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Cielo e Infierno: Verdades Reveladas

Este documento discute el destino de aquellos que nunca han oído el evangelio o no están salvados. Argumenta que la mayoría no van directamente al infierno sino a un estado intermedio llamado Hades, donde esperan hasta el Juicio Final. También sugiere que Jesús predicó a los espíritus en Hades para darles la oportunidad de salvarse, y que es posible creer en él después de la muerte. Concluye que Dios tendrá misericordia de los ignorantes y les dará oportunidades de salvación.

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Cielo e Infierno: Verdades Reveladas

Este documento discute el destino de aquellos que nunca han oído el evangelio o no están salvados. Argumenta que la mayoría no van directamente al infierno sino a un estado intermedio llamado Hades, donde esperan hasta el Juicio Final. También sugiere que Jesús predicó a los espíritus en Hades para darles la oportunidad de salvarse, y que es posible creer en él después de la muerte. Concluye que Dios tendrá misericordia de los ignorantes y les dará oportunidades de salvación.

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Tesoro: ¡El cielo, el infierno y algo más!

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Como somos cristianos, sabemos que no nos salvamos por las obras buenas y justas, sino
mediante el Amor y la misericordia de Dios. El envió a su Hijo, Jesucristo, a morir en la cruz en
pago de nuestros pecados; y si creemos en Jesús y le aceptamos en nuestro corazón, El nos
perdona. Y, como promete Juan 3:36, "el que cree en el Hijo tiene (posee ya) vida eterna"!
¡Es fácil comprender que alguien que haya oído las Buenas Nuevas del Amor de Dios en Jesús
y se endurezca y rebele tercamente en su corazón rechazando totalmente la misericordia y la
salvación que Dios le ofrece se merezca el infierno! Jesús dijo: "El que me rechaza y no acepta mis
Palabras, tiene quien le juzgue: ¡la Palabra que he hablado le juzgará en el día postrero!" (Juan
12:48) Pero el interrogante que ha preocupado a muchos cristianos estudiosos sinceros de la
Palabra de Dios a lo largo de los siglos ha sido el siguiente:
"¿Y qué pasa con los que nunca han oído el Evangelio, con los pobres paganos ignorantes que
nunca han oído el nombre de Jesús?" ¿Cómo puede un Dios de Amor enviarlos a la condenación
eterna, al lago que arde con fuego y azufre, si nunca han tenido la oportunidad de oír el Evangelio
o saber qué tienen que hacer para salvarse?"
"¿Y qué me dices de los incontables millones de personas de diversas religiones que son
bastante justas y hacen lo mejor que saben, y que viven de acuerdo a la poca luz que tienen?
¿Cómo puede Dios enviarlas al infierno simplemente porque nadie les ha predicado el Evangelio y
les ha mostrado el Amor de Dios para que deseen salvarse? ¿Se les va a condenar al castigo
infernal del fuego eterno, aunque hayan sido personas muy buenas y agradables que hayan hecho
lo posible por adorar y agradar a Dios, aunque nunca les conocieran realmente a El, su Palabra o
su Verdad?"
¡No, gracias a Dios que El no les va a mandar al infierno! Puede que no todos vayan al Cielo, a
esa maravillosa Ciudad Celestial reservada exclusivamente para los salvos (Apocalipsis 21:24,27),
¡pero desde luego no todos se van a ir al infierno! ¡Yo estoy convencido, después de haber
estudiado a fondo las Escrituras, de que Dios ha dispuesto alguna otra cosa para los ignorantes los
que no han oído el Evangelio ni están salvados, los que nunca han oído el verdadero Evangelio de
Jesucristo!
¡Dios va a tener misericordia de ellos y les va a dar su oportunidad! ¡Si nunca han tenido la
oportunidad de oír y creer el Evangelio en esta vida, el Señor se encargará de que tengan su
primera oportunidad en la próxima! Te preguntarás: "Pero, ¿cómo van a creer el Evangelio en el
infierno?" La respuesta a dicha pregunta es que la inmensísima mayoría de los cientos de millones
de personas no salvadas no se van al infierno cuando se mueren, al contrario de lo que te pueden
haber llevado a creer algunas iglesias.
Cuando hablamos del infierno, ¿en qué pensamos? Inmediatamente pensamos en el Lago de
Fuego, la "gehenna", que arde con fuego y azufre, "donde el gusano no muere y el fuego nunca se
apaga", el lugar donde sufren tormento los condenados que rechazan a Cristo. (Marcos 9:43,44;
Apocalipsis 21:8, 14:9-11) ¡Casi todos los predicadores nos dicen que todos los que no creen en
Jesús van de cabeza a ese terrible Lago de Fuego en el momento de morir!
¡Nadie puede dudar que existe tal infierno! ¡Y es indudable que hombres tan impíos como
Hitler, el Anticristo y algunos otros personajes inhumanos de la historia se merecen que los
castiguen en un lugar semejante! Pero, ¿y los millones y millones de paganos ignorantes y
practicantes de otras religiones? ¡O incluso personas buenas e íntegras que son cristianos de
nombre pero nunca han conocido personalmente a Jesús ni se han salvado! ¿Se merecen ésos ir a
un luagar de tormentos tan terribles? ¡Está claro que no!
Tal vez te sorprenda saber que de las 22 veces que se menciona el infierno en el Nuevo
Testamento, 11 veces está traducido al castellano por "infierno" o "infierno de fuego", como
traducción del griego "gehenna", o sea el Lago de Fuego. Las 11 veces restantes se emplea la
palabra "hades", que en griego significa literalmente el "estado invisible" o "mundo invisible". ¡No se
refiere al Lago de Fuego! En el Antiguo Testamento se emplea casi siempre la palabra hebrea
"seol", que tampoco se refiere a un infierno de fuego; "seol" también significaba "el estado invisible"
o mundo espiritual.
¿Qué es el "mundo invisible"? ¡Evidentemente, el mundo de los espíritus, el mundo donde
viven los espíritus difuntos! Entonces, si no son redomadamente malvados, ¿adónde van los
espíritus de los no salvos cuando se mueren? Van al hades, al estado invisible. No van de cabeza
al infierno, ni se quedan metidos en la tumba, en un hoyo en el suelo, sino que pasan al mundo
invisible de los espíritus.
"Porque está establecido para los hombres que mueran una vez, y después de esto el juicio.
(Hebreos 9:27) Pero, cuándo tiene lugar dicho juicio? ¿En el momento en que uno se muere, como
insisten tantos pastores? ¡No! Apocalipsis 20:5,11-15 indica claramente que los muertos no salvos
no resucitarán ni serán juzgados hasta el final del Milenio! ¡El cual ni siquiera ha comenzado!
Entonces, ¿dónde esperan hasta entonces los muertos no salvados? Apocalipsis 20:12-13 nos da
la respuesta: "Y el mar entregó a los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron a
los muertos que había en ellos. Y fueron juzgados los muertos según sus obras." O sea, que el
hades, o mundo de los espíritus es una estado de transición donde esperan los espíritus de los no
salvos a que los envíen a su destino definitivo. ¡Y eso no tendrá lugar hasta el "juicio ante el gran
trono blanco" al final del Milenio!
¿Por qué no nos han dicho eso nunca las iglesias cuando la Biblia lo dice tan claro? ¿Por qué
no han querido reconocer nunca que existe algún otro lugar aparte del Cielo y el infierno! ¿Por
qué? ¡Esa doctrina falsa de las iglesias ha apartado de ellas a muchos que no estaban salvados o
que podían llegar a estarlo, porque no podían creer en un Dios que enviara a todo el mundo a un
infierno de fuego, incluso a bebés y niños inocentes! ¡Algunas iglesias son culpables de cosas
terribles! ¡Imagínate hasta qué punto han sido un tropezadero con sus doctrinas para el concepto
de la justicia, la gracia, el Amor y la misericordia de Dios que tienen algunos! ¡Según esas
doctrinas, si uno no cree exactamente lo que creen esas iglesias, se va de cabeza al fuego eterno
y punto! ¡No hay ninguna otra opción, nada intermedio! ¡Cuando las Escrituras dicen bien claro que
sí hay un lugar intermedio!
Luego, hay otro interrogante: si los que nunca han oído el Evangelio esperan su juicio definitivo
en el mundo de los espíritus, ¿pueden creer en Jesús allí, después de morir, recibir el perdón de
sus pecados, salvarse y liberarse! ¡Puede que te sorprenda, pero la respuesta es afirmativa! ¡Si
hay un momento en que se puede creer, es cuando se despierta en el otro mundo y se descubre
que se ha estado muy equivocado y que Jesús es la Verdad! ¡Entonces sí que creerían sin falta si
alguien tan sólo se lo dice! Pero algunos insisten en que una vez que un pobre pecador muere, su
"momento de gracia" ha terminado y ya no puede creer la Verdad y salvarse! ¡Aunque quiera!
Pero si así fuera, entonces, ¿por qué el propio Jesús, mientras estuvo tres días y tres noches
en el corazón de la tierra entre su crucifixión y su resurrección pasó el tiempo "predicando a los
espíritus encarcelados" si no había esperanzas de que se salvaran? 1a de Pedro 3:18-20 dice:
"Cristo padeció por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Por eso fue
también a predicar a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo habían desobedecido
cuando Dios esperó con paciencia en tiempos de Noé."
1a de Pedro 4:5-6 añade: "Dios está pronto para juzgar a vivos y muertos. ¡Por esto también ha
sido predicado el Evangelio a los muertos, para que sean juzgados en la carne (en vida) según los
hombres, pero en espíritu vivan según Dios!" ¡Imagínate! ¡Jesús pasó tres días en las entrañas de
la tierra, en las mazmorras donde estaban encerrados los espíritus desobedientes de los muertos
no salvos, y "les predicó el Evangelio"! ¡"Evangelio" quiere decir "buena nueva, la buena noticia de
la salvación!
Si a los difuntos no les es posible creer y salvarse, ¿por qué les predicó el propio Hijo de Dios?
¿Por qué les predicó el Evangelio y les explicó cómo se podían salvar si no se podían arrepentir,
pedir perdón por sus pecados, aceptar el perdón y la salvación y librarse de su encarcelamiento?
¡No tendría sentido, y Jesús habría estado perdiendo el tiempo!
¿Por qué les predicó el Evangelio? ¿Simplemente a título informativo para que se sintieran más
desgraciados el resto de la eternidad en una cárcel espiritual interminable? ¿Crees sinceramente
que Jesús descendió a predicarles el Evangelio, la Buena Nueva de la salvación a los esp'íritus
presos simplemente para que sintieran mayor remordimiento y no darles ninguna esperanza?
Lo cierto es que, según las Escrituras, según la Palabra de Dios, Jesús les predicó el
Evangelio, y estoy convencido de que los que creyeron fueron puestos en libertad! ¡No olvidemos
que algunos estaban allí desde los tiempos de Noé, hacía miles de años! ¡A todos los millones de
personas que habían vivido hasta la llegada de Jesús y nunca habían sabido qué tenían que hacer
para salvarse, se les dio la oportunidad de oír el Evangelio de labios del propio Jesús! ¡Y si lo
aceptaron y creyeron, se les perdonaron sus pecados y fueron puestos en libertad!
¡No sólo tuvieron los espíritus encarcelados que esperaban en el mundo espiritual una
oportunidad de oír el Evangelio entonces, sino que seguramente también lo están oyendo ahora! ¡Y
la Palabra de Dios indica que tendrán oportunidad de aceptar la Verdad hasta el juicio del gran
trono blanco para los no salvos! Como dice Apocalipsis 20:12,15: "Y vi a los muertos, grandes y
pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, el cual es el Libro
de la Vida. Y el que no se halló inscrito en el Libro de la Vida, fue lanzado al Lago de Fuego."
(Recordemos que el juicio del gran trono blanco es sólo para los que no se salvaron en esta vida.
Los que hayan recibido a Jesús en esta vida ya habrán sido arrebatados y estarán en el Cielo
desde la segunda venida de Cristo, 1.000 años antes de dicho juicio final.)
¡Dice que los que no fueron hallados escritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al infierno!
Está claro, pues, que en el juicio final se les encuentra a algunos inscritos en el libro. Si no figura
ninguno en el Libro de la Vida, ¿para qué hablar siquiera de ello entonces? ¿Por qué no los arrojan
a todos de cabeza al fuego eterno? ¿A qué hablar de ello? ¿Sólo para hacer una última
comprobación, para verificar que ninguno de los presentes está salvado? ¡No!
Es evidente que resucitan dos grupos de personas para comparecer en el juicio final: aquellos
cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida y los que no figuran en él. Los que están
inscritos en el Libro de la Vida deben de ser los que murieron sin haberse salvado pero se
arrepintieron de sus pecados y conocieron al Señor en el mundo de los espíritus. ¡Por supuesto,
los totalmente reprobados, los impíos impenitentes y desobedientes que no tuvieron la menor
intención de arrepentirse y aceptar la Verdad, se condenarán e irán al infierno! Eso está claro.
Pero, ¿qué me dices de los que se hallen inscritos en el Libro de la Vida durante este juicio del
gran trono blanco? ¿Adónde van ésos?
Según los capítulos 21 y 22 del Apocalipsis sólo los salvos que creen en Jesús vivirán dentro
de la Nueva Jerusalén, la Ciudad eterna de los bienaventurados; ¡pero también dicen que habrá
personas que vivan fuera de la Ciudad en la hermosa Tierra Nueva! Dice: "Los reyes de la tierra
llevarán su gloria y honor a ella (a la Ciudad)." (Apocalipsis 21:24) ¿Quiénes son esos "reyes de la
tierra" si -según las iglesias- los únicos que quedan son, o bien los que se salvaron en esta vida,
los cuales por tanto estarán disfrutando de la Ciudad Celestial, o los que no se salvaron en esta
vida, y que por tanto estarán condenados en el Infierno?
Apocalipsis 22:2 dice que en la Ciudad se halla el "Arbol de la vida... y las hojas del Arbol eran
para la sanidad de las naciones." ¿Qué naciones necesitarán sanidad? Ninguno de los salvos
resucitados que esté en su cuerpo inmortal necesitará curarse de nada, porque Apocalipsis 21:4
promete que para nosotros "ya no habrá dolor, muerte, enfermedad, penas ni llanto". Entonces,
¿cuáles son esas naciones que necesitan sanidad?
¡Está claro que se refiere a los no salvos que están fuera de la Ciudad! ¡Los reyes y naciones
que están fuera de la Ciudad son una clase de personas que no fueron lo bastante malas para irse
al infierno, el Lago de Fuego, pero tampoco son los nacidos de nuevo, la Esposa creyente de
Cristo, los que tienen derecho a entrar en la Ciudad Celestial para disfrutar de ella! Los "reyes" y
sus "naciones" son los que al parecer no han recibido todavía a Jesús y su regalo de la salvación,
pero a los que Dios, con su misericordia, ha librado del infierno y les ha dado la oportunidad de
aprender sobre El y su Amor en la hermosa Tierra Nueva.
¡Incluso fuera de la Ciudad Celestial, la tierra será literalmente un Paraíso, como el Jardín de
Edén, y a los que vayan a parar allá les parecerá el Paraíso Terrenal sin duda alguna y estarán
muy agradecidos por la misericordia divina! Puede que hayan tenido que esperar mucho tiempo
primero en el mundo de los espíritus, pero por fin se les soltará y estarán agradecidos por el Amor
y la misericordia del Señor, mientras nosotros, los hijos de Dios salvados que vivimos dentro de la
Ciudad, les servimos las hojas curativas del Arbol de la Vida. Llegará un momento en que ellos
también lleguen a conocer plenamente a Dios y su salvación y puedan por tanto entrar a disfrutar
de la maravillosa Ciudad Celestial donde habita Dios mismo! ¿Acaso no concuerda mucho más
eso con tu concepto de un Dios amoroso, misericordioso y omnisciente que la doctrina cruel de las
iglesias, que no tiene fundamento en las Escrituras, de un infierno eterno de odio para todos los
que nunca tuvieron la oportunidad ni supieron qué tenían que hacer para recibir a Jesús en esta
vida?
Sí existe un infierno, el Lago de Fuego, un lugar de condenación espiritual, pero es sólo para
los peores, los más rebeldes, desobedientes, contumaces, impíos, crueles y horribles, personajes
inhumanos como Hitler, el Anticristo, el Diablo y sus ángeles caídos! ¡Esos se irán todos al Lago de
Fuego, no te quepa duda! ¡La Biblia dice bastante claro que los más impíos "tendrán su parte en el
lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda"! (Apocalipsis 21:8)
¡El Lago de Fuego es sólo para castigar a los peores de todos! ¡Para ir al Lago de Fuego hay
que ser un pecador bastante impío que ha desobedecido mucho a Dios y rechazado toda
oportunidad que le haya dado de arrepentirse! Un pecador soberbio y rebelde que se niega a
someterse al Amor de Dios y que, como el propio Diablo, clama desafiante lo que expresa el
infame poema "Invictus": "¡Tengo la cabeza sangrante pero bien alta! ¡El dueño de mi destino soy
yo!"
Te voy a decir una cosa: los que finalmente sí terminen en el infierno, en el Lago de Fuego,
será porque han resistido constantemente todo lo que haya hecho Dios para librarlos del infierno!
¡Habrán insistido en irse al infierno y ellos mismos habrán luchado por llegar al Abismo! ¡Porque
estaban decididos a irse al infierno a pesar de todas las oportunidades que Dios les dio, con su
Amor y misericordia, de arrepentirse y salvarse!
¿Y tú? ¿Has recibido tú el Amor y perdón que te ofrece Dios por medio de su Hijo Jesucristo?
¡Si es así, estás salvado y cuando mueras te irás al Cielo! ¡Pero si no has recibido a Jesús, cree en
El y recibe su Espíritu en tu corazón ahora mismo! ¡No te decidas a última hora teniendo que
esperar mil años en el mundo de los espíritus tu destino definitivo! ¿Para qué terminar en el
infierno, o con que sólo se te permita vivir en la Tierra Nueva fuera de la Ciudad Celestial? ¿Verdad
que preferirías ser uno de los salvados que viven con el propio Dios dentro de la
indescriptiblemente bella Ciudad Celestial, la Nueva Jerusalén, disfrutando de sus maravillosos y
paradisiacos placeres? ¡Está a tu alcance! ¡Recibe a Jesús ahora mismo! (Apocalisis 21:3; 22:14)
¡Que Dios te bendiga con su salvación eterna! ¡En el nombre de Jesús, amén!
(c) La Familia, 1999

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