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Giddens - Capitulo de Familia

El documento describe los cambios en la familia debido a la globalización, incluyendo el aumento del divorcio y la cohabitación, especialmente en las ciudades. También discute las diferencias entre las familias tradicionales y modernas, y cómo la familia tradicional estaba definida más por roles de género y propósitos económicos que por el amor o los derechos individuales.

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Giddens - Capitulo de Familia

El documento describe los cambios en la familia debido a la globalización, incluyendo el aumento del divorcio y la cohabitación, especialmente en las ciudades. También discute las diferencias entre las familias tradicionales y modernas, y cómo la familia tradicional estaba definida más por roles de género y propósitos económicos que por el amor o los derechos individuales.

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1

ANEXO E

Giddens, Anthony (2007). Un mundo desbocado, los efectos de la


globalización en nuestras vidas. México.Taurus.

Los efectos de la globalización


en nuestras vidas.
2

UN MUNDO DESBOCADO
Título original: Runaway World
D.R. Anthony Giddens, 1999
Publicado por Profile Books Ltd. En 1999
Editorial Taurus

D.R. de la edición española:


Grupo Santillana de Ediciones, S.A., 2000
Torre laguna 60, 28043, Madrid, España
Tel. 91.744.9060
Fax 91.744.9224
www.taurusaguilar.com

D.R. de esta edición:


Santillana Ediciones Generales, S.A. de C.V., 2000
Av. Universidad 767, Col. Del Valle
México, 03100, D.F. Teléfono: 5420 7530
www.taurusaguilar.com.mx

 Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A.


Calle 80 No. 10-23. Santafé de Bogotá, Colombia
Tel: 6 35 12 00
 Santillana S.A.
Torre laguna, 60-28043. Madrid
 Santillana S.A., Av. San Felipe 731. Lima, Perú
 Editorial Santillana S.A.
Av. Rómulo Gallegos, Edif. Zulia 1er piso
Boleita Nte. 1071, Caracas, Venezuela.
 Editorial Santillana Inc.
P.O. Box 5462 Hato Rey, Puerto Rico, 00919
 Santillana Publishing Company Inc.
2105 N.W. 86th Avenue, 33122, Miami, Fl., E.U.A.
 Ediciones Santillana S.A. (ROU)
Javier de Viana 2350, Montevideo 11200, Uruguay.
 Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A.
Beazley 3860, 1437, Buenos Aires.
 Aguilar Chilena de Ediciones Ltda..
Dr. Anìbal Ariztìa 1444.
Providencia, Santiago de Chile, Tel. 600 731 10 03
 Santillana de Costa Rica, S.A.
La Uraca, 100m Oeste de Migración y Extranjería, San José, Costa Rica.

Primera edición en México: diciembre de 2000


Décima reimpresión: febrero de 2007
3

ÌNDICE

Introducción……………………………………………………………………………………………. 4

I. GLOBALIZACIÓN. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6

II. RIESGO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12

III. TRADICIÒN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19

IV. FAMILIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26

V. DEMOCRACIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
26

IV.

FAMILIA

De todos los cambios que ocurren en el mundo, ninguno supera en importancia a los
que tienen lugar en nuestra vida privada--- en la sexualidad, las relaciones, el
matrimonio y la familia---. Hay en marcha una revolución mundial sobre cómo nos
concebimos a nosotros mismos y como formamos lazos y relaciones con los demás. Es
una revolución que avanza desigualmente en diferentes regiones y culturas, con muchas
resistencias.
Como en muchos aspectos de este mundo desbocado, no sabemos bien cuales
serán los términos relativos de ventajas y desventajas. En algunos sentidos, son las
transformaciones más complicadas e inquietantes de todas.
La mayoría de nosotros puede aislarse de problemas mayores durante bastante
tiempo- una de las razones por las que es difícil trabajar en común para resolverlos-.No
podemos abstraerlos, sin embargo del torbellino de cambios que llegan hasta el corazón
mismo de nuestra vida emocional.
Hay pocos países en el mundo donde no haya un debate intenso sobre la
igualdad sexual, la regulación de la sexualidad y el futuro de la familia. Y donde no hay
discusión abierta es, sobre todo, porque es reprimida activamente por gobiernos
autoritarios o grupos fundamentalistas. En muchos casos, estas controversias son
nacionales o locales- igual que las reacciones sociales y políticas a ellas-. Políticos y
grupos de presión sugerirán que si la política familiar fuera modificada, con sólo que el
divorcio fuera dificultado o facilitado en un país determinado, podrían encontrarse
rápidamente las soluciones a nuestros problemas.
Pero las transformaciones que afectan a la esfera personal y emocional van
mucho más allá de las fronteras de cualquier país, incluso de uno tan grande como
Estados Unidos. Encontramos pautas similares casi en cualquier lugar: Varía solo el
grado y el contexto cultural en el que se desarrollan.
En China, por ejemplo, el estado estudia poner trabas al divorcio. Como
consecuencia de la revolución cultural, se aprobaron leyes matrimoniales muy liberales.
Según estas normas, el matrimonio se considera un contrato que puede disolverse
“cuando el marido y la mujer lo deseen”. Incluso si un cónyuge se opone, puede
concederse el divorcio cuando el “afecto mutuo” haya desaparecido. Solo se requiere
una espera de dos semanas, después de la cual los esposos pagan cuatro dólares y son,
en adelante independientes. La tasa china de divorcio es todavía baja comparada con la
de los países occidentales, pero esta creciendo rápidamente- al igual que en las demás
sociedades asiáticas en desarrollo-. En las ciudades chinas es cada vez más frecuente no
solo el divorcio, sino también la cohabitación. En cambio, en el inmenso campo chino,
todo es diferente. El matrimonio y la familia son mucho más tradicionales- a pesar de la
política oficial de limitar los nacimientos con una mezcla de incentivos y castigos-.
27

El matrimonio es un acuerdo entre dos familias, fijado por los padres en lugar de
por los individuos afectados. Un estudio reciente en la provincia de gansu, de bajo nivel
de desarrollo económico, descubrió que un 60 por 100 de los matrimonios eran todavía
concertados por los padres. Como dice un refrán chino: “te la presentan , saludas y te
casas”. Hay situaciones paradójicas en la china que se moderniza. Muchos de los que se
divorcian ahora en los centros urbanos se habían casado a la manera tradicional en el
campo.
En China se habla mucho de proteger la familia. En muchos países occidentales
el debate es aún más ruidoso, pues esta institución conforma un ámbito para los
conflictos entre tradición y modernidad, pero también es una metáfora de ellos. Hay
quizá más nostalgia del refugio perdido de la familia que de ninguna otra institución que
hunda sus raíces en el pasado. Políticos y activistas diagnostican continuamente la crisis
de la vida familiar y piden un retorno a la tradición. La familia tradicional se parece
mucho a un cajòn de sastre. Ha habido muchos tipos diferentes de familia y sistema de
parentesco en diferentes sociedades y culturas. La familia China, por ejemplo, siempre
fue distinta de las formas occidentales. El matrimonio concertado nunca fue tan común
en los países europeos como en china o india. Pero la familia en culturas no modernas
tenia, y tiene, algunos rasgos que se encuentran más o menos en todas partes.
La familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La producción
agrícola involucrada normalmente a todo el grupo familiar, mientras que entre las clases
acomodadas y la aristocracia la transmisión de la propiedad era la base principal del
matrimonio.
En la Europa medieval el matrimonio no se contraía sobre la base del amor
sexual, ni se consideraba como un espacio donde el amor debía florecer. Como dice el
historiador francés Georges Duby, el matrimonio en la edad media no debía incluir
“frivolidad, pasión o fantasía”.
La desigualdad de hombres y mujeres era intrínseca a la familia tradicional. No
se debe pasar por alto la importancia de este fenómeno. En Europa las mujeres eran
propiedad de sus maridos o padres- vasallos, como recogía la ley-. La desigualdad entre
hombres y mujeres se extendía, por supuesto, a la vida sexual. El doble rasero sexual
estaba directamente vinculado a la necesidad de asegurar la continuidad del linaje y la
herencia. Durante gran parte de la historia los hombres se han valido amplia, y a veces
conspicuamente, de amante, cortesanas y prostitutas. Los más ricos tenían aventuras
amorosas con sus sirvientas. Pero los hombres tenían que asegurarse de que sus mujeres
fueran las madres de sus hijos. Lo que se ensalzaba en las chicas respetables era la
virginidad y, en las esposas, la constancia y la fidelidad.
En la familia tradicional no eran solo las mujeres las que no tenían derechos:
Tampoco los niños. La idea de consagrar los derechos infantiles en la ley es, en
términos históricos, relativamente reciente. En periodos pre-modernos, al igual que en
culturas tradicionales hoy día, no se criaba a los niños por su bien o para la satisfacción
de los padres. Uno podía casi decir que no se les reconocía como individuos. No era que
los padres no quisieran a sus hijos, pero se preocupaban más por la contribución que
hacían a la actividad económica común que por ellos mismos. Además, la tasa de
mortalidad infantil era aterradora. En el siglo XVIII en Europa y América casi uno de
cada cuatro bebes moría en su primer año de vida. Casi el 50 por 100 no llegaba a
cumplir diez.
Excepto en ciertos grupos elegantes o de elite, la sexualidad en la familia
tradicional estaba dominada por la reproducción. Era una cuestión de tradición y
naturaleza combinadas. La ausencia de contracepción eficaz significaba que para la
mayoría de las mujeres la sexualidad estaba, inevitablemente, vinculada estrechamente
28

al parto. En muchas culturas tradicionales, incluida Europa occidental hasta el umbral


del siglo XX, una mujer podía tener diez o más embarazos durante su vida.
Por las razones ya expuestas, la sexualidad estaba dominada por la idea de la
virtud femenina. El doble rasero sexual se suele considerar una creación de la Inglaterra
victoriana. En realidad, en una u otra versión, era básica en todas las sociedades no
modernas. Implicaba una visión dual de la sexualidad femenina- una división
inequívoca entre la mujer virtuosa, por un lado, y la libertina, por el otro-. En muchas
culturas la aventura sexual se ha tomado como un rasgo definitorio positivo de la
masculinidad. James Bond es, o era, admirado por su heroísmo sexual, además del
físico. Las mujeres sexualmente aventureras, por contraste, han sido casi siempre
rechazadas, por mucha influencia que las amantes de una figura prominente llegaran a
tener.
Las actitudes hacia la homosexualidad también estaban regidas por una mezcla
de tradición y cultura. Estudios antropológicos muestran que la homosexualidad-al
menos masculina- ha sido tolerada, o abiertamente aceptada, en más culturas de las que
ha sido proscrita. En algunas sociedades, por ejemplo, se animaba a los chicos jóvenes a
establecer relaciones homosexuales con hombres mayores como forma de tutela sexual.
Se esperaba que estas actividades cesaran cuando los jóvenes se comprometieran o
casaran. Las sociedades que han sido hostiles a la homosexualidad la han condenado
normalmente por considerarla intrínsecamente antinatural. Las actitudes occidentales
han sido de las más extremas; hace menos de medio siglo la homosexualidad era
considerada, en general, una perversión, y así venía descrita en manuales de psiquiatría.
Por supuesto, el antagonismo hacia la homosexualidad todavía es generalizado,
y mucha gente mantiene la visión dual de las mujeres- hombres y mujeres por igual-. En
las últimas décadas, no obstante, los elementos esenciales de la vida sexual en occidente
han cambiado decisivamente de forma absoluta. La separación entre la sexualidad y
reproducción es, en principio, total. La sexualidad, por primera vez, es algo a ser
descubierto, moldeado, transformado. La sexualidad, que solía definirse tan
estrictamente en relación al matrimonio y a la legitimidad, tiene ahora poca conexión
con ella. No debemos ver la aceptación creciente de la homosexualidad solo como
ofrenda de la tolerancia liberal. Es un resultado lógico de la ruptura entre sexualidad y
reproducción. La sexualidad sin objeto ya no está, por definición, dominada por la
heterosexualidad.
Lo que la mayoría de los países occidentales que defensores llaman la familia
tradicional fue, en realidad una fase, tardía, transicional, en el desarrollo familiar
durante la década de los años cincuenta. Era un tiempo en el que la proporción de
mujeres con empleo era todavía relativamente baja y en el que aun era difícil,
especialmente para ellas, obtener el divorcio sin estigma. Sin embargo, los hombres y
mujeres de este tiempo eran más iguales, de lo que habían sido con anterioridad, tanto
de hecho como ante la ley. La familia había dejado de ser una entidad económica, y la
idea de amor romántico como base del matrimonio había reemplazado al matrimonio
como contrato económico. Desde entonces la familia ha cambiado aun mucho más.
Los detalles varían de sociedad a sociedad, pero las pautas son visibles casi en
cualquier parte del mundo industrializado. Solo una minoría de gente vive ahora en lo
que podríamos llamar la familia estándar de los años cincuenta – ambos padres
viviendo juntos con sus hijos matrimoniales, la madre ama de casa de tiempo completo
y el padre ganando el pan -. En algunos países más de una tercera parte los nacimientos
tienen lugar fuera del matrimonio, mientras que la proporción de gente que vive sola ha
crecido exorbitantemente y parece probable que lo haga aun más. En muchas
sociedades, como Estados Unidos o Gran Bretaña, el matrimonio sigue siendo muy
29

popular – se ha calificado, adecuadamente, como sociedades de mucho divorcio y


mucho matrimonio – en Escandinavia, por el contrario, una proporción alta de la gente
que vive junta, incluida la que tiene hijos, no esta casada. Una cuarta parte de las
mujeres entre 18 y 35 años en Estados Unidos y Europa afirma que no quiere tener
niños, y parecen decirlo en serio.
En todos los países se mantiene una diversidad de formas familiares. En EEUU
mucha gente, inmigrantes recientes especialmente, vive todavía conforme a los valores
tradicionales. Gran parte de la vida familiar, sin embargo, se ha transformado por el
desarrollo de la pareja. El matrimonio y la familia se han convertido en lo que
denomine en el capitulo 1 instituciones concha: se llaman igual, pero han cambiado en
sus características básicas. En la familia tradicional la pareja casada era solo una parte, y
con frecuencia no la principal, del sistema familiar. Los lazos con los niños y con otros
parientes solían ser igual de importantes, o mas, en el discurrir diario de la vida social.
Hoy la pareja, casada o no, esta en el núcleo de la familia. La pareja vino al centro de la
vida familiar al menguar el papel económico de la familia y convertirse el amor, o el
amor mas la atracción sexual, en la base de los lazos matrimoniales.
Una vez constituida, una pareja tiene su propia y exclusiva historia, su propia
biografía. Es una unidad basada en la comunicación emocional o intimidad. La idea de
intimidar, como tantas otras ideas familiares que he abordado en este libro, suena vieja,
pero es, en realidad, muy nueva. El matrimonio nunca antes se había basado en la
intimidad – comunicación emocional -. Por supuesto, esto era importante para un buen
matrimonio, pero no su fundamento. Para la pareja si lo es. La comunicación es, en
primer lugar, la forma de establecer el vínculo, y también el motivo principal de su
continuación.
Hemos de reconocer la gran transición que supone esto. Emparejarse y
desparejarse son ahora una mejor descripción de la situación de la vida personal que el
matrimonio y la familia. Es mas importante para nosotros la pregunta “ ¿tienes una
relación? ” que “ ¿estas casado? ” la idea de una relación es también sorprendentemente
reciente. En la década de los sesenta nadie hablaba de relaciones. No lo necesitaban, ni
tampoco hablar en términos de intimidad y compromiso. El matrimonio en ese tiempo
era el compromiso, como atestiguaba la existencia de matrimonios a la fuerza. En la
familia tradicional el matrimonio era un poco como un estado de la naturaleza. Tanto
para hombres como para mujeres estaba definido como una etapa de la vida que la gran
mayoría tenia que vivir. A los que permanecían fuera se les miraba con cierto
menosprecio o condescendencia, especialmente a la solterona, pero también al soltero si
lo era durante demasiado tiempo.
Mientras que estadísticamente el matrimonio todavía es la condición normal
para la mayoría de la gente, su significado ha cambiado totalmente. El matrimonio
significa que una pareja esta en una relación estable y puede, en efecto, promover esa
estabilidad, pues hace una declaración publica de compromiso. Sin embargo, el
matrimonio ya no es el principal elemento definitorio de la pareja.
La posición de los niños en todo esto es interesante y algo paradójica. Nuestras
actitudes hacia ellos y su protección han cambiado radicalmente en las últimas
generaciones. En parte, apreciamos tanto a los niños porque se han vuelto mucho más
escasos, y porque la decisión de tener un hijo es muy distinta a lo que era para
generaciones anteriores. En la familia tradicional los niños eran un beneficio
económico. Hoy, por el contrario, en los países occidentales un niño supone una gran
carga económica para los padres. Tener un hijo es una decisión más concreta y
específica que antes, y esta impulsada por necesidades psicológicas y emocionales. La
preocupación sobre los efectos del divorcio en los niños y la existencia de muchas
30

familias sin padre han de entenderse en el marco de nuestras expectativas, muy


superiores, sobre como han de criarse y protegerse los niños.
Hay 3 areas principales en las que la comunicación emocional, y, por tanto, la
intimidad, están reemplazando los viejos lazos que solían unir las vidas privadas de la
gente – las relaciones sexuales y amorosas, las relaciones padre–hijo y la amistad.
Para analizarlas quiero utilizar la idea de la relación pura. Me refiero a una
relación basada en la comunicación emocional, en la que las recompensas derivadas de
la misma son la base primordial para que la misma continúe. No me refiero a una
relación sexualmente pura. Tampoco a nada que exista en realidad. Estoy hablando de
una idea abstracta que nos ayude a entender los cambios que se están produciendo en el
mundo. Cada una de las tres areas mencionadas – relaciones sexuales y amorosas,
relaciones padre-hijo y amistad – tiende a aproximarse a este modelo. La comunicación
emocional o intimidad se convierte en la clave de lo que todas ellas significan. La
relación pura tiene dinámicas bastante diferentes de los tipos más tradicionales de
vínculos sociales. Depende de procesos de confianza activa – abrirse al otro - .
mostrarse es la condición básica de la intimidad. La relación pura es implícitamente
democrática. Cuando empecé a trabajar en el estudio de las relaciones íntimas leí mucha
literatura terapéutica y de autoayuda sobre el tema. Me llamo la atención algo que creo
no se ha subrayado debidamente. Si uno observa como ve un terapeuta una buena
relación – en cualquiera de las tres esferas mencionadas - , es impresionante el
paralelismo directo que hay con la democracia pública.
Una buena relación, no hace falta decirlo, es un ideal – la mayoría de las
relaciones corrientes tan siquiera se acercan a el -. No estoy sugiriendo que nuestras
relaciones con cónyuges, amantes, niños o amigos no sean, muchas veces, liosas,
conflictivas e insatisfactorias. Pero los principios de la democracia también son ideales
que, a menudo, se encuentran bastante alejados de la realidad. Una buena relación es
una de iguales en la que cada parte tiene los mismos derechos y obligaciones, en la que
cada persona tiene respeto y quiere lo mejor para el otro. La relación pura se basa en la
comunicación, de manera que entender el punto de vista de la otra persona es esencial.
Hablar, o dialogar, es la base para que la relación funcione. Las relaciones funcionan
mejor si la gente o se esconde demasiado de los otros – tiene que haber confianza
mutua-. Y la confianza ha de construirse, no se puede dar por sentada. Finalmente, una
buena relación esta libre de poder arbitrario, coerción o violencia.
Todas esas cualidades se amoldan a los valores de la política democrática. En
una democracia todos son, en principio, iguales, y con la igualdad de derechos y
responsabilidades – como principio, por lo menos – viene el respeto mutuo. El dialogo
abierto es una propiedad esencial de la democracia. Los sistemas democráticos
sustituyen al poder autoritario o al poder sedimentado de la tradición, por la discusión
abierta de problemas – un espacio publico de dialogo - . Ninguna democracia puede
funcionar sin confianza. Y la democracia de desquebraja si da paso al autoritarismo y a
la violencia.
Cuando aplicamos estos principios – como ideales – a las relaciones estamos
hablando de algo muy importante: la posible emergencia de lo que llamaré una
democracia de las emociones en la vida diaria. Una democracia de las emociones,
estimo, es tan importante como la democracia publica para mejorar la calidad de
nuestras vidas.
Esto vale para las relaciones padre-hijo igual que para otros ámbitos. Éstos no
pueden, ni deben, ser materialmente iguales. Los padres deben tener autoridad sobre los
niños, en interés de todos. Pero deberían presumir una igualdad como principio. En una
familia democrática la autoridad de los padres debería estar basada en un contrato
31

implícito. El padre, en efecto dice al hijo: “ si fueras un adulto y supieras lo que yo se,
estarías de acuerdo en que lo que te pido es bueno para ti ”. Los niños de las familias
tradicionales debían – y deben- ser vistos, pero no oídos. A muchos padres, quizá
desesperados por la rebeldía de sus hijos, les gustaría profundamente resucitar esa regla.
Pero no hay marcha atrás, y no debería haberla. En una democracia de las emociones los
niños pueden, y deben ser capaces de, replicar.
Una democracia de las emociones no implica falta de disciplina o ausencia de
respeto. Busca, sencillamente, darles una nueve dimensión, Ocurrió algo muy similar en
la esfera pública cuando la democracia empezó a sustituir el mando arbitrario y el poder
de la fuerza.
Una democracia de las emociones no haría distinciones, por principio, entre
relaciones heterosexuales y homosexuales. Los gays más que los heterosexuales, han
sido pioneros en el descubrimiento del nuevo mundo de las relaciones y en explorar sus
posibilidades. Han tenido que serlo, porque cuando la homosexualidad salió del armario
de los gays no podían depender de los apoyos corrientes del matrimonio tradicional.
Hablar de fomentar una democracia emocional no implica debilidad respecto a
los deberes familiares, ni sobre las políticas públicas hacia la familia. Democracia
significa aceptación de obligaciones, además de derechos protegidos en la ley. La
protección de los niños tiene que ser el rasgo primario de la legislación y la acción
pública. Debería obligarse legalmente a los padres a mantener a sus hijos hasta la edad
adulta, independientemente de cómo decidan vivir. El matrimonio ya no es una
institución económica, pero como compromiso ritual puede ayudara a estabilizar
relaciones por otra parte frágiles. Si esto se acepta para las relaciones heterosexuales
debe valer también para las homosexuales.
Hay muchas preguntas que hacer sobre todo esto- demasiadas para responder en
un capítulo corto-. La más obvia es que me he centrado principalmente en las tendencias
que afectan a la familia en países occidentales. ¿Qué pasa con las zonas dónde la familia
tradicional permanece casi intacta, como en el ejemplo de China con el que comencé?
¿Se volverán los cambios observados en occidente más y más globales?
Creo que sí- de hecho ya mismo- No es cuestión de si las formas existentes de
familia tradicional se modificaron sino de cuándo y cómo. Me aventuraría aún más. Lo
que he descrito como una incipiente democracia de las emociones está en primera línea
del conflicto entre cosmopolitismo y fundamentalismo que explique anteriormente. La
igualdad de los sexos y la libertad sexual de las mujeres, que son incompatibles con la
familia tradicional son un anatema para los grupos fundamentalistas. La oposición a
ello, de hecho, es uno de los rasgos definitorios del fundamentalismo religioso mundial.
Hay muchas cosas preocupantes en el estado actual de la familia, en occidente y
fuera de él. Es igual de erróneo decir que toda forma familiar es tan buena como
cualquier otra como mantener que la decadencia de la familia tradicional es un desastre.
Daría la vuelta completamente al argumento de la derecha política y fundamentalista.
La subsistencia de la familia tradicional- o de aspectos de ella- en muchas partes del
mundo es más inquietante que su declive. Pues ¿cuáles son las fuerzas más importantes
que promueven la democracia y el desarrollo económico en los países pobres?
precisamente la igualdad y educación de la mujer. ¿y qué debe cambiar para que esto
sea posible ? sobre todo, la familia tradicional.
La igualdad sexual no es sólo un principio nuclear de la democracia. Es también
relevante para la felicidad y la realización personal. Muchos de los cambios que está
experimentando la familia son problemáticos y difíciles. Pero hay estudios en Estados
Unidos y Europa que demuestran que poca gente quiere regresar a los papeles
tradicionales del macho y de la hembra o a la desigualdad sancionada legalmente. Si
32

alguna vez me tienta pensar que la familia tradicional puede ser, después de todo, la
mejor, me acuerdo de lo que mi tía abuela me dijo una vez. Debió de tener uno de los
matrimonios más largos conocidos: estuvo con su marido más de sesenta años. Una vez
me confesó que había sido profundamente infeliz la mayoría del tiempo. En su época no
había escapatoria.

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