0% encontró este documento útil (0 votos)
44 vistas20 páginas

Descubre la Barcelona Romana

El documento describe los orígenes romanos de Barcelona, incluyendo la fundación de la ciudad por Augusto y los restos arqueológicos que aún pueden verse, como el acueducto, la Puerta Decumana y las murallas fundacionales. También habla sobre cómo vivían los romanos en Barcino y la importancia económica de la agricultura, la pesca y la artesanía.

Cargado por

El Señor Barba
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
44 vistas20 páginas

Descubre la Barcelona Romana

El documento describe los orígenes romanos de Barcelona, incluyendo la fundación de la ciudad por Augusto y los restos arqueológicos que aún pueden verse, como el acueducto, la Puerta Decumana y las murallas fundacionales. También habla sobre cómo vivían los romanos en Barcino y la importancia económica de la agricultura, la pesca y la artesanía.

Cargado por

El Señor Barba
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

© COOLTUR

Barcelona Romana
Los Romanos llegaron a Catalunya en el año 218 a.C., con el desembarco de
los generales Escipión y sus legiones a Empúries, en el transcurso de la
Segunda Guerra Púnica. Este desembarco no tenía otra misión que cortar las
comunicaciones de Aníbal, que ya se encontraba cruzando los Alpes con sus
famosos elefantes. Una vez finalizó la guerra con victoria romana, la República
de Roma se encontró dueña de unos territorios muy ricos en materias primas y
decidió ocuparlos de forma permanente. Los Iberos, antiguos habitantes
autóctonos, fueron convencidos de la superioridad de la civilización romana a
base de tratados o por la fuerza.

Augusto fue el primer emperador de Roma. También fue quien conquistó toda
la Península Ibérica de forma definitiva y el fundador de Barcelona. En el
contexto de las Guerras Cántabras (siglo I a.C.), tuvo lugar una reordenación
de territorios para establecer a los legionarios licenciados. En este momento
fue cuando, entre Empúries y Tárraco (Tarragona), se fundaron unas colonias
para asegurar el control administrativo del territorio. Muchas ciudades se
situaron en puntos clave ya ocupados por los íberos, ya fuera por su buena
comunicación, riqueza o control del territorio. Así pues, antes de la creación de
Barcino, ya existen pruebas de la gran densidad de población ibérica en la
llanura de Barcelona. También sabemos de la existencia de un gran
asentamiento en la falda de la montaña de Montjuic (Bárkeno), para favorecer
el comercio por el río Llobregat.

Si bien durante los primeros años funcionó el “puerto” al, entonces, estuario del
río Llobregat, finalmente fue descartado como asentamiento a causa de su
insalubridad. Fue entonces cuando los romanos urbanizaron una altura cercana
al mar, al otro lado de la montaña: El monte Táber fue el lugar donde se
levantaría la ciudad. Se escogió esta elevación por varios motivos: Era más
salubre y accesible que “Bárkeno”, llegaba agua abundante de los arroyos que
bajaban por la llanura. También tenía muy cerca un refugio natural para barcos
y, quizá el más importante, esta elevación permitía que la ciudad y sus edificios
más monumentales se vieran perfectamente desde cualquier lugar del llano.
Esto último servía para hacer propaganda de los nuevos habitantes.

De inmediato la ciudad se convirtió en el centro administrativo y cívico del llano,


que también fue dividido en parcelas por los ingenieros militares romanos. Si
tenemos en cuenta que la ciudad era muy pequeña y no cabían más de 2000
habitantes, parece evidente que administraba un territorio bastante más grande
y más habitado. La riqueza del territorio de Barcelona estaba asegurada por la
fertilidad de la tierra, apta para el cultivo de los cereales y la vid; por los
© COOLTUR

recursos mineros, con explotación de hierro y quizá de plata, en la zona de


Gavà y, finalmente, por la abundancia de productos del mar. De éstos últimos,
el poeta Ausonio destacaba la salsa de pescado y las ostras (no es nada raro
encontrar en las excavaciones urbanas cáscaras de éste molusco,
desafortunadamente desaparecido del litoral barcelonés). Parece que las
actividades económicas de más peso fueron el cultivo de la vid, la pesca y los
tejidos de lino.

También se puede hablar de la existencia de suburbios. Los talleres, casas


humildes y villas de los latifundistas (como la de la Plaza Maura o San Pau del
Camp) tenían que estar en las afueras de la ciudad. En su interior hicieron
domus y edificios administrativos. Seguramente que los suburbios ocupaban 3
de los 4 costados de las murallas excepto en uno, donde había una zona
pantanosa.

Desde COOLTUR os queremos proponer un recorrido por la Barcelona


romana, para descubrir los restos arqueológicos que se esconden en la
ciudad. Estos restos también nos permitirán conocer un poco más como
vivían los romanos en Barcino.
© COOLTUR

Plaza 8 de Març

Acueducto

Empezaremos la ruta de los restos


romanos de Barcelona por el acueducto.

El acueducto de Barcelona era la


conducción que proveía de agua la ciudad
durante la época romana. Su construcción
se puede datar a lo largo del siglo I d.C.,
momento contemporáneo a la fundación de
la colonia. Es difícil determinar cuando dejó
de funcionar. Lo que sabemos es que en el
siglo IV, cuando se construye el nuevo
recinto amurallado de la colonia, el acueducto continuaba funcionando y
también el cauce interno de agua que alimentaba las diferentes termas de la
ciudad.

El agua se recogía de minas y fuentes en Montcada, a unos 9 kilómetros de


distancia. Después circulaba por una conducción a ras de tierra hasta que, a
poca distancia de las murallas, un desnivel obligó a los ingenieros a alzar el
acueducto. Los arcos aún se pueden
ver en los muros de los edificios que
rodean la plaza. Unos metros más
adelante el acueducto se dividía en dos
y entraban en la ciudad por la torre
izquierda de la Puerta Decumana,
como veremos más tarde.

Seguramente, fue hacia el siglo IX


cuando el acueducto dejó de funcionar
y se comenzó a construir el Rec
Comtal. El crecimiento fuera murallas, ya en época medieval, dio lugar a un
suburbio al derredor del acueducto que recibió el nombre de Vilanova dels
Arcs. Este nombre se debe a que las casas y talleres aprovecharon las arcadas
de los acueductos como paredes maestras.

Dirigíos al oeste por Calle de Duran y Bas hacia la Av. Portal del Ángel
90 m
Girad a la izquierda por Av. Portal del Ángel
29 m
Girad a la izquierda por Plaza de Carles Pi y Sunyer
24 m
Continuad por Calle de los Capellans
81 m
Girad a la derecha y seguid por Calle de los Capellans.
© COOLTUR

84 m
Girad a la izquierda por Plaza Nova
14 m
Girad a la derecha y seguid por Plaza Nova.
26 m
Plaza Nova, 2

Llegamos a la Puerta Decumana, que era la


entrada noroeste de la ciudad romana. En el caso
de Barcino aún se puede apreciar bastante bien.
La puerta era una entrada relativamente pequeña,
para hacer más fácil su defensa. Está flanqueada
por dos torres circulares que la protegían. El hecho
de que fueran circulares disminuía los ángulos
muertos a la hora de disparar contra los agresores.

Entre estas dos torres se han encontrado restos de


la puerta o, más concretamente, de tres puertas:
La que ocupaba el centro era más grande y estaba
destinada a los carros y monturas. A banda y
banda de esta puerta habían dos más
pequeñas para peatones. Si nos acercamos, a
la derecha de la rampa que hoy en día cruza
las torres, tras la reja, podemos ver los restos
de una de estas dos puertas.

En la torre de la izquierda se puede contemplar


la última arcada de los acueductos a los que
nos hemos referido antes. Esta construcción no
es original, se trata de una restitución de 1958.
También podemos observar que, bajo la figura
de San Roque, destaca un tapiado de piedras distinto. Éste sería el orificio de
entrada del segundo acueducto, ahora desaparecido.

Dirigíos al sur por Plaza Nova hacia la Calle del Bisbe


33 m
Girad a la izquierda por Calle del Bisbe
30 m
Girad a la izquierda por Calle de Santa Llúcia
La destinación quedará a mano izquierda
20 m
Calle de Santa Llúcia, 5
© COOLTUR

Interior de la Casa de l'Ardiaca - Puerta Decumana 2

En el interior de la Casa de l'Ardiaca,


actual Archivo de la Ciudad, podemos
ver más restos romanos. La entrada es
libre y, una vez cruzado el patio,
podremos acceder sin ningún problema
a la sala principal de la planta baja.
Dentro se puede ver como el edificio
gótico se apoya sobre un muro de
grandes sillares. Estos sillares
corresponden a la muralla fundacional
de Barcino, construida en el siglo I a.C.
Esta muralla, que solo podremos
contemplar aquí dentro, no tenía un carácter defensivo. Solamente servía para
delimitar el espacio cívico de la colonia romana. Prueba de esto era su
anchura, de sólo 2 metros, o la ausencia de torres, ya que únicamente las tenía
en las esquinas.

Más adelante, en la misma sala, se puede


contemplar la parte posterior de una de las
torres que guardaba la Puerta Decumana. Cabe
destacar los orificios de entrada de los
acueductos, que aquí se ven perfectamente.
Por estas aberturas entraba el agua, que caía
hacia un dispositivo de canalizaciones que la
distribuía por el interior de la ciudad. Este
sistema era público y funcionaba conjuntamente
con el alcantarillado. Entre los dos, hicieron de
las ciudades romanas unos sitios bastante
saneados.

Dirigíos al suroeste por Calle de Santa Llúcia hacia la Calle del Bisbe
16 m
Girad a la izquierda por Calle del Bisbe
74 m
Girad a la izquierda por Calle de la Pietat
66 m
Calle de la Pietat gira hacia la derecha y pasa a llamarse Calle del Paradís.
La destinación quedará a mano izquierda
© COOLTUR

En la calle Paradís encontraremos los restos del Templo de Augusto, que


coronaba el Fórum de la ciudad. El Fórum era el nombre dado al centro de una
ciudad romana.

Era donde se desarrollaba toda la


actividad administrativa, religiosa,
judicial y política. Barcino tenía un
fórum desmesuradamente grande
para una ciudad tan pequeña,
destacando su impactante Templo
dedicado a Augusto (emperador
divinizado después de su muerte):
El templo hacía 35 por 17 metros y
era hexástilo. Es muy parecido al
de Zaragoza (proyectado por las
mismas legiones). Se elevaba sobre un podio que lo hacía ser visible desde el
exterior de las murallas.

Los restos visibles del Temple corresponden a cuatro columnas y un fragmento


del podio. Una de las columnas está
hecha de fragmentos de tres que se
rompieron durante el s. XIX.

Algunas fachadas porticadas, que se han


descubierto detrás del Templo, rodearían
la plaza del fórum. La posible ubicación
del edificio de la curia sería justo enfrente
del templo. La curia equivalía a una
asamblea de unos 100 ciudadanos que
gobernaba la ciudad.

El fórum no sólo administraba la ciudad, además se ocupaba de todo el llano


de Barcelona y territorios adyacentes. Estos territorios estaban habitados por
granjas, pequeños asentamientos y villas rurales. Hasta el siglo VI, el fórum de
Barcelona no fue demasiado alterado. Durante el período visigodo, fue
desmontado para utilizar los materiales en las nuevas construcciones
cristianas.

Dirigíos al noroeste por Calle del Paradís hacia la Calle de la Pietat


34 m
Girad a la derecha por Calle de la Pietat
38 m
Continuad por Baixada de Santa Clara
34 m
Girad a la izquierda por Plaza del Rey
La destinación quedará a mano derecha
© COOLTUR

En el subsuelo de la Plaza del Rey hay varios restos correspondientes a un


barrio de talleres y comercios
romanos. Estos restos se pueden
visitar accediendo por el Museo de
Historia de Barcelona.

Veremos casas y talleres, donde


se producían algunas
manufacturas. Las grandes
factorías y almacenes, pero, se
situarían en las afueras de la
ciudad. Al derredor de la zona del
fórum encontraríamos casas
formando manzanas.

Entre los restos bajo la plaza destaca una factoría de garum, del siglo II d.C. La
base de esta popular salsa de origen griego, consistía en la maceración en sal
de vísceras del pescado (huevos, sangre, tripas, agallas, etc...), habitualmente
mezclados con pequeños peces enteros. Su sabor podía variar si se añadían
gambas, erizos, ostras, berberechos, almejas o otras variedades de moluscos.
De hecho, para la elaboración de estas salsas se usaban todo tipo de pescado,
según lo que ofrecía la pesca de la zona. Conocemos, por ejemplo, el garum a
la sangre, hecho a partir de les vísceras del atún, o el garum negro, fabricado
con caballa.

Justo al lado de la factoría de garum, encontraremos una tintorería (que teñía


ropa nueva y también usada) y funcionaba como lavandería. En tiempos de los
romanos, es de sobra conocido el uso de la ceniza para hacer la colada, ya que
ésta actuaba como agente blanqueador,
igual que la cal que, además, amarada y
mezclada con orín, constituía un detergente
bastante eficaz. Cal y orín se utilizaban
también como mordiente para fijar los
colores en los tejidos. Hasta se han
encontrado ánforas llenas de orines, y las
fuentes clásicas hacen referencia a la
costumbre de poner ánforas al lado de las
lavanderías, para recoger los orines de los
transeúntes. El complejo de tinte y lavado
está datado a lo largo del siglo III d.C.

Seguidamente vemos unas instalaciones vinícolas de casi 600 metres


cuadrados, correspondientes a los siglos III y IV d.C. Veremos un seguido de
estancias de decantación y
fermentación del mosto, así como dos
prensas y un depósito con capacidad
para 10.000 litros de vino.
© COOLTUR

La cal y el agua de mar o bien el agua salada, se usaban en la antigüedad para


clarificar el vino, provocando una reacción química que precipitaba las sales.
En la instalación vinícola de Barcino se ha podido constatar su uso, tal y como
se describe en los tratados romanos sobre el tema. En estos textos se indica la
proporción correcta de agua de mar o sal que se añadían al vino. También se
sabe que era costumbre aromatizar el vino con todo tipo de plantas o hierbas,
como la chufa, la caña de azúcar o la canela. Los residuos que se han
localizado, prueban que al vino que se producía en Barcino se le añadía
canela, miel y algún otro jarabe procedente de frutos carnosos en almíbar.

Dirigíos al sur por Plaza del Rey hacia la Bajada de Santa Clara
5m
Girad a la derecha por Bajada de Santa Clara
34 m
Girad a la derecha por Calle dels Comtes
95 m
Girad a la derecha por Bajada de la Canonja
42 m
Girad a la derecha por Calle de la Tapineria
35 m
Calle de la Tapineria

A lo largo de la Calle de la Tapineria y la Plaza de Ramón Berenguer


podemos ver restos de la muralla romana de la ciudad. Ésta sería la segunda
fortificación que rodeó la colonia romana.

A mediados del siglo III d.C., después


de las primeras incursiones de los
pueblos bárbaros, el Imperio vio la
necesidad de reforzar las
fortificaciones de la ciudad. En pocos
años se levantó una nueva muralla en
Barcino. Esta nueva defensa ya se
hizo con una perspectiva militar. Se
utilizó la antigua muralla cívica a modo
de muro posterior y se construyó un
delantero con sillares más pequeños y
regulares. Estos dos muros paralelos fueron rellenados de escombros. Parece
ser que los escombros corresponden a restos de los suburbios de la ciudad,
que fueron derribados para dejar más espacio libre para
la defensa.

Esta nueva muralla tenía una altura de unos 10 metros y


ya estaba dotada de almenas y de un paso de ronda. El
foso tenía entre 5 y 10 metros de profundidad. En su
interior, era donde desembocaban todas las cloacas de
la ciudad. A ambos lados del foso se dejó un margen
para facilitar el tiro des de las murallas.
© COOLTUR

Hemos de tener en cuenta que, durante la Edad Media, la muralla sufrió


muchas reformas aún visibles hoy en día. Algunas de estas reformas
corresponden a la ampliación de la altura de las torres o la construcción de
arcos de un lienzo de muralla a otro. De todas formas, a simple vista es posible
ver las diferencias entre las dos fases.

Dirigíos al este por Calle de la Tapineria hacia la Plaza de Ramón Berenguer el


Gran
42 m
Calle de la Tapineria gira a la izquierda y pasa a llamarse Plaza de Ramón
Berenguer el Gran.
21 m
Girad ligeramente a la derecha hacia la Plaza de Ramón Berenguer el Gran.
48 m
Girad a la derecha por Plaza de Ramón Berenguer el Gran
16 m
Plaza de Ramón Berenguer el Gran gira a la izquierda y pasa a llamarse Calle
de la Tapineria.
49 m
Continuad por plaza de l'Àngel
25 m
Continuad por Calle del Sots - Tinent Navarro
210 m
Girad a la derecha por Calle del Pom d'Or
34 m
Calle del Pom d'Or gira a la izquierda y pasa a llamarse Plaza dels Traginers.
La destinación quedará a mano izquierda
© COOLTUR

Siguiendo las calles que os hemos indicado antes, bajando por la calle Sots-
tinent Navarro, llegaremos a la Plaza dels Traginers. En este trayecto hemos
podido observar más tramos de muralla y
algunas torres. Estas torres fueron la gran
novedad de la nueva defensa de Barcino.
Se alzaban hasta los 18 metros y entre
ellas había un espacio de 7 a 14 metros de
distancia. Las torres tenían dos plantas,
además del tejado. Cada piso tenía dos
ventanas de medio punto en su cara
frontal, para poder disparar a los agresores.
Cada planta contaba, además, con
ventanas laterales y puertas para acceder
desde el paso de ronda. En el tejado se
podrían haber instalado máquinas de
guerra. Barcino tenía un total de 76 torres
defensivas, que hicieron que durante muchos siglos fuera una fortaleza
formidable.

La mayoría de las torres eran


cuadrangulares, menos las de las
esquinas, que eran circulares. A la
Plaza dels Traginers podemos
contemplar la única torre circular que
se conserva. Estas torres debían
cubrir más ángulos defensivos y por
eso las construyeron con esa forma.

Dirigíos al sur por Plaza dels Traginers hacia la Calle del Correu Vell
30 m
Girad a la derecha por Calle del Correu Vell
13 m
Girad ligeramente a la izquierda para continuar por Calle del Correu Vell.
80 m
Girad a la derecha por Calle del Regomir
65 m
Calle del Regomir, 1

Ahora llegamos a la Puerta Pretoria,


situada al Sureste, también conocida como
la Puerta de Mar. Inicialmente, esta puerta
era igual que la Decumana, que ya hemos
visto que constaba de tres accesos
protegidos por dos torres. La única
diferencia a destacar entre las dos, es que
la Pretoria sería más monumental y más
decorada, seguramente por ser la más
© COOLTUR

importante de las cuatro puertas de la colonia.

En esta área extramuros, pero, se


construyeron dos termas durante el
siglo I a.C. Concretamente, las
masculinas a la derecha de la
puerta y las femeninas a la
izquierda. Cuando la ciudad se re-
fortificó en el siglo III d.C. esta
puerta sufrió una gran reforma.

Como las termas femeninas


formaban parte de los suburbios, fueron derruidas para así ampliar la zona de
seguridad y las fortificaciones. En lo tocante a la parte masculina, fue rodeada
por la nueva muralla, formando un "cuerpo avanzado" en la planta de la ciudad.
La construcción de este cuerpo provocó un estrechamiento de la Puerta
Pretoria. Dos nuevas torres circulares se construyeron sobre los restos de las
anteriores, avanzando ligeramente su posición y
cegando parte de la antigua entrada. Concretamente, la
nueva muralla tapió uno de los accesos menores de la
puerta trilobulada. Más tarde, se tapió la otra puerta
peatonal, quedando abierto únicamente el acceso
central. El inicio del arco de la puerta central todavía se
aprecia desde la calle. Al lado de la Puerta de Mar,
donde había un cuerpo de guardia, se han encontrado
más de cien monedas, seguramente perdidas durante
los pagos de los impuestos sobre las mercancías, que
se efectuaban antes de entrar a la ciudad.

El uso concreto de la fortificación avanzada es uno de los misterios de Barcino


que queda pendiente de resolver.
© COOLTUR

Al lado de los restos de la Puerta Pretoria, es posible visitar parte de las


termas públicas femeninas. (Calle Regomir 7) Es
un espacio de pago, propiedad del Museo de la
Ciudad.

Como hemos dicho antes, en el exterior de la primera


muralla se construyó un complejo termal. A la banda
oriental encontraríamos el edificio de las mujeres y al
occidental el de los hombres, precedido por un gran
pórtico monumental. La construcción de las dos
termas se data en los siglos I o II d.C.

Las termas o baños públicos eran un sitio de ocio


muy importante en la vida de un romano. Podríamos
decir que tenían tres funciones: higiénica, gimnástica
y fomentadora de la vida social entre ciudadanos. En
las grandes termas, hasta había porches y jardines para pasear, biblioteca,
salas de conferencias, en fin, todo aquello que fomentara la vida de sociedad.
El horario de funcionamiento iba desde media mañana hasta que oscurecía.
Había termas de propiedad pública, de asociaciones de bañistas y también de
particulares.

La distribución de unos baños públicos


era más o menos parecida a lo largo
del Imperio Romano. Del vestíbulo se
pasaba al vestuario. A continuación,
se hacía un recorrido por varias salas
a diferentes temperaturas, parecidas a
las saunas modernas. Además de
estas salas, podían haber otros locales
para hacer deporte y establecimientos
para comer y beber

Durante la reforma de la muralla, que tuvo lugar en el siglo III d.C., las termas
femeninas quedaron parcialmente derruidas y ocupadas por
las nuevas fortificaciones. Las masculinas fueron
transformadas y rodeadas por la nueva muralla, dando lugar a
un cuerpo avanzado fortificado o castellum. Como ya hemos
dicho, actualmente no tenemos suficiente información sobre la
función de esta instalación militar, pero es probable que
rodeara un edificio oficial.

Del conjunto termal femenino sólo se conserva la piscina de la


sala fría y los restos de alguna estancia, pero en su origen
tenía más de 1500 m2. Sus dimensiones muestran la
importancia que tenían el tráfico portuario y las actividades
mercantiles.

Más allá de las termas se han descubierto restos de un gran


almacén subterráneo, seguramente relacionado con el puerto.
© COOLTUR

En el interior del Centre Cívico del Pati Llimona (calle Regomir 3), podremos
observar otro tramo de muralla del siglo III, con sus torres correspondientes. En
este lienzo se puede distinguir perfectamente las dimensiones originales de la
muralla, ya que las reformas posteriores destacan claramente. Es uno de los
pocos tramos que podremos contemplar de tan cerca.

Dirigíos al noroeste por Calle del Regomir hacia la Calle de Sant Simplici
38 m
Continuad por Calle de la Ciutat
42 m
Girad a la izquierda por Calle dels Templers
89 m
Continuad por Calle de Cervantes
62 m
Girad a la derecha por Calle d'Avinyó
La destinación quedará a mano derecha
50 m
Calle d'Avinyó, 15

La domus de la Calle Avinyó, datada entre los siglos I-IV d.C., se encuentra
en el flanco sur de la ciudad romana.

La domus probablemente ocupó la


totalidad de la manzana, pero solamente se
han encontrado tres habitaciones. Se han
conservado sus pavimentos y se ha
recuperado una gran cantidad de la pintura
que decoraba las paredes y los techos,
datada entre finales del siglo I d.C. y
principios del II.

La parte excavada y visitable de la domus corresponde a un espacio de


representación, para recibir invitados y disfrutar de banquetes. Eran salas
destinadas a los actos sociales, donde mostrar la posición social y económica
de los propietarios. Se trata de un comedor con columnas que se abriría a una
especie de vestíbulo. El comedor presenta un pavimento de mosaico y la
antesala un suelo de placas de mármol. Al lado del comedor había una salita
© COOLTUR

que complementaría las funciones de este espacio


de representación. Los banquetes romanos se
realizaban con los comensales echados sobre tres
camas dispuestas en forma de U con una mesita
central. Así lo marca el dibujo de su mosaico,
formado por diferentes motivos geométricos y
figurativos. En las domus importantes podía haber
más de un comedor, utilizados en función de la
estación del año.

Referente al cubiculum o salita adjunta, estas solían


tener varias funciones: Eran el espacio indicado para
algunas de las actividades que acompañaban los
banquetes, como los recitales literarios, las
reuniones de negocios o el paso a relaciones más íntimas. Además de una
cama, había bancos y asientos, una mesa y, también, arcas para guardar
objetos. El cubiculum estaba bellamente decorado con pinturas.

Se ha podido recuperar un gran conjunto de pintura mural, datado entre la


segunda mitad del siglo I y el II d.C. Las pinturas, de gran calidad, han
permitido acercarnos a la decoración de les paredes del comedor y la salita.
Las dos habitaciones están decoradas con paneles de colores alternos, con
varios motivos figurativos, como pueden ser un amorcillo y la musa Terpsícore.

El techo del cubiculum presenta


una lujosa decoración donde se
encuentran distintas fajas de
motivos florales y geométricos,
con un rombo central donde se
representa el rapto de
Ganimedes por Zeus. Se trata
de un motivo poco frecuente en
pintura, que relaciona el espacio
con su posible uso para
reuniones y recitales literarios. Entre los fragmentos de pintura, se ha
localizado un grafito que podría asociarse a una de las familias más influyentes
de la Barcino del siglo II d.C.

Dirigíos al noroeste por Calle d'Avinyó hacia la Calle de la Lleona


130 m
Girad a la derecha por Calle del Call
La destinación quedará a mano izquierda
16 m
Calle del Call, 1

Al principio de la calle del Call, en concreto al fondo


de la tienda que ocupa el número 1, podremos ver
más restos de la muralla romana. Estos restos
corresponden a una torre y un fragmento de lienzo
© COOLTUR

de la muralla, perfectamente integrada en la tienda. Aquí, hasta se ha


localizado parte del foso de la muralla. Este foso acabó por canalizar muchas
de les aguas residuales de la ciudad, pero también las riadas que bajaban por
el Llano. Algunos de estos torrentes han quedado fosilizados bajo las calles
actuales.

De camino hacia la siguiente parada, en la calle del Call número 5, podemos


contemplar una fachada con el corte de la muralla romana. Concretamente de
su paso de ronda.

Dirigíos al noreste por Calle del Call hacia la Carrer de l'Arc de Sant Ramón del
Call
71 m
Girad a la izquierda por Calle de Sant Domènec del Call
45 m
Girad a la derecha por Calle de la Fruita
La destinación quedará a mano derecha
5m
Calle de la Fruita, 2
© COOLTUR

La domus de la Calle de Sant Honorat era una casa propiedad de un


importante personaje de la ciudad, que fue construida durante el siglo IV d.C.
Como ya hemos visto, fue un momento prospero de la ciudad. Como era
habitual en la época, la casa se organizó al derredor de un patio porticado (de
110 mts2) que permitía la entrada de luz y ventilación, y a la vez hacía un papel
de punto de encuentro familiar y de ocio.

Alrededor de este patio se abrían las


habitaciones, algunas pavimentadas con
mosaicos y decoradas con pinturas. Solo
las casas más ricas se lo podían permitir,
hecho que pone de manifiesto el estatus
social de sus habitantes. La distribución
respecto al patio porticado sería la
siguiente: A levante, un seguido de
habitaciones de la familia, una zona de
servicios a mediodía y un espacio de almacén orientado al norte.

Hay indicios arqueológicos que permiten suponer que la casa también disponía
de unas termas privadas, igual que el resto de domus encontradas en la
ciudad.

También se han localizado tres tabernae


abiertas al Fórum. Estos locales comerciales
tendrían que pertenecer, directamente o por
alquiler, al propietario de la domus.

Las tabernae eran los locales simples donde


se hacían transacciones comerciales (bares,
tabernas, panaderías...) y también servían
de viviendas a aquellos que trabajaban, en
muchos de los casos, ocupando parte de la
trastienda y/o altillos, construidos
expresamente para ser vivienda familiar.

Las últimas interpretaciones arqueológicas, situarían en este lugar la antigua


Curia de la ciudad. Algunas troballes materiales, como un pequeño altar y
restos de una estatua, sirven para afirmar la existencia de este edificio público
del siglo I a.C., hasta su transformación en vivienda particular, ya en el siglo IV.

El gobierno de la ciudad (la administración, el cobro de tributos, etc.) restaba en


manos de una asamblea (una curia o senado de unos 80 - 100 miembros) y
unos magistrados (ediles) elegidos por los ciudadanos. Era un reflejo del
sistema republicano iniciado a la antigua ciudad de Roma. Los que aspiraban a
estos cargos políticos hacían donativos a la ciudad y se esforzaban para
embellecerla con monumentos, para así adquirir prestigio delante de los
ciudadanos. Estas personas tenían derecho a recaudar los tributos de los
ciudadanos, pero debían responder, delante del poder central del Imperio, con
su propia fortuna. Durante un tiempo, estos cargos les permitían obtener
importantes ingresos.
© COOLTUR

Dirigíos al suroeste por Calle de la Fruita hacia la Calle de San Domènec del
Call
5m
Continuad por Calle de Marlet
41 m
Girad a la izquierda por Calle de l'Arc de Sant Ramon del Call
36 m
Girad a la derecha por Calle del Call
40 m
Girad a la derecha por Calle dels Banys Nous
La destinación quedará a mano derecha
28 m
Calle dels Banys Nous, 4

En el interior de la cafetería modernista "La Granja", podemos contemplar otro


fragmento más de la muralla romana de la ciudad. Como se puede apreciar, los
grandes sillares conformaron la muralla fundacional del siglo I a.C.

Dirigíos al noroeste por Calle dels Banys Nous hacia la Calle de l'Ave Maria
140 m
Continuad por Calle de la Palla
86 m
Calle de la Palla, 27

En la placita de Federic Marés podremos ver un


nuevo lienzo de muralla romana de la ciudad.
Muchos autores han destacado la gran importancia
que tuvo la conservación de las fortificaciones para
afrontar los conflictos que sufrieron. Estas murallas
estuvieron en uso hasta el siglo XIII.

Dirigíos al noreste por Calle de la Palla hacia la


Plaza de Frederic Marès
53 m
© COOLTUR

Girad a la izquierda por Plaza Nova


17 m
Girad a la izquierda por Calle dels Boters
79 m
Continuad por Plaza de la Cucurulla
23 m
Continuad por Calle de la Portaferrissa
23 m
Girad a la derecha por Calle del Duc
89 m
Girad a la izquierda por Calle de Francesc Pujols
56 m
Plaza de la Vila de Madrid

En la Plaza Vila de Madrid podremos


observar los restos de una necrópolis
romana articulada al derredor de un camino.
Estos enterramientos corresponden a un
período que va de los siglos I al III d.C. En
esta época, la ley romana prohibió las
sepulturas dentro de las ciudades, sobre
todo por motivos higiénicos y de salud. De
esta manera, los cementerios se fueron
formando en los márgenes de algunas vías
que salían de las ciudades, conocidas como
Vías Sepulcrales. Como casi todo en la sociedad romana, los enterramientos
también eran clasistas y, por tanto, los ricos se entierran en los tramos de
camino más cercanos a la ciudad. Suyos son, también, los monumentos
funerarios más decorados y lujosos. Esto quiere decir que, contra más nos
alejemos de una ciudad, más humildes serán las tumbas que encontraremos.

En la necrópolis de Vila de Madrid veremos diferentes tipos de sepulturas,


todas correspondientes a la clase baja de la sociedad. Esto significa esclavos o
bien esclavos liberados, libertos, en su gran mayoría. Estas tumbas no
siguieron una ordenación concreta, y nos las hemos de imaginar en los
márgenes del camino con una valla para delimitar el espacio. La Vía medía
unos 5 metros de ancho, era de tierra, con piedras y cerámica picada, y tenía
su origen en la Puerta Suroeste de Barcino. El camino atravesaba un paisaje
abierto de pinos, encinas, robles y algún ciprés. Un torrente cercano bajaba
agua de Collserola, sobretodo en caso de lluvias abundantes.

Se han identificado 85 sepulturas de diferentes tipos: seis cupae, que


recuerdan (y probablemente vengan de aquí) a medio barril cortado, seis aras o
pequeños altares, una estela (lápida), dos losas con inscripción, treintaitrés
túmulos (dos de ellos cónicos y el resto cuadrangulares o cupae de obra),
diecisiete enterramientos protegidos con tejas y restos de ánfora y veinte
enterramientos sin protección alguna. Los ajuares son pobres, los muertos
infantiles presentan malnutrición, los adultos acusada actividad física, una
esperanza de vida de unos 30-45 años y solamente hay uno de entre 50 y 60
años.
© COOLTUR

Aquí vemos tumbas tanto de


incineración como de inhumación, las
dos maneras más corrientes de rito
funerario que tenían los romanos. De las
dos, la más antigua es la cremación,
progresivamente sustituida por el
enterramiento, que no tiene nada que
ver con el avance del Cristianismo. Hay
un par de pozos y un “lagus” (depósito
ritual) para suministrar agua para los
rituales. Encontramos también silos
sagrados: para tirar ofrendas animales o restos de banquetes funerarios. Los
restos de les libaciones son de vino, leche y sangre (los líquidos de la vida).

Poco después de dejarse de utilizar, la necrópolis se fue cubriendo de tierras


procedentes del torrente cercano. Éste hecho mantuvo escondidas las piedras
y evitó que se reutilizaran como material de
construcción.

La excepcionalidad del yacimiento consiste en el hecho


que las tumbas se han encontrado en su contexto
original, ya que, de la gran mayoría de sepulturas
romanas que conocemos, sólo nos quedan elementos
de piedra reutilizados en otras obras o bien sepulturas
aisladas.

Se puede acceder al yacimiento y visitar la zona de


interpretación, que pertenece al Museo de la Ciudad.

Desde COOLTUR esperamos que os haya gustado la ruta y deseamos que


paséis un muy buen día

Barcino al segle III


© COOLTUR

También podría gustarte