de la prohibición sexual generalmente contradiciéndola, ya sea con el juego de rivalidad, que se verifica en las reacciones antes men-
y el ejemplo de su transgresión. Esta tensión se re- la bella indiferencia o con reacciones paranoides, que cionadas, y también en la increencia respecto de la pe-
suelve, por un lado, a través de una represión de la pueden ser ideativas o violentas. ligrosidad de la enfermedad. Ha quedado demostrado
tendencia sexual [...]; por el otro, a través de la subli- Respecto de la instancia autopunitiva: Nos encon- que el humano no tiene buen destino respecto de la
mación de la imagen parental que perpetuará en la tramos en una sociedad habitada por sujetos en lira de Orfeo y Tánatos se venga con voracidad.
conciencia un ideal representativo [...] Este doble pro- donde la instancia autopunitiva es muy compleja: la La lira de Orfeo tenía el poder de aplacar las cosas
ceso [...] permanece inscrito en el psiquismo en dos misma no se inscribe en lo simbólico y se patentiza violentas construyendo un tiempo edénico sin vio-
instancias permanentes: la que reprime se llama Su- en lo real a través de un sujeto que mata o se-mata, lencia ni odio, una ficción de un mundo en el cual
peryó; la que sublima, Ideal del yo. Ambas [...] han dominado por un superyó que empuja al goce pul- “todo es orden y belleza”, en el cual los efectos de la
mostrado su valor científico en la definición y la ex- sional. castración parecen suspendidos. En ese mundo, el
plicación de los fenómenos de la personalidad [...] ex- Ese empuje al goce no tiene ninguna considera- signo ya no es arbitrario y el canto del poeta restaura
plica una gran cantidad de anomalías de la conducta ción con la fraternidad la armonía y la paz entre las cosas; el lenguaje y los
humana [...] Se trata de la forma radical de las pul- hombres se han librado de la aleatoriedad del signifi-
siones que se revelan [...] (constituyen) el núcleo más La operación jurídica que falla e cante. La belleza, sublime avatar del Bien, parece en
arcaico del Superyó y (representan) la represión más imposibilita la fraternidad condiciones de instalar entre los seres un lazo apaci-
masiva [...] (pp. 78-79). Una primer atipia se define ble, despojado de la trama fatal que lo ataba a Tána-
[...] especialmente en las relaciones del hijo con el El montaje de lo prohibido permite la discrimi- tos. (16) ¿Se puede abrigar tal esperanza? El desenlace
padre [...] debido a alguna debilidad [...] de dominio nación de dos espacios, ley y sujeto, así como la posi- del mito permite dudarlo.
paterno, el individuo cuyo yo flaquea recibirá, ade- bilidad para el sujeto de desviar la pulsión homicida La mundialización consecuencia del llamado “dis-
más, la carga de Superyó excesivo (11). Sirvan estas y orientarse en una construcción civilizatoria. Razón curso capitalista” solo se puede llevar a cabo mediante
palabras de preludio para recordar que Lacan concep- por lo cual la operación del padre puede calificarse la negación del principio de diferencia. Un vínculo
tualiza una agresividad primordial. como “operación jurídica”. A través de ella se instaura total, realizado mediante una operación de unión que
En nuestra consideración, en este estudio Lacan la filiación como valor cultural (ya no solamente bio- no deja nada afuera, tiene efectos paradójicos. La falta
destaca el estatuto del par prohibición-transgresión, lógica) y las normas que regulan la filiación funcionan del extranjero-odiado como válvula de escape exterior
-que entendemos como la base metapsicológica de los no sólo como ordenadores sociales sino también sub- solo puede tener una consecuencia: el retorno del
procesos de legitimación de lo ilegítimo- y la función jetivos. (15) odio hacia el interior de la comunidad. La falta de ex-
de la represión y la sublimación, que hoy se detectan La organización de la civilización como expresión terior tiene una consecuencia nefasta: priva a Eros de
“debilitadas en su función” a causa del debilitamiento de lo colectivo y del sujeto como expresión de lo in- todo espacio de investidura. (17) El proceso de gene-
de la autoridad del padre; y, las “anomalías de la con- dividual, dependen de aquello que se constituya como ralización de la cultura que demuestra la historia, que
ducta” producidas por el empuje del Superyó que or- “operación jurídica”, más allá de las diversas modali- pareciera llevar a Eros a su término, solo puede ter-
dena el goce pulsional. (12) zaciones que puedan apreciarse a lo largo de las ge- minar en el triunfo de Tánatos. La beatitud del Nir-
neraciones. vana no es más que la última figura de la muerte. Si
La pulsión homicida primordial Sabemos que pese a la función paterna siempre se deshace la dialéctica de Eros y Tánatos, siempre
queda un remanente de goce como fijación pulsional. vence Tánatos, como lo demuestra el suicidio, del cual
En los orígenes del psicoanálisis se ha estudiado la Paradoja que siempre estará en relación al superyó y Freud nos dice que se realiza a instancias de Eros pero
pulsión homicida primordial y la función de la repre- sus avatares: el mandamiento de goce. Es por esta que se contabiliza en los libros de Tánatos.
sión sobre ella, para que el hombre pueda vivir en so- razón que la sanción del Otro, a través de la palabra, En 1927 en El porvenir de una ilusión Freud plan-
ciedad. La primera consideración sobre el tema es de y lo que de transmisión queda implicada en ella, es tea la cuestión de saber si los principios que regían
Pierre Guiraud en una investigación que se publicó una función necesaria para mantener el goce pulsio- esos “dispositivos del estado” que presuntamente or-
en 1931 con el nombre de “Los homicidios inmotiva- nal lo más acotado posible. O sea, la sanción del Otro ganizan las relaciones entre los hombres no debían
dos”. Se refiere a la resolución del malestar del kakón – permite reinstalar la prohibición del goce pulsional y calificarse lisa y llanamente de “ilusión”. En este caso
como los observados en los esquizofrénicos de la abre una posibilidad de reinstalación de la operación se trataba del manifiesto fracaso de los dispositivos
época o en muchas personas en la actualidad (senti- jurídica. organizados precisamente para evitar el sufrimiento
miento de vacío o de falta de sentido de la vida). (13). Nos interrogamos si acaso estamos viviendo un de la vida social, tales como la familia, el Estado, las
Según la observación clínica del autor, los sujetos tiempo histórico -que precedido por el debilitamiento organizaciones sociales. La desilusión es tanto más
salen del malestar de la vida o del tedio y la falta de de la función de la autoridad- frente a la presentación grande, dice el padre del psicoanálisis, cuanto los ade-
sentido, cometiendo un acto homicida. del real de la muerte en forma de pandemia, se genera lantos tecnológicos han propagado la idea de que el
Sobre este antecedente, Lacan considera la exis- un impedimento de las defensas contra la pulsión ho- hombre tiene un dominio casi divino sobre el mundo
tencia de una pulsión homicida primordial, y piensa micida primordial. Considero que nos encontramos externo, fuente de hostilidad.
a los instintos como socializados -siendo una anoma- frente a una época que si bien nos esforzamos en en- Destacamos de este brillante texto freudiano: “La
lía de los mismos-. Estima que en el examen de la re- tender, serán las nuevas generaciones las que tengan cultura humana […] muestra al observador […] dos
acción homicida se debe considerar dos cuestiones: una visión panorámica para vislumbrar las implican- aspectos. Por un lado, abarca todo el saber y poder-
a.- la represión y la derivación en odio; b.- la ausencia cias de una sociedad que se habilita a matar al her- hacer que los hombres han adquirido para gobernar
de la instancia autopunitiva que causa mayor bruta- mano -dentro de esa denominación se considera a las fuerzas de la naturaleza y arrancarle bienes que sa-
lidad e impulsividad con mayor recrudescencia del todo semejante vecino, conciudadano. tisfagan sus necesidades; por el otro, comprende todas
peligro social. (14) las normas necesarias para regular los vínculos recí-
Respecto de la represión: Asistimos a una época El discurso actual agrava la procos entre los hombres y, en particular, la distribu-
en donde no caben dudas sobre la pulsión homicida rivalidad fraterna ción de los bienes asequibles. Esas dos orientaciones
primordial que demuestra que la socialización es una de la cultura no son independientes entre sí; en pri-
“anomalía” de la misma y que las pulsiones pueden Cuando me refiero al “discurso actual” considero mer lugar, porque los vínculos recíprocos entre los
desbordar al sujeto. La represión no tiene la vigencia la conjunción del discurso que Lacan denomina “ca- seres humanos son profundamente influidos por la
suficiente para refrenarlas, sino que estamos en la pitalista” con la emergencia e intrusión de la pande- medida de la satisfacción pulsional que los bienes
época de la “desmentida”. Respecto del odio, no pare- mia. En nuestra opinión, el primero generó un campo existentes hacen posible; y en segundo lugar, porque
ciera generarse mediante la represión, sino por la pen- propicio implantándose como un discurso totalitario el ser humano individual puede relacionarse con otro
dulación imaginaria que origina la igualación disfrazado. Y, el segundo nos enfrenta a la muerte como un bien él mismo, si este explota su fuerza de
obligatoria, -acentuada brutalmente por la pandemia- como un real desnudo. trabajo o lo toma como objeto sexual; pero además,
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en tercer lugar, porque todo individuo es virtualmente ferente al del siglo anterior, consideramos que el pen- (5) Discépolo Deluchi, E, (1935) Cambalache. Recuperado en:
un enemigo de la cultura, que, empero, está destinada samiento freudiano, atravesado por una vida difícil [Link]
a ser un interés humano universal. Es notable que, te- entre la enfermedad de los otros y la propia, la muerte (6) Imbriano, A. (2019) La odisea del siglo XXI. 3er ed., Pp. 20.
niendo tan escasas posibilidades de existir aislados, los de seres queridos, la guerra y los campos de concen- Buenos Aires: Logos Kalós.
seres humanos sientan como gravosa opresión los sa- tración, ha sido visionario, pues la pandemia ha ve- (7) Freud, S. (2005-1900) La interpretación de los sueños. Obras
crificios a que los insta la cultura a fin de permitir una nido a demostrar con creces que la rivalidad fraterna, Completas. Tomo IV, Pp.260. Buenos Aires: Amorrortu.
convivencia. Por eso la cultura debe ser protegida [… es atroz. (8) Freud, S. (2005-1905) Tres Ensayos de Teoría Sexual. Obras
] deben preservar de las mociones hostiles de los Completas. Tomo VII, Pp. 177. Buenos Aires: Amorrortu.
hombres […] Las creaciones de los hombres son frá- Tánatos vence (9) Freud, S, (2005- 1921) Psicología de las masas y análisis del yo.
giles, y la ciencia y la técnica que han edificado pueden Obras Completas. Tomo XVIII, Pp.67. Buenos Aires: Amorrortu.
emplearse en su aniquilamiento […] creo que es pre- El sujeto en el medio de este “cambalache global” (10) Freud, S. (2005-1922) Sobre algunos mecanismos neuróticos
ciso contar con el hecho de que en todos los seres hu- está impulsado por la inercia como “sujeto entregado en los celos, la paranoia y la homosexualidad. Obras Completas.
manos están presentes unas tendencias destructivas, al goce de la pulsión”, enmarañado en la mundializa- Tomo XVIII, Pp. 217. Buenos Aires: Amorrortu.
vale decir, antisociales y anticulturales”. (18) ción se encuentra arrojado a una violenta soledad. (11) Lacan, J. (1977-1932) La familia. Pp. 17, 30-35, 63-64,78-
No podemos dejar de mencionar la importancia ¿Dónde está el ser-con-otros? Y, en tanto, cada uno se 79.132. Buenos Aires: Homo Sapiens.
del cruce de cartas entre Einstein y Freud, recomen- siente solo, no referido a un semejante posible ni a un (12) Imbriano, A. (2017) Procesos de legitimación de lo ilegítimo.
damos su lectura. Recordamos unas líneas: “cuando colectivo posible, -ni a la familia ni a los amigos-, sino Tesis Doctoral en Psicología Social. Inédita.
nos enteramos de los hechos crueles de la historia, te- arrojado a una violenta soledad, perdido en la mun- (13) Guiraud, P. “Los homicidios inmotivados” (1989-1931). Re-
nemos la impresión de que los motivos ideales sólo dialización, arrasado, “hecho a un lado”, el fratricidio vista Malentendido Nº 5. Mayo 1989. Pp. 91,
sirvieron de pretexto a las apetencias destructivas avanza como inevitable. Tánatos se ha vengado y la (14) Lacan, J. (1976-1932) De la psicosis paranoica en sus relacio-
aportándoles un refuerzo inconsciente. Ambas cosas rivalidad fraterna se convierte en altamente estragante nes con la personalidad. Pp. 273 y 343. Buenos Aires: Siglo XXI.
son posibles […]. Si la aquiescencia a la guerra es un construyendo destinos fatales. (15) Legendre, P. et al. (1974) El amor al censor. Madrid: Anagrama.
desborde de la pulsión de destrucción, lo natural será (16) Imbriano, A (2019) La odisea del siglo XXI. 3er ed., Pp. 120.
apelar a su contraria, el Eros. […]. con muchísima Referencias Buenos Aires: Logos Kalós.
probabilidad es una esperanza utópica […]. Lo mejor (17) Le Rider-Plon et al. (2005) Sobre el malestar en la cultura. Pp.
es empeñarse en cada caso por enfrentar el peligro (1) Straubinger; J. (1956) Sagrada Biblia. Pp. 3-4. México: La 61. Buenos Aires: Nueva Visión.
con los medios que se tienen a mano […]. Desde épo- Prensa Católica. (18) Freud, S. (2005-1927) El porvenir de una ilusión. Obras Com-
cas inmemoriales se desenvuelve en la humanidad el (2) Imbriano, A. (2017) Procesos de legitimación de lo ilegítimo. pletas. Tomo XXI, Pp.5-7. Buenos Aires: Amorrortu.
proceso del desarrollo de la cultura. […] Sus ocasio- Tesis Doctoral en Psicología Social. Inédita. (19) Freud, S. (2005-1932) ¿Por qué la guerra? Obras Completas.
nes y comienzos son oscuros, su desenlace incierto, (3) Arendt, H. (1992-1951). Los orígenes del totalitarismo. Pp. 28. Tomo XXII, Pp. 197 y ss. Buenos Aires: Amorrortu.
algunos de sus caracteres muy visibles. Acaso lleve a Buenos Aires: Alianza.
la extinción de la especie humana”. (19) (4) Aguilar, J. M. y Cadícamo, E. (1928) Al mundo le falta un tor-
Si bien el sujeto de inicios del siglo XXI es muy di- nillo. Recuperado en: [Link]
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S
abemos que el humano no puede desarrollo cultural, el que trajo consigo la angustia del
constituirse sin el otro. Ese otro se hombre frente a un mundo externo amenazante y la
presenta inevitablemente en sus di- atribución de poder a un padre único y absoluto. La
versas versiones: como auxiliar (en la ilusión de felicidad plena se convierte en una ficción
Teresa Zaefferer indefensión), como modelo, como plana, sin profundidad.
objeto de amor y también como enemigo (Freud, Podríamos pensar en variados “paraísos perdi-
1921). Desde la lectura psicoanalítica el desamparo dos”: el estado previo a las glaciaciones como de
y vulnerabilidad inicial, que imposibilitan al cacho- abundancia sin privaciones, el paraíso de Adán y Eva,
rro humano propiciarse la acción específica, marcan o tal vez el paraíso para Adán antes de la aparición
el rumbo de la constitución psíquica generando la de Eva como objeto deseable, el nacimiento de Caín
dependencia de un otro externo auxiliador condi- antes de la llegada de Abel, el estado intrauterino, “su
ción también del desarrollo. Pero aquello idealizado majestad el bebé”, el hijo único previo a la llegada del
y todopoderoso puede convertirse fácilmente en hermanito portador de la resistida diferencia sexual
perseguidor. anatómica (con desmentida incluida). Generadores
Ya en el Proyecto Freud nos provee de esa “mentira de ese sentimiento oceánico que se pretende reen-
estructural” (Peskin,2016), alrededor de la cual se or- contrar en episodios fugaces tales como los fenóme-
ganiza la subjetividad. En este caso nos referimos nos de masa, la hipnosis, el enamoramiento los que
aquella que abona la idea de un objeto perdido de la intentan desmentir/negar/repudiar la pérdida de
experiencia de satisfacción cuyo sedimento organiza aquello que el sujeto humano cree ser poseedor ab-
al deseo e instituye el examen de realidad. Los huma- soluto en un estado de excepción respecto de cual-
nos necesitamos creer, en parte, en la ilusión de la quier otro mortal.
existencia de un único objeto propiciatorio de una ab-
soluta y autentica satisfacción, sentando así las bases El mito trágico
de esa captura especular narcisista del enamora-
miento y la fascinación por el líder. A modo de una La pasión del odio en la historia de la humanidad
pretendida y fallida identidad de percepción que se surge primeramente con Caín, quien dominado por
sostiene en la creencia de un objeto predeterminado los celos y el favoritismo del padre hacia su hermano
y fijo. Pero Freud nos anoticia que aquello mas varia- Abel lo convierte en su enemigo, debe hacerlo desa-
ble de la pulsión es justamente su objeto y este “de- parecer para de este modo también denegarle a Dios
sencaje” no se soporta fácilmente. ese objeto tan preciado
La perpetuación de búsqueda de un padre todo- Caín era el sedentario agricultor, labrador de la
poderoso que rescate del desamparo es otra creencia tierra, representaba un estadio más avanzado de la
que se sostiene a costa de quedar infantilizado. La su- cultura. Era también el primogénito, nos dice la biblia
misión, el pretender ser elegido por sobretodos ofrece además que Dios había favorecido a Eva con un hijo
una tramposa ilusión de unidad, de un yo sin fisura habilitando su paso de sierva del marido a madre del
narcisista evitando así la temida exclusión, el destie- hombre1. Abel en cambio representaba el nomadismo
rro. Ilusión propia de lo humano que lo deja inmerso del agricultor, aquel estadio más primitivo. Cierto día
en su propia sensación de insignificancia y dependen- ambos hermanos lleva cada uno una ofrenda al padre
cia. Territorio propio del superyó, represente de ese Jehová. Relata la Biblia que El señor miró con agrado
padre feroz que impotentiza a sus hijos. a Abel y a su ofrenda pero no así a Caín quien res-
En este trabajo nos centraremos fundamental- ponde con “mala cara”. La rivalidad se desencadena.
mente en ese otro como rival, aquel que viene a des- Dios, desconociendo su provocación, responde a la
pojar de lo mas preciado que se supone poseer por mala cara de Caín incitándolo al desborde “si hicieras
derecho propio, aquello que se creyó tener alguna vez. lo bueno podrías levantar la cara pero como no lo haces
Para ello nos adentraremos a través de la literatura en el pecado está esperando el momento de dominarte”
ese laberintico y sinuoso camino de reconocimiento (Génesis 4:1-15, Reina Valera, 1960). A modo de otra
del otro como diferente. casi ofrenda y obedeciendo la provocadora instiga-
ción del padre Caín da muerte a Abel. La furia por no
La ilusión del paraíso haber sido elegido por ese padre arbitrario y tram-
poso lo enceguece. Ese padre no es ajeno al desenca-
Los orígenes de los pueblos y del psiquismo son denamiento del ensañamiento fratricida. A partir de
narrados por mitos, relatos que establecen algún aquí la muerte deja de ser una amenaza lejana, la
punto de partida respecto de la pérdida de un estado muerte es real y se infringe sobre el más cercano, el
anterior. Ficciones de diverso tipo que sostienen la ilu- propio hermano. Caín echado de su tierra fue conde-
sión de un “paraíso feliz”, sin tensiones, del que luego nado como castigo a la errancia y a la extranjeridad.
llegaría el desencanto, el conflicto y por ende el odio. Caín termina siendo el nómade Abel.
La construcción de un paraíso podría pensarse como Además Jehová graba “... una señal en Caín para
modo de tolerar lo que en realidad está perdido de que no lo mate cualquiera” (Génesis 4:1-15, Reina Va-
antemano. Una vez reconocida la pérdida se genera la lera, 1960), una marca. Marca eterna que recuerda el
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asesinato que Caín perpetrara y marca que también conde una verdad en la que nos sentimos identifica- esta pequeña novela escrita hace mas de doscientos
impide la venganza de los demás sobre él. Cierto dos; aun sabiendo que se trata de un cuento nos ani- años nos interpela, tal vez por su irreverente actuali-
orden se instituye. El exilio y la exclusión por siempre mamos a entrar en ese juego. (Zaefferer 2019) dad. La construcción discursiva de un enemigo es uno
serían entonces modos de castigo. Caín fue conde- En este caso se trata de una novela corta de Nicolai de los modos de crear y perpetuar el poder, encu-
nado a la tierra de Nod, palabra hebrea que alude al Gogol “Por qué se pelearon los dos Ivanes?”(2010). briendo de este modo la propia fragilidad.
nomadismo, pasando a representar el arquetipo re- Gogol fue un poeta, narrador y dramaturgo ruso del Los dos Ivanes son uno: tan amigos, tan vecinos,
chazado del asesino y de la ruptura de lo fraterno en siglo XIX. Nació en Poltavia (actualmente Ucrania). tan cercanos, tan amados, no “falta nada”. Hasta que
cambio en Abel e representa a la víctima. Escribía en una época de censura política apelando al hace su aparición ese objeto deseable que Iván I. des-
En este sentido, la Biblia nos muestra la primera humor como modo de eludirla. Sin embargo en su cubre que le falta: una escopeta, quebrando así ese
fragmentación simbólica de la humanidad (Itzigsohn, obra subyace una denuncia al régimen zarista al cual enamoramiento especular. La contienda se despierta
p. 24). La actividad y forma de vida (en este caso no- él paradójicamente parecía apoyar. Su estilo de cari- y va escalando hasta el exabrupto “ganso”. Podemos
madismo y sedentarismo) que lleve adelante la tribu caturizar lo social sin intento de dejar moraleja hace pensar en las variadas atribuciones de sentido de
en cuestión instaura marcas de diferencia. La división que sus cuentos sean “modernos” y grotescos. Cre- “ganso”: no solo remite a un ave palmípeda, sino
será por siempre generadora de enfrentamientos, lu- yendo que sus obras eran pecaminosas quemó algu- también a aquel que es torpe, lento en sus movimien-
chas intestinas por: ideales, tierras, religiones, razones, nas y prometiendo no volver a escribir para no tos, incapaz, aquel que pretende ser gracioso y agudo
poder, honor, donde unos y otros justificarán la lucha tentarse murió de inanición a los 42 años. sin serlo y también es alusiva a la homosexualidad.
como modo de afirmarse sin reconocer que en ese Vamos a la historia: Iván N denuncia eso insoportable de Iván I: su ende-
mismo acto se sostienen como lo mismo. Ivan Ivanovich e Ivan Nikiforovich (Ivan I. e blez, su cobardía y también su amor homosexual es-
Interesante el planteo, Caín el primogénito hecho Ivan N. en adelante) son dos buenos vecinos, se condido y repudiado. Aquello intolerable que los
con el favor de Dios, llevará por siempre el peso del quieren infinitamente, “el mismo diablo había atado envolvía a ambos por igual.
asesinato y convirtiéndose en verdugo por obediencia con un cordel a Ivan I e Iván N” (p11). A pesar de Nos encontramos con el “yo lo amo” inaceptable,
debida será el creador de la cultura. Abel, siendo el su gran amistad eran diferentes: Iván I tenia el don repudiable que se trastoca y proyecta desfigurado en
elegido (o bien por ser el elegido) es sacrificado y car- de expresarse agradablemente en cambio Iván N esa permuta entre sujeto y objeto tan reversible del
gará con otra marca; en este caso no impuesta por solía estar en silencio, pero si hablaba se corría el narcisismo. Cada uno dejó de ser ese objeto amado
Dios sino aquella aplicada por los otros pares. Esa riesgo de desborde. para devenir en el perseguidor. Aquel vecino tan fa-
marca que de ahí en más justificará la segregación de Cierta vez estaba Iván I. echado en su patio pen- miliar y querible se convirtió en odiable y amenaza-
un sector, despojarlo y explotarlo: “la marca de Abel” sando “Acaso hay algo de lo que carezca? Me gustaría dor. Ese trato exageradamente cordial y amable a
(Itzigisohn, p 25). saber qué es lo que no tengo” (p.15) Cómodamente mi- modo de formación reactiva (como intento de anular
Parece que los privilegios generan violencia, des- raba como la señora de la limpieza de su gran amigo las diferencias) cede terreno, una vez desatada la pa-
piertan odios. Las carencias también. Caín se con- vaciaba el sótano sacando así objetos para airearlos sión al ataque directo, en acto sin mediación posible.
vierte en el obediente brazo ejecutor de un Dios hasta que de pronto vio una escopeta. Pensó: “nunca La palabra como intercambio, como modo de liga-
tentador y provocador. Abel, el elegido es sacrificado. he visto una escopeta en casa de Iván N. Nunca va de dura cede terreno a la acción, la fuerza muscular toma
Caín y Abel se sostienen recíprocamente en la ilusión caza. ¿para qué la quiere? Y qué bonita es!. Hace tiempo protagonismo en un aparato reflejo que necesita de-
de un padre poderoso y absoluto dueño de la atribu- que ando buscando procurarme una igual. Me gustaría sembarazarse de eso intolerable. Modo de funciona-
ción de prebendas. mucho tenerla...” (p.18) miento propio del aparato refractario y narcisista.
Borges nos habla de Juan López y John Wald, sol- Empieza un dialogo cordial respecto de la esco- En Schreber (1911[1910]); Freud desarrolla cómo
dados en la lucha de Malvinas. En ese relato conmo- peta: Iván I quiere saber para que querría Iván N esa las contradicciones al “yo lo amo” se trastocan, pro-
vedor nos refiere un mundo arbitrariamente bella escopeta y le pide que se la regale. Ante la nega- yectan y vuelven contra sí mismo en sus versiones pa-
“parcelado” en países. Cada uno con sus lealtades, tiva pide comprarla (por una cerda y dos sacos de ranoicas, megalómanas, celotípicas y erotomaníacas
memoria, mitología, próceres de bronces y derechos avena) Iván N no acepta (sobre todo porque descu- permitiendo la sustitución del verbo, del sujeto y del
de agravios sostenidos en falsos semblantes. Divisio- bre que tiene valor para su amigo) la conversación va objeto. Narcisismo que comienza a esbozarse en ese
nes favorecedoras de guerras y enfrentamientos. escalando de cordial a hostil. Hasta que Iván N dice desdoblamiento yo/objeto permitiendo la proyección
Juan y John combaten en las islas y mueren...... “hu- “Y usted Iván I es un autentico ganso!” (p.29) y el intercambio pasional amor/odio.
bieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a “Ganso” fue un disparo, un proyectil directo al
cara, en unas islas demasiado famosas y cada uno de honor, a la deshonra de Iván I. Así fue que empezó la El Narcisismo de las pequeñas diferencias (Freud
los dos fue Caín, y cada uno Abel” (p. 97). Podemos pelea.... 1930, p. 114) sostiene la unidad en base a la identi-
pensar a ambos manipulados por ese discurso su- La escalada de hostilidad prosiguió con actos ficación a un elemento en común a expensas de la
peryoico que en defensa del bien común empuja al vengativos por parte de cada uno. Ambos Ivanes de- exclusión. Fue “esa pequeña pero enorme diferencia”
humano a cometer atrocidades buscando así perpe- ciden entonces ir a la justicia: denunciando una el argumento discursivo (“ganso”) que desencadenó
tuarse en el poder. ofensa moral, haber sido mancillados en su honor. el viraje desde lo conocido y amable a lo descono-
Cada uno reclamando y exigiendo la pena máxima cido y odiable.
El pasaje de la tragedia a la para el otro: la cárcel.
comedia negra Entre trámites burocráticos, perdida del expe- ASOCIACIÓN ARGENTINA
diente (comido por una cerda) de por medio, la jus- DE PSICODIAGNÓSTICO
La literatura es siempre fuente de inspiración, ticia fue dejando pasar el tiempo, “encajonando” el DE RORSCHACH
mucho dicen los escritores acerca del alma humana. expediente esperando que ambos Ivanes hicieran las 69 años brindando una formación de excelencia
Literatura, cine, teatro construyen escenas de infini- paces. Sin embargo esto no sucedió y fueron pasando • SEMINARIOS: Z TEST Y SUS APLICACIONES EN LAS AREAS CLINICA,
LABORAL Y FORENSE - TEST DE LA PERSONA BAJO LA LLUVIA - BENDER
tivas vidas posibles. El chiste y el humor son modos los días, los años. Todo el pueblo quería reconciliarlos, TEST DE WARTEGG- ORIENTACION VOCACIONAL - SELECCION POR
COMPETENCIAS - EVALUACION PSICOLOGICA PARA PORTACION DE ARMA
velados de dar cuenta de una verdad que de otro la resistencia de los Ivanes fue férrea y sostenida. Nin- DE FUEGO.
LA EVALUACIÓN PSICOLABORAL E INTEGRACIÓN DEL
modo sería insoportable, como en el sueño hay una guno iba a ceder. PSICODIAGNÓSTICO DE RORSCHACH Y OTRAS TÉCNICAS.
otra escena que se despliega escondida detrás de ese Fue así como el narrador vuelve al pueblo muchos • PARA EGRESADOS DE AAPRO: MÓDULOS DE PROFUNDIZACIÓN EN
FORENSE, CLÍNICA Y LABORAL . RORSCHACH EN NIÑOS. RORSCHACH EN
disfraz. Así como soñamos para poder seguir dur- años después, la mayoría de los personajes de esta his- LABORAL.
GRUPOS DE SUPERVISIÒN.
miendo armamos novelas para recubrir lo descar- toria ya habían fallecido. Pero sin embargo ahí estaban GRUPOS DE ESTUDIO EN NIÑOS Y GRUPO DE ESTUDIO EN
PSICOANALISIS
nado. Nos reconocemos en esas historias, nos los dos Ivanes: viejos, flacos, peleados, esperando algo
• PSICODIAGNÓSTICOS INSTITUCIONALES. SUPERVISIONES
identificamos en el desvalimiento, en la necesidad de imposible: que la justicia dictamine a favor cada uno. • CAMPUS Y AULAS VIRTUALES
un protector, en ser un héroe, en morir y volver a Se los seguía escuchando decir a los Ivanes: “sé de Aclaración: Por no ser esta Asociación una institución universitaria habilitada para dictar cursos de especialización, maestría
ni doctorado, de acuerdo con la Ley de Educación Superior Nº 24.521 y normas reglamentarias, los certificados que extiende acre-
morir, en lo siniestro de nuestras verdades ocultas, en buena tinta que el caso se fallará a mi favor la semana ditan la realización de cada programa de estudios en particular.
nuestros sentimientos contradictorios y repudiados. que viene” (p.92) Uriarte 2221, (1425) Bs. As. T.E. 4777-4927/0351(FAX) Cel. 11 2778 3059
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Podríamos pensar que la ficción de una novela es- Con una pluma formidable, levemente surrealista, WEB: [Link]
Página 12 • Septiembre 2021 Actualidad Psicológica
Ahora si bien algo los diferenció, si bien la ofensa viraje en la obra de Freud abriendo el camino a la se- El yo de realidad definitivo será aquel que puede
irremediable los enemistó, la pelea los mantuvo uni- gunda doctrina pulsional y luego a la segunda tópica distinguir lo externo de lo interno en un criterio de
dos. Fue el modo de restablecer y sostener el narci- con la introducción de ello pulsional y el superyó go- supuesta adecuación a la realidad. Ese distingo re-
sismo especular al infinito: el silencio, las miradas, zador. En los comienzos el síntoma se explicaba como presentación/percepción que establece el juicio de
los actos vengativos. La escopeta los diferenció, la formación de compromiso entre representaciones in- existencia (criterio de realidad) resultará incierto,
pelea los unió. La ausencia de contacto directo con conciliables y la censura, modo de satisfacción susti- variable y móvil para nuestra realidad psíquica, el
el otro era mas bien una presencia espectral, eroti- tutiva. Sin embargo la idea de la retracción libidinal encuentro con el objeto será siempre un reencuentro
zada y pulsional. Las denuncias en espejo, los repro- propia del narcisismo, el laberíntico camino de la pul- fallido. Ya que siempre será con algo que nunca se
ches y las demandas amorosas eran idénticas. Quejas sión, la dificultad en el reconocimiento del objeto tuvo y solo se lo reconoce al perderlo. Paradoja ine-
(Klagen) que en realidad son querellas (Anklagen) como diferente inauguran el comienzo de una nueva vitable y determinante de la subjetividad humana.
nos dice Freud en “Duelo y Melancolía” (Freud,1915 mirada. El narcisismo, la melancolía (con su comple- El otro en su dimensión de ajeno puede fácilmente
p. 246) al hacer referencia a esta permuta sujeto/ ob- mento paranoia), el masoquismo y los avatares pul- convertirse vía proyección en el depositario de lo
jeto propia del narcisismo melancólico: eso objeto sionales perfilan que algo se juega mas allá del propio mas rechazado.
fue portador y generador de una terrible injuria. La principio del placer. El modelo cuasi romántico de un Entendemos la pulsión como esa apremiante e
identificación del yo con ese objeto muestra que en deseo sexual, infantil y reprimido que choca con la ineludible exigencia de satisfacción y el objeto sería
el fondo no se está dispuesto a abandonarlo. Seme- censura queda corto para explicar la compulsión de aquello a través de lo cual se lograría esa satisfacción.
jante agravio da cuenta de la terrible ambivalencia repetición, mas allá del placer. Nos dice Freud que sujeto y objeto son polaridades
que sostenía ese vínculo. Igualmente recordemos La movilidad propia de lo pulsional permite en- intercambiables. Ese “objeto único” está perdido, la
que el auto martirio contiene algo “gozoso” ya que tender la transformación en lo contrario y la vuelta insatisfacción es por lo tanto una característica de lo
en el mismo se satisfacen las tendencias sádicas y el contra sí mismo (Freud, 1915) dando lugar al inter- pulsional. El ser humano no renuncia tan fácilmente
odio al objeto los que en una torsión espectacular juego pasivo/activo: mirar/mirarse/ser mirado; sa- al desencuentro con ese objeto y sigue muchas veces
producen la voluptuosa vuelta sobre sí mismo. La dismo/automartirio/masoquismo. Vicisitudes pul- buscándolo sin freno en su carácter de absoluto y si
tentación que produce la rivalidad imaginaria es di- sionales expresadas clínicamente en el historial del no lo puede obtener por si mismo prefiere creer que
fícil por lo tanto de abandonar. “Hombre de los lobos”, seguidas luego por el desa- algún otro poderoso se lo proveerá.
Paranoia y melancolía representan modelos, in- rrollo de las transmutaciones transitivas y reflexivas El narcisismo intenta sostener la ilusión de una
vertidos, a partir de los cuales pretende Freud estudiar de “Pegan a un niño” (1919), punto de partida para reversibilidad entre yo, objeto e ideal, en tanto per-
al yo y su relación narcisista con ese “único” objeto entender esa extraña fascinación del masoquismo mutables. Siendo que en el enamoramiento, la hip-
que vira de anhelado a perseguidor con la misma in- (“hacerse pegar” en ese modo reflexivo). Este reco- nosis, el fenómeno de masa el ideal coincide con el
tensidad voraz y que permite esa transformación es- rrido nos permite explicar cómo es que aquello tan objeto quedando empobrecido el yo, y en la exalta-
pecular de lo propio en ajeno y de lo ajeno en propio. familiar y querible puede devenir odiable y amena- ción maniaca el yo se engrandece confundido con el
Nos encontramos con el engrandecimiento del yo en zador en “Lo Ominoso”. Textos que hoy podemos ideal. Utilizamos el término reversibilidad tomado
la paranoia (en su delirio megalómano; considerarse pensar como antecedentes de la conceptualización de de la termodinámica como esa capacidad de un sis-
perseguido por aquello que no se soporta reconocer la pulsión de muerte en 1920. tema de experimentar cambios sin aumentar la en-
como propio) o su vaciamiento en la melancolía (que Freud intenta en “Pulsiones y destinos” (1915) re- tropía, sin desorden, como así también de retroceder
lo mantiene ligado a aquello que no se quiere perder, lacionar los destinos de la pulsión con los pares ac- o volver a un estado anterior sin pérdida, sin costo.
encontrando y sosteniendo lo ajeno dentro de sí). tivo/pasivo, sujeto/objeto y placer/displacer. Sujeto/ El anhelo narcisista consistiría en eludir la carencia,
No está en juego el afán de destrucción ya que al objeto no pueden delimitarse de manera nítida y la falta, la privación. Si el objeto representa lo mas va-
otro se lo necesita. Se lo congela allí, debe estar cerca contundente, mas bien es todo un trabajo para el riable de la pulsión y no está enlazado originaria-
como blanco de ataque. En el afán de castigo y mar- aparato psíquico determinar lo interno y lo externo. mente a ella (Freud, 1915) es que no hay fijeza ni
tirio se intercambian papeles: viran de torturador a Describe allí tres modos que de funcionamiento del predeterminación. Nos encontraríamos con la impo-
humillado con vigorosa intensidad (Kancyper). El su- aparato como intento de dominar la excitación, fun- sibilidad del duelo por el objeto del instinto. Difícil
frimiento de cada uno es la demostración más cabal damentalmente la insistencia pulsional y el temor al tolerar la pérdida sin la vivencia de menoscabo o de-
de la maldad propia asignada al otro. arrasamiento traumático. Lo interno y lo externo pa- vastación producida por la presentación ineludible
Ambos Ivanes no pueden estar el uno si el otro: saran a estar atravesados por la introyección y la pro- de la ajenidad del objeto que conlleva al reconoci-
de quererse tanto pasan a maltratarse como modo de yección. El yo de realidad inicial basará su referencia miento de la propia castración.
seguir juntos. Tal como sostiene Kancyper (1992) el en la acción muscular: aquello externo es de lo que
“resentimiento” se apodera de ellos, imposible olvidar puede escapar generando un primer juicio rudimen- Rivalidad, celos, paranoia y
el agravio. La venganza los mantiene unidos y se con- tario. Por lo tanto lo inevitable e ineludible será lo homosexualidad
vierte en un modo de castigo, de hacer sufrir al otro pulsional que coacciona al yo a ejercer una actividad El principal sufrimiento consistía en la incerti-
por ser el responsable del intento de ruptura de la ilu- que recaerá sobre el mundo. dumbre, en las dudas, en el desdoblamiento, en no
sión de completud narcisista. Los Ivanes quedan atra- El yo de placer purificado, describe ese mundo saber si debía amarla u odiarla....[...]salir a las vías
pados en esa atemporalidad propia de lo especular, onírico en el cual bajo el reinado del principio de pla- tirarme bajo el tren. Lo único que impidió hacerlo
no hay duelo ni reconocimiento de la pérdida. cer, se atribuye ilusoriamente lo placentero como in- fue la lástima por mi mismo, que de inmediato
No podríamos pensar el narcisismo sin agresivi- terno y lo displacentero como externo (que en un suscitó el odio hacia ella....No puedo matarme y
dad. La rivalidad muestra como cada uno quiere des- comienzo fue indiferente), en este sentido lo intole- dejarla; es preciso que ella sufra....
hacerse en el otro de lo insoportable de sí mismo pero rable es adjudicado a lo externo/ajeno vía proyección ( Tolstoi, p.120)
al mismo tiempo la furia (en tanto injuria narcisista) de lo propio como defensa frente a lo amenazante.
asoma cuando aparece justamente ese objeto que pro- Esta construcción ciertamente “delirante” promueve En 1889 Lev Tolstoi escribe “Sonata a Kreutzer”
voca la diferencia y despierta el deseo. una alternativa excluyente: placer interno, displacer una novela corta que habla de pasiones, pulsiones y
¿Quién podría intervenir allí apelando a alguna externo. Ahora bien en esa alternancia: el objeto sea desbordes. El narrador Pózdnishev relata en un viaje
“razón”? tanto fuente de placer o de displacer queda anulado: en tren a un compañero de asiento el torbellino de
es incorporado al yo o externalizado. En esta clausura vida matrimonial. Aquello que comenzó siendo amor
La reversibilidad narcisista narcisista el objeto pierde su categoría como tal. fue virando en odio en tanto pasiones cuasi intercam-
Sin embargo para Freud las pulsiones de auto con- biables y de una intensidad voraz.
En cuanto al niño trueca la pasividad del vivenciar servación necesitan del objeto, éste entonces devendrá “Sientes que está a punto de desencadenarse una
por la actividad del jugar, infringe a un compañero de odiado por ser generador de estímulos. En un sentido terrible disputa, de esas que te dan ganas de suicidarte
juegos lo desagradable que a él mismo le ocurrió y así se lógico más que cronológico el odio por tanto es más o matarla” (p.90)
venga en la persona de este socias (Freud, 1920, p.17) antiguo que el amor y surge del rechazo al estimulo La presencia de un músico que el mismo prota-
La metapsicología de 1915 marca el comienzo del por parte de ese yo narcisista. gonista convida para que su esposa se entretenga
Actualidad Psicológica Septiembre 2021 • Página 13
como modo de salir de tedio, desata el infierno. En quince años, se lastiman hasta incluso se salvan la es un imposible pero bien vale la pena intentarlo.
este caso la escalada de violencia en el matrimonio vida pero no dejan de enfrentarse por un motivo que Esto es parte de la vida.
se despierta, y le permite a Tolstoi desarrollar ma- solo ellos conocen. En esta novela Conrad parece El desafío que nos convoca es poder soportar el
gistralmente este enfrentamiento en espejo: aludir, como telón de fondo, a lo insensato de las conflicto, la pérdida, el duelo y la incertidumbre en el
sujeto/objeto, suicidio/homicidio, amor/odio a tra- guerras sostenidas por Napoleón. Llegando al final encuentro con ese otro que siempre tendrá algo de
vés del juego de proyecciones que se desencadenan, de esta contienda épica nos dice Conrad respecto de enigmático, incomprensible, provocador e inasible.
las que no pueden ceder paso ni siquiera a un pre- uno de ellos: ”De manera que a este hombre, serenado
cario principio de realidad. por el victorioso desenlace del duelo, la vida se le antojó Bibliografía
“Lo único que temía era que se separaran, que in- desprovista de encantos, simplemente, porque ya nada
ventaran un nuevo engaño y me privaran de la eviden- lo amenazaba” (p:132) -Borges, J.L. (1995) Juan López y John Wald en Los conjurados.
cia de la prueba y de la posibilidad del castigo” (p.125) La rivalidad extrema evidencia la desesperante Buenos Aires, Emece editores S.A., 2005
El objeto se convierte en un verdadero enemigo necesidad de sostener y no abandonar a ese padre -Conrad, J. (1983) Los Duelistas, España, Ediciones Akal S.A., 2018
amado, la pulsión en su versión desatada y desligada todo poderoso promotor de excesos. La entrega ma- -Gogol, N. (2010) Por qué se pelearon los dos Ivanes, Barcelona,
irrumpe. Los celos paranoicos desatan la violencia. soquista al ideal narcisista se disimula detrás de un Ático de los libros, 2010
Ya sabemos por Freud entonces que el mas amado tramposo orgullo y en la defensa del honor como -Harari, Y.N. (2018) De animales a dioses. Breve historia de la hu-
puede virar y convertirse en el mas odiado: de amigo excusa de perpetuar el abuso. Modo de eternizar ese manidad. Buenos Aires, Penguin Random House, 2018
incondicional a enemigo es solo una cuestión de desenfreno pulsional a todo volumen propio de la -Itzigsohn, J.A. (2004) La marca de Abel, Apuntes para una historia
ofensa. Amor y odio se trastocan e intercambian: ese contienda. de la noción de humanidad, sus avance y retrocesos. Bs. As, Mila,
otro rival se convierte en el objeto de amor homose- En los albores de su teoría ya Freud (1950) resalta 2004
xual sedimentando las pulsiones sociales (Freud, el lugar del semejante en la constitución psíquica, es -Freud, S. (1950 [1895]) Proyecto de Psicología para neurólogos,
1930, p. 113) Los sentimientos tiernos y sociales re- a través de él que el ser humano aprende a discernir Amorrortu Editores (AE), Buenos Aires, T. I., 1976
presentan formaciones reactivas a la agresión. (p. 376) entre aquello que viene del propio cuerpo y - (1911 [1910]) Puntualizaciones sobre un caso de paranoia des-
La llegada del hermano marca el comienzo de lo lo externo. Es justamente aquello diferente lo que ge- crito Autobiográficamente, Buenos Aires, A.E. T. XII,1976
social: ese intruso que despierta la mirada embelesada nera la “disidencia” necesaria para despertar el interés - (1914) Introducción del narcisismo, AE T. XIV,1976.
de la madre y el reconocimiento del padre viene a teórico y ser reconocido como un semejante (dife- - (1915) Pulsiones y destinos de pulsión, AE, T XIV,1976.
quedarse con todo, despojando de lo propio gene- rente a sí mismo) pero sin la referencia a las propias - (1917e [1915]) Duelo y melancolía. AE, T. XIV, 1979.
rando así el deseo de su aniquilamiento. En el mejor sensaciones corporales lo variable permanecería “in- - (1920) Mas allá del principio del placer, AE, T XVIII,1976
de los casos, semejante hostilidad se abandona como comprendido” (p.379). Esa búsqueda de una identi- - (1921)Psicología de las masas y análisis del yo, AE TXVIII,1976.
ofrenda para seguir manteniendo el amor de los pa- dad, que pretende ser perceptiva se sustituye por un - (1930[1929]) El malestar en la cultura, AE, T XXI,1976
dres. El abandono de la hostilidad y la identificación proceso de pensamiento, una deducción, un juicio, - Freud, S (1915b) Sinopsis de las neurosis de transferencia, Bar-
con el rival sientan las bases de la justicia garantizando una otra identidad: de pensamiento. No es la analogía, celona, Edit Ariel, 1989
que ninguno será el elegido por sobre el otro. lo idéntico sino la diferencia la promotora del adve- -Kancyper, L. (1992) Resentimiento y Remordimiento, Un estudio
La amenaza de ser invadidos por otro usurpador nimiento de lo simbólico. psicoanalítico. Buenos Aires, Editorial Paidós, 1992
nos acompaña. Muchas veces alcanza con un dis- Por ello necesitamos de una ley ordenadora del in- -Kartun, M (2014) Terrenal, pequeño misterio ácrata, Buenos
curso que promueva la construcción de un enemigo tercambio y también de una ética que nos asegure que Aires, Edit Atuel, 1975
para despertar la peor de las tormentas. La cercanía hay allí otro simbólico que nos incluye por igual pu- -Peskin, L (2016) Cuando la mentira es la verdad. La época APA
con el diferente amenaza el quiebre de lo “bien pare- diendo soportar la pérdida de aquel engañoso “para- online, [Link]
cido”, las pestes estimulan el rechazo y el ataque (mu- íso”. peskin/cuando-la-mentira-es-la-verdad/
chas veces silencioso) al grupo “portador”. El temor La reciprocidad, la cooperación, el encuentro y la -Vattimo, G. (2014) Esperando a los barbaros, Argentina, edito-
a la infiltración de los “fluidos inmigratorios” son la tolerancia a lo diferente nos rescatan del encierro. El rial Fedun, 2014
gran excusa del rechazo. amor (tan devaluado en muchos casos), la belleza, el -Zaefferer, T. (2019) La ilusión de una realidad, Buenos Aires,
En la historia y en la literatura los “barbaros” apa- trabajo, la ternura velan lo insoportable haciéndonos Revista Actualidad Psicológica, 2019
recen como lo anómico, los nómades sin tierra firme, creer que cierta “adecuación” es posible. Función en-
los errantes cazadores y recolectores que derivan cubridora pero necesaria. Sabemos que el “ser feliz” Nota
luego en los sedentarios agricultores fundadores de la que impone el principio de placer (Freud 1930, p.83) 1
Concepto desarrollado por el Dr. Adolfo Benjamín.
cultura (Harari, 2018). “Bárbaro” deriva etimológica-
mente del griego, literalmente significa “bla-bla” en
referencia a todos aquellos que hablaban una lengua
incomprensible (Vattimo, 2014). Se habilita así la si-
niestra fascinación que produce la agresión al otro. La
temida y tentadora “invasión bárbara” promueve la
construcción de ciudades amuralladas y vigilantes, a
la espera de ese salvaje que viene a despojar de lo pro-
pio. Construcción necesaria de un enemigo para sos-
tener la dependencia infantil en la necesidad de un
protector lo suficientemente poderoso que domine.
Lo amurallado es una buena representación plástica
del superyó que amenaza con el abandono y exige el
rechazo al objeto. Sabemos por Freud que el superyó
es un engañador serial y hunde sus raíces en el ello y
por ende en ese padre totémico absoluto y gozador.
De la rivalidad a la cooperación,
la caída del padre todopoderoso.
Un hermano,
E
l lugar del hermano no es algo “Nunca le perdoné a mi hermano gemelo que me
que esté demasiado explorado. abandonara durante siete minutos en la barriga de
Generalmente, al abordar la fami- mamá, y me dejara allí, solo, aterrorizado en la os-
lia se consideran las funciones pa- curidad, flotando como un astronauta en aquel lí-
terna y materna, de las que se quido viscoso, y oyendo al otro lado cómo a él se lo
¿es un observan sus avatares, se pregunta acerca de su re-
lación con la diferencia sexual, si quien la encarna
comían a besos. Fueron los siete minutos más largos
de mi vida, y los que a la postre determinarían que
está o no a la altura. Pocas veces surge la pregunta mi hermano fuera el primogénito y el favorito de
por los hermanos y las hermanas. A lo sumo, al mamá.
frente al que se pavonea y se ofrece como espectá- ciones parentales. Ya no es obstáculo o reflejo sino banquete y regocijarnos por cuánto este tu her-
culo, no se sabe cuál es más espectador. Lo mismo alguien merecedor de amor u odio (10). mano había muerto y ha resucitado, estaba per-
ocurre con el niño que seduce a otro: no podemos dido y ha sido hallado” (12).
determinar dónde está el seductor. Y es la misma La pelea por amor de los padres El padre se alegra de que el hijo menor haya
situación con el dominador o el que se somete a regresado, a pesar de que al pedirle su herencia
él: no podemos identificar cuál de los dos es el Superada la rivalidad del estadio del espejo, la anticipada, de alguna manera, lo que pide es su
más avasallado. Lacan concluye que cada uno de presencia del hermano desata otra rivalidad, edí- muerte. El hijo mayor, en cambio, no solo no se
los niños confunde “la patria del otro con la suya pica ésta en los términos freudianos, que se podría alegra sino que mira al padre con reproche. En su
propia y se identifica con él” (6), aquello que se ha resumir en la pelea por el amor de los padres, aun- análisis de la parábola, Mónica Torres señala que
denominado transitivismo. que se encuentre encarnada y mediada por pose- “él también es un hijo perdido en el resentimiento
Se precipitan en el hermano una confusión siones, cargos, reconocimientos. y la hostilidad. El extravío de este hijo es difícil de
entre relaciones de amor y de identificación, que No podemos dejar de evocar aquí algunos rela- ver porque está ligado al deseo de ser bueno y vir-
retorna en el sujeto adulto en la pasión de los celos tos bíblicos: la historia de Caín y Abel, del Génesis tuoso, que es un deseo complicado porque dice
amorosos. En ella se observa que el interés que el y la parábola del hijo pródigo del Evangelio según que ha trabajado duro y sin obedecer y no obtiene
sujeto tiene por la imagen del rival aunque se San Lucas. Caín mata a Abel pues Dios había mi- lo que otros consiguieron frívolamente” (13). Y en
afirme como odio y aunque se desencadene a tra- rado con más agrado la ofrenda de su hermano que eso reprocha al padre, y se queja con el padre. No
vés del objeto de amor es lo esencial. En la situa- la suya; es por la mirada de Dios por la cual decide aparece entonces la posibilidad de que el hijo
ción fraterna primitiva, en cambio, la agresividad terminar con su hermano, advertido de que si no mayor se deje encontrar, está tan perdido como el
es secundaria a la identificación (7). Lacan cons- hace el bien el pecado se apoderará del él (11). hijo menor. “Siente, entonces, más envidia por los
tata “que la agresividad domina entonces la eco- que ceden a las tentaciones e igual son perdona-
nomía afectiva, pero también que siempre es al La otra historia, menos sangrienta, también dos”, posición que no es generosa en la medida en
mismo tiempo sufrida y actuada, o sea, soportada está referida al amor del padre. Tal como aparece que actúa esperando que el padre haga algo dife-
por una identificación con el otro, objeto de la en el Evangelio según San Lucas “Un hombre tenía rente de lo que hizo, decepcionándolo. “Todos sa-
violencia” (8). dos hijos y el más joven le pidió a su padre que le bemos que cualquiera de nosotros podríamos ser
diera la parte de la herencia que le toca. Es así que uno u otro de estos hijos” (14). En esa rivalidad
Este proceso se corresponde con el momento entonces el padre repartió los bienes entre ellos. fraterna que se desencadena en la pelea por el
genético del estadio del espejo, gracias al cual el Pocos días después el hijo menor vendió su parte amor del padre, nunca se encuentra la justicia dis-
sujeto reconoce su imagen en el espejo, en la cual de la propiedad, y con ese dinero se fue lejos, a tributiva que se busca; puede que el padre mire
saluda la unidad mental que le es inherente y re- otro país, donde todo lo derrochó llevando una con más agrado los logros de un hijo que los del
conoce el ideal de la imago del doble. Como vida desenfrenada. Cuando ya se lo había gastado otro; puede que el padre espera de un hijo más
mundo meramente narcisista, está afectado por el todo, hubo una gran escasez de comida en aquel que del otro; puede que considere más virtuoso al
sentido de la muerte: ya sea por la insuficiente país, y comenzó a pasar hambre. Fue a pedir tra- hijo perdido que vuelve a encontrar el camino,
vital de la que proviene, es decir la discordancia bajo a un hombre del lugar, que lo mandó a sus que aquél que nunca se ha apartado de él. Situa-
de las funciones, la experiencia sensorial del pro- campos a cuidar cerdos. Y tenía ganas de llenarse ción compleja pues nadie está exento de la envi-
pio cuerpo fragmentado por la inmadurez vital; con las algarrobas que comían los cerdos, pero dia, la codicia, el resentimiento, y mucho menos
ya sea por la reflexión especular en la que la imago nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: “¡Cuán- entre hermanos. Pues lo que también sobresale en
del doble es central. En ese sentido, no alcanza con tos trabajadores en la casa de mi padre tienen co- esta parábola es la diferente relación al goce que
la percepción de la actividad del prójimo para mida de sobra, mientras yo aquí me muero de tiene cada uno de los hermanos. Uno, pide su he-
salir de ese mundo narcisista cerrado sobre su hambre!” Es así que decide regresar a la casa de su rencia anticipada y la despilfarra en placeres y ex-
propia imagen. Todo lo contrario, dicha percep- padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio cesos; el otro, que decide quedarse junto al padre
ción parece precipitarlo. En ese estado de suges- y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y y trabajar duramente, quizás encuentra que la vir-
tión el sujeto no se distingue de la imagen. En la lo recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: tud es su vicio. Uno, se aleja de la senda marcada
discordancia de esta fase, “la imagen se limita a “Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya por el padre, pero luego retorna arrepentido y es
añadir la intrusión temporaria de una tendencia no merezco llamarme tu hijo”. Pero de todos abrazado por él; el otro rechaza la generosidad del
extraña. Llamémosla intrusión narcisista y la uni- modos el padre ordenó a sus criados que le trai- padre alejándose así de otro modo.
dad que introduce contribuirá a la formación del gan la mejor ropa para vestirlo, le pongan un ani- Ese será, entonces, uno de los puntos también
yo. Pero, antes de que se afirme su identidad, el yo llo en el dedo y sandalias en los pies. También presentes en la rivalidad fraterna: la intolerancia
se confunde con esta imagen que lo forma, aun- ordenó que sacrifiquen al becerro más gordo para frente a la diferencia de los modos de gozar.
que lo aliena primordialmente” (9). celebrar un banquete en honor al hijo que había
La percepción de la actividad del prójimo a regresado porque, dijo el padre, “este hijo mío es- La intrusión del goce
nivel imaginario funciona, entonces, como una taba muerto y ha resucitado; se había perdido y
intrusión de una “tendencia extraña”, la tendencia ha sido hallado”. Comenzaron la fiesta. Entre Como hemos notado, en la constitución del
a la confusión con la propia imagen característica tanto, el hijo mayor estaba en el campo, al regresar propio cuerpo participa la imagen del cuerpo del
del narcisismo que, además de permitir la consti- llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. In- semejante que se añade como una intrusión tem-
tución del cuerpo, permite la conformación del yo terrogó a un criado acerca de lo que estaba pa- poraria de una tendencia extraña. Lacan subrayará
y la relación con el mundo y con los objetos. sando, y el criado le explicó que su hermano había la importancia que tiene la regulación del Otro, es
Lacan va a ubicar entonces que el hermano en vuelto y que su padre había mandado matar el be- decir de los simbólico, en la posibilidad de la
sentido neutro no importa su sexo tiene un papel cerro más gordo, porque lo recobró sano y salvo.
traumatizante constituido por su intrusión. La Tanto se enojó el hermano mayor, que no quería
significación que dicha intrusión tendrá para el entrar, así que su padre tuvo que salir a rogarle Atención
sujeto depende según el momento en que se pre- que lo hiciera. Le dijo a su padre: “Tantos años ha
psicológica
senta: si el intruso aparece en el desamparo del que te sirvo sin haberte jamás desobedecido en
destete, o bien lo reactiva ante su espectáculo, lo cosa alguna que tu hayas mandado y nunca me online
que determinaría una psicosis esquizofrénica o has dado un cabrito para merendar con mis ami-
una neurosis hipocondríaca; o bien reacciona con gos. Y ahora que ha venido este hijo tuyo, que ha Psicólogos UBA
Buenos Aires - Argentina
la destrucción imaginaria del monstruo, lo que consumido su hacienda con meretrices, has hecho
deriva en impulsos perversos o la culpabilidad ob- matar para él el becerro cebado” El padre le con-
Whatsapp:
sesiva. Si el intruso aparece con posterioridad al testó: ‘Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todos
Edipo, es adoptado en el plano de las identifica- mis bienes son tuyos. Más era justo el tener un +54 9 11 3049 1305
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constitución de la buena imagen. Pero también se mejante al sujeto puede, al mismo tiempo, ser lo eso cuestiones fantasmáticas que resultan de la res-
puede observar que dicha captación va a estar más diferente. Después de todo, bien podemos puesta que cada uno de ellos se dio sobre su lugar
atravesada por un corte que es obra de la función sostener que, de alguna manera, la familia es la respecto del deseo del Otro, encarnado por los pa-
simbólica de la castración y que permite separar sede del malentendido entre los goces, y en eso el dres. Resolver esa instancia quizás permita aliviar
un goce del propio cuerpo. Y en ese corte se ins- hermano participa de él. La intrusión, entonces, la tensión que la rivalidad genera a ese nivel.
taura también una discontinuidad entre uno y bien puede ser pensada como una intrusión de un Pero cuando el intruso es el goce, “el propio
otro cuerpo (15). Es decir que este procedimiento goce Otro, ajeno, diferente, enigmático, extraño. hermano puede devenir la impropia representa-
deja un resto, aquello que no entra en la dialéctica Ya no estamos hablando de la imagen narcisista ción misma del mal, de la Cosa; lo más familiar se
de la imagen y el yo. Según Lacan “el investimento del otro, sino del narcisismo de las pequeñas di- torna siniestro”, ese al que se ama o se odia; así “el
de la imagen especular es un tiempo fundamental ferencias. La fraternidad viene de la mano de la se- goce del Uno (hermano, hermana) bascula en
de la relación imaginaria. Es fundamental en la gregación, rechazando al otro en su goce, aun en torno del siempre enigmático deseo del Otro”
medida en que tiene un límite. No todo el inves- el seno mismo de la familia. (20), hermano, hermana, o los mismísimos pa-
timento libidinal pasa por la imagen especular. Una vuelta más dres. Hermanar no aliviará la rivalidad que genera
Hay un resto” (16). Ese resto es el objeto a cuya Otro microrrelato nos permite dar una vuelta la inquietante presencia del goce, todo lo contra-
emergencia, es decir, cuando por algún meca- más sobre la rivalidad fraterna. Se trata del relato rio, generará aún más discordias. Quizás la veta
nismo aparece lo que no tiene que aparecer, ge- “Fraternidad entre tigres”, de Álvaro Yunque (19): sea la de poder alojar la diferencia en el seno
nera angustia. Es también un condensador de mismo de lo fraterno, para poder tener con el her-
goce que constituye la cara real del narcisismo. “Dos tigres hermanos, siendo cachorros, se tra- mano un lazo más digno.
Tenemos entonces la imagen del otro en la que baron en lucha por una presa. Uno de ellos sacó un
el yo se alienó y también algo que en ese mismo ojo al otro. Pasó el tiempo. Años después se encon-
proceso debe permanecer velado, y es en ese lugar traron. Dijo el tigre heridor: Notas
donde se a partir de esa tensión especular que lo- –¡Querido hermano!
caliza al semejante, lugar que ocupará el hermano. Y corrió a abrazar al tuerto. Mas éste, receloso, (1) Lacan, J., “Los complejos familiares en la formación del
Pero también, delimita ese lugar que podríamos contuvo su efusión. individuo”, Otros escritos, Paidós, Bs. As., 2012, p. 34.
denominar el lugar del prójimo. En ese punto ha- –¡Querido hermano! –exclamó el otro–. ¿Aún (2) Ibid., p. 47.
gamos nuestra la pregunta que se hace Lacan en el me tenés rencor? ¡Yo estoy arrepentido de lo que (3) Novoa, R., “Mi hermano”,
Seminario de La ética: “¿Y qué me es más próximo hice! Es necesario que me perdones, que seamos [Link]
que ese prójimo, que ese núcleo de mí mismo que amigos. [Link]
es el del goce, al que no oso aproximarme? Pues –Sí –respondió el tuerto–. Todo eso es muy bo- (4) Lacan, J., “Los complejos familiares…”, op. cit., p. 47
una vez que me aproximo a él éste es el sentido de nito; pero soy yo a quien le falta un ojo. Yo quisiera (5) Ibid., p. 48.
El malestar en la cultura surge esa insondable agre- ser tu amigo y perdonarte, pero cuando me acuerdo (6) Ibid.
sividad ante la que retrocedo, que vuelvo en contra que me falta un ojo, me es imposible quererte. (7) Ibid., p. 49.
mío, y que viene a dar su peso, en el lugar mismo –¡Estoy arrepentido! –gimió el otro. (8) Ibid., p. 50.
de la Ley desvanecida, a lo que me impide fran- –Si es tanto tu dolor y tu deseo de volver a mi ca- (9) Ibid., p. 53.
quear cierta frontera en el límite de la Cosa” (17). riño —arguyó el tuerto—, podés llegar a ser mi (10) Ibid., p. 54.
El hermano, entonces, es un semejante que puede amigo muy sencillamente. Nada más que con un pe- (11) Sagrada Biblia, Génesis 4, Herder, Barcelona, 1997.
encarnar ese prójimo, es decir, ese lugar del goce queño sacrificio. (12) Sagrada Biblia, San Lucas (15:11-32), op. cit.
extraño, éxtimo, para cada quien. Y por encarnar –¿Cuál? (13) Torres, M., “El enigma del hijo pródigo”, Enlaces 16, Bs.
ese goce opaco que muchas veces se rechaza en –Dejando que yo te saque un ojo a vos. ¿Querés? As., Grama, Paidós, 2010, p. 97.
cada uno, ser el objeto del odio y la agresión. A cambio de un ojo, ¡una insignificancia!, recon- (14) Ibid. p. 98
De allí que podemos deducir que no es única- quistás a un hermano. (15) Sinatra, E., Nosotros, los hombres. Un estudio psicoanalí-
mente la intrusión narcisista la que se juega en la El otro no aceptó”. tico, Tres Haches, Bs. As., 2003, p. 66.
presencia del hermano y la cuestión de la rivali- (16) Lacan, J., El seminario, libro 10, La angustia, Paidós, Bs.
dad, sino que introduce una alteridad fundamen- Decir de la reconciliación posible “todo eso es As., 2006, p. 49.
tal y es la que tiene que ver con el goce del otro. El muy bonito”, es creer que el amor puede venir a (17) Lacan, J., EL seminario, libro 7, La ética del psicoanálisis,
hermano ya no encarna la intrusión de la imagen velar esa “insignificancia” que es la marca de esa Paidós, Bs. As., 1992, p. 225.
del otro, sino la intrusión del goce. Ya no trata en- pelea que introdujo una diferencia insalvable entre (18) Sinatra, E., Nosotros los hombres…, op. cit., pp. 67-68.
tonces solamente de la rivalidad a nivel de la ima- ellos, marcada por una falta que no logra positivi- (19) Yunque, A., “Fraternidad entre tigres”, Leer X leer, Edito-
gen y el juego de prestancia, ni tampoco de aquella zarse. Ese “ojo que falta”, ese goce fuera del cuerpo rial Universitaria de Buenos Aires,
que se desencadena a partir de la pelea por quién que se condensa en el objeto a y que encarna lo más en línea: [Link]
es merecedor del amor de la madre o del padre, propio y extraño a la vez, nunca logrará hermanar [Link]
sino aquello que hace al semejante algo comple- a los hermanos. En eso nadie está hermanado, por (20) Sinatra, E., Nosotros, los hombres…, op. cit., p. 68.
tamente extraño a sí mismo. Para Ernesto Sinatra eso el proyecto de “reconciliarse” con esa diferencia
“un hermano es el semejante más próximo, y suele absoluta es una empresa irrealizable. Quedar en
ser ubicado en al menos dos funciones opuestas, igualdad de condiciones es imposible por estruc-
que los términos ‘amigo’ y ‘enemigo’ recubren: pa- tura, porque siempre anidará en cada quien algo
cificante y siniestra. Un hermano puede ser para con lo que no se terminaría de hermanar.
otro el par con el que encausa su tránsito por la Sin embargo, las rencillas imaginarias pueden
vida, el compañero inseparable de travesías, aquel reducirse ya sea por la mediación de un tercero, ya
que con su sola imagen, con su presencia, logra sea por disipar la idea de lo que las sostiene, que es
apaciguar al sujeto; pero también ese mismo her- suponer que “hay un lugar para dos”; que los her-
mano (u otro) puede devenir un objeto siniestro, manos puedan correrse de eso implica la posibili-
la Cosa misma que golpea el corazón de su ser. Por dad de considerar que cada uno tiene su lugar, con
más amado que ese hermano sea, ese rasgo está la particularidad de cada uno. Si el lazo de paren-
siempre al acecho en la fraternidad, transpor- tesco, es decir, ser hijos de los mismos padres, es lo
tando el odio al semejante que anida en la subje- que los hermana, será el amor de los padres, meta-
tividad y que es condición de la segregación” (18). forizado por los regalos, favores, herencias, gestos,
La presencia del hermano, tal vez, encarne en lo que los des-hermana en las peleas por quien es,
algún punto lo siniestro familiar; alguien tan se- fue o será más merecedor de su amor. Se juegan en
Actualidad Psicológica Septiembre 2021 • Página 17
No hay más Introducción al tema tar la rivalidad en esto resulta torpe, y es algo que
fácilmente se escucha en la clínica y conduce a los
C
omenzaré este escrito preci- mayores callejones sin salida. Y más aún cuando el
sando la tesis que intentaré veri- analizante suele tener una vaga idea del Edipo, larga
ficar respecto de la rivalidad para sus hipótesis sin ningún inconveniente. Recuero a
Comenzaremos con un ejemplo extraído del ex-sistencia. Lo que pone de manifiesto esta lógica liar. John es presentado como el guardián del
campo de la literatura contemporánea. En Cos- es la función del amor. orden, el que lleva las cosas sobre los carriles de la
mética del enemigo, Amélie Nothomb nos narra Pero bien, se trata aquí de la aparición de un verdad y la justicia, el ejemplo a seguir. Danny re-
una historia desopilantemente maravillosa, en la padre feroz y rival, que más que padre parece jugar presenta el que se apartó del padre, el que trae una
espera de un vuelo en un aeropuerto. Uno de los sus cartas en el plano de la cercanía de la imágenes, verdad acerca de aquellos seres idealizados que pa-
protagonistas, Jêrome Angust (un nombre tan cer- que luego lo simbólico vendrá a distanciar. Ese recen vivir en un castillo de cristal, pero que cul-
cano a la angustia no podría ser casual, y es ade- padre rival, es más bien un frater, alguien demasiado minará en uno de arena. Danny viene a poner en
más algo que se constituye como uno de los cercano del que se deberá construir una distancia. peligro el linaje, poniendo sobre la mesa aquello
pilares de la Rivalidad Fraterna) se encuentra sen- Entonces, podríamos decir que hermano podría ser que los constituye, una primacía del goce. Lo espe-
tado a la espera de su vuelo, cuando le informan todo aquello que está, en términos lógicos, más cer- rable por supuesto, es que aquella rivalidad sea
que se demorará. Ello da lugar para que emerja el cano al sujeto que el Padre o la Madre. Aunque fra- puesta en su lugar, es decir, que sea elaborada por
otro personaje del relato, Textor Texel, que co- terno se articula también a la filiación, y ésta no es la vía fantasmática, y que conduzca al sujeto al en-
menzará a interrumpir la estadía de Angust. In- más que una filiación de goce, lo que aparece de cuentro con un real que se le escabulle. Danny in-
tentará de diversas formas que lo escuche, y aún manera clara en el texto de Nothomb. gresa a la trama trayendo una verdad, hermana de
cuando Angust se rehusara de manera imperiosa, Gerardo Arenas plantea de forma clara cómo es goce, sobre el padre, cuando éste no sostenía las
aquel no se dará por vencido. Pues se trata de otro posible entender estas funciones: “… al comienzo, vestiduras que otorga el nombre. John, que ve ame-
muy singular que irrumpe en la escena, otro de- Lacan concibe los registros como ejes cartesianos, y nazada la estructura familiar, reanimará su rivali-
masiado cercano, un otro hermano, que será su por ello descompone ‘la función del padre [en] va- dad con su hermano mayor, construyendo un
enemigo interior: “Cuando te he hablado del ene- rios planos’, y al final, los concibe al modo de una saber, medio de goce, que culminará en lo peor. Es
migo interior, te he sugerido que quizás no exis- cadena borromea de tres eslabones (tras haber ve- interesante aquello que Lacan trae como el padre o
tiera fuera de ti, que era una invención de tu rificado que tal cadena podía cumplir la función de peor, ya que la hermandad no garantiza nada si
cerebro. A lo que, con soberbia, me has respon- un sistema de coordenadas cartesianas), y entonces abre las vías de la rivalidad imaginaria que encubre
dido que tú no tenías enemigo interior. Pobre Jê- retoma la triplicidad de los nombres del padre, que el goce. La rivalidad fraterna puede ser ubicada
rome, tienes el enemigo interior mas molesto del pueden así definirse en función de su posición re- como un más acá del padre cuando porta en su
mundo: yo”. (Nothomb, 2010). lativa a esos eslabones… Introducir los registros res- seno el odio, pero un más allá, cuando adviene por
Es interesante la forma en que se visualiza lo que ponde a la necesidad de diferenciar ‘los tres aspectos su intermedio una verdad sobre el goce. Es lo que
comienza a ser el hilo de la rivalidad fraterna, y po- de la función paterna’ en el historial del Hombre de podría darse en un análisis, pasar por aquella riva-
dríamos decir que es justamente lo que quedará del los Lobos y permite a Lacan distinguir el padre sim- lidad para obtener un saber sobre el goce sin el pa-
lado del otro en dicha rivalidad. Porque ¿Qué es bólico (Nombre-del-Padre), el padre imaginario saje al acto. ¿O de qué otra forma se sale de la
aquello que fundamenta la rivalidad? Ya dijimos que (rival del sujeto masculino en el complejo de Edipo rivalidad siempre fraterna?
la vía del trofeo materno es demasiado obvio para y fantasma capaz de enarbolar la cimatarra castra- Vemos entonces que es posible reconfigurar lo
guiarnos por ahí. Hay algo que emerge en la idea de dora) y el padre real (agente de aquella función)”. que se denominó rivalidad edípica, y ligarla a la ri-
enemigo que se articula a la de rival, y más que de (Arenas, 2019). validad fraterna, siempre que entendamos por fra-
perder un privilegio ligado al Otro, de lo que se trata Vemos entonces que esta lógica lleva las cosas a terno aquello más cercano al sujeto, esto es, su goce.
es de perder un objeto íntimo que se dirige al exte- otro plano, donde no solamente no alcanza la pers- Ahora bien, en la rivalidad entre hermanos, se ve
rior, en ese otro que funcionará como rival. Poner pectiva familiarista, sino que además los elementos claramente que lo que se disputa es ese lugar del
el acento en el privilegio, es introducir ya una ter- pueden adquirir diversas lecturas. goce. ¿Pero acaso el goce es un lugar? ¿No se trataría
ceridad que viene a simbolizar ese pegoteo imagi- Si hermano es lo más cercano al sujeto, el padre más bien de un no lugar, es decir, aquello que no es
nario con el objeto. imaginario ocupará el lugar de aquel en el Edipo. posible nombrar, aquello que resiste a cualquier in-
O podríamos decir que es la rivalidad lo que per- tento de significación?
Más allá de la familiaridad mite asignar lugares, invirtiendo el asunto. Si hay Si tenemos en cuenta que la significación fá-
rival, es porque el Padre no ocupa un lugar simbó- lica, tal como la presenta Lacan, tiene en su estruc-
Si tomamos otro camino para llegar al mismo lico, sino más bien de cercano, de hermano, de un tura su propia opacidad, su falla, el goce allí es
lugar, podríamos decir que en el Edipo Lacaniano otro enemigo y portador de una llave de la que el aquello que permite una detención de la misma.
de la Metáfora Paterna, lo que se vincula a la rivali- sujeto carece. Ven ustedes que ya dejamos de lado En la rivalidad fraterna lo que se pone en juego es
dad es por el lado del padre imaginario, que aparece las referencias a la niña o al varón, y pasamos a la el encuentro con aquello que se constituirá en el
con su ferocidad a competir por un lugar en el Otro. idea de Sujeto, del que deberíamos decir, está siem- obstáculo propicio para “tener” que hacer algo
Pues algo de esto viene a presentificar un hermano pre dividido, entre lo que sabe y lo que su hermana con eso. Si el psicoanálisis puede decir algo acerco
para desatar la rivalidad, el hecho de que el lugar en verdad esconde. No por nada lacan llamo a la ver- de esto, es justamente por esta vía, y no tanto para
el Otro no está garantizado, pero no a modo de ob- dad “Hermana de Goce”. dar una explicación imaginaria acerca de las rela-
tener algo del Otro en términos vinculares, sino de Vayamos a otro ejemplo. Bloodline (línea o li- ciones entre hermanos y lo que ello puede suscitar
naje de sangre) es una serie de televisión donde se fantasmáticamente, sino para hacer uso de ese
pone de manifiesto el lazo familiar que constituye fantasma y dirigir al sujeto hacia una pregunta
toda lógica familiar, pero donde el ojo se pone por su goce.
sobre el goce que los constituye. Es una familia Es decir, no se trata de hacer psicologismos. De
cuyo linaje lo constituye no tanto el nombre, sino hecho, el ejemplo Lacaniano por excelencia extra-
más bien la sangre. Se trata de una familia donde ído de las Confesiones de san Agustín, quien da una
hay cuatro hermanos, tres varones y una mujer, que fórmula de la envidia, la rivalidad y los celos. Se
mantienen relaciones singulares entre sí y con su trata del niño que ve a su madre amamantar a su
padres. Me interesa detenerme en una de las rela- hermanito recién nacido. Bien, esa universalización
ciones. La rivalidad entre el hermano mayor Danny no le favorece al psicoanálisis. Sería más apropiado
Rayburn quien traerá las infinitas desgracias a la fa- ubicar esa experiencia relatada por san Agustín, y
milia, y el que le sigue, un prestigioso detective, que también la encontramos en Freud, como un
puro y noble, el segundo de los hermanos, llamado fantasma de quienes lo relatan, más que una verdad
John Rayburn. Entre ellos se jugará una rivalidad a inamovible. Por supuesto que podemos corroborar
partir de la cual se gestarán las peores atrocidades, en los dichos de los pacientes la presencia del odio
al punto de que el hermano menor deberá alojar su y de la rivalidad que se gesta ante la presencia dis-
odio por la vía del asesinato, es decir, despojándose frazada del goce que se quiere obtener, pero ésta
de quien participara como rival en la trama fami- puede presentar diversos matices.
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Fraternidad simbólica historia también divertida entre hermanos que se lidad se hace presente aquel desconocimiento ra-
volvieron rivales en la política, y que fue noticia dical de la causa, en tanto más se la desconoce,
Vayamos avanzando hacia el final. Dijimos en- en el 2015 para las elecciones Presidenciales. Se cuánto más cercana se halla:
tonces que la rivalidad fraterna se constituye por la trata de los hermanos Vicente y Laly Gatica, una “Sin duda sabemos la importancia de las im-
cercanía, a la ahora estamos en condiciones de de la UCR y la otra del PJ. Con una gran historia pregnaciones imaginarias (Prägung) de esas parcia-
nombrar como indiferenciación, en tanto la frater- en la política de Bragado, ambos rivalizaron du- lizaciones de la alternativa simbólica que dan a la
nidad acerca, iguala, asemeja. Por ello es común in- rante muchos años, y en el 2015 disputaron la in- cadena significante su andadura”. (Lacan, 2003). Si
cluso que entre amigos se denominen hermanos. tendencia. En una oportunidad Laly, con su voto, bien, como nos enseña Miller, se trata de una etapa
Hasta es posible que aquellos más cercanos a uno desplazó a su hermano de la presidencia del con- de Lacan donde la primacía de lo Simbólico se hace
no sean más que hermanos de la vida. Pero esto cejo. Y lo contaba de esta manera: “Yo creía que patente para la tarea del analista, no deja de ligarse
sólo puede sostenerse si es que los que constituyen había que hacer modificaciones en la presidencia, a aquellas “parcializaciones” que luego ocuparan las
dicha hermandad, tome ésta la forma que sea, man- y vote por su desplazamiento, pero antes le avisé. pulsiones para acercarse a lo más vivo del sujeto. Y
tengan la distancia necesaria del goce que a cada Creo que Vicente pensó que me iba a ablandar en eso es también lo que podemos aprender de la Mi-
uno lo constituye como diferente al otro. Cuando el recinto y cambiar mi opinión. Pero le dije que tología Griega, a través de Atreo y Tiestes.
aquello se acerca demasiado, la rivalidad emerge la política no tiene nada que ver con la sangre”. ¿Y Robert Graves plantea dos versiones del mito,
como una forma de encaminar ese goce hacia la con qué tendrá que ver? Dejo esta pregunta pero pareciera estar más convencido de la segunda
senda de la pérdida. Porque la rivalidad, si no se abierta. opción. En ésta Atreo y Tiestes son mandados a
pone a trabar en el campo del saber, no tiene más Lo que se ve en la rivalidad, tomando el último llamar para ser elegidos uno de los dos como
remedio que la pérdida. Si en la rivalidad gano, ejemplo, es de que lo que se trata es de un desplaza- príncipes, por sugestión oracular. En ese mo-
pierdo un hermano, si pierdo, gano dolor, que no miento. Un desplazamiento de goce. Lo que se en- mento “debatieron cuál de los dos (destinados a
es otra cosa que pérdida. cuentra como vacío compartido y puede llevar a lo ser siempre rivales) debería ser coronado rey”.
Oscar Sawicke escribe sobre la Fraternidad en la peor, tal como lo presenta Nothomb en Cosmética (Graves, 2007) Atreo se hace de un cordero cor-
Revista Lacaniana del año 2007, número especial del enemigo, en la rivalidad pasa al otro, portador nudo con un vellón de oro, que será el objeto en
dedicado a “Los nombres del Padre”. Allí, Sawicke de algo que se desplazó, de algo que paso a otras disputa con su hermano. Esto por supuesto, de-
ubica la relación entre fraternidad e igualdad, y si- manos, y que deberé recuperar para no perder el sencadenaría después “una guerra fraticida con
guiendo a Freud, dicha igualdad se articula a la pri- fundamento de todo lo que se constituye como sig- Tiestes” (Graves, 2007).
vación del primer objeto de amor, y es en su vacío, nificante. Porque el Significante no nace de sí Atreo cumple con una promesa que había reali-
vacío de goce podríamos decir, que la fraternidad se mismo, sino del goce que abre el juego del despla- zado a Ártemis sacrificando la carne del cordero
constituye. Siguiendo esta argumentación, se ve a zamiento, en tanto es aquello que no se puede des- pero quedándose con el vellón de oro. “Estaba tan
las claras que cuando algo de aquel goce, compar- plazar. En la rivalidad, y por eso la imaginería a su orgulloso de su casi vivo tesoro, que no pudo evitar
tido en su renuncia, reaparece, la rivalidad puede alrededor, se intenta localizar aquello que carece de presumir de él en el mercado, y el celoso Tiestes, con
ser una forma de tratamiento, un mal tratamiento lugar, pero que inaugura los lugares por donde el quien Aérope, la recién casada esposa de Atreo, se
por supuesto. Sujeto viajará dividido. había apasionado, accedió a ser su amante si ella en-
Escribe Sawicke: “Lacan también sostiene que Ahora bien, aunque tengamos la ilusión de tregaba el cordero (el cual según dijo, habían ro-
‘…somos hijos del discurso, interrogarse como tal haber avanzado hasta las últimas consecuencias en bado los pastores de Atreo de su mitad del rebaño),
sobre lo que es desde siempre la estructura de los la lectura de Lacan, es necesario volver a los oríge- pues Ártemis lo había maldecido y eso era obra
saberes, desde el saber hacer hasta los saberes de nes. Si abrimos sus Escritos, nos encontraremos con suya” (Graves, 2007).
la ciencia’ […] El somos hijos del discurso es decir muchas respuestas olvidadas. Atreo reclama el trono por ser el primogénito y
somos hijos de la relación que el sujeto establece poseer el cordero. Tiestes lo reta a declarar pública-
con su no identidad de origen”. (Jacques-Alain Robar el goce mente que quien sea el poseedor del cordero será el
Miller, 2007). rey. Atreo acepta, cayendo en las trampas de Tiestes,
¿Cuál es esa no identidad de origen? Lo que no El “Seminario sobre la carta robada” (Lacan, quien, nos dice el autor, “sonríe irónicamente”.
permite identidad no es otra cosa que aquello que 2003) podría resumirse en el texto de la carta que Acá vemos la rivalidad sembrada por la ilusión
no cesa de no inscribirse. Dupin, el detective clave del cuento de Poe, deja en de ser poseedores del trono, jugando por un Ve-
Ahora bien, la fraternidad funciona mientras se la carta que sustituye a la robada por el Ministro: llón de oro, “casi vivo”. ¿No es acaso ese objeto, in-
mantiene esta no identidad de origen, pero cuando “Un designio tan funesto, si no es digno de Atreo, consciente y casi vivo lo que se pone juego en la
esta fracasa, ya no se sabe adónde encontrarla, y será es digno de Tieste”. rivalidad siempre fraterna? ¿Se trata de la suposi-
la rivalidad con el otro donde se posará la búsqueda. ¿De qué se trata? Lacan dirá que de lo que se ción de que el otro esconde un objeto digno de
En la lógica de la masificación, que da lugar tam- trata es de una ficción, pero una ficción que abre las odio lo que hace que emerja, en esa cercanía que
bién a formas de la rivalidad, se estructura otra ló- puertas a las relaciones del Sujeto con lo Real. Si la la fraternidad representa, lo más propio y descar-
gica: “La fraternidad desde una identificación rivalidad se funda en un desconocimiento del pro- nado de cada quién? En la rivalidad, insisto, siem-
igualitaria captura y desplaza el proceso de singula- pio deseo de gozar de cada rival, el arrebato de la pre fraterna entonces, la verdad, hermana de goce,
rización, su inauguración, anulándola, dando ori- carta no da cuenta si no de eso, a saber, que llevadas juega sus cartas a los cegados por un poder que
gen al comienzo de la masificación, cuyo garante es las cosas al modo de Atreo y Tiestes, lo más probable desconoce lo real como aquello que hace caer
el amor al padre. Es la pérdida del sujeto de aquello es que todo termine bastante mal, pero sin llegar a cualquier semblante.
que es su patrimonio, su irreductible diferencia con saber qué es lo que los constituye en la rivalidad.
el otro y que la fraternidad dice de su exclusión”. Dice allí Lacan: “La enseñanza de este semina-
(Jacques-Alain Miller, 2007). rio está hecha para sostener que estas incidencias Bibliografía
Es fundamental precisar que lo que está en imaginarias, lejos de representar lo esencial de
juego es esa irreductible diferencia con el otro, y nuestra experiencia, no entregan de ella sino lo in- Arenas, G. (2019). Ombligos, Desbricolaje del padre. Buenos
que en las masas, por amor al padre, se reprime. consciente, a menos que se las refiera a la cadena Aires: Grama.
Es divertido pensar que los hermanos en el fútbol, simbólica que las conecta y las orienta” (Lacan, Freud, S. (1996). Lección XXXIII. La Feminidad. Madrid: Bi-
es decir, Boca y River, tengan tanta rivalidad. Y 2003). Es decir, que la función del analista, allí, será blioteca Nueva.
más si el amor al padre tiene como epicentro el leer la lógica que instituye tal rivalidad, para per- Graves, R. (2007). Los Mitos Griegos 2. Buenos Aires: Alianza.
capitalismo. En algún momento fue la gloria, pero mitir el pasaje hacía el encuentro de lo real de la Miller, Jacques-Alain. (2007). Lacaniana 5/6 lo nombres del
de aquella no queda más que una hilacha col- experiencia. De este modo, aunque en la práctica padre. Buenos Aires: Grama.
gando de los millonarios contratos. Otro tanto se presente como obstáculo, los fenómenos de ri- Lacan, J. (2003). EScritos 1. Buenos Aires: Siglo XXI.
también se da en la política, donde a veces entre validad suelen mostrar las mayores cercanías a lo Nothomb, A. (2010). Cosmética del enemigo. Buenos Aires: La
hermanos suelen darse agrías rivalidades. Hay una real, sin el armado simbólico del saber. En la riva- Página.
Página 20 • Septiembre 2021 Actualidad Psicológica
de lo vincular: arrasadoras.
Sin embargo, las sobreviven, se abren paso y per-
manecen, nos sostienen. Estas pasiones que compar-
es eso que sucede allí entre esas dos personas, que
cada encuentro será diferente, y que se transforma-
rán en esa vincularidad con lo que allí tenga lugar.
timos que no inspiran temores ni ansias poseedoras, Aquí entonces aludir al parentesco, al respeto
labranzas de estas cercanías tan cercanas, tan porque sí, estas inti-
midades que nos hacen inventar otras lenguas, otros
códigos, otrxs nosotrxs. Estas emociones que nacen
por la maternidad (significación por consenso), es
encubridor del hecho producido vincularmente, al
que habría que encontrarle un sentido.
una y otra vez sosteniéndose en una mirada, un Pero en la medida en la que el sujeto humano
gesto, una palabra, y hacen que seamos hermanxs en necesita pensarse sobre bases de certezas y la ilusión
lo fraterno. esta vida, sin convicción sanguínea o notarial: nos
hemos parido en esta AMISTAD/FRATERNIDAD.
que constituye vínculos sólidos, ello deja poco lugar
a lo imprevisible y a lo que debido a la potencialidad
Toda una vida juntxs, juntxs armando vida/s, en vincular va sucediendo en cada momento. No es
estas cercanías no adhesivas, en estos lazos, costuras, fácil vivir en la incertidumbre. Para hacerla menos
remiendos, cicatrices que vibran solidaridades, cohe- inquietante se la recubre de certezas, opiniones, há-
María Soledad Dawson siones y compañías porque sí. bitats estables, relaciones a las que se imagina sóli-
Esta FRATERNIDAD/AMISTAD que se celebra das a veces a cualquier precio” (Puget, 2003) Es por
sin comunión, entre afinidades entreveradas de hos- ello que se propuso dejar en suspenso la adscripta
pitalidad, y gratitud, estos afectos calmos que necesi- “rivalidad fraterna”.
tan de confianzas estrechas, y que no piden Si consideramos los hechos clínicos desde la
auditorio. Este tejido de reciprocidades, que se trans- perspectiva vincular, (Berenstein, 2007) las personas
forma en fuerza política de las cercanías, que se su- que se presentan integrando una familia, una pa-
bleva contra las crueldades circundantes. Te quiero reja, un conjunto vincular, pierden esa nitidez que
tanto que duele la emoción de decirlo. He devenido divide y separa cada persona de la otra, esas nomi-
tantxs otrxs contigo. He vivido tantas vidas con y naciones claras y determinantes: padre, madre, her-
por tí. manx, y adquieren otra subjetividad dependiente
En tiempos arrasados, adiestrados, turbulentos: del tipo de conjunto familiar que instituyen y lxs
Nosotrxs.(1) instituye.
Viñeta 1: M&M
C
onvoca la escritura de este nú-
mero de la revista, la temática re- Las hermanas M(13) y M(15) se encuentran in-
lacionada con la rivalidad ternadas en la sala de pediatría de un Hospital de
fraterna. La Real Academia Espa- Comunidad (privado), al cuidado diurno de una
ñola define: Enemistad produ- cuidadora asignada por la prepaga y cuidado noc-
cida por emulación o competencia muy vivas. Dice turno a cargo de su padre. Ambas comparten habi-
Wikipedia: Una rivalidad es el estado en el que dos tación y reciben tratamiento especializado del
personas o grupos entablan una relación competitiva equipo para la atención de niños, niñas y adolescen-
duradera. La rivalidad es el espíritu de “uno contra tes con trastornos de la conducta alimentaria. Se
el otro” entre dos bandos en competencia. La relación muestran lúcidas, globalmente orientadas, con hi-
en sí misma también puede llamarse “una rivalidad”, pertimia displacentera, poco colaboradoras con las
y cada participante o bando es un rival del otro. entrevistas con las profesionales tanto clínicas, psi-
Se solicita dejar este concepto en suspenso. cológicas, de nutrición, con actitud altamente opo-
La clínica escucha lo singular de cada escena, de sicionista, al punto de revolear a quien sea los
cada momento de los devenires de las existencias platos, si les traen comida que no cumple con la
que transitan y se cruzan allí, en un consultorio psi- condición de su dieta vegana. Con actitudes algo
cológico, en una sala de internación, en un juzgado, paranoides, pensamiento rígido y escasa apertura a
o entre todos esos espacios que se superponen y se recibir ayuda externa. Contestan con monosílabos,
precipitan con sus dispositivos e intervenciones en con respuestas y oraciones crípticas, se miran cóm-
esos cuerpos, en esos recorridos vitales. En tanto lo plices cada vez que tienen que contestar, como si se
que nos convoca aquí, cabe preguntarse ¿qué de- pusieran de acuerdo en lo que van a decir.
viene fraterno, qué sería eso atinente a la fratria, qué Ambas adolescentes mantienen una actitud y
de lo vincular se adscribe específicamente a lo fra- conducta de oposición a la terapéutica propuesta;
terno, o también podría pensarse como relativo a hasta el momento solo estarían comenzando a es-
cualquier relación en la que lo vincular acontece? tablecer vínculo con la psicóloga y con la psiquiatra
¿Basta con el hecho de la ubicación nominal, de que trabajan con ambas individualmente. El equipo
la investidura simbólica que implica ocupar un ha intentado adaptar la propuesta a la modalidad
lugar de parentesco, aquello que hay que invocar vegana de alimentación que tienen las pacientes,
para que algo de lo que sucede sea propio de esa re- pero aun así presentan muchas dificultades para la
lación? (Kleiman, 2013) Lo que debe pasar, lo que ingesta de alimentos.
tiene que suceder entre esas personas que por portar Se menciona una historia de enfermedades psi-
la misma sangre y pertenezcan a una línea de pa- quiátricas no definidas tanto por parte del padre
rentesco, determina las características de lo que allí como de la madre, disrupciones conductuales de
sucede? ¿Lo podremos categorizar de antemano? ambos, dificultades para sostener lo habitacional,
Desde una perspectiva centrada en la asimetría disrupciones conductuales, antecedentes de violen-
Actualidad Psicológica Septiembre 2021 • Página 21
cia y lucha por la tenencia de sus hijas entre ambos sus propios problemas, con terapias y psiquiatras convivenciales, cada uno en un hogar diferente, me-
que han llevado a múltiples intervenciones de las también, nombran algo similar a trastornos de per- dida tomada por el órgano administrativo de niñez
instituciones y organismos jurídico administrativos, sonalidad. En la sesión familiar, la primera con jurisdiccional desde hace 5 años. Testigos de delitos
propiciadas por la escuela y algunos integrantes de todos los integrantes del grupo familiar (padre, contra la integridad sexual de niñas y adolescentes
la red familiar ampliada. Así, la escuela a la que con- madre, T(18), A.(15-pte internada) y A.(14)) se da amigas de ambos, perpetrados por su padre en el
curren, el Servicio Local de Derechos de NNy A de en el mismo momento casi en que están llegando a departamento de dos ambientes donde vivían, con
la localidad donde habitan, el Juzgado de Familia verse luego de semanas. Todo un acontecimiento su madre que era victimizada física y emocional-
donde se han realizado varias denuncias cruzadas ponerse al día al mismo tiempo que entender la ló- mente por el mismo agresor. Estuvieron 7 meses en
madre-padre/padre-madre. gica del dispositivo, y afianzarse en el espacio. En un refugio, juntos, y luego, el equipo técnico del re-
Las múltiples intervenciones de los diferentes medio del bochinche de voces, y onomatopeyas, T. fugio observó conductas llamativas en Lucas y en el
organismos ha devenido en un hastío por parte de se acerca a la cama de A. para darle una golosina que lazo con su hermana, por lo que se evaluó que in-
las hermanas en cuanto a recibir comentarios, pres- le traía del kiosco: un rollo de chicle. Suavemente le gresen a dispositivos de cuidado por separado. fue-
cripciones que pretenden “ayudar” por parte de lxs ayuda a abrirla, la prepara con movimientos tersos, ron separados para ir a dos hogares diferentes. Sin
profesionales, no explayándose sobre las diferentes fluidos y concatenados, estableciendo una comuni- embargo, se mantuvieron los encuentros entre ellxs,
dificultades por las que atraviesan. El padre inter- cación gestual y de pleno entendimiento entre ellxs las vinculaciones fraternas. Desde el inicio, se plan-
fiere y obtura las relaciones y vínculos de ambas con que excedía y se diferenciaba de lo que sucedía al- teaba la competencia, en juegos de alto nivel inte-
los demás integrantes de la familia, por ideaciones rededor. Se acordó luego, una sesión entre T. y A., lectual, como el ajedrez. En cada encuentro se
paranoides no sostenidas en hechos concretos. para trabajar sobre lo que se entramaba entre ellxs, potenciaban para mencionar actividades a las que
Sus cuidadoras mencionan que en la habitación más allá de la vorágine laboral de ambos padres, es- se dedicaban, de alta disponibilidad e inteligencia:
son risueñas, que en múltiples ocasiones comparten colar de lxs hermanxs, y lo que esto producía en las piano, violín, y las apuestas subían: japonés, series
la cama durmiendo abrazadas. Se hablan en secreto, relaciones de la fratria, la invisibilización de lo que crípticas y productos de nichos cerrados. Los en-
una le pinta las uñas a la otra, y esta le retribuye con les sucedía ante lo que sostenía la pareja parental. A cuentros son amorosos, fluidos, muestran preocu-
un corte de pelo irregular. “No parecen darse cuenta raíz del diálogo fue vislumbrándose una necesidad pación mutua sobre cómo se encuentran, qué
que están internadas”, dicen. de entablar conversaciones, compartir espacios, co- hacen, qué les gusta. Se observa el fuerte lazo que
nectarse por contacto, abrazarse: como si no lo hu- hay entre los hermanos. Ya no circula, con tanta fre-
Viñeta 2: La guerra de los ROSE bieran hecho antes pero a la vez, como si hubieran cuencia, la competencia entre ellos sobre el conoci-
sido sus modos siempre. Se gestó un clima de pla- miento. Tejieron códigos comunicacionales, chistes
JP y L tenían 11 y 12 años respectivamente, cidez, de tranquilidad, de poder estar, compartir y de los que sólo ellxs se reían y entendían. Al poco,
cuando sus padres deciden volver a la consulta de te- dialogar desde lo más profundo, sobre lo más ín- se sumó la madre, habilitada para sostener los en-
rapia familiar. Sus padres se separaron cuando el timo. Se permitieron transitar desde la admiración cuentros con cada uno, y con ambos. En los que es-
más pequeño tenía 4, transitando una contienda pa- por las producciones artísticas de cada uno, a recibir taban los tres, la madre, si bien era incluida por los
recida a la Guerra de los Rose. Se asistió a un proceso orientación y luego comenzar las propias. Surgió la hermanos, notoriamente quedaba fuera de la trama
de judicialización de la vida cotidiana, en el que todo posibilidad de que T se quedara al cuidado de A por entre ellos, y no lograba adentrarse en los códigos
era denunciable, y por cualquier acción de cada cual algunos ratos, y algunos días, lo que potenció aún compartidos.
de lxs adultxs se expedía un escrito, hasta formar ex- más un estar juntos que no habían logrado antes.
pedientes de varios cuerpos que habían cruzado y Lo intempestivo
arrasado “sus cuerpos”. Al consultar, el litigio parece Viñeta 4:
haber mermado, y entre lxs adultxs circulaba una Como profesionales somos convocadxs en nu-
comunicación si bien poco fluida, no tan agresiva, L.(17) y A(14). se encuentran habitando hogares merosas ocasiones, y por diferentes disciplinas, a
sin intermediación de lxs abogadxs. Volvieron a la
consulta de terapia familiar porque “no podían con
lxs chicxs”. No podían estar en la casa del padre, ni
de la madre, sin insultar, putear, revolear cosas, de-
sacreditar, y manifestarse con un discurso excretorio
constantemente. Iban transitando de una casa a la
otra, porque eran “insoportables”. Por períodos era
más la dificultad con la madre, en otros momentos,
con el padre. Habían transitado la batalla sin fin
entre los padres y ahora la reproducían “contra” Escuela del pensamiento y
ellxs. Se implementó un dispositivo de terapeuta fa- autoconocimiento
miliar, y tratamientos individuales para cada uno de
los hermanos. Con el devenir de las entrevistas, la
batalla se tornó entre ambos hermanos, al punto de
ABIERTA LA INSCRIPCION
tener que dividirse, y vivir uno con la madre y otro
con el padre, visitándose y permaneciendo juntos “lo • Curso de Tarot Junguiano
menos posible porque si no se matan”.
Teórico/Vivencial Niveles I, II y III
Viñeta 3: Hansel y Gretel ON LINE
A. está internada en un hospital a 1600 km de su • Se realizan prácticas grupales a lo largo del curso y al finalizarlo.
casa, permanece a cuidado de su padre. Su madre y
• Se dicta una clase semanal de dos horas.
sus hermanxs (unx mayor y otra menor que ella)
quedaron en su provincia de residencia, y se pre-
sume que vendrán en unos días. A. cuenta que ella • Sesiones individuales
y T. (su hermano mayor) no son compinches. Han
tenido dificultades para relacionarse y llevarse bien, Informes: +54 11 65 32 48 43
porque “Él hace la suya”, tiene sus amigos, y también [Link]
sus idas y vueltas con los humores, no me da bola”,
irenesfungaristos@[Link]
dice A. un poco apenada. El, dice su padre, ha tenido
Página 22 • Septiembre 2021 Actualidad Psicológica
transmitir nuestras ideas respecto de lo que acon- pares surge con predominancia, diferente que en la safiar ese exilio, invirtiéndolo. Ahí reside el poder
tece en lo vincular, y en las relaciones entre padres, modernidad, en la que los vínculos intergeneracio- de lo “íntimo”, cuyo camino de acceso descubren
madres e hijxs. Diferentes discursos abordan el nales con padres y abuelos eran los que marcaban entre los dos.
tema de la familia: el biológico, el legal, el religioso, las relaciones familiares. Por esta razón, es impor- Lo íntimo en lo cual se introducen, donde se
el educacional y dan cuenta de aquello instituido, tante rescatar las significaciones que aporta lo vin- deslizan, para salvarse y que luego progresivamente
es decir cómo son las relaciones de parentesco y cular fraterno, y sobre todo, pensando que es desde eligen, donde se comprometen, no compite ni riva-
cómo ocupar los lugares funciones adscriptas, fija- el encuentro con la paridad del semejante que se liza con nada, porque no es comparable a nada: es
das a ellas. puede salir del aislamiento y recuperar las raíces de de ellxs, entre ellxs, con ellxs.
Lo fraterno ha sido observado desde distintos lo transgeneracional. Lxs hermanxs hacen causa común y se mantie-
vértices que hacen hincapié en un punto común: La apuesta es a rescatar lo que sucede allí, entre nen juntxs en lo vincular producido, unx por otrx,
la referencia a un parámetro horizontal en la pro- lxs hermanxs, entre cada unx con cada quién, y conectadxs en adelante unx con otrx, con el correr
ducción del lazo social. A diferencia de las relacio- quién deviene hermanx, a pesar y sin el lazo sanguí- del tiempo y de los avatares amenazantes, en ese re-
nes parentofiliales, que siempre han estado teñidas neo. No sólo será la rivalidad lo que trascienda, será fugio compartido, y por razones que no tienen
por las diferencias en las jerarquías adscriptas a las también la confianza, la alegría, los códigos, lo ín- cómo ser relatadas, porque son elementales, las más
representaciones sostenidas desde el imaginario timo de esa relación que puede devenir, cualquier básicas.
social. otra, y puede que no. Se presenta lo íntimo en lo vincular fraterno
Sin embargo, lo horizontal apunta a horizonte. como medio de supervivencia. Algo se encuentra a
Horizonte como nombre de un intento de coorde- Lo íntimo/éxtimo: lo fraterno como su alcance, algo se descubre entre ellos, por medio
nadas subjetivas témporo espaciales específicas en insistencia/resistencia de esa apertura de lo íntimo, que ya no tiene nada
el encuentro con otro, semejante, par, de mucha cer- que ver con el orden de las cosas, logran alcanzar lo
canía, y en el mismo movimiento, límite de visibili- Se da en una habitación de hospital, en una sala inaudito de la existencia ahí.
dad, imposible como lugar de arribo, pero también de un juzgado, en un hogar convivencial, frente a En ese mundo que se tambalea, apalea, arrasa,
parámetro ineludible al considerar el movimiento toda la audiencia presente: psicólogx, padres, pro- en pleno trastorno, lo íntimo a su vez, como res-
deseante en su marcha hacia “nuevos posibles hori- fesionalxs, otrxs hermanxs. Hay contacto e interac- puesta, trastorna y hace tambalear: es lo propio de
zontes” en lo vincular. ción de esos cuerpos, esas existencias para abrir, lxs dos, ni de unx ni de otrx, provoca el derribo de
Pensar una clínica de lo fraterno, en devenir, sur- para emplazar allí en medio de todos esos otros toda barrera entre ellos, se pusieron del mismo lado
cada por ejes diversos cuya lógica arroja fatalmente cuerpos extraños, en ese extraño dormitorio tran- frente al afuera del mundo y de la vida errante, y
un resto ambiguo, lejos de obstaculizar la tarea del sitorio y amenazado, en ese sitio de impudor en permanecen juntxs experimentando, observando.
psicoanalista resulta ser una oportunidad para el donde están temporalmente amontonados, algo que En medio de esa dependencia total, lxs dos pue-
pensamiento. sea su reverso: algo así como una intimidad. den recobrar cierta independencia: al suprimir la
Propiciar un espacio analítico para ‘lo vincular O tal vez más precisamente, el recurso de lo in- distancia entre ellxs, pueden volver a poner ese
fraterno’ produce un movimiento que supone, pa- timo (Julien, 2016): abrir lo íntimo entre ellxs dos mundo a distancia.
rafraseando a Derrida, vencer dos tipos de resisten- como potencia y como resistencia: lo que pueden Sin embargo, esa frágil y pequeña cápsula que se
cias de la clínica psicoanalítica. La primera, la hacer a pesar de la circunstancia, lo que les sirve crea es arrastrada, sacudida por los acontecimien-
resistencia de la clínica del “ sujeto individual” a la para resistir a esa circunstancia y soportarla. Lo que tos, pero debido a que experimentan eso de a dos,
aparición de un dispositivo que habilite a lo múlti- se vuelve primordial, o mejor, lo que se ha vuelto se tornan leves, se vuelven alertas, en lugar de de-
ple y desarme la pareja analizante/analizado como vital, crucial, en ese extravío que nadie sabe con cer- jarse paralizar por el miedo o la desolación. Ambxs
único camino hacia la verdad subjetiva y la cura. teza adónde conduce ni cuándo podrá detenerse, es han trasladado la barrera que lxs separa a cada unx
La segunda, una resistencia del propio psicoaná- que el afuera en el que derivan pueda convertirse en de su afuera, con una misma maniobra, más allá de
lisis vincular, en cuanto se pone en foco el vínculo un interior compartido. Entre ellxs dos han promo- ellxs.
filial y la supremacía de las relaciones parentofiliales vido un adentro secreto donde pueden refugiarse ¿Cómo caracterizar lo íntimo? Es dable que no
en las configuraciones vinculares, que en múltiples contra ese exterior en debacle, acechante, amena- se constituye por el hecho de contarse, relatarse
oportunidades invisibilizan las otras combinatorias zante, aturdidor al que son arrastradxs. Entre ellxs, algo, tampoco se deriva sólo de la simpatía o del
posibles. Por ello, la propuesta del dispositivo es abriendo ese espacio íntimo donde ampararse. afecto: la experiencia, como se observa, adquiere un
convocar a todxs aquellxs seres significativos del El afuera que se les impone, se hace más inso- giro metafísico, da acceso, habrá que ver a qué.
grupo familiar, y habilitarse el analista a ir modifi- portable, donde toda vida privada es suprimida, es En la clínica de lo fraterno aparece lo íntimo
cando los grupos-parejas analizantes a lo largo de un afuera todavía más insoportable que lxs otrxs como aquello que “vincula estrechamente por
los encuentros, según las diferentes problemáticas que circulan, porque es más inmediato. Así, frente medio de lo más profundo que existe”, “lo que es to-
sostengan predominancia. a ello, contradiciendo ese afuera impuesto, esa vio- talmente privado y generalmente oculto a los
Susana Matus (2003) trae la enunciación de tres lencia o más bien esa violación continua a la cual demás”, pero conecta con ese afuera en su máxima
tiempos en la construcción del vínculo fraterno: 1) lxs somete la situación, el gesto entre ellxs, se toma expresión.
un tiempo de supresión, en el que se juega una sig- revancha. Se trata de sellar entonces la alianza, de Lo íntimo es lo intensivo o la radicalización de
nificación ligada al fratricidio; 2) un tiempo de afirmarse (de probarse), en la carne, solidarios y co- un interior, que lo retrae en sí mismo y lo sustrae
unión, el cual gira alrededor del mandato paterno aligados. de los otros, y lo íntimo al mismo tiempo expresa
–al modo en que sostienen los versos de José Her- En ese mundo que se arman, ese tejido que pro- también su contrario: lo vincular con ese otrx pró-
nández– “los hermanos sean unidos”; y 3) un ducen entre ellxs, expuestxs ahí, sin el menor ximx, unión “íntima”, un afuera que se vuelve aden-
tiempo de diferenciación, que supone la posibilidad acuerdo interno, ese acto por sí solo restaura el tro, “lo más adentro” – y genera la exigencia de
del armado de la alianza fraterna para producir el adentro íntimo de la relación que lxs produce, y lo compartir, quebrando las relaciones tradicionales
parricidio simbólico. exige. Ese gesto es como una rebelión, a partir de un del adentro y el afuera.
Desde esta perspectiva, la intervención sobre lo acuerdo común pero tácito, deciden abrir en ese
vincular fraterno favorecería también la mediatiza- afuera, un “más adentro”: un código, un gesto, una Pliegues, repliegues, despliegues
ción y/o resignación de los vínculos paterno-filiales. maniobra donde retirarse, donde recuperarse. No
Así, el dispositivo analítico con los pares o herma- pueden hacerlo sino de a dos/tres/cuatro. Se dicen hermanxs. Sin embargo no podemos
nos, habilita la motorización de un sostén mutuo, Ese gesto, esa conducta, esa trama, en ese mundo pensar que están insertxs o incluidxs, metidxs, in-
al mismo tiempo que el velamiento de la ajenidad y desamparado, equivale a un freno a eso que se ha troducidxs, sumergidxs: advienen en las familias, o
la construcción de una alianza que abre al recono- vuelto vacilante y amenazado. Para esa inmanejable mejor dicho, en esos grupos familiares, que a fines
cimiento de la alteridad. circunstancia de exposición, de dependencia de la del siglo europeo se presentaban como máquinas
Cómo se construye lazo en estos tiempos que situación, cuando todo es expropiado, se trata de semióticas de enunciados burgueses.
nos tocan vivir? Parecería que hoy la relación entre convertir ese “camino del afuera”, en su opuesto: de- Devienen hermanxs, en esa ficción de interiori-
Actualidad Psicológica Septiembre 2021 • Página 23
dad que compone paredes con voces, ternuras, vio- Nos preguntamos si no sería mucho pedir de- dé lugar al azar, sin programarlo, y sostenga una
lencias familiares en el proceso de la fabricación do- sasirse de esas representaciones ¿Se podrían conce- gentileza que permita la emergencia de un hablar
méstica de sacudidas informadas por el fantasma bir esas relaciones fraternas, derivadas de las allí donde tal vez crece el desierto afectivo.
del desamparo: estar, pertenecer a ese entramado paterno filiales como no regladas por modelos pa-
sanguíneo y simbólico que fomenta la idealización triarcales? ¿Sin la división de papeles subordinados? Coordinadora Equipo de Familia – Servicio de Salud
de una autoridad protectora y deposita la esperanza ¿Sin relación de propiedad entre quienes viven jun- Mental Pediátrica – Hospital Italiano de Buenos Aires.
en un salvador, un padre poderoso al que habrá que tos? ¿Cómo estar en ellas sin que alguien ocupe el [Link]@[Link]
conquistar: de ahí la consideración de la rivalidad. lugar de autoridad proveedora? ¿Cómo pensar
Se muestran hermanos al construir esos recintos otras existencias? Bibliografía y notas
de confidencias, confesiones, declaraciones, conde- En estos empantanamientos tenebrosos, lo fra-
nas, alrededor de una concatenación de recuerdos terno se ofrece como salvación entre tantos hundi- Berenstein, I. (2007) Del Ser al [Link] Autonoma de Bue-
y circunstancias. Si bien sabemos que la vida en mientos, como punto de celebración, de confidencias, nos Aires, Paidos, 2007.
común que protege también enferma, nos podemos silencios, conspiraciones, proyectos, despedidas, co- Kleiman Sonia.(2016) Perspectiva vincular: sin centro, desde el
preguntar si son las existencias más sensibles, las bijando convalecencias. medio. En: Kleiman, S (comp). Diálogos en construcción. Es-
más frágiles, las más solidarias, las más contactadas Cuando sufren desequilibrios, se contempla la pacio de pensamiento vincular. Ciudad Autónoma de Buenos
con la vida en común las que enferman por absor- reparación de la vida. Al “interior” de esa relación, Aires: Del Hospital Ediciones, 19-34
ber esas angustias que flotan en la vida social como lo fraterno se presenta como diversos espacios de Kleiman, Sonia.(2017) Los vínculos como espacio de produc-
demasías que vagan a la espera de porosidades pro- impunidad. Puede sostenerse como el lugar del ción entre otros. En: Altobelli, H; Grandal, L (comp y eds). En-
picias. (Percia, 2017) amor, de la ternura, del cuidado, de la protección, treveros y afinidades 2. Clínica vincular. Construcción de
del abrigo, de la autoridad, del alimento, pero tam- dispositivos en clave de hibridación. Cdad A. de Bs As, 2017: 45
No sólo rivalidades encontramos. También se bién como recinto de excitaciones, miedos, abusos, Julien, Francois (2016) En tren, en el campo. En: Julien, Fran-
despliegan esas hebras vivas de sensaciones que co- y violencias. No quedan a resguardo. A veces se ofre- cois. Lo íntimo: lejos del ruidoso amor. Ciudad Autónoma de
nectan los cuerpos y reproducen mundos que se ha- cen más que como estancias provisorias, como des- Buenos Aires: El Cuenco de Plata, 2016: 11-18
brán de vivir. resguardan secretos, pero no solo tinos y se ofrecen como ficciones que evitan que Matus, S. (2003) Vínculo fraterno: de la legalidad paterna a la
como hechos acaecidos que se esconden sino como demasías lxs fulminen. multiplicidad de legalidades. En: Berflein, E; Czernikowski, E;
agujeros de esa historia transitada pero aún con Entonces, retomando el suspenso: no solo son Gaspari, R; Gomel, S; Matus, S; Moscona, S; Sternbach, S. Entre
porciones de la vida inasible. rivalidades, son existencias compartidas, afectacio- hermanos. Sentido y efectos del vínculos fraterno. Buenos Aires:
Devienen hermanos con lo indeterminado, ale- nes, historia que hace cuerpo allí donde se entrama. Lugar, 2003 pp:9-20
atorio, desviante, fugado, con esas caricias inconce- Pál Pelbart, P.(2009) Filosofía de la deserción. Buenos Aires:
bibles que ningún habla podría controlar. ¿Cuál es la óptica de un psicoanalista vincular Tinta Limón, contratapa.
En estructuras que sostienen vestigios de la fa- respecto del vínculo fraterno? ¿Qué le da especifici- Percia, Marcelo. (2017) (familias). En: Percia, M. estancias en
milia patriarcal romántia burguesa que difunden el dad a su perspectiva, qué lo diferencia de otros dis- común. Adrogué, Buenos Aires: Ediciones La Cebra:205-220.
desamparo como amenaza, la soledad como cas- cursos, de otros modos de enfocar la clínica?
tigo, la sexualidad como peligro, la monogamia En palabras de Peter Pal Pelbart, será necesario Nota
como seguridad, el patriarcado como protección, mantener una disponibilidad que propicie los en-
aun tienen posibilidad de construir desvíos, de sur- cuentros, pero que no los imponga, una atención (1) Carta escrita a una hermana. María Soledad Dawson – julio
fear líneas de fuga. que permita el contacto y preserve la alteridad, que 2021
Actualidad
Psicológica
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L
a constitución de la familia se ha alegría constante y esta concepción es poco realista nes, su estilo comunicacional y de manifestar afecto.
modificado en el arco de los últimos (Rigat, 2008), sencillamente por que la vida no tiene Entonces, son muy relativas estas características psi-
50 años, no solamente en su estruc- semejante linealidad. No porque no existan momen- cológicas que se hacen de cada hermano de acuerdo
tura, sino en sus creencias, valores, tos fantásticos, sino porque la vida no puede conce- a su secuencia de nacimiento, puesto que caer en
perspectivas, ritualismo, proyecto y birse como una línea recta. Hay muchas aristas estos absolutismos interpretativos no conducen a
hasta la forma de vida. También estas variaciones han relacionales que muestran diferentes alternativas en buenos resultados (Ceberio, 2015).
alcanzado a sus subsistemas tales como la pareja con- la relación de hermanos, que van de las rabias extre- Por otra parte, los padres no son los mismos pa-
yugal, las relaciones parento filiales y la fratría. Cada mas hasta los momentos de intensidad emotiva y dres para cada uno de los hijos. Si bien conservan la
uno de estos subsistemas se ha modificado tanto en afectiva. Estos devaneos se acrecientan en la adoles- identidad a lo largo de los años, los ciclos evolutivos,
sus relaciones intra como intersistémicas generando cencia donde la turgencia de las hormonas hace de las experiencias de vida, la convivencia en matrimo-
nuevos modelos relacionales. Cantidad de hijos, las suyas a la hora de interactuar (Vicario & Fierro, nio y en familia, traen aparejado diferentes formas de
menor autoritarismo paterno, mayor cercanía entre 2014; Ceberio, 2015). pensar y de sentir, razón por la cual la crianza que se
progenitores e hijos, menor énfasis en las tradiciones La rivalidad fraternal puede ser definida como el desarrolla con cada uno de los hijos tiene una arista
familiares y mayor focalización en el proyecto, son al- conjunto de emociones, sentimientos y conductas similar, pero tienen bastantes diferencias: no somos
gunas de las modificaciones de la familia y sus inte- consecuentes, de índole dolorosa y/o regresiva, que los mismos padres con el hijo mayor que con el hijo
grantes (Ceberio, 2011). experimentan algunos niños frente al nacimiento del medio ni con los menores.
Las relaciones del subsistema hermanos, princi- y/o presencia de sus hermanos. Implica, siempre, Los padres que han debido pasar la prueba de ser
palmente los juegos de rivalidad y competencia fra- una forma particular de sufrimiento mental que, primerizos y sin experiencia, con lo cual la crianza
terna es uno de los temas más analizados en los como después veremos, puede expresarse de múlti- hacia este el resto de hijos encuentran padres que
sistemas familiares, además de la pareja y el sistema ples modos. Nos referimos a situaciones que van han pasado en la prueba inicial y sus actitudes son
familiar en general. No obstante, si bien es un tema desde las peleas caseras que pueden comenzar con mas flexibles o simplemente diferentes. Sea como
observado en psicoterapia y muy hablado por las per- un no querer compartir un preciado juguete (y que fuere, la crianza de cada hijo es un evento absoluta-
sonas, en general no se ha escrito en la misma pro- sacan de quicio a los progenitores en todo el mente particular único e incomparable, de hecho,
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son varios los estilos de crianza diferenciados -de- son los celos. Una relación de dos es interferida por vidioso, el envidioso se convierte en un satélite del en-
mocrático, totalitario, permisivo, negligente- y que un tercero real o imaginario. Donde uno de los dos se vidiado y lleva por dentro su dolor, puesto que si lo
demarcan una serie de características de las relacio- siente relegado porque cree que el partenaire se halla hiciese explícito sería declarar su inferioridad. Enton-
nes parento-filiales (Mestre et al, 2007; Jorge & Gon- ligado a otro fuera de la dupla (Grimalt, 1999). Este ces aparecen descalificaciones, expresiones de broncas
zalez, 2017; Escrivá et al, 2001). juego genera angustia, agresiones culpas, broncas, de- que no hacen foco en las cuestiones que envidia el en-
Tengamos en cuenta que un hijo mayor crece ge- sesperación y otros sentimientos contaminantes. vidioso, sino en otras situaciones que operan como
neralmente en un determinado periodo solo con sus Muchas de las rivalidades entre hermanos se pro- gatillo para expresar la rabia acumulada. La escena se
padres, sin hermanos, mientras que el resto de los ducen por la intermediación de los padres. Algunos complica cuando los padres intermedian e inmedia-
hijos crecen con padres compartidos con los herma- hijos sienten que los padres, o específicamente el tamente caen en la trampa de la triangulación.
nos. Ni que hablar si la familia ha cambiado de estatus padre o la madre prefiere a alguno de sus hermanos Pero en la relación de rivalidad por celos los hijos
económico: hay hijos que crecen con una serie de ven- (Martinez, 2005). Puede producirse este favoritismo rivalizan por la posesión de los padres y esta posesión
tajas que otros no tienen, y este hecho también define y no necesariamente explícito, porque los padres se traduce en atención y tiempo destinado expresio-
formas de pensar y actuar. siempre manifiestan que “los hijos son todos igua- nes de cariño y aprobación. El hermano celoso deli-
Como hemos señalado, muy a menudo los padres les”, en el intento de ser equitativos hasta en la nu- mita su percepción a evaluar las expresiones afectivas
fantasean que los hijos van a ser afectuosos y respon- trición afectiva. Sin embargo, hay progenitores que de los padres que casi siempre, por supuesto, serán
sables entre ellos. Que van a ser amigos para toda la muestran predilección por alguno de los hijos y esto aprobatorias para el hermano celado y deficitarias
vida y que estarán unidos por siempre. Esta realidad favorece a la rivalidad entre hermanos que inician para el mismo. El hermano celador en general no
idealizada pocas veces se concreta y este derrotero se una disputa por el cetro. También estos triángulos ataca o cuestiona a los padres por su percepción de
observa en algunos niños de cara al nacimiento de un se muestran a la inversa. Un hijo hipervalorado es que ellos tienen predilección por otro hermano -sea
hermano que le sigue. Conjuntamente con la ilusión dejado de lado por los padres porque puede solo y el fantasía o realidad-. En cambio, vuelca su resenti-
amorosa, la alegría y la sorpresa del nacimiento del foco de atención lo ocupa el hermano con dificulta- miento y bronca en el hermano preferido.
hermano, en paralelo, en muchos niños se cuece a des (Redin et al, 2010). Una de las rivalidades prototípicas son los celos
fuego lento una bronca que a veces se mantiene entre Son ejemplo de estas situaciones clínicas gene- que siente el hijo que ha monopolizado el amor de
dientes y otras es claramente manifiesta. radoras de hijos invisibles, un adolescente muy in- sus progenitores, por el nacimiento de su hermano
La rivalidad y la competencia fraternal es un trovertido que hablaba muy poco y por tal razón los dado que, por una cuestión, entre otras razones,
cuadro compuesto por comportamientos y pensa- padres decidieron que comenzara psicoterapia. biológica el recién llegado necesitará mayores nive-
mientos oposicionistas, beligerantes, desafiantes, Tenía un hermano menor absolutamente hipoacú- les de atención (alimentación, cuidados mayores,
discrepantes y hostiles, impregnados por una emo- sico que era el foco de atención de los padres. Entre higiene, etc.) que tiene cualquier recién nacido. Esa
cionalidad y sentimientos de envidia y celos, angus- fonoaudiólogos, psicólogos, psicopedagogos, médi- rivalidad por el afecto de los padres a partir del na-
tiantes, ansiosos, de bronca, que esconden el dolor cos, etc., este hermano robaba toda la atención de cimiento de su hermano, puede expresarse de dife-
de creer que el competidor es mejor y esta creencia - estos progenitores. El no tenía problemas, era un rentes maneras a través de distintas formas
en general no consciente- provoca semejantes nive- alumno brillante, entonces los padres no se ocupa- conductuales. Muchos de estos hijos sienten culpa
les de resentimientos. ban de él…. Hasta que enmudeció: entonces el por estos sentimientos encontrados, en donde con-
La forma de expresar la rivalidad fraternal va mudo comenzó a competir con el sordo por la aten- vive el amor por el nuevo hermano y la rabia por-
desde los modos más enmascarados hasta otros más ción de los padres. que usurpó su lugar. La rivalidad si es temporaria,
evidentes o alevosos como agresiones y violencia fí- El caso de Ivana que deja de ser buena alumna y es un efecto relacional esperable entre hermanos, el
sica, intolerancia, irritabilidad, explosividad fácil, des- compañera y se transforma en beligerante, rebelde y problema se produce si este juego se prolonga y se
calificaciones de los logros del otro, insultos, agresiva: se cansó de que sus padres la ningunearan y sistematiza en el tiempo, armando cuadros disfun-
ninguneos relacionales. Muchas de estas competen- que su hermano autista se llevara la atención. Quiere cionales de difícil ruptura.
cias triangulan a los progenitores y buscan compen- decir que muchas de estas envidias y celos de herma-
satoriamente atraer la preferencia y el foco de los nos, son generadas por las actitudes de crianza de los Hormonas adolescentes que potencian
padres tanto mediante síntomas de trastornos esco- padres (García, 2005). rivalidad fraterna
lares y de conducta, trastornos físicos (fiebres, anginas La envidia no respeta lejanía ni cercanía afectiva.
y gripes, problemas gastrointestinales, etc.), trastornos La envidia entre hermanos es doblemente una También la rivalidad entre hermanos hace foco
de alimentación, de pánico, de adicción, etc., como apuesta a esos sentimientos oscuros. De cara a un en la adolescencia impulsada por las funciones hor-
también convertirse en el mejor alumno, mejor com- hermano exitoso, el hermano envidioso desea po- monales y neurohormonales que irrumpen en el to-
pañero o gran deportista. A la vez, una pareja de pa- seer lo que logró su adversario, o que le sucedan las rrente sanguíneo adolescente y que potencian las
dres que conyugalmente funcione de manera cosas que ha conseguido su hermano: conquistar el reacciones (Peper & Dahl, 2013; Pautassi, 2016). Por
deficitaria, puede aprovechar su conflicto conyugal trofeo, lograr el título, meter el gol en el partido, se- ejemplo, en la competencia aparece la testosterona -
colocando a algún hijo dentro de la pareja en pos de ducir a ese chico, etc. hormona reina de los adolescentes varones- a la que
sobrellevar el problema y así generar la rivalidad de Este sentimiento conflictivo es detonado porque se le suma las características de la vasopresina -la hor-
los hermanos (Serrano et al, 2009). los logros y éxitos del hermano o hermana que le mona antidiurética- que tiene propiedades en los
muestra al hermano envidioso la propia incapacidad comportamientos de defensa del clan, territorio,
Rivalidad entre los celos y la envidia o aptitud para ese logro. Entonces, el envidioso inicia bando, grupo, equipo. Este es uno de los motivos por
una serie de descalificaciones al envidiado en el in- los que más los adolescentes varones practican de-
Es factible que la rivalidad y competencia entre tento de destruirlo, porque tan minúsculo se siente, portes e integran equipos de futbol, rugby, béisbol,
hermanos se produzca a través de dos emocionalida- tan impotente frente al éxito del otro, que necesita etc., puesto la competencia se establece a partir de de-
des básicas: los celos y la envidia. Tanto uno como otro socavarlo hasta reducirlo y dejarlo de rodillas para fender a su equipo rivalizando con otros: una cana-
de estos sentimientos, competen a dos aspectos rela- sentirse superior. Pero la envidia no solo es codiciar lización saludable en relación a los que instan las dos
cionales diferentes: mientras que en la envidia la re- lo que tienen los demás, cosa bastante natural (sobre hormonas (Brizendine, 2010b). Aunque por su-
lación es de dos personas, en los celos es un juego de todo cuando uno tiene poco de eso que se codicia), puesto, que esta turgencia también se produce en
tres. En estas dinámicas, los juegos triangulares son sino lo que más y mejor caracteriza a la verdadera en- otros cerebros de cualquier otro género.
fatídicos. Se establecen alianzas que se transforman vidia es el deseo de que, en este caso, el hermano en- Lo que provoca la vasopresina en relación a la
en coalición contra un tercero (Puente, 2004; Quin- vidiado no tenga lo que tiene, de que no sea real su defensa del equipo, la testosterona a la capacidad de
tana, 2008). El famoso dos contra uno, en donde el éxito. Entendida de esta manera, es posible concluir lucha y la amígdala cerebral en relación a la moti-
tercero deberá soportar la segregación y descalifica- que la envidia es la madre del resentimiento, un sen- vación y riesgo (Ledoux, 1999). Los hermanos va-
ción de los otros dos: broncas, maltrato, insultos, ma- timiento que no busca que a uno le vaya mejor, sino rones rivalizan también por la fuerza, la
nipulaciones, ironías, provocaciones, entre otras. Sin que al otro le vaya peor. superioridad física. Dopamina, testosterona, vaso-
duda, un juego tóxico. Un ejemplo de relación de tres En esta rivalidad de hermanos de envidiado y en- presina, endorfinas, adrenalina y cortisol, constitu-
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yen el coctel de neurohormonas que revolucionan hermanos adultos aparentemente armónicos, se pe-
Sumario I 510 los comportamientos, las emociones y la mente de
los y las adolescentes y que generan niveles de ex-
plosividad, estallidos y susceptibilidades.
lean por el dinero de la herencia de la tía materna y
hablan de los celos y la “injusticia” por la preferencia
de la tía por el hermano mayor al que le ha dejado
La rivalidad de las chicas es más sutil que la de mas propiedades y dinero.
los varones. Si se quiere, los varones son más fronta- También si la rivalidad es un sentimiento que
les y menos maliciosos, las niñas son más retóricas: pertenece a las pasiones humanas, el problema no
no olvidemos que en el cerebro femenino se encuen- es sentirla, el problema sistematizarla y que se con-
tra más desarrollado en centro del habla (Brizendine, vierta en una forma o un estilo relacional entre her-
2010a). Las adolescentes tienden a manipular con la manos. Puesto que cuando se perpetúa la forma,
palabra y con ello pueden difundir rumores o sinta- un campo de hipersensibilidad que predispone a la
xis borderline (Ceberio, 2015) que son expresiones pelea y a las escaladas, con el consecuente aleja-
que se hallan en el límite de interpretaciones confu- miento del vínculo. Quizás el poner en palabras y
sas, o sea, que pueden entenderse de manera anta- conscienciar la competencia y los sentimientos os-
gónica ya sea como una descalificación o una curos de la envidia, puede ser el inicio de buscar
interpretación valorizante. La influencia fundamen- una terapia vincular que permita rearticular la dis-
talmente de la progesterona, que hace estragos en el funcionalidad de la fratría.
humor de las chicas, alimenta este tipo de alocucio-
nes que favorecen los triángulos. Entre los juegos re- Referencias
lacionales que se desenvuelven en el mundo
adolescente, los celos y la envidia pasan a ser los 1. Archer J. (2006) Testosterone and human agression: An eva-
grandes protagonistas. luation of challenge hyphotesis. Neurosci Biovehav Rev 30 (3)
Fundamentalmente la defensa que induce la 2. Brizendine Louann (2010a) El cerebro femenino. RBA.
vasopresina, hace que los rostros del entorno se les 3. Brizendine Louann (2010b) El cerebro masculino. RBA.
Septiembre 2021 atribuya un dejo de hostilidad, como si los adoles- 4. Brody, G. H. (2004). Siblings direct and indirect contributions
Ilustración de tapa:
centes se convirtiesen en paranoicos temporarios, to child development. Current Directions in Psychological
Rodolfo López Martino que ven en la mirada de los otros gestos de ataque Science, 13, 124-126.
Distribución en Interior: D.I.S.A
e invasión. Esta sensación hace foco en las actitudes 5. Carranza, N. A. P. (2011). Rivalidad entro hermanos. Revista
de los padres que, por una parte, intentan cuidar y de Psicologia-GEPU, 2(1), 9-12.
Los artículos firmados son de exclusiva
responsabilidad de sus autores, proteger el ex niño y no son pocas las oportunida- 6. Ceberio, M R & Serebrinsky (2011) Dentro y fuera de la caja
y no reflejan necesariamente la opinión des en que se vuelven invasivos de cara a la rebeldía negra. Psicolibro
de la dirección.
propia de este período. Por otra, la percepción pa- 7. Ceberio, Marcelo R (2015) Guía para padres de adolescentes.
ranoide del adolescente que siente que el mundo Ediciones B
está en su contra. 8. García, J. (2005). Rivalidad entre hermanos. Aula de infantil.
2 Un sentimiento universal. En este sentido, la cara de enojo o bronca tam- 2005, n. 27, septiembre-octubre; p. 33
Mario Pujó bién es una forma jerárquica de manejo interrelacio- 9. Jorge, E., & González, M. C. (2017). Estilos de crianza parental:
nal de poder. Los rostros serios y de ceño fruncido una revisión teórica. Informes Psicológicos, 17(2), 39-66.
6 De la fraternidad al fratricidio. se asocian con autoridad y hay estudios que indican 10. LeDoux, J (1999) El Cerebro Emocional. Planeta.
Amelia Haydée Imbriano que los hombres con mayor caudal de testosterona, 11. Linares, Juan (1996) Identidad y narrativa. Paidos
presentan signos de enfado en la cara (Archer, 2006). 12. Martinez, L. R., Otero, G. S., & de Ortega Bárcenas, H. F.
10 La tentación de eternizar la rivalidad. Por lo general, cuando se intenta imponer autoridad, (2005). Diferencias entre celos románticos y celos relacionales.
Teresa Zaefferer el ceño fruncido, la mirada asimétrica por encima Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación-e Avaliação
del otro, la elevación del tono de voz, son algunas ca- Psicológica, 2(20), 133-148.
14 Un hermano, ¿es un hermano? racterísticas corporales que se asocian para el mando 13. Peper, J. S., & Dahl, R. E. (2013). The teenage brain: Surging
Blanca Sánchez
y la dominación. hormones—Brain-behavior interactions during puberty. Cu-
rrent directions in psychological science, 22(2), 134-139
17 No hay más que rivalidad fraterna.
Jorge Luis Rivadeneira Conclusiones 14. Puente, F. D. L. (2004). Celos y rivalidades entre hermanos.
Padres y maestros. La Coruña, 2004, n. 36, año 4; p. 1-4
20 Arrogancias de lo vincular: labranzas de La coreografía relacional que muestra la fratría, 15. Quintana, A. C. (2008). Relaciones entre hermanos: celos y
lo fraterno. esta impregnada de múltiples emociones: desde la rivalidad. Análisis: revista de psicoanálisis y cultura de Castilla y
María Soledad Dawson rabia asesina hasta la solidaridad más franca. El de- León, (16), 67-73.
sear lo que tiene el otro y la bronca consecuente 16. Redín, C. I., & Ibarrola-García, S. (2010). Bases para la inter-
24 La rivalidad entre hermanos. Entre envi- hace a la envidia; mientras que la disputa por el fa- vención emocional con hermanos de niños con discapacidad in-
dia, celos y otras pasiones. voritismo de un padre o de una madre, por ejem- telectual. Electronic Journal of Research in Educational
Marcelo R. Ceberio plo, muestra los celos. Por lo general entre Psychology, 8(1), 373-410.
hermanos se juega la rivalidad y la competencia, 17. Rigat, A. (2008). Rivalidad fraternal. Síntomas y escala para
pero también una fuerte alianza donde surge la valorarlos. International Journal of Developmental and Educa-
ayuda y la solidaridad, y también una coalición tional Psychology, 4(1), 83-89.
para defenderse de los otros. 18. Ripoll, K., Carrillo, S., & Castro, J. A. (2009). Relación entre
Pero la rivalidad excede ciclos evolutivos. Un hermanos y ajuste psicológico en adolescentes: los efectos de la
niño cela a su hermanito recién nacido, lo abraza y calidad de la relación padres-hijos. Avances en Psicología Lati-
dice que lo quiere y lo “abraza demasiado fuerte, noamericana, 27(1), 125-142.
apretándolo”. Una nena envidia a su hermano por- 19. Serrano, J. S., Rodríguez, A. G., & Vallejo, S. R. (2009). Actitu-
que lo llevaron los abuelos el fin de semana y a ella des trianguladoras familiares y psicopatología infanto-juvenil. In-
no, entonces le saca la cabeza al muñeco preferido ternational journal of developmental and educational
con que el hermano juega. La adolescente se llena de psychology, 1(1), 473-481.
bronca cuando su hermana es nombrada capitana 20. Vicario, H. H., & Fierro, M. G. (2014). Adolescencia. Aspectos
Próximo número del equipo de hockey, y con el tiempo deja ella de físicos, psicológicos y sociales. Anales de Pediatría Continuada,
Fobias
jugar ese deporte, lo descalifica y empieza fútbol. Tres 12(01), 42-46.