0% encontró este documento útil (0 votos)
87 vistas4 páginas

Bautismo: Significado y Propósito

Este documento discute el bautismo y presenta dos razones por las cuales es importante. Primero, la forma del bautismo cambió de la práctica de Juan a la enseñada por Jesús de sumergir completamente el cuerpo. Segundo, el propósito del bautismo es obtener el perdón de pecados y lavarlos.

Cargado por

gerardo pulen
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
87 vistas4 páginas

Bautismo: Significado y Propósito

Este documento discute el bautismo y presenta dos razones por las cuales es importante. Primero, la forma del bautismo cambió de la práctica de Juan a la enseñada por Jesús de sumergir completamente el cuerpo. Segundo, el propósito del bautismo es obtener el perdón de pecados y lavarlos.

Cargado por

gerardo pulen
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Un Bautismo

Introducción:
“un Señor, una fe, un bautismo…” (Efesios 4:5). ¿Debo bautizarme de nuevo? Es el dilema con el que
muchos se encuentran. Dicen “yo ya estoy bautizado,” “no puedo bautizarme dos veces” cuando les
hablamos de que hay errores en su bautismo.

El Nuevo Testamento registra un tiempo de transición en el que encontramos en un primer plano las leyes
y prácticas judías, y por el otro la enseñanza de nuevas leyes dadas por Jesucristo y a llevarse a efecto a partir
de su resurrección. En este contexto encontramos este asunto acerca del bautismo en el que se

+presentaron algunas situaciones que hoy el inconstante e indocto tuerce siguiendo razonamientos e
intereses propios.

¿El bautismo de Juan o el bautismo de Jesús? El libro de los Hechos, presenta un caso que podemos
considerar para comprender mejor esta cuestión. Lea por favor: “Aconteció que entre tanto que Apolos
estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores vino a Éfeso, y hallando a ciertos
discípulos, les dijo; ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si
hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
Dijo Pablo: Juan bautizo con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que
vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del
Señor Jesús” (Hechos 19:1-5). Podemos ver que estas personas en Éfeso, no cuestionaron a Pablo, ellos no
rechazaron ser bautizados “nuevamente” por el apóstol, sino que obedecieron, y nosotros nos preguntamos
¿Por qué? Consideremos algunas razones del por qué.

I. LA FORMA DEL BAUTISMO


Sabemos que las enseñanzas de Jesús se convirtieron en la práctica autorizada para la iglesia. El ejemplo
anterior nos muestra cómo las leyes y prácticas judías habían quedado atrás. El bautismo que Juan el bautista
venia administrando estaba fuera de vigencia, había sido invalidado y ahora estaba en desuso (Colosenses
2:14-17; Efesios 2:14-17; Hechos 19:3-5). El Hijo de Dios había traído nuevas leyes y por consecuencia nuevas
prácticas “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (hebreos 7:12).
Jesús había cumplido, había entregado las palabras que el Padre le dio “porque las palabras que me diste, les
he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me
enviaste” (Juan 17:8), y luego agrega “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Juan
17:18). El apóstol Pablo entrega, y exhorta a seguir tales instrucciones cuando dice: “Sed imitadores de mí,
así como yo de Cristo. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal
como os las entregué” (1ra Corintios 11:1-2).
En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo les recordó acerca de su obediencia al bautismo al decir “Pero
gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de
doctrina a la cual fuisteis entregados. Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos
6:17-18). En este aspecto, la doctrina o enseñanza tiene una forma o molde (tupos), la cual se convirtió en el
modelo a seguir. En su Diccionario Expositivo, Vine señala que esta metáfora “consiste en obedecer las
mismas instrucciones que Jesús dio a sus discípulos. Que quien obedece dichas enseñanzas viene a ser
conformado a Cristo.” Su acción al obedecer aquella forma de doctrina, indica, cómo pasaron de esclavos a
libres. Por lo tanto; si uno obedece hoy el mismo mandamiento, obtendrá el mismo resultado.

1
En su origen griego, la palabra bautismo significa sumergir, sepultar, zambullir. Esta es la razón de porqué
en la práctica, en el Nuevo Testamento, el cuerpo de la persona que era bautizada fue sumergido o
zambullido totalmente en agua. En esto era similar el bautismo de Juan, al bautismo de Jesús, podemos leer
que “Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran
bautizados” (Juan 3:23). Primero notemos que en el lugar donde lo hacían era debido a “que había muchas
aguas allí” pues era un lugar de manantiales cerca de Enón, y segundo, a su vez apto para bautizar,
sumergiendo o zambullendo el cuerpo. (Baptizō,sumergidos;Westcott y Hort, Interlineal griego—español).

Existen varias figuras involucradas en el bautismo como el nacimiento nuevo, el revestimiento de Cristo,
etc. Pero hay algo más en la forma del bautismo pues el apóstol Pablo lo relacionó directamente con la figura
de la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús. Pablo señala en su carta a los Romanos, que habían
sido libertados de los pecados, gracias a “aquella forma de doctrina que habían obedecido.” El contexto
inmediato registra la forma de doctrina, cuando señala la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús. a)
La muerte: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en
su muerte?” b) La sepultura: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a
fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida
nueva” c) La resurrección “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así
también lo seremos en la de su resurrección” (Romanos 6: 3-5). Note: “bautizados en su muerte,”
“sepultados juntamente con él,” “semejanza de su muerte” y “semejanza de su resurrección.”

Así que, aquellas personas que cambiaron esta forma en el pasado, y que decidieron ignorar las
instrucciones entregadas por los apóstoles, o bien, que en el futuro lo seguirán haciendo, tienen un grave
problema con Dios, pues fue algo que estaba prohibido: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la
profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en
este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la
vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18-19).

II. EL PROPOSITO DEL BAUTISMO


Es importante comprender, que el sentido del “propósito,” apunta, a la resolución o sentencia, el resultado
o fin, a la conclusión o estado de un acto. (Diccionario Strong en español.) Entonces, partiendo de este punto,
primero es necesario comprender nuestro estado, nuestra condición espiritual, y segundo, comprender la
razón del porqué Jesús ordena el bautismo. La biblia dice que el pecado siendo transgresión a la ley divina
(1ra Juan 3:4), y siendo ésta nuestra condición, a su vez requiere de un pago, el cual es la muerte (Romanos
6:23). Todos los casos en el libro de los Hechos, indican que la persona fue bautizada por esta razón, por su
condición. A todos se les dijo lo mismo, “deben hacer algo,” “bautícense,” “bautízate,” etc. Y no hay un solo
caso al cual le dijeran tu no lo necesitas, pues las Escrituras declaran que todos nos descarriamos pues todos
pecamos (Romanos 3:23), razón por la que demanda que todos se arrepientan y se bauticen “Pero Dios,
habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar,
que se arrepientan” (Hechos 17:30;). Tal vez usted tiene en su mente algunas razones de por qué no ve tan
importante o tan necesario el bautismo. Por otra parte, las Escrituras contienen las causas de por qué el
bautismo ha sido presentado como esencial en el plan de Dios. Considere lo siguiente:

En primer lugar, encontramos que el bautismo es para perdón de pecados: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y
bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). Anteriormente la ley antigua requería de los sacrificios de algunos animales
o el derramamiento de su sangre por los pecados. Pero Jesús, abrogando esta ley, estableció el bautismo
como requisito indispensable para obtener dicho perdón. “Para” del griego “eis” denota el fin o resultado,
para recibir perdón de pecados. Indica el punto alcanzado, o al que se ha entrado, indicando lugar, tiempo y
propósito (Strong). El bautismo entonces, marca el antes y el después. Establece la diferencia entre ser
culpable y el ser perdonado.

2
En segundo lugar, podemos darnos cuenta que es en el bautismo donde se lavan los pecados “Ahora, pues,
¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).
Metafóricamente lavar, remitir, despedir, enviar (Strong). “…Al que nos amó, y nos lavó de nuestros
pecados” (Apocalipsis 1:5). Pero de la misma forma que en nuestro punto anterior, el tiempo aquí, también
establece la diferencia de la condición espiritual, el mismo Pablo lo indica en estas palabras a los Corintios “Y
esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el
nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1ra Corintios 6:11). Podemos ver que el bautismo
marca el antes y el después, y establece la diferencia entre estar sucio y estar limpio, santificado y justificado
delante de Dios. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que
vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).

En tercer lugar, podemos leer que el bautismo es para Salvación. “El bautismo que corresponde a esto
ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia
hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21). Salvar, hacer salvo, librar o proteger, preservar,
sanar, sano (Strong). La opinión de muchos es que este es un texto complicado, difícil. Muchos Lo sacan fuera
de su contexto y lo llevan a darle otra interpretación. A muchos les cuesta creer el hecho de que Dios en su
voluntad, haya decidido usar el bautismo como medio para lavar, para perdonar, o para salvar de la culpa del
pecado. Es verdad que está involucrada además la fe en Cristo, en su sacrificio, en su sangre, su muerte,
sepultura y resurrección (Romanos 3:25, 5:9). Pero sin lugar a dudas, es el momento del bautismo en el que
se establece esta diferencia. El que identifica el antes y el después. El bautismo es un “parte aguas” pues es el
que nos muestra la diferencia entre estar perdido y ser salvo “El que creyere y fuere bautizado, será salvo…”
(Marcos 16:16), “arrepentíos y bautícese para perdón de pecados (Hechos 2: 38), “bautízate y lava tus
pecados” (Hechos 22:16), es en el bautismo donde las Escrituras muestran que Dios perdona, lava y declara
salva a la persona de la culpa del pecado: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo” (Tito 3:5).

III. UN SOLO BAUTISMO


Nuestro texto de inicio señala “…un bautismo…” (Efesios 4:5). Pero, ¿es así en las prácticas de las iglesias
hoy día, se efectúa un solo bautismo? Como suele ocurrir en casi todos los temas bíblicos, el hombre muchas
veces “…no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo” (1 Timoteo 6:3-4), el resultado;
nuevas ideas, doctrinas extrañas, nuevas prácticas, en este caso, diferentes formas de bautismo.

La forma del bautismo sufrió un cambio cuando el catolicismo lo hizo por ablución o derramamiento. Esta
fue una de las primeras prácticas que surgieron iniciando con una persona enferma y suponiendo que moriría
fue rociada con agua estando en cama. En otros casos cuando la situación no le permitía rociar, usaron la
aspersión, esto era salpicar el cuerpo con un poco de agua.

Pero no solo la forma, también el propósito del bautismo sufrió cambios. Este caso también ha llegado ser
muy común, y lo encontramos en el bautismo practicado por las denominaciones en nuestro tiempo, donde
por lo general, en la práctica imitan la forma del bautismo, o sea, muerte, sepultura y resurrección de Jesús
sepultando el cuerpo en agua. El problema con este bautismo consiste en que lo hacen con propósito
diferente al que fue dado por el Señor. ¿Dónde está el error? Volviendo al caso donde iniciamos en Hechos
19, vemos que aquellas personas que Pablo encontró en Éfeso, tenían un bautismo en el que la forma era
correcta, o sea, a la forma que Juan bautizaba sumergiendo el cuerpo en agua. El error que Pablo encontró
fue, que algo del propósito no se había cumplido, porque podemos ver en primer lugar que el bautismo de
Juan no era para eso (no habían recibido el Espíritu Santo, y tampoco por fe en Jesús). Además, en segundo
lugar, el bautismo de Juan ya no estaba en vigencia (Hechos 18:24-26). Entonces cuando se dan cuenta Pablo
les bautizó “nuevamente.”

Estas dos situaciones de error han llegado a ser algo muy común, tanto en la forma como en el propósito.
El bautismo sufrió los cambios hechos por los hombres. Hoy la gente se engaña cuando piensa que rociar con

3
un poco de agua al bebe es bautizar. De igual manera cuando alguien en las denominaciones dice “ya me
bauticé” “no puedo bautizarme dos veces,” la realidad es simple, al haber error o en la forma, o en el
propósito, la conclusión es que no es correcto su bautismo, y su condición espiritual sigue siendo la misma,
por lo tanto, debe arrepentirse y bautizarse para el perdón de sus pecados. Debe bautizarse en la forma
correcta, pero también en el propósito correcto de acuerdo a lo establecido por Jesús.

En conclusión:
Existen muchos cambios acerca del bautismo, o, dicho en otras palabras, existen al igual que en los judíos,
muchas “…diversas abluciones…” (hebreos 9:10), muchas formas de ablución o bautismo. Usted puede
encontrar muchos indicios de esto como el caso de los que se bautizan por los muertos, como el caso del
bautismo denominado “solo Jesús” “por aspersión” “por rociamiento” etc. Al igual, usted va a encontrar
diversas razones para el bautismo, lo cierto es que las Escrituras señalan un solo bautismo para todas las
naciones (Mateo 28:18-20). “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a
los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10). Debemos
procurar agradar a Dios, siguiendo sus mandamientos, si es que queremos recibir su favor, y el perdón de
nuestros pecados

1) Hechos 2:38. Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo
2) Hechos 13:24. Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de
Israel.
3) Hechos 18:24.25. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso,
hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo
de Juan. {Hechos 18:26. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron
Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios}
4) Hechos 19:3. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de
Juan.
5) Hechos 19:4. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que
creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.
6) Colosenses 2:12. sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él,
mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
7) Romanos 6:4. Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida
nueva.
8) Hechos 8:15.16. los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu
Santo; 16porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido
bautizados en el nombre de Jesús.
9) Gálatas 3:27. porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
10) Hechos 22:16. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados,
invocando su nombre.
11) Hechos 10:48. Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se
quedase por algunos días.
12) Hechos 8:12. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el
nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Lucas 3:3. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para
perdón de pecados,

Ministerio Evangélico Casa de Oración Filadelfia

Pr G Daniel P
4

También podría gustarte