Mediación y Violencia Intrafamiliar: Análisis
Mediación y Violencia Intrafamiliar: Análisis
Facultad de Derecho.
Departamento de Derecho Procesal.
Profesor Guía:
Jesús Ezurmendia Álvarez.
Santiago, Chile.
2020.
Para mi mamá, hermanas y amigas
ii
TABLA DE CONTENIDOS
Resumen .............................................................................................................................................iv
Introducción....................................................................................................................................... 5
Capítulo I: Violencia intrafamiliar ................................................................................................ 10
Capítulo II: Mediación y el uso de métodos alternativos de solución de conflictos................... 20
2.1 Mediación .................................................................................................................................... 26
2.1.1 Características de la mediación.......................................................................................... 26
2.1.2 Principios de la mediación .................................................................................................. 28
2.1.3 Nuestro sistema y la mediación .......................................................................................... 31
Capítulo III: La relación entre mediación y violencia intrafamiliar .......................................... 35
3.1 Argumentos a favor del uso de mediación ............................................................................... 36
3.2 Argumentos en contra del uso de mediación ........................................................................... 40
3.3 Propuesta personal ..................................................................................................................... 48
Conclusiones .................................................................................................................................... 58
iii
Resumen
Posterior a este paneo general, se realiza un análisis pormenorizado de los argumentos a favor
y en contra de la utilización de la mediación los cuales se sustentan en la relación entre la
violencia intrafamiliar y la mediación, toda vez que buscan arribar a una conclusión consistente
que tome en cuenta en todo momento las características propias del conflicto y del método que
se busca determinar cómo adecuado o inadecuado.
iv
Introducción
El vivir en sociedad trae consigo el hecho de vernos expuestos de forma constante a diversos
conflictos, lo cual es sumamente relevante de analizar, toda vez que el conflicto nos ayuda a
comprender el funcionamiento y las formas de interactuar dentro de una sociedad, debido a que
se encuentra directamente relacionado con lo que son las dinámicas de poder dentro de esta1.
Principalmente, el conflicto se da porque los medios o recursos que satisfacen las diversas
necesidades humanas, los cuales suelen ser bienes, son limitados; por lo que, ante este escenario
nace lo que se ha conocido como conflicto de intereses2. Sumado a ello, gran parte de aquellas
problemáticas que se han desarrollado dentro de las sociedades han sido llevadas al ámbito del
derecho, configurándose por ende como conflictos de carácter jurídico. Es, entonces, ante la
existencia de un conflicto jurídico que el derecho se ve en la necesidad de responder, con el fin
de mantener la paz social, permitiendo que la vida en sociedad sea posible3.
Por ende, podría decirse que el conflicto desde un punto de vista jurídico es una contraposición
intersubjetiva entre derechos y obligaciones, por ejemplo, cuando respecto de un bien existen
dos pretensiones encontradas o una pretensión que recibe resistencia4. Ante el conflicto el
derecho debe buscar dar la mejor respuesta posible, tanto para que este se arregle como para que
las partes queden satisfechas con la solución, aquello de la mano con la consideración de que
cada conflicto puede traer acompañadas cuestiones políticas y morales de diversa índole, las
cuales es importante se tomen en cuenta al momento de diseñar la mejor forma de abordarlo. Es
por esto, que al momento de enfrentarnos a las posibles soluciones del conflicto no solo debemos
optar por aquella que traiga aparejada la pacificación de la problemática, sino que debemos
considerar las cuestiones aledañas al mismo.
1
Ahumada, Luis. Conflicto, negociación, mediación y arbitraje: un acercamiento desde el ámbito laboral.
Psicoperspectivas, revista de la escuela de psicología, facultad de filosofía y educación universidad católica de
Valparaíso, vol I, 2002. p.9-10
2
Marques, Catia. La mediación: un nuevo instrumento de la administración de la justicia para la solución de
conflictos. Tesis doctoral, departamento de derecho administrativo, financiero y procesal. Universidad de
Salamanca, España, 2011. p.59
3
Ibid. p.60
4
Parra, Darío. La negociación cooperativa: una aproximación al modelo Harvard de negociación. Revista chilena
de derecho y ciencia política, vol n°3, n°2, agosto- diciembre 2012. p.257.
5
A lo anterior se suma el hecho de que la vida en sociedad evoluciona de forma constante, por lo
que las problemáticas que se presentan van a ir variando a través del tiempo, por consiguiente,
es necesario que los métodos a través de los cuales se busca la solución a los conflictos se vayan
adaptando a cada situación, ofreciendo así un mayor abanico de soluciones para las personas5.
En esta búsqueda de diversificar los métodos para dar solución a las diversas problemáticas
aparecen como opción los métodos alternativos de solución de conflictos, los cuales buscan
complementar al derecho en pos de encontrar el resultado que se acerque mayormente a los
intereses de las partes que se encuentran en conflicto6, es así que estos métodos generan que las
partes utilicen sus propios canales para hacerle frente a la situación adversarial a la que se ven
enfrentados, lo cual debe llevarse a cabo de manera proporcional a la magnitud del caso
planteado7, es decir no podemos forzar la utilización de estos métodos.
De la mano con esta diversificación de respuestas ante una problemática, debe tomarse en cuenta
la complejidad que se presenta cada vez más en las relaciones jurídicas, las cuales se caracterizan
por ser esencialmente dinámicas. Por lo que si bien, se ha hecho menester buscar soluciones
novedosas que se adapten al rápido cambio que presentan las sociedades actuales8, deben
considerarse las características propias del conflicto, ya que es este quien en variadas ocasiones
va dando las directrices de solución.
5
Barona, Silvia. Los ADR en la justicia del siglo XII, en especial la mediación. Revista de Derecho, Universidad
Católica del Norte. Sección ensayos. Año 18, n°1, 2011. p.186.
6
Cuéllar, Ervey. La cláusula Med-arb en la actualidad: mediación y arbitraje vinculados. Tesis doctoral, Universitat
Pompeu Fabra, Barcelona. 2015. p.81.
7
Ibid. p.83
8
Aguirrézabal, Maite. Mediación previa obligatoria y acceso a la justicia en el proceso de familia. Revista chilena
de derecho privado, n°20, 2013. p.302.
9
Díaz, Cristina. Conceptualización de la resolución de conflictos. Revista temas socio jurídicos, 38, 2000. p.150
10
Ibid.p.148
6
toda vez que la violencia puede llegar a estar presente en los lugares más íntimos de la persona,
como es el hogar.
Dado ello en el presente trabajo me abocaré al conflicto planteado por la violencia intrafamiliar11
debido a que es una problemática social, incardinada fuertemente en la estructura de la sociedad
que afecta a lo que viene a ser una célula base de esta, como es la pareja y/o la familia12. A modo
ilustrativo basta con decir que estudios internacionales han mostrado que la prevalencia de la
violencia intrafamiliar puede llegar hasta el 70% en el mundo13. De la mano con aquello se ha
establecido que este tipo de violencia afecta especialmente a las mujeres, lo cual se puede
vislumbrar a través de un análisis realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
donde se establece que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física, sexual o psicológica
por parte de sus parejas, es decir casi un 30% de las mujeres en el mundo han sufrido este tipo
de violencia14.
Si esto ya es problemático debe tomarse en cuenta que este tipo de violencia no solo repercute
en la víctima de dichas acciones, sino que también en el núcleo familiar, en donde suelen
encontrarse niñas, niños y/o adolescentes quienes pueden llegar sufrir serios trastornos presentes
11
En adelante “VIF”.
12
García-Longoria, María y Sánchez, Inmaculada. Un sistema alternativo para la gestión de conflictos en casos de
violencia de género: la mediación. Revista chilena de derecho y ciencia política, vol.6, n°3, 2015. p.3.
13
León et al. Violencia intrafamiliar en Chile y su impacto en la salud: una revisión sistemática. Revista médica de
Chile, n°142, Santiago, 2014.p.1014
14
Organización Mundial de la Salud. Violencia contra la mujer: datos y cifras, 29/11/2017.
[Link] [Fecha de consulta: 07/02/2020].
15
Salazar, Deyanira y Vinet, Eugenia. Mediación familiar y violencia de pareja. Revista de Derecho, Vol. XXIV,
n°1, 2011. p.14.
16
Casas, Lidia y Vargas, Macarena. La respuesta estatal a la violencia intrafamiliar. Revista de derecho, Vol. XXIV,
n°1, 2011. p.134.
7
o futuros a partir de los hechos vividos17. Por lo que encontrar vías de solución, tanto preventivas
como mecanismos de resolución de conflictos, es urgente a fin de evitar que dichas violencias
lleguen a mayores.
Esta violencia patente no ha hecho más que acrecentarse o hacerse visible con la situación actual
que se vive a nivel mundial, la cual corresponde a la pandemia de la enfermedad Covid-19. Esta
enfermedad ha generado que las personas deban quedarse en sus hogares por largos períodos de
tiempo, lo que ha traído aparejado el aumento de denuncias por violencia intrafamiliar tanto en
nuestro país como en el mundo, aquello ha hecho visible esta seria problemática y ha mostrado
la necesidad de abordarla como un conflicto que debe estar en la palestra, a fin de encontrar una
pronta solución, aunque sea, desde la trinchera del derecho.
Por tanto, es urgente hacerse cargo desde el derecho de este importante conflicto que afecta de
forma sustancial a las mujeres, y muestra la crudeza de la violencia y discriminación que viven
estas a lo largo de su vida, incluso dentro de las relaciones más cercanas como son las familiares
o de pareja. De la mano con aquello, es un conflicto que nos acerca fuertemente a las lógicas de
poder que se encuentran incrustadas en nuestra sociedad, las cuales se hacen patentes en el
ejercicio de la violencia toda vez que esta trae aparejada una pretensión de dominación que a lo
largo del presente trabajo se buscará caracterizar como histórica y estructural.
17
García-Longoria, María y Sánchez, Inmaculada. Un sistema alternativo… Op. Cit. p.3.
8
Con dicho objetivo en mente comenzaré por establecer que se ha entendido por violencia
intrafamiliar tanto en nuestro sistema jurídico como a nivel internacional, para luego pasar al
tratamiento que se le ha dado en nuestro país, en específico, aquel tratamiento que se relaciona
con la introducción de la mediación en nuestra legislación. Posteriormente, dentro del segundo
capítulo estableceré qué es la mediación, es decir, se mencionarán las características y principios
de este método, enmarcando este mecanismo dentro del grupo de mecanismos alternativos de
solución de conflicto. Junto a ello, se tratarán de mencionar las críticas que ha suscitado la
amplia utilización de este método para resolver diversos conflictos que tienen lugar en nuestra
sociedad.
9
Capítulo I: Violencia intrafamiliar
La violencia es una conducta humana estrechamente vinculada con el poder, en otras palabras,
con el ejercicio de la violencia lo que se busca es controlar de cierta forma la vida del otro u
otra, siendo un elemento fundamental de esta la transgresión de la voluntad de la otra persona18.
Es decir, con la violencia lo que se busca es devorar al otro generando que la voluntad autónoma
de este perezca, pudiendo dicha voluntad existir solamente si es apropiada e incluida por el
sujeto dominante, dado ello, podría decirse que la existencia del violentado solo persiste como
proyecto del dominador y no fuera de él19. Por ende, al hablar de violencia se hace referencia a
una intención de coartar el ejercicio de derechos a otras personas, entendiéndose como violencia,
entonces, cualquier manifestación de acto coercitivo que afecte la integridad y dignidad de una
persona como miembro de la sociedad, siendo necesario tener presente un concepto de violencia
que vaya más allá de lo meramente físico20, entendiendo que esta abarca la multiplicidad de
dimensiones del ser humano.
18
Torres, Marta. Violencia contra las mujeres y derechos humanos: aspectos teóricos y jurídicos. Colegio de
México, 2004. p.307.
19
Segato, Rita. La guerra contra las mujeres. Traficantes de sueños, Madrid, 2016. p.38.
20
Rodríguez, Augusto y Ries, Francis. Violencia y género: la preservación de la integridad femenina como
necesidad de primer orden. Investigación y género, avance en las distintas áreas de conocimiento: I Congreso
universitario andaluz investigación y género [libro de actas]. Sevilla: Universidad de Sevilla. 2009. p.1161-1162.
21
Torres, Marta. Violencia contra… Op. Cit. p.308.
22
Ruiz, Yolanda. La violencia contra la mujer en la sociedad actual: análisis y propuestas de prevención. Fórum
de Recerca, n°13, 2008. p.2-3.
10
papel basado en la autoridad, el poder y el dominio23, por lo cual cuando hablamos de violencia
de género difícilmente hacemos referencia al solo estado mental del sujeto que ejerce la
violencia, estado que suele ser intencional o doloso, sino que más bien hablamos de una
violencia originada en estructuras sociales injustas que sobrepasan con creces el fenómeno
individual24. Es decir, el análisis de la violencia contra la mujer debe considerar las estructuras
sociales en su conjunto y no solamente el caso particular que se somete a conocimiento.
De la mano con aquello, es relevante establecer desde ya que la violencia de género tiene un
marcado carácter instrumental toda vez que se ejerce en pos de garantizar una relación de
sumisión histórica25. A partir de ello, podemos establecer que la violencia contra la mujer ha
sido utilizada en pos de mantener un orden tradicional de valores impuestos por razones de
género26, en donde las relaciones de convivencia familiar aparecen como un espacio de
privilegio para el agresor, dado que es un espacio que ha sido permeado por el concepto de lo
privado a lo largo de la historia27.
Dicho lo anterior, se puede comenzar a esbozar que la violencia sufrida por una persona, y en
específico, debido a su género, representa una violación a sus derechos que afecta todos los
aspectos vitales de la misma, teniendo repercusiones negativas tanto en su salud física como
psicológica28, así como también en el desarrollo en la sociedad misma, toda vez que, tal como
se señaló anteriormente, se ve mermada su integridad y dignidad, aspectos que se ha establecido
deben ser resguardados por la regulación estatal. En consecuencia, las diversas legislaciones se
han visto en la obligación de comenzar a regular los casos de violencia contra la mujer y, en
específico, los que se relacionan con la violencia intrafamiliar.
Esta regulación comenzó a tener lugar en nuestro país a partir de la dictación de la Ley N°19.325
en el año 1994, debido a que esta fue la primera que trató dicha problemática tomando la VIF
como una conducta merecedora de reproche social. Aquello solo fue posible debido a un cambio
en el contexto socio político, dado que dejó de considerarse a la violencia intrafamiliar como un
23
Ibid. p.8.
24
Fernández, José. La Ley de violencia intrafamiliar, el bien jurídico y el patriarcado: un estudio preliminar. Política
criminal, vol.14, n°28. 2019. p.503.
25
Maqueda, María. La violencia de género: entre el concepto jurídico y la realidad social. Revista electrónica de
ciencia penal y criminología, vol.8, n°2. 2006. p.781.
26
Ibid.
27
Ibid.
28
Rodríguez, Augusto y Ries, Francis. Violencia y género… Op. Cit. p.1162.
11
asunto meramente privado y paso a ser un conflicto de interés público29. Dicha ley se caracterizó
por representar un esfuerzo terapéutico, en donde el objetivo central era la búsqueda de
reconciliación entre las partes dada la permanencia de las relaciones familiares30, aquello derivó
en una clara falta de cuestionamiento de los elementos ideológicos y las relaciones desiguales
que subyacen a la violencia en el espacio íntimo, lo cual ocasionó que dicha ley fuese
fuertemente criticada toda vez que, en promedio, el 75% de los casos terminaba en conciliación
instada por los mismos operadores judiciales31.
Dado aquello, surge la Ley N°20.066 en el año 2005 la cual viene a reemplazar a la Ley N°
19.325, esta norma presenta un avance en la materia toda vez que reconoce la protección a
situaciones de riesgo inminente, aumenta las penas en los casos de VIF constitutiva de delito y
prohíbe los acuerdos reparatorios32. Por lo demás, en la Ley N° 20.066 podemos encontrar en
su artículo quinto que es lo que se entenderá por VIF, para efectos de nuestra legislación
nacional:
“Es constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que afecte la vida o la integridad física
o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o de una relación de
convivencia con él; o sea pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o
en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual
conviviente”.
Si bien en el artículo 5 también se establece que existirá VIF cuando la conducta se dé entre los
padres de un hijo común o hacia un menor, adulto mayor o discapacitado bajo cuidado o
dependencia de un familiar, en el presente trabajo haré énfasis en la violencia que se da en el
plano de la pareja debido a que es el tema que atinge de mayor forma al análisis que se busca
realizar, sin perjuicio de que gran parte de este puede extrapolarse a dichas situaciones. Por lo
demás, el análisis se centrará en aquel fenómeno de violencia, toda vez que la legislación no ha
sido capaz de distinguir e incluir dentro de lo que es el concepto de VIF lo que es la violencia
29
Casas, Lidia y Vargas, Macarena. La respuesta… Op. Cit. p.134.
30
Morales, Alejandra y Sandrini, Renata. Lesiones y violencia de género frente a la jurisprudencia. Memoria para
optar al grado de licenciado en ciencias jurídicas y sociales. Facultad de Derecho, Universidad de Chile. 2010.
p.38.
31
Ibid.
32
Ibid. p.39
12
de género33, cayendo así en un reduccionismo extremo que hace necesario poner en la palestra
este tipo de violencia tan común.
Junto con las razones anteriormente mencionadas, el presente trabajo se abocará a dicho tipo de
violencia debido a la existencia de evidencia empírica que señala que en sede familiar el 95%
de las víctimas eran mujeres al año 2009 y que en la mayoría de los casos las denuncias se
establecían contra la persona que era o había sido su pareja 34. Sumado a dicho estudio, es
importante hacer mención al hecho de que el año 2011, en nuestro país, se realizaron 113.449
denuncias por violencia intrafamiliar ante Carabineros, de las cuales 96.841 fueron realizadas
por mujeres víctimas de violencia doméstica35. De la mano con aquello se ha señalado por
estudios empíricos que en América Latina el 30% de las mujeres que han tenido pareja
masculina ha experimentado violencia36, es decir, aproximadamente una de cada cuatro mujeres
sufriría violencia de parte de su pareja en su vida, a lo que se suma el hecho de que al menos en
la mitad de los casos dicha violencia se expresará en la forma de abusos sexuales 37. De igual
manera, lo ha revelado un estudio empírico realizado por el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) sobre la prevalencia de la violencia doméstica en América Latina en
donde se refleja que el 11% de las mujeres que han tenido pareja han sufrido violencia sexual38.
A partir de los datos señalados, que muestran el gran número de casos en que la violencia se da
en la forma de violencia sexual, en conjunto con la estructura patriarcal ya referida, podemos
decir que esta es un daño que no solo tiene que ver con la apropiación del cuerpo de la víctima
en el momento del acto, sino que se relaciona con una intención de dominación similar a la
anexión de un territorio39, en donde lo que se busca es un sometimiento cercano a lo que es
conquistar tierras. Por ende, en este plano de violencia, pudiendo extrapolarse el análisis hacia
lo demás tipos de violencia contra la mujer, el problema no se debe solo a una desgarradora
desigualdad en donde prevalece la figura masculina por sobre la femenina, sino que también a
33
Ibid. p.30
34
Casas, Lidia y Vargas, Macarena. La respuesta… Op. Cit. p.142.
35
Casas, Lidia et all. Violencia de género y administración de justicia. Servicio Nacional de la Mujer, Gobierno de
Chile. 2012. p.31.
36
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Comparación de las políticas sobre violencia doméstica en
América Latina: penalización, empoderamiento de víctimas y rehabilitación de agresores. Cuaderno de apoyo
preparado para el informe regional sobre desarrollo humano para América Latina y el Caribe, 2016. p.2.
37
Rodríguez, Augusto y Ries, Francis. Violencia y género… Op. Cit. p.1163.
38
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Comparación de las… Op. Cit. p.8.
39
Segato, Rita. La guerra…Op. Cit. p.21.
13
esta idea de señorío en donde los actos patriarcales de violencia se expresan en formas
contemporáneas de poder, que muestran el arbitrio que tienen sobre la vida de la mujer los
dueños de este sistema40.
Establecido lo anterior me parece relevante mencionar qué se ha entendido por las Naciones
Unidas como violencia, en específico hacia la mujer, para poder delimitar de mejor forma lo
que se estudiará en el presente trabajo, el cual se abocara a la violencia en la pareja, y en
específico, a aquellos casos en que la mujer es la víctima de agresión dentro de una relación
heterosexual. Por tanto, según las Naciones Unidas es violencia contra la mujer todo acto de
violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o
psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación
arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada42.
De la mano con aquella definición encontramos lo que se ha establecido por el Comité para la
Eliminación de la Discriminación hacia la Mujer, el cual ha establecido en su recomendación
N°19 del año 1992 que la violencia contra la mujer tiene como eje central la violencia basada
en el sexo, es decir, esta se ejerce contra la persona principalmente por el hecho de ser mujer.
Esta violencia se caracteriza tal como lo ha hecho la ONU por incluir actos que infligen daños
o sufrimientos de índole física, mental o sexual. En específico, se menciona en dicha
recomendación que la violencia en el ámbito familiar es una de las formas más insidiosas de
40
Ibid. p.21-22.
41
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Comparación de las… Op. Cit. p.9.
42
Organización Mundial de la Salud. Violencia contra la mujer: datos y cifras, 29/11/2017.
[Link]
14
violencia contra la mujer toda vez que dicha violencia compromete seriamente la salud de la
víctima, entorpeciendo su capacidad de participar, tanto en la vida familiar como en la vida
pública, en condiciones de igualdad43. Esto último se abordará de forma más completa en el
análisis posterior referente al uso de la mediación en este tipo de conflictos.
43
Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer. Recomendación general N°19 la violencia contra
la mujer, 11° período de sesiones, 29 de enero de 1992.
44
Centro de derechos humanos. Informe: violencia contra la mujer en Chile y derechos humanos. Facultad de
Derecho, Universidad de Chile, 2018. p.11.
45
Ibid. p.12.
46
Ibid. p.13.
47
Ibid. p.14.
15
protección del Estado48. En otras palabras, el estado debe intervenir en dichas esferas a fin de
proteger a las personas que son o pueden ser víctimas de violencia, pasando a considerarse este
conflicto como uno de interés público del cual tanto el estado como el derecho deben hacerse
cargo.
48
Torres, Marta. Violencia contra… Op. Cit. p.326.
49
Centro de derechos humanos. Informe: violencia…Op. Cit. p.14.
50
Ibid.
51
Ibid.
52
Ibid. p.14-15.
16
género, enfatizando el hecho de que a pesar de que se denomine el conflicto como violencia
intrafamiliar, son las mujeres dentro del núcleo familiar las que se ven mayormente afectadas.
De esta forma se critica que se mantenga en el imaginario, y en la Ley N°20.066, la problemática
con la idea de familia violentada, cuando por regla general se trata de violencia en contra de
mujeres por parte de varones53, por lo que terminan desperfilándose los elementos de género
que subyacen de forma constante a este tipo de violencia54. A esto se le suma el hecho de que la
violencia de género no ha sido vista como un fenómeno desviado que deriva de un mal
funcionamiento en el núcleo familiar, sino que ha sido vista como un fenómeno predecible de
acuerdo con el modo en que se estructura usualmente la familia y se organizan en ella los roles
masculinos y femeninos55.
Un ejemplo de lo ya mencionado, es lo que viven las mujeres indígenas, ya que estas enfrentan
constantes obstáculos estructurales, como son la indiferencia del estado, del derecho y de los
procesos tanto administrativos como judiciales58, ello debido a que tal como se mencionó
anteriormente los estados no han procurado acercarse a la realidad de estas tomando en cuenta
53
Casas, Lidia y Vargas, Macarena. La respuesta… Op. Cit. p.142
54
Casas, Lidia. Ley N°20.066 sobre violencia intrafamiliar: ¿un cambio de paradigma?. Anuario de derechos
humanos, 2006. p.202.
55
Turégano, Isabel. Derecho y violencia contra las mujeres: la perspectiva feminista; en Zurilla, María y
Domínguez Pilar, violencia contra las mujeres: un enfoque jurídico. Septem ediciones, Oviedo, 2011. p.14.
56
Torres, Marta. Violencia contra… Op. Cit. p.324.
57
Duhaime, Bernard y Herrera, Carmen. La pobreza de las mujeres indígenas en México. Una intersección de
discriminaciones en las políticas de estado. Debate feminista, vol.49,2014. p.270.
58
Ibid. p.263.
17
su cultura y su identidad de mujer, lo cual resulta en que las indígenas actualmente se encuentren
en una situación desmejorada no solo respecto de los hombres, sino que también respecto de las
mujeres no indígenas. Otra situación compleja es la vivida por las mujeres adultas mayores
quienes representan la tercera franja etaria con mayor número de agresiones, prevaleciendo
principalmente la violencia psicológica que se expresa en un 55% de los casos59. Esta situación,
ha sido sumamente invisibilizada toda vez que se da en lo más íntimo del hogar, y se suma al
hecho de que estas mujeres muchas veces se encuentran en una fuerte vulnerabilidad de salud.
Aquella invisibilización no sólo se da a través de la incapacidad que han tenido los Estados de
adecuar sus políticas públicas a las necesidades y cultura de cada grupo, sino que también dicha
marginalización se ha debido a la poca información que se tiene en torno a lo que viven las
mujeres pertenecientes a diversos grupos60. Ello debido a que los métodos clásicos de
documentación no permiten visibilizar de forma adecuada las múltiples identidades que puede
poseer una mujer, así como tampoco los desafíos particulares que derivan de aquellas
identidades61, por lo que se deja fuera de la mayoría de los análisis la existencia de múltiples
formas de opresión que se pueden vivir, las cuales fácilmente se superponen y generan sistemas
complejos de marginalización que no alcanzan a ser captados por las políticas estatales.
59
Taurino, Dimitri et all. La brecha de género en violencia doméstica en adultos mayores en América Latina: el
estudio IMIAS. Rev. Panam Salud Pública, 2015. p.293.
60
Duhaime, Bernard y Herrera, Carmen. La pobreza… Op. Cit. p.272-273.
61
Ibid.
62
Ibid. p.273.
63
Véase: CIDH, Caso González y otras ("Campo Algodonero") vs. México, Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas, sentencia de 16 de noviembre de 2009, serie C.
CIDH Caso, 11.565, Reporte núm. 53/01, Ana, Beatriz y Celia González Pérez (México), Informe núm. 53/01,
Informe Anual de la CIDH.
CIDH, caso Fernández Ortega y otros vs. México, Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, sentencia
de 30 de agosto de 2010, serie C,
18
particular de las víctimas64, lo cual, a mi parecer, deja en claro la necesidad de tomar en cuenta
estas múltiples identidades de los sujetos que sufren discriminación.
64
Duhaime, Bernard y Herrera, Carmen. La pobreza…Op. Cit. p.266.
19
Capítulo II: Mediación y el uso de métodos alternativos de
solución de conflictos
La presente sección del trabajo tiene como eje central establecer qué es la mediación, así como
también cuál ha sido su incorporación en nuestra legislación nacional, aquello irá de la mano
con un breve acercamiento a los métodos alternativos de solución de conflictos. Todo ello con
el fin de poder apreciar posteriormente, con el mayor conocimiento posible, si este método es o
no el indicado para aportar en la resolución del conflicto planteado por la violencia intrafamiliar.
A efectos de comenzar desde lo general a lo particular me parece pertinente establecer qué son
los métodos alternativos de solución de conflictos65, ello debido a que la mediación se encuentra
dentro de dicho grupo el cual está compuesto principalmente por la conciliación, la negociación,
el arbitraje y la mediación. Estos métodos refieren a aquellos procedimientos que permiten
resolver conflictos a las partes con independencia del sistema judicial, dando prevalencia en
aquel procedimiento a la autonomía de las partes, siendo este último un principio fundamental
al momento de saber si nos encontramos o no ante estos métodos66. Por medio de este tipo de
mecanismos de solución de conflictos lo que se busca es promover que las partes no acudan
como primer recurso a los tribunales de justicia, si no que a estos métodos que se presentan
como más eficaces, ágiles y menos costosos que los procedimientos judiciales67, debido a que
estos últimos muchas veces pueden ser costosos para las partes y tomar bastante tiempo.
Se fija el gran estadillo o big bang de los métodos alternativos de solución de conflictos
comúnmente en el año 1976 con la realización de la Pound Conference, la cual se lleva a cabo
en Estados Unidos y viene a darle voz a un movimiento crítico de la situación del sistema
judicial americano, ello dado a que en ese entonces se verificaba un aumento sustancial de las
causas incoadas ante tribunales y una tendencia legislativa de normativismo excesivo en el
país68. Sin embargo, el movimiento de los métodos alternativos de solución de conflictos tiene
raíces de carácter histórico relacionadas con las sociedades que se han considerado como
tradicionales en el mundo; esto se puede observar a través de los estudios realizados por CÁTIA
65
En adelante MASC.
66
Vázquez, Laura. Consideraciones generales sobre los MASC en Derecho Español. Revista de estudios de derecho
procesal y arbitraje, n°1, 2016. p.8-11.
67
Ibid. p.5.
68
Marques, Catia. La mediación… Op. Cit. p.67.
20
MARQUES, en donde la autora señala que no es difícil encontrar referencias al arbitraje o la
mediación en el antiguo Egipto o en la Grecia antigua69.
Esta utilización se vio adormecida con el nacimiento de los estados modernos, en donde el poder
de aplicar la ley, así como también de solucionar los conflictos de carácter jurídico pasa a estar
en manos del juez70. Aquella inclinación hacia los métodos jurisdiccionales comienza a declinar
luego de la I Guerra Mundial, debido a que comienzan a ponerse de manifiesto las debilidades
del sistema judicial, aflorando una corriente que defiende fervientemente la utilización de otros
mecanismos de solución de conflictos 71. Esto se da debido a las características particulares que
presentan estos métodos toda vez que se plantean como mecanismos con una mejor capacidad
de adaptación al caso concreto, voluntarios, flexibles y con un mayor nivel de confidencialidad
al momento de tratar los conflictos, aquello va de la mano con el hecho de que estos métodos se
caracterizan por ser tendencialmente privados72, esto último se relaciona con el hecho de que
estos han sido utilizados mayoritariamente en la resolución de conflictos de carácter civil o
comercial. Por lo demás, estos presentan la ventaja de prever futuras disputas debido a que le
entregan a las partes las herramientas para resolver sus conflictos de forma efectiva en el futuro
por ellos mismos73, lo cual es sumamente relevante toda vez que aporta a tener un sistema más
colaborativo en donde podemos evitar la saturación de los procedimientos judiciales, así como
también pueden aportar a una disminución de la conflictividad social74.
69
Ibid. p.65.
70
Ibid. p.66.
71
Ibid. p.66.
72
Ibid. p.91.
73
Sander, Frank. The future of ADR- The Earl F. Nelson memorial lecture. Journal of Dispute Resolution, n°1,
2000. p.6.
74
Barona, Silvia. Los ADR… Op. Cit. p.186-187.
21
todo momento el fondo del asunto y no solo su pronta solución75. Aquello es sumamente
importante toda vez que se deben considerar las grandes ventajas que un mecanismo puede
presentar al momento de analizar su aplicación, pero aquellas ventajas no pueden suponer el
sacrificio de una decisión que se haga cargo profundamente de la problemática. Por ende, si bien
la flexibilidad y economía que presente un procedimiento es sumamente relevante, aquello no
significa dejar de lado la cuestión principal que se busca cuando exponemos un conflicto ante
los sistemas de justicia, y dicha cuestión es encontrar una solución que se aprecie por bien
fundada y en lo posible justa.
De la mano con aquella desventaja, que puede presentar el uso desmesurado de mecanismos
alternativos de solución de conflictos, encontramos el hecho de que limitar la jurisdicción de los
tribunales en ciertos asuntos de especial delicadeza, como el que se encuentra en discusión en
el presente trabajo, puede resultar en la disminución de los derechos de aquellas personas que
se encuentren en una posición desmejorada en el conflicto, lo cual se expresa a partir de las
asimetrías de poder que encontramos en las diversas relaciones sociales; las que se manifiestan,
por ejemplo, en la capacidad de medios para enfrentarse al conflicto, así como también en la
influencia que puede ejercer una parte sobre la otra. Aquello es sumamente grave toda vez que
los métodos de resolución de conflictos deben apuntar a una igual protección de las partes76, lo
cual se pone en riesgo en ocasiones por la privatización del conflicto que implica la utilización
de los MASC. Por ende, estos métodos solo van a constituir una verdadera alternativa al método
judicial si ofrecen una tutela equivalente de los derechos de las partes dentro del
procedimiento77.
75
Edwards, Harry. Alternative dispute resolution: Panacea or Anathema?. Harvard Law Review, Vol.99, n°3, 1986.
p.669.
76
Ibid. p.672.
77
Marques, Catia. La mediación… Op. Cit. p.97.
78
Fiss, Owen. Against settlement. The Yale Journal, vol.93, n°6, 1984. p.1076.
22
caso la diferencia se marca con la presencia del juez, debido a que este tiene la facultad de guiar
el procedimiento.
Otro aspecto importante a tener en cuenta cuando hablamos de estos métodos, y que se relaciona
fuertemente con el párrafo anterior, es el hecho de que no podemos acotar la resolución de
conflictos a una búsqueda de pacificación de ellos, debido a que estaríamos cayendo en un
análisis muy reduccionista que muestra una cara sumamente favorable para el uso de los
métodos alternativos79. Esto es relevante destacarlo ya que los procedimientos de resolución de
conflictos tienen carácter de importancia pública, a partir del cual, se puede mencionar que
muchas veces al llegar a acuerdos de carácter privado, la sociedad está perdiendo bastante más
de lo que es capaz de dimensionar toda vez que con un fallo que se haga cargo de un asunto
relevante podemos marcar una diferencia en cómo se va a concebir a futuro la resolución de
dicho conflicto, lo cual difícilmente se logrará con la implementación de un MASC toda vez,
que estos pueden terminar el conflicto concreto pero no tienen más probabilidades de mejorar
el acceso o la entrega de justicia en la práctica80, ello se debe a que si bien los MASC provocan
que las partes se puedan comprometer con una solución, debido a que colaboran en su diseño,
aquella ética de buscar un compromiso eficiente para las partes puede llegar a establecer un
estándar demasiado bajo desde la perspectiva de la justicia y las necesidades humanas en juego
dentro de un caso en específico81.
Con ello quiero recalcar que nuestros procedimientos jurisdiccionales no solo tienen como fin
la pacificación de los conflictos, si no que al mismo tiempo se hacen cargo de problemáticas
importantes para la vida en sociedad, por lo que, con la ampliación de la aplicación de estos
mecanismos alternativos, que disminuyen el campo de acción de la judicatura, se coarta el papel
creativo y político que tienen los tribunales al enfrentarse a los conflictos82. Junto con lo anterior,
es relevante establecer que las resoluciones judiciales aspiran a la validez general de la sociedad
y a la permanencia, por lo que tienen gran potencial explicativo sobre el modo en que se
producen y comprenden las relaciones entre los sujetos dentro de un determinado grupo
79
Ibid. p.1085.
80
Twining, William. Alternative to what? Theories of litigation, procedure and dispute settlement in angloamerican
jurisprudence: some neglected classics. The modern law review, vol.56,1993. p.380.
81
Sánchez, Valerie. Back to the future of ADR: Negotiating justice and human needs. Ohio state journal on dispute
resolution 18, n°3, 2003.p.770-771.
82
Ibid. p.381.
23
humano, lo cual es impensado llegue lograr el acuerdo derivado de un MASC toda vez que estos
justifican su existencia en el conflicto puntual que suele ser concreto y pasajero83.
Dado lo anterior, pareciese que las características distintivas de los MASC son más adecuadas
de aplicar cuando nos encontramos ante conflictos en donde encontramos bienes jurídicos de
orden privado en juego, es decir, intereses que son completamente disponibles para las partes,
dentro de los cuales a mi parecer no podemos encontrar la VIF debido a que si bien esta se
desarrolla dentro del hogar y la vida familiar, la envergadura de transgresión a los derechos
humanos que representa dicha violencia genera que esta deba ser considerada como un conflicto
que se vería beneficiado al ser discutido en el ámbito público, en consecuencia, a partir de un
procedimiento judicial. Aquello va en la misma línea que FRANK SANDER, considerado el
precursor de este tipo de métodos en Estados Unidos, estableció para el uso de los mecanismos
alternativos de resolución de conflictos toda vez que la idea de la utilización de estos no es que
reemplacen en todo ámbito de cosas al sistema judicial, sino que deben ser utilizados en los
casos en los que no se requiere la especialización de las Cortes84, lo cual no se da, como
mencioné anteriormente, cuando nos encontramos ante conflictos, tales como la VIF, que se ven
beneficiados al ser tratados por el procedimiento judicial debido a lo delicado del conflicto.
Cuando hablamos de VIF, tal como se mencionó, nos encontramos ante un conflicto que
implica, independiente de su expresión física o psicológica, una vulneración a los derechos
humanos de la mujer agredida, lo cual trae aparejado dentro del procedimiento aplicable el
otorgamiento de una sanción a quien sea determinado como el agresor en el caso concreto. Dado
este escenario, se puede establecer que la VIF, a pesar de ser tratada por los tribunales de familia,
mantiene un marcado carácter quasi penal dado que se dirige al establecimiento de una sanción,
debido a que se ha vulnerado un derecho fundamental, por lo que el procedimiento aplicable
debe mantenerse en la búsqueda de tomar la decisión con la mayor información posible.
A partir de ello, podemos decir que uno de los objetivos epistémicos por excelencia de este
procedimiento, y en general de los procedimientos judiciales, es la averiguación de la verdad85,
dicha verdad se pretende corresponda relativamente con los hechos que han dado lugar al
83
Peiteado, Pilar. Consideraciones sobre la relación entre el derecho a la tutela judicial efectiva y la mediación
obligatoria. Estudios de Deusto, Revista de la Universidad de Deusto, vol.66, n°2, 2018. p.288.
84
Sander, Frank. The future…Op. Cit. p.5.
85
Valenzuela, Jonatan. Inocencia y razonamiento probatorio. Revista de Estudios de la Justicia, n°18, 2013. p.13.
24
conflicto, siendo relevante para el procedimiento la superación de la incertidumbre86. La verdad
de los hechos es importante dado que se constituye como uno de los requisitos, que establece
MICHELLE TARUFFO, para que nos encontremos ante una decisión judicial que pueda apreciarse
de justa87; dado que podría decirse que la verdad de los hechos establecidos en el procedimiento
es el criterio validador de la decisión final, debido a que la orienta88.
Aquella búsqueda de la verdad se ve claramente entorpecida cuando nos encontramos ante los
MASC, ello dado que estos presentan como ventaja el hecho de que superan el conflicto en lugar
de profundizar en él89, por lo que básicamente no hay una intromisión real en los hechos
ocurridos en el conflicto. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en la mediación, ya que esta
se basa en la disposición de las partes en encontrar un acuerdo, el cual difícilmente responderá
en justicia a la tutela del derecho en juego dentro del conflicto90, aquello se debe a que los MASC
son fundamentalmente técnicas que resuelven los conflictos pero no consiguen en forma alguna
tutelar de manera efectiva los derechos que se encuentran en la base de este91, lo cual es
sumamente perjudicial cuando nos encontramos ante casos de vulneración a los derechos
humanos.
Ante este escenario, finalmente podemos decir que el juez representa un papel relevante en la
verdad dentro del procedimiento, ya que debe tener un papel activo que busque ahondar en el
conflicto, mientras que, si dejamos el resultado del conflicto en las manos de los abogados de
las partes, o de estas mismas, es sumamente dudosa la justicia que se puede obtener de aquella
decisión92. Lo anterior, no solamente es perjudicial para el caso concreto en que se requiera
tutelar un derecho vulnerado, sino que también es perjudicial para la sociedad en su conjunto
toda vez que la información a la que se accede se encontrará alejada de la realidad, debido a que
no habrá una búsqueda de la verdad suficiente dentro de los procedimientos si es que se aplica
a este tipo de conflictos los MASC.
86
Ibid. p.13-14.
87
Ureña, Belén. La verdad de los hechos como conditio sine qua non de una decisión judicial justa en el
pensamiento de Michel Taruffo. Boletín mexicano de derecho comparado, n°146, 2016. p.283.
88
Ibid. p.286.
89
Taruffo, Michel. Páginas sobre justicia civil. Marcial Pons, ediciones jurídicas y sociales. Madrid, España. 2009.
p.114.
90
Ibid. p.117
91
Ibid.
92
Ureña, Belén. La verdad… Op. Cit. p.301.
25
2.1 Mediación
Establecido aquello, es relevante comenzar con el análisis de la mediación en torno a sus
definiciones, características y principios, a fin de poder ir hilando detenidamente los elementos
que se requieren para el análisis principal que busca hacer el presente trabajo.
Dado lo anterior, podemos decir que la mediación se caracteriza por ser un método de resolución
autocompositivo, bilateral, extrajudicial y asistido, en donde este tercero ajeno al conflicto
asume la importante función de reunir a las partes y ayudarlas a resolver sus desacuerdos,
basándose el éxito de dicha función en el eficaz intercambio de información entre las partes 94.
Debido a esto, la mediación aparece como un proceso ideal cuando las partes enfrentadas en el
conflicto desean continuar con su relación, ya que la mediación tiene un rol fundamental al
momento de dotar de recursos comunicativos a las partes para que estas puedan solucionar el
conflicto presente95, y esperablemente los futuros.
Por ende, se puede establecer que la mediación se presenta como una herramienta esencialmente
colaborativa, en la cual las partes dentro del conflicto deben encontrarse en una posición de
igualdad o equivalencia que les permita ser parte de la mediación de forma eficaz. En otras
palabras, las partes deben encontrarse en una situación de independencia que les permita decidir
sin incentivos externos ser parte de la mediación, así como también deben estar en una posición
de equivalencia al momento de comunicarse con la otra parte dentro del proceso.
93
Barona, Silvia. Los ADR…Op. Cit. p.205.
94
Ibid.
95
De Armas, Manuel. La mediación en la resolución de conflictos. Educar 32, 2003. p.126.
26
las partes rige de forma preponderante96. Es importante aclarar que aquello no implica que la
mediación no posea una estructura clara y determinada, dado que es el mediador junto con las
partes los llamados a determinar al inicio cómo se desarrollará esta, por lo que en sí la mediación
si seguirá una estructura, radicando la diferencia principal en quien establece dicha estructura97.
De la mano con aquello, podemos establecer que la mediación se caracteriza por ser un método
creativo, esto se da debido a que la mediación se mueve en pos de buscar y encontrar soluciones
que satisfagan las necesidades de ambas partes, en donde por lo demás se requiere estás tengan
un rol sumamente activo98.
En segundo lugar, se encuentra la figura del o la mediador/a, quien es una pieza indispensable
para este modelo dado que su función primordial es acercar a las partes enfrentadas por el
conflicto. Dado lo anterior, se requiere que dicho mediador/a sea imparcial en relación con las
partes dentro del conflicto, sumado a ello debe ser aceptado por estas para guiar la mediación99.
En tercer lugar, se establece como una característica, por regla general, que las partes deben
encontrarse frente a frente en las sesiones para que estas puedan exponer sus posiciones de forma
directa, logrando el mediador, de esta manera que las partes acuerden soluciones que resuelvan
el conflicto de raíz, dado que el tema en debate se expone sin tapujos en las sesiones100, esto al
mismo tiempo puede tener contratiempos debido a que las partes enfrentadas en algunas
ocasiones tienen conflictos, más allá del planteado en la sesión, que dificultan su presencia en
el mismo lugar, para aquellas ocasiones se ha utilizado la mediación puente la cual consiste en
que el mediador se encuentra de forma separada con las partes a fin de poder unir sus puntos de
vista.
En cuarto lugar, podemos encontrar que es característico de la mediación ser una fórmula
extraprocesal y extra jurisdiccional, lo cual quiere decir que en este mecanismo no nos
encontramos ante un proceso, sino que ante un procedimiento. A lo anterior se suma el hecho
de que en la mediación el mediador no tiene la función de juzgar, sino que debe aproximar a las
96
Barona, Silvia. Los ADR…Op. Cit. p.206.
97
Álvarez, Viviana y Ortega, Pamela. La mediación… Op. Cit. p.16.
98
De Armas, Manuel. La mediación…Op. Cit. p.126.
99
Barona, Silvia. Los ADR…Op. Cit. p.207-209.
100
Álvarez, Viviana y Ortega, Pamela. La mediación… Op. Cit. p.15.
27
partes para que estas solucionen su conflicto101, función que dista bastante de la que realiza un
juez en un determinado proceso judicial.
Como quinta y última característica, se encuentra el hecho de que debe existir una disputa actual
entre las partes que desean someter su conflicto a mediación102. En algunas jurisdicciones es
necesaria la existencia de un procedimiento judicial al momento de tomar la vía de la mediación,
mientras que en otras no es necesario que exista dicho procedimiento para que se pueda optar
por solucionar o gestionar el conflicto vía mediación; aquello dependerá netamente de la
regulación que tenga el país en torno a este tipo de mecanismos alternativos de solución de
conflictos103.
101
Barona, Silvia. Los ADR…Op. Cit. p.207.
102
Álvarez, Viviana y Ortega, Pamela. La mediación… Op. Cit. p.16.
103
Ibid. p.16-17.
104
Barona, Silvia. Los ADR…Op. Cit. p.209.
28
Para realizar un acercamiento hacia los principios anteriormente mencionados me parece
relevante comenzar por el principio de voluntariedad, en tanto este principio muestra de forma
patente el papel protagónico que tienen las partes dentro de este procedimiento. Este principio
básicamente nos dice que ninguna persona puede ser obligada a iniciar la mediación, concluir
un acuerdo o mantenerse dentro del procedimiento si es que no lo desea105, por ende, la
mediación se configura como un mecanismo absolutamente voluntario. Sin perjuicio, de la
existencia de ciertas legislaciones que establecen mediación obligatoria, lo cual se aplica solo
al momento de iniciar la mediación y no para mantenerse dentro de ella, configurándose la
diferencia sustancial en torno a que en la mediación obligatoria existe un mandato legal o
judicial para iniciar el proceso a través de este mecanismo106. En nuestro país podemos encontrar
ejemplos de mediación obligatoria y voluntaria, siendo bastante singular el hecho de que ambas
se encontraban reguladas, en un inicio, en la esfera familiar, diferenciándose su aplicación en
cuanto a las materias a tratar107, un ejemplo de ello se encuentra en el artículo 106 de la Ley
N°19.968 en el cual se establece que las causas relativas al derecho de alimentos, cuidado
personal y el derecho del padre o la madre a mantener una relación directa y regular con los
hijos/hijas, son materias en las que debe existir mediación de carácter obligatoria con antelación
al inicio del procedimiento judicial.
105
Ibid. p.208.
106
Vargas, Macarena. Mediación obligatoria, algunas razones para justificar su incorporación. Revista de derecho,
[Link], n°2, 2008. p.193.
107
Ibid. p.189-190
108
Jequier, Eduardo. La mediación como alternativa de solución de los conflictos empresariales de Chile. Razones
y mecanismos para su regulación. Revista de derecho, vol. XXIX, n°1, 2016. p.92.
29
Otro principio de gran relevancia para encontrarnos ante el mecanismo de la mediación es el
principio de igualdad. Dicho principio refiere a que las partes dentro del procedimiento de
mediación deben encontrarse en plena igualdad de oportunidades y capacidades, esto debido a
que se deben adoptar acuerdos dentro de la mediación los cuales no pueden ser legítimos si es
que una de las partes, por ejemplo, se ve subsumida de forma constante a la voluntad de la otra.
Respecto al principio de igualdad se ha generado bastante controversia, por ejemplo, en los
casos de violencia intrafamiliar, ello debido a que es bastante discutible que la parte que ha sido
agredida permanentemente pueda encontrarse de forma alguna en un plano de igualdad para con
su agresor. Dicha controversia será de especial interés más adelante en el presente trabajo, ya
que representa una de las preguntas esenciales que se busca responder en esta memoria.
109
Barona, Silvia. Los ADR…Op. Cit. p.209.
110
Álvarez, Viviana y Ortega, Pamela. La mediación… Op. Cit. p.16.
30
Establecidas las características y principios de la mediación, podríamos decir que esta pretende
superar las visiones unilaterales que puedan tener las partes, para que del encuentro de sus
voluntades nazca una salida original al conflicto, la cual todos sientan propia111.
Tal como se mencionó anteriormente, en conjunto con la Ley N° 20.066 que trata en específico
la VIF, se encuentra la Ley N° 19.968 que crea los tribunales de familia. Esta última ley es
importante debido a que establece el procedimiento a seguir cuando nos encontramos ante casos
de violencia intrafamiliar, dicho procedimiento incluye en una de sus aristas, aunque acotada,
el uso de la mediación en nuestro sistema, lo cual se analizará en el presente apartado. Por ende,
podría decirse que una de las innovaciones de la Ley N°19.968 es precisamente la incorporación
de la mediación, la cual se estimaba aportaría en aspectos tales como el mejoramiento del acceso
a la justicia, así como también contribuiría a mejorar la eficiencia del trabajo de los tribunales
al descongestionarlos112.
Relacionado con aquello encontramos el artículo 103 de la Ley N°19.968, el cual nos dice qué
se entenderá por mediación familiar en nuestro ordenamiento jurídico. Dicho artículo establece
que “será aquel sistema de resolución de conflictos en el que un tercero imparcial, sin poder de
decisión, ayuda a las partes a buscar por sí mismas una solución al conflicto, y sus efectos,
mediante acuerdos”. Lo cual no se aleja de lo que se ha establecido como la mediación en el
111
De Armas, Manuel. La mediación…Op. Cit. p.131.
112
Correa, Paula. La experiencia de la mediación familiar en Chile. elementos para una política futura. Revista
chilena de derecho y ciencia política, Vol.5, n°2, mayo-agosto 2014. p.112.
31
apartado anterior, sino que simplemente plasma los elementos de dicho mecanismo en la
legislación relacionada con el derecho de familia.
113
Álvarez, Viviana y Ortega, Pamela. La mediación… Op. Cit. p.41.
114
Ibid.
115
Casas, Lidia et all. Violencia de… Op. Cit. p.22.
116
En específico, véase el capítulo I del presente trabajo.
32
Junto con aquello, debe tenerse en consideración que, tras un análisis empírico de la aplicación
de esta institución en Santiago, Viña del Mar y Valparaíso, se desprende que esta es mayormente
utilizada en los casos que atingen al análisis del presente trabajo, es decir aquellos en que la
víctima denuncia maltrato psicológico tales como insultos o humillaciones, siendo este el 43,7%
de los casos117.
Ante este panorama, la Ley N°20.066 de 2005 busca evitar la aplicación constante de acuerdos
reparatorios en materia de VIF, toda vez que aquellos acuerdos no significaron beneficio alguno
para las víctimas. Debido a este escenario, es que se planteó que la mediación no fuere aplicable
en casos de VIF118, no solo porque nos encontramos ante casos de violación de derechos
humanos, sino porque se debe tener presente que el objetivo de esta ley es ponerle fin a dicha
práctica, la cual consistía en la utilización constante de acuerdos entre las partes. Dicha
pretensión podemos ver no se cumple por completo, toda vez que existe una aplicación
importante de la suspensión condicional de la sentencia en casos de VIF no constitutiva de
delito.
Junto con este acercamiento al uso de la mediación en el ámbito familiar en nuestra legislación,
es relevante mencionar de forma somera cuáles son los principios que rigen los procedimientos
en el área familiar toda vez que son los tribunales de familia los llamados a conocer los casos
de VIF no constitutivos de delito, tal como se ha mencionado en el presente trabajo. Los actuales
principios que podemos encontrar en el derecho de familia, los cuales han variado en el último
tiempo, son producto de progresivas reformas generadas a la luz de los diversos tratados de
33
derechos humanos119, es decir, lo que acontece en el ámbito familiar ha generado una constante
preocupación por parte de quienes desarrollan y promocionan los derechos humanos.
Producto de esta influencia, podemos ver que se ha buscado potenciar el ejercicio de la libertad
e igualdad entre los integrantes del núcleo familiar, por lo que se ha definido que son estos los
llamados, en primer lugar, a resolver sus conflictos potenciándose el uso de MASC120, lo cual
se hace evidente con la implementación de la mediación. Lo anterior, no significa en caso alguno
que los tribunales no deban intervenir en la resolución de los conflictos, sino que más bien se
refiere a que estos deben intervenir en aquellos casos en donde las partes no logren llegar a un
mutuo acuerdo, o cuando nos encontremos ante situaciones en que se debe proteger a los más
débiles121, como por ejemplo las niñas y niños.
De la mano con lo ya expuesto, a partir de la Ley N°20.066 se establecen dos audiencias para
los procesos de violencia intrafamiliar, de las cuales se hacen cargo los tribunales de familia,
estas audiencias, que son la preparatoria y la de juicio propiamente tal, se encuentran
fuertemente regidas por lo que son los principios de oralidad, inmediación y concentración122,
lo cual evidencia el interés de esta ley por promover una mayor rapidez y eficiencia al momento
de que se dicten las diversas sentencias en este tipo de casos.
119
Lepin. Cristián. Los nuevos principios del derecho de familia. Revista chilena de derecho privado, n°23, 2014.
p.12.
120
Ibid. p.49
121
Ibid. p.50
122
Casas, Lidia et all. Violencia de… Op. Cit. p.19.
34
Capítulo III: La relación entre mediación y violencia intrafamiliar
El asunto que se analizará en el presente apartado es de especial complejidad, toda vez que no
nos encontramos ante un conflicto correspondiente a materia penal debido a que no trataremos
aquellos hechos de VIF que, a su vez, constituyen delitos penales, pero tampoco trataremos un
asunto que pudiese considerarse más cercano al análisis civil de la mediación, toda vez que la
violencia intrafamiliar, aunque no sea constitutiva de delito, trae consigo una agresión que afecta
el desarrollo social y personal tanto de la víctima como de su entorno.
Por lo anterior, es que se debe tener especial cuidado al momento de tomar en cuenta las
opiniones a favor o en contra del uso de la mediación en este tipo de casos, ya que la mayoría
de estas se han abocado a la materia penal o al ámbito familiar que dice relación con divorcio,
alimentos o custodia de los hijos en común. Sin perjuicio de ello, el análisis presentado tomará
aspectos de ambas materias con el fin de presentar un panorama general.
Dado aquello es que se ha planteado como una solución viable a estos conflictos el uso de la
mediación, debido a que se presenta como una herramienta esencialmente colaborativa en donde
123
Marques, Catia. La mediación… Op. Cit. p.335.
124
Ibid. p.336.
125
Ortuño, Pascual. La mediación en el ámbito familiar. Revista jurídica de Castilla y León, N° 29, 2013. p.3.
126
Jiménez, María y Medina, Paula. Violencia contra la pareja en la justicia penal. Universidad central de Chile,
facultad de ciencias jurídicas y sociales, 2016. p.39.
35
las partes son las llamadas a encontrar la solución al conflicto planteado a través del diálogo. Lo
que se busca principalmente con la incorporación de este método al conflicto de violencia
intrafamiliar es propiciar una mayor responsabilidad de los afectados en la solución de sus
propios conflictos127, entregándoles a través de este método herramientas para resolver
problemáticas futuras.
Esto se genera porque uno de los principios estructurales de la mediación, tanto en nuestra
legislación nacional como en la doctrina, es el principio de voluntariedad, en virtud del cual, tal
como se estableció anteriormente130, la mediación se configura como un mecanismo
absolutamente voluntario en donde las partes establecen qué es lo que sucederá dentro de él en
conjunto con el mediador.
127
González, Isabel. Justicia restaurativa en violencia intrafamiliar y de género. Revista de derecho, Vol. XXVI
N°2, 2013. p.221.
128
Álvarez, Laura. La mediación penal y su prohibición en supuestos de violencia de género: modelo español.
Revista Brasileira de Direito Processual Penal, Porto Alegre, vol.5, n.2, 2019. p.1090
129
Baraona, Silvia. Los ADR… Op. Cit. p.206.
130
Véase el apartado 2.1.2 Principios de la mediación, en el presente trabajo.
36
Dado lo anterior, es que se establece que la mediación genera en las partes su empoderamiento,
lo cual en el caso de la mujer agredida es sumamente significativo debido a que le permite ser
parte activa del proceso131. Este empoderamiento se puede expresar fundamentalmente a través
de dos perspectivas; la primera de estas se refleja en el hecho de que el mediador refuerza que
la mujer pueda hablar por sí misma de sus propias experiencias132, lo cual se presenta como algo
sumamente relevante toda vez que la historia de las mujeres ha estado lejos de poder ser relatada
en sus propios términos, por lo que se estaría rompiendo en cierta forma con el relato
antropocéntrico. En la misma línea, se menciona que el someterse a un tratamiento dialogado y
autorregulado por las partes en conflicto, permitiría conceder a la mujer agredida una capacidad
de decisión que le ha sido negada de forma histórica dado el androcentrismo que caracteriza al
derecho occidental133.
La segunda de estas perspectivas del empoderamiento refiere a que la participación de las partes
en la solución y procedimiento involucra la ruptura de este modelo adversarial tradicional,
representación de la justicia patriarcal, dado que se enfoca en el respeto de los intereses y
necesidades de las partes involucradas134. Por lo cual la mediación resultaría más apropiada a
efectos de atender las necesidades sociales y psicológicas de la mujer que ha sido víctima de
[Link] ello, aparece como una gran ventaja el uso de la mediación en los escenarios
de violencia intrafamiliar, ya que al ser flexible tiene mayor adaptabilidad a las circunstancias
y condiciones particulares tanto del agresor como de la víctima136. Dicha adaptabilidad es de
suma importancia toda vez que se suele entender que las víctimas de violencia intrafamiliar
tienen ciertas características tales como la constante sumisión, lo cual en ciertas ocasiones no es
real y pasa a ser una caracterización esencialmente paternalista que no aporta a encontrar una
real solución, además de ser una caracterización prematura. Esta adaptabilidad a las
circunstancias personales de las partes, en conjunto con la voluntad y flexibilidad, ayuda a que
la calidad de las sanciones sea mayor, debido a que las partes las configuran, así como también
131
Hernández, Belén. La mediación como mecanismo de gestión de conflictos con perspectiva feminista, en
Análisis de la justicia desde la perspectiva de género. Tirant Lo Blanch, Valencia, 2018. p.433.
132
Ibid.
133
Esquinas, Patricia. Mediación entre víctima y agresor en violencia de género. 1ª edición. Tirant Lo Blanch.
2008. p.55.
134
Hernández, Belén. La mediación… Op. Cit. p.434.
135
Esquinas, Patricia. Mediación entre… Op. Cit. p.55.
136
Ortuño, Pascual. La mediación… Op. Cit. p.4.
37
aumentará la satisfacción y compromiso de estas respecto a la resolución que se adopte a partir
del procedimiento137, esto se puede dar en contraste a lo que ocurre ante las sentencias judiciales
en donde según un estudio realizado en España, solo un 7% de las personas que se han sometido
al procedimiento judicial se encuentran satisfechas con la resolución dictada dentro de este138.
El ambiente que genera la mediación da pie para que las partes se responsabilicen por los actos
cometidos, en especial el agresor, asumiendo de esa forma compromisos a partir del
reconocimiento de los errores cometidos139. Dicha responsabilidad se da porque al encontrarnos
en un proceso de mediación no es necesario negar los hechos de forma constante, es decir, dentro
de este proceso tenemos la posibilidad de salir de la lógica de enfrentamiento entre las partes,
para así poder entrar a una lógica colaborativa en donde encontrar soluciones y asumir
responsabilidades en los hechos pasa a ser un eje sumamente relevante para poder arribar a una
solución140.
Esta lógica colaborativa no se suele dar dentro de un procedimiento judicial establecido, ya que
dentro de esos procedimientos nos enfrentamos ante una situación de ganar-ganar en donde el
mejor argumento en conjunto con un buen uso de la ley genera que una de las partes salga en
una situación mejorada en comparación con la otra parte dentro del proceso. Es decir, dentro de
un procedimiento judicial no se da un ambiente que propicie el reconocimiento de
responsabilidades, así como tampoco se suele dar una reparación real a la víctima de los
acontecimientos. Lo anterior lo afirmo sobre la base de que la sanción dentro de un
procedimiento de VIF no constitutivo de delito en nuestro país es igual a una multa que va desde
137
González, Isabel. Justicia restaurativa…Op Cit. p.221.
138
García-Longoria, María y Sánchez, Inmaculada. Un sistema alternativo para la gestión de conflictos en casos
de violencia de género: la mediación. Revista chilena de derecho y ciencia política, vol.6, n°3, 2015. p.11.
139
Ortuño, Pascual. La mediación… Op. Cit. p.9.
140
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p.231.
141
García-Longoria, María y Sánchez, Inmaculada. Un sistema… Op. Cit. p.4.
38
0,5 UTM a 15 UTM, lo cual en ningún caso tiene un rol indemnizatorio debido a que es una
multa a beneficio fiscal por lo que la víctima en nuestro sistema no recibe el dinero proveniente
de aquella, lo que aumenta aún más la perspectiva de que la víctima no obtiene ningún tipo de
reparación dentro de nuestro sistema ni desde el área indemnizatoria ni desde el área emocional.
La mediación, entonces, va a generar un ambiente propicio para que las partes se empoderen de
su conflicto en pos de encontrar una solución que las satisfaga ambas. Pero dicho ambiente no
se vería configurado si es que no existiese el elemento de la confidencialidad, dado que aquel
les otorga a las partes la confianza necesaria para expresarse dentro de las sesiones, así como
también para asumir la responsabilidad de los diversos sucesos que se revelan en la
mediación142. Por lo que, la confidencialidad se constituye como un elemento necesario dentro
de cualquier procedimiento de mediación, en nuestro país dicho elemento se configura como un
principio estructural de la mediación en el ámbito familiar estipulándose en el artículo 105 de
la Ley N° 19.968. Este principio se presenta como una garantía hacia las partes al establecer que
todo aquello que se revele dentro de las sesiones no será divulgado por el mediador ni por la
contraparte143.
Todas las ventajas del uso de la mediación en los casos de violencia intrafamiliar contribuyen a
que este sea un procedimiento que permita llegar a soluciones menos traumáticas para las partes,
debido a que el tiempo invertido en la mediación es menor, así como también el acuerdo al que
se arriba viene dado por las mismas partes y no por un tercero (juez) a través de lo establecido
en una norma jurídica144, siendo esto trascendental para que estas se sientan más a gusto con el
fin dado al conflicto.
A pesar de las ventajas anteriormente mencionadas para el uso de la mediación, esta se ha visto
restringida en el ámbito de la violencia intrafamiliar, toda vez que se ha considerado que la
víctima, en el caso de este trabajo la mujer, se encuentra de forma constante en una situación de
menoscabo frente a su agresor. Dicho argumento se ha controvertido por parte de la doctrina
debido a que se ha considerado que prohibir de plano la mediación, en estos casos, infantiliza a
142
Baraona, Silvia. Los ADR… Op. Cit. p.209.
143
Álvarez, Viviana y Ortega, Pamela. La mediación… Op. Cit. p.16.
144
Pelayo, Marta. La mediación como vía complementaria de resolución de conflictos. Memoria para optar al título
de doctor, Universidad de Salamanca. 2011. p.40
39
la mujer145, toda vez que se decide por ella si es que es capaz o no de adentrarse en un proceso
de mediación, lo cual cae en un excesivo paternalismo que por parte de las demandas feministas
se ha buscado socavar146. Junto con ello, se ha mencionado que la prohibición de la mediación
en estos casos asume una homogeneidad en la situación de las mujeres, así como también en su
capacidad de negociar147, lo que constituye un gran error toda vez que implica una
invisibilización de la mujer agredida y su historia personal, subsumiendo su situación a un
prototipo establecido desde el androcentrismo.
De la mano con ello, se ha establecido por un sector de la doctrina que ser parte de un proceso
de mediación en casos de violencia intrafamiliar genera el fortalecimiento de la autonomía de
la mujer, debido a que ella debe tomar las riendas del conflicto empoderándose dentro de él al
momento de gestionar su propia realidad148. Esta situación, podría generar beneficios tanto para
la mujer como para la prevención de la VIF en el futuro, ya que se supone que, dentro del
proceso de mediación, en variados casos, el agresor se habría responsabilizado por los actos
cometidos.
Esta premisa de igualdad entre las partes se ve fuertemente controvertida cuando nos
encontramos ante un caso de VIF en el cual el hombre es el agresor y la mujer es la víctima de
agresión, lo cual tal como se ha establecido anteriormente es la regla general en este tipo de
problemáticas. Esto es controvertido debido a que, si efectuamos una mirada a la realidad
nacional, y particularmente a la familia chilena, es fácil constatar que las relaciones entre
hombres y mujeres son históricamente desiguales150. Aquella situación se debe a que desde
145
Álvarez, Laura. La mediación… Op. Cit. p.1079.
146
Ibid. pp.1079-1080
147
Hernández, Belén. La mediación… Op. Cit. p.444.
148
Álvarez, Laura. La mediación… Op. Cit. p.1093.
149
Véase el aparatado 2.1.2 principios de la mediación.
150
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p.227.
40
antaño los miembros del núcleo familiar se relacionan a través de grados de poder disimiles,
diferenciándose a los integrantes tanto por su género como por su edad151, esto se puede observar
en la organización tradicional que se estableció para la familia en donde el varón era el llamado
a generar el sustento familiar y representar a la familia en la esfera pública152, lo cual venía
aparejado a una posición de poder que ostenta el hombre hacia la mujer quien fue relegada a la
gestión de lo privado, por lo que su ciudadanía se redujo a la creación de las condiciones
apropiadas para el desempeño público del hombre153. Esta situación histórica de desigualdad no
ha cambiado con la influencia que ha tenido la modernidad en la familia, ya que esta ha derivado
en una nueva relación basada en asimetrías de género matizadas por las pautas democráticas154.
Dado ello, podemos hablar de una reconstrucción de desigualdades en el hogar que se refleja,
al mismo tiempo, fuera de este, por ejemplo, en la doble jornada laboral para las mujeres debido
a que no solo se les han asignado las labores reproductivas, sino que también las propias de sus
trabajos fuera del hogar155.
Esta relación de desigualdad es estructural, debido a que los varones han ocupado de forma
permanente un lugar privilegiado en nuestra sociedad, lo cual se expresa no sólo en el núcleo
familiar, sino que también en áreas como el trabajo, la política y el derecho tanto nacional como
internacional. Esto último se da debido a que el Estado es fuertemente masculino, toda vez que
la ley ve y trata a las mujeres tal como los hombres las ven y las tratan156, dado ello se legitiman
a través del Estado normas, relaciones con la sociedad y políticas básicas con un marcado
carácter patriarcal que aumentan la desigualdad entre hombres y mujeres, la cual se traduce en
el trato de los tribunales y en las políticas gubernamentales157. Lo anterior se debe a que el estado
mantiene de forma constante una política de objetividad, que no ha hecho más que mantener la
dominación masculina, dejando de lado perspectivas diversas a la imperante158.
151
Arriagada, Irma. Cambios y desigualdad en las familias latinoamericanas. Revista de la CEPAL, 77, 2002.
p.146.
152
Rodríguez, Blanca. Matrimonio, género y familia en la constitución española: trascendiendo la familia nuclear.
Revista española de derecho constitucional, n°91, 2011. p.70-71.
153
Ibid. p.70
154
Arriagada, Irma. Cambios y desigualdad… Op. Cit. p.148.
155
Ibid. p.160.
156
MacKinnon, Catharine. Hacia una teoría feminista del estado. Ediciones cátedra, Universitat de Valencia,
Instituto de la mujer. 1989. p.288-289.
157
Ibid.
158
Ibid. p.290-291.
41
Por ende, mientras el varón se ha encontrado en esta situación de supremacía permanente, a la
mujer se le ha relegado de forma constante al ámbito privado, estableciéndose desigualdades
importantes entre el hombre y la mujer desde que esta decide salir a caminar por la calle hasta
en las labores que se le asignan a cumplir a lo largo de su vida159. Ello se constata en el hecho
de que las mujeres, a diferencia de los hombres, han estado sometidas sistemáticamente a la
inseguridad física y la violencia sexual, así como también han sido privadas de respeto y
credibilidad, negándoseles, por ende, la presencia pública y relegándose así su presencia al
ámbito privado160.
Debido a dicho escenario podemos llegar a decir que la experiencia masculina es lo que se ha
percibido como central, lo cual genera que la representación de mundo actual sea obra de los
hombres, es decir el sujeto masculino ha creado el mundo desde su punto de vista y para sus
beneficios161. Ello genera muchas veces que las autoridades se encuentren en incapacidad de
apreciar correctamente la gravedad de las situaciones a las que las mujeres se ven sometidas, lo
cual se incrementa cuando hablamos del aspecto privado de la vida de las mujeres162. Junto con
lo anterior, podemos decir que el objetivo general que se ha perseguido en el condicionamiento
femenino es que las mujeres se perciban a sí mismas y a sus vidas a través de los ojos de los
hombres, lo que garantiza aceptación por parte de estos y por parte de la sociedad. Mientras que
el objetivo del condicionamiento masculino ha sido que los hombres se perciban a sí mismos
con sus propios ojos, lo cual los prepara para una existencia en sus términos y no bajo los
términos de alguien más como sucede para con las mujeres163.
De la mano con aquello, podemos decir que la sociedad ha reducido el lugar cultural de la mujer
a lo que se ha considerado el orden natural, eliminando así su capacidad para la libertad164, lo
cual se expresa fuertemente en el ámbito familiar en donde los roles que históricamente se han
asignado a cada género repercuten de forma diaria en los que haceres de las personas dentro de
sus hogares, siendo la expresión de mayor desequilibrio de género la violencia intrafamiliar,
debido a que nos muestra que a partir de la cultura de lo masculino y lo femenino, se le entrega
159
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p 227.
160
MacKinnon, Catharine. Hacia una… Op. Cit. p.285.
161
Ibid. p.213.
162
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p.228
163
MacKinnon, Catharine. Hacia una…Op Cit. p.196.
164
Ibid. p.193.
42
al hombre (masculino), en razón de su superioridad, el poder de castigar emocional y físicamente
a la mujer165.
Podría decirse, desde este punto de vista, que a lo largo de la historia ha sido la perspectiva
masculina la que ha impuesto la definición de mujer, rodeando a sí tanto su cuerpo como su
vida; llegando a ser en nuestras sociedades una perspectiva hegemónica y sistemática que
condiciona todo lo que es ser mujer a lo largo de la historia a sus propias percepciones166. Ello
también se puede encontrar en lo expresado por SIMONE DE BEAUVOIR en el “Segundo Sexo”
en donde esta establece que toda la historia de las mujeres ha sido hecha por lo hombres, creando
estos los valores, costumbres y religiones que regirán una sociedad; aquello no significa
entonces que la insignificancia histórica de las mujeres se explique por su inferioridad, sino que
más bien ha sido su insignificancia histórica la que ha relegado a las mujeres a la inferioridad,
la cual no se condice en ningún caso con sus capacidades sino que solamente con el rebajamiento
que se ha hecho a estas a nivel colectivo167.
Dado este escenario de tajante desigualdad entre lo que se ha considerado por nuestra sociedad
como masculino y femenino es que parte de la doctrina se ha posicionado por la imposibilidad
de utilizar la mediación en los casos de violencia intrafamiliar, ello debido a que la falta de
balance existente entre las partes destruye la cooperación en igualdad de condiciones entre estas
dentro del proceso, lo cual es una llave elemental para encontrarnos ante dicho mecanismo168.
Aquella situación no hace más que acrecentarse si nos encontramos frente a mujeres
pertenecientes a los estratos sociales de más bajos recursos, debido a que estas ya no solo se
encuentran en una situación de desigualdad significativa por el hecho de ser mujeres, sino que
también se encuentran en desventaja por la clase social a la que pertenecen.
165
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p.228.
166
MacKinnon, Catharine. Hacia una…Op Cit. p.200.
167
De Beauvoir, Simone. El segundo sexo. 13ª edición. De bolsillo, Ciudad autónoma de Buenos Aires, Argentina.
2016. p.125-129.
168
Krieger, Sarah. The dangers of mediation in domestic violence cases. Cardozo Women´s Law Journal, vol. 8,
n°2, 2002. p.244.
43
veces indomable cuando estas intentan hacerle frente169. Junto con ello se debe considerar que
el problema de la violencia de género vivida por las mujeres no es sólo una cuestión esencialista
de dominación de lo masculino sobre lo femenino, sino que es una cuestión fuertemente
relacionada con las estructuras sociales que fomentan y mantienen determinadas formas de
violencia170
169
De Beauvoir, Simone. El segundo… Op. Cit. p.588.
170
Turégano, Isabel. Derecho y violencia… Op. Cit. p.13
171
MacKinnon, Catharine. Hacia una… Op. Cit. p.292.
172
Lacey, Nicola. Unspeakable subjects, impossible rights: sexuality, integrity and criminal law. Canadian journal
of law and jurisprudence, vol.11, n°1, 1998.p.57.
173
MacKinnon, Catharine. Feminismo inmodificado, discursos sobre la vida y el derecho. 1ª ed. Siglo veintiuno
editores. 2014. p.60.
174
Ibid. p.59-60.
175
Martínez, Elena. Análisis de la justicia procesal desde la perspectiva de género. En Análisis de la justicia desde
la perspectiva de género. Tirant Lo Blanch, Valencia, 2018. p.16-17.
44
justicia se ha ido construyendo sin las mujeres. Dicha configuración del derecho se refleja, a su
vez, en la enseñanza de este, debido a que se inculca en las aulas una lógica masculina, en donde
se plantean de forma constante patrones tradicionales como el único método objetivo y
neutro176. Ello deriva en el hecho de que dentro de la formación jurídica los ejemplos a seguir
sean los del “buen padre de familia” o del “hombre razonable”, quedando la mujer fuera de
forma permanente de esta configuración con pretensiones objetivas, ya que la medida de lo
humano es lo masculino.
Esta misma enseñanza androcéntrica del derecho se refleja en el quehacer de los miembros del
poder judicial, dado que su formación jurídica esta imbuida de los estereotipos de la sociedad
por lo que suele prevalecer una visión patriarcal al momento de analizar los hechos y normas
jurídicas aplicables a un caso concreto177.
Esta estructura de lo masculino como modelo, como podemos observar, se extrapola no solo a
áreas como el derecho, sino que también a espacios tan comunes como es el lenguaje, donde la
estructura asimétrica se evidencia en los mismos sentidos. Es decir, en el lenguaje se estructura
lo masculino como universal mientras que lo femenino se configura como lo particular178.
Aquello no denota en caso alguno una situación natural, sino que más bien pone en evidencia
un acto consciente y constante de apropiación masculina sobre lo universal179.
Otro argumento utilizado para posicionarse en contra del uso de la mediación en casos de VIF
es que este conflicto más las complejidades de las relaciones familiares tienen un efecto
devastador en la víctima, tanto psicológica como físicamente. Por lo tanto, someter a una
persona que se ha visto constantemente agredida ante un proceso de colaboración junto con su
agresor pareciese ser un método más tortuoso que reparador180, ello debido a que una
confrontación directa entre la víctima y su agresor es desde luego psicológicamente
traumatizante, por lo que ni siquiera la posibilidad de que se produzca un resultado beneficioso
176
Hernández, Belén. La mediación… Op. Cit. p.426.
177
Martínez, Elena. Análisis de la… Op. Cit. p.17.
178
Butler, Judith. El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad. Paidós Studio, 3° edición en
Chile, 2019. p.233.
179
Ibid.
180
Krieger, Sarah. The dangers… Op. Cit. p.245.
45
puede justificar el nivel de victimización e intromisión que significaría el uso de la mediación
en estos casos181.
Adicionalmente, existe la posibilidad de que ante una víctima que ha sido maltratada de forma
permanente, el agresor aproveche el mecanismo de la mediación para seguir manteniendo el
control sobre la persona agredida, lo cual socavaría todo el ideario de colaboración existente
tras la implementación del mecanismo de la mediación182. Este mayor riesgo de agresión que se
presenta con el uso de la mediación refiere a que un acercamiento entre las partes, en este
contexto, permitiría trivializar las violencias vívidas y ejercidas, dado que se pierde
contundencia al momento de comunicar el rechazo hacia este tipo de conductas183. Ello es
sumamente relevante debido a que se requiere que el mecanismo de solución de conflictos
enfatice en sí la gravedad de las conductas realizadas por el agresor, lo cual tal como se ha
establecido no suele lograrse a través del uso de la mediación perpetuando conductas agresivas.
Por lo demás, es relevante establecer que la creación del derecho de familia ha sido fuertemente
impulsada por la lucha feminista llevada a cabo por diversas mujeres en el siglo XX, quienes
fueron las primeras en sacar a la luz el concepto de lo privado como el ámbito en donde se solían
enmarcar los conflictos familiares que usualmente afectan fuertemente a las mujeres. Como lo
privado, entonces, se suele entender aquel sector que se encuentra libre de interferencia estatal
o que no se encuentra bajo la mirada pública, por lo que esta lucha lo que buscaba era ampliar
el ámbito de intromisión del gobierno y del estado, logrando así que el derecho se extendiese
hacia lo privado-familiar, que era al ámbito que tradicionalmente se había relegado a las
mujeres184. Esto se da debido a que se ha entendido que la esfera pública es aquella que se
relaciona con la autonomía, la justicia y los derechos, mientras que el ámbito doméstico se ha
relacionado permanentemente con la dependencia, la necesidad y la solidaridad. Por ende, lo
doméstico se ha considerado tradicionalmente como un ámbito inmune al control social y
jurídico185.
181
Esquinas, Patricia. Mediación entre… Op. Cit. p.57.
182
Álvarez, Laura. La mediación… Op. Cit. p.1089.
183
Esquinas, Patricia. Mediación entre… Op. Cit. p.70.
184
Pitch, Tamar. Sexo y género de y en el derecho: el feminismo jurídico. Anales de la cátedra Francisco Suárez,
n°44, 2010. p.442-443.
185
Turégano, Isabel. Derecho y violencia… Op. Cit. p.3
46
Es debido a dicha lucha que el día de hoy en la mayoría de los países, y en específico en nuestro
país podemos encontrarnos debatiendo este tipo de temáticas en base a leyes ya establecidas que
regulan de forma pública los problemas que se dan en el seno de la familia, un ejemplo claro de
dicha problemática es la violencia intrafamiliar, debido a que las mujeres han debido sortear
grandes obstáculos culturales para reclamar estos actos en contra de sus agresores, es decir, si
las mujeres en el siglo XX no hubiesen luchado por la intromisión del estado en este tipo de
asuntos, la consigna seguiría siendo “la ropa sucia se lava en casa” al enfrentarnos a este tipo de
casos186.
De la mano con ello, se ha mencionado por parte de la teoría feminista que establecer el
mecanismo de la mediación para solucionar los conflictos de VIF sería un desacierto toda vez
que volvería a enmarcar los conflictos de violencia, que en su mayoría se dan contra la mujer,
en el ámbito de lo privado y confidencial187. Esta relegación al ámbito privado significaría,
entonces, dar un paso atrás en el avance que han tenido las demandas feministas en hacer
públicos los aspectos que se han considerado históricamente como privados, ello con el fin de
establecer como un asunto de interés social la violencia hacia las mujeres.
Esto se puede afirmar, debido a que la mediación lo que hace es resolver un problema de forma
discreta y confidencial entre las partes, en donde estas solucionan de forma más bien autónoma
su conflicto; aquello no hace más que devolver al ámbito de lo privado un conflicto que se
beneficia permanentemente de lo público. Con aquello quiero decir que la privacidad lo que
hace es afirmar el maltrato hacia la mujer como un problema de carácter individual, y no como
un problema de todo el sistema188, lo cual es sumamente peligroso debido a que ha sido la
retórica de lo privado la que ha aislado a la mujer del orden legal y ha transmitido a la sociedad
que este tipo de problemáticas no son lo suficientemente importantes para ser tratadas a través
de procedimientos más bien formales189.
Ante esto podemos decir que la mediación no es beneficiosa en este tipo de problemáticas, y
que es el desarrollo de procesos más bien formales ante los tribunales de justicia los que han
186
Casas, Lidia y Vargas, Macarena. La respuesta… Op. Cit. p.134.
187
Krieger, Sarah. The dangers… Op. Cit. p.240.
188
Schneider, Elizabeth. La violencia de lo privado, en Di Corleto, Julieta: Justicia, género y violencia. Libraria
Ediciones, Buenos Aires, 2010. p.48.
189
Ibid. p.45.
47
promovido la educación pública en torno a la violencia intrafamiliar, y además han ayudado a
redefinir la violencia contra la mujer como una cuestión pública que requiere ser tratada como
un problema de carácter social y no privado190. Aquel tratamiento en el ámbito público, por lo
demás, se ve sumamente relacionado con la profundidad de decisiones que se pueden adoptar a
través de los procedimientos judiciales, esto se encuentra mencionado en el capítulo anterior en
donde se hacía hincapié en el hecho de que en variadas ocasiones las decisiones adoptadas a
través de mecanismos alternativos de solución de conflictos no son las más propicias para las
problemáticas presentadas toda vez que las partes en conflicto pueden verse coaccionadas a
tomar una decisión.
Junto con ello, y tal como se mencionó anteriormente, el emplear la mediación u otro tipo de
mecanismos alternativos de solución a este tipo de problemáticas lo que hace es disminuir la
educación pública en torno a temas que deben considerarse como de relevancia social,
desmarcándose estos de ser un conflicto solamente de partes.
Tal como se pudo observar, en el primer apartado de este capítulo, los argumentos a favor de
establecer la mediación en estos casos son múltiples y beneficiosos toda vez que el uso de este
mecanismo alternativo de resolución de conflictos plantea la posibilidad de colaboración entre
las partes, lo cual permite reconocer a la persona que se posiciona frente a mí en este proceso
como un otro válido, con propuestas y pensamientos propios respecto al conflicto. Esta
validación del otro que plantea el uso de la mediación es beneficiosa en aras de buscar una
pacificación real de los conflictos, en donde las partes, al final de las sesiones, se encuentren
satisfechas por la solución lograda, lo que va de la mano con el compromiso que estas mantienen
con llevar a cabo dicha solución, tal como se estableció anteriormente.
Pero a pesar de los múltiples beneficios que plantea la utilización de la mediación en general,
en cuanto método de solución de conflictos, surge en el ámbito de la violencia intrafamiliar la
190
Ibid. p.53.
48
pregunta referente a si estos beneficios contrarrestan el hecho de que en este tipo de
problemáticas no exista igualdad real entre las partes en conflicto. La respuesta a dicha
interrogante es más compleja de lo que pareciese, toda vez que cuando hablamos de VIF nos
referimos a un conflicto que contiene en sí las complejidades propias del mundo familiar en
conjunto con las desigualdades estructurales e históricas que se revelan en torno al género. Por
lo anterior, me parece que la solución a este conflicto debe darse a través de una mirada
multisectorial y multidisciplinar191, en donde el presente análisis busca ser un aporte más.
Para comenzar, me gustaría posicionarme ante una típica situación en donde la mujer es víctima
constante de agresiones por parte de su pareja en el ámbito económico y psicológico192. En esta
situación paradigmática se encuentran en juego múltiples factores, pero es debido a las
relaciones históricas de desigualdad entre lo femenino y lo masculino en conjunto con la
violencia existente dentro de la pareja, que a mi parecer los beneficios que pudiese presentar el
uso de la mediación no son suficientes para hacer frente a este tipo de problemáticas. Ello debido
a que la mediación es un mecanismo que busca que sean las mismas partes dentro del proceso
las que encuentren la solución al conflicto con la ayuda de un tercero denominado mediador.
Por lo cual, dicha solución debe emerger de una relación de transparencia y colaboración entre
las partes, la cual no puede darse entre un hombre agresor y una mujer agredida, toda vez que
el primero forma parte de la cúspide de la pirámide familiar y la segunda se ha visto supeditada
191
Águila, Yaíma y Pino, Marileydis. La mediación como herramienta eficaz en la prevención de conflictos jurídico
penales derivados de la violencia de género. Artículo presentado en la VI Conferencia Internacional Mujer, Género
y Derecho celebrada del 11 a 13 de mayo del 2011. La Habana, Cuba. p. 173.
192
La tercera encuesta nacional de violencia intrafamiliar contra la mujer y delitos sexuales, realizada por la
subsecretaría de prevención del delito, que cuenta con información al año 2017, respecto a 6.824 casos, muestra
como la violencia intrafamiliar aumenta entre el año 2012 y 2017, explicándose aquello a partir del aumento en los
casos de violencia psicológica registrados dentro del núcleo familiar. Junto con ello, se establece en dicha encuesta
que el 36% de las mujeres, entre 15 y 65 años, ha sufrido violencia psicológica, mientras que violencia física y
sexual han sufrido el 16% y 7% de las mujeres, dentro del estudio, respectivamente. [Véase: Subsecretaría de
prevención del delito. Tercera encuesta nacional de violencia intrafamiliar contra la mujer y delitos sexuales:
presentación de resultados. [Link] .
Fecha de consulta:28/05/2019].
De la mano con aquello se realizó un estudio en diversas regiones de nuestro país el cual demostró que la violencia
más común dentro de las relaciones de pareja en cada una de las regiones correspondía a la violencia psicológica.
Junto con ello, se encuentra la encuesta de victimización realizada por el ministerio público en el año 2008, la cual
determinó que el 35,7% de las mujeres entre 15 y 59 años que han estado en relaciones de pareja han sido
violentadas, y dentro de este grupo el 37% de ellas ha sufrido violencia psicológica, posicionándose aquella
violencia nuevamente como la más recurrente.
[Véase en: Casas et al. Violencia de género…Op. Cit. p.29-30]
49
de forma constante a los roles y funciones que el varón le ha asignado193, lo que lleva finalmente
a hacer difícil, sino imposible, que pueda existir un verdadero acuerdo entre dichos sujetos,
siendo lo más probable que ese acuerdo sea producto fundamental de la voluntad del agresor.
Si bien, ante este conflicto, es necesario hacer un análisis exhaustivo de la situación particular,
con el fin de no caer en la elaboración de un prototipo prematuro de las partes194. Pareciera ser
que esta relación histórica de desigualdad, que tiene su mayor expresión en la violencia
intrafamiliar, no permite la existencia de la mediación toda vez que no podría existir, en gran
parte de los casos, colaboración efectiva entre los sujetos, así como tampoco podría asegurarse
que existe una voluntad real de la víctima o si ésta aún se mantiene bajo el control del agresor.
Ello debido a que la agresión y el maltrato no son actos aislados, sino que más bien forman parte
de un proceso de interacción potenciado por valores vinculados a la relación de dominación y
sumisión a la que me he referido en el apartado anterior195.
Por ende, dada la relación de dominación antes referida podemos establecer que la VIF viene a
poner en tela de juicio el concepto de familia, debido a que este se ha relacionado
permanentemente con una institución social que proporciona seguridad, protección y afecto a
sus integrantes, lo cual no se presenta en el caso de la mujer agredida toda vez que la familia se
ha construido sobre la base de fuertes lazos de dominación y notables desigualdades en las
relaciones de poder196, lo que deriva en que el hogar y la familia para la mujer pasen a representar
un espacio de tragedia, en vez de un espacio de acogida. Dado aquello se puede decir que la
violencia de género, expresada fuertemente en la VIF, pasa a suponer una negación del ejercicio
de los derechos de la mujer, reflejando así la inexistencia de una estructura social y política
simétrica en las relaciones sociales entre géneros; lo cual se traduce en una inhibición de la
participación de las mujeres en diversos ámbitos de la vida, como es la adopción de decisiones
en el hogar, en el trabajo, en el ámbito económico, entre otros197.
Lo anterior no hace más que demostrar que la VIF genera como consecuencia una fuerte
vulnerabilidad en la mujer, que la hace susceptible de dominación a la figura masculina, lo cual
193
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p.227.
194
Álvarez, Laura. La mediación… Op. Cit. p.1102.
195
Rico, Nieves. Violencia de género: un problema de derechos humanos. Serie mujer y desarrollo 16, CEPAL.
1996. p.19.
196
Ibid.
197
Ibid. p.23-24.
50
nos habla de una desigualdad que no puede equilibrarse a través del mecanismo de la mediación,
toda vez que dicho mecanismo requiere un equilibrio e intercambio paritario entre los sujetos
desde un inicio del procedimiento, a fin de que se dé un intercambio de información eficaz.
Al respecto se ha mencionado que distinta podría ser la situación en que la violencia ha cesado
entre las partes, ello debido a que podría existir un espacio para inscribir el conflicto en un marco
de cooperación entre los intervinientes, con miras a la reorganización familiar, pudiendo las
partes en conflicto regular sus relaciones futuras198. Es distinta esta situación, porque en este
caso la víctima no se encuentra afectada por el conflicto de forma permanente dentro de las
sesiones de mediación, pero aun así me parece que, en estos casos, de optarse por la mediación
debe hacerse con mucho cuidado ya que, si bien la violencia ha cesado, las secuelas que presenta
aquella pueden ser de carácter permanente.
El mayor problema que plantea esta segunda situación es que si bien puede que ya no exista un
sometimiento tan fuerte como sí existe al momento en que se mantienen las agresiones tanto
psicológicas como económicas, pareciese que el tiempo transcurrido no es suficiente para
socavar la desigualdad existente, la cual se ha caracterizado en el presente trabajo como histórica
y estructural. Sumado a ello es importante recordar que la desigualdad de género, tal como se
ha planteado en este trabajo, tiene una de sus mayores expresiones dentro de la VIF toda vez
que en este conflicto el hombre busca demostrar su poder por sobre la mujer de forma constante
al interior del núcleo familiar.
Son todos estos factores los que me hacen plantear que la mediación no es aplicable en caso
alguno en el conflicto que presenta la violencia intrafamiliar, toda vez que el principio de
igualdad se ve socavado de forma irreparable en la mayoría de los casos. De la mano con lo
postulado, me parece relevante volver a recalcar que, en aras de no caer en un paternalismo
excesivo para con las víctimas de violencia intrafamiliar, es importante siempre tener en cuenta
el análisis del contexto y elementos de cada caso con el fin de avanzar en conquistar la igualdad
sustancial para las mujeres dentro del sistema, y no una meramente formal199. Esto debido a que
en el empeño que se ha tenido por mostrar a las mujeres maltratadas como víctimas de un
198
González, Isabel. Justicia restaurativa… Op. Cit. p.232.
199
Salgado, Judith. El tratamiento sobre estereotipos de género en los dictámenes del comité de eliminación de la
discriminación contra la mujer. Revista de derecho, n°29. Quito, 2018. p.9.
51
contexto social y cultural de opresión, algunos sectores han caído en concebir a la mujer como
un sujeto sin capacidad de decisión racional ante este tipo de conflictos dejando su voluntad
subsumida a la protección de instituciones establecidas200, lo cual pasa a tener un marcado
carácter paternalista que se debe evitar por sobre todo cuando nos enfrentamos a este tipo de
conflictos.
Junto con lo anteriormente mencionado, se deben tomar en cuenta los cambios que ha sufrido
la concepción de familia, así como los roles de género en el último tiempo, esto se refleja en el
cambio de percepción que ha habido en la sociedad respecto de ciertas instituciones. Una de
estas es el matrimonio, el cual ha pasado de ser la regla a una opción para las parejas, lo cual
demuestra cómo las relaciones afectivas se encuentran en constante cambio201. Lo anterior,
representa un desafío para el derecho ya que debe adaptarse a los nuevos escenarios sin olvidarse
que, si bien las mujeres y la familia han sufrido cambios en el ámbito público, estos pueden no
necesariamente reproducirse en lo privado, donde el rol de las mujeres como madres o
responsables del hogar mantiene relaciones de carácter patriarcal que han perdurado al interior
de las familias202. Aquello presenta un desafío ya que, si bien la institución de la familia
tradicional ha sido objeto de importantes cambios y, por ende, podría decirse se encuentra en
crisis, eso no significa necesariamente el fin de los efectos sociales de lo que se ha denominado
el “contrato sexual” o de los modos de dominación de lo masculino hacia lo femenino, debido
a que la división sexual del trabajo se encuentra incólume en lo vertebral203. Es decir, a pesar de
que ideológicamente el patriarcado esté en una marcada decaída a los ojos de la sociedad, aún
subsiste su aplicación en las practicas cotidianas dentro de las relaciones de pareja 204 y de las
familias en sí.
Esto presenta una preocupación para el derecho toda vez que lo que se considera violencia
intrafamiliar debe mutar al mismo tiempo que muta el concepto de familia, el cual con los años
no ha hecho más que ampliarse a diversos modelos, no acotándose ya a aquella familia
200
Turégano, Isabel. Derecho y violencia… Op. Cit. p.5.
201
Ibid.
202
Gonzálvez, Herminia. La producción científica sobre la familia en Chile: miradas desde la antropología
feminista. Presentado en la convocatoria de fomento de la investigación para académicos de la Universidad Alberto
Hurtado. 2012-2013. La ventana, n°38, 2013. p.98.
203
Zúñiga, Yanira. Cuerpo, género y derecho: apuntes para una teoría crítica de las relaciones entre cuerpo, poder
y subjetividad. Revista Ius et praxis, año 24, n°3, 2018. p.240.
204
Jiménez, María y Medina, Paula. Violencia contra… Op. Cit. p.60
52
conformada por una pareja heterosexual vinculada por la institución del matrimonio. Por ende,
dicho desafío se presenta al momento de enfrentar este nuevo escenario en que se manifiestan
las expresiones de violencia de la pareja, las cuales pueden ser diversas a lo que se ha entendido
tradicionalmente205.
Ante lo ya expuesto con relación a la mediación y la VIF, pareciese ser que la vía que emerge
como idónea para tratar este problema es la judicial, debido a las características mismas de la
problemática, así como también por los beneficios que puede traer el tratamiento de dicho
conflicto bajo esa vía. En primer lugar, aquella me parece la llamada a tratar la problemática en
cuestión debido a que cuando hablamos de violencia intrafamiliar, enmarcada en violencia de
género, nos encontramos, tal como se ha establecido a lo largo de este trabajo, ante un problema
de transgresión a los derechos humanos de la mujer víctima, lo cual hace imposible la
disposición de las partes sobre los derechos en cuestión, siendo por tanto inviable que estas
opten por un mecanismo alternativo de solución de conflictos. Es decir, en este tipo de conflictos
las partes no están en condiciones de disponer sobre los derechos en cuestión con total libertad,
dado que si bien este es un problema que se da en un escenario privado, es en esencia un
problema de carácter público, por lo que las estrategias a considerar para enfrentarlo deben no
solo enmarcarse en la familia o pareja específica que presenta el caso de violencia206, sino que
tomar en cuenta la estructura de la sociedad en su conjunto como fuente del problema.
De la mano con lo anterior, se debe establecer que el recurrir a cualquier MASC implica siempre
una privatización del problema jurídico que debe ser objeto de solución, por lo que dichos
mecanismos pueden ser utilizados cuando hablamos de derechos e intereses que se encuentren
dentro de la disponibilidad de las partes, pero no cuando nos encontramos ante derechos
fundamentales transgredidos, los cuales son indisponibles207. Junto con aquello es importante
mencionar que el artículo 5 de la Constitución Política de la República de nuestro país establece
que son los órganos del Estado los llamados a respetar y promover los derechos fundamentales,
por lo que el legislador ni las partes pueden desviar de la jurisdicción la protección a dichos
205
Ibid. p.61.
206
Solari, Mariela. Rutas de abordaje a las situaciones de violencia intrafamiliar. Revista de Ciencias Sociales,
Universidad Católica del Uruguay, vol.1, n°1, 2010. p.82-83.
207
Bordalí, Andrés. Justicia Privada. Revista de derecho, Valdivia, vol.16, 2004.
[Link] [Fecha de consulta:
26.05.2020]
53
derechos208, siendo importante en este punto destacar que una mejor tutela de estos no implica
necesariamente una huida de la jurisdicción, sino que más bien en la problemática planteada
implica reformas sustanciales a los órganos jurisdiccionales así como también a los
procedimientos establecidos.
En segundo lugar, me parece que es más propicia dicha vía debido a que entrega a ambas partes
la oportunidad de defenderse dentro del proceso, es decir los sujetos en conflicto se encuentran
en condiciones de defensa tales que permitirían garantizar la igualdad de armas dentro del
proceso judicial209. Lo anterior no es posible dentro de un proceso de mediación, debido a que
allí la mujer afectada debe enfrentarse a su agresor personalmente, lo cual genera que esta no
tenga las mismas condiciones de defensa ni las mismas posibilidades de exponer su posición,
por lo que se encuentra en una clara desventaja que se expresará en el acuerdo posteriormente
alcanzado. Aquello se modifica en el proceso judicial toda vez que, a través de abogados y en
el momento procesal determinado, ambas partes pueden exponer en igualdad de condiciones su
posición frente al asunto, lo cual aporta a que el juez llamado a decidir obtenga un panorama
más completo de la situación y pueda así tomar la decisión más adecuada al conflicto.
208
Ibid.
209
Nieva- Fenoll, Jordi. La mediación: ¿una alternativa razonable al proceso judicial?. Anuario justicia
alternativa, n°12, 2012. p.92.
210
Ferrer, Jordi. Apuntes sobre el concepto de motivación de las decisiones judiciales. Isonomía, n°34, abril
2011. p.93-95.
54
objetivo guiar la conducta de los ciudadanos en muchos casos211. Con lo dicho anteriormente
no me refiero a que los jueces están ajenos a factores propios como son la ideología, el contexto
social, perjuicios o estrategias personales a la hora de decidir212, sino que estos a pesar de estar
afectos a dichos factores deben justificar de forma razonable su decisión y por lo tanto se
encuentran expuestos a mayores reproches si es que la motivación de sus decisiones aparece
como analíticamente incorrecta o con claros sesgos, lo cual representa una garantía para las
partes dentro del proceso.
A pesar de lo ya expuesto, se ha mencionado por un amplio sector que el sistema judicial puede
no ser el mejor de los recursos disponibles para resolver estas problemáticas debido a que estas
no tienen un carácter exclusivamente jurídico, sino que también emocional, por lo que muchas
veces sobrepasan las respuestas que pueden dar los procedimientos judiciales establecidos213.
Aquello me parece no considera realmente la problemática desde la arista de la complejidad y
la multidisciplinariedad, sino que espera que una proposición desde el ámbito del derecho sea
la que solucione este problema completamente. Lo anterior me parece alejado de la realidad,
toda vez que el aspecto legislativo o judicial es solo una disciplina más que debe buscar ser un
aporte a la eliminación de todo tipo de violencia de género.
Planteado como un área más que busca aportar a la solución de este conflicto social, pareciese
que el procedimiento judicial es el llamado a ser parte de la solución, pero este siempre debe
venir de la mano con un equipo interinstitucional con roles y capacidades diferentes, en donde
el proceso judicial es aquel que debe establecer responsabilidades y sanciones dentro del
conflicto, siendo un factor que aporte en la eliminación de este tipo de violencia214, así como
también al establecimiento de responsabilidades y reparaciones más completas para la víctima.
Pero este proceso judicial solamente puede ser un aporte si es que es cuestionado y reformado
desde la perspectiva de género, ya sea en el aspecto multidisciplinar que se requiere para afrontar
este tipo de conflictos, así como también en lo referente a las sanciones aplicables a quien ha
sido declarado responsable de cometer violencia intrafamiliar no constitutiva de delito, toda vez
211
Ibid. p.100
212
Carbonell, Flavia y Pardow, Diego. Buscando al “juez mediano”: estudio sobre la formación de coaliciones en
la tercera sala de la Corte Suprema. Revista de ciencia política, vol.38, n°3, 2018. p.493.
213
García-Longoria, María y Sánchez, Inmaculada. Un sistema… Op. Cit. p.4.
214
Solari, Mariela. Rutas de… Op. Cit. p.96.
55
que la sanción de multa que encontramos actualmente en nuestro procedimiento aparece como
claramente insuficiente, debido a que no es reparación alguna para la víctima. Dado ello me
parece que un avance en la dirección correcta es que las medidas adoptadas en la sentencia se
orienten, por ejemplo, al establecimiento de una indemnización para la víctima dependiendo de
los daños que esta haya presentado en su vida profesional, como en su salud tanto física como
psicológica: si bien, en la actual legislación se establece que el ofensor deberá pagar por los
desembolsos y prejuicios patrimoniales que sus actos hayan causado215, aquello no parece
suficiente toda vez que los perjuicios derivados de la violencia intrafamiliar trascienden de solo
ser patrimoniales, y se relacionan fuertemente con la salud de la víctima tanto física como
psicológica, así como también a su vida profesional. El establecimiento de dicha indemnización
integral a la víctima implicaría en el área legislativa reformar y ampliar la competencia asignada
a los tribunales de familia, la cual se establece en el artículo 8 de la Ley N°19.968, dándole las
facultades pertinentes a los tribunales de familia para conocer dentro de un proceso de violencia
intrafamiliar una acción especial de responsabilidad civil.
Junto con ello es relevante destacar que la Ley N°20.066 en su artículo 9, establece una serie de
medidas accesorias que el juez puede decretar en la sentencia entre las cuales encontramos: la
obligación de abandonar el hogar común por parte del ofensor, la prohibición de acercarse a la
víctima, entre otras. Dichas medidas aportan a que la víctima puede ver a través del proceso
judicial una vía idónea para alejarse concretamente de su agresor, así como también son medidas
que pueden llegar a generar una real reparación toda vez que aportan al hecho de que la víctima
no se vea constantemente sometida a la presencia de su agresor, esto de todas formas debe ir
acompañado de una fiscalización real de cumplimiento por parte de los entes gubernamentales,
ello con el fin de que estas medidas no queden solo dentro del papel y sin incidencia en la vida
real.
Todas las medidas mencionadas anteriormente deben siempre tomarse de acuerdo al caso
concreto, esto debido a que la violencia intrafamiliar, tal como se ha caracterizado, es una
problemática sumamente compleja que trae consigo innumerables aristas que se deben evaluar
dependiendo del caso pero siempre con el objetivo de lograr, en lo posible, una verdadera
reparación para la víctima y la disminución de reincidencia en este tipo de prácticas, así como
215
Casas, Lidia. Ley N°20.066… Op. Cit. p.200.
56
también la eliminación de este tipo de violencia que, tal como se ha dicho anteriormente,
muestra una de las peores caras de la violencia de género, toda vez que se da en el núcleo del
hogar. Este análisis, que se debe realizar de acuerdo con la situación particular, vuelve a mostrar
la necesidad de una reforma en nuestro proceso en los aspectos ya mencionados, así como
también en una mayor inyección de recursos de la mano con una mejor capacitación de los
funcionarios del sistema judicial que les permita abordar estos conflictos de forma completa y
no solo a partir de prejuicios o posiciones personales de cada funcionario. Lo que se debe buscar,
entonces, es la igualdad de las mujeres sin que el peso de las desigualdades sociales, culturales
e históricas se reproduzcan en el plano judicial216.
216
Centro de derechos humanos. Informe: violencia…Op. Cit. p.14.
57
Conclusiones
El objetivo del presente trabajo, tal como se mencionó en un inicio, era establecer si la mediación
es un mecanismo apropiado para tratar el conflicto que plantea la violencia intrafamiliar. Para
ello, es importante considerar la esencia del conflicto antes de establecer si el método por utilizar
para solucionar la problemática planteada es el adecuado, para lo cual se debe tomar en cuenta
las características propias del conflicto, sumado a ello se debe analizar este considerando sus
implicancias sociales y políticas, siendo conscientes al mismo tiempo de las estructuras que
rigen nuestra sociedad.
Es por ello, que la VIF no solo muestra una situación particularmente compleja, es decir no solo
refiere a las personas que ejercen o sufren violencia en el caso específico, sino que es una
problemática que refleja las relaciones de una sociedad en su conjunto. Dado lo anterior, la VIF
nos muestra claramente cómo a la mujer se la ha vulnerado de forma permanente, así como
también se la ha subyugado a la voluntad masculina, toda vez que lo masculino ha forjado lo
que se ha entendido como universal217. Es decir, lo masculino ha sido el modelo de lo humano,
mientras que lo femenino no ha sido más que el otro considerado débil, por lo que no existe
relación de igualdad alguna, al menos a nivel sociedad.
Lo anterior, lleva a concluir que la mediación no es el mecanismo idóneo para tratar el conflicto
que plantea la VIF, toda vez que involucra llevar al ámbito de lo privado una problemática que
es intrínsecamente pública, y que por lo demás se ha luchado permanentemente porque se
mantenga como tal. Junto con ello, la mediación requiere que entre las partes exista una relación
217
Véase apartado 3.2 argumentos en contra del uso de la mediación, en el presente trabajo.
58
de igualdad que permita a estas manejarse dentro del procedimiento con herramientas
suficientes para dar a conocer sus posiciones e intereses, aquello no se da en caso alguno en los
conflictos de VIF, toda vez que han existido históricamente relaciones desiguales entre hombres
y mujeres. Esto último es sumamente relevante, debido a que aquellas relaciones asimétricas
han permeado todas las áreas de nuestra sociedad, tal como se ha dejado patente en este trabajo,
lo cual ha significado para las mujeres una disminución y vulneración en el ejercicio de los
derechos.
Si bien, parte de la doctrina ha mencionado que el uso de la mediación permitiría a las mujeres
empoderarse debido a que se les da la oportunidad de contar la historia en sus propios términos,
aquello parece no ser suficiente razón para establecer la mediación en este tipo de casos. No
parece suficiente debido a que en el mecanismo de la mediación estamos sometiendo a la mujer
agredida a un enfrentamiento con su agresor, lo cual no le da necesariamente espacio para
plantear su posición, sino que más bien podría generar el efecto contrario. Aquello me parece
puede solucionarse a través de la vía judicial, toda vez que esta contiene la posibilidad de que
ambas partes presenten sus posiciones sin tener que someterse a un enfrentamiento directo, por
lo demás si se mejora nuestra respuesta judicial a través de la inclusión de la
multidisciplinariedad, esta puede ser aún más efectiva.
Dado este escenario, es que existe una inadecuación estructural de cualquier forma de mediación
cuando nos enfrentamos a este tipo de conflictos, toda vez que estos plantean la violación de
derechos fundamentales y, por ende, la necesidad de asegurar una tutela efectiva de los derechos
que han sido vulnerados218. Tutela que puede darse eficazmente a través del procedimiento
judicial, siempre que este considere en su desempeño la necesaria capacitación a sus
funcionarios, así como también un enfoque multidisciplinar en su actuar que tenga como
objetivo lograr la menor revictimización posible para la víctima y eliminar la reincidencia en
este tipo de conductas.
Es decir, en la respuesta judicial que se dé ante este tipo de casos, se debe buscar no invisibilizar
lo que ha pasado la víctima, ya que esta lleva consigo una historia de violencia y necesidades
individuales que no deben dejarse de lado219, por lo tanto, si bien al momento de enfrentar este
218
Taruffo, Michel. Páginas sobre… Op. Cit. p.118.
219
Hernández, Belén. La mediación… Op. Cit. p.452.
59
tipo de conflictos se debe tener presente que es una problemática de carácter estructural, no se
debe olvidar bajo ninguna circunstancia que nos encontramos ante una problemática que afecta
en un caso concreto a una mujer en particular, con una historia y necesidades particulares. Es
decir, se debe afrontar la violencia a través de un proceso multidimensional que transcurre en
paralelo entre lo personal y lo político220.
Por lo demás, es importante volver a señalar que la respuesta jurídica ante un conflicto no debe
ser solo aquella que lo pacifique, es decir no puede ser solo aquella que resuelva el conflicto
particular221. Sino que también deben tomarse en cuenta las implicancias sociales de un
conflicto, por lo cual la respuesta judicial es la llamada a hacerse cargo, toda vez que nos
encontremos ante una problemática que no requiere solo una solución en concreto, sino que
plantear precedentes a futuro.
Junto con aquello, se debe destacar el rol que cumple la comunidad en su conjunto en cuanto a
legitimación del modelo patriarcal que impera actualmente, ello debido a que si no existe un
cambio en el comportamiento y en las conductas socialmente aceptadas se seguiría condenando
al fracaso a los programas y mecanismos que buscan erradicar la violencia en este tipo de
casos222.
En conclusión, el rol de la judicatura en este tipo de conflictos es esencial toda vez que
demuestra que esta es una problemática que escapa del mero conflicto entre partes, siendo un
conflicto arraigado en lo más profundo de la estructura de nuestra sociedad. Por lo que el
derecho debe posicionarse ante la violencia intrafamiliar, considerando esta siempre como un
grave problema de vulneración a los derechos humanos, en donde la acción de los Estados y la
judicatura cumplen un rol fundamental en la búsqueda de la eliminación total de este tipo de
violencias.
220
Martínez, Elena. Análisis de la… Op. Cit. p.25.
221
Véase capítulo II, mediación y el uso de métodos alternativos de resolución de conflictos, del presente trabajo.
222
Esquinas. Patricia. Mediación entre… Op. Cit. p.110-111.
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