Se Trata de Decirnos III
Se Trata de Decirnos III
SE TRATA DE DECIRNOS
Héctor Pancaldo
INSTITUTO SILOE A.C.
25 -5-2020
Tabla de contenidos
Tabla de contenido
TABLA DE CONTENIDOS................................................................................................... 1
LA COMUNICACIÓN EN LA EDUCACIÓN RELIGIOSA .............................................. 2
INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 4
CUESTIONES PREVIAS ...................................................................................................... 5
EDUCACIÓN EVANGELIZADORA.................................................................................................................... 5
“CREO PARA COMPRENDER”....................................................................................................................... 6
SUPUESTOS METODOLÓGICOS ..................................................................................................................... 8
La relación triádica.......................................................................................................................... 9
LAS DIFERENTES EPISTEMOLOGÍAS ..............................................................................................................10
Paradigmas y epistemologías .......................................................................................................10
La organización curricular y su relación con el paradigma comunicacional ................................11
LO SIMBÓLICO, LO SIGNIFICATIVO EN LA COMUNICACIÓN ............................. 12
EL PROCESO DE COHESIÓN CULTURAL .........................................................................................................12
Algunas características de las nuevas formas comunicacionales.................................................13
LA DESPERSONALIZACIÓN .........................................................................................................................14
A MODO DE SÍNTESIS: ............................................................................................................... 16
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA ..................................................................................... 17
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La comunicación en la educación religiosa
Resumen Abstract
La educación religiosa se encuentra ante la Religious education is faced with the need to
necesidad de poner en consideración sus consider its strategies, which must be faithful
estrategias, las cuales deben ser fieles a la to the Pedagogy of the Faith, and its own
Pedagogía de la Fe, y a su epistemología epistemology.
propia.
Establishing education as the result of triadic
Establecer la educación como la resultante de connection in its various forms introduces us
la vinculación triádica en sus variadas formas in the analysis of the communication of our
nos introduce en el análisis de la comunicación knowledge, the eruditional transposition. In it,
de nuestros saberes, la transposición the interaction is marked by the encounter
erudicional. En ella la interacción viene between subjects.
signada por el encuentro entre sujetos.
This article deals with the problem of
El presente artículo trata enfocar el problema communicability in the didactic transposition
de comunicabilidad en la transposición focusing the problem on the need for
didáctica centrando la problemática en la personalization of the discourse, to make
necesidad de personalización del discurso, possible in the rudimentary part of
para hacer posible en lo rudimentario de la communication, the meeting between subjects
comunicación, el encuentro entre sujetos que who share their knowledge to achieve a better
comparten sus saberes para lograr una mejor transformation.
transformación.
Education in faith, as a result of the bond
La educación en la fe, comprendida como between subjects, rather than learning
resultante de la vinculación entre sujetos, más contents that share from their experiences the
que de contenidos de aprendizaje que richness of the Gospel in their lives.
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comparten desde sus experiencias la riqueza
del Evangelio en sus vidas.
Epistemología Epistemology
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Introducción
La educación religiosa, a mi parecer, transita las mismas dificultades con las que se encuentran
las demás propuestas pedagógicas en una Institución Educativa: la estimación de lo que
compartimos con nuestros alumnos se encuentra en permanente cuestionamiento,
cuestionamiento fundamentalmente por la validez de la propuesta, el “para que nos sirve
aprender”. Sumado a esto la educación religiosa conlleva un agravante mayor, que la somete a la
redefinición de su concepción, la cual, perdida en el tiempo, y a veces con una mirada nostálgica
sobre otras épocas, parece no alcanzar el cometido más importante: EVANGELIZAR.
Cada uno de estos problemas, asociados a la época de desarrollo tecnológico de nuestra época,
profundiza aún más en la dificultad de personalización del rol docente, el cual, en la situación
actual, sufre los mismos avatares de los cuales estamos siendo testigos en sociedad, la
despersonalización, con sus consecuencias: la pérdida de autoridad, la incoherencia funcional en
las instituciones o disfuncionalidad institucional, y la no apropiación del espacio educativo en lo
fundamental, el contenido de enseñanza.
Trataremos en este artículo de reseñar el marco conceptual propio de cada uno de los
problemas presentes. Desde las concepciones previas que debemos tener en cuenta, hasta sus
posibles desviaciones. Así, encontraremos en un primero momento, una reseña breve acerca de la
Pedagogía de la Fe, sus fuentes y fundamentos en la Experiencia Religiosa, y en las maneras en
que el magisterio de la Iglesia nos propone considerar la acción evangelizadora.
En estas reseñas solo intento indicar las fuentes de reflexión para luego adentrarme en la
necesidad de la comunicación, en sus formas hoy, analizadas desde una dimensión vincular. Creo
que el problema de la comunicación en la acción didáctica surge aquí, en la despersonalización del
discurso, en la falta de apropiación de los contenidos que compartimos como facilitadores del
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proceso de enseñanza aprendizaje. Un resumen desde donde posicionarnos, tanto a nivel
Catequético, Curricular, Didáctico y fundamentalmente comunicacional, para poder plantear la
necesidad de un retorno al discurso dicho en primera persona, donde compartimos lo que somos
y que, hacemos acto en la acción docente.
La educación en la Fe es la resultante del encuentro entre personas que desde su elección hacen
posible que el anuncio del Evangelio sea una propuesta constante como expresión de nuestra
manera de vivirlo y compartirlo en el aula. El destinatario de nuestra vocación está esperando el
encuentro con Alguien que desde sí mismo le anuncie lo que en Fe, su vida y la de su pueblo, se ha
transformado.
Héctor Pancaldo
Cuestiones previas
Educación Evangelizadora
Hablar de educación religiosa en estos tiempos implica volvernos a plantear los paradigmas
que sustentan cada una de nuestras variadas formas de promoverla en las aulas.
“Por mi parte, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué
con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera
de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y
vacilante.
Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas
espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los
dominadores de este mundo, condenados a la destrucción. Lo que anunciamos es una
sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que
existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a
conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.
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reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más
íntimo de Dios.
El sujeto de nuestra acción educativa debe o tiene que haber vivido la experiencia religiosa:
una experiencia religiosa marcada fundamentalmente por el encuentro donde en sí mismo se nos
indica el modo y la forma de hacer posible lo que es el contenido de fe.
Cabe preguntarse ¿qué es contenido de fe? Son tantos los conceptos en las diferentes
experiencias de Iglesia, que sugiero ir a las fuentes del magisterio eclesial en el concilio vaticano
II. Las fuentes del Magisterio que indican ¿qué es contenido de la catequesis?, están inicialmente
indicados en los propios documentos conciliares: Dei Verbum entre otros, para luego hacerse más
explícitos en Evangelii Nuntiandi, y más tarde en Catechessi Tradendae y el Directorio
Catequístico General. A su vez, cada conferencia Episcopal en la confección de sus Directorios
Catequísticos nacionales también ha especificado que y cuáles son los contenidos de la formación
religiosa.
El teólogo Gustavo Gutiérrez, en su libro “Beber en su propio pozo”, indica lo que se debe
concebir como contenido de fe… y está claro que, el contenido sucede a la experiencia; nunca le
podemos poner nombre a lo que no hemos vivido. La construcción del concepto, del contenido,
solo es realizable desde la experiencia, en nuestro caso, en el marco de la acción escolar.
No puede haber contenido de fe entonces sin experiencia religiosa porque es la que antecede
todo planteo y toda posibilidad de denominar, ponerle nombre, a lo que vivimos y, vivimos en
comunidad.
La formación religiosa intenta profundizar la vivencia del kerigma en nuestras vidas. No es antes
de la asunción en la Fe, de la verdad en Cristo, que la educación religiosa pueda adquirir significado
en la vida de nuestros destinatarios.
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ámbito de la fe y el testimonio directo. “Este es el discípulo que da testimonio de esto y que lo ha
escrito, y nosotros sabemos que es válido su testimonio” (Jn 21, 24).
Ya lo dice Juan Pablo II en la Catechessi Tradendae (Juan Pablo, 1979), en sus números 19 a
22, refiriéndose a la necesidad de Evangelizar antes de la catequesis, como momento del camino
donde profundizamos la fe en el Resucitado. Si bien refiere el texto a la catequesis, no excluye lo
que la formación religiosa persigue, sino que la supone, tal es, la de profundizar la experiencia en
Jesucristo y el Magisterio de la Iglesia.
La acción de la educación religiosa se nutre de la riqueza del encuentro constante con Aquel
que sale a nuestro encuentro para ofrecernos nueva vida y vida en comunidad. Pareciera que la
Catequesis incluye a la educación religiosa y no al revés. Esto posiciona la acción de la educación
religiosa desde una dimensión evangelizadora y no como mera enseñanza regulada de una
doctrina. Por tanto, creo, que la educación religiosa debe respetar lo propio del proceso de
evangelización en toda su manera de ser pensada como propuesta pedagógica.
Según sea la vivencia del Resucitado, será nuestra eclesiología. La Cristología será el
paradigma que le dé sentido a nuestra acción eclesial, como comunidad de creyentes. Somos
testigos a lo largo de nuestra historia latinoamericana de diferentes concepciones cristológicas que
inspiraron formas diversas de vida comunitaria. La vida en las comunidades es la significación
de nuestras maneras de vivir a Cristo y de cómo lo concebimos.
El Padre Codina (CODINA, 1990) expresa en su libro “Para comprender la eclesiología desde
Latinoamérica”, las diferentes maneras cristológicas de vernos en la Iglesia y cómo cada una de
ellas ha conllevado a la organización de la comunidad. Ahora bien, si la eclesiología está signada
por la Cristología que sustentamos, la acción de la educación religiosa en sus intentos de
profundizar la fe no puede alejarse de estos paradigmas iniciales que le ofrecen sentido a los
contenidos que desea enseñar. Al respecto Emilio Alberich realiza una aclaración que abre nuestra
reflexión acerca del proceso comunicacional, más específicamente, el didáctico – vincular de
nuestra acción formadora en el aula:
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“Originalidad del discurso catequético
Supuestos metodológicos
El cómo, el modo, el estilo, las maneras… son la forma de expresar la eclesiología a la que
adherimos. Si bien desde el Magisterio de la Iglesia la eclesiología y la cristología es única, sabemos
por la experiencia de “nuestras comunidades” que no se vive de la misma manera, no se anuncia
al mismo Cristo en todas ellas y mucho menos se vive en comunidad creyente con las mismas
concepciones.
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expresión en los diferentes recursos que utilizamos a la hora de organizar la “escena” educativa, la
clase.
Los modos, las formas, los encuadres son los depositarios de nuestras intenciones, aún en
contradicción a veces con las verdades que anunciamos. Al hablar de intenciones, me refiero a la
finalidad de nuestra acción educativa, a nuestra propuesta pedagógica: el, “¿para qué?” de nuestra
acción. La fidelidad a nuestra intención educativa es la que nos permite organizar de manera
coherente el encuadre didáctico.
La relación triádica
Basados en estos presupuestos, lo que enseñamos se sustenta más en las formas de conducir
el proceso de transposición didáctica, que en los enunciados que presentamos. Es decir, como
agentes educadores, prestamos más atención al contenido que a las formas de transmitirlo. Toda
acción didáctica es la resultante de la vinculación que propiciamos entre los actores del hecho
educativo: así hablamos de triada didáctica 1 o triada vincular educativa, considerando al
contenido de la enseñanza como uno de los actores en ese proceso de enseñanza aprendizaje.
La comprensión de este proceso requiere modificar el paradigma que tenemos acerca de lo que
es el alumno, el docente, y el contenido de aprendizaje. Según sean estos paradigmas se le dará
forma al proceso de enseñanza; siempre basados en el concepto de interacción aplicado al acto
pedagógico. Desde la epistemología constructivista, en la cual destacamos autores como Piaget,
Vygotski, Bruner, Ausubel y otros, sabemos que el aprendizaje no surge de la sola enunciación del
contenido, sino que es fruto de la interacción que cada uno de los actores del proceso le aporta.
1El concepto de “triada didáctica” o triángulo pedagógico, tiene su origen sobre mediados del siglo XIX,
con el resurgimiento de la “didáctica”. Yves Chevallard, es quien acuña este concepto que luego Jean
Houssaye, realiza una síntesis de las diferentes aportaciones sobre el tema y configura este modelo
explicativo para profundizar en las interacciones didácticas propios del proceso de enseñanza aprendizaje.
(PANCALDO H., 1994)
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DOCENTE
ALUMNO CONTENIDO
Claro es que, como decía antes, el modelo educativo será distinto según donde recaiga la acción
del proceso, algo que también se reflejará en la conformación curricular. Así tenemos modelos que
centran más su atención en el contenido, otros en el docente y otros en el alumno, como eje
conductor de la acción didáctica y de la propuesta pedagógica. Ahí se ubican como sabemos:
Paradigmas y epistemologías
Parafraseando a Hans Küng, la epistemología se sustenta en los paradigmas como modelos
referenciales teóricos. Según sea el paradigma sobre el objeto de estudio será la epistemología,
en tanto modo de saber lo que queremos saber, la que le dé sentido a las metodologías que se
empleen. Por ejemplo:
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Si el paradigma es tipo lineal, sostenido en la concepción de la materia como
carente de energía autotransformadora, dependiente de la energía externa que
actúe sobre ella, entonces su metodología para la transformación será la mecánica
externa. De ahí surge el mecanicismo como concepto por el cual se evalúa la
transformación como producto solo de la acción externa.
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Cabe aclarar que la acción educativa actual no puede dejar de incluir las nuevas tecnologías,
no solo en el saber utilizarlas, sino como contenido transversal de aprendizaje que implique el
análisis de sus orígenes y las finalidades que persiguen. Si el curriculum no las integra quedarán
yuxtapuestas como algo pasajero que no producirá ningún tipo de transformación; no obstante,
sabemos que no es así. Las tecnologías son ya, una manera de vivir de muchos, sobre todo de los
jóvenes; puestas al alcance de casi todos, dejan claro el éxito que están teniendo en generar un
nuevo tipo de comunicación.
Dentro de estos ciclos, del cual somos testigos en nuestra propia experiencia personal y
comunitaria, sabemos que lo “dicho” de una manera por nuestros antepasados, se ha ido
transformando y por tanto modificando la “manera” que tenemos nosotros de recibir a nuestros
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nuevos miembros: es claro que no hablamos igual que nuestros antepasados, y esos “modos” de
decir han generado a su vez un “modo” nuevo de interpretar la realidad que vivimos a diario. 2
Todos estos antecedentes nos anteponen ante la necesidad de asumir que, lo nuevo en
nuestras formas de decir ha transformado a los actores del sistema de enseñanza aprendizaje.
1. En principio “están logrando” a través de la comunicación por la imagen que hablemos “casi” de
la misma manera en todo el mundo. Por ejemplo, el uso de los emoticonos, se han transformado
en uno de los recursos que va homologando de manera global las expresiones de las personas.
2. Otro aspecto, es la ausencia de un sujeto real, o al menos reconocible, como interlocutor. Casi nadie
sabe a quién tiene del otro lado en la recepción o emisión de un mensaje. Todo es escrito, y el
escrito no puede aún decirnos fehacientemente los estados de ánimo de los sujetos en el acto de la
comunicación, empezamos a inferir un sinfín de posibilidades, es decir, nos empezamos a
imaginar al otro. Se observa como los adolescentes cada vez más se niegan a hablar en directo, y
prefieren mandar un mensaje.
3. El uso de las redes sociales está marcando un antes y después, por ejemplo, el uso del Facebook
parece ser que está quedando en desuso por las personas más jóvenes, porque hay que poner
2No existen estadísticas que fundamenten los niveles de transformación comunicacional en nuestros
países, porque los contextos donde se suscitan son diferentes. Esa diferencia no recae en las culturas, sino
en los recursos tecnológicos que posean. No es mérito de la identidad cultural de las comunidades que
estos modos transformadores hayan sido controlados, sino que es producto de la falta de recursos
económicos lo que no les ha permitido acceder a estos nuevos “modos”. Lo reconocido merced a la
experiencia, es que ni bien se hacen accesibles, no se rechazan, sino que se apropian rápidamente a
efectos de no quedar fuera del sistema de comunicación imperante en todas partes
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palabras. Pues bien, el mismo dueño de Facebook inventa Instagram, en el cual la comunicación
es 99% a través de la imagen o de pocas palabras, como es el caso también de Twitter.
4. Otro aspecto es la información, al alcance de todos los usuarios. Es que Google, ha pensado bien
el recurso basado en su misión empresarial “organizar la comunicación del mundo”. Están
sabiendo facilitar el saber, el conocer, los “datos” de la realidad de la manera más eficiente posible.
Lejos de criticar a Google, esto también obliga a una modificación en la función docente y la
función alumno. Podría afirmarse que el docente ya no comparte información, sino que la facilita
o bien debería enseñar a analizar la información circulante por estos medios. Podemos, al
parecer, ser docentes de casi todo, porque lo único que tenemos que hacer es facilitar la
información para resolver problemas.
Estos elementos nos llevan a la pregunta “dónde están las personas, quiénes son, qué sienten,
qué les pasa”: por imaginar a las personas, empezamos a tener más vinculación con la idea de
alguien, que con alguien mismo. Muy grave.
La despersonalización
Es decir, estas nuevas maneras de comunicarnos atravesadas por las tecnologías han impreso
su huella en las maneras de relacionarnos personalizadamente. Si aplicamos esta afirmación al
terreno que nos ocupa, y sumamos a ello una propuesta educativa centrada en el contenido (temas
de enseñanza), vemos con desaliento que nos estamos quedando sin sujeto.
NO hay sujeto que enseña, NO hay sujeto que aprende, sino solo un circular de
una información más o menos bien dicha, pero sólo eso; como un replicar de ideas
que alguien construyó alguna vez y de la que somos depositarios, pero que no nos
implicarán ni tampoco transformarán.
Decir que no hay sujeto, y que solo hay un contenido que no es contenido de nadie, es sostener
que hemos mejorado la capacidad de comunicación entre abstractos, porque nadie se atreve a pisar
la delicada tecla de la pregunta, de la interrogación, del cuestionamiento o bien nadie se imagina
sintiéndose dueño de aquello que comparte.
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Hablando de didáctica entonces, un docente que no se adueña de sus palabras, se
despersonaliza y despersonaliza a sus alumnos, no genera vinculación –
experimentación - encuentro y seguro que también genera ignorancia.
Al decir de un profesor de religión, por ejemplo: la iglesia pide que nos comprometamos con
los más pobres
No es lo mismo que decir: En mi comunidad deseamos comprometernos con los más pobres
o porque somos Iglesia queremos comprometernos con los más pobres
El profesor de religión que dice: Dios nos pide ser más solidarios.
Estas sutilezas en el uso del lenguaje: hablar en primera persona o utilizar la tercera, como
indicando la procedencia o pertenencia en otra cosa, en otro orden, en otra persona, es uno de
los ejemplos de la despersonalización en la comunicación.
Parece a un tiempo, que es simple este análisis y hasta, seguramente, puede estar haciendo
alusión al “testimonio” como base de la comunicación en todo el hacer educativo. En realidad,
más que de testimonio hablamos de “hacernos dueños” de lo que decimos,
empoderarnos del contenido de nuestras transposiciones didácticas… lo que
enseño es MIO, porque lo APREHENDI y hete aquí mi autoridad. Si soy autor,
de lo que digo, sí, soy dueño de mis palabras, es que puedo hacer con ellas lo que
quiera… hasta compartirlas haciéndolas Anuncio.
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Estoy señalando que la apropiación de lo dicho es más que arrogarse la autoría, es decir que
es mío porque acuerdo, porque lo elijo, porque me interesa, y lo mejor, porque en algún momento
me modificó, o sea, aprendí.
A los efectos de ir aclarando estas premisas, es que reafirmo que sin persona que se dice desde
sí misma, no hay posibilidad de educación, de salud y mucho menos de fe. Como decíamos, el
sujeto de nuestras sociedades está modificándose. Aquí reside el gran cambio paradigmático, y
puesto que es imparable su modificación, deberemos encontrar la manera de profundizar en
nuestras formas de “decirnos” desde la ciencia, y en nuestro interés particular, desde la FE.
A modo de síntesis:
• La educación religiosa en el amplio espectro de su aplicación padece el mismo desafío de la
Evangelización en nuestros días, porque está claro, que los actores de la acción educativa no somos
los mismos.
• ¿Dónde radica esta diferencia, de la que estamos siendo testigos?, en la ausencia de sujeto
comunicante, en alguna medida, ya previsto en la anulación ideológica que han provocado de
manera eficiente los diferentes sistemas de poder. 4 Al parecer, estos y otros objetivos son similares
a los de otrora en los ’70, más la fuente de la acción en la lucha se ha modificad: de ese sujeto
pensante defensor de una meta en la ideología, pasamos a un sujeto sensible que se organiza en la
lucha por sus necesidades. (la era del multitaskin)
3 Habría que realizar una salvedad referida al concepto de abstracto, haciendo alusión a la lógica
ABDUCTIVA, algo muy poco conocido por nuestros educadores. La lógica abductiva, dicho de manera
sintética, es la que utilizamos en nuestro lenguaje de fe. También, cabe la aclaración, es el lenguaje de la
esquizofrenia y aunque suene raro, también de los sueños. Toda la Biblia, está escrita desde la lógica de
la abducción, por eso, sabemos que el relato remite, significa, más allá de lo dicho.
4 A modo de ejemplo: hoy el sujeto que sale a nuestras calles a reclamar justicia no es el mismo que
en los años ‘70, cargado de ideologías que sustentaban su lucha. Hoy el que sale a la calle es el sujeto
necesitado de lo básico para su subsistencia digna: igualdad de derechos, capacidad de sustentabilidad
digna y desarrollo de sus sueños de crecimiento como persona.
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• La base de la reflexión sobre el paradigma educativo debe centrarse en los modos de comunicación;
porque es ahí, donde se despersonaliza y por tanto el sujeto comunicante pasa a ser objeto de lo
“dicho” (y vaya a saber por quién).
• No es suficiente ampliar nuestros conocimientos sobre estrategias de más media, redes sociales,
etc.; se requiere retornar al principio básico en la construcción de saberes: EL VÍNCULO
EDUCATIVO.
• Hemos visto, de manera sintética, alguna de las variables que supone esta modificación, que lejos
de recaer en la necesidad de mejores testimonios de vida, nos impelen a la búsqueda de nuestra
posición en la vida y desde ahí, por ser dueños de nuestra experiencia, DECIRNOS.
• Volver, en fin, a ser Docentes que quieren que sus alumnos los recuerden por quiénes
han sido en sus vidas. Tener nombre propio ante ellos, es haber logrado el desafío más
grande de nuestra época: Ser alguien en el camino que anuncia con alegría la fe que
vive.
Referencia Bibliográfica
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PANCALDO, H. (2003). En H. PANCALDO, MANUAL INTRODUCTORIO A LA PSICOLOGIA GENERAL
Y DEL APRENDIZAJE. BUENOS AIRES: APUNTE DE CATEDRA - PROFESORADO MIGUEL
RASPANTI.
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