REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
CIENCIA Y TECNOLOGIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
DE LOS LLANOS CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”
ÁREA DE CIENCIAS POLÍTICAS Y JURÍDICAS
PROGRAMA MUNICIPALIZADO DE FORMACION EN DERECHO. AULA
TERRITORIAL MARACAY EDO. ARAGUA
PRACTICAS JURIDICAS
Integrantes:
Bohorquez Zulimara C.I N°
Paredes Alexandra C.I N°
Vidal Yessica C.I N° 15.649.263
Profesor: Oscar Eduardo
Maracay, Julio 2023
MODOS DE ADQUISICION DE LA PROPIEDAD EN VENEZUELA
En Venezuela, como bases constitucionales del acceso a la propiedad, pueden
mencionarse, entre otras, el artículo 115 de la Constitución, en el cual, además de otros
aspectos de su contenido y alcance, se reconoce la existencia del poder de disposición del
titular, quien puede transmitirla a través de medios derivativos, como el contrato;
igualmente debe destacarse su relación con el derecho de las personas a disponer de bienes
y servicios de calidad, (artículo 117 de la Constitución ), con la libertad económica (artículo
114 constitucional ), y con el libre desenvolvimiento de la personalidad (artículo 20
constitucional). Es amplia la proyección constitucional de la propiedad y, en general, de los
«bienes y derechos reales»
La regulación de los modos de adquirir la propiedad es competencia del Poder Público
nacional, dado que, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 156, numeral 32 de la
Constitución, ello es predicable en materia de legislación civil y de derechos
constitucionales. En materia agraria, el artículo 307 de la Constitución dispone que los
campesinos y demás productores agropecuarios tengan derecho a la propiedad de la tierra,
en los casos y formas especificados en la ley respectiva. De manera que corresponde al
legislador nacional establecer las condiciones bajo las cuales se puede tener acceso a las
distintas clases de bienes. Algunos modos de adquirir están previstos expresamente o
reconocidos de manera indirecta a nivel constitucional, tal como ocurre con la expropiación
(artículo 115 constitucional), la confiscación (artículo 116 constitucional) y las sucesiones
(artículo 156, numeral 12 constitucional).
También a nivel constitucional se establecen límites indirectos al derecho de acceso a la
propiedad, cuando se declaran ciertas categorías de bienes como pertenecientes al dominio
público y, por ende, de propiedad pública, con lo cual se excluye la posibilidad de que
puedan ser apropiables por los particulares1384. En esa situación se ubican las aguas
(artículo 304), las costas marinas, los yacimientos mineros y de hidrocarburos (artículo 12),
además de los supuestos en que las normas constitucionales «regulan bienes del dominio
público, aun cuando sin utilizar ese calificativo jurídico», como ocurre con las armas de
guerra, que de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 324 solo el Estado puede poseerlas y
usarlas, de modo que todas las que existan, se fabriquen o se introduzcan en el país pasarán
a ser propiedad de la República sin indemnización ni proceso, o con la declaratoria
indirecta de las acciones de la empresa petrolera nacional como bienes de dominio público,
al disponer el artículo 303, que: «Por razones de soberanía económica, política y de
estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de
Venezuela, S. A., o del ente creado para el manejo de la industria petrolera.
Esos límites a la posibilidad de los particulares de acceder a la propiedad van más allá
de los supuestos previstos en la Constitución y se extienden a todos aquellos casos de
bienes que pasan a ser de propiedad pública y del dominio público, por ejemplo, mediante
instrumentos de rango legal; entre esos casos pueden mencionarse: el espectro
radioeléctrico en la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, o los elementos de los puertos
(la rada, el fondeadero, el canal de acceso y la dársena) ubicados en el espacio acuático, a
través de la Ley General de Puertos. Esa «exclusión de la propiedad privada en orden a
determinadas categorías de bienes» se hace «con el fin de asegurar su goce colectivo». Ello
sin perjuicio de algunas limitaciones a la adquisición de la propiedad que ha reseñado la
doctrina, que en el caso venezolano podrían derivar en incapacidades especiales de goce.
En los comentarios que siguen, nos centraremos en revisar algunos aspectos generales de
los modos de adquirir la propiedad, como los medios que sirven para garantizar el ejercicio
del derecho de acceso a la misma, para que produzcan su efecto natural, sin entrar a
analizar los requisitos exigibles en cada caso, que serán objeto de estudio en otros temas.
DEFINICIÓN DE MODOS DE ADQUIRIR LA PROPIEDAD
Los modos de adquirir la propiedad –como indicamos respecto de sus formas de
extinción– son aquellos hechos o actos jurídicos que, conforme a la ley y con los requisitos
que ella misma señala, desempeñan la función de atribuir a una persona la calidad de
propietario de la cosa, y cada uno de ellos se singulariza por un determinado hecho que
surte efectos jurídicos, por ejemplo: en la ocupación, la aprehensión material; en la
usucapión, la posesión prolongada bajo el cumplimiento de una serie de requisitos; el
hallazgo, en el caso del tesoro, etc. Esa atribución de la cualidad puede deberse al
surgimiento de un derecho de propiedad que no existía, como ocurre con la ocupación
(artículo 797 del Código Civil), o por la simple transmisión de una persona a otra, por
ejemplo, mediante un contrato como una compraventa o una donación.
PROCEDIMIENTO A SEGUIR PARA ADQUIRIR LA PROPIEDAD POR
USUCAPION O PRESCRIPCION ADQUISITIVA
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 796 del Código Civil: «La propiedad se adquiere
por la ocupación. La propiedad y demás derechos reales se adquieren y transmiten por la
ley, por sucesión, por efecto de los contratos. Pueden también adquirirse por medio de la
prescripción». Además de la ocupación existen figuras tradicionales del Derecho Civil de
Bienes que constituyen modos de adquisición, como la prescripción adquisitiva
(usucapión).
La prescripción es la pérdida o adquisición de un derecho por el transcurso del tiempo; la
«pérdida» viene dada por la prescripción extintiva que suele estudiarse en Derecho Civil III
Obligaciones; en tanto que la «adquisición», se traduce en la usucapión. La prescripción
extintiva supone la pérdida de un derecho, dada la inercia del acreedor y el transcurso del
tiempo. La usucapión o prescripción adquisitiva, por su parte, es concebida como un modo
originario de adquirir la propiedad u otros derechos reales por la posesión a título de dueño
en virtud del transcurso del tiempo y de las condiciones de ley.
La palabra «usucapión» viene del sustantivo usus y del verbo capere relativo a coger o
captar. Era un modo de adquirir la propiedad de una cosa por el uso o posesión de la misma
durante un tiempo determinado. Por ello, se habla de «la posesión como base de la
usucapión Es decir, la influencia del tiempo no se limita a la extinción de las pretensiones
que tardan demasiado en hacerse valer (prescripción extintiva), sino que sirve también para
atribuir a una persona derechos que aparentemente tiene, sin que en realidad le pertenezcan.
La usucapión permite que, conforme a Derecho y a la continuidad posesoria, el poseedor
devenga en propietario. Prescripción y usucapión son dos caras de la misma moneda; la
primera afecta al titular descuidado en el ejercicio de su derecho; la segunda supone la
posesión como manifestación de un poder fáctico sobre las cosas, que podrá constituirse en
propiedad, previo trámite de los requisitos de ley. La usucapión es sencillamente la
prescripción adquisitiva, basada y asentada en el hecho posesorio vivido por el poseedor
como derecho. Hay dos clases de prescripción: la adquisitiva y la liberatoria o extintiva. El
elemento constitutivo de la primera es la posesión y en la segunda, la inacción del acreedor.
En ambos casos la prescripción es una institución útil y necesaria, porque, castigando la
negligencia del propietario o del acreedor, asegura el dominio de las cosas y evita pleitos en
la sociedad.
La usucapión está regulada al final del Código Civil en el último título, en el xxiv del
libro tercero a partir del artículo 1952. Ese título se denomina «De la prescripción», y lo
que ha hecho el Código allí es regular conjuntamente dos figuras que en verdad deberían
separarse, en razón de que son profundamente diversas entre sí, que son la usucapión y la
prescripción. Al efecto indica el artículo 1952 del Código Civil: «La prescripción es un
medio de adquirir un derecho o de libertarse de una obligación, por el tiempo y bajo las
demás condiciones determinadas por la ley», norma que permite distinguir las dos especies
referidas de prescripción. La usucapión o prescripción adquisitiva se ubica entre los modos
originarios de adquisición de la propiedad. Se trata de un modo de adquirir el dominio,
creando el derecho porque se trata de una actividad realizada por el poseedor aprovechando
la falta de diligencia de quien ostenta el derecho. De declararse la prescripción, se genera
un derecho de carácter absoluto al margen de sus antecedentes, teniendo los mismos
alcances que cualquier otro modo de adquirir el derecho real. Se extingue el derecho previo
y se crea uno nuevo. La usucapión o prescripción adquisitiva, como sabemos, es uno de los
efectos fundamentales de la posesión continua. La usucapión es un modo de adquirir la
propiedad u otros derechos reales, pero no cualquier derecho real, sino aquellos que sean
susceptibles de ejercicio continuado, reiterado en el tiempo. La usucapión es modo de
adquirir, mientras que la prescripción es todo lo contrario.
SUJETOS CAPACES DE USUCAPIR (LEGITIMACIÓN)
puede afirmarse que está legitimado para usucapir todo el que puede poseer, puesto que,
al fin y al cabo, según sabemos, la usucapión es uno de los dos efectos jurídicos más
importantes de la posesión; junto con la protección posesoria, la usucapión constituye una
de las consecuencias jurídicas fundamentales de la posesión. Quien puede poseer, puede
usucapir, de manera que puede afirmarse que, como requisito de legitimación para
usucapir, se requiere simplemente, en principio, la aptitud para ejercer posesión de una cosa
en concepto de propietario o en concepto de titular de un derecho real distinto del derecho
de propiedad.
CÁLCULO DEL TIEMPO PARA USUCAPIR
Cómputo: El tiempo para usucapir se deriva de lo dispuesto en el artículo 1977 del Código
Civil: «Todas las acciones reales se prescriben por veinte años y las personales por diez, sin
que pueda oponerse a la prescripción la falta de título ni de buena fe, y salvo disposición
contraria de la ley. La acción que nace de una ejecutoria se prescribe a los veinte años, y el
derecho de hacer uso de la vía ejecutiva se prescribe por diez años», que permite distinguir
entre prescripción ordinaria o veintenal y la abreviada. Debe considerarse también lo
dispuesto en los artículos 794, 795 y 1986 del Código Civil, que plantean una prescripción
de acciones por dos años1680 (usucapión bienal)
Ahora bien, respecto al cómputo del tiempo para prescribir deben considerarse las
normas de los artículos 1975, 1976 y 12 del Código Civil. La prescripción se cuenta por día
enteros y no por horas y se consuma al fin del último día del término; se excluye el
cómputo del primer día o diez a quo, por lo que el día en que se comienza a poseer no
queda comprendido1682. Los lapsos son de años contados desde el día siguiente a la toma
de posesión y concluirá el día de fecha igual al de esa toma de posesión del año que
corresponda para completar. Si conforme a esa regla el lapso debiera cumplirse en un día
que carezca el mes, se entenderá vencido el último día del mes. El día del vencimiento se
entenderá terminado a las doce de la noche.
LA POSIBLE UNIÓN DE TIEMPO DE DIVERSOS POSEEDORES
La usucapión se alcanzaría rara vez si se exigiera que la misma persona hubiera poseído
durante todo el plazo. Dispone el artículo 781 del Código Civil: «La posesión continúa de
derecho en la persona del sucesor a título universal. El sucesor a título particular puede unir
a su propia posesión la de su causante, para invocar sus efectos y gozar de ellos». El lapso
para usucapir puede ser cumplido íntegramente por el poseedor o por sus causantes, lo que
acontece ante el supuesto de unión de posesiones o de la sucesión a título universal en la
posesión. Por lo que, para completar el lapso de una usucapión, el poseedor puede valerse
del artículo 781, que se estudia en el tema de la posesión. El artículo tiene dos partes; la
primera, según la cual la posesión continúa de derecho en la persona del poseedor a título
universal, que es el fenómeno de la continuación en la posesión, la figura de la «posesión
civilísima». Y en segundo lugar, que el sucesor a título particular puede unir a su propia
posesión la de su causante, para invocar sus efectos y gozar de ellos, esa es la unión o
adjunción de posesiones, de acuerdo con los requisitos aplicables. El heredero, por una
ficción de ley, goza de una posesión legítima y esto no será motivo de prueba porque será
dispensado de ella. A la muerte del causante, se abre la sucesión y no es necesario que el
sucesor tome efectiva mente la posesión material de la cosa. El punto se estudia en el
ámbito del Derecho Sucesorio, en el que se indica que un efecto importante de dicha
continuación por parte del heredero se evidencia en materia de posesión, la que se entiende
continúa de derecho en el sucesor universal al margen de la efectiva posesión material. Se
afirma así que «la posesión como poder de hecho es transmisible por herencia». En el
mismo sentido, prevé el artículo 995 eiusdem: «La posesión de los bienes del de cujus pasa
de derecho a la persona del heredero, sin necesidad de toma de posesión material. Si alguno
que no fuere heredero tomare posesión de los bienes hereditarios, los herederos se tendrán
por despojados de hecho, y podrán ejercer todas las acciones que les competan».
SUSPENSIÓN O INTERRUPCIÓN DEL LAPSO DE USUCAPIÓN
Instaurada la posesión, no se inicia el cómputo si existe una causa que «impida» la
prescripción, bien sea que medie una causa que «suspenda» o que «interrumpa» la
prescripción, las cuales veremos infra.
REQUISITOS COMUNES A TODAS LAS ESPECIES DE USUCAPIÓN
POSESIÓN LEGÍTIMA: ejercida en concepto de propietario o de titular del derecho real
limitado del cual se trate (artículos 1953, 1961, 1962, 1963 del Código Civil), tal es la
posesión ad usucapionem. El artículo 1953 establece una norma general: «Para
adquirir por usucapión se necesita posesión legitima». Esta es la posesión apta,
necesaria para usucapir.
CAUSAS QUE IMPIDAN LA USUCAPIÓN
Vale referir los artículos 1961, 19621700 y 1963 del Código Civil. Este último indica:
«Nadie puede prescribir contra su título, en el sentido de que nadie puede cambiarse a sí
mismo la causa y el principio de su posesión. Cualquiera puede prescribir contra su título,
en el sentido de que se puede obtener por la prescripción la liberación de una obligación».
Las reglas anteriores son consecuencia de que la usucapión precisa de posesión legítima
(artículo 1953). El poseedor en nombre de otro y sus herederos son simples detentadores
que no pueden usucapir, salvo que opere la «interversión» o «inversión» de su título.
Asimismo, tal inversión o interversión no opera por la voluntad del interesado, por lo que el
detentador no puede cambiarse a sí mismo el título, y, por ende, no puede prescribir o
usucapir contra su título. Pero sí puede usucapir quien recibió la cosa a título de propiedad,
de quienes eran simples detentadores.
LA SUSPENSIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN
Las causas de suspensión de la usucapión, como su denominación lo indica, suspenden o
impiden el cómputo del tiempo, mientras la circunstancia subsiste, pero no borran el tiempo
transcurrido o acontecido. De tal suerte que este se suma al tiempo transcurrido cuando
desaparezca la causa, dándose una suerte de paréntesis. Tales causas pueden derivar de
distintas razones según la enumeración legal: la dificultad de que los afectados se
defiendan, las relaciones entre el poseedor y titular, las condiciones del titular o de la
naturaleza de las acciones de que se trate
Por ejemplo, si una persona no puede valerse por sí misma por carecer de capacidad de
obrar, la incapacidad suspende el curso de la usucapión. Pues se considera injusto irrogar
un perjuicio a quien no está en condiciones de conjurar el peligro que supone la usucapión
interrumpiéndola. Cuando la causa de suspensión cesa, es posible el cómputo de todo el
tiempo anterior que exista a favor del poseedor. La suspensión permite adicionar el tiempo
previo de usucapión luego de cesar la respectiva causa. Al respecto expresa la Sala de
Casación Social que: Existe una diferencia entre la suspensión y la interrupción de la
prescripción. Es decir, las causas que suspenden no anulan el tiempo de la prescripción
corrida antes, y al cesar aquellas se suman el tiempo anterior con el subsiguiente. Las
causas que interrumpen borraran el tiempo anterior y cuando cesan, vale decir, con una
sentencia, la prescripción ha de principiar a contarse de nuevo.
No corre la prescripción:
1.º Entre cónyuges.
2.º Entre la persona que ejerce la patria potestad y la que está sometida a ella.
3.º Entre el menor o el entredicho y su tutor, mientras no haya cesado la tutela, ni se hayan
rendido y aprobado definitivamente las cuentas de su administración.
4.º Entre el menor emancipado y el mayor provisto de curador, por una parte, y el curador
por la otra.
5.º Entre el heredero y la herencia aceptada a beneficio de inventario.
6.º Entre las personas que por la ley están sometidas a la administración de otras personas,
y aquéllas que ejercen la administración. Por la condición de las personas contra quienes
obraría la prescripción, y por la naturaleza de los derechos o acciones de que se trata,
dispone el artículo 1965: No corre tampoco la prescripción:
1.º Contra los menores no emancipados ni contra los entredichos.
2.º Respecto de los derechos condicionales, mientras la condición no esté cumplida.
3.º Respecto de los bienes hipotecados por el marido para la ejecución de las convenciones
matrimoniales, mientras dure el matrimonio.
4.º Respecto de cualquiera otra acción cuyo ejercicio esté suspendido por un plazo,
mientras no haya expirado el plazo.
5.º Respecto a la acción de saneamiento, mientras no se haya verificado la evicción.
PRESCRIPCIÓN ORDINARIA O VEINTENAL
La usucapión ordinaria o veintenal es la que conforma la regla de adquisición de la
propiedad y demás derechos reales usucapibles. Solo precisa de «posesión legítima» por
veinte años, sin que pueda oponerse al usucapiente la falta de título o la buena fe (artículo
1977). Ciertamente, quien la alega tiene la carga de la prueba. El artículo 1977 –a decir de
Lagrange– merece las siguientes observaciones: primero, la usucapión ordinaria que el
instituye se aplica tanto a muebles1720 como a inmuebles, en la medida, en cuanto a los
muebles, que no encuentren aplicación los artículos 794, 795 y 1986. La usucapión
ordinaria de 20 años puede ser inmobiliaria o mobiliaria, no requiere ni justo título ni buena
fe. Esa prescripción del artículo 1977 tiene dos caras: por una parte, el aspecto de
usucapión, pero también de prescripción extintiva, en el sentido de que el no ejercicio de un
derecho real limitado por 20 años, lo extingue por prescripción, salvo que la ley señale un
lapso más breve.
Los requisitos de la usucapión veintenal:
a. posesión legítima ejercida en concepto de propietario o de titular de un derecho real
limitado sobre un bien mueble o inmueble. Este primer requisito se infiere del artículo
1953, aquel que señala que para adquirir por prescripción se requiere posesión legítima.
b. Transcurso de veinte años en el ejercicio de dicha posesión «sin que pueda oponerse a la
prescripción la falta de título ni de buena fe» (artículo 1977). Los plazos son más largos,
dado que esta no exige, ni buena fe, ni justo título
PRESCRIPCIÓN ABREVIADA O DECENAL
Prevé el artículo 1979: «Quien adquiere de buena fe un inmueble o un derecho real
sobre un inmueble, en virtud de un título debidamente registrado y que no sea nulo por
defecto de forma, prescribe la propiedad o el derecho real por diez años, a contar de la
fecha del registro del título».
Se precisa:
a. posesión legítima;
b. buena fe en la adquisición, a saber, la doble creencia que quien transfirió la propiedad u
otro derecho era el verdadero titular y que el título carecía de vicios. La buena fe se
presume. El poseedor puede ser una persona incorporal en cuyo caso la buena fe recae
sobre sus administradores u órganos. El poseedor es de buena fe cuando cree haber
adquirido la propiedad u otro derecho real del verdadero titular del derecho. La buena fe
supone un error cometido por el poseedor sobre el carácter de su causante, la cual debe ser
tomada en cuenta al momento de la adquisición;
c. título debidamente registrado que no sea nulo por defecto de forma. Esto es, el negocio
jurídico que, en abstracto, sería idóneo para transmitir la propiedad u otro derecho. No son
título los actos de carácter eminentemente declarativo. El título debe ser real y no putativo.
Se sigue a propósito de los vicios del título la distinción entre nulidad absoluta y nulidad
relativa. En cuanto a título sometido a condición, si esta es suspensiva, el título no se
configura mientras no se verifique la condición. Si es resolutoria, el poseedor puede
invocarla mientras no se cumpla. El título revocable es justo título mientras no sea
revocado;
d. Diez años a partir del registro del título, aunque antes hubiere comenzado la posesión.
CASOS PRACTICOS
La persona A, posee una vivienda que recibió voluntariamente de unos tíos y en la que
lleva dos años como poseedor, comportándose como su dueño. Sus tíos, recibieron a su vez
dicha vivienda de unas personas y estuvieron en ella por más de 20 años: Ahora, en
septiembre de 2015, los primeros dueños de la vivienda que se la entregaron
voluntariamente a los tíos de nuestro consultante, aparecen pidiéndole que le devuelvan la
vivienda o en todo caso, que se la compren por un precio extraordinariamente alto que no
podría pagar.
A continuación nuestra respuesta breve:
“Si sus tíos vivieron allí por más de 20 años, entonces ellos adquirieron el derecho de hacer
suya la vivienda por el transcurso del tiempo; por “USUCAPIÓN O PRESCRIPCIÓN
ADQUISITIVA DE LA PROPIEDAD”; la cual es una institución jurídica establecida en el
Código Civil Venezolano en su artículo 796 que reza así: “La propiedad se adquiere por la
ocupación. La propiedad y demás derechos se adquieren y trasmiten por la Ley, por
sucesión, por efectos de los contratos. Puede también adquirirse por medio de
prescripción”. De hecho y de derecho la propiedad se pierde con el abandono que es un
acto voluntario del titular del derecho de propiedad.
3) Recomendamos revisar el artículo 1.977 del citado Código Civil que señala el tiempo de
prescripción de 20 años: “Todas las acciones reales se prescriben por 20 años y las
personales por diez, sin que pueda oponerse a la prescripción la falta de título ni de buena
fe, y salvo disposición contraria de la ley.” En este orden de ideas, si los antiguos dueños
del inmueble le entregaron esa vivienda a sus tíos de forma voluntaria y hay perfecta
prueba de ello, entonces sus tíos, por la prescripción veintenal, son los nuevos dueños; y si
sus tíos se la entregaron a usted también voluntariamente entonces, sólo habría que
formalizar los documentos que corresponden, para demostrar de forma impecable la
tradición, la cadena de propietarios del inmueble.
Legalmente, los dueños iniciales de la propiedad ya no tienen derecho alguna sobre ella
puesto que la entregaron voluntariamente y no se comportaron como propietarios por más
de 20 años; siendo sus tíos quienes sí lo hicieron.
Con sus dos años en la vivienda, obviamente usted no puede prescribir (adquirir) la
propiedad por el transcurso del tiempo de 20 años; pero sí pueden sus tíos hacer valer tal
prescripción; y estos luego bien podrían donarles o venderle a usted la propiedad.
La Prescripción Veintenal: ejemplo; Si una persona ha venido ejerciendo la posesión de
un inmueble o casa durante un transcurso de veinte años de manera continua, no
interrumpida, pacífica, no equívoca y manejándose como dueño, aun cuando no tenga
título, la Ley considera que ha adquirido la titularidad de la propiedad por vía legal de la
prescripción adquisitiva o usucapión.