CALAVERITA LITERARIA
En día de muertos, las almas regresan,
las ofrendas y velas en el altar se reflejan,
con incienso y flores, les damos la bienvenida,
a nuestros seres queridos en esta linda despedida.
Las calacas de papel picado danzan en el viento,
mientras recordamos momentos, risas y sufrimiento,
las lágrimas se mezclan con sonrisas en este día,
honrando a quienes se fueron con alegría.
A Temapache un día llegó la Muerte,
buscando un poco de diversión.
Pensó que en clases podría aprender,
cómo asustar a la población.
Entonces a la escuela se inscribió,
Tempranito, al alba, ella asistió.
El director le dijo: "Toma asiento, por favor,
hoy eres nuestra alumna, ¡qué gran honor!".
En el salón, la Muerte se presentó,
con su libreta y lápiz, en silenció anotó,
los nombres de aquellos a quienes llevaría,
a la tumba por traviesos cada día.
Con su capa oscura y su mirada profunda,
revisaba a cada alma, el tiempo abunda.
Paciente, esperaba el momento adecuado,
para llevarse al mtro. Enrique que tarde había llegado.
En el recreo, jugó a la cuerda y al balón,
todos se unieron a su diversión.
Hasta Mayumi jugó con pasión,
la Muerte en la escuela causó sensación.
La hora del almuerzo llegó,
La muerte en las bancas se sentó.
Pero al abrir su lonchera notó
que olvidó su guadaña y se preocupó.
Con tristeza en su rostro, la muerte observaba,
A la mtra. Eloisa como jugaba.
El maestro Rogelio mientras se acercaba,
veía a la muerte toda achicopalada.
¿Qué te pasa? preguntaban,
No tengo nada, la muerte contestaba,
toda triste y desconcertada.
viendo al maestro que su coca se tomaba.
Aprovechando la confusión
la maestra Maribí puso atención,
Tomó la torta y se escondió
todo el recreo en su salón.
Ya sin coca y sin comida,
la muerte de la escuela se despedía.
no le quedaron nada de ganas
de volver a la escuela en un par de semanas.