Derecho Procesal Civil
Competencia (Poder Judicial)
La competencia federal es la facultad reconocida a los órganos que integran el Poder Judicial
de la Nación para ejercer sus funciones en los casos, respecto de las personas y en los lugares
especialmente determinados por la Constitución Nacional.
Esta competencia deriva de la forma de gobierno adoptada por nuestra Constitución, y su
razón de ser obedece a diversas circunstancias. "La coexistencia del estado nacional con los
estados provinciales —dice LASCANO—, puede originar conflictos entre éstos o entre éstos
y aquél, que deben ser resueltos por otra justicia que la local.
La Constitución Nacional determina, en sus arts. 116 y 117, los asuntos cuyo conocimiento
incumbe a la justicia federal.
Dice el art. 116: "Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación,
el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la
Constitución Nacional, y por las leyes de la Nación con la reserva hecha en el inciso 12 del
artículo 75 y por los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a
embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros; de las causas de almirantazgo y
jurisdicción marítima; de los asuntos en que la Nación sea parte; de las causas que se susciten
entre dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de
diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos contra un Estado o ciudadano
extranjero".
Y agrega el art. 117: "En estos casos la Corte Suprema ejercerá su jurisdicción por apelación
según las reglas y excepciones que prescriba el Congreso; pero en todos los asuntos
concernientes a embajadores, ministros y cónsules extranjeros, y en los que alguna provincia
fuese parte, la ejercerá originaria y exclusivamente".
Diversas leyes orgánicas sancionadas por el gobierno nacional han reglamentado dichas
normas constitucionales, delimitando el alcance de la competencia originaria de la Corte
Suprema y de la que corresponde a los demás tribunales inferiores.
Serán examinadas en los números siguientes. c) La competencia federal reviste los siguientes
caracteres:
1º Es limitada, pues no puede ejercerse fuera de los casos expresamente enumerados en las
disposiciones constitucionales antes transcriptas.
2º Es privativa y, por lo tanto, excluyente de la de los tribunales de provincia.
De allí que, tratándose de causas constitucionalmente asignadas al conocimiento de los jueces
federales, aquéllos deban declarar su incompetencia, incluso de oficio, en cualquier estado
del pleito
Es improrrogable en el supuesto de ser procedente por razón de la materia. Pero "siempre que
en pleito civil un extranjero demande a una provincia, o a un ciudadano, o bien el vecino de
una provincia demande al vecino de otra ante un juez o tribunal de provincia, o cuando
siendo demandados el extranjero o el vecino de otra provincia, contesten a la demanda, sin
oponer la excepción de declinatoria, se entenderá que la jurisdicción (competencia) ha sido
prorrogada, la causa se sustanciará y decidirá por los tribunales provinciales; y no podrá ser
traída a la jurisdicción (competencia) nacional por recurso alguno, salvo en los casos
especificados en el artículo 14". Es por lo tanto prorrogable la competencia federal por razón
de las personas.
Competencia de los tribunales federales inferiores.
Por razón de la materia, incumbe a la justicia federal conocer en las:
1º Causas especialmente regidas por la Constitución Nacional (CN, art. 116; leyes 48, art. 2º,
inc. 1º y 1893, art. 111, inc. 1º). Para que corresponda la competencia federal, en este caso, es
necesario que el derecho en cuya virtud se demanda se encuentre directa e inmediatamente
fundado en una norma constitucional.
2º Causas especialmente regidas por leyes del Congreso (CN, art. 116; leyes 48, art. 2º, inc.
1º y 1893, art. 111, inc. 1º). Se trata de las leyes sancionadas por el Congreso en ejercicio de
las potestades que le acuerda el art. 75 de la CN, vale decir, las que dicta para todo el
territorio de la Nación, y que no estén comprendidas en las materias que corresponden a los
códigos civil, comercial, penal, de minería, del trabajo y de la seguridad social (CN, art. 75,
inc. 12). Revisten aquel carácter, entre otras, las leyes sobre patentes de invención, marcas de
fábrica, correos y telecomunicaciones, enrolamiento, aduanas, expropiación, ferrocarriles,
impuestos y contribuciones nacionales
3º Causas especialmente regidas por los tratados con las naciones extranjeras (CN, art. 116;
leyes 48, art. 2º, inc. 1º y 1893, art. 111, inc. 1º). Como en los dos casos anteriores, el derecho
invocado debe estar directa e inmediatamente fundado en alguna disposición del tratado,
salvo que ésta forme parte de la legislación común.
4º Causas de almirantazgo y jurisdicción marítima (CN, art. 116). Son las que se refieren a
los actos que han tenido lugar en el mar y a los actos y contratos referentes a la navegación.
La expresión general utilizada en la Constitución ha sido explicitada por los arts. 2º, incs. 7º a
10 de la ley 48, y 111, incs. 6º a 9º de la ley 1893, que comprenden, dentro de aquélla, todas
las causas a que den lugar los apresamientos o embargos marítimos en tiempos de guerra; las
que se originen por choques o averías de buques, o por asaltos hechos, o por auxilios
prestados en alta mar, o en los puertos, ríos y mares en que la República tiene jurisdicción;
las que se originen entre los propietarios o interesados de un buque, sea sobre su posesión o
sobre su propiedad; las que versen sobre la construcción y reparos de un buque.
La competencia federal en las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima presupone que
tales causas se relacionen directamente con la navegación y el comercio marítimos, que son,
de acuerdo con la jurisprudencia de la Corte, los que se cumplen entre un puerto de la
República y otro extranjero, o entre dos provincias por ríos interiores declarados libres para
todas las banderas por el art. 26 de la CN.
5º Causas concernientes a hechos, actos y contratos relativos a los medios de transportes
terrestre, con excepción de las acciones civiles por reparación de daños y perjuicios causados
por delitos o cuasidelitos (ley 13.998, arts. 55, inc. b], y 42, inc. b], refiriéndose,
respectivamente, a los jueces federales con asiento en las provincias y a los jueces nacionales
en lo federal de la Capital). De acuerdo con esta norma, por consiguiente, la justicia federal
es competente para conocer de todas aquellas pretensiones por resarcimiento de daños que se
funden en el art. 184 del Cód. Com., las cuales son de origen contractual, y no delictual o
cuasi delictual.
En lo que concierne a los jueces federales de las provincias, el conocimiento de esta clase de
asuntos se halla supeditado a la circunstancia de que ellos versen sobre hechos, actos y
contratos relativos a los medios de transporte que liguen a la Capital Federal o un territorio
nacional con una provincia, o dos provincias entre sí, o un punto cualquiera de la Nación con
un Estado extranjero y siempre, además, que la pretensión se funde, en forma directa e
inmediata, en normas dictadas por el gobierno nacional en ejercicio de la facultad que le
confiere el art. 75, inc. 13 de la CN
Por razón de las personas, compete a los jueces federales conocer de:
-ºLas causas en que la Nación sea parte (CN, art. 116; leyes 48, art. 2º, inc. 6º, y 1893, art.
111, inc. 5º). La norma comprende al Estado nacional, a sus entes descentralizados y a las
empresas del Estado.
-ºLas causas civiles en que sea parte un ciudadano argentino y otro extranjero (CN, art. 116;
ley 48, art. 2º, inc. 2º). El fuero federal en razón de la distinta nacionalidad de las partes (que
no rige en la Capital [ley 13.998, art. 41, inc. a]) constituye un privilegio instituido
exclusivamente en beneficio del extranjero, quien por lo tanto puede renunciarlo expresa o
tácitamente; pero el extranjero demandado por un argentino ante la justicia federal no puede
declinar la competencia de ésta.
- ºLas causas que versen sobre negocios particulares de los cónsules extranjeros y todas las
concernientes a los vicecónsules extranjeros (CN, art. 116; leyes 13.998, art. 55, inc. c] y
1893, art. 111, inc. 3º). Cuando se trata de cónsules, la competencia de los jueces federales de
primera instancia se halla circunscripta a las causas referentes a sus "negocios particulares",
pues las que versan sobre los privilegios y exenciones de aquéllos en su carácter público
incumben a la Corte Suprema en instancia originaria y exclusiva
-Las causas civiles en que sean parte un vecino de la provincia en que se suscite el pleito y un
vecino de otra(CN, art. 116; ley 48, art. 2º, inc. 2º).
La competencia de la justicia federal por razón del lugar
-Se vincula con la cuestión atinente al alcance de los poderes otorgados al Estado nacional
por el art. 75, inc. 30 de la CN, para ejercer potestades legislativas, administrativas y
judiciales en los lugares adquiridos por compra o cesión en cualquiera de las provincias con
el fin de instalar allí establecimientos de utilidad nacional. En la jurisprudencia de la Corte
prevaleció el criterio en cuya virtud la adquisición, por el gobierno federal, de lugares en las
provincias con destino a establecimientos de utilidad nacional, no implica la federalización de
esos territorios al extremo de que la Nación atraiga, por ese solo hecho, toda la potestad
legislativa, administrativa y judicial, en forma exclusiva y excluyente, de manera que la
jurisdicción provincial sólo debe quedar excluida en la medida en que su ejercicio interfiera,
directa o indirectamente, en la satisfacción del servicio de interés público que requiere el
establecimiento nacional
-Los jueces federales con asiento en las provincias tienen también competencia para conocer,
en grado de apelación, de resoluciones dictadas por organismos administrativos. Tal
atribución les ha sido acordada por diversas leyes especiales como las de defensa agrícola,
policía sanitaria, policía vegetal, armas y explosivos, etcétera.
La competencia de la Corte Suprema
Está actualmente reglamentada por el art. 24 del decreto-ley 1285/58, con las modificaciones
introducidas por las leyes 15.271, 17.116, 21.708 y 24.463. Dicho tribunal tiene competencia
originaria y apelada, habiendo sido establecida la primera, como regla, atendiendo a las
personas intervinientes en las causas y la segunda, teniendo en cuenta las personas, la materia
y la importancia del asunto. Se examinarán los distintos casos siguiendo el orden legal.
La Corte conoce originaria y exclusivamente:
-En todos los asuntos que versan entre dos o más provincias y los civiles entre una provincia
y algún vecino o vecinos de otra o ciudadanos o súbditos extranjeros (decreto-ley 1285/58,
art. 24, inc. 1º).
-Cuando el litigio se plantea entre dos o más provincias corresponde la competencia
originaria de la Corte, con prescindencia de la naturaleza de las cuestiones que aquél
comprenda, salvo las cuestiones sobre límites, que deben ser resueltas por el Congreso (CN,
art. 75, inc. 15).
En cambio, cuando la causa se suscita entre una provincia y un extranjero o un nacional
vecino de otra provincia, aquélla debe revestir carácter civil. Por causas civiles debe
entenderse, según una reiterada jurisprudencia de la Corte, no solamente aquellas en las que
se debaten derechos nacidos de estipulación o contrato, sino, en general, las regidas por el
derecho común. De allí que la Corte carezca de competencia originaria para entender en
aquellos juicios cuya solución dependa, fundamentalmente, del conocimiento de cuestiones
regidas por preceptos de naturaleza local.
Ejemplo: De conformidad con tales principios se ha decidido, [Link]., que es ajena a la
competencia originaria de la Corte la demanda por cobro de pesos entablada a raíz de haber
sido dejado sin efecto, por decreto de la Junta Militar a cargo del gobierno de una provincia,
el convenio suscripto por el anterior gobernador referente a la prestación de servicios
profesionales para planificar la administración pública local.
El inciso examinado excluye de la competencia originaria de la Corte las cuestiones que se
susciten entre una provincia y sus propios vecinos, salvo que el derecho debatido revista
carácter federal, como cuando, por ejemplo, se impugna la validez constitucional de actos de
las provincias cumplidos en su calidad de poder público, por cuanto en tales casos, la
competencia de la Corte surge por ser la causa de competencia federal en los términos del art.
116 de la CN y por ser parte en ella una de las provincias integrantes de la Nación (CN, art.
117, y decreto-ley 1285/58, art. 24, inc. 1º)
Deben considerarse "vecinos" a los efectos de la competencia originaria de la Corte Suprema:
a) Las personas físicas domiciliadas en el país desde dos o más años antes de la iniciación de
la demanda, cualquiera que sea su nacionalidad; b) Las personas jurídicas de derecho público
del país; c) Las demás personas jurídicas constituidas y domiciliadas en el país; d) Las
sociedades y asociaciones sin personería jurídica, cuando la totalidad de sus miembros se
halle en la situación prevista en el párr. a) (decreto-ley 1285/58, art. 24, inc. 1º). En cuanto a
la forma de adquirirse la "vecindad" en determinada provincia, rige lo dispuesto por el art. 11
de la ley 48 (supra, nº 98).
- En los asuntos que versen entre una provincia y un Estado extranjero (decreto-ley 1285/58,
art. 24, inc. 1º). En este caso debe prescindirse, para determinar la competencia de la Corte,
de la naturaleza y monto de las cuestiones debatidas, por cuanto aquélla surge exclusivamente
en razón de las personas. Pero "no se dará curso a la demanda contra un Estado extranjero,
sin requerir previamente de su representante diplomático, por intermedio del Ministerio de
Relaciones Exteriores y Culto, la conformidad de aquel país para ser sometido a juicio
- En las causas concernientes a embajadores u otros ministros diplomáticos extranjeros, a las
personas que compongan la legación y a los individuos de su familia, del modo que una Corte
de Justicia puede proceder con arreglo al derecho de gentes.
Son causas concernientes a embajadores o ministros plenipotenciarios extranjeros, las que les
afecten directamente por debatirse en ellas derechos que les asisten o porque comprometen su
responsabilidad, así como las que en la misma forma afecten a las personas de su familia, o al
personal de la embajada o legación que tenga carácter diplomático.
Pero el privilegio de la competencia originaria de la Corte, que alcanza a las personas de la
familia de los embajadores o ministros plenipotenciarios extranjeros, no se extiende a los
individuos de la familia del personal de la embajada que tenga carácter diplomático. No cabe
dar curso a las acciones contra las personas antes mencionadas sin requerirse previamente,
del respectivo embajador o ministro plenipotenciario, la conformidad de su gobierno para
someterlas a juicio
- En las causas que versen sobre privilegios y exenciones de los cónsules extranjeros en su
carácter público (decreto-ley 1285/58, art. 24, inc. 1º). Agrega el párr. 6º del mismo inciso
que "son causas concernientes a cónsules extranjeros las seguidas por hechos o actos
cumplidos en el ejercicio de sus funciones propias, siempre que en ellas se cuestione su
responsabilidad civil o criminal". Entran en esta categoría, [Link]., las causas relativas a las
injurias inferidas a un cónsul en el local del consulado (Fallos, 10-324); a la acusación de
usurpación de autoridad contra un cónsul (Fallos, 29-66); al despido del canciller de un
consulado
- La Corte tiene competencia apelada extraordinaria cuando conoce en las causas por vía del
recurso extraordinario (leyes 48, art. 14 y 4055, art. 6º), y en los recursos directos deducidos
con motivo de la denegatoria de aquél
Ejerce competencia apelada ordinaria con motivo de:
1º Los recursos ordinarios de apelación contra las sentencias definitivas de las Cámaras
Nacionales de Apelaciones, en los siguientes casos:
a) Causas en que la Nación directa o indirectamente sea parte, cuando el valor disputado en
último término, sin sus accesorios, sea superior a determinada cantidad de pesos;
b) Extradición de criminales reclamados por países extranjeros;
c) Causas a que dieren lugar los apresamientos o embargos marítimos en tiempo de guerra,
sobre salvamento militar y sobre nacionalidad del buque, legitimidad de su patente o
regularidad de sus papeles
d) Los recursos contra las sentencias definitivas de la Cámara Federal de la Seguridad Social,
cualquiera fuere el monto del juicio
Finalmente, corresponde a la Corte Suprema conocer de:
1º Los recursos de queja por retardo de justicia en contra de las cámaras nacionales de
apelaciones (decreto-ley 1285/58, art. 24, inc. 5º).
2º Las cuestiones de competencia y los conflictos que en juicio se planteen entre jueces y
tribunales del país que no tengan un órgano superior jerárquico común que deba resolverlos,
salvo que dichas cuestiones o conflictos se planteen entre jueces nacionales de primera
instancia, en cuyo caso serán resueltos por la cámara de que dependa el juez que primero
hubiese conocido. Decidirá asimismo sobre el juez competente en los casos en que su
intervención sea indispensable para evitar una efectiva privación de justicia (decreto-ley
1285/58, art. 24, inc. 7º).
3 Los pedidos formulados por las entidades estatales cuando se dicten medidas cautelares que
en forma directa o indirecta afecten, obstaculicen, comprometan o perturben el
desenvolvimiento de actividades esenciales de dichas entidades (CPN, art. 195 bis y ley
18.345, art. 62 bis, incorporados por el decreto 1387, arts. 50 y 51).
Se trata de un "salto de instancia" a cuyo respecto el decreto 1387, al margen de su
ambigüedad, no ha fijado plazo alguno relativo a su interposición directa ante la Corte,
aunque debe razonablemente entenderse que no puede exceder del de diez días previsto en el
art. 257 del CPN en relación con el recurso extraordinario, y computarse desde la fecha de la
notificación de la medida cautelar cuestionada.
CUESTIÓN DE COMPETENCIA
Existe cuestión de competencia cuando se desconoce a un juez, sea por alguna de las partes, o
por otro juez, la facultad de conocer en determinado proceso. Dichas cuestiones pueden
originarse mediante el uso de dos vías procesales denominadas declinatoria e inhibitoria,
aunque también cabe la posibilidad de que ellas sean planteadas de oficio por los jueces
DECLINATORIA: Mediante la declinatoria el demandado se presenta ante el juez que lo citó
y le pide un pronunciamiento negativo acerca de su competencia.
INHIBITORIA: Aquél se presenta ante el juez que cree competente, pidiéndole que así lo
declare y remita un oficio o exhorto inhibitorio al juez que está conociendo en la causa a fin
de que se abstenga de continuar conociendo de ella.
Las partes pueden utilizar una u otra vía, salvo que la cuestión comprenda a jueces que
ejercen la misma competencia territorial, en cuyo caso sólo procede el planteamiento de la
declinatoria. En ambos supuestos se requiere que no se haya consentido la competencia de
que se reclama. Además, la declinatoria y la inhibitoria se excluyen recíprocamente: la
elección de una es definitiva y obsta el planteamiento de la otra (CPN, art. 7º).
Art. 7° - Las cuestiones de competencia sólo podrán promoverse por vía de declinatoria, con
excepción de las que se susciten entre jueces de distintas circunscripciones judiciales, en las
que también procederá la inhibitoria.
En uno y otro caso, la cuestión sólo podrá promoverse antes de haberse consentido la
competencia de que se reclama.
Elegida una vía no podrá en lo sucesivo usarse de otra.
En cuanto al procedimiento a seguir, el art. 8º CPN dispone que "la declinatoria se
sustanciará como las demás excepciones previas y, declarada procedente, se remitirá la causa
al juez tenido por competente".
En el proceso ordinario, por consiguiente, debe plantearse como excepción de incompetencia
dentro de los primeros diez días del plazo para contestar la demanda o la reconvención, en su
caso (CPN, art. 346).
En el proceso sumario, en cambio, debe deducirse al contestar la demanda (CPN, art. 488).
En lo que se refiere a la inhibitoria, el mencionado art. 8º establece que "podrá plantearse
hasta el momento de oponer excepciones o de contestar la demanda si aquel trámite no se
hallare establecido como previo en el proceso de que se trata".
La cuestión de competencia por inhibitoria se inicia mediante escrito presentado ante el juez
que la parte entiende competente, en el cual corresponde formular una reseña de la demanda
y de los antecedentes susceptibles de justificar la competencia de aquél. Al referirse al
planteamiento y decisión de la inhibitoria, el art. 9º CPN dispone que "si entablada la
inhibitoria el juez se declarase competente, librará oficio o exhorto acompañando testimonio
del escrito en que se hubiere planteado la cuestión, de la resolución recaída y demás recaudos
que estime necesarios para fundar su competencia. Solicitará, asimismo, la remisión del
expediente o, en su defecto, su elevación al tribunal competente para dirimir la contienda. La
resolución sólo será apelable si se declarase incompetente".
En cuanto al trámite de la inhibitoria ante el juez requerido, una vez recibido el oficio o
exhorto, aquél se pronunciará aceptando o no la inhibición. En el primer caso, su resolución
será apelable y una vez consentida o ejecutoriada, "remitirá la causa al tribunal requirente,
emplazando a las partes para que comparezcan ante él a usar de su derecho". En cambio, "si
mantuviere su competencia enviará sin otra sustanciación las actuaciones al tribunal
competente para dirimir la contienda y lo comunicará sin demora al tribunal requirente para
que remita las suyas" (CPN, art. 10).
La ley 25.488 sustituyó no obstante dicha norma por otra en cuya virtud "las cuestiones de
competencia se sustanciarán por vía de incidente. No suspenden el procedimiento, al que
seguirá su trámite ante el juez que previno, salvo que se tratare de cuestiones de competencia
en razón del territorio".
MODOS DE DIRIMIR LAS CUESTIONES DE COMPETENCIA
Dispone el art. 11 CPN que "dentro de los cinco días de recibidas las actuaciones de ambos
jueces, el tribunal superior resolverá la contienda sin más sustanciación y las devolverá al que
declare competente, informando al otro por oficio o exhorto". Agrega que "si el juez que
requirió la inhibitoria no remitiere las actuaciones dentro de un plazo prudencial a juicio del
tribunal superior, éste lo intimará para que lo haga en un plazo de diez a quince días, según la
distancia, bajo apercibimiento de tenerlo por desistido de su pretensión".
Es preciso aclarar que la Corte Suprema es tribunal competente cuando la contienda se
suscite entre jueces que no tengan un órgano superior jerárquico común, quedando excluidas
de su competencia las cuestiones o conflictos que se planteen entre jueces nacionales de
primera instancia, los que deben ser resueltos por la cámara de que dependa el juez que
primero hubiere conocido. Asimismo, la Corte debe decidir sobre el juez competente en los
casos en que su intervención es necesaria para evitar una efectiva privación de justicia.
En consecuencia, la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene competencia para resolver
los conflictos que se susciten entre jueces o tribunales de distintas provincias, o entre jueces
nacionales y provinciales. En ejercicio de esa facultad, la Corte debe declarar la competencia
del juez o tribunal que realmente la tenga, aunque tal juez o tribunal no haya intervenido en la
contienda