Metástasis Hepáticas CCR: Tratamiento y Desaparición
Metástasis Hepáticas CCR: Tratamiento y Desaparición
Bases de Datos
Se u�lizaron tres bases de datos principales: PubMed, Scopus y Web of Science debido a su amplia
cobertura en oncología y cirugía hepatobiliopancreá�ca.
Selección de Ar�culos
Tras la búsqueda inicial, los ar�culos se agruparon según su relevancia, citaciones y el factor de
impacto de la revista. Se evaluó crí�camente cada ar�culo para determinar su contribución a la revisión.
La selección de temas específicos para la tesis de maestría se basó en el conocimiento previo sobre el
tema principal: "las metástasis hepá�cas de CCR que desaparecen después de tratamiento sistémico".
Aunque no se realizó una revisión formal por pares debido a la naturaleza del trabajo de maestría, se
consultó a cirujanos hepatobiliopancreá�cos con experiencia para obtener opiniones expertas. La
selección final de los estudios se basó en su relevancia temá�ca y su contribución al entendimiento del
fenómeno en estudio.
Introducción
En 2020, el cáncer colorrectal se estableció como la tercera causa más común de neoplasias a
nivel mundial y la primera en España. Con 40.441 nuevos casos, representó el 14.3% del total de
diagnós�cos de cáncer en ambos sexos, y con aproximadamente 16.470 muertes (14.6%), se situó como
la segunda causa principal de mortalidad por cáncer en el país, solo superada por el cáncer de pulmón en
ese período1.
En Europa, un estudio mul�céntrico (EUROCARE) liderado por Gata et al., incluyendo a España
entre los países par�cipantes, reveló notables diferencias en la supervivencia general de pacientes con
CCR. Este estudio abarcó a un total de 2720 pacientes con ADC del intes�no grueso de 11 registros
europeos de cáncer, centrado en los casos diagnos�cados entre 1988 y 1991. Los resultados mostraron
que las tasas de supervivencia observada a tres años variaron desde el 25% en Cracovia hasta el 59% en
Módena, siendo par�cularmente bajas en el área del Támesis en el Reino Unido (38%). Se iden�ficó que
las amplias diferencias en la supervivencia del cáncer colorrectal en Europa dependían en gran medida de
las diferencias en la etapa de diagnós�co y de las variaciones en las prác�cas diagnós�cas y quirúrgicas,
con un rango de dos veces en el riesgo de muerte por cáncer colorrectal incluso después del ajuste por
cirugía y etapa de la enfermedad2.
Cerca del 25% de los pacientes con CCR desarrollan MH en algún momento de su enfermedad. En
el momento del diagnós�co, el 14.5% presenta metástasis síncronas, mayoritariamente localizadas solo
en el hígado (76.8%)3. Según Manfredi et al., en un período que abarca de 1976 a 2000, el 14.5% de los
13.463 pacientes diagnos�cados con cáncer colorrectal tuvieron MH sincrónicas, con una incidencia
mayor en hombres (15.9%) que en mujeres (12.8%)4. Además, el 12.8% de los pacientes que se some�eron
a resecciones cura�vas desarrollaron MH metacrónicas en los cinco años siguientes al diagnós�co. La tasa
acumula�va global actuarial a los cinco años para estas metástasis metacrónicas fue del 16.5%5.
Ghiringhelli et al. encontraron que los pacientes con metástasis metacrónicas tenían mayor probabilidad
de someterse a una resección R0 en comparación con aquellos con metástasis sincrónicas, con una
supervivencia rela�va a cinco años del 7.2% para las metástasis sincrónicas y del 17.6% para las
metacrónicas3. Este estudio concluyó que las metástasis sincrónicas representan un factor pronós�co
independiente desfavorable en el cáncer de colon, destacando la importancia de la quimioterapia y la
resección de todas las localizaciones metastásicas para mejorar el pronós�co en pacientes con metástasis
sincrónicas.
Los avances significa�vos en la quimioterapia para el CCRmt en la úl�ma década han tenido un
impacto notable en la supervivencia de los pacientes. El tratamiento previo con una combinación de FU y
LV resultó en una duración media de SG de aproximadamente 12 meses en ensayos de fase III. La adición
de irinotecan a FU-LV prolongó la SG en 3 meses adicionales. Los ensayos con terapia doble que incluyen
oxalipla�no y LV resultaron en aumentos adicionales en la supervivencia, variando de 16 a 20 meses.
Además, ensayos recientes de quimioterapia basada en FU-LV en primera línea en combinación con
bevacizumab han demostrado aumentos adicionales con una SG media de más de 20 meses6.
Con el avance y la diversificación de los tratamientos sistémicos, basados cada vez más en la
biología tumoral, las MH de ADC colorrectal que desaparecen tras el tratamiento se han conver�do en un
fenómeno cada vez más frecuente. Estudios recientes, como el de Ninomiya et al. (2021), demuestran
que los pacientes con MHCR sincrónicas resecables de Grado B/C, que �enen perfiles de alto riesgo de
recurrencia, muestran una mejora significa�va en la supervivencia sin fracaso quirúrgico y la SG con la
QTny. Sin embargo, este efecto beneficioso de la QTny no se observó en pacientes con perfiles de bajo
riesgo, como aquellos con MHCR sincrónicas de Grado A o metacrónicas8. Por otro lado, el ensayo
controlado aleatorizado EORTC 40983, uno de los estudios más importantes en este campo, inves�gó la
QT perioperatoria con FOLFOX4 en pacientes con MH resecables de cáncer colorrectal. Aunque se mejoró
la SLR, no se demostró un beneficio en la SG, lo que subraya la complejidad de la toma de decisiones
terapéu�cas en este grupo de pacientes9. Actualmente, no existe un consenso claro sobre cómo manejar
estas lesiones, lo que indica la necesidad de una estrategia de tratamiento más personalizada y basada en
el perfil de riesgo individual de cada paciente.
El manejo de las MH en pacientes con CCR es un desa�o clínico significa�vo. Aunque la cirugía
ofrece la única posibilidad de curación en casos seleccionados, la mayoría de los pacientes presenta
metástasis no resecables al momento del diagnós�co. El tratamiento sistémico, que incluye QT, terapias
dirigidas y enfoques de inmunoterapia, es fundamental en el control de la enfermedad y la mejora de la
supervivencia. Este contexto pone de manifiesto la importancia de comprender la biología tumoral
subyacente y las respuestas a los tratamientos. El fenómeno de las MH que desaparecen o se reducen
significa�vamente tras el tratamiento sistémico plantea interrogantes sobre la mejor estrategia de
seguimiento y tratamiento, y pone en relieve la necesidad de una evaluación cuidadosa para las decisiones
quirúrgicas y de tratamiento.
Las mutaciones iden�ficadas en CCR están asociadas a genes supresores de tumores como: p53 y
APC; genes reparadores de ADN como: hMLH1 y hMSH2 y oncogenes como: K-ras y c-Myc11. La IC y la IMS
son cruciales en la e�ología del cáncer colorrectal. La IC, caracterizada por desequilibrios en el número de
cromosomas y pérdida de heterocigosidad, contribuye a la variabilidad genómica y a la aneuploidía en las
células tumorales. Por otro lado, la IMS involucra una deficiente reparación del ADN, manifestándose en
el CCR hereditario sin poliposis12,13.
Por otro lado, la IMS es responsable de aproximadamente el 20% de los casos de CCR,
caracterizada por mutaciones en genes de reparación de errores de coincidencia del ADN, como hMSH2,
hPMS1, hPMS2 y hMLH114. La comprensión detallada de estas vías es esencial para el desarrollo de
terapias dirigidas y la mejora del tratamiento del CCR.
Clasificación molecular
La heterogeneidad molecular del CCR ha llevado al desarrollo de sistemas de clasificación que
buscan mejorar la precisión del pronós�co y la selección terapéu�ca. El ar�culo de Le et al. fue uno de los
primeros en mostrar que los pacientes con tumores con deficiencia de reparación de apareamiento de
bases (dMMR), que incluyen a muchos con IM, responden de manera significa�va al tratamiento con
inhibidores de PD-121. Esta observación es crucial porque establece un precedente para el uso de la
inmunoterapia en pacientes con CCR que presentan estas caracterís�cas moleculares, destacando la
importancia de la clasificación molecular en la toma de decisiones terapéu�cas.
El sub�po CMS1 se caracteriza por una alta inestabilidad de microsatélites (MSI-H) y una fuerte
infiltración inmunitaria, lo que refleja un entorno tumoral inmunogénico. Como comentado
anteriormente Le et al. demostraron que los pacientes con tumores MSI-H �enen una mejor respuesta a
la inmunoterapia, lo que subraya la importancia de este sub�po en la selección de tratamiento.
CMS2: Canónico
Este sub�po, muestra una ac�vación de las vías WNT y MYC, caracterizando tumores con alta
expresión de genes relacionados con la proliferación epitelial. Los pacientes con tumores CMS2 pueden
beneficiarse de terapias dirigidas a estas vías específicas.
CMS3: Metabólico
Caracterizado por alteraciones metabólicas, el sub�po CMS3 posee una dis�nción única en la
expresión de genes relacionados con el metabolismo. Este sub�po sugiere posibles obje�vos terapéu�cos
en las vías metabólicas alteradas.
CMS4: Mesenquimal
El sub�po CMS4 se asocia con caracterís�cas de invasión y metástasis, con alta expresión de genes
relacionados con la matriz extracelular y la señalización por células estromales. Según Guinney et al., este
sub�po presenta el mayor desa�o en términos de manejo clínico debido a su pronós�co desfavorable y
resistencia a terapias convencionales.
La clasificación molecular del CCR proporciona un marco valioso para la personalización del
tratamiento oncológico, permi�endo una aproximación más dirigida y eficaz. La implementación de la
clasificación CMS en la prác�ca clínica podría mejorar significa�vamente los resultados en pacientes con
CCR, personalizando las terapias basadas en la biología molecular del tumor. Futuras inves�gaciones
deben centrarse en la validación de estas clasificaciones en ensayos clínicos y el desarrollo de terapias
dirigidas para cada sub�po molecular.
Sun et al. evaluaron la haptoglobina sérica (sHP) como biomarcador para la detección temprana
de MH en el CCR en un estudio con 475 pacientes con CCR y 152 voluntarios sanos. Sus resultados indican
que los niveles elevados de sHP están significa�vamente asociados con la presencia de MH27.
La comprensión y aplicación de estos hallazgos son cruciales para el manejo de pacientes con CCR
y MH. Estos estudios ilustran la evolución constante de las estrategias diagnós�cas.
En otro metaanálisis riguroso realizado por Niekel et al., incluyó 39 estudios con un total de 3391
pacientes y examinó la sensibilidad y especificidad de la TC, la RM, FDG PET y la FDG PET/TC. En el análisis
por lesión, las sensibilidades es�madas para CT, MR y FDG PET fueron 74.4%, 80.3% y 81.4%,
respec�vamente. Mientras que en el análisis por paciente, las sensibilidades fueron 83.6% para CT, 88.2%
para MR y 94.1% para FDG PET. En lesiones menores de 10 mm, MR mostró una sensibilidad
significa�vamente mayor en comparación con CT. Los datos sobre FDG PET/TC fueron limitados, lo que
dificulta las comparaciones directas con otras modalidades. Sin embargo, se observó una sensibilidad por
paciente del 96.5% en los pocos estudios disponibles30, otro aspecto a tener en consideración al
interpretar estos hallazgos en nuestros días es el aumento significa�vo de la sensibilidad de la RM a lo
largo de los años, especialmente potenciada con el uso de contrastes específicos. En resumen, la RM es
la modalidad de primera línea preferida para evaluar las MH colorrectales en pacientes sin tratamientos
previos, con FDG PET como una segunda opción viable, especialmente ú�l para evaluar enfermedades
extrahepá�cas.
En un estudio retrospec�vo que incluyó 73 pacientes que se some�eron a imágenes de resonancia
magné�ca que incluían DWI y Gd-EOB-DTPA, Lowenthal et al. evaluaron un total de 332 LFH. Los
resultados revelaron que las imágenes de fase tardía potenciadas por Gd-EOB-DTPA (MR-Late) tuvieron
tasas de detección significa�vamente más altas (94.4% para lesiones benignas y 100% para malignas) en
comparación con DWI (78.3% para benignas y 97.5% para malignas) e imágenes dinámicas. La precisión,
sensibilidad y especificidad se evaluaron mediante el área bajo la curva ROC, siendo las imágenes RM-Late
superiores para la detección de LFH. Las imágenes RM-Late potenciadas por Gd-EOB-DTPA se iden�ficaron
como superiores para la detección de LFH, mientras que las DWI resultaron más valiosas para la
iden�ficación de metástasis pequeñas. La interpretación combinada de imágenes sin contraste y
potenciadas resultó en una caracterización precisa de LFH, sugiriendo un enfoque integrado para la
evaluación de pacientes con CCR31.
Un poco más tarde Vilgrain et al. en un metaanálisis que incluyó 39 ar�culos, abarcando a 1,989
pacientes y 3,854 metástasis, con el obje�vo de comparar la sensibilidad de la DWI-RM, la RM potenciada
por ácido gadoxé�co y la secuencia combinada de ambas técnicas en la detección de MH analizando
individualmente las lesiones, determinó que la sensibilidad es�mada para la DW-RM fue del 87.1%, para
la RM potenciada por ácido gadoxé�co fue del 90.6%, y para la secuencia combinada fue del 95.5%. La
secuencia combinada mostró una sensibilidad significa�vamente mejor que la DW-RM y la RM potenciada
por ácido gadoxé�co por separado. Inclusivamente fue superior en lesiones menores de 1 cm33. Este
metaanálisis resalta la superioridad de la secuencia combinada de DW-RM y RM potenciada por ácido
gadoxé�co en la detección de MH, sugiriendo que esta combinación debería usarse sistemá�camente en
pacientes con MH resecables.
Recientemente Tsili et al. incluye 12 estudios prospec�vos en un metaanálisis que recoge un total
de 536 pacientes con MH de CCR, sumando un total de 1,335 metástasis hepá�cas, enfocado en comparar
la sensibilidad y especificidad de la ecogra�a con contraste, la TC mul�detector, la RM y FDG PET/TC en la
detección de MH de CCR34, este meta-análisis proporciona una guía valiosa para la selección de técnicas
de imagen en la evaluación de pacientes con MH de CCR, destacando la superioridad de la RM en la
detección y caracterización de MH y su papel crucial en la toma de decisiones clínicas.
A finais da década dos 80 Petrelli et al. llevaron a cabo un estudio prospec�vo, aleatorizado que
incluyó 74 pacientes previamente no tratados con adenoCCR metastásico, asignados a uno de tres
regímenes de tratamiento: FU solo, FU con metotrexato o FU con LV de alta dosis. La tasa combinada de
respuesta completa y parcial fue del 11% para el grupo de FU solo, 5% para el grupo de FU con
metotrexato y 48% para el grupo de FU con LV. La duración mediana de la respuesta para el régimen de
FU y LV fue de 10 meses. A pesar de que no se observaron diferencias estadís�camente significa�vas entre
los regímenes de tratamiento con respecto al �empo de supervivencia, el estudio concluye que el régimen
de FU con LV de alta dosis mostro una tasa de respuesta significa�vamente mayor en comparación con
FU solo o FU con metotrexato en pacientes con CCRmt previamente no tratados35. Este estudio destacó
la importancia de considerar la combinación de FU con LV en el tratamiento de primera línea del CCRmto,
ofreciendo una opción terapéu�ca con una tasa de respuesta superior sin un impacto nega�vo
significa�vo en la calidad de vida del paciente.
Dos décadas más tarde De Gramont et al., en un ensayo clínico de fase III que incluyó 420
pacientes con cáncer colorrectal avanzado previamente no tratados con enfermedad medible inves�ga la
eficacia de combinar oxalipla�no con el régimen más eficaz hasta la fecha, LV más FU en bolus e infusión.
El obje�vo primario del estudio fue medir la supervivencia libre de progresión. Los pacientes tratados con
oxalipla�no más LV FU mostraron una supervivencia libre de progresión significa�vamente mayor
(mediana de 9.0 vs. 6.2 meses; P < .0003) y una mejor tasa de respuesta (50.7% vs. 22.3%; P < .0001) en
comparación con el grupo control, demostrando una supervivencia libre de progresión prolongada con
una tolerabilidad aceptable y el mantenimiento de la calidad de vida36. Este estudio sentó las bases de
esquemas uno de los esquemas de QT ampliamente u�lizado hasta nuestro días (FOLFOX) al proporcionar
evidencia sólida del beneficio de añadir oxalipla�no al régimen de quimioterapia para pacientes con
cáncer colorrectal avanzado, sugiriendo un cambio en la prác�ca clínica hacia la inclusión de este agente
como parte del tratamiento estándar.
Por su parte dentro del mismo período Saltz et al. evaluaron la eficacia de añadir irinotecan a la
combinación de FU y LV en el tratamiento de primera línea para el CCRmt. Además, examinan el efecto
del tratamiento con irinotecan solo en comparación con los otros dos regímenes. Este ensayo clínico de
fase 3, mul�céntrico y aleatorizado incluyó 683 pacientes. El tratamiento con irinotecan, FU y LV resultó
en una supervivencia libre de progresión significa�vamente más larga (mediana de 7.0 meses) en
comparación con el tratamiento solo con FU y LV (mediana de 4.3 meses, P=0.004). La tasa de respuesta
confirmada fue significa�vamente mayor en el grupo tratado con irinotecan, FU y LV (39%) en
comparación con el grupo de FU y LV solo (21%, P<0.001). La SG también fue mayor en el grupo de
irinotecan, FU y LV (mediana de 14.8 meses) en comparación con el grupo de FU y LV solo (mediana de
12.6 meses, P=0.04). El tratamiento semanal con irinotecan más 5-FU y LV mejora significa�vamente la
supervivencia libre de progresión y la SG en comparación con un régimen ampliamente u�lizado de FU y
LV para el CCRmt, sin comprometer la calidad de vida37. Los resultados sugieren que añadir irinotecan al
régimen de FU y LV es una opción terapéu�ca superior para esta población de pacientes.
Mas recientemente em 2009 Van Cutsem et al., proporcionan una base sólida para la inclusión de
cetuximab en combinación con QT como una opción de tratamiento estándar para pacientes
seleccionados con CCRmt con tumores con KRAS de �po salvaje. Llamando la atención para la importancia
de considerar el estado de mutación de KRAS al seleccionar pacientes para terapias dirigidas. En este
ensayo clínico mul�céntrico y aleatorizado, par�ciparon 1,198 pacientes con adenoCCR, metástasis no
resecables y expresión de EGFR. La supervivencia libre de progresión en el grupo de cetuximab más
FOLFIRI fue significa�vamente mayor que en el grupo de FOLFIRI solo, sin embargo, no hubo una
diferencia significa�va en la SG entre los dos grupos de tratamiento (hazard ra�o, 0.93; 95% CI, 0.81 a
1.07; P = 0.31)39.
Por otro lado, la respuesta radiológica parcial se iden�fica mediante técnicas de imagen como la
TC o la RM, y se define por una disminución del tamaño de las lesiones metastásicas según los criterios
RECIST (Criterios de Evaluación de Respuesta en Tumores Sólidos). Aunque este �po de respuesta sugiere
una reducción significa�va de la carga tumoral, no garan�za la eliminación completa de las células
tumorales.
Cada uno de estos términos refleja diferentes aspectos de la respuesta tumoral al tratamiento y
requiere una integración de información clínica, radiológica y patológica para su interpretación adecuada.
La elección de terapias dirigidas, el momento de la intervención quirúrgica y el seguimiento
postratamiento se benefician enormemente de una comprensión detallada de estas respuestas.
En su inves�gación de 2013, van Kessel et al. realizaron un análisis retrospec�vo sobre 290
pacientes con MH colorrectales derivados de los estudios CAIRO y CAIRO II, enfocándose en la
heterogeneidad de la respuesta a la quimioterapia y su impacto en la supervivencia. U�lizando los criterios
RECIST, iden�ficaron tres patrones de respuesta: respuesta mixta con variaciones mayores al 30% en las
lesiones, verdadera respuesta mixta donde al menos dos lesiones mostraban comportamientos opuestos,
y respuesta homogénea con uniformidad en la respuesta de las lesiones. Un 25.2% de los pacientes
presentaron respuesta mixta, 8.6% verdadera respuesta mixta, y 66.2% respuesta homogénea. Los
hallazgos revelaron que los pacientes con respuesta parcial homogénea tenían una supervivencia
significa�vamente superior, con una mediana general de 22 meses. Cuatro factores se iden�ficaron como
predictores independientes de la supervivencia: nivel de LDH sérico, número de ciclos de quimioterapia
de primera línea, resección del tumor primario y la categoría de respuesta. Este estudio destaca la
prevalencia de la heterogeneidad radiológica en un 35% de los pacientes con MH de CCR y sugiere que la
respuesta parcial homogénea está asociada a mejores resultados, subrayando la importancia de
considerar esta heterogeneidad en la evaluación de la respuesta a la QT para un manejo clínico más
efec�vo42.
En el estudio realizado por Owen et al., se inves�ga me�culosamente la frecuencia con la que las
MH colorrectales dejan de ser detectables en las imágenes de RM u�lizando el contraste específico ácido
gadoxé�co (Eovist/Primovist), y se profundiza en el análisis de la naturaleza patológica de las lesiones que
aparentemente desaparecen bajo esta técnica de imagen avanzada. Mediante un enfoque retrospec�vo,
el equipo examinó casos de pacientes some�dos a resecciones hepá�cas, donde las metástasis
colorectales ya no eran visibles en las imágenes de RM prequirúrgicas. De un total de 200 metástasis
iden�ficadas inicialmente en 23 pacientes, 77 (38.5%) no pudieron ser halladas en imágenes
subsiguientes, sugiriendo su desaparición. Sin embargo, un análisis más detallado reveló que, de estas 77
metástasis 'desaparecidas', más de la mitad (55%) aún contenían células tumorales viables o presentaron
recurrencia al cabo de un año, mientras que solo un 39% confirmó una ausencia de viabilidad tumoral.
Este hallazgo desa�a la noción de que la no detección de lesiones en la RM con ácido gadoxé�co equivale
a una erradicación completa del tumor, enfa�zando la importancia de no subes�mar estas lesiones
durante la planificación quirúrgica. Resalta la impera�va necesidad de mantener una vigilancia rigurosa y
considerar la intervención quirúrgica como una opción viable, aun cuando las imágenes sugieran una
respuesta completa, en el tratamiento de MH colorrectales en el contexto de la tecnología de imagen RM
contemporánea43.
Por su parte Kim et al., Kim et al. realizaron un estudio retrospec�vo con 43 pacientes, observando
168 MH colorrectales desaparecidas y 48 metástasis pequeñas residuales mediante RM con ácido
gadoxé�co y por difusión (DWI). Se siguió sin tratamiento adicional a 150 MH colorrectales desaparecidas
y 26 metástasis pequeñas residuales, encontrando tasas de recurrencia in situ para MH colorrectales
desaparecidas del 10.9% y 15.7% a 1 y 2 años, respec�vamente, mientras que las tasas de progresión para
metástasis pequeñas residuales fueron del 27.2% y 33.2%. La recurrencia a 2 años en MH colorrectales
desaparecidas sin hipo intensidad re�cular fue del 4.9%. El estudio indica que MH colorrectales
desaparecidas en RM sugiere una alta posibilidad de respuesta completa, especialmente sin síndrome de
obstrucción sinusoidal post-quimioterapia, pero un tercio de los metástasis pequeñas residuales
progresaron a los 2 años, subrayando la necesidad de vigilancia y posibles tratamientos locales44.
El estudio AVAMET, dirigido por Vera et al. inves�ga la correlación entre los criterios RECIST, la
respuesta morfológica en TC y la regresión patológica en MH secundarias al cáncer colorrectal. Se
incluyeron pacientes con adenocarcinoma de colon o recto y metástasis hepá�cas, tratados
preoperatoriamente con bevacizumab más XELOX, seguido de cirugía y ciclos adicionales postoperatorios.
Los Criterios Morfológicos Basados en TC se basan en tres aspectos: la heterogeneidad y atenuación del
tumor, la interfaz tumor-hígado y el realce del borde periférico. El estudio se realizó en 22 centros en
España, enfocándose en MH resecables. De los 83 pacientes que ingresaron al estudio, 68 eran elegibles
para la evaluación RECIST, 67 para respuesta morfológica en TC y 51 para la respuesta patológica. Se
observó que el 49% tuvo una respuesta RECIST completa o parcial, el 91% mostró una respuesta
morfológica en TC óp�ma o incompleta, y el 81% experimentó una respuesta patológica completa o
mayor. La respuesta morfológica en TC predijo 37 de 41 respuestas patológicas en comparación con 23
de 41 respuestas predichas usando RECIST (p = 0.008). Las tasas de correlación entre RECIST, respuestas
morfológicas y patológicas mostraron una falta de acuerdo. Los hallazgos sugieren que la respuesta
morfológica en TC son un mejor indicador de la respuesta patológica al tratamiento en pacientes con MH
de cáncer colorrectal potencialmente resecables, destacando la limitación de RECIST como predictor de
la respuesta patológica en esta población estudiada. La respuesta morfológica en TC, que evalúan la
heterogeneidad y atenuación del tumor, la interfaz tumor-hígado y el realce del borde periférico,
demostraron ser más específicos para predecir una respuesta patológica completa o mayor. Esto se
evidenció en pacientes clasificados con enfermedad estable según RECIST pero que mostraron respuestas
patológicas completas o mayores, o respuestas morfológicas óp�mas según respuesta morfológica en TC.
La falta de correlación entre los resultados de RECIST y las respuestas morfológicas y patológicas resalta
la necesidad de múl�ples dimensiones de evaluación de la respuesta en el tratamiento de MH secundarias
al CCR. Este estudio aporta valiosas perspec�vas para mejorar las estrategias terapéu�cas en esta área45.
Chiu et al., analiza retrospec�vamente los resultados a largo plazo y los patrones de recurrencia
de pacientes con CCRmt que alcanzaron una respuesta metabólica completa (CMR) en PET-CT con 18F-
FDG tras la terapia sistémica de primera línea. Incluyó 40 pacientes de 2008 a 2011, examinando 192 PET-
CT seriales y 82 lesiones en 59 si�os metastásicos. Se evaluó la concordancia entre la respuesta metabólica
completa CMR y la Respuesta Completa según RECIST, y se analizó la supervivencia libre de progresión y
la SG en relación con las caracterís�cas clínicas y del tratamiento. El 46% de las lesiones logró una
respuesta completa según RECIST, con una respuesta metabólica completa sostenida más común en estos
casos. La progresión metabólica de la enfermedad se observó en el 12% de las lesiones, predominando
en metástasis hepá�cas. Entre los pacientes, 14 lograron una respuesta metabólica completa sostenida,
mostrando una mejor SG en comparación con aquellos con progresión metabólica de la enfermedad (37.7
meses). No se encontraron diferencias significa�vas en SG entre pacientes con respuesta parcial o
respuesta completa. El estudio concluye que alcanzar una respuesta metabólica completa sostenida es
posible solo con terapia sistémica, indicando una supervivencia mejorada en estos pacientes. La
discordancia entre las respuestas morfológica y metabólica es notable, pero los resultados son
comparables en presencia de respuesta metabólica completa47.
Bulut et al. En un estudio retrospec�vo que incluyó 222 pacientes, de los cuales 202 pudieron
evaluarse en términos de respuesta completa y previamente diagnos�cados con CCRmt, divididos en dos
grupos basados en su respuesta al tratamiento evaluada mediante los Criterios de Evaluación de
Respuesta en Tumores Sólidos (RECIST 1.1): aquellos que alcanzaron una respuesta completa y aquellos
que no (incluyendo progresión, respuesta parcial y respuesta estable). Se analizaron tanto la sobrevida
libre de progresión como la SG para evaluar el impacto de alcanzar una respuesta completa en el
pronós�co. Se examinaron las caracterís�cas clinicopatológicas de los pacientes, incluyendo la edad, el
sexo, la ubicación primaria del tumor, la histología, el estadio TNM y el estado del KRAS, entre otros. De
los 202 pacientes evaluables, 31 (15.3%) alcanzaron una respuesta completa al tratamiento. Los pacientes
que lograron una respuesta completa mostraron �empos medianos de sobrevida libre de progresión
significa�vamente más largos que aquellos que no alcanzaron una respuesta completa (15.2 vs. 7.4 meses,
P<0.001). De manera similar, los pacientes con respuesta completa tuvieron �empos medianos de
supervivencia más largos que aquellos sin respuesta completa (39.2 vs. 16.9 meses, P<0.001). Además, el
estudio encontró que la presencia de MH y óseas tenía un efecto pronós�co nega�vo, y la respuesta
completa era menos común en presencia de estas metástasis. El estudio concluye que alcanzar una
respuesta completa con tratamiento sistémico en pacientes con CCRmt no resecable contribuye
significa�vamente al pronós�co, con �empos de sobrevida libre de progresión y SG notablemente más
prolongados. Además, el estudio destaca que la cirugía primaria y ciertas caracterís�cas clínico-
patológicas pueden influir en la probabilidad de alcanzar una respuesta completa. Estos hallazgos
subrayan la importancia de la respuesta completa al tratamiento como un indicador clave del pronós�co
en esta población de pacientes48.
Con el advenimiento de nuevas tecnologías y el mejor entendimiento de la biología del cáncer, los
scores pronós�cos se han vuelto más sofis�cados. Se han incorporado factores moleculares y gené�cos,
como las mutaciones en los genes KRAS, NRAS y BRAF, que no solo influyen en el pronós�co sino también
en la respuesta a ciertos tratamientos dirigidos. Además, el desarrollo de la imagenología avanzada ha
permi�do una evaluación más detallada de la carga tumoral y la respuesta a la terapia neoadyuvante, lo
que también se ha integrado en los sistemas de puntuación más recientes.
Iwatsuki et al. en un estudio retrospec�vo que evaluó a 305 pacientes consecu�vos tratados con
resección hepá�ca primaria para MH de adenoCCR. A través de análisis mul�variante, los factores de mal
pronós�co iden�ficados fueron: (1) tres o más lesiones hepá�cas, (2) lesiones <8 cm, (3) �empo hasta la
recurrencia hepá�ca ≤ a 30 meses (4) localización bilobular, (5) Márgenes quirúrgicos posi�vos y (6)
metástasis linfá�cas o localización extrahepá�ca, lo que permite crear un score basado en seis grados:
Malik et al. encontraron que la presencia o ausencia de respuesta inflamatoria al tumor (IRT)
(definida por un nivel elevado de proteína C reac�va (≥10 mg/L) o una relación neutrófilo/linfocito de
≥5:1) y el número de metástasis se correlacionaba con la sobrevida. Con base en estos hallazgos
desarrollaron un sistema de puntuación pronós�ca en tres categorías: Puntuación 0 asignada a pacientes
con menos de 8 metástasis y sin IRT; Puntuación 1 a aquellos con 8 o más metástasis o con IRT; y
Puntuación 2 para pacientes con 8 o más metástasis y IRT. La tasa de supervivencia a 5 años fue del 49%
para puntuación 0, 34% para puntuación 1, y los pacientes con puntuación 2 no sobrevivieron a los 5
años50.
Dai et al. desarrolla un modelo predic�vo para la recurrencia temprana de MH de CCR basado en
parámetros clínicos, u�lizando datos de 202 pacientes some�dos a cirugías cura�vas entre 2012 y 2019.
Mediante un análisis retrospec�vo, se iden�ficaron factores predic�vos independientes como el número
de metástasis, sospecha de invasión ganglionar, invasión neurovascular, ubicación del tumor primario,
albúmina y niveles posoperatorios de CEA y CA19-953. El modelo resultante, validado interna y
externamente, demostró un rendimiento superior en la predicción de recurrencias tempranas en
comparación con modelos existentes, ofreciendo una herramienta valiosa para personalizar estrategias
de vigilancia posoperatoria y mejorar la detección temprana y el manejo de pacientes de alto riesgo.
Por su parte Scherman et al. examina los factores pronós�cos en pacientes some�dos a ablación
o resección de MH colorrectales, u�lizando datos del Registro Sueco de Cáncer Colorrectal y el registro
sueco de tumores hepá�cos. Incluyendo a 1325 pacientes, este estudio de cohorte nacional basado en la
población reveló que la supervivencia rela�va estandarizada por edad a 5 años fue significa�vamente
mayor tras la resección (54.7%) en comparación con la ablación (32.0%). Factores como la invasión
vascular, la relación de ganglios linfá�cos del tumor primario y complicaciones postoperatorias fueron
factores pronós�cos nega�vos para la supervivencia. La localización del tumor en segmentos específicos
del hígado, par�cularmente el segmento 4, y el tamaño del tumor mayor de 20 mm se iden�ficaron como
factores de riesgo adicionales54. El estudio subraya la necesidad de una evaluación de riesgo
individualizada, considerando factores del paciente, caracterís�cas del tumor primario y el patrón
metastásico, para mejorar la toma de decisiones en el tratamiento de MH colorrectales.
Lang et al. inves�ga cómo la secuenciación de próxima generación (NGS) de 720 genes
relacionados con el cáncer influye en los resultados oncológicos tras la resección de MH de CCR en 139
pacientes. Iden�ficó que las mutaciones en la familia SMAD y la vía RAS-RAF son predictores significa�vos
de resultados adversos. La integración de estas alteraciones en un sistema de puntuación clínica
modificado (m-CS) llevó al desarrollo de un nuevo sistema de puntuación extendido (e-CS), que mejora la
estra�ficación de los pacientes y la selección de candidatos para resección hepá�ca55. Este enfoque, que
incorpora perfiles moleculares detallados, promete mejorar la planificación del tratamiento y los
resultados a largo plazo para pacientes con MH de CCR, subrayando el valor de la secuenciación gené�ca
avanzada en la oncología personalizada.
Bao et al, u�lizando un diseño semejante a Lang et al. estudia 144 pacientes y desarrolla un
sistema de puntuación que incorpora mutaciones gené�cas específicas, el si�o del tumor primario y el
sistema Fong-CRS. Este estudio confirma, al igual que el anterior, la relevancia de las mutaciones en genes
clave como TP53, APC, KRAS y SMAD4, y demuestra que las alteraciones en la familia SMAD y la vía RAS-
RAF son par�cularmente predic�vas de malos resultados oncológicos. El sistema de puntuación mut-CS
propuesto puede venir a ser una herramienta más eficaz para la toma de decisiones clínicas en el
tratamiento de MH de CCR56.
Xu et al, por su parte, desarrollaron un modelo predic�vo para evaluar la respuesta patológica a
la quimioterapia en pacientes con MH de CCR en un estudio retrospec�vo que analizó datos de 482
pacientes some�dos a resección hepá�ca tras quimioterapia preoperatoria entre 2006 y 2018. Los
pacientes se dividieron en cohortes de entrenamiento y validación, y mediante análisis mul�variante, se
iden�ficaron el intervalo libre de enfermedad, el tamaño y número de tumores, y el estado RAS como
predictores independientes de una respuesta patológica mayor. Estos factores se incorporaron a un
nomograma que demostró buena capacidad discriminatoria con índices de concordancia de 0.746 y 0.764
en las cohortes de entrenamiento y validación, respec�vamente58. Este modelo predic�vo ofrece una
herramienta precisa para predecir la respuesta a la QT prequirúrgica, facilitando la toma de decisiones
clínicas en cuanto a la selección de pacientes para resección hepá�ca y la op�mización de estrategias de
tratamiento preoperatorio.
La evidencia en el tratamiento quirúrgico.
Vledder et al. realizaron un análisis retrospec�vo en el Johns Hopkins Hospital de 168 pacientes
some�dos a cirugía por MH colorrectales entre 2000 y 2008, centrándose en aquellos cuyas metástasis
desaparecieron en imágenes preoperatorias tras la quimioterapia. Este estudio, publicado en Journal of
Gastrointes�nal Surgery, reveló que el 23.8% de los pacientes presentaron al menos una MH
desaparecidas. En 22 pacientes (55% de los que tenían MH desaparecidas), todas las MH desaparecidas
se abordaron quirúrgicamente, mientras que en 17 pacientes con MH desaparecidas no tratadas, el 59%
experimentó recurrencia en el si�o original. A pesar de una mayor tasa de recurrencia intrahepá�ca en
pacientes con MH desaparecidas no tratadas, la SG a 1, 3 y 5 años no difirió significa�vamente entre los
pacientes con y sin MH desaparecidas tratadas. El estudio concluye que, aunque las MH desaparecidas
son comunes post-quimioterapia y presentan un alto riesgo de recurrencia local si no se tratan, la SG no
se ve afectada significa�vamente, sugiriendo que la cirugía agresiva podría ser una opción válida para
aquellos con respuesta significa�va a la quimioterapia, a pesar de la no iden�ficación de todas las MH
desaparecidas 59. Esto resalta la relevancia del tratamiento quirúrgico y la necesidad de una vigilancia
postoperatoria cuidadosa en estos pacientes.
Tsilimigras et al.realizaron una revisión sistemá�ca, publicada en Surgical Oncology, sobre las MH
de CCR que desaparecen tras la quimioterapia, denominadas "disappearing liver metastases" (MH
desaparecidas). Siguiendo las directrices PRISMA, se analizaron 15 estudios que incluyeron a 479
pacientes con MH desaparecidas, u�lizando bases de datos como PubMed, Embase y la biblioteca
Cochrane hasta diciembre de 2018. Los pacientes con MH desaparecidas presentaron una edad mediana
de 59.5 años y un número mediano de MH desaparecidas por paciente que varió de 1 a 8.8, con un tamaño
mediano pretratamiento de 1.07 cm. Los tratamientos que condujeron a MH desaparecidas abarcaron
quimioterapia sistémica sola o en combinación con agentes dirigidos, siendo los factores asociados al
desarrollo de MH desaparecidas el tamaño pequeño de las metástasis, un mayor número de ciclos de
tratamiento, la terapia basada en oxalipla�no, un mayor número de MH de CCR y la sincronía de estas. La
RM con contraste preoperatorio demostró ser la técnica más sensible para detectar MH desaparecidas, y
la colocación de marcadores fiduciales ayudó en su iden�ficación pre e intraoperatoria. Aunque la
resección de MH desaparecidas puede reducir el riesgo de recurrencia local, no se estableció un claro
beneficio en la supervivencia por resecar todas las lesiones desaparecidas, sugiriendo la necesidad de
futuros ensayos clínicos aleatorizados para guiar el tratamiento de pacientes con MH desaparecidas de
manera basada en evidencia61.
Anselmo et al. realizan una revisión de la literatura, que incluye estudios observacionales y
ensayos clínicos, subraya la importancia de un enfoque mul�disciplinario en el manejo de estos pacientes,
resaltando la colaboración entre radiólogos y cirujanos hepá�cos. Se discuten las modalidades de
imágenes avanzadas, como la RM y el ultrasonido intraoperatorio con contraste, por su capacidad para
detectar MH de CCR post-quimioterapia. A pesar de una respuesta radiológica completa, más del 80% de
las metástasis resecadas muestran enfermedad residual, y se observa una mayor incidencia de recurrencia
intrahepá�ca cuando las MH de CCR desaparecidas no se abordan quirúrgicamente. La revisión concluye
que la resección quirúrgica es crucial en la estrategia terapéu�ca, pero se necesitan tecnologías de imagen
avanzadas y más inves�gaciones para estandarizar el manejo y mejorar el pronós�co de estos pacientes,
enfa�zando la necesidad de un enfoque cuidadoso y colabora�vo en su tratamiento62.
Perspec�vas futuras
La inves�gación cien�fica en el ámbito de la medicina es una empresa mul�facé�ca que avanza a
través de la exploración interdisciplinaria y la innovación constante. En este contexto, es fundamental
reconocer que los avances en una especialidad médica pueden tener implicaciones profundas y
transformadoras en otras áreas, a menudo de formas inesperadas. Esta interconexión no solo enriquece
el conocimiento cien�fico, sino que también abre nuevas avenidas para abordar desa�os complejos en la
salud humana.
La inves�gación se llevó a cabo empleando modelos gené�cos de ratones diseñados para expresar
de manera inducible el oncogén KRASG12D en el páncreas, u�lizando específicamente modelos PiKP y
PiKT. Este enfoque permi�ó un análisis detallado de la dinámica tumoral y la respuesta inmunitaria en un
contexto fisiológicamente relevante. Se emplearon técnicas avanzadas como la citometría de flujo, la
secuenciación de ARN de célula única (scRNA-seq) y la inmunoprecipitación de ADN me�lado (MeDIP),
entre otras, para elucidar los mecanismos subyacentes a la regresión tumoral observada tras la
eliminación de KRASG12D.
Los resultados del estudio son reveladores, mostrando que la erradicación de KRASG12D en estos
modelos gené�cos no solo de�ene el crecimiento del tumor, sino que también lo erradica, evidenciado
por un aumento significa�vo en la infiltración de células T CD8+ ac�vadas y la inducción de apoptosis en
las células tumorales. Estos efectos son mediados por la reac�vación del receptor de muerte FAS en las
células de cáncer de páncreas, permi�endo así que las células T CD8+, a través de su expresión de FASL,
medien la regresión del tumor.
Las conclusiones del estudio son de gran trascendencia, pues no solo profundizan en la
comprensión del papel de KRASG12D en la inmunidad contra el cáncer de páncreas, sino que también
abren nuevas avenidas para el desarrollo de estrategias terapéu�cas en otras patologías. La combinación
de terapias dirigidas a la inhibición de KRAS con inmunoterapias emerge como un enfoque prometedor,
potencialmente capaz de mejorar significa�vamente el manejo y el tratamiento de otros tumores, como
en el caso del cáncer colorrectal metastá�co64.
La biopsia líquida representa una herramienta prometedora en la ges�ón del PDAC, ofreciendo
un método no invasivo para la detección temprana, el pronós�co y el seguimiento del tratamiento. A
pesar de su potencial, la implementación clínica de la biopsia líquida se ve obstaculizada por desa�os
como técnicas de detección no estandarizadas, costos elevados y la falta de niveles de corte claros. Se
necesitan más inves�gaciones para validar completamente su u�lidad clínica y potencialmente
incorporarla en las guías de tratamiento primario para el ADC de páncreas65.
Al considerar la inves�gación más allá del enfoque central de esta tesis, es crucial adoptar una
perspec�va holís�ca, reconociendo que los hallazgos en campos aparentemente dispares pueden ofrecer
insights valiosos y aplicables al tema de estudio principal. Esta aproximación permite no solo la
extrapolación de avances tecnológicos y metodológicos, sino también la aplicación de teorías y modelos
de enfermedades que pueden revelar mecanismos subyacentes compar�dos o terapias potencialmente
trasladables.
Conclusiones
La desaparición de MH de CCR tras el tratamiento sistémico, aunque no es el foco del tratamiento,
resulta ser una consecuencia significa�va, especialmente cuando precede a la resección quirúrgica de las
lesiones. Este fenómeno destaca la importancia de una vigilancia rigurosa mediante técnicas de imagen
avanzadas para monitorear la posible recurrencia de estas metástasis desaparecidas. La elección del
intervalo de seguimiento plantea desa�os, dado el potencial de reaparición de las lesiones. En este
contexto, la monitorización bioquímica y molecular emerge como herramientas diagnós�cas valiosas,
proporcionando datos cruciales para la toma de decisiones terapéu�cas, par�cularmente en pacientes
que muestran respuestas radiológicas completas, pero enfrentan riesgos de recurrencia.
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