Bioeconomía en América Latina y Caribe
Bioeconomía en América Latina y Caribe
perspectivas de la bioeconomía
en América Latina y el Caribe
The Agricultural
Model Intercomparison
and Improvement Project
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), 2024
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Esta publicación está disponible en formato electrónico (PDF) en el sitio web institucional en [Link]
ISBN: 978-92-9273-087-1
AGRIS DEWEY
E11 338.927
Las ideas, las formas de expresión y los planteamientos de este documento son propios del autor (o autores), por lo que no
necesariamente representan la opinión del IICA ni juicio alguno de su parte sobre las situaciones o condiciones planteadas.
Prólogo .................................................................................................................................... 1
Presentación......................................................................................................................... 5
Autores: MacRae, E. (Global Bioeconomy Council, GLC); Lang C. (GLC); Ecuru, J. (GLC).
Debido a la creciente necesidad de mitigar el impacto global del cambio climático, resulta más
importante que nunca establecer estrategias armonizadas mundialmente para garantizar la
salud y el bienestar de todos y adaptarnos a un mundo cambiante.
En el ámbito nacional, regional y mundial las estrategias y hojas de ruta de las bioeconomías
sostenibles y circulares son motores esenciales del cambio para apoyar la sustitución de
nuestros sistemas de combustibles fósiles, que son en gran parte responsables del
calentamiento global. La región de América Latina y el Caribe (ALC), que alberga importantes
entornos forestales, oceánicos, agrícolas y urbanos, constituye una de las primeras en adoptar
el cambio a soluciones de base biológica, como las de biocombustibles desarrolladas en Brasil
a finales de los setenta mediante el uso de caña de azúcar. En este documento, titulado
Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en América Latina y el Caribe, se
muestra el compromiso de la comunidad de ALC para emprender cambios urgentes en las
prioridades empresariales, educativas, de políticas y medioambientales, así como con la
sociedad civil para acelerar el desarrollo de bioeconomías sostenibles.
Este esfuerzo, alineado a la visión del Consejo Asesor Internacional sobre Bioeconomía
Global (IACGB) ([Link] representa un compromiso regional para avanzar en
la bioeconomía mundial. Como grupo de aproximadamente 40 expertos centrados en lograr
una bioeconomía global, el IACGB ha definido ampliamente la bioeconomía como “la
producción, el uso, la conservación y la regeneración de recursos biológicos para proporcionar
soluciones sostenibles (entre ellas información, productos, procesos y servicios) en todos los
sectores económicos” (Ecuru et al. 2022). En esta visión de la bioeconomía se destacan sus
características intersectoriales, incluidos todos los esfuerzos dirigidos a producir y utilizar
recursos biológicos renovables de forma sostenible y coordinada. En la actualidad, la
integración de las políticas y la convergencia de los sectores está tomando forma, a medida
que se desarrollan cada vez más estrategias e iniciativas de bioeconomía en todo el mundo.
Desde 2015, en cada Cumbre Global sobre Bioeconomía, el IACGB ha emitido un comunicado
con respecto al estado de la bioeconomía global (Communiqué Global Bioeconomy Summit
2015). Recientemente, publicó una declaración conjunta con la Fundación Volkswagen en la
que se opina acerca de cuestiones urgentes que se deben abordar (IACGB 2023).
Una cosa está clara: en los últimos cinco años se ha producido un rápido crecimiento y
reestructuración de las estrategias y hojas de ruta de la bioeconomía en todas las regiones del
Los comentarios sobre el camino por seguir son particularmente pertinentes en cuanto a los
esfuerzos de desarrollo de la bioeconomía en ALC, incluida la formulación de normas
mundiales compartidas para medir los objetivos y logros hacia el cumplimiento de los Objetivos
de Desarrollo Sostenible, una mejor base de conocimientos acerca del estado de la
biodiversidad, los ecosistemas, las tierras degradadas y la hidrosfera, la necesidad de
comprender mejor e incluir los límites ecológicos de la bioeconomía y los recursos biológicos
finitos de nuestro planeta, y el reconocimiento de que las iniciativas de bioeconomía requieren
una fuerte voz y un foro.
Se consideran que las tendencias tecnológicas que apoyan una bioeconomía global incluyen:
Otros cambios tecnológicos que están evolucionando y podrían generar las mejores soluciones
para la adaptación local incluyen la deslocalización, la cadena de suministro local/fabricación
distribuida, el reciclaje, la edición genética de plantas para obtener mayores beneficios para la
salud, buenos rendimientos en situaciones de climas adversos o necesidades locales de
seguridad alimentaria, la producción celular de alimentos sustitutivos, la supervivencia de las
especies, la diversidad genómica y la adopción de la bioenergía, es decir, un cambio muy
significativo en los procesos y las prácticas comerciales y económicas en un mundo cada vez
más multipolar.
Desafíos a los que se enfrenta una bioeconomía conectada globalmente. Un enfoque local
en el cambio climático no es suficiente para aumentar la sostenibilidad global y lograr una
mitigación y una adaptación eficaz. En los últimos 15 años los sistemas han sufrido un fuerte
deterioro, hasta el punto en que, de los nueve límites planetarios definidos como críticos para la
mitigación del cambio climático, ya se han superado seis (Richardson et al. 2023, SRC 2023). El
Grupo Independiente de Científicos Nombrado por el Secretario General (2023) determinó que el
progreso se ha detenido, en parte como consecuencia de una confluencia de crisis: la pandemia
provocada por el COVID-19, la creciente inflación, el aumento en el costo de la vida, la angustiosa
situación planetaria, medioambiental y económica, los disturbios y conflictos regionales y
nacionales y los desastres naturales. Además, destaca las transformaciones necesarias para
cumplir todos los objetivos y un marco para llevar a cabo y evaluar los cambios requeridos. Los
resultados de una encuesta realizada recientemente entre un gran número de expertos de
distintos países, regiones y sectores (Dietz et al. 2023) han evidenciado la falta de leyes y
reglamentos vinculantes en el plano internacional como un crítico y significativo déficit de
gobernanza. El Grupo señaló la necesidad de fijar normas internacionales más estrictas, definió
la distribución desigual de las capacidades institucionales entre los distintos países como un
problema crucial e indicó que se debe crear una red de interacciones para solucionarlo. Además,
indicó que se requiere una mayor cooperación intergubernamental y coordinación internacional
para hacer crecer la bioeconomía en todo el mundo.
Palabras finales. La velocidad con la que las naciones han experimentado estos cambios
durante el último período y, en especial, en este último año indica que se requiere un cambio
urgente. Habilitar una bioeconomía (con criterios circulares y sostenibles y métodos de medición
consensuados) es una manera de generar el cambio. Las recomendaciones incluidas en el
Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en América Latina y el Caribe concuerdan
con el pensamiento del IACGB, que también recomienda:
Hacer de la bioeconomía una parte integral del desarrollo sostenible y las estrategias
económicas de desarrollo de resiliencia.
Llevar a cabo la supervisión y el asesoramiento en torno a cómo la bioeconomía puede
transformar los sectores de la energía y la construcción, así como las políticas agrícolas y
comerciales de los principales actores en las distintas regiones.
Movilizar a los ciudadanos y las nuevas generaciones para que tomen parte en la
bioeconomía y fomentar la participación de los jóvenes en la configuración de las agendas de
bioeconomía nacionales, regionales y mundiales.
Abordar posibles conflictos, como el desafío de los alimentos frente a la energía y la resiliencia
de las nuevas cadenas de valor basadas en la bioeconomía contra el predominio de las
cadenas de valor de comercio industrial tradicionales.
Como lo indicamos anteriormente, ALC alberga una gran cantidad de recursos de tierra,
mar/agua y biomasa. El esfuerzo dirigido a elaborar el Informe de situación y perspectivas de la
bioeconomía en América Latina y Caribe constituye un buen ejemplo de provisión de una
estructura que permita el cambio y dé forma al futuro de la bioeconomía, a la vez que se reúne a
todas las partes en una región global de gran relevancia.
Existe una creciente comprensión de que estamos peligrosamente cerca de los límites globales
y que las estrategias de mitigación y adaptación implementadas dentro de los esquemas
tradicionales no están generando los resultados esperados, al menos no de la magnitud
faltante para alcanzar las metas acordadas para el 2030. Este creciente “consenso de crisis”
está movilizando alrededor del mundo la búsqueda de respuestas y, en ese sentido, la
bioeconomía, impulsada y fortalecida por una época de avances en la ciencia y la tecnología
sin precedentes, ofrece una alternativa sólida y creíble, para al menos 11 de los 17 ODS y para
una nueva etapa de innovaciones transformadoras y crecimiento económico sostenible.
ALC no es ajena a estas tendencias globales. Por una parte, dada la riqueza de sus recursos
naturales y cómo ha evolucionado su posicionamiento en los mercados globales de alimentos
y energías, la región se ha vuelto estratégica para la seguridad alimentaria y ambiental global.
Por la otra parte, para la mayoría de países de la región, la agricultura y los sistemas
alimentarios son una proporción determinante de sus economías. En este contexto, la
bioeconomía es tanto una oportunidad como una necesidad: una oportunidad, porque cada vez
es más evidente que la dificultad para alcanzar los ODS dentro de los plazos establecidos sin
que ALC se asegure una trayectoria productiva convergente con estos, dado su
posicionamiento global y sus ventajas comparativas biológicas; una necesidad, porque muchos
países transitan por modelos económicos agotados y enfrentan la urgencia de construir nuevas
visiones alternativas. La bioeconomía ofrece opciones en ambos sentidos.
Se prevé que este informe tenga una periodicidad bienal. Pretende ser un aporte a la
consolidación de la bioeconomía como visión de desarrollo de la región. Es un punto de partida
para mejorar los procesos de diseño e implementación de las políticas públicas en los distintos
niveles, así como para facilitar el trabajo conjunto entre las instituciones nacionales e
internacionales vinculadas con el sector. Para esto, en el informe se analizan los avances
recientes de la bioeconomía regional, se identifican los principales desafíos y se presenta una
discusión sobre los elementos centrales en la agenda pendiente.
Si bien los conceptos generales de la bioeconomía son los mismos –el aprovechamiento de los
recursos, tecnologías y procesos biológicos para la producción sostenible de bienes y servicios
para la toda la economía– sus arreglos particulares –énfasis sectoriales, estrategias,
gobernanza, etc.– serán diferentes conforme sean diferentes las dotaciones de recursos
naturales, los valores culturales, las fortalezas de los sistemas científico-tecnológicos, los marcos
institucionales, los recursos empresariales, entre otros elementos. En este sentido, también se
espera que este informe contribuya a movilizar la discusión sobre las particularidades de las
bioeconomías de ALC y efectuar abordajes o estrategias que permitan un mejor
aprovechamiento de estas.
Con el objetivo de respetar las visiones de cada uno de los autores participantes, las instituciones
socias acordaron que, en lugar de elaborar un documento con narrativa y abordaje integrado, el
informe consistiría en un compendio de artículos ordenados en tres grandes secciones de
análisis: a) bioeconomía en América Latina y el Caribe: Definiciones, senderos y potencial para
su aprovechamiento; b) estado y perspectivas de los desarrollos de la bioeconomía; c)
instrumentos para la movilización de la bioeconomía; y d) capítulo especial sobre
bioemprendimientos.
Este informe fue elaborado en conjunto por el Instituto Interamericano de Cooperación para la
Agricultura (IICA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Centro Agronómico Tropical de
Investigación y Enseñanza (CATIE), el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria
(FONTAGRO), Agricultural Model Intercomparison and Improvement Project (AgMIP),
Consortium of International Agricultural Research Centers (CGIAR), la Organización del Tratado
de Cooperación Amazónica (OTCA), SURICATA, Centro Internacional de Agricultura Tropical
(CIAT), Centro Internacional de la Papa (CIP), Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y
Trigo (CIMMYT), Iniciativa finanzas para la biodiversidad (BIOFIN), Oregon State University
(OSU), The Brigde Biofondry (TBB) y la Red de Líderes en Biotecnología de América Latina
(Allbiotech). El objetivo de este informe es evidenciar el estado y perspectivas de la bioeconomía
en la región y servir como insumo para la toma de decisiones de los formuladores de políticas,
académicos, organismos de apoyo y la sociedad civil en general.
Con este resumen ejecutivo se ofrece una visión panorámica de los principales hallazgos y
conclusiones derivados del análisis. Se destacan los logros más significativos, así como los
desafíos que enfrenta la región en la consolidación de una bioeconomía próspera y sostenible.
Sobre esta misma línea, se han reconocido las necesidades principales que deben ser atendidas
para un mejor aprovechamiento y uso sustentable de la diversidad biológica de la región
amazónica. Se ha logrado destacar la necesidad de fortalecer los procesos de investigación y
transferencia tecnológica, los mecanismos de promoción de usos sostenibles de la biodiversidad,
provenientes del ámbito público y del privado, y la generación de normas y regulaciones que
brinden los incentivos necesarios para el desarrollo de esta región. De lo contrario, la Amazonia
seguirá experimentando pérdidas de su biodiversidad y podría sufrir transformaciones
irreversibles.
Por otro lado, se encuentra la situación de la intensificación sostenible (IS), entendida como el
proceso o conjunto de prácticas que permiten incrementar la productividad agropecuaria sin
causar un impacto medioambiental negativo. Estas prácticas no incrementan el área de cultivo y
tampoco utilizan tierras no arables, que en la actualidad representan un tercio de la superficie
terrestre de la región y emite el 50% de los gases de efecto invernadero.
Por ello, la IS desempeña un rol fundamental para enfrentar el cambio y la variabilidad climática.
Dadas las ventajas comparativas que presenta la región, es necesario emplear un enfoque
participativo territorial que permita identificar soluciones para una acción inclusiva de los grupos
vulnerables de las comunidades rurales. Se espera que las comunidades locales tengan un rol
activo en el desarrollo y despliegue de las intervenciones para lograr una intensificación
sostenible y socioeconómicamente inclusiva y equitativa. Asimismo, es vital que la formulación e
implementación de políticas sobre IS tenga un sustento técnico anclado en el conocimiento
científico y en la generación de información fehaciente. Por último, no debe ignorarse el gran
impacto que tienen las instituciones internacionales y nacionales para promover e impulsar el
desarrollo de innovaciones que favorezcan la adopción de técnicas de IS en toda ALC.
Las biorrefinerías se definen como las instalaciones que transforman la biomasa en productos
aplicables a diversos campos industriales como los alimentos, energías y bioproductos entre
otros. Dada la gran disponibilidad de biomasa en la región, tienen un gran potencial que aún no
ha sido aprovechado al máximo. Actualmente, la mayoría de las biorrefinerías existentes en ALC
utilizan biomasa no residual, es decir, biomasa para ser utilizada específicamente como materia
1
prima, como la caña de azúcar en Brasil, México y Colombia, o el maíz para la producción de
También se encuentran las biorrefinerías que emplean lignocelulosa, que es el material más
abundante debido a las plantaciones forestales que existen en ALC. Estas ofrecen un gran
potencial que aún no ha sido aprovechado en la región, aunque ya existen experiencias exitosas
en el resto del mundo. Para que la red de biorrefinerías de ALC alcance todo su potencial, acorde
con la disponibilidad de biomasa que posee, es necesario tomar acciones que impulsen su
promoción, entre las que se destacan la necesidad de contar con un inventario y clasificación de
las biorrefinerías existentes para difundir y expandir las lecciones aprendidas y contar con un
sistema de certificaciones que permitan garantizar la calidad y trazabilidad de la biomasa
empleada. Además, se debe generar un valor adicional a los productos finales, de manera que
produzcan la menor huella de carbono posible.
Por último, los servicios ecosistémicos (SE) constituyen un amplio espectro de beneficios que
el ser humano recibe gracias a la riqueza de la biodiversidad y las funciones de los ecosistemas.
Estos servicios se dividen en funciones culturales, de soporte, aprovisionamiento y regulación.
Desempeñan un papel crucial en el desarrollo de una bioeconomía sostenible. En la región de
ALC, donde la biodiversidad es excepcionalmente rica y los recursos naturales abundantes, los
servicios ecosistémicos adquieren una importancia aún mayor, especialmente cuando se
considera la medida por habitante. Sin embargo, la tendencia muestra un deterioro de los
ecosistemas y una pérdida de la biodiversidad que influye negativamente en los SE. Diversos
estudios dan muestra de estos efectos, los cuales están asociados a la expansión de la frontera
agrícola a expensas de áreas ricas en biodiversidad, como sucede en la región amazónica. En
este contexto, es fundamental proteger y promover la conservación de los ecosistemas para
garantizar el bienestar presente y futuro de las poblaciones y la sostenibilidad de nuestro entorno
natural. Para ello las políticas de desarrollo de la región deben alinearse de manera que fomenten
las sinergias entre la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los recursos naturales
y el crecimiento económico, en lugar de impulsar solo una de ellas a costa de la otra. Por lo tanto,
se requieren ciertas condiciones básicas que deben ser contempladas por los hacedores de
políticas a la hora del diseño e implementación de programas, proyectos y políticas, entre las que
se destacan el uso de datos empíricos para su formulación, contar con estrategias financieras
robustas e innovadoras, generar sinergias positivas entre las diferentes medidas adoptadas y
tener una agenda interinstitucional coordinada, ya que la biodiversidad y los SE son transversales
a todos los sectores de la economía de un país.
En primer lugar, se destaca el rol que desempeñan las políticas públicas y la implementación
de estrategias para la bioeconomía. En los últimos años, la región ha ido ganando protagonismo
en los ámbitos de discusión mundial sobre las estrategias y lecciones aprendidas del desarrollo
bioeconómico, algo impensado cinco años atrás, lo que ha atraído la atención de los principales
organismos de cooperación internacional sobre ALC. Pese a este impulso de la bioeconomía en
la región y su inclusión en la agenda política, tan solo dos países tienen estrategias dedicadas a
la bioeconomía: Colombia y Costa Rica. Muchos otros se encuentran avanzando en los procesos
de formulación de estas estrategias. Otros países han tomado cartas en el asunto y han
implementado iniciativas sectoriales enfocadas en la bioeconomía. Este es el caso de Brasil y
Argentina. Pese a ello, otros tantos países cuentan con marcos normativos y regulatorios que no
se adecúan a las nuevas tecnologías que impulsan el desarrollo bioeconómico, con lo que su
crecimiento se ve ralentizado. Para avanzar, es necesario crear espacios para discutir, compartir
y cooperar en temas de gestión de políticas y normativas para la bioeconomía, de manera que se
puedan sortear los obstáculos que se presentan en la actualidad.
En segundo lugar y en estrecha relación con el punto anterior, las capacidades en ciencia,
tecnología e innovaciones (CTi) son componentes centrales de la transición hacia el modelo
bioeconómico. Las CTi son indispensables para optimizar el uso de los recursos biológicos para
responder a las demandas mundiales en constante crecimiento: alimenticias y energéticas,
mientras se descarboniza la economía. Pese a la falta de información actualizada al respecto, se
puede asegurar que el panorama de las CTi en ALC presenta sus aristas. Algunos países
ubicados en el sur de la región han aprovechado tempranamente (finales del siglo pasado) los
beneficios productivos que trae la inversión en ciencia y tecnología. Sin embargo, otros,
principalmente en la franja tropical, han dejado pasar esta oportunidad debido a la falta de
capacidades en CTi y a la ausencia de marcos normativos, servicios de apoyo y financiamiento.
Actualmente, la inversión en CTi en la región representa tan solo el 2,3 % de la inversión mundial.
Concentra el 8,3 % de la población mundial y el 7,6 % del producto interno bruto (PBI). Esto da
claras señales del atraso de los países de la región en el desarrollo de este tema. A esto se
suman los bajos niveles de inversión en I+D en muchos países de la región, principalmente los
tropicales y andinos, lo cual limita significativamente la posibilidad de desarrollar y aprovechar
nuevas tecnologías, como la generación de conocimiento propio. Si bien son muchos los retos
futuros que presenta la región en cuestiones de CTi, existen fortalezas sobre las cuales se puede
1
construir una agenda de políticas sobre aquellos países que se encuentran a la vanguardia del
De esta manera, el informe proporciona una visión integral sobre la situación actual de la
bioeconomía en ALC. Se destaca su rol como motor de desarrollo sostenible en la región. Se
enfatiza la necesidad de fomentar la colaboración entre los sectores público y privado para
impulsar la innovación y el emprendimiento en el ámbito de la bioeconomía. Asimismo, se
identifican áreas clave, donde se requiere mayor inversión y apoyo para promover el crecimiento
y la consolidación de la bioeconomía en ALC. Con este análisis, se espera proporcionar una base
sólida para la toma de decisiones estratégicas que impulsen el desarrollo económico, social y
sostenible en la región.
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DEFINICIONES, SENDEROS Y
POTENCIAL PARA SU APROVECHAMIENTO
SECCIÓN 1: BIOECONOMÍA EN ALC: DEFINICIONES,
SENDEROS Y POTENCIAL PARA SU APROVECHAMIENTO
1.1 El contexto
Desgaste y agotamiento de los modelos de desarrollo
Luego de la posguerra, los países de América Latina y el Caribe (ALC) han seguido una
estrategia de desarrollo centrada en la industrialización, la cual busca emular los modelos
exitosos de las naciones avanzadas. Este modelo ha enfrentado desafíos en términos de
inversión, producción y tecnología, y ha debido adaptarse a sus mercados, más pequeños y
menos competitivos. Además, su dependencia de los combustibles fósiles y materiales inertes le
han planteado preocupaciones ambientales (Bisang y Regúnaga 2022).
Estos desafíos han sido muy evidentes desde hace más de 20 años, momento desde el cual
muchos de los modelos de crecimiento de ALC vienen mostrando signos de agotamiento y
ralentización. Las tasas de crecimiento de la mayoría de las economías cada vez son menores,
así de la productividad factores y la inversión.
En los últimos cinco años, ALC ha estado azotada, de manera consecutiva, por varias crisis
sanitarias, humanitarias y económicas, que han impactado fuertemente sus indicadores
productivos, económicos y sociales. La confluencia de las crisis ocasionadas por la COVID-19, el
conflicto bélico y la acumulación de sus efectos, está golpeando los sistemas alimentarios
mundiales con impactos severos sobre la vida de millones de personas.
Por un lado, la pandemia por la COVID-19 fue causante de una de las mayores crisis
socio-económicas en tiempos modernos en ALC. La pandemia provocó que el producto interno
bruto (PIB) regional se contrajera 7 % en el 2020, la mayor caída de la actividad económica en
120 años y más del triple de la caída de todos los países emergentes y en desarrollo (FMI 2021).
Como resultado de la recesión económica, la pobreza y la pobreza extrema se elevaron a niveles
que no se habían observado en la región durante los últimos 12 y 20 años, respectivamente. Se
estima que en el 2021 el 32 % de la población de ALC se encontraba en situación de pobreza y
alcanzaba los 201 millones de personas. Por otro lado, la pobreza extrema alcanzó los 86
millones de personas; es decir, un 13,8 % de la población de ALC (CEPAL 2022). Estrechamente
vinculado a los altos niveles de pobreza, 59,7 millones de personas padecieron hambre en el
2020, lo que muestra un aumento de dos puntos porcentuales con respecto al 2019. En otras
palabras, en un año se sumaron 13,8 millones de personas (FAO 2022).
A esta situación ya crítica, se le adiciona la crisis derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Dicha guerra ha tenido impactos significativos en ALC a través de cuatro canales de trasmisión:
a) el comercio internacional; b) el efecto del aumento en los precios internacionales de productos
básicos; c) los efectos de restricciones en la oferta y aumentos en los precios de los fertilizantes;
y d) los aumentos en los precios de la energía y la seguridad del abastecimiento energético (IICA
2022 y Naciones Unidas 2023).
La definición de la bioeconomía
Bioeconomía
En este abordaje conviven cuatro principios que deben cumplirse simultáneamente y de manera
simbiótica: a) los desarrollos tecnológicos y productivos parten de lo biológico (tanto de los
recursos como de los principios biológicos); b) hay una utilización intensiva de ciencia, tecnología
y conocimientos; c) se agrega valor en cascada; y d) se contribuye con la descarbonización, la
sustitución de productos fósiles y la sostenibilidad ambiental, tal y como lo muestra la figura 1.
Los avances en la biología, la química, la física, las TIC, la ciencia de datos, las ingenierías y más
recientemente la inteligencia artificial, nos han permitido comprender y aprovechar mejor las
oportunidades que ofrecen los recursos y principios biológicos para la producción de nuevos
bienes y servicios en balance con los beneficios ecológicos (Bröring et al. 2020). Actualmente
existen mayores desarrollos técnico-científicos en cada una de estas ramas, pero también hay
una acelerada “convergencia tecnológica” entre ellas que impulsan el desarrollo de cada campo
específico y desdibujan los límites tradicionales, no solo entre las ciencias y tecnologías, sino
también entre los sectores económicos y de políticas (Yang et al. 2023).
Como se resume en el cuadro 1, la bioeconomía como paradigma productivo puede contribuir con
múltiples de los ODS de la Agenda 2030, gracias a su potencial para fomentar la
reindustrialización sostenible a partir de lo biológico, la revitalización de las zonas rurales y la
promoción de la sostenibilidad ambiental.
Uso de prácticas productivas que contribuyen a la ODS 13: acción por el clima
sostenibilidad y la resiliencia ambiental, mientras se
agrega productividad y eficiencia. ODS 15: vida de ecosistemas terrestres
2. Posibilidad de transformar los territorios rurales para generar ingresos, empleo y desarrollo. La
mayoría de las nuevas industrias de bienes y servicios de la bioeconomía deben establecerse
en los territorios donde están presentes la biomasa y la biodiversidad. Esto impulsará la
diversificación económica, así como la creación de nuevos empleos e ingresos en las zonas
Así como no existe una sola definición o abordaje de bioeconomía, tampoco hay una única forma
de implementarla o aprovecharla. Cada país, territorio o cadena implementa la bioeconomía de
acuerdo con sus objetivos de desarrollo y sus recursos y principios biológicos, capacidades
técnico-científicas, posibilidades industriales, demandas de los mercados, entre otros.
Por tanto, todos los países aprovecharán la bioeconomía de forma diferente. En algunos casos
dicho aprovechamiento se realizará a partir de modelos productivo-comerciales que utilizan las
tecnologías de punta intensivamente para manejar los recursos y principios biológicos (por
ejemplo: las biofactorías que usan cultivos o animales genéticamente modificados para producir
No existe, entonces, un sendero único para aprovechar la bioeconomía. La ruta dependerá de los
factores con que cuentan las cadenas y los territorios: base de recursos biológicos, tejido
empresarial, estructura productivo-comercial, infraestructura-logística, capacidades
técnico-científicas, tamaño del mercado y otros. También dependerá del uso que los agentes
hagan de ellos (aprovechamiento de residuos/desperdicios, brechas de productividad, uso de
recursos fósiles y posibilidad de sustituirlos, estado actual de las tecnologías en uso,
aprovechamiento de la biodiversidad, entre otros).
Para que la bioeconomía pueda posicionarse como un modelo de desarrollo productivo, las
diferentes formas de aprovechamiento de “lo biológico” deben generar complementariedades y
sinergias. El aseguramiento de convergencia tecnológica y el craqueo integral de la biomasa
posibilita que la bioeconomía pueda lograr las transformaciones económicas, sociales y
ambientales que se requieren.
1 La biomasa es todo material de origen biológico que está presente tanto en cultivos energéticos, como en residuos agrícolas y
forestales, en estiércol o en biomasa microbiana, pero excluye del concepto a la biomasa que se encuentra en los depósitos fósiles
(FAO 2011 y Demirbas 2001). La biomasa puede provenir de cuatro fuentes principales a) vegetal (resultante de la actividad
fotosintética sobre los vegetales); b) animal (proveniente de las cadenas biológicas de los diferentes seres vivos que se nutren de la
biomasa vegetal); c) residual (subproducto de las diversas actividades agrícolas, ganaderas, animales, forestales, industriales e
incluso de residuos de zonas urbanas); y d) cultivos energéticos (proviene de cultivos como oleaginosas, poáceas y herbáceos que se
destinan principalmente a la obtención de biocombustibles) (FAO 2011).
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En esta sección, se presenta un breve repaso sobre cada uno de estos senderos, que en su
conjunto constituyen un resumen de la bioeconomía regional. En términos generales, en los
artículos siguientes se discute sobre los recientes desarrollos tecnológicos y productivos de la
bioeconomía que se efectúan actualmente en los diferentes países de América Latina y el Caribe
(ALC). En algunos casos se analizan las perspectivas de corto y mediano plazo para la región
sobre el tema.
Introducción
El carácter estratégico de la Región Amazónica está dado por sus características naturales y
sociales intrínsecas. Fueron muchos los factores que a lo largo de millones de años dieron lugar
a esta región, la cual está compuesta por una variedad altitudinal (desde la transición
andino-amazónica, las planicies de inundación hasta el área de influencia de la desembocadura
del río Amazonas en el océano Atlántico, y ecosistémica (dulceacuícolas, que albergan
organismos vivos, terrestres y estuarino).
La Cumbre de Presidentes (agosto de 2023, Belém do Para, Brasil) de los ocho países amazónicos: Bolivia,
Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela relevó el “avanzar en una nueva agenda
común de cooperación en la Amazonía que sea implementada bajo el objetivo del desarrollo sostenible; de la
conservación y uso sostenible de la biodiversidad de los bosques y del agua; la acción urgente para evitar el
punto de no retorno en la Amazonía; el combate a la deforestación y a los ilícitos en la región; el desarrollo
económico con inclusión social y generación de ingresos y empleo, a partir de mecanismos de participación
social, en particular de los pueblos indígenas y de las comunidades locales y tradicionales; y el fortalecimiento
de la OTCA” (numeral 1).
En dicha Cumbre, la Economía para el desarrollo sostenible (numerales 71 al 83) destacó dos elementos
esenciales:
(i) promover la innovación de tecnologías para la sostenibilidad, en las cadenas productivas por intermedio
de la gestión integral de bosque en pie y el uso sostenible de los recursos naturales; la generación de
conocimiento, la recuperación de las zonas degradadas, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles,
y la agroecología (numeral 71);
(ii) desarrollar, en el ámbito de la Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica de la OTCA, una agenda
estratégica para el desarrollo integral de la producción basada en el uso sostenible de recursos de la
biodiversidad en la Amazonía (numeral 73).
La región carece de una visión concertada sobre el concepto de bioeconomía que integre a los
ocho países miembros de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA)2.
Incluso, no se cuenta con un concepto global. Sin embargo, sí existe un propósito colectivo
descrito en el OTCA para realizar esfuerzos y acciones conjuntas que promuevan el desarrollo
armónico y la utilización racional de los recursos naturales a través del aprovechamiento de la
flora y de la fauna de la Amazonía de forma racionalmente planificada, con el fin de mantener el
equilibrio ecológico de la región y preservar las especies.
2 A nivel regional se identifica la existencia de diferentes visiones, enfoques, modelos e instrumentos implementados de acuerdo con
la normativa nacional de los Países Miembros, como por ejemplo la economía de la diversidad biológica, la bioeconomía, el
biocomercio, la economía de la madre tierra, entre otras. Por tanto, cada país tiene soberanía sobre sus decisiones y sobre cómo
aborda los diferentes acuerdos y compromisos internacionales que adquiere.
La región concentra la mayor cuenca hidrográfica del mundo, donde el río Amazonas mide unos
7 062 km de longitud. Con sus más de mil tributarios, representa cerca del 20 % del agua dulce
de la superficie terrestre mundial. En ella también se encuentran grandes extensiones de selva
tropical húmeda virgen que dan lugar al bosque amazónico. Este último concentra la mayor
diversidad mundial de géneros y especies terrestres. Asimismo, la región es habitada por unos 48
millones de personas que necesitan mejorar sus condiciones de vida con mayor igualdad y a
quienes se les deben brindar oportunidades más rentables con mayor productividad.
Los países amazónicos, conscientes de la urgencia de adoptar una gestión responsable de sus
territorios, suscribieron el Tratado de Cooperación Amazónica, con el objetivo de promover un
desarrollo armónico de sus territorios amazónicos. De esta manera, se ha buscado que las
acciones conjuntas de los ocho países amazónicos produzcan resultados equitativos y
mutuamente beneficiosos para el desarrollo sostenible de la región. Para la implementación del
tratado y en búsqueda de su institucionalidad regional, en 1998 se creó la OTCA, que se ha
convertido en un espacio crucial para la generación de la cooperación técnica y política entre
estos países para enfrentar los principales desafíos, lo cual incluye la pérdida de su biodiversidad
(OTCA 1998).
Uno de los ejes de trabajo de la OTCA es mejorar la gestión y la promoción del aprovechamiento
sustentable de la biodiversidad en la región amazónica para su conservación y uso sostenible. Se
toma muy en cuenta la protección de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas,
así como de las comunidades locales, mediante acciones de cooperación y colaboración
regional. Además, se trabaja en la sistematización y generación de información basada en
ciencia, con el propósito de cooperar en la toma de decisiones en las políticas públicas. Todo ello
tiene la finalidad de contribuir con su desarrollo socioeconómico.
Aunque existen avances nacionales en estas temáticas, se considera que un enfoque regional
que promueva la biodiversidad amazónica como factor relevante para el desarrollo
socioeconómico requiere tener presente las características y los contextos particulares de cada
[Link]
El reto actual que enfrenta la Amazonía es no solo reducir las asimetrías entre los países sobre
las capacidades nacionales en aspectos de gobernanza y técnicos para la promoción de la
economía en sus territorios amazónicos, sino además encontrar alternativas de desarrollo más
inclusivas que contemplen la conservación, pero también la reducción de la pobreza.
Con ese fin, los países de la OTCA han trabajado de manera conjunta para la aprobación y
adopción de una serie de programas, proyectos e iniciativas que brindan importantes aportes
encaminados a promover la biodiversidad y conocimiento amazónico, como factor relevante para
la conservación y generación de un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico. Entre ellos se
encuentran el Programa de Bosques4 y el Programa de Diversidad Biológica5 (OTCA 2021b y c),
así como el Proyecto BioAmazonía6 y el Proyecto Biomaz7y la creación de Plataforma Regional
Amazónica de Pueblos Indígenas en el Marco de la OTCA8. También existen iniciativas como las
del Observatorio Regional Amazónico (ORA)9 y la Evaluación Rápida de Diversidad Biológica y
Servicios Ecosistémicos de la Cuenca/Región Amazónica.
4 Para consultar sobre más información: Programa de Bosques de la OTCA para la Cuenca y la Región Amazónica, disponible en
[Link]
5 Para consultar sobre más información: Programa de Diversidad Biológica de la OTCA para la Cuenca y la Región Amazónica,
disponible en [Link]
6 Para consultar sobre más información: Proyecto Regional para la Gestión, Monitoreo y Control de Especies de Fauna y Flora
disponible en [Link]
8 Para consultar sobre más información: Plataforma Regional Amazónica de Pueblos Indígenas en el Marco de la OTCA, disponible en
[Link]
3%A9s%20de%20la%20plataforma,y%20se%20contribuye%20en%20la
9 ORA disponible en [Link]
Webinar: Conociendo las Conocer las diferentes visiones y Delegados de las instituciones
acciones implementadas por marcos nacionales de gestión de los desempeñan un rol estratégico en
los PM OTCA para el países miembros de la OTCA, a través la agenda de desarrollo de las
desarrollo de una economía de los diferentes enfoques (conceptos), economías basadas en el uso y
basada en el aprovechamiento lineamientos y acciones implementadas manejo de la biodiversidad de los
de la diversidad biológica. para el desarrollo de una economía países miembros.
(Fecha 23 de junio 2022). basada en la biodiversidad (fauna y
flora) y con capacidad de integrar el uso
sostenible de la biodiversidad y la
industria.
Cuadro 4. Especies que pueden conformar el catálogo de especies de la biodiversidad asociadas a la dinamización
de la bioeconomía en la Amazonia.
En relación con los potenciales mercados de los productos de la flora en el sector alimenticio y de
cosméticos farmacéuticos, así como de las especies de fauna, los especialistas identificaron
importantes factores favorables para los productores, tales como:
Disminución en el número de intermediarios, lo que favorece una mayor ganancia para los
productores de bosques extractivos y brinda un mayor equilibrio en las cadenas de valor.
Existencia de una cartera diversa de esencias forestales que aumenta el potencial de
productos comercializables por parte de los productores forestales comunitarios. Además,
reduce la dependencia económica a una única esencia forestal y armoniza el calendario
productivo con la fenología de las especies y los ingresos durante el año.
Sólida agenda de investigación e innovación, que permite el desarrollo de diferentes productos
comerciales, además del descubrimiento de nuevas esencias forestales potenciales.
Prestación de asistencia técnica a las comunidades proveedoras.
Alto valor agregado a los productos por la conservación de la naturaleza, la cultura tradicional
y el comercio justo.
Productos Especies
Frutales Aguaje (Mauritia flexuosa), camu (Myrciaria dubia), copoazú (Theobroma grandiflorum),
amazónicos ungurahui (Oenocarpus bataua), pijuayo, Pupunha (Bactris gasipaes).
Inversiones
En investigación y tecnología En capacitación
Infraestructura y tecnología para reproducción in vitro. Políticas públicas a favor del comercio justo.
Desarrollo de productos y usos innovadores de recursos Manejo postcosecha de las especies.
forestales no maderables. Desarrollo de subproductos.
Desarrollo de estudios poblaciones de las especies para Nuevas metodologías de manejo con integración
la definición de cuotas de extracción. de indicadores de sustentabilidad y cambio
Acceso a mercados especiales. climático.
Tecnología para generación de subproductos. Procesos de recolección y almacenamiento para
Tecnología para optimizar procesos de extracción de evitar alfa toxina y garantizar mayores
aceites esenciales. volúmenes de producción.
Infraestructura para mejorar el proceso de Procesos de legalización y tramitación
almacenamiento y alternativas de transporte. gubernamental de permisos ambientales,
Tecnología para mejoramiento de procesos de sanitarios y tributarios.
almacenamiento, refrigeración y congelamiento de Métodos de cultivo y pesca sustentable.
pulpas. Desarrollo de productos secundarios.
Por otra parte, en el marco del primer “Foro virtual sobre el potencial de los productos forestales
no maderables para una bioeconomía latinoamericana y caribeña: conectando la bioeconomía y
los bosques con el desarrollo humano – BioForestALC”, la OTCA levantó 21 experiencias
exitosas relacionadas con la bioeconomía en los países amazónicos, a través de su plataforma
para el intercambio de conocimientos e informaciones sobre manejo y biodiversidad forestal
(OTCA, 2022).
Como parte de este proceso, en el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) en Montreal se
presentaron importantes hallazgos que derivan de la “Evaluación rápida de la diversidad biológica
y servicios ecosistémicos en la cuenca-región amazónica”. En este estudio trabajaron más de 100
expertos, investigadores, científicos y académicos de los ocho países miembros de la OTCA. La
investigación sigue el marco conceptual y metodología de la Plataforma Intergubernamental
Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), de la
cual son parte los países miembros. Su objetivo es generar recomendaciones para tomadores de
decisiones basadas en evidencia científica para contribuir a la conservación y uso sostenible y
sustentable de los componentes de la diversidad biológica (OTCA 2021a).
Los productos forestales no maderables (PFNM) son definidos por la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) como aquellos bienes de origen biológico distinto de la madera, procedentes de
los bosques, de otros terrenos arbolados y de árboles situados fuera de los bosques. Esta definición considera
bienes de origen animal y vegetal, independientes de la naturaleza artificial o natural del bosque. Estos productos
son de gran importancia para el sustento económico de las poblaciones rurales asociadas a los bosques,
especialmente aquellas vinculadas al bosque nativo. Con base en esta definición, los PFNM se encuentran
estrechamente relacionados con la biodiversidad y su abundancia depende de esta.
Estos productos agrupan una gama de productos y subproductos de los bosques, ya sean naturales o plantaciones,
y formaciones silvestres, entre los cuales se sitúan alimentos y bebidas, aceites esenciales y aromas, productos
medicinales, estimulantes, resinas, colorantes y tintes, fibras, plantas ornamentales, semillas y otros. Estos se
Es difícil cuantificar el tamaño de esta producción y compararla con la industria forestal, debido a que la mayoría de
estos productos se destinan al autoconsumo o se comercian por el canal informal entre los miembros de las
comunidades cercanas a los bosques. De todas maneras, estimaciones de la FAO indican que los PFNM de ALC
generan más de 3500 millones de dólares anuales. Si se realiza una desagregación de estos productos, las últimas
estimaciones indican que el subsector de plantas comestibles es el más importante, con casi el 40 % del valor
generado en el mundo. En relación con ALC, desde el punto económico, los productos vegetales comestibles
generan la mitad del valor regional, seguido por otros productos vegetales con el 20 % y los exudados con el 10 %,
particularmente importantes en América del Sur. En la figura 4 pueden verse las categorías de los PFNM como
proporción al valor económico total mundial.
Fuente: Felici.
3%
4% Materia prima para
colorantes 3%
Materia prima para artesanía,
utensilios y construcción Exudados
5% 1%
Otros
Medicinas y productos
aromáticos
7%
Miel y cera de abejas
38 %
8% Plantas comestibles
9%
22 %
Carne silvestre
Plantas ornamentales
Fuente: FAO 2021.
Entre los principales retos nacionales y regionales para el desarrollo de un modelo alternativo de
desarrollo que se base en el uso sustentable de la diversidad biológica en la región amazónica,
se encuentra necesidad de fortalecer: a) las acciones para la valoración de los bosques y la
biodiversidad; b) los procesos de investigación y transferencia tecnológica; c) los mecanismos de
apoyo y promoción de uso sostenible de la diversidad biológica; d) la movilización de recursos
públicos y privados; f) el aprovechamiento de los conocimientos ancestrales y prácticos
tradicionales existentes en la región; g) la generación de incentivos fiscales; y h) la generación de
normatividad y regulación.
Lamentablemente, las amenazas que hoy enfrenta esta región pueden provocar una modificación
sin precedentes de las características de la Amazonía como la conocemos. Entre las amenazas
se encuentran: la deforestación, la pérdida acelerada de la biodiversidad, la contaminación de
tierras y del recurso agua, la degradación ambiental, entre otros severos impactos generados por
el cambio climático. Actualmente, existen estudios donde se discute sobre una posible
“sabanización” en algunas regiones del bosque amazónico, en caso de no cambie la trayectoria
de deforestación que se viene experimentando en la última década (Hirota et al. 2021).
10 “Punto de inflexión” o tipping-point. Según Hirota et al. (2021), el tipping-point es un concepto que se refiere a un punto crítico en el
que un sistema entra en una nueva dinámica, sea positiva o negativa. Esto significa que, una vez que un evento o una actividad
alcanza el punto de inflexión, el sistema no puede regresar a su estado anterior y se ve obligado a seguir moviéndose en una dirección
particular.
Por otra parte, es necesario aprovechar los conocimientos ancestrales y prácticas tradicionales
existentes en la región para la generación de alternativas de renta con un nuevo paradigma de
desarrollo, que no se concentren en las actividades tradicionales de impacto negativo para las
poblaciones locales. Estas últimas deberán complementarse con el desarrollo de nuevas
prácticas, procesos y tecnologías de producción.
11 El MFS contempla el uso y la conservación sostenible de los bosques, con el fin de mantener y mejorar sus múltiples valores
mediante la intervención humana. Es un proceso de planificación y ejecución de prácticas para uso de los bosques, lo cual le permite
cumplir con objetivos ambientales, económicos, sociales y culturales específicos. Va desde acciones que buscan salvaguardar y
mantener los ecosistemas forestales y sus funciones, hasta aquellas que buscan favorecer especies de valor social o económico o
grupos de especies que mejoran la producción de bienes y servicios del bosque.
Para ello, se han configurado módulos de bosques y MIPYMES. En el primer módulo se presenta
información relevante sobre el estado de los bosques en la Amazonía a partir de indicadores e
información relevante para el monitoreo de fuego en la región. Por otra parte, el módulo de
MIPYMES se ha previsto para promover el aprovechamiento sostenible de los productos de la
biodiversidad amazónica y específicamente de los PFNM, principal actividad de los pueblos
indígenas y las poblaciones locales en la Amazonía. Así, el observatorio constituyen una ventana
de información para las micro, pequeñas y medianas empresas con producción sostenible de
especies de fauna y flora silvestre que involucre todos los países amazónicos.
En conclusión, la biodiversidad en la región amazónica ofrece una variedad de recursos que son
fundamentales para la subsistencia de la población local y claves para el crecimiento económico
de la región.
Esta gran variedad de recursos presentes en un sistema tan complejo como el amazónico exige
la evaluación y el fortalecimiento de las actuales capacidades nacionales y regionales en gestión
y tecnología. Sin embargo, para un mejor aprovechamiento sostenible, es necesario profundizar
sobre los múltiples beneficios y riesgos que puede traer el uso inadecuado de dichos recursos.
Además, es fundamental fortalecer la cooperación internacional para reducir las asimetrías entre
los países miembros de la OTCA, en pro de la promoción del desarrollo sostenible-sustentable y
el bienestar de los habitantes de la región amazónica, donde se respeten las visiones,
definiciones, regulaciones y marcos legales propios de cada país, así como su soberanía.
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Anexo 1. Estudios y actividades desarrolladas por los países miembros de la OTCA a través del
Proyecto Bioamazonía.
Estado poblacional del lagarto Estudiar la población de las dos especies para actualizar el modelo que
(Caiman yacare) y del caimán permite determinar cuotas de cosecha de lagarto en el ámbito y definir los
negro (Melanosuchus niger) en sitios prioritarios para la implementación de acciones de fortalecimiento de
sus áreas de distribución natural. las poblaciones silvestres de caimán negro.
Dinámica poblacional y
demográfica de las especies de Asegurar la supervivencia de la especie Potamotrygon leopoldi que es la
raya de agua dulce más valorada de las rayas brasileñas en el comercio ornamental (con una
(Potamotrygon wallacei) con cuota de cinco mil especímenes). Se realiza el monitoreo de los límites de
distribución natural en el río cuotas sostenibles con fines ornamentales, así como con información sobre
Negro y Potamotrygon leopoldi la dinámica de poblaciones para evaluar impactos.
con distribución natural en el río
Xingu.
Ecuador
Fortalecimiento de la cadena de Definir estrategias para conservar las poblaciones de especies de orquídeas
valor de orquídeas mediante la amenazadas, a través de acciones articuladas que fortalezcan las
elaboración de un plan de capacidades técnicas de los actores vinculados a su gestión, manejo y
acción para la conservación de aprovechamiento.
orquídeas amenazadas del
Ecuador.
Guyana
Evaluaciones poblacionales y Apoyar la implementación de la Meta 4 del Plan Estratégico 2019-2029 de la
elaboración de planes de manejo Comisión de Conservación y Manejo de la Vida Silvestre de Guyana
para especies amazónicas (GWCMC). De esta manera, se logra obtener una mejor comprensión de las
priorizadas: tortugas de patas amenazas para el futuro de la vida silvestre del país y se pueden garantizar
amarillas y rojas (Chelonioids mejores decisiones y prácticas de manejo. Asimismo, en el marco de la
spp), tres especies de caimanes Estrategia Nacional de Biodiversidad y el Plan de Acción 2012-2020, el
(Caiman crocodilus, Paleosuchus estudio alineado con el logro del Objetivo Estratégico 2: promoverá la
trigonatus y Paleosuchus conservación, el uso sostenible y el valor de la biodiversidad en sectores
palpebrosus) y la danta de tierras productivos claves utilizados para el crecimiento, expansión y diversificación
bajas (Tapirus terrestris). de la economía.
Perú
Establecer un factor de rendimiento referencial para la obtención de aceite
Factor de rendimiento para la de Aniba rosaeodora; que permita una explotación basada en datos reales
obtención de extracto de aceite de campo. En el Perú se observa un aumento creciente del
de Aniba rosaeodora. aprovechamiento de esta especie mediante la extracción del aceite para el
mercado cosmético.
Estado situacional del género Contribuir a la conservación de las especies del género Cedrela spp. del
Cedrela spp. en Perú. Perú incluidas en CITES, mediante la profundización de los conocimientos.
Diagnósticos situacionales del Contar con información actualizada sobre la acuicultura del paiche. Se debe
paiche (Arapaima gigas) de brindar prioridad a los principales centros de cultivo de la amazonia peruana
cultivo y de especies de rayas (Loreto, Ucayali, San Martín, Madre de Dios, Junín, Huánuco, Piura y
amazónicas (Potamotrygon Tumbes) para fundamentar la toma de decisiones. Igualmente, es necesario
motoro, Potamotrygon orbignyi contar con información actualizada de la actividad extractiva del recurso
y Potamotrygon falkneri) de la raya y todo lo relacionado con su comercialización en Perú para fortalecer el
cuenca del río Ucayali o río desarrollo de la pesquería ornamental en el ámbito amazónico como
Nanay del departamento de actividad económica de interés nacional, en armonía con la preservación y
Loreto. conservación de la biodiversidad y la sanidad e inocuidad de los recursos
hidrobiológicos.
Surinam
Venezuela
Plan de manejo para la Fortalecer el plan institucional sobre el estado y dinámica poblacional,
conservación y aprovechamiento actualización de información y el diseño de estrategias para la conservación
sustentable de las especies y aprovechamiento sostenible de las especies mencionadas.
Podocnemis erythrocephala
(chipiro), Podocnemis unifilis
(terecay), Podocnemis expansa
(arrau) y Peltocephalus
dumerilianus (cabezón).
Introducción
Proveer
incentivos para Servicio ecosistémico
mejorado
intensificar
Medidas para mejorar la
gestión de riesgos climáticos
Gobernanza receptiva
mejorada
Diversificación de [activos]
Seguridad alimentaria y
nutricional global
Nota: El rol de la IS es crítico para lograr la seguridad alimentaria y nutricional global. Además, mejora los servicios ecosistémicos,
la productividad y los ingresos de los agricultores. La IS también desempeña un papel importante en la adaptación al cambio
climático y en los esfuerzos de mitigación, ya que aumenta la eficiencia de los insumos agrícolas, lo que se traduce en emisiones
más bajas por unidad de producción. Sin embargo, los incentivos para intensificar los sistemas agropecuarios deben ir acompañados
de sistemas de gobernanza responsivos y de medidas para mejorar el manejo del riesgo climático y la diversificación de bienes.
Otros elementos, como la mejora en las dietas, la reducción del sobreconsumo y desperdicio de alimentos, así como la mejora de
los mercados y el comercio, contribuyen al éxito de la IS como motor para lograr la seguridad alimentaria y nutricional.
Fuente: Adaptado de Campbell et al. 2014.
Escalamiento
en ATA’s en
hogares
56 24 15
tradicionales
8 4 2 1 1
PVD Réplica
60 de
Alternativas ATA’s
3656
Visitas A
partir Desarrollo de Talleres presenciales y virtuales + prácticas en campo
1963 de la módulos demosttrativos + concursos
Descargas PVD
Nota: Alternativas tecnológicas agropecuarias (ATA), replicadas en predios de estudiantes a partir de la plataforma virtual de
diseminación (PVD), talleres y módulos desarrollados por la CT (Cooperación Técnica) llamada “Intensificación sostenible de la
agricultura familiar en Perú y Bolivia”. ATN-RF-16677-RG. FONTAGRO/CIRNMA-ALTAGRO. Objetivo: Diseminar, mediante una
metodología de escalamiento basada la PVD, conocimientos e innovaciones tecnológicas climáticamente resilientes que potencien
la capacidad de adaptación de los sistemas productivos al cambio climático y eleven la productividad, nutrición infantil y generación
de ingreso de la agricultura familiar en el Altiplano peruano-boliviano. Se logró la participación de 4624 estudiantes de 33
instituciones educativas rurales del Altiplano peruano y boliviano mediante la colaboración de actores locales y la firma de acuerdos
con los directores. El registro de uso de la PVD indica que un alto porcentaje de usuarios han sido mujeres (41 %). Un total de 25
diferentes ATA fueron descargadas y se comprobó que un total de 111 réplicas de estas ATA fueron implementadas en fincas de
estudiantes.
Fuente: FONTAGRO, 2017.
Figura 7. Huella ecológica y biocapacidad en ALC: resumen de las principales causas e impactos
relacionados con daños ambientales.
Paquete soja.
Pérdida del 13% de bosques.
Agentina
Riachuelo: uno de los sitios más contaminados del mundo en torno al Gran Buenos
Aires.
Deforestación en el Amazonas.
Brasil Emisiones de gases (alta relevancia mundial, aunque en torno al promedio medido por
habitante).
Uso de agroquímicos en la agricultura.
Biocapacidad por país y tipo de uso potencial Huella ecológica por país y tipo de uso del territorio
Bolivia
Uruguay
Paraguay Tipo de uso potencial
Brasil Edificaciones
Argentina Áreas de pesca
Colombia Tierras de cultivos
Perú Tierras de pastoreo
Nicaragua Tierras forestales
Panamá
Ecuador Tipo de uso del territorio
Haití Huella de carbono
Chile Huella de pastoreo
Venezuela Huella de cultivos
Guatemala Huella forestal
Costa Rica
Huella de pezca
República
Dominicana Edificaciones
Cuba
México
Jamaica
El Salvador
-15 -10 -5 0 0 5 10 15
Nota: La figura en la parte izquierda muestra la biocapacidad per-cápita de cada país, es decir, la cantidad de terreno productivo
(agua y tierra) que un país requiere para producir lo que consume. Por otro lado, muestra la capacidad de regeneración de los
una presión sobre sus recursos que supera la capacidad regenerativa de estos, lo cual causa un déficit ecológico. Este déficit
compromete la sostenibilidad futura de los recursos naturales y plantea un severo riesgo para el futuro social, ecológico y
económico de la región. El recuadro de la derecha sintetiza los principales daños ambientales en los diferentes países de ALC,
debido a efectos atmosféricos, la implementación de tecnologías aplicadas en la explotación de los recursos naturales, las pérdidas
de bosques y los impactos urbanos. Esta situación y retos en ALC demandan la implementación de sistemas productivos más
eficientes y sostenibles.
ALC es una región mega biodiversa, lo que crea un escenario único para permitir una
interacción sólida entre diversos tipos de agricultura y aprovechamiento de especies
silvestres, diversificación de la actividad económica y conocimiento ancestral para lograr
los objetivos de desarrollo sostenible y una bioeconomía regional sostenible.
ALC es rica en diversos sistemas de producción, capaz de producir alimentos muy diversos y con
ello ofrecer dietas balanceadas, donde se aproveche la diversidad de cultivos y microclimas al
máximo. Sin embargo, se requiere de un enfoque integrado para abordar la falta de productividad,
ineficiencia y desigualdad de los sistemas agroalimentarios sin aumentar la tierra agrícola, donde
se preserven los servicios ecosistémicos y los aspectos socioculturales. Un ejemplo es el enfoque
de territorios sostenibles adaptados al clima (Aggarwal et al. 2018) que se ha implementado en
Colombia, Honduras, Guatemala y Nicaragua por parte del Programa de Investigación de Grupo
Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR). El codesarrollo y la
implementación de prácticas y tecnologías de intensificación sostenibles climáticamente
inteligentes a medida permitirán que todos los tipos de agricultura sean sostenibles y
complementarios para que la seguridad alimentaria y nutricional se cumpla en toda la región y
también en el mundo, mediante la producción sostenible de la agrobiodiversidad de ALC. El tema
de la agrobiodiversidad viva en la región ofrece opciones de diversificación económica como
agro-ecoturismo y la promoción del patrimonio alimentario regional. Se pueden ver ejemplos de
iniciativas en Mongabay Latam (2023). Este proceso contribuirá a una bioeconomía sustentable
con potencial para generar trabajo, reducir emisiones, restaurar ecosistemas y biodiversidad local
y generar innovaciones tecnológicas y de conocimiento, (Figura 8).
El Caribe
Bosque de pino
-encino de
De las Antillas Mayores Agua dulce de
las Antillas Mayores
desarrollo en
América Latina
4.7 %
Mesoamérica Participación promedio
Lagos de la
altiplanicie de México
y el Caribe. del sector agrícola en el
Chocó-Darién Río Orinoco y
P8 de ALC en
Mesoamérica Sur mexicano Litoral venezolano bosques inundados Norteamérica es 0.9 %
Llanos (2019)
Altiplanicie guyanesa Agua dulce
de Guyana
Río Negro - Juruá De Guyana
Páramo Manglares de
Tumbes-Chocó- los ríos Amazonas
Magdalena y Orinoco
Napo
Río y arroyos
14 % 27.2 %
Los Andes del Alto Amazonas
septentrionales
Valles tumbesinos Río Amazonas y
Bosque seco
-andinos bosques inundados
atlántico
Yungas de los
Andes centrales Participación del sector Participación de América
Cerrado agrícola en total de en las exportaciones
Amazonía
Los Andes Bosque atlántico suroccidental empleos de ALC (en agroalimentarias
tropicales
Norteamérica es 1.4 %) mundiales (2019)
Chiquitano
Bosque atlántico
Desiertos de Sechura Ríos y arroyos
Bosque atlántico y Atacama Lagos altoandinos amazónicos del
escudo brasileño
Pantanal
Puna seca de los
Bosque valdiviano Andes centrales
invernal lluvioso de Chile
Matorral chileno
15.4 % #1
Ríos y arroyos
del Alto Paraná
Bosque templado
valdiviano y archipiélago
de Juan Fernández Participación de las América liera mercados
Estepa patagónica exportaciones como semillas
agroalimentarias en el oleaginosas, cereales y
total de mercancías de proteínas animales, café
América (2019) entre otros
Nota: a) Hotspots de biodiversidad; b) ecorregiones terrestres de global 200; c). ecorregiones de agua dulce global 200. Richspots
se definen como la combinación de áreas prioritarias bajo dos esquemas de conservación diferentes basados en la
irremplazabilidad: hotspots de biodiversidad y ecorregiones globales 200. ALC tienen siete de los 32 hotspots de biodiversidad del
mundo y cerca del 60 % de la vida terrestre y especies de agua fresca y marinas del mundo se encuentran en esta región. Este
gran potencial es crítico para alcanzar los objetivos globales de desarrollo y climáticos. Sin embargo, esta mega biodiversidad está
amenazada por varios factores, como la expansión agrícola y la alta dependencia en recursos naturales con prácticas no
sostenibles. Es prioritario implementar innovaciones y políticas que protejan la biodiversidad. Enfoques como la intensificación
sostenible climáticamente inteligente pueden contribuir a que la agricultura continúe siendo el motor de crecimiento y desarrollo en
ALC y que sea el eje central de una bioeconomía sostenible en la región.
Fuente: Adaptado de Manes y Vale 2022.
Figura 9. Impactos en el sector agrícola en América Latina como consecuencia del cambio climático.
El Salvador
Venezuela
Guatemala
Costa Rica
Nicaragua
Honduras
Panamá
Argentina
Paraguay
Colombia
Ecuador
Uruguay
Indicadores seleccionados
Bolivia
América
México
Brasil
Chile
Latina
1
Perú
Cambio de la productividad
0
de la agricultura como
resultado del cambio -10 -4,4
-12,3 -12,3 -11,1 -11,7 -12,3 -11,1 -12,3 -12,3 -12,3 -11,8
climático -13,1
(En porcentajes de cambio del -20 -16,9 -20,2
-18,1
rendimiento por hectárea)) -22
-23,7 -23,7 -24,4 -23,2 -23,7 -23,7 -23,7 -23,7 -23,3
-30 -25,7
$ -40 -35,4
-31,9 -30,6 -28,8
-34,4 -34,4
-43 -43
-50
Estimación preferida sin efecto de fertilización Estimación preferida con efecto de fertilización
8
7
Puntuación de inteligencia
6
Tecnologías
climáticamente 5
inteligentes con 4
Gestíon integrada de plagas
mejor puntuación 3
/ Reducción de labranza
(”smartness score”) 2
Tolerancia del cultivo al
Cambio de energía
Manejo de la dieta
en sistemas de
Manejo de árboles
Pastos mejorados
1
Gestión del agua
Labranza cero
producción
La rotación de
Intercalados
(fertilizantes)
Intercalados
Silvopastura
Intercalados
(orgánicos)
priorizados
Cultivos
Estrés
Insumos
Insumos
Cultivos
Cultivos
Cultivos
n= 4 4 10 4 4 4 9 5 4 4 3 3 5 6 5 10 17
Enfoque participativo-territorial
IS trata de encontrar soluciones adaptadas al contexto local, donde las ventajas comparativas
pueden desarrollarse y combinarse dentro de la geografía situacional de las unidades productivas.
Es vital explorar e identificar soluciones que permitan una acción inclusiva, en la que los grupos
vulnerables de las comunidades rurales –en particular las mujeres, los jóvenes y los grupos
indígenas– puedan participar activamente en el diseño, desarrollo y despliegue de las
intervenciones. Además, se necesita un enfoque “agro-socio-técnico” localizado que conecte el
potencial de producción con la capacidad rural organizacional y las partes interesadas de la
cadena de valor local, donde se incluyan las perspectivas y necesidades de las iniciativas públicas
y privadas (Gardeazabal et al. 2023).
Esto se puede lograr mediante enfoques participativos donde los actores locales co-construyen
espacios de intercambio de conocimientos y aprendizaje, en los que agricultores, sus
comunidades y asociaciones, proveedores de extensión y servicios pueden calibrar soluciones a
las necesidades locales (Andrieu et al. 2019). Por último, pero no menos importante, los
Entorno político-institucional
Marcos de políticas: objetivos, agricultura, ambiente
(cambio climático), producción e inclusión social. Influencias externas
Barreras
Estructural
Barreras
Político-
Tecno
sectorial
Programas, recursos administrativos, financieros e
interacciones entre instrumentos.
Relación entre
actores
Factores
Mercado, recursos productivos, conocimiento, alianzas, política, economía.
Barreras
Escalabilidad de la agroecología
Adopción de practicas agroecológicas, sistemas alimentarios sostenibles.
Nota: El estudio se centró en identificar barreras y oportunidades, definir vías factibles para ampliar la agroecología y promover
una agricultura resiliente y adaptada al clima, que incluya a los principales actores y sus prioridades en cada país.
Ev Investigación
cientí id (Influencia basada en
ati
vo fica e
rti
cip investigaciones
nc
pa
ia
n
ue
Participació
oq
Op flexib
Enf
y
ort ilida
uni
Compromiso
smo
eficaz en materia
d
D iri g i d o ma n
de políticas
a la d
científicas
Interfaz ciencia-política
yo
e
ri e a
(Demanda/oferta; Credibilidad.
n
c ió
n ta
d
ic a
Relevancia, Legitimidad)
do
un
m
Fo Co Participación ciencia-política
e)
nc
rt al
Capecimiento de
ca (Evidencia, participación,
a ci d a de s
Variables
Establecimiento Política
contextuales del
proceso de políticas de la agenda Resultante
(influencia no basada y el proceso Adopción de la
en investigación) de formulación política EASAC*
Características y pasos:
Teoria de las corrientes
múltiples (corrientes de Método de formulación (consulta / participación)
política, ventanas de
oportunidad, y emprendedores) Rol e involucramiento del actor.
Idea, institución, interés
Políticas y contexto político.
"Estrategia Regional de Agricultura Sostenible Adaptada al clima para la región SICA (Regional
Climate Smart Agriculture Strategy for the SICA Region)
Entorno propicio
(Políticas, reglas, regulaciones, normas sociales,
alineación del sector)
Cooperación
(Procesos, procedimientos, estructuras entre
organizaciones)
Organizacional
(Procesos, procedimientos, estructura dentro de una
organización)
Individual
(Conocimiento, habilidades,
comportamientos)
Nota: Al lado izquierdo, se identifican los cuatro niveles de desarrollo de capacidades, sus interacciones y lo que se quiere mejorar
dentro de las actividades de un proyecto. El equipo del proyecto debe estar consciente y tener la capacidad de invertir en el
desarrollo de capacidades de los principales actores y en los contextos específicos (Woltering et al. 2022). En el lado derecho, se
muestra un caso exitoso que incluyó el mejoramiento de capacidades en diferentes niveles, con el objetivo de implementar una
alternativa tecnológica. El proyecto fue ejecutado por el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP). El objetivo es
aumentar la productividad y sustentabilidad de la producción arrocera en ALC, con énfasis en la inclusión de los pequeños
agricultores de cada país miembro de la Plataforma Regional de Innovación (PRI). Los beneficiarios directos del proyecto serán los
productores de arroz distribuidos en 900 unidades de agricultura familiar (AF) y 210 unidades de productores de arroz mecanizado
(AM). La cantidad de productores indirectos: 1800 (AF), 420 AM y 30 productores de semilla de arroz. En el campo del
conocimiento, el proyecto permitirá la apropiación de la tecnología por parte de los 245 105 productores agropecuarios en el ámbito
nacional y el fortalecimiento en la capacidad de toma de decisiones de los agentes de cambio. Actualmente se han entrenado cinco
estudiantes, 192 productores y 20 técnicos. También se realizaron 30 días de campo (2022).
Fuente: Elaboración propia con base en IDIAP 2022.
Figura 14. Proyectos financiados por FONTAGRO en ALC y su contribución a los ODS.
El cambio hacia el nuevo paradigma para una bioeconomía sustentable, que tenga a la IS como
elemento clave, debería integrar los múltiples e interdependientes objetivos de las prácticas
agrícolas sostenibles y cumplir con las necesidades humanas (por ejemplo: seguridad
alimentaria y nutricional). Consecuentemente, debe contribuir a la resiliencia y sostenibilidad
de los sistemas agropecuarios.
La redefinición de IS debe ser holística, es decir, que haga énfasis el para qué (impacto, objetivos de
corto/largo plazo), para quién (beneficiarios), con quiénes (socios, aliados) y cómo (estrategias que
permitan alcanzar los objetivos) dado un contexto específico, más allá del qué (¿qué cultivo?, ¿qué
tecnología?). El aporte de la IS climáticamente inteligente a la bioeconomía radicará principalmente
en las estrategias implementadas que fortalezcan las interacciones entre
agricultura-ambiente-sociedad-tecnología, donde se aprovechen las ventajas comparativas de ALC
Intensificación Sostenible
Nota: La complementariedad de la intensificación sostenible con la agricultura climáticamente inteligente facilita diversidad de
aspectos como la creación del ambiente habilitador, acceso y creación de mercados, creación de capital humano y social, así como
resiliencia a choques de diversa índole, que al final redundan en mejores medios de vida. Todo esto se lograría si se abordan
dimensiones como la intensificación ecológica, de agrobiodiversidad y genética.
Fuente: Adaptado de The Montpellier Panel 2013.
Aggarwal, P.K., Jarvis, A., Campbell, B.M., Zougmoré, R.B., Khatri-Chhetri, A., Vermeulen, S.J.,
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Introducción
Una de las bases del desarrollo fundamentado en la bioeconomía como paradigma productivo es
la trasformación de los recursos para producir biomasa vegetal a partir del proceso fotosintético
que involucra energía solar, diferentes componentes minerales, agua y dióxido de carbono (CO2).
Dicha biomasa puede ser procesada en biorrefinerías para producir una serie de bioproductos
con usos finales en alimentos, fibras y energías. Por tanto, las biorrefinerías se constituyen en
uno de los principales senderos para el desarrollo de la bioeconomía en el continente americano
y el mundo.
Para una comprensión clara del concepto fundamental de una biorrefinería y de sus principios
básicos de operación, es necesario entender previamente el concepto de biomasa, sus orígenes,
sus clasificaciones y sus diferentes usos. FAO (2023) indica que la biomasa es todo material de
origen biológico que está presente tanto en cultivos energéticos, como en residuos agrícolas y
forestales, en estiércol o biomasa microbiana, pero excluye del concepto a la biomasa que se
encuentra en los depósitos fósiles. Con respecto a sus orígenes, la biomasa puede provenir de
cuatro fuentes principales: la vegetal, la animal, la residual y la de los cultivos energéticos. La
vegetal es el resultado directo de la actividad fotosintética sobre los vegetales; la animal proviene
de las cadenas biológicas de los diferentes seres vivos que se nutren de la biomasa vegetal; la
residual es un subproducto de las diversas actividades agrícolas, ganaderas, animales,
forestales, industriales e incluso de residuos de zonas urbanas; y la de cultivos energéticos
proviene de cultivos como oleaginosas (soya, palma, colza, entre otras), poáceas (caña de
azúcar) y herbáceos (maíz, avena y otras) que se destinan principalmente a la obtención de
biocombustibles, bien sean sólidos, líquidos o gaseosos (FAO 2011).
Para otros autores como Tursi (2019), la biomasa puede clasificarse en cuatro grandes
categorías: a) biomasa proveniente de madera y leñosa, b) biomasa herbácea, c) biomasa
acuática, d) biomasa de residuos animales y humanos y e) mezclas de biomasa.
Una biorrefinería se caracteriza porque logra integrar de manera exitosa diversos tipos de
procesos (biológicos, físicos, químicos, etc.), tanto de acondicionamiento primario, que
convierte la biomasa en compuestos intermedios (azúcares, ácidos grasos, etc.), como de
transformación secundaria, que reconvierte a los intermediarios en productos finales con
diversas aplicaciones (López et al. 2020:51).
En una industria petroquímica los bloques de construcción pueden ser metanol, etileno,
propileno, butadieno, benceno, entre otros, que sirven como el output para producir distintos
tipos de polímeros y compuestos químicos; mientras que en una biorrefinería, estos bloques
de construcción pasan a ser aminoácidos, ácidos grasos volátiles (AGV), alcoholes, celulosa,
esteres, lignina, lípidos CO2, gas de síntesis, proteínas, etc. que me permiten obtener
productos tan variados como biofertilizantes, biomateriales, químicos biobasados y
biocombustibles entre muchos otros. (De Jong et al. 2020:7).
Biorrefinería: definición
En pocas palabras, una biorrefinería es una instalación que transforma la biomasa en productos
aplicables a diversos campos industriales, como alimentos, bioproductos, energía, fertilizantes y
piensos, entre muchos otros. Una definición más sofisticada indica que una biorrefinería es “el
procesamiento sostenible de la biomasa que utilizando una amplia variedad de tecnologías de
conversión de manera integrada obtiene un espectro de productos comercializables alimentos,
piensos, materiales, químicos), energía (combustibles, energía y calor)” (Parisi 2018:1).
No existe aún en el ámbito internacional, un consenso definitivo relacionado con los criterios de
clasificación para las biorrefinerías. Para algunos autores, como Nizami (2017), la clasificación
puede basarse en el tipo de materia prima y en los procesos de conversión empleados. Según
este autor, existen biorrefinerías primarias (usan leña, astillas de madera y otros como materia
prima) y biorrefinerías secundarias o avanzadas (que convierten la materia prima en productos
Figura 16. Tipo de biomasas, procesos, bloques de construcción y productos obtenidos en una biorrefinería.
Biomasas
Mecánico-físicos Termo-químicos Biológicos Químicos
Trituración Hidrólisis
Steam Explosion
Prensado Procesos enzimáticos Transesterificación
Combustión directa
Molienda (biocatálisis) Esterificación
Pirólisis
Fibración Fermentación aerobia Extracción
Gasificación
Membranas y anaerobia Catálisis
Supercrítico
Destilación Digestión anaerobia Precipitación
Hidrotérmicos
Evaporación Cristalización
Piensos Biobutanol
Biodiesel Bioproductos
Pellets biomasas
Una buena parte de las biorrefinerías que operan actualmente en ALC son del tipo
convencional. Usan como materia prima biomasa vegetal con plataformas químicas
fundamentales de almidón o azúcar y aceite o grasa para obtener uniproductos, como el
etanol y el biodiesel, respectivamente, y en algunos casos, energía y otros subproductos12.
La FAO estima que actualmente se pierdan o desperdician, tanto en procesos de cosecha como
de distribución, más de 1300 millones de toneladas métricas de los alimentos producidos en el
mundo. Corresponden por grupos de alimentos: raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas
(40-50 %), pescados (35 %), cereales (30 %) y (20 %) de la carne y los productos lácteos. Estos
alimentos serían suficientes para alimentar a cerca de 2000 millones de personas. También se
estima que en ALC se presenta aproximadamente el 6 % de estas pérdidas globales alimentos
(78 millones de toneladas métricas aproximadamente) y que cada año en la región se pierde o
desperdicia alrededor del 15 % de sus alimentos disponibles (Benítez 2022).
Se calcula que alrededor de 13 millones de toneladas de residuos de plástico llegan a los mares
del mundo y entran a la cadena alimentaria, lo cual pone en riesgo la salud humana (PNUMA
2018). También, se sabe que en ALC se generan aproximadamente 17 000 toneladas de
residuos plásticos por día (Residuos Profesional 2022).
En el caso de las frutas y verduras, es posible emplear la piel, la pulpa o las semillas en una
biorrefinería como fuente de compuestos bioactivos (carotenoides y ácidos grasos). En relación
con los subproductos de la acuicultura y la industria cárnica, se pueden obtener compuestos
bioactivos como fosfolípidos y péptidos. El cuadro 7 presenta algunos ejemplos de
aprovechamiento de residuos agroalimentarios en procesos de biorrefinerías.
Residuo
Compuesto bioactivo Bioactividad Uso potencial
agroalimentario
Antocianina
Cáscara de frijol negro Ácidos grasos (linoléico, Antioxidante Suplemento y colorante
alimentario
oléico)
Compuestos fenólicos
Cáscara de café Antioxidante Aditivo antioxidante
(Ac clorogénico)
13 Vega, M, S et al. (2017). Evaluación de semillas de guayaba (Psidium guajava L.) como alternativa en la nutrición ruminal.
Universidad Autónoma de Zacatecas. México.
América Latina puede y debe avanzar hacia el montaje y operación a largo plazo de
biorrefinerías de lignocelulosa.
El área total de bosques en el mundo es de 4060 millones de hectáreas (ha), que corresponde al
31 % de la superficie total de la tierra. Las zonas tropicales poseen la mayor proporción de los
bosques del mundo (45 %). El resto está localizado en las regiones boreales, templadas y
subtropicales. Las plantaciones forestales abarcan cerca de 131 millones de hectáreas, lo que
representa el 3 % de la superficie forestal mundial y el 45 % de la superficie total de bosques
plantados. La proporción más alta de plantación forestal se encuentra en América del Sur, donde
este tipo de bosque representa el 99 % de la superficie total de bosque plantado y el 2 % de la
superficie forestal total. El 44 % de las plantaciones forestales del mundo está compuesto
principalmente por especies introducidas, pero existen grandes diferencias entre regiones. Así, en
América del Norte y América Central están compuestas principalmente por especies nativas y en
América del Sur, casi en su totalidad, por especies introducidas (FAO 2020)14.
Las plantaciones forestales son una fuente inmensamente variada de lignocelulosa, la cual puede
ser considerada como la biomasa de carácter natural más abundante que se obtiene por
fotosíntesis. Además, es renovable y ampliamente distribuida y está constituida por tres
fracciones principales: la celulosa (polímero de glucosa), la hemicelulosa (pentosas) y la lignina
(fenoles). La biomasa lignocelulósica está constituida aproximadamente por celulosa (del 30 % al
57 %), hemicelulosa (entre el 8 % y el 40 %) y lignina (entre un 11 % y un 25 %). Tiene la ventaja
de ser considerada un recurso renovable, ya que se encuentra ampliamente disponible tanto en
su forma natural, como en las plantaciones forestales.
El cuadro 8 muestra algunas biorrefinerías de etanol celulósico que operan a escala comercial con
diferentes fuentes de materias primas.
14 Una plantación forestal es aquella que se maneja de manera intensiva, compuesta por una o dos especies de edad uniforme,
Noruega
Borregaard Madera Licor procesado En operación
(Sarpsborg)
de madera
Licor procesado
Domsjö Fabriker AB Suecia En operación
Madera de madera
(Domsjö)
Eslovaquia Puesta en
Residuos agrícolas de Azúcares
Enviral y Clariant (Leopoldov) operación 2019
paja de trigo
Biomasa leñosa
Noruega Puesta en
St1 y Vikeng Skog SA (residuos de la industria Azúcares
(Hønefoss) operación 2021
forestal)
En Colombia, desde noviembre del 2021, comenzó a operar la biorrefinería Refoenergy Bita,
donde se generan 4,5 megavatios-hora de energía eléctrica que suple las necesidades
energéticas de Puerto Carreño, capital del departamento del Vichada, todo esto a partir de
biomasa forestal cultivada (Valorem 2022).
En Brasil, varios son los casos exitosos que pueden citarse: Raizem, con operaciones en
Brasil y Argentina. Opera como un joint-venture entre la Royal Dutch Shell y el grupo Cosan.
Produce azúcar, etanol y bioenergía; COFCO, en el mismo segmento, es considerado uno de
los cinco más grandes comercializadores de azúcar en el mundo; y Braskem, que tiene una
línea de polímeros y resinas de base sostenible y renovable, cuya materia prima es la caña de
azúcar que permite obtener polietileno, eva y cera de polietileno de base renovable basada en
caña de azúcar.
América Latina debe contar con un inventario y clasificación completa de las biorrefinerías
existentes que al menos incluya: a) tipos de materia prima empleada; b) tipos de
plataformas empleadas; c) tipos de procesos empleados; y d) productos obtenidos.
Existen en la región varias iniciativas de trabajo en red que buscan desarrollar plataformas
conjuntas de investigación y desarrollo sobre el uso de la biomasa, principalmente con fines
energéticos, dentro de las cuales es posible destacar las siguientes: la Red Iberoamericana de
Tecnologías de Biomasa y Bioenergía Rural (REBIBIR), la Red CYTED de Optimización de los
procesos de extracción de biomasa sólida para uso energético (IBEROMASA), la Red Mexicana
de Bio Energía (REMBIO) y la Red Colombiana de Energía de la Biomasa (RedBiocol). Sin
embargo, es necesario avanzar para que el ámbito de estas redes colaborativas de trabajo no se
circunscriba únicamente a la bioenergía, sino que abarque otro tipo de potenciales productos y
tecnologías de transformación e incluya en su ámbito aspectos normativos, regulatorios, de
economía circular y de mitigación del cambio climático, entre otras. Un buen ejemplo para seguir
puede ser la Plataforma Tecnológica y de Innovación Española de Biomasa para la Bioeconomía
(BIOPLAT).
Es fundamental que en la región se genere o actualice la información básica para un uso eficiente
de la biomasa. Para ello se deben incluir por lo menos los siguientes elementos:
15Las imágenes multiespectrales miden el NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) que permite determinar la cantidad,
calidad y desarrollo de la vegetación mediante sensores de intensidad de radiación de ciertas bandas del espectro electromagnético
que son reflejadas o emitidas por la vegetación.
Tres elementos son claves para un uso eficaz de la biomasa y así garantizar la operación eficiente
de una biorrefinería y la obtención de productos y procesos con el menor impacto ambiental y
social: a) la calidad y la trazabilidad de la biomasa; b) las certificaciones empleadas para las
materias primas, el proceso o el producto final obtenido; y c) las evaluaciones que pueden dar
cuenta del ciclo de vida de la biorrefinería, de su consumo de agua y de su huella ambiental en
términos de carbono.
ALC necesita desarrollar estándares de calidad de las variadas fuentes de biomasa que pueden
emplearse como materia prima en sus biorrefinerías, lo que significa trabajar con todos los actores
de las cadenas, desde los agricultores, los transformadores, hasta los industriales, con el fin de
asegurarse una trazabilidad completa de la biomasa que mejore la calidad de los productos
biobasados y permita un acceso más eficaz a los diferentes mercados. Un ejemplo interesante
puede ser el que actualmente desarrolla la Red de Calidad de Biomasa de Canadá (BQNC) que
proporciona trazabilidad de biomasa para varias cadenas agroalimentarias, por medio de la
empresa TrustBIX Inc. (BioEconomía 2022c).
Con respecto a las certificaciones, estas son tan variadas como cultivos, procesos y sectores
industriales existen y pueden ser obligatorias o voluntarias y generales o particulares. A modo de
ejemplo, podemos citar las certificaciones específicas para tres cultivos: palma de aceite, caña de
azúcar y soja. La palma de aceite tiene la certificación de la Mesa Redonda sobre Aceite de
Palma Sostenible (RSPO), que promueve una producción y uso de aceite de palma con criterios
de sostenibilidad ambiental, social y económica, la certificación del Programa de Aceite de Palma
Sostenible en Indonesia (ISPO) y la certificación del estándar de Aceite de Palma Sostenible de
Malasia (MSPO). La caña de azúcar cuenta con la certificación BONSUCRO 4.2 (2016) que
certifica la producción sostenible de caña de azúcar. La soja tiene las certificaciones RTRS
Versión 3.0 (2016) que certifica la producción sostenible de soja y la RSPO P&C (2013) que
certifica la producción sostenible del aceite de la soja.
Los análisis de ciclo de vida (ACV) son herramientas de gestión ambiental que me permiten
evaluar los inputs y outputs de un sistema o producto durante todo su ciclo de vida, con el objeto
Uno de los principales retos para las biorrefinerías en la región consistirá en convertir las
refinerías de base petroquímica en biorrefinerías que operen bajo modelos de economía
circular, con impacto positivo sobre el cambio climático y la seguridad alimentaria.
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Una de las bases del desarrollo fundamentado en la bioeconomía como paradigma productivo es
la trasformación de los recursos biológicos para producir biomasa vegetal a partir del proceso
fotosintético que involucra energía solar, diferentes componentes minerales, agua y dióxido de
carbono (CO2). En este sentido, los bioproductos y las biorrefinerías (productoras de bioenergía)
se constituyen como uno de los principales senderos para el desarrollo de la bioeconomía en el
continente americano.
16 El biodiesel es un biocombustible generado mediante la transesterificación, principalmente de aceite de palma, soja y colza con un
alcohol. Esta producción es conocida como FAME, del inglés fatty acid methyl ester (éster metílico de ácido graso). A este proceso
productivo se ha sumado la producción de biodiésel a partir de aceite vegetal hidrotratado, comúnmente conocido como hydrotreated
vegetable oil (HVO).
180.000
160.000
140.000
120.000
100.000
80.000
60.000
40.000
20.000
0
0 0 01 02 03 04 05 06 07 008 009 010 011 012 013 014 015 016 017 018 019 020 21
20 20 20 20 20 20 20 20 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 20
17 Entre los principales desafíos de la electromovilidad, se destacan: a) generar una matriz eléctrica más verde y mejorar la eficiencia
energética para reducir las emisiones; b) aumentar la generación, el transporte y la distribución de electricidad; c) establecer redes de
distribución alternativa; y d) reducir los costos. Considerados dichos desafíos y el desarrollo actual, una modificación sustancial en el
paradigma actual de movilidad tardará mucho tiempo en materializarse (Torroba 2021a).
Con base en estos tres fundamentos, se han desarrollado políticas públicas que han permitido
construir cadenas y redes de valor asociadas con un desarrollo considerable en el continente
americano. Dichas redes y cadenas tienen productos energéticos (los biocombustibles) dentro de
sus eslabones finales y, de forma complementaria, productos no energéticos (subproductos
alimenticios, farmacéuticos, entre otros).
Durante el 2021, 60 países contaban con algún tipo de regulación, generalmente mandatos de
mezclas directos o indirectos, que aseguraban el consumo de algún tipo de biocombustible
Con respecto al bioetanol, se destacan las mezclas de Brasil (27 % más la posibilidad de ventas
de alcohol hidratado puro18), Paraguay (25 %)19 y Argentina (12 %). En relación con el biodiesel,
los países de mayor utilización en las Américas son Brasil, Colombia y Argentina. Indonesia20 es
la principal referencia en el ámbito mundial.
Figura 18. Mandatos directos e indirectos de uso de bioetanol en la gasolina21 en el 2021.
18 La mezcla obligatoria más destacada en el mercado libre de alcohol hidratado puro representa aproximadamente el 50 % de las
Figura 19. Mandatos directos e indirectos de uso de biodiésel en el diésel fósil22 en el 2021.
Las materias primas más utilizadas en las Américas para la producción de bioetanol son la
caña de azúcar y el maíz. Para el caso del biodiesel, el aceite de soja es la principal materia
prima. En ambos casos, su uso está estrechamente vinculado con los excedentes de su
producción.
De acuerdo con Torroba (2022b), la caña de azúcar se usa mayoritariamente en Brasil, país
donde se ha industrializado el 64,5 % de la caña de la campaña 2019-2020 para la producción del
Estos países tienen grandes excedentes de dichas materias primas: mientras que Brasil exporta
el 38 % del azúcar del mundo, Estados Unidos exporta aproximadamente el 31 % del maíz y
Argentina el 13 % de este. A nivel agregado, las Américas exportan el 66 % del maíz del mundo y
el 51 % del azúcar, por lo que disponen de una gran cantidad para industrializarlo en forma de
biocombustibles.
Por su parte, durante 2021 %, el 68 % del bioetanol del mundo se produjo con maíz, mientras que
el 19 % se hizo a partir de caña de azúcar (jugo directo).
Figura 20. Producción de bioetanol por tipo de materia prima utilizada en el 2021.
100 %
7% 6% 12 % 12 % 12 %
90 % 13 % 13 %
80 % 27 % 24 %
21 % 24 % 24 % 23 % 19 %
70 %
60 %
50 %
40 %
67 % 70 % 67 % 68 %
30 % 64 % 64 % 64 %
20 %
10 %
0%
2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021
Maíz Caña de azúcar Otras materias primas
Fuente: Torroba 2022b.
Con respecto al biodiesel, las materias primas más empleadas en el continente americano son el
aceite de soja y la palma. Argentina y Estados Unidos producen el 100 % del biodiésel con base
en soja, mientras Brasil produce el 80 % a partir de esa materia. Colombia, por su parte, utiliza el
aceite de palma.
A nivel agregado, las Américas exportan el 72 % del total mundial de aceite de soja. Sobresale
Argentina, que exporta aproximadamente el 41 % del aceite mundial de soja. Brasil exporta el 11
% y Estados Unidos, el 10 %. Colombia, por su parte, es el cuarto exportador mundial de aceite
de palma y ha llegado a exportar el 1,5 % del total. Estos datos muestran que las Américas tienen
Figura 21. Producción de biodiésel por tipo de materia prima utilizado en el 2021.
100 %
90 %
27 % 28% 30 % 28 % 29 % 31 % 30 %
80 %
70 %
60 % 15 % 13 % 13 %
20 % 18 % 17 % 11 %
50 %
40 %
17 % 19 % 20 % 24 % 28 % 27 % 25 %
30 %
20 %
21 % 23 % 22 % 22 % 19 % 20 % 21 %
10 %
0%
2015/16 2016/17 2017/18 2018/19 2019/20 2020/21 2021/22
Los biocombustibles líquidos se han instalado en forma masiva en las Américas. Tanto el
consumo y la producción de biodiésel como de bioetanol se han difundido en las regiones de Sur
y Norte América. Su uso continuará formando parte de la transición limpia y de la
descarbonización del sector transporte terrestre. Por otro lado, reviste de importancia el rol de los
biocombustibles de aviación en la descarbonización de este sector en el futuro, así como el
creciente interés en utilizar combustibles biológicos para transporte marítimo.
La forma más habitual y efectiva en que los países han fomentado los biocombustibles líquidos
está estrechamente vinculada con la formulación de marcos normativos y políticas públicas. La
primera acción consiste en autorizar y normar las especificaciones de calidad de los
biocombustibles. Este es el punto de partida y condición necesarias. La experiencia muestra que
generalmente los mandatos de mezcla suelen ser muy efectivos en los inicios de las políticas
públicas. Este tipo de normativa puede variar a medida que el mercado “infante” se va
desarrollando.
La Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO) está integrada por los principales
gremios empresariales e industriales de las Américas dedicados a la producción y procesamiento de azúcar,
alcohol, maíz, sorgo, soja, aceite vegetal y granos, entre otros productos del sector agropecuario.
Como principales objetivos de este nuevo ente regional, se destacan los relacionados con la coordinación,
elaboración, promoción y consumo sustentables de estas energías limpias en todo el hemisferio.
La creación del grupo se produjo en el 2023 durante la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos,
organizada en San José, Costa Rica, por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA),
que operará como Secretaría Técnica de la Coalición.
Entre sus principales enunciados, la declaración de origen de la CPBIO plantea que la crisis climática es cada
vez más preocupante, pero aún hay tiempo para evitar catástrofes mayores. Los biocombustibles, en especial
los líquidos, son el factor clave para la descarbonización del transporte.
En criterio de la coalición, “los biocombustibles mejoran la calidad del aire y la salud de la población, y
contribuyen al desarrollo de la agricultura y la economía, pues su elaboración diversifica la oferta productiva,
agrega valor, protege los suelos mediante la rotación de cultivos, crea empleos sostenibles y asegura un flujo
de demanda estable en el tiempo para los agricultores”(IICA, 2023).
Además, la producción de biocombustibles permite reducir la vulnerabilidad asociada a una única fuente de
energía para dejar de depender, por ejemplo, de los combustibles fósiles.
24 Conformada por: Asociación Azucarera de El Salvador, Asociación de Combustibles Renovables Guatemala (ACR), Azucareros del Istmo
Centroamericano (AICA), Alcoholes del Uruguay (ALUR), Asociación de Productores de Alcohol de Guatemala (APAG), Arreglo Productivo Local de
Alcohol (APLA) de Brasil, Asociación de los Productores de Biocombustibles de Brasil (APROBIO), Asociación de Azúcares y Alcoholes de Panamá
(AZUCALPA), Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (BIOCAP), Centro Azucarero y Alcoholero Paraguayo (CAAP), Cámara
Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera de México, Comité Nacional de Productores de Azúcar Nicaragua (CNPA), Federación Nacional de
Biocombustibles de Colombia (FEDECOMBUSTIBLES), La Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA) de Costa Rica, Asociación Peruana
de Agroindustriales del Azúcar y Derivados (PERUCAÑA), Unión de Azucareros Latinoamericanos (UNALA), Unión Nacional de Etanol de Maíz
(UNEM), Asociación Brasileña de la Industria de la Caña de Azúcar (UNICA), Consejo de Granos de Estados Unidos, Asociación de la Cadena de la
Soja Argentina (ACSOJA), Asociación Maíz y Sorgo Argentino (MAIZAR), Cámara de Bioetanol de Maíz (BIOMAIZ), Cámara Argentina de
Biocombustibles (CARBIO), Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina-Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) y Centro
Azucarero Argentino (CAA).
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En una época marcada por la variabilidad climática extrema y por los impactos inciertos de un
conflicto bélico, los productores agrícolas se ven afectados en los ámbitos agronómicos y
económicos. Por lo anterior, el cumplimiento a tiempo y en forma de varios de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) (Naciones Unidas 2015) está en entredicho. Las amenazas
ambientales influyen sobre la productividad y la calidad de los cultivos e incluso se perciben
efectos aún desconocidos sobre la resistencia de las plantas a distintos tipos de estrés biótico y
abiótico. Todo ello afecta de manera importante el cumplimiento de los ODS 1, 2, 6, 13 y 15. Por
otro lado, el conflicto Rusia-Ucrania está perturbando el suministro y el costo de los fertilizantes
(Jenkins 2022). Ante este panorama y para responder a las amenazas ambientales y aminorar las
consecuencias del conflicto sobre el sector agro-productivo, sin afectar la visión de sostenibilidad
de la producción agrícola, diversas técnicas y aplicaciones biotecnológicas se consolidan como
herramientas de utilidad inmediata.
Por otra parte, las técnicas de cultivo in vitro de células y tejidos retoman su importancia en la
propagación y distribución de materiales élite (plátano, banano, yuca, papa y otros) y en la
limpieza de materiales de siembra (por remoción de virus, bacterias y hongos), lo cual contribuye
a la disminución en el uso de fungicidas y demás moléculas de síntesis importantes para paliar
determinadas situaciones del proceso productivo.
Cada vez más las aplicaciones biotecnológicas se relacionan con contribuciones a la resolución
de problemas medioambientales, por ejemplo: en la definición de estrategias de conservación o
protección de la biodiversidad y en el rescate de especies en vía de extinción; en el apoyo a
medidas de adaptación al cambio climático (mediante generación de cultivos tolerantes a la
sequía o a la salinidad o a través de la obtención de animales resistentes a altas temperaturas
ambientales); en la diversificación y optimización energética (contribución a la mitigación) del
sector agroalimentario; y, en general, en el desarrollo agrícola y pecuario (para producir más y
mejor).
Las opciones tecnológicas actualmente disponibles son múltiples y variadas. Sin embargo, para
contribuir en el desarrollo oportuno de tales áreas, es necesario una mayor inversión (en recursos
humanos e infraestructura) y mayor claridad regulatoria.
Por ejemplo, es necesario revisar y ajustar la regulación sobre insumos biológicos (bioinsumos),
para garantizar la obtención y utilización de productos de calidad (en términos de seguridad e
inocuidad). Si bien el tema de la regulación para el desarrollo del subsector de bioinsumos fue
introducido por el IICA en el 2013 (IICA 2013), se requiere trabajo adicional, por ejemplo: en la
mayor conceptualización técnico-regulatoria basada en los desarrollos actuales, en los protocolos
y normas sustentados en la caracterización de los diversos tipos de productores y sectores, en la
revisión y el eventual ajuste de reglamentos técnicos para bioinsumos en la mayoría de los
países, en el fortalecimiento de las labores de extensión agrícola relacionadas con la elaboración
de este tipo de productos y ciertamente en normas para el perfeccionamiento de los canales de
comercialización.
La modificación genética consiste en un conjunto de técnicas que permiten hacer cambios sobre
la dotación genética (genoma) de un organismo. Existen diversas posibilidades para tales
cambios. La más natural es la mutación, fenómeno responsable de la evolución biológica y de la
vida tal y como la conocemos. Luego está la selección para el mejoramiento de plantas y
animales, con las que se han obtenido cultivos y razas desde el establecimiento de las
sociedades humanas. Posteriormente se llega a diferentes innovaciones tecnológicas, por
ejemplo: la mutagénesis física y química, como resultado de la utilización de radiación ionizante
y de compuestos químicos, o la modificación genética con técnicas de biología molecular que
permiten la introducción de genes de una especie en otra (transgénesis) o los más recientes,
cambios (o ediciones) muy precisos de los elementos constitutivos de los genes y genomas.
En el ámbito agrícola, las aplicaciones de la EdGn dependerán de cada cultivo y el problema por
resolver. No obstante, las aplicaciones de CRISPR-Cas en cultivos se pueden resumir en
(Karavolias et al. 2021): a) ampliación de la variabilidad genética por alteración o introducción de
nuevas características a los cultivos (Schaart et al. 2016); b) mejora de la tolerancia de los cultivos
a diversos tipos de estrés abiótico: sequía, salinidad e inundaciones; c) resistencia a plagas y
enfermedades; d) incremento de rendimientos; y e) mejora de la calidad (incremento de
metabolitos benéficos, alteración de macronutrientes y disminución de antinutrientes).
En animales, la EdGn consolidará sus aplicaciones (Hallerman et al. 2022) en: a) generación de
sistemas de detección de enfermedades; b) desarrollo de tratamientos apoyados en biotecnología
para control de enfermedades genéticas y virales (peste aviar, peste porcina); c) fomento del
bienestar animal sin afectar el incremento de la productividad de los sistemas (por ejemplo:
eliminación de prácticas como el sacrificio de pollitos de un día, la castración de cerdos, el corte y
quemado de cuernos en bovinos, entre otros); y d) modificaciones para incremento de cantidad
(animales de rápido crecimiento, incremento de masa muscular) y mejora de calidad (leche sin
lactoglobulina, huevos sin ovomucoide).
La transgénesis seguirá empleándose cada vez menos, no porque sea insegura, sino porque, a
diferencia de la EdGn, los costos para generar un OVM son altos (McDougall 2011),
principalmente para cumplir con los requisitos regulatorios para la liberación al ambiente. Además,
los desarrolladores de productos de la EdGn son más variados (Goberna et al. 2022) y la
percepción pública sobre EdGn está siendo más positiva que sobre los OVM (Shew et al. 2018 y
Civicscience 2022). En resumen, la bioeconomía encuentra en la EdGn una herramienta para su
potencial consolidación.
Todas las formas de agricultura buscan producir más y mejor, pero lo hacen a través de rutas
diferentes. Lo importante es que tales rutas contribuyan, de manera demostrada, a la
sostenibilidad productiva, económica y ambiental.
La agricultura orgánica es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos
de la finca, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a
minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos
Desde el punto de vista retórico, la declaración es robusta, pero desde el punto de vista práctico,
y con el grado de incertidumbre técnica actual, migrar de un sistema de producción convencional
a uno completamente orgánico sin una transición cuidadosa (fundamentada en las realidades de
la producción y del consumo y en las prácticas de manejo y bioinsumos científicamente validados)
es un reto casi inalcanzable para la mayoría de los cultivos.
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Introducción
En este capítulo presenta una revisión del concepto de biodiversidad y servicios ecosistémicos y
se analiza su importancia para el desarrollo de América Latina y el Caribe (ALC). Además, se
describen de manera general el estado de los ecosistemas y las principales causas de su
acelerado deterioro en ALC. También se identifican algunas soluciones para revertir la
degradación y minimizar las posibles divergencias entre conservación y crecimiento económico.
El artículo concluye con una serie de recomendaciones de política para promover una transición
fluida hacia una economía global verde e inclusiva.
“…la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los
ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos
de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las
especies y de los ecosistemas (ONU 1992, p. 3-4).”
Uno de los hitos fundamentales relacionados con el concepto de biodiversidad y los servicios
ecosistémicos lo constituye la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (MEA 2005). Esta
posiciona a la biodiversidad como la base para el mantenimiento de las funciones de los
ecosistemas y la provisión de servicios ecosistémicos (SE) que sustentan el bienestar humano
(MEA 2005). Además, clasifica los SE en cuatro grandes grupos: a) de soporte, b) de
aprovisionamiento, c) de regulación y d) culturales. Por ende, los SE constituyen un amplio
espectro de beneficios que recibe el ser humano de la existencia de la biodiversidad y las
funciones de los ecosistemas.
Estos beneficios pueden expresarse como efectos directos sobre los ingresos de las personas.
Sin embargo, en muchas ocasiones, el impacto sobre el bienestar humano se percibe en mejoras
en la salud, la seguridad alimentaria y otras dimensiones sociales clave. El concepto de SE es
fundamentalmente antropocéntrico y se reconoce como un pilar para el desarrollo sostenible. De
hecho, 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen una relación directa con la
provisión de SE. Recientemente, el reconocido informe sobre la economía de la biodiversidad
Degradación y tendencias
Los ecosistemas de todo el mundo, y ALC no es la excepción, están amenazados por acciones
humanas (Díaz et al. 2018). La biodiversidad y las condiciones de los ecosistemas en muchas
Las causas de estas tendencias suelen estar asociadas con una percepción y valoración
inexactas de la contribución de la biodiversidad al bienestar humano y al desarrollo económico,
así como por políticas públicas inadecuadas o caracterizadas por la presencia de incentivos
perversos (consecuencias negativas imprevistas y no deseadas). Los patrones de producción y
consumo insostenibles amenazan la base misma del sistema económico. Por ello, lograr una
transición hacia una economía global verde y socialmente inclusiva requiere alinear esfuerzos
para un crecimiento de las economías del mundo sin comprometer la base de los activos
naturales. Esta meta requiere minimizar las disyuntivas (trade-offs) y fomentar las sinergias entre
la protección de la biodiversidad y el crecimiento económico. La integración del capital natural en
la toma de decisiones públicas debe ser una prioridad y debería integrar e incorporar los valores
de la biodiversidad en las políticas, estrategias y prácticas de los actores públicos y privados,
como un medio de promover la conservación y el uso sostenible de esta y de los recursos
naturales (Huntley y Redford 2014; Whitehorn et al. 2019).
Un estudio reciente (Martínez-Salinas et al. 2022) demostró que, en sistemas de café, los SE de
control de plagas y polinización interactúan positivamente, lo que incrementa la productividad a
través de efectos sinérgicos de aves y abejas sobre el cuajado de frutos, el peso de los frutos y
su uniformidad (figura 22). La exclusión de aves y abejas resultó en una reducción promedio del
rendimiento del 24,7 % (equivalente a perder USD 1066,00/ha). Estos hallazgos demuestran que
promover la conservación de la biodiversidad en espacios agrícolas productivos por
medio del mejoramiento del hábitat puede generar múltiples beneficios para los
productores y la sociedad en general.
Figura 22. Efecto de los servicios de polinización y control de plagas en la producción de café.
A
0,66 1,52 A
0,56 B 1,46
C B
0,50 C 1,40 C
C
0,45 1,34
No abejas Abejas No abejas Abejas
Fuente: Martínez-Salinas et al. (2022)
La figura 22 muestra los efectos de la interacción positiva entre abejas (polinización) y aves
(control de plagas y broca del café) sobre (A) la proporción de fruto cuajado y (B) el peso
promedio de frutos de café, en fincas productoras de café ubicadas a lo largo del corredor
biológico de la Volcánica Central Talamanca en Costa Rica25. A y B muestran cómo la acción
combinada de aves y abejas (interacción positiva = sinergia) aumenta la proporción de frutos
cuajados (A) y el peso promedio de estos frutos (B) en comparación con otros tratamientos. En
(A) la acción combinada de aves y abejas representa un incremento en la proporción de frutos
Este programa busca aumentar la capacidad de resiliencia ante el cambio climático (CC) de las comunidades y
los ecosistemas vulnerables en las zonas rurales de Ecuador, Guatemala y Costa Rica. Dirige sus esfuerzos
hacia los siguientes objetivos: a) mejorar condiciones marco y fortalecer la gobernanza en múltiples niveles para
la AbE; b) implementar medidas de AbE innovadoras y costo-eficiente con enfoque de género; c) desarrollar
capacidades en actores claves para escalar las AbE; y d) mejorar el acceso a mecanismos financieros para
grupos vulnerables. El programa realiza acciones para incorporar el enfoque de AbE en políticas nacionales y
de paisaje, por ejemplo: planes de manejo de cuencas, planes de adaptación municipales, entre otros. También
provee evidencia empírica sobre la relación costo y efectividad de la implementación de medidas de AbE en
finca y paisaje y promueve la creación de modelos de negocios para apalancar enfoques que consideran SE y
biodiversidad para la gestión del riesgo climático.
Con distintos grados de apoyo de otros actores, los gobiernos de ALC han implementado
políticas para la restauración y conservación de SE de forma explícita o de forma implícita a
través de iniciativas genéricas de conservación. Se destacan dos de las políticas más comunes y
de mayor arraigo: los pagos por servicios ambientales (PSA) y la designación de áreas protegidas
(AP).
Por su parte, los PSA constituyen una herramienta de política que brinda incentivos económicos
a los proveedores de SE (por ejemplo: agricultores, propietarios de bosques) condicionados a
reglas acordadas de manejo de la finca o predio, como restricciones a cambio de uso del suelo
(Wunder 2015). En la década de los noventa, los programas de PSA surgieron como parte de las
iniciativas de conservación forestal en ALC y se conformaron como una alternativa o
complemento a los enfoques tradicionales de comando y control (por ejemplo: AP
gubernamentales). Además de pagar por la conservación de bosques y plantaciones forestales,
algunos PSA también incluyen a los SAF y otras buenas prácticas agrícolas como opciones que
pretenden promover a través de los pagos.
26 Para obtener más información visite: Scaling-up Ecosystem-based adaptation (EbA) measures in rural Latin America | Internationale
Klimaschutzinitiative (IKI) ([Link])
Por otro lado, las AP son reconocidas como la política de conservación de la biodiversidad más
relevante en el mundo y ALC ha estado a la vanguardia en su implementación (Blackman et al.
2014; UNEP-WCMC 2016). En los últimos años, ALC aumentó significativamente su cobertura de
AP terrestres y marinas y llegó a tener la mayor proporción de área terrestre protegida
globalmente: un 23 %, frente a un promedio de 12,7 % en el resto del mundo (Blackman et al.
2014 y PNUMA-WCMC 2016).
PSA en México. Establecido en el 2003 y administrado por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), llegó
a ser el PSA más grande del mundo, hasta cubrir 3,25 millones de hectáreas en todo el país (OCDE 2018). El
programa se ha implementado a través de tres esquemas diferentes: a) el Programa Nacional de PSA,
financiado con presupuestos federales; b) mecanismos locales de PSA, un mecanismo de contrapartida donde
el gobierno federal iguala hasta el 50 % del financiamiento privado para la implementación de PSA locales en
acuerdo con empresas privadas, organismos no gubernamentales (ONG), gobiernos estatales y municipales;
y c) el Fondo Patrimonial de Biodiversidad, creado hace más de 20 años para el financiamiento a largo plazo
de la conservación de ecosistemas forestales que albergan la biodiversidad significativa mundial. El programa
ha focalizado sus esfuerzos en las áreas socialmente más vulnerables con un alto riesgo de deforestación y
pérdida de hábitat.
PSA Costa Rica. El PSA en este país es uno de los más longevos del mundo y es el resultado de décadas de
experimentación, aprendizaje y adaptación. El éxito del programa nacional de PSA debe contextualizarse
como parte de una combinación de políticas y leyes complementarias diseñadas por el gobierno central para
proteger el medio ambiente. Este programa es administrado por el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal
(FONAFIFO) desde el año 1996. Se ha enfocado en la conservación de bosques y su principal fuente de
financiamiento proviene de una fracción del impuesto a los combustibles.
Las AP de usos múltiples son aquellas en las que, además de la conservación, se permiten usos
recreativos y turísticos, así como actividades productivas sostenibles (Dudley 2008).
Actualmente, el 33 % y el 31 % de las AP en ALC se encuentran bajo reservas indígenas y de uso
múltiple, respectivamente (Blackman et al. 2014 y UNEP-WCMC 2016). En comparación con
otras regiones en desarrollo, ALC ha establecido la mayor cantidad de AP de uso múltiple, con el
33 % de su superficie, en comparación con el 6 % y el 22 % en África y Asia, respectivamente
(Blackman et al. 2014). Estudios rigurosos de evaluación de impacto realizados en ALC
(especialmente en Brasil y México) han encontrado que algunas AP han logrado detener el
cambio de uso de la tierra y la degradación, particularmente en los casos en que las AP utilizan
la gestión conjunta y permiten usos múltiples (Blackman; 2015; Robalino et al. 2015; Herrera et al
2019).
Recuadro 6. Ejemplos de AP de uso múltiple y cogestión en ALC.
En Guatemala, el gobierno otorgó concesiones de manejo forestal sostenible a comunidades indígenas ubicadas
dentro de la AP Reserva de la Biosfera Maya. Se han establecido concesiones forestales en los últimos 20 años
para que las comunidades locales puedan acceder a estos recursos. Como retribución, estas comunidades se
comprometen al cumplimiento de un plan de gestión forestal sostenible, certificado por el Forest Stewardship
Council (FSC). Las evaluaciones de resultados muestran que la participación en concesiones forestales mejora
los ingresos en las comunidades (Bocci et al. 2018) y reduce la deforestación (Blackman 2015).
En México, el 80% de las tierras altamente biodiversas del país están bajo administración de propiedad privada
o comunitaria (conocidos como Ejidos) (Pérez-Bocanegra et al. 2014). Las propiedades bajo esta categoría de
protección reciben la oportunidad de acceder a financiamiento para proyectos de secuestro de carbono y
ecoturismo, así como apoyo técnico y legal para mitigar amenazas como la tala y la caza ilegales.
En Brasil, los territorios indígenas son reconocidos por el gobierno como AP y ocupan aproximadamente el 12,8
% de su superficie, de las cuales el 98 % se encuentra en la Amazonía, un sitio de relevancia mundial (Ministerio
del Medio Ambiente 2007). Estas AP han funcionado como una política efectiva para prevenir la deforestación
(UNEP-WCMC 2016; Herrera et al. 2019). Además, la red de reservas privadas de Brasil es especialmente fuerte,
con cientos de reservas privadas de patrimonio natural (PNHR) que abarcan casi 480 000 ha, lo cual contribuye
a llenar vacíos de conservación donde la gestión gubernamental no puede llegar (UNEP-WCMC 2016).
La salud de los ecosistemas es la base para el desarrollo económico en ALC. Esta región tiene
una enorme riqueza de activos naturales que son el sustento actual de millones de personas y
que representan la base del crecimiento económico futuro. No obstante, la degradación actual y
las diversas amenazas que sufren los ecosistemas en la región requieren de soluciones
efectivas, innovadoras y adaptadas a la compleja realidad política, social y económica. De esta
manera, un principio básico de las políticas de desarrollo para la región consistiría en minimizar
las disyuntivas (trade-offs) y fomentar las sinergias entre la conservación, el uso sostenible de la
biodiversidad, los recursos naturales y el crecimiento económico.
Diseño e implementación con base en evidencia: las políticas exitosas para la integración de
la biodiversidad en la toma de decisiones públicas deben basarse en información precisa y la
mejor evidencia científica disponible en ese momento. La implementación de un programa o
política no debe postergarse si no se dispone de toda la información al inicio del proceso o si
la evidencia científica es débil. Una clave determinante del éxito en esos casos es la creación
de un sistema integrado que recopile sistemáticamente pruebas del impacto de la política y
otra evidencia relevante. Las políticas exitosas son aquellas que se ajustan y perfeccionan
constantemente en función de la evidencia. Por ejemplo, el programa de PSA en Costa Rica
ha evolucionado y mejorado su base técnica a lo largo de sus más de 20 años de
implementación.
Para incorporar la biodiversidad en los planes nacionales de cambio climático, desarrollo y riesgo
de desastres, entre otros, se necesita una mejor coordinación de las políticas agrícolas para
fomentar las sinergias entre la productividad en las fincas, los objetivos climáticos globales y
reducción de desastres. Para muchos países, esto representa un cambio de paradigma
importante y requiere un esfuerzo intersectorial para resaltar los beneficios económicos,
ambientales y sociales asociados con una agricultura que vaya de la mano con la conservación
de biodiversidad y viceversa. La participación en la toma de decisiones de los actores locales,
especialmente mujeres, jóvenes y grupos vulnerables en general, no debe relegarse a un plano
secundario. Estos deben ser considerados activamente en el diseño de las políticas y su la
implementación exitosa.
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INSTRUMENTOS PARA
MOVILIZAR LA BIOECONOMÍA
´
SECCIÓN 3: INSTRUMENTOS PARA MOVILIZAR LA BIOECONOMIA
Sin duda, ALC posee grandes potencialidades intrínsecas para fomentar y aprovechar la
bioeconomía como modelo para el desarrollo sostenible. Sobresalen sus capacidades biológicas,
su estructura productiva-comercial (sobre todo agrícola y agroindustrial), sus experiencias
precursoras en desarrollos bioeconómicos, como aplicaciones biotecnológicas en el agro,
biocombustibles, bioinsumos, entre otros factores. Aun cuando estas condiciones convierten a
ALC en una región con ventajas comparativas para el fomento de la bioeconomía, su sola
existencia no asegura nada.
Se requiere, construir las condiciones habilitadoras, las reglas del juego y los incentivos correctos
para que –a partir de sus ventajas comparativas– la región, los países y los territorios puedan
fomentar las nuevas industrias biológicas que agregarán valor en cascada y generarán nuevos
ingresos y empleos locales, a la vez que contribuirán con la descarbonización y la sostenibilidad
ambiental. De acuerdo con la experiencia de otros países y regiones, tres factores se convierten
en los principales movilizadores de las oportunidades de la bioeconomía en la región: las
políticas, el financiamiento y la ciencia, tecnología e innovación (CTi).
A pesar de que ALC es una de las regiones que tiene más potencial biológico y productivo para
el aprovechamiento de la bioeconomía (Chavarría et al. 2021), hasta hace cinco o seis años la
región tenía participación casi nula en los espacios mundiales donde se discuten las buenas
prácticas, lecciones aprendidas y casos de éxito de la bioeconomía y donde se decide gran parte
de los apoyos e inversiones para su fomento. Estamos hablando principalmente del Global
Bioeconomy Summit (GBS), el International Consortium on Applied Bioeconomy Research
(ICABR) y el International Bioeconomy Forum (IBF), así como de las principales plataformas
mundiales de los senderos de la bioeconomía, como el Global Bioenergy Partnership (GBEP), la
IEA Bioenergy, el Protocolo de Cartagena en Bioseguridad y la Convención de Diversidad
Biológica. El protagonismo y la participación en estos espacios, que reúnen a los principales
expertos y referentes de la bioeconomía y de sus senderos, es fundamental para acceder a los
Por ejemplo, el International Advisory Council on Global Bioeconomy (IACGB) de GBS cuenta
hoy con seis integrantes de ALC (de un total de 43). Sobresalen nombres como Eduardo Trigo,
Marcelo Regunaga, Lucia Pitalluga, Hugo Chavarría, Daniel Vargas y Adrián Rodríguez (ICABR
2023a). Además, durante las últimas conferencias y talleres internacionales27 del GBS, la región
ha tenido un papel protagónico en las principales plenarias, mesas redondas, eventos paralelos
y otros espacios de discusión. El mayor protagonismo y participación de la región en este espacio
les ha permitido a los actores públicos y privados de ALC acceder a relaciones de cooperación y
alianza con instituciones de la bioeconomía de otras regiones.
Un caso similar se presenta con el ICABR. En el 2020 el ICABR se realizó de manera virtual en
conjunto con IICA (IICA 2020b) y la edición del 2023 se realizó, por primera vez en la historia, en
un país de ALC. Gracias al esfuerzo conjunto del IICA y de los Ministerios de Agricultura y
Ganadería y Ciencia y Tecnología de Argentina, el ICABR durante el 2023 se realizó en este país
sudamericano entre el 4 y 7 de julio (ICABR 2023b), sirviendo como vitrina para presentarle al
mundo académico los desarrollos políticos, científicos y empresariales de la bioeconomía en la
región (IICA 2023a).
Dado el mayor convencimiento sobre el potencial que tiene ALC para promover y aprovechar la
bioeconomía como modelo de desarrollo productivo, los principales organismos de cooperación
internacional y regional tienen la mirada puesta en la región. En comparación con los inicios del
2018, una mayor cantidad de organismos internacionales, regionales y nacionales están
apoyando a los países, territorios y cadenas de ALC en el fomento de sus bioeconomías.
Sobresalen el IICA, BID, GGGI (Global Green Growth Institute ), FGV (Fundação Getulio Vargas),
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), CEPAL,
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO),
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), GIZ (Deutsche Gesellschaft für
Internationale Zusamme- narbei), BioFin (Finanzas para la Biodiversidad), Coalición de
Economía Circular ALC, AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el
Desarrollo), Stockholm Environment Institute, Allbiotech, Igem (International Genetically
Engineered Machine), entre varios otros.
El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt fue creado por la Ley 99 de 1993
para ser el brazo investigativo en biodiversidad del Sistema Nacional Ambiental de Colombia (SINA). En el marco
del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, ratificado por Colombia en 1994, el Instituto
28 Por Felipe García Cardona, Gerente de Centro Economía y Finanzas de la Biodiversidad, Dirección de Conocimiento, Instituto de
La misión del instituto es promover, coordinar y realizar investigación que contribuya al conocimiento, la
conservación y el uso sostenible de la biodiversidad como un factor de desarrollo y bienestar de la población
colombiana. Trabaja en red con múltiples organizaciones, nacionales e internacionales, con capacidad para
incidir en la toma de decisiones y en las políticas públicas.
Como parte de sus funciones, el Instituto Humboldt se encarga de realizar, en el territorio continental de la Nación,
la investigación científica sobre biodiversidad, recursos hidrobiológicos y genéticos. Asimismo, coordina el
Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad (SIBI Colombia) y la conformación del inventario nacional
de la biodiversidad.
La gran relevancia y posicionamiento en los temas relacionados con uso sostenible de la biodiversidad y los
servicios ecosistémicos le permitieron posicionarse dentro del objetivo de bioeconomía de la Política Nacional de
Crecimiento verde, lanzada por el gobierno en el 2018. Con este marco, el instituto lanzó un objetivo estratégico
en competitividad y bioeconomía, que evolucionó en lo que actualmente se conoce como la misión de
bioeconomía. Dicha misión plantea impulsar ventas por 600 millones de dólares en negocios innovadores
mediante el uso sostenible de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos al 2030.
Como resultado de este proceso, el instituto creó el Centro de Economía y Finanzas de la Biodiversidad, que tiene
dentro de sus funciones liderar la misión de bioeconomía. Dentro de dicho centro, se creó el Laboratorio de
Innovación en Bioeconomía, el cual tiene como objetivos fortalecer los bionegocios, desarrollar biosoluciones y
sacar adelante iniciativas en diferentes biorregiones en el país. El centro actualmente trabaja en más de 10
departamentos del país y ha posicionado a la bioeconomía en diferentes escalas y en varias cadenas de valor.
El Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI se caracteriza por ser un destacado centro de
investigación con un enfoque específico para la Amazonia colombiana. Su sede principal se encuentra en Leticia,
Amazonas. Además, cuenta con sedes en San José del Guaviare en Guaviare, Florencia en Caquetá, Mitú en
Vaupés, Inírida en Guainía, así como una sede de enlace en Bogotá D.C. Adicionalmente, dispone de estaciones
experimentales en Puerto Leguizamo, Putumayo y El Trueno en Guaviare. Esta red de sedes permite un
constante y estrecho vínculo con la región amazónica colombiana, su población y sus dinámicas.
Los esfuerzos del instituto se articulan a través de cinco programas de investigación, entre los que se encuentra
su Programa de Sostenibilidad e Intervención, cuyo aporte en materia de bioeconomía es especialmente
relevante para la región. Este programa tiene como objetivo generar alternativas productivas sostenibles que
promuevan procesos de innovación y transferencia tecnológica. Su fin último es mejorar las condiciones de vida
29 Por Juliana E.C. Cardona-Jaramillo, Raquel Oriana Diaz, Marcela Carrillo, María Soledad Hernández-Gomez, Instituto Amazónico
Como resultado de estas acciones, se cuenta con una base de datos donde se caracterizan parámetros físicos,
químicos y de actividad biológica de 63 especies vegetales que son posibles fuentes de ingredientes naturales
(Carrillo et al. 2016; Carrillo et al. 2017), la mayoría con abundancia en los bosques. También se mantienen datos
sobre el desarrollo de por lo menos 24 procesos de obtención de ingredientes naturales y más de 55 productos
alimenticios, cosméticos y nutraceúticos (Carrillo et al. 2015; Cardona et al. 2019) con procesos de transferencia
para al menos 138 emprendimientos, organizaciones comunitarias o negocios amazónicos. Esto consolida
cadenas de valor para al menos tres activos de la Amazonía colombiana.
Sería “injusto” utilizar solo las estrategias nacionales dedicadas a la bioeconomía para medir el
nivel de atención y prioridad política que brindan los países de la región al tema. Son varios los
países que –aunque no cuentan con estrategias nacionales– han realizado grandes esfuerzos
para formular e implementar estrategias e iniciativas sectoriales enfocadas en la bioeconomía.
El caso más sobresaliente posiblemente sea el de Brasil. Aunque Brasil no tiene una estrategia
nacional dedicada a la bioeconomía (como si la tienen Costa Rica y Colombia), cuenta con cinco
Argentina es otro de los casos emblemáticos en la región que –pese a no contar con una
estrategia nacional dedicada a la bioeconomía– ha apostado fuertemente a las políticas e
institucionalidad en el tema. Desde el 2017, Argentina estableció el Programa de Fomento de la
Bioeconomía, en la órbita de la subsecretaría de Bioindustria dependiente de la Secretaría del
Ministerio de agroindustria (Ministerio de Agroindustria 2017). Desde esa fecha, el tema de
bioeconomía ha estado inmerso en la institucionalidad de los ministerios y secretarías que se
relacionan con agricultura, ganadería y agroindustria. Más recientemente, en el 2020, se creó la
Dirección Nacional de Bioeconomía, quien se encarga de la promoción y regulación de los
productos de la bioeconomía y de la interrelación de estos con todas las cadenas productivas
(Ministerio de Economía 2022).
En lo referente a planes y estrategias sectoriales, desde hace más de seis años, Argentina cuenta
con planes y estrategias para la bioeconomía en las cadenas del agro y de la industria.
Sobresalen el Programa Bioeconomía Regiones Argentinas (Ministerio de Ciencia, Tecnología e
Innovación 2018), el Plan de Acción para el Sector de Biomateriales y Bioproductos (Ministerio de
Economía 2019a), el Programa de Bioinsumos Agropecuarios Argentinos (Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca 2021), el Programa Sello BioProducto Argentina (Ministerio de
Economía 2021), entre otros. Para el 2022 se lanzó el Plan de Ciencia Tecnología e Innovación
(CTi) para la bioeconomía y el Plan de Acción de la Bioeconomía para el Sector Agropecuario
Argentino (Ministerio de Economía 2019b) que inició su implementación a mediados del 2023. En
el 2022 se puso en marcha el Programa BioDesarrollar para impulsar la bioeconomía, que
comprende la biotecnología, bioinsumos, biomateriales y bioenergía, con una visión de economía
circular (Ministerio de Economía 2023).
México es otro de los países donde actualmente se está formulando una estrategia de la bioeconomía enfocada
en un sector específico (agro). México inició sus esfuerzos por impulsar el desarrollo de una política en
bioeconomía en el 2008 con la creación de la Dirección General Adjunta de Bioeconomía, dentro de la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). En la actualidad, se cuenta con
una Ley General de Economía Circular (de orden Federal, pero sin un reglamento que permita su aplicación) y
algunos esfuerzos de gobiernos estatales y municipales para impulsar el desarrollo de la bioeconomía.
En conjunto con la representación del IICA en México y el Programa de Innovación y Bioeconomía del IICA, la
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México está impulsando la formación de una estrategia sectorial
de bioeconomía agrícola que permita sentar las bases para impulsar programas de fomento a emprendimientos
bioeconómicos. Ambas instituciones han acordado un programa de trabajo para el diseño y desarrollo de la
estrategia, que se espera finalice a inicios del 2024.
Aunque son pocos los países que tienen estrategias dedicadas a la bioeconomía, muchos
han formulado y están implementando marcos normativos y regulatorios para los
senderos más históricos de la bioeconomía en la región (bioenergía y bioseguridad
principalmente). En estos senderos ALC fue pionero y hoy es líder.
Como se ha mencionado en otros documentos (Chavarría et al. 2021; Hondson de Jaramillo et al.
2019; Trigo et al. 2023; Bisang et al. 2022) ALC fue pionero y hoy es líder en los desarrollos
productivos y comerciales de varios senderos de la bioeconomía, sobre todo en aplicaciones
biotecnológicas en la agricultura, biocombustibles y servicios ecosistémicos.
Cuadro 9. Madurez en procesos de gestión de estrategias, políticas y normativas para la bioeconomía en ALC.
Los países latinoamericanos han mostrado un creciente interés en la promoción y fomento de los bioinsumos,
especialmente durante los últimos años. La naturaleza biodegradable de los bioinsumos en el ambiente, así como
la llegada al mercado de productos cada vez más consistentes (mejor desempeño) está ayudando a su
popularidad y genera mayor confianza para que los productores integren estas tecnologías en sus programas de
producción, como parte de un manejo integrado del cultivo. Algunos países de la región ya vienen trabajando
desde inicios de los años 2000, tanto en investigación y desarrollo, como en temas normativos. Los principales
esfuerzos en materia de política pública se han dirigido al desarrollo o actualización de las regulaciones de
registro y control de estos productos, con el fin de habilitar requisitos y procedimientos diferenciados que faciliten
y licencien este proceso e impulsen el aumento en el número de productos disponibles en el mercado. En ALC,
17 países presentan resoluciones normativas, con el objetivo de regular el registro y control de bioinsumos. De
estos, tan solo cinco tienen una normativa específica para bioinsumos. Sin embargo, también hay países que no
parecen haber reaccionado y la inclusión de los insumos biológicos en sus regulaciones, aún es un tema
pendiente. No fue posible encontrar información para 15 países relacionada con políticas públicas y normativas,
especialmente en el Caribe.
Aunque el avance reciente es importante, ALC sigue presentando importantes y numerosas dificultades en temas
normativos para los bioinsumos. Esto se debe principalmente a la falta de leyes pertinentes para regular su
producción y distribución, lo que ocasiona dificultades para su acceso y aplicación. Además, hay escasez de
financiamiento dirigido a fomentar la investigación y desarrollo, la formulación de reglamentos y la
implementación de políticas públicas.
En síntesis, se presentan a continuación ciertas oportunidades de mejora identificadas para ALC: a) desarrollar
nuevas leyes que promuevan el manejo sostenible de productos de origen biológico; b) aumentar el acceso a la
información sobre los productos de origen biológico, a fin de facilitar la toma de decisiones informadas; c)
establecer incentivos para la producción de bioinsumos certificados orgánicos o sostenibles; d) promover la
investigación y el desarrollo de bioinsumos alternativos más amigables con el medio ambiente; e) promover
programas de financiamiento para empresas y organizaciones dedicadas a la producción y uso sostenible de los
productos de origen biológico; f) establecer mecanismos de control para vigilar el cumplimiento de las normativas
de bioinsumos; g) desarrollar programas de cooperación entre gobiernos, empresas privadas, academia y otros
actores, con el fin de promover el uso sostenible de los recursos biológicos en ALC.
La agenda pendiente
En el caso de los biocombustibles, los “mercados” suelen nacer bajo la creación del estado (a
través de reglamentaciones y normativas). La inexistencia de marcos normativos impide
establecer las especificaciones de calidad y seguridad del producto, lo que imposibilita la
comercialización de los biocombustibles en los mercados domésticos e internacionales. Dado
que los biocombustibles compiten contra una industria madura (petróleo y refinación), se
requieren algunas consideraciones iniciales para su fomento y promoción.
Se entiende que no existe una única definición de bioeconomía y que el primer paso para
promover estrategias, políticas o iniciativas de bioeconomía es construir participativamente
abordajes y concepciones propias. No se trata de imponer recetas (o modelos), sino construir
propuestas que respondan a las realidades e intereses.
Por otra parte, en la región se llevan a cabo otros ejercicios de construcción de abordajes de
la bioeconomía que responden a las necesidades y potencialidades de las regiones, países y
territorios. Sobresalen las discusiones regionales sobre bioeconomía como estrategia para la
integración comercial del Mercosur que surgieron en la región a raíz del análisis elaborado por
el IICA (Bisang y Regúnaga 2023) y que provocaron que los mismos países solicitaran los
mecanismos de integración para crear grupos de trabajo sobre el tema.
Para avanzar en la agenda pendiente, la región requiere cada vez más espacios para
discutir, compartir y cooperar en temas de gestión de políticas y normativas para la
bioeconomía, tanto con países dentro de la región como con otras regiones, donde se
están formulando e implementando políticas de avanzada.
Aunque ya se han creado algunos espacios para el intercambio y la cooperación sur-sur entre
ALC y Europa, [Link]., África y Asia, lo cierto es que la mayoría todavía son incipientes, están
poco institucionalizados y cuentan con pocos recursos para financiar los procesos de
cooperación e inversión.
Además de fomentar el intercambio y los proyectos conjuntos con otros países que poseen
políticas más maduras para la bioeconomía, es indispensable que en la región se incremente
la coordinación y cooperación sur-sur. Algunos de los argumentos que justifican la creación y
fomento de espacios regionales para la bioeconomía se mencionan a continuación:
Por primera vez en la historia, América Latina fue sede de la Conferencia Internacional del ICABR, uno de los
principales espacios académicos de la bioeconomía mundial (04 al 07 de julio 2023 en Buenos Aires, Argentina).
Para aprovechar la presencia de una gran cantidad de tomadores de decisión y organismos internacionales y
regionales en la Conferencia Internacional del ICABR, el IICA desarrolló un taller de trabajo cerrado sobre
“Bioeconomía en ALC” que sirvió como espacio para: a) discutir los retos y oportunidades de los países de ALC
en materia de políticas, estrategias y servicios de apoyo para la bioeconomía; b) identificar posibilidades de
sinergias y oportunidades de trabajo conjunto entre los países de ALC, instituciones de apoyo y organismos de
cooperación en materia de bioeconomía; y c) acordar un mecanismo que permita seguir compartiendo,
discutiendo y construyendo juntos a partir de las prioridades y acuerdos alcanzados.
Durante el encuentro, los participantes reconocieron que existen grandes oportunidades para generar alianzas y
sinergias entre los esfuerzos de cada una de las instituciones. Además, discutieron sobre la necesidad de contar
con un espacio donde los principales referentes e impulsores de la bioeconomía de ALC puedan analizar,
intercambiar y construir conjuntamente. Ante esto, acordaron construir y lanzar la Red Latinoamericana de
Bioeconomía.
En el taller cerrado “Bioeconomía en ALC” participaron: a) tomadores de decisión de la bioeconomía de los países
de ALC; b) representantes de organismos internacionales y regionales con líneas de trabajo direccionadas a la
promoción de la bioeconomía en ALC; c) representantes de instituciones nacionales de apoyo en materia
generación, incubación, aceleración, escalamiento y financiamiento de innovaciones y empresas de la
bioeconomía.
Por acuerdo de los miembros fundadores, la Red Latinoamericana de Bioeconomía tendrá su Secretaría
Ejecutiva - Técnica en el IICA y trabajará con base en las prioridades indicadas en la siguiente figura:
Mapeo y sistematización de mejores prácticas (que tengan resultados demostrados) Construcción y aplicación de indicadores para medición de sostenibilidad de bioeconomia
en cadenas y proyectos
Iniciativas y resultados de I+D en nuevos bioproductos y bioprocesos
Indicadores y metodologias para medición de sostenibilidad y carbono en sistemas
Mapeo de programas de fortalecimiento de capacidades productivos y cadenas de la bioeconomia
Discusión y construcción de entendimientos y abordajes de la bioeconomía que respondan Definición de acuerdos y elementos mínimos comunes para diálogo y negociación (tanto
a identidad propia interno como externo)
Metodologias y herramientas para identificación y análisis de áreas de la bioeconomía con Conocer modelos y experiencias de arreglos institucionales para redes de
mayor potencial bioeconomia
3
Posicionamiento de bioeconomía en espacios
regionales e internacionales - 79
5 Aceleración y escalamiento de soluciones de Comunicar y discutir importancia (y riesgos) de la bieoconomía con actores que hoy no
bioeconomía - 58 están (que no necesariamente comparten visión)
Mapeo y mayor conocimiento sobre bioemprendimientos existentes y oferta de Visibilizar la importancia y potencial de bioeconomía antes entes financieros y de
servicios de anovo en la región inversion (internacionales, regionales y nacionales)
Mayor conocimiento sobre políticas - iniciativas de fomento de emprendimientos bio con Discutir y posicionar a la bioeconomia en las agendas políticas de los tomadores de
buenos resultados (lecciones aprendidas) decisión (agricultura, ambiente, comercio, económia, etc.)
Sinergias y relacionamiento entre servicios de acompañamiento técnico en ideación, Acordar y llevar juntos la bioeconomía a foros y espacios de negociación internacional
incubación y aceleración en la región (COP Cumbre SA, Comisión biodiversidad, Mercosur, etc.)
Incremento de inversión y financiamiento para negocios de la bioeconomía (innovaciones, Identificar y mapear a especialistas y referentes de la bioeconomia regional e
bioemprendimientos y negocios) internacional (y promover intercambios)
Conformación y articulación de redes empresariales por sendero de bioeconomía Amarrar y crear sinergias entre los senderos de la bioeconomía (biotech, bioinsumos,
(biocosméticos, nutraceúticos, etc.) bioenergia, biocosméticos, nutraceuticos, ecoturismo, etc.) con el abordaje integral
4 Sensibilización y comunicación - 70
Casos exitosos sobre desarrollos de bioeconomia con resuitados demostrados (para
visibilizar y ejemplificar)
La red debería ser un espacio para convocar y fomentar sinergias entre los principales
referentes e impulsores de la bioeconomía regional y que todavía hay actores importantes que
aún no forman parte. Sin embargo, en este momento la Secretaría Técnica y los miembros
fundadores están incluyendo otros organismos internacionales, regionales y nacionales como
socios y aliados.
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Algunos países de ALC han sido capaces de realizar un efectivo aprovechamiento productivo de
la I+D agrícola y de las innovaciones asociadas a la bioeconomía. Ello se comprueba con una
mirada de lo ocurrido a finales del siglo XXI en áreas como los organismos genéticamente
modificados (OGM) en la agricultura, aplicaciones biotecnológicas, biocombustibles y agricultura
baja en carbono. En aquel momento, varios países de ALC tuvieron las capacidades
técnico-científicas para ser precursores en algunos de los principales senderos de la
bioeconomía mundial (IICA 2020). Las inversiones pioneras –sumadas a los esfuerzos actuales–
le han permitido a este grupo de países ser protagonistas y líderes en esos temas.
En oposición, otros países de ALC (principalmente en la franja tropical) han tenido un bajo
aprovechamiento de los senderos tecnológicos y productivos de la bioeconomía, debido
principalmente a que no tuvieron capacidades en CTi para impulsarlas ni aprovecharlas, además
de la ausencia de marcos normativos-reglamentarios, servicios de apoyo y financiamiento.
A pesar de una larga trayectoria en CTi, en el nivel de agregado, la región invierte poco y
tiene un pobre comportamiento innovativo.
ALC cuenta con el 8,3 % de la población mundial, contribuye con el 7,6 % del PBI global30 y posee
una extensa experiencia en CTI, lo cual se refleja incluso en varios premios Nobel en ramas
vinculadas con la biología. Sin embargo, la inversión regional agregada representa tan solo el 2,3
% del total mundial, significativamente por debajo de lo que ocurre en otras regiones del mundo
en desarrollo, particularmente en Asia (RICYT 2022). En relación con el PBI, un indicador
globalmente aceptado como representativo del compromiso con el sector, los países de ALC
invierten en ciencia y tecnología solo el 0,65 % (Brasil el 1,17 %, Argentina el 0,52 % y el resto de
los países invirtió menos del 0,50 % de producto), frente a los niveles de más del 3 % que
invierten países como Israel, EE. UU., Canadá, Corea y China. Por otra parte, las inversiones en
Las inversiones en CTI son solo uno de los factores que influyen en el comportamiento innovativo
de las sociedades, pero los bajos niveles que presenta ALC se reflejan en la performance
innovativa de la región en su conjunto y de los países individualmente. Según el último Global
Innovation Index Report (WIPO 2022), en la lista de los 132 países analizados, el primer país
latinoamericano que aparece es Chile, en el puesto 50, y solo 12 de los países de la región están
entre los primeros 100.
De acuerdo con Agricultural Science and Technology Indicators (ASTI), elaborados por el
International Food Policy Research Institute (Beintema 2020) los indicadores de inversión
agrícola revelan bajos niveles de inversión en I+D para la agricultura de ALC, en comparación con
otras regiones en desarrollo que han acelerado sus inversiones, por lo que las brechas son cada
vez mayores. Además, en los últimos años, una parte importante de la cooperación internacional
relacionada con CTi para el agro se ha direccionado hacia otros países y regiones en desarrollo
que tienen indicadores socioeconómicos más bajos que ALC. Esto ha ocasionado que la brecha
de inversión agrícola se ubique en 43 %, superior a Asia Pacífico (26 %) y a los países de ingreso
alto (25 %). Esta brecha de subinversión potencial se calcula como la diferencia entre la inversión
alcanzable y la inversión realizada. Para ello, ASTI desarrolló una medida (“índice de intensidad”)
para estimar el nivel de inversión “alcanzable” de un país, que combina el tamaño del sector
agrícola con tres variables adicionales: el tamaño de la economía, el nivel de ingreso y la
disponibilidad de derrames tecnológicos provenientes de otros países. El gasto por debajo de
este nivel de referencia se considera un indicador de potencial subinversión, con base en
comparaciones de países con características similares (Beintema et al. 2020).
Los resultados también muestran grandes diferencias a lo interno de la región (Nin-Pratt et al.
2018). Los países del Cono Sur (principalmente Brasil, Argentina, Chile y Uruguay) tienen los
mayores niveles de inversión en I+D, en comparación con los menores niveles en Centroamérica
y los países andinos (figura 23). Aunque la inversión en I+D agrícola de ALC se ubica en 1,1 %
con respecto al valor de su producto bruto agrícola Producto Bruto Agrícola (PBA) (Stads et al.
2016), lo cierto es que el objetivo de 1 % (estándar internacionalmente acordado) está lejos de
alcanzarse en muchos países de la región. Al igual que en el caso de los indicadores generales
de CTi, las inversiones del agro se concentran en solo un pequeño grupo de países que incluyen
a los de mayor tamaño: Brasil, Argentina, Colombia y México (Echeverría 2021).
Además de ser bajas y estar concentradas en los países de mayor tamaño, las inversiones en I+D
para el agro y los sistemas agroalimentarios se enfocan principalmente en resolver problemáticas
productivas y sanitarias coyunturales (figura 24) y dejan de lado la investigación en temas
prospectivos y de largo plazo (como los referentes a bioeconomía) (Nin-Pratt y Falconi 2018).
Las economías más pequeñas, que destinan mayores niveles de inversión nominal, enfrentan el
desafío de crear una masa crítica de infraestructura de investigación, debido a que no logran
generar economías de escala. Debido a sus limitadas capacidades financieras, humanas y
académicas, gran parte de las instituciones de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) para
el agro y la bioeconomía de ALC no logran desarrollar esquemas que permitan monitorear,
adaptar y aprovechar las tecnologías y conocimientos existentes en otros países y regiones del
mundo (desbordes tecnológicos) o colaborar con otros países para enfocarse en temas de
relevancia común (Beintema 2020). Desde este punto de vista, es necesario un comportamiento
dinámico de las instituciones públicas y del sector privado y que la región conozca lo que ocurre
también en otras partes del mundo (Echeverría 2021).
Luego de que se han considerado las capacidades de la región para la generación de tecnologías
y conocimientos propios para la bioeconomía y si se toman en cuenta las limitaciones de datos y
estadísticas mencionados en párrafos anteriores, se pueden señalar tres indicadores que pueden
servir como proxy: a) número de publicaciones científicas en medios indexados, b) cantidad de
patentes registradas y c) aparición y maduración de bioemprendimientos.
Por otro lado, los centros de investigación son organizaciones que se hallan en la intersección
entre la academia, el sector productivo y los gobiernos. Su principal fuente de financiación es de
origen público y se invierte gran parte en el pago de salarios. Precisamente, estas instituciones
manifiestan que la financiación es uno de sus principales retos. La bioinformática es la
herramienta más utilizada por los centros de investigación. Sus principales aliados son las
universidades, otros centros de investigación y universidades extranjeras. Sin embargo, para el
futuro cercano, su cooperación se proyecta a una mayor vinculación con el sector productivo. Las
universidades de la región son los actores que más producción científica realizan en términos del
promedio de publicaciones, patentes y secuencias genéticas en bases de datos. Sus recursos
provienen, principalmente, de fondos públicos y se destinaron en su mayoría al rubro de personal.
La financiación para la operación de los laboratorios y el pago del personal son identificados
como una prioridad alta para la academia. Pese a que la inversión es un asunto crítico, las
universidades cooperan principalmente entre ellas y con centros de investigación y no consideran
prioritario establecer alianzas estratégicas con el sector productivo. La mayoría de las
Entre los principales desafíos identificados por los centros de investigación, se destaca el interés
por obtener financiación. Mientras, el principal desafío de las empresas es enfrentar la
inseguridad legal y las barreras regulatorias. Estos puntos deben abordarse de forma integral
para lograr que la biotecnología pueda convertirse en una herramienta más potente, que catalice
la conversión tecnológica de la agricultura en los países de la región.
31 Esto también está en línea con lo ocurrió en el caso de los OGM, donde el grueso de las innovaciones provino del extranjero, aunque
las variedades donde esas innovaciones se “montaron” fueron de origen nacional. Trigo et al. 2010
Perspectivas a futuro
Aunque los retos son muchos, ALC tiene fortalezas sobre las cuales construir una agenda
prospectiva de futuras políticas de CTi: a) existencia de “islas” de CTi en países y
territorios que muestran aprendizajes y resultados muy prometedores; y b) iniciativas
regionales en CTi de alta importancia que, si bien no están enfocados en bioeconomía,
unen y atraen actores y acciones de gran potencial.
Las universidades y centros educativos son actores clave como entes generadores de ciencia,
tecnología y conocimiento para la bioeconomía. Como se indicó antes, las tareas de las
universidades y centros educativos se centran principalmente en investigación académica con
limitada vinculación a los sistemas productivos. En ALC existe también un creciente interés
por las agencias de innovación, ya que su papel se destaca en la difusión de la ciencia y la
innovación. Por lo general, las agencias de innovación no efectúan por sí mismas actividades
de investigación o innovación, sino que financian la realización de estas actividades por parte
de empresas, universidades, centros de investigación y desarrollo, empresarios e
investigadores.
A su vez, estas áreas estratégicas contribuyen a dar respuesta a cada una de las causas que
subyacen a las dificultades de la apropiación de la innovación: a) fortalecimiento de capacidades
de las instituciones nacionales de I+D: técnicas, humanas y financieras; b) apoyo en la
construcción de agendas estratégicas de I+D; c) sensibilización y convencimiento sobre la
contribución de la innovación para la transformación de los Sistemas Agroalimentarios (SAA); d)
fortalecimiento de políticas e institucionalidad para la I+D+i en los SAA; e) apoyo en la formación
o consolidación de redes y consorcios para la I+D+i; y f) fortalecimiento del ecosistema de
incubación, escalamiento y aceleración de innovaciones para los SAA.
Si la región quiere realmente apostar a la bioeconomía como modelo de desarrollo y de esa manera aprovechar
al máximo su potencial biológico, productivo y comercial, debe incrementar, fortalecer y direccionar sus
capacidades científico-tecnológicas hacia distintas plataformas:
3) Biotecnología forestal
Identificación de genes asociados con el crecimiento de los árboles, el metabolismo
secundario y resistencia al estrés biótico y abiótico.
4) Bio-insumos:
Fijación biológica de nitrógeno de cereales en el suelo.
5) Biotecnología sintética
Mejora fotosintética de las plantas.
Arroz C4, mejora de eficiencia fotosintética y de uso de nitrógeno.
6) Nano-biotecnología en el agro
Nano-sensores para monitorear señalización de las vías y el metabolismo de las plantas.
Nano-partículas que se internalizan en las células de las plantas para potenciar la
fotosíntesis.
7) Bioenergías
Desarrollo de diésel renovable (HVO).
Combustible sostenible de aviación (SAF).
Etanol de segunda generación.
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scientific indicators developed from the information contained in the Scopus® database (Elsevier B.V.). These indicators can be
Brasil 214.372 47.261 58.086 18.826 44.221 29.628 11.865 10.160 16.533 37.882 13.672 15.415 28.204
México 65.301 10.441 12.488 9.779 20.328 8.777 2.263 3.525 5.698 13.750 2.327 5.973 9.658
Argentina 52.453 6.947 11.048 5.459 19.762 6.534 1.325 2.305 4.272 11.194 3.162 4.044 8.494
Chile 27.416 3.274 4.291 6.331 6.883 3.652 1.485 1.806 1.098 4.374 1.214 2.069 4.498
Colombia 20.871 3.254 5.660 2.456 5.413 3.453 753 856 1.836 2.847 1.149 1.238 1.923
Venezuela 7.359 880 1.922 1.037 18.008 1.227 147 221 577 1.391 236 333 746
Perú 7.315 1.099 1.593 732 2.278 847 299 310 419 1.196 352 319 567
Ecuador 6.503 782 1.575 752 2.649 673 259 216 471 1.195 269 453 420
Costa Rica 6.116 793 1.076 462 2.107 451 468 227 549 1.086 256 197 369
Uruguay 5.730 782 1.733 891 1.645 951 146 267 491 748 180 442 1.151
Cuba 5.513 697 1.999 487 1.255 394 108 280 236 1.587 164 1.356 760
Panamá 4.813 221 843 461 2.956 97 152 41 468 880 130 99 286
Bolivia 1.987 209 423 138 994 108 143 52 142 408 78 88 117
Trinidad y 1.352 366 241 116 303 199 36 133 126 164 57 67 111
Tobago
Guatemala 708 77 137 45 266 132 34 44 119 93 19 22 49
China 491.069 80.826 42.182 42.664 105.222 87.106 26.162 17.496 18.986 106.100 51.550 115.127 175.043
India 186.820 51.661 27.511 10.726 28.788 26.644 5.375 10.802 8.120 46.536 15.136 53.915 51.377
Canadá 174.368 20.040 32.191 29.415 63.273 21.286 14.180 7.024 11.022 26.575 11.037 21.618 69.625
España 163.720 20.802 23.189 22.551 45.476 34.379 6.763 9.762 6.769 28.882 9.437 21.472 43.965
Nota: The SCImago Journal & Country Rank is a publicly available portal that includes the journals and country scientific indicators
developed from the information contained in the Scopus® database (Elsevier B.V.). These indicators can be used to assess and
Fuente: Elaboración propia con base en Scimago Journal & Country Rank.
Para el desarrollo de nuevas tecnologías y productos de base biológica, se pueden distinguir tres
tipos de financiamiento a lo largo de su ciclo de vida: financiamiento de investigación, desarrollo
e innovación (I+D+i). El desarrollo de productos, tecnologías o aplicaciones de base biológica
requiere conocimiento científico, que es fruto de inversiones en I+D+i. En términos generales,
estas inversiones buscan respuestas a tres tipos de preguntas:
a. ¿Qué propiedades tiene una especie (planta, animal, hongo, microorganismo u otros) o
material biológico?
b. ¿Cómo se pueden aislar esas propiedades para una manipulación posterior?
c. ¿Cómo se pueden transformar esas propiedades en productos y aplicaciones de valor
económico?
Muchos gobiernos de la región poseen fondos para financiar actividades de I+D+i, dirigidos al
sistema científico y también al sector privado, generalmente administrados desde las
instituciones responsables de ciencia, tecnología e innovación (CTi) y también de agricultura y
ganadería. En algunos casos, se han creado fondos dedicados a financiar proyectos de
bioprospección dentro de programas de I+D+i y varios países cuentan, además, con
universidades e instituciones dedicadas a la investigación de la biodiversidad, que también
realizan bioprospección y son fuente de nuevos conocimientos, ideas e incluso prototipos de
productos y aplicaciones. Los fondos de I+D+i dirigidos al sector privado pueden financiar parte
del esfuerzo de innovación, para llevar una solución desde el laboratorio al mundo real.
En abril del 2021, el Ministerio de Ciencias de Colombia lanzó una convocatoria de apoyo a proyectos de I+D+i
dirigidos a desarrollar, validar y comercializar productos y procesos de alto valor agregado, basados en la gestión
eficiente de la biomasa y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos. La
convocatoria planteó los siguientes retos: a) aprovechamiento de la biodiversidad continental y oceánica para un
desarrollo sostenible; b) Colombia inteligente que comprende y sofistica el uso de su biodiversidad; c) agro
productivo y sostenible que construye tejido social; d) biomasa 100: más valor, cero desperdicios; y e) tecnologías
avanzadas para la salud y bienestar de los colombianos. La convocatoria apoyó proyectos según dos modalidades:
a. Alistamiento tecnológico para la comercialización de nuevas tecnologías y productos, con una dotación de
hasta 4 435 000 000 de pesos.
b. Validación comercial de prototipos de nuevas tecnologías y productos, con una dotación de hasta
1 745 000 000 de pesos.
El gasto en I+D+i en ALC es muy bajo, sea cual sea el indicador con el que se mida. En el 2019,
el gasto en I+D en relación con el PIB fue del 0,66 %, en un claro contraste con el 3,07 % en los
países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el mismo
período. Otro contraste es el origen del financiamiento: en ALC, aproximadamente el 80 % del
gasto en I+D+i proviene de fondos públicos y el 20 % del sector privado, mientras que en los
países de la OCDE esta relación se invierte (Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología
Interamericana e Iberoamericana, 2020). No existen cifras de qué porcentaje del gasto en I+D+i
va destinado a la bioeconomía, ni en qué proporción se destinan entre investigación básica,
aplicada e innovación, pero los autores estiman que el mayor déficit de financiamiento está en la
fase más temprana del I+D+i, en concreto en la bioprospección, que es la actividad orientada a
descubrir propiedades de valor económico en las especies y a desarrollar nuevos métodos y
tecnologías para aprovechar esas propiedades.
Aquellos que quieren pasar de una idea, prototipo o prueba de concepto en un laboratorio, al
desarrollo de un negocio o emprendimiento bioeconómico, buscan capital semilla que les
permita: crear la empresa, conformar un equipo, avanzar en el desarrollo tecnológico, realizar
pruebas piloto y demostraciones para confirmar la viabilidad tecnológica y económica del
emprendimiento, diseñar el modelo de negocio y, en el mejor de los casos, llegar a las primeras
ventas. Antes de que se acabe el capital semilla, el equipo buscará capital de riesgo que le
permitirá invertir en infraestructura productiva, consolidar su modelo de negocio y empezar a
escalar su capacidad de producción y ventas.
En la última década también nacieron ángeles inversores y la industria de capital de riesgo creció
en el número de gestores y fondos, aunque con un tamaño aún muy modesto en comparación
con otras regiones del mundo. El número de acuerdos o deals con emprendedores experimentó
un crecimiento exponencial en el 2021 en nuestra región y después presentó una caída gradual
durante el 2022, hasta situarse en los niveles del 2019 (CB INSIGHTS 2022). A pesar de este
crecimiento del capital de riesgo, se estima que la mayoría de los fondos están enfocados en el
mundo digital (comercio electrónico, social media, software, (internet de las cosas) IoT,
telecomunicaciones, entre otros). La novedad más destacable fue la aparición de venture
builders, empresas con conocimiento y capital, que ayudan a incubar y acelerar
emprendimientos. Uno de los casos de referencia en ALC es GridX, una empresa dedicada a
crear empresas de base biotecnológica.
Recuadro 14. GridX.
GridX es una empresa venture-builder que se dedica a incubar empresas de base biotecnológica. Para
hacerlo, realiza un mapeo y selección de proyectos de investigación científica que presentan el potencial de
Empezó sus actividades en Argentina en el 2017 y se está expandiendo rápidamente a otros países de la
región. En el 2021, después de tres años de actividad, ya había ayudado a crear 21 empresas y ocho habían
recibido inversión internacional.
Cuando una empresa ya cuenta con una buena atracción de clientes, ha aumentado sus ingresos
de manera significativa y muestra un modelo de negocio establecido, si quisiera crecer de forma
rápida, puede combinar la atracción de nuevo capital con el financiamiento de créditos bancarios,
que es viable cuando el perfil de riesgo de la empresa es moderadamente bajo. Este
financiamiento también ha experimentado cambios muy interesantes en los últimos años. La
preocupación por el impacto del cambio climático y la urgente necesidad de reducir las emisiones
de gases de efecto invernadero (GEI) han propiciado la aparición de nuevas fuentes de
financiamiento que apoyan inversiones para lograr actividades productivas más sostenibles,
permiten reducir dichas emisiones y promueven adaptación o resiliencia. Un caso destacable es
el Fondo de Bioeconomía Amazónica, creado en el 2021 con recursos del Fondo Verde para el
Clima.
Recuadro 15. Fondo de Bioeconomía Amazónica.
En octubre del 2021, el Fondo Verde para el Clima (FVC) aprobó la creación del Fondo para la Bioeconomía
de la Región Amazónica, una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apalancar
inversiones para la adaptación y la mitigación de los impactos del cambio climático en la cuenca del
Amazonas, a través de bionegocios innovadores que ayudan a preservar los ecosistemas y biodiversidad de
la Amazonia y fortalecer la resiliencia climática.
El programa se propone catalizar el flujo de fondos privados hacia bionegocios que aumenten la resiliencia
climática y reduzcan las emisiones y aseguren la preservación de la selva amazónica. Se considera que estos
bionegocios tienen un perfil de alto riesgo y los fondos aprobados por el FVC en forma de préstamos,
donaciones y capital buscan enfrentar barreras críticas y reducir el riesgo para la inversión privada.
Mercado de valores
Crédito bancario
Crédito bancario
Capital de Riesgo
Startups
Semilla
Pre-semilla
(scale up)
Retos de innovación
Público
Privado
Alianzas (APP)
La mayoría de las empresas del sector de la bioeconomía en ALC han nacido y crecido
apoyándose en los tres tipos de financiamiento descritos en la sección anterior. A pesar de que
no existen indicadores que midan el crecimiento del sector de la bioeconomía en la región, se
estima que la velocidad a la que nacen nuevas empresas es muy lenta en comparación con el
ritmo al que nacen y crecen empresas en otras regiones del mundo. En parte, esto se debe que
otras regiones del mundo están adoptando políticas públicas muy ambiciosas y con importantes
dotaciones de recursos.
El Fondo de Aceleración para la Bioeconomía (FAB) es una iniciativa impulsada por Iniciativa Finanzas
para la Biodiversidad (BIOFIN) México en conjunto con la plataforma Nuup, que tiene como objetivo establecer
mecanismos para el financiamiento de emprendimientos dedicados a la conservación y protección de la
biodiversidad, paralelamente interesados en la sustentabilidad y rentabilidad empresarial. Su finalidad es
cubrir la brecha que existe en el mercado para financiar proyectos y empresas en etapas no iniciales, pero que
aún no pueden acceder el mercado de oferta financiera actual. Además, el FAB contribuye a la identificación
del portafolio de proyectos existentes y potenciales para que otras organizaciones apoyen y desarrollen
modelos. Se financia con recursos propios del proyecto y actualmente se encuentra en una etapa de
capitalización con actores privados y públicos, sustentado en el modelo creado desde el 2020. Entre las
herramientas complementarias para promover el fondo, destacan la Plataforma de Inversión en Bioeconomía
(PLIB) y las mesas temáticas de financiamiento con actores de todos los sectores.
La Plataforma de Financiamiento de Bio-negocios de Costa Rica es una iniciativa también impulsada por
BIOFIN para apoyar la implementación de la Estrategia de Bioeconomía de Costa Rica, en alianza con el
comité interinstitucional que la preside. Participan el Ministerio de Medio Ambiente y Energía (MINAE), el
Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), bajo
la dirección del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT). En este marco, se ha
desarrollado un portafolio de proyectos con énfasis en bioeconomía, en alianza con Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) para la movilización de fondos de inversión de impacto y financiamiento a través de créditos
verdes preferenciales, capital semilla y riesgo. A través de la creación de cinco mecanismos financieros
innovadores, la plataforma de bio-negocios busca movilizar fondos para atender la brecha de inversión en
biodiversidad a través de proyectos productivos privados. A la fecha, se han desarrollado BioInnova, en
alianza con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), el Sistema de Banca para el Desarrollo y la Promotora
de Innovación del MICITT, lanzado en el 2022 para potenciar la innovación en el uso de biomasa. Está en
desarrollo BioAcelera, un programa de aceleración de negocios en bioeconomía.
La Unión Europea (UE), Estados Unidos, Reino Unido y otros países del mundo llevan más de
una década diseñando y ejecutando políticas que buscan acelerar el desarrollo de la
bioeconomía. Aportan financiamiento con diferentes propósitos. Algunos instrumentos que han
demostrado impacto positivo son los siguientes: financiamiento de misiones y desafíos y
financiamiento de bienes públicos “club”. A continuación, se hace referencia a cada uno de ellos.
Recuadro 17. Reto en bioproductos. Desafío en bioproductos: del desperdicio al valor (2022).
Para conseguir el financiamiento necesario para construir una biorrefinería, primero hay que
demostrar que el proceso de transformación es técnicamente viable a escala industrial: si en un
laboratorio, la empresa es capaz de producir varios mililitros (o gramos, según sea la unidad de
medida), después debe demostrar que puede producir cientos de litros (escala piloto) y luego que
puede producir miles de litros (escala real). Para ello, también se necesita acceso a una
biorrefinería. En ALC no hay biorrefinerías abiertas para atender las necesidades de nuevos
emprendimientos que puedan demostrar que su tecnología es técnica y económicamente viable.
Bio Base Europe Pilot Plant es una empresa sin ánimo de lucro, fundada en el 2008 con financiamiento de
€40 millones procedentes de la UE, el gobierno de Holanda y el gobierno subnacional de Flanders (Bélgica).
La planta opera desde el 2010, de forma independiente (no tiene accionistas industriales) y ya tiene 128
empleados. Su modelo de negocios se basa en las siguientes fuentes de ingresos:
Proyectos de servicios, donde atiende la demanda de más de 200 empresas de forma bilateral y
confidencial.
Proyectos de consorcios, muchos de ellos financiados por diferentes programas de la UE. En la
actualidad, atienden 24 proyectos.
Pilots4U es una red de escala europea de infraestructuras multipropósito para realizar pilotos y
demostraciones. Es decir, la red se apalanca en la propia industria bioeconómica existente para apoyar el
desarrollo de nuevas empresas.
Con el financiamiento del BBI-JU, se realizaron co-inversiones con las empresas miembro de la red, en
infraestructura que cualquier emprendedor podrá utilizar para desarrollar proyectos piloto y demostraciones,
mediante el pago de honorarios.
El Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU) es una colaboración público-privada que nació
a finales del 2021, a partir de una experiencia previa exitosa: el Bio-based Industry Joint Undertaking (BBI JU),
creado en el 2013. El CBE JU tiene tres objetivos: acelerar el proceso de innovación y el desarrollo de
soluciones innovadoras de base biológica, acelerar el despliegue en el mercado de las soluciones de base
biológica maduras e innovadoras existentes y asegurar un alto nivel de desempeño ambiental de los sistemas
industriales de base biológica. Para lograr estos objetivos, financia proyectos que buscan:
Compra pública de productos de base biológica. Para algunos sectores, una medida de
política para promover la innovación en productos y servicios puede ser la compra pública.
Cuando esos productos o servicios aún no existen, se puede utilizar el mecanismo de compra
pública innovadora, una actuación administrativa de fomento de la innovación orientada a
potenciar el desarrollo de nuevos mercados desde el lado de la demanda. Cuando el Estado se
convierte en un comprador de nuevos bienes y servicios, ayuda a desarrollar la oferta y el
financiamiento que se destina a esas compras cumple dos propósitos: a) mejorar los servicios
públicos mediante la incorporación de bienes y servicios innovadores, y b) fomentar la innovación
empresarial. Si el sector público se convierte en un demandante de productos de base biológica,
contribuirá a desarrollar la oferta y a generar un efecto demostrativo. Un buen ejemplo es el caso
del BioPreferred Program en Estados Unidos.
El BioPreferred Program es una iniciativa del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que
introdujo la compra pública de productos de base biológica en el nivel federal en el 2002. Este programa obliga
a las agencias federales y sus contratistas a comprar productos de base biológica de un catálogo de 140
categorías de productos, entre los que se incluyen materiales de limpieza, bioplásticos, lubricantes y
adhesivos. Actualmente, el catálogo tiene más de 16 000 productos entre las diferentes categorías.
El programa define un producto de base biológica como un producto compuesto de componentes biológicos:
materiales agrícolas, forestales, marinos y productos químicos renovables. La definición no incluye alimentos,
piensos ni combustibles.
Un estudio realizado en el 2019 estimó el impacto económico en creación de empleos directos e indirectos y
el impacto ambiental por la reducción del consumo de petróleo y la reducción de emisiones de CO2.
Por otro lado, en 2023 la Iniciativa Finanzas para la Biodiversidad (BIOFIN) lanzó la plataforma
FIRE (Finance Resources for Biodiversity), [Link] la cual cuenta con más de 300
alternativas de financiamiento que pueden ser direccionadas hacia categorías que forman parte
del concepto de bioeconomía, tales como acceso y distribución equitativa de los beneficios
(ABS), organismos genéticamente modificados (GMO), economía verde, manejo de la
contaminación y restauración de ecosistemas.
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CAPÍTULO ESPECIAL
SECCIÓN 4: CAPÍTULO ESPECIAL
En los últimos años, la bioeconomía ha ganado impulso como una alternativa concreta al modelo
productivo actual, que ha mostrado claros indicios de agotamiento. La bioeconomía busca un
mejor aprovechamiento de los recursos biológicos y se espera que contribuya a enfrentar algunos
de los mayores desafíos globales de las próximas décadas, como la seguridad alimentaria, el
cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales (Lewandowski et al. 2018).
32 Se agradece la revisión de Marvin Blanco (IICA) y las ediciones técnicas de Santiago Felici (IICA).
Una forma sencilla de aproximarse a la definición de emprendimiento –puesto que no hay una
única definición en la literatura– es entenderlo como el proceso de crear algo novedoso, con valor
económico o social, en el que fue necesario invertir tiempo y capital, para lo cual se debieron
asumir inevitablemente diferentes tipos de riesgos, como los financieros, psíquicos y sociales. A
cambio se reciben las recompensas de satisfacción e independencia económica y personal
(Bóveda et al. 2015). A partir de la definición anterior, podemos entender que los
bioemprendimientos son aquellos que se basan en los recursos y principios biológicos para crear
productos y servicios innovadores, los cuales tienen una aplicación comercial. Estos suelen estar
asociados con la biotecnología y el uso de la biodiversidad, dos conceptos claves de la
bioeconomía.
Por otro lado, aunque no son bioemprendimientos per se, existen innovaciones y desarrollos
tecnológicos en diversos laboratorios de investigación que incorporan el uso de biotecnologías y
tienen potencial comercial en el mediano o largo plazo. No obstante, las iniciativas de este tipo
son generalmente desaprovechadas y no tienden a alcanzar el mercado. En muchas ocasiones,
tanto la comunidad científica como la sociedad civil desconocen la potencialidad de estas
iniciativas y cómo su puesta en práctica impacta directamente en problemas de alcance tanto
nacional como internacional.
Etapas de un bioemprendimiento
Ecosistema bioemprendedor
El ecosistema emprendedor puede definirse como un conjunto de áreas relacionadas entre sí que
desempeñan un rol fundamental en el desarrollo y el posterior éxito de los emprendimientos.
Estas áreas son: las políticas, el financiamiento, la cultura, el soporte, el capital humano y el
mercado (Isenberg 2011). Las políticas deben permitir el apoyo de las autoridades y los diferentes
organismos públicos que influyen en los emprendimientos, por ejemplo: el marco regulatorio que
puede alentar o desalentar el surgimiento de nuevas empresas. El financiamiento se refiere al
acceso al crédito bancario como al conjunto de inversionistas dispuestos a aportar capital de
riesgo. La cultura donde se encuentran los emprendedores los moldea y prepara para la toma de
riesgos y la resiliencia ante situaciones adversas. El soporte engloba a todas aquellas
instituciones (privadas o no) y a la infraestructura que apoya al emprendedurismo. El capital
humano comprende el talento y los conocimientos, así como la experiencia de los
emprendedores. El mercado se refiere al espacio que el emprendimiento pretende capturar.
Más allá de examinar los actores de manera individual, es necesario analizar los roles que cada
uno juega dentro del ecosistema para identificar su relevancia y las acciones necesarias para
Las siguientes son algunas de las áreas donde los bioemprendimientos contribuyen al desarrollo
(Carree y Thurik 2010; Dent et al. 2016; Torres y Jasso 2022):
Creación de empleos de alto nivel técnico: los bioemprendimientos suelen ser más ágiles
y flexibles que las empresas tradicionales o ya establecidas, lo que les permite responder
rápidamente a las nuevas oportunidades y demandas del mercado. Como resultado, pueden
crear nuevos empleos altamente especializados y estimular el crecimiento económico en las
bioeconomías emergentes.
Acceso al capital: dependen del capital de riesgo y de otras formas de inversión para
despegar, aunque no exclusivamente. Al atraer estas inversiones, las nuevas empresas
pueden traer nuevas fuentes de capital a las bioeconomías emergentes, desde sectores
tradicionales o desde el extranjero. Esto impulsa el crecimiento económico interno y el
desarrollo.
Bioemprendimientos en ALC
A pesar de que los países de ALC representan tan solo un 16 % de la superficie terrestre global
y posee solamente el 10 % de la población mundial, esta contiene el 28 % de la tierra cultivable
del mundo y aproximadamente 30 % de su agua dulce (Hodson y Chavarriaga-Aguirre 2014).
La región cuenta con múltiples fortalezas en relación con el desarrollo de su bioeconomía, sobre
todo por su alta disponibilidad de biomasa, inversión en materia de ciencia y tecnología. Sin
embargo, es clave el financiamiento para el desarrollo de nuevos bioemprendimientos y aún
existen deficiencias en términos de inversión por parte de los países en este rubro.
33 Se utiliza este término porque la bioeconomía se desarrolla de acuerdo con las especificidades de cada región, relativas a sus
cadenas productivas y el avance que exista en ciencia, tecnología e innovación.
En este análisis se compararon de manera regional y cuantitativa los rubros evaluados por dichos
índices. En este sentido, en Costa Rica y Uruguay sus deficiencias comienzan a hacerse visibles
cuando los bioemprendimientos requieren de mayor grado de desarrollo, inversión,
infraestructura especializada e innovaciones que se incorporen a sus dinámicas de mercado.
Caso contrario ocurre en algunos países del Cono Sur, Colombia y en menor medida México, en
los que existen áreas de oportunidad significativas por parte de los gobiernos para incentivar y
facilitar la creación de nuevos emprendimientos desde sus inicios por medio de grants o
financiamiento no reembolsable. Además, existe una mayor cantidad de herramientas de apoyo
nacionales o internacionales disponibles conforme los emprendimientos avanzan en su grado de
maduración. Esto se debe principalmente a las facilidades regulatorias para la entrada de nuevos
productos al mercado, acceso a financiamiento y dinámicas de mercado favorables, así como
disponibilidad de infraestructura, producción de conocimiento y mecanismos más eficientes de
propiedad intelectual. Por otra parte, aunque Chile fue el país que demostró mayor avance y
estabilidad en todos los sectores evaluados, el nivel de biodiversidad y recursos naturales del
país no se compara con el de otros países como Brasil, Colombia o México.
Más del 50 % de esos bioemprendimientos se crearon en los últimos cinco años y la mayoría de
ellos pertenecen a los sectores de salud, alimentos o agricultura. El perfil general de estos
bioemprendimientos está relacionado con proyectos de investigación académicos o innovaciones
de base científica y tecnológica que encontraron una oportunidad de negocio.
Si bien muchos bioemprendimientos de la región han alcanzado con éxito las últimas etapas de
su desarrollo (escalamiento, maduración y crecimiento o salida), sus proyecciones
internacionales aún no son relevantes. Por otro lado, a pesar de que varios de los
bioemprendimientos analizados han logrado convertirse en empresas, estos se han establecido
en el extranjero o se han desarrollado desde etapas tempranas en colaboración con
organizaciones internacionales.
Por otro lado, la literatura especializada sugiere que existen diversos factores que influyen, con
mayor o menor intensidad, en el éxito de los ecosistemas de bioemprendimiento e innovación y
que garantizan el cumplimiento de las condiciones previamente mencionadas (Kuckertz 2019;
Kuckertz 2020; Hinderer y Kuckertz 2022). Entre los factores más relevantes, se pueden destacar
los siguientes:
También hay otros factores que influyen en el desarrollo bioemprendedor, como las
oportunidades de mercado, las condiciones macroeconómicas y la estabilidad política e
institucional. Sin embargo, los factores mencionados anteriormente son fundamentales para la
creación de un ambiente propicio para el crecimiento y la expansión de nuevos
bioemprendimientos. La implementación de políticas y estrategias junto con los servicios de
apoyo al bioemprendimiento –financiación, transferencia de tecnología y construcción de
capacidades– es crucial para alcanzar este objetivo.
Estas estrategias deben contar con la participación de actores en cada uno de los roles descritos
y deben ser lideradas por los gobiernos locales con el apoyo del sector privado. En gran medida,
los factores mencionados serán definidos por el diseño e implementación de políticas públicas,
así como por sus instrumentos de acción.
Entre los factores con mayor impacto en el éxito de los ecosistemas de bioemprendimiento e
innovación es el conjunto de políticas públicas y marcos regulatorios en cada país, pues
dictaminan las oportunidades, barreras e incentivos a los que los bioemprendimientos son
expuestos (Villavicencio 2019). El alcance de las políticas públicas depende significativamente
del contexto institucional nacional y regional, así como de otros recursos estratégicos que se
implementen.
Por otra parte, entre las limitaciones que han enfrentado los países de ALC para fomentar el
surgimiento de nuevos bioemprendimientos de base tecnológica es la falta de interacción entre
los actores que conforman ecosistemas de bioemprendimiento e innovación. Por ello es
necesario definir canales de comunicación y formar grupos de trabajo a través de los diferentes
actores para establecer estrategias concretas rumbo al establecimiento de las políticas públicas
apropiadas al contexto regional. De manera general, además de los retos particulares que
enfrentan los bioemprendimientos con respecto a otros tipos de emprendimientos, en ALC se
enfrentan también a un reto relacionado con la estabilidad política de la región.
El punto de partida de las políticas públicas empieza con procesos de diseño y formulación con
el objetivo de crear: a) institucionalidad que fomente el bioemprendimiento y b) mecanismos que
La experiencia en avance político nacional y regional obtenida en Argentina, Chile o Brasil puede
ser una guía para impulsar el desarrollo de bioemprendimiento desde la política pública para el
resto de la región. Los mecanismos de política comercial como incentivos tributarios,
deducciones tributarias, incentivos fiscales para inversores o fondos de inversión pueden ser un
primer paso para la generación de las condiciones necesarias para el desarrollo del ecosistema.
En este sentido, las experiencias ganadas previamente en materia de economía ambiental,
energética, agrícola y rural permitieron abrir una ventana de oportunidades que son aplicables a
otras cadenas de valor dentro de la bioeconomía y que están destinadas a los
bioemprendimientos tradicionales.
Recuadro 23. Ley de Promoción del Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna y Nanotecnología, Argentina.
En setiembre del 2022 se aprobaron modificaciones a la Ley 26.270 que tiene por objeto promover el desarrollo
y la producción de la biotecnología moderna y nanotecnología. La ley da certidumbre a este sector al otorgar
beneficios fiscales a proyectos que integren estas disciplinas en la producción de bienes o servicios o en el
mejoramiento de procesos o productos. Los beneficios que reciben los proyectos, aprobados en función de las
necesidades de la población argentina, son la amortización acelerada del impuesto a las ganancias y la
devolución anticipada del impuesto al valor agregado (IVA). Para proyectos de investigación y desarrollo,
también se considera el otorgamiento de un bono de crédito fiscal, con duración de 10 años, del 50 % de los
Desde la experiencia regional, las acciones a mediano plazo son vitales para las entidades
multilaterales, debido a que estas pueden ser promovidas y apoyadas durante tiempos fijos. La
experiencia de los países en la promoción de tecnologías de software, por ejemplo, en Argentina,
fue la que permitió el desarrollo de la nueva Ley de Promoción de Biotecnología y
Nanotecnología.
Marco regulatorio
El establecimiento legal de una empresa no implica que se avale el inicio de sus actividades
productivas. Como fase previa a la entrada en operación de un bioemprendimiento, existen
diversos procesos normativos relacionados con las futuras operaciones de la empresa.
Especialmente en el caso de los bioemprendimientos de base tecnológica, por ejemplo, es
necesario analizar el impacto ambiental, seguridad para la salud humana y posibles riesgos que
puedan identificarse en dichas actividades empresariales.
Una vez que está autorizada la producción y comercialización local, el interés regulatorio o
normativo de un bioemprendimiento usualmente se centra en temas de exportación y comercio
internacional. Si bien en bioeconomía la innovación tiende a ser disruptiva y en muchos casos se
enfoca en mercados de gran magnitud, los nichos de mercado locales suelen ser pequeños. Por
tanto, afianzar un bioemprendimiento en el mercado requiere, idealmente, expandir su
comercialización a otros países. Es en esta etapa donde se presentan barreras arancelarias,
requisitos legales, certificaciones y restricciones regulatorias, que aumentan los costos
operacionales, logísticos y administrativos. Un ejemplo de esto es el caso de Algenis.(Recuadro
25). El marco regulatorio constituye las condiciones en las que un bioemprendimiento generará
productos o servicios de interés para el mercado, además de determinar su tiempo de desarrollo
y prevalencia en el tiempo. En suma, el tiempo y complejidad de cada proceso regulatorio puede
representar un obstáculo o un impulso en el desarrollo de los bioemprendimientos.
Algenis, fundada en el 2002 en Chile, es una empresa líder en la producción y el desarrollo clínico de moléculas
bioactivas fabricadas por microalgas marinas con uso médico. Sus investigaciones se centran en moléculas
paralizantes de mariscos provenientes de dinoflagelados marinos y cianobacterias de agua dulce y su potencial,
en el tratamiento de distintas patologías. Por tratarse de moléculas bloqueadoras de canales de sodio,
actualmente exploran su aplicación como tratamiento del dolor nociceptivo agudo y la pérdida de sensibilidad
causada por neuropatía periférica inducida por tratamiento de quimioterapia (Algenis 2022a).
Su trayectoria ha estado marcada por financiamientos de inversionistas privados, fondos de capitales de riesgo y
fondos públicos de Corfo. Desde la investigación en laboratorio hasta el escalamiento, le han permitido desarrollar
sus capacidades de infraestructura y equipamiento. También ha realizado el análisis de alternativas de producción
de los compuestos, con su respectivo control de calidad, además de análisis químicos correspondientes (Algenis
2022a).
A 13 años de su fundación, la Food and Drug Administration (FDA) le otorgó permiso a la empresa para
administrar experimentalmente en humanos su producto líder NAVX-010, el cual se plantea para el tratamiento de
la fisura anal (Algenis 2022c).
Financiamiento público
El primero de los instrumentos mencionados como acciones a corto plazo son los fondos de
financiamiento en investigación en bioeconomía, que otorgan recursos no-reembolsables
especializados, los cuales han probado su eficacia para aumentar el número de investigadores.
Un ejemplo es el extinto Fondo para el Fomento y Apoyo a la Investigación Científica y
Tecnológica en Bioseguridad y Biotecnología de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de
Esta experiencia puede funcionar para dinamizar y proveer conocimiento a las comisiones
nacionales de bioseguridad y biotecnología, formar talento humano local, sobre todo
investigadores y grupos de investigación públicos y privados. De esta forma, puede promover las
colaboraciones entre la empresa privada y las instituciones públicas.
Recuadro 26. Fondo para el fomento y apoyo a la investigación científica y tecnológica en bioseguridad y
biotecnología de CIBIOGEM.
34 El fondo fue eliminado debido a la re-estructuración del CONACYT-CIBIOGEM entre el 2018 y el 2023. Los fondos especializados
fueron eliminados.
Financiamiento privado
Nota: Algunas incubadoras, aceleradoras y fondos de inversión identificadas en la región relacionadas a la temática.
En el 2012, la CEO y cofundadora Liza Velarde, en conjunto con sus socios, desarrollaron
un dispositivo médico de monitoreo de células cancerígenas. Su nombre es Delee. Se trata
de una tecnología accesible, con un precio 20 % más bajo que otros, que facilita la
detección temprana de cáncer y su monitoreo en áreas de bajos ingresos. Mediante análisis
sanguíneos desechables, se detecta la presencia de células tumorales circulantes (CTC)
que expulsan los tumores y viajan al torrente sanguíneo. El sistema Delee permite
recuperar las CTC viables para su posterior análisis molecular, con la posibilidad de generar
un tratamiento personalizado (Delee. 2023.).
Esta startup de salud primero contó con una inversión semilla en México de Heineken que
le permitió pasar del modelo teórico a prototipo. El desarrollo de sus prototipos se logró
gracias a capital de fondo perdido que se otorgaba en concursos destinados a estudiantes
emprendedores. Más allá de eso, no se lograron inversiones locales o acceso a fondos
públicos en México por el alto riesgo que implica un dispositivo médico. Con la convicción
de crecer sin límites territoriales, se aceleró la startup en Y combinator. El financiamiento de
inversionistas de Silicon Valley le dio credibilidad y networking, además de que permitió
montar su infraestructura en México (Gálvez y Liza 2020).
35 El crowdfunding es una forma de financiamiento colectivo a través - de plataformas en línea principalmente, en la que un gran
número de personas contribuyen con pequeñas cantidades de dinero para apoyar un proyecto o iniciativa.
Los países de ALC enfrentan grandes áreas de oportunidad para generar modelos y condiciones
favorables para el desarrollo de nuevos bioemprendimientos y la transferencia de tecnología. El
escaso financiamiento disponible para estas actividades se suma a la falta de seguridad jurídica
y a las brechas para permitir el acompañamiento científico-tecnológico en el desarrollo de
soluciones para la industria. Este es un panorama que exacerba las necesidades sociales y
económicas de las personas. La diversificación, pluralidad y fortalecimiento del entorno de (I+D)
representan la posibilidad de implementar innovaciones que propicien el avance en todos los
sectores de la industria, sin desatender las necesidades específicas de los territorios. Está
situación puede ser de impacto para la sociedad latinoamericana y el camino hacia la soberanía
tecnológica.
El IBt es la entidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que registra más
patentes y solicitudes anualmente. El IBt se destaca por su notoria capacidad de vinculación
con la industria y por contar con diversos casos de éxito en la transferencia del conocimiento
a empresas de capital mexicano y extranjero. Además, se destaca por la formación de
recursos humanos y la generación de conocimiento para expandir las fronteras del
conocimiento a través de la investigación. Ha logrado concretar acuerdos de licenciamiento
con empresas en países como Bélgica, Alemania, Estados Unidos, Suiza, Canadá o España
y ha tenido un impacto nacional e internacional (Ramírez 2015).
La UNICAMP se ubica en el estado de São Paulo, Brasil. Es una institución pública que creó
Inova en el 2003. Esta es una agencia de innovación que se convirtió en la primera oficina de
transferencia de tecnología creada en una universidad brasileña. Su objetivo es fortalecer los
vínculos entre la Universidad y las empresas, agencias gubernamentales y demás
organizaciones para generar oportunidades de enseñanza e investigación que contribuyan al
desarrollo económico y social del país. Una parte importante del mandato de la agencia Inova
consiste en transmitir a la comunidad universitaria la importancia de proteger la propiedad
intelectual (P.I.), además de preparar y presentar las solicitudes nacionales e internacionales
de patente de la agencia. También negocia acuerdos de concesión de licencias tecnológicas
y gestiona la incubadora de nuevas empresas de la Universidad (OMPI 2015).
La agencia Inova Unicamp también negoció el contrato de licencia para el Terpenia, una
empresa centrada en el desarrollo de productos y que se basa en tecnologías de Unicamp. Un
ejemplo de las licencias protegidas por Inova es la tecnología que ofrece una alternativa
natural para la prevención y tratamiento de la bacteriosis en peces. La formulación
desarrollada por la Dra. Renata Estaiano de Rezende corresponde a una formulación hecha
de los aceites esenciales de tomillo, tomillo rojo y pimienta de romero, ante el desafío de
reemplazar los antibióticos en la dieta de los peces, que permitiera reducir el impacto
Recuadro 28. Ejemplos de productos basados en tecnologías con licencias de la UNICAMP disponibles en el mercado brasileño.
Se diseño una prueba para determinar la causa principal de la sordera genética en bebés
recién nacidos. Fue creada por el Centro de Biología Molecular e Ingeniería Genética. Se
transfirió en el 2004 bajo licencia a la empresa de diagnósticos DLE, que la comercializó en
el 2005. Esta tecnología fue galardonada.
También se creó una medicina fitoterapéutica, producida a partir de una sustancia que se
encuentra en la soja, para tratar los síntomas de la menopausia. La Facultad de Ingeniería
de Alimentos presentó dos solicitudes de patente para esta tecnología, de la que concedió
una licencia a Steviafarma en el 2004. La medicina se lanzó al mercado en el 2007, tras la
aprobación de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA).
Estos bioemprendimientos son creados y desarrollados por personal académico que aplica el
conocimiento científico y tecnológico y su experiencia para la generación de nuevos productos
y tecnologías que aporten soluciones a las problemáticas actuales. Se consideran como uno
de los mejores modelos e instrumentos de transferencia de la investigación a la sociedad
(Monge et al. 2012).
Siwà Juices International: este es un spin off del 2015, de producción de bebidas de mora,
pipa y piña desarrolladas por el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos
(CITA-UCR) en colaboración con Internationale en Recherche Agronomique pour le
Développement (CIRAD) de Francia. Utiliza tecnología que permite conservar todas las
propiedades nutracéuticas de la fruta. Los estudios realizados en la Universidad
demuestran que este producto puede incidir positivamente en personas con dislipidemia y
diabetes. Esta firma es además incubada en la UCR (Mayorga 2019).
Para generar esta empresa, se realizó un proceso de negociación que incluyó a personas
de SIWÀ, Proinnova, AUGE y CITA. Concluyó con el otorgamiento de una licencia para la
producción y comercialización de los jugos microfiltrados. Es la primera vez que la UCR, a
través de un centro de investigación, autorizó el uso de la planta piloto del CITA para
incubar el emprendimiento en sus inicios. Por su parte, AUGE y Proinnova han brindado
asesoría en inteligencia competitiva, estudios de mercado, formulación de la estrategia de
protección de propiedad intelectual, administración, acceso a fondo de emprendimiento,
modelo de generación de transferencia de conocimiento, incubación e innovación e impacto
en la sociedad. El desarrollo de este emprendimiento generó para el 2018 ventas y dos
nuevos empleos, uno de ellos fue para un estudiante de la Universidad. Además, se firmó
un contrato para colocar sus productos en una cadena de supermercados (Garrido y García
2018).
Los consejos de ciencia y tecnología durante los últimos 20 años han dinamizado el
ecosistema cuando han ofrecido financiamiento en etapas tempranas para investigadores
en Centroamérica. En este proceso de fortalecimiento, se han abierto oportunidades para
conectar a los sectores productivos con investigadores. Sin embargo, la ausencia de
capacidades en cuanto a talento humano y acceso a financiamiento especializado en las
diferentes etapas dificulta las colaboraciones, sobre todo para el fortalecimiento de las
pymes de base científico-tecnológica.
Las investigaciones realizadas han demostrado también que las universidades y centros
tecnológicos tienen poca vinculación con los sectores productivos, por lo que la escasa
investigación que se realiza tiene su origen en inquietudes académicas y no en la demanda
empresarial. En consecuencia, esas investigaciones tienen poca relación con las
necesidades de la sociedad. A ello se suma la limitada capacidad de aprovechamiento de
los resultados en esos estudios.
El estudio realizado por el proyecto Free Network en el 2017 concluyó que el 81,25 % de
las instituciones de educación superior cuenta con un centro de emprendimiento, el 47 %
tiene una oficina de transferencia tecnológica, pero solo el 29,41 % apoya la creación de
empresas basadas en el conocimiento. Entre las razones que respaldan los porcentajes
bajos de generaciones de emprendimientos, resalta la escasa formación específica que
A su vez, es necesario brindar programas de formación de capacidades al resto de los actores del
ecosistema involucrados, principalmente a los encargados de la toma de decisiones:
legisladores, gobernantes, empresarios e inversionistas. Estos deben estar informados y
entender las implicaciones de la bioeconomía y su potencial como motor del crecimiento
económico y sustentable.
En primera instancia, se encuentran los formuladores de políticas públicas, que deben poseer un
conocimiento mínimo sobre bioeconomía y deben rodearse de asesores técnicos que apoyen la
creación de estos instrumentos. Otros actores dentro de este nivel de toma de decisiones son los
inversionistas y empresarios que representan a un sector de gran importancia para la
bioeconomía y sus startups. La vinculación entre el sector gobierno, la industria y la academia es
fundamental para el fortalecimiento del ecosistema, pero resulta indispensable la inyección de
capital económico en las startups para que se puedan materializar sus beneficios sociales y
monetarios y, de esta manera, se cree una espiral de innovación en el ecosistema.
Para lograr esto, es indispensable que los inversionistas especializados e instituciones públicas
estén al tanto del potencial y de los riesgos de la bioeconomía y sean capaces de discriminar
entre diferentes proyectos para invertir en forma inteligente y segura. El involucramiento de
empresarios e industrias, así como de inversionistas en sectores bioeconómicos, permitirán la
atracción de conocimientos y capital de otras latitudes hacia la región, lo que contribuirá a la
consolidación de los ecosistemas.
Conclusiones y recomendaciones
Los bioemprendimientos representan una gran oportunidad para la bioeconomía de ALC, debido
a la rica biodiversidad de la región junto con su sólida base científica, lo que brinda una ventaja
comparativa única para la creación de soluciones innovadoras y sostenibles a los desafíos
globales. Aunque en su mayoría son empresas privadas, los bioemprendimientos suelen requerir
apoyo público para su desarrollo, que incluye laboratorios especializados, fondos concursables
para las primeras etapas y asistencia en los trámites requeridos para su legalización y puesta en
marcha. En este sentido, los bioemprendimientos tienen el potencial de transferir tecnología a la
sociedad de una manera ágil y rápida en comparación con otras estrategias. Además, las
Las bioeconomías emergentes deben priorizar la innovación como motor clave de sus estrategias
nacionales. Sin embargo, los países latinoamericanos han enfrentado dificultades para integrar la
biotecnología en sus economías debido a diversos factores, como: la necesidad de fortalecer
políticas públicas efectivas para promover la investigación, desarrollo y transferencia de
tecnología, la falta de inversión suficiente en infraestructura y equipamiento y la escasa
participación del sector privado en la generación de innovaciones. Las barreras asociadas a la
seguridad jurídica y la ausencia de infraestructura de creación y prototipado pueden seguir
retrasando el avance de estos factores en la región.
Para superar estos desafíos, los gobiernos latinoamericanos deben trabajar en conjunto con el
sector privado para crear clústeres de desarrollo regional estratégico que se centren en la
generación de conocimiento de valor como principal impulsor de ecosistemas de emprendimiento
e innovación.
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Alytix 2018
Aplife Biotech 2018
Bitgenia 2015
Caspr Biotech 2019
Embryoxite 2020
Eolo-Pharma 2016
Fecundis 2020
Salud
Gisens Biotech 2019
Microgenesis 2017
MZP 2014
Nanotransfer 2021
New Organs 2021
36 Este listado no pretende mostrar todos los bioemprendimientos en la región, pero si ejemplificar algunos de ellos.