La influencia es la acción y efecto de influir.
Este verbo se refiere a los
efectos que una cosa produce sobre otra (por ejemplo, el viento sobre el
agua) o al predominio que ejerce una persona («Juan tiene una gran
influencia sobre las decisiones de su hermano menor»).
Cuando las escrituras hablan de hombres se refieren a hombres y mujeres.
Los hombres y las mujeres son particularmente diferentes pero ambos
tienen el mismo valor en el reino.
La humanidad, hombres y mujeres, fueron igualmente bendecidos para
ser fructíferos, para multiplicarse y tomar dominio. Pero a causa de la
caída hubo consecuencias. Las mujeres han sido uno de los grupos de
personas más oprimidos. Hoy en día en algunas culturas las mujeres
siguen siendo fuertemente oprimidas. Pero Dios se está moviendo y está
desatando Su palabra para poner todo en orden divino.
Lo que todas las mujeres de Dios de influencia tienen en común:
1. Son mujeres que adoran.
“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario
que adoren” – Juan 4:24
Las mujeres que van a ser influyentes en este mundo son aquellas que
aman a Dios con todo su ser. Dios es su prioridad. Estas mujeres estarán
en el mundo pero no serán influenciadas por el mundo porque saben
quiénes son en Cristo.
A quienquiera o lo que sea que adoremos, es en lo que nos convertiremos.
Aquellos que aman el mundo se volverán mundanos. Pero aquellos que
ponen a Dios primero y su afecto es para Él, asumen Su personalidad – se
vuelven más como Él.
Cuando Dios es primero, todo en nuestra vida entra en un orden divino.
No tenemos que esforzarnos o sentirnos culpables cuando pensamos que
no estamos adorando a Dios lo suficiente. Todo lo que necesitamos es un
momento para reconocer Su presencia. Y a lo largo del día, solo tenemos
que darle todo de nosotros. Convierta en un hábito el invitar siempre a
Dios en todo lo que haga.
“Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques
de aquí”. – Éxodo 33:15
Usted puede estar trabajando, pero también puede tomar un momento
para reconocer la presencia de Jesús. Cuanto más amamos la presencia de
Dios más sentiremos Su presencia.
Cuando decimos, “Dios que tu presencia vaya delante de mí dondequiera
que tu nube vaya yo iré” – Hará que incluso el trabajo o asignación más
pequeña sea poderosa porque usted lo está saturando en la presencia de
Dios.
No importa donde trabajemos, cuando estamos consagrados a Dios, ese
trabajo se convierte en nuestro campo de misión. Podemos llevar la
presencia de Dios a nuestro lugar de trabajo todos los días. Cuando
hacemos esto intencionalmente, podemos cambiar el mundo, aún cuando
hagamos tareas pequeñas.
Las mujeres que adoran son genuinas enamoradas de Dios. Dios está
levantando una compañía de mujeres que harán cualquier cosa para ir al
lugar que Dios las llame.
2. Son mujeres que aman la Palabra.
La Palabra es aquello según lo cual vivimos nuestras vidas. La Biblia
debería ser nuestra guía, tiene todo lo que necesitamos saber para vivir
una vida maravillosa. Las mujeres de influencia están comprometidas a
caminar en la Palabra de Dios.
En este momento, tenemos a la sociedad y al mundo diciéndonos cosas
contrarias a la Palabra de Dios. Pero las mujeres de la Palabra siempre
están comprometidas con la verdad. No vacilarán, ni les importará lo que
los demás digan. No comprometerán la Palabra de Dios por nada.
La Palabra de Dios es la verdad suprema. Si la verdad puede liberarnos,
puede liberar a la sociedad. No podemos golpear a las personas con la
verdad, debemos decir la verdad a través del amor.
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. – Juan 17:17
3. Son mujeres que meditan en la Palabra.
Cuando meditamos en la Palabra de Dios, esta se vuelve parte de nuestras
vidas. Se convierte en la esencia misma de nuestro ser. Dios quiere que
estemos establecidos y firmemente arraigados en Su Palabra.
Cuando vayamos al mundo con la Palabra de Dios como nuestro
fundamento, nos hará triunfar y prosperar.
“En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en
su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. – Salmos 1:2-
3
Cuando meditamos en la Palabra de Dios nunca nos secaremos ni
marchitaremos.
Meditando en la Palabra día y noche y haciéndola parte de quienes
somos, nunca tendremos una estación seca. Daremos fruto
constantemente.
4. Son mujeres que decretan la Palabra.
“Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos
resplandecerá luz”. – Job 22:28
Un decreto es una palabra que es hablada con autoridad. Esa palabra
tiene mucho peso por ser de quien viene. La palabra de Dios es la
autoridad final, es por toda la eternidad.
Usted necesita darle voz a la Palabra. El Espíritu y la Palabra juntos
producen poder de Dios.
5. Son mujeres que aman al Espíritu Santo.
Como creyentes debemos conocer al Espíritu Santo.
“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de
temor de Jehová”. – Isaías 11:2
Las mujeres de influencia son enseñadas y guiadas por el Espíritu Santo.
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos
de Dios”. – Romanos 8:14
Si vamos a ser gente que influencia necesitamos estar comprometidos y
listos para movernos en lo imposible.
“Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de
humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder”. – 1
Corintios 2:4
6. Son mujeres de carácter.
Vivimos tiempos nunca antes vividos. Necesitamos personas genuinas con
integridad y las intenciones correctas. Nuestra sociedad necesita personas
que sean trabajadoras, diligentes que quieran seguir a Dios. Las mujeres
que tienen esas características son conocidas como las mejores en su
trabajo porque tienen la gracia de Dios.
Una mujer con carácter es una mujer con humildad. No se exalta a sí
misma, sino que está dispuesta a entregarse a lo que Dios quiere que sea.
Las mujeres virtuosas se levantan debido a su humildad. No guardan
rencor ni se ofenden. Las mujeres y hombres de virtud son aquellos que
perdonan y aman. Saben cómo poner límites y lo hacen sin ofender.
7. Las mujeres de influencia son mujeres de gran fe.
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” – Marcos
9:23
Dios quiere que estiremos nuestra fe. Dios nos pedirá que hagamos cosas
fuera de nuestra zona de comodidad. Nos pide que digamos que sí,
porque todas las cosas son posibles con Él.
Las mujeres de influencia son valientes.
Cuando son tentadas con el miedo, y lo serán, es cuando reúnen valentía.
La valentía es la capacidad de enfrentar nuestros miedos y superarlos.
Dios nos ha dado denuedo.
No tenga miedo de fallar o ser rechazado. Confíe y obedezca a Dios y Él le
dará el poder de ser valiente y vencer.
Si Dios le acepta, ¿quién puede rechazarle?
Dios nos ha dado un espíritu que no teme. No tenga temor de lo que la
gente pueda decir. Antes que nada, debemos estar arraigados en el amor
de Dios. Caminaremos sin temor en la sociedad porque sabemos que, no
importa lo que se nos presente – siempre tendremos el amor de Dios con
nosotros.
Jesús dijo que cuando enfrentamos persecución es una bendición. Aunque
en el momento no lo parezca – lo es porque se fortalecerá.
La fe sin obras es muerta. Usted no quiere una fe muerta – quiere una fe
que esté viva. Las mujeres de influencia son mujeres que adoran, que
aman al Señor, que obedecen la Palabra, que son guiadas y empoderadas
por el Espíritu Santo. Son mujeres de carácter y mujeres de gran fe.
Una restauración de la mujer está teniendo lugar. Dondequiera que esté,
es tiempo de levantarse y ser una persona de influencia, porque es quien
Dios le ha llamado a ser.