LECTURA DE SOPORTE
CURSO: BRANDING
UNIDAD: 2
LECCIÓN: 3
TEMA: Clasificación de las marcas de acuerdo a su Intensidad Psicológica
Marcas que inspiran un ejemplo de
branding emocional
La enorme competencia que existe en el mercado actual hace que las marcas
deban reinventarse en su forma de presentarse ante el gran público. Las
estrategias de branding corporativo, a diferencia de años atrás, ya no solo
buscan crear una identidad mediante la satisfacción material de los usuarios.
Ahora se pretende alcanzar la realización emocional de los consumidores.
Pero, ¿cómo conseguirlo? Para ello, existen una serie de estrategias vinculadas
con el marketing emocional. La idea principal es crear una experiencia de
marca de 360º, en la que, desde el naming, a los colores escogidos o incluso el
trato personal de la marca con los usuarios sea único y personalizado. Este
nuevo concepto de branding emocional busca reposicionar el concepto de marca
en el imaginario de los usuarios, y transmitirles automáticamente una serie de
valores emocionales relacionados con sus productos o servicios. Un buen
ejemplo de ello es Coca-Cola, que apela al sentimiento de felicidad y lo vincula
fuertemente con el acto de beber el refresco.
Los 10 principios del branding emocional
Las emociones son sentimientos difíciles de despertar, sobre todo en los
consumidores. No es imposible, pero desde luego una marca no puede pretender
despertar emociones positivas entre el público sin haber construido previamente
una buena estrategia de branding corporativo. Resulta obvio asegurar que el
naming tiene una importancia capital a la hora posicionarse en la mente de los
usuarios, así como otros aspectos vinculados al verbal branding y por supuesto,
a la identidad visual de una marca. Por eso, sin una buena columna vertebral en
lo que a branding corporativo se refiere, ¡mejor que nos olvidemos de emocionar
a nadie!
1. Ya es hora de tratar a los consumidores como personas: los clientes son
algo más que consumidores. Se trata de personas que viven y que
experimentan sensaciones al interactuar con nuestra marca, ya sea desde
el momento en el que escuchan por primera vez el naming de la misma o
se ponen en contacto con cualquier empleado para hacerles llegar una
consulta. ¡Es hora de cambiar ese concepto!
2. Del producto a la experiencia: que una marca tenga la capacidad de
emocionar significa que es capaz de permanecer en la memoria de las
personas, que relacionan con algo positivo el nombre de una determinada
marca. No solo se trata de cubrir una determinada necesidad, se trata de
ser capaz de diferenciarse por algo más que por la efectividad de cubrir la
misma.
3. De la honestidad a la confianza: la incredulidad hacia las marcas es un
factor importante por el que las marcas han querido establecer nuevas
estrategias de acercamiento hacia las personas. El cambio de messaging,
por ejemplo, resulta crucial. Y es que asociar un sentimiento de confianza
al naming y a la imagen de una empresa resulta crucial para asegurar una
buena experiencia.
4. Llegar a ser el preferido: la gran competencia presente en el mercado
hace que el factor “calidad” se presuponga. Pero aportar un valor
agregado al producto o servicio ofrecido marcará la diferencia entre el
éxito y el fracaso. ¡Diferénciate aportando un servicio exquisito o un
packaging espectacular!
5. Pasar de la notoriedad a la aspiración: la máxima “no importa que hablen
mal de ti, mientras hablen” no sirve dentro del branding corporativo. Que
el naming de una marca esté en boca de todos por algún motivo
desastroso, no es positivo. Así que debemos aspirar a crear sensaciones
exitosas entre los consumidores de una marca.
6. Conseguir tener personalidad, más que identidad: una de las máximas del
branding corporativo es alcanzar una identidad de marca. Pero el objetivo
es construir una personalidad distintiva y carismática de la misma.
Conseguirlo genera una respuesta emocional casi inmediata.
7. De la función al sentimiento: las cualidades superficiales que pueda
poseer un determinado producto no lo hacen diferenciarse de los demás
que puedan existir en el mercado. En cambio, si las funcionalidades de un
determinado producto están pensadas para conmover a los sentidos de
las personas, el éxito está asegurado.
8. Estar presente emocionalmente: saturar espacios publicitarios con
anuncios masivos no necesariamente es una estrategia adecuada. Lo
más importante es crear una conexión real y duradera con los usuarios.
El caso de Zara, por ejemplo, es uno de ellos. Sin hacer publicidad está
muy presente en el imaginario de muchas personas en todo el mundo.
9. Pasar de la comunicación al diálogo: en el pasado las marcas se
centraban únicamente en decir aquello que iban a vender, sin prestar
atención a la opinión de los consumidores finales. En la actualidad, el
branding emocional aboga por establecer un diálogo con las personas que
reporte beneficios a ambas partes.
10. Del servicio al reconocimiento: la venta está considerada como servicio.
Pero el reconocimiento es llevar ese proceso a una escala superior. El
trato personalizado y exclusivo a cada cliente genera ese sentimiento.
En definitiva, el branding corporativo actual está cada vez más vinculado con las
emociones. Aunque sin un naming original y creativo, o sin una identidad visual
y verbal bien definida, las emociones no tienen cabida.
Referencia bibliográfica:
COLEMAN, 2018. MÉXICO, Marcas que inspiran: un ejemplo de branding emocional. Disponible
en: http://www.colemancbx.com/inspiracion-marca-traves-branding-emocional/ . Consultado el:
03 de enero de 2018).