HISTORIA DE LA BANCA
La actividad bancaria es casi tan antigua como el comercio mismo.
Podría decirse que la banca misma tiene sus orígenes desde muy remoto tiempo y
civilización, comenzando con:
Babilonia:
En esta época y civilización, los sacerdotes ya practicaban la intermediación, que
consistía en recibir de los jefes de cada tribu y otros individuos, productos
obtenidos de grandes proporciones de tierras, ya sean en arrendamiento o
propios, por la misma explotación de estas grandes extensiones de tierra, ellos
podían prestar granos (para consumo y siembra) con interés por el mismo
préstamo.
En el reino babilonio (1792-1750 a.c) este reinado alcanzo su máximo auge, y el
proceso bancario empezaba a evolucionar.
Cabe destacar que en este tiempo se vieron las formas muy ortodoxas de lo que
hoy día se ve, como el préstamo, el interés con testigos y contrato, la comisión
mercantil y el depósito.
Grecia:
En este pregón de la historia de la banca por primera vez en el año 645 a.c en la
isla del mar Ageo, una piezas de metal, y rápidamente se extendió por todo el
mundo griego, para ese entonces Grecia ocupaba un gran territorio, podría decirse
que estas piezas se volvieron de uso internacional.
Así mismo Atenas llego a comprenderse de mucha importancia, ya que llego a
contar con una moneda de buena ley y el dracma.
En esta época la moneda ya se desarrollaba en gran manera como un papel
importante, así mismo como el nacimiento de trapezitas, hoy día conocido como
usureros.
Roma:
Los romanos llegaron a desarrollar toda una serie de sistemas bancarios, así
como el cobro de interés sobre objetos, el remate como liquidación de cuentas
sobre herencias. En esta época se ve el origen como tal del sistema contable,
cuya evolución fue perfeccionándolo.
Así mismo en esta época se desarrollaron grupos para garantizar el transporte y
manejo adecuado y seguro de las monedas, como también el alquiler de cajas
para un mejor cuidado de las monedas, un grupo muy destacado fue el de los
Templarios.
Se destaca también por el nacimiento de los “orfebres” quienes eran los
encargados de trabajar con los metales preciosos, para el correcto manejo de las
mismas para que no sufrieran alteraciones o modificaciones.
En esta época se ve el nacimiento propio de los bancos, ya que de forma muy
ortodoxa se custodiaba y resguardaba las monedas de metales preciosos.
Edad Media:
La Banca empieza a desarrollarse y a parecerse a lo que hoy denominamos
negocio de intermediación financiera durante la Edad Media. El mantenimiento
durante siglos de la especialización bancaria consolidada a finales del Imperio
Romano produjo un estancamiento en el desarrollo bancario. Tanto la contracción
del comercio europeo como la oposición de la Iglesia que condenaba el préstamo
a interés, generaron hasta el siglo XI un cierto letargo de la banca. Fueron las
Cruzadas las que provocaron con los grandes movimientos de personas, tropas y
bagajes un claro renacimiento de la actividad comercial a lo largo y ancho del
Mediterráneo lo que estimuló la aparición de nuevos instrumentos financieros.
Basándose en las prohibiciones eclesiásticas, la hipótesis tradicional considera a
los judíos como iniciadores de la Banca moderna pero hoy sabemos que los
cristianos supieron salvar todas esas prohibiciones con hábiles procedimientos
que trataremos en otra Nota. Además, la actividad de los banqueros judíos no fue
tan universal como se había venido defendiendo ya que salvo en España y el
Languedoc, nunca representaron un papel preponderante en el negocio financiero.
Sin embargo, es evidente que las prohibiciones y limitaciones legales a la
adquisición de propiedades rurales fueron determinantes en su decisión de
dedicarse a las actividades mercantiles y bancarias.
Época moderna y Contemporánea:
Existe la creencia generalizada que el Descubrimiento de América supuso el final
de una época de carestía de metales preciosos. De hecho, gran parte de la
historiografía británica, francesa e incluso portuguesa señala como en los
dominios del imperio español corrían “ríos de oro y plata”. Nada más alejado de la
realidad, y es que a pesar de la riqueza de yacimientos tales como Potosí en Perú
o Zacatecas en México, el sistema de explotación minera, el fraude fiscal y el
elevado nivel de inversión en la construcción de ingenios mineros forzaban a que
gran parte de la producción revertiera en las élites mercantiles de las ciudades
próximas. El volumen de plata que llegaba a la península a través del puerto de
Sevilla era mínimo y totalmente insuficiente para financiar el intenso comercio con
América.
En palabras de Antonio Miguel Bernal “la esencia que vivificó la negociación
mercantil con las Indias sería, ante todo, el crédito”. Y es que la financiación del
tráfico marítimo con dinero a riesgo constituyó una práctica generalizada en
Europa desde la antigüedad hasta casi el siglo XX. Al servicio del crédito nacieron
muchos y muy variados instrumentos la letra de cambio, la carta de poder, el
contrato de deudo o el préstamo a la mar gruesa entre otros. Todos ellos se
basaban en la venta de mercancías o el préstamo de dinero cuyo pago se
estipulaba en un instante temporal futuro. A cambio de esta ventaja o moratoria en
los pagos se cobraba un precio estipulado: el tipo de interés. La regulación del tipo
de interés a nivel legal suscitó una problemática ya desde el Medievo, la práctica
generalizada del cobro de intereses abusivos llegó incluso a tomar carácter
religioso y generó toda una literatura filosófica en torno a la usura, la moralidad y
el justo precio.
Los Bancos a finales del siglo xx:
Los progresos tecnológicos y de las comunicaciones, observados durante las
últimas tres décadas del siglo pasado, permiten la intercomunicación de los
mercados mundiales y permiten el fenómeno económico conocido como la
globalización, que tiende a formar un solo gran mercado mundial.
Estos acontecimientos hacen que los mercados financieros, tanto de dinero como
de capitales, se encuentren internacionalmente intercomunicados, dando paso a la
ampliación de inversiones y transacciones.
Importancia histórica de la moneda:
La aparición de la moneda no es más que el final de un largo proceso de
experiencias pre monetarias, que en el Próximo Oriente antiguo remontan a más
de dos mil años atrás. Por exigencias de un comercio cada vez más complejo, las
sociedades evolucionadas del antiguo Oriente fueron adoptando en sus
transacciones piezas y lingotes de metal con peso y contenido específicos, que
circularon como «dinero» entre las principales instituciones públicas y privadas,
hasta culminar en las primeras acuñaciones monetarias.
Puede que el primer objeto reconocido como moneda fuera el «cauri». Su nombre
científico ya nos dice bastante: Cypraea moneta. Es una pequeña concha que en
algunos países africanos se siguió usando hasta hace no mucho tiempo. Su uso
llegó a estar muy extendido, no sólo en África sino también en China, Asia y
América, e incluso se encontró en tumbas en Inglaterra. Otros elementos que
también se utilizaron como monedas antes del uso de los metales fueron las
barras de sal, piezas de coral, barras de metales, trigo, e incluso animales como
las vacas.
Con la actividad del trueque un individuo que tuviera un excedente de algún
producto podía intercambiarlo por un producto de coste similar o superior. Sin
embargo, a pesar de ser una solución práctica, es muy limitada ya que se
circunscribe a la coincidencia de los deseos de cada persona. Es por ello, que el
trueque llegó a ser una técnica costosa en términos de esfuerzo y tiempo.
Evolución de la Banca en Guatemala:
La banca en Guatemala se inició en el siglo XIX pero fue con la
Reforma Monetaria y Financiera que en 1926 surgió el Banco Central de
Guatemala, S.A, con carácter privado y participación del Estado. El
economista José Molina Calderón indica datos interesantes sobre el
trayecto de la institución que dio origen al sistema bancario de este país. En
esa línea histórica de la banca en Guatemala, Molina Calderón menciona la
existencia de seis bancos ubicados en la ciudad, los cuales eran instituciones
privadas que autorizadas por el Gobierno podían emitir su propia moneda.
Posteriormente, el presidente José María Orellana debido al problema monetario
que encontró durante su Gobierno decidió solucionar la crisis que en ese momento
enfrentaba el país, y a ese respecto, después de varias gestiones dio inicio a la
Reforma Monetaria y Bancaria con la emisión de un decreto para establecer una
Caja Reguladora y una ley monetaria con la que el quetzal que pasó a
ser la moneda oficial del país en lugar del peso español.
Y así sucesivamente se fueron dando las distintas reformas monetarias (La de
1924 / 1946 y la del 2002)
Entidades Financieras Internacionales:
Son aliados para el desarrollo críticos a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS). Además de los conocimientos en políticas, análisis económico y
productos del conocimiento, aportan recursos de desarrollo considerables y
fortalecen los vínculos con gobiernos nacionales.
Fondo Monetario Internacional:
El objetivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) es lograr un crecimiento y una
prosperidad sostenibles para cada uno de sus 190 países miembros. Con esa
finalidad, respalda políticas económicas que promueven la estabilidad financiera y
la cooperación monetaria, que son esenciales para la productividad, la creación de
puestos de trabajo y el bienestar económico. El FMI es administrado por los
países miembros, a los cuales les rinde cuentas.
El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento:
Es una cooperativa internacional dedicada al desarrollo, propiedad de los 189
países que lo integran. Como el mayor banco de desarrollo del mundo, el BIRF
apoya la misión del Grupo Banco Mundial, proporcionando préstamos, garantías,
productos de gestión de riesgos, y servicios de asesoría a los países de ingreso
mediano y a los países de ingreso bajo con capacidad crediticia, y coordinando,
además, las respuestas ante los desafíos mundiales y regionales.
Banco Interamericano de Desarrollo:
Es la principal fuente de financiación multilateral para proyectos de desarrollo en
América Latina y el Caribe. Su objetivo es reducir la pobreza, luchar contra las
desigualdades sociales y promover el desarrollo económico sostenible en la
región. Suiza es un miembro activo de los órganos directivos del BID y contribuye
en la realización de proyectos de desarrollo.