MARTIN WAINSTEIN “La construcción social de la mente, una teoría de la intersubjetividad”
•El interaccionismo y la mente, la teoría del yo-espejo (Cooley) Decir acciones humanas es
decir interacciones. El estudio de las interacciones entre los individuos es esencial en el
proceso de construcción de la subjetividad, esta surgirá de la de la mano del estudio de la vida
cotidiana y su efecto será en la conducta humana. El sí-mismo social, es simplemente una idea
o sistema de ideas extraída de la vida comunicativa que la mente forma como propia. No
existe un sentido de un tú sin su correlativo sentido del tu, o el, o ellos. La autovaloración o
cualquier otra idea que nombre el concepto, sea esto la auto identificación o la identidad
personal, surge a partir de la captación de la imagen de uno mismo en el otro y pone de
manifiesto como el yo deviene en objeto para si mismo desde otro. La persona reflejada o el
yo del espejo es la referencia a la forma que toma la imaginación. El yo de uno mismo
“aparece” en la mente particular de otro y el tipo de auto sentimiento que uno percibe viene
determinado por la actitud respecto. El espejo de Cooley sugiere un juicio imaginado, no como
un simple reflejo, sino, un sentimiento imputado, como el efecto imaginado de este reflejo en
la mente del otro. •George Mead y la construcción social de la conciencia Mead fue pionero en
entenderla comunicación social como eje de la sociedad. Sitúa la racionalidad del individuo en
el contexto de la racionalidad de la sociedad y en la armonía de ambas. La conducta humana
individual solo puede ser entendida considerando al individuo en sus relaciones sociales, de
comunicación e interrelación e interdependencia con otros individuos. Formula la hipótesis de
“que la conducta de un individuo tan solo puede ser entendida de acuerdo a la conducta de
todo el grupo social del cual es miembro, puesto que sus actos individuales están involucrados
en actos más amplios, en actos sociales que van más allá de él y que abarcan a otros miembros
de su grupo” se partirá “de una actividad observable ocupándose de aquella experiencia
dentro del proceso tomado como un todo”. •La mente emergente Lo emergente es siempre
un enriquecimiento de lo precedente. El lazo que une la socialidad y la emergencia no es un
lazo unilateral. La socialidad no solo es marco para la emergencia, sino que ella misma, la vida
social, se enriquece a partir de su propia evolución (socialidad de emergencia) Algunos de los
principales emergentes son la mente (social) y el sí-mismo (personal). Orden social e identidad
no se oponen ni se imponen uno al otro, surgen de su interacción. Identidad: es la manera
específica en que cada uno interioriza el mundo que lo rodea y el mundo es lo que emergen de
la las interacciones de la identidades que este continuamente crea. Inteligencia: es la
capacidad de adaptación activa y superadora de los problemas de afrontar un entorno hostil o
dificultoso.
El surgimiento del lenguaje está relacionado con la abundancia del gesto. Los gestos para esto
cumplen una función social. Son “actos sociales”, que define como acciones conjuntas en las
cuales los sujetos no hacen todos lo mismo, sino que entrelazan sus acciones con las de los
demás. Un “acto social” no se define por una acción individual. Son ejemplos de ello una cena
familiar, un partido de futbol o una guerra. Están constituidos por una sucesión de actos
sociales organizados en el tiempo, que poseen una historia, una trayectoria ordenada,
repetitiva y fija que constituye una acción colectiva. Durante el primer año de la vida del bebe
desarrolla dos habilidades sociales para compartir el control mental con otras personas. Una es
la subjetividad, rudimentos de una conciencia individual y otro es la intersubjetividad,
capacidad de adaptar su subjetividad a la de los otros. En un primer paso, o etapa se puede
considerar al organismo como un Yo, este define la individualidad cuyos atributos son de tipo
biológico. Con este y desde este se iniciaran las primeras interacciones que llamaremos
rudimentarias. Mas allá de lo que ese niño intente expresar en un lenguaje de gestos, el adulto
interpreta el significado “tiene hambre”, “está sucio”. En Mead toda conducta es comunicación
social. La socialización es resultado de un intercambio sistemático y recursivo de
comunicaciones. La clave aquí es el efecto que este “otro” tiene en la constitución de la
subjetividad. Cuando el niño “interiorizan” la acción del “otro”, instala en sí-mismo
(aprendizaje) que su llanto significa hambre o higiene. El patrón sistemático y repetitivo de
ciertas respuestas del otro constituye “la expectativa que el otro tiene de mi”. De allí surge el
siguiente concepto importante: el Mi: resultado de la acumulación de respuestas que el Yo
recibe del otro. Ese otro que Mead llama Otro Generalizado pero en tanto a persona ya
constituida, portador del orden social, es generalizado porque representa la actitud
generalizada de la sociedad, el orden social, para ese niño. El Mi es la acumulación de
interiorizaciones de las respuestas del “Otro Generalizado”. Ese otro son la ley, son las reglas,
las normas, etc. El Mi se constituye a partir de la interiorización de las expectativas del otro
generalizado. Es la instancia desde la cual alguien se percata, evalúa y valora su Yo, desde las
expectativas que los otros tienen de él. Al ir creciendo y participando de la vida el niño
incorpora mas “expectativas de los otros. Estas se multiplican desde las visiones de muchos
otros y esos Mi amalgamados constituirán el SELF o aspecto reflexivo de la identidad. El mi
está íntimamente relacionado con la pertenencia y la “conciencia de nosotros” y la
“comunidad”. El Yo quedara como una instancia que resguarda cierta “zona residual menos
socializada”, fuente de una potencial creatividad y de la individualidad personal menos
expuesta socialmente. •Role-taking, to play, to game o mejor dicho "asumir el rol de otro",
"jugar, juego, desempeño" y "jugar con reglas, juego reglado" El role-talking es un constructo
transversal social-cognitivo. Transversal refiere a que cruza, atraviesa, lo social y lo personal,
relacionándolos. Es la capacidad de aprender mediante interacciones con los otros a
relacionar dos o más elementos, lo propio y lo ajeno, a la vez; evolutivamente ello lleva a la
habilidad social de comprender el punto de vista de los otros y el propio, situándose en la
perspectiva del nosotros y de la diferencia entre nosotros y los otros; adquirir la habilidad para
comprender que los puntos de vista de una persona se relacionan con lo de otro y
que es posible diferenciar varios puntos de vista y saber evaluarlos perceptual y
cognitivamente. Esto permite controlar y relativizar el propio punto de vista a la hora de
valorar el punto de vista de los demás. A partir de este constructo se han podido diferenciar
tres aspectos: 1)Perceptivo o capacidad para situarse en la perspectiva visual de los otros
2)Conceptual o capacidad de situarse en la perspectiva cognitiva del otro para imputarle
conocimientos, intenciones, actitudes, pensamientos, etc 3)Afectivo o capacidad de situarse en
la perspectiva emocional del otro para imputarle sentimientos, reacciones emocionales, etc
Las primeras asunciones de rol del otro que realiza el niño ocurren mediante el “juego”. “El
niño dice algo en un rol y responde otro rol entonces su reacción en el otro rol constituye un
estímulo para él en el primer rol y así continua la conversación”. Si se acerca a un grupo de
niños que están jugando al futbol y pide “entrar”, eso significa que conoce “las reglas del
juego” para que pueda ser aceptado como jugador. •La mente para Mead La mente es por una
parte la reflexión, en tanto lenguaje y conversación interior del sujeto consigo mismo y
diferente de la conversación con otro. La emergencia de la conciencia se constituye cuando el
sujeto puede referirse a sí mismo como objeto, luego de haber interiorizado que otro lo
percibe a él como objeto. Primero ha sido objeto para otro, cuando hace eso interior y puede
pensarse a sí mismo como otro lo pensó a él, se convertiría en objeto para sí. Esta reflexividad,
característica intrínsecamente humana definirá su conciencia de sí. Reflexión y conciencia
constituyen dos aspectos importantes de la mente humana. En mead esto no es una entidad
sustantiva sino un proceso. No es un órgano ni un lugar, ni una clase de sustancia contraria a la
sustancia cuerpo. Es un conjunto de funciones. •Símbolos significantes Solo los pueden realizar
los seres humanos. Estos son gestos que surgen de un individuo para el cual constituyen el
mismo tipo de respuesta que se supone provocaran en aquellos a quienes dirigen. Es con los
símbolos significantes que logramos la comunicación. El lenguaje es un símbolo significante Su
función es proporcionar una mayor facilidad para la adaptación y readaptación entre los
individuos en cualquier acto social, y hace posible los procesos mentales, espirituales, etc. El
significante es la palabra. Ese sonido, cuyo significado, su no arbitrariedad, llega a ser por la
existencia de un código lingüístico compartido y una situación compartida que le otorgan
sentido.