1.1.
OBJETIVOS
Al finalizar este módulo usted habrá adquirido la claridad necesaria para ser portadora o
portador de conocimientos básicos, y poder identificar los posibles casos de ESCNNA que
se presenten tanto dentro como fuera de su lugar de trabajo.
Así usted:
Conocerá la definición de la ESCNNA, la cual debe ser entendida y apropiada por todas las
personas que tienen relación con el sector del turismo.
Podrá identificar las diferentes modalidades o conductas en que la ESCNNA se puede
presentar, quiénes son las víctimas y quiénes los victimarios.
Aclarará algunas falsas creencias que se dan en torno a la ESCNNA, las cuales debe
reflexionar y replantear para poder proteger a las víctimas y reconocer a los victimarios.
Una vez finalizado el presente módulo usted deberá responder una serie de preguntas a
manera de repaso, que le ayudarán en la evaluación final del curso.
1.2. DEFINICIONES – ¿Qué es la ESCNNA?
¿Qué es la ESCNNA?
Para poder comprender adecuadamente la definición de ESCNNA es preciso contemplar
tres definiciones previas:
En primer lugar, es necesario partir del acuerdo que las Naciones Unidas han suscrito para
reconocer que toda persona menor de 18 años es considerada un niño, niña o
adolescente[1].
En segundo lugar, es importante saber que la ESCNNA es una forma de violencia sexual,
definida como:
Cualquier acto u omisión orientado a vulnerar el ejercicio de los derechos humanos
sexuales o reproductivos de las personas, dirigido a mantener o a solicitar contacto sexual,
físico, verbal o a participar en interacciones sexuales mediante el uso de la fuerza o la
amenaza de usarla, la intimidación, la coerción, el chantaje, la presión indebida, el soborno,
la manipulación o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal de
decidir acerca de la sexualidad y de la reproducción[2].
En tercer y último lugar, es fundamental reconocer que la violencia sexual es considerada
como una violencia basada en el género, la cual es entendida como:
Toda acción de violencia asociada a un ejercicio del poder, fundamentado en relaciones
asimétricas y desiguales entre los roles y estereotipos asociados a lo masculino y a lo
femenino, a varones y a mujeres en una sociedad. La violencia basada en el género tiene
como correlato, referentes culturales que reproducen la valoración de lo masculino en
detrimento de lo femenino y favorecen el ejercicio del poder a través de actos de agresión o
coerción en contra de las mujeres por el simple hecho de ser mujer[3].
Es importante resaltar que los niños y adolescentes varones también son víctimas de la
ESCNNA. El pensar que este tipo de violencia afecta solamente a las niñas es equivocado y
aumenta el riesgo de los niños y adolescentes de ser explotados sexualmente; por lo tanto
es fundamental tenerlos en cuenta en las acciones de prevención que usted adelante.
Con las anteriores bases conceptuales se puede decir que la ESCNNA fue definida en el
Primer Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de la Niñez realizado en
Estocolmo, Suecia, en 1996, como:
Una violación de los derechos fundamentales de la niñez. Abarca el abuso sexual por parte
del adulto y la remuneración en dinero o en especie para el niño-a o para una tercera
persona o personas. Los menores de 18 años son tratados como objetos sexuales y como
mercancías. La explotación sexual comercial de la niñez es una forma de coerción y
violencia contra ésta y se constituye en una forma contemporánea de esclavitud.
A partir de esta definición es necesario entender que se habla de explotación porque las
terceras personas se aprovechan, dominan, obligan, manipulan, engañan o someten a
servidumbre a las niñas, niños y adolescentes, a cambio de una retribución o promesa de
retribución, ya sea para los menores de edad o para otras personas.
Se refiere a sexual porque dicha explotación se da sobre el cuerpo de las niñas, niños y
adolescentes o su representación, el cual se considera como un objeto que excita o
satisface los deseos sexuales de una o varias personas. Las niñas, niños y adolescentes
son sometidos a realizar actos sexuales, que pueden ser con o sin contacto directo sobre
sus cuerpos. Los que son sin contacto se dan por ejemplo a través de striptease, fotografías
o videos.
Se habla de comercial porque en todos los casos la o las terceras personas explotadoras
obtienen ganancias económicas por los actos sexuales a los que las niñas, niños y
adolescentes son subyugados. Las ganancias pueden ser en dinero, en especie, en bienes
o en favores. El interés en la ESCNNA es comercial, por lo cual las y los menores de edad
se convierten en un objeto con valor de cambio.
Para concluir, es necesario resaltar que la ESCNNA no debe ser confundida con el abuso
sexual de niñas, niños y adolescentes. Estas dos violencias sexuales vulneran
profundamente los derechos de los menores de edad, pero es indiscutible que las víctimas
de ESCNNA son doblemente vulneradas, ya que además de ser abusadas sexualmente
también son utilizadas con fines lucrativos.
1.2 DEFINICIONES – ¿Quiénes son las víctimas?
Dada la definición, queda claro que la explotación sexual comercial no debe considerarse
como una conducta ejercida por niñas, niños o adolescentes, razón por la cual ellas y ellos
son las víctimas.
Cualquier menor de 18 años de edad, sea indígena, afrodescendiente, campesino,
desplazado, discapacitado, estudiante, entre otros, está en riesgo de ser afectado por la
ESCNNA.
Ya con esta claridad, es importante no usar expresiones que les atribuya a las víctimas su
propia explotación, como por ejemplo: “prostitución infantil”, menores de edad que “ejercen
la prostitución”, niñas, niños o adolescentes “prostitutos o prostitutas”, niñas, niños o
adolescentes que “trabajan en la prostitución”, o que “ofrecen servicios sexuales”, entre
otras. Por el contrario, se debe hablar de niñas, niños y adolescentes víctimas de
explotación sexual comercial, porque es un delito el que se comete contra ellas y ellos.
Si bien el término “prostitución infantil”, que se encuentra tanto en el Convenio de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) como en el Protocolo de la Convención
Internacional de los Derechos del Niño, atribuye a niñas, niños y adolescentes la autonomía
en la conducta, es importante seguir haciendo énfasis en abstenerse de su uso, dado que
siempre existirá en la ESCNNA un victimario que aprovecha la condición de las víctimas
menores de edad para cometer un delito.
1.2 DEFINICIONES – ¿Quiénes son los victimarios/agresores?
Entendiendo que las niñas, niños y adolescentes no provocan su propia explotación sexual
comercial, los victimarios o agresores son aquellos que los explotan, es decir, quienes se
lucran, o pagan, o hacen promesas de cualquier tipo de retribución para utilizarlas y
utilizarlos sexualmente.
Detrás de cada menor de 18 años explotada o explotado sexualmente siempre hay un
adulto agresor sexual. Estos agresores o victimarios se denominan explotadores, y van
desde el que ofrece, vende, trafica o induce, hasta el que acepta, solicita, compra o utiliza el
cuerpo de la niña, niño o adolescente.
Los explotadores sexuales pueden ser cualquier persona, hombres o mujeres, casados o
solteros, de cualquier condición socioeconómica o nivel educativo; no existen características
específicas que permitan diferenciarlos del resto de personas.
1.2 DEFINICIONES – ¿Quiénes son los victimarios/agresores?
1. Explotador-proxeneta
Este tipo de explotador puede ser una mujer o un hombre adulto o joven, que participa en el
comercio sexual de menores de edad, ya sea el que contacta, invita, induce, organiza,
administra o es dueño de un lugar. Falsifica documentos de identificación, facilita o
establece la relación entre la niña o niño y el explotador abusador. Los proxenetas por lo
general se encargan de administrar el dinero y de efectuar la negociación. Son conocidos
como “chulos”, y hacen uso del chantaje y la manipulación afectiva para mantener a las
niñas, niños y adolescentes ligados a ellos por “una especie de perversa lealtad ”. Se ganan
la confianza de las víctimas, les hacen creer que son sus amigos y establecen falsos
vínculos de afecto con ellos; enmascarados en supuestas figuras de apoyo, los manipulan y
los someten a la explotación sexual comercial para que paguen por los “favores recibidos”.
Algunas veces actúan solos, pero con frecuencia hacen parte de redes de explotación
sexual comercial locales, nacionales o internacionales, en las que todos sus miembros se
convierten directa o indirectamente en proxenetas.
2. Explotador-abusador sexual
A este explotador se le denomina popularmente, de manera incorrecta, como “el cliente”. Es
aquella persona que solicita, acepta o abusa sexualmente a niñas, niños y adolescentes, a
través del pago, la promesa de pago o la retribución para la víctima o para otra persona.
Este explotador se aprovecha del desequilibrio de poder que existe entre él y la niña, niño o
adolescente, bien sea por la diferencia de edad, por su condición económica, el nivel
educativo u otros aspectos. Según los estudios y la experiencia de la Fundación Renacer,
algunos viajeros o turistas llegan con el objetivo de explotar sexualmente a las niñas, niños
y adolescentes de Colombia.
3. Intermediarios
Los intermediarios son las personas que facilitan o promueven el contacto sexual entre los
menores de edad y el explotador o proxeneta. Dan información sobre lugares, tarifas,
puntos de encuentro, números celulares, entre otros. Quienes se dedican a ser
intermediarios se benefician indirectamente de la explotación sexual comercial de niñas,
niños y adolescentes, pues cobran comisiones o porcentajes a las víctimas, a los
explotadores o a los proxenetas. Entre ellos se encuentran algunos : guías de turismo,
taxistas, botones de hoteles, camareros, dueños de residencias, vendedores informales,
tarjeteros, entre otros.
1.3. MODALIDADES – ¿Cuáles son las modalidades de ESCNNA?
La ESCNNA se presenta en diferentes formas alrededor del mundo, son seis las más
conocidas:
Utilización de menores de 18 años en prostitución o actividades sexuales, a cambio de
dinero o cualquier otra forma de retribución
Esta forma de explotación sexual suele observarse en algunos lugares públicos como las
calles, los burdeles, los negocios de venta de licores, las discotecas o las residencias.
También se presenta en las comunidades, los colegios, las escuelas, los parques, los
negocios de video juegos, las tiendas y demás lugares donde las niñas, niños y
adolescentes se congregan.
Aunque en algunos de estos lugares no se comete precisamente la explotación sexual
comercial, sí son utilizados por los explotadores como puntos de contacto.
Utilización de niñas, niños y adolescentes en pornografía
La pornografía con menores de edad es definida como “toda representación, por cualquier
medio, de un niño dedicado a actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o toda
representación de las partes genitales de un niño con fines primordialmente sexuales”[1].
La pornografía infantil implica a todas aquellas personas que fotografían, filman, graban,
producen, divulgan, ofrecen, venden, compran, poseen, portan, almacenan, trasmiten o
exhiben, por cualquier medio, material pornográfico con niñas, niños y adolescentes.
Según el material y su contenido, se clasifica en pornografía blanda y pornografía dura. La
primera se centra en desnudos e imágenes seductoras de niñas, niños y adolescentes,
donde la actividad sexual no es tan evidente; mientras que la segunda presenta claramente
actividades sexuales realizadas con menores de edad.
Los materiales pornográficos se producen en diferentes soportes como revistas, libros,
Internet, programas de radio, películas, videos, dibujos animados, y otros medios de acceso
masivo.
Explotación sexual comercial asociada a los viajes y el turismo
La Organización Mundial del Turismo (OMT) ha definido que la ESCNNA asociada a viajes y
turismo “se presenta cuando una persona al viajar dentro o fuera de su país, utiliza
sexualmente a niños, niñas o adolescentes del lugar de destino a cambio de dinero, comida,
ropa u otros”.
Las y los turistas o viajeros que llegan con la intención, o no, de explotar sexualmente a
menores de edad, aprovechan su condición de anonimato para pagar y abusar sexualmente
a las niñas, niños y adolescentes de los lugares que visitan.
Trata de niñas, niños y adolescentes con fines de explotación sexual comercial
La trata de personas es definida en el Protocolo de Palermo[2] como “la captación, el
transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al
uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de
poder, o de una situación de vulnerabilidad, o a la concesión o la recepción de pagos o
beneficios, para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra,
con fines de explotación”.
Los explotadores dedicados a esta forma de ESCNNA desarraigan a los menores de edad
de sus lugares de origen y los llevan a otras ciudades o países para ser utilizados en
cualquiera de las modalidades de explotación sexual comercial.
Mediante engaños convencen a las niñas, niños y adolescentes, haciendo uso de empresas
fachadas de modelaje, institutos de estudios técnicos o superiores en el extranjero,
agencias de empleo, entre otros montajes.
Matrimonios o convivencias forzadas o serviles
Los matrimonios o convivencias serviles, también llamados casamientos tempranos, son
una práctica común en muchos países del mundo, se presentan cuando “los niños, niñas o
adolescentes son obligados a casarse, otros simplemente son demasiado jóvenes para
poder tomar una decisión sensata. El consentimiento lo da una tercera persona en
representación del niño, razón por la cual él no tiene la oportunidad de ejercer su derecho a
escoger. Por esto los matrimonios tempranos también son denominados matrimonios
forzados”[3].
El explotador de esta modalidad aprovecha las condiciones de pobreza de las familias y se
presenta como un ayudador, mediante la entrega periódica de dinero o especie, a cambio
de que le dejen llevar con él, por lo general, a una hija.
El padre y/o la madre aceptan esta situación y permiten que la niña, niño o adolescente se
convierta en el compañero sexual del explotador, quien frecuentemente es mucho mayor
que ella o el, además de las labores domésticas que debe realizar. Todo esto a cambio de
dinero o por cualquier retribución en especie para la familia de la niña o niño, o para quien lo
entrega al explotador, o incluso para la misma niña, niño o adolescente.
Utilización sexual de niñas, niños y adolescentes por grupos armados
Por más de cincuenta años Colombia se ha caracterizado por su conflicto armado interno,
en el cual la habitual violencia que padecen las mujeres, las niñas, los niños y los
adolescentes por el simple hecho de ser quienes son, aumenta significativamente, los hace
más vulnerables y agrava las condiciones en que se da la violencia sexual. Se ha llegado
tan lejos, que se conocen casos donde hay presencia de bases militares o concentración de
personal perteneciente a Fuerzas Armadas o de Policía, en los que se presenta la
explotación sexual comercial de menores de edad.
Lo mismo sucede en grupos armados al margen de la ley. Especialmente las niñas son
llevadas a los campamentos y explotadas sexualmente, para luego ser devueltas a sus
lugares de origen o entregadas a proxenetas en municipios controlados por estos grupos.
Cuando los menores de edad son reclutados por grupos armados, se les amenaza con
daño, muerte o secuestro, tanto a ellos como a sus familiares. De alguna manera perversa,
la garantía que tienen las niñas, niños y adolescentes de que esto no suceda es la
“retribución” que obtienen por ser utilizados sexualmente en dichos grupos.
En la visita que hizo en el 2005 a Colombia la Relatoría de Derechos de las Mujeres, de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se encontró cómo líderes de grupos al
margen de la ley “mandan buscar a niñas entre 12 y 14 años para que residan con ellos, a
fin de prestar servicios sexuales y hacerse cargo de tareas domésticas”[4].
1.4. FALSAS CREENCIAS DE LA ESCNNA
Como ya ha podido observar, la ESCNNA es una forma de violencia sexual bastante
compleja, razón por la cual alrededor de ella se han generado falsas ideas o creencias
sociales y culturales para determinar sus causas, definirla, saber por qué se presenta,
establecer quiénes son los agresores, y finalmente concluir respuestas equivocadas. Estas
respuestas generalmente se basan en una imagen alterada de la realidad, que oculta o
deforma aquella realmente vivida por las niñas, niños y adolescentes víctimas,
obstaculizando así las posibilidades de prevención y erradicación de la ESCNNA.
A continuación se presentan algunas de esas falsas creencias y al mismo tiempo se dan a
conocer los desastrosos efectos que se conseguirían si se siguen considerando como
ciertas:
La “prostitución” o la explotación sexual comercial infantil es un trabajo que las niñas, niños
y adolescentes realizan.
Esta creencia falsa ha servido de excusa para los victimarios, pues si se aceptara como
verdadera éstos no explotarían a los menores de edad, por el contrario les “brindarían una
oportunidad laboral”.
Por eso no hay que aceptar bajo ninguna circunstancia que se considere la explotación
sexual comercial de niñas, niños y adolescentes como un trabajo, una profesión, un servicio
o un oficio. Lo que hay que tener claro es que es una forma de violencia sexual arraigada en
el machismo de nuestra cultura y ligada al mercantilismo.
Las niñas y niños abusados sexualmente se convierten en víctimas de la explotación sexual
comercial
La relación entre abuso y explotación sexual comercial está bastante documentada. En la
experiencia de la Fundación Renacer más del 90% de los casos de niñas y niños víctimas
de este tipo de explotación, que han sido atendidos en los Centros de la Fundación
Renacer, han padecido el abuso sexual dentro de su entorno familiar y cercano. Así, toda
explotación sexual comercial implica abuso sexual, mas no todo abuso sexual implica
explotación sexual comercial.
Pensar que los menores de edad víctimas de abuso sexual se conviertan en víctimas de
ESCNNA, no es cierto, y no ayuda en la superación del daño causado por el abuso.
Las niñas que tienen muchas relaciones sexuales o varios novios están “prostituidas”
Esta es una creencia moralista y falsa, que sirve para reforzar actitudes y prácticas que
justifican la explotación sexual comercial de niñas y niños y adolescentes. Independiente de
la conducta sexual de las y los menores de edad, los adultos deberían asumir una actitud
inquebrantable de respeto hacia sus procesos de desarrollo, preservando sobre todo el
valor de su dignidad y sus derechos.
La explotación sexual comercial de la infancia y la adolescencia no debe entenderse ni
abordarse como un “problema de conducta” atribuible a las víctimas.
Los niños y adolescentes varones que son explotados sexualmente son homosexuales o
están en camino de serlo
Las tendencias homosexuales de algunos adolescentes o su aparente identificación con
referentes del género femenino hacen parte del proceso de construcción de identidad y
orientación sexual, propias del desarrollo psicosexual de todo ser humano.
Al asumir como cierta esta falsa creencia se excusa a los victimarios para que sometan a la
explotación sexual comercial a los niños y adolescentes, justificando que para ellos es la vía
natural y única de supervivencia y aceptación social.
La falta de dinero es el principal motivo para que las y los menores de edad “se vinculen” a
la explotación sexual comercial, pues en ella ganan mucho
Si esto fuera cierto la ESCNNA no se presentaría en menores de 18 años con condiciones
económicas altas, y tampoco se presentaría en países económicamente ricos. Si bien la
ESCNNA es más visible en niñas, niños y adolescentes de sectores populares, tomar esta
creencia como cierta ocultaría la realidad de aquellos que pertenecen a estratos medios y
altos, y que también son víctimas.
Adicional a esto, quienes se enriquecen son los explotadores, mientras que la mayoría de
las veces las víctimas son “endeudadas”, ya sea por manutención o drogas, como uno de
los mecanismos de sometimiento y explotación.
Las niñas y niños que “se prostituyen” lo hacen porque les gusta o porque quieren
Queda claro que los menores de 18 años no “se” prostituyen, sino que son explotados
sexualmente a través de la prostitución. Son vulnerables a la manipulación económica, el
chantaje afectivo, la intimidación, la amenaza, la seducción y el engaño por parte de sus
victimarios. Afirmar que las niñas, niños y adolescentes eligieron ser explotados es ignorar
los intereses de los explotadores sexuales, quienes los someten a una forma de violencia
sexual comparable con la esclavitud.
Aunque un menor de edad exprese su “acuerdo” para realizar actos sexuales “voluntarios”,
tales actos no son libres y no son decisiones propias. Por una parte, las circunstancias de la
explotación sexual comercial no están bajo su control, y por otra, su madurez intelectual,
emocional, moral y psicosexual no le permite asumir plena responsabilidad sobre las
consecuencias de sus actos.
Recuerde siempre que nadie puede consentir su propia explotación, ni renunciar a su
dignidad humana (derecho humano irrenunciable).
Los explotadores sexuales de niñas, niños y adolescentes son enfermos sexuales
Si bien no existen en Colombia estudios sobre el perfil de los explotadores, referencias de
otros países muestran que solamente un pequeño número de explotadores abusadores
“clientes” –menos del 10%– padece de cuadros clínicos de pedofilia.
En el ámbito de los trastornos mentales existe un fuerte debate en torno a la pedofilia, pues
algunos consideran que ésta no cumple con los criterios para considerarla una enfermedad
mental, lo cual “centraría la atención en los aspectos criminales de estos actos y no
permitiría que los criminales adujeran enfermedad mental como defensa, o que la utilizaran
para mitigar su responsabilidad criminal[1]”.
El explotador generalmente no es un ser excéntrico ni un enfermo mental, se trata de un
sujeto que abusa del poder que ejerce sobre otros más vulnerables.
Las personas que inducen, promueven y explotan sexualmente a niñas, niños y
adolescentes son desconocidas
Se han encontrado algunas historias de niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación
sexual, que han sido explotados y negociados con fines sexuales por sus propias madres o
padres, por familiares o amigos cercanos, quienes, ya sea por ignorancia o por falta de
escrúpulos, creen que tienen el poder para satisfacer la urgencia de su deseo sexual o de
otras personas.
En últimas, los menores de 18 años son explotados tanto por personas conocidas como
desconocidas.
Solamente los hombres son explotadores sexuales de niñas, niños y adolescentes
Aunque se puede observar un mayor número de hombres demandando el acceso sexual de
niñas, niños y adolescentes, también es posible encontrar mujeres en esta situación.
Algunas son proxenetas, intermediarias o tratantes.
En algunas zonas turísticas mujeres nacionales o extranjeras buscan adolescentes y pagan
para tener relaciones sexuales con ellos. Creer que los explotadores sexuales abusadores
sólo pueden ser hombres, oculta la explotación sexual comercial de los varones víctimas.
Los explotadores sexuales provienen de estratos populares y tienen bajos niveles
educativos
Ni la clase económica, ni el nivel educativo influyen para que una persona sea o no
explotadora sexual. Dentro de las y los explotadores sexuales es posible encontrar
empresarios, profesionales exitosos, comerciantes, servidores públicos, artistas, turistas,
miembros de la Policía y el Ejército, así como vendedores informales, consumidores de
drogas, traficantes, delincuentes comunes, grupos armados al margen de la ley, entre otros.
Los turistas que explotan sexualmente a niñas, niños y adolescentes son únicamente
extranjeros
Los turistas explotadores sexuales, ya sea que viajen por negocios o por descanso, pueden
ser tanto nacionales como extranjeros. Algunos viajan con el interés sexual de buscar
menores de 18 años, otros aprovechan las condiciones dadas por el entorno o el destino
turístico, que permite u ofrece sexo con niñas, niños y adolescentes.
Reconocer que cualquier turista puede explotar a un menor debe alertar a la comunidad del
lugar, para prevenir la ESCNNA y no permitir que la industria del turismo sea utilizada o
asociada a esta lamentable forma de violencia sexual contra la infancia y la adolescencia.
La explotación sexual comercial es una expresión de la sexualidad de las niñas, niños y
adolescentes
El desarrollo psicosexual hace parte del desarrollo integral de cada ser humano y la
ESCNNA lo afecta considerablemente, de manera negativa. Algunos proxenetas o
explotadores abusadores hacen peticiones a las niñas, niños y adolescentes que involucran
su orientación sexual o su identidad de género. En ocasiones los obligan a tener relaciones
sexuales homosexuales, a vestirse o actuar como mujeres/hombres, sin que los menores
tengan aún una inclinación propia y definida.
De igual manera, la ESCNNA distorsiona el concepto que las víctimas tienen sobre sus
cuerpos –como si no estuvieran presentes en él o estuvieran separados de él[2]–; tanto así
que empiezan a verlo como sus explotadores lo ven, como un objeto o mercancía, como
algo que no les pertenece.
Por ésta y otras razones se puede concluir que la ESCNNA vulnera el desarrollo
psicosexual de niñas, niños y adolescentes, por eso no puede ser considerada como una
expresión de la sexualidad de los menores.