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13. Cómo centrar una rueda
El centrado de las ruedas es una de las mayores razones, después de la regulación de los cambios,
por las que la gente suele llevar la bici al taller. Además, también suele ser una de las tareas más
largas de hacer, y por ello más caras. El centrado de una rueda no es tarea simple, pero aquí la
recomendación de siempre es fundamental: una herramienta específica es imprescindible. Esta
recomendación se ve agravada con el tema de los radios, ya que si no utilizamos la llave correcta es
posible que estropeemos las cabecillas en el primer intento. Es necesario comprar una llave de
radios exacta para la medida de las cabecillas. Si llevamos la bici a la tienda lo podremos comprobar
en el momento, no tiene que haber ABSOLUTAMENTE ningún juego entre la llave y la cabecilla.
Hay que esconfiar de las llaves con varios tamaños de radio, porque es posible que que no se
adapte perfectamente a la medida. Todo esto puede parecer una tontería, pero los autodidactas
sabrán que el no utilizar la herramienta correcta puede significar el dejar la cabecilla roma, como si
fuera un cilíndro sin partes planas. Esto, evidentemente, es nefasto para la salud de nuestras
ruedas. Ahora pasamos a la técnica de centrado.
Para empezar
Si tenemos una llanta vieja podemos practicar con ella, siempre que las cabecillas estén
en buen estado. Lo ideal será tener un banco de centrado, que consiste en un soporte
en el que se pone la llanta y que permite ajustar unas guías a la superficie de frenado,
para tener controlada la desviación en tres sentidos: derecha, izquierda, y en vertical.
Como todos no tenemos un banco de este tipo, una de dos, o nos haces uno, o en vez
de centrarla con la vista, lo hacemos con el oído. En un ambiente silencioso podemos
detectar si la llanta está descentrada porque roza con la zapata. Si tensamos
suficientemente el cable, podremos percibir hasta el más mínimo roce, y corregirlo como
explicamos más adelante. El único problema que la gente no suele tener en cuenta a la
hora de centrar una rueda de este modo es que no se ven fácilmente las desviaciones
arriba-abajo, que producen que la llanta no sea perfectamente circular, sino un poco
ovalada, pero para el mantenimiento diario de las llantas no será necesario llegar hasta
tal grado de exactitud, a no ser que tengamos un buen llantazo que hará mucho más
difícil ponerlo todo en orden otra vez. Lo primero que recomendamos al comprar una
bici, o una rueda montada, es darle una vuelta a todos los radios, porque siempre suelen
radiar las ruedas relativamente flojas. Hacemos girar la rueda, y comenzamos a detectar
las imperfecciones...
Reinventando la rueda... de bici
Algún día explicaremos en BikeWeb cómo se monta una rueda completa, pero esta vez
nos bastará con comprender cómo funciona una rueda. Para describir
convenientemente el trabajo de los radios, vamos a emplear un póco de física mecánica.
Si miramos la figura de la izquierda, que corresponde al corte de una llanta, podremos
observar el radio (en negro) y el diagrama de fuerzas asociado. La flecha roja
corresponde a la tensión que ejerce el radio sobre la llanta, es como si tirara de ella. Esta
fuerza diagonal, la podemos descomponer en dos ejes perpendiculares (vertical y
horizontal). La flecha verde indica la fuerza que se realiza en sentido vertical y la azul en
horizontal. Podemos comprobar que la flecha verde es mucho más larga que la azul, ya
que es la que mayor peso soporta. Cuanto más apretemos el radio, mayor será la
tensión producida (la flecha roja será más larga), y por consiguiente las fuerzas
derivadas (azul y verde) serán mayores. Si esto lo aplicamos a cada radio, parece obvio
que para que la llanta tenga en su sitio, será necesario equilibrar todas las fuerzas de
todos los radios.
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Tomemos ahora dos radios, como en la figura de la derecha. Las fuerzas verticales de
los dos radios se suman, pese a que la separación de las cabecillas es de un par de
centímetros, las dos fuerzas son casi paralelas a esa altura. Sin embargo, las fuerzas
horizontales son opuestas, y tendrán que ser iguales para que la llanta no se descentre
para el lado en que el radio está más apretado. En este caso, la fuerza de la izquierda es
ligeramente superior que la de la derecha, lo que produciría un descentrado de la llanta
hacia la izquierda.
El centrado
Ya hemos visto el fundamento de una rueda de bicicleta, ahora está claro que si
apretamos el radio de un lado concreto, descentraremos la llanta para ese lado. Pero,
¿y si la llanta ya está descentrada hacia ese lado?. Muy sencillo, apretaremos el radio
mas cercano del lado contrario, o aflojaremos el radio de ese lado.
Aquí hay que aclarar un punto muy importante. Para apretar un radio hay que hacerlo en
sentido antihorario, es decir, al contrario de como si estuviéramos apretando un tornillo
cualquiera. Esto es importante, puesto que un despiste puede aumentar el descentrado
de una llanta (estamos aflojando donde deberíamos apretar, o viceversa).
Dicho esto, ahora es cuestión de pegar el oído a la zapata y comenzar a escuchar
cuándo roza con la llanta. En ese lugar apretamos el radio contrario, o aflojamos el de
ese lado (según estén de tensos ambos), y siempre en intentos de cuarto de vuelta. Hay
un aparatito que sirve para medir la tensión del radio, pero como no todos podemos
disponer de él, lo haremos a ojo.
Los radios tienen cierta flexibilidad. Es importante comprobar que estamos apretando la cabecilla y
no haciendo girar todo el radio, porque se retorcerá y entonces será más vulnerable.
Sólo queda tener un poco de paciencia e ir arreglando las imperfecciones de tu llanta. Si queremos
eliminar descentrados en el sentido arriba-abajo, tendremos que apretar los radios
opuestos, de ambos lados. Tres palabras fundamentales: practicar, practicar y practicar.
Si comprobamos el centrado de las ruedas en cada salida, las tendremos siempre a punto, y será
más difícil que se produzca un descentrado gordo.
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