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Sin Caratula y Referencia Monogrfia Fisio

Este documento describe la fisiopatología, clasificación y diagnóstico de la diabetes mellitus. Define la DM, analiza sus mecanismos fisiopatológicos y la resistencia a la insulina. Describe la epidemiología global y en el Perú, y explica la clasificación en diabetes tipo 1, tipo 2 y monogénica.

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Sin Caratula y Referencia Monogrfia Fisio

Este documento describe la fisiopatología, clasificación y diagnóstico de la diabetes mellitus. Define la DM, analiza sus mecanismos fisiopatológicos y la resistencia a la insulina. Describe la epidemiología global y en el Perú, y explica la clasificación en diabetes tipo 1, tipo 2 y monogénica.

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OBJETIVOS

General

 Revisar las características más importantes de la fisiopatología de la diabetes


mellitus (DM) así como su clasificación y diagnóstico.

Específicos

 Describir la epidemiologia a nivel global y nacional de la DM.


 Analizar los mecanismos fisiopatológicos de la resistencia a la insulina en el
organismo, así como los mecanismos involucrados en su génesis.
 Describir la clasificación y diagnóstico de la DM.
I. DEFINICIÓN
Según la organización mundial de la salud (OMS), se define como diabetes mellitus
(DM) a una patología metabólica la cual posee múltiples etiologías y cuyas
características principales son la hiperglucemia crónica, una secreción alterada de la
insulina, déficit de su acción o ambas situaciones presentes simultáneamente. La
patogenia de esta enfermedad encuentra su punto de partida en procesos derivados
de la destrucción autoinmune de las células b, que conllevan a déficit de insulina o a
estados donde el organismo a distintos niveles encuentra resistencia a su acción. (1)

Así mismo la hiperglucemia crónica en la diabetes mellitus se ha vinculado con


complicaciones a nivel microvascular que con el pasar del tiempo (>20 años) puede
que afectan a ese nivel estructuras anatómicas como los ojos, los riñones y los
nervios, así como un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). Por último,
se ha llegado a un consenso en que los criterios diagnósticos en la DM son en base a
que una vez que los umbrales de glucemia se ven sobrepasados, estos se asocian
con la enfermedad microvascular, especialmente la retinopatía. (1)

II. EPIDEMIOLOGIA
Actualmente la DM es reconocida por la organización mundial de la salud (OMS) como
una pandemia (termino comúnmente utilizado para enfermedades infecto
contagiosas), con un estimado de 415 millones de adultos lo cuales presentan
diabetes, y a su vez 318 millones de personas que ya presentan alguna alteración en
el metabolismo hidrocarbonado. Se tienen estimaciones que para el 2040, de seguir
así la tendencia, se calcularan unos 642 millones pacientes con diabetes. Según la
organización panamericana de la salud (PAHO) se ha identificado una prevalencia del
8-13%. Su variedad más común, la DM2, se presenta en el 91% de los casos. Todo
esto muestra un panorama con alto costo social y económico, donde se tiene
conocimiento que los países emplean entre el 5-20% del total de presupuesto en salud
en los gastos que resulten de pacientes con DM y a pesar de los esfuerzos se ha visto
un aumento mundial de su incidencia en la mayoría de los países. (1)

La federación internacional de diabetes en 2014, realizo una estimación de que la


prevalencia de DM en adultos en el Perú es de 6.1% con un rango de edades que va
de 20 a 79 años. En cifras esto correspondería a 1.147.600 millones de personas y
también se calculó que 317, 700 están sin diagnóstico. La prevalencia de DM en
población urbana es más alta (3.5%) que en población rural. La prevalencia más alta
se halló en Lima 4.6%; seguida de la región de la costa 3.4% la selva 2.5% y de la
región andina, 2.0%. (1)
El estudio PERUDIAB 2012 realizado en 1 677 hogares a nivel nacional,
representativo de más de 10 millones de adultos mayores de 25 años, ha encontrado
una prevalencia de 7% de diabetes mellitus y 23% de hiperglicemia de ayuno
(prediabetes). En la última encuesta nacional demográfica 2019 (ENDES) se
determinó que, de cada 100 peruanos con 15 años a más, 3.9 presentaban DM, lo
cual correspondería a 0.3% más que en el año 2018. (1,2)

III. CLASIFICACION
La mayor parte de los casos de DM pueden ser clasificados en 2 categorías: diabetes
mellitus tipo 1 (DM1) y diabetes mellitus tipo 2 (DM2. Así mismo existen condiciones
fisiológicas donde se ve alteración de la glucemia como es la diabetes gestacional
(DMG); y algunas otras condicionadas a defectos genéticos como son las
denominadas diabetes monogénicas, las cuales son patologías poco comunes
consecuencia de alteraciones en las células beta y de mayor presentación en
personas jóvenes que para efectos prácticos se toma el corte de menores de 25 años,
además estas no son insulina dependientes y puede tener un carácter familiar, que
comúnmente es patrón de herencia autosómico dominante. La importancia en la
diferenciación del tipo radica en función al tratamiento. (3,4)

Ninguna prueba de diagnóstico o criterio clínico puede hacer esta distinción de


manera confiable, pero las pruebas adicionales pueden ser útiles en presentaciones
atípicas si el conocimiento del diagnóstico específico puede alterar el manejo. Una
forma monogénica a destacar es la diabetes neonatal, que generalmente se presenta
a los 6 meses de edad y es indistinguible de la diabetes tipo 1 en sus características
clínicas, pero puede ser susceptible de tratamiento con sulfonilurea oral en lugar de
terapia con insulina. Por esta razón, todos los bebés diagnosticados antes de los 6
meses de edad deben someterse a pruebas genéticas. (4)

Además, todas las personas con un diagnóstico de diabetes tipo 1 deben ser
revisadas para determinar si el diagnóstico ocurrió antes de los 6 meses de edad y, de
ser así, deben realizarse pruebas genéticas. (4)

La obesidad y los signos físicos de resistencia a la insulina (por ejemplo, acantosis


nigricans) son más comunes en niños y adolescentes con diabetes tipo 2 que con
diabetes tipo 1. En adultos, una revisión sistemática de indicadores clínicos identificó
la edad en el momento del diagnóstico de diabetes <30 a 40 años y el tiempo hasta
que se necesita insulina <1 a 2 años como más predictivo de diabetes tipo 1 que el
índice de masa corporal (IMC). (4)
CARACTERÍSTICA DIABETES TIPO 1 DIABETES TIPO 2 DIABETES
S CLÍNICAS MONOGÉNICA
Edad de aparición Mayormente en menores Usualmente mayores de 25 Usualmente
de 25 años, pero puede años, pero la incidencia se menores de 25
ocurrir a cualquier edad está aumentando en años; diabetes
(pero no menos de 6 adolescentes paralelamente al neonatal < 6
meses) incremento de la obesidad en meses
niños y adolescentes
Peso Usualmente delgados, > al 90 % tienen al menos Similar a la
pero, con la epidemia sobrepeso población general
actual de obesidad
pueden presentarse con
sobrepeso y obesidad
Auto Anticuerpos Presente usualmente Ausente Ausente
anti islote
Péptido c Indetectable o bajo Normal o alto Normal
Producción de Ausente Presente Usualmente
insulina presente
Tratamiento de Insulina Agentes anti hiperglucémicos Depende del
primera línea no insulínicos, puede ocurrir subtipo, mixto.
una dependencia gradual de
insulina.
Historia familiar de Infrecuente (5%– 10%) Frecuente (75%-95%) Patrón de
diabetes herencia
autosómico
multigeneracional
Cetoacidosis Común Rara Raro (excepto
diabética diabetes
neonatal)
Características clínicas que distinguen la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 y la
diabetes monogénica. (3)

Diabetes tipo 1
La DM1 es una enfermedad producida por la destrucción causada por el sistema
inmune de las células beta de los islotes de Langerhans, quienes son encargados de
la síntesis de insulina. Todo esto sucede en personas genéticamente predispuestas y
que se desencadena por distintos factores (ya sea uno o varios) del tipo ambientales, y
el cual es de carácter progresivo e insidioso durante meses o años, en los cuales el
sujeto no presenta ningún síntoma y se encuentra euglucémico. (4)

Diferentes estudios han probado una estrecha relación entre distintos tipos de genes y
el desarrollo de la enfermedad, pero no se ha establecido claramente su relación en el
desarrollo de la enfermedad o un patrón de herencia. Se sabe que existe mayor riesgo
de padecer DM1 cuando la relación familiar es de primer grado con respecto a la
población general (1/20 vs 1/300), y un riesgo en gemelos homocigóticos de un 50%,
también existe 7% de riesgo de desarrollar DM 1 en hijos de padres con la enfermedad
vs 2% riesgo de hijos de madres que presentan esta patología. (4)
Se han detectado por lo menos 50 loci vinculados a la enfermedad, y muy a pesar de
esto no se tiene claro alguno de estos genes sea necesario o suficiente para poder
predecir un desarrollo de la DM1, por lo que parece que se trata de una enfermedad
poligénica. Entre todos los locus identificados, es el IDDM1 quien aparentemente ha
tomado mayor relevancia en cuanto a su relación con la DM1, donde en algunas series
se le ha encontrado que contribuye a un 40-50% de la susceptibilidad genética; a su
vez este se encuentra localizado en el área cromosómica del antígeno leucocitario
humano (HLA) del cromosoma 6p, que contiene genes que codifican para el complejo
mayor de histocompatibilidad (CMH) clase II, la cual es una molécula expresada en la
superficie celular de las células denominadas presentadoras de antígenos, como por
ejemplo como los macrófagos.(4)

La relevancia de este CMH clase II radica en que al menos un cambio en algún área
critica de la composición de sus cadenas alfa o beta (unión, donde pueden ligarse los
antígenos que intervienen en la patogénesis e la DM1), puede guiar a una drástica
formación de autoanticuerpos (epítopos), que el organismo entiende como antígenos,
recordando que es complejo es zona receptora de células T las cuales son las
mayores causantes del efecto de destrucción autoinmune. (reactividad cruzada). (4)

Hay tres clases de HLA, siendo el HLA de clase II el que más se asocia al desarrollo
de DM1. La mayoría de los pacientes con DM1 expresan HLA antígenos DR3 o DR4
de la clase II (más del 95% de los casos), en un 30% en heterocigosis DR3 / DR4. En
la raza caucásica la expresión DR3 / DR4 en heterocigosis confiere el mayor riesgo
para DM1, siguiéndose de DR4 y DR3 en homocigosis respectivamente. (4)

Así mismo, existe evidencia de cómo influye el factor ambiental en la génesis de la


DM1, como son la presencia discordante en gemelos homocigóticos, una incidencia
global en aumento o como su prevalencia puede variar dependiendo del área
geográfica, así mismo, la variación de la incidencia de casos en una localidad cuando
hay migración de individuos de una zona de baja incidencia a una zona de alta
incidencia. También se ha observado como interviene el estrés de ambiente en la
aparición de la enfermedad, asi como la aparición de patologías autoinmunes debido a
un sistema inmune poco o débilmente estimulado, que optar por atacar el organismo
(hipótesis higiénica); asi mismo patógenos que al producir infecciones gatillan la
reacción de autoanticuerpos. (4)

Infecciones víricas (enterovirus, que durante la etapa prenatal y postnatal habrían de


provocar destrucción de célula b, aumentando el riesgo de desarrollar DM1. Se ha
encontrado una homología significativa entre autoanticuerpos humanos y una proteína
del virus Coxsackie (hipótesis del mimetismo molecular). (4)

Se tiene conocimiento de determinados factores nutricionales como son la proteína de


la leche de la vaca (albumina la cual se ha relacionado con la génesis de la respuesta
autoinmune, con un posterior desarrollo de la DM1, ya que se ha observado mayor
incidencia de enfermedad en pacientes con periodos de lactancia corta y que han sido
alimentados con leche de vaca en los primeros 4 meses de vida. Así mismo se tiene
evidencia de situación similar con otros componentes que conforman la leche de la
vaca como la caseína o la albúmina de suero bovino. (4)

Diabetes mellitus 2
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es uno de los trastornos metabólicos más comunes
en todo el mundo y su desarrollo se debe principalmente a una combinación de dos
factores principales: secreción defectuosa de insulina por las células β pancreáticas y
la incapacidad de los tejidos sensibles a la insulina para responder a la insulina; esto
además de factores genéticos y ambientales, que provocan diferentes grados de
alteración en la funcionalidad de la insulina en los tejidos periféricos, así como en la
célula β pancreática. Las patologías subyacentes como el sobrepeso y la obesidad,
especialmente del tipo androide, son los principales factores que favorecen el
desarrollo de DM2. (5)

En términos absolutos, la insulinemia de los sujetos diabéticos puede ser similar a la


de los individuos con glucemia, pero es proporcionalmente insuficiente en los estados
de hiperglucemia. La acción reducida de la insulina, para niveles determinados de la
hormona, se conoce como resistencia a la insulina (RI). Cuando las células β
experimentan RI, inicialmente hay una hipersecreción de insulina que compensa la
falta de acción hormonal. La hiperglucemia solo se manifiesta cuando existe una
hiposecreción de insulina relativa al estímulo de glucosa. (5)

Se tiene conocido que dentro su historia natural de la enfermedad, la DM2 es una


patología de carácter progresivo que se desarrolla por etapas. Su historia natural
probablemente comienza 10 a 20 años antes de su inicio clínico, como un período
preclínico con RI. La hiperinsulinemia es inicialmente capaz de mantener las
glucemias posprandiales y en ayunas normales. Esta etapa estaría asociada con
niveles elevados de ácidos grasos libres (AGL) en el paciente obeso con RI.
Posteriormente, y antes de que se manifieste la DM2, se mantiene la RI, pero la
capacidad secretora de la célula β comienza a declinar y las glucemias aumentan,
alcanzando niveles de anormalidad para la glucemia en ayunas y la intolerancia a la
glucosa, que son estadios prediabetes. En estos períodos, la hiperglucemia crónica es
un factor importante en la perpetuación del daño a las células β pancreáticas; a
medida que aumenta y se mantiene la RI, los niveles de glucemia aumentan
progresivamente hasta que finalmente se establece la diabetes clínica. (6)

Los defectos de secreción de insulina observados en DM2 contribuyen a la RI. Durante


la evolución de la DM2, el estado de RI se mantiene y la capacidad secretora de
insulina va disminuyendo paulatinamente, llegando a una hiposecreción de insulina en
la que será necesario, en algunos casos, iniciar la terapia con insulina. (6)

La hiperglucemia en la DM2 no solo representa la manifestación bioquímica de la


enfermedad, sino que es, en sí misma, un factor permanente responsable del
mantenimiento del estado diabético. (6)

Diabetes monogénicas
Las alteraciones monogénicas causantes de alteraciones en la función habitual de las
células B, como la diabetes neonatal y MODY, representan la población más pequeña
de los pacientes con DM (<5%). (7)

La glucosa es el primer regulador de la síntesis de insulina, ya que su incremento en el


plasma causa un aumento directamente proporcional de insulina (efecto
secretagogos). La glucosa es llevada a las células b por lo transportadores GLUT2,
para luego ser fosforilada por una glucosa-6-fosfato glucinasa (GCK) del sitio
(especifica). Esta GCK representa un “sensor” de glucosa para la célula b. Al ser
detectado un aumento en los niveles de glucosa, este sensor incrementa las
concentraciones de trifosfato de adenosina (ATP) dentro de la célula lo cual inicia la
despolarización de la membrana con el cierro del canal de K atp dependiente de la
célula b y a su vez el ingreso de calcio; este aumento de calcio dentro de la célula
permite que los gránulos secretores de insulina se fusionen con la membrana celular,
permitiendo la salida de su contenido al espacio extracelular. (6,7)

Se tiene reconocido reconocidas mutaciones como la HNF-1A (MODY 3), HNF-4A


(MODY 1) y HNF-1B (MODY 5), etc, las cuales tiene como característica principal y en
común que llevan a una disfunción progresiva de la célula b, manifestando una DM en
etapas como la infancia tardía o en los adultos jóvenes. La mutación HNF-1A, hallada
en los casos de DM MODY- 3, es la más reportada. Esta es una proteína hallada a
nivel de la célula b y tiene como función regular la actividad del gen que sintetiza la
insulina. Aquella mutación en el gen GCK presente en las DM MODY- 2, se manifiesta
con una hiperglucemia frecuentemente relacionada con hiperglucemia por el ayuno
(4).

Sospecha de diabetes monogénica

Se debe sospechar la presencia de una diabetes monogénica en los siguientes casos:

1. Pacientes diagnosticados de DM1 pero que presentan: historia familiar sugestiva de


diabetes monogénica; ausencia de antecedente de cetoacidosis; inmunidad negativa
en los primeros 5 años desde el diagnóstico; péptido C > 200 pmol/l tras más de 5
años desde el diagnóstico. (4)

2. Pacientes diagnosticados de DM2 que presentan: historia familiar sugestiva de


diabetes monogénica; ausencia de obesidad, dislipemia, hipertensión arterial u otros
datos de resistencia a la insulina. (4)

Diabetes tipo Mody


La diabetes mellitus tipo MODY es una patología caracterizada por que manifestar una
hiperglucemia en adultos jóvenes con una media de 25 años, sin embargo, el
diagnostico puede ocurrir años después. El tipo MODY tiene la característica principal
por una secreción ineficiente de insulina, el cual es manifestación de una anomalía
autosómica dominante en hasta 13 genes identificados de diferentes cromosomas. (7)

Aquellas variedades de MODY más frecuentemente identificadas son GCK-MODY


(MODY2), HNF1A-MODY (MODY3) y HNF4A-MODY (MODY1). La GCK-MODY
manifiesta como principal hallazgo leve hiperglicemia, la cual puede ser estable y en
mayormente en ayunas, la cual solo requiere tratamiento en casos como el embarazo
(7). En el caso de aquellos con la variedad HNF1A- o HNF4A-MODY, su tratamiento
es con anti glucémicos orales a dosis mínimas de sulfonilureas (primera línea). En
cuanto a las deleciones o mutaciones asociadas al HNF1B se ha visto vinculada con
malformaciones anatómicas uterinas y quistes en los riñones renales (6,7).

Diabetes neonatal
La diabetes neonatal se caracteriza por iniciar antes de los 6 meses de vida, siendo su
incidencia en torno a un caso por cada 200 000 recién nacidos vivos. Puede ser una
patología de periodos transitorios, si es que existe regresión antes de los 18 meses o
también puede ser permanente. Se tiene que 1 de cada 2 casos de DM neonatal es
permanente y que el 20% de la variedad transitoria es a causa de una mutación que
induce la activación de los canales potasio dependiente de trifosfato de adenosina, lo
que cual tiene efectos en el cierre de dicho canal alterando su función fisiológica y
evitando una adecuada despolarización de las células b, finalmente con la secreción
de insulina. A causa de lo anterior los pacientes manifiestan una DM con cetoacidosis
o altos nivel de glucosa plasmática con clínica marcada, pero con un dosaje de
insulina en plasma bajo. (4,7)

En cuanto a la DM en su variedad transitorio esta ocurre mayormente a causa de la


sobreexpresión genética en el cromosoma 6q24 (hasta un 50% de los casos) y en su
tratamiento pueden hacerse uso de medicación diferente a la insulina. Para el caso de
la DM variedad permanente esta halla su explicación en mutación de carácter
autosómico dominantes ocurridas en los genes codificantes de la subunidad Kirk6.2
(KCNJ11), SUR1 (ABCC8) del canal potasio de ATP dependiente halladas en las
células beta. La importancia en el reconocimiento molecular de esta patología al
momento del diagnóstico es muy relevante ya que aquellos con DM canal de potasio
ATP dependiente mostraran un mejor manejo al tratamiento con sulfonilureas ya que
evita la alteración en el cierre de este canal. En la DM neonata, se conoce que al
menos 20% de los pacientes presentará manifestaciones neurológicas como epilepsia
o algún tipo de retraso mental, lo que llevaría a pensar que estos canales también se
presentarían en la anatomía de otros niveles relacionados con esta clínica. (4,7)

GENE CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS


MODY GCK GCK-MODY: glucemia en ayunas elevada estable, no progresiva;
normalmente no requiere tratamiento; las complicaciones
microvasculares son raras; pequeño aumento en el nivel de PG de 2
h en OGTT (<54 mg / dL [3 mmol / L])
HNF1A HNF1A-MODY: defecto secretor de insulina progresivo con
presentación en la adolescencia o adultez temprana; umbral renal
reducido para la glucosuria; gran aumento en el nivel de PG a las 2 h
en OGTT (> 90 mg / dL [5 mmol / L]); sensible a las sulfonilureas
HNF4A HNF4A-MODY: defecto secretor de insulina progresivo con
presentación en la adolescencia o adultez temprana; puede tener un
gran peso al nacer e hipoglucemia neonatal transitoria; sensible a las
sulfonilureas
NEONATA HNF1B HNF1B-MODY: enfermedad renal del desarrollo (típicamente
L quística); anomalías genitourinarias; atrofia del páncreas;
hiperuricemia; gota
KCNJ11 Permanente o transitoria: RCIU; posible retraso en el desarrollo y
convulsiones; sensible a las sulfonilureas
INS Permanente: RCIU; insulina que requiere
ABCC8
Transitorio o permanente: RCIU; raramente retraso en el desarrollo;
sensible a las sulfonilureas
“Tipos De Diabetes Monogénicas” (7)
IV. FACTORES DE RIESGO
Los factores de riesgo de DM2 incluyen una combinación compleja de factores
genéticos, metabólicos y ambientales que interactúan entre sí y contribuyen a su
prevalencia. Aunque la predisposición individual a la DM2 debido a factores de riesgo
no modificables (etnia y antecedentes familiares / predisposición genética) tiene una
fuerte base genética, la evidencia de los estudios epidemiológicos sugiere que muchos
casos de DM2 se pueden prevenir mejorando los principales factores de riesgo
modificables (obesidad, baja actividad física y una dieta poco saludable). (6,8)

 No modificables
a) Raza, historia familiar y predisposición genética
A nivel mundial, la incidencia y la prevalencia de la diabetes tipo 2 varían
ampliamente según el origen étnico y la región geográfica, siendo los
japoneses, los hispanos y los nativos americanos los que tienen los mayores
riesgos. Se ha demostrado tasas de incidencia más altas en asiáticos en
comparación con la población estadounidense blanca y la población blanca en
el Reino Unido, donde el riesgo más alto se encuentra entre la población negra.
Si bien no se han encontrado razones claras, se han postulado factores
contribuyentes como los factores del estilo de vida moderno (que promueven la
obesidad), la propensión genética directa y socioeconómica o las interacciones
ambientales genéticas. (6)

b) Envejecimiento
La influencia de la edad en el desarrollo de la DM2 es indiscutible solo al
revisar la epidemiología universal de este tipo de diabetes, que muestra un
incremento progresivo de sus tasas de prevalencia con el aumento de la edad.
La tolerancia a la glucosa se deteriora con el envejecimiento, lo que se ha
atribuido a la pérdida de masa muscular y al aumento de tejido adiposo
(sarcopenia), especialmente en individuos sedentarios, aumentando la RI en
sujetos susceptibles.
Se ha propuesto que a mayor edad las funciones mitocondriales disminuyen
favoreciendo la RI y, por otro lado, aumenta la resistencia a la leptina
intensificando el depósito de grasa visceral, aumentando la RI e induciendo
DM2. (6)

Modificables
c) Obesidad, baja actividad física y dieta poco saludable
La obesidad (índice de masa corporal [IMC] ≥30 kg / m2) es el factor de riesgo
más importante de DM2 y se asocia con anomalías metabólicas que provocan
RI. Existe una relación lineal inversa entre el IMC y la edad en el momento del
diagnóstico de DM2. (6)
Los mecanismos exactos por los cuales la obesidad induce la DM2 y la RI
quedan por dilucidar; sin embargo, numerosos factores han mostrado un papel
significativo en el desarrollo de este proceso patológico, que involucra tanto a
los mecanismos autónomos de las células como a las comunicaciones entre
órganos. (6)
Hay tres beneficios principales de la actividad física sobre el retraso del inicio
de la DM2. En primer lugar, la contracción de las células del músculo
esquelético induce un aumento del flujo sanguíneo hacia el músculo, lo que
mejora la captación de glucosa del plasma. (6)
En segundo lugar, la actividad física reduce la notoria grasa intraabdominal,
que es un factor de riesgo conocido que promueve la resistencia a la insulina.
Finalmente, se ha demostrado que el ejercicio de intensidad moderada mejora
la absorción de glucosa en un 40%. La actividad física mejora la captación de
glucosa y la sensibilidad a la insulina, pero también puede mejorar o incluso
revertir la inflamación y el estrés oxidativo, que son factores predisponentes a
la DM2. (6)
d) Estrés psicológico
El estrés psicológico agudo se reconoce desde hace muchos años como un
factor que favorece la aparición de la diabetes. Esto se debe a que la
activación simpática reduce la funcionalidad de la célula β pancreática,
disminuyendo la secreción de insulina. Al mismo tiempo, en el músculo hay una
disminución de la sensibilidad a la insulina, la captación de glucosa y el
depósito de glucógeno, todo lo cual eleva la glucemia y favorece clínicamente
el desarrollo de DM2. Entre los factores psicosociales relacionados con este
tipo de diabetes, la depresión en sus diferentes grados ha sido ampliamente
estudiada y se ha encontrado una asociación bidireccional entre ambos
trastornos. Es bidireccional en el sentido de que la depresión induce DM2 y los
diabéticos sufren un 30% más de estados depresivos que los no diabéticos. (6)
El Estudio de Salud Cardiovascular demostró, en adultos mayores, que
aquellos que informaron síntomas depresivos fuertes desarrollaron DM2 con
más frecuencia que sus pares no depresivos. Esta asociación no puede
explicarse totalmente por diferencias en los factores de riesgo de DM2. Es
probable que ambos trastornos tengan una característica común. Aunque se
desconoce el mecanismo íntimo de esta asociación, se ha especulado que
podría estar relacionado con la inflamación, considerando que los marcadores
inflamatorios están presentes en la diabetes y en los estados depresivos.
Algunos autores han encontrado niveles elevados de proteína C reactiva en
estos casos, pero esto no ha sido confirmado por otros. (6)

Factores de riesgo para DM2 (8)


V. RESISTENCIA A LA INSULINA (RI)
La RI, definida como una menor actividad biológica de la hormona en sus diferentes
acciones metabólicas para una determinada concentración, es la primera anomalía
detectada en la evolución de la DM2 y ya está presente en el estado prediabetes. (6)

La RI juega un papel principal en el desarrollo de la DM2 junto con el defecto de


secreción de insulina, ambos trastornos con bases genéticas que han sido
ampliamente estudiadas, pero no bien definidas hasta la fecha, influenciadas por
factores epigenéticos que pueden actuar desde la vida intrauterina. (6)

La RI, la obesidad y la DM2 están muy interrelacionadas. En el 95% de los casos, la RI


se presenta en sujetos con sobrepeso u obesidad que posteriormente desarrollarán
DM2. Aunque la RI está presente en casi todos los pacientes con DM2, los grados de
RI son muy variables en diferentes individuos; Además, una proporción de la RI
proviene de la propia obesidad, y la otra es característica de DM2. (6)

En la DM2 por RI, la hiperglucemia se produce por tres mecanismos: producción


hepática excesiva de glucosa (gluconeogénesis), disminución de su captación por
tejidos periféricos (músculo y tejido adiposo) y aumento de AGL por una mayor lipólisis
en los adipocitos. Los AGL compiten con la glucosa como fuente de energía que
contribuye a aumentar la glucemia e inhibir la entrada de glucosa a través de la
membrana celular. (6)

La acción de la insulina está influenciada por la interacción de moléculas adicionales,


incluida la hormona del crecimiento y el IGF-1 en estado de alimentación. Durante el
ayuno, la respuesta a la insulina se mitiga con glucagón, glucocorticoides y
catecolaminas para prevenir la hipoglucemia inducida por insulina. (6)

La relación insulina / glucagón juega un papel importante en esta regulación, ya que


determina el grado relativo de fosforilación de enzimas de las vías de señalización
reguladoras. Mientras que las catecolaminas promueven la lipólisis y la glucogenólisis,
los glucocorticoides promueven el catabolismo muscular, la gluconeogénesis y la
lipólisis. Por lo que la secreción excesiva de estas hormonas puede ser responsable
de inducir RI. (6)

Una acción defectuosa de la insulina en estos tejidos a menudo precede al desarrollo


de la RI sistémica, lo que conduce progresivamente a la DM2. (6)

a. Músculo esquelético
La RI del músculo esquelético se considera el factor extrapancreático más
importante en el desarrollo de DM2. En condiciones fisiológicas, la insulina
estimula la síntesis de glucógeno muscular al mejorar la captación de glucosa
del plasma. Hay tres factores principales que limitan la velocidad implicados en
la captación de glucosa y la síntesis de glucógeno: glucógeno sintasa,
hexoquinasa y el transportador de glucosa GLUT4. Tras la unión de la insulina
al receptor de insulina (INSR) en las células musculares, GLUT4 se transloca
desde los compartimentos intracelulares (endosomas tempranas (EE),
compartimento de reciclaje endosómico (ERC) y red trans-Golgi (TGN)) a la
membrana plasmática. Este proceso permite la absorción de glucosa y reduce
los niveles de glucosa circulante. (5)
Las mutaciones que reducen la expresión del receptor de insulina o GLUT4, así
como cualquier defecto en la vía de señalización reducirían la ingesta de
glucosa en el músculo dando como resultado un estado hiperglucémico. La
activación de la actividad tirosina quinasa INSR es esencial para la acción de la
insulina sobre el metabolismo de la glucosa. La unión de la insulina a la
subunidad α del INSR provoca la fosforilación de la subunidad β en múltiples
residuos de tirosina y permite la señalización mediada por insulina. Por lo tanto,
las mutaciones en cualquiera de los principales sitios de fosforilación pueden
alterar la actividad de la tirosina quinasa INSR, lo que altera la acción de la
insulina en el músculo esquelético. (5)
Aparte de las mutaciones o la regulación epigenética defectuosa, los factores
ambientales también pueden jugar un papel importante en la captación de
glucosa por el músculo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo hacia las
células del músculo esquelético y, por lo tanto, mejora la utilización de glucosa.
La obesidad, que está asociada con la inflamación crónica, contribuye a la RI y
la DM2. La creciente evidencia sugiere que, como consecuencia de la
obesidad, el aumento de la infiltración de células inmunitarias y la secreción de
moléculas proinflamatorias en el tejido adiposo intermiocelular y perimuscular
conduce a la inflamación del músculo esquelético. En última instancia, esto
conduce a la inflamación de los miocitos, a un metabolismo deficiente de los
miocitos y contribuye a la IR a través de los efectos paracrinos. (5,6)

b. Tejido Adiposo
La insulina actúa sobre el tejido adiposo de dos formas diferentes: (1)
estimulando la captación de glucosa y la síntesis de triglicéridos; y (2) suprimir
la hidrólisis de triglicéridos e inducir la absorción de acidos grasos libres (AGL)
y glicerol de la circulación. En estado de alimentación, GLUT4 permite la
captación de glucosa del torrente sanguíneo hacia los adipocitos, activando la
glucólisis en la que se produce glicerol-3-fosfato (glicerol-3-P) y se incorpora a
las vías lipogénicas. El glicerol-3-P, junto con los ácidos grasos que provienen
de las VLDL, se esterifican y forman triacilglicerol (TGA) que se almacena en
gotitas de lípidos. (6)
Durante el estrés metabólico, las gotas de TGA del adipocito se agotan para
proporcionar AGL que se utilizará como fuente de energía en otros tejidos. Una
respuesta alterada a la estimulación de la insulina por el tejido adiposo se
conoce como resistencia a la insulina adiposa (RI adiposa). (5)
La RI adiposa puede conducir a una supresión alterada de la lipólisis, una
absorción alterada de glucosa y una liberación mejorada de AGL en el plasma
incluso en presencia de niveles altos de insulina. Entre los elementos de
señalización afectados por la RI adiposa, encontramos que la activación
defectuosa de AKT deteriora la translocación de GLUT4 a la membrana y
promueve la activación de enzimas lipolíticas que agravan la hiperglucemia.
(5,6)
La RI adiposa, como se mencionó anteriormente, se asocia con intolerancia a
la glucosa y liberación elevada de AGL en un plasma que se acumula en otros
tejidos como el músculo o el hígado. En el caso del hígado, la acumulación de
AGL da como resultado una señalización deficiente de la insulina que
promueve la gluconeogénesis hepática y altera la respuesta de la insulina
estimulada por glucosa, lo que induce el desarrollo de DM2. (6)
Se ha demostrado que el aumento anormal de la masa de tejido adiposo y el
tamaño de los adipocitos se correlacionan con vascularización patológica,
hipoxia, fibrosis e inflamación mediada por macrófagos. En pacientes obesos,
esto acusa un aumento en volumen de los adipocitos, los cuales por un estrés
oxidativo generan daño debido a que el cuerpo inicia una lipolisis excesiva, lo
cual conlleva a que se desencadene la producción de células proinflamatorias
o citoquinas, la cual creara y perpetuara un estado proinflamatorio en el tejido
adiposo, característico de los estados de resistencia a la insulina. Y esto se
corrobora a medida que el paciente incrementa de peso y aumenta la
producción de IL6, IL1, TNF se dan modificaciones genéticas en el factor NF
kB y el JNK. Este aumento de moléculas proinflamatorias circulantes, junto con
un aumento de las liberaciones de citocinas locales como TNF e IL-1β e IL-6,
facilita la aparición de un estado crónico de inflamación sistémica de bajo
grado, también conocido como inflamación metabólica. Este estado
inflamatorio crónico se considera una parte clave en la patogénesis de la RI y
la DM2. (5,6)
c. Hígado
Se ha demostrado una correlación positiva entre la glucosa en ayunas y la
gluconeogénesis hepática, de manera que a medida que esta última
desciende, los niveles de glucemia basal también descienden. (5)
Por tanto, la gluconeogénesis hepática que produce glucosa en un entorno de
niveles elevados de glucemia es anormal y muy importante para mantener la
hiperglucemia en ayunas en pacientes con DM2. El mecanismo a través del
cual aumenta la producción de glucosa hepática sería un aporte elevado de
AGL del tejido adiposo, que, a través de los metabolitos del ciclo de Krebs,
sirven como sustrato para la gluconeogénesis. (5,6)
En el hígado se han encontrado al menos dos tipos de alteraciones: el ya
mencionado aumento de la gluconeogénesis hepática y la incapacidad tanto de
la insulina como de la glucemia para inhibir la producción de glucosa. En
individuos con RI, el ciclo de la glucosa hepática se incrementa debido a una
mayor actividad de la glucosa-6-fosfatasa que desfosforila la glucosa-6-fosfato,
que una vez desfosforilada no puede metabolizarse en la glucólisis de tal
manera que la glucosa ingresa a la circulación favoreciendo la hiperglucemia.
(5,6)
VI. FISIOPATOLOGÍA DE LA DIABETES MELLITUS TIPO2: del triunvirato
al octeto ominoso - actualmente los once atroces (egregious eleven)

Tradicionalmente se consideraba que la etiología de la diabetes mellitus tipo 2 se


fundamentaba en tres pilares, a saber: fracaso de célula β y aumento de la resistencia
a la acción de la insulina a nivel hepático y muscular (menor captación de glucosa).
Estos tres pilares es lo que se conoce como “Triunvirato”. (9)

Del “Triunvirato” al” Octeto ominoso”

Entonces además de los mecanismos clásicos que ya se han descrito durante mucho
tiempo en los cuales se inicia con una función anormal de las células alfa de los islotes
pancreáticos masu como también de la presión de un aumento en la producción de
glucagón; se tiene conocimiento que a nivel renal existiría un aumento de la
reabsorción tubular de la glucosa. (9) También se reconoce que a nivel de los
intestinos existe un descenso del efecto incretina (aumento de la producción
postprandial de insulina y disminución de la producción de glucagón hepático). Asi
mismo, se sabe que el sistema nervioso central (SNC) presentaría protagonismo en el
desarrollo de esta patología, al haber descrito alteraciones a nivel de la función y
producción de neurotransmisores. El denominado “octeto ominoso”, de DeFronzo,
resume de una manera alegórica aquellos quienes mecanismos conocidos y cuya
intervención son determinantes en la fisiopatología y desarrollo de la DM2: 1.
Disminución del efecto de incretinas. 2. Incremento de la lipolisis. 3. Incremento en la
reabsorción tubular de glucosa en el riñón. 4. Disminución de la captación de glucosa
por el musculo. 5. Disfunción en los neurotransmisores cerebrales. 6. Incremento de la
gluconeogénesis por el hígado. 7. Incremento en la secreción de glucagón por las
células alfa del páncreas. 8. Disminución paulatina en la secreción de insulina por el
páncreas. (10)

1. El cuarteto discordante
La última década nos ha enseñado que las células grasas también
desempeñan un papel fundamental en la patogenia de la diabetes tipo 2.
Colectivamente, la célula adiposa y sus tres amigos —músculo, hígado y célula
b— componen el cuarteto armonioso, o quizás más apropiadamente, el
cuarteto disarmonioso, ya que juntos cantan una muy mala melodía para el
paciente diabético. (11)
2. El quinteto quiotesencial
Aquí es donde se incluye a los órganos gastrointestinales, ya que la ingesta de
glucosa provoca una producción mayor de insulina que la de una infusión de
glucosa intravenosa. (11)
El 99% del efecto incretina (secreción de insulina por el páncreas y la
disminución en los niveles de glucosa en sangre) se explica en 2 dos
hormonas: GLP-1 y GIP. El dudodeno y la primera porción del yeyuno alberga
las células k quienes son las encargadas de producir el GIP. El GLP-1 es
producido por las denominadas células L, localizadas en el íleon y el colon.
Ambos son secretados en respuesta al consumo de alimentos, sobre todo los
ricos en grasas e hidratos de carbono. En los pacientes con DM2 la secreción
de GLP-1 por las células L del intestino delgado distal es deficiente, mientras
que la secreción de GIP por las células K del intestino delgado más proximal
aumenta, pero hay resistencia al efecto estimulante de GIP sobre la secreción
de insulina. (11)
Se sabe que el GLP-1 es un fuerte inhibidor en las síntesis de glucagón, y,
pero como su respuesta deficiente de GLP-1, contribuye al aumento de la
secreción de glucagón plasmático y la supresión deficiente de la producción
hepática de glucosa (HGP), que se produce después de la ingestión de una
comida que puede contener carbohidratos, grasas y proteínas. Entonces se
esclarece el rol endocrino relevante del intestino en el desarrollo y la
fisiopatogenesis de la DM2. (11)
3. El sexteto cetáceo
El sexto miembro, es la célula alfa pancreática, quien, en individuos con
diabetes tipo 2, permite niveles altos de glucagón en plasma cuando existe
ayuno, elevando así la tasa basal de síntesis de glucosa hepática en plasma.
Determinandose asi el papel fundamente de la hiperglucagonemia en la
patogénesis de la hiperglucemia en ayunas en la DM2. También se ha
encontrado evidencia de una “hipersensibilidad” del hígado al efecto
estimulante del glucagón en la gluconeogénesis hepática. (11)
4. El septeto septicida
El siguiente miembro, y el más reciente, que se ha demostrado estar
involucrado en la patogénesis de la DM2 es el riñón, que, quien, junto al
músculo, el hígado, las células alfa, las células b, los adipocitos y el intestino
forman el septeto septicida. (11)
El riñón filtra 162 g de glucosa todos los días. El 90% de la glucosa filtrada es
reabsorbido por el transportador SGLT2 en la porción contorneada de túbulo
proximal, y el 10% restante de la glucosa filtrada es reabsorbido por el
transportador SGLT1 en el segmento recto del túbulo proximal descendente, en
consecuencia, se obtiene una orina libre de glucosa, aunque existen estudios
que afirman una producción mayor de proteína SLT2 en pacientes con DM2.
Las implicancias de estos hallazgos son importantes, ya que una respuesta
adaptativa del riñón para mantener la glucosa en el organismo, satisfaciendo
asi las demandas energéticas, en especial del cerebro y otros tejidos neurales,
que tienen una necesidad obligada de glucosa, se vuelve desadaptativa en el
paciente diabético. En lugar de verter glucosa en la orina para corregir la
hiperglucemia, el riñón opta por retener la glucosa.
Peor aún, la capacidad del riñón en el paciente con DM2 para reabsorber
glucosa parece verse elevada por un aumento absoluto de la capacidad de
reabsorción renal de glucosa. Por lo que, el desarrollo de medicamentos que
inhiben la reabsorción de glucosa del túbulo proximal renal proporciona un
enfoque racional para el tratamiento de la diabetes tipo 2. (11)
5. El octeto ominoso
El último jugador, y quizás el más vital órgano involucrado en el desarrollo de la
DM2 es el cerebro, quien, junto con sus siete compañeros, forma el ominoso
octeto. Está muy claro que la actual pandemia de DM2 está siendo impulsada
por el aumento mundial de la prevalencia de la de obesidad. (11)
Los sujetos con obesidad ya sean diabéticos o no diabéticos, se caracterizan
por resistencia a la insulina e hiperinsulinemia compensadora. No obstante, la
ingesta de alimentos aumenta en sujetos obesos a pesar de la presencia de
hiperinsulinemia (a pesar que la insulina es un ya conocido supresor central del
apetito), y ya se viene postulando el hecho de que la RI existente en los tejidos
periféricos también se extiende al cerebro. Después de la ingestión de glucosa,
se observaron dos áreas hipotalámicas mediante resonancia magnética, la
cuales mostraban inhibición constante: el hipotálamo posterior inferior, que
contiene los núcleos ventromediales, y el hipotálamo posterior superior, que
contiene los núcleos paraventriculares. Las cuales son dos áreas clave en la
regulación del apetito, se valoró la respuesta inhibitoria después de la ingestión
de glucosa se vio disminuida en personas obesas, con RI y que aún no son
intolerantes a la glucosa, además se observó un retraso en el tiempo necesario
para alcanzar el nivel de glucosa. respuesta inhibitoria máxima, a pesar de que
la respuesta de la insulina plasmática aumentó notablemente en el grupo de
obesos. (11)
No obstante, estos resultados sugieren que el cerebro, al igual que otros
órganos (hígado, músculo y grasa) del cuerpo, puede ser resistente a la
insulina. También se tiene que estudios en roedores también han
proporcionado evidencia de resistencia a la insulina cerebral que conduce esta
enfermedad. (11)
El “octeto ominoso” de Defronzo.

6. The Egregious Eleven (los once atroces)

Es así que, el modelo centrado en células b presupone que toda disglucemia


persistente se origina a partir de un denominador común final: una célula b
dañada o disfuncional. A veces, todavía se cree que un subtipo de DM está
más al tanto de las influencias genéticas, mientras que otro está más al tanto
del estilo de vida. En realidad, todos surgen de los mismos procesos: células B
genéticamente predispuestas sobre las que actúan factores que incluyen el
exceso de nutrientes y otras influencias ambientales (incluido el bioma
intestinal), resistencia a la insulina (RI), desregulación e inflamación inmunes,
comorbilidades y combustible intracelular. La disfunción acumulativa causada
por niveles elevados de glucosa y ácidos grasos en el páncreas, resultante de
una insuficiencia de insulina o sus efectos, denominada glucolipotoxicidad. (11)

Entonces, sobreviene un círculo vicioso que agrava e intensifica la disfunción y


el daño. Este mecanismo explica todos los fenotipos observados en el espectro
de la DM, independientemente de la categorización actual. Este modelo cambia
el enfoque de las designaciones marginalmente traducibles (es decir, DM tipo
1, LADA y DM tipo 2) a las vías mediadoras de hiperglucemia en el trabajo en
un paciente dado (the Egregious Evelen). (11,12)
“The Egregious Eleven”. (12)

Los once atroces (The Egregious) extiende las ocho vías establecidas con
contribuyentes recientemente entendidos, incluidos el colon / bioma y el
estómago / intestino delgado. El sistema inmunológico interactúa con la
mayoría de los sistemas del cuerpo; los órganos que contribuyen a la
hiperglucemia no son una excepción. Además de estar involucrado en vias
cruzadas y un posible contribuyente a la RI, la inflamación crónica representa
una amenaza para el sistema cardiovascular (CV) y otros sistemas. En las
células b, el estrés de una mayor demanda de insulina produce el inflamasoma,
un complejo proteico que promueve compuestos potencialmente dañinos, como
la IL-1b. (12)

Ahora se sabe que algunas de las 11 vías mediadoras de la hiperglucemia


contribuyen a la disfunción de las células b (hígado, músculo, tejido adiposo,
cerebro, colon / bioma y desregulación / inflamación inmunitaria), mientras que
otras son el resultado de la disfunción de las células b a través de efectos
posteriores (reducción insulina, disminución del efecto de las incretinas,
defectos celulares, estómago / intestino delgado a través de amilina reducida y
riñón). (12,13)
VII. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS
Actualmente, se hace uso de tres parámetros en diagnóstico de DM: la glucemia en
plasma, la tolerancia oral de glucosa (TTOG - SOG) y valor de hemoglobina
glucosilada (A1c), este último se ha utilizado como marcador que refleja un cálculo
promedio de glucemia en los últimos 2-3 meses, su uso en el manejo del paciente con
DM es sobre todo para el control metabólico de la enfermedad y se correlaciona con el
riesgo de desarrollo de complicaciones. (4)

Existe recomendación por parte de la academia en practicar pruebas diagnósticas de


tamizaje en pacientes sintomáticos y asintomáticos que manifiesten alguno de los
criterios a seguir:

1. Adultos con IMC > 25 además de un factor de riesgo como: a) sedentarismo o


inactividad física; b) historia familiar de primer grado con diabetes; c) raza o etnia con
alto riesgo demostrado (negros, latinos, americanos); d) antecedente de diabetes
gestacional o gestación de feto macrosómico; e) hipertensión arterial; f) Alteración de
lipoproteínas en sangre: HDL < 35 mg/dl y/o triglicéridos > 250 mg/dl; g) Pacientes con
síndrome de ovario poliquístico (PCOS); h) hemoglobina glicosilada ≥ 5,7%, analisis
previos de TTOG alterados, e i) otras condiciones, signos o sintomas asociadas con
insulinoresistencia como obesidad severa, acantosis nigricans, etc. (4)

2. A partir de los 45 años de edad, en todos los casos (4)

3. Para resultados normales la prueba debe repetirse en un intervalo no mayor de tres


años, y su la frecuencia en su realización derivada de los valores obtenidos
posteriormente así como los factores riesgo del paciente. (4)

Los parámetros/criterios laboratoriales adoptados son basados en estudios que han


venido demostrando que niveles de glucosa en sangre sobre estos aumentan la
prevalencia de retinopatía. Se tiene que los puntos corte han variado durante años,
pero ahora se acepta que para diagnosticar DM es necesario:

FPG> 126 mg / dL (7.0 mmol / L). El ayuno se define como ninguna ingesta calórica
durante al menos 8 h O, (3,4,7)

PG de 2 h> 200 mg / dL (11,1 mmol / L) durante una OGTT. La prueba debe realizarse
según lo descrito por la OMS, utilizando una carga de glucosa que contenga el
equivalente a 75 g de glucosa anhidra disuelta en agua O, (3,4,7)

A1C> 6,5% (48 mmol / mol). La prueba debe realizarse en un laboratorio utilizando un
método que esté certificado por NGSP y estandarizado para el ensayo DCCT. (3,4,7)

En un paciente con síntomas clásicos de hiperglucemia o crisis hiperglucémica, una


glucosa plasmática aleatoria> 200 mg / dL (11,1 mmol / L). (3,4,7)

El diagnostico se confirma con una segunda prueba alterada, a menos que la clínica
sea muy evidente, de ser preferible, se debe utilizar la misma prueba por segunda vez,
aunque si se usa otra prueba y esta también esta alterada en los valores antes
mencionados, el diagnostico también estará confirmado. Si se realizan dos pruebas
diferentes y solo una de ellas es diagnóstica, debe repetirse la alterada y llevar a cabo
el diagnóstico si vuelve a mostrarse alterada (es decir, en un supuesto que un sujeto al
someterse a una prueba obtuviera dos cifras de A1c igual o superiores a 6,8% con
glucosa basal menor de 126 mg/dl, se debe establecer el diagnóstico de diabetes).
(3,4)

En caso de obtener un segundo resultado inferior a los valores establecidos como


diagnóstico, se realizará control del paciente asi como seguimiento durante 3 a 6
meses, plazo en el que se podrá repetir la prueba. En cuanto a la elección de la
prueba diagnóstica, está sujeta a criterio del profesional médico quien evaluara las
características del paciente, su realidad y disponibilidad de la prueba diagnóstica a
utilizar. (3,4)

VIII. CONCLUSIONES
 La DM es una enfermedad caracterizada por la alteración de la insulina ya sea
por una producción anómala o falla en su función habitual en el organismo, así
como acción inmune, e incluso dependientes de estados fisiológicos
transitorios como son la gestación o con predisposición genética, las cuales se
pueden presentar incluso en la vida perinatal; todo ello conllevando a una
hiperglucemia crónica con complicaciones microvasculares y neurológicas.
 La DM se puede clasificar en autoinmune o diabetes mellitus 1, donde el
sistema inmune destruye las células beta productores de insulina. En el caso
de la diabetes mellitus 2, la resistencia a la insulina, además de factores
externos influyen en su desarrollo que es de décadas inclusive. Las diabetes
de los estados fisiológicos como la diabetes gestacional, que son transitorias, o
la las monogénicas (tipo MODY, neonatal, etc.) son menos comunes.
 Según la OMS y la PAHO, 422 millones de personas padecen DM en todo el
mundo, mientras que, en las Américas, 65 millones de personas vives con esta
enfermedad (3 veces más que en 19800). Así mismo en el Perú 1.147.600
millones de personas y también se calculó que 317, 700, el 2019 se calculó
que, de 100 peruanos mayores de 15 años, 3.9 tenía DM.
 La resistencia a la insulina se define como la incapacidad de esta de poder
realizar su función biológica de ingresar glucosa a la célula, ya sea por un
mecanismo inflamatorio que altera sus receptores o por falla de otros
mecanismos de control de la hiperglucemia (hipeglucagonemia, disminución
del efecto incretina, etc.) característico de la DM2. En el caso de la DM1 se
tiene claro que el mecanismo son autoanticuerpos anti islote que reduce la
población de células beta productoras de insulina (hipo insulinemia fisiológica).
 Para su diagnóstico existen valores preestablecidos, los cuales definen su
punto de corte en evitar futuras complicaciones microvasculares y nerviosas.
Una medida en sangre en ayunas mayor o igual a 126 mg/dl en 2 tomas sin
síntomas clásicos (polidipsia, polifagia, poliuria, pérdida de peso), confirma el
diagnostico; también una sola medida mayor a 200 mg al azar con síntomas
clásicos confirma el diagnostico. La hemoglobina glicosilada (HBA1), es un
estudio de control de evolución del paciente y su tratamiento, más no de
screening.

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