Concepción del Sujeto en Psicoanálisis
Concepción del Sujeto en Psicoanálisis
PSICOLOGÍA SOCIAL
IMPORTANTE: existen diversas definiciones para este concepto. En Psicoanálisis Freud utilizó este
término tanto para designar a la persona como tal, como al “sujeto del inconsciente”;
luego Lacan lo aplicó exclusivamente a esta última noción. En Psicología Social –
incluyendo la Psicoanalítica- emplearemos la palabra “sujeto” para referirnos a la
persona, al ser bio-psico-social; cuando aludamos al inconsciente lo aclararemos
debidamente.
Mario Malaurie
LA PALABRA SUJETO
LOS ORÍGENES
Para rastrear los orígenes del sujeto es preciso imaginar el contexto en que habrá
de construirse. Ese contexto lo constituyen ante todo mamá y papá, lo que
llamamos grupo primario, ampliado luego a otros integrantes -hermanos, abuelos,
tíos-. Cuando el futuro individuo está en gestación, tal vez antes, ya tiene un
nombre elegido por la familia, con frecuencia hasta una profesión. Hay toda una
trama de palabras y de afectos que lo esperan.
En el momento del nacimiento, el bebé no es más que un organismo, un ser
natural (palabra que proviene de nato, nacido), un cuerpo. A partir de allí se inicia
una construcción donde cuerpo y palabra empiezan a conformar una unidad
dinámica. Nacemos biológicamente inmaduros -el canal de parto no admite el
paso de un cráneo con un cerebro desarrollado- por lo que en algún sentido podría
considerársenos fetos hasta años después. Salido de la placenta, el bebé ingresa
a otra instancia llamada placenta psicológica tendida por mamá.
La mayoría de los animales pueden valerse por ellos mismos luego de nacidos,
MAMÁ
FETO
MAMÁ
PLACENTA
BIOLÓGICA BEBÉ
VIDA INTRAUTERINA
PLACENTA
PSICOLÓGICA
LUEGO DEL
NACIMIENTO
porque a la madurez corporal se agrega lo instintual. El humano, en cambio, debe
construir sus habilidades para sobrevivir y para procrearse; y aun así no hay
garantía de éxito porque no se trata de mecanismos unívocos.
MAMÁ BEBÉ
LO AFECTIVO
(satisfacción)
DEMANDA
(necesidad
+ un plus)
Vale decir que a las necesidades biológicas se agregan otras de distinta índole
pero de similar importancia, que es preciso satisfacer. Tocamos aquí un punto
trascendental de esta teoría: el par necesidad-satisfacción. Somos seres de la
necesidad, de la carencia. Acuciados por una necesidad -de cualquier orden- nos
movemos en la dirección de la satisfacción, y siempre, en este movimiento, hay un
otro involucrado.
Pues bien, provenientes de un antro donde la necesidad no llegó a configurarse por
estar allí todo dado, nacemos a un mundo que de inmediato nos obliga a sentir
carencias. En el vientre de mamá no había hambre, ni sed, ni dolor, ni estímulos
de toda índole como sí los hay afuera.
A partir de estas observaciones, este fenómeno se conoce en psicología como
hospitalismo (Spitz también la llamó “privación emocional total”)
Se sabe que en el Egipto antiguo un faraón separó a los bebes de sus madres, y
éstos fallecieron. También trascendió que Federico El Grande (Federico II de
Prusia, 1712-1786), mandó construir una maternidad modelo por la higiene de los
bebés internando allí a los neonatos varones para que fueran criados alejados de
sus madres y cuidados sin ningún contacto ni signo alguno de cariño, creyendo que
de este modo crearía un ejército imbatible. En semanas y meses todos los niños
murieron. Federico II ordenó cerrar el lugar creyendo que había sido atacado por
una epidemia brutal.
SUJETO Y APRENDIZAJE
Todo el sistema perceptivo del bebé es excitado tanto desde el exterior como
desde el interior de su propio cuerpo. Esta excitación se plasma en necesidades:
de alimento, de alivio a diversos malestares, y también de cuidados amorosos, de
contacto, de sonidos y olores conocidos. Serán la mamá, dijimos, y luego la pareja
de los padres, quienes llevarán a cabo las tareas precisas destinadas a satisfacer
esas necesidades. Esta experiencia concreta, la experiencia de vivir la
satisfacción de las necesidades propias por mano de otro, configura su primer
gran aprendizaje.
El modo en que tales necesidades sean satisfechas será determinante en el futuro
del sujeto en formación. En efecto, el aprendizaje del que hablamos depende tanto
de las acciones de mamá y papá como de la manera en que esas acciones son
ejecutadas.
A medida que pasa el tiempo, ese ser que llegó al mundo como puro organismo se
va desarrollando corporal y psíquicamente para ir adoptando el perfil de un
sujeto. Lo hace, dijimos, con otros, en una trama de vínculos. Se trata de un
tránsito de creciente sujeción, sus ataduras son cada vez mayores y más firmes.
¿A qué se va atando? A esos otros que lo acompañan en su formación, pero
fundamentalmente a los valores sociales vigentes, a la cultura de la que mamá
y papá son representantes.
Más tarde, en la escuela, comenzará para el niño un proceso de otra calidad donde
su condición de sujeto se irá completando con otras pautas, otros ejes. Allí se
encontrará con otro tipo de vínculos, con seres diferentes a los que conoció en el
ámbito familiar, con otra clase de aprendizaje. Los objetos de conocimiento, el
modo de aprehenderlos, las reglas del juego vigentes en la escuela difieren
sustancialmente de lo que es propio del ámbito familiar.
Hemos dicho que hay un desarrollo corporal y psíquico en el marco de una red
de afectos, palabras y gestos. Esta discriminación entre lo corporal y lo psíquico
es en realidad un resabio de viejas épocas, cuando el furor clasificatorio propio de
la Ciencia nos llevó a separar cuerpo de alma. Debemos hoy reconocer que poco
sabemos acerca de tal separación, de los límites entre uno y otra.
Sin embargo, también es cierto que el psicoanálisis, la psicología, la psicología
social, son disciplinas que estudian los fenómenos psíquicos, por lo que, al menos
por razones investigativas y didácticas, es preciso hacer una distinción.
EL PSIQUISMO
A) LA FAMILIA
2. El aprendizaje que allí tiene lugar deja una impronta profunda y se corporiza
en lo que llamamos saber.
3. El moldeado que se produce tiene leyes propias. Las que rigen en el seno de
una familia son las leyes del amor.
4. La construcción puesta en marcha tiene como meta la constitución del sujeto,
con predominancia de su faz deseante.
5. Por estar en juego el amor, el deseo, y por tener como protagonistas principales
a una pareja sexual y su producto, el hijo, la habilidad no innata que allí se
desarrolla es la que apunta a la reproducción.
9. Fue Sigmund Freud quien estudió los fenómenos que atañen al sujeto
deseante. La disciplina que creó para ese fin es el Psicoanálisis.
B) LA ESCUELA
8. El pensador que investigó los fenómenos propios del sujeto cognoscente fue
Jean Piaget. La disciplina que creó para ello es la Psicología Genética.
Es preciso aclarar que no hay discriminación tajante entre estos dos procesos y
que las categorías expuestas no son exclusivas de uno u otro. Por ejemplo: también
en la familia hay aprendizajes relacionados con el conocimiento, y también en la
escuela hay importantes cuotas de amor puestas en juego. Se trata más bien de
predominancias, de qué factores son centrales en uno y otro grupo.
En el seno de una familia el individuo aprende, dijimos, saberes. Se trata de una
categoría bien distinta del conocimiento escolar. El saber es, si se quiere, un
conocimiento que luego se inconscientiza en lo que llamamos “amnesia infantil”,
algo aprendido a través de los infinitos signos que el grupo primario emite. Si
decimos que es en la familia donde construimos nuestro “ser deseante” es porque
una multitud de signos del deseo de nuestros padres llega a nosotros y es de algún
modo decodificado.
En la escuela, en cambio, el niño centra su interés en el funcionamiento del mundo
exterior, su atención respecto de los padres decae y gira hacia las ciencias. Es así
como aprende matemática, ajedrez, un deporte.
El conocimiento, entonces, es algo que se aprende en los libros y en la práctica
concreta, como es el caso del álgebra o la botánica. Los saberes, en cambio, no
pueden incorporarse leyendo textos. Valgan las siguientes analogías: un piloto de
línea conoce los secretos de la aerodinámica porque aprendió a volar mediante
cursos, un adecuado entrenamiento, textos técnicos. Un albatros sabe despegar,
volar, planear, aterrizar, y dispone de todo un repertorio de maniobras en las que
tiene en cuenta la velocidad del viento, su dirección, los accidentes del terreno. Si
bien el albatros del ejemplo despliega su conducta en base a impulsos instintivos,
bien vale la comparación, al menos para visualizar ciertas diferencias.
El sujeto construye en la familia de origen su esencia, su ser, la estructura de su
deseo, en un proceso del que no tiene mayor conciencia. Luego, a los saberes
aprendidos le agrega los conocimientos, incorporados conscientemente,
recurriendo a la atención, a la memoria, al entrenamiento.
Pues bien, todo este desarrollo, todo este proceso de construcción del sujeto tiene
como meta final la socialización del individuo, es decir, su inserción en la
sociedad. Es así como un organismo viviente llega a transformarse en persona.
Lo hace a través de la incorporación trabajosa -y por vía sígnica- de leyes, reglas,
normas vigentes, a las que, dependiendo de su crianza y estructura clínica, se
apegará o no.
En última instancia, la sociedad en que vivimos es para cada uno de nosotros un
conjunto de normas. En nuestra cotidianeidad ajustamos nuestra conducta de
modo que la satisfacción de nuestras necesidades no entre en colisión con esas
normas.
A la vez, venimos de estructuras sociales que tienen forma grupal: la familia y la
escuela. Una vez completado el proceso, una vez socializados, nos insertamos en
la comunidad también a través de grupos: el grupo de estudio en la universidad,
el grupo terapéutico, el grupo operativo, el grupo de tiempo libre y
fundamentalmente el grupo de trabajo.
.De modo que, si queremos comenzar a definir lo que es un sujeto, podemos decir
que se trata de un cuerpo dotado de determinada capacidad psíquica, que
trabaja. Capacidad psíquica que tiene dos facultades fundamentales: desear y
pensar.
Es preciso hacer hincapié en el concepto de construcción. Tanto Freud como
Piaget, al considerar que ninguno de los aspectos del psiquismo viene dado por
herencia, postulan una línea constructivista.
Podemos ahora habilitar la tercera columna:
C) LA SOCIEDAD
3. Las leyes a las que se somete son las que principalmente emanan de los
códigos Civil y Penal, y las que rigen sus actividades cotidianas no son otras
que las leyes del intercambio.
6. Su conducta emerge de la puja entre ser y deber ser, entre el deseo y la ley
incorporada.
7. Sus actos sociales se ejecutan con otros, con circulación de la palabra, con
esfuerzo y resistencia.
Dijimos que, para definir al sujeto, debemos remitirnos a un cuerpo que desea,
piensa y trabaja. En Psicología Social concebimos al sujeto como un ser bio-
psico-social, es decir, alguien que desde un sustrato biológico y dotado de
psiquismo se relaciona.
Hemos discriminado las columnas del deseo, el pensamiento y el trabajo o, lo que
es lo mismo, de la familia, la escuela y la sociedad, de las que hablan disciplinas
como el psicoanálisis, la psicología genética y la sociología.
Debemos decir ahora que la ciencia que se ocupa del sujeto en estas tres
vertientes es la Psicología Social.
El pensamiento psicológico-social, que se nutre del psicoanálisis, de la
antropología, del surrealismo y otros movimientos, enfoca al sujeto en sus
condiciones concretas de existencia. En otras palabras, toma al sujeto en su
contexto, en su grupo familiar, en su ámbito de trabajo.
Pichon, al postular que la psiquis funciona como un grupo, rescata una frase muy
significativa de Freud: “Toda psicología es en el fondo social”. Es que el psiquismo
se constituye socialmente -es decir con otros- mediante el pasaje de objetos desde
el mundo externo al interno. Entendemos por objeto a todo aquello que esté en
el mundo real, sea parcial o total, animado o inanimado. El pasaje del que hablamos
es una operación psíquica por la cual el sujeto construye imágenes de los objetos
reales. Esas imágenes se denominan representaciones y sin ellas nos sería
imposible movernos en la realidad.
Cada objeto externo es enfocado por el sistema perceptivo e incorporado como
representación. Este proceso adolece de fallas: lo que en realidad incorporamos
del objeto es un aspecto, y ese aspecto, además, está en alguna medida
distorsionado.
Pongamos un ejemplo: conocemos a alguien en un grupo de estudio. Es la primera
vez que lo vemos, pero ya nos hacemos una idea de quién es. Lo catalogamos, lo
encasillamos. Sin saber nada de él creemos saberlo todo. Pero lo que en realidad
estamos haciendo es adjudicarle una personalidad, una manera de ser. Estamos
proyectando las cualidades, los defectos o virtudes de un personaje interno
nuestro. Por eso Pichon nos enseña que todo encuentro es en realidad un
reencuentro.
Vale decir que nuestra interioridad intenta imponerse sobre el mundo real. Pero
también es cierto que constantemente el sujeto se modifica en su contacto con la
realidad. Hay un intercambio dinámico entre mundo externo y mundo interno, ya
que permanentemente estamos incorporando objetos del afuera y construyendo
imágenes interiores.