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Bioeconomía en América Latina y Caribe

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Informe de situación y

perspectivas de la bioeconomía
en América Latina y el Caribe

The Agricultural
Model Intercomparison
and Improvement Project
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), 2024

Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en América Latina y el Caribe


por IICA se encuentra publicado bajo
Licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir
igual 3.0 IGO (CC-BY-SA 3.0 IGO)
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El Instituto promueve el uso justo de este documento, así como el tratamiento de los datos personales, de acuerdo con la normativa
del IICA vigente. Se solicita que sea citado apropiadamente cuando corresponda y que se garantice el derecho de toda persona a
la protección de sus datos personales, según la normativa del IICA.

Esta publicación está disponible en formato electrónico (PDF) en el sitio web institucional en [Link]

Coordinación editorial: Roberto Feeney, Santiago Felici y Hugo Chavarria


Corrección de estilo: Olga Patricia Arce
Diagramación y diseño: Laura Luna Canales

Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en América Latina y el


Caribe/Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura; San José,
C.R.: IICA, 2024, 225 p ; 21 x 16 cm.

ISBN: 978-92-9273-087-1

1. Bioeconomía 2. Sostenibilidad 3. Economía circular 4. Coyuntura agraria


5. América Latina y el Caribe I. IICA II. Informe
III. Chavarría, H. IV. Torroba, A. V. Porras-Brenes, C. VI. Gamboa, H.
VII. Rocha, P. VIII. Blanco, M. VIII. et. al

AGRIS DEWEY
E11 338.927

Las ideas, las formas de expresión y los planteamientos de este documento son propios del autor (o autores), por lo que no
necesariamente representan la opinión del IICA ni juicio alguno de su parte sobre las situaciones o condiciones planteadas.

San José, Costa Rica


2024
Tabla de contenidos

Prólogo .................................................................................................................................... 1

Presentación......................................................................................................................... 5

Resumen ejecutivo ........................................................................................................... 7

SECCIÓN 1: BIOECONOMÍA EN ALC: DEFINICIONES, SENDEROS Y


POTENCIAL PARA SU APROVECHAMIENTO ......................................................... 17

1.1 El contexto .................................................................................................................... 18


1.2 La bioeconomía como modelo de desarrollo productivo .......................... 20

SECCIÓN 2: ESTADO Y PERSPECTIVAS DE LOS DESARROLLOS TECNOLÓGICOS


Y PRODUCTIVOS DE LA BIOECONOMÍA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 38

2.1 Aprovechamiento sostenible de la biodiversidad en la Región


Amazónica como factor relevante para el desarrollo socioeconómico,
tecnológico e innovación ................................................................................................... 40

2.2 Situación y perspectivas de la intensificación sostenible en América


Latina y el Caribe ................................................................................................................. 62

2.3nBiorrefinerías: una oportunidad para el desarrollo socioeconómico


ambiental de América Latina y el Caribe .................................................................... 85

2.4 Estado y perspectivas de los biocombustibles en las Américas ............ 100


[Link] de la bioeconomía a partir de aplicaciones
biotecnológicas (bioinsumos, transgénicos, entre otras)................................ 107

2.6. Servicios ecosistémicos: un pilar para el desarrollo de América 115


Latina y el Caribe...............................................................................................................

SECCIÓN 3: INSTRUMENTOS PARA MOVILIZAR LA BIOECONOMÍA................. 131

3.1. Estrategias y políticas para la bioeconomía en ALC............................... 132

3.2. Capacidades en ciencia, tecnología e innovaciones para la


bioeconomía de América Latina y el Caribe ......................................................... 153

3.3. Financiamiento de la bioeconomía ................................................................. 167

SECCIÓN 4. CAPÍTULO ESPECIAL........................................................................ 180

4.1 Panorama del bioemprendimiento basado en la Bioeconomía sobre


América Latina y el Caribe ........................................................................................... 181
Prólogo

Autores: MacRae, E. (Global Bioeconomy Council, GLC); Lang C. (GLC); Ecuru, J. (GLC).

Debido a la creciente necesidad de mitigar el impacto global del cambio climático, resulta más
importante que nunca establecer estrategias armonizadas mundialmente para garantizar la
salud y el bienestar de todos y adaptarnos a un mundo cambiante.

En el ámbito nacional, regional y mundial las estrategias y hojas de ruta de las bioeconomías
sostenibles y circulares son motores esenciales del cambio para apoyar la sustitución de
nuestros sistemas de combustibles fósiles, que son en gran parte responsables del
calentamiento global. La región de América Latina y el Caribe (ALC), que alberga importantes
entornos forestales, oceánicos, agrícolas y urbanos, constituye una de las primeras en adoptar
el cambio a soluciones de base biológica, como las de biocombustibles desarrolladas en Brasil
a finales de los setenta mediante el uso de caña de azúcar. En este documento, titulado
Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en América Latina y el Caribe, se
muestra el compromiso de la comunidad de ALC para emprender cambios urgentes en las
prioridades empresariales, educativas, de políticas y medioambientales, así como con la
sociedad civil para acelerar el desarrollo de bioeconomías sostenibles.

Este esfuerzo, alineado a la visión del Consejo Asesor Internacional sobre Bioeconomía
Global (IACGB) ([Link] representa un compromiso regional para avanzar en
la bioeconomía mundial. Como grupo de aproximadamente 40 expertos centrados en lograr
una bioeconomía global, el IACGB ha definido ampliamente la bioeconomía como “la
producción, el uso, la conservación y la regeneración de recursos biológicos para proporcionar
soluciones sostenibles (entre ellas información, productos, procesos y servicios) en todos los
sectores económicos” (Ecuru et al. 2022). En esta visión de la bioeconomía se destacan sus
características intersectoriales, incluidos todos los esfuerzos dirigidos a producir y utilizar
recursos biológicos renovables de forma sostenible y coordinada. En la actualidad, la
integración de las políticas y la convergencia de los sectores está tomando forma, a medida
que se desarrollan cada vez más estrategias e iniciativas de bioeconomía en todo el mundo.

Desde 2015, en cada Cumbre Global sobre Bioeconomía, el IACGB ha emitido un comunicado
con respecto al estado de la bioeconomía global (Communiqué Global Bioeconomy Summit
2015). Recientemente, publicó una declaración conjunta con la Fundación Volkswagen en la
que se opina acerca de cuestiones urgentes que se deben abordar (IACGB 2023).

Una cosa está clara: en los últimos cinco años se ha producido un rápido crecimiento y
reestructuración de las estrategias y hojas de ruta de la bioeconomía en todas las regiones del

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 1


mundo (Dietz et al. 2018, Gardossi et al. 2023), así como un aumento significativo en las
publicaciones en materia de estrategia y políticas de bioeconomía (Bugge et al. 2016, Perea et
al. 2020, Papadopoulou et al. 2022, Dietz et al. 2023, Gould et al. 2023). Aunque las
definiciones de bioeconomía varían en todo el mundo, todas las regiones, naciones,
subregiones y organizaciones presentan características comunes, entre ellas aspectos de
disponibilidad de recursos de biomasa, innovación científica, aplicaciones biotecnológicas, de
construcción y reconstrucción medioambiental e inocuidad de los alimentos. A medida que la
bioeconomía se vuelve más universal, los análisis demuestran que su impacto puede ser
significativo; por ejemplo, la Unión Europea (UE) volvió a analizar recientemente la magnitud
económica de la bioeconomía en Europa (Kuosmanen et al. 2020), cuyo valor agregado para
la UE-28 en 2015 fue de EUR 1 460 600 millones, equivalente al 11 % del producto interno
bruto. Por medio de este nuevo análisis, se confirmó la importancia de la coherencia y el
acuerdo en las metodologías y la contabilidad de las subvenciones para comprender el
impacto de la creación de una bioeconomía.

Necesidad de una alineación global. En el Documento final y resumen del presidente de la


Reunión de Ministros de Medioambiente y Clima del G20, celebrada en la India el 28 de julio
de 2023, se declaró la necesidad de un futuro basado en la bioeconomía circular y sostenible
(G20 Environment and Climate Ministers’ Meeting 2023, MoEFCC y TERI 2023). En
septiembre de 2023 el Grupo de los 77 instó a una mayor adaptación de la ciencia y la
tecnología para permitir el cambio (Cubaminrex 2023). Varias agencias de la Organización de
las Naciones Unidas ya han acogido actividades de bioeconomía, como la Organización de las
Naciones Unidades para la Alimentación y la agricultura. (FAO 2021a, 2021b). En el informe
de 2022 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) los
grupos de trabajo intersectoriales destacaron la necesidad y potencial impacto de una
estrategia de bioeconomía como factor crítico para el cambio y la reducción de los impactos
climáticos (IPCC 2022).

Los comentarios sobre el camino por seguir son particularmente pertinentes en cuanto a los
esfuerzos de desarrollo de la bioeconomía en ALC, incluida la formulación de normas
mundiales compartidas para medir los objetivos y logros hacia el cumplimiento de los Objetivos
de Desarrollo Sostenible, una mejor base de conocimientos acerca del estado de la
biodiversidad, los ecosistemas, las tierras degradadas y la hidrosfera, la necesidad de
comprender mejor e incluir los límites ecológicos de la bioeconomía y los recursos biológicos
finitos de nuestro planeta, y el reconocimiento de que las iniciativas de bioeconomía requieren
una fuerte voz y un foro.

Se consideran que las tendencias tecnológicas que apoyan una bioeconomía global incluyen:

a. Materiales para la construcción, el embalaje y el transporte (industrias aeronáutica y


naviera), entre otros;

2 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


b. Procesos como la producción de componentes químicos basada en la biología sintética y el
uso de CO2 como fuente de carbono;
c. La fabricación, incluidas las biorrefinerías móviles o modulares y la fermentación de precisión
para la producción de proteínas;
d. La agricultura y los sistemas alimentarios, incluida la silvicultura regenerativa y la agricultura
terrestre y oceánica, que producen múltiples materiales aprovechables en términos de salud y
seguridad alimentaria, así como bioproductos;
e. La arquitectura y el diseño urbano, incluidas las ciudades verdes y la agricultura urbana; y
f. Las tecnologías agrícolas, como medio para aprovechar y gestionar mejor los recursos
naturales, los insumos y los diversos tipos de producción.

Otros cambios tecnológicos que están evolucionando y podrían generar las mejores soluciones
para la adaptación local incluyen la deslocalización, la cadena de suministro local/fabricación
distribuida, el reciclaje, la edición genética de plantas para obtener mayores beneficios para la
salud, buenos rendimientos en situaciones de climas adversos o necesidades locales de
seguridad alimentaria, la producción celular de alimentos sustitutivos, la supervivencia de las
especies, la diversidad genómica y la adopción de la bioenergía, es decir, un cambio muy
significativo en los procesos y las prácticas comerciales y económicas en un mundo cada vez
más multipolar.

Desafíos a los que se enfrenta una bioeconomía conectada globalmente. Un enfoque local
en el cambio climático no es suficiente para aumentar la sostenibilidad global y lograr una
mitigación y una adaptación eficaz. En los últimos 15 años los sistemas han sufrido un fuerte
deterioro, hasta el punto en que, de los nueve límites planetarios definidos como críticos para la
mitigación del cambio climático, ya se han superado seis (Richardson et al. 2023, SRC 2023). El
Grupo Independiente de Científicos Nombrado por el Secretario General (2023) determinó que el
progreso se ha detenido, en parte como consecuencia de una confluencia de crisis: la pandemia
provocada por el COVID-19, la creciente inflación, el aumento en el costo de la vida, la angustiosa
situación planetaria, medioambiental y económica, los disturbios y conflictos regionales y
nacionales y los desastres naturales. Además, destaca las transformaciones necesarias para
cumplir todos los objetivos y un marco para llevar a cabo y evaluar los cambios requeridos. Los
resultados de una encuesta realizada recientemente entre un gran número de expertos de
distintos países, regiones y sectores (Dietz et al. 2023) han evidenciado la falta de leyes y
reglamentos vinculantes en el plano internacional como un crítico y significativo déficit de
gobernanza. El Grupo señaló la necesidad de fijar normas internacionales más estrictas, definió
la distribución desigual de las capacidades institucionales entre los distintos países como un
problema crucial e indicó que se debe crear una red de interacciones para solucionarlo. Además,
indicó que se requiere una mayor cooperación intergubernamental y coordinación internacional
para hacer crecer la bioeconomía en todo el mundo.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 3


El crecimiento de las bioeconomías circulares y sostenibles en el ámbito local y global es una
forma esencial de reducir el impacto de la humanidad en el planeta; sin embargo, como se
indicó anteriormente, esto supone una conexión y coordinación entre países, regiones y el
mundo. En 2022 el Grupo de Trabajo Transversal III del IPCC (IPCC_AR6_WGIII) destacó el
valor de la bioeconomía para mitigar el cambio climático y en el informe de síntesis de 2023
(IPCC 2023) se afirmó que “es fundamental acelerar las acciones conjuntas en todo el mundo y
que todos reconozcan la interrelación entre las soluciones”. La elaboración de estrategias y
soluciones de bioeconomía ampliamente aplicables pero implementables en el plano local
constituye un factor integrador crítico. Este documento de ALC presenta un excelente ejemplo de
este tipo de coordinación.

Palabras finales. La velocidad con la que las naciones han experimentado estos cambios
durante el último período y, en especial, en este último año indica que se requiere un cambio
urgente. Habilitar una bioeconomía (con criterios circulares y sostenibles y métodos de medición
consensuados) es una manera de generar el cambio. Las recomendaciones incluidas en el
Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en América Latina y el Caribe concuerdan
con el pensamiento del IACGB, que también recomienda:

Hacer de la bioeconomía una parte integral del desarrollo sostenible y las estrategias
económicas de desarrollo de resiliencia.
Llevar a cabo la supervisión y el asesoramiento en torno a cómo la bioeconomía puede
transformar los sectores de la energía y la construcción, así como las políticas agrícolas y
comerciales de los principales actores en las distintas regiones.
Movilizar a los ciudadanos y las nuevas generaciones para que tomen parte en la
bioeconomía y fomentar la participación de los jóvenes en la configuración de las agendas de
bioeconomía nacionales, regionales y mundiales.
Abordar posibles conflictos, como el desafío de los alimentos frente a la energía y la resiliencia
de las nuevas cadenas de valor basadas en la bioeconomía contra el predominio de las
cadenas de valor de comercio industrial tradicionales.

Como lo indicamos anteriormente, ALC alberga una gran cantidad de recursos de tierra,
mar/agua y biomasa. El esfuerzo dirigido a elaborar el Informe de situación y perspectivas de la
bioeconomía en América Latina y Caribe constituye un buen ejemplo de provisión de una
estructura que permita el cambio y dé forma al futuro de la bioeconomía, a la vez que se reúne a
todas las partes en una región global de gran relevancia.

4 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Presentación

Autor: Chavarría, H. (IICA)

En las últimas décadas, la bioeconomía ha sido entendida como la utilización intensiva de


conocimientos en recursos, procesos, tecnologías y principios biológicos para la producción
sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía (IICA 2019). Este
concepto ha venido ganando consenso como una nueva visión para el desarrollo, ya que
ofrece una propuesta de organización económica convergente con los Objetivos para el
Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030. Hoy es evidente que el business as usual
–representado esencialmente por el modelo económico emergente de la revolución industrial y
la consolidación del petróleo como la matriz energética predominante– no es una opción viable
para enfrentar las demandas de alimentos y energía de una población global que se espera
que continúe creciendo hasta finales de este siglo.

Existe una creciente comprensión de que estamos peligrosamente cerca de los límites globales
y que las estrategias de mitigación y adaptación implementadas dentro de los esquemas
tradicionales no están generando los resultados esperados, al menos no de la magnitud
faltante para alcanzar las metas acordadas para el 2030. Este creciente “consenso de crisis”
está movilizando alrededor del mundo la búsqueda de respuestas y, en ese sentido, la
bioeconomía, impulsada y fortalecida por una época de avances en la ciencia y la tecnología
sin precedentes, ofrece una alternativa sólida y creíble, para al menos 11 de los 17 ODS y para
una nueva etapa de innovaciones transformadoras y crecimiento económico sostenible.

ALC no es ajena a estas tendencias globales. Por una parte, dada la riqueza de sus recursos
naturales y cómo ha evolucionado su posicionamiento en los mercados globales de alimentos
y energías, la región se ha vuelto estratégica para la seguridad alimentaria y ambiental global.
Por la otra parte, para la mayoría de países de la región, la agricultura y los sistemas
alimentarios son una proporción determinante de sus economías. En este contexto, la
bioeconomía es tanto una oportunidad como una necesidad: una oportunidad, porque cada vez
es más evidente que la dificultad para alcanzar los ODS dentro de los plazos establecidos sin
que ALC se asegure una trayectoria productiva convergente con estos, dado su
posicionamiento global y sus ventajas comparativas biológicas; una necesidad, porque muchos
países transitan por modelos económicos agotados y enfrentan la urgencia de construir nuevas
visiones alternativas. La bioeconomía ofrece opciones en ambos sentidos.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 5


Conscientes y convencidos de la necesidad de contar con evidencia sobre la evolución y el
potencial de la bioeconomía en ALC, más de 10 organismos internacionales y regionales de
cooperación acordaron trabajar juntos en la construcción y lanzamiento de la primera edición del
Informe de situación y perspectivas de la bioeconomía en ALC. Se espera que sirva como
insumo para la sensibilización, el posicionamiento y la toma de decisiones de todos los actores
públicos y privados involucrados en las estrategias, políticas y proyectos de la bioeconomía de la
región.

Se prevé que este informe tenga una periodicidad bienal. Pretende ser un aporte a la
consolidación de la bioeconomía como visión de desarrollo de la región. Es un punto de partida
para mejorar los procesos de diseño e implementación de las políticas públicas en los distintos
niveles, así como para facilitar el trabajo conjunto entre las instituciones nacionales e
internacionales vinculadas con el sector. Para esto, en el informe se analizan los avances
recientes de la bioeconomía regional, se identifican los principales desafíos y se presenta una
discusión sobre los elementos centrales en la agenda pendiente.

Si bien los conceptos generales de la bioeconomía son los mismos –el aprovechamiento de los
recursos, tecnologías y procesos biológicos para la producción sostenible de bienes y servicios
para la toda la economía– sus arreglos particulares –énfasis sectoriales, estrategias,
gobernanza, etc.– serán diferentes conforme sean diferentes las dotaciones de recursos
naturales, los valores culturales, las fortalezas de los sistemas científico-tecnológicos, los marcos
institucionales, los recursos empresariales, entre otros elementos. En este sentido, también se
espera que este informe contribuya a movilizar la discusión sobre las particularidades de las
bioeconomías de ALC y efectuar abordajes o estrategias que permitan un mejor
aprovechamiento de estas.

Con el objetivo de respetar las visiones de cada uno de los autores participantes, las instituciones
socias acordaron que, en lugar de elaborar un documento con narrativa y abordaje integrado, el
informe consistiría en un compendio de artículos ordenados en tres grandes secciones de
análisis: a) bioeconomía en América Latina y el Caribe: Definiciones, senderos y potencial para
su aprovechamiento; b) estado y perspectivas de los desarrollos de la bioeconomía; c)
instrumentos para la movilización de la bioeconomía; y d) capítulo especial sobre
bioemprendimientos.

6 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Resumen ejecutivo

La bioeconomía en ALC se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo económico,


social y ambiental de la región. Esta cuenta con resultados concretos que evidencian la
contribución de la bioeconomía a la eficiencia y sostenibilidad de los procesos agroalimentarios,
el incremento en los ingresos y empleos (sobre todo en los territorios rurales), la diversificación
económica, la resiliencia ambiental, la descarbonización y la gestión integral de los recursos
naturales.

Este informe fue elaborado en conjunto por el Instituto Interamericano de Cooperación para la
Agricultura (IICA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Centro Agronómico Tropical de
Investigación y Enseñanza (CATIE), el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria
(FONTAGRO), Agricultural Model Intercomparison and Improvement Project (AgMIP),
Consortium of International Agricultural Research Centers (CGIAR), la Organización del Tratado
de Cooperación Amazónica (OTCA), SURICATA, Centro Internacional de Agricultura Tropical
(CIAT), Centro Internacional de la Papa (CIP), Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y
Trigo (CIMMYT), Iniciativa finanzas para la biodiversidad (BIOFIN), Oregon State University
(OSU), The Brigde Biofondry (TBB) y la Red de Líderes en Biotecnología de América Latina
(Allbiotech). El objetivo de este informe es evidenciar el estado y perspectivas de la bioeconomía
en la región y servir como insumo para la toma de decisiones de los formuladores de políticas,
académicos, organismos de apoyo y la sociedad civil en general.

Con este resumen ejecutivo se ofrece una visión panorámica de los principales hallazgos y
conclusiones derivados del análisis. Se destacan los logros más significativos, así como los
desafíos que enfrenta la región en la consolidación de una bioeconomía próspera y sostenible.

En la sección 1, Bioeconomía en América Latina y el Caribe: Definiciones, senderos y


potencial para su aprovechamiento, se analiza la oportunidad clave que emerge de la
bioeconomía en ALC para aprovechar los recursos biológicos de la región de manera sostenible,
lo que no solo puede impulsar el crecimiento económico, sino también abordar preocupaciones
ambientales. En ese sentido, se señala como el enfoque en la bioeconomía no solo diversificaría
la economía, sino que también contribuiría a la sostenibilidad y la descarbonización, abriendo
nuevas vías para el desarrollo en la región.

En la sección 2: Estado y perspectivas de los desarrollos tecnológicos y productivos de la


bioeconomía en ALC, se analizan sucintamente ejemplos de desarrollos productivos y
tecnológicos de cada uno de los senderos principales para el aprovechamiento de la
1
bioeconomía en la región. En lo que refiere a la utilización de los recursos de la biodiversidad,
se hizo énfasis en la región amazónica como foco para el desarrollo socioeconómico y
tecnológico en la región. Con el fin de preservarla, se ha contado con el apoyo de la OTCA, la cual

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 7


está conformada por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam. Esta
organización ha llevado a cabo múltiples iniciativas, como los proyectos Bioamazonia y Biomaz,
con los siguientes fines: caracterizar y cuantificar el potencial bioeconómico de la región
amazónica e identificar oportunidades y productos potenciales que permitan un desarrollo
socioeconómico para aquellas comunidades que habitan la región y, posteriormente, promover el
uso sostenible de estas desde un punto de vista ambiental.

Sobre esta misma línea, se han reconocido las necesidades principales que deben ser atendidas
para un mejor aprovechamiento y uso sustentable de la diversidad biológica de la región
amazónica. Se ha logrado destacar la necesidad de fortalecer los procesos de investigación y
transferencia tecnológica, los mecanismos de promoción de usos sostenibles de la biodiversidad,
provenientes del ámbito público y del privado, y la generación de normas y regulaciones que
brinden los incentivos necesarios para el desarrollo de esta región. De lo contrario, la Amazonia
seguirá experimentando pérdidas de su biodiversidad y podría sufrir transformaciones
irreversibles.

Por otro lado, se encuentra la situación de la intensificación sostenible (IS), entendida como el
proceso o conjunto de prácticas que permiten incrementar la productividad agropecuaria sin
causar un impacto medioambiental negativo. Estas prácticas no incrementan el área de cultivo y
tampoco utilizan tierras no arables, que en la actualidad representan un tercio de la superficie
terrestre de la región y emite el 50% de los gases de efecto invernadero.

Por ello, la IS desempeña un rol fundamental para enfrentar el cambio y la variabilidad climática.
Dadas las ventajas comparativas que presenta la región, es necesario emplear un enfoque
participativo territorial que permita identificar soluciones para una acción inclusiva de los grupos
vulnerables de las comunidades rurales. Se espera que las comunidades locales tengan un rol
activo en el desarrollo y despliegue de las intervenciones para lograr una intensificación
sostenible y socioeconómicamente inclusiva y equitativa. Asimismo, es vital que la formulación e
implementación de políticas sobre IS tenga un sustento técnico anclado en el conocimiento
científico y en la generación de información fehaciente. Por último, no debe ignorarse el gran
impacto que tienen las instituciones internacionales y nacionales para promover e impulsar el
desarrollo de innovaciones que favorezcan la adopción de técnicas de IS en toda ALC.

Las biorrefinerías se definen como las instalaciones que transforman la biomasa en productos
aplicables a diversos campos industriales como los alimentos, energías y bioproductos entre
otros. Dada la gran disponibilidad de biomasa en la región, tienen un gran potencial que aún no
ha sido aprovechado al máximo. Actualmente, la mayoría de las biorrefinerías existentes en ALC
utilizan biomasa no residual, es decir, biomasa para ser utilizada específicamente como materia
1
prima, como la caña de azúcar en Brasil, México y Colombia, o el maíz para la producción de

8 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


bioetanol y la palma de aceite y de soja para la producción de biodiesel. El panorama es distinto
para aquellas biorrefinerías que utilizan biomasa residual –residuos agrícolas, aguas residuales
y urbanas y residuos plásticos– para la producción de diferentes productos, aunque son muy
pocas las experiencias exitosas de este tipo.

También se encuentran las biorrefinerías que emplean lignocelulosa, que es el material más
abundante debido a las plantaciones forestales que existen en ALC. Estas ofrecen un gran
potencial que aún no ha sido aprovechado en la región, aunque ya existen experiencias exitosas
en el resto del mundo. Para que la red de biorrefinerías de ALC alcance todo su potencial, acorde
con la disponibilidad de biomasa que posee, es necesario tomar acciones que impulsen su
promoción, entre las que se destacan la necesidad de contar con un inventario y clasificación de
las biorrefinerías existentes para difundir y expandir las lecciones aprendidas y contar con un
sistema de certificaciones que permitan garantizar la calidad y trazabilidad de la biomasa
empleada. Además, se debe generar un valor adicional a los productos finales, de manera que
produzcan la menor huella de carbono posible.

En línea con lo anterior, los biocombustibles –producidos en biorrefinerías– presentan una


alternativa concreta a los combustibles fósiles, ya que favorecen la descarbonización de las
economías. Los principales biocombustibles son el bioetanol –sustituto de la gasolina fósil– y el
biodiesel –sustituto del diésel fósil– los cuales se producen a partir de caña de azúcar y maíz y de
aceite de soja y de palma, respectivamente. La caña de azúcar se utiliza mayoritariamente en
Brasil, Colombia y Paraguay mientras que Estados Unidos es el mayor productor de etanol de
maíz. Para el biodiésel, en cambio, el aceite de soja es el insumo más utilizado. Argentina y Brasil
son los principales productores de la región, mientras que Colombia lo produce a partir del aceite
de palma.

La producción y el consumo de los biocombustibles se encuentran en franco ascenso, puesto que


se ha multiplicado por ocho en los últimos 20 años. Esto se debe en gran medida a la formulación
de políticas públicas que autorizan y promueven su uso como respuesta a los crecientes
problemas medioambientales, la necesidad de diversificar la matriz energética e impulsar el
desarrollo agrícola y territorial. El principal y más difundido mecanismo utilizado para impulsar el
uso de biocombustibles es el “mandato de mezcla obligatoria”, el cual obliga a mezclar los
combustibles fósiles con su biocombustible complementario: diésel fósil con biodiesel y nafta con
bioetanol. La proporción obligatoria de biocombustible es muy diversa en el mundo y en ALC.
Brasil y Paraguay son los países que mayor proporción de bioetanol permiten y, en caso del
biodiesel, se destaca una vez más Brasil, al que se le suman Colombia y Argentina.

La biotecnología y sus aplicaciones son esenciales para el desarrollo de la bioeconomía y, por


1
consiguiente, para el cumplimiento de las metas de los ODS. Existen diversas técnicas y

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 9


aplicaciones biotecnológicas que permiten responder a las amenazas climáticas y a la creciente
presión que existe sobre los sistemas agroalimentarios. Este es el caso de los insumos de origen
biológico, los cuales se obtienen mediante biotecnologías que replican procesos biológicos
conocidos para la generación de biofertilizantes o bioestimulantes. También se encuentran las
técnicas de modificación genética y la edición génica (EdGn) que aumentan la eficiencia de los
cultivos en el uso de nutrientes o las hacen resistentes a diferentes tipos de estrés o las técnicas
de cultivo in vitro de células y tejidos que propagan la distribución de materiales élite. Sin
embargo, es la EdGn la que presenta un mayor potencial, debido al amplio campo donde puede
ser aplicada –desde producciones agrícolas hasta las más diversas ganaderías– y por la
magnitud de los impactos que estas pueden generar. Para que los desarrollos biotecnológicos
aplicados a las producciones agrícolas ganaderas puedan ser aprovechados en todas sus
dimensiones, es necesario construir acuerdos institucionales y marcos regulatorios que
acompañen estos desarrollos, de manera que su evolución no se vea ralentizada ni, en el peor de
los casos, detenida.

Por último, los servicios ecosistémicos (SE) constituyen un amplio espectro de beneficios que
el ser humano recibe gracias a la riqueza de la biodiversidad y las funciones de los ecosistemas.
Estos servicios se dividen en funciones culturales, de soporte, aprovisionamiento y regulación.
Desempeñan un papel crucial en el desarrollo de una bioeconomía sostenible. En la región de
ALC, donde la biodiversidad es excepcionalmente rica y los recursos naturales abundantes, los
servicios ecosistémicos adquieren una importancia aún mayor, especialmente cuando se
considera la medida por habitante. Sin embargo, la tendencia muestra un deterioro de los
ecosistemas y una pérdida de la biodiversidad que influye negativamente en los SE. Diversos
estudios dan muestra de estos efectos, los cuales están asociados a la expansión de la frontera
agrícola a expensas de áreas ricas en biodiversidad, como sucede en la región amazónica. En
este contexto, es fundamental proteger y promover la conservación de los ecosistemas para
garantizar el bienestar presente y futuro de las poblaciones y la sostenibilidad de nuestro entorno
natural. Para ello las políticas de desarrollo de la región deben alinearse de manera que fomenten
las sinergias entre la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los recursos naturales
y el crecimiento económico, en lugar de impulsar solo una de ellas a costa de la otra. Por lo tanto,
se requieren ciertas condiciones básicas que deben ser contempladas por los hacedores de
políticas a la hora del diseño e implementación de programas, proyectos y políticas, entre las que
se destacan el uso de datos empíricos para su formulación, contar con estrategias financieras
robustas e innovadoras, generar sinergias positivas entre las diferentes medidas adoptadas y
tener una agenda interinstitucional coordinada, ya que la biodiversidad y los SE son transversales
a todos los sectores de la economía de un país.

En la Sección 3: Instrumentos para movilizar la bioeconomía. Se exploran las herramientas


1

disponibles para aprovechar la potencialidad de la región y hacer de la bioeconomía un modelo

10 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


para el desarrollo sostenible. Aunque pareciera que la situación actual es alentadora, pues
incluye grandes dotaciones de recursos naturales, biodiversidad, producción agrícola y
ganadera, desarrollos biotecnológicos, se deben generar las condiciones necesarias para que el
desarrollo de la bioeconomía alcance todo su potencial y genere beneficios económicos, sociales
y ambientales para todos los países de la región.

En primer lugar, se destaca el rol que desempeñan las políticas públicas y la implementación
de estrategias para la bioeconomía. En los últimos años, la región ha ido ganando protagonismo
en los ámbitos de discusión mundial sobre las estrategias y lecciones aprendidas del desarrollo
bioeconómico, algo impensado cinco años atrás, lo que ha atraído la atención de los principales
organismos de cooperación internacional sobre ALC. Pese a este impulso de la bioeconomía en
la región y su inclusión en la agenda política, tan solo dos países tienen estrategias dedicadas a
la bioeconomía: Colombia y Costa Rica. Muchos otros se encuentran avanzando en los procesos
de formulación de estas estrategias. Otros países han tomado cartas en el asunto y han
implementado iniciativas sectoriales enfocadas en la bioeconomía. Este es el caso de Brasil y
Argentina. Pese a ello, otros tantos países cuentan con marcos normativos y regulatorios que no
se adecúan a las nuevas tecnologías que impulsan el desarrollo bioeconómico, con lo que su
crecimiento se ve ralentizado. Para avanzar, es necesario crear espacios para discutir, compartir
y cooperar en temas de gestión de políticas y normativas para la bioeconomía, de manera que se
puedan sortear los obstáculos que se presentan en la actualidad.

En segundo lugar y en estrecha relación con el punto anterior, las capacidades en ciencia,
tecnología e innovaciones (CTi) son componentes centrales de la transición hacia el modelo
bioeconómico. Las CTi son indispensables para optimizar el uso de los recursos biológicos para
responder a las demandas mundiales en constante crecimiento: alimenticias y energéticas,
mientras se descarboniza la economía. Pese a la falta de información actualizada al respecto, se
puede asegurar que el panorama de las CTi en ALC presenta sus aristas. Algunos países
ubicados en el sur de la región han aprovechado tempranamente (finales del siglo pasado) los
beneficios productivos que trae la inversión en ciencia y tecnología. Sin embargo, otros,
principalmente en la franja tropical, han dejado pasar esta oportunidad debido a la falta de
capacidades en CTi y a la ausencia de marcos normativos, servicios de apoyo y financiamiento.
Actualmente, la inversión en CTi en la región representa tan solo el 2,3 % de la inversión mundial.
Concentra el 8,3 % de la población mundial y el 7,6 % del producto interno bruto (PBI). Esto da
claras señales del atraso de los países de la región en el desarrollo de este tema. A esto se
suman los bajos niveles de inversión en I+D en muchos países de la región, principalmente los
tropicales y andinos, lo cual limita significativamente la posibilidad de desarrollar y aprovechar
nuevas tecnologías, como la generación de conocimiento propio. Si bien son muchos los retos
futuros que presenta la región en cuestiones de CTi, existen fortalezas sobre las cuales se puede
1

construir una agenda de políticas sobre aquellos países que se encuentran a la vanguardia del

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 11


conocimiento en producciones específicas. Así podrían aprovecharse las experiencias
aprendidas y determinar la necesidad de iniciativas regionales de CTi que generen y posibiliten la
transferencia de conocimiento para lograr un desarrollo bioeconómico integral para toda la
región.

Por último, en la sección 4, capítulo especial: Panorama del bioemprendimiento basado en


el aprovechamiento de la bioeconomía en ALC, se presenta una breve descripción del estado
de los bioemprendimientos y del bioemprendedurismo, los cuales son esenciales para el
desarrollo y fortalecimiento de la bioeconomía en la región. Los bioemprendimientos aprovechan
los recursos biológicos como base para desarrollar nuevos productos y servicios que puedan ser
explotados comercialmente. Si bien todos generan valor, los que tienen como base el
conocimiento científico-tecnológico-biotecnológico son los más innovadores y muestran con
mayor potencial en los ámbitos regional y mundial. Al igual que lo ocurrido con las CTi y en
estrecha relación con ellas, la situación de los bioemprendimientos en la región no es
homogénea. Se pueden encontrar países con un alto número de bioemprendimientos de carácter
innovador (de nuevo la mayoría de ellos en el cono sur de la región), debido a políticas públicas
y marcos regulatorios favorables, fuerte inversión en I+D, modelos de transferencia tecnológica y
el acceso al financiamiento, entre otras causas. Por ello, las bioeconomías emergentes de la
región deben aunar esfuerzos en materia de inversión y desarrollo para que a mediano y a largo
plazo se cierre la brecha existente con los países más avanzados y así aprovechar al máximo el
potencial bioeconómico que presentan.

De esta manera, el informe proporciona una visión integral sobre la situación actual de la
bioeconomía en ALC. Se destaca su rol como motor de desarrollo sostenible en la región. Se
enfatiza la necesidad de fomentar la colaboración entre los sectores público y privado para
impulsar la innovación y el emprendimiento en el ámbito de la bioeconomía. Asimismo, se
identifican áreas clave, donde se requiere mayor inversión y apoyo para promover el crecimiento
y la consolidación de la bioeconomía en ALC. Con este análisis, se espera proporcionar una base
sólida para la toma de decisiones estratégicas que impulsen el desarrollo económico, social y
sostenible en la región.

12 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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16 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


SECCIÓN 1:
BIOECONOMÍA EN ALC:

DEFINICIONES, SENDEROS Y
POTENCIAL PARA SU APROVECHAMIENTO
SECCIÓN 1: BIOECONOMÍA EN ALC: DEFINICIONES,
SENDEROS Y POTENCIAL PARA SU APROVECHAMIENTO

Autores: Chavarría, H. (IICA); Torroba, A. (IICA); Porras-Brenes, C. (IICA); Gamboa, H. (IICA);


Rocha, P. (IICA); Blanco, M. (IICA).

1.1 El contexto
Desgaste y agotamiento de los modelos de desarrollo

Luego de la posguerra, los países de América Latina y el Caribe (ALC) han seguido una
estrategia de desarrollo centrada en la industrialización, la cual busca emular los modelos
exitosos de las naciones avanzadas. Este modelo ha enfrentado desafíos en términos de
inversión, producción y tecnología, y ha debido adaptarse a sus mercados, más pequeños y
menos competitivos. Además, su dependencia de los combustibles fósiles y materiales inertes le
han planteado preocupaciones ambientales (Bisang y Regúnaga 2022).

Estos desafíos han sido muy evidentes desde hace más de 20 años, momento desde el cual
muchos de los modelos de crecimiento de ALC vienen mostrando signos de agotamiento y
ralentización. Las tasas de crecimiento de la mayoría de las economías cada vez son menores,
así de la productividad factores y la inversión.

Además, se habían detenido las reducciones en los indicadores referentes a pobreza,


desempleo, inseguridad alimentaria, entre otros. Incluso antes de la pandemia, la región ya
mostraba un bajo crecimiento económico: en promedio un 0,3 % en el sexenio 2014-2019 (el
menor de los últimos 40 años) y específicamente en el 2019, cuando presentó una tasa de
crecimiento del 0,1 % (CEPAL 2020). Por su parte, el desempleo se venía incrementado
moderadamente antes de la crisis por la enfermedad del coronavirus (COVID-19). Se estima que
el número de desocupados en ALC habría aumentado en alrededor de un millón de personas al
2019, con lo que ascendería a 25,2 millones el total de personas que buscan empleo en la región.
De esta manera, en términos absolutos, la desocupación alcanzó un nuevo máximo y sería
superada luego con la crisis sanitaria.

Las proyecciones de población, ingresos y urbanización, que presagian un fuerte aumento de la


demanda mundial de bienes y servicios, generan desafíos y limitaciones crecientes para el
mundo, lo cual se agrava con los crecientes impactos del cambio climático y el deterioro de los
recursos naturales. Estamos ante la urgencia de incrementar sustancialmente la producción de
alimentos, energías, fibras y piensos en un escenario marcado por mayor degradación y
competencia por los recursos naturales. Es obligatorio cumplir con compromisos ambientales
internacionales, lo cual exige replantear y efectuar ajustes en el modelo de desarrollo actual, cuya

18 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


aplicación se inició con la Revolución Industrial y continuó con el uso intensivo del petróleo y sus
derivados a la matriz energética. Además, en la actualidad, se requiere encontrar y promover un
desarrollo económico que no solo fomente el incremento en los ingresos y mayores
oportunidades en los territorios menos privilegiados, sino que también contribuya con la
descarbonización y la sostenibilidad ambiental.

El impacto de las crisis en ALC

En los últimos cinco años, ALC ha estado azotada, de manera consecutiva, por varias crisis
sanitarias, humanitarias y económicas, que han impactado fuertemente sus indicadores
productivos, económicos y sociales. La confluencia de las crisis ocasionadas por la COVID-19, el
conflicto bélico y la acumulación de sus efectos, está golpeando los sistemas alimentarios
mundiales con impactos severos sobre la vida de millones de personas.

Por un lado, la pandemia por la COVID-19 fue causante de una de las mayores crisis
socio-económicas en tiempos modernos en ALC. La pandemia provocó que el producto interno
bruto (PIB) regional se contrajera 7 % en el 2020, la mayor caída de la actividad económica en
120 años y más del triple de la caída de todos los países emergentes y en desarrollo (FMI 2021).
Como resultado de la recesión económica, la pobreza y la pobreza extrema se elevaron a niveles
que no se habían observado en la región durante los últimos 12 y 20 años, respectivamente. Se
estima que en el 2021 el 32 % de la población de ALC se encontraba en situación de pobreza y
alcanzaba los 201 millones de personas. Por otro lado, la pobreza extrema alcanzó los 86
millones de personas; es decir, un 13,8 % de la población de ALC (CEPAL 2022). Estrechamente
vinculado a los altos niveles de pobreza, 59,7 millones de personas padecieron hambre en el
2020, lo que muestra un aumento de dos puntos porcentuales con respecto al 2019. En otras
palabras, en un año se sumaron 13,8 millones de personas (FAO 2022).

Por lo tanto, el aumento en la inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó 9 puntos


porcentuales y alcanzó 267 millones de personas (Naciones Unidas 2023). A esto se suman los
efectos de la pandemia por el COVID-19 mencionados, eventos climáticos extremos cada vez
más frecuentes que siguen afectando las cosechas y la oferta de materias primas y alimentos en
el mundo.

A esta situación ya crítica, se le adiciona la crisis derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Dicha guerra ha tenido impactos significativos en ALC a través de cuatro canales de trasmisión:
a) el comercio internacional; b) el efecto del aumento en los precios internacionales de productos
básicos; c) los efectos de restricciones en la oferta y aumentos en los precios de los fertilizantes;
y d) los aumentos en los precios de la energía y la seguridad del abastecimiento energético (IICA
2022 y Naciones Unidas 2023).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 19


1.2 La bioeconomía como modelo de desarrollo productivo

La bioeconomía es un abordaje de desarrollo que se incorporó en la realidad económica global


de distintas sociedades y está dirigida inicialmente a capturar los beneficios sociales y
económicos derivados de un aprovechamiento más eficiente y sostenible de los recursos y
principios biológicos, a través de las oportunidades que ofrece la innovación asociada a las
nuevas tecnologías (European Commission 2005). Más recientemente, el abordaje de la
bioeconomía ha evolucionado hacia una visión más amplia y ambiciosa del desarrollo, necesaria
para lograr los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) al 2030 y fomentar el desarrollo
económico y social. Para ello, se deben diseñar estrategias de descarbonización de la economía,
indispensables para alcanzar el objetivo de disminuir las emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI), de manera que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los
1,5 ºC para fines de este siglo (IPCC 2013).

La definición de la bioeconomía

La bioeconomía es definida internacionalmente como:

la producción, utilización y conservación de recursos biológicos, incluidos los


conocimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación relacionados con ellos, para
proporcionar información, productos, procesos y servicios en todos los sectores
económicos, con el propósito de avanzar hacia una economía sostenible (GBS 2018:02).

Figura 1. Principios de la bioeconomía.

Bioeconomía

Ciencia Tecnología Recursos y principios Sostenibilidad Agregación de valor


e Innovación biológicos ambiental en cascada

De manera práctica y operativa, podemos decir que la bioeconomía consiste en un abordaje


técnico-productivo que parte del aprovechamiento de los nuevos desarrollos técnico científicos,
así como de la convergencia entre la biología, la química, las ingenierías, la física, las tecnologías
de información y comunicación (TIC), la inteligencia artificial (IA) y otras, para valorizar al máximo
la biomasa (agricultura, bosques, ganadería, pesca, residuos y otros) y los principios biológicos
(fotosíntesis, fermentación, digestión, pigmentación, etc.) en la producción de nuevos
bioproductos y bioservicios destinados no solo a la industria agrícola y alimentaria (como lo ha

20 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


hecho ALC históricamente), sino también a otras industrias de alta agregación de valor y
crecimientos acelerados en los mercados nacionales e internacionales (como las industrias de la
energía, la cosmética, la medicina, la química, la construcción, la moda, el turismo, la
remediación, los servicios ambientales, entre otros).

En este abordaje conviven cuatro principios que deben cumplirse simultáneamente y de manera
simbiótica: a) los desarrollos tecnológicos y productivos parten de lo biológico (tanto de los
recursos como de los principios biológicos); b) hay una utilización intensiva de ciencia, tecnología
y conocimientos; c) se agrega valor en cascada; y d) se contribuye con la descarbonización, la
sustitución de productos fósiles y la sostenibilidad ambiental, tal y como lo muestra la figura 1.

La bioeconomía y la nueva frontera de Ciencia Tecnología e Innovación (CTI)

Los avances en la biología, la química, la física, las TIC, la ciencia de datos, las ingenierías y más
recientemente la inteligencia artificial, nos han permitido comprender y aprovechar mejor las
oportunidades que ofrecen los recursos y principios biológicos para la producción de nuevos
bienes y servicios en balance con los beneficios ecológicos (Bröring et al. 2020). Actualmente
existen mayores desarrollos técnico-científicos en cada una de estas ramas, pero también hay
una acelerada “convergencia tecnológica” entre ellas que impulsan el desarrollo de cada campo
específico y desdibujan los límites tradicionales, no solo entre las ciencias y tecnologías, sino
también entre los sectores económicos y de políticas (Yang et al. 2023).

Los recientes desarrollos en materia de edición génica y biotecnologías, tecnología satelital,


ciencia de datos, robótica e inteligencia artificial han permitido no solo incrementar
aceleradamente la eficiencia y sostenibilidad de la producción de biomasa (cultivos, ganadería,
pesca, bosques, etc.), sino también aumentar su aprovechamiento (reducción de pérdidas y
desperdicios) para agregar valor (en bioproductos y bioservicios destinados a las industrias
energéticas, alimenticias, químicas, etc.). Como lo menciona IACGB (2020), los nuevos
desarrollos técnico-científicos, así como la convergencia entre ellos, aumenta la eficiencia y la
productividad y resalta el valor intrínseco de los procesos naturales y biológicos. Para los
próximos años, se espera que el desarrollo y la convergencia entre estas plataformas
tecnológicas marquen el futuro de la bioeconomía en la región (figura 2).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 21


Figura 2. Plataformas tecnológicas que marcarán el futuro de la bioeconomía.

Desarrollos en Desarrollo de Desarrollos Desarrollo y Consolidación Agricultura digital,


edición génica tecnologías de de nuevos consolidación de en el uso de la bioinformática
en plantas, origen biológico biocombustibles desarrollos en nanobiotecnología e inteligencia
animales y (bioinsumos) para aviación biología sintética en el agro artificial
microorganismos y navegación

El potencial de ALC para el aprovechamiento de la bioeconomía

El nacimiento del concepto de bioeconomía se remonta a la Europa de inicios de la década de los


ochenta con Nicholas Georgescu-Roegen (Gowdy y Mesner 1998) y desde ese momento tanto la
Unión Europea (UE) como otras regiones del mundo han apostado esfuerzos al fomento de
políticas e inversiones para la promoción de la bioeconomía en sus cadenas y territorios. Sin
embargo, lo cierto es que ALC es una de las regiones del mundo que tienen mayores
potencialidades “innatas” para el aprovechamiento de la bioeconomía como modelo de
desarrollo.

La riqueza biológica: ALC alberga el 50 % de la biodiversidad conocida, el 21 % de los


ecosistemas terrestres, el 22 % del agua fresca, el 16 % de los recursos de agua marina, el 23 %
de los bosques y el 57 % de los bosques primarios. Además, es la región en desarrollo con mayor
proporción de tierra disponible apta para incorporarse a la agricultura. Estas condiciones hacen
que ALC contabilice ocho de los 17 países más megadiversos del planeta (CEPAL et al. 2019).

Las capacidades productivas de su agricultura: ALC es la mayor productora y exportadora de


biomasa del mundo. En el 2022, la región participaba con el 18,1 % de las exportaciones
mundiales agroalimentarias y era líder en los mercados internacionales de soja (donde participa
con el 58,1 % de las exportaciones mundiales), aceite de soja (60 %) y maíz (27,2 %), además de
productos tropicales como café, cacao, piña y caña de azúcar. Por otra parte, la agricultura de
ALC tiene un papel protagónico en la participación dentro del PIB (7 %) y la generación de
empleos (14,5 %) (Trade Data Monitor 2023 y CEPAL et al. 2019).

Capacidades regionales instaladas en investigación y desarrollo (I+D) sobre temas


prioritarios para la bioeconomía. Aunque en la mayoría de los casos los países de ALC
muestran bajos niveles de inversión en materia de I+D y las agendas están enfocadas en temas
de poca prospectiva (Echeverria 2023), la situación en la región es diferente. ALC cuenta con

22 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


diversas iniciativas regionales que, a través del trabajo conjunto de varios socios, ha mostrado
resultados de alto valor y pueden ser el punto de partida para impulsar la I+D de la bioeconomía
regional. Destacan los institutos del CGIAR, Centro Agronómico Tropical de Investigación y
Enseñanza (CATIE), Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícola del Caribe (CARDI),
Programas de Cooperación Regional para la Investigación y el Desarrollo (PROCIS), Programa
Cooperativo Regional para el Desarrollo Tecnológico y Modernización de la Caficultura
(PROMECAFE), Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO), Cámara Argentina
de Biocombustibles (CARBIO), entre varios otros (CEPAL et al. 2019).

Potencial de la bioeconomía para la integración regional: El contexto actual abre inéditas


oportunidades para que los países de ALC adquieran una posición competitiva y de liderazgo en
el abastecimiento de mercados que muestran un creciente dinamismo y mayores exigencias en
materia ambiental (Regúnaga y Bisang, 2022). Sobre esta línea, la bioeconomía se presenta
como un innovador enfoque que promueve en la región no solo el desarrollo sostenible, sino
también la integración económica y comercial. Los países de ALC tienen bases productivas de
corte biológico, altas dotaciones de recursos naturales, potencial productivo y capacidades
científicas, tecnológicas y empresariales en materia de biotecnología, biocombustibles,
intensificación sostenible y servicios sistémicos. Todo esto le sirve de punto de partida para
impulsar a la bioeconomía como estrategia compartida para la negociación frente a otros bloques
y para la inserción en los mercados locales e internacionales que comienzan a demandar
fuertemente bienes y servicios sustentables.

Las contribuciones de la bioeconomía al desarrollo

Como se resume en el cuadro 1, la bioeconomía como paradigma productivo puede contribuir con
múltiples de los ODS de la Agenda 2030, gracias a su potencial para fomentar la
reindustrialización sostenible a partir de lo biológico, la revitalización de las zonas rurales y la
promoción de la sostenibilidad ambiental.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 23


Cuadro 1. Contribuciones potenciales de la bioeconomía a los ODS.

Contribución potencial ODS que contribuye

Modelos productivos que aprovechan la ciencia y la ODS 2: hambre cero


tecnología para usar de forma sostenible y eficiente los
recursos biológicos, a fin de producir sustitutos de los ODS 3: salud y bienestar
productos petroquímicos (por ejemplo: bioenergía, ODS 7: energía asequible y no contaminante
biofertilizantes o bioplásticos) o de satisfacer las
ODS 9: industria, innovación e infraestructura
demandas de los nuevos consumidores (verbigracia,
alimentos funcionales o biocosméticos). ODS 13: acción por el clima

Uso de prácticas productivas que contribuyen a la ODS 13: acción por el clima
sostenibilidad y la resiliencia ambiental, mientras se
agrega productividad y eficiencia. ODS 15: vida de ecosistemas terrestres

Sistemas de producción de economía circular, por


medio de la utilización productiva de biomasa de ODS 11: ciudades y comunidades sostenibles
desecho derivada de los procesos de producción y ODS 12: producción y consumo responsables
consumo.

ODS 9: industria, innovación e infraestructura


Desarrollo de productos, procesos y sistemas, a través
de la reproducción de procesos y sistemas observados ODS 14: vida submarina
en la naturaleza.
ODS 15: vida de ecosistemas terrestres

Biorremedación para enfrentar problemas de


contaminación ambiental (por ejemplo: la recuperación ODS 6: agua limpia y saneamiento
de suelos degradados o contaminados y el tratamiento ODS 15: vida de ecosistemas terrestres
de aguas para consumo humano y de desecho).

Incremento en la densidad económica de los territorios


rurales, a partir de nuevos procesos de ODS 8: trabajo decente y crecimiento
industrialización y el uso local de la biomasa para la económico
generación de bioproductos y bioservicios.

24 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


De acuerdo con las contribuciones mostradas en el cuadro 1, se logran determinar las
oportunidades que ofrece la bioeconomía al diseño de nuevas estrategias de desarrollo
económico y social. Esta busca replantear no solo las relaciones históricas entre diversos
sectores tradicionales de la economía, como las de competencia entre la agricultura y la industria
manufacturera, sino que también propone nuevas fronteras para el uso de la biomasa y la
elaboración de productos para la medicina, la salud humana y animal. También abre un abanico
de posibilidades para el desarrollo de cadenas de valor completamente nuevas, que contemplan
la agregación de valor a partir de los residuos agrícolas, mediante la aplicación del enfoque de la
economía circular.

En cuanto a los sistemas agroalimentarios, las contribuciones de la bioeconomía se resumen en


cinco grandes categorías (Trigo et al. 2013), como se muestra en la figura 3:

Figura 3. Contribución de la bioeconomía al fortalecimiento y transformación de los sistemas


agroalimentarios de las Américas.

Fuente: Trigo et al. 2013.

1. Ganancias en eficiencia y sostenibilidad en los procesos de los sistemas alimentarios gracias


a la convergencia tecnológica. La convergencia de las ciencias, tecnologías y conocimientos
permite aumentar los rendimientos, productividad y sostenibilidad ambiental, tanto en la
generación de biomasa, como en los demás procesos de transformación y comercialización
de las cadenas de suministro agrícolas y alimentarias. Además de reducir los residuos y
desechos, permite que muchos de ellos sean insumos de nuevos procesos productivos.

2. Posibilidad de transformar los territorios rurales para generar ingresos, empleo y desarrollo. La
mayoría de las nuevas industrias de bienes y servicios de la bioeconomía deben establecerse
en los territorios donde están presentes la biomasa y la biodiversidad. Esto impulsará la
diversificación económica, así como la creación de nuevos empleos e ingresos en las zonas

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 25


agrícolas y rurales. También fomentará la incorporación de pequeños productores y
comunidades locales en las cadenas de valor de la bioeconomía. Además, la mayor
disponibilidad local de energía sostenible y accesible fomentará nuevos desarrollos
económicos y sociales en los territorios.

3. Mejor aprovechamiento de los recursos de los sistemas alimentarios a través de la agregación


de valor en cascada. Gracias al craqueo eficiente e integral de la biomasa (biorrefinerías), la
bioeconomía promueve industrias biológicas “multiproducto” que, además de generar
bioproductos y bioservicios de mucho mayor valor en los mercados (como la bioenergía, los
bioinsumos, los nutracéuticos y otros materiales biológicos para las industrias cosmética,
farmacéutica y química), fomentan economías de escala y distribución de costos que
incrementan sustancialmente la eficiencia y rentabilidad de todo el sistema.

4. Promoción de un mejoramiento en la nutrición y en la salud. La bioeconomía puede brindar


aportes sustanciales para lograr una mejor nutrición, una mejor salud y estilos de vida más
saludables, a través de la aplicación de tecnologías de fitomejoramiento convencionales o
biotecnología moderna. Estas tecnologías están orientadas a aumentar la cantidad y calidad
nutricional de los alimentos, la adopción de cultivos biofortificados que incrementan la
disponibilidad de micronutrientes y la generación de nuevas variedades de alimentos que
contribuyen con la diversificación de las dietas (sobre todo aquellos que valorizan los rasgos
funcionales de la biodiversidad local).

5. Contribución a la sostenibilidad ambiental y la resiliencia climática. La bioeconomía fomenta


nuevas industrias biológicas que sustituyen productos de origen fósil (como las bioenergías),
promueve un mayor aprovechamiento de los residuos y desechos, promociona prácticas
productivas y de transformación más sostenibles (como la agricultura de conservación) y
aprovecha las soluciones basadas en la naturaleza para responder de forma multidimensional
a los problemas que afectan al ser humano y al medio ambiente.

La bioeconomía y sus senderos

Así como no existe una sola definición o abordaje de bioeconomía, tampoco hay una única forma
de implementarla o aprovecharla. Cada país, territorio o cadena implementa la bioeconomía de
acuerdo con sus objetivos de desarrollo y sus recursos y principios biológicos, capacidades
técnico-científicas, posibilidades industriales, demandas de los mercados, entre otros.

Por tanto, todos los países aprovecharán la bioeconomía de forma diferente. En algunos casos
dicho aprovechamiento se realizará a partir de modelos productivo-comerciales que utilizan las
tecnologías de punta intensivamente para manejar los recursos y principios biológicos (por
ejemplo: las biofactorías que usan cultivos o animales genéticamente modificados para producir

26 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


nuevos productos, biorrefinerías que utilizan biomasa para la producción de bioenergías y
biomateriales o la biosanidad que modifica los modelos sanitarios pre-existentes o los servicios
bioeconómicos). En otros casos, podría basarse en modelos de tecnología tradicional que
aprovechan en mayor medida la riqueza biológica presente en el territorio y en la cadena, por
ejemplo: las producciones tradicionales que incorporan insumos biológicos, los productos
agrícolas que utilizan los recursos de sus fincas para ofrecer servicios de ecoturismo o las
industrias agrícolas y pecuarias que aprovechan sus residuos y desechos para la generación de
bioenergías para autoconsumo, bioinsumos, productos alimenticios, entre muchas otras
posibilidades.

No existe, entonces, un sendero único para aprovechar la bioeconomía. La ruta dependerá de los
factores con que cuentan las cadenas y los territorios: base de recursos biológicos, tejido
empresarial, estructura productivo-comercial, infraestructura-logística, capacidades
técnico-científicas, tamaño del mercado y otros. También dependerá del uso que los agentes
hagan de ellos (aprovechamiento de residuos/desperdicios, brechas de productividad, uso de
recursos fósiles y posibilidad de sustituirlos, estado actual de las tecnologías en uso,
aprovechamiento de la biodiversidad, entre otros).

Para que la bioeconomía pueda posicionarse como un modelo de desarrollo productivo, las
diferentes formas de aprovechamiento de “lo biológico” deben generar complementariedades y
sinergias. El aseguramiento de convergencia tecnológica y el craqueo integral de la biomasa
posibilita que la bioeconomía pueda lograr las transformaciones económicas, sociales y
ambientales que se requieren.

Para facilitar el entendimiento y ordenamiento de cómo la bioeconomía se puede aprovechar y


operativizar en el terreno, desde el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
(IICA) hemos categorizado las prácticas bioeconómicas en seis grandes senderos que se
presentan a continuación. Esta es solo una abstracción que nos ayuda comprender los conceptos
y las formas de implementación.

1. Bioprácticas y bioprocesos para el incremento de la eficiencia y ecointensificación.


Este sendero de la bioeconomía busca incrementar la eficiencia y sostenibilidad ambiental en
el aprovechamiento de los recursos y principios biológicos en todos los eslabones y procesos
de las cadenas agroindustriales de valor (desde la producción hasta la disposición final). En
relación con la producción y más específicamente la generación de biomasa, busca incorporar
prácticas agronómicas dirigidas a mejorar el desempeño ambiental de las actividades
agrícolas (cultivos, pecuarios, forestales, pesca, entre otros) sin sacrificar los niveles
existentes de productividad. Es decir, se espera alcanzar el equilibrio de beneficios agrícolas,
ambientales, económicos y sociales, con el fin de lograr un uso eficiente de los recursos
energéticos y reducir el uso de combustibles fósiles, pesticidas y otros contaminantes. En los

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 27


procesos de transformación, industrialización, comercialización y consumo, este sendero
busca aumentar la cantidad y el valor de la producción agroindustrial como resultado del
aprovechamiento de residuos o desechos, de la eficiencia en el consumo de agua y energía,
de la reducción del desperdicio y del desarrollo de vínculos de mercado para productos y
servicios innovadores de base biológica.

2. Aplicaciones y productos de la biotecnología. La biotecnología incorpora todos aquellos


productos o procesos que utilizan sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados
para crear o modificar productos o procesos con usos específicos (CBD 1992). Sus
aplicaciones en los sectores agrícola, pecuario, médico, farmacéutico, industrial y ambiental
convierten a la biotecnología en un sendero insustituible de la bioeconomía y en una disciplina
clave para la consecución de varios de los ODS 2030. Las técnicas biotecnológicas son
múltiples, desde aquellas generadas hace miles de años, que son fundamento de diversas
industrias (agrícolas, pecuarias, alimenticias, de bioinsumos y otras), hasta tecnologías de
punta que pueden hacer uso de genes. Estos son los elementos fundamentales de la vida
como la conocemos sobre el planeta y con ellos se pueden utilizar innumerables aplicaciones.
Sin embargo, aunque son notables los avances biotecnológicos, la desinformación asociada
con la biotecnología es contrastante y preocupante. Por tal razón, actividades de
comunicación y de construcción de capacidades son de gran relevancia para la consolidación
de este sendero de la bioeconomía.

3. Bioproductos y bioservicios derivados de la biodiversidad local. Los desarrollos


recientes en TIC, así como las crecientes demandas de los mercados internacionales por
nuevos productos alimenticios, cosméticos, nutracéuticos y recreacionales, han abierto
grandes oportunidades para la identificación, mapeo y aprovechamiento sostenible de la
riqueza biológica de ALC. A través de este sendero de la bioeconomía, se busca descubrir
rasgos funcionales de la biodiversidad relacionados con nuevos usos y aprovechamientos,
para posteriormente desarrollar bioproductos y bioservicios. Estos desarrollos de la
bioeconomía requieren de la incorporación de innovaciones técnico-científicas que respondan
a las realidades y necesidades locales, así como de nuevas agregaciones de valor, desarrollo
de mercados diferenciados y otros. Este sendero de la bioeconomía es de especial
importancia para los países de Mesoamérica y Amazonas, donde la amplia riqueza biológica
no se ha traducido hasta el momento en mayores oportunidades de desarrollo
socioeconómico y ambiental para las poblaciones locales. Como lo menciona BID (2023),
aproximadamente el 40 % de los habitantes de la Amazonia viven en la pobreza, debido a los
modelos de desarrollo económico y tecnologías actuales que no se adaptan bien a la realidad
de la región.

28 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


4. Biocombustibles y derivados. Los biocombustibles son combustibles de origen biológico
que permiten complementar y sustituir aquellos de origen fósil. Se encuentran en estado
sólido, líquido y gaseoso con diferentes niveles de transformación respecto de la materia
prima utilizada y tienen distintos tipos de uso. Los biocombustibles líquidos son los más
desarrollados y se utilizan principalmente para descarbonizar el transporte terrestre (biodiesel
y bioetanol). También emergen fuertemente combustibles de origen biológicos destinados a la
aviación (Torroba 2023) y la navegación. Este sendero de la bioeconomía suele estar apoyado
por políticas públicas que promueven su uso por tres tipos de fundamentos: a) aspectos
medioambientales (reducción de GEI) y calidad del aire; b) desarrollo agrícola (agregado de
valor, diversificación productiva, generación de empleos, entre otros); y c)
diversificación-seguridad energética (Torroba 2022). La fabricación de biocombustibles
líquidos se da a través de procesos productivos donde, de forma asociada, se produce una
cesta de productos energéticos y no energéticos. Además de la producción de biodiesel,
bioetanol y otros tipos de biocombustibles, se puede producir conjuntamente bioelectricidad,
biogás, bioabono, granos destilados de alto contenido proteico, aceites, recuperación de CO2
biogénico, glicerina y otros. Esta producción de biocombustibles posibilita la utilización de
residuos como materia prima, lo cual incrementa la agregación de valor de la biomasa y ayuda
a resolver pasivos ambientales de costos por tratamiento (por ejemplo: aceites vegetales
usados para la producción de biodiesel y desechos orgánicos urbanos y agrícolas para
producir biogás).

5. Biorrefinerías no energéticas (bioinsumos y bioproductos). Este sendero de la


bioeconomía tiene relación con el aprovechamiento integral de la biomasa1 para la producción
de múltiples productos industriales con aplicaciones en diferentes sectores económicos,
menos los energéticos señalados en el sendero anterior. Una biorrefinería se define como un
sistema integrado y sostenible de procesamiento de la biomasa, que utiliza una amplia
variedad de tecnologías y procesos (químicos, físicos y biológicos y otros) para convertir la
biomasa en un espectro de productos y subproductos (de naturaleza energética y no
energética) comercializables de valor añadido (López et al. 2020; Castro y Romero 2022; IEA
2012). Las biorrefinerías se caracterizan porque emplean fuentes renovables, en
contraposición con las biorrefinerías petroquímicas convencionales que usan recursos de
origen fósil no renovable (Celiktas et al. 2019). Es así como las biorrefinerías se consideran
como una importante oportunidad para el desarrollo de la bioeconomía y una estrategia clave

1 La biomasa es todo material de origen biológico que está presente tanto en cultivos energéticos, como en residuos agrícolas y

forestales, en estiércol o en biomasa microbiana, pero excluye del concepto a la biomasa que se encuentra en los depósitos fósiles
(FAO 2011 y Demirbas 2001). La biomasa puede provenir de cuatro fuentes principales a) vegetal (resultante de la actividad
fotosintética sobre los vegetales); b) animal (proveniente de las cadenas biológicas de los diferentes seres vivos que se nutren de la
biomasa vegetal); c) residual (subproducto de las diversas actividades agrícolas, ganaderas, animales, forestales, industriales e
incluso de residuos de zonas urbanas); y d) cultivos energéticos (proviene de cultivos como oleaginosas, poáceas y herbáceos que se
destinan principalmente a la obtención de biocombustibles) (FAO 2011).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 29


en la búsqueda de alternativas sostenibles a los combustibles fósiles y la reducción de la
dependencia de los recursos no renovables. Además, las biorrefinerías pueden abordar
desafíos ambientales, como la reducción de emisiones de GEI y la gestión de residuos, e
impulsan el desarrollo económico basado en recursos renovables (Culaba et al. 2023).

6. Servicios ecosistémicos. Son aquellos beneficios que la biodiversidad y los ecosistemas


aportan a la sociedad, mejoran la salud, la economía, la seguridad alimentaria y la calidad de
vida de las personas. Se pueden categorizar en cuatro tipos de servicios, según el beneficio
que ofrezcan: a) servicios de aprovisionamiento, que se refieren a la provisión de bienes como
la madera, el agua o los alimentos; b) servicios de regulación, que ayudan a reducir ciertos
impactos locales y globales por ejemplo: regulación del clima y del ciclo del agua, control de la
erosión del suelo, polinización, entre otros; c) servicios culturales, los cuales se refieren a los
beneficios para el disfrute del tiempo libre, el ocio o aspectos más generales de la cultura; y d)
servicios de soporte, como la biodiversidad y los procesos naturales del ecosistema que son
la base para el funcionamiento de los anteriores. Como lo menciona IPBES (2018), este
sendero de la bioeconomía ha evolucionado en el tiempo y más recientemente se conoce
como “contribuciones de la naturaleza a las personas”; estas contribuciones pueden ser
positivas o negativas. Este es un sendero especial para ALC, como lo menciona IICA et al.
(2023):

La región contiene el 40 % de la capacidad de los ecosistemas mundiales para producir


materiales para el consumo humano y para asimilación de los subproductos derivados de
dicho consumo, aun cuando apenas el 13 % de la población humana mundial vive en ALC.
Esto se traduce en tres veces más recursos per cápita provenientes de los ecosistemas que
los que están disponibles para un ciudadano global promedio (IICA et al. 2023: 105).
Cuadro 2. Prácticas de la bioeconomía por sendero.

Senderos de la
bioeconomía Prácticas de la bioeconomía por sendero

Prácticas agrícolas más eficientes en el uso y la aplicación de insumos químicos


y para la contribución a salud de los suelos (cero labranzas, agricultura de
conservación y otros).
Bioprácticas y
Prácticas para el manejo integrado de plagas y nutrientes.
bioprocesos para
Uso de tecnologías limpias en procesos agroindustriales (aguas, desechos y
el incremento de la
otros).
eficiencia y
Prácticas para reducir las pérdidas y desperdicios en todos los eslabones de la
ecointensificación
cadena (almacenamiento bajo condiciones atmosféricas controladas, uso de
películas protectoras y materiales de embalaje, industrialización de
subproductos).
Optimización del uso de agua y energía en los procesos agroindustriales.

30 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Biotecnología vegetal (cultivo in vitro de células y tejidos a diferentes escalas,
selección asistida por marcadores moleculares, modificación genética
mediante transgénesis o edición génica y demás herramientas de la ingeniería
genética que contribuyen a la producción de nuevas variedades de plantas con
mayor rapidez que antes, con características nutricionales mejoradas,
tolerancia a condiciones adversas y resientes a plagas y a herbicidas
específicos).
Biotecnología animal (fecundación in vitro, clonación, selección asistida y
Aplicaciones y modificación genética para diagnóstico de enfermedades, desarrollo y
productos de producción de vacunas, terapia genética, identidad molecular y otros).
biotecnología Aplicaciones biotecnológicas en salud humana aparte de su aporte en medicina
(vacunas, terapia génica), generación de alimentos funcionales: nutracéuticos,
suplementos alimentarios, alimentos diseñados, farmalimentos, alimentos
enriquecidos, medicalimentos, vitaminalimentos y otros).
Biotecnología ambiental (biorremediación, manejo de residuos, biolixiviación,
diagnóstico y detección de sustancias, entre otros).
Aplicaciones industriales (identificación y uso de microorganismos y enzimas
en diversos procesos industriales, biorreactores, biomateriales).
Desarrollo y consolidación de la bioinformática.

Descubrimiento y domesticación de biodiversidad local (genética de especies y


ecosistemas).
Transformación de biodiversidad local en productos de alto valor agregado, por
ejemplo: super alimentos, complementos alimentarios, nutraceúticos,
Bioproductos y
biocosméticos y otros.
bioservicios
Apertura y aprovechamiento de nichos de mercados para productos de alta
derivados de la
demanda nacional e internacional (asaí, morete, castaña del Brasil, aguaje,
biodiversidad local
camu, palmeras amazónicas paiche, raya, aceites, resinas y otros).
Extracción de microorganismos y principios activos para la generación de
bioinsumos, medicinas y otros.
Ecoturismo científico y bioturismo.

Biocombustibles: bioetanol, biodiésel, biocombustibles sostenibles de aviación,


biocombustibles marítimos, biogás, biocombustibles sólidos, entre otros.
Biocombustibles y
Coproductos derivados: granos destilados, aceites, glicerinas, recuperación de
derivados
CO2, bioelectricidad, otras bioenergías, productos alimenticios, oleoquímicos y
alcohoquímicos.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 31


Productos químicos biobasados: antioxidantes, colorantes, conservadores,
entre otros, para las industrias química, farmacéutica, de alimentos y de
cosméticos.
Biomateriales: bioplásticos, fibras naturales y biobasadas para la industria textil,
Biorrefinerías no del cuero y embalaje. Resinas y aditivos para la industria de la construcción.
energéticas Productos para alimentación humana y animal (proteínas vegetales, fibra
(bioinsumos y dietética, aceites esenciales y otros componentes nutricionales utilizados en la
bioproductos) industria alimentaria y de piensos).
Bioinsumos: bioestimulantes, biorreguladores, microorganismos benéficos,
acondicionadores biológicos de suelo, extractos vegetales, promotores de
crecimiento, biocontroladores, bioplaguicidas, solubilizadores de fosfatos,
fitoreguladores, otros.

Servicios de apoyo (ciclo de los nutrientes, polinización, simbiosis,


mantenimiento de diversidad genética y otros).
Servicios de aprovisionamiento (materia prima para construcción, recursos
genéticos, biofármacos, alimentos funcionales, biocosméticos, entre otros).
Servicios
Servicios de regulación (climática, de enfermedades, hídrica, de purificación del
ecosistémicos
agua, precios sombra, créditos de carbono, tratamiento de aguas residuales y
otros).
Servicios culturales (recreación, agrobiourismo, inspiración, educación y otros).

32 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 37


SECCIÓN 2:
ESTADO Y PERSPECTIVAS DE LOS
DESARROLLOS TECNOLÓGICOS Y
PRODUCTIVOS DE LA BIOECONOMÍA
EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
SECCIÓN 2: ESTADO Y PERSPECTIVAS DE LOS DESARROLLOS TECNOLÓGICOS
Y PRODUCTIVOS DE LA BIOECONOMÍA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

De acuerdo con las ideas inicialmente planteadas en el Proyecto: Hacia el desarrollo de la


Bioeconomía en América Latina y el Caribe en asociación con Europa (ALCUE-KBBE), el Instituto
Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) propuso una clasificación de seis
senderos principales para el aprovechamiento de la bioeconomía: a) utilización de los recursos de
la biodiversidad, que se dirijan a un mayor aprovechamiento de la inmensa riqueza en
biodiversidad que posee la región; b) eco-intensificación (o intensificación sostenible), que abarca
un conjunto diverso de prácticas dirigidas a un mayor aprovechamiento de nuevos conocimientos
para resignificar los equilibrios entre producción-productividad y sostenibilidad, en función de los
objetivos ambientales y de conservación de recursos; c) desarrollo de las biorrefinerías como
base de la bioindustria y la producción de bioenergías y biomateriales sustitutivos de los recursos
fósiles; d) aplicaciones biotecnológicas derivadas de los avances en la biología y ciencias
asociadas, las cuales se enfocan en el aprovechamiento de las oportunidades y se asocian con
nuevas tecnologías, productos y procesos aplicables en los distintos sectores de la economía, la
salud humana y animal y el ambiente; e) la mayor eficiencia en las cadenas de valor, con el
objetivo de optimizar el uso de recursos y minimizar su impacto ambiental; y f) el desarrollo de los
servicios ecosistémicos, cuyo objetivo es optimizar sus potenciales contribuciones a un
crecimiento económico sostenible y el desarrollo cultural.

En esta sección, se presenta un breve repaso sobre cada uno de estos senderos, que en su
conjunto constituyen un resumen de la bioeconomía regional. En términos generales, en los
artículos siguientes se discute sobre los recientes desarrollos tecnológicos y productivos de la
bioeconomía que se efectúan actualmente en los diferentes países de América Latina y el Caribe
(ALC). En algunos casos se analizan las perspectivas de corto y mediano plazo para la región
sobre el tema.

39 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Aprovechamiento sostenible de la biodiversidad en la Región
Amazónica como factor relevante para el desarrollo
2.1 socioeconómico, tecnológico e innovación
Autores: Moreira, A. (Secretaría Permanente de la Organización del Tratado de Cooperación
Amazónica (SP/OTCA)); Salinas, C. (SP/OTCA); Colomo, C. (SP/OTCA); Méndez Ruiz-Tagle, N.
(SP/OTCA); Ruffino, M.L. (Proyecto Bioamazonia); Guerrero, C. (Proyecto Biomaz OTCA)
Guadalupe, V.

Introducción

El carácter estratégico de la Región Amazónica está dado por sus características naturales y
sociales intrínsecas. Fueron muchos los factores que a lo largo de millones de años dieron lugar
a esta región, la cual está compuesta por una variedad altitudinal (desde la transición
andino-amazónica, las planicies de inundación hasta el área de influencia de la desembocadura
del río Amazonas en el océano Atlántico, y ecosistémica (dulceacuícolas, que albergan
organismos vivos, terrestres y estuarino).

Inigualable en términos de biodiversidad y en su dotación de recursos naturales no renovables,


concentra más de la mitad de los bosques tropicales del mundo y es fuente esencial de recursos
hídricos. Cuenta con una diversidad cultural y conocimientos tradicionales de los pueblos
indígenas y comunidades locales que continúan sorprendiendo. Sin embargo, una buena parte de
la población, en especial aquella asentada en el bosque, vive en condiciones de pobreza o de
pobreza extrema.

Por ser un bioma de amplias y complejas interconexiones, la región requiere de un modelo de


gestión y desarrollo que comprenda que la mayor riqueza que tiene la Amazonía es el bosque en
pie, que permite el uso de su enorme potencial biodiverso, la preservación del ciclo hidrológico
que ocurre en ella y el resguardo de los saberes ancestrales y de los pueblos indígenas.

Para ello se necesita tecnología, innovación, ciencia, investigación aplicada, mayores


capacidades y recursos financieros volcados a la biodiversidad amazónica, que permitan generar
recursos a partir de una producción e industrialización sustentable de los productos amazónicos
y que también agreguen valor económico, social y ambiental a las iniciativas de la pequeña y
mediana empresa de los emprendedores de las comunidades y ciudades amazónicas. Aplicar
modelos fuera de la realidad amazónica no adaptados a ella solo acentuará la actual dualidad de
riqueza-pobreza, a pesar de la gran cantidad y variedad de recursos naturales y culturales y su
enorme potencial socioeconómico.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 40


Recuadro 1. Declaración Presidencial con ocasión de la Cumbre Amazónica –IV Reunión de Presidentes de los
Estados Parte en el Tratado de Cooperación Amazónica

La Cumbre de Presidentes (agosto de 2023, Belém do Para, Brasil) de los ocho países amazónicos: Bolivia,
Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela relevó el “avanzar en una nueva agenda
común de cooperación en la Amazonía que sea implementada bajo el objetivo del desarrollo sostenible; de la
conservación y uso sostenible de la biodiversidad de los bosques y del agua; la acción urgente para evitar el
punto de no retorno en la Amazonía; el combate a la deforestación y a los ilícitos en la región; el desarrollo
económico con inclusión social y generación de ingresos y empleo, a partir de mecanismos de participación
social, en particular de los pueblos indígenas y de las comunidades locales y tradicionales; y el fortalecimiento
de la OTCA” (numeral 1).

En dicha Cumbre, la Economía para el desarrollo sostenible (numerales 71 al 83) destacó dos elementos
esenciales:

(i) promover la innovación de tecnologías para la sostenibilidad, en las cadenas productivas por intermedio
de la gestión integral de bosque en pie y el uso sostenible de los recursos naturales; la generación de
conocimiento, la recuperación de las zonas degradadas, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles,
y la agroecología (numeral 71);
(ii) desarrollar, en el ámbito de la Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica de la OTCA, una agenda
estratégica para el desarrollo integral de la producción basada en el uso sostenible de recursos de la
biodiversidad en la Amazonía (numeral 73).

Fuente: OTCA, 2023

La biodiversidad amazónica como factor relevante para el desarrollo socioeconómico


regional

La región carece de una visión concertada sobre el concepto de bioeconomía que integre a los
ocho países miembros de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA)2.
Incluso, no se cuenta con un concepto global. Sin embargo, sí existe un propósito colectivo
descrito en el OTCA para realizar esfuerzos y acciones conjuntas que promuevan el desarrollo
armónico y la utilización racional de los recursos naturales a través del aprovechamiento de la
flora y de la fauna de la Amazonía de forma racionalmente planificada, con el fin de mantener el
equilibrio ecológico de la región y preservar las especies.

2 A nivel regional se identifica la existencia de diferentes visiones, enfoques, modelos e instrumentos implementados de acuerdo con
la normativa nacional de los Países Miembros, como por ejemplo la economía de la diversidad biológica, la bioeconomía, el
biocomercio, la economía de la madre tierra, entre otras. Por tanto, cada país tiene soberanía sobre sus decisiones y sobre cómo
aborda los diferentes acuerdos y compromisos internacionales que adquiere.

41 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


La región amazónica es un territorio con un área aproximada de 7,49 millones de km2
equivalentes al 54,5 % del territorio compartido por los ocho países miembros de la OTCA:
Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Por otro lado, son más
de 420 pueblos indígenas3, que hablan más de 300 lenguas (van Der Voort et al. 2021), las
cuales cumplen un rol relevante en la conservación de los recursos naturales de la Amazonía.

La región concentra la mayor cuenca hidrográfica del mundo, donde el río Amazonas mide unos
7 062 km de longitud. Con sus más de mil tributarios, representa cerca del 20 % del agua dulce
de la superficie terrestre mundial. En ella también se encuentran grandes extensiones de selva
tropical húmeda virgen que dan lugar al bosque amazónico. Este último concentra la mayor
diversidad mundial de géneros y especies terrestres. Asimismo, la región es habitada por unos 48
millones de personas que necesitan mejorar sus condiciones de vida con mayor igualdad y a
quienes se les deben brindar oportunidades más rentables con mayor productividad.

Los países amazónicos, conscientes de la urgencia de adoptar una gestión responsable de sus
territorios, suscribieron el Tratado de Cooperación Amazónica, con el objetivo de promover un
desarrollo armónico de sus territorios amazónicos. De esta manera, se ha buscado que las
acciones conjuntas de los ocho países amazónicos produzcan resultados equitativos y
mutuamente beneficiosos para el desarrollo sostenible de la región. Para la implementación del
tratado y en búsqueda de su institucionalidad regional, en 1998 se creó la OTCA, que se ha
convertido en un espacio crucial para la generación de la cooperación técnica y política entre
estos países para enfrentar los principales desafíos, lo cual incluye la pérdida de su biodiversidad
(OTCA 1998).

Uno de los ejes de trabajo de la OTCA es mejorar la gestión y la promoción del aprovechamiento
sustentable de la biodiversidad en la región amazónica para su conservación y uso sostenible. Se
toma muy en cuenta la protección de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas,
así como de las comunidades locales, mediante acciones de cooperación y colaboración
regional. Además, se trabaja en la sistematización y generación de información basada en
ciencia, con el propósito de cooperar en la toma de decisiones en las políticas públicas. Todo ello
tiene la finalidad de contribuir con su desarrollo socioeconómico.

Aunque existen avances nacionales en estas temáticas, se considera que un enfoque regional
que promueva la biodiversidad amazónica como factor relevante para el desarrollo
socioeconómico requiere tener presente las características y los contextos particulares de cada

3 Para más información:

[Link]

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 42


país. De manera, es posible la construcción de propuestas comunes, adaptables y escalables
que integren y respeten los diferentes enfoques y normativas nacionales, así como la soberanía
de los países.

El reto actual que enfrenta la Amazonía es no solo reducir las asimetrías entre los países sobre
las capacidades nacionales en aspectos de gobernanza y técnicos para la promoción de la
economía en sus territorios amazónicos, sino además encontrar alternativas de desarrollo más
inclusivas que contemplen la conservación, pero también la reducción de la pobreza.

Con ese fin, los países de la OTCA han trabajado de manera conjunta para la aprobación y
adopción de una serie de programas, proyectos e iniciativas que brindan importantes aportes
encaminados a promover la biodiversidad y conocimiento amazónico, como factor relevante para
la conservación y generación de un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico. Entre ellos se
encuentran el Programa de Bosques4 y el Programa de Diversidad Biológica5 (OTCA 2021b y c),
así como el Proyecto BioAmazonía6 y el Proyecto Biomaz7y la creación de Plataforma Regional
Amazónica de Pueblos Indígenas en el Marco de la OTCA8. También existen iniciativas como las
del Observatorio Regional Amazónico (ORA)9 y la Evaluación Rápida de Diversidad Biológica y
Servicios Ecosistémicos de la Cuenca/Región Amazónica.

Desarrollo de una socioeconomía basada en el uso de la diversidad biologica amazónica

Existe un gran potencial para el desarrollo de una socioeconomía basada en el uso de la


diversidad biológica en la región amazónica. Sus grandes fortalezas son la riqueza de insumos,
productos, conocimientos de los pueblos indígenas y comunidades locales. La región amazónica
cuenta con experiencias exitosas para el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y
algunos países disponen de políticas públicas sobre la materia. No debe olvidarse que la idea de
un aprovechamiento más responsable de la biodiversidad ligada a productos y cadenas
comerciales a favor de las poblaciones no es algo nuevo en nuestros territorios: estas actividades
se han estado desarrollando desde hace mucho tiempo como esfuerzo de los países.

4 Para consultar sobre más información: Programa de Bosques de la OTCA para la Cuenca y la Región Amazónica, disponible en

[Link]
5 Para consultar sobre más información: Programa de Diversidad Biológica de la OTCA para la Cuenca y la Región Amazónica,

disponible en [Link]
6 Para consultar sobre más información: Proyecto Regional para la Gestión, Monitoreo y Control de Especies de Fauna y Flora

Silvestres Amenazadas por el Comercio, disponible en [Link]


7 Para consultar sobre más información: Projeto Apoio ao Programa de Biodiversidade da OTCA no marco da CDB na América Latina,

disponible en [Link]
8 Para consultar sobre más información: Plataforma Regional Amazónica de Pueblos Indígenas en el Marco de la OTCA, disponible en

[Link]
3%A9s%20de%20la%20plataforma,y%20se%20contribuye%20en%20la
9 ORA disponible en [Link]

43 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


En el marco de los proyectos Bioamazonía de la OTCA, los ocho países amazónicos han
desarrollado una serie de talleres de trabajo en la región amazónica y en otros países de América
Latina. (Cuadro 3).
Cuadro 3. Principales eventos promocionados por la OTCA a través de los proyectos Bioamazonía y Biomaz con
sus objetivos y hallazgos durante el 2022.

Evento Objetivos Grupo meta

Conversatorio: Productos de la a) Colectar insumos técnicos para el Especialistas en flora y fauna o


Biodiversidad Amazónica que concepto del diseño de la plataforma técnicos que actúan de las cadenas
componen las cadenas de regional para las micro, pequeñas o de producción de productos
producción de las MIPYMES. medianas empresas (MYPYMES) por amazónicos de los países
(Fecha: 10 – 11 de febrero la Amazonia- Producto del ORA. miembros de la OTCA (Bolivia,
2022). Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana,
b) Contribuir con información sobre Perú, Surinam y Venezuela).
experiencias y conocimientos sobre
productos forestales no maderables
(PFNM) en la región amazónica en los
diálogos y discusiones de
BioForestALC.

Webinar: Conociendo las Conocer las diferentes visiones y Delegados de las instituciones
acciones implementadas por marcos nacionales de gestión de los desempeñan un rol estratégico en
los PM OTCA para el países miembros de la OTCA, a través la agenda de desarrollo de las
desarrollo de una economía de los diferentes enfoques (conceptos), economías basadas en el uso y
basada en el aprovechamiento lineamientos y acciones implementadas manejo de la biodiversidad de los
de la diversidad biológica. para el desarrollo de una economía países miembros.
(Fecha 23 de junio 2022). basada en la biodiversidad (fauna y
flora) y con capacidad de integrar el uso
sostenible de la biodiversidad y la
industria.

BIOFORESTALC: Foro Virtual Identificar y formular iniciativas Público amplio: técnicos e


sobre el Potencial de los conjuntas para fortalecer la investigadores, gestores públicos y
Productos Forestales No bioeconomía en ALC, a partir del privados, personas activas en
Maderables para una desarrollo de cadenas de valor de cadenas de valor (asociaciones de
Bioeconomía Latinoamericana productos forestales no maderables productores, procesadores e
y Caribeña: Conectando la (PFNM). Se espera que el intercambio industrias secundarias,
Bioeconomía y los Bosques de experiencias y conocimientos entre distribuidores y comercializadores,
con el Desarrollo Humano. especialistas y actores relevantes del consumidores), organismos no
(Fecha 23 - 26 de mayo 2022). sector conduzca al logro de objetivos gubernamentales (ONG), agencias
específicos. de desarrollo regionales o
internacionales e instituciones
reguladoras.

Fuente: OTCA/Proyecto BioAmazonia (OTCA, 2021 d)

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 44


En una primera etapa, este trabajo ha permitido identificar las especies y los productos asociados
con un alto potencial para dinamizar el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad, así
como la bioeconomía en la región amazónica.

En el “Conversatorio sobre los productos de la biodiversidad amazónica que componen las


cadenas de producción de las MIPYMES” los especialistas de la región que participaron de este
diálogo técnico identificaron 91 especies, de flora y fauna, con alto potencial para dinamizar la
bioeconomía en la región amazónica (cuadro 4).

Cuadro 4. Especies que pueden conformar el catálogo de especies de la biodiversidad asociadas a la dinamización
de la bioeconomía en la Amazonia.

Especies que pueden conformar el catálogo de especies de la biodiversidad asociadas


a la dinamización de la bioeconomía en la Amazonia.

91 especies potenciales mapeadas, de la cuales hay:


Especies mapeadas. 51 especies de flora.
40 especies de fauna.

En flora (4): Países donde destaca:


Asaí (Euterpe oleracea). Colombia, Bolivia y Brasil.
Morete (Mauritia flexuosa). Brasil, Colombia y Ecuador
Castaña del Brasil (Bertholletia excelsa). Brasil y Bolivia.
Cacao (Theobroma cacao). Brasil, Venezuela y Ecuador.

Especies comunes identificadas


en los países de la región. En fauna (2): Países donde destaca:
Paiche (Arapaima gigas). Ecuador, Bolivia, Venezuela
Raya. y Brasil.
Surinam, Brasil y Ecuador.

Productos de la flora: Mercados:


Aceites y resinas. Industria alimentaria.
Semillas. Industria cosmético-
Frutas. Farmacéutica.

Productos y mercados con


Productos de la fauna: Mercados:
mayor potencial. Alimenticio (restaurantes y
Carne.
mercados de consumo local
de las especies).
Ropa.
Acuarios.

Fuente: OTCA/Proyecto BioAmazonia (OTCA, 2021 d)

45 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Este trabajo permitió identificar los principales productos de las especies de la flora amazónica
asociados a aceites y resinas, semillas y frutos. Sus principales productores son las poblaciones
tradicionales y campesinas que cuentan en territorios con remanentes de bosques y gran
potencial productivo.

En relación con los potenciales mercados de los productos de la flora en el sector alimenticio y de
cosméticos farmacéuticos, así como de las especies de fauna, los especialistas identificaron
importantes factores favorables para los productores, tales como:

Disminución en el número de intermediarios, lo que favorece una mayor ganancia para los
productores de bosques extractivos y brinda un mayor equilibrio en las cadenas de valor.
Existencia de una cartera diversa de esencias forestales que aumenta el potencial de
productos comercializables por parte de los productores forestales comunitarios. Además,
reduce la dependencia económica a una única esencia forestal y armoniza el calendario
productivo con la fenología de las especies y los ingresos durante el año.
Sólida agenda de investigación e innovación, que permite el desarrollo de diferentes productos
comerciales, además del descubrimiento de nuevas esencias forestales potenciales.
Prestación de asistencia técnica a las comunidades proveedoras.
Alto valor agregado a los productos por la conservación de la naturaleza, la cultura tradicional
y el comercio justo.

En la actualidad, la mayoría de los mercados para la comercialización de productos destinados a


la industria alimenticia o cosmética son locales, seguidos por los regionales y algunos muy pocos
internacionales. Sin embargo, para las especies de fauna, el principal mercado identificado es el
de alimentos. Aunque existe una fuerte demanda por restaurantes y mercados locales por el
consumo de especies tradicionales, aún se requieren regulaciones y control.

En la cuadro 5, se presentan algunas de las especies ampliamente conocidas en el ámbito local,


con proyecciones regionales. Si se estudian apropiadamente, también podrían tener un
reconocimiento internacional.

Cuadro 5. Especies locales conocidas con potenciales proyecciones regionales e internacionales.

Productos Especies

Frutales Aguaje (Mauritia flexuosa), camu (Myrciaria dubia), copoazú (Theobroma grandiflorum),
amazónicos ungurahui (Oenocarpus bataua), pijuayo, Pupunha (Bactris gasipaes).

Ingredientes Palmeras amazónicas: patauá (Oenocarpus bataua), buriti (Mauritia flexuosa) e


naturales inajá-uriciri (Attalea phalerata).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 46


Copiaba (Copaifera spp), para heridas profundas y como antibiótico natural; andiroba
(Carapa guianensis) para torceduras, contra reumatismo, repelente para insectos;
cumaru (Dypteryx odorata): contra reumatismo, dolores musculares; Sucuuba
(Himatanthus sucuuba): contra parásitos herpes, infecciones uterinas; jatoba
Plantas
(Hymenatea courbani): tónico en resfriados y como expectorante; amapá
medicinales
(Parahancornia fasciculata): usado en enfermedades respiratorias y como tónico; pau
d´arco (Tabebuia impetiginsosa) contra inflamaciones, tumores, llagas; ucuuba (Virola
michelii); contra fiebre y hepatitis, cicatrizante; sangre de grado (Cronton lecheleri);
cicatrizante, estimula el sistema inmunitario y tiene efectos antivirales y antiinflamatorios.

Fuente: Taller Regional OTCA sobre Ciencia y Tecnología (Iquitos 2009).

A la fecha, existen diversos estudios y actividades orientadas al fortalecimiento de iniciativas de


manejo sustentable y mecanismos de trazabilidad de especies amazónicas. Dichos estudios han
sido realizados a solicitud de los países miembros y apoyados por la OTCA. A través del Proyecto
Bioamazonía, durante los años 2021 y 2022, se apoyaron iniciativas enfocadas en especies
amparadas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de
Fauna y Flora Silvestres (CITES) y sus productos derivados, con potencial a sumarse a aquellos
productos ya consagrados por su alto nivel de uso y comercialización en la región (en el anexo 1).

Asimismo, los especialistas identificaron las necesidades de inversiones en tecnología e


investigación, así como en capacitación para el fortalecimiento de las cadenas de valor de
productos amazónicos de las MIPYMES conectadas a la conservación de especies (cuadro 6).
Cuadro 6. Necesidades de inversiones identificadas por los especialistas durante el
conversatorio OTCA (Proyecto BioAmazonia).

Inversiones
En investigación y tecnología En capacitación

Infraestructura y tecnología para reproducción in vitro. Políticas públicas a favor del comercio justo.
Desarrollo de productos y usos innovadores de recursos Manejo postcosecha de las especies.
forestales no maderables. Desarrollo de subproductos.
Desarrollo de estudios poblaciones de las especies para Nuevas metodologías de manejo con integración
la definición de cuotas de extracción. de indicadores de sustentabilidad y cambio
Acceso a mercados especiales. climático.
Tecnología para generación de subproductos. Procesos de recolección y almacenamiento para
Tecnología para optimizar procesos de extracción de evitar alfa toxina y garantizar mayores
aceites esenciales. volúmenes de producción.
Infraestructura para mejorar el proceso de Procesos de legalización y tramitación
almacenamiento y alternativas de transporte. gubernamental de permisos ambientales,
Tecnología para mejoramiento de procesos de sanitarios y tributarios.
almacenamiento, refrigeración y congelamiento de Métodos de cultivo y pesca sustentable.
pulpas. Desarrollo de productos secundarios.

47 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Tecnologías para el proceso de liofilizado y Gestión y organización empresarial para
mantenimiento de propriedades organolépticas. comunidades.
Métodos y tecnología para mejoramiento de la Métodos mejorados para la reproducción en
rastreabilidad de especies durante el transporte. cautiverio.
Estudios legales para la regularización de actividades. Métodos de captura en estado silvestre.
Inventarios forestales para conocer el potencial Requisitos para accesos a mercados
productivo. diferenciados.

Fuente: OTCA/Proyecto BioAmazonia (OTCA, 2021 d).

Por otra parte, en el marco del primer “Foro virtual sobre el potencial de los productos forestales
no maderables para una bioeconomía latinoamericana y caribeña: conectando la bioeconomía y
los bosques con el desarrollo humano – BioForestALC”, la OTCA levantó 21 experiencias
exitosas relacionadas con la bioeconomía en los países amazónicos, a través de su plataforma
para el intercambio de conocimientos e informaciones sobre manejo y biodiversidad forestal
(OTCA, 2022).

Con respecto al proyecto Biomaz, el Convenio de la Diversidad Biológica (CDB) reconoce la


necesidad de una base de conocimientos sólida y de procesos de coordinación desarrollados a
en la región para aprovechar el impulso político. Se toman en cuenta las negociaciones del nuevo
marco global post 2020, en el proceso multilateral. El reto se concentra en que los ocho países
aprueben la estrategia regional de biodiversidad en el marco de la implementación del ya
negociado y aprobado Programa de Diversidad Biológica de la OTCA para la cuenca y la región
amazónica.

Como parte de este proceso, en el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) en Montreal se
presentaron importantes hallazgos que derivan de la “Evaluación rápida de la diversidad biológica
y servicios ecosistémicos en la cuenca-región amazónica”. En este estudio trabajaron más de 100
expertos, investigadores, científicos y académicos de los ocho países miembros de la OTCA. La
investigación sigue el marco conceptual y metodología de la Plataforma Intergubernamental
Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), de la
cual son parte los países miembros. Su objetivo es generar recomendaciones para tomadores de
decisiones basadas en evidencia científica para contribuir a la conservación y uso sostenible y
sustentable de los componentes de la diversidad biológica (OTCA 2021a).

El capítulo 5 de Evaluación Rápida muestra un enfoque específico de las interacciones entre


naturaleza y sociedad en real presente y futuro. Está orientado hacia el desarrollo
sostenible/sustentable y el “buen vivir”. Hace hincapié en el tema de la bioeconomía en el
contexto regional y considera las diversas realidades de cada país miembro de la OTCA. Por otro
lado, el capítulo 4 sobre diálogo de saberes y conocimientos tradicionales asociados a la
biodiversidad, posee una sección sobre el concepto de la bioeconomía desde la perspectiva de
los pueblos indígenas, comunidades locales y otras comunidades tribales amazónicas.
Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 48
En general, esta evaluación cuyo abordaje sobre la bioeconomía se basa en diez claves o
enunciados: a) la soberanía de la Amazonia es intocable; b) los derechos de los habitantes de la
Amazonia tienen prioridad; c) salvar la Amazonia es un compromiso global; d) soluciones
basadas en la ciencia; e) los pueblos indígenas de la Amazonia son los guardianes del bosque
amazónico; f) monitoreo en tiempo real; g) economía eficiente y sostenible para una Amazonia
con futuro; h) responsabilidad para una producción sostenible; i) restauración urgente del bosque;
y j) aprovechamiento de las nuevas tecnologías.

La finalidad central de la Evaluación Rápida es la generación de produtos técnico científicos de


gestión del conocimiento sobre el estado y tendencias de la biodiversidad y los servicios de los
ecosistemas de la Cuenca / Región amazónica, desde las dimensiones biológicas, sociales,
culturales, económicas y políticas, pertinentes y adecuados para fortalecer la interfaz ciencia –
política – sociedad, y como insumo para fundamentar la toma de decisiones en la región.

Otros resultados esperados del proyecto (Biomaz) son los siguientes:

Discutir y conformar información sobre los enfoques regionales de la conservación de la


diversidad biológica y los servicios ecosistémicos, para lo cual se están recopilando las
buenas prácticas y sistematizando sus hallazgos para una oportuna replicación en el contexto
amazónico.
Mejorar la coordinación entre los países miembros de la OTCA en relación con el marco
estratégico regional y el programa de implementación para la región amazónica. Se debe
brindar prioridad a las acciones estratégicas definidas por los países miembros para la
implementación del dicho programa de biodiversidad.

Recuadro 2. Productos forestales no maderables en ALC.

Los productos forestales no maderables (PFNM) son definidos por la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO) como aquellos bienes de origen biológico distinto de la madera, procedentes de
los bosques, de otros terrenos arbolados y de árboles situados fuera de los bosques. Esta definición considera
bienes de origen animal y vegetal, independientes de la naturaleza artificial o natural del bosque. Estos productos
son de gran importancia para el sustento económico de las poblaciones rurales asociadas a los bosques,
especialmente aquellas vinculadas al bosque nativo. Con base en esta definición, los PFNM se encuentran
estrechamente relacionados con la biodiversidad y su abundancia depende de esta.

Estos productos agrupan una gama de productos y subproductos de los bosques, ya sean naturales o plantaciones,
y formaciones silvestres, entre los cuales se sitúan alimentos y bebidas, aceites esenciales y aromas, productos
medicinales, estimulantes, resinas, colorantes y tintes, fibras, plantas ornamentales, semillas y otros. Estos se

49 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


utilizan especialmente en las comunidades campesinas. Como puede verse, la mayoría de los sectores y productos
contemplados por el concepto de biocomercio pueden agruparse bajo la denominación de PFNM, siempre que
cumplan con los principios anteriormente descritos.

Es difícil cuantificar el tamaño de esta producción y compararla con la industria forestal, debido a que la mayoría de
estos productos se destinan al autoconsumo o se comercian por el canal informal entre los miembros de las
comunidades cercanas a los bosques. De todas maneras, estimaciones de la FAO indican que los PFNM de ALC
generan más de 3500 millones de dólares anuales. Si se realiza una desagregación de estos productos, las últimas
estimaciones indican que el subsector de plantas comestibles es el más importante, con casi el 40 % del valor
generado en el mundo. En relación con ALC, desde el punto económico, los productos vegetales comestibles
generan la mitad del valor regional, seguido por otros productos vegetales con el 20 % y los exudados con el 10 %,
particularmente importantes en América del Sur. En la figura 4 pueden verse las categorías de los PFNM como
proporción al valor económico total mundial.

Fuente: Felici.

Figura 4. Categorías de productos forestales no maderables como proporción al valor


económico total comunicado al 2015.

3%
4% Materia prima para
colorantes 3%
Materia prima para artesanía,
utensilios y construcción Exudados

5% 1%
Otros
Medicinas y productos
aromáticos

7%
Miel y cera de abejas
38 %
8% Plantas comestibles

Otros productos vegetales

9%
22 %
Carne silvestre
Plantas ornamentales
Fuente: FAO 2021.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 50


Retos para el desarrollo de un modelo alternativo de desarrollo socioeconómico para la
Región Amazónica basado en el uso sustentable de la diversidad biológica

Entre los principales retos nacionales y regionales para el desarrollo de un modelo alternativo de
desarrollo que se base en el uso sustentable de la diversidad biológica en la región amazónica,
se encuentra necesidad de fortalecer: a) las acciones para la valoración de los bosques y la
biodiversidad; b) los procesos de investigación y transferencia tecnológica; c) los mecanismos de
apoyo y promoción de uso sostenible de la diversidad biológica; d) la movilización de recursos
públicos y privados; f) el aprovechamiento de los conocimientos ancestrales y prácticos
tradicionales existentes en la región; g) la generación de incentivos fiscales; y h) la generación de
normatividad y regulación.

Para la región amazónica, la implementación de nuevos enfoques más eficientes, responsables y


sustentables de sus recursos naturales y que incluyan a su sociedad implica no solo nuevas
herramientas de gestión, sino también el diseño de modelos alternativos de desarrollo que
permitan la conservación de las cualidades intrínsecas.

Lamentablemente, las amenazas que hoy enfrenta esta región pueden provocar una modificación
sin precedentes de las características de la Amazonía como la conocemos. Entre las amenazas
se encuentran: la deforestación, la pérdida acelerada de la biodiversidad, la contaminación de
tierras y del recurso agua, la degradación ambiental, entre otros severos impactos generados por
el cambio climático. Actualmente, existen estudios donde se discute sobre una posible
“sabanización” en algunas regiones del bosque amazónico, en caso de no cambie la trayectoria
de deforestación que se viene experimentando en la última década (Hirota et al. 2021).

La Amazonia seguirá experimentando pérdidas de su biodiversidad y servicios ecosistémicos


mientras persistan las diferentes transformaciones locales y se llegue a un “punto de inflexión”10
que le impida volver a su punto anterior. Algunas transformaciones podrían verse en la
precipitación anual, duración de las épocas secas, cambios en la temperatura, incremento de la
deforestación y degradación en la región amazónica, a causa de los diferentes factores que
perturban los procesos naturales. En este sentido, la evidencia sugiere que estas
transformaciones locales podrían generar y reemplazar el bosque tropical nativo por: a) un
bosque tropical estacionalmente seco; b) un estado nativo de sabana tropical; c) un estado
degradado de dosel abierto; y d) un bosque secundario de dosel cerrado. Estos dos últimos
podrían presentarse en áreas extensas de la Amazonia (Hirota et al. 2021).

10 “Punto de inflexión” o tipping-point. Según Hirota et al. (2021), el tipping-point es un concepto que se refiere a un punto crítico en el

que un sistema entra en una nueva dinámica, sea positiva o negativa. Esto significa que, una vez que un evento o una actividad
alcanza el punto de inflexión, el sistema no puede regresar a su estado anterior y se ve obligado a seguir moviéndose en una dirección
particular.

51 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


La perspectiva prometedora de los bosques para enfrentar los retos anteriormente mencionados
toma en cuenta la conservación, el conocimiento y el uso sostenible de la diversidad biológica que
a su vez promueva la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de
los conocimientos, innovaciones y prácticas asociadas.

Por otra parte, es necesario aprovechar los conocimientos ancestrales y prácticas tradicionales
existentes en la región para la generación de alternativas de renta con un nuevo paradigma de
desarrollo, que no se concentren en las actividades tradicionales de impacto negativo para las
poblaciones locales. Estas últimas deberán complementarse con el desarrollo de nuevas
prácticas, procesos y tecnologías de producción.

El Programa de Bosques de la OTCA promueve el desarrollo sostenible mediante la ordenación


y utilización sostenible y la conservación de los bosques amazónicos. En el contexto del Manejo
Forestal Sostenible (MFS)11 se prevé un enfoque en “cadenas de valor” vinculadas al bosque.
Además, busca fortalecer y desarrollar capacidades científicas, tecnológicas y de innovación que
permitan altos valores agregados en todos los eslabones de las cadenas productivas forestales y
que a su vez promuevan la inclusión social y la generación de empleo local.

Conocimiento, innovación y tecnología

Es necesario promover el conocimiento, innovación y tecnología dentro y fuera de la región, de tal


manera que se puedan enfrentar los retos del desarrollo socioeconómico regional con nuevos
modelos productivos. Se requiere contar con información sistematizada y actualizada sobre los
diversos tipos de bosque, las funciones biológicas productivas de las especies, la recolección
tradicional y las formas de utilización y cantidad, valor, procesos de producción (manejo y
conservación), industrialización y comercialización de los productos del bosque.

Regionalmente, se desarrollan herramientas como el Observatorio Regional Amazónico (ORA)


para promover el flujo de información entre instituciones y autoridades intergubernamentales de
los países miembros vinculadas al estudio de la Amazonia. Este observatorio se ha convertido en
un centro de referencia para la información científico-tecnológica regional y la diversidad biológica
y sociocultural de la Amazonía.

La puesta en marcha del observatorio permite difundir los éxitos alcanzados en el


aprovechamiento de la diversidad biológica amazónica. Además, facilita el intercambio de

11 El MFS contempla el uso y la conservación sostenible de los bosques, con el fin de mantener y mejorar sus múltiples valores
mediante la intervención humana. Es un proceso de planificación y ejecución de prácticas para uso de los bosques, lo cual le permite
cumplir con objetivos ambientales, económicos, sociales y culturales específicos. Va desde acciones que buscan salvaguardar y
mantener los ecosistemas forestales y sus funciones, hasta aquellas que buscan favorecer especies de valor social o económico o
grupos de especies que mejoran la producción de bienes y servicios del bosque.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 52


experiencias y conocimientos entre especialistas y actores relevantes del sector, lo cual permite
identificar y formular iniciativas conjuntas encaminadas al desarrollo de cadenas de valor de
productos del bosque como factor relevante para el desarrollo socioeconómico regional.

Para ello, se han configurado módulos de bosques y MIPYMES. En el primer módulo se presenta
información relevante sobre el estado de los bosques en la Amazonía a partir de indicadores e
información relevante para el monitoreo de fuego en la región. Por otra parte, el módulo de
MIPYMES se ha previsto para promover el aprovechamiento sostenible de los productos de la
biodiversidad amazónica y específicamente de los PFNM, principal actividad de los pueblos
indígenas y las poblaciones locales en la Amazonía. Así, el observatorio constituyen una ventana
de información para las micro, pequeñas y medianas empresas con producción sostenible de
especies de fauna y flora silvestre que involucre todos los países amazónicos.

En conclusión, la biodiversidad en la región amazónica ofrece una variedad de recursos que son
fundamentales para la subsistencia de la población local y claves para el crecimiento económico
de la región.

Capacidades nacionales y regionales para el aprovechamiento de la biodiversidad

Esta gran variedad de recursos presentes en un sistema tan complejo como el amazónico exige
la evaluación y el fortalecimiento de las actuales capacidades nacionales y regionales en gestión
y tecnología. Sin embargo, para un mejor aprovechamiento sostenible, es necesario profundizar
sobre los múltiples beneficios y riesgos que puede traer el uso inadecuado de dichos recursos.

Además, es fundamental fortalecer la cooperación internacional para reducir las asimetrías entre
los países miembros de la OTCA, en pro de la promoción del desarrollo sostenible-sustentable y
el bienestar de los habitantes de la región amazónica, donde se respeten las visiones,
definiciones, regulaciones y marcos legales propios de cada país, así como su soberanía.

53 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Referencias bibliográficas

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Trumbore, A.L. Val, L. Villa Nova, R. Abramovay. A. Alencar, C. Rodríguez Alzza, D.
Armenteras, P. Artaxo, S. Athayde, H.T. Barretto Filho, J. Barlow, E. Berenguer, F.
Bortolotto, FA Costa, M.H. Costa, N. Cuvi, P.M. Fearnside, J. Ferreira, B.M. Flores, [Link],
L.V. Gatti, J.M. Guayasamin, S. Hecht, M. Hirota, C. Hoorn, C. Josse, D.M Lapola, C.
Larrea, D.M. Larrea-Alcazar, Z. Lehm Ardaya, Y. Malhi, J.A Marengo, M.R. Moraes, P.
Moutinho, M.R. Murmis, E.G. Neves, B. Paez, L. Painter, A. Ramos, M.C Rosero-Peña, M.
Schmink, P. Sist, H. ter Steege, P. Val, H. van der Voort, M. Varese, G. Zapata et al. (eds).
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55 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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amazónicas: dimensiones de la diversidad (en línea). Nobre C, Encalada A, Anderson E,
Roca Alcazar FH, Bustamante M, Mena C, Peña-Claros M, Poveda G, Rodriguez JP, Saleska
S, Trumbore S, Val AL, Villa Nova L, Abramovay R, Alencar A, Rodríguez Alzza C,
Armenteras D, Artaxo P, Athayde S, Barretto Filho HT, Barlow J, Berenguer E, Bortolotto F,
Costa FA, Costa MH, Cuvi N, Fearnside PM, Ferreira J, Flores BM, Frieri S, Gatti LV,
Guayasamin JM, Hecht S, Hirota M, Hoorn C, Josse C, Lapola DM, Larrea C, Larrea-Alcazar
DM, Lehm Ardaya Z, Malhi Y, Marengo JA, Melack J, Moraes R M, Moutinho P, Murmis MR,
Neves EG, Paez B, Painter L, Ramos A, Rosero-Peña MC, Schmink M, Sist P, ter Steege H,
Val P, van der Voort H, Varese M, Zapata Ríos G (eds.). Informe de evaluación de Amazonia
2021. Nueva York, [Link], Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones
Unidas. Disponible en [Link]

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 56


Anexo

Anexo 1. Estudios y actividades desarrolladas por los países miembros de la OTCA a través del
Proyecto Bioamazonía.

Estudio o actividad Objetivo


Bolivia En investigación y tecnología

Estado poblacional del lagarto Estudiar la población de las dos especies para actualizar el modelo que
(Caiman yacare) y del caimán permite determinar cuotas de cosecha de lagarto en el ámbito y definir los
negro (Melanosuchus niger) en sitios prioritarios para la implementación de acciones de fortalecimiento de
sus áreas de distribución natural. las poblaciones silvestres de caimán negro.

Diseño del sistema de Facilitar la transferencia de información del aprovechamiento de cuero y


trazabilidad para el comercio de carne de lagarto (Caiman yacare), desde las regionales, empresas
productos y subproductos de procesadoras de cuero y carne de lagarto, hasta las entidades públicas de
lagarto (Caiman yacare). monitoreo, control y fiscalización departamental y nacional. El nivel nacional
es el administrador del sistema.
Brasil
Estudio sobre la dinámica y Conocer la dinámica y evolución del mercado ornamental nacional e
evolución del mercado internacional de rayas dulceacuícolas, con énfasis en las especies
ornamental internacional de capturadas en el medio río Negro (Amazonas) y en las cuencas de los ríos
rayas de agua dulce. Xingú y Tocantins (Pará).

Dinámica poblacional y
demográfica de las especies de Asegurar la supervivencia de la especie Potamotrygon leopoldi que es la
raya de agua dulce más valorada de las rayas brasileñas en el comercio ornamental (con una
(Potamotrygon wallacei) con cuota de cinco mil especímenes). Se realiza el monitoreo de los límites de
distribución natural en el río cuotas sostenibles con fines ornamentales, así como con información sobre
Negro y Potamotrygon leopoldi la dinámica de poblaciones para evaluar impactos.
con distribución natural en el río
Xingu.

Mejorar el sistema de recolección de datos en el estado de Amazonas,


Propuesta para la creación de Brasil, mediante uso de aplicativos, que concentren la recolección de datos
un sistema y una aplicación (georreferenciados) por parte de las comunidades. Así se logra registrar
para la trazabilidad de los información sobre la pesca manejada del Paiche y sobre la trayectoria de
subproductos del paiche sus derivados, para que pueda extenderse a otras áreas manejadas en
(Arapaima gigas) para el otros estados de la Amazonía.
seguimiento de la cadena Esta actividad permitirá mejorar algunos de los instrumentos de control
productiva y análisis de datos. existentes que apoyen la gestión del Instituto Brasilero del Medio Ambiente
y de los Recursos Naturales (IBAMA) en la toma de decisiones para la
emisión de licencias de exportación de la especie.

57 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Identificación de maderas Fortalecer las capacidades de los profesionales que trabajan en las
mediante técnicas de actividades de identificación de maderas y de control de la movilización
espectroscopia de infrarrojo forestal, de manera que se fortalezcan los sistemas de trazabilidad con la
cercano (NIRS por su nombre aplicación de nuevas tecnologías.
original en inglés – Near
Infrared Spectroscopy) como
sistema de trazabilidad.

Ecuador
Fortalecimiento de la cadena de Definir estrategias para conservar las poblaciones de especies de orquídeas
valor de orquídeas mediante la amenazadas, a través de acciones articuladas que fortalezcan las
elaboración de un plan de capacidades técnicas de los actores vinculados a su gestión, manejo y
acción para la conservación de aprovechamiento.
orquídeas amenazadas del
Ecuador.
Guyana
Evaluaciones poblacionales y Apoyar la implementación de la Meta 4 del Plan Estratégico 2019-2029 de la
elaboración de planes de manejo Comisión de Conservación y Manejo de la Vida Silvestre de Guyana
para especies amazónicas (GWCMC). De esta manera, se logra obtener una mejor comprensión de las
priorizadas: tortugas de patas amenazas para el futuro de la vida silvestre del país y se pueden garantizar
amarillas y rojas (Chelonioids mejores decisiones y prácticas de manejo. Asimismo, en el marco de la
spp), tres especies de caimanes Estrategia Nacional de Biodiversidad y el Plan de Acción 2012-2020, el
(Caiman crocodilus, Paleosuchus estudio alineado con el logro del Objetivo Estratégico 2: promoverá la
trigonatus y Paleosuchus conservación, el uso sostenible y el valor de la biodiversidad en sectores
palpebrosus) y la danta de tierras productivos claves utilizados para el crecimiento, expansión y diversificación
bajas (Tapirus terrestris). de la economía.

Perú
Establecer un factor de rendimiento referencial para la obtención de aceite
Factor de rendimiento para la de Aniba rosaeodora; que permita una explotación basada en datos reales
obtención de extracto de aceite de campo. En el Perú se observa un aumento creciente del
de Aniba rosaeodora. aprovechamiento de esta especie mediante la extracción del aceite para el
mercado cosmético.

Estado situacional del género Contribuir a la conservación de las especies del género Cedrela spp. del
Cedrela spp. en Perú. Perú incluidas en CITES, mediante la profundización de los conocimientos.

Diagnóstico del manejo local y


Levantar información de campo dentro de zoocriaderos para establecer una
trazabilidad de taricayas
línea de base del manejo de las taricayas (Podocnemis unifilis), que permita
(Podocnemis unifilis) en el
identificar la necesidad de mejorar las prácticas del manejo en cautiverio.
departamento de Loreto.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 60


Piloto para la certificación de Identificar las necesidades de los diferentes sectores que participan en el
pieles de pecaríes en la mercado de la piel de pecaríes (cazadores rurales, acopiadores menores,
amazonia peruana. acopiadores mayores y curtiembres) y contribuir con el fortalecimiento del
manejo y sostenibilidad del uso de los pecarías en Perú.

Diagnósticos situacionales del Contar con información actualizada sobre la acuicultura del paiche. Se debe
paiche (Arapaima gigas) de brindar prioridad a los principales centros de cultivo de la amazonia peruana
cultivo y de especies de rayas (Loreto, Ucayali, San Martín, Madre de Dios, Junín, Huánuco, Piura y
amazónicas (Potamotrygon Tumbes) para fundamentar la toma de decisiones. Igualmente, es necesario
motoro, Potamotrygon orbignyi contar con información actualizada de la actividad extractiva del recurso
y Potamotrygon falkneri) de la raya y todo lo relacionado con su comercialización en Perú para fortalecer el
cuenca del río Ucayali o río desarrollo de la pesquería ornamental en el ámbito amazónico como
Nanay del departamento de actividad económica de interés nacional, en armonía con la preservación y
Loreto. conservación de la biodiversidad y la sanidad e inocuidad de los recursos
hidrobiológicos.
Surinam

Fortalecer las capacidades técnicas e institucionales del país en lo que


Estudio poblacional de especies
respecta a la regulación de normas y procedimientos para el manejo,
de psitácidos (Amazona
seguimiento y control de especies de fauna y flora silvestres amenazadas
farinosa, Ara ararauna, Ara
por el comercio, especialmente las especies de psitácidas utilizadas en el
chloropterus)
comercio nacional e internacional.

Venezuela

Plan de manejo para la Fortalecer el plan institucional sobre el estado y dinámica poblacional,
conservación y aprovechamiento actualización de información y el diseño de estrategias para la conservación
sustentable de las especies y aprovechamiento sostenible de las especies mencionadas.
Podocnemis erythrocephala
(chipiro), Podocnemis unifilis
(terecay), Podocnemis expansa
(arrau) y Peltocephalus
dumerilianus (cabezón).

Fuente: OTCA/Proyecto Bioamazonía (OTCA, 2021 d).

61 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Situación y perspectivas de la intensificación sostenible en
2.2 América Latina y el Caribe
Autores: Valdivia, R. (Oregon State University, AgMIP); Martinez-Baron, D. (CIAT); Van Loon, J.
(CIMMYT); de Haan, S. (CIP); Saini, E. (FONTAGRO).

Introducción

¿Qué es intensificación sostenible?

La intensificación sostenible (IS) se basa en prácticas e innovaciones que permiten


aumentar la productividad agropecuaria en tierras agrícolas existentes por medio del uso
adecuado de insumos y recursos naturales y que generen un efecto positivo en el medio
ambiente, el contexto socioeconómico y en los servicios ecosistémicos en una región.

El enfoque principal de las estrategias de intensificación sostenible radica en la implementación


de prácticas agropecuarias que optimicen el uso de recursos naturales, como el agua, los
recursos genéticos y el suelo. Se espera que también maximicen la eficiencia en la utilización de
insumos agrícolas externos e internos, como semillas, fertilizantes y mano de obra, y eviten
incrementar áreas de cultivo con el uso de tierras no arables. El desafío es encontrar
innovaciones que integren las posibles soluciones propuestas y reduzcan o eliminen los tradeoffs
sociales, económicos y ambientales asociados a la adopción de prácticas de intensificación
sostenible (Valdivia et al. 2017). Diferentes enfoques han sido promovidos e implementados en
América Latina y el Caribe (ALC), desde el enfoque de conservación de recursos como la
agricultura de conservación, la intensificación ecológica que se centra en procesos ecológicos y
de biodiversidad y el enfoque de la agricultura climáticamente inteligente que propone soluciones
de adaptación y mitigación para enfrentar el cambio climático. Es la combinación de estos
enfoques lo que permite una intensificación sostenible y con ello una mayor resiliencia a todos los
niveles: absorbente, adaptativo y transformador. Este sería el preludio de un cambio sistémico
hacia la sostenibilidad a largo plazo, (figura 5).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 62


Figura 5. Intensificación sostenible.

Intensificación Menos emisiones por Productividad


sostenible cada unidad producida Mejora de ingresos
de los agricultores

Proveer
incentivos para Servicio ecosistémico
mejorado
intensificar
Medidas para mejorar la
gestión de riesgos climáticos
Gobernanza receptiva
mejorada

Diversificación de [activos]

Seguridad alimentaria y
nutricional global

Mercado y Advertencia Redes de Dietas Desechos


comercio temprana bienestar alimentarios Sobreconsumo
mejoradas reducido
mejorado mejorada social reducidos

Nota: El rol de la IS es crítico para lograr la seguridad alimentaria y nutricional global. Además, mejora los servicios ecosistémicos,
la productividad y los ingresos de los agricultores. La IS también desempeña un papel importante en la adaptación al cambio
climático y en los esfuerzos de mitigación, ya que aumenta la eficiencia de los insumos agrícolas, lo que se traduce en emisiones
más bajas por unidad de producción. Sin embargo, los incentivos para intensificar los sistemas agropecuarios deben ir acompañados
de sistemas de gobernanza responsivos y de medidas para mejorar el manejo del riesgo climático y la diversificación de bienes.
Otros elementos, como la mejora en las dietas, la reducción del sobreconsumo y desperdicio de alimentos, así como la mejora de
los mercados y el comercio, contribuyen al éxito de la IS como motor para lograr la seguridad alimentaria y nutricional.
Fuente: Adaptado de Campbell et al. 2014.

Relación intensificación sostenible - bioeconomía

El reconocimiento de la importancia y uso de los recursos naturales en la intensificación


sostenible es un nexo crucial para avanzar en el conocimiento e innovaciones de la
bioeconomía funcional y sostenible. Un abordaje integrado, holístico y participativo es
fundamental para lograr la seguridad alimentaria, dietas nutritivas, economías familiares
rentables, resiliencia climática, la estabilidad y paz para esta y las futuras generaciones.

63 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


El codesarrollo y cogeneración de conocimientos y experiencias son claves para crear capital
social y aprovechar la creatividad y conocimientos de actores clave a diversas escalas. En el
contexto de ALC, el diálogo entre conocimiento locales o indígenas y la ciencia formal ofrece
múltiples oportunidades para la bioeconomía. Los procesos colaborativos deben ser promovidos
para generar innovaciones sociales, tecnológicas, prácticas agrícolas, servicios y procesos que
permitan optimizar el impacto de los sistemas agrícolas, ganaderos, forestales y alimentarios en
los recursos naturales. En paralelo, dichas innovaciones pueden facilitar el desarrollo de
actividades económicas más eficientes y sostenibles que promuevan la agregación de valor y
permitan el surgimiento de una economía circular y verde, que tome en cuenta externalidades y
servicios ecosistémicos, (figura 6).

Figura 6. Alternativas tecnológicas agropecuarias a escalar.

Escalamiento
en ATA’s en
hogares

56 24 15
tradicionales
8 4 2 1 1
PVD Réplica
60 de
Alternativas ATA’s

3656
Visitas A
partir Desarrollo de Talleres presenciales y virtuales + prácticas en campo
1963 de la módulos demosttrativos + concursos
Descargas PVD

Nota: Alternativas tecnológicas agropecuarias (ATA), replicadas en predios de estudiantes a partir de la plataforma virtual de
diseminación (PVD), talleres y módulos desarrollados por la CT (Cooperación Técnica) llamada “Intensificación sostenible de la
agricultura familiar en Perú y Bolivia”. ATN-RF-16677-RG. FONTAGRO/CIRNMA-ALTAGRO. Objetivo: Diseminar, mediante una
metodología de escalamiento basada la PVD, conocimientos e innovaciones tecnológicas climáticamente resilientes que potencien
la capacidad de adaptación de los sistemas productivos al cambio climático y eleven la productividad, nutrición infantil y generación
de ingreso de la agricultura familiar en el Altiplano peruano-boliviano. Se logró la participación de 4624 estudiantes de 33
instituciones educativas rurales del Altiplano peruano y boliviano mediante la colaboración de actores locales y la firma de acuerdos
con los directores. El registro de uso de la PVD indica que un alto porcentaje de usuarios han sido mujeres (41 %). Un total de 25
diferentes ATA fueron descargadas y se comprobó que un total de 111 réplicas de estas ATA fueron implementadas en fincas de
estudiantes.
Fuente: FONTAGRO, 2017.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 64


Estado actual, retos y oportunidades

Estado actual y retos de IS en ALC

La agricultura en ALC, impulsada por la ampliación de la frontera agrícola a causa de la


pobreza, ineficiencia y la desigualdad, utiliza el 33 % de la superficie terrestre de la región,
cerca del 75 % de sus recursos de agua dulce y genera aproximadamente el 50 % de sus
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), cuyo 70 % proviene del ganado. No
obstante, a pesar de los constantes excedentes de producción de alimentos y la extensa
exportación de alimentos, 83 millones de personas en ALC son pobres y 53 millones
padecen de hambre, lo que demuestra la magnitud del problema en la región, más cuando
se suman los riesgos de clima y variabilidad climática.

Las oportunidades y desafíos en ALC son sustanciales. La agrobiodiversidad y los bosques de


ALC desempeñan un papel clave en la sostenibilidad ambiental global con 6 de los 10 diez
primeros países con mayor biodiversidad del mundo, con una cobertura forestal global del 23 %,
un 36 % de stock de CO2eq mantenido en los bosques y un 33 % de volumen total de recursos
hídricos renovables. Sin embargo, 51 millones de habitantes rurales y 28 billones de dólares en
producción agrícola y ganadera están expuestos a peligros climáticos, en particular sequías,
inundaciones y huracanes). Los pequeños agricultores dependen de una cartera de cultivos cada
vez más estrecha: maíz, frijoles, arroz, cacao, soya y café, mientras que la inversión en el
biodescubrimiento de los cultivos nativos menos conocidos es mínima (Wright 2021).
Adicionalmente, las agricultoras que representan al menos la mitad de todos los productores de
alimentos de ALC con frecuencia no son reconocidas, como agricultoras o tomadoras de
decisiones (Comisión Interamericana de Mujeres, 2022). Además, la producción ganadera
convencional en ALC empuja a invadir los bosques y las tierras cultivables, lo que exacerba la
emisión de GEI (Ritchie & Roser 2021; Cristini 2023). Por lo tanto, es necesario un enfoque
holístico e integrado para la intensificación sostenible climáticamente inteligente para enfrentar
estos desafíos y aprovechar al máximo la tierra disponible al tiempo que preserva los servicio
ecosistémicos y los aspectos socioculturales en los territorios de ALC, (Figura 7).

Figura 7. Huella ecológica y biocapacidad en ALC: resumen de las principales causas e impactos
relacionados con daños ambientales.

Principales problemas e impactos vinculados a recursos


naturales, bosques y actividades urbanas

Paquete soja.
Pérdida del 13% de bosques.
Agentina
Riachuelo: uno de los sitios más contaminados del mundo en torno al Gran Buenos
Aires.
Deforestación en el Amazonas.
Brasil Emisiones de gases (alta relevancia mundial, aunque en torno al promedio medido por
habitante).
Uso de agroquímicos en la agricultura.

65 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Brasil

Avance de las energías renovables, pero también de las termoeléctricas


Chile 116 conflictos sociales vinculados a la minería

Uruguay Problemas vinculados a la producción de soja y uso de agroquímicos


Contaminación de aguas

Venezuela Octavo puesto en emisiones por actividad petrolera


La cantidad de barriles derramados aumentó 411%

Ecuador Pérdida de biodiversidad, incremento de emisiones


Destrucción de manglares por cultivo de camarón

Perú Conflictos sociales vinculados a la extracción de petróleo y a la minería

Bolivia Elevada deforestación


Problemas con la calidad del aire
Deterioro y pérdida de suelos, contaminación de aguas, deterioro del lecho marino y
Costa Rica pérdida de arrecifes
Residuos y problemas inherentes a urbanización

Aporte neto de energía, transporte y urbanización descontrolada


El Salvador Construcción

Honduras Destrucción de manglares por cultivo de camarón


Desertificación
Agricultura con técnica arcaica, quema de plantaciones / minería extractiva poco
Nicaragua controlada
Deforestación, contrabando de madera
Cuba Contaminación provocada por las plantas de ron y níquel

República Sector eléctrico


Turismo no sustentable / minería no sostenible
Dominicana Problemas con el transporte urbano
105 sobre 653 acuíferos se encuentran sobreexplotados / cuerpos de agua con
México niveles muy altos de contaminación
836 mil ha de bosques perdidos en los últimos 20 años

Biocapacidad por país y tipo de uso potencial Huella ecológica por país y tipo de uso del territorio
Bolivia
Uruguay
Paraguay Tipo de uso potencial
Brasil Edificaciones
Argentina Áreas de pesca
Colombia Tierras de cultivos
Perú Tierras de pastoreo
Nicaragua Tierras forestales
Panamá
Ecuador Tipo de uso del territorio
Haití Huella de carbono
Chile Huella de pastoreo
Venezuela Huella de cultivos
Guatemala Huella forestal
Costa Rica
Huella de pezca
República
Dominicana Edificaciones
Cuba
México
Jamaica
El Salvador
-15 -10 -5 0 0 5 10 15

Nota: La figura en la parte izquierda muestra la biocapacidad per-cápita de cada país, es decir, la cantidad de terreno productivo
(agua y tierra) que un país requiere para producir lo que consume. Por otro lado, muestra la capacidad de regeneración de los

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 66


ecosistemas o huella ecológica en cada país. Estos datos muestran que al menos la mitad de los países en ALC están ejerciendo

una presión sobre sus recursos que supera la capacidad regenerativa de estos, lo cual causa un déficit ecológico. Este déficit

compromete la sostenibilidad futura de los recursos naturales y plantea un severo riesgo para el futuro social, ecológico y

económico de la región. El recuadro de la derecha sintetiza los principales daños ambientales en los diferentes países de ALC,

debido a efectos atmosféricos, la implementación de tecnologías aplicadas en la explotación de los recursos naturales, las pérdidas

de bosques y los impactos urbanos. Esta situación y retos en ALC demandan la implementación de sistemas productivos más

eficientes y sostenibles.

Fuente: FES Transformación, 2022 y Calix y Blanco, 2020.

Ventaja comparativa de América Latina y el Caribe

ALC es una región mega biodiversa, lo que crea un escenario único para permitir una
interacción sólida entre diversos tipos de agricultura y aprovechamiento de especies
silvestres, diversificación de la actividad económica y conocimiento ancestral para lograr
los objetivos de desarrollo sostenible y una bioeconomía regional sostenible.

ALC es rica en diversos sistemas de producción, capaz de producir alimentos muy diversos y con
ello ofrecer dietas balanceadas, donde se aproveche la diversidad de cultivos y microclimas al
máximo. Sin embargo, se requiere de un enfoque integrado para abordar la falta de productividad,
ineficiencia y desigualdad de los sistemas agroalimentarios sin aumentar la tierra agrícola, donde
se preserven los servicios ecosistémicos y los aspectos socioculturales. Un ejemplo es el enfoque
de territorios sostenibles adaptados al clima (Aggarwal et al. 2018) que se ha implementado en
Colombia, Honduras, Guatemala y Nicaragua por parte del Programa de Investigación de Grupo
Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR). El codesarrollo y la
implementación de prácticas y tecnologías de intensificación sostenibles climáticamente
inteligentes a medida permitirán que todos los tipos de agricultura sean sostenibles y
complementarios para que la seguridad alimentaria y nutricional se cumpla en toda la región y
también en el mundo, mediante la producción sostenible de la agrobiodiversidad de ALC. El tema
de la agrobiodiversidad viva en la región ofrece opciones de diversificación económica como
agro-ecoturismo y la promoción del patrimonio alimentario regional. Se pueden ver ejemplos de
iniciativas en Mongabay Latam (2023). Este proceso contribuirá a una bioeconomía sustentable
con potencial para generar trabajo, reducir emisiones, restaurar ecosistemas y biodiversidad local
y generar innovaciones tecnológicas y de conocimiento, (Figura 8).

67 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Figura 8. Mapa de ALC y sus richspots.
La Agricultura:
a) b) c) motor de
Los Everglades crecimiento y

El Caribe
Bosque de pino
-encino de
De las Antillas Mayores Agua dulce de
las Antillas Mayores
desarrollo en
América Latina
4.7 %
Mesoamérica Participación promedio
Lagos de la
altiplanicie de México
y el Caribe. del sector agrícola en el
Chocó-Darién Río Orinoco y
P8 de ALC en
Mesoamérica Sur mexicano Litoral venezolano bosques inundados Norteamérica es 0.9 %
Llanos (2019)
Altiplanicie guyanesa Agua dulce
de Guyana
Río Negro - Juruá De Guyana
Páramo Manglares de
Tumbes-Chocó- los ríos Amazonas
Magdalena y Orinoco

Napo
Río y arroyos

14 % 27.2 %
Los Andes del Alto Amazonas
septentrionales
Valles tumbesinos Río Amazonas y
Bosque seco
-andinos bosques inundados
atlántico
Yungas de los
Andes centrales Participación del sector Participación de América
Cerrado agrícola en total de en las exportaciones
Amazonía
Los Andes Bosque atlántico suroccidental empleos de ALC (en agroalimentarias
tropicales
Norteamérica es 1.4 %) mundiales (2019)
Chiquitano
Bosque atlántico
Desiertos de Sechura Ríos y arroyos
Bosque atlántico y Atacama Lagos altoandinos amazónicos del
escudo brasileño
Pantanal
Puna seca de los
Bosque valdiviano Andes centrales
invernal lluvioso de Chile

Matorral chileno

15.4 % #1
Ríos y arroyos
del Alto Paraná

Bosque templado
valdiviano y archipiélago
de Juan Fernández Participación de las América liera mercados
Estepa patagónica exportaciones como semillas
agroalimentarias en el oleaginosas, cereales y
total de mercancías de proteínas animales, café
América (2019) entre otros

Nota: a) Hotspots de biodiversidad; b) ecorregiones terrestres de global 200; c). ecorregiones de agua dulce global 200. Richspots
se definen como la combinación de áreas prioritarias bajo dos esquemas de conservación diferentes basados en la
irremplazabilidad: hotspots de biodiversidad y ecorregiones globales 200. ALC tienen siete de los 32 hotspots de biodiversidad del
mundo y cerca del 60 % de la vida terrestre y especies de agua fresca y marinas del mundo se encuentran en esta región. Este
gran potencial es crítico para alcanzar los objetivos globales de desarrollo y climáticos. Sin embargo, esta mega biodiversidad está
amenazada por varios factores, como la expansión agrícola y la alta dependencia en recursos naturales con prácticas no
sostenibles. Es prioritario implementar innovaciones y políticas que protejan la biodiversidad. Enfoques como la intensificación
sostenible climáticamente inteligente pueden contribuir a que la agricultura continúe siendo el motor de crecimiento y desarrollo en
ALC y que sea el eje central de una bioeconomía sostenible en la región.
Fuente: Adaptado de Manes y Vale 2022.

IS y el cambio de clima y variabilidad

El incremento de riesgos debido al cambio de clima y variabilidad climática impulsa la


urgencia de transformar los sistemas agroalimentarios en sistemas sostenibles más
inclusivos y competitivos que conduzcan a mejorar la resiliencia de los sistemas de
producción y la provisión de servicios ecosistémicos, de manera que disminuya la emisión
de GEI en la región. La intensificación sostenible climáticamente inteligente es un camino
basado en la evidencia para lograr estos objetivos.

La intensificación sostenible climáticamente inteligente tiene el potencial de enfrentar el cambio y


la variabilidad climática y contribuir a los objetivos del desarrollo sostenible (ODS), como: eliminar
la pobreza y el hambre, reducir la degradación de suelos, promover equidad de género, entre
otros aspectos. Existen muchos desafíos para escalar a la adopción de innovaciones
climáticamente inteligentes. Estos desafíos incluyen aspectos sociales, culturales, información
climática, planes y estrategias políticas y de inversión. Para enfrentar al cambio climático y la
variabilidad climática y así mejorar el bienestar de agricultores, se requiere la implementación de
portafolios de prácticas, tecnologías y servicios agropecuarios diversos de contexto específico e
innovadoras (por ej. herramientas digitales) apoyadas por sistemas de gobernanza, planeamiento
e inversión que incentiven la adopción de estas tecnologías acompañadas con actividades

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 68


enfocadas a la gestión de riesgos. Las políticas agropecuarias deben basarse en evidencia
científica que ayude al entendimiento e identificación de sinergias y tradeoffs en múltiples escalas,
por lo que el uso de métodos y herramientas para la evaluación de sistemas agropecuarios e
identificación de estos tradeoffs es fundamental (Valdivia et al. 2019; Antle y Valdivia 2021),
(Ilustración 9).

Figura 9. Impactos en el sector agrícola en América Latina como consecuencia del cambio climático.

El sector agrícola tiene una


importancia estratégica en América Asia
Latina y el Caribe
El aumento de temperatura, Mundo
América Latina: Indicadores seleccionados del sector -11,8
el cambio de los patrones de
1 agrícola, alrededor de 2012a
(En porcentajes)
precipitación y los eventos -11,8
América Latina
Medio Oriente/
África del Norte
climáticos extremos ponen -23,3
5 % del PIB África
en riesgo al sector agrícola -23,3
16 % de la población ocupada
23 % dde las exportaciones regionales -11,8
Cambio de la productividad de la agricultura como
-11,8
22 % de la población vive en zonas
rurales
resultado del cambio climáticob
(En porcentajes de cambio del rendimiento por hectárea) 1 -11,8 -23,3
-23,3 25,5
-23,3 33,5
El impacto del cambio climático sobre el sector agrícola depende de las
condiciones socioeconómicas, tecnológicas, geográficas y del clima 36,2
29,6 21,4 19,7
27,4
17,1 13,4 8,6
-50 14,2 1,2 25,5 15,2 16
Proporción de la población
15,5 16,7 7,7 9,7
37,7 13,3
ocupada en la actividad -40
agrícola, alrededor de 2012c
9,8 10,3
(En porcentajes)
-30 8,6
7,2 7,2
5,4 5,8 6,2
-20 4,9 4,5
Participación del sector
2,9 3,0 3,0 3,6
agropecuario en el PIB total
anual, 2013
(En porcentajes)
$ -10
0
1,7
(Rep. Bol. de)

(Est. Plur. del)

El Salvador
Venezuela
Guatemala

Costa Rica

Nicaragua
Honduras
Panamá

Argentina

Paraguay
Colombia

Ecuador
Uruguay
Indicadores seleccionados

Bolivia

América
México

Brasil
Chile

Latina
1
Perú

del sector agrícola en


América latina

Cambio de la productividad
0
de la agricultura como
resultado del cambio -10 -4,4
-12,3 -12,3 -11,1 -11,7 -12,3 -11,1 -12,3 -12,3 -12,3 -11,8
climático -13,1
(En porcentajes de cambio del -20 -16,9 -20,2
-18,1
rendimiento por hectárea)) -22
-23,7 -23,7 -24,4 -23,2 -23,7 -23,7 -23,7 -23,7 -23,3
-30 -25,7

$ -40 -35,4
-31,9 -30,6 -28,8
-34,4 -34,4

-43 -43
-50

Estimación preferida sin efecto de fertilización Estimación preferida con efecto de fertilización

Es fundamental diseñar e implementar innovaciones que impulsen el aumento de la productividad mientras se


transforman los sistemas de producción hacia modelos resilientes y con bajas emisiones.

8
7
Puntuación de inteligencia

6
Tecnologías
climáticamente 5
inteligentes con 4
Gestíon integrada de plagas

mejor puntuación 3
/ Reducción de labranza

Administración del Agua

(”smartness score”) 2
Tolerancia del cultivo al

Manejo del pastoreo

Cambio de energía

Manejo de la dieta

en sistemas de
Manejo de árboles

Pastos mejorados

1
Gestión del agua
Labranza cero

producción
La rotación de
Intercalados

(fertilizantes)
Intercalados

Silvopastura
Intercalados
(orgánicos)

priorizados
Cultivos

Estrés

Insumos
Insumos
Cultivos

Cultivos

Cultivos

n= 4 4 10 4 4 4 9 5 4 4 3 3 5 6 5 10 17

Maíz Fruta Café Ganado (carne)

69 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Nota: Debido a la importancia estratégica del sector agrícola en ALC, los impactos económicos, sociales y ambientales del cambio
climático pueden traer graves consecuencias, no solo para la región, sino para el resto del planeta. Sin embargo, está claro que la
magnitud de estos impactos depende de las condiciones socioeconómicas, tecnológicas, geográficas y políticas implementadas
tanto para la adaptación al cambio y variabilidad climática, así en la mitigación de emisiones de GEI. Por ello fundamental
implementar políticas y tecnologías de contexto específico donde la ciencia y la política desempeñen un rol concluyente. La
intensificación sostenible junto a enfoques climáticamente inteligentes ya se ha implementado en sistemas de producción
comúnmente priorizados, como maíz, frutas, café y ganadería.
Fuente: Adaptado de CEPAL 2016 y Sova et al. 2018

Agrobiodiversidad, biodescubrimiento y valor agregado

En ALC existen importantes centros de domesticación y diversificación de cultivos, por


ejemplo: en los Andes, la Amazonía y Centroamérica. En ellos existe amplio número de
cultivos nativos, cientos de variedades locales y conocimientos ancestrales asociados que
en su conjunto tienen el potencial de transformar la bioeconomía.

La valorización de los recursos de la biodiversidad en diferentes sectores de la economía tiene un


enorme potencial. Para su aprovechamiento, se requiere urgentemente mayor inversión en
ciencia e innovación, específicamente en biodescubrimiento para la cuantificación y valorización
de propiedades nutracéuticos, funcionales y diferenciales. La creciente dependencia humana de
semi-especies silvestres recientemente fue reafirmada en la evaluación temática del uso
sostenible de especies silvestres de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre
Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES 2022). Muchas de ellas tienen un enorme
potencial, pero carecen de investigación en biodescubrimiento, opciones de intensificación
sostenible o procesamiento local. Se deben promover iniciativas participativas y de
transformación social que promueven la intensificación sostenible, asociatividad y transformación
local, (Figura 10).
Figura 10. Alimentos andinos excepcionales para la salud.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 70


Nota: Muchos cultivos no tradicionales se han convertido en productos bandera de la bioeconomía en varios países en ALC, como
la maca y la quinua en los Andes, el açaí y copoazú en la Amazonia y la chía y el amaranto en Centroamérica (Canales et al. 2020).
En el 2021, las exportaciones peruanas de quinua ascendieron a 53 061 toneladas con un valor de USD 110 millones; sin embargo,
estas bajaron en el 2022 a solo USD 94 millones. En el 2019, Brasil produjo 1,4 millones de toneladas de açaí, pero apenas exportó
1 % de este. Ambos ejemplos de estos “superalimentas” o “alimentos del futuro” han sufrido procesos de intensificación no
sostenible, lo que ha puesto en riesgo su real potencial bioeconómico (Andreotti et al. 2022; Campbell et al. 2018). Aún hay muchas
especies en ALC con mucho potencial como las vainillas nativas (Parizaca 2019; Householder et al. 2010), frutas amazónicas
(Silva 2011) y animales terrestres y acuáticos (Rosales et al. 2019).
Fuente: Centro Internacional de la Papa 2020.

Enfoque participativo-territorial

Los enfoques participativos que permiten la identificación, selección, priorización y


validación conjuntas de las prácticas y tecnologías propuestas son la esencia para el éxito
de la transición de la IS y deben responder a las necesidades y capacidades de los actores
locales, los recursos y el capital humano. El mapeo de las partes interesadas y el
entendimiento de sus relaciones en el contexto agro social, la evaluación sociotécnica de
las soluciones dentro de la agroecología y el desarrollo de modelos de negocios inclusivos
son todos componentes que deben considerarse para garantizar el éxito de contexto
específico.

IS trata de encontrar soluciones adaptadas al contexto local, donde las ventajas comparativas
pueden desarrollarse y combinarse dentro de la geografía situacional de las unidades productivas.
Es vital explorar e identificar soluciones que permitan una acción inclusiva, en la que los grupos
vulnerables de las comunidades rurales –en particular las mujeres, los jóvenes y los grupos
indígenas– puedan participar activamente en el diseño, desarrollo y despliegue de las
intervenciones. Además, se necesita un enfoque “agro-socio-técnico” localizado que conecte el
potencial de producción con la capacidad rural organizacional y las partes interesadas de la
cadena de valor local, donde se incluyan las perspectivas y necesidades de las iniciativas públicas
y privadas (Gardeazabal et al. 2023).

Esto se puede lograr mediante enfoques participativos donde los actores locales co-construyen
espacios de intercambio de conocimientos y aprendizaje, en los que agricultores, sus
comunidades y asociaciones, proveedores de extensión y servicios pueden calibrar soluciones a
las necesidades locales (Andrieu et al. 2019). Por último, pero no menos importante, los

71 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


representantes de entidades públicas y privadas locales son esenciales para complementar e
interactuar en este espacio de innovación, ya que estos grupos producen aliados o socios
necesarios en los modelos de negocio que pueden escalar las intervenciones en condiciones del
mundo real e ir más allá de los intentos basados en datos para el salto tecnocrático.

Figura 11. Marco analítico para el análisis del escalamiento de la agroecología.

Entorno político-institucional
Marcos de políticas: objetivos, agricultura, ambiente
(cambio climático), producción e inclusión social. Influencias externas

Barreras

Estructural

Instrumentos (normativos, organizativos, programáticos y


económicos), leyes y planes de gobierno.

Barreras
Político-
Tecno
sectorial
Programas, recursos administrativos, financieros e
interacciones entre instrumentos.

Relación entre
actores
Factores
Mercado, recursos productivos, conocimiento, alianzas, política, economía.
Barreras

Abordado Abordado con No abordado, situación


satisfactoriamente. potencial de ajustes. crítica y limitante.

Escalabilidad de la agroecología
Adopción de practicas agroecológicas, sistemas alimentarios sostenibles.

Nota: El estudio se centró en identificar barreras y oportunidades, definir vías factibles para ampliar la agroecología y promover

una agricultura resiliente y adaptada al clima, que incluya a los principales actores y sus prioridades en cada país.

Fuente: Valdivia-Díaz y Le Coq 2022a.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 72


Enfrentando la brecha ciencia-política

La interfaz ciencia-política debe fortalecerse y ser tangible para informar sobre la


formulación e implementación de políticas que incluyan una intensificación sostenible
contextualizada y orientada hacia bioeconomías sostenibles en ALC.

La intensificación sostenible requiere un enfoque multiescalar y multidimensional, en el que la


generación de datos y pruebas constituya un instrumento adaptado para la formulación y
aplicación de políticas. La creación de capacidad está diseñada para que todos los sectores
(privado, público y sociedad civil) y todas las escalas (local a nacional) tengan acceso a
herramientas y enfoques personalizados, actualizados y utilizables. Por ello se debe promover la
participación activa de los investigadores y científicos y de los responsables en los procesos de
formulación de políticas en los debates sobre la investigación. Es necesaria la inversión en la
recolección de datos y desarrollo e implementación de enfoques de investigación que provean
información con evidencia científica para el apoyo en la toma de decisiones.

Figura 12. Integrando ciencia con políticas y toma de decisiones.

Ev Investigación
cientí id (Influencia basada en
ati
vo fica e
rti
cip investigaciones
nc
pa

ia
n
ue
Participació

oq

Op flexib
Enf

y
ort ilida
uni

Compromiso
smo

eficaz en materia
d
D iri g i d o ma n

de políticas
a la d

científicas
Interfaz ciencia-política
yo
e
ri e a

(Demanda/oferta; Credibilidad.
n
c ió
n ta
d

ic a

Relevancia, Legitimidad)
do

un

m
Fo Co Participación ciencia-política
e)

nc
rt al
Capecimiento de
ca (Evidencia, participación,
a ci d a de s

E xte n sió n (Al alcance)

Variables
Establecimiento Política
contextuales del
proceso de políticas de la agenda Resultante
(influencia no basada y el proceso Adopción de la
en investigación) de formulación política EASAC*

Características y pasos:
Teoria de las corrientes
múltiples (corrientes de Método de formulación (consulta / participación)
política, ventanas de
oportunidad, y emprendedores) Rol e involucramiento del actor.
Idea, institución, interés
Políticas y contexto político.

"Estrategia Regional de Agricultura Sostenible Adaptada al clima para la región SICA (Regional
Climate Smart Agriculture Strategy for the SICA Region)

73 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Nota: El proceso de incidencia de la ciencia en procesos de política pública requiere de diversos elementos (científicos y no
científicos) para que sea efectivo. El ejemplo de la Estrategia de Agricultura Sostenible Adaptada al Clima para la región del SICA
(EASAC) es un ejemplo de cómo se pueden desarrollar dichos procesos. Con base en el enfoque de teoría programática para
relacionamiento efectivo entre ciencia y política, que se muestra en el Program theory for effective science-policy engagement
(Dinesh et al. 2018), promovido por el marco del Programa de Investigación del CGIAR en CCAFS, se desarrolló un marco analítico
integrador para analizar la formulación y adopción de la EASAC y el rol de la ciencia en este proceso (Le Coq et al. 2021). Este
marco resalta la importancia de adoptar dinámicas flexibles en los procesos de políticas y la generación de ciencia, a fin de
converger en términos de tiempos, alcances y resultados. Los resultados de la implementación de esta política fueron analizados
en Collazos et al. 2021.
Fuente: Consejo Agropecuario Centroamericano 2017.

Necesidad de mejorar capacidades en diferentes niveles y promover equidad e inclusión.

Es necesario diseñar e implementar un plan progresivo de desarrollo de capacidades para


los actores individuales, pero también organizacionales, de cooperación y de contexto
local, regional y nacional. La IS comienza con el mejoramiento de capacidades con base en
la premisa de que fortalecerá acciones transformadoras con impactos positivos,
equitativos e inclusivos a corto y largo plazo.

La intrincada complejidad de cómo las diferentes prácticas y tecnologías trabajan juntas en el


campo, además de la transición implícita hacia un uso más juicioso de los insumos y recursos
agrícolas, representa una curva de aprendizaje empinada y una actitud más gerencial o
empresarial de los agricultores y sus socios. La capacitación de capacitadores y el desarrollo
continuo de capacidades de los agricultores en combinación con la participación con los
proveedores locales de insumos y servicios para una mayor conciencia sobre la sostenibilidad de
las granjas es esencial si se quiere lograr la IS a mayor escala y a largo plazo. Empoderar a las
mujeres a nivel local para que tomen más decisiones sobre el uso de los recursos naturales,
involucrar a los jóvenes como curadores de conocimientos y datos (especialmente con
herramientas digitales) y la adopción de sistemas de conocimientos tradicionales en los sistemas
de producción agrícola y arbustiva son componentes esenciales y deben guiar los sistemas de
apoyo a la toma de decisiones que definen las políticas e intervenciones locales y nacionales.
Especialmente en ALC, donde hay comunidades diversas con costumbres y necesidades
cambiantes, es importante dar una respuesta a la medida a esta diversidad, incluyendo el
conocimiento ancestral y fortaleciendo las redes de colaboración y cooperación (Martinez-Barón et
al. 2018) tal y como lo indica la figura 13.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 74


Figura 13. Invirtiendo en procesos de mejoramiento de capacidades inclusivos y equitativos.

Entorno propicio
(Políticas, reglas, regulaciones, normas sociales,
alineación del sector)
Cooperación
(Procesos, procedimientos, estructuras entre
organizaciones)
Organizacional
(Procesos, procedimientos, estructura dentro de una
organización)

Individual
(Conocimiento, habilidades,
comportamientos)

Nota: Al lado izquierdo, se identifican los cuatro niveles de desarrollo de capacidades, sus interacciones y lo que se quiere mejorar
dentro de las actividades de un proyecto. El equipo del proyecto debe estar consciente y tener la capacidad de invertir en el
desarrollo de capacidades de los principales actores y en los contextos específicos (Woltering et al. 2022). En el lado derecho, se
muestra un caso exitoso que incluyó el mejoramiento de capacidades en diferentes niveles, con el objetivo de implementar una
alternativa tecnológica. El proyecto fue ejecutado por el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP). El objetivo es
aumentar la productividad y sustentabilidad de la producción arrocera en ALC, con énfasis en la inclusión de los pequeños
agricultores de cada país miembro de la Plataforma Regional de Innovación (PRI). Los beneficiarios directos del proyecto serán los
productores de arroz distribuidos en 900 unidades de agricultura familiar (AF) y 210 unidades de productores de arroz mecanizado
(AM). La cantidad de productores indirectos: 1800 (AF), 420 AM y 30 productores de semilla de arroz. En el campo del
conocimiento, el proyecto permitirá la apropiación de la tecnología por parte de los 245 105 productores agropecuarios en el ámbito
nacional y el fortalecimiento en la capacidad de toma de decisiones de los agentes de cambio. Actualmente se han entrenado cinco
estudiantes, 192 productores y 20 técnicos. También se realizaron 30 días de campo (2022).
Fuente: Elaboración propia con base en IDIAP 2022.

75 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Instituciones y soporte a prácticas de IS

Se debe reconfigurar la estructura institucional hacia un ecosistema coordinado de


instituciones a diferentes escalas para asegurar que la implementación de prácticas de IS
tenga los resultados esperados en ALC. Esto involucra la innovación en sociedades y
alianzas público-privadas-sociedad civil con un enfoque de pensamiento no convencional
(out-of-the-box thinking) que contribuya a una bioeconomía sostenible.

Para mejorar la red de instituciones internacionales y nacionales de apoyo al sector agrícola y


ganadero, coordinar esfuerzos de fomento a las diferentes áreas y obtener beneficios al corto y
largo plazo, no solo se requiere incrementar el nivel de inversión regional en IS y sistemas
agroalimentarios y alcanzar las metas de desarrollo sostenible, sino también el desarrollo de
programas y políticas que se orienten hacia poblaciones y ecosistemas más vulnerables de la
región (vulnerables a cambio de clima y variabilidad climática, pobreza, seguridad alimentaria). Por
ejemplo, se deben establecer incentivos para adoptar prácticas de mitigación de GEI, como por
ejemplo la creación de mercados de carbono con la participación de entidades públicas, privadas
y la sociedad civil. Para esto, es fundamental la inversión en proyectos de investigación que
evalúen prácticas de IS, donde se revele que dichas prácticas incrementan su producción.
Asimismo, se debe invertir en la generación de nuevos sistemas de información y recolección de
datos e implementación de métodos y herramientas de análisis que provean de información
adecuada a los tomadores de decisión, (figura 14).

Figura 14. Proyectos financiados por FONTAGRO en ALC y su contribución a los ODS.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 76


Nota: El Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO) es un mecanismo único global para el cofinanciamiento
estratégico y sostenible enfocado en investigación, desarrollo e innovación del sector agrícola en ALC. Gracias a una extensa red
de alianzas estratégicas, FONTAGRO ha consolidado un modelo institucional que permite la inclusión de actores clave enfocados
en estos temas. Esta labor se hace aún más importante dados los retos y riesgos que enfrenta la agricultura, ya que busca apoyar
a los institutos nacionales de investigación en agricultura para generar conocimiento y capacidades que resulten en innovaciones
que promuevan una agricultura más sostenible y competitiva.
Fuente: FONTAGRO, 2023.

Repensando las vías de intensificación sostenible

El cambio hacia el nuevo paradigma para una bioeconomía sustentable, que tenga a la IS como
elemento clave, debería integrar los múltiples e interdependientes objetivos de las prácticas
agrícolas sostenibles y cumplir con las necesidades humanas (por ejemplo: seguridad
alimentaria y nutricional). Consecuentemente, debe contribuir a la resiliencia y sostenibilidad
de los sistemas agropecuarios.

La redefinición de IS debe ser holística, es decir, que haga énfasis el para qué (impacto, objetivos de
corto/largo plazo), para quién (beneficiarios), con quiénes (socios, aliados) y cómo (estrategias que
permitan alcanzar los objetivos) dado un contexto específico, más allá del qué (¿qué cultivo?, ¿qué
tecnología?). El aporte de la IS climáticamente inteligente a la bioeconomía radicará principalmente
en las estrategias implementadas que fortalezcan las interacciones entre
agricultura-ambiente-sociedad-tecnología, donde se aprovechen las ventajas comparativas de ALC

77 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


con participación directa de actores claves, una estrecha relación entre ciencia y políticas y con el
soporte necesario de instituciones internacionales y nacionales. La complementariedad de la
intensificación sostenible con la agricultura climáticamente inteligente implica una serie de
beneficios y sinergias para el desarrollo rural y la mejora de la calidad de vida. Algunos de estos
aspectos son:

1. Creación del ambiente habilitador. La combinación de prácticas sostenibles y tecnologías


climáticamente inteligentes crea un ambiente favorable para la adopción de prácticas agrícolas
responsables con el medio ambiente. Esto incluye la promoción de políticas adecuadas,
incentivos, inversión y marcos regulatorios que fomenten la transición hacia una agricultura
más sostenible.
2. Acceso y creación de mercados. La adopción de prácticas agrícolas sostenibles y
climáticamente inteligentes puede abrir oportunidades para acceder a mercados más exigentes
en términos de sostenibilidad y generar un mayor valor agregado a los productos agrícolas.
3. Creación de capital humano y social. La transición hacia prácticas agrícolas más
sostenibles y resilientes requiere conocimientos y habilidades específicas. Esta transformación
promueve la capacitación de agricultores y comunidades rurales, lo que conduce a un aumento
del capital humano y a el fortalecimiento del tejido social en las áreas rurales.
4. Resiliencia a choques. La adopción de prácticas agrícolas sostenibles aumenta la
resiliencia de los sistemas agrícolas frente a diversos choques, como eventos climáticos
extremos, enfermedades de cultivos o crisis sociales y económicas. Esto ayuda a garantizar la
continuidad de la producción y los medios de vida de las comunidades rurales.
5. Intensificación ecológica. La intensificación sostenible busca aumentar la producción
agrícola de manera equilibrada con el mantenimiento y mejora de los servicios ecosistémicos.
Se promueve el uso eficiente de los recursos naturales y se evita la degradación del suelo y la
pérdida de biodiversidad.
6. Agrobiodiversidad y genética. La diversificación de cultivos y la conservación de la
agrobiodiversidad son componentes esenciales de la intensificación sostenible. Esto no solo
contribuye a la seguridad alimentaria y nutricional, sino que también protege la diversidad
genética de las plantas y animales, lo que puede ser crucial para la adaptación futura al cambio
climático y para enfrentar desafíos agrícolas emergentes.

En conclusión, el marco conceptual de la intensificación sostenible y climáticamente inteligente


hacia una bioeconomía sostenible enfatiza la sinergia entre prácticas agrícolas responsables, la
adaptación al cambio climático y la promoción del desarrollo rural sostenible. La implementación
de este enfoque puede tener beneficios significativos en términos de seguridad alimentaria,
resiliencia y mejora de los medios de vida de las comunidades rurales, (figura 15).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 78


Figura 15. Marco conceptual de la intensificación sostenible climáticamente inteligente hacia una bioeconomía sostenible.

Intensificación Sostenible

Climate Smart Agriculture


Intensificación ecológica Intensificación de la Intensificación
Intensificación socioeconómica agrobiodiversidad genética
-Cultivos mixtos.
-Creación de entornos propicios. -Agroecosistemas mixtos -Variedades y especies
-Manejo integrado de
-Mercados. -Especies y variedades de cultivos mejoradas.
plagas.
-Construyendo capital social. de cultivos. -Razas de ganado
-Agricultura de
-Construyendo capital humano. -Especies de ganado y mejoradas
conservación.
-Creando medios de vida sostenibles. peces. -Mejora de la nutrición
-Agricultura orgánica
-Resiliencia a las crisis. -Conocimiento cultural y Resiliencia a plagas y
-Conservación del suelo
y el agua. local de la diversidad. enfermedades.
-Germoplasma -Resiliencia al cambio
vegetal/animal. climático.

Nota: La complementariedad de la intensificación sostenible con la agricultura climáticamente inteligente facilita diversidad de
aspectos como la creación del ambiente habilitador, acceso y creación de mercados, creación de capital humano y social, así como
resiliencia a choques de diversa índole, que al final redundan en mejores medios de vida. Todo esto se lograría si se abordan
dimensiones como la intensificación ecológica, de agrobiodiversidad y genética.
Fuente: Adaptado de The Montpellier Panel 2013.

79 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 84


Biorrefinerías: Una oportunidad para el desarrollo socieconómico
2.3 ambiental de ALC
Autor: Aramendis Ramírez, RH. (SURICATA).

Introducción

Una de las bases del desarrollo fundamentado en la bioeconomía como paradigma productivo es
la trasformación de los recursos para producir biomasa vegetal a partir del proceso fotosintético
que involucra energía solar, diferentes componentes minerales, agua y dióxido de carbono (CO2).
Dicha biomasa puede ser procesada en biorrefinerías para producir una serie de bioproductos
con usos finales en alimentos, fibras y energías. Por tanto, las biorrefinerías se constituyen en
uno de los principales senderos para el desarrollo de la bioeconomía en el continente americano
y el mundo.

Conceptos básicos: la biomasa

Para una comprensión clara del concepto fundamental de una biorrefinería y de sus principios
básicos de operación, es necesario entender previamente el concepto de biomasa, sus orígenes,
sus clasificaciones y sus diferentes usos. FAO (2023) indica que la biomasa es todo material de
origen biológico que está presente tanto en cultivos energéticos, como en residuos agrícolas y
forestales, en estiércol o biomasa microbiana, pero excluye del concepto a la biomasa que se
encuentra en los depósitos fósiles. Con respecto a sus orígenes, la biomasa puede provenir de
cuatro fuentes principales: la vegetal, la animal, la residual y la de los cultivos energéticos. La
vegetal es el resultado directo de la actividad fotosintética sobre los vegetales; la animal proviene
de las cadenas biológicas de los diferentes seres vivos que se nutren de la biomasa vegetal; la
residual es un subproducto de las diversas actividades agrícolas, ganaderas, animales,
forestales, industriales e incluso de residuos de zonas urbanas; y la de cultivos energéticos
proviene de cultivos como oleaginosas (soya, palma, colza, entre otras), poáceas (caña de
azúcar) y herbáceos (maíz, avena y otras) que se destinan principalmente a la obtención de
biocombustibles, bien sean sólidos, líquidos o gaseosos (FAO 2011).

Para otros autores como Tursi (2019), la biomasa puede clasificarse en cuatro grandes
categorías: a) biomasa proveniente de madera y leñosa, b) biomasa herbácea, c) biomasa
acuática, d) biomasa de residuos animales y humanos y e) mezclas de biomasa.

La gestión convencional de la biomasa le brinda un tratamiento y una adecuación primaria básica


para convertirla en compost o biogás. Sin embargo, así se desaprovecha todo su potencial
energético y se disminuye la posibilidad de convertirla en múltiples productos industriales con
aplicaciones en diferentes sectores económicos. Una biorrefinería permite expandir y hacer más
eficiente todas las posibilidades del uso de la biomasa.

85 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


¿Qué caracteriza a una biorrefinería?

Una biorrefinería se caracteriza porque logra integrar de manera exitosa diversos tipos de
procesos (biológicos, físicos, químicos, etc.), tanto de acondicionamiento primario, que
convierte la biomasa en compuestos intermedios (azúcares, ácidos grasos, etc.), como de
transformación secundaria, que reconvierte a los intermediarios en productos finales con
diversas aplicaciones (López et al. 2020:51).

Una biorrefinería también se caracteriza porque emplea fuentes renovables, en contraposición a


las biorrefinerías petroquímicas convencionales que usan recursos de origen fósil no renovable.

Refinerías petroquímicas convencionales vs biorrefinerías

Lo que fundamentalmente diferencia a una refinería petroquímica convencional de una


biorrefinería es la manera cómo se emplean los bloques de construcción.

En una industria petroquímica los bloques de construcción pueden ser metanol, etileno,
propileno, butadieno, benceno, entre otros, que sirven como el output para producir distintos
tipos de polímeros y compuestos químicos; mientras que en una biorrefinería, estos bloques
de construcción pasan a ser aminoácidos, ácidos grasos volátiles (AGV), alcoholes, celulosa,
esteres, lignina, lípidos CO2, gas de síntesis, proteínas, etc. que me permiten obtener
productos tan variados como biofertilizantes, biomateriales, químicos biobasados y
biocombustibles entre muchos otros. (De Jong et al. 2020:7).

Biorrefinería: definición

En pocas palabras, una biorrefinería es una instalación que transforma la biomasa en productos
aplicables a diversos campos industriales, como alimentos, bioproductos, energía, fertilizantes y
piensos, entre muchos otros. Una definición más sofisticada indica que una biorrefinería es “el
procesamiento sostenible de la biomasa que utilizando una amplia variedad de tecnologías de
conversión de manera integrada obtiene un espectro de productos comercializables alimentos,
piensos, materiales, químicos), energía (combustibles, energía y calor)” (Parisi 2018:1).

Clasificación de las biorrefinerías

No existe aún en el ámbito internacional, un consenso definitivo relacionado con los criterios de
clasificación para las biorrefinerías. Para algunos autores, como Nizami (2017), la clasificación
puede basarse en el tipo de materia prima y en los procesos de conversión empleados. Según
este autor, existen biorrefinerías primarias (usan leña, astillas de madera y otros como materia
prima) y biorrefinerías secundarias o avanzadas (que convierten la materia prima en productos

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 86


como biodiesel, éter, entre otros). Para otros autores (López et al. 2020), las biorrefinerías
pueden clasificarse según su grado de desarrollo tecnológico, tipo de biomasa tratada (agrícola,
domestica, forestal, industrial) o tipo de plataforma química que empleen (azúcares, grasas,
proteínas, etc.). Parisi (2020) propone clasificarlas según el tipo y la variedad de productos
obtenidos y en ella se pueden encontrar biorrefinerías que obtienen múltiples productos, múltiples
categorías de productos o por la integración entre productos y energía. En la figura 16 se
muestran los diferentes tipos de biomasa, procesos, bloques de construcción y productos
obtenidos en una biorrefinería.

Figura 16. Tipo de biomasas, procesos, bloques de construcción y productos obtenidos en una biorrefinería.

Agrícola Forestal Verde Ganadera Algas Industrial Urbana


Ramos, tallos, hojas, Pulpa y bagazo
Paja de cereal Hierba Purines de cerdo Microalgas FORSU
etc. Aldeanitos
Cascarilla Estiércol de vaca Lodos EDAR
Limpieza monte Pasto Macroalgas Hollejos y pieles
Restos poda Gallinaza Jardinería
Residuos procesados Lerma Lactosuero
Mermas Otras especies Biorresiduos
de la madera Cárnico
Pescado
Caducado
No comerciales

Biomasas
Mecánico-físicos Termo-químicos Biológicos Químicos
Trituración Hidrólisis
Steam Explosion
Prensado Procesos enzimáticos Transesterificación
Combustión directa
Molienda (biocatálisis) Esterificación
Pirólisis
Fibración Fermentación aerobia Extracción
Gasificación
Membranas y anaerobia Catálisis
Supercrítico
Destilación Digestión anaerobia Precipitación
Hidrotérmicos
Evaporación Cristalización

Torta fibra Jugo orgánico Proteínas Biogas

Celulosa Azúcares Lípidos Syngas


Procesos
Hemicelulosa Ácidos AGVs CO2
Plataformas de Lignina Alcoholes Glicerol H2
building blocks

BioFertilizantes BioMateriales Químicos BioBasados BioCombustibles

Extractos Nutrientes Bioplásticos Biogas


Granulados y encapsulados Biocomposites Biometano
Bioestimulantes Micro y nano celulosas Syngas
Alimentos Base microalgal (AA) Fibras sintéticas biobasadas BioH2
Fibras naturales Bioetanol

Piensos Biobutanol
Biodiesel Bioproductos
Pellets biomasas

Fuente: López N. et al. 2020.

87 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Biorrefinerías en ALC

Una buena parte de las biorrefinerías que operan actualmente en ALC son del tipo
convencional. Usan como materia prima biomasa vegetal con plataformas químicas
fundamentales de almidón o azúcar y aceite o grasa para obtener uniproductos, como el
etanol y el biodiesel, respectivamente, y en algunos casos, energía y otros subproductos12.

La industria de la caña de azúcar en ALC es la principal fuente de transformación de las


biorrefinerías de primera generación que obtienen etanol y, en algunos casos, otros subproductos
energéticos. Algunas cifras en la región dan cuenta de este avance: Brasil produjo 596,1 millones
de toneladas de caña y tiene 371 factorías sucro-energéticas para el período 2022-2023 (Diniz
2022). México tiene 6 059 942 toneladas producidas en la zafra 2020-2021 y una operación de 49
ingenios azucareros (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural 2021). Colombia tiene 241 205
hectáreas sembradas, 24,3 millones de toneladas de caña producida, 438 millones de litros de
bioetanol y 1615 GWh de energía generada (2020).

En palma de aceite la producción de aceites y grasas en América fue de 46 millones de toneladas


(2014), en la que el aceite de palma representó un 8 % del total de aceites. En América Latina la
producción es liderada por Colombia, seguida por Ecuador, Honduras, Guatemala y Brasil, que
juntos aportan cerca del 84 % de toda la producción de América. En un análisis histórico de
productividad, se destaca que países como Guatemala y Honduras presentaron aumentos muy
significativos en porcentaje de crecimiento en producción (539,1 % y 253,8 %, respectivamente)
en el período (2001-2014) (González-Cárdenas 2016).

La región muestra oportunidades importantes para implementar a corto plazo


biorrefinerías que empleen como insumo fundamental los residuos agroalimentarios, las
aguas residuales y urbanas y los residuos plásticos.

La FAO estima que actualmente se pierdan o desperdician, tanto en procesos de cosecha como
de distribución, más de 1300 millones de toneladas métricas de los alimentos producidos en el
mundo. Corresponden por grupos de alimentos: raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas
(40-50 %), pescados (35 %), cereales (30 %) y (20 %) de la carne y los productos lácteos. Estos
alimentos serían suficientes para alimentar a cerca de 2000 millones de personas. También se
estima que en ALC se presenta aproximadamente el 6 % de estas pérdidas globales alimentos
(78 millones de toneladas métricas aproximadamente) y que cada año en la región se pierde o
desperdicia alrededor del 15 % de sus alimentos disponibles (Benítez 2022).

12 Este tema se desarrolla en el próximo capítulo.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 88


El Programa de medio Ambiente de la Organización de Naciones Unidas (ONU) indica que en
ALC la generación total de residuos municipales aumentará significativamente y pasará de 541
mil toneladas/día en el 2014 a 670 toneladas/día para el 2050, lo que representará un promedio
de 1 kg/día/persona de este tipo de residuos (Pon 2021).

Se calcula que alrededor de 13 millones de toneladas de residuos de plástico llegan a los mares
del mundo y entran a la cadena alimentaria, lo cual pone en riesgo la salud humana (PNUMA
2018). También, se sabe que en ALC se generan aproximadamente 17 000 toneladas de
residuos plásticos por día (Residuos Profesional 2022).

En el caso de las frutas y verduras, es posible emplear la piel, la pulpa o las semillas en una
biorrefinería como fuente de compuestos bioactivos (carotenoides y ácidos grasos). En relación
con los subproductos de la acuicultura y la industria cárnica, se pueden obtener compuestos
bioactivos como fosfolípidos y péptidos. El cuadro 7 presenta algunos ejemplos de
aprovechamiento de residuos agroalimentarios en procesos de biorrefinerías.

Cuadro 7. Aprovechamiento de residuos agroalimentarios en procesos de biorrefinerías.

Residuo
Compuesto bioactivo Bioactividad Uso potencial
agroalimentario
Antocianina
Cáscara de frijol negro Ácidos grasos (linoléico, Antioxidante Suplemento y colorante
alimentario
oléico)

Semilla de guayaba13 Compuestos Fenólicos


Energético en rumiantes Aceite comestible
(vainilla, cinamaldeido)

Compuestos fenólicos
Cáscara de café Antioxidante Aditivo antioxidante
(Ac clorogénico)

Residuos de naranja L-limoleno, Ac Palmítico Antioxidante y Aditivo antioxidante y


(epicarpio, albedo) y oleico antimicrobiano antimicrobiano

Fuente: AECID 2021.

13 Vega, M, S et al. (2017). Evaluación de semillas de guayaba (Psidium guajava L.) como alternativa en la nutrición ruminal.
Universidad Autónoma de Zacatecas. México.

89 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Biorrefinerías de lignocelulosa en ALC

América Latina puede y debe avanzar hacia el montaje y operación a largo plazo de
biorrefinerías de lignocelulosa.

El área total de bosques en el mundo es de 4060 millones de hectáreas (ha), que corresponde al
31 % de la superficie total de la tierra. Las zonas tropicales poseen la mayor proporción de los
bosques del mundo (45 %). El resto está localizado en las regiones boreales, templadas y
subtropicales. Las plantaciones forestales abarcan cerca de 131 millones de hectáreas, lo que
representa el 3 % de la superficie forestal mundial y el 45 % de la superficie total de bosques
plantados. La proporción más alta de plantación forestal se encuentra en América del Sur, donde
este tipo de bosque representa el 99 % de la superficie total de bosque plantado y el 2 % de la
superficie forestal total. El 44 % de las plantaciones forestales del mundo está compuesto
principalmente por especies introducidas, pero existen grandes diferencias entre regiones. Así, en
América del Norte y América Central están compuestas principalmente por especies nativas y en
América del Sur, casi en su totalidad, por especies introducidas (FAO 2020)14.

Las plantaciones forestales son una fuente inmensamente variada de lignocelulosa, la cual puede
ser considerada como la biomasa de carácter natural más abundante que se obtiene por
fotosíntesis. Además, es renovable y ampliamente distribuida y está constituida por tres
fracciones principales: la celulosa (polímero de glucosa), la hemicelulosa (pentosas) y la lignina
(fenoles). La biomasa lignocelulósica está constituida aproximadamente por celulosa (del 30 % al
57 %), hemicelulosa (entre el 8 % y el 40 %) y lignina (entre un 11 % y un 25 %). Tiene la ventaja
de ser considerada un recurso renovable, ya que se encuentra ampliamente disponible tanto en
su forma natural, como en las plantaciones forestales.

Una biorrefinería lignocelulósica puede operarse a través de rutas bioquímicas y


termoquímicas y actualmente las mismas (sic) están centradas en la producción de etanol
celúlosico; considerado como un biocombustible de 2da generación, sin embargo, si las
mismas biorrefinerías se especializan en trabajar a partir de rutas bioquímicas es posible
obtener biocompuestos de alto valor agregado, así como compuestos alternativos a los
formaldehidos, aglomerantes, adhesivos, etc. (Villanueva et al. 2020:4)

El cuadro 8 muestra algunas biorrefinerías de etanol celulósico que operan a escala comercial con
diferentes fuentes de materias primas.

14 Una plantación forestal es aquella que se maneja de manera intensiva, compuesta por una o dos especies de edad uniforme,

plantadas con un esparcimiento regular y establecida principalmente para fines productivos.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 90


Cuadro 8. Biorrefinerías seleccionadas de etanol celulósico en operación a escala comercial.

Empresa Lugar Materia prima Plataforma Estado

Noruega
Borregaard Madera Licor procesado En operación
(Sarpsborg)
de madera

Licor procesado
Domsjö Fabriker AB Suecia En operación
Madera de madera
(Domsjö)

Eslovaquia Puesta en
Residuos agrícolas de Azúcares
Enviral y Clariant (Leopoldov) operación 2019
paja de trigo

[Link]. Residuos agrícolas


Puesta en
New Energy Investors Jamestown (Dakota del (restos de maíz y paja Azúcares operación 2019
Norte) de trigo)

Finlandia Biomasa leñosa Puesta en


St1, SOK y NEOT (residuos de la industria Azúcares operación 2020
(Pietarsaari)
forestal)

Biomasa leñosa
Noruega Puesta en
St1 y Vikeng Skog SA (residuos de la industria Azúcares
(Hønefoss) operación 2021
forestal)

Fuente: Morán 2015.

Casos exitosos de biorrefinerías en ALC

Se comienzan a presentar en la región algunos ejemplos pioneros y otros ya avanzados y


otros exitosos de operación comercial de biorrefinerías en Argentina, Colombia, México y
Panamá.

Desde el año 2017 a la fecha, el desarrollo de biorrefinerías en todo el mundo viene en


permanente y acelerada evolución. El Bio Based Industry Consortium (BIC) en el 2017 reportó la
existencia de 224 biorrefinerías en Europa. En el 2018 la Comisión Europea (EC) reportó 803
biorrefinerías en la Unión Europea (UE), de las cuales 507 (63 %) producían químicos
biobasados, 363 (45 %) combustibles líquidos y 141 (17,5 %) compuestos y fibras. Para el 2020,
se reportaron 2362 biorrefinerías de todo tipo en Europa (proceso productivo completo o parcial,
producción única o múltiple, con abastecimiento de energía o sin ella, de diferente escala –piloto,
demostrativa y comercial– y de diferente nivel de alistamiento). De estas biorrefinerías, el 92,5 %

91 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


son comerciales y solo el 7,5 % corresponden a plantas piloto o demostrativas (Parisi 2018).

Como desarrollos internacionales recientes relacionados con biorrefinerías, en Europa se logró la


obtención de hidrógeno verde neutro en carbono a partir de 4 millones de toneladas de desechos
y subproductos provenientes de destilerías del Reino Unido y 127 millones de toneladas de
desechos agrícolas de Malasia. Esto fue posible mediante una alianza ejecutada entre la
compañía estatal petrolera de este país, PETRONAS, y la Universidad Heriot-Watt del Reino
Unido (BioEconomía 2022a). Además, contribuyó la puesta en operación en el 2022 de la
biorrefinería AFyn Neoxy en Grand Est Moselle de Francia, que producirá a lo largo de dos años
cerca de 16 000 toneladas métricas de siete ácidos carboxílicos de base biológica con
aplicaciones en sectores de alimentación humana y animal, aromas, fragancias, lubricantes,
ciencia de materiales y ciencias de la vida (BioEconomía 2022b).

América Latina no es ajena a todos estos desarrollos y ya se comienzan a presentar en la región


algunos casos pioneros de biorrefinerías que usan diferentes fuentes de biomasa, poseen
diferentes grados de alistamiento tecnológico y obtienen diferentes tipos de productos. A
continuación, se presentan algunos ejemplos:

En Argentina se encuentran en operación dos modelos exitosos de biorrefinería que operan


en escalas diferentes: la refinería Tigonbu que, a partir de la producción de maíz, implementó
un proceso 360 grados de economía circular para obtener etanol, aceite de maíz, burlanda,
vinazas, aves de engorde, biogás, energía eléctrica y biofertilizantes; y las biorrefinerías tipo
Mini Dest de Porta Hermanos que actúan como plantas modulares de operación remota, las
cuales permiten el procesamiento de maíz y la producción de alcohol y alimento animal en los
establecimientos agropecuarios, de modo tal que logran agregar valor en el territorio e integran
la agricultura y la ganadería en procesos sustentables.

En Colombia, desde noviembre del 2021, comenzó a operar la biorrefinería Refoenergy Bita,
donde se generan 4,5 megavatios-hora de energía eléctrica que suple las necesidades
energéticas de Puerto Carreño, capital del departamento del Vichada, todo esto a partir de
biomasa forestal cultivada (Valorem 2022).

En Brasil, varios son los casos exitosos que pueden citarse: Raizem, con operaciones en
Brasil y Argentina. Opera como un joint-venture entre la Royal Dutch Shell y el grupo Cosan.
Produce azúcar, etanol y bioenergía; COFCO, en el mismo segmento, es considerado uno de
los cinco más grandes comercializadores de azúcar en el mundo; y Braskem, que tiene una
línea de polímeros y resinas de base sostenible y renovable, cuya materia prima es la caña de
azúcar que permite obtener polietileno, eva y cera de polietileno de base renovable basada en
caña de azúcar.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 92


En México se encuentra Biofields, que actúa como una biorrefinería de algas verde azuladas
(cianobacterias) para producir etanol, con la enorme ventaja de que el cultivo se realiza en
tierras marginales y zonas desérticas con régimen casi pleno de radiación solar (328 días/año),
lo que trae importantes beneficios sociales y ambientales (Gálvez y Hernández 2019).

Acciones requeridas para la promoción de biorefinerías en ALC

América Latina debe contar con un inventario y clasificación completa de las biorrefinerías
existentes que al menos incluya: a) tipos de materia prima empleada; b) tipos de
plataformas empleadas; c) tipos de procesos empleados; y d) productos obtenidos.

Existen en la región varias iniciativas de trabajo en red que buscan desarrollar plataformas
conjuntas de investigación y desarrollo sobre el uso de la biomasa, principalmente con fines
energéticos, dentro de las cuales es posible destacar las siguientes: la Red Iberoamericana de
Tecnologías de Biomasa y Bioenergía Rural (REBIBIR), la Red CYTED de Optimización de los
procesos de extracción de biomasa sólida para uso energético (IBEROMASA), la Red Mexicana
de Bio Energía (REMBIO) y la Red Colombiana de Energía de la Biomasa (RedBiocol). Sin
embargo, es necesario avanzar para que el ámbito de estas redes colaborativas de trabajo no se
circunscriba únicamente a la bioenergía, sino que abarque otro tipo de potenciales productos y
tecnologías de transformación e incluya en su ámbito aspectos normativos, regulatorios, de
economía circular y de mitigación del cambio climático, entre otras. Un buen ejemplo para seguir
puede ser la Plataforma Tecnológica y de Innovación Española de Biomasa para la Bioeconomía
(BIOPLAT).

Es fundamental que en la región se genere o actualice la información básica para un uso eficiente
de la biomasa. Para ello se deben incluir por lo menos los siguientes elementos:

Geolocalización de la biomasa total disponible en el territorio, lo cual puede lograrse con el


apoyo de sistemas como Global Positioning Systems (GPS) y Sistemas de Información
Geográfica (GIS).
Biomasa útil en el territorio mediante herramientas de la cuarta revolución industrial como la
imágenes hiperespectrales más multiespectrales15 adoptadas a sensores y drones (en el caso
de la biomasa agrícola).
Mapas nacionales de potencial energético de la biomasa actualizados.
Tipos de biomasa empleada en la región y sus fines específicos.
Plataformas de biomasa empleadas y procesos para su tratamiento.
Tipos de productos obtenidos a través del uso de la biomasa.

15Las imágenes multiespectrales miden el NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) que permite determinar la cantidad,
calidad y desarrollo de la vegetación mediante sensores de intensidad de radiación de ciertas bandas del espectro electromagnético
que son reflejadas o emitidas por la vegetación.

93 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


América Latina debe avanzar hacía el establecimiento de certificaciones para estándares
de biomasa y en la evaluación de sus biorrefinerías mediante procesos de ciclo de vida,
huella hídrica y huella de carbono.

Tres elementos son claves para un uso eficaz de la biomasa y así garantizar la operación eficiente
de una biorrefinería y la obtención de productos y procesos con el menor impacto ambiental y
social: a) la calidad y la trazabilidad de la biomasa; b) las certificaciones empleadas para las
materias primas, el proceso o el producto final obtenido; y c) las evaluaciones que pueden dar
cuenta del ciclo de vida de la biorrefinería, de su consumo de agua y de su huella ambiental en
términos de carbono.

ALC necesita desarrollar estándares de calidad de las variadas fuentes de biomasa que pueden
emplearse como materia prima en sus biorrefinerías, lo que significa trabajar con todos los actores
de las cadenas, desde los agricultores, los transformadores, hasta los industriales, con el fin de
asegurarse una trazabilidad completa de la biomasa que mejore la calidad de los productos
biobasados y permita un acceso más eficaz a los diferentes mercados. Un ejemplo interesante
puede ser el que actualmente desarrolla la Red de Calidad de Biomasa de Canadá (BQNC) que
proporciona trazabilidad de biomasa para varias cadenas agroalimentarias, por medio de la
empresa TrustBIX Inc. (BioEconomía 2022c).

Con respecto a las certificaciones, estas son tan variadas como cultivos, procesos y sectores
industriales existen y pueden ser obligatorias o voluntarias y generales o particulares. A modo de
ejemplo, podemos citar las certificaciones específicas para tres cultivos: palma de aceite, caña de
azúcar y soja. La palma de aceite tiene la certificación de la Mesa Redonda sobre Aceite de
Palma Sostenible (RSPO), que promueve una producción y uso de aceite de palma con criterios
de sostenibilidad ambiental, social y económica, la certificación del Programa de Aceite de Palma
Sostenible en Indonesia (ISPO) y la certificación del estándar de Aceite de Palma Sostenible de
Malasia (MSPO). La caña de azúcar cuenta con la certificación BONSUCRO 4.2 (2016) que
certifica la producción sostenible de caña de azúcar. La soja tiene las certificaciones RTRS
Versión 3.0 (2016) que certifica la producción sostenible de soja y la RSPO P&C (2013) que
certifica la producción sostenible del aceite de la soja.

Como certificaciones generales que no pueden obviarse en la operación de una biorrefinería,


pueden citarse las certificaciones: Certificación Internacional de Sostenibilidad y Carbono (ISCC)
que avala la protección de la biosfera y un uso sostenible de la tierra para industrias de biomasa
y energía o la BETTER BIOMASS NTA 8080-1 (2015) para los sectores de bioenergía y
bioproductos.

Los análisis de ciclo de vida (ACV) son herramientas de gestión ambiental que me permiten
evaluar los inputs y outputs de un sistema o producto durante todo su ciclo de vida, con el objeto

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 94


de determinar su sostenibilidad en el tiempo. En una biorrefinería será necesario evaluar su
huella hídrica (HH) que mide el volumen total de agua dulce utilizado a todo lo largo de la cadena
de producción de un bien o servicio y la huella de carbono que evalúa el volumen total de los
gases de efecto invernadero (GEI) directos o indirectos (medidos como CO2e o CO2eq) que produce
la actividad de la biorrefinería en su conjunto. (Macías 2019). Torres et al. 2016 desarrollan un
análisis de ciclo de vida para una biorrefinería de residuos agrícolas de palma aceitera en
Colombia.

Retos futuros de las biorrefinerías en ALC

Uno de los principales retos para las biorrefinerías en la región consistirá en convertir las
refinerías de base petroquímica en biorrefinerías que operen bajo modelos de economía
circular, con impacto positivo sobre el cambio climático y la seguridad alimentaria.

Un ejemplo pionero de esta reconversión de biorrefinerías puede verse en Panamá con la


iniciativa de SGP, la cual comenzará en el 2023 la construcción de la biorrefinería Ciudad Dorada
para la producción de hidrógeno verde a partir de los subproductos de la elaboración de
biocombustibles. Una vez entre en pleno funcionamiento, espera obtener 405 000 t de hidrógeno
verde y cerca de 10 millones de metros cúbicos de biocombustible por año (BioEconomía 2022d).

95 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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99 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


2.4 Estado y perspectivas de los biocombustibles en las Américas
Autor: Torroba, A. (IICA).
Biocombustibles líquidos: fundamentos y evolución reciente

Los biocombustibles líquidos (biodiésel y bioetanol) se utilizan para reemplazar y


complementar a los combustibles fósiles (diésel y gasolina). Son una forma de
industrializar los recursos biológicos. Esta industria cuenta con mayores ventajas en las
Américas con respecto al resto del mundo.

Una de las bases del desarrollo fundamentado en la bioeconomía como paradigma productivo es
la trasformación de los recursos biológicos para producir biomasa vegetal a partir del proceso
fotosintético que involucra energía solar, diferentes componentes minerales, agua y dióxido de
carbono (CO2). En este sentido, los bioproductos y las biorrefinerías (productoras de bioenergía)
se constituyen como uno de los principales senderos para el desarrollo de la bioeconomía en el
continente americano.

De forma genérica, la bioenergía es un tipo de energía renovable producida a partir de la biomasa


derivada de algún proceso biológico o mecánico, generalmente de las sustancias que constituyen
a los seres vivos o sus restos y residuos. De este tipo de energía, se derivan los biocombustibles
utilizados en diferentes etapas de procesos productivos o de consumo final. De los distintos tipos
de biocombustibles, se destaca una masiva producción en estado líquido y que han tenido una
fuerte penetración en la matriz de combustibles fósiles de las Américas.

Entre los distintos biocombustibles líquidos se destacan:


El bioetanol, producto utilizado como complemento o sustituto de la gasolina fósil, producido
principalmente con maíz y caña de azúcar.
El biodiésel16, producto complementario o sustituto del diésel fósil. Puede producirse con
aceites vegetales y grasas animales.
Una nueva ola de innovación en biocombustibles destinados principalmente a la aviación
(biojet) y en segundo término al trasporte marítimo. En este último es mucho más incipiente.

En la actualidad, los biocombustibles líquidos se siguen afianzando como parte de una


transición más limpia en el marco de un paradigma de movilidad basado en la combustión
interna.

16 El biodiesel es un biocombustible generado mediante la transesterificación, principalmente de aceite de palma, soja y colza con un
alcohol. Esta producción es conocida como FAME, del inglés fatty acid methyl ester (éster metílico de ácido graso). A este proceso
productivo se ha sumado la producción de biodiésel a partir de aceite vegetal hidrotratado, comúnmente conocido como hydrotreated
vegetable oil (HVO).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 100


Mientras comienzan a desarrollarse nuevos paradigmas de movilidad (electromovilidad,
propulsión por hidrógeno, entre otros sistemas) con muchos desafíos17 y un tiempo de
masificación considerable, los biocombustibles líquidos constituyen una alternativa
ambientalmente más sostenible que los combustibles fósiles, sin grandes cambios técnicos en los
vehículos a combustión interna. Si se considera el total de la energía renovable utilizada en el
transporte (que incluye los combustibles biológicos y la electricidad), los biocombustibles
representaron el 93 % de ella. En un escenario de gran crecimiento de la movilidad eléctrica, se
espera que en el 2024 los biocombustibles todavía superen el 90 % de la cuota de energía
renovable en el transporte (AIE 2019).

El uso de biocombustibles se ha expandido de forma acelerada, con un incremento del 680 %


durante los últimos 20 años (Torroba 2022b).
Figura 17. Evolución de la producción y el consumo de biocombustibles líquidos (en miles de m ).

180.000
160.000
140.000
120.000
100.000
80.000
60.000
40.000
20.000
0
0 0 01 02 03 04 05 06 07 008 009 010 011 012 013 014 015 016 017 018 019 020 21
20 20 20 20 20 20 20 20 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 20

Producción de biocombustibles Consumo de biocombustibles


Fuente: Torroba 2022 b.

El creciente consumo de biocombustibles ha sido impulsado por la formulación de


políticas públicas que autorizan y, en muchos casos, promueven su uso en el mundo y
particularmente en las Américas. La promoción de estas políticas se establece sobre
argumentos ambientales, energéticos y agrícola-económicos.

De acuerdo con Sacoto y Torroba (2021a), el establecimiento de normativas y políticas públicas


en los diferentes países de las Américas, especialmente de los marcos promocionales, se
fundamenta en los siguientes tres pilares, que no son mutuamente excluyentes y cuya importancia
puede variar con el tiempo:

17 Entre los principales desafíos de la electromovilidad, se destacan: a) generar una matriz eléctrica más verde y mejorar la eficiencia
energética para reducir las emisiones; b) aumentar la generación, el transporte y la distribución de electricidad; c) establecer redes de
distribución alternativa; y d) reducir los costos. Considerados dichos desafíos y el desarrollo actual, una modificación sustancial en el
paradigma actual de movilidad tardará mucho tiempo en materializarse (Torroba 2021a).

101 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


a. Aspectos medioambientales y de salud humana. La reducción de los GEI es una prioridad
para disminuir sus efectos asociados al cambio climático. En este sentido, son varios los
estados nacionales y subnacionales que están comenzando a apoyar la adopción de políticas
vinculadas a los biocombustibles. Adicionalmente, los aspectos medioambientales también
comprenden aspectos relacionados con la calidad del aire derivada de las emisiones de gases
de escape. En tal sentido, el uso de biocombustibles reduce dichas emisiones, lo que
contribuye a mejorar la salud general de la población.

b. La seguridad y la diversificación energética. El argumento detrás de este pilar suele


utilizarse en países importadores de petróleo y sus derivados, donde estos pueden ser
reemplazados por biocombustibles producidos con materias primas de origen local, sin riesgo
para su provisión. Adicionalmente, se busca tener una matriz energética más diversificada.

c. El desarrollo agrícola y aspectos económicos. Los países con grandes excedentes


agrícolas suelen orientarse a la producción y al consumo de biocombustibles. Los países que
incluyen aspectos agrícolas entre sus principales fundamentos para el desarrollo de políticas
públicas de biocombustibles tienen como idea canalizar los excedentes agrícolas y generar
una demanda más estable de estos. De forma asociada, se producen beneficios económicos
vinculados a la generación de empleo y al valor agregado.

Con base en estos tres fundamentos, se han desarrollado políticas públicas que han permitido
construir cadenas y redes de valor asociadas con un desarrollo considerable en el continente
americano. Dichas redes y cadenas tienen productos energéticos (los biocombustibles) dentro de
sus eslabones finales y, de forma complementaria, productos no energéticos (subproductos
alimenticios, farmacéuticos, entre otros).

Políticas públicas y marcos normativos para el desarrollo de los biocombustibles

El bioetanol y el biodiésel son los principales biocombustibles líquidos producidos en el


mundo. Se ha incentivado su producción y consumo a través de instrumentos de política
pública, en los que se destacan los mandatos de mezcla.

De acuerdo con Torroba (2021b), la obligación de mezclar biocombustibles con combustibles


fósiles se lleva a la práctica por medio de diferentes mecanismos. El más difundido es el “mandato
de mezcla obligatoria” de bioetanol con gasolinas y de biodiésel con diésel fósil. Dichas mezclas
suelen expresarse en unidades volumétricas (mezclas volumen/volumen) o como unidades
energéticas (mezclas de energía/energía).

Durante el 2021, 60 países contaban con algún tipo de regulación, generalmente mandatos de
mezclas directos o indirectos, que aseguraban el consumo de algún tipo de biocombustible

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 102


líquido. Asimismo, se registraron más de una decena de Estados subnacionales con obligaciones
de uso de bioetanol, biodiésel o ambos. En las figuras 18 y 19, se pueden ver las políticas de
mandato u otras que originan mezclas de biocombustibles tanto para bioetanol como para
biodiésel.

A las tradicionales políticas de “mandatos” de uso de biocombustibles, se le están sumando


nuevos esquemas de regulación, donde resaltan los “estándares de combustible de bajo
carbono”, mecanismos que apuntan a descarbonizar al sector transporte mediante incentivos, ya
que suelen ser agnósticos desde el punto de vista tecnológico. Algunos ejemplos notorios son los
casos de California o del Estado de Oregón, a los que comienzan a sumarse otros en Estados
Unidos y Canadá (Torroba 2022b).

Con respecto al bioetanol, se destacan las mezclas de Brasil (27 % más la posibilidad de ventas
de alcohol hidratado puro18), Paraguay (25 %)19 y Argentina (12 %). En relación con el biodiesel,
los países de mayor utilización en las Américas son Brasil, Colombia y Argentina. Indonesia20 es
la principal referencia en el ámbito mundial.
Figura 18. Mandatos directos e indirectos de uso de bioetanol en la gasolina21 en el 2021.

18 La mezcla obligatoria más destacada en el mercado libre de alcohol hidratado puro representa aproximadamente el 50 % de las

ventas volumétricas de gasolina del país.


19 En Paraguay conviven las siguientes especificaciones de calidad para naftas (gasolinas) y sus mezclas con bioetanol:
a) Nafta RON 85, RON 90 y RON 95: 24 % a 27 % de alcohol anhidro (según Resolución n.° 385/2018).
b) Nafta RON 97: 10 % de alcohol anhidro (según Resolución n.° 770/2017).
c) Nafta E85: 85 % de alcohol anhidro (según Decreto n.° 4652/15).
d) Alcohol carburante: 100 % alcohol hidratado.
20 Indonesia instrumentó una mezcla de biodiesel del 35 % para el 2023, con pretensiones de expandirla al 40 %.
21 Para obtener más información, puede consultarse Torroba (2022b).

103 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Nota: Los distintos tipos de políticas se traducen en mandatos o mezclas promedio. De esta forma, se expresan mandatos
obligatorios y generales y uso promedio de biocombustibles en países con metas de reducción de GEI. En aquellos países con
mandatos subnacionales, se toma como referencia la mezcla (v/v) con gasolina efectiva en el plano nacional. Se excluyen mezclas
voluntarias o rangos de mandatos que partan desde 0 % y sin consumo de biocombustible.
Fuente: Torroba (2022b)

Figura 19. Mandatos directos e indirectos de uso de biodiésel en el diésel fósil22 en el 2021.

Fuente: Torroba (2022b)

Volumétricamente, los biocombustibles ya aportan a la matriz de combustibles líquidos mundial


más de 150 millones de metros cúbicos23 , el 33 % en formato de biodiésel y el 67 % como
bioetanol para mezclar o reemplazar gasolinas. Dentro del total mundial, el continente produce el
88 % del bioetanol del mundo y el 36 % del biodiésel.

Materias primas para la producción de biocombustibles

Las materias primas más utilizadas en las Américas para la producción de bioetanol son la
caña de azúcar y el maíz. Para el caso del biodiesel, el aceite de soja es la principal materia
prima. En ambos casos, su uso está estrechamente vinculado con los excedentes de su
producción.

De acuerdo con Torroba (2022b), la caña de azúcar se usa mayoritariamente en Brasil, país
donde se ha industrializado el 64,5 % de la caña de la campaña 2019-2020 para la producción del

22 Para obtener más información, puede consultarse Torroba (2022b).


23 Para más detalles, consultar "Atlas de los biocombustibles líquidos, disponible en [Link]

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 102


biocombustible. Esta materia prima también es altamente utilizada en Colombia y Paraguay. Por
su parte, Estados Unidos es el mayor productor mundial de etanol de maíz y ha llegado a
industrializar el 40 % del cereal para la producción de biocombustible. Argentina tiene un esquema
mixto: produce el 50 % del bioetanol con base en maíz y el otro 50 % a partir de caña de azúcar.

Estos países tienen grandes excedentes de dichas materias primas: mientras que Brasil exporta
el 38 % del azúcar del mundo, Estados Unidos exporta aproximadamente el 31 % del maíz y
Argentina el 13 % de este. A nivel agregado, las Américas exportan el 66 % del maíz del mundo y
el 51 % del azúcar, por lo que disponen de una gran cantidad para industrializarlo en forma de
biocombustibles.

Por su parte, durante 2021 %, el 68 % del bioetanol del mundo se produjo con maíz, mientras que
el 19 % se hizo a partir de caña de azúcar (jugo directo).

Figura 20. Producción de bioetanol por tipo de materia prima utilizada en el 2021.

100 %
7% 6% 12 % 12 % 12 %
90 % 13 % 13 %

80 % 27 % 24 %
21 % 24 % 24 % 23 % 19 %
70 %
60 %
50 %
40 %
67 % 70 % 67 % 68 %
30 % 64 % 64 % 64 %
20 %
10 %
0%
2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021
Maíz Caña de azúcar Otras materias primas
Fuente: Torroba 2022b.

Con respecto al biodiesel, las materias primas más empleadas en el continente americano son el
aceite de soja y la palma. Argentina y Estados Unidos producen el 100 % del biodiésel con base
en soja, mientras Brasil produce el 80 % a partir de esa materia. Colombia, por su parte, utiliza el
aceite de palma.

A nivel agregado, las Américas exportan el 72 % del total mundial de aceite de soja. Sobresale
Argentina, que exporta aproximadamente el 41 % del aceite mundial de soja. Brasil exporta el 11
% y Estados Unidos, el 10 %. Colombia, por su parte, es el cuarto exportador mundial de aceite
de palma y ha llegado a exportar el 1,5 % del total. Estos datos muestran que las Américas tienen

103 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


una alta disponibilidad de materia prima que pueden industrializar para la producción de
biocombustibles.

Por su parte, en el ámbito mundial, el aceite de palma representó el 25 % de la producción de


biodiésel, seguido por el de soja (21 %) y el de colza (11 %).

Figura 21. Producción de biodiésel por tipo de materia prima utilizado en el 2021.

100 %
90 %
27 % 28% 30 % 28 % 29 % 31 % 30 %
80 %
70 %
60 % 15 % 13 % 13 %
20 % 18 % 17 % 11 %
50 %
40 %
17 % 19 % 20 % 24 % 28 % 27 % 25 %
30 %
20 %
21 % 23 % 22 % 22 % 19 % 20 % 21 %
10 %
0%
2015/16 2016/17 2017/18 2018/19 2019/20 2020/21 2021/22

Aceite de soja Aceite de palma Aceite de colza Otros aceites

Fuente: Torroba 2022b.

Los biocombustibles líquidos se han instalado en forma masiva en las Américas. Tanto el
consumo y la producción de biodiésel como de bioetanol se han difundido en las regiones de Sur
y Norte América. Su uso continuará formando parte de la transición limpia y de la
descarbonización del sector transporte terrestre. Por otro lado, reviste de importancia el rol de los
biocombustibles de aviación en la descarbonización de este sector en el futuro, así como el
creciente interés en utilizar combustibles biológicos para transporte marítimo.

¿Cómo fomentar el potencial de los biocombustibles?

La forma más habitual y efectiva en que los países han fomentado los biocombustibles líquidos
está estrechamente vinculada con la formulación de marcos normativos y políticas públicas. La
primera acción consiste en autorizar y normar las especificaciones de calidad de los
biocombustibles. Este es el punto de partida y condición necesarias. La experiencia muestra que
generalmente los mandatos de mezcla suelen ser muy efectivos en los inicios de las políticas
públicas. Este tipo de normativa puede variar a medida que el mercado “infante” se va
desarrollando.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 104


En este sentido, puede observarse que conforme evoluciona el desarrollo de los mercados de
biocombustibles pueden comenzar a aplicarse otra gama de políticas que incluyen: impuestos
diferenciales al dióxido de carbono, mercados libres con cargas tributarias que reconozcan las
externalidades diferenciales en comparación a los fósiles, mercados de carbono asociados,
objetivos de descarbonización con incentivos que incluyan a todas las tecnologías, entre otras.
Recuadro 3. ¿Qué es y quienes participan de la Coalición Panamericana de Biocombustibles?24

La Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO) está integrada por los principales
gremios empresariales e industriales de las Américas dedicados a la producción y procesamiento de azúcar,
alcohol, maíz, sorgo, soja, aceite vegetal y granos, entre otros productos del sector agropecuario.

Como principales objetivos de este nuevo ente regional, se destacan los relacionados con la coordinación,
elaboración, promoción y consumo sustentables de estas energías limpias en todo el hemisferio.

La creación del grupo se produjo en el 2023 durante la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos,
organizada en San José, Costa Rica, por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA),
que operará como Secretaría Técnica de la Coalición.

Promoción de los biocombustibles


Las 25 organizaciones que dieron origen a la CPBIO, provenientes de múltiples países de las Américas,
firmaron una declaración en la que plantean la búsqueda de una más robusta institucionalidad y coordinación
para promover los biocombustibles.

Entre sus principales enunciados, la declaración de origen de la CPBIO plantea que la crisis climática es cada
vez más preocupante, pero aún hay tiempo para evitar catástrofes mayores. Los biocombustibles, en especial
los líquidos, son el factor clave para la descarbonización del transporte.

En criterio de la coalición, “los biocombustibles mejoran la calidad del aire y la salud de la población, y
contribuyen al desarrollo de la agricultura y la economía, pues su elaboración diversifica la oferta productiva,
agrega valor, protege los suelos mediante la rotación de cultivos, crea empleos sostenibles y asegura un flujo
de demanda estable en el tiempo para los agricultores”(IICA, 2023).

Además, la producción de biocombustibles permite reducir la vulnerabilidad asociada a una única fuente de
energía para dejar de depender, por ejemplo, de los combustibles fósiles.

24 Conformada por: Asociación Azucarera de El Salvador, Asociación de Combustibles Renovables Guatemala (ACR), Azucareros del Istmo

Centroamericano (AICA), Alcoholes del Uruguay (ALUR), Asociación de Productores de Alcohol de Guatemala (APAG), Arreglo Productivo Local de
Alcohol (APLA) de Brasil, Asociación de los Productores de Biocombustibles de Brasil (APROBIO), Asociación de Azúcares y Alcoholes de Panamá
(AZUCALPA), Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (BIOCAP), Centro Azucarero y Alcoholero Paraguayo (CAAP), Cámara
Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera de México, Comité Nacional de Productores de Azúcar Nicaragua (CNPA), Federación Nacional de
Biocombustibles de Colombia (FEDECOMBUSTIBLES), La Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA) de Costa Rica, Asociación Peruana
de Agroindustriales del Azúcar y Derivados (PERUCAÑA), Unión de Azucareros Latinoamericanos (UNALA), Unión Nacional de Etanol de Maíz
(UNEM), Asociación Brasileña de la Industria de la Caña de Azúcar (UNICA), Consejo de Granos de Estados Unidos, Asociación de la Cadena de la
Soja Argentina (ACSOJA), Asociación Maíz y Sorgo Argentino (MAIZAR), Cámara de Bioetanol de Maíz (BIOMAIZ), Cámara Argentina de
Biocombustibles (CARBIO), Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina-Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) y Centro
Azucarero Argentino (CAA).

105 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 106


Negocios de la bioeconomía a partir de aplicaciones
2.5 biotecnológicas (bioinsumos, transgénicos, entre otras)
Autor: Pedro Rocha (IICA).

La biotecnología en el cumplimiento de varios de los objetivos de desarrollo sostenible

En una época marcada por la variabilidad climática extrema y por los impactos inciertos de un
conflicto bélico, los productores agrícolas se ven afectados en los ámbitos agronómicos y
económicos. Por lo anterior, el cumplimiento a tiempo y en forma de varios de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) (Naciones Unidas 2015) está en entredicho. Las amenazas
ambientales influyen sobre la productividad y la calidad de los cultivos e incluso se perciben
efectos aún desconocidos sobre la resistencia de las plantas a distintos tipos de estrés biótico y
abiótico. Todo ello afecta de manera importante el cumplimiento de los ODS 1, 2, 6, 13 y 15. Por
otro lado, el conflicto Rusia-Ucrania está perturbando el suministro y el costo de los fertilizantes
(Jenkins 2022). Ante este panorama y para responder a las amenazas ambientales y aminorar las
consecuencias del conflicto sobre el sector agro-productivo, sin afectar la visión de sostenibilidad
de la producción agrícola, diversas técnicas y aplicaciones biotecnológicas se consolidan como
herramientas de utilidad inmediata.

Ante el progresivo desabastecimiento o encarecimiento de fuentes de fertilizantes, los insumos


de origen biológico (bioinsumos), obtenidos mediante biotecnologías que utilizan procesos
biológicos muy conocidos (como fermentaciones), brindan oportunidades reales para la
generación de biofertilizantes, abonos orgánicos, bioles e incluso productos técnicamente más
complejos como fijadores biológicos de nitrógeno, solubilizadores biológicos de fósforo y de
potasio, entre otros (Rocha 2020). También, las técnicas de modificación genética (mutación
química o por radiación, transgénesis) y en particular la edición génica (EdGn) adquieren enorme
relevancia para la obtención de plantas con mayor eficiencia en el uso de nutrientes, como
nitrógeno, fósforo y potasio (Sathee et al. 2022) y la obtención de materiales tolerantes o
resistentes a diferentes tipos de estrés biótico o abiótico. Dichos insumos se convierten en
herramientas esenciales para la rápida generación de diversos cultivos adaptados a situaciones
de sequía, afectación por plagas y enfermedades, entre otros (Rocha y Villalobos 2016).

Por otra parte, las técnicas de cultivo in vitro de células y tejidos retoman su importancia en la
propagación y distribución de materiales élite (plátano, banano, yuca, papa y otros) y en la
limpieza de materiales de siembra (por remoción de virus, bacterias y hongos), lo cual contribuye
a la disminución en el uso de fungicidas y demás moléculas de síntesis importantes para paliar
determinadas situaciones del proceso productivo.

Las técnicas de marcadores moleculares y de secuenciación de ADN posibilitan el conocimiento,


el uso y la conservación de la agrobiodiversidad. Toda la información resultante, que se analiza

107 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


mediante técnicas de bioinformática, ayuda a optimizar procesos y a generar soluciones
ambientalmente amigables basadas en el control de condiciones y procedimientos, gracias al
conocimiento preciso de los genes de las plantas y de la fisiología molecular de los cultivos.

Cada vez más las aplicaciones biotecnológicas se relacionan con contribuciones a la resolución
de problemas medioambientales, por ejemplo: en la definición de estrategias de conservación o
protección de la biodiversidad y en el rescate de especies en vía de extinción; en el apoyo a
medidas de adaptación al cambio climático (mediante generación de cultivos tolerantes a la
sequía o a la salinidad o a través de la obtención de animales resistentes a altas temperaturas
ambientales); en la diversificación y optimización energética (contribución a la mitigación) del
sector agroalimentario; y, en general, en el desarrollo agrícola y pecuario (para producir más y
mejor).

Las opciones tecnológicas actualmente disponibles son múltiples y variadas. Sin embargo, para
contribuir en el desarrollo oportuno de tales áreas, es necesario una mayor inversión (en recursos
humanos e infraestructura) y mayor claridad regulatoria.

Una robusta institucionalidad y sistemas de regulación eficientes son fundamentales para


el desarrollo biotecnológico

La institucionalidad en general y los marcos regulatorios en particular permitirán alcanzar el


potencial que la biotecnología ofrece. Para que los desarrollos biotecnológicos se apliquen en el
sector agroalimentario y se garantice su seguridad e inocuidad, se requiere de sistemas de
regulación eficientes, basados en ciencia, que sean transparentes y predecibles.

Aunque existen orientaciones internacionales (Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la


Biotecnología, Guías OECD, anexos del Codex Alimentarius), no todas ellas cubren las diversas
aplicaciones de la biotecnología y no todos los países de América Latina y el Caribe (ALC) las
han implementado.

Por ejemplo, es necesario revisar y ajustar la regulación sobre insumos biológicos (bioinsumos),
para garantizar la obtención y utilización de productos de calidad (en términos de seguridad e
inocuidad). Si bien el tema de la regulación para el desarrollo del subsector de bioinsumos fue
introducido por el IICA en el 2013 (IICA 2013), se requiere trabajo adicional, por ejemplo: en la
mayor conceptualización técnico-regulatoria basada en los desarrollos actuales, en los protocolos
y normas sustentados en la caracterización de los diversos tipos de productores y sectores, en la
revisión y el eventual ajuste de reglamentos técnicos para bioinsumos en la mayoría de los
países, en el fortalecimiento de las labores de extensión agrícola relacionadas con la elaboración
de este tipo de productos y ciertamente en normas para el perfeccionamiento de los canales de
comercialización.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 108


Con respecto a la modificación genética, es imperioso que los países desarrollen o actualicen sus
marcos regulatorios sobre organismos vivos modificados (OVM) y nuevas tecnologías (tales
como la EdGn) a la luz del enorme cúmulo de información científico-técnica disponible (Gould et
al. 2022 y Camerlengo et al. 2022). Con ello, se aprovecharán las oportunidades que se abren en
investigación, desarrollo, producción y comercialización.

Es oportuno mencionar que la regulación para plantas genéticamente modificadas muestra un


desarrollo importante en varios países (BCH 2022). Sin embargo, la regulación para productos de
la biotecnología animal es incipiente (Hallerman et al. 2022) y solo unos pocos países de América
Latina (Argentina, Brasil, Colombia) cuentan con marcos regulatorios específicos en el tema, con
lo cual se están perdiendo oportunidades enormes para el desarrollo del sector avícola, pesquero
y ganadero.

Por lo general, se efectúan enormes esfuerzos para la educación, el entrenamiento y la


comunicación de los aspectos científicos de la biotecnología, no así para los temas regulatorios.
Por lo tanto, es necesaria la capacitación sistemática y frecuente a grupos específicos sobre
estos temas y sobre la cooperación regulatoria en ámbitos binacionales, regionales y
multinacionales. Esta facilitación podría ser realizada por instituciones internacionales de
cooperación (Rocha-Salavarrieta 2022). De este modo, con un ambiente regulatorio claro,
predecible y basado en el rigor científico, el sendero biotecnológico que sustenta a la
bioeconomía se desarrollará de manera segura y concluyente.

La edición génica es la tecnología de mayor potencial de desarrollo por su aplicación e


impacto

La modificación genética consiste en un conjunto de técnicas que permiten hacer cambios sobre
la dotación genética (genoma) de un organismo. Existen diversas posibilidades para tales
cambios. La más natural es la mutación, fenómeno responsable de la evolución biológica y de la
vida tal y como la conocemos. Luego está la selección para el mejoramiento de plantas y
animales, con las que se han obtenido cultivos y razas desde el establecimiento de las
sociedades humanas. Posteriormente se llega a diferentes innovaciones tecnológicas, por
ejemplo: la mutagénesis física y química, como resultado de la utilización de radiación ionizante
y de compuestos químicos, o la modificación genética con técnicas de biología molecular que
permiten la introducción de genes de una especie en otra (transgénesis) o los más recientes,
cambios (o ediciones) muy precisos de los elementos constitutivos de los genes y genomas.

Bajo el nombre de EdGn se incluyen varias herramientas que, en general, incorporan el


reconocimiento, la ruptura y la reparación de la molécula de ADN para introducir cambios (o
mutaciones) muy específicas, de manera controlada y segura. Dentro de tales técnicas, la más
conocida es la de CRISPR-Cas. Desde su aparición en el 2012 (Jinek et al. 2012), CRISPR-Cas

109 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


ha mostrado su aplicación y su evolución (Camerlengo et al. 2022) en diversos sectores (salud
humana, agrícola, pecuario e industrias variadas). Con EdGn en general y CRISPR-Cas en
particular, las aplicaciones enfocadas en salud humana incluirán tratamiento de enfermedades
hereditarias –en principio de carácter monogénico– y del cáncer, entendimiento y reversión del
envejecimiento, generación y trasplante de órganos, entre otras (Balch 2021).

En el ámbito agrícola, las aplicaciones de la EdGn dependerán de cada cultivo y el problema por
resolver. No obstante, las aplicaciones de CRISPR-Cas en cultivos se pueden resumir en
(Karavolias et al. 2021): a) ampliación de la variabilidad genética por alteración o introducción de
nuevas características a los cultivos (Schaart et al. 2016); b) mejora de la tolerancia de los cultivos
a diversos tipos de estrés abiótico: sequía, salinidad e inundaciones; c) resistencia a plagas y
enfermedades; d) incremento de rendimientos; y e) mejora de la calidad (incremento de
metabolitos benéficos, alteración de macronutrientes y disminución de antinutrientes).

En animales, la EdGn consolidará sus aplicaciones (Hallerman et al. 2022) en: a) generación de
sistemas de detección de enfermedades; b) desarrollo de tratamientos apoyados en biotecnología
para control de enfermedades genéticas y virales (peste aviar, peste porcina); c) fomento del
bienestar animal sin afectar el incremento de la productividad de los sistemas (por ejemplo:
eliminación de prácticas como el sacrificio de pollitos de un día, la castración de cerdos, el corte y
quemado de cuernos en bovinos, entre otros); y d) modificaciones para incremento de cantidad
(animales de rápido crecimiento, incremento de masa muscular) y mejora de calidad (leche sin
lactoglobulina, huevos sin ovomucoide).

La transgénesis seguirá empleándose cada vez menos, no porque sea insegura, sino porque, a
diferencia de la EdGn, los costos para generar un OVM son altos (McDougall 2011),
principalmente para cumplir con los requisitos regulatorios para la liberación al ambiente. Además,
los desarrolladores de productos de la EdGn son más variados (Goberna et al. 2022) y la
percepción pública sobre EdGn está siendo más positiva que sobre los OVM (Shew et al. 2018 y
Civicscience 2022). En resumen, la bioeconomía encuentra en la EdGn una herramienta para su
potencial consolidación.

Reconocimiento de las oportunidades y las limitaciones de la agricultura orgánica

Todas las formas de agricultura buscan producir más y mejor, pero lo hacen a través de rutas
diferentes. Lo importante es que tales rutas contribuyan, de manera demostrada, a la
sostenibilidad productiva, económica y ambiental.

La agricultura orgánica es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos
de la finca, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a
minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 110


para proteger el medio ambiente y la salud humana (Andersen, 2003).

Desde el punto de vista retórico, la declaración es robusta, pero desde el punto de vista práctico,
y con el grado de incertidumbre técnica actual, migrar de un sistema de producción convencional
a uno completamente orgánico sin una transición cuidadosa (fundamentada en las realidades de
la producción y del consumo y en las prácticas de manejo y bioinsumos científicamente validados)
es un reto casi inalcanzable para la mayoría de los cultivos.

La bioeconomía debe actuar con responsabilidad. En agricultura, no bastan las buenas


intenciones y, aunque el deseo por reducir la carga de productos de síntesis química del ambiente
es un objetivo legítimo, no es válido atacar –y peor aún desterrar por norma– las prácticas y
productos del sistema convencional sin contar con alternativas científicamente validadas y
funcionales. Un producto biológico no validado o mal empleado puede tener un potencial de daño
más elevado que el de un producto de síntesis química oficialmente aprobado y apropiadamente
manipulado (Xavier et al. 2015). De este modo, la biotecnología está llamada a validar el rigor
técnico de los bioproductos y los bioprocesos empleados por la agricultura orgánica. Así, las
decisiones sobre la implementación no llevarán a desastres económicos, sociales y de nutrición
como los reportados recientemente en otras latitudes (Nordhaus y Shah 2022). La agricultura
orgánica tiene un importante espacio de consolidación y la biotecnología puede contribuir a tal
desarrollo.

111 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 114


2.6 Servicios ecosistémicos: un pilar para el desarrollo de ALC
Autor: Madrigal-Ballestero, R; Martínez-Salinas, A; López, A; Imbach, P. (CATIE)

Introducción

En este capítulo presenta una revisión del concepto de biodiversidad y servicios ecosistémicos y
se analiza su importancia para el desarrollo de América Latina y el Caribe (ALC). Además, se
describen de manera general el estado de los ecosistemas y las principales causas de su
acelerado deterioro en ALC. También se identifican algunas soluciones para revertir la
degradación y minimizar las posibles divergencias entre conservación y crecimiento económico.
El artículo concluye con una serie de recomendaciones de política para promover una transición
fluida hacia una economía global verde e inclusiva.

Definición: biodiversidad y servicios ecosistémicos

El concepto de biodiversidad fue introducido formalmente en la política internacional cuando la


Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica entró en vigor en 1993 (Díaz y
Malhi 2022). El artículo 2 de dicha Convención la define como:

“…la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los
ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos
de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las
especies y de los ecosistemas (ONU 1992, p. 3-4).”

Uno de los hitos fundamentales relacionados con el concepto de biodiversidad y los servicios
ecosistémicos lo constituye la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (MEA 2005). Esta
posiciona a la biodiversidad como la base para el mantenimiento de las funciones de los
ecosistemas y la provisión de servicios ecosistémicos (SE) que sustentan el bienestar humano
(MEA 2005). Además, clasifica los SE en cuatro grandes grupos: a) de soporte, b) de
aprovisionamiento, c) de regulación y d) culturales. Por ende, los SE constituyen un amplio
espectro de beneficios que recibe el ser humano de la existencia de la biodiversidad y las
funciones de los ecosistemas.

Estos beneficios pueden expresarse como efectos directos sobre los ingresos de las personas.
Sin embargo, en muchas ocasiones, el impacto sobre el bienestar humano se percibe en mejoras
en la salud, la seguridad alimentaria y otras dimensiones sociales clave. El concepto de SE es
fundamentalmente antropocéntrico y se reconoce como un pilar para el desarrollo sostenible. De
hecho, 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen una relación directa con la
provisión de SE. Recientemente, el reconocido informe sobre la economía de la biodiversidad

115 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


(Dasgupta 2021) argumenta sobre la importancia de concebir al capital natural, es decir, la
biodiversidad y los servicios que de esta se derivan, como el fundamento para la toma de
decisiones de la economía mundial.

El concepto de SE continúa evolucionando y actualmente también se le conoce como las


“contribuciones de la naturaleza a las personas”, sean estas positivas o negativas (IPBES 2018).
Dentro de las contribuciones negativas, se incluyen, por ejemplo, las enfermedades transmitidas
a los seres humanos, las plagas que atacan cultivos o los eventos de depredación que impactan
negativamente a las personas o sus activos, entre otros (Díaz et al. 2018). Entender las causas
de estos efectos negativos y diseñar estrategias efectivas para atacar estas causas y minimizar
sus impactos es uno de los temas de mayor relevancia para la actual toma de decisiones. La
COVID-19 y el caso reciente de la gripe aviar son claros ejemplos de las preocupaciones en este
sentido.

Importancia de los servicios ecosistémicos

América Latina y el Caribe (ALC) alberga el 40 % de la biodiversidad mundial, la mitad de los


bosques tropicales, el 12 % de los manglares y seis países megadiversos (PNUMA-WCMC
2016). Según el IPBES (2018), esta región está dotada de una capacidad natural para contribuir
a la calidad de vida de las personas mucho mayor que el promedio mundial. Así, por ejemplo, la
región contiene el 40 % de la capacidad de los ecosistemas mundiales para producir materiales
para el consumo humano y para la asimilación de los subproductos derivados de dicho consumo,
aun cuando apenas el 13 % de la población humana mundial vive en ALC. Esto se traduce en tres
veces más recursos per cápita provenientes de los ecosistemas que los que están disponibles
para un ciudadano global promedio. Esos recursos contribuyen de manera decisiva con la
seguridad hídrica y energética y brindan aportes reguladores y de soporte clave, como la
polinización, la regulación del clima y la calidad del aire, la formación del suelo y aportes
inmateriales, como la salud física y mental, belleza escénica y la permanencia de valores
culturales. La seguridad alimentaria se beneficia de actividades como la pesca, la agricultura, la
ganadería y la agrosilvicultura en pequeña escala practicadas por pueblos indígenas y las
comunidades locales, lo cual refleja la capacidad para la diversificación y el uso sostenible de los
ecosistemas, potenciados por los saberes ancestrales. La producción agrícola global se basa
muchas veces en la biodiversidad de las regiones tropicales y montañosas de América, las cuales
son centros de origen de muchas plantas domesticadas, incluidos cultivos y productos básicos de
importancia mundial (IPBES 2018).

Degradación y tendencias

Los ecosistemas de todo el mundo, y ALC no es la excepción, están amenazados por acciones
humanas (Díaz et al. 2018). La biodiversidad y las condiciones de los ecosistemas en muchas

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 116


regiones de ALC se están deteriorando significativamente. Como ejemplo de esto, cerca de una
cuarta parte de las 14.000 especies evaluadas exhaustivamente en ALC por la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) están clasificadas como de alto
riesgo de extinción (IPBES 2018).

En la región, la expansión del sector agrícola sigue siendo el principal impulsor de la


deforestación, la degradación y el cambio de uso de la tierra (FAO 2018), con tierras agrícolas
que actualmente cubren el 38 % (9,5 % para cultivos y 28,5 % para pastos) del territorio de ALC
(OCDE y FAO 2019) y con un estimado de 650 millones de hectáreas de tierras deforestadas y
degradadas (Vergara et al. 2016). A pesar de que la conversión de bosques y otros ecosistemas
hacia la producción agropecuaria y la acuicultura (incluido el desarrollo de sistemas de
producción menos diversos) continúa aumentando junto con la provisión de alimentos para la
región y el planeta, esto suele hacerse a expensas de la provisión de otras contribuciones
fundamentales positivas de la naturaleza a las personas. Además de los problemas de cambios
de uso del suelo, el flujo de beneficios de los ecosistemas al ser humano se ve afectado por
problemas de intensificación agropecuaria y el pobre manejo de residuos sólidos y líquidos, lo
que genera diversos problemas de contaminación directos e indirectos sobre cuerpos de agua,
pesca, salud humana y las especies en general (IPBES 2018).

Las causas de estas tendencias suelen estar asociadas con una percepción y valoración
inexactas de la contribución de la biodiversidad al bienestar humano y al desarrollo económico,
así como por políticas públicas inadecuadas o caracterizadas por la presencia de incentivos
perversos (consecuencias negativas imprevistas y no deseadas). Los patrones de producción y
consumo insostenibles amenazan la base misma del sistema económico. Por ello, lograr una
transición hacia una economía global verde y socialmente inclusiva requiere alinear esfuerzos
para un crecimiento de las economías del mundo sin comprometer la base de los activos
naturales. Esta meta requiere minimizar las disyuntivas (trade-offs) y fomentar las sinergias entre
la protección de la biodiversidad y el crecimiento económico. La integración del capital natural en
la toma de decisiones públicas debe ser una prioridad y debería integrar e incorporar los valores
de la biodiversidad en las políticas, estrategias y prácticas de los actores públicos y privados,
como un medio de promover la conservación y el uso sostenible de esta y de los recursos
naturales (Huntley y Redford 2014; Whitehorn et al. 2019).

Aunque el avance de la frontera agrícola a expensas de áreas ricas en biodiversidad es un


ejemplo claro de una disyuntiva de crecimiento económico en ALC, se pueden identificar y
potenciar ejemplos donde hay una sinergia entre ambos. Existe una amplia evidencia científica
de que los sistemas agroforestales (SAF) proveen SE de aprovisionamiento y regulación
en finca y paisaje (Kuyah et al. 2016). La calidad y extensión de esos SE dependen de la
complejidad estructural, riqueza de especies, intensidad de manejo y la escala espacial ocupada
por el SAF en el paisaje (Harvey et al. 2014 y Johnson et al. 2014). En este último, la

117 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


implementación de SAF puede proporcionar importantes beneficios colaterales, como la
conservación de la biodiversidad, al proporcionar o aumentar los elementos del hábitat y mejorar
o restaurar la conectividad del paisaje (Schroth et al. 2004 y Estrada-Carmona et al. 2019). Esto
apoya el flujo de genes y la reducción de los riesgos de extinción local, promueve procesos de
regeneración natural (Morán-Ordoñez et al. 2022) y la prestación de servicios ecosistémicos
críticos para la producción agrícola, como la polinización y el control de plagas (Martínez-Salinas
et al. 2016 y Chain-Guadarrama et al. 2019).

Un estudio reciente (Martínez-Salinas et al. 2022) demostró que, en sistemas de café, los SE de
control de plagas y polinización interactúan positivamente, lo que incrementa la productividad a
través de efectos sinérgicos de aves y abejas sobre el cuajado de frutos, el peso de los frutos y
su uniformidad (figura 22). La exclusión de aves y abejas resultó en una reducción promedio del
rendimiento del 24,7 % (equivalente a perder USD 1066,00/ha). Estos hallazgos demuestran que
promover la conservación de la biodiversidad en espacios agrícolas productivos por
medio del mejoramiento del hábitat puede generar múltiples beneficios para los
productores y la sociedad en general.
Figura 22. Efecto de los servicios de polinización y control de plagas en la producción de café.

0,66 (A) (B)


1,58

A
0,66 1,52 A

0,56 B 1,46

C B
0,50 C 1,40 C
C

0,45 1,34
No abejas Abejas No abejas Abejas
Fuente: Martínez-Salinas et al. (2022)

La figura 22 muestra los efectos de la interacción positiva entre abejas (polinización) y aves
(control de plagas y broca del café) sobre (A) la proporción de fruto cuajado y (B) el peso
promedio de frutos de café, en fincas productoras de café ubicadas a lo largo del corredor
biológico de la Volcánica Central Talamanca en Costa Rica25. A y B muestran cómo la acción
combinada de aves y abejas (interacción positiva = sinergia) aumenta la proporción de frutos
cuajados (A) y el peso promedio de estos frutos (B) en comparación con otros tratamientos. En
(A) la acción combinada de aves y abejas representa un incremento en la proporción de frutos

25 El nombre del Corredor Biológico es Volcánica Central Talamanca (CBVCT).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 118


cuajados del 24 % en comparación con el tratamiento donde abejas y aves están ausentes. En
(B) la acción combinada de abejas y aves representa un incremento en el peso promedio de los
frutos de café del 6,6% en comparación con el tratamiento en dónde abejas y aves están
ausentes (Martínez-Salinas et al. 2022).

Otras sinergias importantes que pueden potenciarse entre conservación de la biodiversidad y el


desarrollo en general de las economías son las siguientes:

La gestión adecuada de los SE es necesaria y complementaria a la reducción del riesgo


climático asociado a inversiones públicas e infraestructura gris en general. La población
en crecimiento y la expansión de las economías en ALC están aumentando la demanda de
carreteras, puentes, suministro de agua y alcantarillado, redes eléctricas y
telecomunicaciones. Estas demandas representan al menos un 2 % del producto interno bruto
(PIB) de ALC durante un período prolongado (Serebrisky 2014). Sin embargo, debido a los
impactos agudos de la variabilidad y el cambio climático, ALC es un escenario ideal para la
implementación de soluciones multifuncionales que combinen la infraestructura gris y la verde
(es decir, el capital natural o los ecosistemas) para mejorar la resiliencia y apoyar el desarrollo
sostenible (Watkins et al. 2019).

En el contexto de cambio climático, también se argumenta que la biodiversidad y el uso


de los ecosistemas pueden ser estrategias que ayuden a las personas a adaptarse a los
efectos adversos del cambio climático (CBD 2009). Este concepto, conocido como
adaptación basada en ecosistemas (AbE), puede incluir acciones para conservar y restaurar
bosques o tierras agrícolas degradadas y para gestionar de forma sostenible los cultivos y el
ganado. Existe evidencia de que las prácticas de AbE benefician a las personas al reducir su
vulnerabilidad ante los fenómenos meteorológicos extremos (como tormentas o
inundaciones), sirven como fuente de productos y servicios para los medios de vida locales y
mantienen los SE que sustentan la producción agrícola, la sostenibilidad de los medios de vida
y nuevas oportunidades de mercado, entre otros (Vignola et al. 2015; Doswald et al. 2014; Jat
et al. 2016; Rosa-Schleich et al. 2019).

La implementación del enfoque de AbE representa una oportunidad para la integración de la


conservación de la biodiversidad y el capital natural en el sector agrícola y, más ampliamente, en
las agendas de desarrollo rural de los países de ALC. Por esta razón, hay varias agencias de
cooperación internacional, gobiernos centrales, academia y otros actores relevantes interesados
en desarrollar programas y proyectos con este enfoque (recuadro 4). Esto ofrece poderosas
sinergias y complementariedades con la agenda climática al vincularse con los planes nacionales
de adaptación (PAN) y las acciones de mitigación nacionalmente apropiadas (NAMA), entre
otros.

119 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Recuadro 4. Escalando las medidas de AbE en América Latina rural.26

Este programa busca aumentar la capacidad de resiliencia ante el cambio climático (CC) de las comunidades y
los ecosistemas vulnerables en las zonas rurales de Ecuador, Guatemala y Costa Rica. Dirige sus esfuerzos
hacia los siguientes objetivos: a) mejorar condiciones marco y fortalecer la gobernanza en múltiples niveles para
la AbE; b) implementar medidas de AbE innovadoras y costo-eficiente con enfoque de género; c) desarrollar
capacidades en actores claves para escalar las AbE; y d) mejorar el acceso a mecanismos financieros para
grupos vulnerables. El programa realiza acciones para incorporar el enfoque de AbE en políticas nacionales y
de paisaje, por ejemplo: planes de manejo de cuencas, planes de adaptación municipales, entre otros. También
provee evidencia empírica sobre la relación costo y efectividad de la implementación de medidas de AbE en
finca y paisaje y promueve la creación de modelos de negocios para apalancar enfoques que consideran SE y
biodiversidad para la gestión del riesgo climático.

Incorporación en el diseño de políticas públicas en ALC

Con distintos grados de apoyo de otros actores, los gobiernos de ALC han implementado
políticas para la restauración y conservación de SE de forma explícita o de forma implícita a
través de iniciativas genéricas de conservación. Se destacan dos de las políticas más comunes y
de mayor arraigo: los pagos por servicios ambientales (PSA) y la designación de áreas protegidas
(AP).

Por su parte, los PSA constituyen una herramienta de política que brinda incentivos económicos
a los proveedores de SE (por ejemplo: agricultores, propietarios de bosques) condicionados a
reglas acordadas de manejo de la finca o predio, como restricciones a cambio de uso del suelo
(Wunder 2015). En la década de los noventa, los programas de PSA surgieron como parte de las
iniciativas de conservación forestal en ALC y se conformaron como una alternativa o
complemento a los enfoques tradicionales de comando y control (por ejemplo: AP
gubernamentales). Además de pagar por la conservación de bosques y plantaciones forestales,
algunos PSA también incluyen a los SAF y otras buenas prácticas agrícolas como opciones que
pretenden promover a través de los pagos.

En las últimas dos décadas, el número de esquemas de PSA ha aumentado significativamente.


Actualmente, existen cerca de 550 programas de PSA en todo el mundo (Salzman et al. 2018) y
aproximadamente la mitad de estos se están implementando en ALC (UNEP y WCMC 2016).
Este gran número de esquemas se traduce en una gran diversidad en el grado de condicionalidad
de los pagos, el tipo de intermediario que administra el esquema, las fuentes de ingresos, los SE
priorizados, la efectividad, el monto de los pagos y la duración de los contratos, entre otras
características críticas (Wunder et al. 2018).

26 Para obtener más información visite: Scaling-up Ecosystem-based adaptation (EbA) measures in rural Latin America | Internationale
Klimaschutzinitiative (IKI) ([Link])

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 120


ALC alberga algunos de los programas a escala nacional más conocidos mundialmente, como los
esquemas nacionales de PSA en Costa Rica y México (recuadro 4). A pesar del papel de
liderazgo de los gobiernos centrales en estos programas, la mayoría de los esquemas de PSA en
ALC se han desarrollado localmente con la participación de diversos actores, como empresas
públicas y privadas, municipios, entre otros interesados especialmente en la protección del
recurso hídrico (Madrigal y Alpízar 2008 y Grima et al. 2016). Hasta cierto punto, esto ha
permitido ampliar la base presupuestaria dominada principalmente por fondos provenientes de
los gobiernos y la asistencia internacional (Grima et al. 2016). La participación del sector privado
es cada vez más importante y en general se requiere de fuentes de financiamiento adicionales y
permanentes que garanticen la sostenibilidad en el largo plazo (Kim et al. 2016; Salzman et al.
2018; Porras y Chacón-Cascante 2018).

Por otro lado, las AP son reconocidas como la política de conservación de la biodiversidad más
relevante en el mundo y ALC ha estado a la vanguardia en su implementación (Blackman et al.
2014; UNEP-WCMC 2016). En los últimos años, ALC aumentó significativamente su cobertura de
AP terrestres y marinas y llegó a tener la mayor proporción de área terrestre protegida
globalmente: un 23 %, frente a un promedio de 12,7 % en el resto del mundo (Blackman et al.
2014 y PNUMA-WCMC 2016).

Recuadro 5. Ejemplos de programas de PSA en ALC.

PSA en México. Establecido en el 2003 y administrado por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), llegó
a ser el PSA más grande del mundo, hasta cubrir 3,25 millones de hectáreas en todo el país (OCDE 2018). El
programa se ha implementado a través de tres esquemas diferentes: a) el Programa Nacional de PSA,
financiado con presupuestos federales; b) mecanismos locales de PSA, un mecanismo de contrapartida donde
el gobierno federal iguala hasta el 50 % del financiamiento privado para la implementación de PSA locales en
acuerdo con empresas privadas, organismos no gubernamentales (ONG), gobiernos estatales y municipales;
y c) el Fondo Patrimonial de Biodiversidad, creado hace más de 20 años para el financiamiento a largo plazo
de la conservación de ecosistemas forestales que albergan la biodiversidad significativa mundial. El programa
ha focalizado sus esfuerzos en las áreas socialmente más vulnerables con un alto riesgo de deforestación y
pérdida de hábitat.

PSA Costa Rica. El PSA en este país es uno de los más longevos del mundo y es el resultado de décadas de
experimentación, aprendizaje y adaptación. El éxito del programa nacional de PSA debe contextualizarse
como parte de una combinación de políticas y leyes complementarias diseñadas por el gobierno central para
proteger el medio ambiente. Este programa es administrado por el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal
(FONAFIFO) desde el año 1996. Se ha enfocado en la conservación de bosques y su principal fuente de
financiamiento proviene de una fracción del impuesto a los combustibles.

Fuente: Kim et al. 2016.

121 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Si bien el modelo de gestión de AP a través de la administración gubernamental ha sido el más
frecuente en la historia de ALC, existe una fuerte tendencia hacia esquemas de gobernanza
compartida o cogestión, en los que los gobiernos y diferentes actores tienen acuerdos formales
para compartir derechos y responsabilidades (UNEP-WCMC 2016). Entre los actores que
generalmente cogestionan las AP en la región, se encuentran las comunidades indígenas, las
asociaciones comunitarias, los municipios, las ONG y, en algunos casos, las universidades
(UNEP-WCMC 2016). De hecho, ALC lidera globalmente a otras regiones en desarrollo en el
establecimiento de AP de usos múltiples y cogestión (recuadro 5).

Las AP de usos múltiples son aquellas en las que, además de la conservación, se permiten usos
recreativos y turísticos, así como actividades productivas sostenibles (Dudley 2008).
Actualmente, el 33 % y el 31 % de las AP en ALC se encuentran bajo reservas indígenas y de uso
múltiple, respectivamente (Blackman et al. 2014 y UNEP-WCMC 2016). En comparación con
otras regiones en desarrollo, ALC ha establecido la mayor cantidad de AP de uso múltiple, con el
33 % de su superficie, en comparación con el 6 % y el 22 % en África y Asia, respectivamente
(Blackman et al. 2014). Estudios rigurosos de evaluación de impacto realizados en ALC
(especialmente en Brasil y México) han encontrado que algunas AP han logrado detener el
cambio de uso de la tierra y la degradación, particularmente en los casos en que las AP utilizan
la gestión conjunta y permiten usos múltiples (Blackman; 2015; Robalino et al. 2015; Herrera et al
2019).
Recuadro 6. Ejemplos de AP de uso múltiple y cogestión en ALC.

En Guatemala, el gobierno otorgó concesiones de manejo forestal sostenible a comunidades indígenas ubicadas
dentro de la AP Reserva de la Biosfera Maya. Se han establecido concesiones forestales en los últimos 20 años
para que las comunidades locales puedan acceder a estos recursos. Como retribución, estas comunidades se
comprometen al cumplimiento de un plan de gestión forestal sostenible, certificado por el Forest Stewardship
Council (FSC). Las evaluaciones de resultados muestran que la participación en concesiones forestales mejora
los ingresos en las comunidades (Bocci et al. 2018) y reduce la deforestación (Blackman 2015).

En México, el 80% de las tierras altamente biodiversas del país están bajo administración de propiedad privada
o comunitaria (conocidos como Ejidos) (Pérez-Bocanegra et al. 2014). Las propiedades bajo esta categoría de
protección reciben la oportunidad de acceder a financiamiento para proyectos de secuestro de carbono y
ecoturismo, así como apoyo técnico y legal para mitigar amenazas como la tala y la caza ilegales.

En Brasil, los territorios indígenas son reconocidos por el gobierno como AP y ocupan aproximadamente el 12,8
% de su superficie, de las cuales el 98 % se encuentra en la Amazonía, un sitio de relevancia mundial (Ministerio
del Medio Ambiente 2007). Estas AP han funcionado como una política efectiva para prevenir la deforestación
(UNEP-WCMC 2016; Herrera et al. 2019). Además, la red de reservas privadas de Brasil es especialmente fuerte,
con cientos de reservas privadas de patrimonio natural (PNHR) que abarcan casi 480 000 ha, lo cual contribuye
a llenar vacíos de conservación donde la gestión gubernamental no puede llegar (UNEP-WCMC 2016).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 122


En general, los estudios en ALC muestran que las AP generan importantes beneficios
económicos locales al promover el ecoturismo y generar SE relevantes para sustentar los medios
de vida locales y el crecimiento económico (Bovarnick et al. 2010 y Blackman 2015). De igual
manera, el aumento del turismo en las AP puede impactar positivamente el empleo y los salarios
de las poblaciones locales alrededor de las entradas a estos parques, como en el caso de Costa
Rica (Robalino et al. 2015). Además, las AP logran reducir los niveles de pobreza de las
poblaciones aledañas en Costa Rica y Bolivia (Andam et al. 2010 y Ferraro et al. 2011). Sin
embargo, los estudios en Perú y México no mostraron grandes resultados positivos (Miranda et
al. 2016 y Sims y Alix-García 2017).

Implicaciones para la formulación de políticas públicas

La salud de los ecosistemas es la base para el desarrollo económico en ALC. Esta región tiene
una enorme riqueza de activos naturales que son el sustento actual de millones de personas y
que representan la base del crecimiento económico futuro. No obstante, la degradación actual y
las diversas amenazas que sufren los ecosistemas en la región requieren de soluciones
efectivas, innovadoras y adaptadas a la compleja realidad política, social y económica. De esta
manera, un principio básico de las políticas de desarrollo para la región consistiría en minimizar
las disyuntivas (trade-offs) y fomentar las sinergias entre la conservación, el uso sostenible de la
biodiversidad, los recursos naturales y el crecimiento económico.

El diseño y la implementación de políticas, programas y proyectos exitosos para la recuperación


y conservación de los SE en ALC requieren de varias condiciones básicas que deben ser
fomentadas activamente por los gobiernos de la región. Entre estos elementos se destacan los
siguientes:

Diseño e implementación con base en evidencia: las políticas exitosas para la integración de
la biodiversidad en la toma de decisiones públicas deben basarse en información precisa y la
mejor evidencia científica disponible en ese momento. La implementación de un programa o
política no debe postergarse si no se dispone de toda la información al inicio del proceso o si
la evidencia científica es débil. Una clave determinante del éxito en esos casos es la creación
de un sistema integrado que recopile sistemáticamente pruebas del impacto de la política y
otra evidencia relevante. Las políticas exitosas son aquellas que se ajustan y perfeccionan
constantemente en función de la evidencia. Por ejemplo, el programa de PSA en Costa Rica
ha evolucionado y mejorado su base técnica a lo largo de sus más de 20 años de
implementación.

Estrategias financieras innovadoras y robustas: la gestión y conservación de las políticas para


la restauración y conservación de SE deben evolucionar para volverse más sofisticadas desde
el punto de vista técnico y financiero. Esto atraerá a un grupo más grande y variado de

123 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


donantes y producirá inversiones más efectivas y con impacto demostrado para reducir costos
o generar ingresos económicos adicionales a quienes las implementan. Esto es
particularmente relevante en la selección de herramientas de monitoreo, reporte y verificación
(MRV) y en la elección de indicadores de éxito. Las políticas exitosas deben ser capaces de
demostrar resultados a una audiencia que va mucho más allá de los actores motivados por la
conservación de la biodiversidad y los recursos naturales. Un buen ejemplo lo constituye el
uso de los ecosistemas y sus servicios como soluciones de infraestructura diversa (por
ejemplo: el uso de manglares para mitigar el impacto de eventos extremos en las costas). En
estos casos, se debería demostrar su rentabilidad en un análisis estándar de costo-beneficio
vis a vis de la infraestructura gris tradicional.

Complementariedad de políticas: los instrumentos de política para la conservación de la


biodiversidad no funcionan en el vacío; es decir, su éxito depende en gran medida de su
interacción con todas las políticas existentes y las características del entorno social y
económico relevante. Las sinergias entre políticas son fundamentales para compensar las
debilidades inherentes a cada política. Por ejemplo, es deseable el complemento entre AP y
PSA, debido a que concentra interés en objetivos de conservación en terrenos que no son del
dominio público. La combinación óptima debe reflejar las condiciones políticas, económicas,
sociales y culturales de cada país, en atención a un entorno siempre cambiante.

Coordinación interinstitucional, agendas concertadas e inclusión: la biodiversidad y los


servicios derivados de ella son transversales a todos los sectores de la economía de un país.
Por ello, no puede mantenerse el argumento de que la conservación de la biodiversidad es
competencia única de los ministerios de ambiente o agencias especializadas en los países. A
manera de ejemplo, la transformación y la consolidación de la seguridad alimentaria, a través
de sistemas agrícolas diversos, pueden tener implicaciones positivas en la salud y bienestar
humano y, por ende, pueden representar una menor carga en los presupuestos de salud
pública en los países.

Para incorporar la biodiversidad en los planes nacionales de cambio climático, desarrollo y riesgo
de desastres, entre otros, se necesita una mejor coordinación de las políticas agrícolas para
fomentar las sinergias entre la productividad en las fincas, los objetivos climáticos globales y
reducción de desastres. Para muchos países, esto representa un cambio de paradigma
importante y requiere un esfuerzo intersectorial para resaltar los beneficios económicos,
ambientales y sociales asociados con una agricultura que vaya de la mano con la conservación
de biodiversidad y viceversa. La participación en la toma de decisiones de los actores locales,
especialmente mujeres, jóvenes y grupos vulnerables en general, no debe relegarse a un plano
secundario. Estos deben ser considerados activamente en el diseño de las políticas y su la
implementación exitosa.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 124


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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 130


SECCIÓN 3:

INSTRUMENTOS PARA
MOVILIZAR LA BIOECONOMÍA
´
SECCIÓN 3: INSTRUMENTOS PARA MOVILIZAR LA BIOECONOMIA

Sin duda, ALC posee grandes potencialidades intrínsecas para fomentar y aprovechar la
bioeconomía como modelo para el desarrollo sostenible. Sobresalen sus capacidades biológicas,
su estructura productiva-comercial (sobre todo agrícola y agroindustrial), sus experiencias
precursoras en desarrollos bioeconómicos, como aplicaciones biotecnológicas en el agro,
biocombustibles, bioinsumos, entre otros factores. Aun cuando estas condiciones convierten a
ALC en una región con ventajas comparativas para el fomento de la bioeconomía, su sola
existencia no asegura nada.

Se requiere, construir las condiciones habilitadoras, las reglas del juego y los incentivos correctos
para que –a partir de sus ventajas comparativas– la región, los países y los territorios puedan
fomentar las nuevas industrias biológicas que agregarán valor en cascada y generarán nuevos
ingresos y empleos locales, a la vez que contribuirán con la descarbonización y la sostenibilidad
ambiental. De acuerdo con la experiencia de otros países y regiones, tres factores se convierten
en los principales movilizadores de las oportunidades de la bioeconomía en la región: las
políticas, el financiamiento y la ciencia, tecnología e innovación (CTi).

3.1 Estrategias y políticas para la bioeconomía en ALC


Autor: Chavarría, H. (IICA).

Estado de situación: mayor posicionamiento político de la bioeconomía y disímiles


avances en la gestión de estrategias, políticas y normativas para su fomento.

ALC está cada vez más posicionada en la discusión mundial de la bioeconomía.

A pesar de que ALC es una de las regiones que tiene más potencial biológico y productivo para
el aprovechamiento de la bioeconomía (Chavarría et al. 2021), hasta hace cinco o seis años la
región tenía participación casi nula en los espacios mundiales donde se discuten las buenas
prácticas, lecciones aprendidas y casos de éxito de la bioeconomía y donde se decide gran parte
de los apoyos e inversiones para su fomento. Estamos hablando principalmente del Global
Bioeconomy Summit (GBS), el International Consortium on Applied Bioeconomy Research
(ICABR) y el International Bioeconomy Forum (IBF), así como de las principales plataformas
mundiales de los senderos de la bioeconomía, como el Global Bioenergy Partnership (GBEP), la
IEA Bioenergy, el Protocolo de Cartagena en Bioseguridad y la Convención de Diversidad
Biológica. El protagonismo y la participación en estos espacios, que reúnen a los principales
expertos y referentes de la bioeconomía y de sus senderos, es fundamental para acceder a los

132 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


conocimientos, lecciones aprendidas, proyectos de cooperación sur-sur, inversiones y relaciones
con pares de otros países y regiones.

En la actualidad la situación es diferente. Gracias a los esfuerzos de los propios países y de


organizaciones de cooperación internacionales, como el Instituto Interamericano de Cooperación
para la Agricultura (IICA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre otros, hoy ALC es socio y participante activo en
todos estos espacios, lo que permite que el mundo vuelva la mirada a la región.

Por ejemplo, el International Advisory Council on Global Bioeconomy (IACGB) de GBS cuenta
hoy con seis integrantes de ALC (de un total de 43). Sobresalen nombres como Eduardo Trigo,
Marcelo Regunaga, Lucia Pitalluga, Hugo Chavarría, Daniel Vargas y Adrián Rodríguez (ICABR
2023a). Además, durante las últimas conferencias y talleres internacionales27 del GBS, la región
ha tenido un papel protagónico en las principales plenarias, mesas redondas, eventos paralelos
y otros espacios de discusión. El mayor protagonismo y participación de la región en este espacio
les ha permitido a los actores públicos y privados de ALC acceder a relaciones de cooperación y
alianza con instituciones de la bioeconomía de otras regiones.

Un caso similar se presenta con el ICABR. En el 2020 el ICABR se realizó de manera virtual en
conjunto con IICA (IICA 2020b) y la edición del 2023 se realizó, por primera vez en la historia, en
un país de ALC. Gracias al esfuerzo conjunto del IICA y de los Ministerios de Agricultura y
Ganadería y Ciencia y Tecnología de Argentina, el ICABR durante el 2023 se realizó en este país
sudamericano entre el 4 y 7 de julio (ICABR 2023b), sirviendo como vitrina para presentarle al
mundo académico los desarrollos políticos, científicos y empresariales de la bioeconomía en la
región (IICA 2023a).

Este mayor posicionamiento y protagonismo se ha logrado no solo en los espacios mundiales de


la bioeconomía (en general), sino también en los referentes a los principales senderos de ALC.
Por ejemplo, en biotecnología y bioseguridad, las delegaciones de ALC tienen hoy una mayor y
mejor participación en el Protocolo de Cartagena en Bioseguridad y en la Convención de
Diversidad Biológica (Rocha-Salavarrieta 2022). En biocombustibles podríamos afirmar lo mismo
en referencia a la IEA Bioenergy (división de bioenergías de la Agencia Internacional de
Energías), el GBEP y la Plataforma Biofuturo. Mención especial requiere la reciente creación de
la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos, la cual está compuesta por los
principales gremios empresariales e industriales de las Américas dedicados a la producción y
procesamiento de azúcar, alcohol, maíz, sorgo, soja, aceite vegetal y granos, y tiene como
objetivo coordinar la elaboración, promoción y consumo sustentables de estas energías limpias
en el hemisferio (IICA 2023b).

27 Para más información: [Link]

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 133


Además de tener una mayor participación en estos espacios, los países de ALC también han
posicionado a la bioeconomía en los planteamientos acordados y los han llevado a los principales
espacios mundiales del agro, de los sistemas agroalimentarios, del clima y de la biodiversidad.
Así la bioeconomía aparece como protagonista en los mensajes que los países de las Américas
llevaron a la Cumbre de los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (2021), a la Junta
Interamericana de Ministros de Agricultura (IICA, 2021), a la COP27 (United Nations Climate
Change 2022a) y a la COP15 (United Nations Climate Change 2022b).

Dado el mayor convencimiento sobre el potencial que tiene ALC para promover y aprovechar la
bioeconomía como modelo de desarrollo productivo, los principales organismos de cooperación
internacional y regional tienen la mirada puesta en la región. En comparación con los inicios del
2018, una mayor cantidad de organismos internacionales, regionales y nacionales están
apoyando a los países, territorios y cadenas de ALC en el fomento de sus bioeconomías.
Sobresalen el IICA, BID, GGGI (Global Green Growth Institute ), FGV (Fundação Getulio Vargas),
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), CEPAL,
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO),
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), GIZ (Deutsche Gesellschaft für
Internationale Zusamme- narbei), BioFin (Finanzas para la Biodiversidad), Coalición de
Economía Circular ALC, AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el
Desarrollo), Stockholm Environment Institute, Allbiotech, Igem (International Genetically
Engineered Machine), entre varios otros.

Aunque ha aumentado el interés y el posicionamiento de la bioeconomía en la agenda


política, solo dos países de ALC han formalizado estrategias dedicadas a la bioeconomía,
las han lanzado y se encuentran en implementación (Costa Rica y Colombia). Algunos
otros esfuerzos se han quedado en el camino.

En materia de estrategias y políticas dedicadas a la bioeconomía, lo cierto es que el mayor interés


de los países no se ha traducido necesariamente en un aumento de las políticas y estrategias
formuladas y lanzadas. Al igual que como sucedía en el 2020, actualmente los únicos países
latinoamericanos que tienen estrategias formales y se encuentran en procesos de
implementación son Costa Rica y Colombia.

Si bien es cierto otros países están avanzando en la construcción de estrategias nacionales


dedicadas a la bioeconomía, los procesos de formulación todavía están en marcha y no han
culminado. Sobresalen Ecuador (IICA 2020a) y Paraguay (IICA 2023c). También se han
presentado casos donde países avanzaron fuertemente en procesos de construcción y
formulación y por diversas condiciones estos procesos no culminaron con estrategias o políticas
lanzadas (por ejemplo, en Uruguay).

134 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


En lo que respecta a las estrategias nacionales de Costa Rica y Colombia, los ritmos de
implementación han sido variados. Costa Rica lanzó su estrategia de bioeconomía a finales del
2020, pero su implementación se ha llevado a cabo principalmente a través de iniciativas
independientes enfocadas en la promoción de bioemprendimientos y bionegocios (Hub de
Biomateriales de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo - CINDE, la Plataforma
de Bionegocios, el Programa Greentech Costa Rica, el Programa BioInnova-Training, entre otros)
(CINDE 2023; PNUD y MICITT 2020; Pomona 2022, IICA 2022). Para los primeros meses del
2023, se efectuaron talleres regionales que tenían como objetivo construir planes de acción para
la bioeconomía territorial. Este esfuerzo fue liderado por el Ministerio de Ciencia, Innovación,
Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) y apoyado por el IICA, CINDE, la industria, la
academia, entre varios otros actores).

En el caso de la estrategia nacional de bioeconomía de Colombia (lanzada en el 2020), la


implementación se ha realizado, en gran medida, a través del programa Colombia BIO del
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), por medio del apoyo a
expediciones científicas para conocer la biodiversidad del país y el desarrollo de bioproductos.
Minciencias ha financiado desarrollos tecnológicos e innovaciones en bioeconomía (Ministerio de
Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia 2023). En el caso colombiano sobresale el
impulso al uso sostenible de la biodiversidad y el aprovechamiento de la biomasa local, así como
el impulso a las spin-off de base biotecnológica (direccionadas a los sectores de alimentos,
agricultura, insumos biológicos, químicos y salud). Adicionalmente, el gobierno nacional ha
llevado a cabo talleres en todas las regiones del país, con el propósito de co-construir las hojas
de ruta para el fortalecimiento y consolidación de la misión, donde se consideran las rutas
posibles sugeridas en cada uno de los territorios. De manera complementaria y en conjunto con
la cooperación de Alemania, Federal Ministry of Education and Research (BMBF), Reino Unido y
el Instituto Global para el Crecimiento Verde, se han abierto diferentes convocatorias para
fortalecer capacidades en materia de investigación e innovación en bioproductos.

Recuadro 7. El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y la Estrategia de


Bioeconomía en Colombia28.

El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt fue creado por la Ley 99 de 1993
para ser el brazo investigativo en biodiversidad del Sistema Nacional Ambiental de Colombia (SINA). En el marco
del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, ratificado por Colombia en 1994, el Instituto

28 Por Felipe García Cardona, Gerente de Centro Economía y Finanzas de la Biodiversidad, Dirección de Conocimiento, Instituto de

Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 135


Humboldt genera el conocimiento necesario para evaluar el estado de la biodiversidad en Colombia y para tomar
decisiones sostenibles sobre esta.

La misión del instituto es promover, coordinar y realizar investigación que contribuya al conocimiento, la
conservación y el uso sostenible de la biodiversidad como un factor de desarrollo y bienestar de la población
colombiana. Trabaja en red con múltiples organizaciones, nacionales e internacionales, con capacidad para
incidir en la toma de decisiones y en las políticas públicas.

Como parte de sus funciones, el Instituto Humboldt se encarga de realizar, en el territorio continental de la Nación,
la investigación científica sobre biodiversidad, recursos hidrobiológicos y genéticos. Asimismo, coordina el
Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad (SIBI Colombia) y la conformación del inventario nacional
de la biodiversidad.

La gran relevancia y posicionamiento en los temas relacionados con uso sostenible de la biodiversidad y los
servicios ecosistémicos le permitieron posicionarse dentro del objetivo de bioeconomía de la Política Nacional de
Crecimiento verde, lanzada por el gobierno en el 2018. Con este marco, el instituto lanzó un objetivo estratégico
en competitividad y bioeconomía, que evolucionó en lo que actualmente se conoce como la misión de
bioeconomía. Dicha misión plantea impulsar ventas por 600 millones de dólares en negocios innovadores
mediante el uso sostenible de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos al 2030.

Como resultado de este proceso, el instituto creó el Centro de Economía y Finanzas de la Biodiversidad, que tiene
dentro de sus funciones liderar la misión de bioeconomía. Dentro de dicho centro, se creó el Laboratorio de
Innovación en Bioeconomía, el cual tiene como objetivos fortalecer los bionegocios, desarrollar biosoluciones y
sacar adelante iniciativas en diferentes biorregiones en el país. El centro actualmente trabaja en más de 10
departamentos del país y ha posicionado a la bioeconomía en diferentes escalas y en varias cadenas de valor.

Recuadro 8. Enfoque de bioeconomía del Instituto SINCHI para la Amazonia colombiana.29

El Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI se caracteriza por ser un destacado centro de
investigación con un enfoque específico para la Amazonia colombiana. Su sede principal se encuentra en Leticia,
Amazonas. Además, cuenta con sedes en San José del Guaviare en Guaviare, Florencia en Caquetá, Mitú en
Vaupés, Inírida en Guainía, así como una sede de enlace en Bogotá D.C. Adicionalmente, dispone de estaciones
experimentales en Puerto Leguizamo, Putumayo y El Trueno en Guaviare. Esta red de sedes permite un
constante y estrecho vínculo con la región amazónica colombiana, su población y sus dinámicas.

Los esfuerzos del instituto se articulan a través de cinco programas de investigación, entre los que se encuentra
su Programa de Sostenibilidad e Intervención, cuyo aporte en materia de bioeconomía es especialmente
relevante para la región. Este programa tiene como objetivo generar alternativas productivas sostenibles que
promuevan procesos de innovación y transferencia tecnológica. Su fin último es mejorar las condiciones de vida

29 Por Juliana E.C. Cardona-Jaramillo, Raquel Oriana Diaz, Marcela Carrillo, María Soledad Hernández-Gomez, Instituto Amazónico

de Investigaciones Científicas SINCHI.

136 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


y redirigir intervenciones inapropiadas. Para ello, se focaliza en dos líneas de investigación: a) desarrollo rural
agroambiental, restauración participativa y economía forestal en la Amazonia colombiana y b) bioeconomía para
la transformación productiva, innovadora y sustentable en la Amazonia colombiana. La segunda línea de
investigación, en específico, se centra en la generación de conocimiento y tecnología para la producción de
bienes y servicios derivados de la utilización sostenible de recursos ambientales y biodiversidad. Esto contribuye
a satisfacer las necesidades de diversos sectores económicos y consumidores. Mediante la transferencia de
tecnología y la optimización de las cadenas de valor, se busca impactar positivamente en la productividad de la
región amazónica colombiana. Con miras a estos objetivos, la línea de bioeconomía persigue los siguientes
propósitos:

1. Llevar a cabo bioprospección de la diversidad microbiana, vegetal, de hongos, insectos y microalgas,


además de aprovechar la biomasa residual agroindustrial. Esto permite generar perfiles de uso de las
especies fuente de grupos químicos relevantes y sus posibles aplicaciones.
2. Desarrollar tecnologías innovadoras basadas en los resultados de perfil de uso de especies estudiadas.
Esto incluye la exploración de nuevas formas de uso y aprovechamiento, lo que promueve una economía
circular.
3. Diseñar equipos y soluciones energéticas para aprovechar las especies de la biodiversidad y
subproductos de transformación.
4. Consolidar y escalar cadenas de valor basadas en la transferencia tecnológica, la innovación y la
participación. Esto conlleva un beneficio directo para las comunidades amazónicas.

Como resultado de estas acciones, se cuenta con una base de datos donde se caracterizan parámetros físicos,
químicos y de actividad biológica de 63 especies vegetales que son posibles fuentes de ingredientes naturales
(Carrillo et al. 2016; Carrillo et al. 2017), la mayoría con abundancia en los bosques. También se mantienen datos
sobre el desarrollo de por lo menos 24 procesos de obtención de ingredientes naturales y más de 55 productos
alimenticios, cosméticos y nutraceúticos (Carrillo et al. 2015; Cardona et al. 2019) con procesos de transferencia
para al menos 138 emprendimientos, organizaciones comunitarias o negocios amazónicos. Esto consolida
cadenas de valor para al menos tres activos de la Amazonía colombiana.

Además de las dos políticas-estrategias nacionales dedicadas a la bioeconomía, hay


varios países que están en proceso de formulación e implementación de estrategias
sectoriales (agricultura-ciencia y tecnología) y territoriales basadas en la bioeconomía.

Sería “injusto” utilizar solo las estrategias nacionales dedicadas a la bioeconomía para medir el
nivel de atención y prioridad política que brindan los países de la región al tema. Son varios los
países que –aunque no cuentan con estrategias nacionales– han realizado grandes esfuerzos
para formular e implementar estrategias e iniciativas sectoriales enfocadas en la bioeconomía.

El caso más sobresaliente posiblemente sea el de Brasil. Aunque Brasil no tiene una estrategia
nacional dedicada a la bioeconomía (como si la tienen Costa Rica y Colombia), cuenta con cinco

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 137


o seis grandes estrategias sectoriales que en suma abarcan todo el territorio y la gran mayoría de
senderos potenciales. Sobresalen el Plan de Acción sobre Ciencia, Tecnología e Innovación en
Bioeconomía, el Programa Bioeconomía Brasil - Sociobiodiversidad, el Observatorio de
Bioeconomía de la Fundación Getulio Vargas, el Hub de Bioeconomía Amazónica, el Proyecto
Bioeconomía y Cadenas de Valor, entre otros. En los últimos tres años, Brasil ha incrementado
sustancialmente el apoyo a estrategias que fomentan la ciencia, tecnología e innovación para el
aprovechamiento sostenible de la sociobiodiversidad (principalmente del Amazonas). Estas
iniciativas tienen el liderazgo de los ministerios de agricultura, ganadería y abastecimiento,
ciencia y tecnología, economía y medio ambiente y la participación y colaboración de una gran
cantidad de instituciones financieras y servicios de apoyo Deutsche Gesellschaft für
Internationale Zusamme- narbeit (GIZ), Clean and Green Energy (CGEE), Sustainable Aviation
Fuel (SAF), FAS, Global Educational Concepts (GEC), Federal Ministry of Food and Agriculture in
Germany (BMEL), BMBF, Nature Conservacy, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Natura,
entre muchos otros) (Observatorio de Políticas Públicas para los Sistemas Agroalimentarios).

Argentina es otro de los casos emblemáticos en la región que –pese a no contar con una
estrategia nacional dedicada a la bioeconomía– ha apostado fuertemente a las políticas e
institucionalidad en el tema. Desde el 2017, Argentina estableció el Programa de Fomento de la
Bioeconomía, en la órbita de la subsecretaría de Bioindustria dependiente de la Secretaría del
Ministerio de agroindustria (Ministerio de Agroindustria 2017). Desde esa fecha, el tema de
bioeconomía ha estado inmerso en la institucionalidad de los ministerios y secretarías que se
relacionan con agricultura, ganadería y agroindustria. Más recientemente, en el 2020, se creó la
Dirección Nacional de Bioeconomía, quien se encarga de la promoción y regulación de los
productos de la bioeconomía y de la interrelación de estos con todas las cadenas productivas
(Ministerio de Economía 2022).

En lo referente a planes y estrategias sectoriales, desde hace más de seis años, Argentina cuenta
con planes y estrategias para la bioeconomía en las cadenas del agro y de la industria.
Sobresalen el Programa Bioeconomía Regiones Argentinas (Ministerio de Ciencia, Tecnología e
Innovación 2018), el Plan de Acción para el Sector de Biomateriales y Bioproductos (Ministerio de
Economía 2019a), el Programa de Bioinsumos Agropecuarios Argentinos (Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca 2021), el Programa Sello BioProducto Argentina (Ministerio de
Economía 2021), entre otros. Para el 2022 se lanzó el Plan de Ciencia Tecnología e Innovación
(CTi) para la bioeconomía y el Plan de Acción de la Bioeconomía para el Sector Agropecuario
Argentino (Ministerio de Economía 2019b) que inició su implementación a mediados del 2023. En
el 2022 se puso en marcha el Programa BioDesarrollar para impulsar la bioeconomía, que
comprende la biotecnología, bioinsumos, biomateriales y bioenergía, con una visión de economía
circular (Ministerio de Economía 2023).

138 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Recuadro 9. Estrategia de bioeconomía de México.

México es otro de los países donde actualmente se está formulando una estrategia de la bioeconomía enfocada
en un sector específico (agro). México inició sus esfuerzos por impulsar el desarrollo de una política en
bioeconomía en el 2008 con la creación de la Dirección General Adjunta de Bioeconomía, dentro de la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). En la actualidad, se cuenta con
una Ley General de Economía Circular (de orden Federal, pero sin un reglamento que permita su aplicación) y
algunos esfuerzos de gobiernos estatales y municipales para impulsar el desarrollo de la bioeconomía.

En conjunto con la representación del IICA en México y el Programa de Innovación y Bioeconomía del IICA, la
Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México está impulsando la formación de una estrategia sectorial
de bioeconomía agrícola que permita sentar las bases para impulsar programas de fomento a emprendimientos
bioeconómicos. Ambas instituciones han acordado un programa de trabajo para el diseño y desarrollo de la
estrategia, que se espera finalice a inicios del 2024.

Aunque son pocos los países que tienen estrategias dedicadas a la bioeconomía, muchos
han formulado y están implementando marcos normativos y regulatorios para los
senderos más históricos de la bioeconomía en la región (bioenergía y bioseguridad
principalmente). En estos senderos ALC fue pionero y hoy es líder.

Como se ha mencionado en otros documentos (Chavarría et al. 2021; Hondson de Jaramillo et al.
2019; Trigo et al. 2023; Bisang et al. 2022) ALC fue pionero y hoy es líder en los desarrollos
productivos y comerciales de varios senderos de la bioeconomía, sobre todo en aplicaciones
biotecnológicas en la agricultura, biocombustibles y servicios ecosistémicos.

Cuadro 9. Madurez en procesos de gestión de estrategias, políticas y normativas para la bioeconomía en ALC.

Estado de maduración Discusión Formulación Implementación

Normativas y reglamentaciones para Jamaica México Guatemala Chile


"aplicaciones biotecnológicas en la República Dominicana Honduras Paraguay
agricultura". Perú Costa Rica Uruguay
Bolivia Colombia Brasil
Ecuador

Normativas y reglamentaciones para México República Dominicana Guatemala Paraguay


"biocombustibles líquidos". Costa Rica Chile Colombia Uruguay
Ecuador Brasil
Perú Jamaica
Bolivia

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 139


Para promover el desarrollo de las tecnologías y de los negocios en estos senderos de la
bioeconomía y asegurar que estos se realicen en un marco de seguridad y sostenibilidad
ambiental, cerca de 15 países de ALC han formulado instrumentos normativos y reglamentarios,
algunos de los cuales ya se están implementando. Como se puede observar en el cuadro 9, el
nivel de maduración de los procesos de formulación e implementación de estas reglamentaciones
y normativas difiere entre los países.

Biotecnología y bioseguridad (B&B): la normativa y reglamentación en el continente es


heterogénea: desde países que tienen un desarrollo normativo nulo o incipiente hasta países
que son líderes mundiales en la materia (como Argentina, Brasil o Colombia).

Biocombustibles líquidos: al igual que en B&B, la madurez de la normativa es poco


homogénea y disímil. Sin embargo, hay coincidencia en que en la obligación de mezclar
biocombustibles con combustibles fósiles ha sido el motor para impulsar el consumo y la
producción. Esto se ha implementado a través de diferentes mecanismos, entre los que
destaca el “mandato de mezcla obligatoria” de bioetanol con gasolinas y de biodiésel con
diésel fósil y los “mandatos generales” de mezcla de biocombustibles con combustibles
fósiles.
Recuadro 10. Políticas y normativas para la promoción y regulación de los bioinsumos en ALC.

Los países latinoamericanos han mostrado un creciente interés en la promoción y fomento de los bioinsumos,
especialmente durante los últimos años. La naturaleza biodegradable de los bioinsumos en el ambiente, así como
la llegada al mercado de productos cada vez más consistentes (mejor desempeño) está ayudando a su
popularidad y genera mayor confianza para que los productores integren estas tecnologías en sus programas de
producción, como parte de un manejo integrado del cultivo. Algunos países de la región ya vienen trabajando
desde inicios de los años 2000, tanto en investigación y desarrollo, como en temas normativos. Los principales
esfuerzos en materia de política pública se han dirigido al desarrollo o actualización de las regulaciones de
registro y control de estos productos, con el fin de habilitar requisitos y procedimientos diferenciados que faciliten
y licencien este proceso e impulsen el aumento en el número de productos disponibles en el mercado. En ALC,
17 países presentan resoluciones normativas, con el objetivo de regular el registro y control de bioinsumos. De
estos, tan solo cinco tienen una normativa específica para bioinsumos. Sin embargo, también hay países que no
parecen haber reaccionado y la inclusión de los insumos biológicos en sus regulaciones, aún es un tema
pendiente. No fue posible encontrar información para 15 países relacionada con políticas públicas y normativas,
especialmente en el Caribe.

Aunque el avance reciente es importante, ALC sigue presentando importantes y numerosas dificultades en temas
normativos para los bioinsumos. Esto se debe principalmente a la falta de leyes pertinentes para regular su
producción y distribución, lo que ocasiona dificultades para su acceso y aplicación. Además, hay escasez de
financiamiento dirigido a fomentar la investigación y desarrollo, la formulación de reglamentos y la
implementación de políticas públicas.

140 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


La falta de registro y control de los bioinsumos no necesariamente impide que los productores los utilicen en sus
cultivos. Sin embargo, esta condición no solo mantiene el uso de bioinsumos en un contexto de informalidad, sino
que también dificulta su control de calidad, lo cual aumenta la posibilidad de desarrollar y ofrecer productos de
menor eficacia e inocuidad para los productores. Como resultado de esta baja calidad, los productores pueden
renunciar a los insumos biológicos y volver al uso de la síntesis química convencional. Sin embargo, el desarrollo
de las normativas y reglamentaciones adecuadas para los bioinsumos también presenta importantes desafíos
para la región. Uno de ellos es la falta de armonización de los criterios y estándares entre los diferentes países,
lo cual dificulta el comercio y circulación de los productos, ya que los fabricantes y distribuidores deben cumplir
con requisitos divergentes en cada mercado. Por lo anterior, es esencial promover la colaboración y coordinación
regional para desarrollar e implementar normas que sean lo más similares entre países, para facilitar entre otros,
el intercambio de estas tecnologías y el desarrollo conjunto de esta industria de alto potencial para ALC.

En síntesis, se presentan a continuación ciertas oportunidades de mejora identificadas para ALC: a) desarrollar
nuevas leyes que promuevan el manejo sostenible de productos de origen biológico; b) aumentar el acceso a la
información sobre los productos de origen biológico, a fin de facilitar la toma de decisiones informadas; c)
establecer incentivos para la producción de bioinsumos certificados orgánicos o sostenibles; d) promover la
investigación y el desarrollo de bioinsumos alternativos más amigables con el medio ambiente; e) promover
programas de financiamiento para empresas y organizaciones dedicadas a la producción y uso sostenible de los
productos de origen biológico; f) establecer mecanismos de control para vigilar el cumplimiento de las normativas
de bioinsumos; g) desarrollar programas de cooperación entre gobiernos, empresas privadas, academia y otros
actores, con el fin de promover el uso sostenible de los recursos biológicos en ALC.

La agenda pendiente

A pesar de los avances que muestra ALC, existen desarrollos tecnológico-productivos


de la bioeconomía que tienen altísimo potencial en la región, pero todavía no cuentan
con normativa-regulación para promover su aprovechamiento y asegurar su
sostenibilidad (salud y ambiente). Esto sin duda limita su avance y desarrollo.

El crecimiento exponencial en las innovaciones y negocios de algunos de los senderos de la


bioeconomía ha avanzado con mayor rapidez que los marcos normativos y reglamentarios
para regularlos y fomentarlos. En el caso de ALC, como se mencionó anteriormente, esto se
aplica principalmente a la biotecnología (incluidas las nuevas técnicas de mejoramiento), a los
bioinsumos, al aprovechamiento de biodiversidad y a los bioemprendimientos, entre otros.

Si bien es cierto varios países de ALC han formulado e implementado normativas y


regulaciones en estos temas, lo cierto es que todavía muchos carecen de marcos normativos
y reglamentarios o los existentes son obsoletos (no se basan en ciencia) y, en lugar de
promover o fomentar la sostenibilidad ambiental, traban los desarrollos tecnológicos y
productivos de la bioeconomía. En términos generales, los rezagos en la normativa y

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 141


reglamentación de los senderos de la bioeconomía generan grandes obstáculos para valorizar
o transformar en nuevos bioproductos (energéticos, alimentarios, agrícolas, químicos,
cosméticos y otros) la biomasa ociosa (o con baja agregación de valor) que tienen varios
países y territorios de la región. También imposibilitan (o retrasan largamente) la inscripción,
registro y salida al mercado de bioproductos de alta calidad y efectividad (particularmente
bioinsumos) que han desarrollado diversas instituciones y centros públicos y privados de
investigación dede la región
la región (Chavarría
(Chavarría al. 2021
et al. 2021ety Acetta y Acetta et al. 2022).
et al. 2022).

En el caso particular de las aplicaciones biotecnológicas en el agro, la normatividad brinda


seguridad jurídica para las decisiones de inversión, investigación e innovación, tanto de las
empresas como de los centros públicos y privados de desarrollo. Por ello las empresas buscan
establecer inversiones en aquellos países donde la normativa fortalece los mercados, evita
barreras al comercio y garantiza en gran medida la calidad, inocuidad y seguridad de los
productos (Rocha 2020).

En el caso de los biocombustibles, los “mercados” suelen nacer bajo la creación del estado (a
través de reglamentaciones y normativas). La inexistencia de marcos normativos impide
establecer las especificaciones de calidad y seguridad del producto, lo que imposibilita la
comercialización de los biocombustibles en los mercados domésticos e internacionales. Dado
que los biocombustibles compiten contra una industria madura (petróleo y refinación), se
requieren algunas consideraciones iniciales para su fomento y promoción.

Aunque la bioeconomía comparte elementos comunes (posibilidades que ofrecen las


tecnologías, conocimientos e innovaciones para aprovechar lo biológico en la
producción sostenible de bienes y servicios), cada región, país y territorio debe avanzar
en la construcción de definiciones y abordajes de la bioeconomía que respondan a sus
necesidades, intereses, valores y objetivos.

Se entiende que no existe una única definición de bioeconomía y que el primer paso para
promover estrategias, políticas o iniciativas de bioeconomía es construir participativamente
abordajes y concepciones propias. No se trata de imponer recetas (o modelos), sino construir
propuestas que respondan a las realidades e intereses.

Luego de que se han considerado las diferencias en biodiversidad, en estructuras productivas,


industriales y comerciales, así como en costumbres, valores y cultura, es fundamental la
construcción de abordajes y concepciones propias de la bioeconomía como base para la
formulación de políticas e institucionalidad. Para que la bioeconomía se convierta en un marco
de ordenamiento de las políticas públicas y de la institucionalidad regional o nacional,
obligatoriamente esta debe reflejar la visión del desarrollo sostenible que comparten los
actores del ecosistema.

142 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Aunque todavía falta mucho trabajo por realizar, la región cuenta con esfuerzos interesantes
en construcciones de abordajes propios de la bioeconomía que muy posiblemente generarán
resultados positivos en el mediano plazo. Uno de los casos más emblemáticos son sin duda
las discusiones sobre bioeconomía y Amazonia que ocurrieron durante la elaboración del
presente informe y que tuvo su momento cúspide durante la primera Conferencia
Panamazónica de Bioeconomía que se realizó en Belén, Brasil a inicios de agosto del 2023,
reuniendo a jefes de estado, autoridades y líderes de Brasil, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia,
Venezuela, Guayana, Guyana Francesa y Surinam. Además de discutir sobre el abordaje de
la bioeconomía que permite el aprovechamiento y valorización equitativa, justa, rentable y
sostenible de la riqueza biológica del Amazonas, durante el proceso cientos de especialistas y
líderes de todos los países y territorios del Amazonas habrán acordado recomendaciones en
materia de políticas e instrumentos de apoyo que serán puestos a disposición de los
mandatarios y demás tomadores de decisión (CI 2023). Además de ser hogar de los biomas
más ricos del mundo, el Amazonas desempeña un papel crucial en el suministro de agua
dulce, la regulación de la calidad del aire, el almacenamiento de emisiones de carbono y el
control de los ciclos hidrológicos y de nutrientes en América Latina. Sin embargo, debido a que
los modelos de desarrollo económico y tecnologías actuales que no se adaptan bien a la
realidad de la región, la riqueza biológica y natural del Amazonas no se refleja en las
oportunidades económicas para sus habitantes, ya que aproximadamente el 40 % viven en la
pobreza (BID 2023).

Por otra parte, en la región se llevan a cabo otros ejercicios de construcción de abordajes de
la bioeconomía que responden a las necesidades y potencialidades de las regiones, países y
territorios. Sobresalen las discusiones regionales sobre bioeconomía como estrategia para la
integración comercial del Mercosur que surgieron en la región a raíz del análisis elaborado por
el IICA (Bisang y Regúnaga 2023) y que provocaron que los mismos países solicitaran los
mecanismos de integración para crear grupos de trabajo sobre el tema.

Para avanzar en la agenda pendiente, la región requiere cada vez más espacios para
discutir, compartir y cooperar en temas de gestión de políticas y normativas para la
bioeconomía, tanto con países dentro de la región como con otras regiones, donde se
están formulando e implementando políticas de avanzada.

Los procesos de formulación e implementación de políticas en otros países y regiones tienen


una gran cantidad de buenas prácticas, lecciones aprendidas, desarrollos conceptuales y
metodológicos, entre otros elementos, que pueden ser de gran utilidad para la gestión de las
políticas, estrategias y normativas para la promoción y regulación de nuestra bioeconomía, sin
que eso signifique extrapolar o copiar recetas poco adecuadas a nuestras realidades.

En la actualidad, más de 15 países fuera de ALC cuentan con estrategias dedicadas a la


bioeconomía, algunas de las cuales ya han sido revisadas y actualizadas hasta en tres

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 143


ocasiones. Sobresalen las estrategias de bioeconomía de la Unión Europea, Austria,
153 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe
Finlandia, Francia, Alemania, España, Reino Unido, África del Este, Sudáfrica, India, Tailandia,
Japón, entre varias otras. Y por supuesto, más recientemente, se emitió la orden ejecutiva del
presidente Joe Biden para crear la National Biotechnology and Biomanufacturing Initiative en
los Estados Unidos (TheWhite House, 2023). Muchas de estas iniciativas tienen grandes
aprendizajes no solo en sus procesos de formulación, sino también en la construcción e
implementación de planes de acción, programas operativos y proyectos de inversión que
operativizan las estrategias y políticas de la bioeconomía. En el caso Europeo, los proyectos
regionales para la promoción de la bioeconomía (financiados por los programas de
cooperación de H2020, Horizonte Europa, entre otros) han generado una gran cantidad de
conocimientos que –adaptados a nuestras realidades– serían de gran utilidad para la
sensibilización, formación de capacidades, gestión de políticas públicas y proyectos de
inversión, entre otros temas (Bio-based Industries Joint Undertaking, H2020 Bio-Based
Industry, BBI JU Flagships, BIO-TIC, Bio-based Industries Consortium, BioMonitor,
Power4Bio, entre muchos otros).entre muchos otros).

Aunque ya se han creado algunos espacios para el intercambio y la cooperación sur-sur entre
ALC y Europa, [Link]., África y Asia, lo cierto es que la mayoría todavía son incipientes, están
poco institucionalizados y cuentan con pocos recursos para financiar los procesos de
cooperación e inversión.

Además de fomentar el intercambio y los proyectos conjuntos con otros países que poseen
políticas más maduras para la bioeconomía, es indispensable que en la región se incremente
la coordinación y cooperación sur-sur. Algunos de los argumentos que justifican la creación y
fomento de espacios regionales para la bioeconomía se mencionan a continuación:

a. Debido a que algunos países de ALC comparten realidades de la bioeconomía, los


aprendizajes regionales son mucho más útiles y pertinentes que los generados en países o
regiones extranjeras.
b. Muchos de los biomas latinoamericanos y caribeños se comparten, por lo que existe gran
potencial para que las estrategias para su aprovechamiento también lo sean.
c. Los países de economías pequeñas y recursos escasos no tienen la posibilidad de generar
por sí solos economías de escala en materia de I+D, servicios de apoyo e inversión, entre
otros, por lo que requieren alianzas con vecinos o aliados para establecer esfuerzos
conjuntos y asociados.
d. Algunos de los principales actores de la bioeconomía (empresas, financiadores, servicios
de apoyo y otros) e incluso organismos internacionales y cooperantes tienen mayor interés
en trabajar en bloques multipaís o regionales.

144 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Recuadro 11. Red Latinoamericana de bioeconomía.

Por primera vez en la historia, América Latina fue sede de la Conferencia Internacional del ICABR, uno de los
principales espacios académicos de la bioeconomía mundial (04 al 07 de julio 2023 en Buenos Aires, Argentina).

Para aprovechar la presencia de una gran cantidad de tomadores de decisión y organismos internacionales y
regionales en la Conferencia Internacional del ICABR, el IICA desarrolló un taller de trabajo cerrado sobre
“Bioeconomía en ALC” que sirvió como espacio para: a) discutir los retos y oportunidades de los países de ALC
en materia de políticas, estrategias y servicios de apoyo para la bioeconomía; b) identificar posibilidades de
sinergias y oportunidades de trabajo conjunto entre los países de ALC, instituciones de apoyo y organismos de
cooperación en materia de bioeconomía; y c) acordar un mecanismo que permita seguir compartiendo,
discutiendo y construyendo juntos a partir de las prioridades y acuerdos alcanzados.

Durante el encuentro, los participantes reconocieron que existen grandes oportunidades para generar alianzas y
sinergias entre los esfuerzos de cada una de las instituciones. Además, discutieron sobre la necesidad de contar
con un espacio donde los principales referentes e impulsores de la bioeconomía de ALC puedan analizar,
intercambiar y construir conjuntamente. Ante esto, acordaron construir y lanzar la Red Latinoamericana de
Bioeconomía.

En el taller cerrado “Bioeconomía en ALC” participaron: a) tomadores de decisión de la bioeconomía de los países
de ALC; b) representantes de organismos internacionales y regionales con líneas de trabajo direccionadas a la
promoción de la bioeconomía en ALC; c) representantes de instituciones nacionales de apoyo en materia
generación, incubación, aceleración, escalamiento y financiamiento de innovaciones y empresas de la
bioeconomía.

Por acuerdo de los miembros fundadores, la Red Latinoamericana de Bioeconomía tendrá su Secretaría
Ejecutiva - Técnica en el IICA y trabajará con base en las prioridades indicadas en la siguiente figura:

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 145


Prioridades acordadas por la Red

Gestión de conocimiento (trasversal) - 19 1 Métricas para la bioeconomía-105


Mapeo de iniciativas público - privadas para promoción de la bioeconomía en la región Herramientas y metodologías para medición de contribución y encadenamientos de la
bioeconomia (nacional, territorial y local)

Mapeo y sistematización de mejores prácticas (que tengan resultados demostrados) Construcción y aplicación de indicadores para medición de sostenibilidad de bioeconomia
en cadenas y proyectos
Iniciativas y resultados de I+D en nuevos bioproductos y bioprocesos
Indicadores y metodologias para medición de sostenibilidad y carbono en sistemas
Mapeo de programas de fortalecimiento de capacidades productivos y cadenas de la bioeconomia

Eventos - espacios importantes de la bioeconomía mundial

Casos que demuestren impactos de bioeconomía en terreno 2 Gobernanza de la bioeconomía - 82


Oportunidades de financiamiento - apoyo para la bioeconomía
Guías y metodologías para construcción y fomento de gobernanza regional, nacional y
Mapeo e intercambio con referentes de ALC y otras regiones territorial

Conocer modelos, practicas y experiencias de gobernanza de bioeconomía con buenos


resultados (en UE y ALC)
6 Construcción de abordajes propios - 53 Apoyo y cooperación para construcción de gobernanza regional, nacional y territorial

Discusión y construcción de entendimientos y abordajes de la bioeconomía que respondan Definición de acuerdos y elementos mínimos comunes para diálogo y negociación (tanto
a identidad propia interno como externo)

Inclusión - posicionamiento de sostenibilidad (circularidad) en la construcción de


bioeconomías nacionales - locales Metodologías y experiencias sobre acuerdos de sostenibilidad en cadenas de valor

Metodologias y herramientas para identificación y análisis de áreas de la bioeconomía con Conocer modelos y experiencias de arreglos institucionales para redes de
mayor potencial bioeconomia

Conocimiento e intercambio sobre experiencias para construcción de agendas para


promocion de la bioeconomia ‹hola de rutal

3
Posicionamiento de bioeconomía en espacios
regionales e internacionales - 79
5 Aceleración y escalamiento de soluciones de Comunicar y discutir importancia (y riesgos) de la bieoconomía con actores que hoy no
bioeconomía - 58 están (que no necesariamente comparten visión)

Mapeo y mayor conocimiento sobre bioemprendimientos existentes y oferta de Visibilizar la importancia y potencial de bioeconomía antes entes financieros y de
servicios de anovo en la región inversion (internacionales, regionales y nacionales)

Mayor conocimiento sobre políticas - iniciativas de fomento de emprendimientos bio con Discutir y posicionar a la bioeconomia en las agendas políticas de los tomadores de
buenos resultados (lecciones aprendidas) decisión (agricultura, ambiente, comercio, económia, etc.)

Sinergias y relacionamiento entre servicios de acompañamiento técnico en ideación, Acordar y llevar juntos la bioeconomía a foros y espacios de negociación internacional
incubación y aceleración en la región (COP Cumbre SA, Comisión biodiversidad, Mercosur, etc.)

Incremento de inversión y financiamiento para negocios de la bioeconomía (innovaciones, Identificar y mapear a especialistas y referentes de la bioeconomia regional e
bioemprendimientos y negocios) internacional (y promover intercambios)

Conformación y articulación de redes empresariales por sendero de bioeconomía Amarrar y crear sinergias entre los senderos de la bioeconomía (biotech, bioinsumos,
(biocosméticos, nutraceúticos, etc.) bioenergia, biocosméticos, nutraceuticos, ecoturismo, etc.) con el abordaje integral

Plataformas conjuntas para aceleracion y escalamiento de soluciones de la bioeconomía


(desarrollos CTi)

4 Sensibilización y comunicación - 70
Casos exitosos sobre desarrollos de bioeconomia con resuitados demostrados (para
visibilizar y ejemplificar)

Herramientas y contenidos para comunicación sobre bioeconomía en sociedad general


no discursivo)

Sensibilización a formuladores de política pública y tomadores de decisión

Fomento de diálogos - intercambios entre diferentes sectores


actores. visiones. etc.

Fomento de transición socioambiental

Los miembros fundadores de la red fueron: a) autoridades de la Secretaría de Agricultura,


Ganadería y Pesca (SGAP) y Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación MINCyT de
Argentina, Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) de Ecuador,
Dirección General Forestal (DGF) de Uruguay y Ministerio de Industria y Comercio (MIC) de
Paraguay; b) autoridades y representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), GGGI, la UNESCO, el
Instituto Humboldt,la Cooperación Alemania, la Fundación Getulio Vargas, el Stockholm

146 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Environment Institute, Biointropic, Allbiotech, iGEM, Corporación Biotec de Cali, Grid
Exponential, SF500, Grupo de Países Productores del Sur (GPS), RedBio, Consorcio Regional
de Experimentación Agrícola (CREA), Asociación Argentina de Productores en Siembra
Directa (AAPRESID) y Universidad de Buenos Aires (UBA). Además, en las semanas
siguientes a la constitución de la Red, se sumaron autoridades de Colombia, Brasil, Costa Rica
y México, así como representantes de CGIAR, la Coalición de Economía Circular, la OTCA,
Centre de coopération internationale en recherche agronomique pour le développemen
(CIRAD), el Instituto Sinchi, la AECID, AgMIP, Universidad Nacional (UNA) Bioeconomía,
CINDE, SURICATA, la Red de Bioeconomía de México, entre otros.

La red debería ser un espacio para convocar y fomentar sinergias entre los principales
referentes e impulsores de la bioeconomía regional y que todavía hay actores importantes que
aún no forman parte. Sin embargo, en este momento la Secretaría Técnica y los miembros
fundadores están incluyendo otros organismos internacionales, regionales y nacionales como
socios y aliados.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 147


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152 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Capacidades en ciencia, tecnología e innovaciones para la
3.2 bioeconomía de ALC
Autores: Trigo, E. (IICA); Chavarría, H. (IICA); Gamboa, H. (IICA).

Introducción: un panorama contradictorio

La ciencia, la tecnología y la innovación (CTi) son componentes centrales de la transición hacia


la bioeconomía. Aparece como una condición indispensable para maximizar el aprovechamiento
sostenible de los recursos y principios biológicos en la producción de nuevos bioproductos y
bioservicios que sustituyan el paradigma fósil, junto con otras condiciones como la biodiversidad,
las capacidades productivas e industriales y los servicios de apoyo para el financiamiento. La
bioeconomía moderna busca cómo aprovechar los avances de la biología, la química, la física,
las ciencias de materiales, las tecnologías de la información y comunicación (TIC) y las
ingenierías, para reposicionar el papel de “lo biológico” en la economía y en la sociedad
(Chavarría 2021). La CTi permiten incrementar la eficiencia de los procesos, la agregación de
valor en cascada y la sostenibilidad ambiental.

Las estadísticas disponibles no permiten medir correctamente las capacidades de ALC en


materia de CTi para la bioeconomía. En términos generales, ALC tiene deficiencias en la
generación y acceso de datos y estadísticas referentes a CTi (y más si se trata de CTi enfocadas
en bioeconomía). Los datos más relacionados con el tema son posiblemente los indicadores de
gasto público, recursos humanos y líneas de trabajo de las instituciones públicas de investigación
y desarrollo (I+D) de la agricultura (Nin-Pratt y Falconi 2018). Aunque esta información puede
servir como proxy, no permite cuantificar las inversiones, la composición de la agenda de I+D ni
las capacidades técnico-científicas de las instituciones públicas, privadas o académicas que
están generando, transfiriendo o utilizando CTi para la bioeconomía de la región.

La situación de la CTI para la bioeconomía en ALC

ALC ha presentado un panorama contradictorio en el aprovechamiento de las CTi de la


bioeconomía.

Algunos países de ALC han sido capaces de realizar un efectivo aprovechamiento productivo de
la I+D agrícola y de las innovaciones asociadas a la bioeconomía. Ello se comprueba con una
mirada de lo ocurrido a finales del siglo XXI en áreas como los organismos genéticamente
modificados (OGM) en la agricultura, aplicaciones biotecnológicas, biocombustibles y agricultura
baja en carbono. En aquel momento, varios países de ALC tuvieron las capacidades
técnico-científicas para ser precursores en algunos de los principales senderos de la
bioeconomía mundial (IICA 2020). Las inversiones pioneras –sumadas a los esfuerzos actuales–
le han permitido a este grupo de países ser protagonistas y líderes en esos temas.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 153


En biocombustibles, por ejemplo, Brasil y Argentina son líderes mundiales en la producción,
exportación y consumo de bioetanol y biodiesel. Además, existen desarrollos significativos en
otros países de la región, dentro de un marco de aprovechamiento de los recursos locales en
cada caso y en procesos de creciente consolidación en los mercados locales (von Braun et al.
2023). Asimismo, en la región se encuentran 10 de los 29 países en desarrollo que utilizan
biotecnología agropecuaria (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Colombia, Costa Rica,
Honduras, México y Chile). Brasil y Argentina ocupan el segundo lugar en cuanto a la extensión
cultivada, la cual se concentra principalmente en soja y maíz, pero incluye también otros cultivos,
como algodón, alfalfa, canola, caña de azúcar, poroto, ananá, cártamo y algunas ornamentales
(Biotec-Latam 2022). Esto está directamente asociado con el reposicionamiento que la región ha
tenido en los mercados de commodities globales y también con la adopción y difusión de la
agricultura conservacionista (siembra directa, SD). Ello ha generado no solo grandes beneficios
económicos, sino también importantes retornos ambientales (informes Argentina y Paraguay de
la Bolsa de Cereales). La SD apareció como respuesta técnica al problema de degradación de los
suelos laboreados y erosionados de la región pampeana y su amplia difusión respondió,
fundamentalmente, a razones económicas como la reducción en el uso de combustibles fósiles y
a su simplicidad operativa (Castilla 2013). Su aplicación mejoró las condiciones del suelo y
permitió extender la frontera agrícola sobre tierras consideradas de baja aptitud agrícola.

En oposición, otros países de ALC (principalmente en la franja tropical) han tenido un bajo
aprovechamiento de los senderos tecnológicos y productivos de la bioeconomía, debido
principalmente a que no tuvieron capacidades en CTi para impulsarlas ni aprovecharlas, además
de la ausencia de marcos normativos-reglamentarios, servicios de apoyo y financiamiento.

Inversión de CTI para la bioeconomía en ALC

A pesar de una larga trayectoria en CTi, en el nivel de agregado, la región invierte poco y
tiene un pobre comportamiento innovativo.
ALC cuenta con el 8,3 % de la población mundial, contribuye con el 7,6 % del PBI global30 y posee
una extensa experiencia en CTI, lo cual se refleja incluso en varios premios Nobel en ramas
vinculadas con la biología. Sin embargo, la inversión regional agregada representa tan solo el 2,3
% del total mundial, significativamente por debajo de lo que ocurre en otras regiones del mundo
en desarrollo, particularmente en Asia (RICYT 2022). En relación con el PBI, un indicador
globalmente aceptado como representativo del compromiso con el sector, los países de ALC
invierten en ciencia y tecnología solo el 0,65 % (Brasil el 1,17 %, Argentina el 0,52 % y el resto de
los países invirtió menos del 0,50 % de producto), frente a los niveles de más del 3 % que
invierten países como Israel, EE. UU., Canadá, Corea y China. Por otra parte, las inversiones en

30 Participación en PBI PPP global, según datos del Banco Mundial.

154 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


ALC están fuertemente concentradas en solo tres países: Brasil, México y Argentina. Estos
representan el 84 % de la inversión total regional (RICYT 2022).

Las inversiones en CTI son solo uno de los factores que influyen en el comportamiento innovativo
de las sociedades, pero los bajos niveles que presenta ALC se reflejan en la performance
innovativa de la región en su conjunto y de los países individualmente. Según el último Global
Innovation Index Report (WIPO 2022), en la lista de los 132 países analizados, el primer país
latinoamericano que aparece es Chile, en el puesto 50, y solo 12 de los países de la región están
entre los primeros 100.

Las inversiones en investigación agrícola, como un factor clave del crecimiento de la


productividad y de la innovación en la agricultura y como insumo para el desarrollo de la
bioeconomía siguen las mismas tendencias que los indicadores globales de CTI.

De acuerdo con Agricultural Science and Technology Indicators (ASTI), elaborados por el
International Food Policy Research Institute (Beintema 2020) los indicadores de inversión
agrícola revelan bajos niveles de inversión en I+D para la agricultura de ALC, en comparación con
otras regiones en desarrollo que han acelerado sus inversiones, por lo que las brechas son cada
vez mayores. Además, en los últimos años, una parte importante de la cooperación internacional
relacionada con CTi para el agro se ha direccionado hacia otros países y regiones en desarrollo
que tienen indicadores socioeconómicos más bajos que ALC. Esto ha ocasionado que la brecha
de inversión agrícola se ubique en 43 %, superior a Asia Pacífico (26 %) y a los países de ingreso
alto (25 %). Esta brecha de subinversión potencial se calcula como la diferencia entre la inversión
alcanzable y la inversión realizada. Para ello, ASTI desarrolló una medida (“índice de intensidad”)
para estimar el nivel de inversión “alcanzable” de un país, que combina el tamaño del sector
agrícola con tres variables adicionales: el tamaño de la economía, el nivel de ingreso y la
disponibilidad de derrames tecnológicos provenientes de otros países. El gasto por debajo de
este nivel de referencia se considera un indicador de potencial subinversión, con base en
comparaciones de países con características similares (Beintema et al. 2020).

Los resultados también muestran grandes diferencias a lo interno de la región (Nin-Pratt et al.
2018). Los países del Cono Sur (principalmente Brasil, Argentina, Chile y Uruguay) tienen los
mayores niveles de inversión en I+D, en comparación con los menores niveles en Centroamérica
y los países andinos (figura 23). Aunque la inversión en I+D agrícola de ALC se ubica en 1,1 %
con respecto al valor de su producto bruto agrícola Producto Bruto Agrícola (PBA) (Stads et al.
2016), lo cierto es que el objetivo de 1 % (estándar internacionalmente acordado) está lejos de
alcanzarse en muchos países de la región. Al igual que en el caso de los indicadores generales
de CTi, las inversiones del agro se concentran en solo un pequeño grupo de países que incluyen
a los de mayor tamaño: Brasil, Argentina, Colombia y México (Echeverría 2021).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 155


Figura 23. Gasto en investigación agrícola como proporción del PBA en ALC.
2

Nota: Último dato disponible.


Fuente: International Food Policy Research Institute (2023).

Además de ser bajas y estar concentradas en los países de mayor tamaño, las inversiones en I+D
para el agro y los sistemas agroalimentarios se enfocan principalmente en resolver problemáticas
productivas y sanitarias coyunturales (figura 24) y dejan de lado la investigación en temas
prospectivos y de largo plazo (como los referentes a bioeconomía) (Nin-Pratt y Falconi 2018).

Figura 24. Enfoque de la investigación para la agricultura en ALC. Porcentaje de


investigadores, promedio del 2012-2013.

Fuente: Stads et al. 2016.

156 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Otro indicador relevante de la capacidad de los sistemas de CTi para el agro se refiere a la
cantidad de recursos humanos y su nivel académico, como proxys de su potencial para proponer
innovaciones en los sistemas agroalimentarios. En este caso y de acuerdo con la información
disponible, se observa que el grueso de los recursos humanos está localizado en las instituciones
de gobierno, principalmente en los institutos nacionales de investigación agrícola (INIA) y otras
que albergan más del 60 % de los investigadores de la región, seguidas por las universidades y
centros de educación superior Agricultural Science and Technology Indicators by International
Food Policy Research Institute (ASTI-IFPRI). En países, Brasil, Argentina y México aparecen
también con los mayores contingentes de investigadores (anexo 2). En cuanto al nivel de
calificaciones académicas, el panorama regional es heterogéneo: Brasil encabeza el grueso de
capacidades de la región (con el 73 % de su personal investigador con títulos de doctorado),
lejanamente seguido por México (con 48 %).

Las deficiencias en los niveles de inversión en I+D, además de los contrastes en la


cantidad y formación académica de los recursos humanos dedicados a esta, limitan
significativamente la posibilidad de aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías y la
generación de conocimiento propio.

Las economías más pequeñas, que destinan mayores niveles de inversión nominal, enfrentan el
desafío de crear una masa crítica de infraestructura de investigación, debido a que no logran
generar economías de escala. Debido a sus limitadas capacidades financieras, humanas y
académicas, gran parte de las instituciones de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) para
el agro y la bioeconomía de ALC no logran desarrollar esquemas que permitan monitorear,
adaptar y aprovechar las tecnologías y conocimientos existentes en otros países y regiones del
mundo (desbordes tecnológicos) o colaborar con otros países para enfocarse en temas de
relevancia común (Beintema 2020). Desde este punto de vista, es necesario un comportamiento
dinámico de las instituciones públicas y del sector privado y que la región conozca lo que ocurre
también en otras partes del mundo (Echeverría 2021).

Indicadores de desarrollo de la CTI para la bioeconomía en ALC

Luego de que se han considerado las capacidades de la región para la generación de tecnologías
y conocimientos propios para la bioeconomía y si se toman en cuenta las limitaciones de datos y
estadísticas mencionados en párrafos anteriores, se pueden señalar tres indicadores que pueden
servir como proxy: a) número de publicaciones científicas en medios indexados, b) cantidad de
patentes registradas y c) aparición y maduración de bioemprendimientos.

En relación con el número de publicaciones científicas y el potencial exportador de la región,


resalta el bajo desempeño científico del agregado regional y el alto grado de concentración en
pocos países. Brasil representa el 50 % de toda la región y toda ALC tomada en conjunto

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 157


presenta niveles de publicación por debajo de lo que publica Canadá o España (anexo 3). Es
notable el reducido número de artículos publicados por los países de Centroamérica, más si se
considera la presencia de tres universidades regionales, como el caso de Escuela de Agricultura
de la Región Tropical Húmeda (Universidad EARTH), la Escuela Agrícola Panamericana
Zamorano y el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), este último
con una alta concentración en investigación.

La generación de conocimiento tecnológico relacionado con las tecnologías de frontera como la


biotecnología y la biología molecular muestra resultados similares a los anteriores. Nuevamente
Brasil, México y Argentina son los grandes productores de conocimiento en estas áreas (anexo
3).

De acuerdo con el estudio “Identificación y análisis de las capacidades institucionales, técnico-


científicas y normativas de la biotecnología para la agricultura en diez países de América Latina
y el Caribe” del IICA (2021), la agricultura es el área de mayor relevancia para la aplicación de la
biotecnología en los diez países analizados en ALC (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa
Rica, Guatemala, Honduras, Paraguay, República Dominicana y Uruguay). Por una parte, las
empresas de la región son las instituciones que más invierten en I+D en biotecnología, con
recursos provenientes de la venta de productos, razón por la cual los planes de comercialización
son prioritarios. En general, los sueldos en el sector productivo son más competitivos que en la
academia o en los centros de investigación. En la industria, la principal herramienta de la
biotecnología es el uso de biorreactores para bioprocesos, seguidos de técnicas clásicas de
cultivo de tejidos. Adicionalmente, con el propósito de resolver limitaciones en capacidades en las
técnicas de biotecnología, las empresas recurren principalmente a universidades u otras
empresas.

Por otro lado, los centros de investigación son organizaciones que se hallan en la intersección
entre la academia, el sector productivo y los gobiernos. Su principal fuente de financiación es de
origen público y se invierte gran parte en el pago de salarios. Precisamente, estas instituciones
manifiestan que la financiación es uno de sus principales retos. La bioinformática es la
herramienta más utilizada por los centros de investigación. Sus principales aliados son las
universidades, otros centros de investigación y universidades extranjeras. Sin embargo, para el
futuro cercano, su cooperación se proyecta a una mayor vinculación con el sector productivo. Las
universidades de la región son los actores que más producción científica realizan en términos del
promedio de publicaciones, patentes y secuencias genéticas en bases de datos. Sus recursos
provienen, principalmente, de fondos públicos y se destinaron en su mayoría al rubro de personal.
La financiación para la operación de los laboratorios y el pago del personal son identificados
como una prioridad alta para la academia. Pese a que la inversión es un asunto crítico, las
universidades cooperan principalmente entre ellas y con centros de investigación y no consideran
prioritario establecer alianzas estratégicas con el sector productivo. La mayoría de las

158 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


universidades están interesadas en gestar procesos de cooperación internacional,
principalmente, con sus homólogas extranjeras, al igual que con centros de investigación
internacionales.

Finalmente, pese a los avances en biotecnología en el sector productivo, la academia y los


centros de investigación, se observan temas pendientes, como el bajo número de solicitudes de
patentes por los actores que realizan biotecnología. Además, se observa baja adopción de
técnicas modernas como la edición génica y no se ha resuelto el problema sobre el acceso a
recursos genéticos.

En definitiva, las organizaciones con recursos públicos se enfocan en la generación de


conocimiento, mientras que las empresas del sector privado enfocan sus esfuerzos en
generación de productos y servicios que permitan la recuperación de las inversiones en
innovación. Como se indicó antes, las fuentes de financiación de los centros de investigación y
las universidades provienen principalmente de recursos públicos, mientras que en las empresas
los fondos provienen de la venta de productos.

Entre los principales desafíos identificados por los centros de investigación, se destaca el interés
por obtener financiación. Mientras, el principal desafío de las empresas es enfrentar la
inseguridad legal y las barreras regulatorias. Estos puntos deben abordarse de forma integral
para lograr que la biotecnología pueda convertirse en una herramienta más potente, que catalice
la conversión tecnológica de la agricultura en los países de la región.

Tampoco es buena la evolución regional del nivel de patentes, como aproximación de la


generación de conocimientos que llega a los mercados. Aunque la información disponible no está
actualizada, la poca existente resalta esta situación. Según International Service for the
Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA,) para el período 2006-2010, en cuanto al cultivo
de soja (ISAA 2022) se identifican solo cuatro patentes solicitadas bajo título de Brasil o
Argentina, frente a 93 para China y 672 para [Link]. Un panorama similar se verifica en el caso
de caña de azúcar, donde solo aparece Brasil con cinco solicitudes frente a 18 de [Link]. y 175
de China. Esta situación no cambia mucho si el análisis incluye algunas de las etapas industriales
vinculadas con el aprovechamiento de estos cultivos, donde se reportan diez patentes
relacionadas con el etanol, frente a 230 para China, 214 para [Link]. y ninguna en caso del
biodiesel (Saucedo et al. 2011). Estos resultados son bastante optimistas con respecto lo
reportado en los más recientes indicadores de Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología
(RICYT), donde el grueso de las patentes vigentes se encuentra en manos de extranjeros (RICYT
2022)31.

31 Esto también está en línea con lo ocurrió en el caso de los OGM, donde el grueso de las innovaciones provino del extranjero, aunque

las variedades donde esas innovaciones se “montaron” fueron de origen nacional. Trigo et al. 2010

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 159


El tema de la aparición y maduración de bioemprendimientos será tratado en el último capítulo del
presente documento.

Perspectivas a futuro

Aunque los retos son muchos, ALC tiene fortalezas sobre las cuales construir una agenda
prospectiva de futuras políticas de CTi: a) existencia de “islas” de CTi en países y
territorios que muestran aprendizajes y resultados muy prometedores; y b) iniciativas
regionales en CTi de alta importancia que, si bien no están enfocados en bioeconomía,
unen y atraen actores y acciones de gran potencial.

Importantes innovaciones de origen regional. En varios países de la región se observan


procesos de innovación que pueden considerarse como disruptivos y que tienen un origen y
desarrollo totalmente local. Estas experiencias demuestran el potencial del sistema, a pesar
de las limitaciones que se han analizado, sobre todo en lo referente a la importancia y
potencial de la interacción entre las instituciones de I+D y los sectores productivos. En este
sentido, vale la pena resaltar tres casos. El primero se refiere a la introducción del gen HB4 en
soja y trigo por parte de la empresa Bioceres S.A. en Argentina, la cual se dio como resultado
de una colaboración de la empresa con los centros de investigación públicos. La segunda
experiencia se refiere al desarrollo del frijol tolerante al mosaico dorado, por parte de la
Empresa Brasileira de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), que es el primer cultivo de
consumo directo que llega al mercado global (Norero 2021). La tercera experiencia se refiere
al desarrollo del arroz resistente al tizón bacteriano (Xanthomonas oryzae pv. oryzae), por
parte de científicos colombianos y de [Link]. (Redagrícola 2020).

La institucionalidad para la I+D agroalimentaria. Las instituciones nacionales de investigación


agrícola (INIA), los mecanismos de cooperación regional y las iniciativas de I+D en
universidades, centros de investigación y sector privado constituyen los principales activos de
la región que se deben sentar las bases de las futuras políticas de CTi.

Actualmente 24 de los 36 países de ALC cuentan con INIA e institutos nacionales de


innovación y transferencia en tecnología (INTA) que tienen como misión fomentar el desarrollo
de las ciencias, tecnologías e innovaciones para la agricultura y los sistemas agroalimentarios.
Aunque es innegable que muchos tienen capacidades financieras y humanas reducidas y que
otros han ido desplazando su agenda hacia temas de desarrollo rural, con un menor peso de
la I+D, lo cierto es que los INIA y los INTA de la región tienen fuerte institucionalidad y
presencia en la región (Trigo et al. 2013).

Diferentes mecanismos regionales para fomentar la cooperación. Esta es otra de las


fortalezas identificadas en la región, que ha contribuido de manera sustancial a la promoción

160 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


de la investigación colaborativa y la innovación. Entre ellos, los que más se distinguen son
FONTAGRO (Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria), PROCISUR (Programa
Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur),
PROCINORTE (Cooperative Program in Research and Technology for the Northern Region) y
FORAGRO (Foro de las Américas para la Investigación y Desarrollo Tecnológico
Agropecuario) (Sepúlveda 2019). A través de la cooperación internacional e intrarregional,
estos mecanismos facilitan el acceso de los países a las tecnologías e innovaciones y, en
alguna medida, limitan el impacto negativo de las bajas inversiones.

Las universidades y centros educativos son actores clave como entes generadores de ciencia,
tecnología y conocimiento para la bioeconomía. Como se indicó antes, las tareas de las
universidades y centros educativos se centran principalmente en investigación académica con
limitada vinculación a los sistemas productivos. En ALC existe también un creciente interés
por las agencias de innovación, ya que su papel se destaca en la difusión de la ciencia y la
innovación. Por lo general, las agencias de innovación no efectúan por sí mismas actividades
de investigación o innovación, sino que financian la realización de estas actividades por parte
de empresas, universidades, centros de investigación y desarrollo, empresarios e
investigadores.

Capacidades científico-tecnológicas. Para que la región pueda apostar a la bioeconomía como


modelo de desarrollo y aproveche al máximo su potencial biológico, productivo y comercial, se
requiere incrementar, fortalecer y direccionar sus capacidades científico-tecnológicas. Es
decir, es necesario que los programas, acciones y proyectos que se aborden en el área
innovación y bioeconomía para la región se encuentren orientados hacia ciertas áreas
estratégicas, las cuales deben articularse con las necesidades de cada país para definir
productos y servicios destinados a apoyar la innovación en los sistemas agroalimentarios
locales.

A su vez, estas áreas estratégicas contribuyen a dar respuesta a cada una de las causas que
subyacen a las dificultades de la apropiación de la innovación: a) fortalecimiento de capacidades
de las instituciones nacionales de I+D: técnicas, humanas y financieras; b) apoyo en la
construcción de agendas estratégicas de I+D; c) sensibilización y convencimiento sobre la
contribución de la innovación para la transformación de los Sistemas Agroalimentarios (SAA); d)
fortalecimiento de políticas e institucionalidad para la I+D+i en los SAA; e) apoyo en la formación
o consolidación de redes y consorcios para la I+D+i; y f) fortalecimiento del ecosistema de
incubación, escalamiento y aceleración de innovaciones para los SAA.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 161


Recuadro 12. Las plataformas de CTi de la bioeconomía del futuro.

Si la región quiere realmente apostar a la bioeconomía como modelo de desarrollo y de esa manera aprovechar
al máximo su potencial biológico, productivo y comercial, debe incrementar, fortalecer y direccionar sus
capacidades científico-tecnológicas hacia distintas plataformas:

Potenciales aplicaciones de tecnologías claves de la bioeconomía

1) Edición génica en plantas


Mejoramiento de rendimiento, aspectos agronómicos y de calidad.

2) Edición génica en animales


Mejora de atributos productivos y de aptitud física en animales grandes.

3) Biotecnología forestal
Identificación de genes asociados con el crecimiento de los árboles, el metabolismo
secundario y resistencia al estrés biótico y abiótico.

4) Bio-insumos:
Fijación biológica de nitrógeno de cereales en el suelo.

5) Biotecnología sintética
Mejora fotosintética de las plantas.
Arroz C4, mejora de eficiencia fotosintética y de uso de nitrógeno.

6) Nano-biotecnología en el agro
Nano-sensores para monitorear señalización de las vías y el metabolismo de las plantas.
Nano-partículas que se internalizan en las células de las plantas para potenciar la
fotosíntesis.

7) Bioenergías
Desarrollo de diésel renovable (HVO).
Combustible sostenible de aviación (SAF).
Etanol de segunda generación.

8) Bioinformática e inteligencia artificial


Estudios de los cambios en comunidades microbacteriana en el suelo (metagenómica).
AlphaFold: predicción de los modelos 3D de estructuras de proteínas.

Fuente: Feeney.

162 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


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164 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Anexos

Anexo 2. Cantidad de investigadores tiempo completo en ALC, año 2013.

País Investigadores a tiempo completo


Brasil 5869
Argentina 5825
México 3967
Colombia 1103
Chile 716
Venezuela 503
Uruguay 372
Perú 339
Costa Rica 242
Paraguay 210
Rep. Dominicana 200
Bolivia 190
Ecuador 149
Guatemala 142
Panamá 133
Nicaragua 131
Honduras 88
Trinidad y Tobago 83
El Salvador 77
Jamaica 62
Belice 13
Barbados 10
Antigua y Barbuda 8
San Cristóbal y Nieves 5
Dominica 3
San Vicente y las Granadinas 3
Santa Lucía 2
Granada 2

Fuente: IFPRI 2023 (Nota: The SCImago Journal & Country Rank is a publicly available portal that includes the journals and country

scientific indicators developed from the information contained in the Scopus® database (Elsevier B.V.). These indicators can be

used to assess and analyze scientific domains.)

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 165


Anexo 3. Cantidad de artículos sobre agricultura y ciencias biológicas publicados por investigadores e instituciones
en América Latina entre 1996 y el 2021.

Brasil 214.372 47.261 58.086 18.826 44.221 29.628 11.865 10.160 16.533 37.882 13.672 15.415 28.204

México 65.301 10.441 12.488 9.779 20.328 8.777 2.263 3.525 5.698 13.750 2.327 5.973 9.658

Argentina 52.453 6.947 11.048 5.459 19.762 6.534 1.325 2.305 4.272 11.194 3.162 4.044 8.494

Chile 27.416 3.274 4.291 6.331 6.883 3.652 1.485 1.806 1.098 4.374 1.214 2.069 4.498

Colombia 20.871 3.254 5.660 2.456 5.413 3.453 753 856 1.836 2.847 1.149 1.238 1.923

Venezuela 7.359 880 1.922 1.037 18.008 1.227 147 221 577 1.391 236 333 746

Perú 7.315 1.099 1.593 732 2.278 847 299 310 419 1.196 352 319 567

Ecuador 6.503 782 1.575 752 2.649 673 259 216 471 1.195 269 453 420
Costa Rica 6.116 793 1.076 462 2.107 451 468 227 549 1.086 256 197 369
Uruguay 5.730 782 1.733 891 1.645 951 146 267 491 748 180 442 1.151
Cuba 5.513 697 1.999 487 1.255 394 108 280 236 1.587 164 1.356 760
Panamá 4.813 221 843 461 2.956 97 152 41 468 880 130 99 286
Bolivia 1.987 209 423 138 994 108 143 52 142 408 78 88 117
Trinidad y 1.352 366 241 116 303 199 36 133 126 164 57 67 111
Tobago
Guatemala 708 77 137 45 266 132 34 44 119 93 19 22 49

Jamaica 668 114 59 113 155 111 31 83 33 109 25 40 131

Paraguay 662 134 245 15 235 60 33 18 62 145 36 32 62


Honduras 582 115 197 37 200 65 33 36 74 84 44 20 32
Nicaragua 460 97 108 36 147 32 50 18 55 67 21 15 35
Republica 386 65 68 29 173 20 19 22 31 113 22 12 49
Dominicana
Bahamas 308 5 69 172 185 3 2 1 8 15 5 1 15

Barbados 261 28 29 103 76 26 3 17 12 36 6 17 42


Belice 258 16 56 70 125 2 15 2 16 37 7 9 8

El Salvador 243 22 50 25 109 19 13 10 25 54 10 14 20


Haití 87 17 7 6 9 8 7 8 20

China 491.069 80.826 42.182 42.664 105.222 87.106 26.162 17.496 18.986 106.100 51.550 115.127 175.043
India 186.820 51.661 27.511 10.726 28.788 26.644 5.375 10.802 8.120 46.536 15.136 53.915 51.377
Canadá 174.368 20.040 32.191 29.415 63.273 21.286 14.180 7.024 11.022 26.575 11.037 21.618 69.625
España 163.720 20.802 23.189 22.551 45.476 34.379 6.763 9.762 6.769 28.882 9.437 21.472 43.965

Nota: The SCImago Journal & Country Rank is a publicly available portal that includes the journals and country scientific indicators

developed from the information contained in the Scopus® database (Elsevier B.V.). These indicators can be used to assess and

analyze scientific domains.

Fuente: Elaboración propia con base en Scimago Journal & Country Rank.

166 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


3.3 Financiamiento de la bioeconomía

Autores: Anta, R. (BID); Orozco, A. (BIOFIN); Meza, N. (BIOFIN).


Introducción

El financiamiento de la bioeconomía es un tema muy amplio y con muchas variables, como el


origen de los recursos, el tipo de financiamiento y sus objetivos. Está directamente relacionado
con las políticas públicas, ya que estas crean las condiciones habilitantes para canalizar recursos
e incentivos a través de diferentes instrumentos. En este capítulo se analiza el tema del
financiamiento necesario para promover el desarrollo y comercialización de nuevas tecnologías,
productos y aplicaciones de base biológica, tanto a través de empresas existentes, como de
nuevas empresas, desde dos perspectivas: a) el ciclo de vida de la innovación tecnológica
orientada a generar nuevos productos, servicios y aplicaciones; y b) políticas públicas para
fomentar la bioeconomía, que pueden cubrir diferentes fases del ciclo de vida de la innovación, lo
cual contribuye con la oferta, promueve la demanda y crea condiciones habilitantes, con algunos
ejemplos ilustrativos. Por tanto, este capítulo deja por fuera otros tipos de financiamiento para
otras aristas de la bioeconomía, como el desarrollo rural e inversiones en capital natural, entre
otros.

Financiamiento según el ciclo de vida de la innovación tecnológica

Para el desarrollo de nuevas tecnologías y productos de base biológica, se pueden distinguir tres
tipos de financiamiento a lo largo de su ciclo de vida: financiamiento de investigación, desarrollo
e innovación (I+D+i). El desarrollo de productos, tecnologías o aplicaciones de base biológica
requiere conocimiento científico, que es fruto de inversiones en I+D+i. En términos generales,
estas inversiones buscan respuestas a tres tipos de preguntas:

a. ¿Qué propiedades tiene una especie (planta, animal, hongo, microorganismo u otros) o
material biológico?
b. ¿Cómo se pueden aislar esas propiedades para una manipulación posterior?
c. ¿Cómo se pueden transformar esas propiedades en productos y aplicaciones de valor
económico?

El financiamiento para la bioprospección, la exploración de la biodiversidad en busca de


recursos biológicos y genéticos de valor social y económico es uno de los pilares
fundamentales del desarrollo de la bioeconomía y contribuye a la protección de la
biodiversidad.

Con este financiamiento, es posible descubrir nuevas propiedades en la naturaleza y desarrollar


un prototipo o prueba de concepto de un producto o aplicación, por ejemplo: a) el descubrimiento

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 167


de la seleniometionina (selenio orgánico), un ingrediente de alto valor para productos cosméticos,
en las nueces conocidas como “olla de mono” que produce el árbol Lecythis Minor en la orilla del
río Magdalena en Colombia (Instituto Alexander von Humboldt y Protécnica Ingeniería); y b) el
desarrollo de un proceso para extraer fibras de alta calidad de las hojas de la piña para
aplicaciones textiles (Wageningen University & Research).

Muchos gobiernos de la región poseen fondos para financiar actividades de I+D+i, dirigidos al
sistema científico y también al sector privado, generalmente administrados desde las
instituciones responsables de ciencia, tecnología e innovación (CTi) y también de agricultura y
ganadería. En algunos casos, se han creado fondos dedicados a financiar proyectos de
bioprospección dentro de programas de I+D+i y varios países cuentan, además, con
universidades e instituciones dedicadas a la investigación de la biodiversidad, que también
realizan bioprospección y son fuente de nuevos conocimientos, ideas e incluso prototipos de
productos y aplicaciones. Los fondos de I+D+i dirigidos al sector privado pueden financiar parte
del esfuerzo de innovación, para llevar una solución desde el laboratorio al mundo real.

Recuadro 13. Apoyo a programas de I+D+i para el desarrollo de la bioeconomía.

En abril del 2021, el Ministerio de Ciencias de Colombia lanzó una convocatoria de apoyo a proyectos de I+D+i
dirigidos a desarrollar, validar y comercializar productos y procesos de alto valor agregado, basados en la gestión
eficiente de la biomasa y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos. La
convocatoria planteó los siguientes retos: a) aprovechamiento de la biodiversidad continental y oceánica para un
desarrollo sostenible; b) Colombia inteligente que comprende y sofistica el uso de su biodiversidad; c) agro
productivo y sostenible que construye tejido social; d) biomasa 100: más valor, cero desperdicios; y e) tecnologías
avanzadas para la salud y bienestar de los colombianos. La convocatoria apoyó proyectos según dos modalidades:
a. Alistamiento tecnológico para la comercialización de nuevas tecnologías y productos, con una dotación de
hasta 4 435 000 000 de pesos.
b. Validación comercial de prototipos de nuevas tecnologías y productos, con una dotación de hasta
1 745 000 000 de pesos.

El gasto en I+D+i en ALC es muy bajo, sea cual sea el indicador con el que se mida. En el 2019,
el gasto en I+D en relación con el PIB fue del 0,66 %, en un claro contraste con el 3,07 % en los
países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el mismo
período. Otro contraste es el origen del financiamiento: en ALC, aproximadamente el 80 % del
gasto en I+D+i proviene de fondos públicos y el 20 % del sector privado, mientras que en los
países de la OCDE esta relación se invierte (Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología
Interamericana e Iberoamericana, 2020). No existen cifras de qué porcentaje del gasto en I+D+i
va destinado a la bioeconomía, ni en qué proporción se destinan entre investigación básica,
aplicada e innovación, pero los autores estiman que el mayor déficit de financiamiento está en la
fase más temprana del I+D+i, en concreto en la bioprospección, que es la actividad orientada a
descubrir propiedades de valor económico en las especies y a desarrollar nuevos métodos y
tecnologías para aprovechar esas propiedades.

168 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Financiamiento del emprendimiento

Aquellos que quieren pasar de una idea, prototipo o prueba de concepto en un laboratorio, al
desarrollo de un negocio o emprendimiento bioeconómico, buscan capital semilla que les
permita: crear la empresa, conformar un equipo, avanzar en el desarrollo tecnológico, realizar
pruebas piloto y demostraciones para confirmar la viabilidad tecnológica y económica del
emprendimiento, diseñar el modelo de negocio y, en el mejor de los casos, llegar a las primeras
ventas. Antes de que se acabe el capital semilla, el equipo buscará capital de riesgo que le
permitirá invertir en infraestructura productiva, consolidar su modelo de negocio y empezar a
escalar su capacidad de producción y ventas.

El financiamiento de programas de emprendimiento, especialmente con recursos de


capital semilla y servicios de incubación, es vital para ayudar a nuevas empresas de base
biológica a desarrollar y demostrar su tecnología o producto y prepararse para la atracción
de otras formas de capital (riesgo, ángel, otros).

En la última década, la mayoría de los gobiernos de la región crearon programas de apoyo al


emprendimiento científico-tecnológico con fondos de capital semilla y estos contribuyeron al
nacimiento de muchos bioemprendimientos. Sin embargo, no se conocen fondos dedicados
exclusivamente a apoyar emprendimientos bioeconómicos, que poseen particularidades muy
diferentes del emprendimiento en otros sectores como el de la economía digital, que apenas
tienen necesidades de infraestructura (excepto las empresas de telecomunicaciones).

En la última década también nacieron ángeles inversores y la industria de capital de riesgo creció
en el número de gestores y fondos, aunque con un tamaño aún muy modesto en comparación
con otras regiones del mundo. El número de acuerdos o deals con emprendedores experimentó
un crecimiento exponencial en el 2021 en nuestra región y después presentó una caída gradual
durante el 2022, hasta situarse en los niveles del 2019 (CB INSIGHTS 2022). A pesar de este
crecimiento del capital de riesgo, se estima que la mayoría de los fondos están enfocados en el
mundo digital (comercio electrónico, social media, software, (internet de las cosas) IoT,
telecomunicaciones, entre otros). La novedad más destacable fue la aparición de venture
builders, empresas con conocimiento y capital, que ayudan a incubar y acelerar
emprendimientos. Uno de los casos de referencia en ALC es GridX, una empresa dedicada a
crear empresas de base biotecnológica.
Recuadro 14. GridX.

GridX es una empresa venture-builder que se dedica a incubar empresas de base biotecnológica. Para
hacerlo, realiza un mapeo y selección de proyectos de investigación científica que presentan el potencial de

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 169


desarrollo de aplicaciones de valor económico y conecta a los equipos investigadores con emprendedores
orientados a la gestión.

Empezó sus actividades en Argentina en el 2017 y se está expandiendo rápidamente a otros países de la
región. En el 2021, después de tres años de actividad, ya había ayudado a crear 21 empresas y ocho habían
recibido inversión internacional.

Financiamiento del crecimiento

Cuando una empresa ya cuenta con una buena atracción de clientes, ha aumentado sus ingresos
de manera significativa y muestra un modelo de negocio establecido, si quisiera crecer de forma
rápida, puede combinar la atracción de nuevo capital con el financiamiento de créditos bancarios,
que es viable cuando el perfil de riesgo de la empresa es moderadamente bajo. Este
financiamiento también ha experimentado cambios muy interesantes en los últimos años. La
preocupación por el impacto del cambio climático y la urgente necesidad de reducir las emisiones
de gases de efecto invernadero (GEI) han propiciado la aparición de nuevas fuentes de
financiamiento que apoyan inversiones para lograr actividades productivas más sostenibles,
permiten reducir dichas emisiones y promueven adaptación o resiliencia. Un caso destacable es
el Fondo de Bioeconomía Amazónica, creado en el 2021 con recursos del Fondo Verde para el
Clima.
Recuadro 15. Fondo de Bioeconomía Amazónica.

En octubre del 2021, el Fondo Verde para el Clima (FVC) aprobó la creación del Fondo para la Bioeconomía
de la Región Amazónica, una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apalancar
inversiones para la adaptación y la mitigación de los impactos del cambio climático en la cuenca del
Amazonas, a través de bionegocios innovadores que ayudan a preservar los ecosistemas y biodiversidad de
la Amazonia y fortalecer la resiliencia climática.

El programa se propone catalizar el flujo de fondos privados hacia bionegocios que aumenten la resiliencia
climática y reduzcan las emisiones y aseguren la preservación de la selva amazónica. Se considera que estos
bionegocios tienen un perfil de alto riesgo y los fondos aprobados por el FVC en forma de préstamos,
donaciones y capital buscan enfrentar barreras críticas y reducir el riesgo para la inversión privada.

170 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Figura 25. Tipos de financiamiento propuesto para el desarrollo y comercialización de nuevas tecnologías de la
bioeconomía y su relación con toras clasificaciones.

Etapa y tipos de instrumento

Mercado de valores
Crédito bancario

Crédito bancario

Capital de Riesgo

Startups

Semilla
Pre-semilla
(scale up)

Retos de innovación

Público
Privado
Alianzas (APP)

Políticas públicas para fomentar la bioeconomía

La mayoría de las empresas del sector de la bioeconomía en ALC han nacido y crecido
apoyándose en los tres tipos de financiamiento descritos en la sección anterior. A pesar de que
no existen indicadores que midan el crecimiento del sector de la bioeconomía en la región, se
estima que la velocidad a la que nacen nuevas empresas es muy lenta en comparación con el
ritmo al que nacen y crecen empresas en otras regiones del mundo. En parte, esto se debe que
otras regiones del mundo están adoptando políticas públicas muy ambiciosas y con importantes
dotaciones de recursos.

El desarrollo del sector de la bioeconomía y la participación global de las empresas de ALC


requieren de políticas públicas que aporten diferentes tipos de financiamiento, además de
adaptaciones a marcos legales y regulatorios, orientados a facilitar e incentivar el desarrollo del
sector. En nuestra región, excepto en los casos de Brasil y Argentina, la implementación de
mecanismos de financiamiento es relativamente reciente. En concreto, destaca la promoción de
mecanismos financieros para brindar apoyo a empresas en etapas tempranas o para la
aceleración de negocios, con base en el marco de las estrategias nacionales de bioeconomía. En
el recuadro 15 se describen los casos de México y Costa Rica, como ejemplos ilustrativos.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 171


Recuadro 16. Financiamiento para la implementación de estrategias nacionales de bioeconomía.

El Fondo de Aceleración para la Bioeconomía (FAB) es una iniciativa impulsada por Iniciativa Finanzas
para la Biodiversidad (BIOFIN) México en conjunto con la plataforma Nuup, que tiene como objetivo establecer
mecanismos para el financiamiento de emprendimientos dedicados a la conservación y protección de la
biodiversidad, paralelamente interesados en la sustentabilidad y rentabilidad empresarial. Su finalidad es
cubrir la brecha que existe en el mercado para financiar proyectos y empresas en etapas no iniciales, pero que
aún no pueden acceder el mercado de oferta financiera actual. Además, el FAB contribuye a la identificación
del portafolio de proyectos existentes y potenciales para que otras organizaciones apoyen y desarrollen
modelos. Se financia con recursos propios del proyecto y actualmente se encuentra en una etapa de
capitalización con actores privados y públicos, sustentado en el modelo creado desde el 2020. Entre las
herramientas complementarias para promover el fondo, destacan la Plataforma de Inversión en Bioeconomía
(PLIB) y las mesas temáticas de financiamiento con actores de todos los sectores.

La Plataforma de Financiamiento de Bio-negocios de Costa Rica es una iniciativa también impulsada por
BIOFIN para apoyar la implementación de la Estrategia de Bioeconomía de Costa Rica, en alianza con el
comité interinstitucional que la preside. Participan el Ministerio de Medio Ambiente y Energía (MINAE), el
Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), bajo
la dirección del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT). En este marco, se ha
desarrollado un portafolio de proyectos con énfasis en bioeconomía, en alianza con Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) para la movilización de fondos de inversión de impacto y financiamiento a través de créditos
verdes preferenciales, capital semilla y riesgo. A través de la creación de cinco mecanismos financieros
innovadores, la plataforma de bio-negocios busca movilizar fondos para atender la brecha de inversión en
biodiversidad a través de proyectos productivos privados. A la fecha, se han desarrollado BioInnova, en
alianza con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), el Sistema de Banca para el Desarrollo y la Promotora
de Innovación del MICITT, lanzado en el 2022 para potenciar la innovación en el uso de biomasa. Está en
desarrollo BioAcelera, un programa de aceleración de negocios en bioeconomía.

La Unión Europea (UE), Estados Unidos, Reino Unido y otros países del mundo llevan más de
una década diseñando y ejecutando políticas que buscan acelerar el desarrollo de la
bioeconomía. Aportan financiamiento con diferentes propósitos. Algunos instrumentos que han
demostrado impacto positivo son los siguientes: financiamiento de misiones y desafíos y
financiamiento de bienes públicos “club”. A continuación, se hace referencia a cada uno de ellos.

Financiamiento de misiones y desafíos

Una forma de promover la innovación tecnológica y el emprendimiento es a través de


convocatorias de misiones y desafíos, orientados a resolver un problema o aprovechar una
oportunidad. El financiamiento de estas convocatorias suele adoptar la forma de fondos
concursables, premios y contratos que movilizan la atención de muchos investigadores,
emprendedores y empresas y son una fuente de nuevas ideas, enfoques y soluciones que

172 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


pueden llegar a ser comerciales. Los gobiernos podrían financiar convocatorias nacionales y
subnacionales con los siguientes tipos de objetivos:

1. Aprovechamiento de excedentes de biomasa. En ALC, algunos cultivos producen grandes


volúmenes de biomasa, como la caña de azúcar, el maíz y la soja, cuyos excedentes ya se
utilizan para producir bioenergía. Hay un amplio margen para transformar biomasa en nuevos
productos de base biológica y para aumentar la eficiencia del actual aprovechamiento de la
biomasa.

2. Aprovechamiento de biomasa residual. La industria de los agro-alimentos produce ingentes


cantidades de biomasa residual, por ejemplo, de piña, banano y café, que en la actualidad no
se aprovechan y su abandono genera problemas de polución y riesgo de enfermedades. Esta
biomasa es fuente de recursos biológicos de valor para aplicaciones comerciales: fibras
naturales, bio-compuestos y bioquímicos, por ejemplo. Esto también se extiende al
aprovechamiento de residuos orgánicos urbanos. Cualquier innovación en esta dirección
aprovecha una oportunidad (biomasa residual disponible) y contribuye a resolver un problema
que afecta a los productores (reducción de deshechos que atraen insectos y enfermedades).

Recuadro 17. Reto en bioproductos. Desafío en bioproductos: del desperdicio al valor (2022).

Primera competencia centroamericana para promover el emprendimiento en biomateriales a partir de la


valorización de residuos y desechos de origen biológico.

La convocatoria estuvo enfocada en el aprovechamiento de la biomasa residual provenientes de agricultura,


ganadería, forestal o acuicultura para la generación de bioproductos. La iniciativa es tripartita: el proyecto
DINAMICA en alianza con la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE) y el Instituto
Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

3. Desarrollo de nuevas tecnologías, productos y aplicaciones de base biológica que


contribuyan a la economía circular o a la descarbonización. Vivimos rodeados de
materiales que han sido fabricados con petroquímicos, como plásticos, resinas, fibras
sintéticas, espumas, pesticidas, colorantes y detergentes, que actualmente son una de las
primeras causas de la polución en el mundo, especialmente de los océanos. Su fabricación es
una importante fuente de emisión de GEI. Una forma de desarrollar la bioeconomía es la
búsqueda de materiales de base biológica que sean una alternativa para los materiales
basados en petroquímicos, con tres posibles efectos: desarrollo de nuevas cadenas de valor,
reducción de la polución y reducción de las emisiones de carbono.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 173


Recuadro 18. Plastics Research and Innovation Fund (PRIF).

Plastics Research and


Innovation Fund (PRIF)
En el 2018, el Gobierno del Reino Unido lanzó el Plastics Research and Innovation Fund (PRIF) con una
dotación de £20 millones, con el objetivo de explorar ideas e innovaciones novedosas con el potencial de que
el sector de los plásticos sea más circular y aborde el desafío de la contaminación plástica persistente. El
programa PRIF constaba de tres componentes:

Financiación de programas de investigación interdisciplinarios de vanguardia dirigidos por universidades


(£8 millones).
Inversión en proyectos de investigación y desarrollo dirigidos por empresas a través de subvenciones y
una asociación inversora innovadora con Sky Ocean Ventures (£10 millones).
Un programa básico diseñado para proporcionar actividades de liderazgo e intercambio de conocimientos
(£2 millones).

Financiamiento de bienes públicos “club”

El financiamiento de bienes públicos “club” crea condiciones habilitantes. Los negocios


bioeconómicos basados en la transformación de biomasa necesitan acceso a biorrefinerías,
plantas industriales que convierten la biomasa en otros productos como bioenergía, biomateriales
y bioquímicos, entre otros. Estas infraestructuras productivas requieren importantes inversiones
de capital y aquí se presenta uno de los principales cuellos de botella para el despegue de la
bioeconomía.

La transformación industrial de recursos biológicos, desde la fase temprana de I+D hasta


el desarrollo de pilotos y demostraciones a escala comercial, necesita biorrefinerías
(plantas de procesamiento que convierten biomasa en productos de valor) que no están al
alcance de las nuevas empresas. Este es quizás uno de los mayores cuellos de botella de
esta industria. El financiamiento del acceso a biorrefinerías con base en el esquema de
bienes públicos tipo “club” puede ayudar al desarrollo de la industria.

Para conseguir el financiamiento necesario para construir una biorrefinería, primero hay que
demostrar que el proceso de transformación es técnicamente viable a escala industrial: si en un
laboratorio, la empresa es capaz de producir varios mililitros (o gramos, según sea la unidad de
medida), después debe demostrar que puede producir cientos de litros (escala piloto) y luego que
puede producir miles de litros (escala real). Para ello, también se necesita acceso a una
biorrefinería. En ALC no hay biorrefinerías abiertas para atender las necesidades de nuevos
emprendimientos que puedan demostrar que su tecnología es técnica y económicamente viable.

174 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Hay al menos dos formas de resolver esta situación, ambas basadas en el concepto de bienes
“club”, entendido como aquellas infraestructuras comunes, con exclusividad para quien las utiliza,
pero sin rivalidad (Samuelson 1954):

Una opción es la construcción y operación de una biorrefinería que ofrezca servicios de


desarrollo tecnológico, prueba y demostración a empresas que pagarán por el uso de esos
servicios. Un buen ejemplo es la Bio Based Europe Pilot Plant en Holanda.

Recuadro 19. Bio Base Europe Pilot Plant.

Bio Base Europe Pilot Plant es una empresa sin ánimo de lucro, fundada en el 2008 con financiamiento de
€40 millones procedentes de la UE, el gobierno de Holanda y el gobierno subnacional de Flanders (Bélgica).
La planta opera desde el 2010, de forma independiente (no tiene accionistas industriales) y ya tiene 128
empleados. Su modelo de negocios se basa en las siguientes fuentes de ingresos:

Proyectos de servicios, donde atiende la demanda de más de 200 empresas de forma bilateral y
confidencial.
Proyectos de consorcios, muchos de ellos financiados por diferentes programas de la UE. En la
actualidad, atienden 24 proyectos.

Otra opción es aprovechar el tiempo ocioso de infraestructuras disponibles en el territorio, a


través de la modalidad de pago por uso. Este modelo convierte de facto plantas industriales
privadas en bienes club. El ejemplo más representativo de este modelo es Pilots4U, resultado
de un proyecto financiado por el programa Bio-Based Industries Joint Undertaking (BBI-JU) de
la UE.
Recuadro 20. Pilots 4U.

Pilots4U es una red de escala europea de infraestructuras multipropósito para realizar pilotos y
demostraciones. Es decir, la red se apalanca en la propia industria bioeconómica existente para apoyar el
desarrollo de nuevas empresas.

Con el financiamiento del BBI-JU, se realizaron co-inversiones con las empresas miembro de la red, en
infraestructura que cualquier emprendedor podrá utilizar para desarrollar proyectos piloto y demostraciones,
mediante el pago de honorarios.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 175


Financiamiento de nuevas cadenas de valor de base biológica. Otra forma de impulsar la
bioeconomía y la transición a una economía más verde es fomentando el desarrollo de nuevas
cadenas de valor con nuevos productos de base biológica y la optimización de cadenas de valor
existentes para lograr mayor circularidad y sostenibilidad, mediante la inclusión de recursos
biológicos renovables. Las iniciativas con este enfoque pueden financiar actividades intensivas
en ciencia, tecnología e innovación (CTi) que incluyen a todos los actores de una cadena, desde
los proveedores de materia prima (recursos biológicos renovables, ya sea biomasa primaria o
residual) hasta las empresas que pueden desarrollar y comercializar aplicaciones o productos de
base biológica. El ejemplo más ambicioso que se conoce es el Circular Bio-based Europe Joint
Undertaking, una alianza entre la UE y el Consorcio de Industrias de Base Biológica (BIC).

Recuadro 21. Circular Bio-based Europe.

El Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU) es una colaboración público-privada que nació
a finales del 2021, a partir de una experiencia previa exitosa: el Bio-based Industry Joint Undertaking (BBI JU),
creado en el 2013. El CBE JU tiene tres objetivos: acelerar el proceso de innovación y el desarrollo de
soluciones innovadoras de base biológica, acelerar el despliegue en el mercado de las soluciones de base
biológica maduras e innovadoras existentes y asegurar un alto nivel de desempeño ambiental de los sistemas
industriales de base biológica. Para lograr estos objetivos, financia proyectos que buscan:

Apoyar la investigación y la innovación para soluciones sostenibles de base biológica.


Reducir el riesgo de inversiones en plantas de producción de base biológica innovadoras y circulares.
Abordar los desafíos tecnológicos, regulatorios y de mercado de la bioeconomía.
Situar la sostenibilidad en el centro de sus operaciones.
Fortalecer la colaboración de todos los actores de la bioeconomía.
Comprometerse con más partes interesadas a lo largo de las cadenas de valor.

Compra pública de productos de base biológica. Para algunos sectores, una medida de
política para promover la innovación en productos y servicios puede ser la compra pública.
Cuando esos productos o servicios aún no existen, se puede utilizar el mecanismo de compra
pública innovadora, una actuación administrativa de fomento de la innovación orientada a
potenciar el desarrollo de nuevos mercados desde el lado de la demanda. Cuando el Estado se
convierte en un comprador de nuevos bienes y servicios, ayuda a desarrollar la oferta y el
financiamiento que se destina a esas compras cumple dos propósitos: a) mejorar los servicios
públicos mediante la incorporación de bienes y servicios innovadores, y b) fomentar la innovación
empresarial. Si el sector público se convierte en un demandante de productos de base biológica,
contribuirá a desarrollar la oferta y a generar un efecto demostrativo. Un buen ejemplo es el caso
del BioPreferred Program en Estados Unidos.

176 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Recuadro 22. BioPreferred Program.

El BioPreferred Program es una iniciativa del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que
introdujo la compra pública de productos de base biológica en el nivel federal en el 2002. Este programa obliga
a las agencias federales y sus contratistas a comprar productos de base biológica de un catálogo de 140
categorías de productos, entre los que se incluyen materiales de limpieza, bioplásticos, lubricantes y
adhesivos. Actualmente, el catálogo tiene más de 16 000 productos entre las diferentes categorías.

El programa define un producto de base biológica como un producto compuesto de componentes biológicos:
materiales agrícolas, forestales, marinos y productos químicos renovables. La definición no incluye alimentos,
piensos ni combustibles.

Un estudio realizado en el 2019 estimó el impacto económico en creación de empleos directos e indirectos y
el impacto ambiental por la reducción del consumo de petróleo y la reducción de emisiones de CO2.

Fuentes de financiamiento disponibles

El informe “Oportunidades para financiamiento internacional de la bioeconomía sostenible,


asociada a la lucha contra el cambio climático, la conservación de los recursos naturales y el
medio ambiente”, escrito por María R. Murmis en diciembre del 2022 (sin publicar), ofrece un
catálogo completo de fuentes de financiamiento de la bioeconomía, de interés para aquellos que
estén interesados en buscar financiamiento para proyectos.

Por otro lado, en 2023 la Iniciativa Finanzas para la Biodiversidad (BIOFIN) lanzó la plataforma
FIRE (Finance Resources for Biodiversity), [Link] la cual cuenta con más de 300
alternativas de financiamiento que pueden ser direccionadas hacia categorías que forman parte
del concepto de bioeconomía, tales como acceso y distribución equitativa de los beneficios
(ABS), organismos genéticamente modificados (GMO), economía verde, manejo de la
contaminación y restauración de ecosistemas.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 177


Referencias bibliográficas

BID (Banco Interamericano de Desarrollo). 2023. Panama Will have its first guarantee fund for small
business. (en línea). Consultado 2 de sep 2023. Disponible en [Link]

Bio-Based Europe Pilot Plant. 2023. Speeding up your biobased innovation (en línea). Consultado
2 de sep 2023. Disponible en [Link]

BIOFIN. 2023. Iniciativa finanzas para la biodiversidad (en línea). Consultado 2 de sep 2023.
Disponible en [Link]

CB INSIGHTS. 2022. State of Venture 2021: Latin America (en línea). Consultado 2 de sep 2023.
Disponible en [Link]

CBE JU. (Circular Bio-Based Europe Joint Undertaking). 2023 (en línea, sitio web). Consultado 2
de sep 2023. Consultado 2 de sep 2023. Disponible en [Link]

Consorcio de industrias de base biológica. 2023. Leading Europe’s sustainable, circular, bio-based
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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 179


SECCIÓN 4:

CAPÍTULO ESPECIAL
SECCIÓN 4: CAPÍTULO ESPECIAL

Autores: Domínguez Gómez, D. (Allbiotech); Fuentes-Campos, E. (TBB); Ubieta, T. (TBB);


Fernández-Navarro, M. (TBB); Brenes Porras, C. (IICA).; Jiménez Rodríguez, MG. (Deep Science
Ventures); Valero, J. (SinergiaLabs).32

Panorama del bioemprendimiento basado en la bioeconomía


4.1 sobre América Latina y el Caribe

En los últimos años, la bioeconomía ha ganado impulso como una alternativa concreta al modelo
productivo actual, que ha mostrado claros indicios de agotamiento. La bioeconomía busca un
mejor aprovechamiento de los recursos biológicos y se espera que contribuya a enfrentar algunos
de los mayores desafíos globales de las próximas décadas, como la seguridad alimentaria, el
cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales (Lewandowski et al. 2018).

El potencial de la bioeconomía radica en la posibilidad de generar un futuro más equitativo y


próspero que reduzca el impacto ambiental, la dependencia en la explotación de recursos
naturales no renovables y el uso de recursos fósiles, a través de la biotecnología como pilar de
desarrollo. A vez, favorece el crecimiento económico e incrementa la calidad de vida de la
población. La suma de estas características ha provocado la asociación de este modelo a los
principios de circularidad y de economía verde en virtud de ser una alternativa para la
consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados en la Agenda 2030 de
la Organización de las Naciones Unidas.

Dentro del paradigma bioeconómico, los bioemprendimientos desempeñan un papel


fundamental en la generación de valor para el desarrollo de la bioeconomía. Este tipo de
emprendimientos utilizan recursos biológicos y conocimientos científicos para desarrollar
soluciones innovadoras en áreas como la salud, biotecnología, agricultura y energía, entre otras.
La cantidad y el éxito de estos emprendimientos dependen en gran medida del ecosistema en el
que se desarrollan, así como de los incentivos proporcionados por los sectores público y privado.

En este capítulo, se aborda la temática de los bioemprendimientos en ALC. Se analiza su origen,


su contribución a la bioeconomía, los ecosistemas de innovación que los rodean, los principales
actores en la región, los factores claves que los potencian, así como sus retos y perspectivas
futuras. Se busca ofrecer una visión amplia y actualizada sobre la situación de los

32 Se agradece la revisión de Marvin Blanco (IICA) y las ediciones técnicas de Santiago Felici (IICA).

181 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


bioemprendimientos en la región. Para ello se identifican oportunidades y desafíos y se proponen
recomendaciones para el fomento de estos y la consolidación de un ecosistema emprendedor
que contribuya a impulsar el desarrollo de la bioeconomía en la región.

Bioemprendimientos: definiciones y conceptos básicos

Una forma sencilla de aproximarse a la definición de emprendimiento –puesto que no hay una
única definición en la literatura– es entenderlo como el proceso de crear algo novedoso, con valor
económico o social, en el que fue necesario invertir tiempo y capital, para lo cual se debieron
asumir inevitablemente diferentes tipos de riesgos, como los financieros, psíquicos y sociales. A
cambio se reciben las recompensas de satisfacción e independencia económica y personal
(Bóveda et al. 2015). A partir de la definición anterior, podemos entender que los
bioemprendimientos son aquellos que se basan en los recursos y principios biológicos para crear
productos y servicios innovadores, los cuales tienen una aplicación comercial. Estos suelen estar
asociados con la biotecnología y el uso de la biodiversidad, dos conceptos claves de la
bioeconomía.

De acuerdo con la complejidad de las innovaciones y tecnologías utilizadas, los


bioemprendimientos pueden clasificarse en las siguientes categorías:

Bioemprendimientos tradicionales: iniciativas de negocio que aprovechan los recursos


biológicos como base para llevar a cabo actividades económicas convencionales, cuyos
productos, servicios o procesos suelen involucrar una baja complejidad tecnológica. Las
iniciativas de este tipo de emprendimientos suelen ser implementaciones de soluciones ya
existentes, por lo que generalmente su potencial de patentamiento es bajo.

Bioemprendimientos de base tecnológica: iniciativas de desarrollo empresarial que


aprovechan los recursos biológicos y el conocimiento científico-tecnológico para su aplicación
en el desarrollo o implementación de productos, servicios o procesos. Las iniciativas de este
tipo de bioemprendimientos suelen ser de muy alto valor, con potencial de patentamiento y
con un alcance para la solución de problemáticas globales.

Por otro lado, aunque no son bioemprendimientos per se, existen innovaciones y desarrollos
tecnológicos en diversos laboratorios de investigación que incorporan el uso de biotecnologías y
tienen potencial comercial en el mediano o largo plazo. No obstante, las iniciativas de este tipo
son generalmente desaprovechadas y no tienden a alcanzar el mercado. En muchas ocasiones,
tanto la comunidad científica como la sociedad civil desconocen la potencialidad de estas
iniciativas y cómo su puesta en práctica impacta directamente en problemas de alcance tanto
nacional como internacional.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 182


Mientras que los bioemprendimientos se basan en los principios y recursos biológicos para crear
productos y servicios novedosos y sostenibles, las startups se centran en la creación de una
empresa nueva y escalable, basada en la tecnología –biotecnología en el caso de las analizadas
en este capítulo– y la innovación. Si bien ambos tipos de emprendimientos comparten algunas
similitudes, también existen diferencias importantes en cuanto al conocimiento técnico necesario,
el financiamiento y el marco regulatorio. Es decir, los bioemprendimientos requieren por lo
general recursos humanos con formación en ciencias biológicas, capital desde etapas muy
tempranas y normas para alcanzar la etapa comercial, dado que debe contar con las
aprobaciones necesarias para salir al mercado. En resumen, mientras que las startups se centran
en la innovación y la escalabilidad del modelo de negocio, los bioemprendimientos se centran en
la aplicación de la ciencia y la tecnología para abordar problemas específicos en el campo de la
biotecnología o las ciencias de la vida exclusivamente.

El aumento de las startups de biotecnología y las innovaciones y desarrollos tecnológicos de la


bioeconomía hicieron que el término de bioemprendimientos fuese ganando lugar en el mundo
del emprendimiento. Gracias a su mencionada capacidad intrínseca de innovación en las últimas
décadas, la creación de startups se ha considerado como un motor para el desarrollo sostenible
(Hall et al. 2010). En particular, los bioemprendimientos de base tecnológica emergen como
impulsores cruciales de la innovación para la transición hacia un modelo bioeconómico global.
Como sugieren Kuckertz et al. (2020), el rol de las startups en la bioeconomía será el de ejecutar
y materializar las estrategias nacionales de bioeconomía, al ser entidades capaces de transferir
conocimientos y desarrollar tecnologías que aceleren la transformación de cadenas de valor y la
transición de diversas industrias hacia modelos sostenibles en las dimensiones económica, social
y ambiental.

Etapas de un bioemprendimiento

En la figura 26 se describen las etapas del emprendimiento con base en la recopilación de


distintos modelos de incubación de empresas (Ortuño 2015). El mismo esquema de desarrollo es
aplicable para el caso del bioemprendimiento, pues la diferencia sustancial es que la propuesta
de valor de este último se basa en el aprovechamiento de biomasa y otros componentes
biológicos.

183 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Figura 26. Etapas de un bioemprendimiento.

No obstante, como señala la Confederación Empresarial de Madrid 2002, desde su inicio, la


futura bioempresa recorre un ciclo de vida claramente diferencial del que caracteriza a una
empresa en otros sectores tecnológicos. La importancia de la innovación, las normativas y las
particularidades financieras y tecnológicas requieren una adaptación especial por parte del
bioemprendedor e inversor a la hora de crear una bioempresa. En esta fase, además de informar
sobre los potenciales aprovechamientos de la bioeconomía, es importante fortalecer capacidades
sobre las competencias claves para el éxito de los emprendimientos, el perfil emprendedor, el
proceso de creación de negocios innovadores, entre otros temas, para que el potencial
bioemprendedor pueda analizar todas las oportunidades y valorar sus capacidades para
emprender en un área que puede ser desconocida o por lo menos resultarle novedosa. En una
segunda fase del proceso bioemprendedor, están las etapas de ideación (identificación y
selección de la idea de negocio, definición de la propuesta de valor y diseño los primeros
prototipos), formulación (desarrollo técnico y comercial del producto) y lanzamiento (introducción
del producto al mercado y generación de ingresos).

Similares a otros tipos de negocios emergentes, los bioemprendimientos aumentan en


complejidad conforme se desarrollan. Las etapas de sensibilización, formulación y lanzamiento
suelen ser las más críticas en su desarrollo. La etapa de lanzamiento es normalmente la más
crítica para cualquier tipo de emprendimiento donde existe una enorme probabilidad de fracasar,
mientras buscan salir al mercado y generar un flujo de ingresos constante. A esa fase se le
conoce como "el valle de la muerte". En estas circunstancias, se dificulta el avance del proyecto
y se vuelve una especie de cuello de botella para los bioemprendimientos. Si logra superar ese
evento crítico, es decir si tiene éxito, entrará en las etapas de escalamiento y maduración, donde
debe crecer en ventas y atracción de capital para mantenerse en el mercado.

La búsqueda de capital es un proceso constante en los bionegocios, se comienza con pocos


recursos que generalmente provienen de ahorros personales, aportes de la familia o amigos, pero
Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 184
rápidamente el emprendedor se da cuenta que para desarrollar la idea de negocio tiene que
recurrir a recursos externos. En muchos casos, estos recursos se obtienen mediante la
participación en concursos de emprendimiento (capital presemilla). Más adelante, los
bionegocios demandan de más recursos para realizar pruebas de laboratorio y de campo,
comprar materiales, pagar servicios de apoyo, entre otros. El capital semilla puede provenir
también de fondos concursables, ángeles inversionistas y capital de riesgo. Para la fase posterior
de lanzamiento, escalamiento y maduración de puesta en marcha del bionegocio y crecimiento,
habrá que echar mano de recursos privados de capital de riesgo o de los servicios financieros
tradicionales (IICA 2022).

Finalmente, el bioemprendimiento deberá adoptar la estructura formal de cualquier empresa en el


mercado y, además de los conocimientos tecnológicos específicos del bionegocio, deberá
desarrollar competencias en áreas relacionadas con la gestión empresarial.

Ecosistema bioemprendedor

El ecosistema emprendedor puede definirse como un conjunto de áreas relacionadas entre sí que
desempeñan un rol fundamental en el desarrollo y el posterior éxito de los emprendimientos.
Estas áreas son: las políticas, el financiamiento, la cultura, el soporte, el capital humano y el
mercado (Isenberg 2011). Las políticas deben permitir el apoyo de las autoridades y los diferentes
organismos públicos que influyen en los emprendimientos, por ejemplo: el marco regulatorio que
puede alentar o desalentar el surgimiento de nuevas empresas. El financiamiento se refiere al
acceso al crédito bancario como al conjunto de inversionistas dispuestos a aportar capital de
riesgo. La cultura donde se encuentran los emprendedores los moldea y prepara para la toma de
riesgos y la resiliencia ante situaciones adversas. El soporte engloba a todas aquellas
instituciones (privadas o no) y a la infraestructura que apoya al emprendedurismo. El capital
humano comprende el talento y los conocimientos, así como la experiencia de los
emprendedores. El mercado se refiere al espacio que el emprendimiento pretende capturar.

El término ecosistema emprendedor ha ganado relevancia en el estudio de la actividad


emprendedora (Stam 2015 y Kuckertz 2019), como el resultado de una analogía del concepto de
ecosistema en ecología, que se refiere a una unidad estructural y funcional donde los organismos
vivos interactúan entre sí y con el entorno circundante. El concepto de ecosistema reconoce que
la actividad emprendedora no se deriva solo de los emprendedores individuales o de
bioemprendimientos como entidades independientes, sino de una conjunción de factores y
esfuerzos que involucra a múltiples actores e instituciones que trabajan de manera coordinada
para promover la innovación y el crecimiento. Se trata de un sistema autorregulado que involucra
factores bióticos y abióticos que interactúan entre sí y se encuentran estrechamente relacionados
mediante el flujo de materia y energía (Sussan y Acs. 2017).

185 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


En esta analogía aplicada a la actividad bioemprendedora, los factores bióticos son los diversos
actores que integran el ecosistema institucional e individual, es decir, las startups, universidades,
incubadoras, aceleradoras, fondos de inversión, entidades gubernamentales y proveedores de
servicio, así como emprendedores, investigadores, consultores, mentores e inversionistas. Por su
parte, los factores abióticos son el capital, las regulaciones, las políticas públicas, las
oportunidades de mercado, entre otras. El uso de esta analogía nos permite identificar cuáles son
los factores y actores que deben considerarse para el fomento de la creación de
bioemprendimientos y sus startups.

A diferencia de otros modelos, la bioeconomía implica por sí misma incorporar la innovación. En


ese sentido, es posible hablar de ecosistemas de innovación desde una perspectiva más amplia.
En un ecosistema de bioemprendimiento, el resultado de la conjunción de factores y actores es el
surgimiento de bioemprendimiento, startups y bionegocios, mientras que, en un ecosistema de
innovación, el resultado es el desarrollo de productos, servicios, modelos de negocio y
tecnologías disruptivas.

Grandstrand y Holgersson (2020) definen a los ecosistemas de innovación como el conjunto en


evolución de actores, actividades y artefactos, así como las instituciones y relaciones, incluidas
las relaciones complementarias y sustitutivas, que son importantes para el desempeño de la
actividad innovadora de un actor o un grupo de actores. Se trata de redes interconectadas de
instituciones, empresas y otras entidades que codesarrollan capacidades en torno a un conjunto
compartido de tecnologías, conocimientos o habilidades y trabajan de manera cooperativa y
competitiva para desarrollar nuevos productos, servicios y modelos de negocio.

En el contexto de un mundo cada vez más interconectado, el concepto de ecosistemas de


innovación permite explicar y estudiar de una manera holística la innovación y emprendimiento.
Además, mejora el entendimiento de los factores necesarios para su desarrollo y brinda nuevas
herramientas e información para el diseño institucional.

Principales actores del ecosistema bioemprendedor

En el contexto de la bioeconomía, como se mencionó previamente, uno de los factores


determinantes es la gestión de la compleja base de conocimientos y de la convergencia de
tecnologías. En este sentido, al hablar de ecosistemas de bioemprendimiento e innovación de la
bioeconomía, se debe considerar una serie de actores y factores particulares que, si bien en otros
sectores no desempeñan roles tan determinantes, son fundamentales para los
bioemprendimientos (Kuckertz 2020a).

Más allá de examinar los actores de manera individual, es necesario analizar los roles que cada
uno juega dentro del ecosistema para identificar su relevancia y las acciones necesarias para

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 186


incentivar su participación. Es posible agrupar a los actores del ecosistema en nueve categorías
en función de su rol (Smith 2006; Mercan y Göktaş 2011):

Bioemprendimientos y bioemprendedores. Este grupo es el núcleo del ecosistema, su rol


es la materialización y transferencia del conocimiento en productos y servicios que son
entregados a los mercados mediante modelos de negocio innovadores. Aquí se incluyen no
solo los líderes o fundadores de los bioemprendimientos, sino el grupo de empleados iniciales
que ejecutan la visión de la compañía.

Generadores de conocimiento. En este rol se encuentran principalmente las universidades


y centros de investigación, particularmente los investigadores, docentes y estudiantes que
participan en las actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico en el ámbito
académico, además del personal de apoyo a la investigación. En un ecosistema robusto y
consolidado, también se incluye en este rol al personal especializado y dedicado a la
investigación y desarrollo en el sector privado, que involucra a grandes empresas, e incluso
a entidades de apoyo como las organizaciones de investigación clínica o de investigación por
contrato (CRO).

Formadores y capacitadores. En un ámbito similar al anterior, participan las universidades y


centros de investigación, a las que se suman entidades de capacitación y formación. La
diferencia es que, en este rol, el resultado de estos actores no es el conocimiento, sino los
profesionales que han pasado por un proceso formativo y educativo desde etapas tempranas
hasta posgrados y especializaciones. En un ecosistema de emprendimiento e innovación, el
talento es la principal fuente de energía.

Articuladores. Son aquellos actores que participan directamente en el desarrollo de los


factores del ecosistema. Aquí se incluyen las entidades gubernamentales encargadas de la
formulación e implementación de regulaciones, así como las agencias y organizaciones no
gubernamentales encargadas de la promoción del bioemprendimiento.

Entidades de apoyo. Quedan comprendidos los actores que facilitan el surgimiento y


crecimiento de los emprendimientos y el desarrollo de los emprendedores. Se trata
principalmente de actores públicos y privados, como incubadoras de negocios, aceleradoras
de empresas, consultoras y proveedores de servicios de apoyo (diseño, legal, contabilidad y
otros). En el caso específico de empresas de base biológica, aquí se incluyen también
empresas proveedoras de servicios tecnológicos especializados y proveedores de insumos,
equipos y consumibles para la investigación. Por otro lado, las oficinas de transferencia de
tecnología y conocimiento desempeñan un rol fundamental en el apoyo a investigadores y
emprendedores en este ecosistema.

187 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Financiadores. Son de los actores más relevantes para el éxito y consolidación de los
ecosistemas de emprendimiento e innovación. Como su nombre lo indica, son los actores
encargados de proveer de capital de inversión a los bioemprendimientos. Se trata
principalmente de actores del sector público, como los diferentes fondos de inversión estatales
destinados a emprendimientos y a la investigación científica y tecnológica, y actores del sector
privado, como inversionistas y fondos institucionales de capital de riesgo o venture capital,
además de fundaciones y organizaciones no lucrativas que fondean la actividad
emprendedora en ciertos sectores.

Vinculadores. Se enfocan en la conexión de los actores del ecosistema, con la intención de


favorecer la colaboración entre estos y acelerar la obtención de resultados. Este rol es
ocupado por actores diversos como cámaras y asociaciones industriales, asociaciones de
emprendedores, sociedades científicas y académicas, así como otras organizaciones no
lucrativas y de la sociedad civil. En el contexto específico de la bioeconomía, aparecen otros
actores, como las asociaciones de productores agrícolas, forestales, ganaderos y pesqueros,
los colectivos de empresarios del sector primario, entre otros.

Promotores. Cobran relevancia al final de la actividad emprendedora y se enfoca


principalmente en incrementar la visibilidad del impacto de los bioemprendimientos y de los
programas que facilitan el emprendimiento. Este rol es ocupado por los medios de
comunicación, así como organizaciones de la sociedad civil.

Consumidores. Corresponden principalmente la sociedad civil como adoptante de las


innovaciones, productos y servicios. La respuesta de este grupo a las nuevas tecnologías
definirá el ritmo de crecimiento de los ecosistemas de emprendimiento e innovación. Se trata
de un grupo heterogéneo de actores principalmente individuales, que va desde consumidores
comunes de productos finales, hasta consumidores especializados como productores
agrícolas o incluso empresas usuarias de tecnologías, productos y servicios de la
bioeconomía.

De acuerdo con Kuckertz (2020), en un ecosistema de bioemprendimiento e innovación debe


observarse la participación de estos actores. Aunque no existe una receta infalible para la
creación y fortalecimiento de estos ecosistemas, la existencia de cada uno de los roles
mencionados, incluso de manera incipiente, permitirá el florecimiento de la actividad
emprendedora (Grandstrand y Holgersson 2020).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 188


Contribución de los bioemprendimientos a la bioeconomía en la región

La contribución de los bioemprendimientos al desarrollo de la bioeconomía y, por ende, de


América Latina –dado su potencial bioeconómico– radica en su capacidad para generar empleos,
fomentar el desarrollo económico y social y reducir el impacto ambiental de los procesos
productivos (Kuckertz et al. 2020; Hinderer y Kuckertz 2022; Torres y Jasso 2022). Además, los
bioemprendimientos pueden abordar desafíos globales como el cambio climático, la seguridad
alimentaria y la salud pública. Asimismo, por su carácter innovador y dinámico, tienen el potencial
para ser uno de los principales drivers del desarrollo en esté nuevo modelo productivo.

Las siguientes son algunas de las áreas donde los bioemprendimientos contribuyen al desarrollo
(Carree y Thurik 2010; Dent et al. 2016; Torres y Jasso 2022):

Creación de empleos de alto nivel técnico: los bioemprendimientos suelen ser más ágiles
y flexibles que las empresas tradicionales o ya establecidas, lo que les permite responder
rápidamente a las nuevas oportunidades y demandas del mercado. Como resultado, pueden
crear nuevos empleos altamente especializados y estimular el crecimiento económico en las
bioeconomías emergentes.

Innovación: suelen incorporar ideas nuevas e innovadoras que tienen el potencial de


transformar los mercados existentes y crear otros nuevos. Al impulsar la innovación, los
bioemprendimientos pueden ayudar a las bioeconomías emergentes a transformar las
industrias tradicionales en industrias biobasadas.

Acceso al capital: dependen del capital de riesgo y de otras formas de inversión para
despegar, aunque no exclusivamente. Al atraer estas inversiones, las nuevas empresas
pueden traer nuevas fuentes de capital a las bioeconomías emergentes, desde sectores
tradicionales o desde el extranjero. Esto impulsa el crecimiento económico interno y el
desarrollo.

Transferencia de tecnología: son un vehículo para la transferencia de tecnología y


conocimientos producidos en las universidades y centros de investigación.

Mayor competencia: pueden introducir nueva competencia en industrias establecidas, lo cual


reduce los precios y mejora la calidad del producto para los consumidores. También impulsan
el cuidado por el medio ambiente, en el caso del aprovechamiento de residuos.

Impacto social: los bioemprendimientos en economías emergentes pueden tener un impacto


social significativo, ya que crean soluciones a problemas locales y abordan las necesidades
de las comunidades desatendidas.

189 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


9
".!
De manera general, se observa que el bioemprendimiento debe ser uno de los factores
protagonistas en este proceso de transición hacia la bioeconomía, el cual no será posible sin la
actividad bioemprendedora que materialice las oportunidades en el proceso (Kuckertz 2020). Por
ello el bioemprendimiento debe ser un componente fundamental en las futuras
conceptualizaciones de la bioeconomía (Kuckertz et al. 2020). Particularmente, las bioeconomías
emergentes33 deben posicionar a las startups en el centro de sus estrategias y aumentar la
vinculación entre universidades y centros de investigación con los demás actores del ecosistema.
De esta forma, habrá transferencia de conocimientos, innovación, investigación y desarrollo
científico-tecnológico y así se crearán las aplicaciones prácticas de la bioeconomía.

Bioemprendimientos en ALC

A pesar de que los países de ALC representan tan solo un 16 % de la superficie terrestre global
y posee solamente el 10 % de la población mundial, esta contiene el 28 % de la tierra cultivable
del mundo y aproximadamente 30 % de su agua dulce (Hodson y Chavarriaga-Aguirre 2014).

Específicamente en términos de disponibilidad agrícola, ALC cuenta con más del 50 % de


potencial agrícola. Según cifras del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA),
ALC posee más de 500 millones de hectáreas calificadas como “muy adecuadas” o con “mejor
aptitud”, así como el mayor potencial de expansión. Es posible que se agreguen más de 300
millones de hectáreas para el 2050, sin que esto llegue a afectar los bosques o ecosistemas
naturales (Trigo et al. 2014).

La suma de estas características representa un gran potencial para el desarrollo de


bioemprendimientos en la región, principalmente los orientados al sector agrícola y ganadero. Sin
embargo, existen esfuerzos significativos regionales en diversas áreas de impacto de la
bioeconomía, como la producción de biocombustibles, el uso de agricultura de precisión y el
desarrollo y la adopción de cultivos genéticamente modificados. Esta situación ha provocado el
liderazgo internacional de Brasil y Argentina en mercados de biocombustibles y un rol destacado
en prácticas de intensificación agroecológica junto con Paraguay y Uruguay (Azevedo 2018).

La región cuenta con múltiples fortalezas en relación con el desarrollo de su bioeconomía, sobre
todo por su alta disponibilidad de biomasa, inversión en materia de ciencia y tecnología. Sin
embargo, es clave el financiamiento para el desarrollo de nuevos bioemprendimientos y aún
existen deficiencias en términos de inversión por parte de los países en este rubro.

En materia de emprendimiento, resulta importante analizar el ambiente socioeconómico de un


país, no solamente en términos de mercado y disponibilidad de recursos, sino también en su

33 Se utiliza este término porque la bioeconomía se desarrolla de acuerdo con las especificidades de cada región, relativas a sus
cadenas productivas y el avance que exista en ciencia, tecnología e innovación.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 190


contexto regulatorio y legal. En este sentido, el Programa de Bioeconomía e Innovación en el
2022 realizó un estudio donde se analizaron los índices Doing Business (2020), el Global
Innovation Index (2021) y el National Entrepreneurship Index (2021), con el fin obtener una visión
más detallada, cuantitativa y clara acerca de las oportunidades y retos que existen en ALC para
emprender en actividades económicas relacionadas con la bioeconomía.

En este análisis se compararon de manera regional y cuantitativa los rubros evaluados por dichos
índices. En este sentido, en Costa Rica y Uruguay sus deficiencias comienzan a hacerse visibles
cuando los bioemprendimientos requieren de mayor grado de desarrollo, inversión,
infraestructura especializada e innovaciones que se incorporen a sus dinámicas de mercado.

Caso contrario ocurre en algunos países del Cono Sur, Colombia y en menor medida México, en
los que existen áreas de oportunidad significativas por parte de los gobiernos para incentivar y
facilitar la creación de nuevos emprendimientos desde sus inicios por medio de grants o
financiamiento no reembolsable. Además, existe una mayor cantidad de herramientas de apoyo
nacionales o internacionales disponibles conforme los emprendimientos avanzan en su grado de
maduración. Esto se debe principalmente a las facilidades regulatorias para la entrada de nuevos
productos al mercado, acceso a financiamiento y dinámicas de mercado favorables, así como
disponibilidad de infraestructura, producción de conocimiento y mecanismos más eficientes de
propiedad intelectual. Por otra parte, aunque Chile fue el país que demostró mayor avance y
estabilidad en todos los sectores evaluados, el nivel de biodiversidad y recursos naturales del
país no se compara con el de otros países como Brasil, Colombia o México.

El Programa de Bioeconomía e Innovación llevó a cabo un estudio en el 2022, con el objetivo de


obtener una caracterización más precisa del ecosistema del bioemprendimiento en ALC. En esta
ocasión, como parte del estudio se efectuó una exploración de casos destacados en la región y
se identificaron 85 emprendimientos (véase el anexo). Estos casos destacados ofrecen una
perspectiva valiosa sobre las oportunidades y desafíos que enfrentan los bioemprendedores en
la región.

Más del 50 % de esos bioemprendimientos se crearon en los últimos cinco años y la mayoría de
ellos pertenecen a los sectores de salud, alimentos o agricultura. El perfil general de estos
bioemprendimientos está relacionado con proyectos de investigación académicos o innovaciones
de base científica y tecnológica que encontraron una oportunidad de negocio.
Si bien muchos bioemprendimientos de la región han alcanzado con éxito las últimas etapas de
su desarrollo (escalamiento, maduración y crecimiento o salida), sus proyecciones
internacionales aún no son relevantes. Por otro lado, a pesar de que varios de los
bioemprendimientos analizados han logrado convertirse en empresas, estos se han establecido
en el extranjero o se han desarrollado desde etapas tempranas en colaboración con
organizaciones internacionales.

191 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Factores clave - capacidades institucionales para el desarrollo del bioemprendimiento

De la misma revisión de bioemprendimientos descrita en la sección anterior, se desprende que


Chile y Argentina se destacan por liderar la creación de bioemprendimientos exitosos, gracias a
condiciones propicias que brindan para su conversión en bionegocios. De acuerdo con este
estudio, se han identificado tres condiciones fundamentales para el éxito de estos
emprendimientos en la región:

1. Acceso a educación y acompañamiento en materia especializada de


bioemprendimientos.
a. La mayoría de los bionegocios fueron fundados por bioemprendedores con formación
académica proveniente de instituciones de educación superior.
b. En múltiples casos, los fundadores de dichos bioemprendimientos tuvieron acceso previo
a programas de emprendimiento o negocios.
c. La mayoría de los casos de éxito fueron parte de un programa de incubación o
aceleración, aunque contaran con ventas iniciales.
d. La mayor parte de ellos encontró apoyo en instituciones especializadas en
bioemprendimientos.

2. Acceso a capital semilla y capital de riesgo.


a. Hubo acceso a capital semilla o a inyecciones de capital privado. Por ejemplo, los
bionegocios participaron en competencias como Mass Challenge o fueron acelerados por
iniciativas como GridX o Ganesha Labs. Incluso algunos recibieron capital de fondos de
inversión, por ejemplo, de la Kirchner Impact Foundation, lo que también determina la
necesidad de contar con sistemas financieros e institucionales receptores de inversión y
financiamiento internacional.

3. Exposición a organizaciones y conocimiento sobre ecosistemas de innovación


internacionales.
a. La mayoría tenía conocimiento sobre ecosistemas internacionales de
bioemprendimientos y se involucraron en programas como: FoodBytes, Endless Frontier
Labs, Mass Challenge, Keiretsu Forum o Plug and Play, por mencionar algunos.
b. En el caso de bioemprendimientos relacionados con aplicaciones biotecnológicas, el
acceso a infraestructura especializada como laboratorios fue determinante.

Por otro lado, la literatura especializada sugiere que existen diversos factores que influyen, con
mayor o menor intensidad, en el éxito de los ecosistemas de bioemprendimiento e innovación y
que garantizan el cumplimiento de las condiciones previamente mencionadas (Kuckertz 2019;
Kuckertz 2020; Hinderer y Kuckertz 2022). Entre los factores más relevantes, se pueden destacar
los siguientes:

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 192


Políticas públicas y marcos regulatorios.
Inversión y acceso a financiamiento.
Modelos de transferencia de tecnología.
Disponibilidad de talento y construcción de capacidades.

También hay otros factores que influyen en el desarrollo bioemprendedor, como las
oportunidades de mercado, las condiciones macroeconómicas y la estabilidad política e
institucional. Sin embargo, los factores mencionados anteriormente son fundamentales para la
creación de un ambiente propicio para el crecimiento y la expansión de nuevos
bioemprendimientos. La implementación de políticas y estrategias junto con los servicios de
apoyo al bioemprendimiento –financiación, transferencia de tecnología y construcción de
capacidades– es crucial para alcanzar este objetivo.

Estas estrategias deben contar con la participación de actores en cada uno de los roles descritos
y deben ser lideradas por los gobiernos locales con el apoyo del sector privado. En gran medida,
los factores mencionados serán definidos por el diseño e implementación de políticas públicas,
así como por sus instrumentos de acción.

Políticas públicas: necesidad de un marco apropiado para el desarrollo del


bioemprendimiento

Entre los factores con mayor impacto en el éxito de los ecosistemas de bioemprendimiento e
innovación es el conjunto de políticas públicas y marcos regulatorios en cada país, pues
dictaminan las oportunidades, barreras e incentivos a los que los bioemprendimientos son
expuestos (Villavicencio 2019). El alcance de las políticas públicas depende significativamente
del contexto institucional nacional y regional, así como de otros recursos estratégicos que se
implementen.

Por otra parte, entre las limitaciones que han enfrentado los países de ALC para fomentar el
surgimiento de nuevos bioemprendimientos de base tecnológica es la falta de interacción entre
los actores que conforman ecosistemas de bioemprendimiento e innovación. Por ello es
necesario definir canales de comunicación y formar grupos de trabajo a través de los diferentes
actores para establecer estrategias concretas rumbo al establecimiento de las políticas públicas
apropiadas al contexto regional. De manera general, además de los retos particulares que
enfrentan los bioemprendimientos con respecto a otros tipos de emprendimientos, en ALC se
enfrentan también a un reto relacionado con la estabilidad política de la región.

El punto de partida de las políticas públicas empieza con procesos de diseño y formulación con
el objetivo de crear: a) institucionalidad que fomente el bioemprendimiento y b) mecanismos que

193 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


faciliten su regulación, pues existen bajas tasas de formalización de bioemprendimiento
asociados a los altos costos legales y largos procesos burocráticos (Henry et al. 2019).

El primer paso rumbo a la formulación de políticas públicas que fomenten la creación de


bioemprendimientos debe ser la creación de estrategias nacionales de bioeconomía que sienten
las bases para el futuro, donde se definan los objetivos, líneas de acción y sectores prioritarios
para el desarrollo de la bioeconomía en cada país. Estas estrategias deben contemplar como sus
pilares fundamentales la investigación científica y generación de conocimiento, la capacitación de
recursos humanos, la creación de normatividad y regulación pertinente, la inversión en áreas
prioritarias, la cooperación interinstitucional e internacional, la creación de un ambiente propicio
para el bioemprendimiento y la gestión e integración de esfuerzos de distintos sectores.

La experiencia en avance político nacional y regional obtenida en Argentina, Chile o Brasil puede
ser una guía para impulsar el desarrollo de bioemprendimiento desde la política pública para el
resto de la región. Los mecanismos de política comercial como incentivos tributarios,
deducciones tributarias, incentivos fiscales para inversores o fondos de inversión pueden ser un
primer paso para la generación de las condiciones necesarias para el desarrollo del ecosistema.
En este sentido, las experiencias ganadas previamente en materia de economía ambiental,
energética, agrícola y rural permitieron abrir una ventana de oportunidades que son aplicables a
otras cadenas de valor dentro de la bioeconomía y que están destinadas a los
bioemprendimientos tradicionales.

Estas iniciativas de política pública pueden impulsar la creación y el crecimiento de los


bioemprendimientos; sin embargo, se deben registrar la evidencia científica y social del impacto
de los bioemprendimientos en la región para poder evaluar los alcances, las implicaciones y los
resultados de estas iniciativas. Otras iniciativas, como los créditos fiscales, las deducciones
fiscales, reducción de impuestos sobre propiedad intelectual, las exenciones fiscales para
inversión, la reducción de impuestos sobre la ganancia de capital y la exoneración de impuestos
de importación de insumos, reactivos y equipos pueden ser estrategias que promuevan la
creación de nuevos bioemprendimientos.

Recuadro 23. Ley de Promoción del Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna y Nanotecnología, Argentina.

En setiembre del 2022 se aprobaron modificaciones a la Ley 26.270 que tiene por objeto promover el desarrollo
y la producción de la biotecnología moderna y nanotecnología. La ley da certidumbre a este sector al otorgar
beneficios fiscales a proyectos que integren estas disciplinas en la producción de bienes o servicios o en el
mejoramiento de procesos o productos. Los beneficios que reciben los proyectos, aprobados en función de las
necesidades de la población argentina, son la amortización acelerada del impuesto a las ganancias y la
devolución anticipada del impuesto al valor agregado (IVA). Para proyectos de investigación y desarrollo,
también se considera el otorgamiento de un bono de crédito fiscal, con duración de 10 años, del 50 % de los

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 194


gastos destinados a contrataciones de servicios de investigación y desarrollo en instituciones pertenecientes al
Sistema Público Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. La Comisión Constitutiva para la Promoción de
la Biotecnología Moderna es la entidad encargada de evaluar y dictaminar si los proyectos inscritos en el
Registro Nacional cumplen con los requisitos para recibir dichos beneficios. (Ley de Promoción del Desarrollo y
Producción de la Biotecnología Moderna y Nanotecnología, 16 de septiembre de 2022).

Desde la experiencia regional, las acciones a mediano plazo son vitales para las entidades
multilaterales, debido a que estas pueden ser promovidas y apoyadas durante tiempos fijos. La
experiencia de los países en la promoción de tecnologías de software, por ejemplo, en Argentina,
fue la que permitió el desarrollo de la nueva Ley de Promoción de Biotecnología y
Nanotecnología.

Un ejemplo de desarrollo tecnológico es la Ciudad del Saber en Panamá, un parque tecnológico


–o hub tecnológico– que ha sido crucial para la cooperación internacional y que ha servido de
modelo para el establecimiento de nuevos parques, como el Parque Pharma en Toluca, México.
Estas iniciativas son fundamentales para el fomento de bioemprendimientos y se basan en
experiencias exitosas en los ámbitos regional y nacional.

Recuadro 24. Hub tecnológico Parque Pharma, México.

En Toluca, México, se ubica estratégicamente el primer y único conjunto multi-inquilino de plantas


farmacéuticas independientes del país. Se trata de una plataforma centralizada bajo un esquema de renta a
largo plazo que cuenta con el más estricto cumplimiento regulatorio, con el fin de aumentar la accesibilidad y
disponibilidad de productos y terapias innovadoras. Ofrece plantas certificadas, flexibilidad de crecimiento,
gestoría regulatoria de productos y servicios de consultoría. Esta modalidad reduce los tiempos, inversión y
riesgos que conlleva construir, ampliar o remodelar una planta. Además de que contribuye al incremento de la
capacidad de fabricación o diversificación de los productos, las instalaciones permiten ejecutar actividades
desde análisis preclínicos, hasta distribución y comercialización (Parque Pharma 2022.).

Marco regulatorio

Existen parámetros regulatorios que generan un impacto tangible en el desarrollo de los


bioemprendimientos. Entre ellos se encuentran las condiciones burocráticas necesarias para
formalizar un negocio, asociadas a diferentes períodos de tiempo según el país.

El establecimiento legal de una empresa no implica que se avale el inicio de sus actividades
productivas. Como fase previa a la entrada en operación de un bioemprendimiento, existen
diversos procesos normativos relacionados con las futuras operaciones de la empresa.
Especialmente en el caso de los bioemprendimientos de base tecnológica, por ejemplo, es
necesario analizar el impacto ambiental, seguridad para la salud humana y posibles riesgos que
puedan identificarse en dichas actividades empresariales.

195 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Asimismo, un bioemprendimiento generalmente debe pasar por procedimientos de evaluación y
control sanitario para autorizar el uso de las instalaciones para la fabricación, envase y
comercialización de sus productos localmente. Ya en la fase de producción, se incluyen, por
ejemplo, las certificaciones ISO que permiten garantizar altos niveles de calidad en las
actividades productivas.

Una vez que está autorizada la producción y comercialización local, el interés regulatorio o
normativo de un bioemprendimiento usualmente se centra en temas de exportación y comercio
internacional. Si bien en bioeconomía la innovación tiende a ser disruptiva y en muchos casos se
enfoca en mercados de gran magnitud, los nichos de mercado locales suelen ser pequeños. Por
tanto, afianzar un bioemprendimiento en el mercado requiere, idealmente, expandir su
comercialización a otros países. Es en esta etapa donde se presentan barreras arancelarias,
requisitos legales, certificaciones y restricciones regulatorias, que aumentan los costos
operacionales, logísticos y administrativos. Un ejemplo de esto es el caso de Algenis.(Recuadro
25). El marco regulatorio constituye las condiciones en las que un bioemprendimiento generará
productos o servicios de interés para el mercado, además de determinar su tiempo de desarrollo
y prevalencia en el tiempo. En suma, el tiempo y complejidad de cada proceso regulatorio puede
representar un obstáculo o un impulso en el desarrollo de los bioemprendimientos.

En el caso específico de los bioemprendimientos de base tecnológica, los tiempos de


investigación y desarrollo representan una fase importante, no solo desde la creación de la
empresa, sino también para el desarrollo constante de nuevos productos. Por ende, se deben
considerar también los tiempos y costos de actividades como estudios clínicos e investigaciones
en materia de bioseguridad. En otros casos, también se incluyen evaluaciones de riesgo
ambiental, ensayos confinados, fiscalización y seguimiento a los productos biotecnológicos.

Recuadro 25. Impacto en adquisición de certificaciones: el caso de Algenis en Chile.

Algenis, fundada en el 2002 en Chile, es una empresa líder en la producción y el desarrollo clínico de moléculas
bioactivas fabricadas por microalgas marinas con uso médico. Sus investigaciones se centran en moléculas
paralizantes de mariscos provenientes de dinoflagelados marinos y cianobacterias de agua dulce y su potencial,
en el tratamiento de distintas patologías. Por tratarse de moléculas bloqueadoras de canales de sodio,
actualmente exploran su aplicación como tratamiento del dolor nociceptivo agudo y la pérdida de sensibilidad
causada por neuropatía periférica inducida por tratamiento de quimioterapia (Algenis 2022a).

Su trayectoria ha estado marcada por financiamientos de inversionistas privados, fondos de capitales de riesgo y
fondos públicos de Corfo. Desde la investigación en laboratorio hasta el escalamiento, le han permitido desarrollar
sus capacidades de infraestructura y equipamiento. También ha realizado el análisis de alternativas de producción
de los compuestos, con su respectivo control de calidad, además de análisis químicos correspondientes (Algenis
2022a).

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 196


Con siete familias de patentes y la comercialización de sus productos a través de licencias, la empresa es testigo
del papel que tiene la propiedad intelectual como estrategia de competitividad (Algenis 2022b). Asimismo, la
vinculación con otras instituciones y empresas farmacéuticas y biotecnológicas le ha permitido continuar
innovando y fortalecer su negocio. Sus estrategias de creación, seguimiento y fortalecimiento de la empresa le
permiten contar con su actual historial de estudios de toxicología, seguridad farmacológica, farmacocinética y
genotoxicidad (Algenis 2022c).

A 13 años de su fundación, la Food and Drug Administration (FDA) le otorgó permiso a la empresa para
administrar experimentalmente en humanos su producto líder NAVX-010, el cual se plantea para el tratamiento de
la fisura anal (Algenis 2022c).

Servicios de apoyo al bioemprendimiento

Los servicios de apoyo al bioemprendimiento son cruciales para impulsar el desarrollo de


soluciones innovadoras y sostenibles en el ámbito de la biotecnología. Entre estos servicios, se
destaca el financiamiento, el cual puede provenir tanto de fuentes públicas como privadas y
resulta fundamental para el crecimiento y la viabilidad de los bioemprendimientos. Además, los
centros de investigación y las universidades pueden desempeñar un papel clave en la
transferencia tecnológica a los bioemprendimientos, ya que proporcionan acceso a recursos
especializados, experiencia y conocimientos técnicos. Especialmente en aquellos casos en los
que los bioemprendimientos tienen una base tecnológica, la transferencia tecnológica resulta
esencial para el éxito del proyecto. En definitiva, el acceso a estos servicios de apoyo puede
marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un bioemprendimiento.

Financiamiento público

El acceso a recursos públicos para el financiamiento de etapas tempranas de desarrollo de los


bioemprendimientos es un incentivo crucial para su crecimiento y para impulsar la transferencia
de tecnologías. Existen diversos instrumentos que proporcionan fondos a empresas de reciente
creación. No obstante, estos programas deben considerar los requerimientos particulares de los
bioemprendimientos y las marcadas diferencias con otro tipo de emprendimientos, como la
necesidad intensiva de recursos altamente especializados, los prolongados tiempos de desarrollo
y las barreras regulatorias.

El primero de los instrumentos mencionados como acciones a corto plazo son los fondos de
financiamiento en investigación en bioeconomía, que otorgan recursos no-reembolsables
especializados, los cuales han probado su eficacia para aumentar el número de investigadores.
Un ejemplo es el extinto Fondo para el Fomento y Apoyo a la Investigación Científica y
Tecnológica en Bioseguridad y Biotecnología de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de

197 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), que está bajo la Comisión Nacional de
Ciencia y Tecnología (CONACYT) en México . Estos fondos fueron estipulados dentro de la
creación de la CIBIOGEM para promover la investigación especializada sobre demandas locales,
evaluadas por el comité técnico, según la situación local. Mientras en el 2018 la demanda clave
estuvo sobre el desarrollo de estrategias genéticas para el control de la transmisión de
enfermedades virales en México34 asociadas a Aedes spp., en otros años se establecieron líneas
agrícolas para promover el desarrollo de innovaciones locales que pudieran convertirse en
soluciones o alternativas dentro la soberanía tecnológica.

Esta experiencia puede funcionar para dinamizar y proveer conocimiento a las comisiones
nacionales de bioseguridad y biotecnología, formar talento humano local, sobre todo
investigadores y grupos de investigación públicos y privados. De esta forma, puede promover las
colaboraciones entre la empresa privada y las instituciones públicas.

Recuadro 26. Fondo para el fomento y apoyo a la investigación científica y tecnológica en bioseguridad y
biotecnología de CIBIOGEM.

El Fondo CIBIOGEM es un fideicomiso que se creó en concordancia a lo establecido en el artículo 28 de la Ley


de Bioseguridad De Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM): fomentar, apoyar y fortalecer a la
investigación científica y tecnológica en materia de bioseguridad (CIBIOGEM 2019). Creado en 1999 y disuelto
en el 2020, otorgaba financiamiento a propuestas que atendieran demandas locales específicas establecidas
en convocatorias publicadas (CIBIOGEM 2021). Las propuestas, evaluadas por las instancias de evaluación
debían presentar indicadores que permitieran dar seguimiento y evaluar el desarrollo del proyecto, además de
especificar y justificar los fondos requeridos para su cumplimiento. El gasto corriente y de inversión se
consideraban rubros financiables. Una vez firmado el Convenio de Asignación de Recursos, se supervisaba
que la investigación se desarrollara cumpliendo lo establecido en la normatividad vigente en materia de
bioseguridad (CIBIOGEM s.f.).

En segundo plano, los fondos de financiamiento no-reembolsable para startups y pequeñas


empresas aún no han sido desarrollados por completo en América Latina. Sin embargo, estos
fondos pueden ser una alternativa para promover las etapas donde hay mayores riesgos y
necesidades de apoyo. A partir de las experiencias de Panamá con los fondos de Capital
Pre-Semilla y Semilla de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación
(SENACYT), es posible brindar acceso a capital no-reembolsable para superar las etapas
regulatorias. Se parte de que una cantidad significativa de los bioemprendimientos en la región
se enfrentan con comisiones o entidades regulatorias con poca o nula experiencia en
bioproductos. Esto las convierte en empresas pioneras que deberán guiar o presionar a las
instituciones regulatorias para avanzar sobre estos nuevos procesos y así aumentar el tiempo
necesario para alcanzar el mercado.

34 El fondo fue eliminado debido a la re-estructuración del CONACYT-CIBIOGEM entre el 2018 y el 2023. Los fondos especializados

fueron eliminados.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 198


Estos instrumentos de financiamiento deberían ser cubiertos por las entidades gubernamentales
encargadas de la gestión y promoción de la ciencia y la tecnología. Además, podrían brindar
incentivos para atraer nuevos bioemprendimientos y bioempresas y para establecerse en el país.
Esto atraería fondos de inversión y con ello capital privado importante para aumentar las
oportunidades de los ecosistemas de bioeconomía regional. La evidencia sugiere que los
bioemprendimientos que desarrollan tecnologías disruptivas prefieren realizar ensayos de
investigación y validación en países con procesos regulatorios claros, precisos o simplificados
(Falck et al. 2022). Por lo tanto, es fundamental el financiamiento público que permita definir la
estrategia regulatoria y financie los ensayos regulatorios, de manera que el proceso de un
bioemprendimiento no se vea limitado por fondos. Al minimizar dicha limitación, es posible dar
paso a procesos para diversificar el portafolio.

El desarrollo de leyes especializadas en la promoción o innovación de la biotecnología ha


probado ser exitosa como punta de lanza para el ecosistema. El aumento considerable de fondos
de financiamiento en esta área permitió la mayor oferta de programas académicos, de nuevos
talentos y con ello la creación de innovaciones que desembocaron en nuevas empresas, algunas
de las cuales contaron con fuentes de financiamiento privadas.

Financiamiento privado

Aunque el financiamiento público es crucial para el inicio y la validación de tecnologías en los


bioemprendimientos, es indispensable contar con acceso a fuentes de financiamiento privadas,
debido a la necesidad de capital intensivo y costos elevados de investigación en las etapas
tempranas de su desarrollo. Esto permite garantizar el éxito de los ecosistemas de
bioemprendimiento e innovación. Estas fuentes pueden incluir fondos de capital semilla y de
riesgo, empresas y bionegocios consolidados e inversionistas especializados. Por lo tanto, es
esencial que los ecosistemas de bioemprendimiento e innovación establezcan y fomenten
relaciones sólidas con estas fuentes de financiamiento privadas para asegurar su desarrollo y
crecimiento a largo plazo.

En los últimos años, se ha observado el surgimiento de numerosos actores financiadores y


promotores del bioemprendimiento en ALC, que han desempeñado un rol fundamental para la
creación de ecosistemas locales y para favorecer el éxito de los bioemprendimientos.

Dentro de las entidades promotoras, se incluyen principalmente las siguientes:

Incubadoras: son organizaciones que brindan, principalmente, apoyo técnico a


emprendimientos de reciente creación en sus etapas iniciales (Westreicher 2020). La función
principal de las incubadoras es lograr que el emprendimiento se constituya y defina su modelo

199 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


de negocio y estrategias para su desarrollo en los primeros años. Esto se logra brindando
servicios de formación, capacitación y construcción de capacidades.

Aceleradoras: son organizaciones que impulsan el crecimiento de los emprendimientos en


etapas tempranas con el fin de prepararlos para obtener financiamiento o inversión, mediante
programas impartidos durante un período específico de tiempo (Carazo 2019). Estas
organizaciones suelen ofrecer servicios de capacitación, brindan acceso a espacios de trabajo
y servicios accesorios de apoyo a los emprendimientos, como asesoramiento en áreas
legales, financieras, de diseño o de mercadotecnia, entre otras. A su vez, las aceleradoras
brindan una inversión al final de sus programas.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 200


Cuadro 10. Aceleradoras, incubadoras especializadas en el apoyo a bioemprendimientos y fondos de
inversión especializados en bioeconomía en ALC.

País Entidad Tipo Descripción

Es un company-builder ubicado en Buenos Aires. Facilita la


transferencia de tecnologías desarrolladas en universidades y
centros de investigación latinoamericanos a través de la creación
Grid Exponential Aceleradora de bioemprendimientos y mediante un modelo de formación y
consolidación que abarca desde la concepción del negocio, hasta
la creación de planes y modelos de negocio.

Argentina Es un fondo de inversión en bioemprendimientos ubicado en


SF500 Aceleradora Rosario, Argentina. Implementa un modelo de aceleración y un
enfoque en proyectos altamente escalables.

Es un company-builder ubicado en Sunchales, Argentina. Se


enfoca en la creación y aceleración de emprendimientos de base
CITES Aceleradora tecnológica, con un especial énfasis en bioemprendimientos.
CITES brinda acceso a equipamiento e infraestructura para el
desarrollo de productos y servicios.

Es una iniciativa que busca generar condiciones para el


surgimiento de bioemprendimientos de base tecnológica en Brasil.
Brasil BiotechTown Incubadora
Cuenta con laboratorios equipados y un programa de incubación
para bioemprendimientos.

Es el primer fondo de capital riesgo con un enfoque de inversión


especializado en biotecnología en ALC. Tiene su sede en
Zentynel VC Fondo de
inversión Santiago, Chile y surge de la convergencia de la Fundación
Ciencia y Vida y Venturance Alternative Assets.
Chile

Es una aceleradora boutique orientada a facilitar los procesos de


The Ganesha Lab Aceleradora escalamiento e internacionalización de bioemprendimientos
latinoamericanos.

Es una entidad enfocada en la promoción del desarrollo en


biotecnología en Colombia. Incluye la colaboración de diversas
Colombia Biointropic Aceleradora
universidades y actores del sector privado. Provee servicios para
bioemprendimientos, pequeñas, medianas y grandes empresas.

Es la división latinoamericana de The Yield Lab, firma de capital


Argentina, de riesgo. Se enfoca en emprendimientos en el sector
The Yield Lab
Chile y Aceleradora agroalimentario. Invierte principalmente en etapas tempranas de
Latinoamérica
Brasil empresas de alto potencial.

Nota: Algunas incubadoras, aceleradoras y fondos de inversión identificadas en la región relacionadas a la temática.

201 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Recuadro 27. Colaboración público-privada en el avance de nuevas startups.

En el 2012, la CEO y cofundadora Liza Velarde, en conjunto con sus socios, desarrollaron
un dispositivo médico de monitoreo de células cancerígenas. Su nombre es Delee. Se trata
de una tecnología accesible, con un precio 20 % más bajo que otros, que facilita la
detección temprana de cáncer y su monitoreo en áreas de bajos ingresos. Mediante análisis
sanguíneos desechables, se detecta la presencia de células tumorales circulantes (CTC)
que expulsan los tumores y viajan al torrente sanguíneo. El sistema Delee permite
recuperar las CTC viables para su posterior análisis molecular, con la posibilidad de generar
un tratamiento personalizado (Delee. 2023.).

Esta startup de salud primero contó con una inversión semilla en México de Heineken que
le permitió pasar del modelo teórico a prototipo. El desarrollo de sus prototipos se logró
gracias a capital de fondo perdido que se otorgaba en concursos destinados a estudiantes
emprendedores. Más allá de eso, no se lograron inversiones locales o acceso a fondos
públicos en México por el alto riesgo que implica un dispositivo médico. Con la convicción
de crecer sin límites territoriales, se aceleró la startup en Y combinator. El financiamiento de
inversionistas de Silicon Valley le dio credibilidad y networking, además de que permitió
montar su infraestructura en México (Gálvez y Liza 2020).

El desarrollo de tecnología para la sociedad ha sido fundamental en el éxito de muchos


bioemprendimientos en la región y el caso de Delee es un ejemplo de ello. Su objetivo es abordar
la problemática de la detección del cáncer en zonas de bajos recursos, para lo cual reconoce la
necesidad de innovación y acceso a tecnología en la comunidad local. Gracias a esta
perspectiva, Delee pudo obtener financiamiento a través de crowdfunding35 , otra forma de
financiamiento privado, ya que no tenía acceso a financiamiento público. La campaña de
crowdfunding no solo le permitió obtener el capital necesario, sino que también fungió como un
canal de diálogo entre Delee y la sociedad civil, lo que permitió trasladar conocimiento y fomentar
la participación de la comunidad en su desarrollo.

La inversión privada en bioemprendimientos en ALC se ha fortalecido en los últimos años gracias


a la aparición de incubadoras, aceleradoras y plataformas de crowdfunding especializadas. Estas
iniciativas han brindado apoyo y recursos no solo financieros a los emprendedores, para el
desarrollo y crecimiento de sus proyectos en el campo de la biotecnología y las ciencias de la
vida. A medida que la región continue experimentando un aumento en la inversión en
investigación y desarrollo (I+D), se espera que la inversión privada siga siendo una pieza clave
en el ecosistema de innovación y bioemprendimientos en ALC.

35 El crowdfunding es una forma de financiamiento colectivo a través - de plataformas en línea principalmente, en la que un gran

número de personas contribuyen con pequeñas cantidades de dinero para apoyar un proyecto o iniciativa.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 202


Modelos de transferencia de tecnología

La transferencia de tecnología es un proceso colaborativo que permite que los resultados y


conocimientos derivados de la investigación y desarrollo científico y tecnológico se materialicen
en productos y servicios respaldados por la propiedad intelectual, de manera que su impacto
fluya desde los generadores de conocimiento hacia los usuarios y consumidores finales. Este
proceso permite trasladar el impacto de la ciencia y la tecnología hacia los mercados y la
sociedad. Su objetivo es que los productos y servicios desarrollados beneficien directamente a la
población civil.

En un ecosistema de innovación eficaz, deben existir modelos robustos para la transferencia de


tecnología desde los generadores de conocimiento, que faciliten la protección de la propiedad
intelectual por parte de las universidades e instituciones de investigación, así como la correcta
vinculación con la industria y el sector empresarial y el acceso a recursos financieros, capital
humano, equipamiento e infraestructura (OMPI 2022).

Los países de ALC enfrentan grandes áreas de oportunidad para generar modelos y condiciones
favorables para el desarrollo de nuevos bioemprendimientos y la transferencia de tecnología. El
escaso financiamiento disponible para estas actividades se suma a la falta de seguridad jurídica
y a las brechas para permitir el acompañamiento científico-tecnológico en el desarrollo de
soluciones para la industria. Este es un panorama que exacerba las necesidades sociales y
económicas de las personas. La diversificación, pluralidad y fortalecimiento del entorno de (I+D)
representan la posibilidad de implementar innovaciones que propicien el avance en todos los
sectores de la industria, sin desatender las necesidades específicas de los territorios. Está
situación puede ser de impacto para la sociedad latinoamericana y el camino hacia la soberanía
tecnológica.

El estado de desarrollo de los ecosistemas de bioemprendimiento e innovación en la región


difiere de país a país. La mayoría de los países cuentan con ecosistemas incipientes y con poca
experiencia en la generación de modelos de transferencia de tecnología. Varios países
latinoamericanos como Chile, Cuba, Costa Rica y Perú ya disponen de programas de
biotecnología y bioeconomía enfocados a problemas concretos de sus pueblos. Emplean
ingeniería genética en la caracterización de germoplasmas y en el desarrollo racional de la
mejora de cultivos. En este sentido, los centros e institutos de investigación de estos países han
establecido programas de cooperación con universidades y empresas de Europa y Norteamérica
en búsqueda de la transferencia de tecnología de punta y nuevos mercados (Huete 2008). A
continuación, se describen algunos ejemplos de modelos exitosos de transferencias de
tecnologías:

203 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Instituto de Biotecnología (IBt), UNAM, México.

El IBt es la entidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que registra más
patentes y solicitudes anualmente. El IBt se destaca por su notoria capacidad de vinculación
con la industria y por contar con diversos casos de éxito en la transferencia del conocimiento
a empresas de capital mexicano y extranjero. Además, se destaca por la formación de
recursos humanos y la generación de conocimiento para expandir las fronteras del
conocimiento a través de la investigación. Ha logrado concretar acuerdos de licenciamiento
con empresas en países como Bélgica, Alemania, Estados Unidos, Suiza, Canadá o España
y ha tenido un impacto nacional e internacional (Ramírez 2015).

El IBt tiene un total de 239 solicitudes de patentes nacionales e internacionales. De ellas, 98


han sido transferidas a la industria mediante diversos modelos: 56 en México y 42 en el
extranjero, hasta el 2019 (Patiño et al. 2020). Entre los temas que desarrolla el instituto, se
encuentran invenciones relacionadas con nuevas moléculas insecticidas dentro de
biotecnología agrícola, cultivos mejorados con mayor eficiencia en la producción de proteínas
recombinantes, nuevos péptidos antibióticos como medicamentos potenciales para
enfermedades autoinmunes y nuevas generaciones de antivenenos, según el Secretario
Técnico de Gestión y Transferencia de Tecnología (Trejo 2015).

Universidad de Campinas (Unicamp), Brasil

La UNICAMP se ubica en el estado de São Paulo, Brasil. Es una institución pública que creó
Inova en el 2003. Esta es una agencia de innovación que se convirtió en la primera oficina de
transferencia de tecnología creada en una universidad brasileña. Su objetivo es fortalecer los
vínculos entre la Universidad y las empresas, agencias gubernamentales y demás
organizaciones para generar oportunidades de enseñanza e investigación que contribuyan al
desarrollo económico y social del país. Una parte importante del mandato de la agencia Inova
consiste en transmitir a la comunidad universitaria la importancia de proteger la propiedad
intelectual (P.I.), además de preparar y presentar las solicitudes nacionales e internacionales
de patente de la agencia. También negocia acuerdos de concesión de licencias tecnológicas
y gestiona la incubadora de nuevas empresas de la Universidad (OMPI 2015).

La agencia Inova Unicamp también negoció el contrato de licencia para el Terpenia, una
empresa centrada en el desarrollo de productos y que se basa en tecnologías de Unicamp. Un
ejemplo de las licencias protegidas por Inova es la tecnología que ofrece una alternativa
natural para la prevención y tratamiento de la bacteriosis en peces. La formulación
desarrollada por la Dra. Renata Estaiano de Rezende corresponde a una formulación hecha
de los aceites esenciales de tomillo, tomillo rojo y pimienta de romero, ante el desafío de
reemplazar los antibióticos en la dieta de los peces, que permitiera reducir el impacto

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 204


ambiental de la acuicultura y así aumentar la calidad del pescado para consumo humano
(UNICAMP 2022).

Recuadro 28. Ejemplos de productos basados en tecnologías con licencias de la UNICAMP disponibles en el mercado brasileño.

Se diseño una prueba para determinar la causa principal de la sordera genética en bebés
recién nacidos. Fue creada por el Centro de Biología Molecular e Ingeniería Genética. Se
transfirió en el 2004 bajo licencia a la empresa de diagnósticos DLE, que la comercializó en
el 2005. Esta tecnología fue galardonada.

También se creó una medicina fitoterapéutica, producida a partir de una sustancia que se
encuentra en la soja, para tratar los síntomas de la menopausia. La Facultad de Ingeniería
de Alimentos presentó dos solicitudes de patente para esta tecnología, de la que concedió
una licencia a Steviafarma en el 2004. La medicina se lanzó al mercado en el 2007, tras la
aprobación de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA).

Además, se elaboró un reactivo para la destrucción in situ y ex situ de contaminantes


medioambientales. Fue creado en el Instituto de Química. En el 2007 se concedió una
licencia de este reactivo a Contech Produtos Biodegradáveis, que se comercializa bajo el
nombre de marca Fentox (OMPI 2015).

Spin-offs universitarios, emprendimientos surgidos en las universidades y centros de


investigación

Un spin-off es la acción de crear una empresa o emprendimiento dentro de una compañía


consolidada o una institución dedicada a la investigación: centros, universidades, entre otros.
Al inicio, el nuevo emprendimiento es una filial de su matriz, pero cuando gana beneficios y
desarrolla la estructura necesaria, se separa de esta para funcionar de manera autónoma.
Cuando los bioemprendimientos conceptualizados como innovaciones y desarrollos
tecnológicos de la bioeconomía alcanzan el éxito, se pueden convertir en spin-off, en la
medida que la puesta en práctica de los resultados de la investigación desarrollada en
distintas instituciones resulte en la generación de un servicio o producto, incidiendo
específicamente en una necesidad de las industrias.

Estos bioemprendimientos son creados y desarrollados por personal académico que aplica el
conocimiento científico y tecnológico y su experiencia para la generación de nuevos productos
y tecnologías que aporten soluciones a las problemáticas actuales. Se consideran como uno
de los mejores modelos e instrumentos de transferencia de la investigación a la sociedad
(Monge et al. 2012).

205 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


En algunos casos en Centroamérica, el apoyo para el desarrollo de spin-offs proviene de
financiamiento de cooperación internacional. Un ejemplo de ello es la Cooperación Coreana,
que busca potenciar la competitividad y productividad de los países a través de la tecnología
e innovación. En conjunto con el Proyecto Hélice- Universidad de Costa Rica (UCR), brinda
apoyo a las iniciativas emprendedoras y a la vinculación de la Universidad con el sector
productivo (Barquero 2019). Otro ejemplo es el de AgroVitro, empresa que surgió a partir de
un grupo de investigadores del área de biotecnología de la UCR.

Recuadro 29. Spin off del área de biotecnología y alimentos en Centroamérica.

Siwà Juices International: este es un spin off del 2015, de producción de bebidas de mora,
pipa y piña desarrolladas por el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos
(CITA-UCR) en colaboración con Internationale en Recherche Agronomique pour le
Développement (CIRAD) de Francia. Utiliza tecnología que permite conservar todas las
propiedades nutracéuticas de la fruta. Los estudios realizados en la Universidad
demuestran que este producto puede incidir positivamente en personas con dislipidemia y
diabetes. Esta firma es además incubada en la UCR (Mayorga 2019).

Para generar esta empresa, se realizó un proceso de negociación que incluyó a personas
de SIWÀ, Proinnova, AUGE y CITA. Concluyó con el otorgamiento de una licencia para la
producción y comercialización de los jugos microfiltrados. Es la primera vez que la UCR, a
través de un centro de investigación, autorizó el uso de la planta piloto del CITA para
incubar el emprendimiento en sus inicios. Por su parte, AUGE y Proinnova han brindado
asesoría en inteligencia competitiva, estudios de mercado, formulación de la estrategia de
protección de propiedad intelectual, administración, acceso a fondo de emprendimiento,
modelo de generación de transferencia de conocimiento, incubación e innovación e impacto
en la sociedad. El desarrollo de este emprendimiento generó para el 2018 ventas y dos
nuevos empleos, uno de ellos fue para un estudiante de la Universidad. Además, se firmó
un contrato para colocar sus productos en una cadena de supermercados (Garrido y García
2018).

Recuadro 30. Spin off en Centroamérica del área de agronomía y biotecnología.

Alveho S.A. se conoce comercialmente como AgroVitro®. Este es un emprendimiento del


2010, realizado por estudiantes de la UCR en el área de biotecnología. Se consolidó como
empresa al ingresar al programa AgroE, impulsado por la Facultad de Ciencias
Agroalimentarias y la Estación Experimental Fabio Baudrit Moreno (EEFBM). Inició con un
proyecto de bambú dentro de la Universidad y fue creciendo como empresa e introduciendo
otros materiales a su variedad de productos.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 206


En el 2015 se registró como pyme e inició operaciones como empresa independiente.
Actualmente, cuenta con la licencia del protocolo de la papaya Pococí 100% in vitro y recibe
colaboración del Centro de Investigaciones Agronómicas. El director de AgroVitro considera
que la relación cercana con la institución se volvió en beneficio mutuo, ya que recibieron un
protocolo que requirió varios años de investigación y ahora el conocimiento generado por la
institución ampliará su impacto en la sociedad (Mayorga 2019 y Molina 2022).

La creación y desarrollo de bioemprendimientos y spin-offs son una muestra del potencial de


la bioeconomía y la importancia de la colaboración entre diferentes sectores para generar
soluciones innovadoras y sostenibles.

Generación de talento y construcción de capacidades

El éxito de los bioemprendimientos depende en gran medida de la construcción de


capacidades y de la atracción de talento para la formación de equipos multidisciplinarios con
personal altamente especializado. Esto es particularmente crítico en el caso de los
bioemprendimientos de base tecnológica e innovaciones científicas de la bioeconomía, pues
implican un uso intensivo de conocimiento y experiencia por parte del personal.

Un paso importante para la consolidación y fortalecimiento de ecosistemas de


bioemprendimientos e innovación en bioeconomía es invertir en educación y en la
construcción de capacidades en la materia. Este debe ser uno de los pilares para la
formulación de estrategias nacionales de bioeconomía y de políticas públicas que fomenten el
bioemprendimiento.

El desarrollo y crecimiento de la bioeconomía depende en gran medida de la aportación


intelectual de los generadores de conocimiento. En un ecosistema robusto, la principal fuente
de los bioemprendedores son los estudiantes de pregrado y posgrado e investigadores que
pasan por un proceso formativo para transferir los productos de sus actividades científicas a
través de la creación de spin off o startups.

Para ello, es necesaria la implementación de programas de formación de emprendedores,


enfocados principalmente en investigadores y estudiantes dedicados a las áreas relacionadas
con la bioeconomía. La mayoría de los países de América Latina cuentan con oportunidades
de mejora en sus infraestructuras, elemento necesario para realizar investigaciones de alto
nivel en biotecnología, sistemas de información y ciencias de la vida. Además, disponen de
investigadores de gran prestigio, cuyas investigaciones han causado impacto en diversas
áreas del conocimiento. No obstante, son pocos los investigadores que se enfocan en la
transferencia de los resultados de sus investigaciones al mercado.

207 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


Resulta indispensable, entonces, la implementación de materias y contenidos específicos
sobre creación de empresas de base científica y tecnológica en los programas académicos de
pregrado y posgrado. Esto debe complementarse con la implementación de actividades y
programas extracurriculares que generen espacios para la discusión, networking y
aprendizaje entre la comunidad académica. Finalmente, es necesaria la creación de foros
para el intercambio de experiencias, opiniones y conocimientos entre todos los actores del
ecosistema para fomentar un proceso formativo integral.

Recuadro 31. Experiencias en la construcción de capacidades en transferencia de tecnología en Centroamérica.

Los consejos de ciencia y tecnología durante los últimos 20 años han dinamizado el
ecosistema cuando han ofrecido financiamiento en etapas tempranas para investigadores
en Centroamérica. En este proceso de fortalecimiento, se han abierto oportunidades para
conectar a los sectores productivos con investigadores. Sin embargo, la ausencia de
capacidades en cuanto a talento humano y acceso a financiamiento especializado en las
diferentes etapas dificulta las colaboraciones, sobre todo para el fortalecimiento de las
pymes de base científico-tecnológica.

Las investigaciones realizadas han demostrado también que las universidades y centros
tecnológicos tienen poca vinculación con los sectores productivos, por lo que la escasa
investigación que se realiza tiene su origen en inquietudes académicas y no en la demanda
empresarial. En consecuencia, esas investigaciones tienen poca relación con las
necesidades de la sociedad. A ello se suma la limitada capacidad de aprovechamiento de
los resultados en esos estudios.

Como contribución con esta problemática, los organismos gubernamentales de la región


han promovido el desarrollo de una cultura estándar de cooperación universidad-industria;
sin embargo, la aplicación de estas iniciativas solo ha sido exitosas en algunos países. Así
se creó el proyecto Free Network “Fomento del emprendimiento basado en investigación y
desarrollo de spin off en Centroamérica”, para fomentar la articulación de los actores claves
de los ecosistemas de innovación (academia, empresa y estado). Se dirigen a investigar la
falta de regulaciones que apoyen la creación y desarrollo de empresas de base tecnológica
(spin off) y la ausencia de personal calificado en la academia para dicha labor (Hernández
2018).

El estudio realizado por el proyecto Free Network en el 2017 concluyó que el 81,25 % de
las instituciones de educación superior cuenta con un centro de emprendimiento, el 47 %
tiene una oficina de transferencia tecnológica, pero solo el 29,41 % apoya la creación de
empresas basadas en el conocimiento. Entre las razones que respaldan los porcentajes
bajos de generaciones de emprendimientos, resalta la escasa formación específica que

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 208


posee el personal de las instituciones de educación superior para apoyar a los
emprendedores basados en la investigación. Solo tres instituciones han desarrollado un
reglamento para la creación de spin off: la Universidad Tecnológica de Panamá, la
Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Universidad Tecnológica de Honduras
(Hernández 2018).

A su vez, es necesario brindar programas de formación de capacidades al resto de los actores del
ecosistema involucrados, principalmente a los encargados de la toma de decisiones:
legisladores, gobernantes, empresarios e inversionistas. Estos deben estar informados y
entender las implicaciones de la bioeconomía y su potencial como motor del crecimiento
económico y sustentable.

En primera instancia, se encuentran los formuladores de políticas públicas, que deben poseer un
conocimiento mínimo sobre bioeconomía y deben rodearse de asesores técnicos que apoyen la
creación de estos instrumentos. Otros actores dentro de este nivel de toma de decisiones son los
inversionistas y empresarios que representan a un sector de gran importancia para la
bioeconomía y sus startups. La vinculación entre el sector gobierno, la industria y la academia es
fundamental para el fortalecimiento del ecosistema, pero resulta indispensable la inyección de
capital económico en las startups para que se puedan materializar sus beneficios sociales y
monetarios y, de esta manera, se cree una espiral de innovación en el ecosistema.

Para lograr esto, es indispensable que los inversionistas especializados e instituciones públicas
estén al tanto del potencial y de los riesgos de la bioeconomía y sean capaces de discriminar
entre diferentes proyectos para invertir en forma inteligente y segura. El involucramiento de
empresarios e industrias, así como de inversionistas en sectores bioeconómicos, permitirán la
atracción de conocimientos y capital de otras latitudes hacia la región, lo que contribuirá a la
consolidación de los ecosistemas.

Conclusiones y recomendaciones

Los bioemprendimientos representan una gran oportunidad para la bioeconomía de ALC, debido
a la rica biodiversidad de la región junto con su sólida base científica, lo que brinda una ventaja
comparativa única para la creación de soluciones innovadoras y sostenibles a los desafíos
globales. Aunque en su mayoría son empresas privadas, los bioemprendimientos suelen requerir
apoyo público para su desarrollo, que incluye laboratorios especializados, fondos concursables
para las primeras etapas y asistencia en los trámites requeridos para su legalización y puesta en
marcha. En este sentido, los bioemprendimientos tienen el potencial de transferir tecnología a la
sociedad de una manera ágil y rápida en comparación con otras estrategias. Además, las

209 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


universidades y centros de investigación desempeñan un papel fundamental como creadores de
innovaciones y desarrollos tecnológicos para la bioeconomía.

Las bioeconomías emergentes deben priorizar la innovación como motor clave de sus estrategias
nacionales. Sin embargo, los países latinoamericanos han enfrentado dificultades para integrar la
biotecnología en sus economías debido a diversos factores, como: la necesidad de fortalecer
políticas públicas efectivas para promover la investigación, desarrollo y transferencia de
tecnología, la falta de inversión suficiente en infraestructura y equipamiento y la escasa
participación del sector privado en la generación de innovaciones. Las barreras asociadas a la
seguridad jurídica y la ausencia de infraestructura de creación y prototipado pueden seguir
retrasando el avance de estos factores en la región.

Para superar estos desafíos, los gobiernos latinoamericanos deben trabajar en conjunto con el
sector privado para crear clústeres de desarrollo regional estratégico que se centren en la
generación de conocimiento de valor como principal impulsor de ecosistemas de emprendimiento
e innovación.

Como se mencionó anteriormente, el emprendimiento en la bioeconomía de América Latina


abarca una amplia gama de tipologías, cada una con características, retos y requisitos
específicos. En una región marcada por profundas desigualdades económicas, educativas y de
acceso a recursos y servicios, es esencial que las bioeconomías emergentes fomenten el
emprendimiento en todos los niveles, con un enfoque en el desarrollo de bioemprendedores y en
la creación de condiciones óptimas para la generación de startups en entornos urbanos,
semiurbanos y rurales.

El desarrollo tecnológico en la bioeconomía implica un alto riesgo, por lo que la creación de


empresas debe ser un proceso prudente y planificado a largo plazo. No todas las ideas deben
traducirse en empresas independientes. Es importante fomentar la colaboración entre empresas
para compartir conocimientos y experiencia. Además, se debe promover una cultura de
licenciamiento y transferencia tecnológica para asegurar que las innovaciones alcancen su
máximo potencial y contribuyan al desarrollo sostenible de la región.

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 210


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Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 216


Anexos

Anexo 4. Revisión de bioemprendimientos en ALC.36

País de origen Principal área Nombre Año de creación


de enfoque
Elytron 2020
Facyt 1996
Puna Bio 2020
Agricultura Sylvarum 2021
Syocin Biotech 2019
Zavia Bio 2021
AlgaeBio+ 2017
BeeFlow 2016
Bioeutectics 2021
Cell Farm 2019
Einsted 2019
FeedVax 2018
Alimentos 2021
Food4You
Kresko RNAtech 2021
Michroma 2019
NAT4Bio 2021
Argentina
Naturannova 2021
Tomorrow Foods 2018

Energía Hiamet 2019

Keclon 2011
Industria
Stamm 2016

Alytix 2018
Aplife Biotech 2018
Bitgenia 2015
Caspr Biotech 2019
Embryoxite 2020
Eolo-Pharma 2016
Fecundis 2020
Salud
Gisens Biotech 2019
Microgenesis 2017
MZP 2014
Nanotransfer 2021
New Organs 2021

36 Este listado no pretende mostrar todos los bioemprendimientos en la región, pero si ejemplificar algunos de ellos.

217 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe


OncoPrecision 2020
Plamic 2021
ZEV Biotech 2017
Argentina
Salud Biogénesis Bagó 2012
animal Kheiron Biotech 2011
Secuenciación argenTAG 2021
Agrosmart 2014
Brasil Agricultura
Bsafe Biotech 2021
Luyef Biotechnologies 2020
Alimentos
NotCo 2020
Industria Protera 2018
Chile Kura Biotech 2013
Pannex Therapeutics 2020
Salud
Phage Technologies 2010
Smart Tissues 2020
ArthroFood 2018
Colombia Alimentos
Grinsup 2019
Agricultura Cibus 3.0 2014
Bromé Enzyme
Alimentos 2015
Technology
Costa Rica
Hemoalgae 2017
Industria
Magenta Biolabs 2016
Salud Jeca Pharma 2016

Ambiental Anuka, biodiversidad 2017


Ecuador aplicada

Industria Silicochem 2018

Ambiental INDEQUI-Crustatec 2018

Guatemala Bioinformática Balam Noj 2020


Salud Bitmec 2017
Agro & Biotecnia 2008
Agricultura Biofábrica Siglo XXI 2003
Solena 2015
Enmex 1972
Kuragobiotek 2007
Alimentos
Micro Terra 2018
Nutriyé 2016
BioFields 2006
México
Ambiental BreakPET 2021
Geco Technologies 2011
Biomateriales BioPlaster Research 2019

Educación Scintia 2017


Benthos Bioscience 2012

Industria Biofase 2012


Industrias Vepinsa 1980

Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe 218


Nicaragua Alimentos Lechela 2020

Advanced Biocontrollers (ABC) 2012


Agricultura
Demeter Nanotechnology 2018
Panamá
Industria TheraCann International 2004

Salud Hubios 2020


Perú Energía Green Tech Innovations 2019

Belleza Cryosmetics 2019

Uruguay Enteria 2019


Salud
Nanogrow 2021

219 Informe de situación y perspectivas de bioeconomía en América Latina y el Caribe

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