Arquitectura Siglo Xix El Observatorio Astronómico de Madrid (1790-1808) Juan de Villanueva El Artista
Arquitectura Siglo Xix El Observatorio Astronómico de Madrid (1790-1808) Juan de Villanueva El Artista
Pero lo que más llama la atención en el edificio es el remate de la rotonda central, cerrada
con una cúpula rebajada, que no se aprecia al exterior, y sobre ella un cuerpo elevado o gran
linterna, en forma de templo circular o "tholos" clásico, rodeado de columnas de orden jónico,
que servía para situar los telescopios en él. Este cuerpo, cerrado con cristales, por lo tanto, era
un espacio útil, necesario para las observaciones, y no un simple elemento o recurso
ornamental. Las edificaciones en forma de templos circulares fueron muy utilizadas por los
arquitectos neoclásicos. A ese cuerpo saliente se accede por una escalera de caracol, rematada
por uno de los torreoncitos que se disponen en las esquinas de ese cuerpo autónomo.
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A.A.N.
3
Los autores.
Sir Charles Barry (1795-1860).- Uno de los más importantes arquitectos británicos
del primer período victoriano; se le considera uno de los principales autores neoclasicistas
británicos, precisamente en un período donde buena parte de los arquitectos están ganados
ya por la causa neogótica. Gran conocedor de la arquitectura antigua (había viajado por
Grecia, Turquía y Egipto), su obra más famosa -que nos ocupa aquí- es definida con
demasiada superficialidad de neogótica. Además del Parlamento realizó otros muchos
edificios notables en diferentes estilos: Clubs Travellers y el Reform de Pall Mall en
Londres en estilo clasicista o la King Edward’s Grammar School, en Birmingham en estilo
Tudor.
Es cierto que hasta principios del siglo XIX el Gótico inglés se mueve dentro de cierto
pintoresquismo superficial, que sigue las teorías de H. Walpole y otros en la construcción
de mansiones campestres, castillos, etc.
tradición gótica inglesa. El alma teórica dentro de los arquitectos de este nuevo despertar
del gótico serán los Pugin, padre e hijo.
Análisis de la obra.
Tras el incendio del viejo Parlamento en 1834, la obra es encargada a Charles Barry,
arquitecto neoclásico. Sin embargo, las bases del concurso hacían constar claramente que
debía ser edificado en los estilos gótico e isabelino, pues debían reflejar el origen de las
Cámaras y las Libertades inglesas, que hundían sus raíces en los tiempos medievales.
Por tanto, una interpretación detallada del edificio nos hace ver su esencia
auténticamente ecléctica y compendio de varios estilos y gustos constructivos: clasicismo
romántico, academicismo, neogótico, etc. Sin embargo el resultado global -como hace ver
E.H. Gombrich- es armonioso a pesar de la tensión entre tradiciones constructivas tan
diferentes.
J.M.E.
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El autor.
En el contexto de todos los revivals y neos del siglo XIX, que, independientemente
de sus novedades respecto a los materiales, vuelven sus miradas hacia la tradición, sea
clásica o medieval, la primera corriente de arquitectura-ingeniería que mira directamente al
futuro desde el presente de la revolución industrial es la arquitectura del hierro.
Desde mediados del siglo XVIII, la sustitución del carbón vegetal por el de mineral
permitió la obtención de grandes cantidades de hierro fundido o calado. Este material duro,
inflexible y resistente a la compresión lo hacía muy adecuado para la construcción de
máquinas, raíles y, después, para la aplicación a la arquitectura. A lo largo del XIX, la
tecnología del hierro no dejó de evolucionar.
Es cierto que la generalización del hierro fundido y de los siguientes avances como
el acero y el hormigón armado tardaron un tiempo en generalizarse. La explicación hay que
buscarla en el rechazo por parte de los arquitectos ya que estos materiales alteraban de
forma sustancial la imagen tradicional del edificio. No obstante, hubo arquitectos que
aceptaron con agrado su utilización. En el caso del hierro, cabe destacar a Labrouste "el
arquitecto del hierro", que arrebató la exclusividad de su uso a los ingenieros al construir la
Biblioteca de Santa Genoveva en París (1840-50) y la Biblioteca Nacional (1862).
obra de Dutert y Contamin, que con sus 420 metros de longitud y 115 de anchura, es una
maravilla de la nueva técnica de construcción al integrar estructuras parabólicas que no
necesitan pilares centrales.
Análisis de la obra.
Menos de dos años necesitaron Gustave Eiffel y su equipo -50 ingenieros y 132
obreros- para realizar la proeza técnica consistente en ensamblar 6.300 toneladas de hierro
en 18.000 piezas con 2.500.000 remaches. Es, probablemente, la torre más emblemática de
la arquitectura del hierro por el protagonismo exclusivo de este material, así como por su
imagen de ligereza lograda gracias a su transparencia y a su estrechamiento en altura.
El hecho es que Eiffel concibe la Torre como un monumento, pero de pura estructura.
A pesar de las superposiciones decorativas, eliminadas después, y de algunas
ambigüedades, se trata de una importante obra que traduce una nueva concepción del
espacio, constituido en el interior por elementos metálicos que vienen a ser como los
acentos dinámicos de su estructura. Ésta ejerció un notable influjo en las técnicas de
construcción porque, según palabras del propio Eiffel, resolvía la forma de contrarrestar la
fuerza del viento. Además, el material metálico crea un nievo lenguaje formal; un camino
abierto hacia la realización de tipos arquitectónicos acordes con las exigencias y la
sensibilidad artística de la época.
sino también por destacados intelectuales. Sin embargo hemos de considerarla como un
símbolo –consciente o inconsciente- de los nuevos tiempos. Se eleva vertical hacia los
cielos como hacían tantas catedrales góticas francesas, pero su intención simbólica no tiene
que ver con el cristianismo sino más bien con la nueva religión laica del progreso, con la
nueva mentalidad burguesa y positivista de la III República francesa.
E.L.B.
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Este edificio, ejemplo de casa modernista para la burguesía, está situado en el Paseo de
Gracia de Barcelona, esquina con la calle Provenza.
El autor.
El arquitecto Antonio Gaudí (Reus, 1852 - Barcelona, 1926) es, sin duda, el arquitecto
modernista español de mayor trascendencia universal. Sus obras barcelonesas siguen
despertando gran admiración en todo el mundo (Sagrada Familia, Palacio y Parque Güell,
Casa Batlló, entre otras), y algunas de ellas, como la Casa Milá, que se comenta aquí, son
consideradas obras fundamentales en la Historia de la Arquitectura.
Análisis de la obra.
La casa proyectada por Gaudí por encargo de la familia Milá, es conocida popularmente
por su aspecto como "La Pedrera", que en catalán significa la cantera. Representa el estadio
más avanzado y atrevido de la producción del arquitecto reusense, dentro de un decidido
modernismo orgánico y expresionista, directamente enraizado en la propia naturaleza. Se ha
dicho de La Pedrera que es una enorme escultura abstracta, por tratamiento de los elementos
conformadores de su fachada y de los ámbitos y espacios del interior, en los que la línea recta
se ha evitado, cediendo el protagonismo a las líneas curvas, ondulantes, espirales, con ángulos
agudos y obtusos redondeados. El edificio fue concebido como un gran pedestal erosionado
para un grupo escultórico de la Virgen del Rosario, con los arcángeles San Gabriel y San
Miguel, que luego no se colocó.
Por su aspecto, casi troglodítico, parece como si las distintas habitaciones que se abren
al exterior por medio de ventanas y balcones, de formas, proporciones y disposiciones
diversas, se hubiesen excavado en la roca viva; de ahí la sensación de cantera de piedra que a
los barceloneses les produjo cuando estuvo terminada. Parece como si Gaudí quisiera que esta
fachada fuese una continuidad natural de una costa rocosa o de los macizos montañosos
catalanes, de Montserrat o del Montseny.
Todo en ella es asimétrico, anticlásico, concebido por Gaudí como un fenómeno de la
naturaleza, como si la erosión del viento y de las aguas le hubiese conferido esas forman
ondulantes y dinámicas tan significativas, que separan los distintos pisos y culminan en su
espectacular tejado y azotea, de tonalidades más claras. Estos parece que estén hechos de lava
volcánica petrificada, o que con sus vistosísimas y diferentes chimeneas, a modo de pináculos
modernistas, recordasen esculturas de formas orgánicas antropomorfas muy erosionadas.
Toda la fachada resulta sorprendente y está en continuo movimiento. La vista recorre
las sinuosidades y formas abruptas de sus muros, salientes y vanos, de abajo a arriba, y
también en horizontal, y se recrea en las atrevidas y abstractizantes labores de forja de los
balcones, distintos unos de otros. Las distintas artes aplicadas y decorativas, desde la forja en
hierro, hasta las vidrieras y las cerámicas, pasando por la carpintería (puertas, ventanas,
muebles, que se han conservado en algunos de las antiguas viviendas), se integran en la casa a
la perfección.
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Esta casa, pensada para que fuese habitada en sus diversos pisos y viviendas por
familias de la alta burguesía barcelonesa (industriales, hombres de negocios, comerciantes,
profesionales liberales), alberga hoy un centro de cultura y exposiciones temporales de la más
importante entidad de ahorro catalana, la Caixa.
A.A.N.
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Los grandes almacenes Carson Pirie y Scott de Chicago (Estados Unidos de América)
fueron construidos entre 1899, 1903-4 y 1906. Son el vivo reflejo de una sociedad
cambiante y en plena fiebre urbanística, con ciudades económicamente potentes, una
tecnología cada vez más compleja y una fuerte especulación del suelo que encontrará en el
Rascacielos su máxima expresión.
Con las novedades constructivas del siglo que son la incorporación de nuevos
materiales: hierro, hormigón armado, acero, cristal, etc., se acometerá la reconstrucción de
Chicago que había sufrido dos grandes incendios en 1871 y 1874. Principalmente la zona
afectada será el Loop (Centro de Negocios), donde la alta concentración de edificios hizo
aumentar el precio del suelo y las necesidades funcionales de los encargos produce unos
desafíos que se resuelven mediante construcciones, cuyos principales elementos
sustentantes serán las estructuras internas de hierro. En Chicago no existían tradiciones
arraigadas ni se conocían los estilos constructivos al uso.
Serán ellos junto a otros componentes de la ESCUELA de CHICAGO los que, por
primera vez, emprenderán, como arquitectos, la renovación urbanística y no los ingenieros.
Redactarán manifiestos, formularán nuevas tesis y darán lugar a nuevos tipos de edificios,
verdaderas obras maestras del arte contemporáneo, que terminarán por cambiar el aspecto
de pueblos y ciudades, inspirando con su masa y proporción la idea de la fuerza de la
civilización moderna, el orgullo del dominio de la técnica con una temprana y exacta
lección de funcionalismo.
El autor.
Louis Sullivan quería construir desde dentro hacia fuera, que el interior y el exterior
formaran una totalidad orgánica determinada por la función. El principio de Louis Sullivan,
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heredado de los teóricos del XIX, era que la “Función precede a la forma”, o dicho de otra
manera, que “La Forma sigue a la Función” nos muestra una concepción totalizadora en la
que la construcción no es un mal necesario, sino el núcleo esencial del edificio. El exterior
de este debe formar con su interior una unidad indivisible, de forma que parezca una pura
aplicación. Cada edificio ha de repensar un todo orgánico, inconfundible, al que nada se
pueda añadir o suprimir y cada parte debe reflejar las funciones que le correspondan.
Análisis de la obra.
En los Almacenes Carson, Pirie y Scott, que le son encargados en 1899 a Sullivan, se
utilizará la ventana apaisada característica de La Escuela de Chicago, con un resultado más
alargado, dimensión buscada por el arquitecto al no poder subrayar el verticalismo en una
construcción de diez pisos; El encargo consistía en reformar el almacén Schlesinger-Mayer
en las calles State y Madison de Chicago, sobre el “World’s Busiest Corner” (el rincón más
ocupado del mundo). En 1904 el edificio fue adquirido por Carson, Pirie y Scott que
continuaron su construcción.
Este edificio de almacenes lo realizó Sullivan en tres fases, pero en todas ellas existirá
el juego uniforme de ventanas apaisadas en la fachada:
La primera fase, 1899, fue de siete pisos idénticos, excepto el ático retrasado, que
cabalgaban sobre la base del edificio de dos plantas de profusa ornamentación y con
amplios escaparates. En la segunda fase, 1903-4, se añaden tres pisos más, dos idénticos
pero con menor escala y el ático retrasado. La tercera, en 1906, aunque construido por
Burnhan y Compañía, sigue el proyecto de Sullivan y pone el ático a nivel.
El resultado final es el de un edificio de diez pisos de oficinas sobre una base con dos
niveles -los necesarios para unos almacenes- y aspecto fundamental para comprender su
gran innovación.
y ordenen la superficie. Son tripartitas, tres cristales que permiten mayor ventilación y dan
más luz al interior.
Los diez pisos cabalgan sobre la base del edificio de dos plantas con amplios
escaparates enmarcados como un cuadro ya que el cristal se sitúa a ras de la fachada. Sus
paramentos coronan y rodean las principales puertas de entrada que están cubiertas por una
lujosa decoración, ligada al Art-Nouveau, de hierro fundido con el nombre de la firma: a la
izquierda Carson, en el centro Pirie y a la derecha Scott. Lógica y fantasía se daban la mano
en un edificio de elementos repetitivos y grandes proporciones.
P.M.V.
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PLANO DE PARÍS
GEORGE-EUGÉNE HAUSMANN. EL esquema de las reformas de París de
1852
El primer plan de transformación o renovación urbana, basado principalmente en la
instalación de grandes vías de comunicación del centro con la periferia, es el que el barón
Haussmann, prefecto de París desde 1851, diseñó para dicha ciudad y que fue potenciado por
el emperador Napoleón III, decidido a convertir su capital en una ciudad moderna, saludable y
de tráfico fluido.
La necesidad de renovación de la ciudad se había hecho sentir desde la revolución de
1789, por la aglomeración de ciudadanos en el centro y por su red viaria estrecha y medieval.
Entre 1830 y 1890, el antiguo trazado urbano de la capital francesa se supedita a la red viaria
creada de 165 Km. con una serie de avenidas: Opera, Bois,…, bulevares: Sébastopol,
Voltaire,… y vías - , sufriendo de esta forma una serie de transformaciones entre las que hay
que añadir la instalación del ferrocarril y sus estaciones: ST-Lazàre, D’ Austerlitz,
Montparnasse,…, y la propia aplicación del plan Haussmann a partir de 1852 con toda su
legislación y anexiones de pequeñas poblaciones periféricas: La Villette, Bercy,
Montrouge,…. Hausmann contó con la ayuda del ingeniero Jean Charles Adolph Alphand
que diseñó una planificación viaria de calles arboladas desde el centro de la ciudad a la
periferia – siguiendo el plano radioconcéntrico -- superponiendo una red viaria ancha y
rectilínea al antiguo trazado de plano más o menos caótico. Las bases fueron la creación de
grandes bulevares y de plazas radiales; los tres anillos de bulevares del plan Haussmann, con
su gran anchura y con una calzada arbolada para el paseo público, hicieron que se pudiera
`prescindir de pasar por el casco viejo de la ciudad fuertemente congestionado, y la plaza
radial, supone una comunicación rápida con las zonas periféricas y el establecimiento de
enormes perspectivas para la época. Uno de los mejores ejemplos es el que se desarrollo en la
plaza de la Estrella donde se aúna la idea de monumentalidad y centralización radial a través
de las doce calles que parten de ella comunicándose con el resto de la ciudad.
La finalidad no solo atendía los aspectos estéticos de creación de amplias perspectivas
barrocas sino también a cuestiones funcionales: tráfico fluido que lleven a los obreros y clases
populares al trabajo, compras, etc. y que permitan controlar los disturbios – como los de las
anteriores revoluciones - con mayor eficacia para evitar la insurrección popular.
La higiene y salubridad de París se potencia por medio de un sistema de acueductos y
una nueva red de alcantarillado, instalación de iluminación por gas, cementerios, etc., y por la
construcción de grandes plazas y jardines, verdaderos pulmones de la ciudad. Como son los
grandes parques que constituyen los bosques: el Bois de Boulogne, al oeste y el Bois de
Vincennes al este cerca de los palacios y las viviendas de la alta burguesía. Son áreas de
esparcimiento y recreo para las elites, provocando la diferenciación de las zonas urbanas
según las clases sociales. La ciudad se dividió en veinte barrios, "arrondissements", con sus
funciones y servicios propios.
Estas medidas fueron potenciadas a través de unas leyes expropiatorias y sanitarias
rigurosas que permitieron la demolición de numerosas casas y callejuelas en el casco antiguo y
que cambiaran la antigua morfología de la ciudad de París de un plano caótico y desordenado
medieval hasta otro plano más racional y moderno de tipo retícula a la que se le superponen
redes viales radioconcéntricas.
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PLANO DE BARCELONA.
ILDEFONSO CERDÁ, proyecto de reforma y ensanche de Barcelona, en
1859.
Barcelona era la ciudad española de mayor crecimiento industrial en el siglo XIX y por
tanto, necesitaba planificar su crecimiento: instalación industrial y asentamiento de la
población obrera procedente del éxodo rural de otras zonas más deprimidas peninsulares,
anexiones de pequeños municipios,…
Su peculiar morfología, situada a orillas del mar, surcada por el río Besós y con algunos
desniveles topográficos: montaña del Tibidabo, montaña de Montjuich (ciudadela, donde se
instalaran los controles del poder ejecutivo a través de los cuarteles del ejercito) requerirá una
nueva planificación que llevó a cabo Ildefonso Cerdá, proyectando un “ensanche” (1858) en
forma de cuadrícula y respetando el casco antiguo. Para llevar a cabo el “ensanche”, Cerdá se
valió no sólo de leyes de expropiación forzosa, promulgadas desde 1836, sino también de
otras - nuevas leyes de saneamiento y mejora de las poblaciones- las cuales dotaran a la
ciudad de Barcelona de un sistema de salubridad e higiene ejemplar en España para su época.
Lo novedoso del Plan Cerdá es que combina el entramado de cuadrícula clásico con los
principios básicos de las “ciudades jardín”. Además, crea el enlace entre las dos zonas de
expansión paralelas al puerto a través de dos ejes diagonales que confluyen en una gran plaza -
Plaza de las Glorias - y respetando la zona antigua que sufrirá alguna reforma como fue la
apertura de la vía Layetana y el trazado de la ronda superpuesto a la anterior muralla medieval
cuyos restos fueron derruidos.
Cerdá basó la reforma de Barcelona y de la creación de su "ensanche", que llegaría hasta
el río Besós, en la construcción de manzanas de viviendas para las clases medias por medio de
un sistema reticular de 22 manzanas que insertan dos avenidas diagonales. Diseñó un modelo
de estándar de manzana y estructura vecinal.
El plano urbano que resulta es una red viaria de calles rectas y anchas, con clara
jerarquización viaria (avenidas, bulevares, diagonales, rondas, etc.) El entramado es cerrado
basado en manzanas de viviendas que para facilitar la circulación y la visibilidad sus esquinas
rematan en chaflanes. Las manzanas fueron edificadas en primer lugar solo por dos lados
adornados por un espacio arbolado que permite romper la frialdad de líneas y disponer de
zonas verdes, además de la creación de plazas cuadradas. Posteriormente con el crecimiento
de la ciudad se elevaran las alturas, se cerrarán las manzanas, privatizando los interiores, etc.
Deteriorándose, de este modo, el plan original del diseño del ingeniero Cerdá.
A su vez, Ildefonso Cerdá se preocupó también por planificar el extrarradio barcelonés
que afectará a numerosos municipios colindantes como Sarriá, Sants, Les Corts, etc. Aplica a
su diseño la misma ordenación en manzanas pero en este caso no para la instalación de la
burguesía sino de los barrios obreros y de las fábricas. Todo ello, genera un plano en
cuadrícula multifuncional donde se distribuyen los equipamientos: mercado, hospitales,
parques, etc. mientras en el centro de la ciudad - Paseo de Gracia, Vía Layetana,…- están las
viviendas de la burguesía, en la periferia del ensanche y en el extrarradio se instalará la
industria y otras manzanas de viviendas obreras.
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A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se produce una reacción antibarroca que
busca eliminar de la arquitectura lo accesorio y lo decorativo y está a favor de lo "natural",
entendido esto último como el retorno a lo clásico y más especialmente al arte griego que es
redescubierto en este siglo.
Las obras de la Antigüedad alcanzaron un enorme prestigio, pues según las opiniones
de la época, contenían valores espirituales y cualidades estéticas. La estatuaria neoclásica
olvida estudios de calidades y texturas, tan propios del Barroco, y prefiere los acabados
pulidos, homogéneos y perfectos. Durante el siglo XVIII Roma se convierte en capital del
arte suscitando el entusiasmo y la admiración del mundo occidental y es allí donde acuden
muchos artistas jóvenes tal como Canova que llega a la ciudad en 1779. El arte neoclásico
rompe los valores del Antiguo Régimen y encarna los valores de las nuevas clases
dirigentes surgidas tras la Revolución.
El Artista.
Antonio Canova, nació en una localidad próxima a Venecia, realizó sus primeros
trabajos bajo la influencia del Barroco, tal es el caso de su ultima obra veneciana Dédalo e
Ícaro. Su viaje a Nápoles y sobre todo la ciudad de Roma va a cambiar su manera de hacer
escultura dejando la imaginación barroca para llegar a través del empirismo a la adopción
del clasicismo como medio de aproximarse al ideal neoclásico.
Análisis de la obra.
Sin embargo, el interés de su trabajo, por la forma antes que por el contenido, y la
importancia que otorgó a los múltiples puntos de vista, lo convierten en el mas interesante
e innovador escultor de su tiempo. Tal y como señala Honour, Canova, "rompió la larga
tradición de sumiso elogio a la Antigüedad y estableció la noción de la "moderna"
escultura".
F.V.V.
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Significación de la obra.
El cuadro del "Juramento de los Horacios" narraba un acontecimiento legendario de la
época de la monarquía romana (s. VII a.C.): el enfrentamiento en un combate entre los tres
hermanos Horacios, elegidos para defender a los romanos, y los Curiacios, de Alba, ciudad
rival y enemiga de Roma, para ver cuál de ellas dominaría el Lacio. Fue pintado por David en
Roma, en 1784, durante su segunda estancia en la Ciudad Eterna, y a requerimiento de
d'Angiviller, director de las Construcciones del Rey Luis XVI, para las colecciones reales. Fue
una de sus obras más célebres, pues alcanzó como cuadro de historia un gran éxito en el Salón
de 1785, y después, durante la Revolución, cuando fue expuesto en 1791, se convirtió en una
imagen emblemática del espíritu revolucionario.
Se trata de una pintura moral, que pretende exaltar los valores cívicos y patrióticos. Por ello,
se vio este cuadro acorde con el espíritu revolucionario. Los jóvenes Horacios representaban el
heroísmo y el sacrificio personal, de su vida, por el bien general, el que en la época del suceso
estaba representado por la ciudad de Roma, y en 1791 por la Revolución. Significaba un amor
a la patria romana, pero también se quiso ver un amor hacia el nuevo Estado que con la
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revolución se quería crear bajo el lema de libertad, igualdad y fraternidad. Las mujeres
expresan dolor y tristeza, como presagiando la muerte que aparecerá con el enfrentamiento.
Todo resulta solemne, grave y distante, en una pintura que, debido a las circunstancias
históricas que le tocó vivir a Francia desde 1789, se cargó de significados revolucionarios que,
aparentemente, no tenía en el momento de ser pintado por David.
A.A.N.
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El Louvre de París conserva este óleo sobre lienzo de 260 por 325 cm. realizado en
1830 por Eugene Delacroix.
El artista.
Eugene Delacroix había nacido cerca de París el 26 de abril de 1798. Recibió una
educación esmerada y siempre en contacto con las artes descollando incluso en la música.
Fue amigo de Chopín, Baudelaire, George Sand y Balzac. En 1805, llegó a París donde
llevó una intensa vida literaria influida por las ideas de Racine y Voltaire para comenzar a
pintar más tardíamente siguiendo los pasos de Géricault que ya tenía cierto renombre. En
1822 expuso Dante y Virgilio en el Infierno, cuadro que causó sensación. Se asoció con los
círculos románticos de la época trabando amistad con Víctor Hugo, Alejandro Dumas y
Stendhal. Visitó países como Argelia, Marruecos y España, lugares que le inspiraron la
realización de algunos de sus cuadros de naturaleza romántica y exótica. Murió en 1863.
Análisis de la obra.
En el cuadro que nos ocupa, la mujer que hace ondear la bandera tricolor sobre las
barricadas es, a la vez, la Libertad y Francia. Y los que combaten por esa Libertad son
gente del pueblo e intelectuales burgueses; en nombre de la Libertad-Patria luchan unidos
los señores del sombrero de copa con gente de todas las esferas sociales. Gentes de ambos
sexos y de todas las edades: hombres, mujeres, adultos, muchachos, obreros, intelectuales,
campesinos y soldados emergen hacia el espectador hermanados bajo la bandera. En
primera instancia, la barricada. En ella, vigas sueltas, piedras y hombres caídos forman una
masa inestable que constituye la base de la composición. Observamos los muertos con unos
detalles extremadamente realistas: un cadáver con el pubis al descubierto y con la media
caída sobre un pie; la macabra visión de las polainas blancas en los pies del soldado
muerto, el dramatismo de la figura de azul intentando levantar la vista hacia el personaje
central...
La masa móvil viene hacia nosotros y sus siluetas quedan perfiladas a contraluz sobre
un fondo encendido y humeante en el que se distingue la agitación que provoca la masa y, a
la derecha, entre el humo, las torres de Notre Dame y la arquitectura de los edificios
próximos.
El cuadro recoge influencias, sobre todo, de Géricault (La balsa de la Medusa), pero
también de Goya en esas manchas oscuras como fuerza sugeridora de formas. La exaltación
del color -frente a la paleta apagada de los neoclasicos- está más cerca de los paisajistas
ingleses Turner y Constable. La vibración de tonos combinados con pincelada suelta
permite unos efectos lumínicos creando una atmósfera dinámica, agitada, que envuelve la
figura de la Libertad y disuelve los objetos y figuras del fondo. Destaquemos además la luz
que irradia de la blusa del cuero caído que nos recuerda al personaje central de Los
Fusilamientos de Goya.
La profundidad viene dada por la contraposición entre el piquete del fondo y los
cuerpos caídos de primer término.
Pero aparte de color, luz y profundidad, el cuadro es, ante todo, movimiento: estamos
ante una composición dramática en la que se ondulan las pinceladas de color en la que los
personajes se mueven, se agitan, levantan las armas y realizan arengas con gestos que
transmiten la pasión de sus sentimientos. El movimento, la agitación, las ondulaciones
denuncian la admiración que Delacroix sintió por Rubens.
El cuadro representa los sucesos de París en julio de 1830. Durante los días 27, 28 y
29 de julio tienen lugar las llamadas tres jornadas gloriosas en las que grupos de jóvenes
republicanos se levantan en contra de las ordenanzas que la monarquía acababa de
promulgar y que restringían la libertad de los ciudadanos. Delacroix, en este lienzo, nos
recuerda los acontecimientos de la mañana del 28 de ese mes, cuando la insurrección
alcanza su momento más álgido. Esta insurrección puso fin a la opresión de la restaurada
monarquía borbónica, representa para muchos autores el primer cuadro político de la
pintura moderna.
Del lienzo irradia un entusiasmo sincero y un significado político. Para los románticos
en general, la libertad es la independencia: el propio Delacroix lo deja patente en La
matanza de Chíos (1824) y Grecia sobre las ruinas de Missolungi (1827).
La obra fue adquirida por Luis Felipe de Orleans en 1831 por 3.000 francos para el
Musée Royal, entonces en Luxemburgo, pero no fue expuesto, por motivos de prudencia,
hasta la “Exposition Universelle” de 1855. Llegó al Louvre en 1874.
E.L.B.
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El artista y su época.
Durante este periodo las artes figurativas van a predominar por ser más receptivas al
sentimiento que la arquitectura, tradicionalmente portadora de los valores del pasado. Se
llevará a cabo una ruptura con los convencionalismos neoclásicos y la uniformidad
estilística, habrá una gran diversidad de escuelas como la francesa, muy influenciada por la
política del momento, la alemana con su deseo de autodeterminación o la inglesa con su
culto al paisaje. Todas estas escuelas tendrán unos rasgos comunes como la recuperación
del color frente al dibujo, las composiciones más dinámicas o el uso de luces vibrantes.
En la pintura romántica el paisaje va a ser uno de los temas comunes, tanto como
fondo de las composiciones como tema en si mismo, ya que históricamente venia
considerándose un simple fondo en el que situar el asunto del cuadro. Está temática no
afectará por igual a todas las escuelas nacionales, las que cultivaran este género serán
fundamentalmente dos, Francia con la escuela de Barbizon (Rousseau y Corot ), e
Inglaterra con John Constable y Joseph W. Turner. A diferencia de sus contemporáneos
franceses, a los británicos no les atraen los temas políticos, quizá porque su sistema
constitucional está en pleno funcionamiento desde el siglo XVII; tampoco los artistas están
tan comprometidos con el proceso histórico.
Turner viajó por toda Europa, desde los Países Bajos a Suiza e Italia, en busca de
paisajes pintorescos y efectos cada vez más espectaculares. Las impresiones que había
recogido en su memoria se transformaron, al final de su vida, en esos espectáculos
maravillosos de luz en los que lo fantástico de la visión cobra dimensiones alucinantes. La
evolución de Turner fue deliberada. Vuelve a los lugares que ya había pintado y allí realiza
esbozos cada vez más sucintos en los que los juegos de luz dan al decorado un valor
simbólico. Por lo demás, ésta es la razón de por qué los impresionistas simbolistas
exaltaron la obra de Turner y encontraron en él una justificación. La tela, que he
comentado, Lluvia, vapor y velocidad, que impresionó vivamente a Monet y Pisarro, y
agradó por igual a los defensores del romanticismo, el impresionismo y el simbolismo, ya
que más que un tema, es evocación sentimental o visión imaginaria de un mundo diferente.
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Análisis de la obra.
Introducción.
Se trata de un arco bifronte (aunque posee dos laterales más pequeñas) dividido en tres
cuerpos tanto en vertical (basamento, cuerpo central y ático) como horizontalmente (gran
arco en el centro y dos cuerpos laterales de aproximadamente la misma anchura que éste),
en piedra, que no se ajusta del todo a los modelos romanos, ya que renuncia a algunos
elementos, como los pilares o las columnas, el entablamento se ha convertido en una greca;
de un solo vano y ampliamente decorado con relieves en las enjutas del arco, enmarcados
en rectángulos a ambos lados de éste, sobre la cornisa, sobre los cuerpos laterales, en el
friso. El arco se halla flanqueado por cuatro grupos escultóricos, a modo de relieves sobre
pedestales, uno de los cuales, “La Marsellesa” es realizado por François RUDE, entre 1835
y 1836.
Análisis de la obra.
indicado para expresar la exaltación romántica. A pesar de esto, creemos que en esta
escultura se pueden establecer las siguientes características de una obra romántica:
Iconografía.
El artista evita una descripción haciendo este hecho intemporal: la concepción del
pueblo es alegórica: recurre a referencias clásicas (armaduras, desnudos…) para representar
varias generaciones (un padre, como una obra helenística de la Escuela de Pérgamo, el
“Zeus de Otrícoli”, que ase por el hombro al hijo joven heroizado). Todos responden a la
llamada, no importa la edad ni las circunstancias personales. Por encima de las cabezas,
vuela el Genio de la Patria, una victoria alada, que canta o grita una canción, de ahí la
denominación de “La Marsellesa”. Sirvió de modelo para esta figura la propia esposa del
autor. Se cuenta que, cuando posaba, le decía éste: “grita más” para que la cara resultara
más expresiva y convincente.
La función de esta obra es, por una parte, la recordatoria o conmemorativa de las
batallas ganadas por Napoleón entre los años 1805 y 1806, pero, por otra, es un monumento
dedicado a la reconciliación nacional (Los cuatro relieves celebraban acontecimientos
sucedidos entre 1792 y 1815). De esta forma quedaba ya oficialmente asumido el pasado
reciente de Francia. Al mismo tiempo, está dedicado al poderío militar y a las victorias
francesas. Posteriormente ha tenido una función simbólica: por él desfilaron las tropas
victoriosas de la Iª Guerra Mundial y en el centro está situada la tumba del soldado
desconocido. En la actualidad es un punto de referencia de París, como, por ejemplo, la
Torre Eiffel con la que se halla alineado o el moderno Arco de la Defensa. Está situado en
la confluencia de doce grandes avenidas y sirve de marco a ceremonias militares en
determinadas fechas conmemorativas.
28
El autor era partidario de Napoleón. Este relieve se convierte en obra maestra suya
por el eco público que alcanza y posiblemente por ser más clásica y conectar mejor con el
gusto neoclásico, aunque se diferencia de éste. Puede ser que influya en esto la autenticidad
que emana de ella quizá por las connotaciones sentimentales que para él tenía el grupo, ya
que su propio padre formó parte de esos “voluntarios” a quienes representa. También hay
que subrayar que esta obra, como otras, está claramente al servicio de los poderes públicos.
M.S.V.
29
El artista.
Desde el punto de vista artístico es uno de los representantes del realismo más
crítico rechazando el subjetivismo y el deseo de evasión del Romanticismo, para prestar
atención a la realidad más objetiva. Así superaba simultáneamente lo “clásico” y lo
“romántico” en cuanto a poéticas encaminadas a mediatizar, condicionar y orientar la
relación del artista con la realidad. No obstante, no niega la importancia de la historia ni de
los grandes maestros del pasado, sino que afirma que de ellos no debe heredarse ni una
concepción del mundo, ni un sistema de valores, ni una idea de arte, sino sólo la
experiencia de afrontar la realidad a través de la pintura. En definitiva, lo que buscaba
Coubert era afrontar la realidad sin ideas previas que pudieran mediatizar la percepción de
la obra de arte. Esta idea es plenamente moderna y es su gran aportación a la Hª del Arte.
Toda la obra de este artista refleja las principales características del Realismo: reflejo de la
realidad sin idealizaciones ni sentimentalismos, ruptura con el academicismo,
provocación, transformación social, influencia de la fotografía y paralelismo con la
literatura naturalista de la época.
Análisis de la obra.
Coubert muestra la sociedad rural en un retrato colectivo, para este cuadro hizo
posar a los habitantes de Ornans; también reflejó el paisaje de los alrededores de la
localidad. Todo el grupo está representado con fría objetividad, pintaba lo que veía, sin
ninguna retórica romántica, dejando que su ojo se comportara como el de un fotógrafo. Así
observa el mundo con el distanciamiento propio del objetivo de una cámara: es testigo de la
acción sin intervenir en ella.
30
Significado.
Coubert presentó este cuadro en el Salón de París de 1850, con el título de: “Cuadro de
figuras humanas, histórico, de un entierro en Ornans”. Ambientó la escena en su pueblo
natal, donde se había refugiado huyendo de la represión política tras el golpe de estado de
Luis Napoleón Bonaparte.
en las que los campesinos poseen una dignidad dentro de su sencillez, en un ambiente casi
religioso. La añoranza de la vida sencilla y cierto sentido moralizante se hacen patentes.
La sencillez, la humildad, el recogimiento se han enseñoreado de los cuadros de Millet,
obteniendo con ello el rechazo de los burgueses parisinos, que veían en el pintor, por su
manera de tratar los temas campesinos, un peligroso socialista. Tardarían aún algunos años en
asimilar esos temas y comenzar a adquirirlos sin los primitivos prejuicios.
A.A.N.
33
El artista y su época.
A comienzos del año 1863, a algunos pintores no se les permitió exponer su obra en el
Salón de la Academia de París y como consecuencia hubo una gran agitación en los
ambientes artísticos tan grande que, el emperador Napoleón III propuso que las obras
rechazadas se expusieran en el Palacio de la Industria y fue en este lugar donde Manet
presentó El almuerzo campestre originariamente titulado El baño.
Ante las rígidas reglas de la Academia se van a oponer las vanguardias con pintores
que no son admitidos en los Salones Oficiales y tienen que agruparse para exponer. Sin
embargo, pueden no compartir la misma dirección en su obra. Estos artistas al margen de
los circuitos oficiales de la época abrieron nuevos canales en el mercado de arte. Como
señala Renato Poggioli en “Teoría del arte de vanguardia”. “El fenómenos de la vanguardia
se produce en un tipo de sociedad liberal-democrática y burguesa-capitalista. Este hecho
marca la organización de la vida artística dominante presidida por el mercado y los
marchantes que organizaban exposiciones y creaban demanda.
Manet que sería el líder del nuevo realismo pictórico, que se llamaría posteriormente
“Impresionismo”, y el pintor más avanzado en este movimiento vanguardista hasta el año
1870. Procedía de un medio burgués, y la herencia familiar le garantizó toda su vida
independencia económica. Formado en el taller del pintor Thomas Couture, muy pronto se
sintió atraído por la pintura española (Velázquez, el Greco, Zurbarán, Ribera y Goya).
El Impresionismo no llegó a formar escuela pictórica como tal, más bien fue una
postura frente al arte oficial de la época, academicista y sometido a cánones formalistas y
carentes de posibilidad de evolución, fue más bien un modo de ver y entender la vida y el
arte, un impulso de liberación ante antiguas normas y desde un punto de vista artístico, un
esfuerzo por sintetizar los efectos simultáneos de luz y atmósfera.
Los textos de los mismos pintores son, sin embargo, bastante taxativos al respecto y
suelen desmentir esta tesis. Salvo los años en que Pisarró estuvo influido por las teorías de
34
Seurat (1859-1891), no hay rastros evidentes de que sea el único motivo. En cambio, sí los
hay, y muy numerosos, de la preocupación por la naturaleza, por el tiempo y el instante,
por la impresión. Así pues, la “impresión” es la plasmación de una cosa en un determinado
tono y en un determinado día y lugar.
Análisis de la obra.
El asunto del cuadro, pintado al óleo, representa sobre un fondo de frondas con un
riachuelo, a un grupo formado por jóvenes artistas que conversan sentados en el césped, y
con ellos (mirando al espectador) una mujer desnuda con el cuerpo visto de perfil (la
modelo Victorine Meurend); otra bañista aparece al fondo y en primer término y a la
izquierda ropas y una pamela, una cesta que contiene frutos y otros alimentos de una
comida campestre.
El almuerzo sobre la hierba representa un picnic al aire libre uno de los temas
favoritos de los realistas por su combinación de figuras contemporáneas, paisajes y
naturaleza muerta. Sin embargo, Manet que pintó el cuadro en su estudio, no escandalizó
tanto por el desnudo, que evocaba el Concierto campestre del Giorgone, sino por la
concepción del color y el tratamiento de las figuras vistas como masas cromáticas de las
que desaparecieron los medios tonos.
El realismo del Impresionismo supone las cosas no tal como son en realidad sino tal
como se ven, todo ello influido por la luminosidad y la circunstancia. Los temas preferidos
gustan de lo movible: el agua y de lo transparente: el aire. Sin embargo, esta pintura de
mancha tenían una tradición, a pesar de que con ella arranca el moderno concepto pictórico,
su más remoto ejemplo son las antiguas pinturas de Pompeyo y Herculano; Tiziano
descompondrá ya en mancha desunida las construcciones formales renacentistas y
Tintoretto será el que dé el paso definitivo.
F.V.V.
35
El artista y su época.
Todos los artistas que coincidieron en el taller de Gleyre, como Bazille, Monet, Renoir
o Sisley junto con Cézanne y Pisarro frecuentaban desde 1866 el café Guerbois en París,
donde una serie de literatos, como Zola, y artistas importantes, entre los que hay que
destacar los futuros impresionistas, tienen como cabeza de escuela al veterano Edouard
Manet.
El origen histórico del Impresionismo suele identificarse con la aventura iniciada por
estos jóvenes pintores independientes, que dolidos y hartos de verse excluidos
sistemáticamente del Salón parisino oficial, decidirán organizar una muestra pública en la
casa del fotógrafo Nadar, sita en el Boulevar des Capucines de la capital francesa. Esta
exposición, celebrada del 15 de abril al 15 de mayo de 1874, daría pie al crítico Louis
Leroy a escribir en la revista satírica Le Charivari, ridiculizando un cuadro de Monet:
“¿Impresión? ..., ya lo decía yo. Puesto que estoy tan impresionado, es que ahí debe haber
impresión... Y qué libertad, qué maestría en la técnica! El papel de la pared en estado
embrionario está mejor pintado que esa pintura.”
suelta, de pequeños toques en formas de coma, una característica que va a ser la definidora
de su estilo.
Análisis de la obra.
La pintura de Claude Monet es de paisajes puros, directamente tomada del natural, sin
retoques en el estudio y con una técnica rapidísima para captar la luz y el color en un
instante. Está convencido de la irrepetibilidad del momento y, por tanto, de la necesidad de
plasmarlo casi instantáneamente, tal y como se puede apreciar en el cuadro que realizó en
1872 tras un corto viaje a Le Havre, Impresión, sol naciente, es un óleo sobre lienzo de 50
X 65 cm., en el que el autor intenta captar los aspectos efímeros de una realidad cambiante,
algo que va a estar presente hasta sus últimas obras. Representa una salida del sol en el mar,
con el surgente disco solar y sus enrojecidos rayos, que se abren camino entre la bruma y
los mástiles del puerto de Le Havre, filtrándose y reflejándose en las aguas. Los azules,
rosas y naranjas, extendidos en sutiles veladuras, amortiguan todo rumor y chapoteo en el
instante de la salida del sol. En este cuadro el pintor se ha despreocupado de la forma y
busca únicamente la sensación colorista, aspecto por el cual fue muy criticado en su época.
Sus pinceladas son cortas, cargadas de pasta, que constituyen un ejemplo perfecto de cómo
el pintor yuxtapone colores puros y complementarios sobre la tela, permitiendo que sea la
retina del observador la que fusione los tonos.
Aparte de su preocupación por la pintura a plen air tal y como se aprecia en los
centenares de cuadros de marinas y de las orillas del Sena que realizó en Argenteuil, su
principal centro de trabajo ( El puente de Argenteuil y la Regata en Argenteuil), su otra
gran obsesión fueron las series, en las que trato de poner de relieve la transformación que
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experimentan las cosas bajo distintas condiciones lumínicas, es decir, un mismo tema es
pintado repetidas veces sin más cambio que matices de iluminación cromática, de
intensidad solar, puesto que, según sus propias palabras, todo se transforma, hasta la
piedra. Sus series más conocidas son las de La estación de San Lázaro, La catedral de
Rouen o Las Ninfeas.
Introducción.
El cuadro Tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte fue pintado al óleo sobre
lienzo por Seurat. De grandes dimensiones 205 x 304 cm., fue exhibido por primera vez
en el Salón de los Independientes de París en 1886, donde causó una gran sensación. En la
actualidad se encuentra en el Art Institute de Chicago donde llegó en 1926 como parte del
legado de Clay Barlett.
Obra de asombrosa madurez para un artista que aún no había cumplido los 30 años, es
considerada como el manifiesto del Neoimpresionismo puesto que es la primera obra
maestra en la que se aplica la técnica puntillista o Divisionismo, como le gustaba llamar a
Seurat.
Análisis de la obra.
Según la teoría óptica dentro de un campo perceptivo, los objetos pierden su autonomía
cromática y modifican mutuamente sus colores. Aparte de la acción de la luz que altera las
zonas iluminadas, cada objeto actúa sobre sus vecinos reflejando en ellos su propio color y
suscitando igualmente su complementario.
Para transmitir rigurosamente juegos tan complejos Seurat aísla de los colores que se
encuentran en la naturaleza las partículas elementales que los constituyen llegando a la
mancha de color puro. Surge así, la técnica puntillista donde la aplicación del color puro
sobre el lienzo, que se hace a base de manchas muy menudas que distribuyen sobre la tela,
los colores locales, la iluminación, los reflejos y los contrastes con una dosificación
perfecta. Contempladas estas manchas desde la distancia oportuna se combinan en la retina
según el principio de mezcla óptica para recomponer la escena.
Como vemos en el cuadro, en las partes bañadas directamente por el sol el color
dominante se entremezcla con puntos de pigmento amarillo y naranja. En las zonas de
sombra se combinan los azules. Unos cuantos puntos de naranja y amarillo plasman las
partículas filtradas por la luz solar. Los rojos y los púrpuras crean la ilusión de la luz que ha
sido parcialmente absorbida y cuyo reflejo recibe el ojo.
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Sin embargo Seurat, es mucho más que esta técnica. Como Cézanne, reacciona contra
la evanescencia de las formas y el abandono al instinto. Supera la fugacidad al imponer una
construcción lógica a la organización de la superficie pictórica y, también como Cézanne,
aunque por caminos distintos, convierte el espectáculo de la Naturaleza en una armonía
pictórica autónoma.
Es lógico, si la luz no es natural sino compuesta, según una fórmula científica y, por
tanto, perfectamente regular, también la forma que la luz toma al unirse con las cosas tiene
que ser regular, geométrica. Aun hay más, el espacio no es un vacío sino una masa de luz
que tiende a mostrarse como un globo de sustancia atomizada y vibrante. Los cuerpos
sólidos en este espacio-luz, son formas geométricas curvas, moduladas según el cilindro y
el cono. El espacio que Seurat reduce a la lógica geométrica no es el perspectivo, sino el
espacio empírico de los impresionistas, que se convierte de esta forma en un espacio
teórico.
Significado.
dejó incompletas sus investigaciones en las que buscaba el arte en armonía, obtenida ésta
por el equilibrio entre color, tono y línea.
L.P.M.
41
El artista.
Paul Cézanne nace en 1839 en Aix - en- Provence. Pertenece a la misma generación
de los impresionistas y aunque arranca de iguales planteamientos técnicos y estéticos,
pronto los abandona y su estilo puede clasificarse en lo que se denomina
post-impresionismo, que supone una ruptura con los planteamientos del impresionismo y
una búsqueda de nuevos caminos pictóricos igual que habían hecho Van Gogh y Gauguin,
pero de distinto modo. Cézanne busca la claridad de la obra frente al «confusionismo" del
color y la luz que plantean los impresionistas. Para el pintor la búsqueda del instante
pictórico que defienden los impresionistas y los juegos de luz, destruyen lo permanente y la
claridad de un cuadro en favor de lo efímero y lo transitorio.
Análisis de la obra.
En este óleo sobre lienzo de 45 x 57 cm., el pintor nos presenta una escena de género
que se aborda de un modo muy distinto al habitual. En la obra aparecen dos figuras
masculinas enfrentadas que juegan alas cartas. El ambiente tabernario ha desaparecido casi
por completo, reduciéndose a ña mesa en la que apoyan los brazos los jugadores. Los
colores empleados son de una gama de tonos apagados: ocres, pardos y verdosos, en abierto
contraste con el brillante uso del color que hicieron otros pintores contemporáneos al autor
como Van Gogh o Gauguin.
Sin embargo, la principal novedad del cuadro es el tratamiento de los volúmenes que
usa el artista. En esta obra lo verdaderamente importante y lo novedoso será la línea que
marca perfiles, define la forma y le da nitidez. La realiza mediante trazos gruesos de color o
en negro. El aspecto fundamental del cuadro es la búsqueda del volumen, uno de los
objetivos prioritarios del pintor. Las figuras no sólo tendrán una forma concreta, sino que
resultarán reales al tener tres dimensiones y ocupar un espacio.
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En esta obra, el tema podría haber sido tratado por Daumier, Coubert, Millet e incluso
Van Gogh en su primera época holandesa, con diversos acentos realistas o moralistas,
acentuando la seriedad de los dos campesinos, que ponen en el juego el mismo empeño y
ritualismo que en el trabajo. Al abordar este insólito tema, quiso rendir homenaje a
Coubert, a quien el autor siempre consideró un maestro.
El artista y su época.
De todos los Impresionistas, será Gauguin (1848-1903) quien a corto plazo rompe
más radicalmente con el Impresionismo. La división del lienzo en zonas de color, la tímida
utilización de colores planos, el empleo del arabesco como elemento constructivo y la
peculiar concepción del espacio que esto trae consigo, son las características que escapan
completamente al punto de vista Impresionista.
Su búsqueda de "la verdad" habría que encontrarla en las teorías del "buen salvaje"
que pone de moda el pensamiento y la literatura del siglo XVIII y que serán una constante
en su vida. Gauguin se presenta como el arquetipo de individuo que huye de la sociedad
urbana, sociedad burguesa, y que busca horizontes donde la naturaleza resplandezca en toda
su verdad. Es un rechazo frontal a los convencionalismos de una vida cómoda de la que
disfrutaba, para buscar otros ideales de vida más natural, más pura, es decir, más primitiva.
Estos sentimientos lo llevan primero a la Bretaña, donde espera hallar lo que busca, y
después a las colonias y a los Mares del Sur donde permanece hasta su muerte.
Análisis de la obra.
Se trata de una obra realizada al óleo sobre lienzo de 69 x 90 cm. La escena reproduce
dos figuras femeninas sentadas en una playa.
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La obra se caracteriza por la exaltación del color, las figuras grandes y contorneadas
de manera nítida como si fueran tallas de madera. En este cuadro renuncia a la perspectiva,
a una composición convencional, suprime el modelado y las sombras, e identifica la
sensación de plano igual que en la pintura japonesa.
Las figuras representadas corresponden a dos mujeres indígenas de los Mares del Sur
sentadas en al playa. Una de ellas, de perfil, destaca por su falda roja, en la que la planitud
del color se acentúa con las flores blancas. La figura de la derecha, de frente, viste vestido
de tonos rosas con pinceladas claras que ayudan a romper la sensación plana del color que
por otra parte se acentúa con las líneas oscuras. Se caracterizan por la rotundidad de los
volúmenes y la violencia del color que actúa como auténtico protagonista de la escena.
Extiende los colores puros (azul, amarillo..), en campos extensos dentro de gruesas líneas
de contorno y consigue armonizar las masas cromáticas de figuras con la naturaleza. La
composición es muy simple, rechaza la perspectiva y crea un fondo cerrado en el que
sobresalen formas planas y líneas definidas.
La obra tiene un sentido de la belleza con la que el autor nos transmite el sentimiento y
la poesía contenidos en el espíritu del indígena, del buen salvaje. Como en todas sus obras,
en ésta se impone el contenido simbólico.
P.M.L.
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El artista y su época.
Vincent Van Gogh (1853-1890) es uno de los grandes maestros englobados dentro del
concepto de pintores post-impresionistas junto con Cézanne, Toulouse-Lautrec y Gaugin.
Todos ellos parten de la pintura impresionista para luego buscar nuevos planteamientos y
salidas al arte En todos, y especialmente en Van Gogh, hay un sentido trágico en sus vidas,
esencial para entender su arte.
La vida de Van Gogh es una referencia obligada a la hora de tratar su obra. Su carácter
atormentado y enfermo le persiguió toda su vida e influyó en su obra.
"La noche estrellada " de 1889 es por lo tanto de su época final y refleja bastante bien
los principales rasgos de su obra especialmente de sus atormentados últimos años. Este óleo
sobre lienzo de 737 x 92'1 cm., fue pintado en su estancia en el hospital psiquiátrico de
Saint- Remy de Provence y refleja ya la angustia de su enfermedad muy avanzada.
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El tema, un cielo nocturno, ya lo había escogido anteriormente en una visión del río
Ródano. Quería pintar una noche estrellada como muestra del trabajo que la imaginación
podía aportar a la pintura. Hace un nocturno puro en el que apenas hay luz artificial, donde
lo que domina son las estrellas y la luna de líneas agitadas y deformadas de tonos amarillos.
En este cuadro se ven los dos elementos, que junto con los lirios o los girasoles le
obsesionó representar: las estrellas y los cipreses. Es la Naturaleza de los impresionistas, es
la pintura del aire libre. EI pintor buscaba el consuelo a través de las representaciones de la
naturaleza. Las estrellas le hacen soñar, pero es un sueño que lleva a la muerte. Los cipreses
le interesan por su belleza de líneas y proporciones comparables, incluso a un obelisco
egipcio y por sus diferentes tonalidades de verde.
También vemos una atractiva forma de estilización. Todo son líneas exageradas y
retorcidas "como en un corte de madera viejo". Escoge un estilo gráfico donde la línea
juega un importante papel en su retorcimiento y destaca más que superficies y siluetas
como hubiera sido lo normal en un paisaje nocturno. Van Gogh sigue así la tendencia de los
artistas amigos. "La noche estrellada" fue un intento de Van Gogh de crear una obra
maestra en una línea de obras estilizadas de la época, de Gauguin por ejemplo.
En esta obra la técnica pictórica es la habitual en el autor. Pinta lienzos al óleo, con
colores fuertes utilizando amarillos, verdes y azules. En este caso de sus nocturnos una
especial utilización del amarillo y azul para jugar con efectos de luces y sombras. Las
pinceladas son habitualmente gruesas y retorcidas en bandas hasta casi concéntricas como
en esa luna-sol o en cada una de las estrellas. Las montañas y las casas se confunden en
esas líneas de diferentes azules. Lo que más destaca de la línea de tierra es los dos cipreses-
uno alto y otro que parece apoyarse en el primero- que de manera ondulante y sinuosa
actúan de nexo de unión con el cielo y parecen perderse en la altura. En contraposición
dispone de un cielo donde está el amarillo a través de líneas atormentadas que nos dan una
visión de inquietud y poco sosiego. El cielo se mueve como un mar en líneas ondulantes.
Es la naturaleza doblegada a las formas de su pensamiento.
Van Gogh pinta la naturaleza e introduce una visión poco común en la época como es
un paisaje nocturno. Trabaja con el color y con la pincelada gruesa y suelta e introduce el
elemento de la línea. Toda su vida fue una lucha contra la enfermedad que le perseguía,
pero fue un trabajador incansable y la dedicó a investigar en el campo de la pintura. Buscó
nuevos horizontes y vivió de lleno en un periodo revolucionario en la historia de la pintura.
A.V.T.
47
El artista.
Su obra será una manifestación de su propia vida y de los ambientes y personas que
frecuenta: La farándula, el cabaret, las bailarinas, prostitutas y demás personajes de la
noche y del mundo del circo. Su obra está llena de melancolía, desilusión e incluso
caricatura de los demás y de sí mismo.
Análisis de la obra.
Es el primer cartel (1892, litografía sobre cartón) que realiza el autor. Realizó en total
32 carteles en 10 años. En él aparece como protagonista de la escena una famosa bailarina
del Moulin, llamada “La Goulue”, bailando en el cabaret.
En la parte superior de la escena, Lautrec nos coloca el anuncio del local con letras
claras, repetidas en rojo. A la derecha del anuncio del local, la actividad que se desarrolla
todas las noches con letras diferentes y en negro. Bajo las letras, el nombre de la bailarina
que protagoniza la escena y que es la principal atracción del local.
En primer plano, una silueta masculina con enorme chistera que el pintor trata como si
fuera una caricatura, exagerando sus rasgos y su actitud gesticulante. Como fondo y base
del dibujo, el suelo, en tono claro, que soporta la escena y los personajes con una serie de
líneas perpendiculares que contribuyen a recrear espacialmente el local. La mancha
amarilla de la izquierda completa el cuadro y acentúa su colorismo, y atrae la vista del
espectador aún desde lejos.
Estamos ante una obra de carácter y finalidad publicitaria, lo que condiciona no sólo
la técnica, sino también el modo de desarrollar la escena. El autor, extraordinario dibujante
y con una completa formación académica, abandona los criterios y la técnica clásica y se
deja influenciar por las nuevas experiencias de los impresionistas, sobre todo de Degas,
pero principalmente por las novedades y el descubrimiento de la estampa japonesa. El
grabado japonés había llegado a Francia durante el siglo XIX de una forma absolutamente
casual, como envoltorio de la porcelana, y fue descubierto por algunos pintores, sobre todo
impresionistas, que se sintieron admirados de cómo los artistas japoneses tradicionales (el
auge del grabado UKlYO-E en Japón se produjo en los siglos XVII y XVIII) conseguían
resolver las escenas, generalmente paisajes, con una gran claridad y sin embargo con una
enorme economía de líneas y colores. Eran pinturas en las que predominaba la línea del
dibujo, negra, que contorneaba las distintas figuras y que además utilizaban colores planos
en los fondos, generalmente blancos. Eran escenas de gran simplicidad, de fácil
comprensión, pero extraordinariamente poéticas y cuyo mensaje llegaba al espectador de
una manera inmediata.
P.M.L.
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Análisis de la obra.
Posteriormente en 1884 le encargan el “Monumento de los Burgueses de Calais”
mientras tanto, realiza el “Monumento a Victor Hugo” (1889) y el “Monumento a Balzac”
(1891-98).
La ciudad de Calais deseaba realizar un monumento para conmemorar el 5º
aniversario de la liberación de los ingleses. El año 1346, durante la Guerra de los Cien
Años, Calais es asediada por el rey Eduardo III de Inglaterra, éste aceptó dejar la ciudad
con la condición de que seis notables ciudadanos se entregaran, dispuestos a ser ejecutados
a cambio de salvar el resto de la población.
Cuando le encargan el proyecto a Rodin del “Monumento de los Burgueses de
Calais” no sigue el esquema tradicional de un solo héroe, concibe una obra que evoca a los
seis protagonistas del hecho y no sólo el que destaca más, ya que consideró que el conjunto
produciría una emoción colectiva más fuerte.
Rodin siempre bien documentado, se apoyó en el relato que hace Froissart de la
recapitulación de la ciudad.
La primera maqueta la hizo Rodin en pocas semanas, estaba formada por seis
personajes, unidos los cuerpos de unos a otros por una cuerda. Las figuras evocan los
grandes monumentos de la Roma antigua y del Renacimiento, dándole un aire más
convencional que después eliminará.
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Algunas de las ideas de Rodin nos las ha dejado por escrito. Es el prodigioso creador
de los inicios de la escultura de nuestro tiempo.
I.G.L.