Sin Caratula y Referencia Monogrfia Fisio
Sin Caratula y Referencia Monogrfia Fisio
General
Específicos
II. EPIDEMIOLOGIA
Actualmente la DM es reconocida por la organización mundial de la salud (OMS) como
una pandemia (termino comúnmente utilizado para enfermedades infecto
contagiosas), con un estimado de 415 millones de adultos lo cuales presentan
diabetes, y a su vez 318 millones de personas que ya presentan alguna alteración en
el metabolismo hidrocarbonado. Se tienen estimaciones que para el 2040, de seguir
así la tendencia, se calcularan unos 642 millones pacientes con diabetes. Según la
organización panamericana de la salud (PAHO) se ha identificado una prevalencia del
8-13%. Su variedad más común, la DM2, se presenta en el 91% de los casos. Todo
esto muestra un panorama con alto costo social y económico, donde se tiene
conocimiento que los países emplean entre el 5-20% del total de presupuesto en salud
en los gastos que resulten de pacientes con DM y a pesar de los esfuerzos se ha visto
un aumento mundial de su incidencia en la mayoría de los países. (1)
III. CLASIFICACION
La mayor parte de los casos de DM pueden ser clasificados en 2 categorías: diabetes
mellitus tipo 1 (DM1) y diabetes mellitus tipo 2 (DM2. Así mismo existen condiciones
fisiológicas donde se ve alteración de la glucemia como es la diabetes gestacional
(DMG); y algunas otras condicionadas a defectos genéticos como son las
denominadas diabetes monogénicas, las cuales son patologías poco comunes
consecuencia de alteraciones en las células beta y de mayor presentación en
personas jóvenes que para efectos prácticos se toma el corte de menores de 25 años,
además estas no son insulina dependientes y puede tener un carácter familiar, que
comúnmente es patrón de herencia autosómico dominante. La importancia en la
diferenciación del tipo radica en función al tratamiento. (3,4)
Además, todas las personas con un diagnóstico de diabetes tipo 1 deben ser
revisadas para determinar si el diagnóstico ocurrió antes de los 6 meses de edad y, de
ser así, deben realizarse pruebas genéticas. (4)
Diabetes tipo 1
La DM1 es una enfermedad producida por la destrucción causada por el sistema
inmune de las células beta de los islotes de Langerhans, quienes son encargados de
la síntesis de insulina. Todo esto sucede en personas genéticamente predispuestas y
que se desencadena por distintos factores (ya sea uno o varios) del tipo ambientales, y
el cual es de carácter progresivo e insidioso durante meses o años, en los cuales el
sujeto no presenta ningún síntoma y se encuentra euglucémico. (4)
Diferentes estudios han probado una estrecha relación entre distintos tipos de genes y
el desarrollo de la enfermedad, pero no se ha establecido claramente su relación en el
desarrollo de la enfermedad o un patrón de herencia. Se sabe que existe mayor riesgo
de padecer DM1 cuando la relación familiar es de primer grado con respecto a la
población general (1/20 vs 1/300), y un riesgo en gemelos homocigóticos de un 50%,
también existe 7% de riesgo de desarrollar DM 1 en hijos de padres con la enfermedad
vs 2% riesgo de hijos de madres que presentan esta patología. (4)
Se han detectado por lo menos 50 loci vinculados a la enfermedad, y muy a pesar de
esto no se tiene claro alguno de estos genes sea necesario o suficiente para poder
predecir un desarrollo de la DM1, por lo que parece que se trata de una enfermedad
poligénica. Entre todos los locus identificados, es el IDDM1 quien aparentemente ha
tomado mayor relevancia en cuanto a su relación con la DM1, donde en algunas series
se le ha encontrado que contribuye a un 40-50% de la susceptibilidad genética; a su
vez este se encuentra localizado en el área cromosómica del antígeno leucocitario
humano (HLA) del cromosoma 6p, que contiene genes que codifican para el complejo
mayor de histocompatibilidad (CMH) clase II, la cual es una molécula expresada en la
superficie celular de las células denominadas presentadoras de antígenos, como por
ejemplo como los macrófagos.(4)
La relevancia de este CMH clase II radica en que al menos un cambio en algún área
critica de la composición de sus cadenas alfa o beta (unión, donde pueden ligarse los
antígenos que intervienen en la patogénesis e la DM1), puede guiar a una drástica
formación de autoanticuerpos (epítopos), que el organismo entiende como antígenos,
recordando que es complejo es zona receptora de células T las cuales son las
mayores causantes del efecto de destrucción autoinmune. (reactividad cruzada). (4)
Hay tres clases de HLA, siendo el HLA de clase II el que más se asocia al desarrollo
de DM1. La mayoría de los pacientes con DM1 expresan HLA antígenos DR3 o DR4
de la clase II (más del 95% de los casos), en un 30% en heterocigosis DR3 / DR4. En
la raza caucásica la expresión DR3 / DR4 en heterocigosis confiere el mayor riesgo
para DM1, siguiéndose de DR4 y DR3 en homocigosis respectivamente. (4)
Diabetes mellitus 2
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es uno de los trastornos metabólicos más comunes
en todo el mundo y su desarrollo se debe principalmente a una combinación de dos
factores principales: secreción defectuosa de insulina por las células β pancreáticas y
la incapacidad de los tejidos sensibles a la insulina para responder a la insulina; esto
además de factores genéticos y ambientales, que provocan diferentes grados de
alteración en la funcionalidad de la insulina en los tejidos periféricos, así como en la
célula β pancreática. Las patologías subyacentes como el sobrepeso y la obesidad,
especialmente del tipo androide, son los principales factores que favorecen el
desarrollo de DM2. (5)
Diabetes monogénicas
Las alteraciones monogénicas causantes de alteraciones en la función habitual de las
células B, como la diabetes neonatal y MODY, representan la población más pequeña
de los pacientes con DM (<5%). (7)
Diabetes neonatal
La diabetes neonatal se caracteriza por iniciar antes de los 6 meses de vida, siendo su
incidencia en torno a un caso por cada 200 000 recién nacidos vivos. Puede ser una
patología de periodos transitorios, si es que existe regresión antes de los 18 meses o
también puede ser permanente. Se tiene que 1 de cada 2 casos de DM neonatal es
permanente y que el 20% de la variedad transitoria es a causa de una mutación que
induce la activación de los canales potasio dependiente de trifosfato de adenosina, lo
que cual tiene efectos en el cierre de dicho canal alterando su función fisiológica y
evitando una adecuada despolarización de las células b, finalmente con la secreción
de insulina. A causa de lo anterior los pacientes manifiestan una DM con cetoacidosis
o altos nivel de glucosa plasmática con clínica marcada, pero con un dosaje de
insulina en plasma bajo. (4,7)
No modificables
a) Raza, historia familiar y predisposición genética
A nivel mundial, la incidencia y la prevalencia de la diabetes tipo 2 varían
ampliamente según el origen étnico y la región geográfica, siendo los
japoneses, los hispanos y los nativos americanos los que tienen los mayores
riesgos. Se ha demostrado tasas de incidencia más altas en asiáticos en
comparación con la población estadounidense blanca y la población blanca en
el Reino Unido, donde el riesgo más alto se encuentra entre la población negra.
Si bien no se han encontrado razones claras, se han postulado factores
contribuyentes como los factores del estilo de vida moderno (que promueven la
obesidad), la propensión genética directa y socioeconómica o las interacciones
ambientales genéticas. (6)
b) Envejecimiento
La influencia de la edad en el desarrollo de la DM2 es indiscutible solo al
revisar la epidemiología universal de este tipo de diabetes, que muestra un
incremento progresivo de sus tasas de prevalencia con el aumento de la edad.
La tolerancia a la glucosa se deteriora con el envejecimiento, lo que se ha
atribuido a la pérdida de masa muscular y al aumento de tejido adiposo
(sarcopenia), especialmente en individuos sedentarios, aumentando la RI en
sujetos susceptibles.
Se ha propuesto que a mayor edad las funciones mitocondriales disminuyen
favoreciendo la RI y, por otro lado, aumenta la resistencia a la leptina
intensificando el depósito de grasa visceral, aumentando la RI e induciendo
DM2. (6)
Modificables
c) Obesidad, baja actividad física y dieta poco saludable
La obesidad (índice de masa corporal [IMC] ≥30 kg / m2) es el factor de riesgo
más importante de DM2 y se asocia con anomalías metabólicas que provocan
RI. Existe una relación lineal inversa entre el IMC y la edad en el momento del
diagnóstico de DM2. (6)
Los mecanismos exactos por los cuales la obesidad induce la DM2 y la RI
quedan por dilucidar; sin embargo, numerosos factores han mostrado un papel
significativo en el desarrollo de este proceso patológico, que involucra tanto a
los mecanismos autónomos de las células como a las comunicaciones entre
órganos. (6)
Hay tres beneficios principales de la actividad física sobre el retraso del inicio
de la DM2. En primer lugar, la contracción de las células del músculo
esquelético induce un aumento del flujo sanguíneo hacia el músculo, lo que
mejora la captación de glucosa del plasma. (6)
En segundo lugar, la actividad física reduce la notoria grasa intraabdominal,
que es un factor de riesgo conocido que promueve la resistencia a la insulina.
Finalmente, se ha demostrado que el ejercicio de intensidad moderada mejora
la absorción de glucosa en un 40%. La actividad física mejora la captación de
glucosa y la sensibilidad a la insulina, pero también puede mejorar o incluso
revertir la inflamación y el estrés oxidativo, que son factores predisponentes a
la DM2. (6)
d) Estrés psicológico
El estrés psicológico agudo se reconoce desde hace muchos años como un
factor que favorece la aparición de la diabetes. Esto se debe a que la
activación simpática reduce la funcionalidad de la célula β pancreática,
disminuyendo la secreción de insulina. Al mismo tiempo, en el músculo hay una
disminución de la sensibilidad a la insulina, la captación de glucosa y el
depósito de glucógeno, todo lo cual eleva la glucemia y favorece clínicamente
el desarrollo de DM2. Entre los factores psicosociales relacionados con este
tipo de diabetes, la depresión en sus diferentes grados ha sido ampliamente
estudiada y se ha encontrado una asociación bidireccional entre ambos
trastornos. Es bidireccional en el sentido de que la depresión induce DM2 y los
diabéticos sufren un 30% más de estados depresivos que los no diabéticos. (6)
El Estudio de Salud Cardiovascular demostró, en adultos mayores, que
aquellos que informaron síntomas depresivos fuertes desarrollaron DM2 con
más frecuencia que sus pares no depresivos. Esta asociación no puede
explicarse totalmente por diferencias en los factores de riesgo de DM2. Es
probable que ambos trastornos tengan una característica común. Aunque se
desconoce el mecanismo íntimo de esta asociación, se ha especulado que
podría estar relacionado con la inflamación, considerando que los marcadores
inflamatorios están presentes en la diabetes y en los estados depresivos.
Algunos autores han encontrado niveles elevados de proteína C reactiva en
estos casos, pero esto no ha sido confirmado por otros. (6)
a. Músculo esquelético
La RI del músculo esquelético se considera el factor extrapancreático más
importante en el desarrollo de DM2. En condiciones fisiológicas, la insulina
estimula la síntesis de glucógeno muscular al mejorar la captación de glucosa
del plasma. Hay tres factores principales que limitan la velocidad implicados en
la captación de glucosa y la síntesis de glucógeno: glucógeno sintasa,
hexoquinasa y el transportador de glucosa GLUT4. Tras la unión de la insulina
al receptor de insulina (INSR) en las células musculares, GLUT4 se transloca
desde los compartimentos intracelulares (endosomas tempranas (EE),
compartimento de reciclaje endosómico (ERC) y red trans-Golgi (TGN)) a la
membrana plasmática. Este proceso permite la absorción de glucosa y reduce
los niveles de glucosa circulante. (5)
Las mutaciones que reducen la expresión del receptor de insulina o GLUT4, así
como cualquier defecto en la vía de señalización reducirían la ingesta de
glucosa en el músculo dando como resultado un estado hiperglucémico. La
activación de la actividad tirosina quinasa INSR es esencial para la acción de la
insulina sobre el metabolismo de la glucosa. La unión de la insulina a la
subunidad α del INSR provoca la fosforilación de la subunidad β en múltiples
residuos de tirosina y permite la señalización mediada por insulina. Por lo tanto,
las mutaciones en cualquiera de los principales sitios de fosforilación pueden
alterar la actividad de la tirosina quinasa INSR, lo que altera la acción de la
insulina en el músculo esquelético. (5)
Aparte de las mutaciones o la regulación epigenética defectuosa, los factores
ambientales también pueden jugar un papel importante en la captación de
glucosa por el músculo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo hacia las
células del músculo esquelético y, por lo tanto, mejora la utilización de glucosa.
La obesidad, que está asociada con la inflamación crónica, contribuye a la RI y
la DM2. La creciente evidencia sugiere que, como consecuencia de la
obesidad, el aumento de la infiltración de células inmunitarias y la secreción de
moléculas proinflamatorias en el tejido adiposo intermiocelular y perimuscular
conduce a la inflamación del músculo esquelético. En última instancia, esto
conduce a la inflamación de los miocitos, a un metabolismo deficiente de los
miocitos y contribuye a la IR a través de los efectos paracrinos. (5,6)
b. Tejido Adiposo
La insulina actúa sobre el tejido adiposo de dos formas diferentes: (1)
estimulando la captación de glucosa y la síntesis de triglicéridos; y (2) suprimir
la hidrólisis de triglicéridos e inducir la absorción de acidos grasos libres (AGL)
y glicerol de la circulación. En estado de alimentación, GLUT4 permite la
captación de glucosa del torrente sanguíneo hacia los adipocitos, activando la
glucólisis en la que se produce glicerol-3-fosfato (glicerol-3-P) y se incorpora a
las vías lipogénicas. El glicerol-3-P, junto con los ácidos grasos que provienen
de las VLDL, se esterifican y forman triacilglicerol (TGA) que se almacena en
gotitas de lípidos. (6)
Durante el estrés metabólico, las gotas de TGA del adipocito se agotan para
proporcionar AGL que se utilizará como fuente de energía en otros tejidos. Una
respuesta alterada a la estimulación de la insulina por el tejido adiposo se
conoce como resistencia a la insulina adiposa (RI adiposa). (5)
La RI adiposa puede conducir a una supresión alterada de la lipólisis, una
absorción alterada de glucosa y una liberación mejorada de AGL en el plasma
incluso en presencia de niveles altos de insulina. Entre los elementos de
señalización afectados por la RI adiposa, encontramos que la activación
defectuosa de AKT deteriora la translocación de GLUT4 a la membrana y
promueve la activación de enzimas lipolíticas que agravan la hiperglucemia.
(5,6)
La RI adiposa, como se mencionó anteriormente, se asocia con intolerancia a
la glucosa y liberación elevada de AGL en un plasma que se acumula en otros
tejidos como el músculo o el hígado. En el caso del hígado, la acumulación de
AGL da como resultado una señalización deficiente de la insulina que
promueve la gluconeogénesis hepática y altera la respuesta de la insulina
estimulada por glucosa, lo que induce el desarrollo de DM2. (6)
Se ha demostrado que el aumento anormal de la masa de tejido adiposo y el
tamaño de los adipocitos se correlacionan con vascularización patológica,
hipoxia, fibrosis e inflamación mediada por macrófagos. En pacientes obesos,
esto acusa un aumento en volumen de los adipocitos, los cuales por un estrés
oxidativo generan daño debido a que el cuerpo inicia una lipolisis excesiva, lo
cual conlleva a que se desencadene la producción de células proinflamatorias
o citoquinas, la cual creara y perpetuara un estado proinflamatorio en el tejido
adiposo, característico de los estados de resistencia a la insulina. Y esto se
corrobora a medida que el paciente incrementa de peso y aumenta la
producción de IL6, IL1, TNF se dan modificaciones genéticas en el factor NF
kB y el JNK. Este aumento de moléculas proinflamatorias circulantes, junto con
un aumento de las liberaciones de citocinas locales como TNF e IL-1β e IL-6,
facilita la aparición de un estado crónico de inflamación sistémica de bajo
grado, también conocido como inflamación metabólica. Este estado
inflamatorio crónico se considera una parte clave en la patogénesis de la RI y
la DM2. (5,6)
c. Hígado
Se ha demostrado una correlación positiva entre la glucosa en ayunas y la
gluconeogénesis hepática, de manera que a medida que esta última
desciende, los niveles de glucemia basal también descienden. (5)
Por tanto, la gluconeogénesis hepática que produce glucosa en un entorno de
niveles elevados de glucemia es anormal y muy importante para mantener la
hiperglucemia en ayunas en pacientes con DM2. El mecanismo a través del
cual aumenta la producción de glucosa hepática sería un aporte elevado de
AGL del tejido adiposo, que, a través de los metabolitos del ciclo de Krebs,
sirven como sustrato para la gluconeogénesis. (5,6)
En el hígado se han encontrado al menos dos tipos de alteraciones: el ya
mencionado aumento de la gluconeogénesis hepática y la incapacidad tanto de
la insulina como de la glucemia para inhibir la producción de glucosa. En
individuos con RI, el ciclo de la glucosa hepática se incrementa debido a una
mayor actividad de la glucosa-6-fosfatasa que desfosforila la glucosa-6-fosfato,
que una vez desfosforilada no puede metabolizarse en la glucólisis de tal
manera que la glucosa ingresa a la circulación favoreciendo la hiperglucemia.
(5,6)
VI. FISIOPATOLOGÍA DE LA DIABETES MELLITUS TIPO2: del triunvirato
al octeto ominoso - actualmente los once atroces (egregious eleven)
Entonces además de los mecanismos clásicos que ya se han descrito durante mucho
tiempo en los cuales se inicia con una función anormal de las células alfa de los islotes
pancreáticos masu como también de la presión de un aumento en la producción de
glucagón; se tiene conocimiento que a nivel renal existiría un aumento de la
reabsorción tubular de la glucosa. (9) También se reconoce que a nivel de los
intestinos existe un descenso del efecto incretina (aumento de la producción
postprandial de insulina y disminución de la producción de glucagón hepático). Asi
mismo, se sabe que el sistema nervioso central (SNC) presentaría protagonismo en el
desarrollo de esta patología, al haber descrito alteraciones a nivel de la función y
producción de neurotransmisores. El denominado “octeto ominoso”, de DeFronzo,
resume de una manera alegórica aquellos quienes mecanismos conocidos y cuya
intervención son determinantes en la fisiopatología y desarrollo de la DM2: 1.
Disminución del efecto de incretinas. 2. Incremento de la lipolisis. 3. Incremento en la
reabsorción tubular de glucosa en el riñón. 4. Disminución de la captación de glucosa
por el musculo. 5. Disfunción en los neurotransmisores cerebrales. 6. Incremento de la
gluconeogénesis por el hígado. 7. Incremento en la secreción de glucagón por las
células alfa del páncreas. 8. Disminución paulatina en la secreción de insulina por el
páncreas. (10)
1. El cuarteto discordante
La última década nos ha enseñado que las células grasas también
desempeñan un papel fundamental en la patogenia de la diabetes tipo 2.
Colectivamente, la célula adiposa y sus tres amigos —músculo, hígado y célula
b— componen el cuarteto armonioso, o quizás más apropiadamente, el
cuarteto disarmonioso, ya que juntos cantan una muy mala melodía para el
paciente diabético. (11)
2. El quinteto quiotesencial
Aquí es donde se incluye a los órganos gastrointestinales, ya que la ingesta de
glucosa provoca una producción mayor de insulina que la de una infusión de
glucosa intravenosa. (11)
El 99% del efecto incretina (secreción de insulina por el páncreas y la
disminución en los niveles de glucosa en sangre) se explica en 2 dos
hormonas: GLP-1 y GIP. El dudodeno y la primera porción del yeyuno alberga
las células k quienes son las encargadas de producir el GIP. El GLP-1 es
producido por las denominadas células L, localizadas en el íleon y el colon.
Ambos son secretados en respuesta al consumo de alimentos, sobre todo los
ricos en grasas e hidratos de carbono. En los pacientes con DM2 la secreción
de GLP-1 por las células L del intestino delgado distal es deficiente, mientras
que la secreción de GIP por las células K del intestino delgado más proximal
aumenta, pero hay resistencia al efecto estimulante de GIP sobre la secreción
de insulina. (11)
Se sabe que el GLP-1 es un fuerte inhibidor en las síntesis de glucagón, y,
pero como su respuesta deficiente de GLP-1, contribuye al aumento de la
secreción de glucagón plasmático y la supresión deficiente de la producción
hepática de glucosa (HGP), que se produce después de la ingestión de una
comida que puede contener carbohidratos, grasas y proteínas. Entonces se
esclarece el rol endocrino relevante del intestino en el desarrollo y la
fisiopatogenesis de la DM2. (11)
3. El sexteto cetáceo
El sexto miembro, es la célula alfa pancreática, quien, en individuos con
diabetes tipo 2, permite niveles altos de glucagón en plasma cuando existe
ayuno, elevando así la tasa basal de síntesis de glucosa hepática en plasma.
Determinandose asi el papel fundamente de la hiperglucagonemia en la
patogénesis de la hiperglucemia en ayunas en la DM2. También se ha
encontrado evidencia de una “hipersensibilidad” del hígado al efecto
estimulante del glucagón en la gluconeogénesis hepática. (11)
4. El septeto septicida
El siguiente miembro, y el más reciente, que se ha demostrado estar
involucrado en la patogénesis de la DM2 es el riñón, que, quien, junto al
músculo, el hígado, las células alfa, las células b, los adipocitos y el intestino
forman el septeto septicida. (11)
El riñón filtra 162 g de glucosa todos los días. El 90% de la glucosa filtrada es
reabsorbido por el transportador SGLT2 en la porción contorneada de túbulo
proximal, y el 10% restante de la glucosa filtrada es reabsorbido por el
transportador SGLT1 en el segmento recto del túbulo proximal descendente, en
consecuencia, se obtiene una orina libre de glucosa, aunque existen estudios
que afirman una producción mayor de proteína SLT2 en pacientes con DM2.
Las implicancias de estos hallazgos son importantes, ya que una respuesta
adaptativa del riñón para mantener la glucosa en el organismo, satisfaciendo
asi las demandas energéticas, en especial del cerebro y otros tejidos neurales,
que tienen una necesidad obligada de glucosa, se vuelve desadaptativa en el
paciente diabético. En lugar de verter glucosa en la orina para corregir la
hiperglucemia, el riñón opta por retener la glucosa.
Peor aún, la capacidad del riñón en el paciente con DM2 para reabsorber
glucosa parece verse elevada por un aumento absoluto de la capacidad de
reabsorción renal de glucosa. Por lo que, el desarrollo de medicamentos que
inhiben la reabsorción de glucosa del túbulo proximal renal proporciona un
enfoque racional para el tratamiento de la diabetes tipo 2. (11)
5. El octeto ominoso
El último jugador, y quizás el más vital órgano involucrado en el desarrollo de la
DM2 es el cerebro, quien, junto con sus siete compañeros, forma el ominoso
octeto. Está muy claro que la actual pandemia de DM2 está siendo impulsada
por el aumento mundial de la prevalencia de la de obesidad. (11)
Los sujetos con obesidad ya sean diabéticos o no diabéticos, se caracterizan
por resistencia a la insulina e hiperinsulinemia compensadora. No obstante, la
ingesta de alimentos aumenta en sujetos obesos a pesar de la presencia de
hiperinsulinemia (a pesar que la insulina es un ya conocido supresor central del
apetito), y ya se viene postulando el hecho de que la RI existente en los tejidos
periféricos también se extiende al cerebro. Después de la ingestión de glucosa,
se observaron dos áreas hipotalámicas mediante resonancia magnética, la
cuales mostraban inhibición constante: el hipotálamo posterior inferior, que
contiene los núcleos ventromediales, y el hipotálamo posterior superior, que
contiene los núcleos paraventriculares. Las cuales son dos áreas clave en la
regulación del apetito, se valoró la respuesta inhibitoria después de la ingestión
de glucosa se vio disminuida en personas obesas, con RI y que aún no son
intolerantes a la glucosa, además se observó un retraso en el tiempo necesario
para alcanzar el nivel de glucosa. respuesta inhibitoria máxima, a pesar de que
la respuesta de la insulina plasmática aumentó notablemente en el grupo de
obesos. (11)
No obstante, estos resultados sugieren que el cerebro, al igual que otros
órganos (hígado, músculo y grasa) del cuerpo, puede ser resistente a la
insulina. También se tiene que estudios en roedores también han
proporcionado evidencia de resistencia a la insulina cerebral que conduce esta
enfermedad. (11)
El “octeto ominoso” de Defronzo.
Los once atroces (The Egregious) extiende las ocho vías establecidas con
contribuyentes recientemente entendidos, incluidos el colon / bioma y el
estómago / intestino delgado. El sistema inmunológico interactúa con la
mayoría de los sistemas del cuerpo; los órganos que contribuyen a la
hiperglucemia no son una excepción. Además de estar involucrado en vias
cruzadas y un posible contribuyente a la RI, la inflamación crónica representa
una amenaza para el sistema cardiovascular (CV) y otros sistemas. En las
células b, el estrés de una mayor demanda de insulina produce el inflamasoma,
un complejo proteico que promueve compuestos potencialmente dañinos, como
la IL-1b. (12)
FPG> 126 mg / dL (7.0 mmol / L). El ayuno se define como ninguna ingesta calórica
durante al menos 8 h O, (3,4,7)
PG de 2 h> 200 mg / dL (11,1 mmol / L) durante una OGTT. La prueba debe realizarse
según lo descrito por la OMS, utilizando una carga de glucosa que contenga el
equivalente a 75 g de glucosa anhidra disuelta en agua O, (3,4,7)
A1C> 6,5% (48 mmol / mol). La prueba debe realizarse en un laboratorio utilizando un
método que esté certificado por NGSP y estandarizado para el ensayo DCCT. (3,4,7)
El diagnostico se confirma con una segunda prueba alterada, a menos que la clínica
sea muy evidente, de ser preferible, se debe utilizar la misma prueba por segunda vez,
aunque si se usa otra prueba y esta también esta alterada en los valores antes
mencionados, el diagnostico también estará confirmado. Si se realizan dos pruebas
diferentes y solo una de ellas es diagnóstica, debe repetirse la alterada y llevar a cabo
el diagnóstico si vuelve a mostrarse alterada (es decir, en un supuesto que un sujeto al
someterse a una prueba obtuviera dos cifras de A1c igual o superiores a 6,8% con
glucosa basal menor de 126 mg/dl, se debe establecer el diagnóstico de diabetes).
(3,4)
VIII. CONCLUSIONES
La DM es una enfermedad caracterizada por la alteración de la insulina ya sea
por una producción anómala o falla en su función habitual en el organismo, así
como acción inmune, e incluso dependientes de estados fisiológicos
transitorios como son la gestación o con predisposición genética, las cuales se
pueden presentar incluso en la vida perinatal; todo ello conllevando a una
hiperglucemia crónica con complicaciones microvasculares y neurológicas.
La DM se puede clasificar en autoinmune o diabetes mellitus 1, donde el
sistema inmune destruye las células beta productores de insulina. En el caso
de la diabetes mellitus 2, la resistencia a la insulina, además de factores
externos influyen en su desarrollo que es de décadas inclusive. Las diabetes
de los estados fisiológicos como la diabetes gestacional, que son transitorias, o
la las monogénicas (tipo MODY, neonatal, etc.) son menos comunes.
Según la OMS y la PAHO, 422 millones de personas padecen DM en todo el
mundo, mientras que, en las Américas, 65 millones de personas vives con esta
enfermedad (3 veces más que en 19800). Así mismo en el Perú 1.147.600
millones de personas y también se calculó que 317, 700, el 2019 se calculó
que, de 100 peruanos mayores de 15 años, 3.9 tenía DM.
La resistencia a la insulina se define como la incapacidad de esta de poder
realizar su función biológica de ingresar glucosa a la célula, ya sea por un
mecanismo inflamatorio que altera sus receptores o por falla de otros
mecanismos de control de la hiperglucemia (hipeglucagonemia, disminución
del efecto incretina, etc.) característico de la DM2. En el caso de la DM1 se
tiene claro que el mecanismo son autoanticuerpos anti islote que reduce la
población de células beta productoras de insulina (hipo insulinemia fisiológica).
Para su diagnóstico existen valores preestablecidos, los cuales definen su
punto de corte en evitar futuras complicaciones microvasculares y nerviosas.
Una medida en sangre en ayunas mayor o igual a 126 mg/dl en 2 tomas sin
síntomas clásicos (polidipsia, polifagia, poliuria, pérdida de peso), confirma el
diagnostico; también una sola medida mayor a 200 mg al azar con síntomas
clásicos confirma el diagnostico. La hemoglobina glicosilada (HBA1), es un
estudio de control de evolución del paciente y su tratamiento, más no de
screening.