Flipped classroom
Noa Pino Rodríguez
Grado en Educación Primaria y Estudios Ingleses. Grupo F
Flipped classroom
En España, la ley educativa actual establece la necesidad de desarrollar las competencias,
definiendo este término, en pocas palabras, como la capacidad de juntar tus habilidades y
conocimientos para resolver problemas de la vida real usando lo que sabes en diferentes situaciones
(Espada et al., 2020). Atendiendo a esto, el nuevo enfoque educativo pone como protagonista al
estudiante, centrándose en un aprendizaje activo y crítico, además de dar especial importancia a la
utilización de las tecnologías. Por ello, han ido surgiendo nuevas metodologías más innovadoras,
interactivas y dinámicas, entrando en esta categoría el flipped classroom, pues combina el uso de las
TIC con la educación, logrando un eficaz proceso de enseñanza-aprendizaje (Pozuelo, 2020).
El flipped classroom, o aula invertida, supone una nueva organización de los tiempos y espacios
docentes. Esto significa que el alumnado debe revisar contenido teórico antes de acudir a clase,
suministrado éste en forma de lecturas o material audiovisual, principalmente vídeos. Entonces, el
alumnado, habiendo revisado los contenidos en casa, dedica el tiempo de clase a resolver dudas y
profundizar en estos contenidos, buscando que el estudiante desempeñe un papel activo en su
aprendizaje (Crespo et al., 2020).
Esta metodología supone un gran cambio respecto al modelo tradicional de enseñanza, en el
que los estudiantes asisten a las clases del profesorado y realizan las tareas en casa. El modelo
tradicional ha suscitado muchas dudas sobre su eficacia, pues el alumnado presenta mayormente
una actitud pasiva hacia el aprendizaje y este se mide mediante un examen escrito en el que se
premia la memorización y no otras capacidades (Aguilera et al., 2017).
Hay quienes defienden las numerosas ventajas que presenta el modelo de aula invertida y
apuestan por su implementación en la enseñanza, sin embargo, aún hay quienes dudan de su
eficacia. Entre los beneficios de este modelo encontramos una mayor metacognición del alumnado
pues aprenden de una manera más autónoma y activa, y desarrollan el pensamiento crítico; aporta
una mayor flexibilidad gracias a que el alumnado puede revisar la información dada por el profesor
las veces que quiera y cuando prefiera; en el aula el aprendizaje es más personalizado ya que el
tiempo se dedica a compartir lo aprendido, realizar dudas…, por lo que el profesor dispone de
tiempo suficiente para atender a las cuestiones de cada alumno; fomenta el desarrollo de las
competencias digitales (Berenguer, 2016). En contraposición, el aula invertida presenta numerosos
inconvenientes que incluyen la falta de recursos o acceso a Internet que puede presentar parte del
alumnado y, el incremento del tiempo frente a una pantalla, que puede provocar efectos negativos
en la salud como deterioro del sueño y de la atención (Carrasco, 2017).
A la hora de implementar este método, es esencial que el alumnado se implique correctamente y
realice su labor de ver los vídeos y revisar la información proporcionada, del contrario, el método
quedará ineficiente y el profesor deberá explicar el contenido en clase, volviendo al método
tradicional (Salgado, 2020). Por otro lado, para mantener la motivación del alumnado, si lo que
vamos a proporcionar son vídeos, sería conveniente que estos no sean demasiado largos (un
máximo de 10 minutos) para que resulte más atractivo y los estudiantes mantengan la atención
(Sánchez et al., 2017).
En líneas generales, y después de presentar diferentes resultados de investigaciones que se han
realizado acerca del flipped classroom en los últimos años en diversos ámbitos educativos, resulta
evidente que este modelo está teniendo repercusiones positivas en todos los niveles del sistema
educativo. Además, se encuentran notables diferencias en la percepción de los estudiantes en
comparación a las clases tradicionales (García y Bravo-Agapito, 2017, p. 45).
En conclusión, el ámbito educativo actual está experimentando un gran cambio debido a la
amplia gama de recursos de aprendizaje disponibles, especialmente en formato digital e interactivo.
En consonancia con el concepto de aula invertida, estos recursos pueden ser empleados en su favor,
contribuyendo a fomentar un entorno de aprendizaje auténtico y estimulante tanto dentro como
fuera del aula (Perdomo, 2017).
Referencias
Aguilera, C., Manzano, A., Martínez, I., Lozano-Segura, M.C. y Yanicelli, C. C. (2017). El modelo
flipped classroom. International Journal of Developmental and Educational
Psychology, 4(1), 261-266.
Berenguer, C. (2016). Acerca de la utilidad del aula invertida o flipped classroom. En M. Tortosa, S.
Grau & J. Álvarez (Ed.), XIV Jornadas de redes de investigación en docencia universitaria.
Investigación, innovación y enseñanza universitaria: enfoques pluridisciplinares.
Universidad de Alicante, España, 1466-1480.
Carrasco Prieto, C. (2017). Flipped Classroom o la clase al revés [Trabajo fin de grado, Escuela
Universitaria de Magisterio de Zamora].
Espada, M., Rocu, P., Navia, J. A. y Gómez-López, M. (2020). Rendimiento académico y
satisfacción de los estudiantes universitarios hacia el método flipped
classroom. Profesorado, Revista de Currículum y Formación del Profesorado, 24(1), 116-
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García, G. L. y Bravo-Agapito, J. (2017). Flipped classroom como puente hacia nuevos retos en la
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López Crespo, G., Álvarez Fidalgo, C., Lerma, J., y Carralero, D. (2020). Elaboración de vídeos
docentes: más allá de la flipped classroom. Hekademos: revista educativa digital, (28), 17-
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Perdomo Rodríguez, W. (2017). Ideas y reflexiones para comprender la metodología Flipped
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Pozuelo, J. M. (2020). Educación y nuevas metodologías comunicativas: Flipped classroom. Signa:
Revista de la Asociación Española de Semiótica, (29), 681-701.
Salgado, L. D. P. (2020). Flipped classroom. Consejos para invertir la clase en poco
tiempo. Educación siglo XXI: propuestas y experiencias educativas, 187-192.
Sánchez Rodríguez, J., Ruíz Palmero, J. y Sánchez Vega, E. (2017). Flipped classroom. Claves para
su puesta en práctica. Edmetic, 6(2), 336-358.
Anexo 1
Información ChatGPT
El paradigma educativo contemporáneo ha experimentado una notable transformación con la
proliferación del modelo pedagógico conocido como "flipped classroom" o aula invertida. Este
enfoque, en contraposición al método tradicional de enseñanza, reconfigura la dinámica de
aprendizaje al transferir la responsabilidad del proceso de adquisición de conocimientos desde el
aula hacia el ámbito doméstico, mientras reserva el espacio presencial para actividades de
aplicación y profundización.
Las características fundamentales del "flipped classroom" giran en torno a la inversión de los
roles tradicionales del aula. En este contexto, los estudiantes acceden a los materiales didácticos
previamente grabados, tales como videos explicativos, lecturas o simulaciones, en el entorno fuera
del aula. Esta etapa, conocida como la fase previa al encuentro presencial, permite que los
estudiantes exploren el contenido a su propio ritmo, fomentando la autodisciplina y la autonomía en
el proceso de aprendizaje.
El tiempo en el aula se destina, entonces, a la aplicación práctica de los conceptos previamente
adquiridos. Los docentes facilitan actividades colaborativas, debates, resolución de problemas y
proyectos de aplicación que promueven la consolidación de los conocimientos y el desarrollo de
habilidades cognitivas de orden superior, tales como el pensamiento crítico, la resolución de
problemas y la creatividad.
Las ventajas del "flipped classroom" son diversas y significativas. En primer lugar, este modelo
promueve un aprendizaje más personalizado, donde los estudiantes tienen la oportunidad de revisar
los materiales tantas veces como sea necesario para su comprensión. Además, al liberar tiempo en el
aula para actividades interactivas, se fomenta la participación activa y la colaboración entre pares,
creando un ambiente propicio para el desarrollo de habilidades sociales y de trabajo en equipo.
Otro beneficio importante del "flipped classroom" es su capacidad para abordar las necesidades
individuales de los estudiantes. Los docentes pueden identificar de manera más precisa las áreas de
dificultad de cada estudiante y proporcionar retroalimentación personalizada durante las sesiones
presenciales. Esto contribuye a reducir la brecha de aprendizaje y a mejorar los resultados
académicos en general.
Sin embargo, el "flipped classroom" también presenta ciertos inconvenientes que deben ser
considerados. En primer lugar, la implementación efectiva de este modelo requiere una inversión
significativa de tiempo y recursos por parte de los docentes, quienes deben diseñar y crear
materiales didácticos de calidad que sean accesibles fuera del aula. Además, el acceso desigual a la
tecnología y a recursos digitales puede generar disparidades en el aprendizaje entre estudiantes de
diferentes contextos socioeconómicos.
Otro desafío inherente al "flipped classroom" es la necesidad de motivar a los estudiantes para
que participen de manera activa en el proceso de aprendizaje fuera del aula. Algunos estudiantes
pueden enfrentar dificultades para mantenerse comprometidos y disciplinados en un entorno
autodirigido, lo que puede afectar negativamente su rendimiento académico.
En conclusión, el "flipped classroom" representa una innovación significativa en el ámbito
educativo, que ofrece numerosas ventajas en términos de personalización del aprendizaje,
participación activa y desarrollo de habilidades. Sin embargo, su implementación exitosa requiere
un enfoque cuidadoso y una consideración continua de los desafíos y limitaciones asociados con
este modelo pedagógico.