Cita Bíblica: Juan 14:1-3
Tema: VENDRÉ OTRA VEZ
Introducción:
Jesús viene pronto. Esa es la esperanza que nos alienta y nos fortalece cada día. Tenemos la certeza
y la seguridad que muy pronto Jesús regresará para poner un final , a la enfermedad, a la muerte, a
nuestros problemas, a nuestras preocupaciones, y llevarnos junto a El.
Todas las profecías apuntan a ese gran acontecimiento de la Segunda Venida de Cristo. El tiempo
se acaba, ¡Jesús viene Pronto!
Desarrollo
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas
moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y
si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo
estoy, vosotros también estéis. Juan 14:1-3
La promesa de nuestro Señor no pudo haber sido más enfática. En el idioma griego, la frase
“vendré otra vez” está en el tiempo presente, acentuando la certeza. Podría ser traducida,
literalmente, “yo estoy volviendo otra vez”. Jesús nos ha dado la seguridad de su segunda venida.
Él no dijo: “Puede ser que vuelva otra vez”, sino que dijo: “Yo vendré otra vez”. Cada vez que Jesús
mencionó su regreso, lo hizo con total certeza. A veces, hacemos promesas que después no
podemos cumplir, incluso a pesar de nuestros mejores esfuerzos y determinación. Ese no es el caso
de Jesús.
La Biblia dice que su venida será tan real y visible, así como fue su ascensión presenciada por los
apóstoles. El libro de Hechos, nos relata que, en el momento de su ascensión en el Monte de los
Olivos, Jesús fue elevado al cielo.
Mientras los discípulos estaban todavía atónitos, boquiabiertos, con los ojos fijos en el cielo; dos
ángeles se colocaron delante de ellos diciéndoles: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al
cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así
Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron
junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos,
¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así
vendrá como le habéis visto ir al cielo. Hechos 1:10-11
Los ángeles confirmaron la certeza de su regreso, diciendo que Él volverá en presencia tan real y
visible, así como fue su ascensión, física y visible. Su venida también será física y visible.
Su venida será de forma tan evidente y pública, que todos lo verán, confirma el libro de
Apocalipsis: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá…” (Apocalipsis 1:7). Nadie
podrá huir de su poderosa presencia.
6. El propio Señor Jesús afirmó que su regreso será tan real, así como el relámpago que corta el
cielo con fulgurante luz: “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el
occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (San Mateo 24:27).
7. Ese fantástico acontecimiento inundará el cielo de gran gloria y fulgurante resplandor. En el
centro de la majestuosa nube aparecerá Cristo como rey de reyes, y Señor de señores en triunfo y
majestad. Su gloria excederá toda nuestra imaginación. Los hombres quedarán extasiados delante
de su majestuosa presencia.
8. Él vendrá acompañado por todos los ángeles del cielo. “Y enviará a sus ángeles con gran voz de
trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el
otro”(San Mateo 24:31).
9. Los cielos y la tierra temblarán delante de su santa presencia. Toda la naturaleza será
estremecida: “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un
terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la
tierra” (Apocalipsis 16:18).
Jamás nos abandonará. Somos su amada creación. Él quiere habitar con nosotros para siempre.
Él prometió: “Volveré otra vez”. Vendrá para buscarnos, para que estemos eternamente con
Él. Jesús dijo que allá “Hay muchas moradas”. ¡Bellísimas moradas! Él tiene reservado una para
cada uno de nosotros, siempre y cuando aceptemos su oferta.
4. El apóstol San Pablo describe lo que acontecerá en su venida: “Porque el Señor mismo con voz
de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en
Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16)
los vivos que aguardamos el regreso de Jesús seremos transformados. No pasarán por la muerte,
sino serán transformados en un parpadear de ojos. En un momento todos los defectos físicos
desaparecerán. El enfermo quedará sano, el cojo quedará perfecto y hasta el feo quedará
bonito. Será un momento de gloria. Nuestro cuerpo será transformado en cuerpo glorificado,
recibiendo entonces vida inmortal.
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un
momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los
muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 1 Corintios 15:51-
52
Y no todos seremos transformados, Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en
el campo, asimismo no vuelva atrás.
Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la
pierda, la salvará.
Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será
dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán
en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
Lucas 17:30-36
El ángel me dijo: «Todos pueden confiar en lo que aquí se dice, pues es la verdad. El Señor, el
mismo Dios que da su Espíritu a los profetas, ha enviado a su ángel para mostrarles a sus
servidores lo que pronto sucederá.» Y Jesús dice: «¡Pongan atención! ¡Yo vengo pronto! Dios
bendiga a los que hagan caso de la profecía que está en este libro.» Yo, Juan, vi y oí todas estas
cosas. Y después de verlas y oírlas, me arrodillé para adorar al ángel que me las mostró, pero él
me dijo: «¡No lo hagas! Adora a Dios, pues todos somos servidores de él: tanto tú como yo, y los
profetas y todos los que obedecen la palabra de Dios.» Además me dijo: «No guardes en secreto
las profecías de este libro, porque pronto sucederán. Deja que el malo siga haciendo lo malo; y
que quien tenga la mente sucia, siga haciendo cosas sucias. Al que haga el bien, déjalo que siga
haciéndolo, y al que haya entregado su vida a Dios, deja que se entregue más a él.» Jesús dice:
«¡Pongan atención! ¡Yo vengo pronto! Y traigo el premio que le daré a cada persona, de acuerdo
con lo que haya hecho. Yo soy el principio y el fin, el primero y el último.» A los que dejen de
hacer lo malo, Dios los bendecirá, pues les dará el derecho a comer de los frutos del árbol que da
vida eterna. Ellos podrán entrar por los portones de la ciudad. Afuera se quedarán los malvados,
los que practican la brujería, los que tienen relaciones sexuales prohibidas, los asesinos, los que
adoran a dioses falsos y todos los que engañan y practican el mal. Jesús dice: «Yo he enviado a
mi ángel, para que les diga a las iglesias todas estas cosas. Yo soy el descendiente del rey David;
yo soy la estrella que brilla al amanecer.» El Espíritu de Dios y la esposa del Cordero dicen:
«¡Ven, Señor Jesús!» Y todos los que estén escuchando digan: «¡Ven, Señor Jesús!» Y el que
tenga sed y quiera agua, que venga y tome gratis del agua que da vida eterna. El que anuncia
estas cosas dice: «Les aseguro que vengo pronto». ¡Así sea! ¡Ven, Señor Jesús!
Apocalipsis 22:6-17, 20 TLA
Llamamiento
Fue uno de los terremotos más devastadores que alguna vez haya golpeado el país de Armenia. El
7 de diciembre de 1988, a las 11:41 de la mañana, hora local, la región norte de Armenia fue
sacudida por un gran terremoto de magnitud 6.8 en la escala de Richter, que destruyó ciudades,
devastó casas y costó la vida a más de treinta mil personas. La historia de un padre anónimo que
buscaba a su hijo entre las ruinas de una escuela ha inspirado a miles desde ese momento.
Inmediatamente después del terremoto inicial, el padre se dirigió a la escuela que había sido
totalmente destruida. Recordando una promesa que había hecho hacía algún tiempo a su hijo y
comenzó a cavar con sus manos. “No importa lo que pase, siempre estaré cuando me necesites”,
Esa era la promesa que le había hecho a su niño para cuando sintiera miedo. Calculando la
ubicación aproximada del aula del hijo, comenzó a remover los escombros y el cemento. Llegaron
otras personas, que viendo la destrucción devastadora intentaron sacarlo del lugar. Sin embargo, el
hombre no se movía de su meta, pues había hecho una promesa. Los bomberos y el personal de
emergencias Trataron de disuadir al hombre, porque debido a las fugas de gas los incendios y las
explosiones eran un peligro real. “Nosotros nos ocuparemos”, le dijeron. “Es imposible que su hijo
haya sobrevivido a esta terrible devastación”. El padre continuaba removiendo todo, escombro por
escombro. Finalmente, después de 38 horas, de repente escuchó la voz del hijo. “Papi, ¿eres tú?
¡Sabía que vendrías! Les dije a los demás niños que no se preocuparan, porque tú habías
prometido venir a buscarme”. Ese día, el hombre salvó a catorce niños, incluido su hijo. Ese
hombre ¡Cumplió su promesa!
Nosotros estamos atrapados en este mundo lleno de escombros de pecado, de muerte, de
enfermedad, de injusticia, violencia, pobreza, miseria y de dolor. Pero muy pronto papá Dios
vendrá para rescatarnos y llevarnos a casa.
Enjugará Dios todas nuestras lágrimas y ya no habrá más llanto, ni dolor, porque las primeras
cosas pasaron.
Muy pronto podremos decir como ese niño: “sabía que vendrías”. Así como ese hombre cumplió la
promesa buscando y salvando a su hijo. Cristo muy pronto cumplirá la promesa que nos hizo casi
2.000 años atrás.