CRISTO QUISO SUFRIR POR NOSOTROS
Pastor Oscar Arocha
7 de Enero, 2007
Iglesia Bautista de la Gracia
Santiago, Republica Dominicana
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y
como oveja delante de sus esquiladores, enmudeció y no abrió su boca – Isaías 53:7
Si uno lee ciertos pasajes proféticos del AT concernientes al Mesías, será obligado
imaginar al Cristo como un monarca lleno de pompa y gloria terrenal en Su primera
venida, entonces no ha de sorprender que los judíos contemporáneas al Señor Jesús
tuvieran tal concepción sobre la encarnación del Hijo de Dios; baste leer textos como
Isa.9:6 y no sería difícil recrear tales pensamientos. En cambio, si uno compara esos
pasajes con este de Isaías 53, notaría que tales glorias anunciadas eran espirituales;
esto es, visibles sólo a los ojos de fe. Lo externo o materialmente visible serían la
humildad o inferioridad humana en apariencia, entonces este pasaje de Isa.53 quita la
piedra de tropiezo causada por los prejuicios carnales. La desgracia de los fariseos fue
su humanista doctrina sobre el Mesías y algunas otras enseñanzas bíblicas.
El profeta aquí hace algunas defensas, a la par que muestra las razones de la
humillación de Cristo, lo cual puede ser resumida en las mismas palabras del Señor
Jesús cuando dice: “No ha sido por causa mía, sino por causa de vosotros” (Jn.12:30).
La revelación de Dios es así por causa de los elegidos. Pregunta: ¿Cuáles son las
razones de que haya sido así? Su apariencia debía ser como la nuestra, pues así podía
ser tomado como un sacrificio en nuestro lugar: “Ciertamente llevó él nuestras
enfermedades, y sufrió nuestros dolores” (v5). Sería enorme ingratitud no reconocer a
un fiel amigo porque se vista de miseria como uno y por nuestra causa. También él fue
llamado varón de dolores, o que su apariencia no podía ser atractiva, sino triste y
miserable. Si unimos nuestra causa y Su amor en sufrir por lo elegidos, El habría de ser
contado como un pecador, y así fue, aunque no conoció pecado. De ahí se infiere: Que
Jesucristo padeció cruel y amargo sufrimientos por nosotros con una gran muestra de
voluntaria paciencia.
El versículo puede ser desglosado en dos: Uno, La naturaleza de los sufrimientos:
“Angustiado él y afligido”. Dos, La conducta de Cristo bajo el peso de Sus sufrimientos:
“No abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus
esquiladores”.
I. LA NATURALEZA DE LOS SUFRIMIENTOS DEL SIERVO DE DIOS
Estos sufrimientos son señalados con estas palabras: “Angustiado él y afligido”;
Jesús fue castigado y cruelmente atribulado.
La idea encerrada en esta construcción del lenguaje es la de alguien a quien se le
exige con rigor algo y se le continua molestando. Nótese: “Angustiado él y afligido, no
abrió su boca”. Es como si una persona viene a cobrar las deudas al fiador con crueles
exigencias, porque el deudor no ha podido pagarle. Cristo se ofreció como nuestro
garante y a la hora del pago, el exactor le angustió y le afligió para que pagara, como
está escrito: “Jesús ha sido hecho fiador de un pacto superior... El Hijo del Hombre no
vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”
Pastor Oscar Arocha
(Hebr.7:22; Mat.20:28). El pagó con Su propia vida. Alegrémonos, oh justos, porque ya
nadie puede requerir que la deuda ya saldada sea de nuevo pagada.
Los pecadores que son de la fe en Jesús no deben tener temor ni miedo cuando
vengan a ellos los cobradores del alma por sus pecados, que son los oficiales de la
justicia divina y la prisión eterna. Están exonerados de la deuda, por fe el débito fue
cancelado. Presentadle sin temor tu recibo de pago: “Y daré por respuesta a mi
avergonzador, Que en tu palabra he confiado… Consumado es... Jesús fue resucitado
para nuestra justificación” (Jn.19:30; Ro.4:25; Sal.119:42).
Nuestro texto dice: “Angustiado él y afligido”, de modo que al leerlo notamos el
énfasis de que fue tratado cruelmente y con malicia, con tirria; aun así lo soportó
pacientemente, y a pesar de lo que dice Salomón: “La opresión ha de entontecer al
sabio” (Ecle.7:7). Cristo fue oprimido en todo Su ser, a pesar de que no lo merecía. Su
voluntad en pagar por nuestros pecados fue mucho mayor que Su voluntad en renunciar
a los amargos sufrimientos que tal grandeza de amor por los Suyos incluía, bendito sea
Jesucristo por siempre, porque: “Angustiado él y afligido, no abrió su boca.”
II. LA CONDUCTA DE JESÚS BAJO SUS SUFRIMIENTOS
El verso expone esa singular conducta en dos aspectos: General: “No abrió su
boca”, y particular: “Como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de
sus esquiladores”. Veamos con brevedad los detalles.
General. En medio de la amarga y cruel batalla con que los enemigos le trataron
no fue impaciente, al punto que no habló una palabra contra Dios ni contra ellos.
Todos sabemos que el descontento es algo con mucha fuerza de tal modo que
rompe fácilmente el candado de la boca y la persona no puede frenar el hablar con
lamento o queja. El freno en la lengua de Jesús fue evidencia de Su santa paciencia. La
Biblia refiere Aarón como un hombre de gran paciencia, porque cuando la ira divina le
mató dos hijos, su actitud fue esta: “Y Aarón calló” (Lev.10:3). Los corazones violentos
fácilmente explotan, pero los calmados con una santa paciencia son diferentes, ven la
soberanía de Dios y se aquietan: “Enmudecí; no abrí mi boca, porque tú eres quien lo
hizo” (Sal.39:9); el salmista fue sumiso a la amarga providencia del Creador. Y así es
profetizado de Cristo: “Pero yo, como si fuera sordo, no escuchaba, y era como un
mudo que no abre la boca” (Sal.38:13). Nuestro Redentor no fue sensible a las ofensas
ni deseoso de hablar de sus dolores. Sufrió voluntariamente por Sus elegidos, hizo gran
silencio, y en esto mostró Su gran paciencia.
Una nota de aclaración: Cuando se dice que Cristo no abrió Su boca es significando
que actuó como si no estuviese siendo maltratado, aunque estaba grandemente dolido,
afligido y angustiado. Su hablar fue quieto, santo, decente, amable y tierno, el apóstol
lo explica: “Cuando le maldecían, él no respondía con maldición. Cuando padecía, no
amenazaba, sino que se encomendaba al que juzga con justicia” (1Ped.2:23). Y en esto
se ve el significado de la expresión: “No abrió su boca”.
Particular: “Como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus
esquiladores”. La Escrituras usan a menudo esta similitud, y las razones son, mostrar
Su inocencia, aparente debilidad y ternura.
El cordero sin mancha y sin contaminación fue un emblema de inocencia,
mansedumbre y paciencia: “Con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin
mancha y sin contaminación” (1Pe.1:19). Este cordero también tiene la apariencia de
debilidad o falta de vigor para oponerse, tal como fue Su imagen frente al mundo
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
___
Cristo Quiso Sufrir por Nosotros Pág. 2 Enero 7/07
Pastor Oscar Arocha
hostil que lo despreció y continúa despreciando. Cristo fue poco en apariencia, pero
fuerte en poder; dirán de El: “Los reyes de la tierra, los grandes, los comandantes, los
ricos, los poderosos, todo esclavo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las
peñas de las montañas, y decían a las montañas y a las peñas: "Caed sobre nosotros y
escondednos del rostro del que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero”
(Apoc.6:15-16). Al final del mundo este manso Cordero hará temblar hasta los lobos
más furiosos. Mostró su suavidad y ternura que gustosamente se entregó a morir por
los elegidos. Cuando venga a destruir los impíos vendrá como un león, pero vino como
un cordero a destruir el pecado: “Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: ¡He aquí el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!” (Jn.1:29). Para ti es la suavidad y
ternura de un cordero.
Vimos la fuerza de la expresión que hace este texto sobre la mansa conducta del
Jesús en Sus sufrimientos por los pecados de Sus elegidos. Y se consideró en dos
aspectos: La naturaleza de Sus sufrimientos: “Angustiado él y afligido”. Y Su conducta
bajo el peso de Sus sufrimientos: “No abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero; y como oveja delante de sus esquiladores”.
APLICACIÓN
1. De consuelo para tu alma y de edificación a tu fe. Tú puedes estar seguro
que Dios aceptó a Cristo como pagó por los pecados, pues lo resucitó; de manera, pues,
que ese es tu sacrificio pascual. Pero aun más, que hay dos proclamaciones del cielo
diciendo que Dios estuvo bien agradado con la obra del Señor Jesús a vuestro favor:
“Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mat.3:17; 17:5). Cristo se
entregó gustosa y amorosamente por ti. Dios lo ama y por esa causa y mediante tu fe
te ama a ti.
2. De consuelo por tus amargos pensamientos contra el pecado. Te
pregunto: ¿Has sentido tú vehemencia de codicia en el pecho? Has experimentado
fuerte deseo lo que prohibe la ley de Dios?
Tengo para decirte que Cristo sintió esa misma vehemencia aunque en otra
dirección, por amor y firme voluntad para morir por tus pecados: “Y les dijo: ¡Cuánto he
deseado comer con vosotros esta Pascua antes de padecer!” (Luc.22:15). Experimentó
ansia santa de ser bautizado con sangre por nuestra causa, y ahí radica y descansa
nuestra eterna seguridad: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más
aun, es el que también resucitó; quien, además, está a la diestra de Dios, y quien
también intercede por nosotros” (Ro.8:34).
AMÉN
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
___
Cristo Quiso Sufrir por Nosotros Pág. 3 Enero 7/07