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Vida y logros de estrellas de la NBA

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1

Prólogo
Esta historia narra la vida de tres jugadores estrellas de la
NBA. ¿De qué manera le llegó su gusto hacia este increíble
deporte?

Lo que han podido sufrir y sus victorias con sus puntuaciones


en los partidos.

2
El basketball es una pasión que me une desde que era
pequeño la cual me enriquece conocer y admirar a los
jugadores famosos de la NBA la cual elegí 3 de mis figuras
favoritas de este deporte a base de inspiración y admiración
para dar a conocer sus vida mencionando así sus méritos y
desafíos

1-Michael Jordan: Mi jugador favorito la cual su capacidad


ganadora de Michael Jordan lo convirtieron en un ícono del
baloncesto para una generación de fanáticos.Su capacidad
para superar la adversidad y alcanzar el éxito cuando más
importa lo convierte en un modelo a seguir para todos los que
luchan por la excelencia y la perseverancia en los deportes y la
vida.

2-Stephen Curry: Mi segundo jugador favorito la cual ha


inspiraron a generaciones de fanáticos a creer en su
determinación y destreza atlética. Su capacidad para traspasar
límites y cambiar la historia del juego lo ha convertido en un
ícono moderno para quienes desean innovar en el basketball

3-LeBron James: Encarna la habilidad del baloncesto moderno


con poder, inteligencia y visión. Para el público actual, su
dominio vocal y su capacidad para transformar todos los
aspectos del juego lo convierten en un jugador indiscutible
capaz de impresionar a una nueva generación con sus
habilidades.

3
La estrella de la NBA

Michael Jordan es quizás la estrella deportiva más reconocida


de todos los tiempos. Su impacto tanto en el juego como en los
negocios ha sido tan grande que muy pocas personas dudan al
escuchar su nombre. Pero mucho antes de todo esto, incluso
antes de convertirse en "MJ", Jordan era Mike, un niño que
creció soñando con ser quien es hoy.

Hoy es un buen momento para descubrir la historia detrás de la


leyenda. Michael Jeffrey Jordan nació el 17 de febrero de 1963
en Brooklyn, Nueva York. Sin embargo, su historia no
permaneció allí por mucho tiempo. Unos años después de su
nacimiento, la familia Jordan decidió mudarse a un lugar más
tranquilo, Wilmington, Carolina del Norte, un lugar al que Mike
estaría ligado de por vida. Durante su infancia, adoptó una
costumbre de su padre que luego se convertiría en distintiva
durante toda su carrera: trabajar en la casa de piedra.

Michael era un chico hiperactivo con una energía inusual, la


cual solía canalizar en los deportes. Esta pasión la conservó
aún jugando contra los mejores, y siempre causaba asombro,
incluso entre los atletas más resistentes de la época. Competir
ferozmente para ser el mejor era otra cualidad que Jordan
explotó desde sus primeros años, al igual que lo hizo en toda
su carrera.

La NBA en los años 80 se caracterizaba por jugadores que


establecen objetivos y metas, y Michael Jordan no era la
excepción. Normalmente, no tardaba mucho en cumplirlas.
Una de las metas más importantes para él era vencer a su
hermano en la cancha, y aunque su potencial era indiscutible y
su deseo de ganar lo impulsaba constantemente, en 1978,
recibió el primer golpe de su carrera deportiva al no lograr

4
entrar al equipo principal de básquetbol de la secundaria. A
pesar de esto, Michael ha demostrado a lo largo de su vida que
ama los retos, y en esa ocasión no sería diferente. Al año
siguiente, ya con un metro noventa de estatura, estaba claro
para todos que su impacto en el juego iba en serio. No solo se
unió al equipo principal, sino que también se convirtió en uno
de los mejores prospectos del país; Michael Jordan ya era una
sensación popular.

Luego de promediar 27 puntos en su última temporada de


secundaria, se unió a la única universidad que había
establecido como su meta: la Universidad de North Carolina.
Entendió que para ser el mejor de todos, debía exigirse como
ninguno, una lección que perdurará a lo largo de su carrera.

Sus años universitarios superaron las expectativas sobre su


futuro. En 1982, fue elegido como el mejor estudiante de
primer año, pero el momento más importante con la camiseta
de los Tar Heels fue en la final de la NCAA del mismo año. Una
canasta suya definió el partido ante Georgetown, anunciando
lo que la NBA vería en el futuro.

Jordan fue All-American en las dos temporadas siguientes y se


coronó como el mejor jugador universitario en 1984. Era hora
de dar el salto al profesionalismo y demostrar que también
podía ser una estrella en la mejor liga del mundo. Así fue como
llegó a la NBA en el draft de 1984, considerado uno de los más
potentes.

En la historia del evento, leyendas del calibre de Hakeem


Olajuwon, Charles Barkley y John Stockton acompañaron a
aquel joven de North Carolina que fue seleccionado en el
puesto 3 por los Chicago Bulls, después de que los Portland
Trail Blazers tomaran la decisión de dejarlo pasar y escoger a
Sam Bowie en su lugar. Tras una serie de reuniones y debates
con su familia, el joven firmó un acuerdo con una incipiente
marca de indumentaria deportiva llamada Nike, la cual le

5
ofreció la posibilidad de ser la cara de los productos y tener su
propia línea de zapatillas. Este tratado significó un antes y un
después en la historia de la conexión entre deportistas y
marcas, impulsó a Nike hasta la cima del mundo, generó un
culto al calzado deportivo y convirtió a Jordan en el atleta más
rico del planeta.

Llegó a una franquicia, los Chicago Bulls, que prácticamente


no había tenido impacto en la NBA. Lo más lejos que habían
llegado en playoffs era a las finales de conferencias, ya habían
pasado casi 10 años de eso. Todas las esperanzas estaban
depositadas en él con el número 23 en la espalda, y más allá
de que todavía no lo sabían, estaban entrando en la etapa más
gloriosa de todas. Quizás comenzaron a darse cuenta en su
campaña de novato, en la que promedió 28.2 puntos, 6.5
rebotes, casi 6 asistencias y 2.4 robos por partido, con un
51.5% de acierto en tiros de campo. Se convirtió así en el
segundo novato en la historia en promediar al menos 20
puntos, 5 rebotes y 5 asistencias, siendo el único en agregarle
a esa línea estadística al menos dos robos. Tardó poco en
demostrar que era muy difícil de contener, estando por debajo
de los 20 puntos en apenas nueve de los 82 enfrentamientos
del curso. Obviamente, se llevó el premio al Novato del Año y
finalizó en el segundo mejor quinteto de la liga, además de ser
nombrado All-Star.

Lo más interesante es que, sin cambios significativos de un


año a otro más allá de su selección, los Bulls ganaron 11
partidos más que en la temporada 1983-1984 y accedieron a
los playoffs, donde fueron eliminados en la primera ronda por
los Milwaukee Bucks, y él tuvo medias de casi 30 unidades y 9
asistencias.

La segunda temporada de su trayectoria estuvo marcada por


una dura lesión. En ella, se perdió 64 jornadas debido a una
fractura en el pie. Chicago bajó notablemente su nivel y entró
por la ventana a la postemporada. Sin embargo, fue en esa

6
edición en la que el perimetral dejó claro que había nacido para
los grandes escenarios. Tras su recuperación, escribió su
nombre en los libros dorados de la liga al encestar 63 puntos
contra los Boston Celtics en el gancho de la serie de primera
ronda, quebrando así el récord de Jean Veil por la mayor
cantidad de puntos anotados en un partido de playoff.

Hasta el momento, nadie ha podido superar la cifra que Jordan


consiguió esa noche en el Boston Garden. Aunque los Bulls
cayeron ante el conjunto que luego se consagraría campeón
de la NBA, el 23 promedió 40 y 37 puntos, 6.3 rebotes y 5.7
asistencias con un 50.5 por ciento de acierto en lanzamientos
de campo. Esta actuación provocó una de las frases más
famosas sobre su juego, dicha por Larry Bird, quien afirmó que
no se trataba de Michael Jordan, sino de Dios disfrazado de
jugador de baloncesto. A partir de ese momento, el nacido en
Brooklyn se apoderó del trono como el mejor anotador de la
competencia y, a excepción de un curso, jamás volvió a
soltarlo.

La campaña en 1986-1987 fue la mejor de su carrera en


términos de anotación y una de las más impresionantes desde
que se creó la liga. Promedió 37.1 puntos por partido, con un
total de 3,041 puntos, superando en más de 8 puntos de
promedio a Dominique Wilkins, el segundo en la lista. Además,
estableció el quinto máximo registro de puntos por partido en la
historia de la NBA.

En la temporada 1988-89, Jordan promedió 32.5 puntos por


partido con un impresionante 53.8% de acierto en tiros de
campo, llevando a los Bulls a alcanzar 47 victorias. En los
playoffs, avanzaron hasta las finales de la Conferencia Este,
dejando en el camino a los Cavaliers y a los Knicks. En la serie
ante los Cavs, se destacó la mítica canasta en la bocina de
Jordan ante Craig Ehlo, conocida como "El Tiro" (The Shot),
que decidió la eliminatoria. Sin embargo, una vez más, los

7
Pistons se cruzaron en el camino de los Bulls, eliminándolos en
seis partidos mediante el uso de las "Jordan Rules", una
estrategia defensiva que consistía en dobles e incluso triples
defensas ante el escolta cada vez que tocaba el balón. Esta
táctica, inventada por Chuck Daly, sería reutilizada por los
Knicks en los años 90.

Los Bulls de la temporada 1989-90 estaban en crecimiento.


Liderados por Jordan y con la incorporación de nuevos y
jóvenes jugadores como Scottie Pippen y Horace Grant, se
convirtieron en un equipo más peligroso y cohesivo bajo la
dirección del entrenador Phil Jackson. Jordan promedió 33.6
puntos por noche con un 52.6% de acierto, liderando a los
Bulls a un récord de 55-27. Tras eliminar a los Philadelphia
76ers en ruta a las finales de conferencia, los Pistons, por
Tercera vez consecutiva, apartaron a los Bulls de la gloria.
Detroit ganó su segundo anillo seguido, y las dudas sobre si
los Bulls podrían vencerlos alguna vez estaban presentes en
todo Estados Unidos. Chicago ingresó a la temporada 1990-91
con la incógnita de si podría finalmente formar un equipo capaz
de ganar un campeonato.

8
La muerte de su padre.

En julio de 1993, su padre, James, desapareció. Unos días


más tarde, encontraron su cuerpo en un pantano de Carolina
del Sur; había sido asesinado. La noticia golpeó con dureza a
su hijo, quien, entre semejante tragedia y el hecho de que ya
no sentía el mismo deseo competitivo, decidió retirarse de la
NBA. En estado de shock, en su pico en la cima del deporte
estadounidense, Jordan colgaba las zapatillas y decidía
dedicarse al béisbol en las ligas menores para honrar a su
padre.

Tras un año y medio de prueba en el deporte del bate y haber


recuperado el fuego interno que tanto lo caracterizaba, Jordan
publicó el comunicado más famoso en la historia del
baloncesto: "I'm back". No hacía falta decir más nada, pero la
NBA había cambiado. Sin él, Chicago no pudo sostener el
ritmo ganador, y los Houston Rockets emergieron como
líderes, aprovechando la oportunidad campeona en 1994 y
1995.

9
Su regreso

En 1995, Jordan disputó media temporada, pero con un


acondicionamiento físico enfocado en el béisbol, el dorsal 45 y
claras deficiencias en su adaptación. Aunque tuvo noches
espectaculares, como la de los 55 puntos en el Madison
Square Garden, fue la única vez desde 1991 en la que cayó en
una serie de playoff, ante Orlando Magic, que contaba con
Shaquille O'Neal, Penny Hardaway y Horace Grant, una pieza
clave en el three-peat de los Bulls.

El panorama había cambiado también internamente. Para


1996, ya no estaban en el equipo figuras como John Paxson y
Bill Cartwright, pero sin Steve Kerr y Ron Harper, llegaron
jugadores como Toni Kukoc y el polémico Dennis Rodman,
acérrimo rival en su etapa en los Pistons pero una gran
adquisición para volver a la cima.

Como respuesta a la eliminación del año anterior, el plantel


liderado por Mike respondió con la mejor temporada de la
historia hasta ese momento, acumulando 72 victorias en
temporada regular, la mayor cantidad hasta que los Warriors
de 2016 sumaron una más. Jordan fue el MVP y campeón de
anotación, y Chicago comenzó otra etapa triunfal en los
playoffs, eliminando a Miami, Nueva York y Orlando, este
último con barrida. También derrotaron en las finales al Seattle
SuperSonics por 4-2, asegurando así el cuarto campeonato en
cuatro finales vividas para el 23. Todo había vuelto a la
normalidad y se mantendría así por los siguientes dos años.

En 1997, Michael Jordan fue nuevamente el líder en puntos de


la competencia, y los Bulls volvieron a arrasar hasta las finales

10
en las que se enfrentaron. Ayuda justa, Carmelo no había
ganado la envipe. Jordan se alimentó de eso para ser el mejor
jugador de la serie. En el primer juego, promedió 32 puntos y
protagonizó el famoso "flu game", en el que anotó 38 puntos a
pesar de estar intoxicado por haber comido una pizza en mal
estado. Alzaron el quinto título. Pero una vez más, tuvo que
confiar en un compañero para sellar el triunfo. En esta ocasión,
fue Kerr, con quien había tenido una pelea meses antes, el que
encestó el doble ganador.

La temporada 1997-1998 tenía aroma de cierre. El general


manager Jerry Krause, polémico pero vital en la creación de la
dinastía, le comunicó a Phil Jackson que no sería el entrenador
al año próximo. Jordan lo tomó como una ofensa personal y
dejó claro que él tampoco volvería si no estaba su entrenador.
Todos los integrantes aceptaron que ese sería "El último baile",
el título del documental que luego relató la historia detrás de
ese curso. El escolta ganó su décimo "scoring title", su quinto
MVP y de temporada regular, y los Bulls entraron a la
postemporada como el equipo al que todos querían tumbar.
Spoiler: nadie pudo hacerlo. Barrida a New Jersey, 4-1 a
Charlotte y clasificación ante Indiana después de una lucha
encarnizada que los llevó a disputar 7 encuentros. Las finales
serían una realidad nuevamente, y el rival sería el Jazz.

Retirarse con el sexto título para romper la paridad con Magic y


alcanzar a Kareem Abdul-Jabbar o caer en el intento. Jordan y
su equipo no lo estropearon. Llegaron al sexto juego en Utah, y
allí Mike resumió en una sola jugada toda su carrera en la
franquicia. Robó a Malone y anotó el game winner en el otro
aro de la cancha. Esa jugada finaliza una era gloriosa con la
camiseta de los Bulls, en la que jugó seis finales, ganó las seis
y en las seis fue el MVP. El segundo retiro se hizo efectivo,
pero aunque esta vez parecía definitivo, se abrió otro capítulo
tres años después al regresar a la actividad para sumarse a los
Washington Wizards, organización de la cual era parte.

11
accionista y presidente de operaciones. Donó su salario de
jugador a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre
de 2001 y disputó dos campañas con esos colores, aunque fue

Su retiro

el mismo en ambas y promedió más de 20 puntos por partido


que no era el mismo.

En 2003, decidió retirarse de manera terminante luego de una


experiencia que quizás podría haberse salteado. Su imagen
quedará impregnada de ese halo de superioridad total y
sensibilidad, más allá de que, al igual que todos, vivió derrotas
y duras caídas. Es el símbolo del esfuerzo para conseguir el
éxito, de sobreponerse a las adversidades del camino, de
prevalecer por físico pero también por fortaleza mental y de
combinar talento con trabajo para obtener resultados.

12
Conclusión

Muchos podrán argumentar que es el mejor jugador de todos


los tiempos, otros pensarán lo contrario. Lo que nadie puede
negar es que su llegada supuso un antes y un después en la
historia de la NBA y de los deportes, no solo por lo que
significó dentro de la cancha, lugar en el que acumuló una
serie de títulos colectivos e individuales que prácticamente
nadie puede emparejar, sino también fuera de ella, donde
convirtió a la liga en un producto mundial, desarrolló y potenció
la figura del deportista como empresario, e inspiró a millones
de fanáticos alrededor del planeta, algunos de ellos
atravesaron todas las barreras para luego convertirse en las
leyendas del futuro, utilizando a Jordan como faro de
referencia en cada momento. Nadie ha cambiado la NBA en
tantas facetas. Por eso, Michael Jordan siempre será Michael
Jordan y jamás existirá otro como él.

13
La vida del mejor jugador de los triples Stephen Curry el
hombre que cambió la NBA

Stephen Ward del Curry nació el 14 de marzo de 1988 en


Akron, Ohio, uno de sus padres, él, el ex jugador profesional
que disputó 16 temporadas en la NBA. Está claro que el carro
y mayor fue fundamental para que sus hijos llegaran a la mejor
liga del mundo, pero lo cierto es que su madre también fue vital
para el desarrollo de su personalidad competitiva. Sonia fue
una gran jugadora de vóley universitario en Virginia Tech,
institución donde conoció a su futuro marido. A la hora de criar
a su primer hijo, se encargó de transmitirle el valor de la
disciplina.

El joven Steve creció en un ambiente ultradeportivo. Aún en la


NBA, sus apariciones en los entrenamientos eran frecuentes.
Tirar al aro en esos estadios era un sueño, uno del que se
propuso jamás despertar. La idea de seguir los pasos de su
padre lo convenció; tenía claro que quería llegar a la NBA, y
sus capacidades comenzaron a florecer cuando el arribo de
Dell a los Raptors hizo que la familia se mudara a Toronto. Allí
jugó para el Queens Christian College y lideró al equipo
durante una temporada sin derrotas.

Al volver a los Estados Unidos, sin embargo, la habilidad sola


no alcanzaba. Aunque tuvo muy buenos rendimientos, todos se
enfocan en su físico. No llegaba a 1,70m de altura y era
demasiado débil para lanzar de la forma correcta. Ese trabajo
se transformó en un suplicio. Steph y Dell prácticamente no
salieron de esa cancha, tiro tras tiro, repetición tras repetición.
Existieron momentos en los que el joven casi tira la toalla.
Welcome is su mecánica mejoró considerablemente, pero los
reclutadores seguían sin tenerlo en cuenta. Tan solo recibió
una oferta por parte de las principales universidades de la

14
NCAA. Llegó desde Virginia Tech, alma mater de sus padres, y
las condiciones eran claras: no había garantía alguna de que el
chico tuviera participación en el equipo. Cuando todo parecía
perdido, se presentó una posibilidad: Davidson College, una
pequeña universidad de Carolina del Norte con un entrenador
enamorado de su juego. Al recibir la confianza que necesitaba,
las cosas comenzaron a cambiar para Stephen Curry.

El juego de Curry comenzó a evolucionar y dio 21 puntos por


partido en su primera temporada. Durante el verano, creció
hasta el metro 88 y su desarrollo como anotador fue
exponencial. En el torneo de la NCAA, le anotó 40 puntos a
Gonzaga, 30 a Georgetown y 33 a Wisconsin. Aunque su
equipo fue eliminado por Kansas en la siguiente ronda, el
mundo del básquet dejó de ignorarlo.

En su última temporada con los Wildcats, promedió 28.5


puntos y 5.6 asistencias por juego, liderando la anotación de la
NCAA. Lo eligieron como parte del primer Quinteto All-
American. Era hora de cumplir el sueño, pero para hacerlo,
Curry entendió que debía dar un paso al frente. Sin embargo,
este cambio de escenario provocó que las dudas sobre su
físico volvieron para quedarse.

En esos momentos, Curry se prometió a sí mismo utilizar


aquellos cuestionamientos como combustible para mejorar
constantemente. Con la certeza de que estaba siguiendo los
pasos de su padre, se preparó para una de las grandes noches
de su vida. En el inicio de su primera temporada en la NBA,
Stephen Curry no tuvo el nivel suficiente para ubicarse entre
los máximos candidatos al Rookie del Año. Pero en la segunda
parte, su rendimiento fue superlativo, finalizando la campaña
con promedios de 17.5 puntos, 4.5 rebotes, 6 asistencias y casi
dos robos por partido.

15
Aunque fue nombrado Rookie del Mes de la Conferencia Este
en enero, marzo y abril, no le alcanzó para superar a Tyreke
Evans, quien finalmente se quedó con el premio. En el curso
siguiente, Curry comenzó a demostrar que sería una de las
estrellas más eficientes de la liga. Fue el líder de la NBA en
porcentaje de acierto en tiros libres con un espectacular 93%.
Además, fue titular en 74 juegos y anotó 20 o más puntos en
35 de ellos, alcanzando un promedio final de 18.6 por partido.
Avalado por su manejo de balón, Steph fue invitado al Skills
Challenge del All-Star Weekend, donde desplegó toda su
magia mientras Golden State veía en él a una futura estrella
elegida en el Draft de 2011.

El complemento para el perimetral de condiciones únicas,


nadie lo sabía, pero en ese momento se estaba gestando una
de las principales duplas en la historia reciente de la NBA:
nacían los Splash Brothers de la Universidad Dorada. Al
finalizar su temporada sophomore, Curry se sometió a una
cirugía para reparar su tobillo derecho, sector en el que sufriría
varias lesiones a lo largo de su carrera. En una temporada que
se acortó a 66 partidos debido al lockout de 2011, Steph
apenas disputó 26. Aquel problema físico dispararía la
polémica sobre su próximo contrato, y a pesar de que la cifra
bajó, ambas partes acordaron firmar por cuatro años y 44
millones de dólares. Esa confianza hizo que su juego explotará
y, en la campaña 2012-2013, promedió casi 23 puntos y siete
asistencias por partido, siendo la figura principal de unos
Warriors que ya contaban con el jugador que mejor lo
entendería dentro de la cancha, Draymond Green.

Curry cerró la temporada con un total de 272 triples,


arrebatándole el récord a nada más y nada menos que a Ray
Allen. Como si fuera poco, estableció la máxima anotación de
su carrera en el Madison Square Garden, marcando 54 puntos
contra los New York Knicks, anunciando al mundo de la NBA
que había arribado.

16
Ese año hizo su debut en los playoffs, Golden State pasó la
primera ronda, pero cayó en semifinales de conferencia ante
San Antonio. Para la siguiente temporada, Curry ya era una
estrella. Volvió a liderar la NBA en triples, fue titular en el All-
Star Game por primera vez en su carrera y lo nombraron parte
del segundo mejor quinteto de la liga. Los partidos de 40 o más
puntos y los triples kilométricos se volvieron costumbres. La
afición comenzó a sentir que había encontrado a su verdadero
referente, pero cuando todos creían que el equipo estaba listo
para dar el salto, los Los Ángeles Clippers los eliminaron en la
primera ronda de la postemporada.

Mark Jackson fue destituido de su cargo de entrenador, y en su


lugar llegó Steve Kerr, el hombre que marcaría un antes y un
después en la carrera de Curry. Respaldado por un estilo de
juego más veloz y ofensivo en el que él era el eje, el base se
liberó completamente y exhibió su verdadero potencial.
Durante esa temporada 2014-2015, promedió casi 24 puntos,
7.7 asistencias, cuatro rebotes y dos robos por partido. Aunque
Curry tiraba más, sus porcentajes de acierto aumentaron.
Anotó 286 triples y rompió su propio récord, algo que se
volvería una especie de tradición.

Los Warriors arrasaron durante todo el año, alcanzaron las 67


victorias, y su mejor jugador escribió su nombre en las páginas
doradas de la NBA. En los playoffs, Curry fue vital para el éxito
de Golden State y siguió acumulando récords. Se convirtió en
el jugador con más triples anotados en una postemporada, y su
equipo eliminó a New Orleans, Memphis y Houston para
alcanzar las NBA Finals por primera vez en 40 años.

Cleveland Cavaliers de LeBron. La serie no comenzó de la


mejor manera para Curry, quien sufrió un bajón en sus
porcentajes y no pudo desplegar su mejor rendimiento. Sin
embargo, en el quinto juego se destapó con 37 puntos e inclinó
la balanza para que los Warriors cerrarán la serie en el sexto

17
partido. Andre Iguodala fue el MVP de las finales, pero para
Steph, el premio más importante era haber demostrado que, a
pesar de los prejuicios y las dudas, pertenecía a la élite de la
mejor liga del mundo.

Sí Golden State era una máquina, absolutamente nadie


imaginaba que aquel equipo era capaz de lograr lo que
finalmente consiguió en el año siguiente al título: quebrar el
histórico récord de victorias en temporada regular que poseían
los Chicago Bulls de Michael Jordan. Con la mejor versión de
Curry manejando los hilos, los Warriors destruyeron a la
mayoría de sus rivales y terminaron el curso con 73 triunfos y
tan solo 9 derrotas. Con promedios de 30 puntos, casi siete
asistencias y dos robos por partido, la inclusión en el
prestigioso club del 50-40-90 y 402 triples en la temporada, el
base del momento sería reelegido como MVP, pero con un
distintivo único en la historia de la liga.

La postemporada fue bastante accidentada, en la que, debido


a una lesión en la rodilla derecha, Curry se perdió varios
partidos de las primeras series.

Golden State logró eliminar a Houston y a Portland,


eventualmente llegando a las finales de conferencia ante
Oklahoma City, un equipo que tenía a Russell Westbrook y a
Kevin Durant como figuras excluyentes. Aunque los Warriors
pusieron en jaque a los Thunder y estuvieron a una victoria de
pasar a la final, Oklahoma City se repuso y dio vuelta la
eliminatoria para volver a la cita máxima. El equipo no paraba
de romper marcas y hacer historia, superando nuevamente a
Cleveland. Parecía un paso más, como indicaron los primeros
cuatro partidos que decantaron la serie para el lado de los
Warriors con un récord de 3-1. Tan solo faltaba un triunfo para
reubicar un año mágico, pero LeBron James tenía otra cosa en
mente.

18
Comandados por el Rey, los Cavaliers remontaron la
desventaja y, después de un séptimo partido histórico, se
alzaron con el primer campeonato de su vida. Las críticas
recayeron sobre Curry y su rendimiento intermitente durante
los momentos decisivos, en lo que supuso la primera
remontada de un 3-1 en las finales. A pesar de que parecía
haberlas borrado con sus logros, aquellas dudas que surgieron
durante el inicio de su carrera seguían allí acechándolo en
tiempos oscuros.

Sin embargo, nada iba a ser como lo que vendría después de


que el mundo se enterara del próximo capítulo en la vida de los
Golden State Warriors. Kevin Durant, uno de los mejores
jugadores de la NBA, aterrizó en la Bahía para convertirse en
la nueva estrella de los Warriors. Muchos tomaron esa noticia
como una muestra de debilidad por parte del jugador y de la
franquicia. Aunque la mayoría de las críticas recayeron sobre
Durant, fue catalogado como un falso líder que no hacía
respetar su condición de jugador franquicia y le cedía ese
puesto a otro con tal de ganar. Comenzaron a tildarlo de
facilista, y una gran porción del público lo encontró responsable
de arruinar la competencia.

Pero para Steph, nada de eso era cierto. Configurados para


conseguir el campeonato, esos Warriors tomaron la temporada
regular como una forma de limar asperezas en el juego.
Mientras tanto, Curry siguió estableciendo marcas, estuvo 157
partidos anotando al menos un triple hasta que sufrió un cero
de diez en una derrota ante Los Ángeles Lakers. En el juego
siguiente, rompió el récord de más triples anotados en un
partido al encestar 13 ante New Orleans. Su proyección era
meteórica, y esa campaña se transformó en el primer jugador
en toda la historia con 200 o más triples en cinco temporadas
consecutivas. Como se esperaba, Golden State se quedó con
el mejor récord del año y encaró los playoffs como el gran
candidato al título. Sin embargo, una lesión le impidió participar
en varios partidos de la primera ronda ante Portland.

19
Así que Steve debió sacar a relucir todo su arsenal. Si los
Warriors habían sido una máquina durante todo el curso, ahora
eran prácticamente imparables: 4-0 a los Blazers y 4-0 a Utah
Jazz en semifinales, con un curso de baile gratis a Rudy
Gobert, uno de los mejores defensores del año por tercera
temporada consecutiva. El equipo liderado por Curry se
encontraba en unas finales de conferencia, esta vez ante los
San Antonio Spurs de Kawhi Leonard.

Las cosas no comenzaron de la mejor manera, DeRozan tomó


el control del juego y puso a su equipo 25 puntos arriba, pero
una fatídica lesión cambió por completo las eliminatorias. A
partir de allí, Golden State barrió la serie y volvió a clasificarse
para las NBA Finals. El rival sería el mismo que en las dos
últimas ediciones, pero esta vez los campeones del Oeste
tenían sed de revancha, y así fue.

Curry promedió 26.8 puntos, 8 rebotes y 9.5 asistencias por


partido, realizó un triple-doble en el juego 2 de la serie (34
puntos, 10 asistencias y seis rebotes en el quinto y definitivo).
A pesar de sus espectaculares números, el brutal poder
anotador de Kevin Durant hizo que el MVP de las finales se
decantara para el lado del #35. Era el segundo título en tres
años y el dulce sabor de la redención.

Era hora de ajustar su sueldo a lo que producía en cancha. En


esos momentos, era apenas el cuarto jugador de Golden State
en materia de contratos, algo totalmente impensado para una
estrella de su calibre. Pero las cosas iban a cambiar por
completo. En julio de 2017, se convirtió en el primer jugador de
la historia en firmar un super máximo mayor a 200 millones de
dólares, exactamente 201 millones por 5 años. Golden State se
aseguraba tener a Curry durante un largo tiempo.

Mientras tanto, el base seguía su camino hacia la historia. En


esa temporada 2017-2018, se convirtió en el jugador más

20
joven en alcanzar los 2000 triples en su carrera, necesitando
595 partidos, 227 menos que el récord anterior. Pero no todas
fueron buenas noticias. En ese mismo partido, sufrió otra lesión
en su tobillo derecho que lo sacó de las canchas durante 11
juegos. Retornó en diciembre y regaló actuaciones de 40
puntos y 10 o más triples hasta que, en marzo, una lesión de
rodilla volvió a frenarlo.

Tuvo que esperar hasta la segunda ronda de playoffs para


volver, y en el segundo partido de la serie ante los Pelicans
dejó en claro que su juego se mantenía igual de letal que
antes. Aquellas finales de conferencia fueron dramáticas,
Houston Rockets amenazó con tumbar al campeón y estuvo
muy cerca de hacerlo, pero grandes actuaciones del Big Four
de los Warriors hicieron que se quedaran con la eliminatoria.
Luego de un séptimo partido en el que se quedó a un rebote de
marcar un triple-doble, en el horizonte se asomaban unas
nuevas NBA Finals ante el rival de siempre.

2022 fue uno de los mejores años de su vida deportiva. Logró


entrar en el All-Star y fue el MVP de ese juego con una
actuación insólita de 50 puntos y 16 triples. Entró en el listado
de los 75 mejores jugadores de la historia que confeccionó la
liga por su 75 aniversario. Recibió otra nominación como All-
NBA y disfrutó del regreso de su amigo tras 941 días de
ausencia en una noche verdaderamente emotiva. Finalmente,
logró concretar algo que ya merecía hace muchísimo tiempo:
superar a Ray Allen para convertirse oficialmente en el jugador
con más triples en la historia de la temporada regular. Lo hizo,
como no, en uno de los estadios más emblemáticos del
mundo, el Madison Square Garden.

Sin embargo, una lesión hizo que tuviera que alejarse de las
pistas en el tramo final de la temporada regular, perdiendo un
total de 12 partidos consecutivos. Esto provocó que Golden
State cayera en la tabla hasta el tercer puesto y tuviera un
camino más complejo en los playoffs.

21
Pero poco iba a importar el contexto. Hizo que el #30
comenzará la pretemporada como suplente en el rol de sexto
hombre. Jugó sus primeros cuatro partidos de esa manera y en
el quinto, para cerrar la primera ronda ante los Denver Nuggets
del MVP Nikola Jokic, ya regresó a la alineación titular.

En semifinales de conferencia se enfrentaron al "Villano" que


había aparecido en su camino el año pasado, Ja Morant y sus
Grizzlies, un conjunto joven que dio pelea pero que entre la
lesión de su estrella y la inexperiencia no pudo sostenerse,
resultado de 4-2. En las finales de conferencia oeste, en el
horizonte, el rival fue Dallas Mavericks, la franquicia de Luca
Doncic. Con un altísimo rendimiento colectivo, los de Curry
despacharon a su oponente en cinco jornadas y así se
consagraron como campeones del Oeste, una vez más.

Curry se encontraba con el desafío más grande de su carrera.


Uno que podía hacer la diferencia entre consolidar su lugar en
la lista de los 10 mejores de todos los tiempos o alejarse de
ese grupo: las finales más importantes de su vida y ante un
contrincante histórico como Boston Celtics, que había vuelto a
la cita máxima después de 12 años de ausencia.

Las cosas no iban a empezar de la mejor manera. A pesar de


sus 34 puntos, los Warriors perdieron como locales en el juego
uno de la serie. Y lo cierto es que se complicaron. Curry aportó
otros 29 tantos para que lograron reponerse en el Game 2,
pero ahora debían a TD Garden y ni sus 31 unidades fueron
suficientes para evitar la derrota. Con otro encuentro como
visitantes en cuestión de horas, Golden State se encerrará en
una situación casi irremontable.

Y si bien él ya había llegado a un punto en el que su resumen


era incuestionable y no había argumentos razonables para
bajarle el precio a su legado, era hora de enfrentar un
momento que toda leyenda de la NBA ha tenido que atravesar:

22
su noche decisiva, esa de la que se hablará para siempre y
que, en cierto punto, puede definir cómo te van a recordar.
Estaba por vivirla en el Game ford.

Game 4 de las finales de 2022, serie 1-2 deberían ir al TD


Garden, ante uno de los públicos más hostiles de la
competencia y frente a la mejor defensa del torneo. Contra
todos los pronósticos, Curry hizo lo que hacen los mejores:
agrandarse en los escenarios adversos.

Fue el partido de su vida, anotando 43 puntos, capturando 10


rebotes, entregando cuatro asistencias, siete triples con una
alta efectividad, dominio en el clutch y, lo más importante de
todo, el triunfo para su franquicia, aquel que empata la
eliminatoria en dos. Impulsados por esa actuación, los Warriors
tomaron el control de la situación y ganaron otros dos partidos
consecutivos para volver a tocar el cielo con las manos.

Gloria absoluta para un equipo que se transformó en el


segundo en toda la historia en salir campeón como visitante en
el estadio de los Celtics. La consagración total de su líder,
aquel que cargaba con la mayor presión y que supo responder
cuando más lo necesitaban. Steph prometió 31 puntos, 6
rebotes, cinco asistencias, dos robos, y a pesar de haber tirado
cero de nueve en triples en el quinto encuentro, registró
porcentajes de acierto del 48% en tiros de campo y del 43.7
desde la larga distancia, más un 85.7 en tiros libres.

23
Su mejor logro

En esta oportunidad, no habría sorpresas: el MVP de las


finales, el único trofeo que le faltaba a su vitrina, tendría su
nombre, pero más que la obtención del galardón, esa victoria
potenció su valor al pulverizar la narrativa de que solo no podía
liderar a un conjunto hacia el título. Cuarto anillo en ocho
temporadas y un silencio sepulcral por parte de los haters.

Stephen Curry no ha saciado su hambre de gloria y seguirá


buscando más límites para romperlos. Porque si hay algo que
Stephen Curry no sabe hacer es frenar su revolución.

24
El horrible pasado de Lebron James

LeBron Raymone James nació el 30 de diciembre de 1984 en


Akron, Ohio. Es hijo de Gloria James y de Anthony McClelland,
un joven con un extenso prontuario criminal, pero lo cierto es
que el pequeño LeBron James jamás conoció a su padre
biológico.

Esos comienzos fueron más que duros para Gloria y su hijo.


Ella tenía apenas 16 años cuando LeBron nació, y llegaron a
mudarse hasta 11 veces en tres años. Gloria trabajaba a
tiempo completo para poder mantenerlo, y mientras su madre
no estaba en casa, aquel niño sufría su ausencia.

A los 10 años se mudaron a un apartamento en Spring Hill, y la


vida de LeBron se estabilizó. Comenzó a pensar en cosas de
alguien de su edad y dejó de ocupar su mente con problemas
mayores. Fue el momento en el que pudo dedicarle más
tiempo a su gran amor, el básquet, un amor que había
comenzado unos años atrás cuando el pequeño se relaciona
por primera vez con el deporte de una forma muy particular.

Empezó a jugar al básquet organizado en quinto grado y, junto


a sus amigos Jean Cotton, Dru Joyce Tercero y Willy Mckey,
conformaron un grupo que llamaron los 'Fab Four'. Decidieron
participar del torneo de la Yale con el padre de Joyce como
entrenador. Ese equipo, llamado los Ohio Shooting Stars, hizo
lo posible para poder financiar el viaje al campeonato
disputado en Orlando: ventas, comidas y cualquier tipo de
evento. Finalmente, viajaron y, para sorpresa de todos,
llegaron a la final del torneo. Sin embargo, LeBron falló el tiro
final y se quedaron sin título. Eso hizo que se prometieron ir
juntos al secundario, y así fue.

25
Los cuatro se enlistan en el Saint Links en Saint Mary 's High
School, una institución católica en la que la gran mayoría de
los estudiantes eran blancos. En su primer año, LeBron
promedió 21 puntos y 6 rebotes por partido. Los Aires cerraron
la temporada invicto con un total de 27 victorias y el título
estatal de la división tres en sus manos. Durante la campaña
siguiente, James cambió su dorsal del 32 al 23, y la razón es
bastante obvia: campus.

LeBron era definitivamente el mejor jugador de secundaria en


el país, y su popularidad hacía que Saint Vincent jugará todos
sus partidos a canchallena. Nadie quería perderse al joven
que, en su año sophomore, promedió 25 puntos, 7 rebotes,
casi 6 asistencias y 3 robos por juego. Ningún cazatalentos
quería quedar afuera de los encuentros del equipo que ostenta
un récord de 26 triunfos y solo una caída y volvió a
proclamarse campeón estatal.

LeBron James y los Fighting Irish eran un auténtico show, pero


aunque ya era toda una celebridad, el joven de Akron siempre
tuvo a su equipo como prioridad número uno. Ya en su año
junior, James mantuvo todas sus estadísticas y lideró a Saint
Vincent hacia una final nacional, pero esta vez fueron
derrotados por Roger Bacon.

El entorno de LeBron consideró hacer una petición para


cambiar el reglamento de la NBA y de esa manera declararse
para el draft de 2002, pero finalmente no lo hicieron. Las reglas
se mantuvieron, y debía esperar hasta que su clase se
graduara para entrar a la liga. LeBron era el atleta joven más
buscado de los Estados Unidos, y en su temporada senior,
todo lo que sucediera, tanto dentro como fuera de la cancha,
iba a tener repercusión mediática.

Su presencia en un estadio de 10,000 personas cuando se


enfrentaron a una escuela que tenía entre sus integrantes a

26
Carmelo Anthony logró el primer puesto del ranking nacional, y
todos hablaban de LeBron, incluso las principales estrellas de
la NBA. Pero la fama es un arma de doble filo, y muchos
comenzaron a hacer lo posible para tumbarlo. Mari Batista
aclaró las cosas, y LeBron pudo seguir jugando, pero otra
polémica salió a la luz. A modo de regalo, LeBron había
recibido dos camisetas por parte de una tienda de Ohio, y
decidieron suspenderlo durante el resto de la temporada.
Finalmente, el ya proclamado "The Chosen One" por la revista
Sports Illustrated llevó a la justicia el caso, y le revocaron la
sanción. En su partido de vuelta, anotó 52 puntos, Saint
Vincent se consagró campeón de la división Chuck, y para
LeBron James no hubo vuelta atrás.

El básquet universitario se perdió una joya, pero lo cierto es


que aquel joven rey con el 23 en la espalda ya estaba listo
para la liga que sería su reino durante los próximos años: la
NBA.Con todas sus miradas sobre él, LeBron encaró la
temporada 2003-2004 como el líder de una camada que
prometía ser histórica. No solo era su figura, sino también la de
Carmelo Anthony, Dwyane Wade y Chris Bosh, entre otros.

El nativo de Ohio había sido escogido por la franquicia de su


zona, Cleveland Cavaliers, una institución que había vivido los
mejores momentos de su historia a inicios de los 90, aunque
desde 1998 no clasificaba a los playoffs desde el inicio. El
joven James supo que cargaran sus espaldas con un peso
enorme, el colectivo y el de su cruzada personal. Pese a que
los resultados globales no fueron buenos, el alero utilizó esa
campaña para consolidar todo lo que había mostrado en el
baloncesto de instituto. Hizo 20.9 puntos, 5.5 rebotes, 5.9
asistencias y 1.6 robos, y fue condecorado con el premio al
Rookie del Año.

A partir de allí, no hubo vuelta atrás; su evolución fue


exponencial. En 2005, pasó de casi 21 puntos a 27 por
encuentro, junto con más de 7 rebotes y 7 asistencias, así

27
como también 22 robos. Quedó sexto en la votación por el
MVP, y los Cavaliers vieron la postemporada por TV por última
vez en mucho tiempo.

2006 fue otro año de locos para LeBron. Superó los 31 puntos
de media, lideró a Cleveland en ese apartado, en robos, en
asistencias, en minutos y en tiros libres convertidos. El equipo,
que había sido noveno una temporada atrás, quedó tercero en
el Este, y él se ubicó segundo en la carrera por el galardón al
Jugador Más Valioso, que fue ganado por Steve Nash.
Además, ganó el envite del All-Star Game.

En los playoffs, debutó de la mejor manera posible con un triple


doble de 32 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias y la victoria
ante Washington Wizards, rival al que vencería para acceder a
las semifinales de conferencia frente a Detroit Pistons, uno de
los conjuntos más duros de la época. James fue el mejor
jugador, pero los Cavs cayeron en siete enfrentamientos. El
niño de Akron ya era toda una superestrella y tardaría poco en
vengarse.

En 2007, lideró un equipo bastante limitado hacia la misma


instancia, y a pesar de que Detroit se puso 2-0 arriba, él
reaccionó, y Cleveland dio vuelta la serie. Su actuación en el
Game 5 es histórica, y a partir de ella, muchos comenzaron a
llamarlo "el Rey". Anotó 48 puntos y fue el artífice de los
últimos 25 de su plantel. La franquicia accedió a las primeras
finales de su historia, y estaba claro que habían encontrado a
su mesías. Sin embargo, las cosas no se dieron como
esperaban: San Antonio Spurs, un equipo mucho más
consolidado y plagado de estrellas, le propinó una barrida y se
quedó con el campeonato.

No obstante, LeBron dejó en claro una cosa: que no existe. En


2008, LeBron fue el líder anotador de la NBA y continuó su
camino ascendente. Pasó a Brad Daugherty como el máximo
artillero en la historia de los Cavaliers, una muestra de que no

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dejaría casi ningún récord sin quebrar en esa institución. Volvió
a levantar el MVP del Juego de las Estrellas. Sin embargo,
Boston Celtics había reunido a uno de los mejores "big threes"
de la época y fue demasiado para los Cavaliers. En las
semifinales, la realidad es que no volverían a disputar un título
en los siguientes años, y poco a poco, el Rey se dio cuenta de
ello.

El sentimiento se profundizó cuando, en 2009, ganó su primer


MVP de temporada regular y repitió en la campaña siguiente
para sumarse a las otras 8 leyendas que habían conseguido el
back-to-back anteriormente. Nada de eso alcanzaba, a pesar
de que LeBron era el mejor del mundo.

Y el que había firmado un contrato en 2007 por cuatro años y


60 millones de dólares entró al mercado de 2010 como agente
libre. Todas las franquicias, además de Cleveland, estaban
interesadas en quedárselo. En aquel momento, la situación se
volvió el tema más importante del deporte estadounidense, y
con todos expectantes, LeBron decidió anunciar su decisión en
un programa especial de televisión que justamente llevaría ese
nombre. El resto es historia: LeBron se mudó a Miami.

Aquella jornada marcó un antes y un después en la historia de


la NBA, no solo por su partida y todo lo que significó en
términos del balance de poder de la liga, sino también por la
relevancia y el control que habían conseguido las estrellas.
LeBron terminó de solidificar todo lo que habían hecho otros
previamente, y ya no hubo vuelta atrás. Mientras tanto, su
imagen cambió completamente. Pasó de ser la figura más
querida por todos a ser el villano que había traicionado a su
equipo por beneficio personal al unirse al Miami Heat, junto a
Dwyane Wade y Chris Bosh, sus colegas de la camada del
2003.

La temporada 2010-2011 fue muy probablemente la temporada


más dura de su carrera. Estadísticamente, su año fue

29
magnífico, tal y como acostumbraba desde que llegó a la
competencia. Sin embargo, perdió el MVP contra Derrick Rose
e inmerso en esa nueva faceta de "malvado" que le habían
adjudicado, tuvo que encarar los playoffs con la certeza de que
cualquier otro resultado que no fuera el título sería tomado
como un fracaso rotundo. Desafortunadamente para él, así fue.
El camino en el Este fue difícil hasta llegar a las finales, y
arrancó las mismas con una victoria ante los veteranos Dallas
Mavericks de Dirk Nowitzki. Pero todo se derrumbó. Los
tejanos liderados por el alemán fueron mucho más efectivos y
lograron el tan ansiado campeonato, desatando una avalancha
de críticas hacia el mal rendimiento de LeBron. La derrota lo
hundió, pero sirvió como experiencia para entender que
siempre es necesario aprender de los errores.

En el 2012, totalmente renovado, LeBron explotó


definitivamente en su segundo año en Miami. Fue el líder de
los titulares en puntos, rebotes, asistencias, robos y
porcentajes de efectividad en tiros de campo. Alzó su tercer
MVP de la etapa regular. En una campaña cortada por el
lockout, el Rey sacó a relucir su lado más dominante y lo
demostró en los playoffs, liderando la NBA en puntos por
partido con 30.3 y promediando 9.7 rebotes, 5.6 asistencias y
casi 2 robos por noche. Los Heat superaron a los New York
Knicks y a los Indiana Pacers para enfrentarse a los Boston
Celtics en las finales de conferencia. Cuando la serie estaba 3-
2 para Boston, LeBron respondió con 45 puntos, 15 rebotes, 5
asistencias y un 73% de acierto en tiros de campo. Luego,
selló la serie en Miami con un triple-doble.

En las finales, chocaron ante un equipo plagado de talento y


juventud, el Thunder de Kevin Durant, Russell Westbrook y
James Harden. En esa ocasión, era su turno de arrebatarles el
sueño a los chicos nuevos.

LeBron James tocó el cielo de los grandes. No solo ganó su


primer anillo en 2012, sino que también se coronó como el

30
MVP de las finales. En la ceremonia de premiación, explicó
todo el proceso que lo llevó a ese punto con suma simpleza.

En 2013, fue un año casi idéntico pero aún más superior.


Volvió a ganar el MVP de temporada, el último hasta el
momento, y Miami estableció el mejor récord de la liga con 66
victorias. A pesar de que se fueron a un séptimo partido ante
los Pacers en las finales de conferencia, continuaron con su
dominio en el Este y accedieron a las finales ante unos viejos
conocidos de LeBron, los Spurs del Big Three. San Antonio se
exhibió como un rival complejo y puso la eliminatoria match-
point. En el momento más importante, LeBron falló el triple que
salvaría a su equipo, pero el rebote cayó en manos de Bosh y
Ray Allen, la nueva adquisición del Heat, encestó uno de los
tiros más recordados de todos los tiempos para forzar un
overtime y eventualmente el Game 7, donde LeBron se
despachó con 37 puntos y 12 rebotes. Fue el segundo título
consecutivo y el mismo resultado con el MVP de las finales.

El papel de villano ya no importaba, y LeBron lo aclaró de la


mejor forma posible en Akron, Ohio. Sobre su próximo objetivo,
el three-peat, ese era el objetivo tanto de la organización de
Florida como de su principal figura. Apenas tres franquicias lo
habían conseguido en la historia, y Miami quería unirse a ellas.

El camino hacia las finales fue incluso más corto. Solamente


perdieron tres encuentros en las tres series del Este y en la
definición se dio la revancha. Pero esta vez, los Spurs
presentaron un juego renovado con una ofensiva vistosa y
eficiente. No le dieron ni una chance a LeBron y compañía, y
se llevaron el trofeo. Fue la tercera derrota en esa instancia
para The King en cinco apariciones y significó el final de una
etapa en la que hizo todo lo posible para que nadie con sentido
común pudiera volver a dudar de él. ¿Cuál sería su próximo
destino? Su hogar.

31
Su historia es extraordinaria, desde sus humildes comienzos
en Akron hasta convertirse en uno de los mejores jugadores de
baloncesto de todos los tiempos. LeBron James no solo ha
dejado una marca indeleble en la NBA con sus habilidades
atléticas y su éxito en la cancha, sino que también ha
impactado positivamente en la sociedad a través de sus
acciones fuera del ámbito deportivo.

Su compromiso con obras benéficas y proyectos comunitarios,


así como su defensa de causas sociales, han contribuido a
solidificar su legado como un líder no solo en el deporte, sino
también en la comunidad. LeBron ha utilizado su plataforma y
recursos para abordar cuestiones como la educación, la
igualdad racial y la justicia social.

Además de sus contribuciones filantrópicas, LeBron no ha


dudado en expresar su opinión sobre cuestiones sociales y
políticas, utilizando su influencia para abogar por el cambio. Su
postura en temas como la igualdad de derechos, la violencia
armada y otros problemas sociales ha generado debates y ha
inspirado a otros atletas a utilizar sus plataformas de manera
similar.

32
Conclusión

En resumen, la historia de LeBron James es un relato no solo


de logros deportivos excepcionales, sino también de un
compromiso continuo con la comunidad y la defensa de la
justicia social. Su legado trasciende las canchas de baloncesto
y lo posiciona como un modelo a seguir para aquellos que
buscan hacer una diferencia positiva en el mundo.

33
Biografía

Carlos Jorge Michelen Abreu nació el 20 de diciembre del 2006


de los santiago de los caballeros, República Dominicana hijo
de Jorge Renny Michelen Cabrera y Leidy Isabel Abreu
Camilo. Es estudiante de 6toA de secundaria del Colegio
Episcopal la Anunciacion desde hace 9 años.

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