Devocionario Eucarístico: Guía Espiritual
Devocionario Eucarístico: Guía Espiritual
DEVOCIONARIO
EUCARISTICO
2
Con licencia del Concilio Vaticano II:
«Los laicos, como todos los fieles...'tienen la facultad, e
incluso a veces el deber, de expresar su opinión acerca de
lo que mira al bien de la Iglesia». (L. G. n.º 37)
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Demetrio del Campo
Teléfono 54 13 17
Guarnizo (Cantabria)
D. Legal: SA-495-1993
I.S.B.N.: 84-604-7188-8
3
INDICE
Pág.
C APITULO I
EL ABANDONO EUCARISTICO CAUSA DE LA
DECADENCIA DE ESTA GENERACION ................ 6
C APITULO II
EL GRAN MISTERIO............................................................. 14
C APITULO III
OTRAS CONSIDERACIONES.............................................. 26
C APITULO IV
LA PREPARACION................................................................ 43
C APITULO V
LA ACCION DE GRACIAS................................................... 51
C APITULO VI
LA COMUNION ESPIRITUAL............................................. 77
C APITULO Vil
LA VISITA AL SANTISIMO................................................. 83
C APITULO VIII
LA EXPOSICION DEL SANTISIMO................................... 91
C APITULO IX
LETANIA DE REPARACION............................................... 97
C APITULO X
LETANIA DE LA PRECIOSISIMA SANGRE ……… 103
C APITUL O XI
VIACRUCIS EUCARISTICO DE S. PEDRO JULIAN
EYMARD…………………………………………… 107
4
Pág.
C APITUL O XII
A LA EUCARISTIA POR MARIA...................................... 123
C APITUL O XIII
INVOCACIONES PARA UN ROSARIO
EUCARISTICO…………………………………………. 135
C APITUL O XIV
EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA ............................ 139
C APITUL O XV
OTRAS DEVOCIONES Y MOVIMIENTOS
EUCARISTICOS................................................................ 157
C ANTOS EUC ARISTIC OS
SEÑOR, GRANO DE TRIGO SOY..................................... 187
PANGE LINGUA - TANTUM ERGO Y GENITURI. ....... 188
ADORATE DEVOTE............................................................ 189
AVE VERUM ......................................................................... 190
UBI CARITAS........................................................................ 191
CERCA DE TI SEÑOR ......................................................... 192
VEANTE MIS OJOS ............................................................. 193
PESCADOR DE HOMBRES................................................ 194
¡OH BUEN JESUS!................................................................ 195
BENDITO, BENDITO - HOSTIA PURA, HOSTIA
SANTA ................................................................................ 196
ALABADO SEA EL SANTISIMO...................................... 197
TE ADORO SAGRADA HOSTIA - SEA POR
SIEMPRE............................................................................ 198
ALABAD AL SEÑOR - DIOS DE MI VIDA……….. 199
CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES ……… 200
5
INTRODUCCION
6
Capítulo I
8
humano que -esclerosado por el materialismo, no
deja pasar ya las transfusiones de Sangre Divina. Se
le destierra de las Leyes, pues los hombres se han
ensoberbecido hasta el punto de pensar que Cristo
nada puede enseñarles, y no Le reconocen sus
Derechos de Creador y Salvador. El, que vino a
«establecer el Derecho en la Tierra... para Luz de
las gentes» (Is 42,4-6). El que «es Nuestra Paz» (Ef
2,14). Por eso es lógico y justo y necesario que la
Gracia, la Verdad, el Amor y la Paz huyan de las
sociedades humanas. Como dijo Donoso Cortés:
9
-c- «En medio de vosotros hay Uno a quien no
conocéis». (Jn. 1, 26)
10
extravían los hermanos que pasan a nuestro lado,
enfermos, hambrientos y sedientos de Dios, en
busca -quizás sin saberlo- de ese Agua, de ese Pan,
de ese Médico que da la Vida Eterna.
11
Es imposible que miles de Misas y Comunio-
nes diarias, si fueran bien recibidas, no sean Fer-
mento suficiente y eficaz para dar la Vida a este
Mundo agonizante. Un puñado de Apóstoles, ali-
mentados con la Sgda. Eucaristía el primer Jueves
Santo, llevaron la Fe hasta los confines de la Tierra.
12
-e- Se cumple lo predicho por S. Pablo:
«Vendrá un tiempo en que no soportarán la sana
Doctrina; antes, deseosos de novedades, se
amontonarán maestros conforme a sus pasiones, y
apartarán los oídos de la Verdad para volverlos a las
fábulas». 2Tim 4,3-5)
13
saber, sino que una voluntad débil y enferma, nos
impide ser más generosos y comprometidos con
Aquel que en el Santísimo Sacramento se nos
entrega por entero. Y si no nos damos prisa en
acudir a la que es «Salud de los enfermos» para que
nos enseñe a tomar el «Pan de la Vida», se cumplirá
en nosotros lo de que «se acaba pensando como se
vive, al no vivir según se piensa».
14
Capítulo II
EL GRAN MISTERIO
15
* Es Dios que multiplica su presencia, porque
me ama y quiere encontrarse personalmente, a
solas, conmigo.
* Es Dios Hijo que me une consigo para ha-
cerme también a mí, hijo del Padre.
2- LA SAGRADA EUCARISTIA ES UN
MISTERIO DE FE
16
perpetua felicidad».(1) Es decir, si comulgamos
bien, por recibir el Cuerpo de Cristo Resucitado,
resucitaremos con El.
4- MISTERIO DE HUMILDAD.
17
porte del fariseo? (Luc 18,11) ¡Cuánta Teología
enseñan siempre los publicanos de corazón sencillo!
2) Poema del Hombre Dios, María Valltorta, c. 173, del tercer año
de Vida Pública.
18
6- MISTERIO DE UNIDAD. Leemos en S. Pablo:
«Porque el Pan es uno, somos muchos un sólo
Cuerpo, pues todos participamos de ese Único
Pan». (I Rom 10,17)
19
Unidad sea posible, acto seguido, instituye la
Sagrada Eucaristía.
3) Don Marmion, Jesucristo, Vida del Alma. (Ed. 1936, pags. 348-
349). Recogido por el P. Marcelino Llamera en La Acción de
Gracias Eucarística.
4) E.S. Gibert, Un solo Señor , 2 p., III (Ed. Balmes, 1974, pg.
190).
20
pación en nosotros un primer fruto de Humildad:
somos como inapreciable gota ante el Océano,
como la nada ante el Todo. Si algo somos, lo somos
por Gracia de Dios. Hermanadas entonces con el
júbilo, tendrán que brotar profundas y humildes, la
Alabanza y la Acción de Gracias.
21
Tu Reino» (5). Y en términos semejantes se
expresan los Santos Padres. Por eso el Concilio de
Trento nos enseña, recordando a S. Agustín, que la
Sagrada Eucaristía es «Signo de Unidad» y
«Vínculo de Caridad» (6).
Si todos los que comulgamos el Cuerpo y la
Sangre del Señor quedamos unidos a Él y
participamos de su Obra de Salvación, también en
El estaremos hermanados y unidos con cualquier
miembro de la Iglesia, de cualquier raza o color.
Unidos en la Fe y en la Oración; unidos en la
alegría, y en el sacrificio y el dolor; unidos en la
ayuda espiritual y moral,... y en la económica.
Como almas que al Comulgar se desposan con el
Corazón de Cristo, que también late en nuestros
hermanos: «Cuantas veces hicisteis eso a uno de
estos mis hermanos menores, a Mí me lo hicisteis»
.(Mt 25,40)
Habremos de hacernos un lavado cerebral y de
corazón, profundos, en la Fuente Eucarística.
Estamos demasiado convencidos de que «lo mío es
mío» de forma absoluta. Pero la Gran Verdad es que
Yo soy de Dios, con todo lo que llamo «mío» ; que
sólo soy Administrador de lo que poseo, y que un
día habré de dar cuentas al Dueño y Señor de todo
(Deut 8,17). Pero también es cierto que Dios no
5) Didaché, c.9.
6) C. de Trento, ses. XIII, c.8.
22
quiere violentar, bien es cierto que Dios no quiere
violentar mi libertad para que yo sea generoso. Él
nos ha dado Ejemplo en Cristo, y nos ofrece su
Ayuda para transformar nuestro corazón en entrañas
de Misericordia, y que sepamos cambiar «lo mío»
por la ayuda a los hermanos.
23
es vuestro Padre Celestial» (Mt 5,48). Y San Pablo
nos lo recuerda: «la Voluntad de Dios es vuestra
Santificación» (I Tes 4,3). De hecho, se llamaban
«santos» los miembros de las primeras
comunidades cristianas (Rom 1,7). Tan claro lo
entienden los Santos Padres que San Jerónimo
exclama: «No querer ser Perfecto es un delito». (9)
Somos hijos de Dios, y el deseo de Perfección
ha de estar vivo en nosotros como un Rasgo de
nuestro Padre. No podemos conformarnos con
intentar ser «buenos» o creer que ya lo somos bas-
tante. Cristo no nos pide imposibles. Si nos propone
una Meta muy alta, nos va a dar el Medio apropiado
para conseguirla: La Sagrada Eucaristía es el
Sacramento de Santidad por excelencia. Lo
llamamos «El Santísimo», porque Dios lo es y
porque se encuentra ahí para Santificar a los que le
reciban con Amor.
¿Por qué, entonces, la Iglesia Santa no aparece
hoy iluminando a todas las naciones? Porque los
que nos llamamos Católicos comulgamos mal el
Cuerpo de Cristo. Lo hacemos sin el deseo de
Perfección y Santidad que Dios nos pide. Nos
conformamos con ser mediocres, con esa tibieza
que da «náuseas» al mismo Dios (Apoc 3,16). Los
hay que se acercan a la Mesa del Señor faltos de la
pureza necesaria (pues muchos van perdiendo el
9) S. Jerónimo, Carta 14,7.
24
sentido del pecado y comulgan sin confesar) y del
respeto litúrgico que nunca puede olvidarse en el
trato con la Divinidad. Y el Mundo sigue en
tinieblas, y se pierde la Fe, y se enfría la Caridad,
pues como dice S. Juan de Ávila: «Una de las cau-
sas por las que vienen al Mundo tantos males es
por Comulgar mal». (10)
25
26
Capítulo III
OTRAS CONSIDERACIONES
27
2- En la Sagrada Eucaristía se encuentra, pues,
el Cuerpo de Cristo Resucitado, espiritualizado, no
sometido a leyes materiales (gravedad, forma,
volumen...). Es el mismo Cuerpo que se aparece a
María Magdalena y le dic e: «No Me toques» (Jn
20,17); el mismo que atraviesa las paredes del
Cenáculo para llevar la Paz a los discípulos.
3- El Sacramento de la Eucaristía se realiza en
la Santa Misa. En la Consagración se produce el
cambio de toda la sustancia de pan y de vino en el
Cuerpo y la Sangre del Señor. Esta conversión -
Gran Milagro- se llama Transustanciación, y se
produce en virtud de la Palabra Todopoderosa y
Creadora de Cristo. El mismo es Quien consagra a
través de las palabras del Sacerdote: «Esto es Mi
Cuerpo»-, «Esta es Mi Sangre».
28
4- Necesitábamos que Cristo se quedara con
nosotros: «Sin Mí, nada podéis hacer” (Jn 15,5)
nos había dicho. Había preparado a sus discípulos:
días antes había multiplicado los panes, les había
hablado del Verdadero Pan del Cielo, había
caminado sobre las aguas... Él podía hacerlo:
quedarse no sólo con un pequeño grupo, sino con
todos y cada uno de sus hijos, en cualquier tiempo y
lugar. Es más, «lo deseaba ardientemente» (Luc
22,15), porque nos amó más que a su Vida. Viendo,
pues, que era conveniente, que podía y lo deseaba,
lo hizo; mejor dicho: lo hace cada día en el Santo
Sacrificio de la Misa.
29
5- Con Jesús en la Sgda. Eucaristía, recibimos
a la Santísima Trinidad. Él lo ha dicho: «Si alguno
Me ama, guardará mi Palabra y mi Padre le
amará, y vendremos a Él, y estableceremos nuestra
Morada en él» (Jn 14,23).
¡Qué fácil debiera resultar, para un Alma
Eucarística, recogerse en cualquier tiempo o lugar!
A pesar del ruido, del cansancio, de la enfermedad;
sin necesidad de añorar Santuarios que de momento
no pueda visitar. Basta» echar una mirada, no hacia
afuera sino adentro de uno mismo, en el interior de
nuestro pecho, donde tenemos una Capilla viviente,
un Sagrario en el que habita espiritualmente nuestro
Dios. No es necesario pues, que le hablemos a
gritos; basta el leve susurro de nuestro corazón,
para consultarle todo, para mantener viva la
Presencia de Dios a lo largo del día.
6- «Cristo revive en el Comulgante su Vida
paciente, conformándole consigo, reproduciendo en
él su Vida de Redentor. Pero el Comulgante ha de
abrir su voluntad y su vida a la Gracia Eucarística.
Ha de asumir con plena aquiescencia
(conformidad) su sentido concrucificativo, sumando
su humanidad a la de Cristo para la prolongación y
complementación de su Obra Redentora» .(3)
30
Es decir, después de comulgar hemos de salir
del Templo decididos a ser cireneos de Jesús; sin
mirar atrás; sin condiciones.
7- Aunque no es Dogma de Fe, está cada vez
más extendida la convicción de que la Stma. Vir-
gen se encuentra presente, de forma espiritual,
en la Sagda. Eucaristía. Este aspecto lo
desarrollamos en el capítulo XII.
Debemos, por tanto, acercamos a Jesús por
medio de María.
8- El Santísimo se encuentra en cada una de
las Partículas que se obtienen al dividir la Sagrada
Forma. Es Doctrina de los Santos Padres y de los
Concilios de la Iglesia.
Sta. Catalina de Siena -Doctora de la Iglesia-
nos pone un bonito ejemplo. «Supongamos que se
partiese la Hostia. Aunque fuera posible hacer de
Ella millares de Pedacitos, en cada Uno está todo
Dios y todo Hombre. A la manera del espejo, que se
divide y se parte, sin que por eso se parta la imagen
que en el espejo se representa». (4)
Por este motivo, la Sgda. Liturgia prescribe el
uso de la «Patena para la Comunión de los fie-
les».(5) Y se advierte: «Tanto el Ministro como el
31
fiel, pongan sumo cuidado y atención a las
Partículas que puedan desprenderse de la Sagrada
Forma». (6)
Debemos, pues, escoger la manera de Comulgar que
mejor nos permita tener ese «cuidado» con el
Santísimo. Y si nos animamos, debemos ofrecer
nuestra colaboración al Sacerdote para sostener
nosotros la Patena-Bandeja, si no hay quien ayude en
el Altar. (7)
32
10- «Ninguno come esta Carne sin haberla
antes adorado... de modo que no pecamos adorán-
dola, antes al contrario, pecamos si no la adora-
mos.(8) Por eso la instrucción «Eucharisticum
Mysterium» dice: «Cuando los fieles comulgan de
rodillas, no se exige de ellos otro signo de reveren-
cia para con el Santísimo Sacramento, porque la
misma genuflexión expresa Adoración. Pero
cuando se comulga de pie, se recomienda enca-
recidamente... hagan una reverencia debida antes
de la recepción del Sacramento». (9)
33
ayuno; ni tampoco los medicamentos que hayan de
tomarse a una hora fija. La prohibición afecta también
a las bebidas alcohólicas.
35
en nuestro caminar, y que su Espíritu vaya
transformando nuestro corazón, hasta llegar a tener
los mismos sentimientos que el Corazón de Cristo.
(Fil 2,5)
36
Citemos por ej. a S. Agustín'. «...El Pan Nuestro de
cada día dánosle hoy. Toma todos los días lo que
todos los días aprovecha; y vive de tal modo que
todos los días merezcas recibirle» (12)
37
otro lado...Después... os levantaréis con modestia,
volveréis a vuestro sitio y os pondréis de rodillas...
»(13)19- Después de Comulgar, no debemos ya
vivir para nosotros mismos sino para «Aquel que
por nosotros murió y resucitó» (2Cor 5,15), y se
hizo Alimento para nuestras almas.
Vivimos para Cristo no sólo llevando una im-
portante vida de Oración y práctica sacramental,
sino cuando amamos a la Iglesia, que es su Cuerpo
Místico:
* En labores de Apostolado, para que todos
conozcan y amen cada vez más a Dios y se salven.
* Apoyando las buenas iniciativas de los Pas-
tores.
* Practicando la generosidad con los necesita-
dos, próximos o lejanos. Hoy no existen distancias
que impidan al que ama ejercer la Caridad.
* Al reconocer a Jesús en nuestro trato con el
prójimo. Realmente después de tomar el «Pan de la
Vida» tendríamos que ser nosotros «pedacitos de
pan tierno», para los demás. Después de comer el
«Cordero de Dios», hemos de ser «corderos» entre
nuestros hermanos. Después de participar del
Sacrificio de Cristo, debemos tener un gran espíritu
de sacrificio volcado hacia los demás. Y esto ha de
38
notarse porque los tratemos con Mansedumbre,
Humildad, espíritu de servicio, de Amor, de
generosidad,... comunicándoles nuestra Fe entre
pétalos de Esperanza, de Alegría y Paz.
39
23. Proponemos oraciones para antes y des-
pués de Comulgar (Preparación y Acción de Gra-
cias). Las hemos escogido cuidadosamente, pero no
son todas ni las únicas que podemos hacer.
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42
43
Capítulo IV
LA PREPARACION
44
Nuestros Dones han de ser las buenas obras
que hagamos a lo largo del día. El cansancio, los
Sacrificios y penitencias, el tratar con dulzura a
quienes no nos corresponden, así como las moles-
tias y dolores de una enfermedad, son dones es-
peciales. Pensaremos: «Esto no lo voy a hacer
porque a Jesús no le gustará»', o bien: «Esto otro
no lo voy a hacer así, porque Jesús se merece lo
mejor». Y haremos el bien a todos porque sabemos
que amándoles, amamos de verdad a Jesús.
45
Señor yo no soy digno,...
46
Pues bien, no debe nuestro corazón andar
menos solícito para recibir a Jesús, que para atender
a esos compromisos humanos. Tendremos que sacar
brillo a las virtudes que hayan prendido en nuestra
alma: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad,
Contrición, Deseo de Perfección,... Hemos de
ofrecer nuestros «dones», que habremos adquirido
en la «tienda» del trato con el prójimo, y pagado
con la moneda del sacrificio, del servicio, de... Y
sobre todo, hemos de ofrecernos a nosotros mismos,
tal como somos, sin querer ocultar ninguna de
nuestras miserias. Podríamos decirle: «Heme aquí,
Señor, ya ves lo que soy. Hazme como tú quieres
que sea».
* A la Santísima Trinidad:
-”Oh Padre Eterno, como hijo pródigo que
siente el Amor de su Padre, me encuentro hoy
alegre en tu presencia. Creo que en este
Sacramento voy a recibir a vuestro Divino Hijo, mi
Señor Jesucristo. Espero en las promesas de Vida
Eterna que Él ha hecho a quienes le reciban con
Amor. Os amo sobre todas las cosas, pues he
conocido el «Verdadero Pan del Cielo», y ninguna
otra cosa puede saciarme; mi alma se encuentra
sedienta de Ti, Señor, como tierra árida y sin agua.
“
47
-Quisiera recibiros, Oh Buen Jesús, con las
disposiciones que lo hicieron los Santos, con la
confianza y el cariño que lo hacía tu Madre
Santísima. Soy un enfermo que busca al Médico de
la Vida, leproso que quiere lavarse en la Fuente de
la Misericordia, un ciego que anhela abrir los ojos
a la Luz de la claridad eterna, un pobre mendigo
que suplica limosna al Rey de los Cielos y la
Tierra. Cansado y herido por los caminos del
Mundo, tengo hambre y sed de Ti, Señor.
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Trono que Tú misma? Por eso te pido, Oh Madre
Dulcísima, si es posible y a pesar de mi indignidad,
me prestes tu Inmaculado Corazón para recibirle
en El, y en El adórale y amarle. Sí, Madre; en tu
Corazón de Madre de Dios, podrá el mío ser
purificado por Jesús, ser transustanciado,
divinizado. Pues también yo querría exclamar con
S. Pablo: «Ya no vivo yo; es Cristo quien vive en
mí». (Gal, 2,20)
• A San José:
Bienaventurado S. José, que preparaste el
Portal de Belén para que acogiera al Niño Dios;
mira el estado de mi alma, y alcánzame las mejores
disposiciones para recibir dignamente a Jesús.
Se pueden invocar a los Santos de nuestra
devoción, o a todos los Santos. Recordemos a S.
Pascual, Patrono de los Centros Eucarísticos, a S.
Pedro Julián Eymard, y a tantos como se han
distinguido por su Devoción al Santísimo Sacra-
mento (¿No lo han sido todos?).
* Al Ángel de la Guarda:
51
Capítulo V
LA ACCION DE GRACIAS
53
«Habiendo ya rezado las oraciones para des-
pués de la Comunión, llamaréis en vuestra ayuda a
la Stma. Virgen, a los Ángeles y a los Santos, para
dar juntos Gracias a Dios por el favor que acaba
de dispensaros» (4).
2- Es lo que nos recuerdan los Papas, como
Custodios de los Caminos de Santidad de la Iglesia:
-«Ha de procurarse que a la Sagrada Comu-
nión preceda una diligente Preparación, y le siga la
conveniente Acción de Gracias». (5)
-«Se alejan del Camino de la Verdad los que,
ateniéndose más a la palabra que al sentido, afir-
man y enseñan que, acabado ya el Sacrificio, no se
ha de continuar la Acción de Gracias, no sólo por-
que el mismo Sacrificio del Altar es de por sí una
Acción de Gracias, sino también porque pertenece
a la piedad privada y particular de cada uno y no
al bien de la comunidad.» (6)
3- Los Santos han denunciado siempre estas
desviaciones; por ejemplo, S. Juan de Ávila:
«Sentía grandemente la ligereza con que pro-
cedían algunos Sacerdotes, los cuales, en acabando
de decir Misa, apenas están dos Credos hincados de
54
rodillas, y a veces con una sola, dando Gracias; y
con este ejemplo, ¿Qué harán los populares sino
pensar que no es menester sino Comulgar e irse a
comer o a pasear sin más mirar lo que se ha
recibido, ni dar más Gracias por tan gran merced?
» (7)
Y S. Alfonso, el Fundador de los «Redentoristas»,
exclamaba:
«¡Qué miseria y qué desorden es ver cómo se
conducen tantos Sacerdotes acabada la Misa... No
bien llegados a la Sacristía, los labios todavía teñi-
dos con Sangre Divina, y rezada de cualquier modo
cualquier breve oración, sin devoción ni atención
alguna pónense a charlar de cosas inútiles o de
negocios humanos, o salen del Templo y se van a
pasear a Jesucristo por las calles, pues aún le
llevan en el pecho».(8)
S. Leonardo proponía de 10 a 15 minutos para
la Acción de Gracias. S. Antonio María Claret,
Fundador de los «Misioneros Hijos del Inmaculado
Corazón de María», de 15 minutos a media hora.
Y Monseñor Escrivá exhortaba:
«No os alejéis del Templo apenas recibido el Santo
55
Sacramento. ¿Tan importante es lo que os espera,
que no podéis dedicar al Señor 10 minutos para
darle Gracias? No seamos mezquinos. Amor, con
Amor se paga». (9)
56
algunos Templos que, pasados breves minutos del
final de la Misa, comienzan a tocar palmas para
despachar a los fieles que dan Gracias.
B- ORACIONES:
a- Intimas.- Ya en el sitio, recogidos, con los
ojos cerrados para no distraernos, hablaremos con
Jesús de las cosas más íntimas. Le manifestaremos
los sentimientos que el Espíritu Santo nos
comunique. Estas oraciones espontáneas, pueden
darse también o continuarse, más adelante, después
de las oraciones que habitualmente rezamos.
b- De Adoración y Reparación.- Podemos
hacer las Oraciones que el Ángel de Portugal en-
señó a los Pastorcillos de Fátima:
-«¡Dios mío! Yo creo, os adoro, espero y os
amo. Os pido perdón por los que no creen, no os
adoran, no esperan y no os aman.» (3 veces)
-«Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre,
Alma y Divinidad de N. S. Jesucristo, presente en
todos los Sagrarios de la Tierra, en reparación de
los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El
mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su
Santísimo Corazón, y los del Inmaculado Corazón
de María, os pido la conversión de los pobres
pecadores».
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ADORO TE DEVOTE
59
praesta meae mentí de Te vívere,
et Te illi semper dulce sápere.
-Pie Pelicáne, lesu Dómine,
me immúndum munda tuo Sánguine,
cuius una Stilla salvum fácere
totum mundum quit ab omni scélere.
-lesu, quem velátum nunc aspício,
oro fíat illud quod tam sitio:
ut Te reveláta cernens Fácie,
visu sim beátus tuae Glóriae. Amen
c- De Ofrecimiento:-
«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi
memoria, mi entendimiento, y toda mi voluntad;
todo cuanto soy y tengo. Vos me lo disteis, a Vos,
Señor, lo entrego: todo es vuestro. Disponed de mí
según vuestra Voluntad. Dadme vuestro Amor y
Gracia, que esta me basta.»
-Puede servir también, la letra de la canción
que ofrecemos en pág. 189. «Señor, aquí estoy».
d- Invocaciones:
«Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del Costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
60
¡Oh Buen Jesús, óyeme!
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame
y mándame ir a Ti, para que con tus Santos
te alabe por los siglos de los siglos. Amén. (11)
f- A la Santísima Virgen:
61
62
que -guiado por Ti- llegue a darle gracias contigo
por siempre en la Gloria, Amén.
63
y por medio de María, para expresar nuestra gratitud por la
maravilla de la Encarnación, y por la de la Comunión que
acabamos de recibir:
64
y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador
porque ha hecho obras grandes en mí el Poderoso,
cuyo Nombre es Santo:
Caí en la esclavitud del pecado
al hacer mi voluntad,
mas la confianza me hizo llamar a mi Padre.
Dios fijó sus ojos en mi corazón contrito y humillado,
me levantó del polvo, y lavó mi culpa y mi pecado. El
sabor amargo de las culpas, me hizo sentir
Hambre y Sed de Dios
y El me sentó como hijo a su Mesa, para saciarme.
Andaba yo errante y extraviado
por los caminos del Mundo,
y El, como Buen Pastor,
me rescató y colocó sobre sus hombros,
para cuidarme en el redil de su Iglesia; es más, cual
Pelícano Piadoso, con su Carne y con su Sangre
me alimenta y me da Vida.
No quiso dejamos solos:
Se quedó en la Sagrada Eucaristía,
para que le encuentre
todo el que le busca con Amor.
Y habiéndonos dado su Cuerpo y su Sangre,
para dárnoslo todo,
nos entregó a Su Madre por Madre nuestra,
para que sintamos muy dentro el Cariño
y la sonrisa de Dios.
Por eso espero ser bienaventurado
y confío a su Corazón Maternal
esta Esperanza mía.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo,
65
como era en un principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.
66
te daría en mi amor cuanto quisieras.
Amarte quiero más, que no gozarte,
y gozarte, tan solo para amarte.
Escoria soy, mi amor, mas aunque escoria,
un dios quisiera ser para tu Gloria.
Pues si yo fuera dios, tanto te amara
que para serlo Tú yo renunciara.
Mas ¡Ay! Amado mío, yo me muero
de ver que nunca te amo cuanto quiero.
Úneme a Ti, querido de mi vida:
Será la nada en todo convertida.
Si pudiera, mi Bien, algo robarte,
sólo Amor te robara para amarte.
Mas si mi amor tu Gloria deslustrara,
aunque pudiera amarte no te amara.
Amate, pues de Amor eres Abismo,
por Ti, por mí, por todos a Ti mismo».
h- Oración a la Sangre de Cristo.- Puede ha-
cerse después de la Comunión, y en cualquier tiempo
o lugar:
-«Sangre Divinísima, que brotas por nosotros
de las Venas del Dios humanado, desciende
cual Rocío de Redención sobre la Tierra
contaminada, y sobre las almas a las que
el pecado hócelas semejantes a los leprosos.
Heme aquí: yo te acojo, Sangre de mi Jesús,
y te derramo sobre la Iglesia, sobre el Mundo,
sobre los pecadores, sobre el Purgatorio.
y fecunda,
Ayuda, ¡Oh Jugo
conforta, Divinísimo
limpia, enciende,depenetra
Vida! y fecunda
67
¡Oh Jugo divinísimo de vida!
Que la indiferencia y la culpa no pongan
obstáculo a tu fluir; antes, por los pocos
que te aman, por los innumerables que mueren
sin Ti, acelera y difunde sobre todos esta
Divinísima Lluvia, para que los que se lleguen a Ti
confiados durante la vida, sean por Ti perdonados
en la muerte y lleguen contigo a la Gloria de tu
Reino. Amén.»
i- Oración por el Apostolado.
-«Has venido a mí, Señor, para avivar en mi
alma la llama de la Fe, de la Esperanza y del Amor.
Sé que deseas que no esconda esa Luz que me
entregas, sino que esperas que yo también sea luz
de tu Luz», para irradiarte entre mis hermanos, y
que seas conocido y amado por todos. Enséñame y
ayúdame a hacerlo: quiero trabajar en tu Viña,
segar en tu Mies. No permitas que me venzan ni
frenen la cobardía, los respetos humanos, la como-
didad, la sensualidad, el amor al dinero,... Al con-
trario, haz que te ame sobre todas las cosas, sobre
mí mismo, sobre todo lo que no seas Tú.
-Oigo tu Voz que, desde la Cruz que se
encierra en la Sagrada Forma me dice: «Tengo
Sed». Y yo quisiera poder saciar la sed de almas de
tu Corazón Salvador. Por eso a pesar de mi
indignidad os pido, oh Jesús, me concedáis la
Gracia de salvar un Alma por cada latido de mi
68
corazón, unido a los latidos del Vuestro y a los del
Inmaculado Corazón de vuestra Santísima Madre.
Os lo suplico por vuestra Preciosísima Sangre y
por vuestra Divina Misericordia. Amén»
69
k- De Alabanza y Agradecimiento.-
Modelos de este tipo de oración son el «Cántico de los tres
jóvenes» (Dan 3, 51-907), numerosos salmos (El 148, por
ejemplo), El Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís,...
pero toda alma enamorada de Dios, debe sentirse impulsada de
vez en cuando, a alabar a quien es el objeto de su amor más
profundo. Y esto, sin preocuparse de bellezas literarias. No vale
decir yo no se. Dios lee y escucha lo que sale del corazón.
74
o- Oración a Cristo Rey.-
75
criaturas. No deseo nada más.
PADRE, te confío mi alma; te la doy con todo el
amor de que soy capaz, porque te amo y necesito
darme, ponerme en tus manos sin medida, con una
infinita Confianza, porque Tú eres mi Padre.»
76
77
Capítulo VI
LA COMUNION ESPIRITUAL
79
4- El Sanctus, para unirnos a nuestro Ángel y,
con todos los Ángeles y Santos del Cielo, alabar al
Señor:
81
c- «Creo, Jesús mío, que estás en la
Eucaristía. Perdona mis pecados. Te amo. Ven a mi
corazón, y sea yo siempre un Sagrario tuyo.
82
83
Capítulo VII
LA VISITA AL SANTISIMO
85
• Podemos llevar a la Visita algunas devocio-
nes particulares pero, en cuanto nos sea posible,
hemos de dejar que hable nuestro corazón, expre-
sando todo lo que lleva grabado: preocupaciones,
alegrías, ilusiones, deseos de amar y bendecir al
Señor,...
• Si el tiempo nos lo permite, podríamos
aprovechar para leer despacio, meditando, algún
capítulo de algún libro de espiritualidad, o la Sa-
grada Escritura, deteniéndonos en las «sugerencias»
que vayan apareciendo en nuestra alma para
iluminarla, y que dan pie a que continúe nuestro
diálogo con Jesús, o con su Madre -que estará
presente- o con los Santos o Ángeles que queramos
invitar a la Cita. Todo esto irá calentando nuestro
corazón, y sentiremos que cada vez estamos más
unidos a nuestro Dios.
• Es lógico aprovechar la Visita al
Santísimo para hacer una Comunión Espiritual.
• Vamos a ofrecer una conocida oración:
QUINCE MINUTOS
EN COMPAÑIA DE JESUS SACRAMENTADO
«No es preciso, hijo mío, saber mucho para
agradarme mucho; basta que me ames mucho.
Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías
al más íntimo de tus amigos, como hablarías a tu
madre o a tu hermano.
86
• ¿Necesitas hacerme, en favor de alguien, una
súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de
tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime
enseguida, qué quisieras hiciese Yo actualmente
por ellos.
Pide mucho, mucho; no vaciles en pedir. Me
gustan los corazones generosos que llegan a
olvidarse, en cierto modo de sí propios, para
atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con
sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes
quisieras consolar; de los enfermos a quienes ves
padecer; de los extraviados que anhelas volver al
buen Camino; de los amigos ausentes que quisieras
volver a ver a tu lado. Dime por todos una palabra
siquiera; pero palabra de amigo, palabra
entrañable y fervorosa. Recuérdame que he
prometido escuchar toda súplica que salga del
corazón, y ¿No ha de salir del corazón el ruego que
me dirijas por aquellos que tu corazón más
especialmente ama?
* ¿Y para ti no necesitas alguna Gracia?
Hazme, si quieres, como una lista de tus
necesidades, y ven léela en mi Presencia. Dime
francamente que sientes orgullo, amor a la
sensualidad y al regalo, que eres tal vez egoísta,
inconstante, negligente,.. y pídeme luego que venga
en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que
haces para sacudir de encima de ti tales miserias.
No te avergüences, ¡Pobre alma! ¡Hay en el
87
Cielo tantos y tantos Justos, tantos y tantos Santos
de primer orden, que tuvieron esos mismos
defectos! Pero rogaron con Humildad... y poco a
poco, se vieron libres de ellos.
Ni menos vaciles en pedirme bienes del cuerpo
y del entendimiento: salud, memoria, éxito feliz en
tus trabajos, negocios o estudios,... Todo eso puedo
darte, y lo doy, y deseo me lo pidas en cuanto no se
oponga, antes favorezca y ayude a tu Santificación.
Hoy por hoy, ¿Qué necesitas? ¿Qué puedo darte
por tu bien? ¡Si conocieses los deseos que tengo de
favorecerte!
• ¿Traes ahora mismo entre manos algún
proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué
te preocupa?, ¿Qué piensas?, ¿Qué deseas?, ¿Qué
puedo hacer por tu hermano, por tu hermana, por
tu amigo, por tu superior? ¿Qué desearías hacer
por ellos?
Y por Mí, ¿No te sientes con deseos de mi
Gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus
prójimos, a tus amigos a quienes amas tal vez
mucho, y que viven quizá olvidados de Mí? Dime:
¿Qué cosa llama hoy particularmente tu atención?
¿Qué anhelas más vivamente y con qué medios
cuentas para conseguirlo? Dime si te sale mal tu
empresa y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No
quisieras interesarme algo en tu favor?
Soy, hijo mío, Dueño de los corazones y dul-
88
cemente los llevo, sin perjuicio de su Libertad,
donde me place.
• ¿Sientes acaso tristeza o mal humor?
Cuéntame, cuéntame alma desconsolada tus
tristezas, con todos sus pormenores. ¿Quién te
hirió? ¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te
ha menospreciado? Acércate a mi Corazón, que
tiene Bálsamo eficaz para todas esas heridas del
tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve
por decirme que, a semejanza de Mí, todo lo
perdonas, todo lo olvidas; y en pago... recibirás mi
consoladora Bendición.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma
aquellas vagas melancolías, que no por ser
injustificadas dejan de ser desgarradoras? Échate
en brazos de mi Providencia. Contigo estoy. Aquí, a
tu lado, me tienes. Todo lo oigo; ni un momento te
desamparo.
¿Sientes desvío de parte de personas que antes
te quisieron bien, y ahora, olvidadas, se alejan de
ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega
por ellas y Yo las volveré a tu lado, si no han de ser
obstáculo a tu Santificación.
* ¿Y no tienes tal vez alegría alguna que
comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de
ella, a fuer de buen Amigo tuyo que soy? Cuéntame
lo que desde ayer, desde la última Visita que me
89
hiciste, ha consolado y hecho como sonreír tu
corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas;
quizá has visto disipados negros recelos, has
recibido faustas noticias, una carta, una muestra de
cariño; has vencido una dificultad, salido de un
lance apurado,... Obra mía es todo eso, y Yo te lo
he proporcionado; ¿Por qué no has de
manifestarme por ello tu gratitud y decirme
sencillamente, como un hijo a su padre: Gracias,
Padre mío, gracias? El agradecimiento trae
consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le
agrada verse correspondido.
* ¿Tampoco tienes promesa alguna que
hacerme? Leo, ya lo sabes, el fondo de tu corazón:
A los hombres se engaña fácilmente; a Dios, no.
Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme
resolución de no exponerte ya más a aquella
ocasión de pecado? ¿De privarte de aquel objeto
que te dañó? ¿De no leer más aquel libro que
exaltó tu imaginación? ¿De no tratar más a aquella
persona que turbó la Paz de tu alma?
¿Volverás a ser dulce, amable, y
condescendiente con aquella otra a quien, por
haberte falla-do, miraste hasta hoy como enemiga?
Ahora bien, hijo mío, vuelve a tus ocupaciones
habituales: a tu taller, a tu familia, a tu estudio,...
Pero no olvides la grata conversación que hemos
tenido aquí los dos, en la soledad del Santuario.
90
Guarda, en lo que puedas, silencio, modestia,
recogimiento, resignación, Caridad con el prójimo.
Ama a mi Madre, que lo es tuya también, la Virgen
Santísima... Y vuelve otra vez a Mí, con el corazón
más amoroso todavía, más entregado a mi servicio:
en el Mío, encontrarás cada día nuevo Amor,
nuevos beneficios, nuevos consuelos.»
91
Capítulo VIH
92
Para terminar, puestos todos de rodillas, se
canta el Tantum Ergo (ver pg. ). Al final de éste, el
Sacerdote se alterna con los Fieles en el rezo de la
siguiente Antífona:
93
experimentemos constantemente en nosotros el
fruto de tu Redención, Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
Después, el Acólito coloca el humeral sobre los
hombros del Sacerdote que, con este paño, abrazará
la Custodia para la Bendición.
Mientras el Sacerdote bendice con la Custodia, el
Acólito inciensa de nuevo al Santísimo, como hizo
al comienzo del Acto.
Cuando acaba la Bendición, el Sacerdote vuelve a
colocar la Custodia sobre el Altar, y puesto de
rodillas comienza la Letanía de Alabanzas en
Reparación por las blasfemias, que es repetida por
los fieles:
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, Verdadero Dios y
Verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del
Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la Santísima Trinidad.
Bendita sea la Excelsa Madre de Dios, María
Santísima.
94
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su Gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su Castísimo Esposo.
Bendito sea Dios, en sus Ángeles y en sus Santos.
Acto seguido, el Sacerdote retira la Sagrada Forma
de la Custodia, y la guarda en el Sagrario. Mientras
tanto se puede entonar algún canto eucarístico, la
siguiente Antífona, el Laúdate Dominum, o los que
aparecen en la pág. 187.
Antífona:
Adoremos in aeternum Sanctísimum Sacramentum.
Laúdate Dominum:
En español significa:
Alabad al Señor todas las naciones;
alabadle todos los pueblos.
Porque ha confirmado su Misericordia
95
con nosotros, y la Verdad del Señor
permanece eternamente.
Gloria al Padre...
96
97
Capítulo IX
LETANIA DE REPARACION
99
Por la degradación de la Liturgia en tu Santo
Servicio,
Por la pérdida del espíritu de Adoración,
Por la frialdad con que te tratan muchos
Sacerdotes,
Por la falta de «apetito» hacia el Pan de la Vida,
Por la indiferencia de los que a diario pasan por
delante de tu Santo templo,
Por los Sacrilegios con que se profana el
Sacramento del Amor,
Por tantas Comuniones indignas,
Por el abandono de tantos Sagrarios en los que Tú
nos esperas,
Por las infidelidades de aquellos que se alimentan
de Ti,
Por los que viven alejados de la Única Iglesia que
Tú fundaste,
Porque no te amamos con todo nuestro corazón,
con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas,
Porque no amamos a nuestros hermanos como Tú
nos amas
Porque no tenemos deseos de Perfección,
Por tu amarga tristeza al ver la pérdida de tantas
almas,
Por tu Pasión Eucarística,
100
Nosotros, pecadores,
Que nos perdones,
Que nos hagas conocer tu Amor por nosotros en el
Santísimo Sacramento,
Que nos concedas vivir en Ti, por Ti, de Ti y para
Ti, a los que nos alimentamos de tu Cuerpo y de
Tu Sangre,
Que nos permitas ser testigos de tu Amor
Sacramentado,
Que te dignes aceptar nuestra humilde reparación
Por el Inmaculado Corazón de María, la Primera
Reparadora,
Para finalizar:
ORACION:
«Oh Jesús, que eres golpeado en nuestras Iglesias a
manos de Satanás, te adoro en todas las Partículas
esparcidas y destrozadas. Tómame por tu Sagrario,
por tu Trono, por tu Altar. Me reconozco indigno
de ello, mas Tú quieres estar entre los que te aman,
101
y yo te amo por mí y por quien no te ama. Que el
dolor me empurpure como de sangre, a fin de que
llegue a ser digno ornamento para recibirte a Ti,
que quieres ser semejante a nosotros en esta hora
del poder de las tinieblas. Que mi amor sea
lámpara que arda delante de Ti, Santísimo, y mi
holocausto, incienso»- Así sea.
Invocación final:
102
103
Capítulo X
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
104
Promesa de Vida Eterna, Sálvanos
que libras a las almas del Purgatorio, Sálvanos
Acreedora de todo Honor y Gloria, Sálvanos
Antífona:
D- Oh, Señor, nos has redimido con tu Sangre,
R- Y nos hiciste Reino de Nuestro Dios.
Oremos:
Dios Omnipotente y Eterno, que hiciste de tu
Hijo Unigénito, el Redentor del Mundo, y quisiste
ser aplacado por su Sangre. Concédenos, te supli-
camos, que adoremos dignamente el Precio de
nuestra Salvación, y que por su Virtud nos salve-
mos de los peligros de la vida presente, para alcan-
zar el gozo de sus Frutos eternamente en el Cielo.
Por el mismo Jesucristo, Señor Nuestro. Amén.
* “Sangre de Cristo se repite en cada una de las
invocaciones.
105
Dios Padre Celestial,
-ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del Mundo,
-ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo,
-ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, que sois un solo Dios,
-ten piedad de nosotros
Sangre de Cristo, el Unigénito del Padre Eterno,
Sálvanos
Verbo de Dios encamado, Sálvanos
Del Testamento Nuevo y Eterno, Sálvanos
Derramada sobre la tierra en la agonía, Sálvanos
Vertida copiosamente en la Flagelación, Sálvanos
Brotada en la Coronación de Espinas, Sálvanos
Derramada en la Cruz, Sálvanos
Prenda de nuestra Salvación, Sálvanos
Precisa para el Perdón, Sálvanos
Bebida Eucarística y
Refrigerio de las almas, Sálvanos
Manantial de Misericordia, Sálvanos
Vencedora de los espíritus malignos, Sálvanos
Que das valor a los Mártires, Sálvanos
Fortaleza de los Confesores, Sálvanos
Inspiración de las Vírgenes, Sálvanos
Socorro en el peligro, Sálvanos
Alivio de los afligidos, Sálvanos
Solaz en las penas, Sálvanos
Esperanza del penitente, Sálvanos
Consuelo del moribundo, Sálvanos
Paz y ternura para los corazones, Sálvanos
106
107
Capítulo XI
VIACRUCIS EUCARÍSTICO
de S. Pedro Julián Eymard
PRIMERA ESTACIÓN
108
esclavos, es condenado a la muerte de cruz.
Como vino a este mundo para sufrir y morir y
para enseñarnos a hacer ambas cosas, Jesús acepta
con amor la inicua sentencia de muerte.
También en la Eucaristía es Jesús condenado a
muerte. Condenado en sus gracias, que no se
quieren; en su amor, que se desconoce; en su estado
sacramental, en que es negado por el incrédulo y
profanado por horribles sacrilegios. Por una
comunión indigna vende a Jesucristo un mal
cristiano al demonio, entrégalo a las pasiones, lo
pone a los pies de satanás, rey de su corazón; le
crucifica en su cuerpo de pecado.
Los malos cristianos maltratan a Jesús más que
los mismo judíos, por cuanto en Jerusalén fue
condenado una sola vez, en tanto que en el
Santísimo Sacramento es condenado todos los días
y en infinidad de lugares, y por un número
espantoso de inicuos jueces.
Y a pesar de todo, Jesús se deja insultar,
despreciar, condenar; y sigue viviendo en el
Sacramento, para demostrarnos que su Amor hacia
nosotros es sin condiciones ni reservas y excede a
nuestra ingratitud.
¡Perdón, oh Jesús, y mil veces perdón, por
todos los sacrilegios! Si me acontece cometer uno
sólo, he de pasar toda la vida reparándolo. Quiero
amaros y honraros por todos los que os desprecian.
Dadme la gracia de morir con vos.
109
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Señor pequé, tened Misericordia de mí.
Que las almas de los fieles difuntos por la
Misericordia de Dios descansen en Paz.
Madre Santa, haz que las llagas de Cristo Jesús, se
graben para siempre en mi corazón.
SEGUNDA ESTACIÓN
110
Aún ahora Jesús lleva mis cruces en su
Sacramento, las pone en su corazón para
santificarlas y las cubre con su Amor y Besos, para
que me sean amables; mas quiere que las lleve
también yo por El y se las ofrezca; se allana a
recibir los desahogos de mi dolor y sufre que yo
llore mis cruces y le pida consuelo y auxilio.
¡Cuán ligera se vuelve la cruz que pasa por la
Eucaristía! ¡Cuán bella y radiante sale del Corazón
de Jesús! ¡Da gusto recibirla de sus manos y besarla
tras El! A la Eucaristía iré, por tanto, para
refugiarme en las penas, para consolarme y
fortalecerme. En la Eucaristía aprenderé a sufrir y a
morir.
¡Perdón, Señor, perdón por todos los que os
tratan con irreverencia en vuestro Sacramento de
Amor! ¡Perdón por mis indiferencias y olvidos en
vuestra presencia! ¡Quiero amaros; os amo con todo
mi corazón!
Padre Nuestro, etc.
TERCERA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
V. Te Adoramos, etc.
Tan agotado de Sangre se vio Jesús después de
tres horas de agonía y de los golpes de la
111
flagelación, tan debilitado por la terrible noche que
pasó bajo la guardia de sus enemigos, que, tras
algunos momentos de marcha, cae abrumado bajo el
peso de la Cruz.
¡Cuántas veces cae Jesús Sacramentado por
tierra en las Santas Partículas sin que nadie se dé
cuenta!
Mas lo que le hace caer de dolor es la vista del
primer pecado mortal que mancilló mi alma.
¡Cuánto más dolorosa no es la caída de Jesús
en el corazón de un joven que le recibe indigna-
mente en el día de su Primera Comunión!
Cae en un corazón helado, que el fuego de su
Amor no puede derretir; en un espíritu orgulloso y
fingido, sin poder conmoverlo; en un cuerpo que no
es más que sepulcro lleno de podredumbre ¿Así por
ventura hemos de tratar a Jesús la primera vez que
se nos viene tan lleno de amor? ¡Oh Dios! ¡Tan
joven y ya tan culpable! ¡Comenzar tan pronto a ser
un judas! ¡Cuán sensible es el Corazón de Jesús una
primera comunión sacrílega!
¡Gracias, oh Jesús mío, por el Amor que me
mostrasteis en mi Primera Comunión; Nunca lo he
de olvidar. Vuestro soy, del mismo modo que Vos
sois mío; haced de mí lo que os plazca.
Padre Nuestro, etc.
112
CUARTA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE
V. Te Adoramos, etc.
María acompaña a Jesús en el camino del
Calvario sufriendo un verdadero martirio en su
alma; porque cuando se ama se quiere compadecer.
Hoy el Corazón Eucarístico de Jesús encuentra
en el camino de sus dolores, entre sus enemigos,
hijos de su Amor, esposas de su Corazón, ministros
de sus gracias, que lejos de consolarle como María,
se juntan a sus verdugos para humillarle, y
blasfemar y renegar de Él. ¡Cuántos renegados y
apóstatas abandonan el servicio y el amor de la
Eucaristía, tan pronto como este servicio requiere
un sacrificio o un acto de fe práctica!
¡Oh Jesús mío, quiero seguiros con María, mi
Madre, por más que os vea humillado, insultado y
maltratado, y deseo desagraviaros con mi amor!
Padre Nuestro, etc.
QUINTA ESTACIÓN
114
SEXTA ESTACIÓN
V. Te adoramos, etc.
El Salvador ya no tiene Rostro humano; los
verdugos se lo han cubierto de Sangre, de lodo y de
esputos. El esplendor de Dios se encuentra en tal
estado, por lo cubierto de manchas, que no se le
puede reconocer. La piadosa Verónica afronta los
soldados; bajo las salivas ha reconocido a su
Salvador y Dios, y movida de compasión enjuga su
augusta Faz. Jesús la recompensa imprimiéndole
sus facciones en el lienzo con que ella enjuga su
Cara adorable.
Divino Jesús mío, bien ultrajado, insultado y
profanado sois en vuestro adorable Sacramento. Y
¿dónde están las verónicas compasivas que reparen
esas abominaciones? ¡Ah! ¡Es para entristecerse y
aterrarse que con tanta facilidad se cometan tantos
sacrilegios contra el Augusto Sacramento! ¡Diríase
que Jesucristo no es entre nosotros sino un
extranjero que a nadie interesa y hasta merece
desprecio!
Verdad es que oculta su Rostro bajo la nube de
especies bien débiles y humildes; pero es para que
nuestro amor descubra en ella por la Fe sus divinas
facciones. Señor, creo que sois el Cristo, Hijo de
Dios vivo, y adoro bajo el Velo Eucarístico vuestra
faz adorable, llena de gloria y de majestad; dignaos,
115
Señor, imprimir vuestras faccio nes en mi corazón,
para que a todas partes lleve conmigo a Jesús y a
Jesús Sacramentado.
Padre Nuestro, etc.
SEPTIMA ESTACIÓN
117
único confidente: con una palabra, con una mirada
de vuestra Bondad me basta.
¡Que os ame yo de todo corazón y haced lo que
os plazca!
Padre Nuestro, etc.
NOVENA ESTACIÓN
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
V. Te adoramos, etc.
¡Cuántos sufrimientos en esta tercera caída!
Jesús cae abrumado bajo el peso de la cruz y apenas
si a fuerza de malos tratos logran los verdugos
levantarle.
Jesús cae por tercera vez antes de ser levantado
en Cruz, como para atestiguar que le pesa el no
poder dar la vuelta al mundo cargado con su cruz.
Jesús vendrá a mí por última vez en Viático
antes de que salga también yo de este valle de
destierro. ¡Ah, Señor, concededme esta Gracia, la
más preciosa de todas y complemento de cuantas he
recibido en mi vida!
¡Pero que reciba bien esta última Comunión, tan
llena de amor!
¡Qué caída más espantosa la de Jesús, que
entre por última vez en el corazón de un moribundo,
que a todos sus pecados pasados añade el crimen
del sacrilegio, y recibe indignamente al mismo que
ha de juzgarle, profanando así el Viático de su
118
salvación!
¡En qué estado más doloroso se ha de ver Jesús
en un corazón que le detesta, en un espíritu que le
desprecia, en un cuerpo de pecado entrega-do al
demonio! ¡Es ¡ay! el infierno de Jesús en la tierra!
¿Y cuál será el juicio de esos desdichados?
Sólo pensarlo causa temblor. ¡Perdón, Señor,
perdón por ellos! ¡Os ruego por todos los
moribundos. Concededles la gracia de morir en
vuestros brazos después de haberos recibido bien en
el Viático.
Padre Nuestro, etc.
DECIMA ESTACIÓN
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS
VESTIDURAS
V. Te adoramos, etc.
¡Cuánto no debió sufrir en este cruel e
inhumano despojamiento! ¡Se le arrancan los
vestidos pegados a las llagas, las cuales vuelven a
abrirse y a desgarrarse!
¡Cuánto no debió sufrir en su modestia
viéndose tratado como se tendría vergüenza de
tratar a un miserable y a un esclavo, que al menos
muere en el sudario en el que ha de ser sepultado.
Jesús es despojado aún hoy de sus vestiduras
en el estado sacramental. No contentándose con
verle despojado, por amor hacia nosotros, de la
119
Gloria de su Divinidad y de la hermosura de su
Humanidad, sus enemigos le despojan del honor del
culto, saquean sus iglesias, profanan los vasos
sagrados y los Sagrarios, le echan por tierra. Es
puesto a merced del sacrilegio, El, Rey y Salvador
de los hombres, como en el día de la Crucifixión.
Lo que Jesús se propone al dejarse despojar en
la Eucaristía es reducimos a nosotros al estado de
pobres voluntarios, que no tienen apego a nada, y
así revestirnos de su vida y virtudes. ¡Oh Jesús
Sacramentado, sed mi único bien!
Padre Nuestro, etc.
UNDECIMA ESTACIÓN
JESUS ES CLAVADO EN LA CRUZ
V. Te adoramos, etc.
¡Qué tormentos los que sufrió Jesús cuando le
crucificaron! Sin un milagro de su Poder no le
hubiera sido posible soportarlos sin morir.
Con todo, en el Calvario Jesús es clavado a un
madero inocente y puro, mientras que en una
comunión indigna el pecado crucifica a Jesús en su
cuerpo de pecado, cual si se atara un cuerpo vivo a
un cadáver en descomposición.
En el Calvario fue crucificado por enemigos
declarados, mientras que aquí son sus propios hijos
los que le crucifican con la hipocresía de su falsa
devoción.
120
En el Calvario sólo una vez fue crucificado,
mientras aquí lo es todos los días por millares de
cristianos.
¡Oh Divino Salvador mío, os pido perdón por
la inmortificación de mis sentidos, que ha costado
expiación tan cruel!
Por vuestra Eucaristía, queréis crucificar mi
naturaleza e inmolar al hombre viejo, uniéndome a
vuestra Vida crucificada y resucitada. Haced,
Señor, que me entregue a Vos del todo, sin condi-
ción ni reserva.
Padre Nuestro, etc.
DUODECIMA ESTACIÓN
V. Te adoramos, etc.
Jesús muere para rescatarnos; la última Gracia
es el perdón concedido a los verdugos; el último
don de su Amor, su Divina Madre; y la sed de
sufrir, su último deseo; y el abandono de su Alma y
de su Vida en manos de su Padre, el último acto.
En la sagrada Eucaristía continúa el Amor que
nos mostró Jesús al morir; todas las mañanas se
inmola en el Santo Sacrificio y va a los que le
reciben a perder su existencia sacramental. Muere
en el corazón del pecador para su condenación.
121
de mi Redención y el precio de mi Salvación. Pero
para poderlas recibir, muera yo junto a Él y para Él,
según es su Voluntad.
Dadme, Dios mío, la gracia de morir al pecado
y a mí mismo, gracia de no vivir más que para
amaros en vuestra Eucaristía.
Padre Nuestro, etc.
DECIMOTERCERA ESTACIÓN
JESUS ES ENTREGADO A SU MADRE
V. Te adoramos, etc.
Jesús es bajado de la Cruz y entregado a su
divina Madre, quien le recibe entre sus brazos y
contra su corazón, ofreciéndolo a Dios como Víc-
tima de nuestra Salvación.
A nosotros nos toca ahora ofrecer a Jesús
como Victima en el Altar y en nuestros corazones,
para nosotros y para los nuestros. Nuestro es, pues
Dios Padre nos le ha dado y El mismo se nos da
también para que hagamos uso de Él.
¡Qué desdicha el que este Precio infinito quede
infructuoso entre nuestras manos, a causa de nuestra
indiferencia!
Ofrezcámoslo en unión con María y pidamos a
esta Buena Madre que lo ofrezca por nosotros.
Padre Nuestro, etc.
122
DECIMOCUARTA ESTACIÓN
JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO
V. Te adoramos, etc.
Jesús quiere sufrir la humillación del sepulcro;
es abandonado a la guarda de sus enemigos,
haciéndose prisionero suyo.
Mas en la Eucaristía aparece Jesús sepultado
con toda verdad y, en lugar de tres días, queda
siempre, invitándonos a nosotros a que le hagamos
guardia; es nuestro Prisionero de Amor.
Los corporales le envuelven como un sudario;
arde la lámpara delante de su altar lo mismo que
delante de las tumbas; en tomo suyo, reina silencio
de muerte.
Al venir a nuestro corazón por la Comunión,
Jesús quiere sepultarse en nosotros; preparémosle
un sepulcro honroso, nuevo, blanco, que no esté
ocupado por afectos terrenales; embalsamémosle
con el perfume de nuestras virtudes.
Vengamos por todos los que no vienen, a
honrarle, adorarle en su sagrario, consolarle en su
prisión, y pidámosle la gracia del recogimiento y de
la muerte al mundo, para llevar una vida oculta en
la Eucaristía.
Padre Nuestro, etc.
123
Capítulo XII
125
ponerse al alcance del más miserable de los
hombres. ¿Habrá de estar lejos su Madre Santísima?
Ella que defendió a su Hijo a lo largo de toda su
Vida: de Herodes, de Judas, de las turbas al pie de
la Cruz,... ¿No estará Vigilante hoy como Primera
Guardiana, Adoradora y Reparadora en el Sagrario
y/o en el Altar? Por eso afirma el P. Bernardot:
«Como estaba presente en el Calvario, está
presente en la Misa, que es una prolongación del
Calvario». (3)
5- «Este Cuerpo que consagramos, procede y es
de la Virgen», dice S. Ambrosio. Y podemos añadir:
La Sangre vertida en el Cáliz, como la derramada
en la Cruz, es Sangre de María. ¡Cómo no habría de
estar presente en el Altar, adorándola, presentándola
al Padre, ofreciéndola a sus buenos hijos,
custodiándola de sus enemigos?
6- El H. Ginés F.S.C., con su lenguaje sencillo
pero denso y rico en contenido, nos dice:
En la Comunión, «Ella es la Madre del que
entra y la Madre del que recibe»(4) ¿Cómo no iba a
estar presente? Y el P. Juan Rey, S.I. :«La Co-
munión es el momento de entrevistarse con Jesús,...
Los Magos encontraron a Jesús con su Madre... No
apartes de tu lado a la Virgen. Jesús quiere que
126
allí... Ella ha de ser la Estrella que ilumine tu
alma... A Jesús hay que ir por medio de la Virgen.
Es la Escala que El utilizó para bajar del Cielo a la
Tierra, y es la que debemos emplear para subir
hasta El». Y hace una reflexión parecida a la del
hermano Ginés: «El pecador que tiene disgustado a
Jesucristo, no encontrará mejor intermediario que
la Virgen, Madre del ofensor y Madre del
Ofendido». (5)
7- La Presencia espiritual de la Stma. Virgen
en las almas de los fieles, actuando como
Mediadora en su proceso de Santificación, es una
Verdad clave en la Mariología.(6) Recordemos, por
ej. el testimonio del Cardenal Suenens: «Con toda
la Iglesia Católica, Nosotros declaramos que la
Unión del Espíritu Santo con María so ha hecho
para todos los tiempos; que tal Alianza permanece
indisoluble para siempre y que, todavía hoy, Jesús
continúa naciendo en las almas «de Spiritu Sancto
ex María Virgine». (7)
Y si está presente en las almas de sus hijos, los
hombres, -alumbrados con dolor en el Calvario-
¿Cómo no había de estar junto a su Hijo Jesús,
127
concebido del Espíritu Santo, y abandonado -hoy
más que en Belén- en tantos Sagrarios?
129
“Soy verdadera Madre de la Eucaristía”
8-8-86
130
en el Sepulcro y desde allí Resucitado, asumiendo
entonces una forma nueva, su forma Divina, la de
la Gloria.
Jesús en el Paraíso con su Cuerpo Glorioso,
sigue siendo Hijo de María. Así, Aquel Cuerpo con
su Divinidad, que ustedes engendran en el momento
de la Consagración Eucarística, es siempre Hijo de
María.
Yo soy, por tanto, Madre de la Eucaristía. (8
de Agosto de 1986)
Es algo que ya atisbo en su día el Obispo S.
Andrés de Creta (s. VIII): «...¡Oh Madre de Dios!
Tu Vientre se hizo Mesa Santa que contiene el Pan
Celeste, del cual quienquiera que come no muere,
como lo dijo el que alimenta a todo. (Jn 6,50)(10)
Y el 21 de Agosto de 1987, en Vicenza:
«Yo soy la Madre de la Adoración y de la
Reparación. Al pie de cada Tabernáculo en la Tie-
rra, está siempre mi maternal presencia. Esta, a su
vez, forma un nuevo y amoroso Tabernáculo para
la solitaria presencia de mi Hijo Jesús; construye
un Jardín de Amor para su residencia permanente
entre ustedes; forma una armonía celestial que lo
rodea con todo el encanto del Paraíso en todos los
Coros Adoradores de los Ángeles, en la Celestial
131
plegaria de los Santos, en la doloroso aspiración de
tantas almas que se purifican en el Purgatorio. En
mi Corazón Inmaculado, todos forman un concierto
de Adoración perenne, de incesante oración y de
profundo Amor a Jesús, realmente presente en cada
Sagrario de la Tierra.»
Y después de referimos los principales mo-
mentos de su Vida de Adoración, la Stma. Virgen
hace una llamada especial a los Sacerdotes:
«Deben orientar a toda la Iglesia para que
vuelvan a encontrarse delante del Tabernáculo con
su Madre Celestial, en acto de perenne Reparación,
de continua Adoración, y de incesante Oración. ¡Su
oración sacerdotal deberá convertirse toda en
Oración Eucarística!
Pido que se vuelva de nuevo, en todas partes, a
la práctica de las Horas de Adoración ante Jesús
expuesto en el Santísimo Sacramento. Deseo que se
acreciente el homenaje de Amor a la Eucaristía, y
que se destaque aun por las señales sensibles más
expresivas de su Piedad.
Rodeen a Jesús Eucarístico con flores y luces;
cólmenlo de delicadas atenciones; acérquense a Él
con profundos gestos de Genuflexión y de Adora-
ción.» (11)
11) Los pedidos de información sobre el Movimiento y los
Mensajes pueden hacerse en España a distintas provincias.
132
d- Vamos a añadir unos textos de la más bella
y delicada Literatura Mística de nuestros días: El
Poema del Hombre Dios, de María Valtorta. Esta
autora pone en boca de Sabea, la Profetisa de
Betlequi, un Canto de Alabanza a la Madre de
Jesús, después de haber adorado a su Hijo. Que
estas palabras sirvan para acercarnos más al
Misterio de la Madre de Dios, y para decidirnos a
confiar en sus Manos la tarea de nuestra
Santificación:
«...(La Sabiduría de Dios) se encarnó en un
Vientre. En el Vientre de una Mujer de Israel, más
grande que cualquier otra Mujer ante la Presencia
de Dios y de los hombres. Ella arrebató el Corazón
de Dios con sus palpitaciones de Paloma. La
hermosura de su Espíritu sedujo al Santísimo y El
la hizo su Trono.
María de Aarón pecó porque en ella existía el
pecado. Débora dictó lo que tenía que hacerse,
pero no lo realizó. Yael fue fuerte pero ensució sus
manos con sangre. Judit era justa. Temía al Señor,
Dios estaba en sus palabras, y le permitió que rea-
lizara su propósito para que Israel se salvase, más
por amor a su Patria empleó homicida astucia. La
Mujer que lo engendró sobrepuja a estas mujeres
133
porque es la Esclava Perfecta de Dios, y le sirve sin
pecar. Toda pura, Inocente y Bella, es el Hermoso
Astro de Dios, desde que sale hasta que se pone.
Toda Bella, Resplandeciente y Pura, para ser
Estrella y Luna, Luz para los hombres, para que
encuentren al Señor. No pertenece ni sigue al Arca
Santa como María de Aarón, porque Ella es el Arca
misma. Sobre la turbia onda de la Tierra cubierta
por el Diluvio de las culpas, Ella camina y salva
porque quien se acerca a Ella encuentra al Señor.
Paloma sin mancha, vuelve y trae la rama de olivo,
Olivo de Paz a los hombres, porque Ella es la Oliva
sin igual. Está callada, pero con su silencio habla y
hace más que Débora, que Yael, que Judit. No
aconseja a la guerra, ni incita a matar, ni derrama
sangre, fuera de la inigualable suya con la que fue
hecho su Hijo. ¡Desgraciada Madre! ¡Sublime
Madre!... Judit temía al Señor, pero había vivido
con un hombre. Esta ha dado al Altísimo su Flor
inviolable, y el Fuego de Dios bajó al Cáliz de lirio
suave, y un Seno de Mujer ha encerrado a la
Potencia, a la Sabiduría y al Amor de Dios. ¡Gloria
a la Mujer! ¡Cantadle alabanzas, oh mujeres de
Israel!» (12)
Y en otro lugar de la misma Obra, la Madre de
Dios nos enseña con Palabras de una dulzura
insuperable:
12) María Valtorta, Poema del Hombre Dios, c 222, 3er año de la
Vida Pública.
134
«Yo soy la Eterna Portadora de Jesús.
Está en mi Seno... cual Hostia en la Custodia.
Quien viene a Mí, lo encuentra.
Quien se apoya en Mí, lo toca.
Quien se vuelve a Mí habla con El.
Yo soy su Vestido. Él es mi Alma.
Mucho más unido ahora
que cuando estuvo dentro de Mí
durante nueve meses.
Se le mitiga todo dolor,
florece toda su Esperanza
y mana toda clase de Gracias,
a quien viene a Mí
y pone su cabeza sobre mi Seno»
135
Capítulo XIII
137
-María, Madre de la Eucaristía al pie de la
Cruz, lávanos en la Sangre de tu Divino Hijo, para
que no nos dé muerte el Ángel Exterminador.
138
Eucaristía se nos da una Prenda de nuestra Futura
Gloria.
139
Capítulo XIV
142
dimensión del tiempo, y más allá de los alcances del
entendimiento humano pecador.
143
Antonio) que de esta manera era como gustaba
Jesús ser contemplado en el Santísimo Sacramen-
to». (2)
145
abrazo definitivo con el Padre Dios, al acabar nuestra
peregrinación en la Tierra: «Si morimos con El,
también viviremos con El; si padecemos con El,
también reinaremos con Él». (2Tim 2,11-12)
5- Testigos de la Santa Misa.- En la Santa Misa,
desde el Calvario del Altar, Cristo continúa ofreciendo
su Sangre Redentora a las nuevas generaciones: a los
nuevos juanes, a las nuevas magdalenas, a los nuevos
dimas... a ti y a mí. Pero su Corazón late por todos; y
a todos nos quiere por Testigos, Apóstoles,
Discípulos, para que vayamos por el mundo
pregonando la Buena Nueva; para que digamos con
fuerza a todos: que Jesús vive, que espera que vuelvan
a su Altar los que se alejaron como ovejas
descarriadas, que en medio de ellos hay Uno a quien
no conocen...
Hoy en día, en algunos lugares, las celebraciones
folclóricas van acompañadas de comidas campestres
donde se reparten gratuitamente raciones de alimento
perecedero; y ¡cómo acuden allí! Es hora de gritar al
mundo que hay un lugar muy próximo donde se regala
un Alimento que sacia nuestra Sed, que calma nuestra
Hambre, que crea en nuestra alma una Fuente de vida
Eterna... con tal de que limpiemos bien nuestras
vasijas; aunque estén vacías El las llenará,...
De verdad que al acabar la Misa, cada uno de los
fieles debiera hacerse el propósito de volver a la
siguiente, acompañado de un hermano que todavía no
conoce bien a Jesús: Iluminar es consecuencia lógica
146
del encuentro con la Luz. Cuando Felipe escucha a
Jesús que le dice «Sígueme», el Apóstol no se
conforma con seguirle solo; vuelve acompañado de
Natanael (Jn 1,45). O como la Samaritana, que
abandona el cántaro en el pozo -acababa de probar
el Agua Viva- para ir a buscar a las gentes de la
Ciudad (Jn 4,28). Este sería nuestro mejor
Ofertorio: Señor, aquí te traigo con mi pobreza, a
este hermano que no te conoce bien, que está
enfermo, que no sabe que Tú eres Jesús,...
Y por otra parte, siendo Jesús el Agua Viva,
tiene Sed de nuestras almas. ¡Si lo entendiéramos
bien los Católicos! Él lo dijo: «¡Haced esto en
memoria mía!... ¡Id por todo el mundo!».
6- Para buscar lo más perfecto.- La Santa
Misa diaria es la vivencia de aquellos que no se
conforman con ser meros «cumplidores» del
Precepto Dominical; de aquellos que aspiran a la
Santidad, y viven a diario entregados a Dios y en su
Presencia, y el Amor y la Fe, no les permiten
separarse, ni siquiera breves días, de tan Gran
Misterio de Amor. Son los que saben que «no sólo
de pan vive el hombre», y desean dar el mejor
Alimento a sus almas; conocen cuál es el Verdadero
Pan del Cielo, el que el Padre Dios nos da cada día;
y desean no faltar nunca a la Cita, no perderse ni un
sólo día el Alimento del Padre.
147
7- Fines de la Misa:
«Cuatro son los deberes fundamentales de todo
hombre para con Dios, y que se satisfacen de un
modo pleno por Cristo -y sólo por Cristo- en la
Misa». (5) Estos deberes son precisamente los Fines
de la Misa:
148
Hombre, lo podemos hacer debidamente».
8- Vivir la Unidad
La Santa Misa es también un Acto de Unidad:
Los que ya están unidos a Cristo, por la Fe y la
Gracia, se unen ahora de una forma especial, con El
y por El:
149
Unión al compartir nuestros bienes: Cuando el
Sacerdote, Padre Espiritual de nuestra Comunidad,
nos pida ayuda material, debemos ser generosos en
la medida de nuestras posibilidades.
Unión al perdonar -incluso a nuestros enemi-
gos- si queremos asistir a la Santa Misa y que Dios
nos escuche y perdone y dé su Paz.
Recordemos la Unión entre los Primeros
Cristianos que, libremente, ponían todo en común a
los pies de los Apóstoles, para que nadie pasara
necesidad. «Mirad cómo se aman», decían los de su
tiempo.
151
ALGUNAS ORACIONES PARA LA
SANTA MISA
a- De preparación.- Unos minutos antes de
que comience la Santa Misa, podemos reflexionar
sobre la Grandeza de la Santa Misa, y recitar alguna
oración. Por ej., la Oración de Ofrecimiento de la
Santa Misa que propone S. Antonio María Claret,
en una de sus Obras:
«¡Oh, Dios mío, yo os ofrezco este SACRIFI-
CIO del Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesu-
cristo, en testimonio de que Os reconozco por mi
Supremo Señor y Creador, en acción de Gracias
por todos los beneficios que Os habéis dignado
hacer, no solamente a mí sino a todas las criaturas,
en satisfacción de mis culpas y de las de todos los
hombres, en sufragio de las Almas del Purgatorio,
especialmente de las más necesitadas de vuestra
Divina Misericordia y de las que tengo obligación
y, finalmente, para alcanzar de Vuestra Divina
Piedad la Gracia de la Conversión de los pecado-
res y Perseverancia de los Justos, a fin de vivir y
morir en Gracia Vuestra. Amén.»
Una forma ideal para calentar el espíritu antes
de la Santa Misa, puede ser orar con la Sagrada
Escritura, recitando Salmos: (Ver pág. 171).
b- Antes de las Lecturas, y teniendo en cuenta
que El Señor se hace presente también en su
Palabra Revelada, en la Sagrada Escritura, podemos
decir:
152
«Abre mis oídos, Señor,
para escuchar tu Palabra.
Abre mi mente, con la Humildad,
a la Luz de tu Palabra.
Abre mi corazón
para que acoja y ame tu Palabra,
y sea mi delicia el cumplirla.
El Sacerdote, antes del Evangelio, reza en bajo
y en latín (*) la siguiente Oración:
«Purificad mi corazón y mi labios, Dios Om-
nipotente, como purificasteis los labios del Profeta
Isaías con un carbón encendido: dignaos por
Vuestra Graciosa Misericordia purificarme de tal
manera, que pueda anunciar dignamente vuestro
Santo Evangelio, Por Cristo Nuestro Señor. Amén.»
c- En el Ofertorio, sin dejar de responder al
Sacerdote, podemos orar personalmente según las
distintas ofrendas:
*A1 ofrecer el pan, y con el deseo de que
nuestra vida sea una hostia:
«Padre Santo, me ofrezco sobre la Patena, con
todo mi ser, mi Alma, mi Cuerpo, mi inteligencia, y
mi voluntad. Os ofrezco toda mi persona.
Ofrezco también sobre esta Patena, todas mis
alegrías; mis penas de hoy, mis trabajos con todas
sus fatigas; mis cruces con todas sus amarguras.
Os ofrezco también a todos los que amo; los
153
que me hacen bien y los que me lo han hecho; todos
los que se han encomendado a mis oraciones.
Por el Corazón Inmaculado de María, uno mi
ofrenda a la de Jesús, en holocausto de Amor por la
salvación y santificación de las almas religiosas y
sacerdotales, y por mi propia santificación.»
156
157
Capítulo XV
OTRAS DEVOCIONES
Y MOVIMIENTOS EUCARISTICOS
1- LA HORA SANTA
158
Hilario Marín, está en recordar el Amor de Jesu-
cristo, demostrado en los padecimientos de su Pa-
sión Redentora, y en agradecer el Don de la Eu-
caristía, Memorial de la Pasión, que brota del
Corazón del Señor. Por sus mismas exigencias, la
Hora Santa es eminentemente Eucarística, y
esencialmente Reparadora». (1)
Practicando esta Hora Santa, recibió por pri-
mera vez los estigmas, Sta. Gema Galgani, el Jue-
ves víspera de la Festividad del Sagrado Corazón,
de 1899. En 1928, el Papa Pío XI, en su Encíclica
«Miserentissimus Redemptor», recomienda la Hora
Santa a todo el Mundo Católico.
Si no pudiera hacerse ante el Santísimo ex-
puesto, cabría hacerlo ante el Sagrario; y si aun esto
fuera difícil de conseguir, puede hacerse en el
propio hogar, como diremos a continuación.
El contenido de la Hora Santa estaría formado
por cánticos, lecturas, meditaciones, peticiones,...
Acabaría con la Bendición del Santísimo, en el caso
de que se hubiere expuesto.
2-LA ADORACION NOCTURNA EN EL
HOGAR
El P. Mateo Crawley, fue el introductor en
159
España de esta Devoción que fue bendecida por el
Papa Pío XI el 20 de diciembre de 1928. Rápi-
damente fue apoyada e indulgenciada por nume-
rosos Obispos.
Este Religioso de la Congregación de los Sa-
grados Corazones, ya había sido impulsado y ani-
mado por el Papa Benedicto XV, en Carta del 27 de
abril de 1915, cuando estaba empeñado en la
Empresa de Consagrar las familias al Sagrado Co-
razón de Jesús; práctica ésta que todavía se sigue
haciendo, pero que debería relanzarse.
Realmente, ambas Devociones (Consagración
y Adoración) están unidas: En un hogar, un
Sacerdote entroniza solemnemente una Imagen del
Sgdo. Corazón de Jesús ;y luego, los miembros de
la familia -aislados o en grupo- cumplen lo que nos
dice Cristo: “Tú cuando ores, entra en tu cámara y,
cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en lo
secreto; y tu Padre que ve en lo escondido, te
recompensará" (Mt. 6,6) Cada uno de los devotos
de la familia, busca el momento más oportuno para
practicar esta “Hora Santa en el Hogar“, que tiene
un carácter Eucarístico y Reparador. (2)
160
3- LAS CUARENTA HORAS
2- Algo de Historia
3- Finalidad
Además de la Adoración y Alabanzas a Jesús
162
Sacramentado, en los comienzos de esta Devoción
figuran la súplica de Misericordia al Señor para
obtener el fin de las guerras.
4- LA ADORACION NOCTURNA
164
5- LOS CONGRESOS EUCARISTICOS
165
Culto Eucarístico el elevado número de Milagros de
Sagradas Formas sangrantes. No se piense en
leyendas o piadosas narraciones medievales. La
Iglesia Oficial no ha sido crédula, y en ocasiones ha
declarado falsos algunos supuestos Milagros
Eucarísticos, o ha debido recomendar prudencia y
sentido crítico, como lo hizo en el Concilio de
Colonia en 1452.
De entre ese tipo de Milagros, reconocidos
como tales por la Iglesia Jerárquica, trataremos a
continuación del llamado “Milagro de Bolsena“.
Este Milagro que impresionó a toda Europa,
sucedió en 1263. Un Sacerdote de Bohemia,
llamado Pedro de Praga, estaba combatido por las
dudas sobre la Presencia real de Cristo en la
Eucaristía. Como solución a sus sufrimientos
interiores, decidió peregrinar a Roma y pedir allí,
ante la tumba de San Pedro, fortaleza en la Fe.
Se puso en camino, pero no necesitó llegar a
Roma. En su viaje tuvo que hacer noche en la
ciudad italiana de Bolsena, en la provincia de
Viterbo. A la mañana siguiente, cuando con el
corazón oprimido por sus dudas de Fe celebró la
Santa Misa en la Iglesia de Santa Cristiana, sucedió
lo inesperado: la respuesta que Dios le daba, para
que la realidad del Misterio Eucarístico le entrara
por los ojos.
166
EL MILAGRO EUCARÍSTICO
de Lanciano. Italia
167
En el Rito de la Fracción de la Forma
Consagrada, brotó de Estas, súbitamente, Sangre:
una gota, (luego) un Chorro como de una herida
abierta; un chorro que cayó en el cáliz, lo llenó, lo
desbordó, se derramó sobre los corporales.
El Sacerdote, entre la emoción y la sorpresa
intentó, temblorosamente, contener con sus manos
aquella Sangre, recogerla entre los pliegues de los
Corporales. Pero la Sangre seguía brotando a
borbotones, incontenible y llenaba sus manos, y
empapaba los manteles del Altar...
Pedro de Praga creyó volverse loco. Mientras,
como un reguero de pólvora, se propagaba el suceso
por la pequeña Ciudad, y la gente acudía corriendo
a ver el Prodigio. El sacerdote, sin saber qué hacer,
bajó los peldaños del Altar, casi como queriendo
huir. En el cuenco de sus Manos Consagradas,
convertidas en Cáliz de carne, la Sangre que había
brotado de la Sagrada Forma no podía contenerse; y
cayeron gotas a los pies del Altar, sobre las piedras
del suelo.
A unos 30 kilómetros, en Orvieto, estaba
entonces la Corte Pontificia, y la noticia llegó muy
pronto al Papa Urbano IV. El mismo, personal-
mente, inició el expediente de comprobación del
suceso: vio los corporales y mantel del Altar llenos
de Sangre, casi fresca todavía, y examinó las
manchas sobre el pavimento. Obtuvo información
168
de primera mano, del Sacerdote Pedro, de los
clérigos que estaban en la Iglesia de Santa Cristina
y de la gente que vio el Prodigio.
Una vez terminada su investigación, acordó
establecer para toda la Iglesia la Fiesta del Corpus
Christi. Mientras tanto, parte de los Corporales y
manteles del Altar, empapados en Sangre, fueron
trasladados a la Catedral de Orvieto, donde se
conservan; otra parte quedó en la Iglesia de Santa
Cristina en Bolsena, donde se veneran también las
Manchas de Sangre en el suelo, debidamente
protegidas. Actas notariales y sucesivos análisis han
certificado la autenticidad de este Milagro 41 (4)
169
ORACION PREPARATORIA PARA LA
SANTA MISA
171
mis manos, como oblación de la tarde.
Pon, Señor, Guardia a mi boca;
centinelas a la puerta de mis labios.
No dejes que se incline al mal mi corazón,
a hacer impías maldades. Con los hombres
que cometen iniquidad, no tenga yo parte
en sus suntuosos banquetes.
Que me castigue el justo es un favor;
que me reprenda, es óleo sobre mi cabeza,
que mi cabeza no rechaza.
8 Tú, Oh Dios, conoces mi torpeza
y no se te ocultan mis pecados.
No sean confundidos por mi causa
los que en Ti esperan, Oh Yahveh Sebaot.
No sean por mí confundidos
los que a Ti te buscan, Oh Dios de Israel.
9 Enséñame a hacer tu Voluntad,
pues eres mi Dios.
10 Salten de gozo y alégrense en Ti
todos los que te buscan. Digan siempre:
“Ensalzado sea el Señor”, los que aman tu
Salvación.
En cuanto a mí, pobre y menesteroso,
mi Señor cuidará de mí.
Tú eres mi Socorro y mi Libertador.
¡Dios mío, no tardes!
11 ¡Oh Señor! ¿Qué es el hombre
para que de él te cuides?
172
Es el hombre semejante a un soplo;
sus días son como sombra que pasa.
Quiero, Oh, Dios, cantarte un cántico nuevo.
Bienaventurado el Pueblo cuyo Dios es el Señor.
12 ¡Oh Señor! Tú me escrutas y me conoces.
Sabes cuándo me siento
y cuándo me levanto,
y de lejos entiendes mi pensamiento.
Escudríñame, Oh Dios,
y examina mi corazón;
pruébame y conoce mis inquietudes.
Mira si mi camino es torcido
y condúceme por las sendas de la Eternidad.
13 Ten piedad de mí, oh Dios,
según tu Misericordia,
por tu Ternura inmensa borra mi iniquidad;
lávame por completo de mi culpa,
y límpiame de mi pecado.
Pues yo reconozco mi maldad,
y mi pecado ante mí siempre está;
Contra Ti, contra Ti sólo he pecado
e hice lo que a tus ojos es malo.
14 Bendice, alma mía al Señor,
bendiga todo mi ser a su Santo Nombre.
Bendice alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus favores.
El perdona todas tus faltas,
y sana todas tus dolencias;
173
El rescata tu vida de la fosa,
te corona de Amor y de ternura.
El sacia de bienes tu existencia,
renueva tu juventud como la del águila.
Es el Señor Misericordioso y compasivo,
lento a la cólera y lleno de Amor.
No está siempre acusando
ni guarda rencor eternamente.
No nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Como se alzan los Cielos
por encima de la Tierra,
así de grande es su Amor
para los que le temen.
Tan lejos como está el Oriente del Ocaso,
aleja El de nosotros nuestras rebeldías.
Como la ternura de un padre
para con sus hijos,
así de compasivo es Dios
para los que le temen.
Pues El conoce de qué hemos sido hechos,
se acuerda que no somos más que polvo.
Bendecid al Señor todos sus Ángeles,
que sois poderosos y cumplís sus órdenes,
prontos a la voz de su Palabra.
Bendecid al Señor todos sus Ejércitos,...
Bendecid al Señor todas sus obras,...
Bendice, alma mía, al Señor.
15 Como jadea la cierva
174
tras las corrientes de agua,
así suspira mi alma por Ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios Vivo;
¿Cuándo iré a contemplar el Rostro de Dios?
16 Oh Dios, Tú eres mi Dios; yo te busco.
Mi alma tiene sed de Ti.
Mi carne languidece en pos de Ti,
como tierra árida, sedienta, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el Santuario,
viendo tu Fuerza y tu Gloria!
Pues tu Amor es mejor que la vida,
te alabarán mis labios.
Así te bendeciré toda mi vida
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Como de médula y de grosura
se saciará mi alma,
y mi boca te cantará con labios jubilosos.
17 Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Dichoso el que se acoge a Él.
18 Bienaventurado el hombre
a quien Tú educas, Señor,
al que instruyes por tu Ley.
19 y se deleita en gran manera
en (tus) Mandamientos.
20 Hazme entender tu Ley
para que la guarde de todo corazón.
Haz que pasen sin ver la vanidad mis ojos;
dame la Vida con tu Palabra.
Tu Palabra
175
es para mis pies una Lámpara,
la Luz de mi sendero.
De tus testimonios hablaré ante los reyes,
no me avergonzaré.
Tus Mandamientos
me hacen más sabio que mis enemigos
porque siempre están conmigo.
21 Los Cielos pregonan la Gloria de Dios,
y el firmamento anuncia
la obra de sus Manos.
No son discursos ni palabras
cuya voz no se perciba;
por toda la tierra corre su sonido,
y hasta los confines del Orbe, sus palabras.
22 (Pero) dice en su corazón el necio:
«Dios no existe».
23 Mi celo me consume,
porque dan al olvido
tus Palabras mis enemigos.
Se apodera de mí la indignación
porque los impíos abandonan tu Ley.
Arroyos de agua caen de mis ojos
porque no guardan tu Ley.
Apartaos de mí los malvados,
que quiero guardar
los Mandamientos de mi Dios.
24 Yo soy todo Paz, pero así que les hablo
se disponen a la guerra.
25 Apartados de mí los malvados,
176
que quiero guardar
los Mandamientos de mi Dios.
26 Conspiran contra el alma del Justo,
y condenan la Sangre Inocente,
27 los obradores de iniquidad:
los que hablan paz a su prójimo,
mientras está su corazón
lleno de maldad.
28 Me hablan con lengua de mentira,
con palabras de odio me envuelven,
Me atacan sin razón.
En pago de mi Amor se me acusa,
y yo soy sólo Oración.
Se me devuelve mal por bien
y odio por Amor.
Soy el oprobio de ellos;
me miran y mueven la cabeza.
29 Oh Señor, no enmudezcas,
cese ya tu silencio y tu reposo, Oh Dios.
Mira cómo braman tus enemigos,
y yerguen la cabeza los que te odian.
Tienden asechanzas a tu Pueblo,
y se conjuran contra tus protegidos,
dicen: «Venid, borrémosles
de entre las naciones,
no se recuerde más el nombre de Israel».
Pues todos a una se han confabulado,
177
se han ligado estrechamente contra Ti.
30 ¿Por qué se agitan las naciones
y los pueblos trazan planes vanos?
Se reúnen los reyes de la Tierra,
y a una se confabulan los príncipes
contra el Señor y contra su Cristo.
31 He aquí que tensan los impíos su arco,
ajustan a la cuerda sus saetas,
para tirar en las tinieblas
sobre los de recto corazón.
32 Oh Dios, han entrado las gentes
en tu heredad,
han profanado tu Santo Recinto,
y han reducido Jerusalén
a un montón de escombros.
33 Si los Fundamentos se destruyen,
¿Qué podrá hacer el justo?
34 ¿Hasta cuándo, oh Dios, insultará el opresor
y sin cesar blasfemará tu Nombre
el enemigo?
El enemigo blasfema del Señor,
y un pueblo insensato ultraja tu Nombre.
Mira tú Alianza, pues está la desdichada tierra
llena de violencias.
35 Cada palabra de sus labios
es un pecado en su boca.
Pero quedarán presos en su arrogancia,
y en las maldiciones y mentiras que profieren.
178
36 Lloverá sobre los impíos
carbones encendidos,
fuego y azufre, y huracanado torbellino
será la parte de su cáliz.
Porque Justo es el Señor, y ama la Justicia,
y los rectos contemplarán su Faz.
37 Teniendo al Señor por refugio,
al Altísimo por tu asilo,
no te llegará la calamidad,
ni se acercará la plaga a tu tienda.
Pues te encomendará a sus Ángeles
para que te guarden en todos tus caminos,
y ellos te levantarán en sus palmas
para que tus pies no tropiecen en las piedras.
38 En Dios está mi Salvación y mi Gloria;
Dios es mi fuerte Roca y mi Asilo.
Confía en El, oh Pueblo, en todo tiempo.
Derramad ante El vuestros corazones,
porque Dios es nuestro Asilo.
39 Cantad a Dios, ensalzad su Nombre
allanad el camino al que viene
cabalgando por el desierto.
Yavé es su Nombre. Exultad ante El.
El Padre de los huérfanos,
El Defensor de las viudas,
es Dios en su Santo Tabernáculo.
Bendito sea todos los días el Señor.
El lleva nuestra carga.
Es el Dios de nuestra salvación.
179
40 Bienaventurado aquel a quien eliges para estar
cerca de Ti, habitando en tus atrios.
Nos saciaremos de los bienes
de tu Casa,
de la Santidad de tu Templo.
41 Señor, Dios de los Ejércitos,
¿Quién como Tú? Eres Poderoso, oh Señor,
ceñido de lealtad.
Justicia y Derecho son la base de tu Trono,
El Amor y la Verdad tus heraldos.
42 Tú siempre eres el mismo
y tus años no tienen fin.
43 Sácianos desde la mañana de tu Gracia,
para que exultemos
y nos alegremos todos los días.
44 Que el Señor tenga piedad de nosotros
y nos bendiga;
haga brillar su Rostro sobre nosotros,
para que se conozcan en la Tierra tus Caminos,
tu Salvación entre todas las naciones.
Alábente, oh Dios, los pueblos,
que todos los pueblos te den gracias.
45 Todas las gentes que Tú hiciste,
vengan, Señor, a postrarse ante Ti
y honren tu Nombre.
46 Desde el levante del Sol hasta el ocaso,
alabado sea el Nombre de Dios.
47 Venid, adoremos,
180
postrémonos en su Presencia;
de rodillas ante el Señor,
que nos ha hecho.
Porque Él es nuestro Dios,
y nosotros el Pueblo que El apacienta;
el Rebaño que El guía.
« Bueno es alabar al Señor
y cantar salmos a tu Nombre, ¡Oh Altísimo!
Anunciar de mañana tu Misericordia,
y tu Fidelidad durante las noches. Florecerá el
Justo como la palmera, crecerá como el cedro
del Líbano. Plantados en la Casa del Señor,
florecerán en los atrios de nuestro Dios. Todavía
en la vejez producen fruto; se mantienen frescos
y lozanos, para anunciar lo recto que es el
Señor, mi Roca, en el que no hay engaño.
181
DESPUES DE LA SANTA MISA
182
RECITADO DE SALMOS PARA DESPUES
DE COMULGAR O DESPUES DE LA
SANTA MISA
184
185
CANTOS
EUCARISTICOS
186
187
SEÑOR, GRANO DE TRIGO SOY
CASAJOANA
188
PANGE LINGUA
TANTUM ERGO Y GENITORE
(Melodía Gregoriana oficial)
9
.2 Visus, tactus, gustus in te fállitur,
Sed auditu solo tuto creditur.
Credo quidquid dixit Dei Fílius:
nil hoc verbo Veritátis vérius.
3 In cruce latebat sóla Deitas,
At hic latet simul et humanitas;
Ambo tamen credens atque cónfitens,
Peto quod petivit latro poenitens.
4 Plagas, sicut Thomas, non int úeor;
Deum tamen meum te confíteor.
Fac me tibi semper magis crédere,
In te spem habére, te dilígere.
5 O memoriále mortis Dómini!
Panis vivus, vitam praestans h ómini!
Praesta meae menti de te vívere
Et te illi semper dulce sápere.
6 Pie pellicáne, Iesu Dómine,
Me immúndum munda tuo sánguine.
Cuius una stilla salvum fácere
Totum mundum quit ab omni scélere.
7 Iesu, quem velátum nunc aspício,
Oro fiat illud quod tam sitio;
Ut te revelata cernens fácie
Visu sim beátus tuae glóriae. Amen
190
AVE VERUM
Gregoriano
191
UBI CÁRITAS
BENDIGAMOS AL SEÑOR
Popular
2 Conservemos la unidad /Que el maestro nos mandó /Donde hay guerra que haya
paz/ Donde hay odio que haya amor /¡Oh, padre nuestro!
3 El señor nos ordenó / Devolver el bien por mal /Ser testigos de su amor /
Perdonando de verdad / ¡Oh, padre nuestro!
5 El señor que nos llamó /A vivir en la unidad / Nos congregue con su amor / En
feliz eternidad / ¡Oh, padre nuestro!
192
CERCA DE TI SEÑOR
Masson
2 Mi pobre corazón, inquieto está, / por esta vida,voy buscando paz./ Mas
sólo Tú, Señor,la paz me puedes dar./ Cerca de Ti, Señor, yo quiero
estar.
3 Día feliz veré, creyendo en Ti,/ en que yo habitaré, cerca de Ti./ Mi voz
alabará, tu Santo nombre allí, / y mi alma gozará, cerca de Ti.
193
VEANTE MIS OJOS
Pedrell
194
PESCADOR DE HOMBRES
2 Tú sabes bien los que tengo,/ en mi barca no hay oro ni espadas,/ tan solo
redes y mi trabajo.
4 Tú, pescador de otros lagos,/ ansia eterna dealmas que esperan,/ amigo
bueno que así me llamas
195
OH BUEN JESÚS
ACTOS PARA ANTES DE COMULGAR
196
BENDITO BENDITO
POPULAR
CORO
197
ALABADO SEA EL SANTÍSIMO
POPULAR
CORO
198
TE ADORO SAGRADA HOSTIA
Popular
199
ALABAD AL SEÑOR
2 De los cielos bajó;/ se hizo carne mortal; /a los hombres amó;/ se hizo
pan celestial.
DIOS ES MI VIDA
Coro J.M. Beobido
200
CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
HIMNO EUCARÍSTICO
J. Busca de Sagastizábal
201
OBRAS EDITADAS POR «MENSAJEROS DE LA VIDA»
a)Eucarísticas:
-«Noli Me tangere»: Estudio sin prejuicios -con la libertad
que ha concedido a los laicos el C. Vaticano II- sobre el polémico
tema de la Comunión en la mano.
-«De Rodillas»: Desde diversos aspectos, se habla de la
importancia de esta postura litúrgica de institución divina.
-«Devocionario Eucarístico»: Recoge importantes
consideraciones acerca del Misterio de la Sagrada Eucaristía, al
tiempo que ofrece diversas oraciones para la Preparación y Acción
de Gracias en la Comunión, así como algunas Devociones
Eucarísticas conocidas.
-«Alma de Cristo»: Meditación llena de resonancias, de la
Oración que con el mismo título rezamos después de Comulgar.
«Hay que poner la Bandeja al administrar la Sagrada
Eucaristía». En esta pequeña obra, un tema para algunos
insignificante, se trata con la profundidad que tiene todo lo
relacionado con el Culto Divino, y nos trae el eco de las Palabras
de Cristo: «El que es fiel en lo poco lo será en lo mucho» (1c
16,10).
-«Respetemos el Templo Santo de Dios» (p).
-«Oración en el Día de la Primera Comunión»: Se trata de
una Oración muy completa, presentada en cartulina brillante, que
lleva una bonita ilustración del Niño Jesús, y que sirve de
Recuerdo de un Día tan señalado.
-Cartel en cuatro idiomas, sobre el respeto debido al visitar
los Templos.
b) Otros temas:
—«La Corrección Fraterna» (p).
—«Bienaventurados los Pobres de Espíritu» (p).
⸺«La Biblia condena el desnudismo» (p).
c) Numerosos adhesivos y algunas postales.
NOTA: Los títulos marcados con (p) están todavía en
preparación o en imprenta.
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