Atención Integral en Urgencias Médicas
Atención Integral en Urgencias Médicas
La rama de Urgencias y Emergencias se encuentra en la actualidad con una amplia relevancia social debido a:
• patologías cardiovasculares y los accidentes se han convertido en las principales causas de
muerte e invalidez en las sociedades occidentales.
• La atención que se presta a estas patologías queda enmarcada en el ámbito de los cuidados de
Urgencias y Emergencias.
CONCEPTOS
La terminología usada en el dominio de la ayuda sanitaria urgente varía, no sólo dentro de nuestro
país, sino entre los distintos países de nuestro entorno socioeconómico.
Urgencia:
Comprende una situación en la que se amerita una evaluación y tratamiento médico en una institución de
salud, específicamente en una unidad o departamento. Estas condiciones deben ser resueltas en el lapso
de pocas horas, la mayoría de los autores establecen un tiempo máximo de 6 horas desde el inicio de los
síntomas y su tratamiento o estabilización.
Entre las principales afecciones de la salud que implican una urgencia se encuentran:
- Crisis hipertensivas
- Fiebre muy alta
- Vómitos y diarrea continuos
- Deshidratación
- Reacciones alérgicas
- Descompensación de enfermedades crónicas como la diabetes, insuficiencia cardíaca
- Infecciones severas
- Traumatismos
- Quemaduras
- Heridas
- Dolor intenso
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- Emergencia
situación que amerita una evaluación médica a la brevedad, pero la atención debe ser inmediata ya que las
lesiones o el trastorno de salud pone en riesgo la vida.
Por lo general, las personas que presentan una emergencia médica no llegan por sus medios a los centros
de atención sino son trasladados por alguien que presenció el inicio de los síntomas, lo que por lo general
ocurre de forma brusca o súbita.
- Hemorragias severas
- Politraumatismos
- Heridas profundas
- Dificultad respiratoria severa
- Infartos cardíacos
- Embolismos pulmonares
- Convulsiones continuas (estatus epiléptico)
- Pérdida de la conciencia
- Crisis hipertensivas con afectación de órganos blanco (falla renal, déficit neurológico o afectación
cardíaca)
- Accidentes cerebrovasculares
- Quemaduras extensas
- Intoxicaciones – envenenamientos
- Reacciones alérgicas severas (acompañadas por dificultad para respirar)
- Perforación de vísceras abdominales con peritonitis (relacionada con litiasis biliar, apendicitis,
diverticulitis o penetración de una úlcera gástrica o duodenal)
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Atención de Urgencias y Emergencias (atención individual o con
múltiples víctimas)
Desde el punto de vista asistencial, existen importantes diferencias entre la atención individual o con
múltiples víctimas, ya que implica la capacidad resolutiva en la cual el tiempo es fundamental para
garantizar la supervivencia de las personas.
El concepto actualmente utilizado para referirse a múltiples víctimas cuando los recursos son
inferiores a las personas lesionadas, es el de catástrofe, pero este término debe utilizarse cuando la
respuesta inmediata no es posible desde diferentes puntos de vista. Consideramos una catástrofe
cuando las previsiones del problema se desbordan y los recursos disponibles deben adecuarse a la
situación progresivamente, para asegurar la supervivencia del máximo de víctimas. No es sólo un
problema sanitario, sino un problema general.
Hay que añadir que el problema no se extiende sólo a la zona de catástrofe, sino a los centros
hospitalarios, por lo que no es únicamente una cuestión de clasificación y traslado, sino un conflicto
de falta de recursos reales a nivel genérico.
Para ello es importante la habilitación de zonas sanitarias alternativas, como centros escolares o
edificios deportivos que permitan una atención sanitaria. Por todo ello, es la previsión de riesgos
socio-sanitarios, la planificación de dispositivos y la garantía de una eficacia resolutiva para la
utilización de los recursos disponibles para dar la mejor respuesta en el menor tiempo posible.
Todo ello define lo que actualmente viene en llamarse los sistemas de emergencia en situaciones de
catástrofes o sistemas críticos, para lo cual se han desarrollado diferentes procedimientos sanitarios
y de seguridad que coordinados eficazmente cumplen el objetivo referido.
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El concepto triaje o clasificación es un término de origen francés, actualmente aceptado a nivel
mundial por toda la comunidad sanitaria y que significa clasificación de pacientes según su estado
de salud.
El traje es una toma de decisión basada en una información incompleta, ejecutado en medio hostil
y dramático, bajo presión emocional, ante un número indeterminado de lesionados de carácter
pluripatológico y con medios limitados.
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Toda la información gestionada debe ser documentada por escrito a través de registros
homogéneos que permita una atención continuada médico-enfermería y que debe contener datos
personales y clínicos del paciente y circunstancias y/o motivos de la atención extra hospitalaria así
como los datos de la biomecánica de accidentes si procediese, todos y cada uno de los parámetros
de control del paciente, actividades asistenciales, así como medicación administrada.
Por último, es necesario una firma e identificación clara y concisa de los profesionales que lo han
asistido.
Para una buena transferencia y recepción del paciente es necesaria una coordinación entre los
diferentes sistemas de urgencia y emergencia que va más allá de la información entre el centro de
coordinación y el centro de recepción.
El registro debe ser compatible con sistemas informáticos y ha de utilizar sistemas de clasificación
homogéneos con los centros que asiste y ser sencillo en su cumplimentación.
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TRIAGE RESPIRATORIO
Debido a que 80% de los contactos con SARS-CoV-2 son portadores asintomáticos o pacientes
con síntomas leves, deben ser tratados con aislamiento domiciliario, manejo sintomático y vigilancia
por el ser- vicio de salud.
• El área de traje debe tener una entrada y salida separadas e independientes del resto del
área de urgencias. El flujo de personas debe ser unidireccional y debe estar en la entrada la
unidad médica para evitar que el paciente pase por otras áreas y las contamine.
• El primer punto de revisión es la toma de temperatura. A todo paciente que tenga febrícula o
fiebre y síntomas respiratorios se le debe proporcionar un cubrebocas, de preferencia plisado
de tres capas.
• Solo ingresa el paciente a revisión, los acompañantes deben quedarse fuera del hospital o en
algún área separada designada para esto.
• Garantice una distancia mínima de un metro entre los pacientes, profesionales de salud y
otros pacientes.
La British Torácica Soviet desarrolló un índice de gravedad basado en parámetros clínicos que se usa
para la estratificación de pacientes con neumonía adquirida en la comunidad según los cuidados que
requieren por su gravedad.
Este índice se llama CRB-65 , por las siglas en inglés de los siguientes términos: con- fusión (confusión),
respiratorio arte (frecuencia respiratoria), blood pressure (presión arterial), 65 years of age and older (65
años de edad o más).
Aunque las escalas de traje basadas en cinco niveles han demostrado su utilidad y eficiencia en la
operación cotidiana de los departamentos de urgencias, durante esta emergencia sanitaria
recomendamos el uso de una escala de traje respiratorio con tres niveles, basada en la escala CRB-65,
por su simplicidad y facilidad de aplicación que no requiere estudios de laboratorio.
Cualquiera de los siguientes:
• Confusión*
• Frecuencia respiratoria ≥ 30 por minuto
• Presión arterial (PAS < 90 mmHg o PAD ≤ 60 mmHg)
• Edad ≥ 65 años
Sumar un punto por cada una de las características presentes.
Decisiones de acuerdo con el puntaje obtenido:
0 puntos: aislamiento domiciliario con tratamiento sintomático y datos de alarma.
1 o 2 puntos: ingresa al área de hospitalización para pacientes COVID-19.
3 o 4 puntos: ingreso al área de reanimación o choque COVID-19.
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solicita
Pre-triage
Síntomas
Pasa al triage
Aislamiento
domiciliario con Ingreso al área de
hospitalización Ingreso al área de Protocolo para
tratamiento reanimación o disposición de
sintomático y para pacientes
COVID-19 choque COVID-19 cadáveres
datos de alarma
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•Enfermero/a-Enfermero/a/Enfermería/Enfermero/a-Médico
– Vía aérea/ventilación
Evolución)
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El proceso diagnóstico enfermero en la atención urgente
El profesional enfermero debe abordar siempre los cuidados atendiendo a la triple faceta de la
persona como ser biopsicosocial. No obstante, es frecuente el hecho de centrarse exclusivamente
en el problema físico, por el que finalmente se origina la demanda sanitaria.
Esto se hace mucho más palpable en los Servicios de Urgencias, pues el concepto en sí implica
atención prioritaria a la patología, entendiendo que se puede dejar de lado la parte psicológica y
social.
Es cierto que hay que asegurar las necesidades primarias, como por ejemplo la oxigenación, pero
ello no implica que en un servicio como el de Urgencias olvidemos la importancia del estado
psicológico, que, a diferencia del social, es asequible de abordar.
Por todo ello, tras haber estudiado la valoración física, es conveniente ver algunos aspectos de la
esfera psicológica y conductual del paciente, por el hecho de hallarse en el Servicio de Urgencias.
Así, también habrá que diferenciar entre las manifestaciones propias de un cuadro psicopatológico
en sí mismo y las derivadas de dicha estancia en el Servicio de Urgencias. Nos ocuparemos ahora
de este segundo aspecto, dado que las alteraciones psicopatológicas (psicosis, paranoia, etc.)
requieren los cuidados propios de cada enfermedad.
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Instituto galardones sin fronteras
Guía examen de enfermería
Módulo 4 parte 1
Nombre_____________________________________________________________________________
Plantel de la escuela___________________________________________________________________
Profesor ____________________________________________ grupo___________________________
Director ____________________________________________________________________________
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6. Describe las condiciones necesarias para una buena transferencia y recepción del paciente
7. Cuáles son las recomendaciones según la OMS para el correcto TRIAGE respiratorio
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VALORACIÓN DEL PACIENTE
1ª fase: recepción
Valoración primaria:
• Actuación inmediata.
2ª fase: acogida
La acogida se lleva a cabo una vez descartada la emergencia, seguida de una valoración
secundaria, sistemática, realización de pruebas diagnósticas, medidas asistenciales de urgencias
y una relación terapéutica que determina la toma de decisiones en cuanto a la asistencia del
paciente en relación a su estado de salud.
Valoración secundaria:
Cada una de las etapas de la RAC se corresponderá en mayor o menor medida con una de las
etapas del proceso enfermero.
• Facilitar estabilidad, confort y prestar apoyo emocional y ayuda psicológica, para disponer al
paciente en una actitud terapéutica positiva, obteniendo así el más alto índice de calidad posible
en el conjunto de las prestaciones sanitarias.
• Derivará al usuario que precisa cuidados inmediatos hacia el área de tratamiento y cuidados
apropiados. Procediendo a una evaluación más detenida, al usuario que no precisa cuidados
inmediatos.
• La enfermera iniciará los cuidados necesarios, según los protocolos establecidos, en función de
las alteraciones de salud manifestadas y las necesidades identificadas.
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•En el caso de urgencias “menores”, se encargará del seguimiento del usuario y de los cuidados
mínimos requeridos.
Además, en Atención Primaria, la enfermera podrá dirigir al usuario hacia otros recursos del sistema
de salud.
•Si el paciente y/o familiar presentan déficit de conocimientos relacionado con el motivo de
consulta el enfermero/a les orientará adecuadamente, aclarando cualquier duda que expresen.
Objetivos:
1) Identificar a los pacientes en situación de riesgo de vida.
Triage en México:
Los estándares de calidad para la atención de los servicios de urgencias en México sugieren que
la valoración de urgencia sea dentro de los primeros 10 minutos, el tiempo de duración de Triage
sea menor de cinco minutos, el porcentaje de pacientes que dejen el servicio sin atención médica
menor del 2% del total de consultas.
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El triaje es una necesidad determinada por:
• El número de víctimas.
•Esperanza asistencial.
Los diferentes tipos de clasificación están basados en la noción de plazo terapéutico y amparados en
los siguientes principios.
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Características de la clasificación
•Socialmente aceptable: siempre que las circunstancias lo permitan, mantener los núcleos
familiares y sociales dentro de áreas próximas a su lugar de residencia.
• Rápida: para no retrasar la atención a las víctimas que esperan su turno. No se debe retener
nunca a una víctima ya clasificada y estabilizada demorando su evacuación.
De una manera ampliamente aceptada se considera que se deben emplear treinta segundos en
clasificar una víctima muerta, un minuto para una víctima leve y tres minutos para evaluar una
víctima grave.
•Completa: ninguna víctima debe ser evacuada antes de ser clasificada, con las excepciones de
oscuridad, condiciones meteorológicas adversas o existencia de un riesgo potencial importante.
• Precisa y segura: ya que todo error inicial puede ser fatal para una urgencia grave, pues no
siempre es posible rectificar. Ante la duda de en qué categoría incluir a un paciente, es conveniente
hacerlo siempre en la categoría superior.
• Sentido anterógrado: una vez abandonado un determinado escalón sanitario, el evacuado debe
alcanzar el destino que se le fijó sin retrasarlo a puntos posteriores.
Para llevar a cabo estas reglas, se hace necesario que la persona responsable del traje sea un
profesional sanitario con una amplia experiencia en emergencias médicas y con un gran sentido
clínico; además de poseer cualidades personales como dotes de mando, serenidad, capacidad
organizativa e imaginación.
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Elementos de un sistema de triaje
• Espacio físico seguro, próximo al punto de impacto con fácil acceso a las ambulancias.
•Protocolos asistenciales.
Existen varios tipos de tarjeta de traje; las más empleadas y conocidas son las de colores, que siguen
el criterio cromático anteriormente definido, que es internacionalmente aceptado y reconocido, pero
que habitualmente nunca están disponibles.
Las tarjetas deben ir atadas a la muñeca o al tobillo del paciente, pero nunca a los vestidos o al
calzado. Tienen indicación concreta en las áreas metropolitanas en las que existe un sistema de
emergencia organizado y los pacientes pueden ser dispersados entre diferentes hospitales de un
mismo sector.
Categorización de víctimas
Primera categoría
Sinónimos: prioridad uno, extrema urgencia, etiqueta roja, P-1. Lesiones que deben ser asistidas
en el lugar en el que son identificadas y sólo para resolver la lesión mortal de necesidad. Se resumen
en:
•Asfixia. Obstrucción mecánica aguda de la vía aérea, herida maxilofacial que produce o puede
producir asfixia, lesión penetrante de tórax.
• Hemorragia activa.
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•Shock hipovolémico muy severo.
Segunda categoría
Sinónimos: prioridad dos, urgente, etiqueta amarilla, muy grave, P-2. Lesiones que pueden
demorar en seis horas su primera asistencia y permiten trasladar al lesionado hacia áreas de socorro
y unidades quirúrgicas de urgencia vital.
•Heridas viscerales, incluyendo perforación del tracto gastrointestinal, heridas del tracto
genitourinario, heridas torácicas sin asfixia, heridas vasculares que exigen cirugía reparadora y todas
las lesiones que hayan exigido la aplicación de torniquete.
Sinónimos: prioridad tres, no urgente, etiqueta verde, menos grave, P-3. Víctimas cuya asistencia
puede demorarse en plazos superiores a las seis horas sin riesgo de muerte para el individuo,
aunque puedan quedar con secuelas considerables desde el punto de vista funcional. Los cuadros
más representativos son:
•Lesionados menores que pueden ser atendidos incluso después de 24 horas en puestos
asistenciales muy retrasados: fracturas de huesos cortos, luxaciones, heridas menores, heridas
oculares, lesiones maxilofaciales sin cuadros psicológicos y patología médica (en paciente
previamente enfermo).
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Cuarta categoría
Pacientes leves
Sinónimos: P-4 o leves de la clasificación OTAN. Víctimas que han de ser atendidas por criterios
de funcionalidad lesional o psicológica, que no deben distraer recursos del área de catástrofe hasta
que no se hayan asegurado otros niveles asistenciales.
Genéricamente, se repiten las lesiones referidas en puntos anteriores: fracturas de huesos cortos,
luxaciones, heridas menores, cuadros psicológicos y patología médica en paciente previamente
enfermo.
Sinónimos: cuarta categoría, etiqueta gris, fallecidos. Víctimas sin ninguna posibilidad de
sobrevivir, como paradas cardiorrespiratorias no presenciadas, traumas craneales con salida de
masa encefálica, destrucciones multiorgánicas, etc. En ellas no se debe efectuar ningún esfuerzo
terapéutico.
Sistemática de actuación
La entrevista
• Nos pondremos cerca del paciente procurando que nos vea. Conforme a la posición del
paciente, decidiremos si nos arrodillamos o si permanecemos en pie cerca de él.
Para una persona que se encuentra enferma o lesionada resulta importante saber desde el principio
que alguien competente se ocupa de ella. Le diremos nuestro nombre, que somos enfermeros y, si
procede, colocaremos nuestra mano amistosamente sobre el hombro o el brazo del paciente.
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Es obvio que no todo marcha bien y que dicha persona tampoco está bien, pues de lo contrario
no se encontraría tirada en ese lugar, víctima de fuertes dolores; trate de inspirar confianza al
paciente con una conversación oportuna y adecuada y poniéndole al corriente de lo que vamos a
hacer.
Esto, sin duda, constituye un acercamiento personal que ya en sí mismo inspira confianza y
mejora la relación terapéutica.
• Última comida realizada. Conocer en qué consistió y el tiempo transcurrido puede ayudar
a identificar la dolencia que le aqueja, así como a prevenir determinadas complicaciones derivadas
del tratamiento a recibir.
Finalmente, determinaremos cualquier tipo de alergia que sufra el paciente. Es importante conocerlo
para el tratamiento definitivo en un Servicio de Urgencias.
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La exploración
Una vez salvada la urgencia vital, procederemos a un examen exhaustivo, de la cabeza a los pies,
basado en la inspección, palpación y auscultación.
El objetivo que se busca mediante la exploración es detectar lesiones o los efectos de una
enfermedad.
Esta segunda parte de la evaluación secundaria comienza con la determinación de los signos vitales
del paciente y continúa con un examen completo, de cabeza a pies, durante el cual emplearemos los
órganos de los sentidos para su realización y estaremos atentos a la presencia de deformidades,
contusiones, objetos penetrantes, quemaduras, laceraciones e inflamación.
Con una persona inconsciente será difícil determinar si sufre una enfermedad o una lesión; en este
caso, habrá que realizar una rápida evaluación general como si se tratase de un traumático
(garantizando la inmovilización espinal). Primero evaluaremos la cabeza y cara. Buscaremos
cualquiera de los anteriores signos en el cráneo, así como lesiones en la cara.
Ante un paciente aquejado de dolor, indagaremos acerca de las características del mismo o
enfermedad; desde cuándo conoce el problema; qué lo provoca o agrava, intensidad, irradiación,
tiempo de evolución, etc.
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Un paciente alerta es aquel que responde con prontitud y adecuadamente a nuestras preguntas.
Pregunte su nombre, dónde se encuentra, qué hora es y por qué solicita su ayuda. Si alguna de
estas preguntas no puede ser contestada, nos encontramos con un paciente alerta pero
desorientado.
Otros parecen estar inconscientes y, sin embargo, responden cuando nos dirigimos a ellos
directamente: nos encontramos con que el paciente tiene respuesta verbal.
Los que no responden a estímulos verbales pueden hacerlo a estímulos dolorosos: pellizque la piel
cerca del cuello y busque cualquier reacción de dolor; podrá responder intentando retirarse de lo que
le produce el dolor. Es recomendable observar:
• Pupilas
– Tamaño:
- Miosis (contraídas).
- Midriasis (dilatadas).
– Reactividad:
– Simetría:
- Anisocoria (asimétricas).
• Valoración de la respiración.
El único interés que se debe tener con respecto a la respiración del paciente durante la evaluación
primaria es, el de asegurarnos que respira y no hay obstrucción de la vía aérea.
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La frecuencia se refiere al número de respiraciones que realiza una persona en el transcurso de un
minuto, ya que el término ―respiración‖ se aplica para designar el ciclo completo de inhalación y
exhalación. La frecuencia respiratoria normal calculada para adultos en reposo varía de 12 a 20
respiraciones por minuto y en los niños la frecuencia es más rápida, puesto que varía de 35 a 50
respiraciones por minuto. En los ancianos, la frecuencia disminuye.
Aparte de la edad, hay otros factores que influyen en la frecuencia respiratoria de las personas; entre
ellos se encuentran la talla corporal, el grado de ejercicio realizado y el estado emocional. Además
de estos factores, también es necesario hacer mención de la frecuencia del pulso y de la temperatura
interna.
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Actividad
3. Cuáles son los objetivos del traje en situaciones de atención a múltiples victimas
4. Realiza un cuadro sinóptico describiendo las 4 categorías de las victimas según el traje
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– Taquipnea: respiración rápida y superficial (frecuencia mayor de 20 respiraciones por minuto).
Se da, fundamentalmente, en casos de insuficiencia respiratoria.
El ritmo se refiere a la manera en que respira una persona. Se considera que la respiración es
regular cuando los intervalos entre cada ciclo de inhalación-exhalación son iguales; e irregulares,
cuando dichos intervalos son diferentes.
La amplitud se relaciona con la cantidad de aire que interviene y se desplaza en cada respiración.
Generalmente, al hablar de la respiración, se dice que está aumentada su amplitud si la cantidad de
aire es grande y que es normal o que está disminuida la amplitud, cuando la cantidad de aire es
pequeña en cada respiración.
• Valoración del pulso: las características del pulso de una persona proporcionan datos
valiosos; por ejemplo, los de la actividad de bombeo que desarrolla en corazón. En la evaluación
primaria, lo que nos interesaba realmente era comprobar la existencia de pulso y sólo al practicar la
evaluación secundaria deberemos determinar la frecuencia, ritmo y fuerza.
La frecuencia del pulso varía de un individuo a otro, pero la frecuencia que se considera normal en
un adulto en reposo es, generalmente, de 60 a 80 latidos por minuto. La frecuencia del pulso
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normal en los niños es aún más rápida y varía de 80 a 100 latidos por minuto.
Junto con la edad, hay factores que influyen en la frecuencia cardiaca de las personas y entre ellos
incluimos el estado físico, el tipo y cantidad de ejercicio realizado, la talla del cuerpo y la tensión
emocional o nerviosa que existe en el momento de examinarlo.
– Taquicardia: frecuencia mayor de 100 pulsaciones por minuto. En este caso, el corazón está
trabajando demasiado deprisa y puede fallar. Esta circunstancia se da, entre otros casos, en
hemorragias intensas, lipotimias y algunas enfermedades cardíacas.
– Bradicardia: frecuencia menor de 60 pulsaciones por minuto. En este caso, el corazón está
trabajando demasiado despacio, con lo cual se envía poca sangre al resto del cuerpo. Hay que
tener en cuenta que una persona bien entrenada físicamente puede tener menos de 60 pulsaciones
por minuto, sin que ello indique que el corazón está fallando.
El ritmo del pulso se refiere a su regularidad y así, se dice que es regular cuando los intervalos
entre uno y otro latido son iguales y que es irregular cuando los intervalos no son iguales.
La fuerza se encuentra en función directa de la presión que expanden las paredes arteriales. Se
dice que el pulso de una persona normal y sana es un pulso lleno.
La palpación del pulso en un punto produce la sensación de una ola de sangre, plena y potente,
que pasará bajo la yema de los dedos. Sin embargo, cuando por alguna razón se reducen los
latidos del corazón de una persona, su pulso puede sentirse muy débilmente.
La frecuencia, el ritmo y la fuerza del pulso pueden determinarse en puntos que se encuentran
distribuidos por todo el cuerpo; pero el método más usual consiste en la palpación del punto del
pulso radial; si encontramos dificultad para localizarlo, palparemos el pulso carotídeo.
El relleno capilar: se refiere a la capacidad del aparato circulatorio para restaurar la circulación
en un lecho capilar previamente presionado, siendo lo normal que se inviertan menos de 2
segundos en este hecho.
En estados de shock, el relleno capilar será mayor de 2 segundos. Se trata de un test muy fiable y
habitualmente se realiza presionando el lecho ungueal del pulgar, el dedo gordo del pie, etc., y
observando después la recuperación del color habitual.
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• Temperatura corporal o de la piel: la temperatura corporal, es decir, el balance que existe
entre el calor producido por el cuerpo y el calor que se pierde. La temperatura de la piel no constituye
en realidad un signo vital, pero bien puede ser un indicador de temperaturas internas anormales, ya
sean altas o bajas.
– Inspección: es el examen visual de una parte del cuerpo. Al hacerlo deberemos buscar
posibles deformidades, heridas, el movimiento del tórax, etc.
– Palpación: es el nombre que se da al examen que se hace con los dedos o con las manos. Por
medio de nuestros dedos detectaremos dolores, pulsaciones de los vasos sanguíneos o fracturas
de huesos.
– Lesiones oculares.
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– Fractura nasal, luxación maxilar.
– Contusiones, etc.
Inspeccionaremos el cuero cabelludo en busca de heridas. En esta etapa del reconocimiento deben
tomarse precauciones extremas para no mover la cabeza del paciente sino lo absolutamente
necesario, pues de haber una lesión espinal ésta podría agravarse.
Examinaremos la boca del paciente con objeto de encontrar posibles causas de obstrucción de las
vías respiratorias. La lengua misma de una persona puede ser una causa anatómica de la obstrucción
de sus vías respiratorias. Además, existe una gran variedad de objetos extraños al organismo que
pueden también causar dicha obstrucción, entre los cuales puede hacerse mención de dientes y
dentaduras postizas rotas, goma de mascar, un bolo alimenticio, vómito, una pelota, cualquier otro
juguete, etc.
Examinaremos la nariz y las orejas buscando rastros de sangre o líquido transparente. El cerebro y
la médula espinal se encuentran protegidos y, al mismo tiempo, se alimentan gracias a un líquido
acuoso y transparente llamado líquido cefalorraquídeo.
Una fractura en el cráneo puede dar por resultado el derrame de dicho líquido, que se extiende por
las cavidades cercanas y que brota finalmente a través de las orejas, la nariz, o a través de ambas
partes.
La pérdida de líquido cefalorraquídeo constituye un indicio importante de que ha habido una fractura
craneal y de que debajo de la fractura se ha producido una lesión cerebral.
Buscaremos si hay sangre en la boca. La sangre en la boca puede provenir de un labio o de la lengua,
que pueden haber sufrido alguna herida o laceración, de un carrillo lastimado o de un alveolo dental;
pero también es posible que provenga de los pulmones o del aparato digestivo.
• Cuello: palparemos la región cervical de la columna vertebral para determinar algún punto
sensible o alguna deformidad (un punto sensible en el cuerpo equivale a una respuesta de dolor a
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la presión suave que se ejerza con el dedo). Si encontramos un punto sensible o una deformidad en
la columna cervical es recomendable que se suspenda el reconocimiento e inmovilicemos
temporalmente la cabeza del paciente. La sensibilidad extrema al dolor y la deformidad indican la
posibilidad de que la columna vertebral se encuentre afectada. La inmovilización disminuye la
probabilidad de que la cabeza se mueva de forma peligrosa mientras se continúa con la exploración.
• Tórax: buscaremos objetos clavados o alguna herida que haga pensar que algo ha penetrado en
la pared torácica. Examinaremos la posibilidad de fractura torácica.
Continuaremos el examen de la parte posterior del tórax del paciente y presionaremos suavemente
los costados de la caja torácica. Antes de hacerlo, advertiremos al paciente de nuestra intención y
de que quizá eso le causará algún dolor momentáneo. Si efectivamente la presión provoca dolor,
éste indica que hay costillas fracturadas.
Observaremos si la expansión del tórax es normal. Nos situaremos en un punto desde el cual
podamos ver con claridad y determinar si el movimiento ascendente y descendente del pecho se
efectúa de manera normal.
Con el abdomen debidamente descubierto, podremos observar si en la superficie hay algún rastro
de objetos penetrantes. Algo que sobresalga del abdomen será demasiado obvio; pero pueden
también existir heridas menos notorias y quizás hasta difíciles de encontrar, producidas por algún
objeto punzante. En estos casos, puede ser que no se produzca hemorragia externa, debido a la
naturaleza propia de los músculos abdominales y del tejido adiposo que los rodean, una de cuyas
características es la de cerrarse por sí mismos.
Palparemos el abdomen con objeto de encontrar puntos sensibles al dolor. También en esta ocasión
es importante advertir al paciente de lo que pensamos hacer, pues en caso de que haya alguna
enfermedad o lesión abdominal, quizás pueda sentir dolor en algún momento.
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Palparemos suavemente el abdomen del paciente. En caso de que haya alguna lesión o de que sea
víctima de una enfermedad, la sensación de dolor puede ser local; es decir, que se reduce a un
punto; o difusa, que se extiende sobre una zona amplia.
Palparemos la parte baja de la espalda buscando puntos sensibles o deformidades. También ahora
resulta importante preparar al paciente para un posible aumento del dolor.
Deslizaremos suavemente nuestra mano por debajo del espacio creado por la curva de la columna
vertebral; al mismo tiempo que intentaremos localizar puntos sensibles al dolor, trataremos también
de sentir alguna deformidad.
Palparemos la pelvis, donde quizás haya fracturas. Ésta es otra etapa potencialmente dolorosa del
reconocimiento y, por lo tanto, habrá que advertirlo al paciente.
Deslizaremos las manos desde la región lumbar de la espalda hasta alcanzar los huesos de la pelvis
y oprimiremos ésta con suavidad. Si la presión que ejercemos causa dolor, consideraremos la
posibilidad de una fractura en la estructura ósea de esta región.
• Extremidades
– Piernas:
- Examinaremos cada una de las piernas buscando indicio de lesión o de parálisis. Examinaremos
la pierna desde el muslo hasta el pie; trataremos de localizar deformidades, hemorragias, huesos
salientes e hinchazones.
- Palparemos ligeramente cada sitio donde haya posibilidad de que exista fractura, y
tomaremos en cuenta las respuestas al dolor producido.
- Palparemos el pulso pedio ya sea en la parte posterior del tobillo o bien un poco atrás, en
donde se unen el primero y segundo dedos. La existencia del pulso indica que la circulación no
presenta problemas; en tanto que, si no se encuentra pulso, debe pensarse que un extremo de algún
hueso fracturado o fuera de lugar oprime o ha cortado la arteria principal que irriga el
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miembro.
- Una vez que hayamos establecido la presencia o ausencia de pulso pedio, pediremos al
paciente que extienda y flexione el pie en forma alternada. El poder hacerlo constituye un indicio
de que no ha habido lesión nerviosa; en tanto que la incapacidad de hacerlo anuncia, por el
contrario, que una lesión ha afectado a los nervios de la extremidad.
- Deberemos explorar la existencia de rotura de nervios; para ello, tocaremos un dedo del pie
del paciente y le pediremos que indique cuál es el que hemos tocado.
– Brazos:
Palparemos ligeramente el lugar donde sospechamos que puede haber una fractura e
indagaremos, asimismo, si hay puntos sensibles al dolor.
- Pediremos al paciente que flexione y extienda la mano. Si puede hacerlo, es que sus nervios
están intactos.
Para confirmar que los nervios están intactos pediremos al paciente que indique cual es el dedo
que tocamos.
- Finalmente, le diremos que tome nuestra mano entre la suya y nos la apriete para valorar la
fuerza con que lo hace. Si hay fuerza quiere decir que no ha habido lesión en la médula espinal
que afecte a las funciones motoras.
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MANEJO DEL PACIENTE EN SHOCK
l. Definiciones de shock
El shock es un síndrome que se caracteriza por la incapacidad del corazón y/o de la circulación
periférica de mantener la perfusión adecuada de órganos vitales. Provoca hipoxia tisular y
fallo metabólico celular, bien por bajo flujo sanguíneo, o por una distribución irregular de
éste. Incluye un conjunto de síntomas, signos y alteraciones analíticas y hemodinámicas
que precisan una rápida identificación y tratamiento agresivo para reducir su elevada
mortalidad.
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II. Tipos de Shock
Aunque pueden coexistir diferentes causas de shock en un mismo paciente, haciendo que el cuadro
clínico y hemodinámico sea más abigarrado, de forma práctica se suelen dividir las causas de shock
en varios tipos: hemorrágico, hipovolémico, cardiogénico, obstructivo o de barrera, séptico,
anafiláctico y neurogénico.
Esta clasificación puede resultar didácticamente de utilidad, pero resulta artificiosa y simplifica
demasiado los mecanismos fisiopatológicos que se producen en los diferentes tipos de shock.
Shock hemorrágico
La gravedad del cuadro dependerá de la cantidad de sangre perdida y de la rapidez con que se
produzca. Como consecuencia de la hipovolemia habrá un gasto cardiaco (GC) bajo y una precarga
baja con aumento de las resistencias vasculares sistémicas (RVS).
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Shock hipovolémico no hemorrágico
Shock cardiogénico
También se le denomina shock de barrera y las causas que lo provocan son el taponamiento
cardíaco, la pericarditis constrictiva y el tromboembolismo pulmonar masivo. Fisiopatológicamente
se puede considerar similar al shock cardiogénico.
Shock séptico
El shock séptico tiene un perfil hiperdinámico que se caracteriza por un GC elevado con
disminución grave de las RVS. Su origen es una vasodilatación marcada a nivel de la macro y la
microcirculación y es consecuencia de la respuesta inflamatoria del huésped a los microorganismos
y sus toxinas.
En la actualidad existe evidencia de que la producción de óxido nítrico (NO) está muy incrementada
en el shock séptico. Estos hallazgos han llevado a la conclusión de que el NO es el principal
responsable de la vasodilatación que se produce en este tipo de shock.
La mayoría de los pacientes con shock séptico mantienen un índice cardiaco normal o elevado,
hasta fases avanzadas. El fallo que ocurre en la microcirculación da lugar a la aparición dentro de
un mismo tejido de zonas hiperperfundidas con otras hipoperfundidas en las que se produce hipoxia
celular y acidosis láctica.
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Shock anafiláctico
Este tipo de shock es consecuencia de una reacción alérgica exagerada ante un antígeno. La
exposición al antígeno induce la producción de una reacción sobre basófilos y mastocitos mediada
por Ig E que lleva a la liberación de sustancias vasoactivas como histamina, prostaglandinas, factor
activador plaquetario, Estos mediadores liberados alteran la permeabilidad capilar tanto a nivel
sistémico como pulmonar con formación generalizada que provoca una disminución de la presión
arterial y una vasoconstricción coronaria que causa isquemia miocárdica. También se produce
contracción de la musculatura lisa de los bronquios (causando broncoespasmo) y de la pared
intestinal (diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal) de edema intersticial y pulmonar. Hay,
además, una vasodilatación
Shock neurogénico
Se puede producir por bloqueo farmacológico del sistema nervioso simpático o por lesión de la
médula espinal a nivel o por encima de D6. El mecanismo fisiopatológico es la pérdida del tono
vascular con gran vasodilatación y descenso de la precarga por disminución del retorno venoso,
así como bradicardia.
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Fisiopatología: fases del shock
El reconocimiento del shock en una fase precoz implica reversibilidad y por lo tanto disminución
de la morbimortalidad; se distinguen 3 estadios evolutivos de shock;
En una etapa inicial donde se ponen en marcha una serie de mecanismos que tratan de preservar
las funciones de órganos vitales (corazón y sistema nervioso central) a expensas de una
vasoconstricción de órganos no vitales (piel, músculos, riñón, área esplácnica). También se intenta
mantener el GC aumentando la frecuencia cardiaca y la contractilidad.
El volumen efectivo intravascular se mantiene mediante el cierre arteriolar pre capilar, con lo que
se favorece la entrada de líquido desde el espacio intersticial al intravascular.
Desde el punto de vista clínico se aprecia desaparición progresiva de las venas de dorso de manos
y pies, frialdad y palidez cutánea y sequedad de mucosas, debilidad muscular y oliguria. En esta
fase la presión arterial suele estar dentro de los límites normales. Si en este 6 momento se actúa
enérgicamente contra la causa y se usa una terapia de soporte adecuada, el pronóstico será
bueno.
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Fase de shock descompensado
CLINICA
Hay que tener en presente que no existe ningún signo o síntoma específico de shock. Por ejemplo,
no debe excluirse el diagnóstico porque el paciente esté alerta y con un lenguaje coherente ni
porque un determinado signo como taquicardia o hipotensión no esté presente (ésta no siempre
se asocia a shock ni por el contrario el shock se asocia siempre a hipotensión).
1. Hipotensión arterial: Presión arterial media (PAM) < 60mmHg o presión arterial sistólica (TAS)
< 90 mmHg o un descenso > 40 mmHg de sus cifras habituales. Se debe usar la PAM ya que es
permite una valoración menos sujeta a errores que la PAS.
Signos de mala perfusión tisular: frialdad, livideces cutáneas, relleno capilar enlentecido, acidosis
metabólica.... La valoración clínica inicial del GC nos permitirá clasificar al shock en uno de los dos
grandes grupos:
Página No. 39
La valoración clínica inicial del GC nos permitirá clasificar al shock en uno de los dos grandes
grupos:
1. shock con GC elevado o hiperdinámico: aquí el GC está elevado, el pulso es amplio con
presión diastólica baja, las extremidades están calientes, el relleno capilar es rápido y suele
acompañarse de hipertermia (habitualmente en relación con un proceso infeccioso)
La PA: debe ser monitorizada de forma invasiva con un catéter arterial, ya que los métodos
manuales son menos fiables en los pacientes con inestabilidad hemodinámica y vasoconstricción
periférica. Por otra parte, para la evaluación y toma de decisiones terapéuticas debe utilizarse la
PAM como valor de referencia, pues a diferencia de la PAS, es la misma en todo el árbol arterial.
Página No. 40
La Presión Venosa Central: se mide con un catéter situado en vena cava superior y permite una
valoración aproximada del estado de volemia eficaz. Si se quiere tener una monitorización más
exacta para el control del paciente en shock se puede emplear la inserción de un catéter de Swan
-Ganz , aunque siempre se debe sopesar el beneficio de esta técnica frente a los potenciales riesgos
y/o complicaciones de la misma.
TRATAMIENTO
Por ser el shock un proceso crítico que amenaza la vida del paciente, la actuación terapéutica debe
ser inmediata, lo que supone en la mayoría de las ocasiones iniciar un tratamiento empírico.
Soporte Respiratorio
Al igual que en otras situaciones críticas la prioridad inicial en el shock es asegurar una correcta
función respiratoria, lo que incluye mantener la permeabilidad de la vía aérea y una ventilación y
oxigenación adecuadas.
Normalmente se usa la administración de O2 mediante mascarilla tipo ventimask con FiO2 del 40%
o gafas nasales. Se empleará la intubación endotraqueal en casos de insuficiencia repiratoria severa
(PaO2 < 60 mmHg con o sin hipercapnia, taquipnea grave con aumento del trabajo respiratorio y/o
alteración del nivel de conciencia (Glasgow < 8.)
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Escala de Glasgow
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Soporte Circulatorio
Una vez asegurada la función respiratoria hay que establecer un acceso venoso para la
administración de fluidos y fármacos. Los angiocatéteres de grueso calibre (14G ó 16G) colocados
en una vena periférica son más adecuados para una rápida reposición de la volemia.
Reposición de la volemia
a. Soluciones cristaloides
Se emplean habitualmente las soluciones salinas fisiológica (Cl Na 0,9%) y el Ringer Lactato.
Son soluciones baratas, pero con algún efecto secundario, ya que rápidamente difunden al
espacio extravascular, por ello se requieren grandes volúmenes para conseguir una volemia
adecuada.
Recientemente se han empleado soluciones salinas hipertónicas (7,5%) en el tratamiento del
shock hipovolémico, con mejoría en los parámetros hemodinámicos, requiriéndose volúmenes
mucho más pequeños; sin embargo, ningún estudio ha demostrado que el suero salino
hipertónico logre una disminución de la mortalidad y que su utilización no está exenta de
complicaciones.
b. Soluciones coloides
Su ventaja es que expanden la volemia con un menor aporte. El coloide natural por excelencia
es la albúmina. Sin embargo, las soluciones coloides más empleadas son sintéticas:
Dextranos: son polisacáridos de alto peso molecular (PM), formados por polímeros de glucosa.
Se comercializan en dos formas: dextrano-70 y dextrano-40.
Los principales inconvenientes de los dextranos son su capacidad antigénica, por lo que pueden
provocar reacciones anafilácticas severas. momento actual no se recomienda su uso.
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Gelatinas: Son compuestos obtenidos de la hidrólisis del colágeno bovino; producen una
expansión de volumen del 80-100% de la cantidad infundida. Almidones: Son derivados sintéticos
de la amilopectina; son muy buenos expansores y producen una expansión volémica de un 150%
del volumen infundido
c. Fármacos cardiovasculares:
Son los fármacos más empleados en la actualidad en el tratamiento del shock. Se dividen en dos
grupos: fármacos que actúan sobre el inotropismo cardiaco y fármacos que actúan sobre las
resistencias vasculares. Sin embargo, la mayoría de ellos tienen ambos efectos dependiendo de
la dosis empleada y todos se administran en perfusión continua.
Adrenalina
Es una catecolamina endógena que actúa sobre los receptores adrenérgicos alfa-1 y alfa-2 y
beta-1 y beta-2. Su accion es dosis dependiente debajo de 0,02 mcg/Kg/min tiene un efecto
predominantemente beta, produce vasodilatación sistémica y aumenta la frecuencia y el gasto
cardiaco con poco efecto sobre la presión arterial, a dosis superiores tiene un efecto
predominantemente alfa y produce vasoconstricción importante Su acción es dosis dependiente;
por Noradrenalina
Al igual que la adrenalina tiene efecto beta-1 a dosis bajas, pero a las dosis empleadas
habitualmente tiene un potente efecto alfa-1, produciendo una vasoconstricción que es
especialmente útil para elevar la PA.
Dopamina
Es un precursor de la noradrenalina, también tiene acción mixta y dosis dependiente: por debajo
de 4 mcg/Kg/min tiene efecto sobre los receptores dopaminérgicos, favoreciendo la perfusión
renal, (aumentando la diuresis) esplácnica, coronaria y cerebral, entre 4 y 10 mcg/Kg/min su
acción es predominantemente beta y por encima de 10 mcg/Kg/min tiene un predominio alfa
produciendo vasoconstricción con aumento de la presión arterial
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Dobutamina
Es una catecolamina sintética que actúa sobre los receptores beta-1 y beta-2, aumenta la
contractilidad miocárdica, elevando el GC y por su efecto beta-2 disminuye ligeramente las RVS. No
modifica la presión arterial.
Tratamiento etiológico
Sobre la base del tratamiento general del apartado anterior, se debe tratar de manera lo más
específica posible cada tipo de shock; destacaremos los más frecuentes:
Shock hemorrágico:
Lo fundamental es localizar y controlar el foco de sangrado. Se deben colocar 2 angiocatéteres de
grueso calibre e infundir rápidamente 2 L de Ringer lactato. Si a pesar de ello persiste la inestabilidad
hemodinámica se debe administrar concentrado de hematíes, previa realización de pruebas
cruzadas o en caso de extrema gravedad usar sangre 0 Rh negativo; en hemorragias graves se
debe transfundir 1 unidad de plasma fresco congelado por cada 5 unidades de concentrado de
hematíes para reponer factores de la coagulación y 1 unidad de concentrado de plaquetas por cada
10 Kg de peso si el recuento plaquetario es <
100.000/mm3.
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Shock hipovolémico no hemorrágico
La elevación de las extremidades inferiores es una medida general que se debe aplicar inicialmente
para aumentar el retorno venoso. En cuanto a la administración de volumen, se puede comenzar
administrando 1 ó 2 L de cristaloides en aproximadamente 10 minutos y valorando con frecuencia la
situación clínica. Continuar con la administración de cristaloides a un ritmo de 1 ó 2 L en 20 minutos
hasta que se alcance una PAM mayor de 70 mmHg o aparezcan signos de sobrecarga de volumen.
No se deben emplear fármacos vasoactivos hasta que la volemia esté controlada.
Shock cardiogénico
La causa más frecuente de este tipo de shock es el IAM. Por lo tanto el objetivo fundamental será
limitar el tamaño del infarto ya sea mediante la administración de fibrinolíticos, la angioplastia
coronaria o la cirugía de revascularización.
En cuanto a la reposición de volumen, hay que hacerla con gran precaución y con vigilancia continua
de la respuesta clínica. Si aparecen signos de sobrecarga de volumen se deben usar fármacos
inotrópicos como la dobutamina a dosis de 5 mcg/Kg/min. Si apareciera hipotensión grave se puede
usar dopamina a dosis crecientes hasta llegar a los 20 mcg/Kg/min.
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Shock séptico
La hipovolemia se debe corregir con suero salino o Ringer lactato, que son de elección. Se puede
empezar con 500cc y repetir a los 15 min, valorando siempre la respuesta clínica. Si no mejora tras
2 ó 3 L o aparecen signos de sobrecarga se usa dopamina a dosis de 5-10 mcg/Kg/min. Si no se
consigue un aumento la PAM hasta los 70 mmHg se empleará noradrenalina o dobutamina.
Además es fundamental el uso precoz de terapia antimicrobiana y el drenaje del foco infeccioso. El
uso de corticoides está contraindicado. A pesar de estas medidas la mortalidad del shock séptico
sigue siendo muy elevada.
Shock anafiláctico
RESUMEN
El shock un síndrome clínico de muy variada etiología, cuyo denominador común es la existencia
de una hipoperfusión tisular. Es fundamental realizar un diagnóstico precoz para actuar de manera
eficaz en la fase reversible del cuadro.
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Instituto galardones sin fronteras
Guía examen de enfermería
Módulo 4 parte 2
Nombre______________________________________________________________________________
Profesor____________________________________________ grupo_____________________________
Director _____________________________________________________________________________
Actividad
Página No. 48
4. En que consiste el shock anafiláctico
CARRO ROJO
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modificarse de acuerdo a la empresa que los produce teniendo para su movilización cambio de
estructura; sin embargo tanto la función como su orden deben conservarse para resolver las
situaciones críticas en las que se comprometa la vida.
UBICACIÓN
En lo concerniente a la ubicación, este debe estar en un sitio de fácil acceso, donde se pueda
maniobrar su movilización hacia la sala de los pacientes y cerca de una toma de corriente.
ORDEN
El monitor debe estar listo para su uso, con el cable ya instalado de las derivaciones que van hacia
el paciente.
Tanque de oxígeno con manómetros y humidificador. El tanque de oxígeno con manómetro debe
estar lleno para su uso y de preferencia debe existir la llave para su apertura.
Página No. 50
PARTE POSTERIOR:
CAJONES
CAJÓN # 1: Medicamentos
NOTA:
Puede existir variabilidad en relación a los calibres de material para intubación y cateterización, de
acuerdo al tipo de pacientes atendidos en cada servicio. Por lo que se ha considerado la
denominación de 3 tipos de carro rojo:
Página No. 51
1. CARRO ROJO ADULTO
PRIMER CAJÓN (MEDICAMENTOS)
Página No. 52
SEGUNDO CAJÓN (MATERIAL DE CONSUMO)
Material CATIDAD
AGUJAS HIPODÉRMICAS 10
CATÉTER LARGO 18 G Y 19 G 2
CATÉTER SUBCLAVIO 2
CINTA UMBILICAL 5
CONECTOR DELGADO 1
CONECTOR GRUESO 1
CUBREBOCAS 5
DESTROSTIX TUBO 1
ELECTROGEL 1
ELECTRÓDOS 10
EQUIPO PARA PVC 2
EQUIPO PARA TRANSFUSIÓN 2
EQUIPO PARA VENICLISIS MICROGOTERO 2
EQUIPO PARA VENICLISIS NORMOGOTERO 2
GUÍA DE COBRE 1
JERINGA DESECHABLE DE 1 ML 5
JERINGA DESECHABLE DE 3 ML 5
JERINGA DESECHABLE DE 5 ML 5
JERINGA DESECHABLE DE 10 ML 5
JERINGA DESECHABLE DE 20 ML 2
JERINGA DESECHABLE DE 50 ML 5
LANCETAS 2
LLAVE DE TRES VÍAS 1
MARCAPASOS EXTERNO 2
METRISET 2
PUNZOCAT NO. 16 2
PUNZOCAT NO. 18 2
PUNZOCAT NO. 20 2
SONDAS DE ASPIRACIÓN 18 FR. 2
SONDAS DE ASPIRACIÓN 12 FR. 2
SONDAS DE FOLEY 14 FR. 2
SONDAS DE FOLEY 16 FR.
SONDA PARA PLEUROSTOMÍA
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TERCER CAJÓN (CÁNULAS Y LARINGOSCOPIO CON HOJAS)
NOMBRE cantidad
Nombre cantidad
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RESPONSABILIDADES RESPECTO AL EQUIPAMIENTO Y UTILIZACIÓN DEL
CARRO ROJO.
1. EQUIPAMIENTO:
a) Verificar cantidades existentes de insumos las cuales deben corresponder a las establecidas y
señaladas en tarjeta para entrega-recepción de cada servicio.
d) Verificar que el tanque de oxígeno se encuentre lleno y de preferencia con humidificador instalado.
2. UTILIZACIÓN:
a) Los insumos del carro rojo son exclusivos para la atención de pacientes con evento de parada
cardiaca, bajo ninguna circunstancia se utilizarán para la atención de pacientes estables en los cuáles
no se encuentre en riesgo su vida.
b) Es responsabilidad del turno que utiliza los insumos la reposición de los mismos, la cual deberá
hacerse a la brevedad posible y de acuerdo a las existencias en la unidad.
c) Es responsabilidad del personal que utilizó los insumos dejar en perfecto orden y funcional el carro
rojo, sin perder de vista que la prioridad es la atención del paciente.
Página No. 55
d) Es responsabilidad del turno de enlace participar en el equipamiento y ordenamiento del carro
rojo en caso de que se requiera de la utilización del carro en enlace de turno.
e) Es responsabilidad del personal que detecta la no existencia de algún insumo (material, fármaco,
etc.), realizar reporte verbal al supervisor de enfermería del Turno.
f) Supervisor (a) de enfermería que reciba notificación verbal de no existencia, informará por escrito
a Jefatura de enfermería, c.c.p. Subdirección médica, Subdirección administrativa y Jefatura de
recursos materiales.
Página No. 56
Página No. 57
4.3 PRIMEROS AUXILIOS
Son los cuidados o la ayuda inmediata, temporal y necesaria que se le da a una persona que ha
sufrido un accidente, enfermedad o agudización de esta hasta la llegada de un médico o profesional
paramédico que se encargará, solo en caso necesario, del trasladado a un hospital tratando de
mejorar o mantener las condiciones en las que se encuentra.
Se deberá evaluar la escena, comenzar la revisión del lesionado y activar al servicio médico de
emergencia.
La manera correcta para mandar a los curiosos a activar el Sistema de emergencias es la siguiente:
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Seguridad personal
Para proporcionar una buena atención es fundamental el estar libres de riesgos para lo cual se toman
diversas medidas para evaluar la escena donde ocurrió el accidente. Es la primera acción que se
realiza y sirve para garantizar la integridad física.
Existen tres reglas de seguridad (SSS) para poder dar una buena atención a la persona que necesite
de nuestra ayuda:
• Evaluación de la “escena”:
• Checar la “seguridad”:
• Evaluar la “situación”:
Además es importante:
• Contar con el equipo de protección personal como guantes, lentes protectores y cubrebocas.
La regla del yo: ―primero yo, luego yo y siempre yo‖, nunca olvidar que antes de prestar auxilio a un
paciente, hay que evitar convertirse en víctima.
Evitar la visión de túnel, que consiste en limitar el campo visual a un túnel donde se encuentra
únicamente el paciente, sin evaluar el resto de la escena, compromete la seguridad del primer
respondiente, ya que le impide identificar los riesgos potenciales para su persona.
La evaluación de la escena se lleva a cabo con una vista panorámica total del lugar de abajo hacia
arriba, de izquierda a derecha y de adelante a atrás. Se observa qué puede haber tirado, colgado, si
hay líquidos con los que se pueda resbalar, cables, vidrios, animales, etc. Oír el paso de vehículos,
voces de alarma, detonaciones, etc. OLER si hay gas, gasolina, fertilizantes, y demás sustancias
potencialmente nocivas. En general aplicar todos los sentidos en búsqueda de peligros potenciales
para el rescatador. ¿QUÉ PASÓ?, ¿CÓMO PASÓ?, ¿QUÉ PUEDE PASAR?
Página No. 60
Una vez garantizada nuestra seguridad y evaluada la escena se evalúa la situación es decir:
Una vez descartados peligros potenciales, procede la aproximación al lesionado. Ésta se realiza
acercándose de frente al campo visual de lesionado, primeramente buscando respuesta verbal a
través de llamar su atención hablándole o haciendo ruido. De no encontrarse respuesta, se debe
procurar un acercamiento mayor, para evaluar más datos de inconciencia.
Para acercarse a la persona existe lo que se llama la posición de seguridad ésta consiste en
colocarse cerca de la persona, apoyándose en 2 puntos, nos ubicamos a la altura del tronco de
nuestro paciente, hincados con una pierna a altura de la cadera, la cual debe ir con la rodilla apoyada
al piso, y la otra pierna, a la altura de las costillas, debe colocarse en flexión de cadera y rodilla,
haciendo así un ángulo de 90° sin apoyarla en el piso .Ésta posición tanto nos protege y nos mantiene
alertas para huir en caso necesario, permite además una aproximación a la persona que necesite
de nuestra ayuda.
Evaluación de Lesionado.
¿CÓMO SE HACE?
Una vez en tu posición de seguridad se toca al paciente en los hombros y se le agita levemente
mientras se le pregunta como esta. Señor, señor, ¿se encuentra usted bien?
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Se determina Estado de conciencia Ubicándolo con método ADVI
A: la persona se encuentra alerta, habla fluidamente, fija la mirada al explorador y está al pendiente
de lo que sucede en torno suyo.
B: la persona presenta respuesta verbal, aunque no está alerta puede responder coherentemente
a las preguntas que se le realicen, y responde cuando se le llama.
EVALUACIÓN PRIMARIA
Es la evaluación inicial que nos ayuda a identificar cuáles son las lesiones o condiciones que
pueden poner en peligro la vida del paciente. Debe ser rápida y eficaz. Y aplica para pacientes en
quienes se ha demostrado la inconsciencia
B: ―breath ‖ ventilación.
A: Que la vía aérea este abierta y sin riesgo de obstrucción. Se abre la boca en busca de algo que
pueda obstruir la vía aérea, en caso de haber algo a nuestro alcance lo retiramos haciendo un
barrido de gancho con el dedo índice, en caso de no haber nada vamos a hacer la técnica de
inclinación de cabeza.
Escuchar: la respiración
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Sentir: el aire que sale por la boca o nariz
Hay que determinar si respira por sí solo, con qué frecuencia y que tan profundas son las
respiraciones.
EVALUACIÓN SECUNDARIA:
Se identifican las lesiones que por sí solas no ponen en peligro inminente la vida de nuestro paciente
pero que sumadas unas a otras sí. Se buscan deformidades, hundimientos, asimetría, hemorragias,
crepitaciones, etc.
Se realiza la evaluación palpando de la cabeza a los pies empezando por cabeza, cuello, tórax,
abdomen, cadera, piernas, pies, brazos y columna vertebral.
- SIGNOS VITALES.
Son las señales fisiológicas que indican la presencia de vida de una persona. Son datos que podemos
recabar por nuestra cuenta con o sin ayuda de equipo. Los signos vitales son:
• Llenado capilar.
• Reflejo pupilar
• Frecuencia cardiaca: se toma con un estetoscopio (o colocando el oído sobre el punto citado)
el cual se coloca a la altura del quinto espacio intercostal en la línea media clavicular, es decir, a
la altura del pezón izquierdo inclinándolo un poco hacia la izquierda, al igual que la frecuencia
respiratoria se cuenta cuantas veces late el corazón en un minuto.
• Pulso: este signo indica que está llegando la sangre a todas las zonas del cuerpo. Debemos
contabilizar cuantas pulsaciones hay en un minuto y detectar si es débil o fuerte. Existen diferentes
zonas para tomar el pulso.
-Pulso carótideo: se coloca el dedo índice y medio en el mentón, se sigue en línea recta hacia el
cartílago cricoides (manzana de adán) y se recorre lateralmente 2cm aproximadamente haciendo
cierta presión.
Página No. 64
Se debe evitar estar estimulando el cuello debido a que en esta zona pasa el nervio vago el cual
al estimularse provoca que los signos vitales de nuestro paciente empiecen a decrementarse.
-Pulso radial: se descubre la muñeca, con el dedo índice y medio se sigue la línea del dedo pulgar
hasta la muñeca y se ejerce presión hacia el hueso.
-Pulso braquial: este se utiliza sobre todo en niños debido a que ellos tienen mucho más sensible
el nervio del cuello. La manera de tomarlo es descubrir el brazo, el dedo índice y medio se colocan
en el bíceps y se recorren hacia la cara interior del brazo separando los músculos y haciendo
presión hacia el hueso.
La Técnica V.E.S.es la manera más rápida y eficaz de detectar la presencia signos vitales.
Se realiza una vez comprobada la Inconsciencia, y adquirida la posición de trabajo (ambas rodillas
flexionadas apoyadas en el piso, una a la altura del tronco u hombros y la otra de la cadera o el
tronco)
Se realiza colocando el odio cerca de la cara y boca del lesionado, abriendo la vía aérea, fijando
la mirada en el tronco, para distinguir su movimiento, Con el fin de Ver, Escuchar y Sentir la
respiración, el paso de aire.
• Reflejo pupilar: si posee una linterna pequeña, alumbre con el haz de luz el ojo y observe
Página No. 65
como la pupila se contrae. Si no posee el elemento productor de luz, abra intempestivamente el
párpado superior y observe la misma reacción, o con la mano cubra el ojo y quite repentinamente
para ver la contracción de la pupila.
Pupilas
Iguales
Redondas
Reactivas a la Luz
Midriáticas: dilatadas.
• Temperatura corporal: se toma por medio de un termómetro ya sea debajo del brazo o debajo
de la lengua. También a grandes rasgos se puede saber la temperatura corporal palpando la piel
de la persona ya que esta se puede sentir muy caliente o fría
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signos vitales parámetros normales:
Existen diferentes situaciones de riesgo (para presentarla) como son la ingesta de comida u objetos
extraños, así como la broncoaspiración (que el paciente respire secreciones como la sangre o el
vómito), enfermedades crónicas, la anafilaxia (alergias) o procesos inflamatorios.
Todas estas situaciones pueden cerrar de manera total o parcial la vía aérea impidiendo el paso
adecuado del aire causando un paro respiratorio. Sin embargo, sólo la obstrucción de vía aérea
superior (garganta o laringe, y tráquea) por objetos sólidos como los alimentos o cuerpos extraños,
puede resolverse por la maniobra de desobstrucción de vía aérea descrita en las páginas siguientes.
Sin embargo, que en el caso de que sea la vía aérea inferior (bronquios de pequeños y gran calibre)
por enfermedades crónicas, broncoaspiración, anafilaxia, requieren atención médica especializada
en el hospital.
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El paro respiratorio es la interrupción repentina de la respiración la cual puede producir en pocos
minutos el paro cardiaco debido a la relación que se tiene entre los dos sistemas. Una persona que
no reciba oxígeno de entre 4 a 6 min. Tendrá daño neurológico.
• No dar ni dejar a los niños jugar con objetos como botones, semillas, globos o monedas.
• Evitar que los niños se duerman mientras están comiendo dulces o goma de mascar. .
• No tapar la cara de los niños ni dejar a su alcance cobijas pesadas o almohadas grandes.
• Y en caso de los adultos, No sostener en la boca elementos que puedan fácilmente ser tragados
Las causas más comunes del paro respiratorio por obstrucción de la vía aérea son la presencia de
cuerpos extraños o la anafilaxia (reacciones alérgicas agudas en donde la tráquea y/o la garganta se
inflaman y cierran) además de la caída de la lengua (principal causa de muerte).
La caída de la lengua se observa cuando el nivel de conciencia está disminuido y hay depresión en
el sistema nervioso, por ejemplo:
• Alcoholismo agudo.
• Crisis de epilepsia.
• Trauma en cráneo
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Para su tratamiento se debe DEFINIR LA CAUSA
• Definir la causa de la obstrucción y si es total (no entra nada de aire) o parcial (la persona puede
emitir algunos sonidos, por lo tanto, entra un poco de aire),
• En caso de que la obstrucción sea parcial solo se pide que tosa hasta que el objeto salga.
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TÉCNICAS PARA ABRIR LA VÍA AÉREA.
Existen tres técnicas que nos pueden mantener la vía aérea permeable en caso de inconciencia, es
importante que durante todo el tratamiento que le demos al paciente y hasta que los servicios de
emergencia lleguen, siempre debe estar abierta la vía aérea.
1. Inclinación de cabeza: una mano se coloca en la frente del paciente e forma de garra
empujándola hacia abajo y la otra con dos dedos en la barbilla empujándola hacia arriba.
(Contraindicada en casos de trauma).
3. Elevación del mentón: se coloca el dedo pulgar en la parte superior de la barbilla y los
demás dedos en la parte inferior para ―pellizcarla‖ y elevarla. (No se recomienda para la población
civil).
Para poder aplicar esta maniobra la vía aérea debe estar obstruida totalmente, en su porción
superior. En caso de escuchar que la persona puede toser o emitir algún silbido o habla con dificultad
lo único que se hace es calmar a la persona e insistirle que siga tosiendo.
Página No. 70
Si la persona se lleva las manos al cuello y no emite ningún sonido, usted debe colocarse en la
parte posterior de la persona colocando una de sus piernas entre las del paciente para evitar que
se pueda caer y lastimar en caso de que caiga inconsciente. Se rodea a la persona por debajo de
las axilas con nuestros brazos, se busca el ombligo y la punta del esternón y en medio de esos dos
puntos que en personas delgadas queda aproximadamente a 2 dedos arriba del ombligo, se coloca
nuestra mano en forma de puño y la otra apoyando a la primera para realizar las compresiones en
forma de J que sean necesarias para que la persona expulse el objeto extraño.
Este movimiento está imitando el movimiento que tiene el cuerpo cuando tosemos empujando los
pulmones para que el aire que tienen dentro empuje el objeto extraño.
Página No. 71
Dependiendo del tamaño de la persona es la fuerza con la que se dan las compresiones. Si se trata
de una persona embarazada la compresión se hace a nivel torácico, dos dedos por arriba del
apéndice xifoides (punto de convergencia de las costillas, ―la boca del estómago‖)
tapamos la nariz con los dedos pulgar e índice de ésta, después, cubriendo con nuestra boca la
suya, insuflamos (soplamos) fuertemente por 1 segundo. Esto con el fin de saber si la vía aérea
esta obstruida, si no pasa el aire, observaremos que el tórax no se expande, y sentiremos una gran
resistencia a nuestra insuflación, en ese caso, reposicionamos y damos dos insuflaciones más.
Página No. 72
Si continua obstruida, nos colocamos en cuclillas sobre la cadera de la persona acostada boca
arriba, ubicamos el punto de compresión antes descrito, colocamos en él el talón de una mano con
los dedos extendidos, mientras que con la otra mano, abrazamos la primera, y damos 5
compresiones abdominales hacia arriba y adentro del Tórax, al término de las cuales, debemos
levantarnos y dirigirnos hacía el rostro del paciente, abrimos su boca y exploramos en búsqueda
del objeto que obstruía la vía aérea.
Posteriormente a estas maniobras todo paciente debe ser evaluado médicamente, pues existen
complicaciones que deben descartarse.
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Instituto galardones sin fronteras
Guía examen de enfermería
Módulo 4 parte 3
Nombre______________________________________________________________________________
Plantel de la escuela____________________________________________________________________
Profesor____________________________________________ grupo_____________________________
Directora_____________________________________________________________________________
Página No. 74
6. Haz un breve resumen mencionando en que consiste la evaluación primaria y la evaluación secundaria en primero
auxilios
Página No. 75
Se hace necesario aclarar algunas definiciones básicas para intentar entender el contexto del SVB y
DESA, estas son:
Distinguimos:
• Soporte vital básico (SVB): Se realiza sin el auxilio de ningún material, excepto dispositivos de
barrera.
• Soporte vital avanzado (SVA): Requiere un material específico que debe ser utilizado por
personal especializado.
Arritmias malignas: Se denomina “arritmia” a un ritmo del corazón diferente al ritmo “sinusal”
normal.
La mayor parte de las arritmias permiten contracciones cardiacas capaces de bombear un flujo de
sangre al resto de los órganos del cuerpo. Sin embargo, algunas de estas arritmias condicionan
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una actividad cardiaca tan desorganizada que el corazón se vuelve incapaz de realizar su misión de
bomba (parada cardiaca), y la sangre no puede circular por el organismo. Ello supone, al cabo de
unos minutos, la muerte del individuo o secuelas graves debidas a la falta de oxígeno en los tejidos,
especialmente el cerebral. Por ello se denominan ―arritmias malignas‖. Son la ―fibrilación ventricular
(FV)‖ y la ―asistolia‖.
Fibrilación Ventricular: Se trata de una arritmia mortal, que provoca paro cardiaco por
incapacidad del corazón de bombear sangre. Es responsable del 80- 90 % de las muertes súbitas.
La FV es la causa habitual de la muerte en los primeros momentos tras un infarto de miocardio. En
estos casos, síntomas como el dolor en el pecho, la sensación de mareo o de falta de aire, pueden
alertar sobre la inminencia del ataque cardiaco; es importante estar alerta ante ellos, para la
activación precoz de la cadena de supervivencia.
En pocos segundos, los pacientes pierden la consciencia. Si la FV persiste durante más de 3-4
minutos, se produce la muerte del individuo. Este tiempo puede ser alargado‖ si se realizan maniobras
eficaces de RCP. La FV puede ser revertida mediante una descarga eléctrica proporcionada por un
desfibrilador.
En los primeros minutos de instauración de la FV, ésta muestra un trazado electrocardiográfico más
grueso (FV de ―onda gruesa‖), lo que expresa mayor actividad cardiaca y es potencialmente más
fácil de revertir a otro ritmo que permita la perfusión de los tejidos. Cuanto más tiempo se prolongue
la situación de FV, ésta se irá haciendo cada vez más fina (FV de ―onda fina‖), y disminuirán las
posibilidades de reversión. Si no se revierte, finalizará en una asistolia.
Muerte súbita: Se trata del fallecimiento, por causas naturales, ocurrido dentro de la primera
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hora desde el comienzo de los síntomas. Esto excluye las muertes accidentales, como las que se
producen por accidentes de tráfico.
La causa más frecuente de muerte súbita son las enfermedades del corazón, en especial la
cardiopatía isquémica (Angina e Infarto de Miocardio). De todos los casos por muerte súbita de
origen cardiaco, se estima que alrededor del 90% se deben a arritmias (fibrilación ventricular).
• Ataque cardíaco.
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• Hipotermia profunda.
• Shock.
• Electrocución.
• Hemorragias severas.
• Deshidratación.
• Paro respiratorio.
En total la RCP practicada por testigos duplica o triplica la supervivencia a un ataque cardiaco.
1.- Asegúrese de que usted, la víctima y los demás testigos estén seguros.
Sí responde:
• Reevalúelo regularmente.
No responde:
- Voltee a la víctima sobre su espalda y abra su vía aérea utilizando la maniobra frente-mentón
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- Coloque su mano en la frente y extienda su cabeza hacia atrás manteniendo el pulgar y el índice
libres por si tiene que taparle la nariz y si es necesario hacerle el boca a boca.
- Con la punta de los dedos eleve el mentón para abrir la vía aérea.
Manteniendo la vía aérea abierta, vea, oiga y sienta si existe respiración normal.
En los primeros minutos después de la parada cardiaca, la víctima puede que apenas respire, o
hacerlo en ―boqueadas‖ irregulares y ruidosas. No las confunda con la respiración normal.
Observe, escuche y sienta durante no más de 10 segundos para determinar si la víctima está
respirando normalmente. Si tiene la más mínima duda de si su respiración es normal, actúe como si
no lo fuera.
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3. a.- Si la víctima respira normalmente
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• Compruebe que continúa respirando
• Envíe a alguien por ayuda, a buscar un (Desfibrilador automático externo) DEA, si se encuentra
solo, use su móvil para alertar al 911, deje a la víctima sola si no hay otra opción.
- Entrelace los dedos y asegúrese de que no aplica la presión sobre las costillas de la víctima. No
aplique presión sobre la parte superior del abdomen o sobre el extremo inferior del esternón.
- Colóquese vertical sobre el pecho de la víctima y, con sus brazos rectos, comprima el esternón al
menos 5 cm. (pero no más de 6 centímetros).
-Después de cada compresión, libere la presión del tórax sin perder contacto entre sus manos y el
esternón; repítalo a un ritmo de al menos 100 por minuto (pero no más de 120 por minuto)
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6.- Combine las compresiones torácicas con ventilaciones de rescate
-Después de 30 compresiones abra la vía aérea otra vez, utilizando la maniobra frente mentón.
-Tape la nariz de la víctima, cerrándola con el índice y el pulgar de la mano que apoya en la frente.
-Permita que la boca de la víctima esté abierta, pero manteniendo la elevación del mentón.
-Inspire una vez (normalmente, no forzada) y coloque los labios alrededor de la boca de la víctima,
sellándolos con fuerza.
-Insufle aire en la boca del paciente mientras observa que el pecho se eleva, esta insuflación ha de
durar aproximadamente un segundo, como en una respiración normal; de esta manera se realiza
una ventilación boca a boca efectiva y evitamos riesgos de hiperinsuflación.
-Inspire normalmente e insufle en la boca de la víctima una vez más, para alcanzar un total de dos
respiración boca a boca efectivas.
• Continúe con las compresiones torácicas y ventilaciones de rescate en una relación 30:2
• Deténgase para reevaluar la víctima sólo sí comienza a respirar normalmente, se mueve o abre
los ojos, en otro caso no interrumpa la resucitación.
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6. a.-Si su ventilación inicial de rescate no hace que el pecho se eleve entonces, antes de su
siguiente intento:
• No intente más de dos ventilaciones cada vez, antes de volver a las compresiones torácicas.
• Si hay más de un reanimador presente, han de relevarse en la RCP cada 1-2 minutos, para
prevenir el agotamiento .Sin embargo, los relevos deben de ser lo más rápidos posibles durante el
cambio de reanimador para evitar pausas ―muy largas‖ en las compresiones.
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• Si únicamente da compresiones torácicas debe hacerlo a una frecuencia continua de al menos
100 por minuto (pero no más de 120 por minuto)
Ha habido pocos incidentes en reanimadores que sufran efectos adversos debidos a la realización
de una RCP, únicamente casos aislados de infecciones tales como tuberculosis y SARS (síndrome
respiratorio agudo y grave).
La transmisión del VIH durante la RCP nunca ha sido comunicada. No ha habido estudios humanos
dirigidos a comprobar la efectividad de los mecanismos de barrera durante la RCP; no obstante,
estudios de laboratorio han mostrado que ciertos filtros, o mecanismos de barrera con válvula
unidireccional, previenen la transmisión oral de bacterias de la boca de la víctima al reanimador
durante las ventilaciones boca-a-boca.
Los reanimadores deberían tomar las medidas de seguridad adecuadas siempre que sean posibles,
especialmente si se conoce que la víctima tiene una infección grave, como tuberculosis o SARS.
Durante un brote de una enfermedad altamente infecciosa tal como el SARS, es esencial que los
reanimadores tomen medidas de protección necesarias.
La única maniobra recomendada para abrir la vía aérea por personal es la maniobra frente- mentón
anteriormente explicada, tanto para víctima traumáticas como no traumáticas.
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Diagnóstico de la parada cardiorrespiratoria
La maniobra de verificación del pulso (―tomar el pulso‖) es poco sensible (el reanimador no detecta
en muchas ocasiones que un paciente en parada cardiaca no tiene pulso) y poco específica (no se
detecta el pulso aunque exista).
La valoración del pulso queda reservada a personal con experiencia en hacerlo, como el sanitario.
En todo caso, no se debe invertir más de 10 segundos en analizar el pulso.
Existe una gran dificultad para determinar la presencia o ausencia de respiración normal en víctimas
inconscientes, incluso para los profesionales de la salud. Esto puede deberse a que la vía aérea no
está abierta o a que la víctima está haciendo ―boqueadas‖ agónicas ocasionales.
La respiración agónica está presente en hasta un 40 por ciento de las paradas cardíacas. Los
testigos describen las respiraciones agónicas como: ―apenas respira‖, ―la respiración es fuerte o
trabajosa o ruidosa‖, ―el paciente está boqueando‖,……
Se recomienda enseñar a las personas sin formación sanitaria (legos) a comenzar la resucitación
cardiopulmonar (RCP) si la víctima está inconsciente (no responde) y no respira con normalidad.
Durante la formación debe enfatizarse que las respiraciones agónicas ocurren comúnmente en los
primeros minutos después de una parada cardiaca. Son indicación de comienzo inmediato de las
maniobras de RCP y no deberían confundirse con respiración normal.
La ventilación es menos importante que las compresiones torácicas en los primeros momentos
durante los primeros minutos después de una parada cardiaca sin asfixia, pues el oxígeno contenido
en la sangre se mantiene elevado, y el reparto de oxígeno al miocardio y al cerebro queda limitado
principalmente por la disminución del bombeo cardíaco, y en menor medida, por la
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falta de oxígeno en los pulmones.
Es un hecho conocido que los reanimadores prefieren evitar la ventilación boca a boca por una
serie de razones, incluyendo el temor a una infección y ―reparos‖ por el procedimiento. Por estas
razones, y para enfatizar la prioridad de las compresiones torácicas, se recomienda en los adultos
la RCP comience con el masaje cardíaco en lugar de con las ventilaciones iniciales.
Ventilación
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Hay otras circunstancias específicas en las que personal no sanitario recibe entrenamiento extenso
en primeros auxilios que podría incluir entrenamiento y reentrenamiento, en el uso de ventilaciones
con bolsa mascarilla. Se debe seguir el mismo entrenamiento estricto que se utiliza con el personal
sanitario.
Compresiones torácicas
Las compresiones torácicas producen flujo sanguíneo al incrementar la presión intratorácica y por la
compresión directa del corazón. El flujo generado por compresiones torácicas realizadas de un modo
correcto puede llegar a producir picos de presión arterial sistólica de 60-80 mmHg, pero la presión
diastólica permanece baja y la presión arterial media de la arteria carótida rara vez supera los 40 mm-
Hg. Las compresiones torácicas generan un pequeño flujo sanguíneo, que resulta fundamental para
el cerebro y el miocardio, e incrementa las probabilidades de que la desfibrilación sea exitosa.
Son especialmente importantes si el primer choque se administra más de cinco minutos después del
colapso.
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Algoritmo de paro cardíaco en adultos para profesionales de la salud
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Consideraciones del RCP
1. Cada vez que se reinician las compresiones, el reanimador debe colocar sus manos sin retraso
"en el centro del pecho".
2. Se debe comprimir el pecho a un ritmo de al menos 100 por minuto (pero no más de 120 por
minuto).
3. Se debe prestar atención a la profundidad de las compresiones que debe ser de al menos Entre
4 y 5 centímetros (pero no más de 6 cm.) en el adulto.
7. No debemos apoyarnos en el pulso carotídeo o femoral como un índice de flujo arterial efectivo.
Relación compresión-ventilación
Se recomienda dar 30 compresiones por cada 2 ventilaciones para el reanimador en solitario que
intente la resucitación de un adulto o un niño fuera del hospital.
Esto debería disminuir el número de interrupciones en las compresiones, reducir las probabilidades
de hiperventilación, y simplificar la instrucción durante el entrenamiento, además de mejorar la
retención de las habilidades.
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RCP sólo con compresiones torácicas (solo masaje)
Los profesionales sanitarios tanto como los reanimadores legos admiten ser reacios a realizar el
boca-aboca en víctimas desconocidas que sufren una parada cardiaca. Estudios animales han
demostrado que las compresiones torácicas solas pueden ser tan efectivas como compresiones
combinadas con ventilaciones en los primeros minutos después de una parada no asfíctica (no por
asfixia).
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algoritmo universal de paro cardíaco en adultos
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Algoritmo de emergencia asociada al consumo de opiáceos
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Algoritmo de atención posparo cardíaco en adultos.
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Posición de recuperación o posición lateral de seguridad (PLS)
Hay distintas variaciones de la posición de recuperación, cada una con sus propias ventajas.
Ninguna posición es perfecta para todas las víctimas. La posición debería ser estable, próxima a
una posición lateral verdadera con la cabeza pendiente, y sin presión en el tórax se reduzca la
respiración.
*partiendo de la posición “boca arriba” (decúbito supino), retire las gafas de la víctima, si las
llevara.
*coloque el brazo más próximo a usted en un ángulo recto al cuerpo con el codo doblado con la
palma de la mano hacia arriba.
*traiga el brazo más alejado cruzándolo sobre el pecho y sostenga el dorso de la mano contra la
mejilla de la víctima más próxima a usted.
*Con su otra mano, agarre la pierna más alejada justo por encima de las rodillas y tire de ella
hacia arriba, manteniendo el pie en el suelo.
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*Manteniendo su mano apretada contra la mejilla, tire de la pierna alejada para hacer rodarla
víctima hacia ustedes sobre su costado.
*Ajuste la pierna que queda por encima de modo que cadera y rodilla estén dobladas en ángulos
rectos.
*Extienda la cabeza hacia atrás para asegurarse que la vía aérea permanece abierta.
Si la víctima tiene que ser dejada en posición de recuperación durante más de 30 minutos cámbielo
al lado contrario para aliviar la presión sobre el brazo situado debajo.
RCP PEDIATRICOS
1. Definición
La RCP básica hay que iniciarla lo antes posible. Su objetivo fundamental es conseguir la oxigenación
de emergencia para la protección del SNC y otros órganos vitales.
Las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica son fáciles de realizar y cualquier persona
puede aprenderlas. Todos los ciudadanos deberían conocer y entrenarse en estas maniobras.
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2. Pasos de la reanimación cardiopulmonar básica:
La RCP Básica consta de una serie pasos o maniobras que deben realizarse de forma secuencial
(Fig. 1 y tabla I).
Es muy importante recordar bien el orden de los pasos de una reanimación cardiopulmonar, ya que
hacer todas las maniobras en orden equivocado sirve de muy poco. No se debe pasar de un paso a
otro sin estar seguros de que la maniobra anterior esté correctamente realizada. La reanimación
cardiopulmonar debe realizarse de forma rápida, pero sin apresurarse para asegurar que cada una
de las maniobras sea efectiva.
1º. Conseguir la seguridad del reanimador y del niño. Se debe movilizar al niño
solamente si se encuentra en un lugar peligroso (para el accidentado y/o el reanimador) o si su
situación o posición no son adecuadas en caso de precisar RCP.
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2º. Comprobar la inconsciencia Se comprobará la respuesta del niño ante
estímulos como: hablarle en voz alta (por su nombre en niños que puedan responder),
pellizcos y sacudidas.
A los lactantes y niños en los que se sospecha una lesión de columna cervical no se les deben
efectuar sacudidas.
- Si es posible se solicitará ayuda a las personas del entorno, gritando ayuda, pero sin abandonar
al niño. Las maniobras de RCP se deben comenzar inmediatamente sin perder tiempo, pues en
los lactantes y niños muchas veces lo único que puede precisarse son maniobras respiratorias
evitándose una parada cardíaca si se actúa con rapidez.
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Un niño inconsciente suele ser incapaz de mantener permeable la vía aérea por lo que la medida
básica inicial debe ser la apertura de dicha vía aérea, lo que puede conseguirse con las siguientes
maniobras:
4.1 Maniobra frente-mentón: se efectuará en todos los niños excepto en los que se sospecha
traumatismo cervical. Incluye dos componentes:
- Colocar una mano sobre la frente efectuando una extensión del cuello, que debe ser moderada en
niños pequeños y neutra en lactantes. El occipucio prominente del lactante predispone a una ligera
extensión del cuello cuando se coloca el niño en una superficie plana, por lo que se debe asegurar
que se mantenga en posición neutra.
- Levantar el mentón colocando la punta de los dedos de la otra mano debajo del mentón. Durante
esta maniobra se debe poner especial cuidado en evitar cerrar la boca o empujar los tejidos blandos
debajo del mentón, ya que esta acción puede obstruir la vía aérea, sobre todo en lactantes.
La maniobra consiste en tirar hacia arriba de la mandíbula con una mano mientras se sujeta la
cabeza con la otra para impedir que la columna se desplace en cualquier dirección.
El reanimador, mientras mantiene una adecuada apertura de la vía aérea, aproximará el oído y la
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mejilla a la boca del paciente para:
Antes de decidir si la respiración está ausente se debe mirar, sentir y oír como máximo durante 10
segundos.
Se le debe colocar en posición de seguridad (Fig. 4), salvo que se trate de un accidente en el que
se sospeche traumatismo cervical. El reanimador se arrodillará junto al paciente y efectuará las
siguientes maniobras:
2º Colocar el otro brazo del niño cruzando el tórax hasta que la palma de la mano toque la mejilla
opuesta.
3º Sujetar y doblar la pierna más lejana del niño por debajo de la rodilla con la otra mano y girarle
hacia el reanimador unos 90º.
4º El niño debe quedar en una posición casi lateral. La postura debe ser estable y para ello puede
necesitarse colocar una almohada en la espalda y asegurar que la cadera y rodillas dobladas quedan
en ángulo recto. Se debe poder girar fácilmente para colocarle boca arriba.
La postura debe permitir que la vía aérea continúe abierta y que se pueda comprobar continuamente
la respiración.
5.2 Si el niño no respira y hay evidencia o fuerte sospecha de obstrucción de la vía aérea
por cuerpo extraño, se procederá a la desobstrucción de la misma (ver más adelante).
6º. Ventilar
Se deben efectuar 5 insuflaciones (debiendo ser efectivas un mínimo de 2), durante las cuales debe
observarse el ascenso y descenso del tórax. Las insuflaciones deben ser lentas (de 1 a 1,5 seg.) El
reanimador debe coger aire antes de cada insuflación para mejorar el contenido de oxígeno del aire
espirado.
Mientras se efectúa la ventilación es fundamental mantener una adecuada apertura de la vía aérea.
Se debe intentar mantener un buen sellado de la boca del reanimador con la boca o la boca y la
nariz del paciente para evitar que escape aire alrededor.
La fuerza y el volumen de insuflación se deben adaptar a la edad y tamaño del niño. El reanimador
observará la movilización del tórax, intentando suministrar suficiente volumen, pero evitando una
insuflación excesiva por el riesgo de provocar barotrauma pulmonar o distensión gástrica. Para
minimizar la distensión gástrica se debe optimizar la alineación de la vía aérea y efectuar
insuflaciones lentas y mantenidas. En los niños se soplará suavemente y en los lactantes insuflar
sólo a bocanadas.
Si el tórax no asciende nada o muy poco, es decir si hay dificultad para introducir aire en los
pulmones, se debe:
3.- Volver a realizar 5 respiraciones para conseguir que al menos 2 sean efectivas.
4.- Si a pesar de comprobar varias veces la apertura de la vía aérea no se logran insuflaciones
efectivas se tratará como una obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño.
Después de realizar la ventilación, se debe comprobar la existencia de signos vitales (pulso arterial
central, movimientos, degluciones, respiraciones) durante un máximo de 10 segundos.
Con el brazo del niño en abducción y rotación externa se intentará palpar el pulso braquial
poniendo los dedos en forma de gancho en la zona interna del brazo entre el codo y el hombro.
Para palparlo se colocarán los dedos en la línea media del cuello efectuando un barrido lateral
hasta localizar la carótida.
Al mismo tiempo que se intenta palpar el pulso se debe comprobar la existencia de otros signos
vitales (movimientos, respiraciones, degluciones).
- Se debe continuar ventilando a una frecuencia de 20 veces por minuto, hasta que el niño respire
efectivamente por sí mismo.
Para realizar el masaje cardíaco se debe colocar al niño sobre un plano duro. En el lactante y niño
pequeño, es conveniente que mientras se realiza el masaje cardíaco se mantenga la mano en la
frente sujetando la cabeza para evitar tener que reposicionarla cuando se tenga que volver a abrir la
vía aérea.
- Masaje cardíaco en el lactante: la compresión torácica se realizará colocando los dedos medio y
anular en el esternón, 1 dedo por debajo de la línea intermamilar.
Con la punta de los dedos se deprimirá el esternón aproximadamente 1/3 de la profundidad del tórax.
La frecuencia del masaje será aproximadamente de 100 veces por minuto (unas 2 compresiones
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por segundo).
Se debe colocar el brazo en posición vertical sobre el tórax del niño para presionar con más facilidad
y deprimir aproximadamente 1/3 de la profundidad del tórax. Levantar la punta de los dedos para
asegurar que la presión no se aplica sobre las costillas. La comprensión debe durar el 50% del ciclo
dejando que vuelva el tórax a su posición normal y si es posible sin retirar la mano del lugar de
compresión, salvo que no sea posible para poder efectuar la ventilación.
La frecuencia del masaje cardíaco será de aproximadamente 100 por minuto (poco menos de 2
compresiones por segundo).
Masaje cardíaco en niños mayores (edad mayor de 8 años): en los niños de edad superior a
8 años o en menores según la fuerza del reanimador y el tamaño del niño, puede ser necesario
utilizar las 2 manos para realizar el masaje cardíaco con una profundidad adecuada
La localización de la zona de masaje es igual que en el niño, pero entrelazando los dedos de ambas
manos, asegurando que la presión no sea aplicada sobre las costillas. Los brazos se colocarán
verticalmente sobre el paciente comprimiendo 1/3 de la profundidad del tórax. La compresión debe
durar el 50% del ciclo dejando que vuelva el tórax a su posición normal y si es posible, sin retirar
los dedos del lugar de compresión, salvo que sea necesario para poder efectuar la ventilación.
La relación masaje cardíaco / ventilación será de 15/2 si hay sólo un reanimador, siendo en los
demás casos de 5/1, igual que en el resto de la edad pediátrica.
Si hay solamente un reanimador, éste efectuará RCP durante al menos 1 minuto antes abandona
momentáneamente al paciente para solicitar dicha ayuda.
Cada dos minutos deben suspenderse transitoriamente las maniobras de reanimación para
comprobar si se han recuperado el pulso y la respiración espontáneas.
Se debe continuar con las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica hasta que:
Cuando un objeto (sólido o líquido) pasa a la vía aérea el organismo reacciona rápidamente e intenta
expulsarlo con la tos.
Por ello, si existe certeza o una fuerte sospecha de obstrucción completa de la vía aérea superior
por un cuerpo extraño, se deben de tomar las medidas para desobstruirla rápidamente.
a) Si el niño está respirando espontáneamente se le debe estimular para que tosa (niño) o llore
(lactante). No se le debe interrumpir, ya que la tos es un mecanismo fisiológico muy efectivo para
desobstruir la vía aérea.
b) Si los esfuerzos respiratorios son inefectivos, la tos se vuelve débil o el niño pierde la conciencia,
se procederá a la desobstrucción de la vía aérea siguiendo los siguientes pasos:
En niños la extracción manual a ciegas no debe llevarse a cabo por el riesgo de empujar el cuerpo
extraño hacia el interior de la vía aérea provocando una obstrucción mayor y daño en los tejidos; si
el objeto es claramente visible se puede efectuar la ―maniobra de gancho‖ introduciendo un dedo por
el lateral y después haciendo un movimiento de barrido utilizando el dedo como si fuera un gancho
para intentar extraer el cuerpo extraño.
En los niños mayores, al igual que en los adultos, sí se podrá efectuar la maniobra de gancho para
extraer cuerpo extraño no visible.
Todas estas maniobras intentan crear un aumento de presión en la cavidad torácica similar a la tos.
La elección de las maniobras va a depender de que se trate de lactantes o niños, ya que hay
consenso en que en los lactantes la falta de protección de los órganos abdominales por la caja
torácica constituye un mayor riesgo de lesión si se golpea el abdomen.
2. Dar 5 golpes en el pecho: cambiar al lactante al otro antebrazo poniéndolo en decúbito supino,
sujetándole la cabeza con la mano y en posición más baja que el tronco. Se efectuarán cinco
compresiones torácicas con dos dedos (índice y medio) en la misma zona e igual que el masaje
cardíaco pero más fuertes y más lentas (como a un ritmo de 20 por minuto).
Si el niño respira:
Efectuar 5 insuflaciones de rescate con ventilación boca - boca y nariz observando si asciende y
desciende el tórax.
En los niños pequeños, al igual que en los lactantes, se pueden efectuar las compresiones torácicas
o sustituirlas por abdominales.
En los demás niños, se sustituyen las compresiones torácicas por abdominales (maniobra de
Heimlich). Esta maniobra puede realizarse con el paciente decúbito supino o en posición vertical,
según el estado de consciencia de la víctima:
Si el paciente está consciente, el reanimador se situará de pie y sujetará a la víctima por detrás,
pasando los brazos por debajo de las axilas y rodeando el tórax del paciente. Se colocarán las
manos sobre el abdomen efectuando cinco compresiones hacia arriba y atrás.
1º Dar 5 golpes en la espalda con el paciente boca abajo (si nuestra fuerza y su tamaño lo permite).
6º Si no se consigue ventilar por persistir la obstrucción volver a repetir toda la secuencia anterior.
Nombre______________________________________________________________________________
Plantel de la escuela____________________________________________________________________
Profesor____________________________________________ grupo_____________________________
Directora_____________________________________________________________________________
Las heridas en tejidos blandos son los problemas más comunes en la atención de primeros auxilios,
estas lesiones pueden causar un grave daño, incapacidad o muerte. Una herida es toda aquella lesión
producida por algún agente externo o interno que involucra el tejido blando, éstas se pueden dividir
en:
• Heridas cortantes: producidas por objetos afilados como latas, vidrios, cuchillos, etc.
• Heridas punzantes: Son producidas por objetos puntiagudos, como clavos, agujas, picahielos,
etc.
• Heridas punzocortantes: Son producidas por objetos puntiagudos y afilados, como tijeras,
puñales, cuchillos, o un hueso fracturado.
• Heridas por proyectil de arma de fuego: en donde dependiendo del tipo de arma, calibre de
la bala y distancia la herida tiene diferentes características.
• Abrasiones: son las heridas ocasionadas por la fricción con superficies rugosas, es lo que
comúnmente se conoce como raspones.
• Avulsiones: Son aquellas donde se separa y se rasga el tejido del cuerpo sin desprenderse
completamente de la parte afectada.
TRATAMIENTO:
• Utilizar guantes de látex, para evitar el contagio de alguna enfermedad así como contaminar la
herida.
• Se limpia con gasas y solución salina o agua potable quitando el exceso de sangre y la tierra
que pueda tener. La manera de limpiar con la gasa es de adentro hacia fuera en círculos
excéntricos, partiendo del centro de la herida, siendo éstos cada vez mayores; se voltea la gasa y
se vuelve a hacer para evitar infectarla. Se repite el procedimiento, dos o tres veces más
• No se debe aplicar ningún tipo de remedio casero debido a que pueden causar infecciones.
La hemorragia
La hemorragia es la salida de sangre de los conductos o vasos por los cuales circula, esta salida
implica una pérdida gradual de sangre la cual debe ser controlada lo antes posible para que no se
complique. Se dividen en diferentes tipos:
• Hemorragias internas: aquellas en las que la sangre se vierte hacia las cavidades internas del
organismo.
POR ORIGEN
• Hemorragia arterial: se caracteriza por la sangre de color rojo brillante y su salida a chorros
rítmicos que coinciden con el latido del corazón y el pulso.
• Hemorragia venosa: se caracteriza por el color rojo oscuro y la salida de sangre continúa y
uniforme.
• Hemorragia capilar: solo compromete vasos capilares por lo cual es escasa y se puede
controlar fácilmente, por lo general se forma un moretón (hematoma)
HEMOSTASIA:
Localizar el lugar preciso de la salida de sangre y el tipo de hemorragia por lo cual se debe
descubrir la zona.
• Ejerza presión directa sobre la hemorragia durante 5-10 minutos con una compresa, si esta se
llena de sangre no se debe de quitar sino colocar encima otra compresa para evitar deshacer el
coagulo que se empieza a formar.
Si no da resultado...
• Ejerza presión indirecta en una zona entre la herida y el corazón, por ejemplo, si el sangrado
está en una mano, puede presionarse en el sitio de localización del pulso braquial, esto para evitar
el paso de sangre hacia la herida que condiciona la hemorragia, evitando así que se pierda.
• Eleve la parte afectada por arriba del nivel del corazón para que por gravedad vaya
disminuyendo la hemorragia.
En última instancia...
• Coloque hielo envuelto en un trapo o bolsa limpia alrededor de la zona afectada para cohibir la
hemorragia. (Crioterapia)
Pero siempre...
El torniquete está contraindicado para la mayoría de los casos, solo en las amputaciones se utiliza
esta técnica y de la siguiente manera:
• Se coloca una venda o lienzo ancho (no menor a 5cm) a 4 dedos de la herida.
• Se hace un nudo simple y se coloca una vara, lápiz etc sobre el nudo y se realizan dos nudos
más sobre el mismo.
Si la hemorragia es interna o se sospecha que la persona puede presentar una hemorragia debido
a la lesión que tuvo, se debe trasladar lo más rápido posible.
En caso de objetos incrustados, éste NO SE DEBE DE RETIRAR debido a que se puede provocar
una mayor lesión además de provocar una hemorragia mayor, el objeto se debe reducir lo más
posible e inmovilizar en el lugar donde se encuentre, se ejerce presión indirecta y se traslada.
Si el objeto empalado se encuentra en el ojo se recomienda también vendar el otro ojo para evitar
que se muevan los ojos y se lesione más.
Las quemaduras se producen por acción térmica, agentes químicos, ácidos (a. clorhídrico, sulfúrico,
muriático, etc) y álcalis (sosa cáustica), eléctrica agentes físicos, sólidos calientes, líquidos, sol, frío,
etc. o por radiaciones sobre el organismo que ocasionan grados variables de destrucción en el punto
de contacto.
Las quemaduras eléctricas también producen lesiones internas debidas al paso de corriente
eléctrica por el interior del organismo.
Para clasificar las lesiones, se toma en consideración su profundidad y las consecuencias que
deparan, distinguiéndose tres tipos de quema duras.
Las quemaduras de primer grado solamente afectan la epidermis, provocando una vasodilatación
capilar y arteriolar que da lugar a enrojecimiento cutáneo y un discreto grado de edema. En la zona
afectada se percibe dolor, que se intensifica ante todo con tacto. El epitelio se descama en el curso
de uno a dos días, y al cabo de tres o cuatro días la lesión se cura por completo, sin dejar cicatriz.
Las quemaduras de segundo grado afectan la epidermis y parte de la dermis, dando lugar a un
aumento de la permeabilidad vascular y la consiguiente extravasación de elementos sanguíneos y
plasma, por lo que suelen desarrollarse ampollas que, al romperse, dejan al descubierto un lecho
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enrojecido y húmedo. Al cabo de unos días se forma una costra que, posteriormente, tiende a
desprenderse espontáneamente. Las lesiones son dolorosas y se blanquean al aplicar presión. La
recuperación depende de la profundidad del daño: si solo se afecta la parte superficial de la dermis,
el epitelio se regenera totalmente en el plazo de dos semanas, sin dejar cicatriz; en cambio, si la
afectación de la dermis es profunda, el período de recuperación es más prolongado y es posible
que queden cicatrices.
Las quemaduras de tercer grado afectan todo el espesor de la piel, alcanzando la hipodermis y, a
veces, incluso los tejidos subyacentes. Se presentan como zonas secas, de consistencia de cuero
y un color blancuzco que tiende a oscurecerse cuando se forma una escara. Las lesiones son
indoloras, debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas. La curación de las lesiones es
dificultosa y siempre da lugar a cicatriz; a veces, según la extensión de la quemadura, no es posible
que se produzca una regeneración cutánea completa de manera espontánea, siendo necesario
recurrir a un injerto de piel.
• Las quemaduras de primer grado son superficiales, pero muy dolorosas. La quemadura solar
es un buen ejemplo de ellas. No hay reacción general a menos que sea muy extensa, en cuyo caso
se pueden presentar náuseas, vómitos y fiebre.
• Las quemaduras de tercer grado se presentan como zonas indoloras, secas, con
consistencia de cuero y color blancuzco, pues afectan a la epidermis, la dermis y el tejido
Observaciones
• El edema importante y generalizado está producido por la salida de plasma desdelos capilares al
espacio intersticial en las quemaduras de segundo y tercer grado. Se conoce como «shock del
quemado» y se observa durante las primeras 48 horas siguientes a una lesión por quemaduras,
pero su mayor incidencia es durante las primeras 8 a 12 horas.
• Se tiene que controlar el volumen y color dela orina. El flujo de orina tras la lesión debe
mantenerse entre 30 y 60 ml por hora en los adultos, y en los niños de 0,5 a 1 ml/kg de peso
corporal. La orina roja o hematúrica puede indicar que existen hemocromógenos, que pueden
ocasionar una insuficiencia renal.
• Puede haber dificultad en la respiración ocasionada por una limitación de los movimientos
respiratorios producida por quemaduras torácicas circunferenciales. Debe avisarse al médico de
inmediato.
• En una quemadura de una parte del espesor dérmico hay un dolor severo, pero en las quemaduras
de todo el espesor con frecuencia al principio no hay dolor, debido a que se lesionan las terminaciones
nerviosas.
• Cuando una quemadura de segundo o de tercer grado afecta a más del 20% de la superficie del
cuerpo, debe valorarse si existe un íleo paralítico. Investíguese la presencia de ruidos intestinales
cada dos horas.
• En las personas quemadas puede haber una hemorragia digestiva como consecuencia de úlceras
de estrés (úlcera de Curling), una forma de gastritis aguda hemorrágica que se produce en personas
quemadas (véase EMQ: Digestivo, gastritis, gastritis aguda). Se debe examinar las heces y el
aspirado nasogástrico en busca de sangre oculta.
• La sepsis por quemaduras se manifiesta con escalofríos, alteración del nivel de conciencia y fiebre
alta, o bien con una temperatura anormalmente baja. Comuníquense de inmediato estos síntomas al
médico. La sepsis es la causa más importante de muerte en las personas afectadas por quemaduras
después de las 72 horas.
• La infección de la herida se evidencia por un eritema que rodea el área quemada, cambio en el
color o en el dolor de la herida, aumento del drenaje y cambios en la temperatura.
• Los niveles de glucosa en sangre y orina pueden estar elevados sin que exista historial de diabetes,
como respuesta del organismo al estrés. La persona puede necesitar administración de insulina
durante un corto espacio de tiempo. En cambio, los niños pequeños pueden presentar hipoglucemia
en la fase de recuperación si no se llega al nivel de las necesidades aumentadas de su metabolismo
corporal.
• No es raro que en los pacientes pediátricos quemados se produzca hipertensión, que debe
controlarse con medicación hipotensora adecuada.
Tratamiento
Al principio, la solución de elección es el lactato de Ringer. Se requiere una vena bastante ancha y
una aguja de gran calibre para poder perfundir un volumen elevado. Los factores más importantes
que determinarán el tipo, cantidad y velocidad de perfusión de líquidos EV son el volumen, el pH y la
gravedad específica de la orina. Es imprescindible que se conecte una sonda vesical a una bolsa de
drenaje equipada para medir la orina cada hora.
Mientras se administran los importantes volúmenes de solución EV que necesitan muchos de los
pacientes que presen tan quemaduras graves puede ser preciso instaurar un catéter de presión
venosa central o un catéter arterial pulmonar para valorar el estado del corazón y evitar la hipovolemia
o el exceso de líquidos.
El oxígeno se administra con campanas o mediante mascarillas faciales con humedad alta, para
aumentar la humedad en el tracto respiratorio.
• En el momento del ingreso se hace un cultivo de sangre, orina, esputo y de la quemadura (después
de lavarla), y posteriormente cada dos o tres días, para identificar y combatir los microorganismos
patógenos. Se puede hacer una incisión quirúrgica en el tejido quemado (escarotomía) para disminuir
la constricción que afecte la circulación o la respiración.
• Se puede insertar una sonda nasogástrica para evitar la distensión gástrica, ya que a menudo el
peristaltismo se enlentece o se detiene después de quema duras graves. Es frecuente que se
produzca un íleo paralítico. Se suelen administrar antiácidos cada una o dos horas para prevenir que
se produzcan úlceras de estrés, dependiendo del pH gástrico y de si existe o no sangre oculta.
• El área quemada se lava mediante una técnica aséptica con suero fisiológico estéril, o bien con
agua templada mezclada con algún jabón quirúrgico estándar o con un agente antimicrobiano (p. ej.,
povidona yodada), y posteriormente se enjuaga con suero salino estéril o con agua templada. Pueden
aplicarse pomadas o cremas antibióticas bajo prescripción médica, ya sea directamente para cubrir
la zona (utilizando guantes estériles), o bien impregnando una gasa con la crema o pomada y
posterior mente pasándola por la lesión. Se pueden emplear también gasas empapadas en la
solución que indique el médico (p. ej., solución de nitrato de plata), humedeciéndolas con frecuencia.
En aquellas quemaduras en que los tendones, huesos o cartílagos queden expuestos, es muy
importante colocar gasas húmedas.
• Se utilizan gasas húmedas y secas para ayudar a eliminar la escara (tejido quemado).
• También se utilizan hidrogeles de estructura amorfa para mantener la herida húmeda, así como
para fomentar el desbridamiento de la misma. Para controlar la infección, en el mercado existen
apósitos con diferente concentración de iones de plata, que resultan muy útiles.
• Infórmese de las posibles reacciones locales o sistémicas ante los medicamentos tópicos.
• Todas las quemaduras químicas tienen que tratarse de inmediato colocándolas bajo el agua del
grifo o de la ducha durante 10 o 15 minutos para eliminar la sustancia química.
Si existe un pro ducto químico en polvo, debe sacudirse primero, antes de echar agua sobre la
zona.
• Es muy importante averiguar el peso del paciente antes de las quemaduras y determinarlo
posterior mente a diario (sin vendajes), ya que es un factor útil para determinar lo acertado de la
terapéutica EV.
• Las quemaduras en cara, cuello y cabeza que se hayan producido en un área cerrada o hayan
ocasionado pérdida de consciencia aumentan la probabilidad de fallo respiratorio secundario ante
la inhalación de humo.
• Los vendajes se deben cambiar lo mejor y más rápido que sea posible. Es absolutamente
necesario que se emplee una técnica totalmente aséptica. Mientras se cambian los vendajes se
debe llevar guantes, mascarilla, bata y gorro.
• Adminístrese medicación contra el dolor (en general por vía EV) antes de empezar el cuidado de la
lesión. Valórese primero el estado respiratorio y neurológico de la persona antes de administrarle
narcóticos.
• Las personas con problemas circulatorios y diabetes, así como aquellas tratadas con corticoides y
quimioterapia, tienen una capacidad de curación más lenta.
• Existe una sobredemanda de proteínas en el proceso de curación de las heridas. Cuando ya son
capaces de comer, las personas necesitan de dos a dos veces y media más de proteínas y calorías
que en una ingesta normal.
• Las quemaduras de parte del espesor de la piel que se infecten se pueden convertir en quemaduras
de todo el espesor.
• Las quemaduras del área perineal requieren una atención especial a fin de mantenerlas limpias.
• La posición de la persona se debe cambiar cada hora para aliviar la presión sobre las áreas
quemadas. Las extremidades se han de colocar de manera que se eviten contracturas; las manos y
los pies deberían tener ferula en posición funcional. Se debe tener cuidado para no producir de forma
involuntaria una úlcera de decúbito mientras se utilizan las férulas. Son muy importantes los ejercicios
en toda la amplitud posible de movimientos; se inician lo más pronto posible y normalmente se
realizan mientras se cambian los vendajes.
• La piel quemada que se haya curado recientemente se lesiona con mucha facilidad y se quema
• Se puede valorar fácilmente la extensión del área quemada mediante la «regla de los nueves.
• Se considera que las quemaduras son graves cuando se ve afectada más del 25 % de la superficie
corporal de los adultos, o más del 20 % en el caso de los niños. Se consideran de más alto riesgo las
personas que tienen menos de dos años de edad o más de sesenta, o aquellos con un traumatismo
asociado.
• Las quemaduras de cara, cuello, zonas próximas a una articulación, manos y pies y del perineo se
consideran siempre graves, al igual que las causadas por la electricidad y aquéllas en las que se
haya inhalado humo.
• Las personas quemadas suelen estar hospitalizadas durante largos períodos de tiempo y necesitan
cuidados muy dolorosos. Su personalidad puede modificarse de forma drástica, presentando fases
de depresión y apatía.
• Se debe preparar un programa de consideraciones de enfermería que anote paso a paso los
cuidados, debiéndose poner al día cada 24 horas.
• Quemaduras por químicos: Se debe lavar con abundante agua corriente el área quemada (ojos,
piel o mucosas) por un tiempo no menor a 30 minutos. (Advertencia: algunos químicos reaccionan
con el agua, checar manuales especializados en el manejo de químicos).
• Quemaduras por electricidad: Las quemaduras eléctricas casi siempre son de tercer grado, con
un sitio de entrada y uno o varios de salida, en donde se pueden apreciar áreas carbonizadas y de
explosión, generalmente no sangran y son indoloras, las lesiones más importantes son internas.
• Retirar la fuente eléctrica con un objeto de madera NO tocar con las manos.
Calambre por calor: Ocurre cuando se ejercita o se efectúan labores pesadas en un clima
caliente sin una rehidratación apropiada.
El tratamiento es:
• Administrar líquidos con electrolitos como las bebidas deportivas o Vida Suero Oral
Golpe de calor: Es la pérdida brusca de la capacidad corporal para controlar la disipación de calor
interno el cual puede ser provocado por la exposición prolongada a temperaturas altas o por
actividades físicas en las mismas condiciones. Los síntomas característicos son: piel roja y caliente,
sudoración, ansiedad, cefalea, convulsiones, temperatura alta (arriba de 40ºC)
• Trasladar.
Hipotermia: Es la condición en la cual la temperatura interna corporal disminuye por debajo de los
35ºC, afecta a individuos sanos que no estando preparados para ello son expuestos a condiciones
adversas, o puede desarrollarse secundariamente a la enfermedad o lesión preexistente del
paciente.
La sobreviva del paciente depende de la edad, el tiempo de sumergimiento o exposición, que tanto
baja la temperatura corporal, en caso de que sea por sumergimiento dependiendo de la agitación,
limpieza y temperatura del cuerpo de agua, la pronta atención y aplicación de RCP en caso de ser
necesario, lesiones o enfermedades asociadas, etc.
• Usar ropas húmedas por mucho tiempo cuando hay viento o hace mucho frío.
Los síntomas suelen comenzar lentamente. A medida que la persona desarrolla hipotermia, sus
habilidades para pensar y moverse a menudo se van perdiendo lentamente.
• Prevenir la pérdida de calor, llevando a la persona a un lugar tibio y cubriendo con mantas
calientes.
• No se debe suponer que una persona que se encuentra acostada e inmóvil en el frío está
muerta, solo se puede saber que está muerta cuando esté a temperatura ambiente.
INTOXICACIONES Y ENVENENAMIENTOS:
Tóxico es la sustancia Sintética capaz de poner en riesgo la salud o provocar la muerte al entrar
de manera accidental al cuerpo, mientras que, se considera veneno al tóxico Natural que puede
ser producido por algunas plantas o animales.
La intoxicación es la reacción del organismo a la entrada de un tóxico el cual puede causar lesiones
o inclusive la muerte dependiendo del tipo de tóxico, dosis asimiladas, concentración, vía de
administración etc.
• Inyectados.
Dependiendo de la dosis y la vía de administración los signos y síntomas que puede presentar la
persona son.
• Irritación ocular.
• Falta de oxígeno.
• Dolor de cabeza.
• Convulsiones.
Una convulsión se da cuando el cerebro deja de funcionar normalmente a causa de una lesión,
enfermedad, fiebre o infección, la actividad eléctrica del cerebro se vuelve irregular. Esto puede
causar la pérdida del control del cuerpo ocasionando convulsiones. Las causas más frecuentes de
una convulsión son la epilepsia y enfermedades como rabia y tétanos, lesiones en cabeza,
intoxicaciones, fiebres altas, etc.
Las crisis epilépticas generalmente son impredecibles, pueden ocurrir en cualquier momento y lugar
por lo que resulta muy importante saber qué es lo que se debe hacer para ayudar a una persona
que las presenta. En la gran mayoría de los casos las crisis tónico-clónico generalizadas, en una
persona que tiene epilepsia, no corresponden a una emergencia médica. Estas crisis se detienen
espontáneamente y generalmente duran pocos minutos.
Los síntomas de la epilepsia varían en función de los distintos tipos de enfermedades epilépticas que
existen, desde una pequeña alteración de la sensibilidad en una zona del cuerpo o movimientos
parecidos a tic nervioso, siendo la más importante la denominada crisis generalizada de gran mal o
tónico clónicas, caracterizándose por:
• Contracciones involuntarias de grandes grupos musculares, puede ser todo una extremidad,
seguidas de relajación súbita y posteriormente nueva contracción, Todo esto en un ritmo incontrolado
e imparable.
• Muchos pacientes antes de la pérdida de conocimiento tienen sensaciones que les avisa lo que va
a ocurrir, denominándose "aura", como puede ser la percepción subjetiva (sólo la persona las siente)
de olores, colores o sonidos (olor a almendras, lucecitas, zumbidos, etc).
• Al finalizar los movimientos el enfermo entra en una especie de coma o estado estuporoso,
despiertan sin recordar lo ocurrido, tienen fuertes dolores de cabeza y de todo el cuerpo,
manifestando estar muy agotado.
INTERVENCIÓNES DE ENFERMERÍA
En pacientes con riesgo a sufrir crisis epilépticas La actitud dependerá de que el paciente sea o no
epiléptico conocido, del tipo de crisis, de la existencia de alteraciones en la exploración neurológica
y de la causa sospechada:
• Disponer de una cánula de Guedell cerca del paciente (en la mesita o en el cabecero de la cama).
• Procurar un entorno adecuado y seguro libre de objetos que puedan causar daño durante una
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convulsión.
En presencia de crisis
Los síntomas específicos de una convulsión dependen de que parte del cuerpo se vea comprometida.
Ocurren súbitamente y pueden abarcar síntomas tan diversos como balbuceos, resoplidos,
desvanecimientos, relajación de esfínteres, caídas repentinas…
• Colocar cánula de Guedell. Evitando siempre abrir la boca por la fuerza, ya que podríamos
lesionar la mucosa bucal o provocar rotura de las piezas dentales.
• No debemos sujetar al paciente durante la crisis, pero trataremos de controlar y guiar sus
Dentro del apartado de las medidas de protección durante una crisis es importante tener presente
factores como retirar gafas y prótesis si es posible, acomodar al paciente adecuadamente (cama
horizontal, barandillas elevadas, aflojar ropa...).
• Se realizará una valoración neurológica del paciente mediante la escala de coma de Glasgow.
• Si ha habido incontinencia, realizar el aseo del paciente (se le efectuará un examen generalizado
para detectar la aparición de lesiones como hematomas, erosiones, rotura de piezas dentarias o
fracturas
• Comprobar la coloración de la próxima orina (una orina coliúrica tras una crisis convulsiva podrá ser
indicio de mioglubinuria a consecuencia de lesiones musculares.
Módulo 4 parte 5
Nombre______________________________________________________________________________
Plantel de la escuela____________________________________________________________________
Profesor____________________________________________ grupo_____________________________
Directora_____________________________________________________________________________
Ángel Moreno Sánchez, Ricardo Arrabal Sánchez, Pilar Meza Cruz Manejo del paciente en
situación de Schok.