PSICOMOTRICIDAD
1. INTRODUCCION
1.1. Definición de psicomotricidad
La psicomotricidad hoy en día tiene un papel muy importante en la etapa de la Educación Infantil y
en el desarrollo integral de los niños. ¿En todas las escuelas se lleva a cabo, pero...se realiza de la
misma forma?
A continuación, os proponemos un proyecto que, a través a la experiencia, observación y la
búsqueda hemos podido establecer un marco teórico actualizado a través de las principales teorías
psicomotrices que existen, la cual cosa nos ha permitido elaborar un bloque de contenidos para la
posterior aplicación práctica en nuestro centro.
Cada vez es más importante el movimiento en el sistema educativo y consideramos muy
importante que nuestros alumnos puedan recibir los máximos estímulos de estas características
valorando que les serán útiles en su futuro.
A través de sus posibilidades motrices es cuando el niño investiga y descubre desarrollando de esta
manera su inteligencia práctica. Una deficiencia psicomotriz puede llevar al niño a un retraso en su
proceso de enseñanza-aprendizaje. Un buen desarrollo motriz rápidamente facilita una aceleración
en el desarrollo del aprendizaje. Todos tenemos un potencial de aprendizaje variable el cual
podemos desarrollar con ejercicios psicomotrices, pero todos tenemos un límite. Estos ejercicios
psicomotrices nos acercan rápidamente a nuestros límites.
A nivel de aspectos curriculares, el segundo ciclo de educación infantil no hace referencia a un
bloque específico de contenidos de la psicomotricidad, a pesar de estar implícita en la mayoría de
las áreas de conocimiento en este proyecto se ha elaborado un bloque propio para darle forma y
dotarla de la importancia propia que consideramos que debería tener. Por eso se ha propuesto una
evaluación para asegurar un seguimiento del alumno durante este proceso motriz.
Nuestro objetivo es el de ofrecer una educación psicomotriz de cualidad a partir de buenas
prácticas docentes que impliquen y ya tengan integrados el máximo de principios de la innovación
educativa de la nueva escuela del siglo XXI.
'' La educación es un proceso vital y no una preparación a una vida futura ''
Durante el periodo de la infancia, la motricidad y el psiquismo están estrechamente relacionados.
El niño, en esta etapa, se manifiesta y se expresa mediante los gestos y el movimiento. Sus
inquietudes, sus intereses, deseos, necesidades son manifestados mediante la comunicación
corporal. Así, se puede decir que la motricidad es esencial en la relación del niño con los demás, en
el desarrollo de su personalidad, en la manera que interactúa, en cómo asimila el mundo y en su
evolución a nivel psicológico.
Tal como señaló Wallon (1987), para entender estas interrelaciones resulta interesante evaluar lo
que sucede en cada uno de los estadios evolutivos por los que el niño va pasando:
En el estadio de la impulsividad motriz (los primeros meses) el movimiento es la manifestación de
la "vida psíquica del niño. Sus gestos son descontrolados; sólo responden al placer. En este
momento es muy importante el contacto tónico- corporal que el adulto establece con el niño,
cómo lo mira y cómo lo toca. Y también cómo atiende sus necesidades básicas.
En el estadio emocional (el segundo mes de vida) el niño establece una comunicación afectiva-
emocional con aquellos que conoce. Y esta comunicación es corporal: sonríe0, llora, busca, se
desplaza, manipula, etc.
En el estadio sensoriomotor (de uno a tres años) hay respuestas ligeramente más precisas a los
estímulos externos. El niño lo quiere saber y conocer todo. Así, en esta etapa se pueden considerar
tres grandes campos de experimentación, aunque
El del propio cuerpo: el niño investiga su cuerpo, las sensaciones que le producen
determinadas actividades, qué le llega a través de las imágenes motoras,
posturales y visuales que experimenta
El del espacio exterior y los objetos que le rodean: el individuo ya se desplaza y
descubre por si solo las características sensoriales de aquello que le rodea. Está
constantemente observando y experimentando con todo lo que sea posible.
El de los otros niños y los adultos: el niño los observa, los imita, colabora con ellos,
se pelea, comparte objetos y momentos de juego, etc. Los necesita para conocerse
a él mismo, sus posibilidades y sus limitaciones y a la vez para conocer a los demás.
1.2. Influencia de la psicomotricidad sobre el desarrollo infantil.
Howard Gardner, padre de la teoría de las Inteligencias Múltiples, considera que las acciones
inteligentes se modifican durante el transcurso de la historia y que la inteligencia es una colección
de potencialidades que se complementan (así como un potencial biopsicologico que no debería
confundirse con el saber) que mejora con la edad.
El juego representa la máxima expresión de sentimientos, los niños y niñas comunican las
sensaciones que les produce. En la infancia, las acciones como ser, tener, hacer, cojer, dar, querer,
vivir o morir no adquieren sentido si no es a través del juego. El muy positivo, por este motivo
permitir el juego en todos los sentidos: a través de distintos materiales (como agua, arena, colores,
texturas, etc.) con niños de distintas edades, con adultos y en solitario (Lizano y Umaña, 2008).
Guzmán y Castro (2006) agrupan distintos juegos y actividades lúdicas relacionadas con cada una
de las inteligencias de Gardner:
Favorece el control del cuerpo, a través de la psicomotricidad, el niño aprende a
dominar y adaptar su movimiento corporal.
Ayuda a afirmar su lateralidad, control postural, equilibrio, coordinación, ubicación
en tiempo y espacio.
Inteligencia lingüística: leer o crear cuentos, juegos de palabras (ahorcado).
Inteligencia logicomatemática: enigmas, adivinanzas, juegos de lógica.
Inteligencia musical: juegos que incluyen canciones y ritmo.
Inteligencia espacial: juegos creativos y de construcción (tipo Lego), ajedrez, laberintos,
juegos en 3D.
Inteligencia cinestesicocorporal: juegos de rol, dramatizaciones, mímica, bailes y danzas,
deportes y juegos relacionados con el deporte.
Inteligencia interpersonal: juegos por parejas o en grupo, representaciones teatrales.
Sin embargo, el pionero de la psicomotricidad entendida como campo científico, fue
Henry Wallon. Este autor impulsó los primeros estudios sobre la reeducación
psicomotriz y consideraba el movimiento como la única expresión y el primer
instrumento de lo psíquico. Wallon (1980) destacaba que el movimiento poseía una
gran importancia en el desarrollo integral de la infancia. Además, señaló que el
movimiento era un aspecto básico tanto en la estructuración de la personalidad del
niño como en el proceso de comunicación, expresión y relación con los objetos y con
las otras personas del entorno más cercano. Es decir, consideraba que el movimiento
ejercía una marcada influencia sobre las posibilidades de adquisición de la autonomía
personal y de la estructuración cognitiva.
Por ello, tal como señalaba Fontana (1986) en el gráfico que se muestra a
continuación, se puede considerar que la educación psicomotriz implica aspectos-
socio-afectivos, motores, psicomotores e intelectuales. De hecho, abarca el proceso
global del niño a través de vivencias corporales que le facilitan el desarrollo de las
capacidades de motricidad, percepción, comunicación y expresión mediante la
interacción cuerpo- entorno.
1.3. Desarrollo del esquema corporal, lateralidad, coordinación motriz,
orientación espacial y temporal.
ESQUEMA CORPORAL
DEFINICIÓN. -
1- Le Boulch: “El conocimiento inmediato y continuo que nosotros tenemos de nuestro
cuerpo en estado estático o movimiento, en relación con sus diferentes partes y sobre
todo en relación con el espacio y los objetos que nos rodean”.
2- Coste: “El resultado de la experiencia del cuerpo de la que el individuo tomo poco a poco
conciencia, y la forma de relacionarse con el medio, con sus propias posibilidades”.
3- Legido: “Imagen tridimensional en reposo y en movimiento que el individuo tiene de los
segmentos de su cuerpo”.
ETAPAS. -
Según Vayer:
a) Hasta los dos años: maternal. El niño pasa de los primeros reflejos a la marcha y las
primeras coordinaciones.
b) De 2 a 5 años: global. Conocimiento y utilización del cuerpo cada vez más precisa. Relación
con el adulto.
c) De 5 a 7 años: transición Diferenciación y análisis del cuerpo. Independencia de los brazos.
Conocimiento derecha-izquierda.
d) De 7 a 11 años: elaboración definitiva del esquema corporal. Relajación global.
Transposición del conocimiento de sí al conocimiento de los demás.
Según Le Boulch:
a) Etapa del cuerpo vivido. (Hasta los 3 años). Todo un comportamiento global. Conquista del
esqueleto de su Yo, a través de la experiencia global y de la relación con el adulto.
b) Etapa de discriminación perceptiva. (De 3 a 7 años). Desarrollo progresivo de la orientación
del esquema corporal. Al final el niño es capaz de dirigir su atención sobre la totalidad de
su cuerpo y sobre cada uno de los segmentos corporales.
c) Etapa del cuerpo representado. (De 7 a 12 años).
Se consigue una independencia (funcional y segmentaria global) y autoevaluación de los
segmentos. Se tienen medios para conquistar su propia autonomía.
Según Ajuriaguerra:
a) Hasta los 3 años. Nivel del cuerpo vivenciado. No existe diferencia entre lo afectivo y lo
cognitivo. Se dan dos procesos fundamentales para la maduración del niño: la marcha y el
lenguaje.
b) De 3 a 7 años. Nivel de discriminación perceptiva. Tres apartados:
Perfeccionamiento de la motricidad global.
Evolución de la percepción del propio cuerpo.
Acceso al espacio orientado.
c) De 7 a 12 años. Nivel de la representación mental del propio cuerpo. Evolución de la
inteligencia, interpretación neuro afectiva y estructuración espacio-temporal.
EDUCACIÓN DEL ESQUEMA CORPORAL:
El esquema corporal es elaborado a partir de:
Conocimiento del propio cuerpo.
Desarrollo de las capacidades perceptivo motoras.
Desarrollo de la lateralidad
LATERALIDAD
DEFINICIONES:
d) Le Boulch: “Es la expresión de un predominio motor realizado con las partes del cuerpo
que integran sus mitades derecha e izquierda”.
e) Reid: “Es la tendencia a utilizar un lado con preferencia del otro”.
ETAPAS:
Siguiendo a Montalbán:
0-2 años. El niño realiza movimientos bilaterales, es decir, lo que hace con una mano repercute en
la otra. Su cuerpo reacciona globalmente.
2-4 años. Va experimentando con una y otra mano, lo que le permite comparar resultados. Esto es
extensible a todo el eje que va de cabeza a pies (visión, mano y pie de un mismo lado).
5-7 años. La noción de derecha e izquierda se tiene, pero con relación al propio cuerpo. A partir de
los ocho años el niño es capaz de comprenderlos desde el punto de vista de los otros y de los
objetos.
Sin embargo, desde el punto de vista docente nos interesa mucho más esta otra clasificación, pues
es eminentemente práctica:
Fase de localización. (3-4 años). Mediante algún test se observa que partes utiliza con
preferencia.
Fase de fijación. (4-5 años). Una vez localizado el segmento dominante realizar tareas de
potenciación con él, utilizando todo tipo de materiales para buscar una mayor
coordinación del segmento dominante con el resto del cuerpo.
Fase de orientación espacial. (5-7 años). El objetivo es ser capaz de orientar el cuerpo en el
espacio (conceptos de derecha e izquierda, adelante-atrás), tomando como referencia el
propio cuerpo.
Fase de maduración. (8-10 años). Una vez fijada la lateralidad, podemos empezar a
trabajar la ambidestría
2. Etapas del desarrollo psico-motor
2.1. Periodo de impulsividad motriz
El desarrollo psicomotor engloba todas las habilidades que el niño adquiere a lo largo de
su infancia. Se trata de una evolución que se desarrolla desde bebés, durante toda la
infancia y parte de la edad adulta. Pero, ¿en qué consiste este proceso de maduración? ¡Te
lo contamos a continuación!
Y si buscas una titulación que te especialice en esta área, puedes formarte con el Curso
Atención Temprana. Así conocerás cómo avanza el desarrollo integral del niño, tanto a
nivel cognitivo como motriz, sensorial y socioafectivo. Asimismo, identificarás las
diferentes disfunciones y necesidades especiales de cada niño, profundizando en
trastornos como el autismo o el TDAH. Y, además, esta titulación cuenta con una segunda
parte enfocada a la práctica del coaching y a la gestión de emociones en la infancia. Los
pedagogos, psicólogos, terapeutas ocupacionales, pedagogos son profesionales que se
dedican a efectuar intervenciones de estimulación o atención temprana. Si quieres
trabajar en este ámbito, elige la especialización que necesitas.
2.2. Periodo de emotividad por las percepciones musculares
Desde la antigüedad se concibe al ser humano de modo dual, compuesto por dos partes:
el cuerpo y el alma. Todavía en la actualidad, fundamentalmente por la influencia de las
ideas de René Descartes, pensamos que el ser humano esquemáticamente está
compuesto por dos entidades distintas: su realidad física por una parte, identif icada
claramente como el cuerpo, que posee las caracterís ticas de los elementos materiales
(peso, volumen...) y por otra parte, una realidad que no consideramos directamente
tangible y que se relaciona con la actividad del cerebro y el sistema nervioso a la que
denominamos psique, psiquismo, alma o espíritu. Seguramente por su esquematismo, la
explicación del funcionamiento humano como una maquinaria compleja (el cuerpo)
dirigida por un piloto experimentado (la psique) se encuentra todavía tan arraigada en el
pensamiento actual. Además las implicaciones de tipo moral o religioso, subrayan
poderosamente la hipótesis del alma como algo cualitativamente distinto del cuerpo.
2.3. Periodo sensoriomotor
A los 2 años el desarrollo sensoriomotor del sistema táctil permite al niño localizar dónde
ha sido tocado y comenzar a sentir con más claridad los objetos que tiene en las manos.
De esta manera se potencia el desarrollo de la motricidad fina.
2.4. Periodo de proyección
La psicomotricidad no se refiere a una sola área sino a varias entre ellas están el desarrollo
del esquema corporal, lateralidad, espacio, tiempo-ritmo, equilibrio, motricidad fina y
gruesa. En el esquema corporal la persona se identifica con su propio cuerpo y se va
utilizando como un medio de contacto y de aprendizaje, desarrollando las nociones tanto
básicas como espaciales y otras áreas. El esquema corporal no se menciona solo cuando
está en movimiento sino en reposo, relacionando con los objetos, con el espacio y la
interrelación de todas las partes del cuerpo. Se va a ir aprendiendo por medio del
esquema corporal lo siguiente: denominación y localización de cada segmento corporal y
su funcionalidad, el sentir del cuerpo y desenvolvernos con armonía y precisión.
3. Elementos de base
3.1. Respiración
En psicomotricidad una parte importante de la sesión es la relajación. Desde los tres años
el alumnado aprende técnicas de respiración y relajación.
En la sala trabajamos la relajación acostados, boca arriba con las manos colocadas en
nuestra barriga para sentir cómo respiramos. Con cada inhalación nuestra barriga sube y
con cada exhalación nuestra barriga baja, cogemos y soltamos el aire por la nariz (la boca
la mantenemos cerrada igual que los ojos). Yo siempre les digo que «nuestra barriga es
como un globo que se infla cuando coge aire y desinfla cuando lo soltamos», acompañado
con una música relajante de fondo.
3.2. Relajación
Les dejo algunos vídeos que les pueden ayudar a practicar la relajación con los niños/as de
Infantil. Les comento que ellos y ellas, están acostumbrados a practicar la relajación y
aunque, los de 3 años se están aún iniciando (aguantan unos minutos y suelen moverse,
aunque respetan la posición adoptada y no hablan) el alumnado de 4 y 5 años ya hacen la
relajación completa tanto en posición acostada (que en el vídeo aparece como
«shavasana») como en posición de «flor de loto» sentados con las piernas cruzadas,
espalda recta y manos apoyadas en las rodillas. Aunque yo les recomiendo para practicar
en casa, la posición de acostados/as, suelen concentrarse mejor.
3.3. Tensión
sicomotricidad: «El término Psicomotricidad integra interacciones cognitivas, emocionales,
simbólicas y sensorio motrices en la capacidad del ser y la capacidad de expresarse en un
contexto» (Asociación Española de Psicomotricidad y Psicomotricistas).
La Psicomotricidad puede definirse también como una técnica que procura a través del
cuerpo y el movimiento favorecer el desarrollo global del niño/a tanto en los aspectos
motores como cognitivos y afectivos, apoyándose en la modificación y manipulación de los
medios que utiliza.
El objetivo de la Psicomotricidad es la utilización de esta técnica en su doble vertiente:
La Educativa, como instrumento que posibilite al niño/a unas herramientas para
los aprendizajes escolares.
La Social, como forma de ayudar al niño/a en el mundo de las relaciones con
los demás.
4. Esquema corporal
4.1. Esquema corporal
El esquema corporal es el conocimiento que adquirimos en la infancia de nuestro propio
cuerpo ̶ tanto en estado estático como en movimiento ̶, la conciencia que tenemos de las
diferentes partes que lo constituyen, su relación entre ellas y, fundamentalmente, su
relación con el espacio y los objetos que nos rodean
4.2. Reconocimiento del esquema corporal
El concepto de esquema corporal abarca la totalidad de la persona, es la representación
mental que tenemos sobre nuestro propio cuerpo, partes, movimientos, limitaciones… en
relación al medio, estando en situación estática o dinámica. Este concepto ha sido descrito
por varios autores, las definiciones convergen en que es el conocimiento de nuestro
cuerpo creado por las vivencias que éste ha tenido, ya sea expresado en palabras, como
impresiones sensoriales, relación con el medio, relaciones reciprocas, etc.
Tasset (1987) define el esquema corporal como la toma de conciencia de la existencia de
diferentes partes del cuerpo recíprocas que se establecen, en situación estática y de
movimiento, y de su evolución en relación con el mundo externo.
Dicho de otro modo, es la representación más o menos precisa, que se consigue desde la
progresiva concienciación de sus segmentos, a partir de diversas sensaciones recibidas
mediante la relación y comunicación con los demás y con el entorno.
Para la elaboración del esquema corporal se consideran diferentes etapas progresivas
desde el nacimiento hasta los 11-12 años de edad. Según Ajuriaguerra (1979)
distingue tres etapas en relación con la evolución y formación del esquema corporal:
Etapa del cuerpo vivido (de 0 a 3 años). No existe diferencia entre lo afectivo y lo cognitivo.
Hacia los 3 años el niño ha sido capaz de conquistar el esqueleto de un “yo” a través de la
relación con el adulto y de su experiencia global. Se dan dos procesos fundamentales para
la maduración del niño: la marcha y el lenguaje.
Etapa del cuerpo percibido (de 3 a 7 años). Esta etapa se caracteriza por la discriminación
perceptiva; de forma progresiva el esquema corporal va consiguiendo una orientación al
tiempo que se afirma la lateralidad. Hacia el final de la etapa el niño es capaz de dirigir su
atención sobre la totalidad y sobre los segmentos de su cuerpo.
Etapa del cuerpo representado (de 7 a 12 años). El niño consigue la representación mental
de su cuerpo en movimiento, permitiéndole una mayor conciencia de su motricidad.
Domina su cuerpo y dispone de una gran independencia de sus acciones.
4.3. Educación del esquema corporal
Le Boulch: “El conocimiento inmediato y continuo que nosotros tenemos de nuestro
cuerpo en estado estático o movimiento, en relación con sus diferentes partes y sobre
todo en relación con el espacio y los objetos que nos rodean”.
Coste: “El resultado de la experiencia del cuerpo de la que el individuo tomo poco a poco
conciencia, y la forma de relacionarse con el medio, con sus propias posibilidades”.
Legido: “Imagen tridimensional en reposo y en movimiento que el individuo tiene de los
segmentos de su cuerpo”.
5. Lateralización y lateralidad
5.1. Lateralización y lateralidad
La psicomotricidad infantil – lateralidad, es la técnica que ayuda a niños y niñas a ser
capaces de dominar sus movimientos corporales de una forma activa, así como a mejorar
su relación y comunicación con los demás. El principal beneficio que tiene
la psicomotricidad en la etapa infantil es el fortalecimiento de la salud física y mental del
escolar.
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la psicomotricidad y su intervención. Obtendrás los conocimientos necesarios de esta
disciplina para dar respuesta a las necesidades de los niños y niñas en los ámbitos
cognitivo y motor, posibilitando el conocimiento del medio, creando entornos seguros y de
confianza que le facilitarán poder expresarse a nivel afectivo y motor.
5.2. Diagnóstico para determinar la lateralidad
En este artículo desde el Centro de Atención Integral Natal de Almería queremos hacer
una breve y sencilla explicación de lo que es la lateralidad, de los problemas que pueden
surgir de una errónea instauración de ésta , así como de cómo se trata.
La lateralidad es “la preferencia del uso más frecuente y efectivo de una mitad lateral del
cuerpo frente a la otra”.
Como base debemos comentar que nuestro sistema nervioso trabaja procesando la
información que recibe de los órganos sensoriales de ambos hemicuerpos. Además cada
hemisferio tiene diferentes funciones pero trabajan en armonía.
5.3. Educación de la lateralidad
La lateralidad corporal es la preferencia en razón del uso más frecuente y efectivo de una
mitad lateral del cuerpo frente a la otra. Inevitablemente hemos de referirnos al eje
corporal longitudinal que divide el cuerpo en dos mitades idénticas, en virtud de las cuales
distinguimos dos lados derecho e izquierdo y los miembros repetidos se distinguen por
razón del lado del eje en el que se encuentran (brazo, pierna, mano, pie... derecho o
izquierdo). Igualmente, el cerebro queda dividido por ese eje en dos mitades o hemisferios
que dada su diversificación de funciones (lateralización) imponen un funcionamiento
lateralmente diferenciado.
Es la lateralidad cerebral la que ocasiona la lateralidad corporal. Es decir, porque existe
una especialización de hemisferios, y dado que cada uno rige a nivel motor el hemisferio
contra -lateral, es por lo que existe una especialización mayor o más precisa para algunas
acciones de una parte del cuerpo sobre la otra. Pero, aunque en líneas generales esto es
así, no podemos despreciar el papel de los aprendizajes y la influencia ambiental en el
proceso de lateralización que constituirá la lateralidad corporal.
Efectivamente, la lateralización es un proceso dinámico que independientemente tiende
a ponernos en relación con el ambiente; sería pues, una transformación o evolución de la
lateralidad.
6. Orientación espacial
6.1. Definición
La orientación espacial es la aptitud para mantener constante la localización del propio
cuerpo tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como para posicionar
esos objetos en función de la propia posición. Esto podemos comprobarlo al realizar una
rondada.
6.2. Relación entre orientación espacial y esquema corporal
La organización espacial se halla íntimamente relacionada con el esquema corporal. Puede
entenderse como la estructuración del mundo externo, que primeramente se relaciona
con el yo y luego con otras personas y objetos tanto se hallen en situación estática como
en movimiento.
6.3. Importancia de la orientación espacial
La orientación espacial es una habilidad muy útil para moverse y situarse dentro del
espacio. Además, también es necesaria para actividades tan comunes como escribir, leer,
diferenciar entre derecha e izquierda y, en general, situar los objetos y orientar nuestros
movimientos en el espacio que nos rodea
6.4. Educación de la orientación espacial
Las primeras clasificaciones complejas acerca de las nociones espaciales aparecen en
Piaget (1948), el cual fundamenta y expone que la adquisición del espacio se da en tres
etapas:
Transcurre desde el nacimiento hasta los tres años y en principio se limita al campo
visual y las posibilidades motrices del niño. Al conquistar la habilidad motriz básica de la
marcha el espacio se amplía, se desenvuelve en él y capta distancias y direcciones en
relación con su propio cuerpo, a partir de sensaciones cinéticas, visuales y táctiles,
distinguiéndose las siguientes posibilidades para el espacio topológico:
Vecindad: relación de cercanía entre los objetos.
Separación: relación entre un grupo de objetos que se hallan dispersos.
Orden: relación que guardan un grupo de objetos respecto a un sistema de
referencia.
Envolvimiento: relación en que un sujeto u objeto rodea a otro.
Continuidad: relación en la que aparecen una sucesión constante de elementos.
7. Orientación temporal
7.1. Definición
Podemos definir la percepción de la orientación espacio temporal como la capacidad para
seleccionar y analizar información recibida a través de los receptores sensoriales (la vista,
el oído, el tacto y el sentido cinestésico). Esta capacidad permite modificar la posición del
cuerpo en el espacio y en el tiempo en relación a un punto u objeto de referencia.
Debemos tener en cuenta que la lateralidad es la responsable por excelencia de la
capacidad de orientación en el espacio. Es compleja la percepción sincrónica de tiempo y
espacio ya que el tiempo es un concepto abstracto por lo que se hace necesario -para
facilitar su reconocimiento- darle una forma material y una interpretación práctica a los
diferentes elementos que entran en este concepto tales como velocidad, sucesión o
duración.
7.2. Tiempo objetivo y tiempo subjetivo
La psicomotricidad se propone, como objetivo general, desarrollar o restablecer, mediante
un abordaje corporal (a través del movimiento, la postura, la acción y el gesto), las
capacidades del individuo. Podíamos incluso decir que pretende llegar por la vía corporal
al desarrollo de las diferentes aptitudes y potencialidades del sujeto en todos sus aspectos
(motor, afectivo-social, comunicativo-lingüístico, intelectual-cognitivo). Esto representa el
fin último, pero en la realidad los objetivos del trabajo psicomotriz deben ser más
concretos y adaptados a las diversas situaciones de este tipo de práctica. El planteamiento
estratégico debe responder a un esquema circular que, partiendo de un análisis de la
situación, se plantea unos objetivos concretos en función de los cuales abarca unos
contenidos que imponen la utilización de unos determinados métodos. Con todo ello se
realiza la práctica que debe ser evaluada para conducir a una nueva situación.
7.3. Importancia de la orientación temporal
Existe gran influencia de la motricidad en el desarrollo psíquico del individuo, hasta el
punto que el proceso intelectual depende de la madurez del sistema nervioso, esto es que
entre lo fisico, lo fisiológico y lo intelectual existe una estrecha vinculación.
El hombre está siempre en función de un tiempo y un espacio, pues todo lo percibe en un
lugar y en un tiempo, estos conceptos están presentes en funciones tan elementales como
la lectura y la escritura.
Sin el adecuado y completo desarrollo psicomotriz el intento para la lecto- escritura y el
cálculo en el niño será como pretender edificar sin cimientos.
No hay que olvidar que son los primeros años de vida los que normarán su existencia en
un sentido u otro, ya que lo que vaya a ser de adulto en gran medida dependerá del nivel
de estímulo y atenciones que le sean proporcionados durante la niñez
7.4. El ritmo y el compás
Poseer y sentir el ritmo es algo muy natural en el ser humano por lo que éste, se
encuentra presente en la mayoría de juegos infantiles.
El ritmo tiene el valor de ser un regulador admirable de los centros nerviosos, facilitando
la relación entre las órdenes del cerebro y su ejecución por las partes del cuerpo.
La precisión rítmica depende de la capacidad motriz del niño, a la vez que la favorece, es
un proceso lento que se ha de ir trabajando progresivamente.
El punto de partida para la educación del ritmo ha de ser el cuerpo, convirtiéndose la
maduración motriz en un factor condicionante de la capacidad de expresar sonoramente
los distintos ritmos. En este sentido, podemos afirmar que la base verdadera del ritmo se
encuentra en el movimiento corporal.
Teniendo en cuenta, el desarrollo psicoevolutivo del niño, encontramos que el ritmo se
produce desde la más tierna infancia, ya que el sujeto se entrega a actividades rítmicas de
balanceo, de ajuste de objetos o de sincronización. Si realizamos un eje cronológico
comprobamos que:
Al año y medio, el niño es capaz de utilizar todo su cuerpo para responder a la
música rítmicamente.
Hacia los dos años, su motricidad va respondiendo ante el fenómeno musical
dando golpes con los pies y moviendo la cabeza.
Con cuatro años el niño va adquiriendo un mayor control motriz de las
extremidades inferiores.
Hacia los cinco años, comienza la maduración en el desarrollo musical del niño,
empezando a coordinar su propio ritmo y el de la música.
Con seis años la sincronización del ritmo corporal con el de la música será más
eficaz.
7.5. Educación de la orientación temporal
La importancia de la psicomotricidad radica en valorar nuestro cuerpo subjetivo,
fenomenal, expresivo y constructor. Sin temor a equivocarnos podemos decir que si uno se
valora a sí mismo puede valorar a los demás. Cuando un niño juega expresa su alegría de
vivir, est un motivante lúdico para los adultos, tal vez esté ahí el significado de la existencia
en este mundo. La sonrisa de un niño que aprende es el mejor salario que uno puede
conseguir.
Este artículo científico se presenta por la necesidad de tener nociones básicas de la
psicomotricidad, está elaborado didácticamente en forma de preguntas y respuestas
8. Coordinación motriz
8.1. Definición
Jean Claude Coste (1979) la define como la capacidad de contraer grupos musculares de
diferentes partes del cuerpo de forma independiente, así como de inhibir los movimientos
parásitos como las discinesias.
8.2. Actividades para el equilibrio estático y el equilibrio dinámico
Las actividades motrices que se proponen para potenciar el desarrollo del equilibrio
estático en niños de sexto año de vida fueron seleccionadas de diversas bibliografías y
adaptadas a las particularidades de los niños objeto de estudio.
En el proceso de determinación de las actividades motrices se tuvo muy en cuenta las
posibilidades reales de los niños desde el punto de vista motriz, morfo - funcional y
psicológico.
Las actividades motrices que se describen a continuación se diferencian en la posición
corporal y la situación espacial de los educandos durante su desempeño motriz, en el nivel
de ejecución de los movimientos y en la velocidad de los mismos; además difieren en las
condiciones externas y en la combinación de las habilidades motrices básicas.
Actividades motrices encaminadas al desarrollo del equilibrio estático
Sin implementos
1. Nombre: El modelo
Formas organizativas:
- Distribución: individual
- Colocación: dispersos
Descripción: desde la posición de parado con las piernas separadas aproximadamente a la
anchura de los hombros, los niños apoyan un pie sobre el metatarso y el otro sobre el
talón. El tronco permanece erguido y la vista se dirige al frente.
2. Nombre: El elevador
Formas organizativas:
- Distribución: individual
- Colocación: dispersos
Descripción: desde la posición de pie, con las piernas juntas deben flexionar ligeramente el
tronco hacia delante y elevar los talones.
3. Nombre: La rana
Formas organizativas:
- Distribución: individual
- Colocación: dispersos
Descripción: desde la posición de pie, con las piernas ligeramente abiertas se flexionan las
rodillas a la vez que los talones se elevan. La cadera debe quedar justo encima de los
talones. El tronco y la cadera quedan en línea con la base de sustentación.
4. Nombre: El bailarín
Formas organizativas:
- Distribución: individual
- Colocación: dispersos
Descripción: desde la posición de parado, los niños deben colocar un pie en prolongación
exacta del otro, estableciendo el contacto del talón de un pie con la punta del pie
contrario; luego se elevan los talones.
5. Nombre: La estatua
Formas organizativas:
- Distribución: individual
- Colocación: dispersos
Descripción: los alumnos deben moverse por todo el espacio al ritmo de la música. En el
instante en que la música deje de sonar, los niños permanecen inmóviles, cual una estatua,
adoptando la postura que tenían justo antes de parar de sonar la música.
8.3. Motricidad gruesa
Es la habilidad para realizar movimientos generales grandes (tales como agitar un brazo o
levantar una pierna). Dicho control requiere la coordinación y el funcionamiento
apropiados de músculos, huesos y nervios.
8.4. Motricidad fina
El control de la motricidad fina es la coordinación de músculos, huesos y nervios para
producir movimientos pequeños y precisos. Un ejemplo de control de la motricidad fina es
recoger un pequeño elemento con el dedo índice y el pulgar.