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Revolución del 52 y Reforma Agraria

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UNIVERSIDAD PÚBLICA DE EL ALTO

CARRERA: ECONOMÍA
ÁREA: GEOGRAFIA ECONOMICA

DESARROLLO DE LA AGRICULTURA A
PARTIR DE LA REVOLUCIÓN DEL 52
Docente : Lic. Ivan Eloy Nina Mamani

Estudiantes :

Maria Soledad Quispe Quispe

Alizon Ines Humerez Quenta

Yesica Candy Quispe Flores

Guimer Aruquipa Macias


Adriana Micaela Condori Saloma
Paralelo : 1ro B
EL ALTO – LA PAZ

2023
INDICE
Páginas

I. INTRODUCCIÓN.................................................................................................. 1

II. OBJETIVO:...........................................................................................................2

2.1 OBJETIVO GENERAL....................................................................................2

2.2 OBJETIVO ESPECÍFICO................................................................................2

3. JUSTIFICACIÓN..................................................................................................2

4. METODOLOGÍA...................................................................................................3

4.1 Tipo De Investigación......................................................................................3

4.2 Enfoque Metodológico...................................................................................4

4.2.1 Método Descriptivo...................................................................................4

4.3 INSTRUMENTOS DE INVESTIGACION........................................................5

4.3.1 Fichas Bibliográficas.................................................................................5

5. MARCO TEORICO........................................................................................... 6

5.1 MARCO HISTORICO......................................................................................6

5.2 MARCO CONCEPTUAL...............................................................................10

5.3 MARCO TEORICO........................................................................................11

5.3.1 LA REFORMA AGRARIA........................................................................11

5.3.2 UN DEBATE SIN PRUEBAS EMPÍRICAS..............................................12

5.3.3 EL CONTEXTO GEOGRÁFICO Y MEDIOAMBIENTAL DE LA REFORMA


AGRARIA DE 1953..........................................................................................12

5.3.4 LA DINÁMICA DEL DESARROLLO RURAL TERRITORIAL..................14

5.3.5 EL PROYECTO DE LEY AGRARIA FUNDAMENTAL DE 1984..............15

5.3.6 LOS «RESIDENTES» Y LA TIERRA......................................................17

5.3.7 LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y EL ORDENAMIENTO TERRITORIAL. . .18

5.3.8 EL MAS Y LA PROPUESTA DE CONSTITUCIÓN.................................20


5.3.9 EN LA REGIÓN ANDINA YA NO HAY TIERRAS DISPONIBLES...........20

5.3.10 PROPUESTAS DE DISCUSIÓN...........................................................21

5.4 LA EVOLUCIÓN DE LA AGRICULTURA: RELEVANCIA ECONÓMICA Y


SOCIAL EN BOLIVIA Y AMERICA……………………………………………………51.

5.4.1 EVOLUCION EN LA AGRICULTURA SEGÚN A EDADES……………54

5.4.2 AGRICULTURA MODERNA: EN EL SIGLO XXI………………..............57

5.4 MARCO LEGAL............................................................................................60

6. CONCLUSIONES...............................................................................................62

7. RECOMENDACIONES......................................................................................63

8. BIBLIOGRAFIA.................................................................................................. 65

ANEXOS................................................................................................................ 67
I. INTRODUCCIÓN.

El tema comprendido tiene como referencia el desarrolló de la agricultura a partir


de la revolución del 52

En la cual se describen las razones históricas que condujeron, en la década de


1950, a la formulación y aprobación de la Ley de reforma agraria en Bolivia; el
posterior abandono, en la década de 1970, del proceso reformista; y finalmente el
renovado interés que la reforma agraria despertó en la década de 1990 al
promulgarse, en 1996, la Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (también
llamada Ley INRA), actualmente en vigor. Tras una breve reseña geográfica y
medioambiental destinada a situar los procesos reformistas y a recoger las
principales opiniones que se formularon acerca de la ley, se observa que la
problemática de la tierra está cada vez más relacionada con el debate de las
cuestiones de jurisdicción territorial, las cuales comprenden, con ciertos márgenes
de autonomía, reivindicaciones de índole político-administrativa y de acceso a los
recursos naturales. La exclusión de la mujer de los derechos de que gozan los
hombres, la transformación de los sistemas de tenencia y la aparición de nuevos
agentes sociales son los elementos que se encuentran en todos los programas de
las organizaciones campesinas e indígenas. A la luz de la importancia que el
asunto de la tierra reviste actualmente en Bolivia, se formula, en la conclusión del
artículo, una serie de propuestas de discusión.

Tras la revolución de 1952 de la mano del Movimiento Nacionalista Revolucionario


(MNR), se impulsaron una serie de reformas y políticas en beneficio a los sectores
históricamente excluidos, como los campesinos, indígenas y trabajadores mineros.

En las elecciones generales de 1951, el Movimiento Nacionalista Revolucionario,

Después de haber realizado una combativa campaña política contra las fuerzas
retrógradas que dominaban el país, ganó los comicios, eligiendo, fuera de
parlamentarios, al Presidente y Vice-presidente de la República: los señores Víctor
Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo. La voluntad popular expresada en dichos

1
comicios, Fue desconocida por el gobernante de entonces Dr. Mamerto
Urriolagoitia, quien después de un auto-golpe, entregó el Poder a una Junta Militar
organizada por el comandante de las Fuerzas Armadas.

Este escamoteo de la voluntad popular, exacerbó el espíritu combativo del pueblo,


el que, a los pocos meses, se insurreccionó bajo la dirección del MNR, derrotando
a las fuerzas pretorianas del gobierno, después de 3 días de lucha en las calles de
La Paz y Oruro. (9 al 11 de abril de 1952)

El control del poder total permitió al MNR cristalizar sus postulados


revolucionarios, entre los que estaban la Nacionalización de las Minas de Estaño,
la Reforma Agraria, la Reforma Educativa, el sufragio universal y la diversificación
económica, medidas capaces de tornar a Bolivia en un Estado Moderno.

De no haberse producido la eclosión revolucionaria del 9 de abril, no habría podido


cristalizarse la Reforma Agraria, por esa circunstancia mencionamos, de manera
especial, la importancia del fenómeno de la Revolución Nacional.

II. OBJETIVO:

2.1 OBJETIVO GENERAL.

Describir y analizar todos los sucesos que sucedieron a partir de la revolución de


1952

2.2 OBJETIVO ESPECÍFICO.

 Estudiar los antecedentes históricos para la reforma agraria de 1952


 Analizar el contexto social después de la revolución de 1952
 Conocer el marco jurídico de la revolución de 1952

3. JUSTIFICACIÓN.

Este tema es tan importante para saber la historia como sucedió todo esto,
también saber que todo lo que pasó en la historia de Bolivia.
La única justificación de una reforma agraria es, obviamente, el logro del bienestar
de toda la población y no de algún grupo. La reforma agraria tiene la intención de
corregir situaciones injustas y de terminar con privilegios sectoriales.
2
La reforma agraria no logra lo que pretende. La reforma agraria es de hecho la
imposición de otro sistema de privilegios, distinto al anterior, y que ahora se ha
disfrazado de justicia social. “al fin y al cabo, la reforma agraria es otro sistema de
dispensas y privilegios dados a unos en perjuicio de la mayoría

Reforma agraria es un proyecto político a gran escala cuyo objetivo es un cambio


rápido y radical del régimen de propiedad y explotación de la tierra. Bajo esta
denominación se encuentran múltiples procesos que deben ser contextualizados
en relación a tres cuestiones clave: el alcance, las indemnizaciones y la
organización.

Una reforma agraria es un proceso que se proclama como una autentica reacción
anti feudal, es decir va contra aquel sistema donde el poder radica en los
propietarios de grandes cantidades de tierras donde viven campesinos que
dependen del propietario+ y su abanico cobija desde los partidarios de izquierda,
la masonería, la iglesia católica hasta la alianza para el Progreso.

4. METODOLOGÍA.

4.1 Tipo De Investigación

En la presente investigación se aplicó el tipo de investigación explicativo, van más


allá de la descripción de conceptos o fenómenos o del establecimiento de
relaciones entre conceptos; es decir, están dirigidos a responder por las causas de
los eventos y fenómenos físicos o sociales. Como su nombre lo indica, su interés
se centra en explicar por qué ocurre un fenómeno y en qué condiciones se
manifiesta o por qué se relacionan dos o más variables.

Según Hernández Sampieri (2014, p. 95) El estudio explicativo está dirigido a la


comprobación de las hipótesis causales de tercer grado, en las cuales se identifica
y analiza las causales (variable independiente) y sus resultados (variable
dependiente) expresada en hechos verificables. Es decir, que los estudios
explicativos van más allá de la descripción de conceptos o fenómenos o del
establecimiento de relaciones entre conceptos; es decir, están dirigidos a
responder por las causas de los eventos y fenómenos físicos o sociales. Tiene

3
como objeto encontrar las relaciones causa – efecto que se dan entre los hechos
que se relacionen.

Para la realización de este tipo de monografía, se requiere que el autor posea un


buen nivel de análisis, comprensión e inferencia para poder reseñar las diferentes
posiciones o puntos de vista de los autores consultados, para luego expresar su
posición personal (Hernandez, 1997).

4.2 Enfoque Metodológico

La palabra método hace referencia a ese conjunto de estrategias y herramientas


que se utilizan para llegar a un objetivo preciso, el método por lo general
representa un medio instrumental por el cual se realizan las obras que
cotidianamente se hacen. Cualquier proceso de la vida requiere de un
procedimiento para funcionar. El uso de esta palabra es casi coloquial, su uso en
cualquier oración indica que existe un procedimiento que seguir si se desea llegar
al final de la operación (Raffino, 2020).

4.2.1 Método Descriptivo

Se utilizara el Método descriptivo es aquel método de investigación que consiste


en la desmembración de un todo, descomponiéndolo en sus partes o elementos
para observar las causas, la naturaleza y los efectos. El análisis es la observación
y examen de un hecho en particular. Es necesario conocer la naturaleza del
fenómeno y objeto que se estudia para comprender su esencia. Este método nos
permite conocer más del objeto de estudio, con lo cual se puede: explicar, hacer
analogías, comprender mejor su comportamiento y establecer nuevas teorías.

4
4.3 INSTRUMENTOS DE INVESTIGACION

Un instrumento de investigación es una herramienta utilizada para obtener, medir y


analizar datos de los sujetos en torno al tema de investigación. Debe decidir el
instrumento que va a utilizar en función del tipo de estudio que esté realizando.

4.3.1 Fichas Bibliográficas

La ficha bibliográfica constituye una herramienta básica de investigación, su


función principal es servir como base y sustento para anotar las fuentes que serán
consultadas al momento de realizar un trabajo, estas pueden ser libros, guías,
revistas, folletos, artículos científicos. Estos pueden ser realizados de manera
tradicional por escrito en una ficha o de forma electrónica. También servirá como
apoyo al momento de realizar la bibliografía al final de la investigación, ya que el
mismo tendrá un resumen de los medios consultados durante la elaboración
(Rodríguez, 2022).

5
5. MARCO TEORICO

5.1 MARCO HISTORICO.

Es conocimiento general de los estudiosos de la materia que la “conquista


española” dio fin al régimen comunitario de explotación de la tierra que existía en
el Imperio Incásico e introdujo, en una especie de operación de trasplante, el
sistema feudal, a la sazón imperante en Europa.

De esta manera se tomó como principal elemento, al indio, poseedor de la tierra, a


quien se entregó en “encomienda” a los conquistadores españoles, a fin de que
éstos, llamados “encomenderos”, cuiden de la catequización moral y del
rendimiento de los indios. Las tierras, que hasta entonces habían pertenecido al
Estado Incásico, fueron asignadas a los encomenderos, juntamente con sus
habitantes, en la superficie correspondiente a cada parcialidad o comunidad, de tal
manera, que cada encomendero se convertía en Señor Feudal, y cada campesino
en Siervo de la Gleba.

El nexo de esta relación, fue, por un lado, la del encomendero o patrón que
consistía en la dotación de una determinada extensión de tierra para que el colono
trabaje para sí; del otro, la del campesino, que consistía en la obligación de
trabajar todos los días necesarios en las tierras del patrón, en proporción a la tierra
recibida para sí. Este sistema pervivió hasta agosto de 1953, bajo el nombre de
colonato.

Desde luego, existía una serie de modalidades de acuerdo a la región, clima, etc.

Así tenemos: de compañía, de aparcería, etc., sin que ninguna signifique algún
tipo de retribución monetaria.

El colono, junto a su obligación de realizar trabajos físicos en la tierra, llevaba


aparejada la obligación de efectuar servicios o prestaciones personales que eran
extensivas a la familia del patrón.

Los instrumentos de expoliación de que se servía el régimen eran: los intendentes,


los corregidores, los curas, los llamados Jueces de Paz y los comisarios.

6
Los Corregidores, que generalmente eran blancos o mestizos, residían en
pequeñas poblaciones fundadas por los españoles, y para el control y sujeción de
los indígenas que vivían dentro de su circunscripción, nombraban un determinado
número de autoridades indias llamadas “Alcaldes”. Estos Alcaldes eran los
encargados de asegurar los brazos gratuitos para el Corregidor, el que juntamente
con el Juez, cosechaba todo tipo de “multas” por supuestos o verdaderos delitos
que pudieran cometer los campesinos indígenas, con lo cual, acrecentaba su
patrimonio particular, sin necesidad de realizar esfuerzo alguno.

Asimismo, la comunidad indígena, estaba obligada a proporcionar al Cura de la


parroquia, toda la servidumbre gratuita que le era necesaria, así como las
acémilas, apiris, etc., para sus frecuentes viajes. Aparte, debía pagar
obligadamente, por los actos religiosos que celebraba el cura, como ser bautizos,
matrimonios, misas. Los párrocos, también obligaban al indígena a organizar
grupos de danzarines para solemnizar fiestas y todo a costa del peculio indígena.

Aparentemente, todo lo anteriormente enumerado, da la impresión de que


corresponde al remoto pasado de la época colonial; sin embargo es necesario
reconocer que, desde la fundación de la república en 1925, hasta la Revolución
Nacional de 1952, la modalidad de explotación y servidumbre del campesino
indígena de Bolivia, no cambió en absoluto. De ahí que podemos asegurar sin
temor de equivocarnos, que la independencia, con relación al “indio”, no cambió
sino el patrón español por el patrón criollo o mestizo, muchas veces con el
agravante de nuevos y numerosos despojos de tierras de comunidades, en
diferentes períodos de gobiernos arbitrarios.

Hecha esta somera enumeración de antecedentes, debemos llegar a establecer la


siguiente caracterización del régimen campesino en Bolivia antes de la Reforma
Agraria de 1953:

1. En cuanto a la tenencia, el 4.5 % de los propietarios rurales, detentaban el


70 % De las tierras cultivables.

7
2. Ausentismo del patrón, o sea que vivía en las ciudades o aldeas llamadas
pueblos, desde donde se trasladaba al fundo rústico solamente en la época
de cosecha, con fines de control y divertimiento.
3. Ausencia de inversión de capital suplementario, o sea que los propietarios
rurales explotaban solamente la renta fundiría.
4. Desconocimiento del concepto de salario.
5. Servicios personales gratuitos.
6. Empleo de métodos anticuados de cultivo, remanentes de la época colonial.

Bolivia vivió una profunda conmoción social por efecto de las generalizadas
ocupaciones de haciendas en regiones de los valles y del altiplano a principios de
la década de 1950. Cuando, en abril de 1952 tomó el poder por las armas, el
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) no tenía claro su programa
respecto a la cuestión de la tierra, aunque había formulado varios diseños
provisorios que no llegaban a la propuesta explícita de una reforma agraria. Ésta
se realizó como consecuencia de la rebelión indígena y de las tomas de tierras. Un
año después de que entró en funciones el gobierno revolucionario, se promulgó en
Ucureña el decreto que dio legalidad a la liberalización de la fuerza de trabajo
rural-indígena y al reparto de tierras.

La Ley de Reforma Agraria de Bolivia se inspiró en el proceso similar iniciado 35


años antes en México, sólo que a diferencia de la revolución y reforma agraria
mexicana, en Bolivia se generó un neolatifundismo en las tierras del oriente con la
repartición de vastos territorios a supuestos hacendados.

A mediados de década de 1970, la reforma agraria había sido abandonada, pero


se ignora cuándo dejó de ser aplicada. Todos los gobiernos fueron negligentes en
la conducción del proceso reformista. Las dictaduras militares se destacaron por la
distribución gratuita y arbitraria de tierras, especialmente en el oriente, para pagar
apoyos y lealtades políticas.

Ante el escándalo de la apropiación ilícita de 100 000 hectáreas de tierras por el


Ministro de Educación del gobierno de Jaime Paz Zamora, en 1992 el gobierno
8
decidió intervenir el Consejo Nacional de Reforma Agraria y el Instituto Nacional
de Colonización para frenar la corrupción y poner orden en el caos administrativo:
para ello dio un plazo de tres meses.

Los tres meses se convirtieron en cuatro años de esfuerzos y dificultades para


intentar llegar a un acuerdo acerca de un Programa Nacional de Administración de
Tierras y, simultáneamente, elaborar una nueva ley con una visión jurídica más
moderna de la administración de la reforma agraria.

Entre 1992 y 1996 el país vivió momentos de grandes debates y movilizaciones


campesinas e indígenas, además de protestas empresariales y sociales que
concluyeron con la promulgación -a fines de 1996- de la Ley del Instituto Nacional
de Reforma Agraria (INRA). Esta ley fue aprobada sin un consenso suficiente, y el
esfuerzo de concertación fue extremo. Difícilmente se lograría una Ley de
Reforma Agraria concertada entre terratenientes y campesinos sin tierra. Los
principales impugnadores fueron los grupos de poder del oriente, y en menor
medida las organizaciones sindicales del occidente.

El INRA lleva ya siete años aplicando la ley, y con este fin ha hecho inversiones
por alrededor de 42 millones de dólares [Link]. otorgados por organismos de
cooperación internacional. Estos recursos se han destinado principalmente al
proceso de saneamiento y titulación de las tierras comunitarias de origen (TCO) en
la región de los llanos y del oriente, sobre todo mediante un proceso de
tercerización de contratos con empresas privadas que llevaron a cabo
evaluaciones técnico-jurídicas de los expedientes agrarios, pericias de campo,
estudios de georreferencia, y registros y catastro de los predios.

Sin embargo, el proceso de saneamiento se realiza ignorando el marco global de


la Ley INRA, que dispone un proceso simultáneo de expropiación, devolución y
redistribución. El saneamiento se aplica como si en Bolivia la reforma agraria ya
hubiese concluido, y como si lo único que faltase para cerrar el ciclo fuese el
fortalecimiento jurídico del derecho propietario. Esa es la mayor tergiversación del
mandato constitucional de la Ley de Reforma Agraria.
9
5.2 MARCO CONCEPTUAL.

Revolución del 52 en Bolivia:

La Revolución Nacional de 1952 marcó un punto de inflexión en la historia de


Bolivia. Fue un movimiento político y social que llevó a importantes cambios en la
estructura del país, incluyendo la reforma agraria y la nacionalización de los
recursos naturales.

Reforma Agraria:

La reforma agraria de 1953 fue un componente fundamental de la Revolución del


52. Esta reforma tenía como objetivo principal redistribuir la tierra de manera más
equitativa entre los campesinos y comunidades indígenas, eliminando el latifundio.

Tenencia de la Tierra:

Comprende la relación entre las personas y la tierra. La tenencia de la tierra en


Bolivia ha experimentado cambios significativos desde la reforma agraria, pasando
de grandes propiedades a la propiedad colectiva en algunas áreas.

Desarrollo Agrícola:

Se refiere al crecimiento y la mejora de la producción agrícola en Bolivia. Esto


incluye el aumento de la productividad, la diversificación de cultivos, la adopción
de prácticas agrícolas sostenibles y la modernización de la agricultura.

Agricultura Familiar:

La agricultura familiar desempeña un papel crucial en la producción de alimentos


en Bolivia. Comprende pequeñas explotaciones agrícolas gestionadas por
familias, y su desarrollo es fundamental para la seguridad alimentaria y la
reducción de la pobreza.

Agricultura Sostenible:

10
La agricultura sostenible busca maximizar la productividad agrícola mientras
minimiza el impacto ambiental. En Bolivia, esto es relevante para la conservación
de los recursos naturales y la adaptación al cambio climático.

Políticas Agrarias:

Las políticas agrarias son decisiones y medidas gubernamentales que afectan la


agricultura. Esto incluye subsidios, regulaciones, programas de desarrollo rural y
estrategias para fomentar la inversión en el sector.

Cadenas de Valor Agrícola:

Las cadenas de valor agrícola representan el proceso desde la producción hasta


el consumo de productos agrícolas. Analizar estas cadenas es importante para
comprender cómo se comercializan y distribuyen los productos agrícolas en
Bolivia.

Desafíos y Oportunidades:

Bolivia enfrenta desafíos en su desarrollo agrícola, como la presión sobre los


recursos naturales y la adaptación al cambio climático. Sin embargo, también
existen oportunidades, como la creciente demanda de alimentos y la posibilidad de
exportación de productos agrícolas.

5.3 MARCO TEORICO

5.3.1 LA REFORMA AGRARIA.

Para tener una comprensión clara sobre la importancia de la Reforma Agraria en


Bolivia, es necesario conocer sus antecedentes, o sea, el estado social del
campesino boliiviano antes de 1952, así como la incidencia de la agricultura en la
economía boliviana.

11
5.3.2 UN DEBATE SIN PRUEBAS EMPÍRICAS.

El asunto de la tierra en Bolivia ha sido objeto de debates superficiales e


incompletos, y carentes de pruebas empíricas de los efectos de la Reforma
Agraria de 1953. En los últimos años ha habido discusiones, a veces muy
ideológicas, sobre los potenciales e insuficiencias de esa reforma y de la Ley INRA
como nueva política pública. Muchas de las críticas fueron más bien formuladas al
Estado, al sistema capitalista, a la economía de mercado, al modelo neoliberal y
un mercado de tierras que la Ley INRA estaría promoviendo por mandato del
Banco Mundial.

5.3.3 EL CONTEXTO GEOGRÁFICO Y MEDIOAMBIENTAL DE LA REFORMA


AGRARIA DE 1953

En América Latina, 17 millones de personas viven en valles, montañas y altiplanos


a altitudes comprendidas entre los 2 500 y los 3 500 m, y 7 millones de personas
viven a más de 4 000 m de altura. De estos 7 millones, casi 2 millones pueblan el
altiplano boliviano, sin tomar en cuenta la población urbana. Un millón y medio
habita los valles interandinos a alturas superiores a los 2 500 m.

El altiplano boliviano es una de las pocas regiones del mundo donde se encuentra
una población que vive a alturas de 4 000 m. Su principal actividad es el pastoreo
pero además practica cultivos de subsistencia de variedades nativas altamente
resistentes a las heladas y sequías. En estas regiones el crecimiento de la
población está generando nuevos y graves problemas ambientales, dada la
escasez de recursos naturales.

El hecho de que 3,5 millones de h¡”itan’es rurales vivan en los ecosistemas de


altura de valles y altiplano a más de 2 500 m es en sí mismo un factor de notables
consecuencias sociales, económicas, culturales, ambientales y políticas. Se suele
olvidar que las condiciones climáticas (temperatura, humedad), calidad y textura
de los suelos, y el nivel de erosión determinan grandes limitaciones para el
aumento de la productividad y obligan cada vez más a los habitantes a combinar
actividades agrícolas con otras actividades que generen ingresos. En estas
regiones de altura es sumamente difícil expandir la frontera agrícola de forma
12
sostenible, en consideración de un contexto de economía de mercado abierto y
globalizado en el cual los productos agropecuarios de otros países -provenientes
de zonas de menor riesgo climático y con altos subsidios directos e indirectos-
obtienen precios mucho más bajos. De hecho, la mera subsistencia en estos
ecosistemas es extremadamente difícil, especialmente cuando las políticas
macroeconómicas y las inversiones públicas desalientan sistemáticamente el
desarrollo rural.

Uno de los principales sistemas montañosos del mundo es el andino, y de él


forman parte los valles y el altiplano boliviano. En esta región, «el pequeño tamaño
de las parcelas cultivables, la falta de inversión pública en infraestructura, la
naturalmente baja productividad típica de las elevadas alturas de tierras áridas, la
extendida erosión del suelo y la pérdida de fertilidad conducen a una situación de
pobreza endémica y creciente expulsión migratoria. La pobreza y la inseguridad
alimentaria son muy graves y generalizadas» (FAO, 2002).

Este contexto geográfico y ambiental fue el principal escenario de la Reforma


Agraria de 1953. Durante varias décadas la Reforma Agraria concentró el reparto
de tierras en las regiones del occidente boliviano. Según la Superintendencia
Agraria de Bolivia (2002), en medio siglo el medio ambiente se ha deteriorado
como consecuencia del crecimiento de la población y la sobreexplotación de los
recursos naturales y ha llegado probablemente al límite de sostenibilidad. Hace
medio siglo, cuando se inició la Reforma Agraria, la población que habitaba la
región montañosa del occidente andino rural de Bolivia era prácticamente la mitad
de lo que es hoy. En los últimos 50 años, con el aumento de la población, la tierra
se ha subdividido de manera insostenible.

El altiplano norte es una subregión privilegiada del altiplano boliviano a causa del
microclima de la región circunlacustre (Titicaca), pero principalmente por la
cercanía y facilidad de comunicación con los mercados de productos
agropecuarios de las ciudades de La Paz y El Alto, donde vive un millón y medio
de consumidores. Lo mismo ocurre con el valle central de Cochabamba y la
influencia ejercida por La Paz. A diferencia del altiplano central y sur, los

13
productores indígenas del altiplano norte y de los valles centrales están
plenamente incorporados a una dinámica de economía de mercado -con una
lógica mercantil dominante- inclusive en relación con la propiedad (privada) de la
tierra y la seguridad jurídica (pedidos de titulación). En cambio, en las otras
regiones del altiplano y los valles, persisten las economías de reciprocidad
parcialmente relacionadas con el mercado, lo que determina una combinación de
distintas formas de propiedad de la tierra.

La situación en los valles es probablemente más compleja y heterogénea. En los


valles hay mayor variedad de suelos, sistemas productivos y formas de acceso a
la propiedad de la tierra. Además, los sistemas de riego comunal y las
organizaciones de regantes están más difundidos. Esto seguramente determina,
según las regiones, distintas expectativas y conductas sobre las formas de
titulación en el proceso de saneamiento de la tierra dispuesto por la ley. Este
aspecto no había sido contemplado por la ley de Reforma Agraria de 1953 ni por la
Ley INRA de 1996.

5.3.4 LA DINÁMICA DEL DESARROLLO RURAL TERRITORIAL

En el altiplano y los valles la propiedad de la tierra está muy fragmentada. Pocos


reconocen que esta fragmentación data de antes de la Reforma Agraria de 1953 y
que estuvo determinada por factores medioambientales, especialmente en el
altiplano. La tendencia sostenida hacia la propiedad privada y la actividad
económica familiar, que han acompañado la Reforma Agraria desde 1953, es cada
vez mayor en el marco de las relaciones sociales comunales. Sin embargo desde
los años 1990, la tercera generación -los «nietos» de la Reforma Agraria- ya no
consigue acceder a tierras en superficies sostenibles. Por eso emigra más
frecuentemente a las ciudades, diversifica al extremo sus estrategias de
supervivencia o busca tierras en otras partes del país. Durante el paso a la tercera
generación se aprobó la nueva Ley de Tierras (INRA, 1996) y se estableció que
todo nuevo asentamiento a título gratuito (dotación) en tierras fiscales en los llanos
debería ser exclusivamente en beneficio de comunidades que solicitaran la tierra
en «propiedad comunitaria» (propiedad que no se puede subdividir ni enajenar).

14
Este punto de la Ley INRA de 1996 ha sido abiertamente rechazado por casi todos
los dirigentes del altiplano y de los valles: se exige acceder gratuitamente a
nuevas tierras fiscales en los llanos amazónicos del oriente al amparo del
concepto de propiedad privada. El Movimiento sin Tierra (MST) estaría orientado
hacia esta dirección.

Desde hace una década, la población de la zona rural del altiplano y los valles se
está manteniendo relativamente constante en cerca de 3 millones de habitantes, y
ello demostraría que gracias a las actuales tecnologías, productividades y
rendimientos, esa región de altura habría llegado al límite máximo de expansión
de la frontera agrícola y de la producción agropecuaria. Esto indicaría que la
incorporación de actividades económicas no agrícolas en esa zona rural se realiza
principalmente para compensar pérdidas de ingresos en el sector agropecuario o
disminuciones en la productividad de la tierra, y no siempre significaría un
aumento del ingreso familiar total. El altiplano y los valles son exportadores de
recursos humanos calificados, especialmente jóvenes, tanto hombres como
mujeres, pero no se sabe bien cómo la dinámica económica generada por el
mercado de las ciudades, las nuevas costumbres difundidas por los medios de
comunicación, especialmente la televisión, y el atractivo de la vida en las
ciudades, afectan a las formas de acceso y propiedad de la tierra.

5.3.5 EL PROYECTO DE LEY AGRARIA FUNDAMENTAL DE 1984

En 1984, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia


(CSUTCB), liderada por Genaro Flores Santos, presentó al país un anteproyecto
de Ley Agraria Fundamental (LAF) que fue el producto de varios años de
reflexiones.

El escenario más propicio para su elaboración fue el proceso democrático iniciado


en noviembre de 1982 que, después de muchos años de dictadura, permitió a los
movimientos indígenas del país debatir y proponer sus propias alternativas,
especialmente respecto del cambio de orientación de la Reforma Agraria de 1953.
La LAF tuvo una orientación marcadamente «andino-comunitarista», y buscó dar
mayor fuerza a la participación indígenacampesina para el autogobierno comunal.

15
El principal argumento de la LAF fue la ampliación del principio constitucional
vigente de que no solo «la tierra es del que la trabaja», sino que «la tierra es para
el que la trabaja personalmente». Se hacía alusión a la necesidad de vincular la
«clase campesina» al trabajo de la tierra. Quien no trabaja directamente la tierra
no debería tener derecho a poseerla: esa era la máxima de la LAF. Predominaba
una concepción clasista del «campesinado», y el concepto de territorialidad
indígena estaba prácticamente subordinado a la jurisdicción político-administrativa
de un territorio local desligado de la propiedad de los recursos naturales. Fue el
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el que años más
tarde promovió el concepto de territorio indígena, y fue -en el caso boliviano- las
poblaciones indígenas de la región amazónica las que lo reivindicaron en sus
movilizaciones de principios de los años 1990. Una parte de esas reivindicaciones
territoriales fueron incluidas en la Ley INRA bajo el concepto de «tierras
comunitarias de origen» (TCO) legisladas y reglamentadas para las zonas
amazónicas y de los llanos como respuesta a las movilizaciones y demandas de la
Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB).

Los pueblos indígenas andinos del altiplano y valles, estimulados por los avances
de las demandas territoriales de las poblaciones amazónicas originarias, y por los
esfuerzos de varios investigadores que promovieron la reconstitución de los ayllus
andinos, particularmente en el norte de Potosí, incorporaron con decisión, en la
segunda mitad de la década de 1990, sus propias reivindicaciones territoriales y
plantearon la restitución de extensos territorios andinos precolombinos -el
Kollasuyo- de antes de la conquista española. Uno de los argumentos para
rechazar la aplicación del saneamiento en algunas regiones del altiplano era
precisamente la reivindicación de la autonomía político-administrativa del territorio
indígena originario, con pleno acceso y control de la totalidad de los recursos
naturales y las formas de gobierno propio.

Más allá de las aspiraciones y propuestas de varios líderes indígenas, la realidad


es que han transcurrido dos siglos de vida republicana y 50 años desde que se
promulgó una reforma agraria parcelaria que ha fomentado formas aparentemente

16
irreversibles de propiedad privada. La mayoría de las tierras de las comunidades
de los valles y altiplano es ahora de propiedad familiar, aunque está administrada
en el marco de las comunidades y según una compleja combinación de la norma
positiva (1953) y de los usos y costumbres locales.

Para algunos, la LAF de 1984 fue una clave inspiradora de la Ley INRA de 1996;
pero para otros la Ley INRA desfiguró totalmente la LAF. Posiblemente, el
elemento más orientado hacia el fortalecimiento de las comunidades en la Ley
INRA fue la decisión de titular de manera excluyente la propiedad individual, por
un lado, y de titular de manera comunitaria, por otro. El estudio de la Fundación
Tierra (Pacheco y Valda, 2003) sobre los valles ha respondido a la fuerte demanda
de los campesinos-indígenas, porque el saneamiento les otorga títulos de derecho
propietario de manera combinada o mixta: la propiedad individual para todos pero
en el marco de la propiedad territorial de la comunidad.

En los valles y en el altiplano hay un explícito rechazo de la titulación colectiva,


que promueve la Ley INRA; y se prefiere la titulación individual otorgada por la
Reforma Agraria de 1953. Hoy día los indígenas-campesinos de los valles y
altiplano prefieren una combinación de derecho propietario familiar y comunitario.
No se sabe cuál es la relación de este pedido de titulación mixta con el estado del
desarrollo de las fuerzas productivas, el contexto socioeconómico y la inclusión de
las economías campesinas en el contexto mayor de la economía nacional
mercantil. Tampoco se sabe si este pedido se funda en la identidad étnica, ni cómo
están operando los procesos de mestización-urbanización y cuáles serán sus
tendencias futuras.

5.3.6 LOS «RESIDENTES» Y LA TIERRA

Otro aspecto importante pero poco estudiado -sobre todo en el altiplano cercano a
las ciudades de El Alto y La Paz- es el papel determinante que juegan los
«residentes»[9] en la configuración de nuevas estructuras de propiedad de la tierra
y de poder de las comunidades. Los residentes tienen mayor acceso a los partidos
políticos, a la información, a las instituciones públicas, y principalmente a la
educación. Este acceso privilegiado a los activos, tanto urbanos como rurales, les

17
permite jugar un papel de liderazgo en la estructura organizacional de las
comunidades. Viven en las ciudades pero mantienen tierras y propiedades, y son
menos pobres que el resto de la población. No les interesa el saneamiento de la
propiedad de la tierra dispuesto por la Ley INRA (de 1996) porque les obligaría a
declarar en registros de catastro y Derechos Reales todos sus bienes y activos
urbanos y rurales. Por eso son los principales opositores a la aplicación de la Ley
INRA. Sin embargo, debido a su acceso al conocimiento, a la información y a su
mayor nivel de educación, son también un motor del desarrollo económico y
agropecuario rural y agentes de cambio.

No está claro qué tipo de control ejercen los residentes sobre los recursos
naturales y específicamente sobre el acceso y propiedad de la tierra en sus
comunidades de origen. No se sabe con certeza si los ex campesinos, que antes
vivían en el altiplano o los valles, y ahora viven en las ciudades, impiden la
reconstitución de parcelas de tamaños ambiental y económicamente sostenibles
en las comunidades. Al mantener la propiedad de las tierras que recibieron de la
Reforma Agraria de 1953, los residentes han «perjudicado» a los que se quedan
en el campo. Es necesario averiguar si los «usos y costumbres» son, en este
caso, un pretexto para acumular tierras en manos de quien no la trabaja
directamente, o si más bien son elementos de cohesión social y cultural que
entran en contradicción con aspectos de sostenibilidad ambiental y de equidad. No
se sabe si los residentes son los que están creando y controlando desde las
ciudades un mercado de tierras en el altiplano y los valles, no por el mecanismo
«definitivo» de la compra-venta, sino mediante formas temporales y encubiertas
de arriendo («al partir», aparcería, alquiler).

5.3.7 LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y EL ORDENAMIENTO TERRITORIAL

Muchos estudiosos critican que, una vez distribuida la tierra -especialmente a las
familias-, la Reforma Agraria de 1953 dejase a los campesinos abandonados a su
suerte, sin ningún apoyo ni políticas públicas explícitas de desarrollo rural; pero
otros afirman que la Reforma fue respetuosa de la autodeterminación de los
indígenas-campesinos al no imponerles formas de organización, representación o

18
propiedad de la tierra, ya que dejó que cada familia y comunidad optara por las
más conformes a sus necesidades.

La aplicación de las leyes de Participación Popular (1994) y de tierras del INRA


(1996) ha despertado expectativas y puesto en conflicto la tradicional forma de
relación de la sociedad civil rural con el Estado. Desde 1994, la influencia del
Estado se extiende a las comunidades indígenas-campesinas a través de los
municipios, que en su gran mayoría están ahora gobernados por indígenas
campesinos (Albó, 2001). En una región andina de fuertes organizaciones
indígenas muy celosas de su independencia del Estado nacional, las demandas
de titulación de tierras comunitarias de origen (TCO), a las que se añade una
exigencia de autonomía política -para la reconstitución de los ayllus
precolombinos- junto con el fortalecimiento de identidades étnicas (art. 171 de la
Constitución Política del Estado, Bolivia multicultural y pluriétnica), marcan el inicio
de una nueva etapa en la historia republicana que pone en cuestión la actual
división político-administrativa municipal en vigencia desde 1994. Pero no sólo
está en cuestión la circunscripción municipal y su relación con las comunidades
indígenas, sino la propia concepción del Estado nacional. Las actuales normas
jurídicas (Ley de Participación Popular y Ley de Tierras) no serían suficientes para
comprender el alcance de esta problemática en la perspectiva de promover el
desarrollo rural territorial desde las comunidades y con la participación de
instituciones públicas renovadas. En otras palabras, se plantea ahora la creación
de municipios indígenas -coincidentes en cuanto a sus límites con los espacios
territoriales de las TCO- como una nueva forma de gestión territorial y de
jurisdicción político-administrativa dotada de autonomía local.

Adoptando posiciones muy conservadoras, se afirma que la Ley INRA ha


cambiado la concepción de autodeterminación liberal de la Reforma Agraria de
1953 por una visión paternalista o de protección de un Estado que promueve la
titulación colectiva de la tierra -ya sea en forma de propiedades comunales o de
TCO-, debido a que el saneamiento obliga a los indígenas-campesinos a elegir de
manera excluyente entre propiedad familiar o propiedad comunitaria.

19
Al mismo tiempo, grupos de poder de los llanos estarían consintiendo a
regañadientes en la titulación de TCO en beneficio de los indígenas amazónicos -
como un mal menor para los grupos empresariales de la región- para impedir
nuevos asentamientos de indígenas andinos collas en la región de las tierras
bajas. Continúan sosteniendo dichos grupos, como en el siglo XIX, que «tierra en
manos del indio es tierra muerta».

5.3.8 EL MAS Y LA PROPUESTA DE CONSTITUCIÓN

Política del Estado por su parte, la propuesta de Constitución Política del Estado,
aprobada en Oruro y que cuenta con el aval del MAS, no se aparta de las
orientaciones centrales que han caracterizado a las políticas de tierras,
implementadas por el Gobierno desde enero de 2006.

Plantea que el Estado “reconocerá, protegerá y garantizará la propiedad pública y


la propiedad privada individual o comunitaria de la tierra, en tanto cumplan una
Función Social o una Función Económica Social”, y clasifica a la propiedad agraria
individual en “pequeña y empresarial, en función a la superficie, producción y los
criterios de desarrollo (cuyas) extensiones máximas mínimas, características y
formas de conversión serán reguladas por ley

5.3.9 EN LA REGIÓN ANDINA YA NO HAY TIERRAS DISPONIBLES

El fenómeno simultáneo de abandono de tierras erosionadas y presión por nueva


tierra no es exclusivo de Bolivia. Ocurre en todos los lugares en los que las
dinámicas poblacionales no están orientadas por políticas públicas de
asentamientos humanos y ordenamiento territorial y en los que se que agudiza al
mismo tiempo el proceso de deterioro de los recursos naturales por efecto de la
sobreexplotación. Las prácticas de desmonte, roza y quema son comunes en las
agriculturas itinerantes de la Amazonía y de los llanos, mientras que en las tierras
de altura, en el altiplano y valles, los ciclos de rotación y descanso se han
interrumpido.

20
El simultáneo abandono de la «tierra vieja» y la búsqueda de la «tierra nueva» es
la demostración de que se han roto los equilibrios previos que permitían ciclos
familiares reproductivos y la satisfacción de las necesidades alimenticias básicas.

En la región andina del altiplano y valles ya no hay más tierra que distribuir. Toda o
casi toda la tierra ya fue distribuida con la Reforma Agraria de 1953. Y toda o casi
toda la tierra distribuida mediante reparto y devolución a las comunidades
indígenas está siendo sometida a fuerte presión debido al uso excesivo ejercido
por las unidades familiares productoras campesinas indígenas.

La gran mayoría de las tierras en dotación colectiva se dedican al pastoreo


siguiendo complejas fórmulas de turnos, alquileres, herbajeo y períodos, o se han
distribuido de forma fragmentada para uso familiar. Esto ha complicado las
relaciones intracomunitarias.

5.3.10 PROPUESTAS DE DISCUSIÓN

[Link] reforma agraria debe continuar mediante la recuperación de tierras


ilegales

Las reformas agrarias son momentos de inflexión histórica, debido a la ruptura de


las estructuras prevalecientes de propiedad y tenencia de la tierra y de los
regímenes de trabajo. Así ocurrió con la reforma mexicana, que duró más de 75
años (1917-1992), y la boliviana, que se inició hace medio siglo y que continúa
vigente formalmente pero que está «aletargada», y ha sido manipulada,
corrompida y desvirtuada desde hace más de tres décadas. Parece que la
frustración de las expectativas despertadas con la aprobación de la Ley INRA y el
mantenimiento de la concentración de la propiedad de la tierra en los llanos y la
Amazonía en manos de grupos de poder -situaciones simultáneas a las demandas
de titulación de territorios indígenas y las cada vez más frecuentes ocupaciones de
tierras realizadas por el Movimiento sin Tierra- están llevando a Bolivia a un nuevo
momento de inflexión histórica, en el cual es indispensable replantear el concepto
global de reforma agraria.

21
No es verdad que la reforma agraria sea cosa del pasado, ni que carezca de
vigencia. La reforma agraria boliviana no ha concluido, y es por eso que la Ley
INRA fue concebida como el instrumento de modernización del proceso de
distribución y redistribución de tierras y fortalecimiento de la seguridad jurídica de
la tierra para todo el que la trabaja. Sin embargo, algunas autoridades públicas y
organismos de cooperación dan al proceso reformista el carácter de una
«contrarreforma agraria» -en el marco de las políticas de ajuste neoliberal-
centrada exclusivamente en el saneamiento de las tierras con el propósito de
legalizar la propiedad. Es necesario dejar en claro, ante los movimientos sociales y
las instituciones públicas del más alto nivel, que la reforma agraria continúa
plenamente vigente en Bolivia.

[Link] sistema político debe pronunciarse explícitamente sobre la reforma


agraria

La reforma agraria debiera ser un asunto central del programa de política nacional.
La reforma agraria es un asunto aún no resuelto, que está pendiente para los
gobiernos, la sociedad, las instituciones y principalmente los partidos políticos. La
reforma agraria -en una concepción moderna- implica el uso de diversos
instrumentos y formas de acceder a la propiedad: reparto, arriendo, alquiler o
compra-venta, según las circunstancias y combinando diferentes modalidades
como condición del desarrollo rural sostenible.

Los líderes políticos prefieren las ambigüedades y no reconocen que es necesaria


una nueva fase de la reforma agraria. Pero para que ésta tenga carácter de
reforma debe haber un interlocutor público autorizado y deben existir unas
instituciones y órganos públicos que acompañen este proceso. Cuanto más claro
sea el mensaje de los líderes políticos y más rápido sea el proceso, mejores serán
los resultados. Sin embargo, con la excepción de los partidos políticos de origen
campesino-indígena como el Movimiento al Socialismo (MAS) y el Movimiento
Indígena Pachakuti (MIP), el resto del sistema político no quiere precisar su
posición sobre este tema fundamental porque de una manera u otra prefiere que
las cosas sigan como están. Bolivia necesita iniciar una nueva etapa en el proceso

22
de la reforma agraria que no solamente fortalezca la seguridad jurídica sino que
cambie la estructura de la propiedad de la tierra, elimine el latifundio y el
minifundio y promueva el uso sostenible de los recursos naturales.

3. La tierra al que la trabaja

En el pasado, el Consejo Ciudadano, creado para promover la reforma de la


Constitución Política del Estado, propuso la eliminación del principio básico de que
el trabajo es la fuente de derecho propietario sobre la tierra. Esta propuesta debía
transformar por completo la estructura jurídico-agraria. El principio de que la tierra
es de quien la trabaja también está contenido en las constituciones de muchos
otros países de América Latina.

Eliminar este principio agudizaría la inseguridad jurídica y promovería la


reconcentración latifundiaria improductiva de la tierra. Este es un asunto de orden
político pero también económico. En el marco de la proyectada reforma
constitucional, es necesario mantener el principio fundamental de que la tierra es
de quien la trabaja porque existe una estrecha relación entre la construcción de la
democracia y la ciudadanía y el acceso a los recursos naturales. No puede haber
democracia económica si no hay acceso equitativo, jurídicamente seguro y
ambientalmente sostenible a los recursos naturales. No puede haber inclusión
económica si persiste la desigualdad en el acceso a los recursos. El cumplimiento
de la función económico-social a través del trabajo de la tierra -en las diversas
formas establecidas en la Ley INRA- es un elemento clave del ordenamiento
agrario.

4. Promover el ejercicio por la mujer del derecho de propiedad

Otro de los grandes problemas del acceso a la tierra en Bolivia es la desigualdad


de género. Gran parte de los títulos de propiedad otorgados por la Reforma
Agraria de 1953 están a nombre del jefe de familia varón. La sucesión hereditaria
dispone que la tierra se distribuya por igual entre los hijos e hijas pero, en la
práctica, los hombres han acumulado más tierra que las mujeres. Esta situación se

23
debe a prácticas sociales tradicionales machistas de la sociedad rural que relegan
a la mujer a papeles secundarios.

La Ley INRA contempla mecanismos proactivos para la titulación de las tierras en


favor de la mujer, pero en la realidad esto no ocurre fácilmente. El proceso de
titulación de tierras en favor de la mujer puede ser corregido parcialmente con la
titulación obligatoria a nombre de la pareja y mediante campañas informativas
sistemáticas sobre derechos iguales.

Es necesario encontrar mecanismos que favorezcan el acceso de la mujer a la


propiedad de la tierra en adecuado equilibrio con los usos y las costumbres y
normas consuetudinarias. Éste es un problema todavía irresuelto en Bolivia.

5. Atender las demandas de tierras comunitarias de origen de los pueblos


indígenas

En julio de 2003, para frenar la corriente de tomas de tierras que vive el país, el
Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada entregó títulos de propiedad a varios
pueblos indígenas del oriente y del Chaco. Estos títulos habían quedado en
espera de su firma durante casi un año. La Asamblea del Pueblo Guaraní ha
manifestado su frustración porque las superficies tituladas a favor de los guaraníes
eran insuficientes, y así lo han demostrado a las autoridades en largos años de
gestiones. Las superficies entregadas son claramente insuficientes porque varios
hacendados colindantes han logrado que el INRA acepte como prueba del
cumplimiento de la función económica social de sus haciendas los certificados -
emitidos por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (SENASAG)- de
vacunación de 4 000 cabezas de ganado que no existen. Este ejemplo demuestra
cómo la aplicación de la ley -con la complicidad de las autoridades- se tuerce
sistemáticamente en beneficio del más fuerte.

En la región andina están siguiendo su curso varias demandas de saneamiento


para la titulación de TCO. En algunos casos estas demandas van más allá de
cualquier racionalidad, inclusive en el marco de las más radicales corrientes
indigenistas. Algunas demandas están alentadas por organismos de cooperación

24
extranjeros, y en ellas se adopta una visión ingenua de la reconstitución de
autonomías jurisdiccionales político-administrativas precolombinas. Es necesario
comprender los nuevos elementos que explican las particularidades del proceso
de relanzamiento de la reforma agraria en países que, como Bolivia, tienen
mayorías indígenas que son extremadamente pobres y que han accedido a casi
toda la tierra disponible en el altiplano y los valles. Sin embargo, esta tierra es
insuficiente, especialmente en la región montañosa, para permitir un desarrollo
sostenible.

No es lo mismo poner en práctica una reforma agraria en un contexto en el que la


identidad étnica está diluida -como en la Argentina- o en países como Guatemala,
Ecuador o Bolivia donde la identidad indígena -más que la ruralidad- tiene una
connotación particular muy fuerte. En Bolivia, la demanda no es solamente de
acceso a la tierra sino al conjunto de los recursos naturales de los territorios
locales, y a la reconstitución de las formas tradicionales de organización social
territorial como los ayllus y capitanías.

En Bolivia, la cuestión indígena no es accesoria ni marginal, sino determinante y


central. La exclusión étnica de la que son víctimas los pueblos indígenas-
campesinos desde hace siglos no ha concluido, y la cuestión indígena debe estar
al centro del debate. Bolivia es un país racista y excluyente en el que en la
práctica los ciudadanos no son iguales. Por lo tanto, el acceso a los recursos
naturales de tierra, agua y bosques por los pueblos indígenas-campesinos sigue
siendo una gran tarea nacional.

[Link] los mercados de tierras para hacerlos transparentes

Los mercados de tierras son un tema ampliamente debatido en América Latina a


partir de los postulados de organismos multilaterales como el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial. A fines de los años 1980,
estos organismos lanzaron un planteamiento con una fuerte carga ideológica que
se llamó «Reformas agrarias asistidas por el mercado». Este eufemismo indica
que el acceso a la tierra no debe llevarse a cabo por la vía administrativa de un
órgano público, sino a través del mercado. Sin embargo, el mercado de tierras es

25
el más imperfecto de todos los mercados, y por lo tanto, es necesario regularlo. El
papel del Estado en la regulación de los mercados de tierras es central ya que el
comportamiento de los sujetos sociales, económicos y productivos suele favorecer
a los más poderosos, que disponen de acceso a la información y al financiamiento.
Pero el principal problema para la puesta en marcha de un mercado regulado de
tierras en Bolivia es el origen ilegal de muchas propiedades, especialmente en el
oriente. Los propietarios no han accedido a la tierra a través del mercado de
tierras: la han recibido gratis del Estado tras simple pedido, y generalmente por
favoritismo político o familiar. Por eso su derecho propietario es inseguro.

Los grandes latifundios de Bolivia nacieron del reparto, mediante dotación gratuita.
Esas tierras fueron puestas -casi inmediatamente después de recibidas- en un
mercado no transparente que genera utilidades por medio de las hipotecas, los
préstamos bancarios, el «engorde», el loteamiento y la reventa. Tras una década
de comprobar sus limitaciones y haber permitido la agudización de la pobreza rural
y la pérdida de oportunidades para acceder a la tierra por parte de miles de
campesinos e indígenas, los últimos informes del Banco Mundial (Deininger, 2003)
señalan que las reformas agrarias asistidas por el mercado son sólo una
herramienta adicional a la participación del Estado en la distribución de la tierra.

El mercadeo de tierras entre pobr¡” o entre minifundistas está ampliamente


difundido. Miles de campesinos indígenas compran y venden entre sí muy
pequeñas propiedades de tierras. Generalmente estas transacciones no están
registradas en los Derechos Reales ni en el INRA, pero tienen validez porque son
contratos sociales plenamente aceptados entre las partes y la comunidad.

Sin embargo, en Bolivia no podrá haber mercados de tierras «normales» mientras


no se eliminen las grandes asimetrías en la estructura de la propiedad, es decir,
mientras no se elimine el latifundio improductivo mediante la acción directa del
Estado al amparo de la ley.

26
[Link] al municipio

Existe una desconexión entre la regulación del ordenamiento de la propiedad de la


tierra, que es impulsado por el Instituto de Reforma Agraria, y la función que
cumple el municipio como órgano público local. A diferencia de otros países, en
Bolivia no hay ninguna relación vinculante entre el proceso de saneamiento,
titulación, registro y catastro (que ejecuta el INRA) y el municipio. Queda por
establecer cuál es la función del municipio en el ordenamiento territorial, en los
planes de uso del suelo, en la administración del catastro y el cobro del impuesto
sobre la tierra, en el reagrupamiento de predios y en los asentamientos humanos.

Es importante acrecentar el poder local, tanto de autoridades institucionales como


de órganos sociales, no solamente en la solución de conflictos o en la delimitación
de linderos sino en la administración territorial local. Los mejor capacitados para
afrontar y resolver por vía conciliatoria los conflictos de tenencia son en muchos
casos los propios interesados. Solo en los casos en que no se encuentre solución
concertada localmente será necesaria la intervención de otras instancias. Ni la Ley
de Participación Popular ni la Ley INRA otorgan competencias a los municipios
para administrar los recursos naturales del territorio municipal. Son necesarios
ajustes en ambos textos para fortalecer la capacidad de los agentes sociales
locales y de sus instituciones.

[Link] para un saneamiento con mayor control social

México ha invertido más de 800 millones de dólares de recursos propios en el


saneamiento de tierras y en el ordenamiento territorial. En Bolivia se han invertido
alrededor de 42 millones de dólares en los últimos siete años para avanzar en un
10 por ciento hacia las metas previstas en los planes de saneamiento. La totalidad
de la inversión se financia con recursos concesionales otorgados por organismos
de cooperación internacional.

El gobierno nacional (2002-2007) ha presentado un programa de relanzamiento


del saneamiento que requiere un financiamiento de 131 millones de dólares para
concluir el proceso de saneamiento en los próximos cuatro años. El plan de

27
saneamiento está centrado en la tercerización del saneamiento, y en la reducción
de las funciones del INRA a la contratación, regulación, supervisión y fiscalización
de las empresas privadas encargadas de aplicarlo. Se ha argumentado que el
INRA no tiene la capacidad para ejecutar el saneamiento.

De hecho, la casi totalidad del nuevo financiamiento para el saneamiento


provendrá de generosas donaciones externas, condición necesaria ante la lentitud,
politización e indicios de corrupción que había conocido el proceso de
saneamiento.

Las políticas públicas de exclusión del desarrollo rural no han detenido la


tendencia al abandono rural. Es necesario invertir 131 millones de dólares para
relanzar la reforma agraria: devolver y expropiar latifundios, promover
asentamientos humanos, titular, establecer registros y un catastro rural, y
fortalecer el derecho propietario de las tierras que cumplen la función económica
social.

Para amortiguar los efectos de la migración (expulsión) empobrecedora del campo


a la ciudad, es necesario fortalecer un derecho propietario y una seguridad jurídica
que estimulen la inversión en el predio rural. La seguridad jurídica es un requisito
de cualquier plan de desarrollo rural. El proceso de saneamiento debe ser
legitimado socialmente mediante la efectiva participación ciudadana en las
instancias creadas por la ley, por ejemplo las Comisiones Agrarias
Departamentales (CAD) y la Comisión Agraria Nacional (CAN).

9. Promover el «saneamiento interno»

Desde 1996, las modalidades de saneamiento -saneamiento integrado al catastro


(CAT-SAN), saneamiento simple (SAN-SIN) y saneamiento de tierras comunitarias
de rigen (SAN-TCO)- tienen una formulación compleja que debe simplificarse.
Esta simplificación la están llevando a cabo las propias comunidades a través de
lo que han denominado «saneamiento interno». La comunidad, por la vía de la
conciliación y aprobación en asamblea, resuelve sus problemas de linderos, y
actualiza y esclarece el derecho propietario y la sucesión hereditaria.

28
El reconocimiento explícito del s¡”eami’nto interno en las comunidades es una
herramienta útil y eficaz, más barata, de mayor concertación y con amplia
participación social.

10. Titulación mixta: individual y colectiva

A diferencia de la Ley de Reforma Agraria de 1953, la Ley INRA establece que no


se puede titular simultáneamente un mismo predio como propiedad colectiva y
propiedad familiar. Las nuevas leyes de tierras que se han promulgado en América
Latina en la última década pretenden en general diferenciar de manera artificial
entre unidades mercantiles (propiedad privada individual) y no mercantiles
(propiedad privada comunal), y por ende reconocen formas de propiedad
excluyentes. Por un lado, la propiedad estrictamente familiar o individual y, por el
otro, la titulación en beneficio de comunidades o de TCO de propiedad colectiva.
Es necesario cambiar esta fórmula.

La realidad está demostrando que desde el inicio de la reforma agraria los


indígenas y campesinos han desarrollado un método combinado, complejo y
flexible, que equilibra sus estrategias de vida según la coyuntura, año agrícola,
condiciones climáticas, enfermedades, crecimiento de la familia, rendimientos
agrícolas y empleo extrapredial (Urioste, 1976). Con un pie en la economía de
mercado y otro en las relaciones de reciprocidad, los indígenas y campesinos se
organizan y acceden a la propiedad de la tierra-territorio combinando el derecho
propietario, la propiedad privada familiar y la propiedad comunitaria. Esto ocurre
especialmente en las comunidades originarias o de ex hacienda, y mucho menos
en las comunidades nuevas en las que las relaciones mercantiles son dominantes,
existe tendencia al monocultivo y la propiedad es únicamente privada. Es
conveniente construir fórmulas jurídicas válidas que permitan la titulación mixta en
beneficio del mismo sujeto. Esta práctica es muy común en otros continentes.

11. Reagrupar los minifundios

Posiblemente, el mayor problema de la estructura productiva de la región andina


de Bolivia es la enorme fragmentación de la tierra en superficies que dificultan el

29
manejo de los suelos y las innovaciones tecnológicas. Miles de propietarios de
pequeños fundos rurales ya no viven en el campo, y han dejado a otros familiares
a cargo de sus parcelas. Los campesinos residentes en las ciudades mantienen,
sin embargo, el derecho propietario de sus parcelas: son propietarios minifundistas
ausentes.

Pocos países han encontrado una solución al problema de la fragmentación de la


tierra provocado por la sucesión hereditaria: los pequeños predios no resultan
económicamente viables. Generalmente los países que han puesto freno a esta
tendencia universal tienen instituciones muy sólidas y reglas del juego claramente
respetadas. En algunos casos se beneficia de la herencia sólo el hijo varón mayor;
en otros simplemente se prohíbe la subdivisión del predio por debajo de una cierta
extensión límite, y se deja que los herederos hagan entre sí los arreglos internos
que crean convenientes.

En Bolivia, a pesar de la prohibición expresa de la subdivisión, el Estado está


fomentando el minifundio improductivo al titular predios muy pequeños. En el
colmo de la frivolidad, algún ex presidente se ufanaba de que en su gestión se
tituló más que en la anterior, a sabiendas de que se habían entregado títulos de
hasta 20 ó 30 microparcelas distintas a un mismo propietario, y que cada parcela
tenía un título propio. Hasta hace algunos años organismos multilaterales como el
Banco Mundial y el BID afirmaban que «el mercado es el único que va a regular
los tamaños óptimos de la finca y de las unidades productivas familiares».

La complejidad de una subdivisión y titulación de minifundios de 500 ó 300 m2 es


una irracionalidad económica. Es fundamental promover el reagrupamiento de los
predios y la reconstitución de unidades productivas sostenibles y rentables
mediante conciliaciones entre familiares y vecinos y estímulos financieros al
reagrupamiento. El «saneamiento interno» puede ser una herramienta que ayude
a conseguir este reagrupamiento.

30
12. Eliminar el latifundio

De manera paralela a la distribución de tierras de ex haciendas a los comunarios


del altiplano y valles, la reforma agraria promovió un nuevo tipo de

latifundismo en el oriente de Bolivia. Según el principio de que las haciendas


ganaderas podían tener hasta un máximo de 50 000 hectáreas, la reforma agraria
boliviana otorgó millones de hectáreas en dotación gratuita a dirigentes políticos,
grupos de poder y cooperativas fantasmas. La boliviana es la única reforma
agraria del mundo que distribuyó gratuitamente superficies de hasta 50 000 ha a
simple pedido del interesado. Esta práctica aberrante ha generado una muy
asimétrica estructura dual de la propiedad rural y de los modelos productivos
agropecuarios. A los blancos -mestizos e inmigrantes extranjeros- se entregó
gratuitamente la mejor tierra en zonas enormes que no se trabajan o se trabajan
en forma muy reducida. A los indígenas del occidente, quechuas y aymaras, se
repartieron parcelas en tierras de ex haciendas de muy baja productividad que han
acabado siendo subdivididas al extremo. La reforma agraria confirmó el carácter
racista y excluyente de la sociedad boliviana.

En los llanos y la Amazonía de Bolivia la tierra está concentrada en pocas manos,


especialmente en haciendas ganaderas que reclaman aumentar la carga animal
hasta 25 ha por cabeza de ganado. Estos latifundios -enormes superficies de
tierras no trabajadas en manos de pocas personas o familias- perjudican el
desarrollo y el crecimiento con equidad. A pesar de la Reforma Agraria de 1953 y
de los avances en la titulación de TCO en la región de tierras bajas tras la
aprobación de la Ley INRA, hay miles de indígenas, campesinos y pequeños
productores que no pueden acceder a la tierra.

El latifundio es una rémora del p¡”ado, una estructura de propiedad que frena la
producción, un impedimento para el desarrollo agropecuario, y una forma de
acaparamiento de abundantes recursos naturales. La Constitución Política del
Estado, la Ley de Reforma Agraria y la Ley INRA no reconocen calidad jurídica al
latifundio. Todo latifundio es ilegal. Los latifundios no están permitidos por la ley;
sin embargo existen y no han sido eliminados. Para eliminarlos se debe aplicar la

31
ley y devolver las tierras que no están cumpliendo la función económica social.
Esto es precisamente lo que no ha hecho el Instituto Nacional de Reforma Agraria
en los últimos siete años. La eliminación del latifundio -dispuesta en la Ley de
Reforma Agraria de 1953 y en la Ley INRA- es la condición básica para que el
proceso agrario recupere credibilidad y disminuya la presión sobre la tierra.
Mientras subsistan latifundios habrá ocupaciones de tierras.

13. Cobrar el impuesto sobre la tierra a las empresas

La Ley INRA ha establecido una relación compleja entre el impuesto sobre la tierra
y el derecho propietario. Esa fue la principal impugnación que hizo la
Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB)
en 1996, inmediatamente después de aprobada la ley. Esta impugnación no ha
sido respondida aún. La Ley INRA establece un mecanismo de mercado para
desalentar la tenencia improductiva de la tierra mediante un impuesto que debe
pagar toda persona que reclama un derecho propietario por encima de la pequeña
propiedad, denominado autoevalúo.

Pero en la práctica, el gobierno del General Bánzer ha bajado ese impuesto a


niveles insignificantes y, por lo tanto, quienes poseen veinte, treinta o cincuenta mil
hectáreas de tierra pueden fácilmente pagar dos pesos de impuestos por hectárea
al año sobre tierras que valen 2 000 ó 3 000 dólares la hectárea. El pago de
impuestos exiguos como demostración del cumplimiento de la función económica
social está burlando el proceso de redistribución de tierras y ha desnaturalizado el
proceso reformista. El gobierno del General Bánzer envió, en 1997, un poderoso
mensaje a los grandes propietarios de tierras al indicar que la Ley INRA no
afectaría a sus derechos, que en muchos casos habían sido adquiridos
ilegalmente. En un año de gestión, el gobierno de Sánchez de Lozada no ha
cambiado esta situación. No existe voluntad política para restablecer el impuesto
sobre la tierra, y esta es la demostración de que no existe un criterio redistributivo
en la aplicación de la Ley INRA.

32
14. Impedir la violencia rural

Históricamente, las fuerzas del orden se han utilizado sólo para reprimir a los
indígenas y campesinos. En los casos recientes de conflictos por el acceso a la
tierra, nunca se ha enviado a policías o soldados para obligar a cumplir la ley a los
grandes propietarios que usurpan la propiedad de indígenas, campesinos o
colonizadores. Con frecuencia, los usurpadores se amparan en documentos,
sellos y firmas, pero sobre todo en la impunidad del ejercicio del poder. La
violencia rural no es generada por los pobres sin tierra sino por los grupos de
poder que cuentan con el apoyo de unas instituciones públicas que tergiversan las
instituciones y las leyes. Cuando éstas fallan, los poderosos no dudan en usar la
fuerza. Para ello contratan a sicarios a quienes encargan asesinar a los sin tierra.
Así ocurrió en Pananti a fines de 2001 (Miranda, 2002). Este caso sentó un
precedente muy grave puesto que los acusados eran los sin tierra, y los absueltos,
los agresores y victimarios de los campesinos.

Es evidente que toda propiedad -familiar o comunitaria- debe ser respetada por
todos, comprendido el Estado, en el marco de las leyes y las normas vigentes. En
teoría, todos los ciudadanos son iguales ante la ley: pequeños productores,
indígenas, empresarios, campesinos, ganaderos, colonizadores, barraqueros,
madereros. Pero lamentablemente en la práctica no son iguales cuando se aplica
la ley.

En Bolivia, a pesar de la existencia de leyes avanzadas, prima la ley del más


fuerte. Hay un «paternalismo de Estado» a favor de los grandes propietarios de
tierras que tiene una connotación regionalista y establece diferencias entre el
oriente y el occidente: esta discriminación oculta un racismo antiindígena andino.
La impunidad de los asesinatos, como en caso de Pananti, está abriendo la puerta
a la generalización de la violencia rural ligada al acceso a la tierra. En otros países
de la región, por ejemplo, Guatemala y Colombia, el conflicto por el acceso a la
tierra ha desatado dolorosas guerras civiles que aún perduran. Bolivia debe hacer
todos los esfuerzos por evitar la violencia rural, y la ley debe ser cumplida
estrictamente.

33
15. ¿Qué es agricultura?

La agricultura es la actividad humana tendiente a combinar diferentes


procedimientos y saberes en el tratamiento de la tierra, con el objetivo de
producir alimentos de origen vegetal, tales como frutas, verduras, hortalizas,
cereales, entre otros.

La agricultura es una actividad económica que se encuentra dentro del sector


primario, y en ella se incluyen todos aquellos actos realizados por el hombre,
tendientes a modificar el medio ambiente que lo rodea, para hacerlo más apto y
así generar una mayor productividad del suelo, y obtener alimentos tanto para el
consumo directo o para su posterior tratamiento industrial generando valor
agregado.

La agricultura propiamente dicha tuvo su primer auge en la Edad de Piedra, en el


período Neolítico, aunque sus inicios retroceden a la prehistoria, desarrollada de
manera independiente por varias culturas. Los hombres que hasta ese momento
en forma nómade, se apoyaron en una economía basada simplemente en la caza,
la pesca y la recolección, comenzaron a trabajar la tierra, dando nacimiento a la
agricultura y obteniendo sus primeros cultivos como el trigo y la cebada, e
incorporando a la ganadería como otra actividad fundamental para el sustento de
la vida en sociedad.

La adopción de la agricultura significó cambios estructurales dentro de las


sociedades que la incorporaron, ya que la mayor disponibilidad de alimentos
permitió el crecimiento demográfico, e hizo posible el desarrollo de una vida
sedentaria, convirtiéndose en sociedades cada vez más complejas, con una mayor
división del trabajo, nuevas normas de convivencia, y con mayor desarrollo de las
actividades artesanales y comerciales.

16. Como surge la agricultura

Hace aproximadamente 12 000 años, durante el Neolítico, el surgimiento de


la agricultura revolucionó la historia, transformando el modo de vida y la
34
supervivencia humana por completo. Cultivar la tierra, como base de la producción
propia de los alimentos, permitió a la humanidad introducir cambios tan
trascendentales como el sedentarismo y la formación de poblaciones que han
marcado por completo el desarrollo de nuestra historia.

En los primeros poblados los humanos comenzamos a cuidar a los animales y


cultivar las plantas sin necesidad de tener que ir a buscarlas, lo que junto a la
utilización de herramientas provocó una revolución completa que marcó el fin de
una época basada en la recolección y la caza, y el comienzo de la agricultura y la
ganadería como modo de vida.

“Si se considera la población rural actual, unos 3400 millones de personas,


podemos decir que vive en un entorno muy similar, en lo esencial y dejando aparte
la tecnología, al de aquellas primeras sociedades neolíticas”, afirman los
investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Juan F.
Gibaja, científico titular de la Institución Milá y Fontanals, Juan José Ibáñez,
investigador científico en el grupo de investigación Arqueología de las Dinámicas
Sociales de la misma institución, y Millán Mozota, colaborador de I+D+i en
arqueología y divulgación.

17. ¿Qué provocó su origen?

Los cambios eran tan transformadores que se fueron extendiendo, de manera


irreversible y a lo largo de milenios, por todo el planeta. Para tratar de responder a
los porqués, los científicos del CSIC exponen en el libro El Neolítico varias
hipótesis para dar respuesta a esta cuestión.

(Relacionado: Estas huellas sugieren que los humanos tuvieron un pariente con un
extraño caminar)

“La primera sería una explicación poblacional, como respuesta a una crisis
alimentaria causada por el crecimiento demográfico, en un momento y condiciones
determinadas. Otra sería la hipótesis climática, es decir, que las novedades
llegaron en respuesta a un cambio climático que limitó los recursos de las
sociedades cazadoras-pescadoras-recolectoras”, explican.

35
Por último, la tercera teoría sería una explicación cultural, donde “las comunidades
que vivían de la caza, pesca y recolección llegaron a un nivel de dominio de la
naturaleza y desarrollo tecnológico y social que les permitió iniciar el cambio”,
afirman. “Aunque son diferentes, las tres hipótesis no son excluyentes entre sí,
sino que podrían combinarse para obtener una visión más precisa”.

18. ¿Cómo se extendió a lo largo del mundo?

Los investigadores también han desarrollado diferentes explicaciones sobre cómo


se extendió este modo de vida a lo largo del planeta. Según los autores, “la
propuesta más sólida defiende que la expansión desde Próximo Oriente solo
puede explicarse como resultado de movimientos de población”.

(Relacionado: Estos primeros humanos vivieron hace 300 000 años pero tenían
facciones de rostros modernos)

En estos desplazamientos, las personas llevan consigo los alimentos y los


animales domésticos, así como los instrumentos que necesitan para su
producción. Las hachas pulidas, hoces, cerámica o molinos “se conocen como el
‘paquete neolítico’. Es por ello que, cuando las y los arqueólogos documentan un
nuevo yacimiento neolítico, lo definen a partir de la presencia de tales elementos,
no de alguno aislado”, añaden.

La cerámica, según su estilo, su forma y su decoración, ha sido una pieza clave


para distinguir las culturas antiguas desde los orígenes de las investigaciones
sobre el Neolítico. A día de hoy se considera que no equivalen a los mismos
pueblos, pero se acepta que “los grupos con la misma cerámica tendrían cuando
menos ciertas afinidades y una proximidad cultural”.

19. Los roles de las comunidades neolíticas

Durante este período de la historia de nuestros antepasados, aún es complicado


para la comunidad científica saber cómo dividían el trabajo entre los diferentes
integrantes de los poblados. Aún así, en los libros de divulgación es habitual
encontrar representaciones de mujeres cuidando de los niños y de hombres
tallando útiles de piedra.
36
[Link] ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 101

La historia de la evolución humana comenzó hace unos 7 millones de años,


cuando los linajes que condujeron al Homo sapiens y a los chimpancés se
separaron. Conoce a las 20 especies de humanos primitivos de nuestro árbol
genealógico y descubre cómo la selección natural de determinados rasgos físicos
y conductuales definió el significado de ser humano.

La investigación habla también de los cambios culturales que se han desarrollado


desde entonces. “Es probable que las creencias de las comunidades cazadoras-
pescadoras-recolectoras fueran de tipo chamanístico, en las que la conexión con
los espíritus se realizaba a través de los elementos de la naturaleza, mediante el
trance. Ahora, la espiritualidad se dirige hacia seres míticos representados por
figuras humanas”.

(Relacionado: ¿Qué homínidos han poblado España a lo largo de la historia?)

Uno de los estudios realizado en los últimos años se ha fundamentado en los


instrumentos de piedra y hueso depositados en las tumbas de hombres, mujeres y
niños de algunos de los cementerios de los antiguos habitantes de la península
ibérica.

“Entre el 6500 y el 5400 antes del presente, la mayoría de las inhumaciones eran
individuales, por lo que se puede asociar el ajuar con el sexo y la edad del
fallecido”, afirman los autores. Los restos indican que el descuartizado de
animales, la caza o el trabajo de la madera eran realizados por hombres, mientras
las mujeres se encargaban del tratamiento de la piel. “Pero también había tareas
compartidas por toda la comunidad, como la siega del cereal, en la que con toda
seguridad también trabajan los niños y las niñas”, afirman.

Caries e infecciones

Como es lógico, estos grandes cambios en el modo de vida de los hombres y


mujeres del Neolítico provocaron una serie de cambios en cadena para sus
comunidades, como un gran aumento de la población que pudo estar relacionado
con la introducción de la leche y los cereales en la dieta por acortar el periodo de
37
lactancia. “No obstante, este crecimiento poblacional vino aparejado de una
elevada tasa de mortalidad infantil”, indican los investigadores.

“En el caso de los cereales, su consumo supone la ingesta de mayor cantidad de


hidratos de carbono y azúcares, lo que provoca un aumento considerable de
patologías dentales”, explican. Por otro lado, la convivencia con animales fue otra
de las fuentes de enfermedades, ya que fueron fuente de infecciones con
consecuencias fatales en algunas ocasiones. “Sus conocimientos sobre los
efectos de determinadas plantas, así como de su propio cuerpo, fueron
fundamentales para su supervivencia”, concluyen.

La agricultura llevada a cabo en forma indiscriminada e irresponsable puede tener


un impacto gravísimo en el medio ambiente. En las últimas décadas, se ha notado
un crecimiento preocupante en la producción intensiva a nivel industrial, y en la
utilización de diferentes químicos y fertilizantes que alteran los procesos naturales
de crecimiento en los alimentos y su impacto en la salud de los consumidores.

Se pueden clasificar a las diferentes clases de agricultura teniendo en cuenta


diferentes criterios de análisis:

Por los volúmenes de producción:

Agricultura de subsistencia. Tiene como objetivo obtener un nivel bajo de


producción, con la única finalidad de alimentar a una comunidad estable y
reducida de personas, por lo tanto, no produce un gran desgaste en el suelo.

Agricultura Industrial. Consiste en la producción de grandes volúmenes de


alimentos provenientes del suelo, propio de los países industrializados y en vías
de desarrollo. Está práctica tiene el objetivo no simplemente de garantizar la
satisfacción de las necesidades de la comunidad sino también para comercializar
el excedente, como ocurre con las exportaciones de alimentos agrícolas en el
extranjero.

21. Por la importancia del agua en la producción:

38
De Regadío. En este tipo de agricultura es fundamental un sistema de riego
aportada por el agricultor, utilizando métodos naturales o artificiales.

De Secano. La humedad necesaria para la producción es suministrada por las


lluvias y por el suelo, sin intervención del agricultor.

Según los medios de producción utilizados y su rendimiento:

Agricultura Extensiva. El objetivo tenido en cuenta no es tanto el rédito económico


sino el cuidado del suelo, ya que se utilizan superficies amplias de tierra, pero se
obtienen niveles bajos de producción.

Agricultura Intensiva. Se busca la producción en masa en un espacio reducido de


suelo, siendo perjudicial para el medio ambiente. Se utiliza generalmente en
países industrializados.

De acuerdo a la técnica utilizada y su objetivo:

Agricultura Industrial. Esta forma de producción tiene como finalidad obtener


magnitudes enormes de alimentos, teniendo en miras su comercialización.

Agricultura Ecológica. Esta forma de agricultura tiene como prioridad la no


alteración del medio ambiente y el cuidado del suelo, utilizando métodos y
tecnologías adecuadas.

Agricultura Tradicional. Se caracteriza por utilizar técnicas y procedimientos


autóctonos de una región determinada, extendiéndose en el tiempo y formando
parte de la cultura del lugar.

¿Sigue siendo tan importante la agricultura hoy en día como siempre lo ha sido?
Las estadísticas de la FAO revelan que en los albores del nuevo milenio 2 570
millones de personas dependen de la agricultura, la caza, la pesca o la silvicultura
para su subsistencia, incluidas las que se dedican activamente a esas tareas y sus
familiares a cargo sin trabajo. Representan el 42 por ciento de la humanidad. La
agricultura impulsa la economía de la mayoría de los países en desarrollo. En los
países industrializados, tan sólo las exportaciones agrícolas ascendieron
aproximadamente a 290 000 millones de dólares [Link]. en 2001. Históricamente,

39
muy pocos países han experimentado un rápido crecimiento económico y una
reducción de la pobreza que no hayan estado precedidos o acompañados del
crecimiento agrícola.

En las estadísticas comerciales se considera la agricultura únicamente como una


actividad económica. La agricultura como forma de vida, patrimonio, identidad
cultural, pacto ancestral con la naturaleza, no tiene un valor monetario.

Entre otras importantes contribuciones no monetarias de la agricultura cabe citar el


hábitat y el paisaje, la conservación del suelo, la ordenación de las cuencas
hidrográficas, la retención de carbono y la conservación de la biodiversidad. El
agroturismo cuenta con numerosos adeptos en muchos países desarrollados y en
desarrollo, ahora que los habitantes de la ciudad buscan una escapada pacífica y
demuestran un interés nuevo en los lugares de donde proceden sus alimentos.

Pero quizás la aportación más significativa de la agricultura sea que, para más de
850 millones de personas subnutridas, la mayoría de ellas en las zonas rurales,
constituye un medio para salir del hambre. Sólo cuentan con un acceso seguro a
los alimentos si los producen ellos mismos o tienen dinero para comprarlos. El
sector que ofrece más posibilidades de ganar dinero en las zonas rurales es un
sector floreciente de la alimentación y la agricultura.

En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, celebrada en Roma en 1996, y


después en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después,
celebrada en 2002, los dirigentes mundiales se comprometieron a reducir a la
mitad el número de personas hambrientas para el año 2015. Al suscribir los
"Objetivos de desarrollo del milenio de las Naciones Unidas", los dirigentes se
comprometieron a reducir la pobreza extrema y el hambre a la mitad para el año
2015 y a garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.

Muchas iniciativas internacionales y redes de la sociedad civil, como la Alianza


Internacional contra el Hambre, sirven de foro para que personas de diferentes
culturas se reúnan y planeen medidas para reducir el hambre. La campaña
TeleFood de la FAO sensibiliza acerca del hambre mediante manifestaciones

40
culturales, como por ejemplo conciertos. El Día Mundial de la Alimentación brinda
una oportunidad a escala local, nacional e internacional para impulsar el diálogo y
aumentar la solidaridad

La ingeniosidad humana y cultural, una visión adecuada, las asociaciones y el


apoyo -incluidos el de la FAO y el de la comunidad internacional- pueden sin duda
generar progresos en la consecución de la seguridad alimentaria para todos.

22. De la biotecnología y la sabiduría

Cuando para la solución de un problema se aplican por igual la ciencia moderna y


la cultura tradicional, pueden conseguirse resultados impresionantes y duraderos.

Pongamos como ejemplo el caso de la oca, un tubérculo que constituye un


alimento tradicional y básico de 10 millones de personas que viven en los Andes.
En el decenio de 1980, un estudiante postgraduado de la Universidad Nacional de
San Marcos de Lima (Perú), sirviéndose de la biotecnología del cultivo de
meristemas -tejido vegetal formado por células que se multiplican activamente- y
gracias a una pequeña beca de investigación, se propuso eliminar un virus
congénito que reducía el rendimiento del cultivo. Tomó un trozo de meristema y
reprodujo una planta entera sin virus. El rendimiento de los cultivos se duplicó.

La papa fue el primer cultivo de raíz que se convirtió en alimento básico de una
civilización: los incas. Aunque los incas también producían maíz, algodón y lana de
llama, y contaban con sofisticados sistemas de riego, elaboración de alimentos y
tecnologías de almacenamiento, dependían de la capacidad de la papa para darse
en todas las zonas cultivables de la dura región de los altiplanos andinos en
América del Sur.

Un campo de raíces alimenta a más personas que un campo de trigo de


dimensiones equivalentes. Aunque las raíces son nutritivas, aportan menos
proteínas y más almidón que los cereales. Al ser más voluminosas, también
resultan más caras de transportar. Así pues, estos cultivos tienden a ser alimentos
locales que consume la población pobre.

41
Esas características iban a cambiar la dieta alimentaria y la historia europeas
profundamente. Los españoles llevaron la planta de la papa a Europa en el siglo
XVI y su uso está documentado en la Europa meridional en los dos siglos
siguientes. No obstante, fue tan sólo en el siglo XVIII cuando, gracias a la
demografía y a la ciencia, se logró llevar este humilde tubérculo a las mesas de la
Europa septentrional. Más o menos en el mismo momento en que la presión
demográfica estaba causando un aumento de la demanda de alimentos, los
criadores de ganado desarrollaron por fin variedades de papa de madurez
temprana, que se daban bien en las condiciones de crecimiento de las zonas
septentrionales.

En opinión del escritor alemán Günter Grass, la papa, gracias a que puede
cultivarse de forma rápida y barata, liberó a las masas del hambre, permitió que la
clase obrera creciera más robusta y que más personas que trabajaban en las
granjas pudieran incorporarse a las fábricas del siglo XIX. Las fábricas supusieron
el desarrollo de una fuerte clase trabajadora que, a su juicio, democratizó Europa.

Por otro lado, el impacto cultural de la papa en Irlanda generó controversia cuando
se convirtió en un alimento básico en el siglo XVIII. Si bien se elogiaba este cultivo
por proteger a los pobres del hambre, los críticos argumentaron que también había
empobrecido a los irlandeses haciendo aumentar la población de tres a ocho
millones en menos de un siglo, lo que provocó un descenso de los salarios.
Algunos incluso criticaron a la papa como "mero" alimento, primitivo y carente de
toda resonancia cultural, frente al trigo, que debía cosecharse, trillarse, molerse,
amasarse y hornearse para obtener una hogaza de pan, con todas sus
connotaciones de civilización y simbolismo religioso.

Irónicamente, cuando en 1845 el añublo destruyó la cosecha de papa en Irlanda -


causando hambruna porque la gente dependía de un único cultivo para su
supervivencia- los científicos tuvieron que acabar volviéndose hacia los Andes
para encontrar una variedad resistente a la enfermedad.

La interdependencia de los recursos genéticos sigue siendo muy fuerte en todas


las regiones y países del mundo. El diálogo entre las diferentes culturas es

42
necesario para mantener, intercambiar y utilizar estos recursos y la información
conexa con vistas a conseguir la seguridad alimentaria y una agricultura
sostenible, tanto hoy como en el futuro.

Los sistemas alimentarios sólidos, sostenibles e inclusivos son fundamentales


para alcanzar los objetivos de desarrollo a nivel mundial. El desarrollo agrícola
constituye uno de los medios más importantes para poner fin a la pobreza
extrema, impulsar la prosperidad compartida y alimentar a una población que se
espera llegue a 9700 millones de habitantes en 2050 (i). El crecimiento de la
agricultura es entre dos y cuatro veces más eficaz (i) que el de otros sectores para
incrementar los ingresos de los más pobres.

Asimismo, la agricultura es esencial para el crecimiento económico: representa el


4% del producto interno bruto (PIB) y en algunos países menos
desarrollados puede representar más del 25 % del PIB (PDF, en inglés).

Sin embargo, el crecimiento económico impulsado por la agricultura, la reducción


de la pobreza y la seguridad alimentaria se encuentran en riesgo: múltiples
conmociones —desde alteraciones relacionadas con la COVID-19 hasta
fenómenos meteorológicos extremos, plagas y conflictos— están afectando los
sistemas alimentarios, y generan un aumento de los precios de los alimentos y del
hambre. La invasión de Rusia a Ucrania ha acelerado una crisis alimentaria
mundial que está empujando a millones de personas más a la pobreza extrema, y
alrededor de 205 millones de personas en 45 países (i) tienen tan pocos alimentos
que sus vidas están en riesgo.

Los cada vez mayores impactos del cambio climático podrían disminuir aún más
los rendimientos de los cultivos, especialmente en las regiones del mundo con
mayor inseguridad alimentaria. Al mismo tiempo, los sistemas alimentarios son
responsables de alrededor del 30 % de las emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI).

Los actuales sistemas alimentarios también amenazan la salud de las personas y


del planeta y generan niveles insostenibles de contaminación y desechos. Un

43
tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, y es
imperioso abordar este problema para mejorar la seguridad alimentaria y
nutricional, así como para contribuir a alcanzar los objetivos relacionados con el
clima y a reducir las presiones sobre el medio ambiente.

23. Agricultura; plantaciones, otros sectores rurales

Se estima que 1.100 millones de personas están implicadas en el sector de la


agricultura. Entre ellos se cuentan aproximadamente 300-500 millones de
empleados agrícolas, muchos de los cuales dependen de ingresos procedentes de
empleos en el sector de las plantaciones. Además, un gran número de
trabajadores ocasionales y temporales son contratados por pequeños y grandes
productores. Familiares no remunerados realizan el trabajo agrícola como trabajo
no reconocido, para apoyar la explotación agraria familiar de pequeña escala.
Segmentos de las poblaciones rurales desfavorecidas trabajan en el sector de la
agricultura para subsistir.

En 2013, la agricultura representó el 31 por ciento del empleo mundial, lo que


constituye un descenso frente al 45 por ciento registrado en 1991. Aunque se
prevé que el número de trabajadores agrícolas seguirá disminuyendo con el
transcurso del tiempo, el elevado número de trabajadores pobres en el sector, y la
naturaleza inherentemente peligrosa e insegura del trabajo agrícola exigen que el
mundo se centre en colmar el déficit de trabajo decente a todos los niveles.
Especialmente en los países en desarrollo, existen importantes limitaciones que
requieren atención urgente, incluida la función en gran parte ignorada que
desempeñan las mujeres en la agricultura, las calificaciones inadecuadas, la
exclusión de los trabajadores agrícolas de la legislación laboral nacional, las
condiciones de trabajo peligrosas, y la elevada incidencia de trabajo infantil y de
trabajo forzoso.

Son más de 30.000 millones de insectos. Un ejército de trabajadores incansables


que en los últimos meses ha ocupado 25.000 de las más de 31.000 hectáreas
dedicadas al cultivo hortícola en invernadero en las provincias españolas de

44
Almería y Granada. Forman parte de las medidas de control biológico de plagas
que desde hace años aplica la industria agrícola de esta zona del Mediterráneo.

La primera aplicación masiva de control biológico en Almería tuvo lugar en 2007.


La resistencia de algunas enfermedades y plagas a los pesticidas químicos había
mermado la producción y disparado las advertencias por los residuos encontrados
en las hortalizas. A los pocos años, el uso de sistemas de control biológico era ya
dominante y, lo que es si cabe más importante, la producción se había
recuperado.

La aplicación de estos métodos, analizada por el entomólogo Jan van der Blom,
responsable de agroecología de la Asociación de Organizaciones de Productores
de Frutas y Hortalizas de Andalucía, en un artículo publicado en 2017, nos cuenta
una historia de agricultura sostenible. Una que habla
de sostenibilidad medioambiental, pero también social y, sobre todo, económica.

Un mundo agrícola

Nuestro mundo es, ante todo, un mundo agrícola. Salvo algunas excepciones, las
sociedades que pueblan el planeta son una consecuencia directa de la invención
de la agricultura. Sin ella, nuestra historia habría sido muy diferente. Hoy, la
alimentación, el textil o el papel no pueden entenderse sin la agricultura. En 2019,
el valor total de la producción agrícola mundial superó los 3.250 billones de
dólares, según los datos del Banco Mundial. Esto es un 3,7% del Producto Interior
Bruto (PIB) global.

En la mayoría de países ricos occidentales, este porcentaje es menor. Sin


embargo, en grandes potencias como China o países emergentes como Brasil el
peso de la agricultura es bastante más elevado. En muchos países emergentes, la
producción agrícola supone más del 30 % e incluso el 40 % de su riqueza. Solo
durante 2018 se produjeron más de 2.700 millones de toneladas de trigo, 780
millones de toneladas de arroz o 370 millones de toneladas de patatas. Estos
números no han dejado de crecer desde la llamada revolución verde a mediados
del siglo pasado.

45
La agricultura es un elemento de desarrollo económico y un eje de articulación
social. Sin embargo, tal como señala la FAO, este protagonismo no viene libre de
costes. La agricultura y el uso de las tierras de cultivo es responsable de más
del 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y del consumo del 70 %
de agua a nivel mundial. Un tercio de toda la producción agrícola global se
desperdicia; y, a pesar del aumento constante del rendimiento de los cultivos,
cerca de 700 millones de personas pasan hambre.

Mientras la población mundial siga aumentando (a mediados de siglo se superarán


los 9.000 millones de habitantes), la producción agrícola debe seguir creciendo.
“La trayectoria actual de crecimiento de la producción es insostenible”, sostienen
desde la FAO. Para la organización de la ONU, existen cinco retos para la
sostenibilidad futura de la agricultura:

Frenar la degradación de la tierra y de los recursos naturales al tiempo que se


reduce la inseguridad alimentaria.

Gestionar mejor los recursos ante un previsible aumento de la competencia.

Minimizar el impacto de la agricultura en el cambio climático y, al mismo tiempo,


proteger la actividad de los impactos de este fenómeno global.

Mejorar el control de enfermedades y otras amenazas naturales ligadas a la


globalización de la cadena de producción agrícola.

Reforzar las políticas de gestión de las tierras agrícolas para que integren
la conservación de especies y espacios naturales.

Las vertientes de la agricultura sostenible

“Para hablar de agricultura sostenible tenemos que hablar de una agricultura


respetuosa con el medioambiente, una agricultura rentable y una agricultura
que genere externalidades sociales en el territorio, como buenas condiciones
laborales. Con una sola, no vale”, explica Eduardo Moyano, ingeniero agrónomo e
investigador del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) en España.

46
Las tres patas de la agricultura sostenible –económica, social y ambiental– se han
convertido en una prioridad. En marzo de 2021, responsables gubernamentales de
Argentina y Brasil ratificaron su alianza para articular acciones en pos de
este desarrollo sostenible. En el primero de estos países, la Comisión Nacional de
Valores ha elaborado una guía para los bonos sociales, verdes y sostenibles
(SVS) donde se destaca que la financiación de la agricultura sostenible puede ser
el futuro de estos bonos, lo que evidencia la importancia de este sector agrícola.

“La revolución verde no incorporaba la sostenibilidad ambiental ni la social. Solo


se centraba en la sostenibilidad económica a pesar de los costes energéticos
altos”, continúa Moyano. “El avance tecnológico de los últimos 50 años ha
incorporado las otras dos dimensiones de la sostenibilidad. Hoy en día, la
innovación permite que la agricultura sea mucho más sostenible en términos
ecológicos y económicos, y también sociales, si se usa de forma que mejoren las
condiciones laborales”.

Al hablar de sostenibilidad, a menudo se enfrentan conceptos como los de


producción ecológica e industrial. Pero la agricultura sostenible va más allá. Como
su propio nombre indica, engloba todas aquellas prácticas que permiten que la
actividad pueda sostenerse en el tiempo. La degradación medioambiental y la
contaminación influyen en esta sostenibilidad, pero también lo hacen factores
como la variedad genética de las especies, la presencia de enfermedades,
la eficiencia energética o el uso del agua.

La definición de agricultura sostenible, en detalle, no es algo inmutable. De


acuerdo con las políticas agrarias de la Unión Europea, los factores que influyen
en la sostenibilidad de los cultivos son:

El uso de insumos, es decir, todos aquellos productos usados en la producción


agrícola. Estos tienen su propia huella ambiental y su impacto económico. Son,
por ejemplo, los fertilizantes y los plaguicidas, así como la energía (eléctrica o de
combustibles) necesaria.

47
La calidad del suelo. Frenar la degradación del suelo supone reducir las emisiones
de gases de dióxido de carbono y asegurar la sostenibilidad a largo plazo de los
cultivos. Para ello, es necesario proteger la biodiversidad del suelo (uno de los
ecosistemas más complejos que existen) y disminuir el impacto de la erosión,
tanto por factores naturales como humanos.

La contaminación atmosférica y el cambio climático. La agricultura es una fuente


importante de emisiones de gases de efecto invernadero. A nivel europeo, supone
alrededor de un 10 %, pero el porcentaje es más elevado a nivel global. Además,
es una fuente de contaminantes atmosférico con impacto directo en la salud
humana y animal, como el amoniaco.

El uso del agua. La agricultura es la actividad que más estrés hídrico genera a
nivel mundial, especialmente, en aquellos lugares en que es un bien escaso.
Además, puede ser una fuente de contaminación de los recursos hídricos derivada
del uso de fertilizantes y pesticidas.

El impacto en la biodiversidad. El cambio en los usos del suelo tiene un impacto


directo en la biodiversidad animal y vegetal. En particular, la agricultura se ha
asociado con una disminución en los números y la variedad de especies de
insectos y pájaros.

“La agricultura sostenible no tiene por qué ser ecológica. Pero sí debe ser
eficiente, permitiendo atender la demanda de alimentos y, al mismo tiempo, reducir
el impacto ambiental y los costes asociados al consumo de recursos. Todo esto sin
que se disparen los precios”, añade Eduardo Moyano. “Creo que el proceso hacia
esa tecnología tecnificada, eficiente y sostenible es imparable”.

Por ejemplo en España, para aquellos agricultores que quieran convertir sus
explotaciones convencionales en ecológicas, disponen de un préstamo de
BBVA adaptado a las necesidades de los productores durante el periodo de
conversión, en el que tienen necesidades especiales de tesorería.

24. El papel de la ciencia: del suelo a los genes


48
La revolución verde supuso la entrada de las tecnologías industriales en la
agricultura. Máquinas y productos químicos al servicio de la eficacia en aras de
una mayor producción y precios más ajustados. La sostenibilidad social y la
medioambiental se vieron perjudicadas en gran medida. En los últimos 60 años,
sin embargo, la ciencia no ha dejado de avanzar y las posibilidades para lograr
una agricultura realmente sostenible son muchas.

La mayoría de estas líneas de investigación confluyen en el Instituto de Agricultura


Sostenible (IAS-CSIC). Allí trabaja Jesús Mercado, microbiólogo, quien centra su
trabajo en la protección de enfermedades en cultivos desde un punto de vista muy
innovador: el estudio de los cientos de miles de seres microscópicos que viven en
equilibrio con las plantas y el suelo.

“Las plantas están acompañadas de una comunidad microbiana enorme que solo
ahora empezamos a descubrir. Muchos de estos microorganismos son
fundamentales para mantener la salud de un individuo”, explica Mercado. “Se trata
de considerar a una lechuga, una planta de maíz o un olivo como un todo, lo que
denominamos un holobionte. Si nosotros somos capaces de conocer todos los
componentes beneficiosos que conviven con la planta podemos llegar a entender
por qué se producen determinadas enfermedades en algunos momentos”.

Hace más de un siglo que se conoce la existencia de los organismos que viven
dentro de la planta sin causarle perjuicios. Sin embargo, su estudio se ha ignorado
durante todo este tiempo, sobre todo, por razones metodológicas. “Ahora tenemos
herramientas poderosas de secuenciación masiva, procedimientos
bioinformáticos para analizar gran cantidad de datos que nos permiten estudiar los
microbiotas”, añade Mercado. “Ese mundo microbiano puede ofrecer herramientas
de control biológico novedosas. No va a ser una solución definitiva, pero nos
puede ayudar a reducir el uso de químicos y del impacto ambiental de la
agricultura”.

49
Para el investigador, este conocimiento que ahora es ciencia, en realidad, se tiene
desde hace muchos años. “Los huertos siempre se han fertilizado con estiércol,
que no deja de ser un elemento lleno de microorganismos”, sostiene. Sin
embargo, el uso extendido de productos biológicos en agricultura pasa hacer
una transferencia adecuada de la tecnología.

“El agricultor puede ser reticente a las nuevas herramientas. Las dos preguntas
que siempre hacen son si funciona y cuánto va a costar”, explica Mercado. “Si se
demuestra que funciona, el agricultor es receptivo. Al final son los que más saben
del cultivo, son los que se enfrentan a los problemas a diario”. Como sucede con
los insectos de los invernaderos de Almería y Granada, donde hoy parece
increíble que hace 15 años la industria sobreviviese sin métodos de control
biológico.

“Existen muchos elementos esenciales para la sostenibilidad de la agricultura. La


protección y la salud del suelo, la utilización eficiente de los recursos hídricos o el
modelaje de los sistemas de riego de cara a adaptarse a los impactos del cambio
climático”, añade el investigador. “Y la mejora genética para hacer más rentables
los cultivos, de forma clásica o con ingeniería genética”.

Este es precisamente uno de los factores más controvertidos en la búsqueda de la


sostenibilidad agrícola. El uso de organismos modificados genéticamente o GMO,
por sus siglas en inglés, genera reticencias entre los consumidores y no siempre
cuenta con el respaldo de los reguladores. En la Unión Europea, por ejemplo, su
cultivo y su comercialización están bastante restringidos.

Sin embargo, a nivel mundial, algunos productos, como la soja o el maíz,


proceden en su gran mayoría del cultivo de variedades modificadas
genéticamente. Estados Unidos, Brasil y Argentina lideran las cifras de este tipo de
producción, tal como señalan desde el Rausser College of Natural Resources, de
la Universidad de Berkeley. Y, siendo estrictos, la selección genética y la
hibridación han sido habituales en la agricultura durante cientos de años.

50
Según la FAO, la modificación genética de variedades agrícolas no es la panacea,
pero sí puede ofrecer alternativas a la hora de mitigar el hambre en el mundo y, al
mismo tiempo, avanzar hacia una agricultura más sostenible. Entre sus ventajas
están mayor resistencia a los agentes externos (sean plagas, condiciones
climáticas o productos químicos) y mayor productividad con menos insumos. Entre
los argumentos en contra destacan la interacción de estas especies y sus genes
con el medio salvaje y la aparición de nuevas enfermedades resistentes y más
difíciles de combatir.

5.4 LA EVOLUCIÓN DE LA AGRICULTURA: RELEVANCIA ECONÓMICA Y


SOCIAL EN BOLIVIA Y AMERICA.

El sector agropecuario es de gran relevancia económica y social en Bolivia y tuvo


una participación en el Producto Interno Bruto del 10.6% en promedio (2006-
2019). Desde el 2017 ha sido el sector con mayor crecimiento (6.6%). Asimismo,
el sector es una fuente de divisas ya que contó con una participación promedio del
5.8% en el total de exportaciones (2006-2019). En el ámbito social, se estima que
el sector empleó al 26.1% de la población económicamente activa (2019).
El presente documento realiza un análisis cuantitativo de las políticas
agropecuarias en Bolivia para el periodo 2006-2018. Para esto, actualiza y amplía
la serie de indicadores ya realizada para Bolivia en el periodo 2006-2009 en el
marco de la iniciativa Agrimonitor del Banco Interamericano de Desarrollo.
El Gobierno boliviano ha implementado una variedad de políticas públicas en el
sector mediante apoyos presupuestarios y políticas que han afectado los precios.
Durante el periodo analizado, el apoyo total a los productores agropecuarios ha
sido negativo hasta 2012, implicando un apoyo a los consumidores de productos
agropecuarios. Posteriormente el apoyo a los productores fue positivo, se
incrementó hasta 2016 y luego disminuyó al 2.3% del PIB en 2018. Este
comportamiento ha sido conducido principalmente por medidas que afectan a los
precios, como las políticas de comercio exterior.
Específicamente, los apoyos a productores individuales promediaron el 13.8% de
los ingresos de los productores en los tres últimos años con datos disponibles,

51
porcentaje similar a otros países de América Latina y el Caribe como Colombia y
Guyana. Por otra parte, los apoyos a los productores en forma de servicios
generales representaron el 15.1% del total de los apoyos. A nivel de producto, los
apoyos han sido positivos para los productores de cereales y negativos para los
productores de soya, azúcar y productos pecuarios.
Incrementar la participación de políticas poco distorsionantes como los apoyos a
servicios generales y fortalecer a las instituciones que los proveen son las
principales conclusiones del análisis.

Aunque las herramientas y categorías analíticas disponibles para evaluar las


capacidades y riesgos involucrados en los distintos tipos de política han sido hasta
ahora limitadas, se han realizado esfuerzos significativos para superar este
desafío. El documento “¿Cómo apoyar la internacionalización productiva de
América Latina? Análisis de políticas, requerimientos de capacidades estatales y
riesgos”, elaborado para el Sector de Integración y Comercio (INT) del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), ha sido un paso importante en esta dirección.
Este trabajo tiene como objetivo construir estos instrumentos de análisis y
aplicarlos en una evaluación general de las políticas de internacionalización
productiva en América Latina. Las secciones siguientes de este blog
proporcionarán una visión más detallada de estos valiosos instrumentos.

a situación en América Latina

Los países de la región han implementado una amplia variedad de políticas de


apoyo a la internacionalización, pero no siempre lograron generar los impactos
esperados. Muchas veces los costos de esas intervenciones parecen haber sido
excesivos con relación a los beneficios obtenidos, o no se han contemplado
apropiadamente los riesgos. A la vez, mientras que en varias ocasiones se han
mantenido en el tiempo políticas que no han sido evaluadas rigurosamente y cuyo
balance costo-beneficio es dudoso, se han discontinuado otras en base a criterios
políticos y no técnicos.

Asimismo, la región ha dado prioridad de manera desproporcionada a


los regímenes por sobre los programas y los esfuerzos de coordinación, y no

52
siempre ha logrado proveer el tipo de infraestructura requerida para facilitar las
exportaciones y la atracción de inversiones. El costo fiscal de los regímenes puede
ser un par de órdenes de magnitud superior al de los programas, y es también
ampliamente superior al de las políticas de coordinación. A la vez, hay bienes
públicos relevantes (e.g. facilitación del comercio), relativamente poco costosos,
cuya provisión es muchas veces insuficiente. Esta desproporción es
desconcertante, más aún considerando que la evidencia sobre el impacto de los
regímenes es, en el mejor de los casos, mixta. Adicionalmente, los regímenes
abren más espacio para prácticas de captura y corrupción y su remoción es a
menudo compleja aun cuando no entreguen los resultados esperados debido a la
conformación de bloques de interés económico-políticos en torno a su
mantenimiento.

La preferencia por los regímenes puede explicarse por diversas razones: i) el


requerimiento de capacidades es menor, principalmente en su parte operativa; ii)
es fácil adoptar algún régimen, por ejemplo, replicando las características de
programas vigentes en otros países; iii) el costo fiscal en general consiste en
renuncias tributarias que no implican erogaciones directas; iv) la visibilidad e
impacto político de los regímenes es usualmente mayor, ya que es sencillo
atribuirles la creación directa de una cierta cantidad de puestos de trabajo.

Por el contrario, los programas requieren de capacidades más complejas, así


como flexibilidad y esquemas de incentivos apropiados. A la vez, tienen menos
rédito político, son más difíciles de comunicar e implican gastos directos que,
aunque pequeños, tienen siempre usos alternativos más urgentes y/o prioritarios.
En estas condiciones, la convicción política para adoptar programas puede ser
escasa, lo que se traduce en un financiamiento insuficiente o volátil. Así, pueden
emerger “círculos viciosos”: al tener un programa recursos escasos o volátiles, no
logra implementar adecuadamente sus actividades, lo cual limita su impacto y
facilita su remoción.

53
5.4.2 EVOLUCION EN LA AGRICULTURA SEGÚN A EDADES.

La agricultura tradicional nace a partir de la recolección de semillas, raíces y frutos.

Su transporte provocó la propagación involuntaria de vegetación, que colonizó los


asentamientos humanos.

Las personas vieron este proceso y tuvieron la capacidad de domesticarlas para


producir. En esta época los tipos de agricultura se centraban en trigo y cebada.
Posteriormente, comenzaron a cultivarse legumbres como lentejas, guisantes o
garbanzos.

Las primeras herramientas para la evolución de la agricultura

El primer paso que dieron las comunidades para el desarrollo de una técnica
agrícola llegó con el cambio en el tratamiento de la piedra.

Esto ocasionó la aparición de diferentes útiles para labranza y el procesamiento


agrícola: por ejemplo, surgieron las primeras azadas para cosechar

Las técnicas de regadío también sufrieron una gran evolución en estos años. Primero
se limitaban a utilizar el agua de lluvia, pero después comenzaron a implantar sistemas
que les permitían desviar el curso de los ríos, embalses y canales para tener el control
sobre la distribución. La primera civilización capaz de lograrlo fue la sumeria.

El uso de tecnología en agricultura no es una novedad. Al igual que ocurre ahora


con tecnologías como el big data o la inteligencia artificial, herramientas que tenemos
normalizadas fueron producto del deseo de innovación y ser más productivos.

Nuevas técnicas: la evolución agroindustrial

El siguiente gran paso adelante se dio con el uso de los metales. Desde entonces se
produjo un periodo histórico en el que se perfeccionaron las técnicas ya conocidas.

En la evolución de la agricultura en el mundo hubo una civilización que destacó sobre


el resto: la romana. Algunas de las técnicas que implementaron han sobrevivido hasta
la actualidad.

54
Fueron los romanos los que dieron un paso más en la historia de la agricultura.
Introdujeron el barbecho, el abonado, la rotación de cultivos o el drenaje. Técnicas
perfeccionadas que han llegado hasta nosotros y que, ahora, tenemos la oportunidad
de aumentar su precisión gracias a la digitalización.

La edad media: una evolución de la agricultura paralela

Con la edad media se pueden establecer paralelismos entre la agricultura de antes y la


de ahora. En estos años se producen modificaciones como el arado sobre ruedas o la
utilización del caballo, que pueden ser comparables a la introducción del tractor.

Los grandes avances nacieron a partir del siglo XI. ¿Por qué? ¿Qué elementos tiene en
común con el mundo actual? Por motivos diferentes, en la edad media hubo un
calentamiento del clima generalizado que obligó a usar adelantos tecnológicos.

Actualmente ocurre un proceso similar, todavía más urgente. El calentamiento global


ha provocado que necesitemos tomar decisiones más precisas y basadas en datos.
Por ello, digitalizar las empresas agrícolas es la única solución para aumentar la
productividad y dejar de malgastar recursos. Además, también somos capaces de
conocer nuestra huella hídrica y de carbono.

El penúltimo paso de la revolución agrícola

La edad moderna se caracterizó por la integración de la economía mundial tras el


descubrimiento de América e inició una gran diversificación de cultivos.

Además, ya en época contemporánea se impulsó el desarrollo de abonos químicos y


productos fitosanitarios. Con una población que cada vez crecía más rápido, la
demanda de producción agrícola no paraba de crecer y la dependencia de plaguicidas
y un mayor impacto en el medioambiente fue imparable.

Evolución de la agricultura: línea de tiempo

¿Cuál ha sido la evolución de la agricultura? Repasa las principales novedades que se


han producido en los últimos 15.000 años en la siguiente línea de tiempo:

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Línea de tiempo con las principales novedades en agricultura.

Digitalización: el último elemento de la evolución de la agricultura

Con una población en crecimiento y nuestra casa, el planeta tierra, en peligro; la


agricultura debe tomar el mando en la consecución del desarrollo sostenible.

Por ello, la ONU ha marcado unos Objetivos de Desarrollo sostenible en los que el
sector agrícola está totalmente involucrado: lograr el hambre cero, uso eficiente de los
recursos hídricos, producción y consumo responsable, trabajo decente y crecimiento
económico o la rehabilitación de tierras y suelos degradados.

¿Cómo vamos a lograrlo? Quieren que aumentemos la producción para poder


alimentar a toda la población y que lo hagamos con menos recursos.

Por suerte, existen herramientas para lograrlo. El uso de inteligencia artificial y big data,
por ejemplo, nos permite tomar decisiones más precisas, mejorar la planificación de
cosecha y, por tanto, reducir el uso de fitosanitarios.

Igual que en el pasado el uso del metal o la evolución del tractor agrícola fueron
cambios vitales para el sector. Ahora hemos conquistado el espacio. El uso de
imágenes satelitales ya forma parte del día a día de las empresas agrícolas y, con ello,
obtienen múltiples ventajas.

56
¿Cómo ha evolucionado la agricultura en España?

Desde mediados del siglo XX la agricultura española ha tenido una transformación


total. Poco a poco supera lo que se conoció como crisis de la agricultura tradicional en
la que destacaba una mano de obra muy abundante.

Ese cambio de modelo, donde cada vez es más difícil conseguir buena mano de obra y
el margen de beneficios es muy escaso ha tenido consecuencia. El proceso de
industrialización y transición hacia el sector servicios ha provocado que la agricultura
española se esfuerce por crecer a nivel cuantitativo y cualitativo.

Por este motivo, las empresas agrícolas están haciendo un esfuerzo extraordinario
para transformar la estructura productiva. ¿Cuál es su aliado? La digitalización y el uso
de soluciones agrícolas como RawData son la herramienta para ahorrar tiempo y
dinero de forma sencilla. Descubre la evolución de la agricultura en España en
el siguiente informe del Ministerio de Agricultura.

5.4.3 AGRICULTURA MODERNA: EN EL SIGLO XXI

La agricultura moderna se caracteriza por hacer uso de la tecnología para ser más
eficiente y productiva, tanto en cantidad como en calidad. Aunque quizá pueda
parecer un concepto futurista, en muchos aspectos, ya está presente en la rutina
diaria de los agricultores. De hecho, seguro que tú también llevas a cabo una
agricultura moderna en tu explotación. ¿Quieres saber cómo? Entonces no te
pierdas este artículo.

Las revoluciones tecnológicas en la agricultura no son un fenómeno nuevo. Una


de las más conocidas fue la denominada Revolución Verde, que tuvo lugar entre
1960 y 1980. Comenzó en Estados Unidos y se extendió progresivamente a otros
países. Supuso un notable incremento de la productividad agrícola y permitió
abastecer a millones de personas de alimentos.

La revolución verde vino dada por el descubrimiento de nuevos recursos en la


agricultura, como los fertilizantes de síntesis o las variedades híbridas y, por
supuesto, por la mecanización de la mayor parte de las tareas agrícolas.

57
Agricultura moderna en Bolivia se destaca por tener tecnología agrícola moderna,
al igual que los países desarrollados, gracias al emprendimiento de los pequeños
y medianos inversionistas de Santa Cruz. Cuenta con máquinas de alta
tecnología, variedad de semillas Argentinas, EEUU y Brasil.

El departamento de Santa Cruz es el que cuenta con mayor desarrollo técnico


y tecnológico, ventajas obtenidas por el gran potencial de su suelo y clima. Los
factores benefician al desarrollo de variedades de soya, girasol y maíz.

La agricultura en Bolivia se encuentra en desarrollo constante, se practica una


agricultura tradicional en el altiplano y valles de los departamentos de
Cochabamba, La Paz y Oruro. La agricultura moderna es aplicada en el oriente,
parte del norte y parte del sur del país, en los departamentos de Santa Cruz, del
Beni y de Tarija.

El desarrollo de la agricultura moderna en Bolivia se encuentra determinando por


las variables del mercado interno y de exportación. Ya que su tecnología es
intensiva en el uso de capital, incorporación de insumos industriales, uso de
maquinaria, semillas certificadas, fertilizantes, riego artificial, control de plagas,
drones. Al usar mano de obra asalariada trae beneficios a sus empleados
permitiéndoles acceder a líneas crediticias e incorporación a la banca nacional.

La dinámica de la agricultura moderna en Bolivia es punta de lanza en la


exportación de soya, seguida por algodón, sésamo, arroz y trigo. La llegada de la
agricultura moderna es gracias a la expansión de la frontera agrícola en áreas no
tradicionales, principalmente en los departamentos de Santa Cruz y del Beni.
También, con los nuevos establecimientos de los azucareros, manejados por
grades empresarios agrícolas.

Drones herramienta útil en el campo

Los Drones en la agricultura de precisión son una herramienta de gran utilidad


para el agricultor, dicho instrumento permite detectar maleza, plagas, entre otros
diagnósticos en los cultivos. El paquete tecnológico ayudará al productor a tomar
decisiones rápidamente.

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El Dron es manejado por un software que direcciona las cámaras para capturar
imágenes o videos en el campo, para su estudio posterior de georreferencia,
permitiendo al agricultor tener una ubicación con coordenadas exactas del
problema detectado.

QUÉ ES Y QUÉ OBJETIVO TIENE LA AGRICULTURA MODERNA?

En la actualidad, la agricultura se enfrenta a un reto sin precedentes: ¿Cómo


suministrar alimentos a los 9.000 millones de personas que poblarán el planeta
tierra para el año 2050? Esto supone producir un 60% más de lo que se hace en la
actualidad. Todo un desafío si además tenemos en cuenta factores como el
cambio climático.

Pues bien, la agricultura moderna se enfoca en responder a esta demanda. Para


ello emplea tecnología e innovaciones destinadas a reducir y optimizar el uso de
los recursos naturales.

Uso eficiente de los recursos

La agricultura moderna busca ser productiva y respetuosa con el medio ambiente


a partes iguales. Proteger los elementos naturales que hacen posible la
producción agrícola es básico:

Conservación del agua: aunque parezca paradójico, pues vivimos en el planeta


azul, la disponibilidad de agua para su uso es limitada. Esta es una situación
crítica, pues se trata de un recurso imprescindible no solo en la agricultura sino
también en la industria o en la producción energética y, por supuesto, en el
consumo humano y de otros seres vivos. Por este motivo, en agricultura —que
consume el 70% de toda el agua dulce disponible— es fundamental aprovechar
cada [Link] agricultura moderna planta cara a este reto con el desarrollo de
sistemas de riego inteligente, de dosificación, y de detección de las necesidades
hídricas de las plantas mediante sensores.

Protección del suelo: quizá el concepto de “agricultura moderna” aplicado a la


protección del suelo te evoque enormes invernaderos con cultivos hidropónicos
automatizados e interminables estanterías verticales. Nada más lejos de la
59
realidad. La agricultura moderna se centra en proteger el suelo que ya tenemos.
¿Por qué? Porque tiene tres características fundamentales: es el mejor suelo
productivo, disponemos de grandes superficies del mismo, y es [Link] eso la
agricultura moderna trabaja para conservarlo y mejorar sus capacidades, de modo
que pueda proporcionarnos toda su riqueza. Conservar el suelo en las mejores
condiciones es fundamental porque supone el sustento principal de la agricultura,
y es un recurso no renovable.

Conservación de la energía: la agricultura consume una gran cantidad de


recursos energéticos. Estos son imprescindibles para regar, fabricar fertilizantes, o
bien para la propia actividad de cultivar. Por eso la agricultura moderna debe
pivotar hacia formas sostenibles de utilizar la energía. Buenos ejemplos de ellos
son el bombeo solar, o los primeros prototipos de tractores eléctricos.

Aunque alguno de los conceptos que hemos visto te pueda parecer lejano, la
agricultura moderna es una realidad necesaria para afrontar los retos descritos, y
por eso cada vez cobrará más presencia.

Recuerda que tú también puedes empezar a practicarla desde hoy mismo de


forma muy sencilla. Para ello solo tienes que usar el potente dispositivo que
seguro que llevas en tu bolsillo: tu smartphone. Es todo lo que necesitas para
manejar Agroptima, una herramienta que ya permite a miles de agricultores llevar
una gestión eficiente, productiva y sostenible de su explotación

5.4 MARCO LEGAL

Reforma Agraria de 1953:

La Ley de Reforma Agraria de 1953 fue un hito en la historia de Bolivia. Esta ley
permitió la expropiación de tierras ociosas o improductivas y su redistribución
entre los campesinos y comunidades indígenas. La propiedad de la tierra pasó de
grandes latifundios a propiedades más pequeñas y comunitarias.

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Constitución Política de 1967:

La Constitución Política de 1967 estableció la tenencia de la tierra como un


derecho fundamental. Además, reconoció la propiedad comunal de la tierra en
áreas rurales. Sin embargo, esta constitución también introdujo limitaciones a la
propiedad de la tierra, restringiendo la cantidad de tierra que una persona o
entidad podía poseer.

Constitución Política de 2009:

La Constitución Política de 2009 introdujo cambios significativos en el marco


jurídico relacionado con la agricultura en Bolivia. Reconoció los derechos de los
pueblos indígenas sobre sus tierras y territorios y promovió la redistribución de
tierras a través de la reversión de tierras fiscales a manos del Estado.

Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA):

El INRA es responsable de la regularización de la propiedad de la tierra y la


gestión de tierras fiscales. Esta ley ha sido clave para la implementación de la
reforma agraria y la definición de derechos de propiedad en áreas rurales.

Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria (Ley 3545):

Esta ley de 2006 buscó consolidar las tierras comunitarias de origen (TCO) y
promover la seguridad jurídica de las tierras de las comunidades indígenas y
campesinas. Esto tuvo un impacto significativo en la tenencia de la tierra y el
desarrollo agrícola en estas áreas.

Ley de Derechos de la Madre Tierra:

Esta ley, también conocida como Ley de la Madre Tierra, fue promulgada en 2010
y otorga derechos a la naturaleza. Ha influido en la gestión sostenible de los
recursos naturales y en la agricultura orgánica.

61
Ley de Régimen de la Propiedad Agraria, Uso y Comercialización de la
Tierra:

Esta ley, promulgada en 2016, estableció reglas para la adquisición y el uso de


tierras en Bolivia. Se centra en promover la inversión, la productividad y la
sostenibilidad en el sector agrícola.

Reglamentación sobre la Comercialización de Productos Agrícolas:

Varios decretos y regulaciones han sido emitidos para regular la comercialización


de productos agrícolas, promoviendo la transparencia y la competitividad en los
mercados.

6. CONCLUSIONES

Reforma Agraria como Punto de Inflexión: La Reforma Agraria de 1953 fue un


punto de inflexión en la historia agrícola de Bolivia. Esta reforma contribuyó a la
redistribución de la tierra y la eliminación de los latifundios, lo que permitió un
acceso más equitativo a la tierra para los campesinos e indígenas.

Relevancia de la Propiedad Comunal: La Constitución Política de 1967 y, más


notablemente, la Constitución de 2009, reconocieron la importancia de la
propiedad comunal de la tierra en Bolivia. Esto ha tenido un impacto positivo en la
preservación de las tradiciones agrícolas y la gestión sostenible de los recursos
naturales.

Desafíos de la Agricultura Familiar: A pesar de los avances en la reforma


agraria, la agricultura familiar en Bolivia todavía enfrenta desafíos considerables.

62
Estos incluyen la falta de acceso a financiamiento, tecnología y capacitación, lo
que limita su capacidad de aumentar la productividad.

Necesidad de la Agricultura Sostenible: El país ha avanzado en la promoción


de la agricultura sostenible, reconociendo la importancia de la conservación de los
recursos naturales y la adaptación al cambio climático. Sin embargo, aún existen
desafíos para garantizar prácticas agrícolas sostenibles en todo el país.

Políticas Agrarias en Evolución: Las políticas agrarias han evolucionado con el


tiempo, con un enfoque creciente en la promoción de la inversión y la
competitividad en el sector agrícola. La promulgación de leyes y regulaciones
específicas ha contribuido a esta evolución.

Balance entre la Agricultura y la Conservación: Bolivia se enfrenta al desafío


de equilibrar el desarrollo agrícola con la conservación de la biodiversidad y los
recursos naturales. Esto requiere la implementación de estrategias que permitan
un desarrollo agrícola sostenible y la preservación de los ecosistemas.

Importancia de la Seguridad Alimentaria: La seguridad alimentaria en Bolivia es


un aspecto fundamental y debe seguir siendo una prioridad. El desarrollo agrícola
debe garantizar el acceso a alimentos suficientes y nutritivos para la población
boliviana.

7. RECOMENDACIONES

El desarrollo de la agricultura en Bolivia a partir de la Revolución de 1952 es un


tema importante que involucra diversos aspectos económicos, sociales y políticos.
Para impulsar este desarrollo de manera efectiva, aquí te dejo algunas
recomendaciones:

Políticas agrícolas y reforma agraria: Asegúrate de que las políticas agrícolas y


la reforma agraria estén bien estructuradas y orientadas a favorecer a los
pequeños agricultores. La distribución justa de la tierra y el acceso a recursos son
esenciales.
63
Investigación y tecnología: Promueve la investigación agrícola y la adopción de
tecnologías modernas en la agricultura. Esto puede incluir la introducción de
cultivos más productivos y resistentes, prácticas agrícolas sostenibles y técnicas
de riego eficientes.

Capacitación y educación: Invierte en la formación de agricultores. Proporciona


programas de capacitación en agricultura sostenible, gestión de fincas y técnicas
agrícolas avanzadas.

Infraestructura rural: Mejora la infraestructura en las zonas rurales, incluyendo


carreteras, electricidad y acceso al agua potable. Esto facilitará el transporte de
productos agrícolas y mejorará la calidad de vida en las áreas rurales.

Acceso a mercados: Facilita el acceso de los agricultores a los mercados tanto


nacionales como internacionales. Esto implica la eliminación de barreras
comerciales, la promoción de la calidad y la certificación de productos y el apoyo a
las cooperativas agrícolas.

Diversificación de cultivos: Fomenta la diversificación de cultivos para reducir la


dependencia de un solo producto. Esto puede mejorar la resiliencia económica de
los agricultores ante fluctuaciones de precios en los mercados internacionales.

Sostenibilidad ambiental: Implementa prácticas agrícolas sostenibles que


protejan el medio ambiente y eviten la degradación del suelo y la deforestación. La
conservación de la biodiversidad también es crucial.

Apoyo financiero: Ofrece acceso a créditos y financiamiento asequible para los


agricultores, especialmente para aquellos que no pueden acceder a la banca
tradicional. Esto puede ayudar a financiar la inversión en tecnología y mejoras en
las fincas.

Participación comunitaria: Fomenta la participación activa de las comunidades


rurales en la toma de decisiones relacionadas con la agricultura y el desarrollo

64
rural. Esto asegurará que las políticas y programas se ajusten a las necesidades
locales.

Evaluación y adaptación continua: Realiza un seguimiento constante de los


programas y políticas agrícolas y realiza ajustes según sea necesario. La
adaptación a cambios en el entorno económico, social y ambiental es esencial
para el éxito a largo plazo.

8. BIBLIOGRAFIA

Dunkerley, James. (1984). "Rebellion in the Veins: Political Struggle in Bolivia,


1952-82". Verso Books.

Rivera, Silvia M. (2004). "Voices of Color: First-Person Accounts of Ethnic Minority


Therapists". Wiley.

Bebbington, Anthony. (1999). "Capitals and Capabilities: A Framework for


Analyzing Peasant Viability, Rural Livelihoods and Poverty". World
Development, 27(12), 2021-2044.

Wahaab, A., et al. (2007). "Agriculture and Rural Development in Bolivia: Policy
and Development Challenges". Agricultural Research and Extension Network
Paper, 7.

Serageldin, I., y Steer, A. (1997). "Making Development Sustainable: From


Concepts to Action". Environmentally Sustainable Development Studies and
Monographs Series, 7.

65
Gobierno de Bolivia. (2009). "Constitución Política del Estado Plurinacional de
Bolivia" [Documento en línea]. Disponible en:
[Link]

Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras de Bolivia. (2021). "Política y Estrategia de


Desarrollo Rural Integral y Sostenible - PERIS" [Documento en línea].
Disponible en: [Link]
[Link]

Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) de Bolivia. (2016). "Ley de Régimen


de la Propiedad Agraria, Uso y Comercialización de la Tierra" [Documento en
línea]. Disponible en: [Link]

[Link]

[Link]/evolucion-de-la-agricultura-historia-de-cambios-hacia-digitalizacion/:

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ANEXOS

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